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lunes, 1 de abril de 2024

En pleno Viernes Santo

Por: José Leonardo Rincón, S.J.

José Leonardo Rincón Contreras

Celebrando como estamos la Semana Santa, no deja de impactarnos lo que le tocó vivir a Jesús de Nazaret. Después de un periodo exitoso que por poco culmina en asumir un liderazgo político que era lo que esperaban los judios del mesías, la decepción se exacerbó de modo que resultó ser incómodo para todos. Roma podría verlo como un zelote, pero Jerusalén lo veía también como un subversivo de sus preceptos y un blasfemo que se arrogaba palabras y obras que los desestabilizaba de su zona de confort en su apoltronado status-quo dogmático en el que estaban. Conocemos el trágico final producto de confabulaciones y complots, traiciones rastreras movidas por el dinero, negaciones y huidas, odios viscerales de quienes fueron sujeto de sus duras críticas y cuestionamientos directos.

Lo grave de hacer esta memoria es quedarse allí, en compunciones y lamentos, en lágrimas solidarias con la pobre víctima que ofrendó su vida por nosotros. Y resulta grave porque no se necesita esperar a esta semana mayor para decir que estamos en pleno viernes santo desde hace rato. Y si no que hablen los familiares de las víctimas de la violencia que ha azotado por más de 70 años nuestros campos y poblaciones. Que se pronuncien los que han tenido que huir como desplazados dejando atrás sus tierras y propiedades

El listado puede resultar interminable, cual tortura lacerante que agobia permanentemente. Amenazados de muerte que viven huyendo, adultos y mayores viviendo en la más desconsoladora soledad cuando no literalmente abandonados. Niños obligados a trabajar desde tierna edad, abusados y vulnerados; jóvenes carentes de afecto que buscan vías de escape en el alcoholismo y las drogas, sin sentido de la vida y con propensión al suicidio.

Viernes santo viven también los que padecen el desempleo, los que deambulan por las calles, duermen a la intemperie y escarban en la basura para comer de las sobras de los otros; los agobiados por las deudas y los que con un salario mínimo deben hacer milagros para sobrevivir. Mas esto acontece en medio nuestro y en todas las latitudes: Por los lados de Siria y Líbano padecen su viernes santo desde hace tiempos; Ucrania desde que Rusia la quiere suya; la franja de Gaza desde que, por culpa de terroristas de Hamas, Israel encontró el pretexto para eliminar a cuanto palestino existe, así sean mujeres y niños que poco o nada tienen por qué pagar por esta guerra de milenios. Dígase lo mismo de Sudán y de varios países en el África o de cualquier otra parte del mundo.

En tanto el egoísmo no nos permita salir de nosotros mismos, con la codicia y la voracidad de querer tenerlo todo, de ser dueños y señores absolutos navegando en dinero así alrededor mueran todos de hambre. En tanto el afán de poder exista se repetirá una y otra vez la historia trágica de la humanidad de querer avasallar y atropellar por doquier así sea a costa de pisotear la libertad y oprimir naciones enteras olvidando la sentencia evangélica: “de qué le sirve a uno ganar el mundo si se pierde a sí mismo?”

En este viernes santo no sé qué es más vergonzoso: si todo eso que sucede en este instante por esos afanes insaciables cargados de irracionalidad o si la estupidez humana reiteradamente certificada que demuestra que no se ha aprendido, ni se quiere aprender la lección.  Dicen que “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Lo que no se ha caído en cuenta es que los males han durado toda la vida, en tanto los cuerpos solo resisten máximo 100 años. Por eso la memoria es frágil y la amnesia es un mal colectivo. Seguiremos así en Viernes Santo.

viernes, 3 de noviembre de 2023

Todo tiene su tiempo

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

En estos días, entrado a fondo el conflicto en Oriente Medio, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha rechazado cualquier posibilidad de un alto al fuego por considerarlo una derrota inaceptable ante Hamás, el grupo terrorista que propició la barbarie que estamos presenciando. Citando el texto bíblico de Eclesiastés 3, 8 ha recordado al mundo que hay tiempo para la guerra y tiempo para la paz” y que ahora es tiempo de guerra.

A este hombre nacido en Tel Aviv en 1949 se le nota que no vivió en carne propia el holocausto nazi, que no sabe lo que es vivir odiado, errante y perseguido por todo el mundo y que desconoce la trágica historia de sus antepasados, esclavizados en Egipto, desterrados en Babilonia, avasallados por persas, griegos y romanos, colonizados y maltratados por los grandes imperios y casi desaparecidos en la Segunda Guerra Mundial por un demente que juró eliminarlos de la faz de la tierra. No ha citado la ley del talión, pero la practica muy bien: “ojo por ojo, diente por diente”.

Los textos sagrados para judíos y musulmanes, Biblia y Corán, dan para todo y son citados según conveniencias e intereses en juego. Entendida de esta manera, se convierte así la religión, nuevamente, en promotora de conflictos, derramamiento de sangre y muerte: ¡qué desgracia!

Creo que el ser humano, nunca como ahora, ha logrado un progreso científico de manera exponencial. Nunca había demostrado tanta evolución y desarrollo y, a la par, nunca había sido tan rastrero y se había comportado tan estúpidamente. Increíble. Esa condición nuestra de la que hace poco hablaba en este espacio, es paradójica, contradictoria, incoherente, desconcertante. No aprendemos las lecciones históricas de la vida, pronto olvidamos el pasado, recurrentemente nos equivocamos, reincidimos en nuestros errores, nos negamos a la sensatez y la cordura.

Lo que hizo Hamas fue abominable y debe ser rechazado totalmente. Sin embargo, no fue gratuito: fue la respuesta violenta a otra violencia sistemática aplicada contra el pueblo palestino por décadas. La espiral de odio, venganza y muerte ahora encuentra nueva justificación para exacerbarse de lado y lado. La consigna mutua es exterminarse y no parar hasta lograrlo. ¿A dónde nos va a llevar esta locura?

La ONU nació en 1948, concluida la guerra que cobró 60 millones de muertos, entre ellos 6 millones de judíos, como un anhelo humano de construir un mundo mejor, donde todos tengamos cabida y nos miremos con respeto. No ha sido posible. Las pasiones humanas, los egos ensoberbecidos, la voracidad del querer tenerlo todo, la insaciabilidad del pretender dominarlo todo, nos conduce de nuevo a otra debacle. Tan inteligentes y tan brutos.

Es verdad, todo tiene su tiempo, pero ojalá estos fueran tiempos de paz, de perdón, de reconciliación, de amor… ¿Será que algún día lo lograremos?

martes, 27 de septiembre de 2022

De cara al porvenir: la guerra de turno

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Hablar de que en este momento estamos presenciando una sola guerra, es no solo inexacto, sino irresponsable.

Se habla a través de la historia que luego de una peste, inevitablemente viene el hambre y luego a guerra. Lamentablemente en el estado actual de cosas, el orden de los factores es cambiante dependiendo la latitud donde nos ubiquemos y de las causas generadoras de los conflictos que analicemos.

Obviamente los titulares de los diferentes medios de comunicación se concentran en el episodio bélico más atractivo y que más rating produce, que es el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Personalmente estoy de acuerdo con la aseveración expresada recientemente por el papa Francisco en entrevista de principios de mayo a El Corriere della Sera para señalar al responsable de que se hayan precipitado los acontecimientos. Dice el Papa que “es posible que el origen de la invasión de Putin a Ucrania se deba a los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia” y es claro que Rusia reaccionó.

Pero no nos quedemos ahí. Es muy llamativo que una indiscutible potencia militar como Rusia no haya podido conquistar un país relativamente débil al cual las otras potencias han ayudado de manera tímida, y que un conflicto calculado para 3 meses ya vaya para 9 meses y que territorios en teoría conquistados por Rusia estén ahora siendo recuperados por Ucrania, a cuya dirigencia y población hay que reconocer su fortaleza de espíritu y su amor por la patria.

¿Qué es lo que pasa? Mi teoría es que países que tienen armamento militar atómico y armas de última tecnología no las pueden usar sino para maniobras de disuasión, pues a estas alturas del partido y asumiendo que tienen dirigentes medianamente inteligentes, responsables y sensatos, pues su uso efectivo estaría dando inicio a una hecatombe que no tendría reversa, razón por la cual por ahora –y afortunadamente– solo les permite emplear armamento convencional, lo cual les resta capacidades y ventajas competitivas efectivas contra enemigos en teoría más pequeños. Lo anterior lleva al uso intensivo de sanciones económicas por parte de los amigos del otro bando y de ayudas por parte quien apoya a la contraparte.

Norteamérica pierde la guerra con Vietnam y con Corea. Norteamérica y la Unión Soviética salen con el rabo entre las patas de Afganistán. Norteamérica arma el despelote y sale a hurtadillas de Irak, Siria y Libia en una estruendosa derrota de su denominada “guerra preventiva”, la Unión Soviética implosiona y se genera una diáspora alrededor del Pacto de Varsovia, cuyos países miembros, en su mayoría, poseen arsenales atómicos. Rusia trata de reconstituirse como potencia, pero ve amenazada su seguridad con el coqueteo de la OTAN a varios de sus vecinos, antes aliados a la fuerza.

Mientras tanto China crece, crece y crece en todos los sentidos y su presencia planetaria cada vez es más significativa. Apoya a Corea del Norte, quiere asegurar su propiedad sobre la antigua Formosa hoy más conocida como Taiwán, incrementa la construcción de islas artificiales alrededor de Japón, reconstruye la histórica “Ruta de la seda” empleando los más modernos ferrocarriles de alta velocidad, compra enormes extensiones de tierra en África, financia y construye proyectos de infraestructura en todas partes del planeta y tiene aproximaciones cada vez más cercanas y frecuentes con Rusia. Es quien mejor supo aprovechar las distracciones internas en Norteamérica, su desacomodo institucional y la incertidumbre y debilitamiento externo que ocasionó el gobierno de Trump.

China sabe que es potencia y que requiere comportarse y atender sus requerimientos y exigencias como potencia, pero sabe también de sus debilidades, entre las cuales se encuentran su excesiva población, el riesgo de una hambruna o de una peste como las tantas que han tenido y que pende sobre su cabeza como la Espada de Damocles –hoy más que nunca con el COVID-19–, el riesgo de sequias extremas debidas al cambio climático que hoy padecen al secarse el gran río Yangtsé, el más importante y extenso del país, el tercero del mundo, que atiende a casi un tercio de la población. Sabe también que tiene un vecino incómodo y desconcertante como la India y que su rica cultura y sus tradiciones, en un mundo signado por los desarrollos tecnológicos pueden ser o potencializadores o lastres para sus desarrollos.

Por ahora habrá que esperar a que los jugadores muevan sus fichas y a que los peones caigan como ha sucedido casi siempre a través de la historia.

jueves, 7 de abril de 2022

Vigía: ¿Rusofobia o realidad?

Coronel John Marulanda (RA)

Por John Marulanda*

En 1964 el Foro Mundial de la Juventud Obrera soviética, se solidarizó con el campesinado de Marquetalia, apoyado por Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Jean Larteguy, corresponsal de guerra francés, cuenta que para entonces llegaron instructores cubanos a entrenar particularmente a aquellos que, como alias Tirofijo, incursionaban en el bandolerismo.

Estábamos en plena guerra fría y la embajada rusa en México, en cabeza de Nicolai Sergueievitch Leonov, servía como articulador para el desarrollo del proyecto ideológico- logístico que tenía a Colombia en la mira. Había que desestabilizar a este país suramericano a como diera lugar. Se desencadenaron entonces, atentados terroristas en Bogotá, Cali y otras ciudades.

Medio siglo después, la prensa nacional y extranjera, el propio gobierno y la opinión pública, están advertidos de los intereses rusos en Colombia, convertida en la “joya de la corona” de la región, básicamente por tres motivos: uno, es un país que ha soportado más de 60 años de violencia; dos, es el principal productor de cocaína en el mundo y tres, es un áulico de US desde un lejano 48, cuando el batallón Colombia participó en la Guerra de Corea.

En diciembre del 2020 la Cancillería solicitó al embajador de Moscú en Colombia la salida de dos diplomáticos, Belousov, del Servicio de Inteligencia Militar de Rusia (GRU) y Paristov, del Servicio de Inteligencia Extranjera (SVR), por espionaje al servicio de intereses venezolanos: ya desde 2013, se habían presentado las protestas pertinentes a los sobrevuelos ilegales de aviones rusos de inteligencia en espacio aéreo colombiano, procedentes del hermano país.

En enero de este año, la Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de EE.UU. Victoria Nuland, alertó sobre la presencia de rusos en regiones fronterizas y dijo que el Kremlin tenía experiencia al interferir en los comicios de US y Europa. La funcionaria aclaró que se trabajaba en conjunto para impedir “que fuerzas externas malignas intervengan en las elecciones”.

El pasado 25 de marzo en una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Congreso de US, el general Glen Van Herck, comandante del Comando Norte de EE. UU manifestó: “Me gustaría señalar que la mayor parte de los miembros de GRU en el mundo está en México en este momento”. La General Laura Richardson, comandante del Comando Sur, declaró en la misma audición: “…lo que más me ha impresionado ha sido la medida en que China y Rusia están ampliando agresivamente su influencia en nuestro vecindario”. Aseguró que el gobierno de Maduro “participa activamente en actividades de narcotráfico y alberga dentro de sus fronteras a grupos terroristas regionales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”, aquel parido por Cuba y estás diseñadas en la Rusia soviética.

Mientras el viceministro de exteriores Ryabkov, admitió que Moscú no descartaba la posibilidad de establecer una infraestructura militar en Venezuela como parte de una “asociación estratégica” (¿maletines nucleares?), la Embajada de la Federación de Rusia en Colombia expresó que “Rusia ni ha intentado, ni tiene intención de injerir en la vida interna” del país.

Hace pocos días, el ruso Sergei Vagin, alias ‘Servac’, fue detenido por las autoridades locales por financiar las Primeras Líneas y la violencia durante el Paro Nacional. Para la CIA y la DEA, Vagin lavó activos y evadió las normas fiscales por más de 146 millones de dólares. Paralelamente, una ciudadana rusa fue detenida y durante un allanamiento a su apartamento se encontraron manuales con instrucciones de espionaje y reglamentos sobre sistemas para la protección de la información. La mujer tendría contactos con la inteligencia rusa.

En el caso de la guerra Rusia-Ucrania, el comercio con estos países representa menos del 1,5 % de las exportaciones e importaciones de las principales economías latinoamericanas. El año anterior Rusia exportó 11.000 millones de dólares a la región, mientras que esta le vendió 8.500 millones, según el Observatorio de Complejidad Económica. Para la FAO, actualmente América Latina produce alimentos suficientes para unos mil trescientos millones de seres humanos y debe “asegurar y garantizar la seguridad alimentaria para la región y el mundo” afirmó su director general en Quito recientemente.

A todo esto, las declaraciones del candidato Petro han sido tímidas y conciliadoras mientras los pronunciamientos del actual presidente han sido taxativos en su apoyo a los nacionalistas ucranianos.

¿Rusofobia estilo 48, paranoia preelectoral 22 o cruda realidad de esta guerra híbrida en desarrollo?.

 

 

 

sábado, 12 de marzo de 2022

Vidas, destrucción de valor, carestía y agitación social

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Cuando más deberían los líderes mundiales estar dedicados a unir fortalezas en materia política, que permitan al mundo capitalizar igualitariamente los impresionantes avances en materia de conocimiento científico y tecnológico y poniendo al servicio del planeta todos los esfuerzos necesarios para contrarrestar el cambio climático y el calentamiento global, entra el mundo en un ciclo negativo anticipado, que no sabemos aún dónde puede ir a parar.

Si alguna lección tenemos que aprender de la depresión, por cuenta del COVID-19, de la cual apenas el mundo empezaba a recuperarse, es que el problema más grave en un mundo globalizado e interconectado cualquier cosa que salga mal, en cualquier parte, representa un problema de marca mayor en todas partes.

Rusia y Ucrania están en guerra. No existe razón alguna para excusar al poder totalitario comunista soviético por poner al mundo al borde de una hecatombe nuclear, cuando la realidad incuestionable es que se trata de un ataque invasor que quiere mantener a cualquier costo una condición imperialista al ocupar una nación libre y un país independiente que luchaba por progresar como democracia.

Rusia siembra terror y odio totalmente innecesarios, envía un mensaje de amenaza esclavizante a todo el sistema global de libertades y garantías sociales, desencadenando una recesión, una depresión o una parálisis global que sin duda tendrá, como ya se puede prever, efectos globales negativos de magnitud hasta hoy nunca vistos contemporáneamente. Asunto injustificable que solo cabe en la mente enferma, dictatorial e inhumana de un líder como Putin.

Todo en la vida tiene un costo y esta guerra es de todos. Mientras el resto de los países observamos en televisión, internet y desde nuestros móviles pensando que el asunto no es con nosotros, la mala noticia es que sí lo es, y que ya nos afecta y nos hace sangrar a todos en un mundo global que está social y económicamente interconectado como el actual.

La desestabilización económica global genera incertidumbre política regional y dentro de las naciones, a consecuencia de toda destrucción innecesaria de valor. Ello representa el caldo de cultivo óptimo para que el populismo se apodere del descontento social y destruya el sistema de libertades individuales y económicas.

Lo demuestra en primer lugar el incremento del precio mundial de los combustibles. Sean para cocinar, lavar o refrigerar, para producir o para calentar los hogares, para el transporte, la distribución o la movilidad colectiva y personal, sea que tengamos una moto, un carro o que utilicemos transporte público, todo aquello que demanda petróleo, carbón o gas.

¿Qué pasa cuando debido a las sanciones este petróleo deja de entrar a los mercados globales? Se alteran de inmediato las fuerzas de oferta y demanda y el mercado empieza a reaccionar ante señales complejas. Antes de la agresión ya el crudo estaba alrededor de $100 UDS el barril. A los tres días el precio subió $10 dólares rompiendo un récord de 8 años. Hoy las ventas futuras de crudo están rayando los $125 USD/Barril.

El 12 % del petróleo del mundo viene de Rusia, uno de los tres principales jugadores globales en el mundo de hidrocarburos. En un día normal, Rusia exporta 5 millones de barriles de crudo. Claro, las personas naturales no compramos crudos, pero, cuando las refinerías empiezan a pagar más por cada barril de crudo ente $100 y $140 dólares, le empiezan a pasar ese sobrecosto a los distribuidores mayoristas, que a la vez le cobran más a las estaciones minoristas y estas a los consumidores.

Viene entonces un efecto cascada que todo lo encarece. Esas proporciones incrementales se correlacionan directamente con alzas de precios en todo el sistema energético que a la vez incrementan las tarifas del gas, de todo tipo de transporte, enfriamiento, calefacciones y plantas productivas, encarecen el costo de las meterías primas, de los alimentos y de todo aquello elemental que necesitan las personas para vivir y las economías para funcionar.

Cuando el petróleo se encarece, todo inmediatamente es más costoso. ¿Qué tan costoso? Un ejemplo: el banco de la reserva de India, un país importador del 80 % del petróleo que consume, dice que cada $10 USD que se incrementa el precio del petróleo a ellos les significa un incremento inflacionario de 0.5 %.

Esta guerra así parezca un asunto regional dentro de la antigua Unión Soviética, ya causó una gran disrupción negativa en el mercando energético europeo y global. Aproximadamente 40 % del gas de Europa viene de Rusia. Por otro lado, Ucrania tiene las segundas reservas petroleras de Europa, algo muy significativo para los países libres y democráticos.

Veamos ahora qué están tratando de hacer los gobiernos para proteger sus economías y por ende a los ciudadanos en medio de una nueva crisis inminente y de dimensiones aún desconocidas.

Es impredecible cuál va a ser el comportamiento de los otros países productores que no hacen parte de la OPEP, y como afecta toda esta problemática las tendencias de transición energética, descarbonización y electrificación diversificada a las que el mundo viene aportando soluciones.

Los Estados Unidos, según lo anunció Biden, planea llevar a los mercados reservas estratégicas. India ya anunció total soporte a este tipo de iniciativas tendientes a ganar estabilidad, reduciendo volatilidad de precios energéticos. Europa y NATO comprenden la gravedad de la trampa de osos tendida por Putin. Las Naciones Unidas demuestran la inoperancia de las grandes burocracias globales afectadas por la falta de efectividad propia de teóricas tendencias ideológicas.

Occidente cerró el acceso de los bancos rusos al Sistema de Seguridad de Telecomunicaciones Interbancarias de la Sociedad Mundial Financiera (SWIFT). Esto sin que aún se sancione directamente el mercado energético ruso, afecta dramáticamente al mercado global energético pues las compañías globales están suspendiendo su participación en ese 12 % de la oferta mundial que se origina allí, agregando a la incertidumbre que ha encarecido sustancialmente los precios globales de los combustibles.

Cada bala que se dispara en Ucrania representa carestía para cada ciudadano en el mundo entero pues incide directamente en el precio del crudo ya que el mercado tiene incertidumbre sobre qué tan devastadora y qué tan larga y qué puede terminar desencadenando esta innecesaria e incongruente guerra.

Todo aquello que afecta la movilidad mundial, de inmediato se refleja en inseguridad en los mercados bursátiles y financieros globales.

Cada bala que se dispara, cada bomba que destruye vidas e infraestructura incrementa las sanciones y afecta el sistema financiero de Rusia. Los activos de los bancos han sido congelados, un número creciente de compañías globales dejaron ya de hacer negocios con Rusia y con una Ucrania que está siendo devastada.

Hoy tiemblan todas las naciones que después de la caída de la cortina de hierro optaron por llevar una vida libre y tener un sistema democrático. El daño humanitario es tremendo en vidas, desplazamientos forzosos y desmembración de familias. Igualmente, en materia de la seguridad física y alimentaria de las naciones.

Cada bala que se dispara afecta la seguridad alimentaria de los países importadores y las exportaciones de aquellos que se verán obligados a reducir sus ventas a otras naciones.

El problema de encarecimiento de los aceites comestibles ya afecta la economía y los costos de todas las cocinas del mundo y de todas las proveedurías. Rusia y Ucrania son grandes exportadores globales de alimentos básicos. Ucrania aporta el 50 % del aceite de girasol que consume el mundo y para entender la magnitud del problema digamos que la India, importa el 70 % del aceite de Girasol que consume.

La gran despensa Ucraniana, que históricamente alimentó a Rusia y luego a la Unión Soviética todo el siglo pasado, es hoy el quinto exportador mundial de maíz. En 2019 Ucrania exportó al mundo casi 36 millones de toneladas métricas de maíz. Rusia y Ucrania juntos, le reportan al mundo el 20 % de la producción de maíz. En consecuencia, se encarecerán muchos alimentos y bebidas de consumo humano, los concentrados para animales y sin duda toda la producción agropecuaria. Ucrania es el mayor proveedor de maíz de la China, lo cual representa un 30 % de las importaciones actuales del gran poder emergente.

Pasando a los demás granos, Ucrania produce el 10 % del trigo que se exporta a todo el mundo; y Rusia es el mayor exportador de trigo del mundo, con una participación del 20 % del comercio mundial. En 2021 el 70 % del trigo ruso se vendió en su mayoría para el Oeste asiático y el África, lo cual quiere decir que estas regiones ahora van a tener que pagar mucho más caro todos los derivados del trigo, siendo ellos gran parte de su base alimenticia. En materia de cebada y arroz, Europa depende principalmente de Ucrania, mientras los mercados mundiales de estos granos necesariamente van a tener disrupciones enormes.

Esta guerra pone a tambalear los mercados y el debido equilibrio o balance entre oferta y demanda de energía, alimentos, fertilizantes, minerales y metales incluidos, el oro, las piedras preciosas y otros artículos que preservan valor en las crisis.

Ucrania está catalogado entre los países con grandes reservas de carbón, de petróleo, de hierro, manganeso, titanio, circonio, caolín, sulfato de potasio y de sodio, y por tanto es un gran productor y exportador de fertilizantes. Para dar un dato, el 42 % de la urea que consume nuestra agricultura provenía de Ucrania.

Esta guerra sin duda ya afectó todo el funcionamiento global de movilidad, encareciendo el transporte aéreo y de carga naviera. Actualmente están suspendidas las operaciones portuarias del Mar Negro, lo cual se suma al problema logístico que ya venía experimentando el transporte global en materia de costos, disponibilidad y demoras.

Esta guerra significa para todas las naciones, una drástica importación inflacionaria. Lo cual sin duda creará descontento social asociado a una menor discrecionalidad de ingreso disponible y una merma en el ingreso real, un factor tan determinante para la estabilidad democrática, especialmente en épocas electorales. Las monedas perderán mucho valor y el mundo parece ir en reversa cuando más herramientas tiene la civilización para transformarse en lugar de autodestruirse.

Fuentes: Escrito fundamentado en información pública en la www y en apartes de traducción comentada del reporte de “Gravitas Plus, de Palki Sharma del 7 de marzo de 2022”.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Vigía: Venezuela, ¿amenaza real?

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La “blitzkrieg” rusa a Ucrania, ha puesto sobre el tapete la posibilidad de que Moscú envíe maletines nucleares tácticos a sus aliados de esta parte del mundo, para llevar perturbación a las fronteras de su archí enemigo tradicional, los Estados Unidos. Tal eventualidad, insinuada por el propio Putin y al parecer confirmadas por uno de sus vicepresidentes, el pasado febrero en Caracas, Managua y La Habana, plantea un riesgo real de una nuclearización total del mundo, poniendo en entredicho las capacidades militares tradicionales de países como Colombia, la “joya de la corona” de la región. Y es tal, por tres razones fundamentales: es el único país de la región que ha soportado cerca de 70 años de guerra irregular contra organizaciones comunistas, ha sido desde hace un siglo el gran amigo de Washington y posee una situación geoestratégica de gran valor para el subcontinente.

Colombia en la mira

Precisamente el presidente Duque alista su segundo viaje a EEUU este jueves para encontrarse con Biden, condecorarlo y probablemente plantearle la problemática geopolítica regional y la eventualidad electoral de este domingo 13. Esperemos que el mandatario norteamericano honre su disposición de hacer de Colombia su mejor aliado, tan como lo propone Bob Menéndez en su proyecto de “Colombia, principal aliado de US para la OTAN”. La reciente aparición de un submarino nuclear norteamericano que junto con un barco de guerra de ese país maniobraron en el mar Caribe al frente de Cartagena, acompañados por dos fragatas de la Armada colombiana, parece ser un buen indicio de lo que se puede esperar en este sentido. Gran parte de la parafernalia militar ruso-venezolana se movió en abril del 2021 al Apure, estado limítrofe con el Arauca colombiano, en otro capítulo de la guerra que enfrentó a células narcoterroristas de las FARC contra el ejército patriota. Ayer no más, un vasto desplazamiento de aprestos y hombres de las FANB en la “Operación Escudo Bolivariano 2022 Vuelvan Caras” fue denunciada en su página web por las FFMM colombianas, justo cuando una delegación de Washington visitó Caracas.

Amenaza a Brasil

Por otra parte, Brasil, el quinto país más extenso del mundo, ofrece una gran oportunidad para el espíritu belicista venezolano que ha movido tanques, helicópteros y mercenarios rusos a la frontera con Roraima, en donde las FARC han mantenido un campamento. Así pues, con Colombia en la mira y amenazando a Brasil, Miraflores le hace el juego al Kremlin mientras países como Cuba y Nicaragua, ayudan a conformar un triángulo pro ruso de gran impacto en Latinoamérica, especialmente por el diferendo fronterizo marítimo entre Managua y Bogotá, que puede llevar a algún tipo de confrontación armada en cualquier momento, con el apoyo inmediato de Venezuela y Cuba.

La pregunta que ronda en todos los centros de pensamiento y las academias del mundo es si habrá una nueva guerra fría en la región. Ese temor se extiende por todo el continente, particularmente con las demostraciones de las fuerzas militares venezolanas. La presencia de radares rusos P-18 en los estados Zulia, Táchira, Apure y Falcón y de militares de esa nacionalidad, han sido denunciadas por viejos amigos del régimen de Maduro, quien parece estar sacando su país de la tradicional hiperinflación.

El TIAR, la Convención de Palermo y la R2P, parecen formar parte del complejo ajedrez que tenemos al frente, en espera que la invasión a Ucrania se resuelva de alguna manera y podamos volver a un escenario previo, algo que parece, por ahora, imposible de predecir.

martes, 8 de marzo de 2022

De cara al porvenir: la guerra y la paz

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Una vez alcanzada la independencia, hasta el momento presente, los colombianos conocemos y hemos padecido conflictos del orden interno, de larga duración y con centenas de miles de muertos a cuesta. No sabemos del conflicto externo, aun cuando hayamos participado de manera marginal en la Guerra de Corea en el decenio de los cincuenta.

Obviamente los muertos, la destrucción y las tragedias humanas no se fijan en nomenclaturas, sino que reflejan la realidad que se vive. Las balas cumplen la misma función sea cual sea el escenario en el cual se empleen.

Para las legiones romanas, “soltar los perros” significaba darle rienda suelta a la fuerza de estos animales para que atacaran con fiereza al enemigo, iniciando las batallas. Después de soltados o liberados los perros no había retroceso posible y la sangre y la fuerza tratarían de compensar y darle concreción a lo que no se había podido lograr con el uso de la razón.

Para Nicolás Spikman, la paz se define como “El período de tiempo entre dos guerras”, dando a entender que el estado normal de los humanos es la guerra, el conflicto.

Ante los sucesos recientes alrededor de Ucrania, teniendo como actores principales a Rusia y a la OTAN, uno podría fácilmente tomar partido, definiendo para cada uno la víctima, el victimario y el posible salvador, análisis que finalmente resulta subjetivo, pues la lógica del poder trata de comprender los intereses ocultos o explícitos de los involucrados, para lo cual no necesariamente se cuenta con la información veraz y adecuada.

Ninguna guerra es justificable, pero todas las guerras se pueden justificar y finalmente son justificadas por quienes resultan triunfadores y son quienes además determinan la verdad oficial aceptada o impuesta por la historia.

Ante la pregunta de ¿quién es el malo o quién tiene la razón? Las respuestas pueden ser múltiples, todas ellas parcializadas por la subjetividad y la influencia de los medios de comunicación alrededor de sus intereses particulares, pues debemos recordar que todos los medios de comunicación, sin ninguna excepción, defienden los intereses de sus dueños, lo cual es legítimo, pero no por ello quiere decir que hablen con la verdad o se soporten en el análisis y la razón con argumentos valederos.

Los muertos en Croacia son iguales a los muertos en Libia, en Irak, en Siria, en Afganistán y en los otros países donde los poderosos del planeta han intervenido para defender sus intereses particulares.

No importa que se hable de “guerra justa”, de “legítima defensa” o de “guerra preventiva”, el problema no es de lenguaje sino de irracionalidad y del uso desmedido o controlado de la fuerza.

Para más o menos entender los orígenes de cualquier conflicto nos debemos remontar a los orígenes históricos, a los sucesos y a los personajes que han determinado la evolución de los acontecimientos. No podemos obnubilarnos con los sucesos de coyuntura, que como “florero de Llorente” sirven para justificar el inicio de las prácticas de guerra.

Ante las tensiones que se viven en las relaciones entre los diferentes actores, cualquier situación por grave o inocua que sea puede ser empleada como justificación para iniciar una operación bélica.

Cuando el conflicto es entre países peones dentro del ajedrez geopolítico mundial, son los reyes o las reinas quienes definen lo que va a pasar en el tablero y finalmente el destino de los peones involucrados.

Pero cuando son los reyes quienes entran en conflicto, toman decisiones autónomas, sopesan diferentes escenarios e inician las tácticas y a las estrategias que incluyen, en la mayoría de los casos, acciones paralelas de manejos diplomáticos y de acciones militares en los distintos teatros de batalla.

Como siempre, los perdedores inmediatos y quienes más sufren los impactos de la lucha armada son los integrantes de la población civil, lo que remedio no tiene. Pensar en “humanizar la guerra”, después de haber “soltado los perros”, es ingenuo. Llegará un momento en que, por cansancio, por temor a resultados negativos a los intereses en conflicto o por pragmatismo, las partes se sentarán a conversar y a plantear salidas no bélicas al conflicto, como ha sido, es y será a través de la historia a lo largo y ancho del planeta.

La lógica del poder, las pasiones, las descuadernadas y anacrónicas ideologías actuales, la aparición de nuevos actores de poder, los antecedentes históricos, la soberbia de los gobernantes de turno, los conflictos al interior de los diferentes países pueden llegar a exacerbar los ánimos de la población y a alborotar los nacionalismos que permanecen agazapados, y están permanentemente a la espera de la oportunidad de desfogarse.

Esta situación radicaliza las posturas y le da fuerza emotiva a las decisiones que se comienzan a tomar a partir de la euforia o la locura colectiva que comienza a azuzar y presionar a sus líderes particulares.

Le preguntaban a Freud, ¿por qué si estaban en un escenario de relativa placidez en la Europa de comienzos de siglo pasado, se habían metido en un conflicto que conocemos como la Primera Guerra Mundial? y palabra más, palabra menos, con su tradicional agudeza respondió que los europeos estaban cansados de tanta tranquilidad y que necesitaban una guerra para entretenerse.

Las épocas han cambiado y la amenaza nuclear sirve como elemento de presión o como elemento de disuasión, ya que quienes intervienen en el conflicto y poseen arsenales nucleares, saben que, si los usan, pues finalmente no habrá vencedores ni vencidos, sino simplemente suicidas a escala planetaria.

viernes, 4 de marzo de 2022

La plaga de la guerra

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

En Colombia nunca hemos dicho formalmente que estamos en guerra, pero sí que hemos vivido en conflicto armado durante 70 años. Para quienes vivimos en las grandes o medianas ciudades ese problema se ha vuelto paisaje, es decir, un fenómeno con el que convivimos cotidianamente y que no nos afecta mayormente. En realidad, quienes lo padecen y sufren están en campos y veredas de zonas apartadas, de modo que estrictamente hablando no conocemos en verdad lo que son los rigores de la guerra. A lo sumo son emocionantes realidades de películas en sagas y series. Quizás y también por esa razón nos hemos insensibilizado al punto de que lo que está pasando es una noticia más o un evento que se reduce a chistes, caricaturas y memes. Grave cosa.

La guerra que por estos días se ha iniciado con la invasión rusa a Ucrania es muy delicada para la paz global y efectivamente puede desembocar en una catastrófica tercera guerra mundial. Eso no es chistoso.

Nos está pasando lo mismo que hace dos años exactos, por estos días, con la aparición del COVID-19: es un asunto de los chinos que por acá no llegará tan fácilmente. Y llegó y nos ha tenido contra las cuerdas, con devastadores efectos que hoy día nos golpean. Eso que pasa en el este de Europa es un problema no resuelto entre dos naciones de la antigua URSS que por aquí no nos compete. No es cierto. Ya nos está afectando (exportación de ganado, importación de fertilizantes, afectación en mercados bursátiles, por ejemplo), pero somos tan tercos y necios que no queremos ver lo que es evidente.

Estamos ad-portas de una guerra mundial. Eso es una desgracia indeseable que me hace recordar las famosas plagas que padeciera Egipto. Ya tuvimos la de la pandemia, ¿será que ahora debemos padecer una segunda plaga, la de la guerra?

Con eso no se juega y aquí jugamos. Cual perritos falderos ladramos protegidos bajo las patas del bulldog, amenazantes mostramos los dientes porque nos sentimos respaldados por el tío Sam. No podemos controlar la seguridad de nuestras calles y el orden público en los campos, pero consideramos la posibilidad de enviar un contingente al frente de batalla. Tenemos unos avioncitos viejos, pero alardeamos con el portaviones que fondea en nuestras costas. Anunciamos sanciones que resultan ridículas. Jugamos a ser grandes san bernardos y solo somos unos chihuahuas. Tontos.

Lo que pasa en Ucrania no puede pasar desapercibido. Lo que sufre su pueblo nos impactará tarde que temprano. Por eso, con Mercedes Sosa hay que volver a entonar: “solo le pido a Dios que la guerra no nos sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente…” ¡Dios nos coja confesados!

viernes, 26 de noviembre de 2021

Tortuoso camino

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Cinco años celebra el acuerdo de paz. Más de cuatro tomó firmarlo. Una década dilatarlo. Por lo menos 30 anhelarlo.

Belisario Betancur fue el primer mandatario que recurrente y formalmente, en su discurso, habló de la paz y de la necesidad de alcanzarla. Romántico y poeta soñador, suspiraba con el asunto, después de ser testigo de primera mano del desangre bipartidista y de los albores de la guerrilla. Banderas blancas y palomas resultaron ser icónicos símbolos que se fueron desgastando con el paso de los años, por los escasos resultados y por la falta de voluntad política para lograrla por parte de quienes tenían en sus manos hacerlo.

No ha sido fácil, no todo ha sido fracaso, pero es un hecho que, desde entonces, hemos recorrido un tortuoso camino hacia la paz. Hubo evidencias relativamente tempranas de que era posible. Sobresale lo logrado con el M-19, un grupo que siempre rompió el molde de la guerrilla convencional, comunista e influenciada ideológicamente por las líneas de Moscú o Pekín. Sin embargo, la paz ha tenido siempre enemigos y detractores, unos ocultos y soterrados, otros abiertamente manifiestos. Pareciera que la paz no es un unánime objetivo y eso resulta desconcertante.

Personalmente estoy convencido de que hay un grupo importante para quien la guerra, o conflicto armado, o como quieran llamarlo, es un negocio lucrativo. Al fin y al cabo, la venta de armamento a nivel global es rentable como toda industria que se respete. Tendrá, pues, que alimentar destrucción y muerte en cualquier latitud mundial, paradójicamente, para poder sobrevivir. Divide y reinarás es su consigna porque, como dice otro adagio: en río revuelo, ganancia de pescadores.

Para otros, no puede haber paz si no hay vindicación. La monstruosa guerra ha generado miles de víctimas en todos los bandos. Sabido es que muchas familias han padecido en carne propia la tragedia de perder miembros de uno y otro lado. El dolor es enorme y las heridas están abiertas. No es fácil eso de perdón y olvido. La memoria se mantiene viva y por eso la repetición es una amenaza constante.

Pero también el asunto es de justicia y equidad. En tanto no existan, la paz no será posible. Respecto de la justicia, duele en el alma la impunidad. Todo tipo de desgracias acontecen y no pasa nada. Sin Dios ni ley los delincuentes, vulgares y los de alto coturno, se pasean orondos y retadores, fortalecidos frente a un sistema penal debilitado, sin dientes ni recursos, cada vez son más descarados y agresivos. Respecto de la equidad, es vergonzoso saber que nuestro país es de los más inequitativos del mundo por la distribución de su riqueza: unos pocos tienen mucho y la gran mayoría poco o nada. Si eso que está de moda llamar capitalismo consciente se hubiera puesto en práctica antes, los ricos tendrían más riqueza, pero habría poca pobreza y una mayoritaria clase media con sus necesidades básicas satisfechas. Otro sería el cuento.

Hace casi 40 años el presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, escribió un texto magistral sobre los vacíos de la paz, un escrito ágil y asequible para comprender que, en tan complejo panorama colombiano, unas cuantas y acertadas decisiones hubiesen marcado un rumbo diferente y agrego yo, muchas vidas se habrían salvado y seríamos un país próspero y con mejores estándares en todo.

La paz seguirá su tortuoso camino hasta que dejemos de ser tan mezquinos solipsistas que solo pensamos en nuestro confort particular, así los otros estén en la olla, y, hasta que efectivamente y con hechos demostremos que ese cacareado amor por la patria se traduce en transformaciones sociales profundas. Es claro que solo los acuerdos firmados no eran suficientes y que por más fallas que pudieran tener eran el inicio de una nueva etapa, pero primó más el afán de retaliación, del “ojo por ojo y diente por diente”, así quedemos todos ciegos y muecos. Entre tanto, otros nos están sacando provecho. Así las cosas, hago un llamado a los tuertos que quedan para que tengan un tris de sensatez y cordura a ver si logramos salvarnos y vivir en paz.


viernes, 2 de julio de 2021

Basta ya de tanta violencia

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Esta locura que estamos viviendo tiene que pararse ya. Al paso que vamos, si lo que impera es la ley del talión del “ojo por ojo”, pronto vamos a ser un país de tuertos o de ciegos. No es chiste. Es dramática realidad. Recuerdo el caso de dos familias guajiras, los Cárdenas y los Valdeblanquez que literalmente se extinguieron mutuamente con esa consigna.

En toda mi existencia no he dejado de ver violencia por doquier, las de antes: la que trajeron los conquistadores arrasando la población indígena nativa; la de las guerras de independencia; la de las luchas intestinas de la patria boba que luego se volvieron civiles por el control del poder; la de los mil días entre conservadores y liberales y que siguió por décadas bañando de sangre nuestros campos y ciudades, y las de hoy: la de las guerrillas; la del Estado con su doctrina de la seguridad nacional por allá en los 70 y 80; la paramilitar; la del narcotráfico; la de la delincuencia organizada; la de los falsos positivos… Y como si no fuera suficiente: la violencia cotidiana, la que se da a nivel intrafamiliar, pero también la que se da contra las mujeres y contra los niños inocentes; la escolar con el bullying; la de la calle, todos los días, que roba y asesina; la de los vándalos que destruye por destruir todo a su paso y nos acrecienta la miseria; la del Esmad cuando excede su poder y su fuerza contra de la población civil; la de las redes sociales cargadas de odios viscerales, insultos e improperios. La lista sigue. Es tanta-tanta que he pensado si es que estamos condenados a ella para siempre, si es que se trata de un problema genético-ontológico del colombiano, si es que es un problema cultural arraigado muy difícil de superar o qué es, pues, lo que nos pasa en nuestra deteriorada alma que hizo a San Juan Pablo II definirnos como un “país moralmente enfermo”.

De lo que me voy convenciendo es que esto ya es patológico grave y no veo a nadie, ni líderes relevantes, ni instituciones creíbles que quieran y puedan detener esta locura. La violencia en su espiral devastadora se nos volvió paisaje. Es más, nos ha convertido en sedientos vampiros que más bien extrañamos el día que no haya muertos. La televisión y el cine dejaron hace rato de ser ficción y la realidad la supera cual zaga de Netflix dolorosa y cruel. En otros países, un solo muerto hubiese dado para manifestaciones multitudinarias de rechazo. Aquí no, aquí más bien hay quien no solo las justifique y se alegre, sino insensatos de lado y lado que pidan aumentarla, ya para vengarse de esa sociedad rica e indolente que por siglos le ha importado un bledo el hambre y la miseria, ya para reprimir con mano dura y como se merece esa enardecida chusma ignorante, culpable del retraso de nuestro país. Tan vergonzosa realidad hace entender mejor la frase de Jesús en la cruz: “perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen“

Lo sabemos, violencia genera violencia. Abre dolorosas heridas en el corazón y suscita traumatismos existenciales difícilmente curables en el corto plazo. El resentimiento que produce puede ser eterno. Hay quienes buscan superar esas laceraciones para no dejarse llevar por los sentimientos de venganza y de querer cobrar justicia por propia mano ante una justicia que no hace justicia. Se necesita mucho valor, mucho coraje, para pasar la página. Pocos logran superarla con una memoria no vindicativa, voluntad de no repetición y decisión de reparación.

Estamos en una coyuntura decisiva frente a la cual no podemos equivocarnos. Basta ya de extremistas polarizantes, detestables y dañinos que se culpabilizan mutuamente y con razón, porque es verdad que juntos han producido esta desgracia, han demostrado por décadas su incapacidad para reconstruir el país y cerrar las brechas sociales, han evidenciado su corrupta voracidad sin tener voluntad política para siquiera menguarla. El pueblo ya les dio la oportunidad y la desaprovecharon. Hay que optar por un camino distinto, refrescante, oxigenante, que, sin dejar de afrontar la realidad de un pueblo generalizadamente maltrecho por toda clase de males, combata las raíces estructurales de estos males agobiantes y de modo propositivo, cual ave fénix, reviva desde las cenizas humeantes, con vida y esperanza, un mejor presente para todos, más humano y digno. Ojalá haya gente que quiera hacerle eco a esta alternativa.

viernes, 16 de abril de 2021

Costos de oportunidad: guerra vs fiesta

Santiago Cossio
Por Santiago Cossio

En este 2021 ha salido la noticia de la intención de comprar 24 aviones de combate los cuales pueden llegar a valer 4.500 millones de dólares. Lo “bueno” es que se recuperarían 24 puestos de trabajo para los pilotos de las 24 aeronaves ante una pandemia que deja miles de desempleados.

Esos 4.500 millones de dólares nos da un aporte per cápita de 90 dólares o 330 mil pesos por cada uno de los 50 millones de colombianos.

El termino de costo de oportunidad es lo que se podría hacer con dicho presupuesto. Elegir entre una guerra que traería dolor, sangre y pobreza o una fiesta que trae alegría, llenura y felicidad.

Con los 330 mil pesos que pondría cada colombiano si en vez de comprar los 24 aviones de guerra hiciéramos un asado con una gran fiesta nacional alcanzaría para:

Costos: litro de ron a $53.000, canasta de cervezas $48.000, libra de punta de anca $17.000, libra de chicharrón $11.000, libra de morcilla $9.000, paquete de chorizos a $20.000, hasta aquí van $158.000 por persona.

Recordemos que cada uno está poniendo en esta vaki de a 330 mil pesos y alcanza para los 50 millones de colombianos:

·         50 millones de litros de ron.

·         50 millones de canastas de cervezas (24 x canasta).

·         50 millones de libras de punta de anca.

·         50 millones de libras de chicharrón.

·         50 millones de libras de morcilla.

·         500 millones de chorizos. (10 chorizos por persona).

·         Tomates, papas y arepas al gusto.

·         Músicos por todo el territorio nacional.

Aun así, sobraría para todos y cada uno de los 50 millones de colombianos de a $160 mil pesos.

En mi humilde opinión prefiero obviar la compra de esas 24 aeronaves en medio de una pandemia económica mundial. También se podría comprar con eso, 400 mil tractores o 10 millones de motocicletas o 37 millones de bicicletas.

P.D.: Se viene una reforma tributaria que es una gran vaki para recoger estos 4.500 millones de dólares entre otros gastos e inversiones. Más que una reforma tributaria necesitamos una reforma de hacienda pública porque según parece estamos gastando más de lo que ganamos.

P.D. 2: El pensamiento descabellado de Diosdado, de venganzas por problemas ajenos son los que alientan a gastar en aviones no productivos y a que nos privemos de encontrar la paz y la felicidad social.

jueves, 8 de abril de 2021

Vigía: la combinación de todas las formas de fracaso

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La civilidad trata de normas, leyes y reglamentos aceptados por todos los involucrados, para que haya certeza de juego limpio, de garantía a minorías y en consecuencia de legitimidad en la lucha por y para el ejercicio del poder.

En un Foro de la Comisión de la Verdad, creada por el acuerdo habanero FARC-Santos, se nos pidió hablar de la combinación de todas las formas de lucha, vulgo: del ´todo vale´. Claro que el ´todo vale´ no lo inventaron los marxistas-leninistas. La inminencia real de derrota o fracaso obliga a buscar recursos extremos de defensa o supervivencia; también el ansia de poder y el ejercicio de este, con frecuencia han roto los diques normativos y legales de la civilidad mencionada.

Los comunistas desde hace 100 años han sido siempre minoría. Aun así, han aprendido a llegar al poder con muchas argucias politiqueras, trampas organizacionales y claro, combinando todas las formas posibles de lucha, que incluyen las más abyectas como el secuestro, la extorsión y el asesinato. Una vez en el poder, siguen ejerciendo, y de qué forma, su vicio del “todo vale”. El terrorismo revolucionario y el terrorismo de Estado, forman parte del arsenal comunista. Y ahí están las minas antipersonales del Apure y los carros bomba del Cauca en Colombia, que diseminan un mensaje de incertidumbre y desánimo entre soldados y civiles.

Del lado del Estado, hay que recordar que desde 2005 las FANB adoptaron la doctrina de la asimetría y la periferia, estilada por Jorge Verstrynge y en donde Venezuela, “lo infinitamente inferior”, enfrenta militarmente un enemigo como Estados Unidos, “lo infinitamente superior”. Esa estrategia, adoptada en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, contempla, por supuesto, la utilización de todas los medios disponibles, morales o inmorales, incluyendo los movimientos migratorios, para confrontar la amenaza imperialista yanqui.

En esta guerra de cuarta generación, las FNB resultaron enfrentando no a los US sino a “entidades transfronterizas y difusas”, organizaciones irregulares armadas que están aplicando técnicas de guerra de guerrillas. Ahora, equívocamente Miraflores pide apoyo internacional para desminado y para “parar la violencia colombiana contra Venezuela”, violencia de las narcofarc, invitadas a Venezuela por el propio gobierno chavista y reconocidas como “retaguardia estratégica de la revolución”. Lo de la frontera es otro fracaso de un Ejército bicentenario, ahora socialista, enhebrado en el cuento utilitario de la combinación de las formas de lucha y que, equipado con misiles y tanques rusos, pide auxilio ante una célula narcocomunista irregular.

Según Fundaredes, en la casa de la cultura de la población de Santa Cruz de Aragua, se han desarrollado reuniones entre representantes de alias Timochenco, jefe del Partido de los Comunes en Colombia, hasta hace poco el Partido de las FARC, alias Santrich, representante de la Narcotalia en Venezuela y autoridades del Ministerio de la Defensa de Venezuela.

Si la Narcotalia sigue las directivas de alias Tirofijo; si los estatutos del partido del común, adhieren también a los principios del mismo alias Tirofijo; si la doctrina militar venezolana incorpora esos mismos principios dentro de su concepto de guerra estratégica, estamos frente al desarrollo de un “todo vale” generalizado en la región que, como hemos visto repetidamente en el pasado, siempre termina en un fiasco, en sangre: ahora los venezolanos huyen en botes y mueren ahogados o se refugian en las ciudades al otro lado de la frontera.

El de abril de 1948, cuando aplicaron la misma metodología que hoy se quiere aplicar, el asesinado de Gaitán y El Bogotazo, originaron La Violencia en Colombia, que en una década dejó entre 100 mil y 300 mil muertos, según el color de la tinta que use quien escriba el relato.

Gobierno socialista, doctrina asimétrica, narcocélulas irregulares, migraciones, campos minados, combinación de todas las formas de fracaso, es el título de esta desastrosa experiencia.

jueves, 1 de abril de 2021

Vigía: Fracaso en La Victoria

Por John Marulanda*

Casi la totalidad de las guerras se han originado en asuntos de fronteras. Cuáles son los límites de tu poder sobre la superficie de la madre tierra y cuáles los míos, ha sido y es la discusión final, desde las primeras tribus hasta hoy.  Así de simple y complicado. América latina registra su última guerra convencional en 1995, cuando Perú y Ecuador se enfrentaron en la guerra del Cenepa, por una disputa fronteriza, precisamente. Nótese que helicópteros y cohetes RPG rusos, fueron utilizados preferencialmente por los peruanos. En el contexto internacional, la más reciente confrontación armada de tipo formal, en noviembre del año pasado, enfrentó a Armenia y a Azerbaiyán en la región fronteriza de Nagorno - Karabaj y costó la vida de unas 5000 personas. Se utilizaron tanques, el arma de irrupción por excelencia, artillería, aviones y helicópteros rusos, con nacionales de este país participando activamente en este conflicto. En el 2020 también se registraron rifirrafes en las fronteras Indo-China e Indo- pakistaní, países con poder nuclear. 

Frontera peligrosa

Hoy, se han dinamizado otros tipos de fronteras, las “invisibles”, establecidas por las diferentes estructuras del Crimen Organizado Transnacional y las fronteras cibernéticas, que dibujan “territorios” virtuales desconociendo cualquier frontera terrestre. En nuestra región latinoamericana, Venezuela representa el avance geoestratégico de los intereses chinos, rusos e iraníes, penetrando la frontera geopolítica cercana de los Estados Unidos, el cual ha sido durante los últimos siglos, el rompedor por excelencia de las fronteras mundiales debido a su emprendimiento comercial, riqueza, tecnología y a su poder aeronaval. Así lo aprendieron del imperio inglés.

Conozco de larga data la frontera colombo-venezolana, las más viva de América latina y una de las más, sino la más, peligrosa del mundo, por la cantidad y calidad de los actores allí presentes y exacerbados. Y las características de lo que está sucediendo en esos 2219 kilómetros de mar, desierto, montaña, llanura y selva, pero de manera particular en el Apure-Arauca, augura una situación de conflicto, que como aclara un jefe militar venezolano, será “prolongado y progresivo”. Dudo mucho que sea “diferenciado” como asegura el mismo funcionario. Como no creo que los jefes militares venezolanos sean tontos del todo, me asalta la duda si en realidad se está buscando combatir a las células narcoterroristas que manejan cientos de narcopistas para vuelos clandestinos en el Apure, o si se está cuajando algo más grande y perverso.

¿Palabras necias?

Lo que está en desarrollo en la Victoria, es grave y es la alerta temprana de males mayores para los dos países. Los bombardeos justo en la línea fronteriza por cuenta, por primera vez, de aviones chinos tácticos de ataque Hongdu K8W y el despliegue de toda la parafernalia militar convencional contra fuerzas irregulares, ejemplifica el viejo símil de intentar matar un mosco con un bate de béisbol.  El merodeo permanente de militares rusos;  las actividades cotidianas de los narcos chavilenos, narcotalios y duarteños o GRIACOLT (Grupos Irregulares Armados Colombianos Terroristas), como los llama el Almirante Ceballos;  el flujo imparable de narcotráfico, minería ilegal y otras actividades ilícitas del Crimen Organizado Transnacional y el pobre desempeño operativo de las FANB , están disponiendo sobre el terreno todos los elementos para cualquier inesperado equívoco que puede disparar alguna reacción emocional derivada del extremo apasionamiento político, patente en las declaraciones de los jefes uniformados venezolanos.

El Gobernador del Apure, Coronel Carrizales y el Comandante de la Zona estratégica de los llanos, General Guevara, difunden proclamas calenturientas y amenazantes. Se pronuncian al unísono sobre defensa de la soberanía frente a “fuerzas invasoras desde Colombia”; llaman a la expulsión de “nuestro suelo sagrado” de esos supuestos invasores; hablan de una “actitud invasora y arrogante” desde Colombia; señalan a lanchas colombianas en el rio Arauca, de estar “provocando y hostigando”; de grupos armados y equipados por Iván Duque; de una campaña propagandística desde el Arauca colombiano para enfrentar a la comunidad de La Victoria contra las FANB, entre otras imprecisiones. Desde Caracas, como es usual, la vocinglería no es menor. El General Padrino tuitea quejoso que: “Esta vez, con el apoyo logístico del vecino país, emplean minas contra personas, que también han impactado a vehículos blindados de las FANB” y Maduro amenaza al gobierno de Colombia con una “reacción contundente”. Bien que las declaraciones de Miraflores y de los Jefes militares en la frontera, sean un libreto “calculado” para las actuales circunstancias o que sean reacciones al estilo castro-chavista, el entorno puede reventarse, salirse de las manos y tomar rumbos inesperados, mucho más en un país con tan grave situación económica y moral como Venezuela. Un incidente fronterizo se puede dar en cualquier momento y de ahí en adelante, podríamos estar en manos del destino. Si no se actúa con prudencia y sensatez, cualidades de un verdadero Comandante Militar, el asunto de La Victoria podría ser un doloroso fracaso binacional y hacerse realidad la perspectiva de algunos analistas que pronostican una frontera siria en Latinoamérica.