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jueves, 31 de octubre de 2024

El mundo en alto riesgo

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Podríamos enumerar los grandes riesgos a los que está sometido el mundo en los actuales momentos, riesgos que nos producen miedo al futuro próximo y nos reta a buscar soluciones inmediatas y efectivas.

1. Riesgo a una tercera guerra mundial. Parece increíble, pero los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania, y entre Israel y Hamas, ya generan tensiones que encienden alarmas nucleares, entre los países que cuentan con este tipo de súper destructivos armamentos, que no son muchos, pero están tomando partido en los conflictos mencionados. Desafortunadamente, hasta el momento, no encuentran soluciones de fondo, que permitan su terminación, generando inclusive desesperos entre aliados, por el escalamiento paulatino al que se va llegando en los países implicados, en destrucción y muertes, donde cualquier error en atacar estructuras muy sensibles, puede generar una irreversible activación nuclear, que detonaría la que sería la peor de las guerras.

Los países implicados, sufren una crisis de confianza entre las partes y mantienen una sed de venganza, que alientan a la victoria con dominación y ocupación, y a la derrota con sometimiento y humillación. Hoy, más que nunca, las partes en conflicto deben explorar posibles arreglos a las dificultades que generaron los conflictos, ojalá dentro de un cese al fuego prudencial, temporal y verificable, que no pueda ser utilizado para que las partes tomen un nuevo aire de reagrupamiento, de rearme y fortalecimiento. El objetivo debe ser el fin del conflicto, que beneficie a las partes, que tendrán que cargar con la pérdida de seguramente algunos beneficios.

Lo otro sería la guerra hasta el final, con rendición del perdedor y alto riesgo de que el conflicto degenere en una guerra mundial. Tremendo reto tenemos como humanidad, para evitar nuestra autodestrucción.

2. El azote de los fenómenos naturales: inevitables son las fuerzas de la naturaleza, el agua, el fuego y el viento, vitales para nuestra existencia, se enfurecen y asechan a la humanidad con inundaciones, incendios y huracanes, dejan grandes destrucciones a su paso y solo podemos hacerles frente con alertas tempranas, planes de evacuación y atención de desastres, refugios y programas de reconstrucción y reubicación.

3. Las pestes, las pandemias y las enfermedades incurables y mortales, que llegan para quedarse, mientras la ciencia encuentra la cura a tan graves males. Curiosamente los aportes de los científicos de Israel, una de las fuerzas enfrentadas, han contribuido sustancialmente a la medicina, para bien de la humanidad.

Estas terribles amenazas, para la humanidad, tienen en común, el hecho de ser eventos súbitos, en la mayoría de las veces impredecibles y todos generadores de destrucción y muerte, además de la migración de millones de personas.

A estos riesgos agregamos los conflictos internos, en los países donde las dictaduras se vienen imponiendo, a través de gobiernos de la izquierda comunista, fracasada como modelo en todo el mundo, que están generando un fenómeno de migración masiva de millones de personas, que buscan mejores oportunidades en nuevos territorios, algunos ávidos de mano de obra laboral, que ya no tienen, por el envejecimiento de su población y la negación de las nuevas generaciones a formar familias formales, con hijos, habida consideración de los esfuerzos físicos, económicos y de la mucha valentía, que ello exige.

Incluir en la fuerza laboral a los migrantes, genera un fenómeno de competencia con la mano de obra local, que, aunque escasa, termina quitándole puestos de trabajo, por ser más eficientes y baratos, además de que muchos oficios, ya no los quieren ejercer los locales, por ser considerados difíciles y de mucho sacrificio, yo diría que este fenómeno se está dando en todos los países, inclusive en los subdesarrollados como el nuestro.

El otro fenómeno de la migración es el de la cantidad de delincuentes que trae el proceso migratorio, terminan haciendo daños en sus nuevos países de destino, lo que genera esa xenofobia, donde como siempre, por unos pocos malos, terminan pagando las consecuencias, muchos buenos.

Resulta prácticamente increíble, que varios países estén utilizando el mecanismo de la migración, para liberar presos con destino específico. En nuestro caso se dice que Venezuela ejerce esta práctica desafortunada, que termina desacreditando a la gran cantidad de venezolanos, buenos elementos, que ya se han asentado en nuestro país, lo sienten como propio y conviven normalmente con nosotros.

Qué más podíamos esperar de Maduro, expulsa a los suyos y nos encarta con sus delincuentes. Entre a menos gente le toque dar mantenimiento súper precario, más se puede enriquecer; por algo será que hasta Brasil ha perdido la confianza en Maduro y sus secuaces.

En nuestro país, cada vez más débil para enfrentar estos grandes riesgos y realidades, que se ciernen sobre el mundo, habida consideración del propósito auto destructor que viene ejerciendo el gobierno de Petro y sus secuaces, colocándonos en inferioridad de condiciones para enfrentar los efectos extremos de estos riesgos y realidades, generadores de migración, con efectos socio políticos y económicos, que requieren de gobiernos muy eficientes y responsables, capaces de mantener sus economías a flote, en la generación de los recursos necesarios para enfrentar estas realidades.

En Colombia, con un ejército debilitado y desmotivado, una unidad de atención de riesgos y desastres totalmente saqueada y debilitada y un sistema de salud inducido a la quiebra, va a ser muy difícil hacerles frente a estos riesgos que se ciernen sobre el mundo.

Solo nos queda acercarnos mucho más a Dios, creador de cielos y tierra, para que nos proteja frente a estos grandes riesgos.

miércoles, 3 de enero de 2024

Editorial: perdimos el año


Antonio Montoya H.
En su editorial de la semana Antonio Montoya H., además de ofrecerles un saludo de año nuevo, presenta un balance de los hechos que fueron noticia, empezando por las actuaciones de Gustavo Petro en contra de Antioquia y otras regiones del país. Por ejemplo no le prorrogó a Antioquia la licencia de ser autoridad minera; casó una pelea con Marbelle por un ataque en redes a su hija; la pelea del Éxito con la DIAN, la de MinTrabajo con Van Camps, además de su intromisión en el fútbol lo que puede representar problemas con la FIFA como en Brasil, sus constantes desapariciones sin causa justificada y su pelea en redes con Milei quien decidió no pagar estudios a extranjeros.

También comenta el cierre de la nefasta época que Medellín vivió en la administración de Quintero y la esperanza que brinda la nueva administración, los problemas de la paz total y las actuaciones violentas del ELN, el incremento del salario mínimo y la informalidad en el país, y concluye con los mejores deseos a las nuevas administraciones regionales, y su sentimiento de tristeza y rechazo a las guerras de Ucrania y el invasor ruso, y la de Israel contra Hammas. No dejes de verlo.

martes, 17 de octubre de 2023

Editorial: sucesos de la semana No. 21

Antonio Montoya H.
En su editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. expresa su rechazo por el ataque terrorista de Hamas en Israel y de las expresiones antisemitas al pueblo judío de Gustavo Petro que no representa el sentir de los colombianos. Habla de la necesidad de brindar a las regiones su autonomía y no se explica tampoco por qué el presidente retira el apoyo de las 4G en Antioquia. Igual que en Haití, habla del final de los sicarios colombianos que asesinaron a Villamizar en Ecuador y recomienda que no se olvide el apoyo a Ucrania. Está complacido con el acuerdo para salvar a TIGO y habla de las encuestas cuyas tendencias favorecen a los candidatos de derecha y centro y muestran una gran desventaja de la izquierda. Reseña la defensa que hace Francia Márquez de su jefe de seguridad destituido; la inflación en Estados Unidos que no nos permite que bajen las tasas de interés en nuestro país, expresa sus condolencias por el vil asesinato de colombianos en la franja de gaza y finalmente se refiere a la muerte del violador Alfredo Garavito. No dejes de verlo.

martes, 27 de diciembre de 2022

Editorial

En su nuevo editorial para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya, además de brindarles un cálido saludo de Navidad a sus seguidores, reseña acontecimientos de importancia como la visita del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, a Estados Unidos, los secuestros que están afectando a los Llanos colombianos, la crisis causada por el nombramiento de la directora en el ICBF, la compra de los aviones, y finalmente, el incremento del salario mínimo legal vigente. Lo(a) invitamos a escucharlo.

lunes, 10 de octubre de 2022

Editorial de Antonio Montoya H.

La editorial de esta semana, para El Pensamiento al Aire, inicia con un llamado a la unión de la derecha, superando los egos. También llama la atención sobre lo sucedido en el Concejo de Medellín, con respecto a la venta de las acciones de TIGO, el acuerdo no firmado de la venta de las tierras de Fedegan al gobierno, sigue su tránsito en el Congreso la reforma tributaria, no se logran acuerdos en el Congreso y hay divisiones incluso entre los partidarios del Pacto Histórico, aplaude los diálogos de paz, votaciones en Brasil, nuestra prevención contra el invierno y los huracanes, y concluye con comentarios sobre la guerra de Rusia y Ucrania. No dejes de escucharlo.

lunes, 3 de octubre de 2022

Editorial de la semana

Esta editorial de Antonio Montoya H. para El Pensamiento al Aire, inicia con su análisis de la marcha que se realizó el 26 de septiembre en contra de las decisiones tomadas por el gobierno de Gustavo Petro. También menciona la apertura de frontera con Venezuela, sobre la guerra de Ucrania y Rusia, la relación de Petro con sus ministros, sobre la pesadilla de Daniel Quintero en la Alcaldía de Medellín y finalmente, el deseo de acabar con la corrupción. No dejes de escucharlo.

martes, 27 de septiembre de 2022

De cara al porvenir: la guerra de turno

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Hablar de que en este momento estamos presenciando una sola guerra, es no solo inexacto, sino irresponsable.

Se habla a través de la historia que luego de una peste, inevitablemente viene el hambre y luego a guerra. Lamentablemente en el estado actual de cosas, el orden de los factores es cambiante dependiendo la latitud donde nos ubiquemos y de las causas generadoras de los conflictos que analicemos.

Obviamente los titulares de los diferentes medios de comunicación se concentran en el episodio bélico más atractivo y que más rating produce, que es el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Personalmente estoy de acuerdo con la aseveración expresada recientemente por el papa Francisco en entrevista de principios de mayo a El Corriere della Sera para señalar al responsable de que se hayan precipitado los acontecimientos. Dice el Papa que “es posible que el origen de la invasión de Putin a Ucrania se deba a los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia” y es claro que Rusia reaccionó.

Pero no nos quedemos ahí. Es muy llamativo que una indiscutible potencia militar como Rusia no haya podido conquistar un país relativamente débil al cual las otras potencias han ayudado de manera tímida, y que un conflicto calculado para 3 meses ya vaya para 9 meses y que territorios en teoría conquistados por Rusia estén ahora siendo recuperados por Ucrania, a cuya dirigencia y población hay que reconocer su fortaleza de espíritu y su amor por la patria.

¿Qué es lo que pasa? Mi teoría es que países que tienen armamento militar atómico y armas de última tecnología no las pueden usar sino para maniobras de disuasión, pues a estas alturas del partido y asumiendo que tienen dirigentes medianamente inteligentes, responsables y sensatos, pues su uso efectivo estaría dando inicio a una hecatombe que no tendría reversa, razón por la cual por ahora –y afortunadamente– solo les permite emplear armamento convencional, lo cual les resta capacidades y ventajas competitivas efectivas contra enemigos en teoría más pequeños. Lo anterior lleva al uso intensivo de sanciones económicas por parte de los amigos del otro bando y de ayudas por parte quien apoya a la contraparte.

Norteamérica pierde la guerra con Vietnam y con Corea. Norteamérica y la Unión Soviética salen con el rabo entre las patas de Afganistán. Norteamérica arma el despelote y sale a hurtadillas de Irak, Siria y Libia en una estruendosa derrota de su denominada “guerra preventiva”, la Unión Soviética implosiona y se genera una diáspora alrededor del Pacto de Varsovia, cuyos países miembros, en su mayoría, poseen arsenales atómicos. Rusia trata de reconstituirse como potencia, pero ve amenazada su seguridad con el coqueteo de la OTAN a varios de sus vecinos, antes aliados a la fuerza.

Mientras tanto China crece, crece y crece en todos los sentidos y su presencia planetaria cada vez es más significativa. Apoya a Corea del Norte, quiere asegurar su propiedad sobre la antigua Formosa hoy más conocida como Taiwán, incrementa la construcción de islas artificiales alrededor de Japón, reconstruye la histórica “Ruta de la seda” empleando los más modernos ferrocarriles de alta velocidad, compra enormes extensiones de tierra en África, financia y construye proyectos de infraestructura en todas partes del planeta y tiene aproximaciones cada vez más cercanas y frecuentes con Rusia. Es quien mejor supo aprovechar las distracciones internas en Norteamérica, su desacomodo institucional y la incertidumbre y debilitamiento externo que ocasionó el gobierno de Trump.

China sabe que es potencia y que requiere comportarse y atender sus requerimientos y exigencias como potencia, pero sabe también de sus debilidades, entre las cuales se encuentran su excesiva población, el riesgo de una hambruna o de una peste como las tantas que han tenido y que pende sobre su cabeza como la Espada de Damocles –hoy más que nunca con el COVID-19–, el riesgo de sequias extremas debidas al cambio climático que hoy padecen al secarse el gran río Yangtsé, el más importante y extenso del país, el tercero del mundo, que atiende a casi un tercio de la población. Sabe también que tiene un vecino incómodo y desconcertante como la India y que su rica cultura y sus tradiciones, en un mundo signado por los desarrollos tecnológicos pueden ser o potencializadores o lastres para sus desarrollos.

Por ahora habrá que esperar a que los jugadores muevan sus fichas y a que los peones caigan como ha sucedido casi siempre a través de la historia.

miércoles, 3 de agosto de 2022

¿Por qué una mala reforma agraria, si hay buenas?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Antes de la Revolución de Octubre, Ucrania, provincia del Imperio, era el granero de Europa, y Rusia, un inmenso país agrícola de variada y abundante comida.

No trataremos de las tierras comunales (el mir, tan bien estudiado por Max Weber), ni de los latifundios de la aristocracia, ni de los siervos, ni de las tierras vírgenes de Siberia, ni de las reformas agrarias de Stolypin, para saltar hasta el putsch en Petrogrado, que lleva a Lenin al poder. Para consolidarlo sobre el gigantesco Imperio, Vladimir Illich ordena inmediatamente:

1.    1. El cese al fuego con Alemania (para ganarse a los soldados y sus familias).

2.   2. La independencia de las naciones sometidas a Rusia.

3.   3. La masiva toma de tierras.

Con esto último logra el apoyo del campesinado, más del 80 % de la población, a la Revolución. Ignoran que a esa “reforma agraria” seguirá la colectivización cuando el comunismo, después de la guerra civil, se imponga. Al desprecio de Lenin por ellos seguirá el odio de Stalin por los kulaks, los pequeños empresarios que alimentaban el país, a los que exterminará, especialmente en Ucrania, a través de la hambruna provocada (Holodomor).

Después la tierra se dividió entre granjas colectivas (Sovhoz) y cooperativas (Kolkhoz), en las cuales un campesinado esclavizado producía muy poca comida, bajo la férula burocrática encargada de lograr el cumplimiento de metas de imposible alcance. La penuria alimentaria obligó luego a tolerar cultivos “ilegales” de los campesinos: 3 % del área cultivada total, que suministraba más de la mitad de los lácteos, frutas y verduras.

La triste vida del pueblo, siempre hambreado, fue la conclusión inescapable de esa reforma agraria colectivista.

Bajo Kruschov la situación llegó a los peores extremos y la URSS se convirtió en el primer importador mundial de granos (trigo, cebada, maíz), a pesar de cultivar millones de hectáreas en granos, que superaban la suma de las áreas sembradas de esos cereales en los Estados Unidos, Canadá y Francia.

Y así, de tumbo en tumbo, se llega hasta la última reforma agraria soviética. Antes de la desaparición de la URSS, el 3 de mayo de 1990, el Congreso de la República Federativa Rusa, su mayor y determinante Estado, por 607 votos contra 369 y 40 abstenciones, decretó que, al lado de granjas estatales y cooperativas también habría propiedad privada rural. Luego se dictó una Ley para facilitar la privatización de tierras y para estimular grandes cultivos privados de cereales.

Así se puso en marcha una reforma agraria exitosa, que ha convertido a Rusia nuevamente en una potencia agrícola como primer exportador mundial de trigo, mientras Ucrania ocupa el 4° lugar.

Con mayor entusiasmo aun, los países que se separaron de la URSS —Ucrania, los Bálticos, los Centroasiáticos—, y los de Europa Oriental, siguieron ese camino.

Parecida evolución tuvo la agricultura en China, porque con la eliminación de las comunas y el retorno de la libertad en el campo, ese país también pudo superar el hambre y llegó a ser incluso exportador de alimentos.

Entonces, ¿cómo es posible que a Colombia la vayan a condenar a una reforma agraria regresiva, precolectivista, minifundista e improductiva, dirigida arbitrariamente por una burocracia, con poderes para obligar a la “venta” de los terrenos que al funcionario de Minagricultura, o al exjefe de una minga, no le parezcan adecuadamente explotados?

Sin considerar las futuras e inevitables escaseces y hambruna, aquí la reforma leninista será impuesta, porque está inscrita en el ADN de los movimientos comunistas, para todos los cuales nada hay más abominable que una estructura agropecuaria basada en la propiedad privada y la libre empresa.

Colombia requiere una reforma agraria que haga productivo el campo, que estimule su desarrollo, que incorpore la Orinoquia dentro de la frontera agrícola, que sustituya importaciones y que lleve sus productos al mercado mundial.

Una reforma agraria correcta podría sacar del desempleo a millones, pero como tropieza con el dogma marxista-leninista, no se iniciará durante el gobierno de Petro, dure este cuatro años, doce o sea o vitalicio…

martes, 31 de mayo de 2022

De cara al porvenir: prudente optimismo

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

De cara a los acontecimientos que por estos días nos entretienen, tengamos en cuenta algunos aspectos que nos obligan a no tirar la toalla, a persistir, insistir y nunca desistir, pero manteniendo siempre un prudente optimismo.

Acaba de concluir la cumbre de Davos que volvió a ser presencial y los analistas muestran preocupación por una probable recesión económica mundial. No hemos terminado de dominar al COVID-19 y ya vamos por la cuarta de “N” dosis y están apareciendo nuevas variantes. Una de las principales ciudades chinas, Shanghái, continúa encerrada por cuarentena. Crece de nuevo el nivel de contagios a nivel mundial, aparecen nuevas variantes y para colmo, aparece la llamada “Viruela del Mono”. Continúan los tropiezos en los flujos logísticos de aprovisionamiento a nivel planetario y la guerra entre Rusia y Ucrania va para largo. Y sin que podamos pasarlo por alto, el cambio climático comienza a mostrar pequeños pero graves anticipos de lo que serán sus impactos y repercusiones a nivel mundial.

En lo local, hay un revolcón a nivel político, pues los poderes tradicionales han sufrido un descalabro electoral sin precedentes, ante lo cual tendrán que hacer un análisis de conciencia y sobre todo un gran propósito de enmienda que les permita no solamente ejercer una oposición adecuada, sino irse preparando como alternativa real para los comicios del 2026.

Los resultados de la primera vuelta son una bofetada enorme al establecimiento.

No se puede seguir pensando que temas como el mal gobierno, el deterioro de la imagen del expresidente Uribe, la corrupción, la impunidad y los permanentes escándalos se pueden seguir tapando con las manos, pues ante la evidencia de las urnas, pues no es así.

No podemos dejar a un lado ni la iniquidad, ni la pobreza, ni los impactos del narcotráfico, ni la crisis del campo, ni la informalidad de la economía, ni la problemática de la tenencia y la propiedad de la tierra, entre otros temas álgidos, que son todos asuntos estructurales, que deben ser enfrentados con creatividad, compromiso, continuidad y sobre todo con una verdadera voluntad política, así como comprometerse en serio, de una vez por todas, con el tema de la paz.

Ojalá se tuviera la claridad conceptual en términos políticos y la entereza moral y organizacional para enfrentar estos cuatro años que vienen bajo un verdadero esquema de gobierno-oposición, para comenzar a dar síntomas de que por el lado de los perdedores se está pensando en algo serio y diferente a lo tradicional.

Habrá que fortalecer a los partidos políticos y entender, por fin, que sin partidos políticos no hay democracia y que los llamados movimientos políticos son figuras temporales y de coyuntura.

Se ha criticado y se critica con enorme acidez a los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta, pero ¿se esperará de manera oportunista y descarada hacer parte de la burocracia del próximo gobierno?

¡Amanecerá y veremos!

Es el momento de poner los ojos sobre la sindéresis, la coherencia y la consecuencia de ganadores y de perdedores… Es lo malo de hacer campañas ofensivas y descalificadoras, pues finalmente, alguno tendrá que ganar y los perdedores querrán al menos sobrevivir en términos políticos.

Tengamos en cuenta que ninguno de los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta tiene mayorías en el Congreso de la República. Ojalá quien resulte electo como presidente de los colombianos y los Congresistas recientemente elegidos no nos salgan con más de lo mismo y que la mermelada, la mantequilla, la grasa, los ungüentos o la pomada no aparezcan de nuevo tratando de conseguir por parte del gobierno entrante, la gobernabilidad que se requiere para sacar adelante sus principales proyectos bajo el ejercicio democrático, contando con la coalición que le permita obtener las mayorías necesarias. ¡No más corruptela a la luz del día y ante los ojos de todos!

El sol seguirá saliendo, nacerán y morirán colombianos, tendremos que seguir trabajando, la Selección Colombiana de Fútbol sigue sin técnico y como dice la protagonista de la película “Lo que el viento se llevó”, Scarlett O’Hara en su última e histórica frase, “Mañana será otro día”.

lunes, 2 de mayo de 2022

Noticias de la semana

En esta oportunidad el doctor Antonio Montoya H., en su editorial para esta semana, destaca diversos aspectos de la vida nacional que son noticia. Entre ellos, los resultados de las encuestas a la carrera presidencial, los problemas judiciales que enfrentan los líderes del Pacto Histórico, los problemas del invierno, la delincuencia desbordada, la masacre en el Putumayo, la celebración del Paro Nacional, la invasión de Rusia a Ucrania, Uribe a juicio y el espectacular concierto brindado por Maluma y con la presencia de Madonna. No dejes de escucharlo.


domingo, 13 de marzo de 2022

Una mano...

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Lava la otra y las dos juntas lavan la cara, es una frase que enmarca una realidad vigente para cualquier lugar del mundo: en donde se encuentren más de dos personas, siempre existe la posibilidad de solucionar las dificultades que se presentan de manera conjunta, porque es posible que solos no lo logren y se tenga que desistir del esfuerzo, por ello el trabajo conjunto, solidario, teniendo un mismo objetivo es el que genera frutos, resultados.

Tenemos hoy alrededor nuestro, en el país y en el mundo, serios y graves problemas de convivencia, en los que en vez de verse en el horizonte soluciones, lo que se percibe es un crecimiento exponencial de los problemas que tarde que temprano afectaran a todos los habitantes, la calidad de vida, la tranquilidad ciudadana, la economía y posiblemente la seguridad interna y la mundial. Son días difíciles que requieren mucho análisis, ponderación y gran visión de futuro, pero sobre todo una convicción profunda de estar trabajando en el beneficio colectivo, que conlleve bienestar.

Hablar de Putin, Maduro, Ortega, Petro y otros más, no conduce a nada, son lideres negativos contrarios al logro de satisfacción de las necesidades humanas, piensan y tienen como objetivo un apetito voraz por  el poder, y hacen lo que sea para tenerlo y mantenerlo, desfalcando el erario público, matando, llevando a la cárcel a los opositores, iniciando guerras sin sentido, inyectando odio de clases, incitando a la violencia y diciendo mentiras por doquier, para simplemente perpetuarse en el cargo.

Los que creemos en la democracia, en el respeto por la vida, los que tenemos principios y valores, creemos que trabajando juntos y con el ejemplo podemos lograr resultados de crecimiento. Debemos unirnos bajo un solo ideal, el de la conservación de la sociedad, el de la unidad, el respeto y la tolerancia.

Me he quedado con la lágrima en la mano, escuchando al presidente de Ucrania, hablando del dolor, la muerte, de los ataques a civiles y a la infraestructura de ese país, que ha sido sin piedad, convirtiéndose en un verdadero genocidio. En minutos extermina a personas y familias enteras, inermes, que sin entender que ocurría buscaban refugio y fracasaron en su intento de huir de la invasión, solo encontraron la muerte. Mientras tanto el presidente de Ucrania implora por la solidaridad de Occidente; eso no puede ser, tiene que pararse esa guerra y juzgar a Putin por crímenes de lesa humanidad.

En Nicaragua pasa igual, muertos y detenidos que participaron en manifestaciones contra el gobierno, candidatos en la cárcel, robo en las elecciones, en fin, un panorama similar, pero a diferencia del anterior es una guerra interna.

Venezuela, no para la persecución, el miedo, el hambre, el terror. Todos huyen mientras un solo hombre con su familia y unos pocos aliados que controlan el ejército mantienen ese sistema putrefacto. Allí sí se requiere una actuación del mundo, pero no lo hacen por miedo a un conflicto generalizado.

Colombia, en el ojo del huracán, una sociedad y sistema de gobierno en riesgo, sin un propósito común, alejado de las posiciones que permitan acuerdos, con líderes que invitan a la convulsión social, alentada por un hombre que no oye, ni ve, que solo piensa en su objetivo, que ha cometido todo tipo de barbaridades y la juventud le copia, que está acompañado por personas que emanan únicamente revanchismo y atacan el sistema y no obstante se basan en la democracia  para lograr el poder y perpetuarse.

No soy nadie para convocar e invitar a los ciudadanos colombianos, pero me siento en la obligación moral de hacerlo, a que desde esta noche después de conocer los resultados electorales piensen seriamente en lo que se viene a continuación, en las elecciones presidenciales. Los invito a que por una vez y que sea el principio de un propósito común de unidad, de trabajo solidario y diario, evitemos la intromisión en nuestro país de doctrinas ajenas a la libertad, a la libre determinación de los ciudadanos, a pensar sin miedo, a expresar nuestras ideas con respeto por las de los otros, a convivir en paz, con un gobierno fuerte, proactivo y emprendedor, en el que las regiones tengan más autonomía, que el empleo, las oportunidades y la creación de empresa sea una alegría diaria. Ese es el país que invito a que promovamos, participemos de él y disfrutemos en armonía la cotidianidad de la vida. Se puede lograr, no es una utopía, si bajamos los ánimos lo lograremos. Les pido entonces reflexión.

sábado, 12 de marzo de 2022

Vidas, destrucción de valor, carestía y agitación social

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Cuando más deberían los líderes mundiales estar dedicados a unir fortalezas en materia política, que permitan al mundo capitalizar igualitariamente los impresionantes avances en materia de conocimiento científico y tecnológico y poniendo al servicio del planeta todos los esfuerzos necesarios para contrarrestar el cambio climático y el calentamiento global, entra el mundo en un ciclo negativo anticipado, que no sabemos aún dónde puede ir a parar.

Si alguna lección tenemos que aprender de la depresión, por cuenta del COVID-19, de la cual apenas el mundo empezaba a recuperarse, es que el problema más grave en un mundo globalizado e interconectado cualquier cosa que salga mal, en cualquier parte, representa un problema de marca mayor en todas partes.

Rusia y Ucrania están en guerra. No existe razón alguna para excusar al poder totalitario comunista soviético por poner al mundo al borde de una hecatombe nuclear, cuando la realidad incuestionable es que se trata de un ataque invasor que quiere mantener a cualquier costo una condición imperialista al ocupar una nación libre y un país independiente que luchaba por progresar como democracia.

Rusia siembra terror y odio totalmente innecesarios, envía un mensaje de amenaza esclavizante a todo el sistema global de libertades y garantías sociales, desencadenando una recesión, una depresión o una parálisis global que sin duda tendrá, como ya se puede prever, efectos globales negativos de magnitud hasta hoy nunca vistos contemporáneamente. Asunto injustificable que solo cabe en la mente enferma, dictatorial e inhumana de un líder como Putin.

Todo en la vida tiene un costo y esta guerra es de todos. Mientras el resto de los países observamos en televisión, internet y desde nuestros móviles pensando que el asunto no es con nosotros, la mala noticia es que sí lo es, y que ya nos afecta y nos hace sangrar a todos en un mundo global que está social y económicamente interconectado como el actual.

La desestabilización económica global genera incertidumbre política regional y dentro de las naciones, a consecuencia de toda destrucción innecesaria de valor. Ello representa el caldo de cultivo óptimo para que el populismo se apodere del descontento social y destruya el sistema de libertades individuales y económicas.

Lo demuestra en primer lugar el incremento del precio mundial de los combustibles. Sean para cocinar, lavar o refrigerar, para producir o para calentar los hogares, para el transporte, la distribución o la movilidad colectiva y personal, sea que tengamos una moto, un carro o que utilicemos transporte público, todo aquello que demanda petróleo, carbón o gas.

¿Qué pasa cuando debido a las sanciones este petróleo deja de entrar a los mercados globales? Se alteran de inmediato las fuerzas de oferta y demanda y el mercado empieza a reaccionar ante señales complejas. Antes de la agresión ya el crudo estaba alrededor de $100 UDS el barril. A los tres días el precio subió $10 dólares rompiendo un récord de 8 años. Hoy las ventas futuras de crudo están rayando los $125 USD/Barril.

El 12 % del petróleo del mundo viene de Rusia, uno de los tres principales jugadores globales en el mundo de hidrocarburos. En un día normal, Rusia exporta 5 millones de barriles de crudo. Claro, las personas naturales no compramos crudos, pero, cuando las refinerías empiezan a pagar más por cada barril de crudo ente $100 y $140 dólares, le empiezan a pasar ese sobrecosto a los distribuidores mayoristas, que a la vez le cobran más a las estaciones minoristas y estas a los consumidores.

Viene entonces un efecto cascada que todo lo encarece. Esas proporciones incrementales se correlacionan directamente con alzas de precios en todo el sistema energético que a la vez incrementan las tarifas del gas, de todo tipo de transporte, enfriamiento, calefacciones y plantas productivas, encarecen el costo de las meterías primas, de los alimentos y de todo aquello elemental que necesitan las personas para vivir y las economías para funcionar.

Cuando el petróleo se encarece, todo inmediatamente es más costoso. ¿Qué tan costoso? Un ejemplo: el banco de la reserva de India, un país importador del 80 % del petróleo que consume, dice que cada $10 USD que se incrementa el precio del petróleo a ellos les significa un incremento inflacionario de 0.5 %.

Esta guerra así parezca un asunto regional dentro de la antigua Unión Soviética, ya causó una gran disrupción negativa en el mercando energético europeo y global. Aproximadamente 40 % del gas de Europa viene de Rusia. Por otro lado, Ucrania tiene las segundas reservas petroleras de Europa, algo muy significativo para los países libres y democráticos.

Veamos ahora qué están tratando de hacer los gobiernos para proteger sus economías y por ende a los ciudadanos en medio de una nueva crisis inminente y de dimensiones aún desconocidas.

Es impredecible cuál va a ser el comportamiento de los otros países productores que no hacen parte de la OPEP, y como afecta toda esta problemática las tendencias de transición energética, descarbonización y electrificación diversificada a las que el mundo viene aportando soluciones.

Los Estados Unidos, según lo anunció Biden, planea llevar a los mercados reservas estratégicas. India ya anunció total soporte a este tipo de iniciativas tendientes a ganar estabilidad, reduciendo volatilidad de precios energéticos. Europa y NATO comprenden la gravedad de la trampa de osos tendida por Putin. Las Naciones Unidas demuestran la inoperancia de las grandes burocracias globales afectadas por la falta de efectividad propia de teóricas tendencias ideológicas.

Occidente cerró el acceso de los bancos rusos al Sistema de Seguridad de Telecomunicaciones Interbancarias de la Sociedad Mundial Financiera (SWIFT). Esto sin que aún se sancione directamente el mercado energético ruso, afecta dramáticamente al mercado global energético pues las compañías globales están suspendiendo su participación en ese 12 % de la oferta mundial que se origina allí, agregando a la incertidumbre que ha encarecido sustancialmente los precios globales de los combustibles.

Cada bala que se dispara en Ucrania representa carestía para cada ciudadano en el mundo entero pues incide directamente en el precio del crudo ya que el mercado tiene incertidumbre sobre qué tan devastadora y qué tan larga y qué puede terminar desencadenando esta innecesaria e incongruente guerra.

Todo aquello que afecta la movilidad mundial, de inmediato se refleja en inseguridad en los mercados bursátiles y financieros globales.

Cada bala que se dispara, cada bomba que destruye vidas e infraestructura incrementa las sanciones y afecta el sistema financiero de Rusia. Los activos de los bancos han sido congelados, un número creciente de compañías globales dejaron ya de hacer negocios con Rusia y con una Ucrania que está siendo devastada.

Hoy tiemblan todas las naciones que después de la caída de la cortina de hierro optaron por llevar una vida libre y tener un sistema democrático. El daño humanitario es tremendo en vidas, desplazamientos forzosos y desmembración de familias. Igualmente, en materia de la seguridad física y alimentaria de las naciones.

Cada bala que se dispara afecta la seguridad alimentaria de los países importadores y las exportaciones de aquellos que se verán obligados a reducir sus ventas a otras naciones.

El problema de encarecimiento de los aceites comestibles ya afecta la economía y los costos de todas las cocinas del mundo y de todas las proveedurías. Rusia y Ucrania son grandes exportadores globales de alimentos básicos. Ucrania aporta el 50 % del aceite de girasol que consume el mundo y para entender la magnitud del problema digamos que la India, importa el 70 % del aceite de Girasol que consume.

La gran despensa Ucraniana, que históricamente alimentó a Rusia y luego a la Unión Soviética todo el siglo pasado, es hoy el quinto exportador mundial de maíz. En 2019 Ucrania exportó al mundo casi 36 millones de toneladas métricas de maíz. Rusia y Ucrania juntos, le reportan al mundo el 20 % de la producción de maíz. En consecuencia, se encarecerán muchos alimentos y bebidas de consumo humano, los concentrados para animales y sin duda toda la producción agropecuaria. Ucrania es el mayor proveedor de maíz de la China, lo cual representa un 30 % de las importaciones actuales del gran poder emergente.

Pasando a los demás granos, Ucrania produce el 10 % del trigo que se exporta a todo el mundo; y Rusia es el mayor exportador de trigo del mundo, con una participación del 20 % del comercio mundial. En 2021 el 70 % del trigo ruso se vendió en su mayoría para el Oeste asiático y el África, lo cual quiere decir que estas regiones ahora van a tener que pagar mucho más caro todos los derivados del trigo, siendo ellos gran parte de su base alimenticia. En materia de cebada y arroz, Europa depende principalmente de Ucrania, mientras los mercados mundiales de estos granos necesariamente van a tener disrupciones enormes.

Esta guerra pone a tambalear los mercados y el debido equilibrio o balance entre oferta y demanda de energía, alimentos, fertilizantes, minerales y metales incluidos, el oro, las piedras preciosas y otros artículos que preservan valor en las crisis.

Ucrania está catalogado entre los países con grandes reservas de carbón, de petróleo, de hierro, manganeso, titanio, circonio, caolín, sulfato de potasio y de sodio, y por tanto es un gran productor y exportador de fertilizantes. Para dar un dato, el 42 % de la urea que consume nuestra agricultura provenía de Ucrania.

Esta guerra sin duda ya afectó todo el funcionamiento global de movilidad, encareciendo el transporte aéreo y de carga naviera. Actualmente están suspendidas las operaciones portuarias del Mar Negro, lo cual se suma al problema logístico que ya venía experimentando el transporte global en materia de costos, disponibilidad y demoras.

Esta guerra significa para todas las naciones, una drástica importación inflacionaria. Lo cual sin duda creará descontento social asociado a una menor discrecionalidad de ingreso disponible y una merma en el ingreso real, un factor tan determinante para la estabilidad democrática, especialmente en épocas electorales. Las monedas perderán mucho valor y el mundo parece ir en reversa cuando más herramientas tiene la civilización para transformarse en lugar de autodestruirse.

Fuentes: Escrito fundamentado en información pública en la www y en apartes de traducción comentada del reporte de “Gravitas Plus, de Palki Sharma del 7 de marzo de 2022”.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Vigía: Venezuela, ¿amenaza real?

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La “blitzkrieg” rusa a Ucrania, ha puesto sobre el tapete la posibilidad de que Moscú envíe maletines nucleares tácticos a sus aliados de esta parte del mundo, para llevar perturbación a las fronteras de su archí enemigo tradicional, los Estados Unidos. Tal eventualidad, insinuada por el propio Putin y al parecer confirmadas por uno de sus vicepresidentes, el pasado febrero en Caracas, Managua y La Habana, plantea un riesgo real de una nuclearización total del mundo, poniendo en entredicho las capacidades militares tradicionales de países como Colombia, la “joya de la corona” de la región. Y es tal, por tres razones fundamentales: es el único país de la región que ha soportado cerca de 70 años de guerra irregular contra organizaciones comunistas, ha sido desde hace un siglo el gran amigo de Washington y posee una situación geoestratégica de gran valor para el subcontinente.

Colombia en la mira

Precisamente el presidente Duque alista su segundo viaje a EEUU este jueves para encontrarse con Biden, condecorarlo y probablemente plantearle la problemática geopolítica regional y la eventualidad electoral de este domingo 13. Esperemos que el mandatario norteamericano honre su disposición de hacer de Colombia su mejor aliado, tan como lo propone Bob Menéndez en su proyecto de “Colombia, principal aliado de US para la OTAN”. La reciente aparición de un submarino nuclear norteamericano que junto con un barco de guerra de ese país maniobraron en el mar Caribe al frente de Cartagena, acompañados por dos fragatas de la Armada colombiana, parece ser un buen indicio de lo que se puede esperar en este sentido. Gran parte de la parafernalia militar ruso-venezolana se movió en abril del 2021 al Apure, estado limítrofe con el Arauca colombiano, en otro capítulo de la guerra que enfrentó a células narcoterroristas de las FARC contra el ejército patriota. Ayer no más, un vasto desplazamiento de aprestos y hombres de las FANB en la “Operación Escudo Bolivariano 2022 Vuelvan Caras” fue denunciada en su página web por las FFMM colombianas, justo cuando una delegación de Washington visitó Caracas.

Amenaza a Brasil

Por otra parte, Brasil, el quinto país más extenso del mundo, ofrece una gran oportunidad para el espíritu belicista venezolano que ha movido tanques, helicópteros y mercenarios rusos a la frontera con Roraima, en donde las FARC han mantenido un campamento. Así pues, con Colombia en la mira y amenazando a Brasil, Miraflores le hace el juego al Kremlin mientras países como Cuba y Nicaragua, ayudan a conformar un triángulo pro ruso de gran impacto en Latinoamérica, especialmente por el diferendo fronterizo marítimo entre Managua y Bogotá, que puede llevar a algún tipo de confrontación armada en cualquier momento, con el apoyo inmediato de Venezuela y Cuba.

La pregunta que ronda en todos los centros de pensamiento y las academias del mundo es si habrá una nueva guerra fría en la región. Ese temor se extiende por todo el continente, particularmente con las demostraciones de las fuerzas militares venezolanas. La presencia de radares rusos P-18 en los estados Zulia, Táchira, Apure y Falcón y de militares de esa nacionalidad, han sido denunciadas por viejos amigos del régimen de Maduro, quien parece estar sacando su país de la tradicional hiperinflación.

El TIAR, la Convención de Palermo y la R2P, parecen formar parte del complejo ajedrez que tenemos al frente, en espera que la invasión a Ucrania se resuelva de alguna manera y podamos volver a un escenario previo, algo que parece, por ahora, imposible de predecir.

martes, 8 de marzo de 2022

De cara al porvenir: la guerra y la paz

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Una vez alcanzada la independencia, hasta el momento presente, los colombianos conocemos y hemos padecido conflictos del orden interno, de larga duración y con centenas de miles de muertos a cuesta. No sabemos del conflicto externo, aun cuando hayamos participado de manera marginal en la Guerra de Corea en el decenio de los cincuenta.

Obviamente los muertos, la destrucción y las tragedias humanas no se fijan en nomenclaturas, sino que reflejan la realidad que se vive. Las balas cumplen la misma función sea cual sea el escenario en el cual se empleen.

Para las legiones romanas, “soltar los perros” significaba darle rienda suelta a la fuerza de estos animales para que atacaran con fiereza al enemigo, iniciando las batallas. Después de soltados o liberados los perros no había retroceso posible y la sangre y la fuerza tratarían de compensar y darle concreción a lo que no se había podido lograr con el uso de la razón.

Para Nicolás Spikman, la paz se define como “El período de tiempo entre dos guerras”, dando a entender que el estado normal de los humanos es la guerra, el conflicto.

Ante los sucesos recientes alrededor de Ucrania, teniendo como actores principales a Rusia y a la OTAN, uno podría fácilmente tomar partido, definiendo para cada uno la víctima, el victimario y el posible salvador, análisis que finalmente resulta subjetivo, pues la lógica del poder trata de comprender los intereses ocultos o explícitos de los involucrados, para lo cual no necesariamente se cuenta con la información veraz y adecuada.

Ninguna guerra es justificable, pero todas las guerras se pueden justificar y finalmente son justificadas por quienes resultan triunfadores y son quienes además determinan la verdad oficial aceptada o impuesta por la historia.

Ante la pregunta de ¿quién es el malo o quién tiene la razón? Las respuestas pueden ser múltiples, todas ellas parcializadas por la subjetividad y la influencia de los medios de comunicación alrededor de sus intereses particulares, pues debemos recordar que todos los medios de comunicación, sin ninguna excepción, defienden los intereses de sus dueños, lo cual es legítimo, pero no por ello quiere decir que hablen con la verdad o se soporten en el análisis y la razón con argumentos valederos.

Los muertos en Croacia son iguales a los muertos en Libia, en Irak, en Siria, en Afganistán y en los otros países donde los poderosos del planeta han intervenido para defender sus intereses particulares.

No importa que se hable de “guerra justa”, de “legítima defensa” o de “guerra preventiva”, el problema no es de lenguaje sino de irracionalidad y del uso desmedido o controlado de la fuerza.

Para más o menos entender los orígenes de cualquier conflicto nos debemos remontar a los orígenes históricos, a los sucesos y a los personajes que han determinado la evolución de los acontecimientos. No podemos obnubilarnos con los sucesos de coyuntura, que como “florero de Llorente” sirven para justificar el inicio de las prácticas de guerra.

Ante las tensiones que se viven en las relaciones entre los diferentes actores, cualquier situación por grave o inocua que sea puede ser empleada como justificación para iniciar una operación bélica.

Cuando el conflicto es entre países peones dentro del ajedrez geopolítico mundial, son los reyes o las reinas quienes definen lo que va a pasar en el tablero y finalmente el destino de los peones involucrados.

Pero cuando son los reyes quienes entran en conflicto, toman decisiones autónomas, sopesan diferentes escenarios e inician las tácticas y a las estrategias que incluyen, en la mayoría de los casos, acciones paralelas de manejos diplomáticos y de acciones militares en los distintos teatros de batalla.

Como siempre, los perdedores inmediatos y quienes más sufren los impactos de la lucha armada son los integrantes de la población civil, lo que remedio no tiene. Pensar en “humanizar la guerra”, después de haber “soltado los perros”, es ingenuo. Llegará un momento en que, por cansancio, por temor a resultados negativos a los intereses en conflicto o por pragmatismo, las partes se sentarán a conversar y a plantear salidas no bélicas al conflicto, como ha sido, es y será a través de la historia a lo largo y ancho del planeta.

La lógica del poder, las pasiones, las descuadernadas y anacrónicas ideologías actuales, la aparición de nuevos actores de poder, los antecedentes históricos, la soberbia de los gobernantes de turno, los conflictos al interior de los diferentes países pueden llegar a exacerbar los ánimos de la población y a alborotar los nacionalismos que permanecen agazapados, y están permanentemente a la espera de la oportunidad de desfogarse.

Esta situación radicaliza las posturas y le da fuerza emotiva a las decisiones que se comienzan a tomar a partir de la euforia o la locura colectiva que comienza a azuzar y presionar a sus líderes particulares.

Le preguntaban a Freud, ¿por qué si estaban en un escenario de relativa placidez en la Europa de comienzos de siglo pasado, se habían metido en un conflicto que conocemos como la Primera Guerra Mundial? y palabra más, palabra menos, con su tradicional agudeza respondió que los europeos estaban cansados de tanta tranquilidad y que necesitaban una guerra para entretenerse.

Las épocas han cambiado y la amenaza nuclear sirve como elemento de presión o como elemento de disuasión, ya que quienes intervienen en el conflicto y poseen arsenales nucleares, saben que, si los usan, pues finalmente no habrá vencedores ni vencidos, sino simplemente suicidas a escala planetaria.

domingo, 6 de marzo de 2022

Atroz

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Vladimir Putin, político, abogado y exagente de la temida KGB sabe matar sin piedad y es el actual presidente de la Federación Rusa, nación que ha gobernado en dos épocas diferentes. Describirlo es bastante difícil, porque es un hombre retraído, solitario, ambicioso, de mirada imposible de descifrar, frio como la nieve. En fin, es el que, desde hace varios años, disque por temor a la OTAN, protege sus fronteras e invade a otras naciones, ya lo hizo en Crimea y ahora va por Ucrania, que es un país independiente. En el año 1991 salió del yugo ruso, del cual hicieron parte 15 republicas, que constituyeron la Unión Soviética desde el año1922 hasta como lo dije anteriormente 1991.

Hemos tenido tantos locos en el poder en diferentes países a lo largo de los años, que solo demuestran frialdad para asesinar, embarcarse en conquistas como en siglos anteriores, destruyendo todo a su paso, la historia, la modernidad y el desarrollo de los pueblos, y lo más grave enviando soldados, armas, tanques, y todo tipo de misiles para matar, sí, matar a sangre fría a una población indefensa.

No pensé que la invasión se iba a realizar, sí se sabía que tenía hombres a lo largo de la frontera con todo el arsenal militar dispuesto para avanzar, pero, consideré que Putin estaba alertando a los países aliados quienes se estaban preparando para recibir en la OTAN, a Ucrania, y que, por consiguiente, por esa amenaza real, ella se abstuviera de tomar dicha decisión. Pero, no, este hombre tomó la decisión una noche del 24 de febrero y en forma violenta invadió a Ucrania.

Es triste y lamentable ver las escenas en directo de los ataques, bombardeos y destrucción, por ello, se debe calificar como un crimen de lesa humanidad y ser juzgado en la corte penal internacional, donde han sido en su momento juzgados y sentenciados a muerte por los crímenes de guerra Sadam Hussein, los verdugos nazis, los exterminadores en la guerra de Yugoeslavia, que condujo a la disolución de ese país y su división en varios territorios. Muchos otros han sido condenados como Al Bashir de Sudan, Hosni Mubarak de Egipto, Augusto Pinochet de Chile, Efraín Ríos Montt de Guatemala, Hissene Habré de Chad, en fin, la lista sería interminable. Allá tarde que temprano debe llegar este presidente ruso Putin, su accionar no es admisible, seres inermes, esperando el misil para morir salvajemente, por consiguiente, debe ser condenado. Otros fueron asesinados por la multitud como Mussolini y Muhammad Gadafi.

Me voy a concentrar en los hechos actuales, los que originan la guerra, los ataques, y lo que podría llevar a un conflicto generalizado sino se establece un dialogo y un cese al fuego bilateral.

·         El deseo de Putin es regresar a controlar a países que hicieron parte de la Unión Soviética, sueño que lo desvela.

·         La riqueza mineral de Ucrania.

·         Las exigencias de seguridad de Putin a la OTAN, para proteger, dice él, el territorio ruso y de ellas hay una fundamental es que la OTAN, retire sus fuerzas de los países que formaban parte de la Unión Soviética.

·         Demostración de poder y fuerza.

·         Amenaza de una guerra nuclear.

·         Perpetuarse en el poder. Objetivo que tiene desde el año 1999.

Hay muchas más razones, donde impera la economía, la independencia y la supremacía, todas ellas, conllevan a enfrentamientos muerte y dolor.

Para resaltar es indudable la demostración de amor de los ucranianos por su país, su deseo de mantener su independencia y las muestras de amor, dignidad y entrega, si es necesario, de su vida. Hemos visto políticos, deportistas, personas del común con las armas en la mano para defender su tierra, actos de heroísmo múltiples, como cuando personas desarmadas impidieron el paso de un tanque y este no los atacó, ni paso sobre ellos, prefirió dar una vuelta y regresar.

La guerra no conduce a nada, la invasión de un país a otro tampoco, porque el que hace fuerte un país es el sentimiento de nación y este está en la mente de los hombres. Podrán tomarse a Ucrania, pero el sentimiento de nación jamás se perderá y los rusos no ganarán nada diferente al odio y al repudio, aunque estoy seguro que más de la mitad de su población no quiere guerra. Basta ya. No más muertes sin razón.

viernes, 4 de marzo de 2022

La plaga de la guerra

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

En Colombia nunca hemos dicho formalmente que estamos en guerra, pero sí que hemos vivido en conflicto armado durante 70 años. Para quienes vivimos en las grandes o medianas ciudades ese problema se ha vuelto paisaje, es decir, un fenómeno con el que convivimos cotidianamente y que no nos afecta mayormente. En realidad, quienes lo padecen y sufren están en campos y veredas de zonas apartadas, de modo que estrictamente hablando no conocemos en verdad lo que son los rigores de la guerra. A lo sumo son emocionantes realidades de películas en sagas y series. Quizás y también por esa razón nos hemos insensibilizado al punto de que lo que está pasando es una noticia más o un evento que se reduce a chistes, caricaturas y memes. Grave cosa.

La guerra que por estos días se ha iniciado con la invasión rusa a Ucrania es muy delicada para la paz global y efectivamente puede desembocar en una catastrófica tercera guerra mundial. Eso no es chistoso.

Nos está pasando lo mismo que hace dos años exactos, por estos días, con la aparición del COVID-19: es un asunto de los chinos que por acá no llegará tan fácilmente. Y llegó y nos ha tenido contra las cuerdas, con devastadores efectos que hoy día nos golpean. Eso que pasa en el este de Europa es un problema no resuelto entre dos naciones de la antigua URSS que por aquí no nos compete. No es cierto. Ya nos está afectando (exportación de ganado, importación de fertilizantes, afectación en mercados bursátiles, por ejemplo), pero somos tan tercos y necios que no queremos ver lo que es evidente.

Estamos ad-portas de una guerra mundial. Eso es una desgracia indeseable que me hace recordar las famosas plagas que padeciera Egipto. Ya tuvimos la de la pandemia, ¿será que ahora debemos padecer una segunda plaga, la de la guerra?

Con eso no se juega y aquí jugamos. Cual perritos falderos ladramos protegidos bajo las patas del bulldog, amenazantes mostramos los dientes porque nos sentimos respaldados por el tío Sam. No podemos controlar la seguridad de nuestras calles y el orden público en los campos, pero consideramos la posibilidad de enviar un contingente al frente de batalla. Tenemos unos avioncitos viejos, pero alardeamos con el portaviones que fondea en nuestras costas. Anunciamos sanciones que resultan ridículas. Jugamos a ser grandes san bernardos y solo somos unos chihuahuas. Tontos.

Lo que pasa en Ucrania no puede pasar desapercibido. Lo que sufre su pueblo nos impactará tarde que temprano. Por eso, con Mercedes Sosa hay que volver a entonar: “solo le pido a Dios que la guerra no nos sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente…” ¡Dios nos coja confesados!