Mostrando las entradas con la etiqueta Salario mínimo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Salario mínimo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de enero de 2024

Editorial: perdimos el año


Antonio Montoya H.
En su editorial de la semana Antonio Montoya H., además de ofrecerles un saludo de año nuevo, presenta un balance de los hechos que fueron noticia, empezando por las actuaciones de Gustavo Petro en contra de Antioquia y otras regiones del país. Por ejemplo no le prorrogó a Antioquia la licencia de ser autoridad minera; casó una pelea con Marbelle por un ataque en redes a su hija; la pelea del Éxito con la DIAN, la de MinTrabajo con Van Camps, además de su intromisión en el fútbol lo que puede representar problemas con la FIFA como en Brasil, sus constantes desapariciones sin causa justificada y su pelea en redes con Milei quien decidió no pagar estudios a extranjeros.

También comenta el cierre de la nefasta época que Medellín vivió en la administración de Quintero y la esperanza que brinda la nueva administración, los problemas de la paz total y las actuaciones violentas del ELN, el incremento del salario mínimo y la informalidad en el país, y concluye con los mejores deseos a las nuevas administraciones regionales, y su sentimiento de tristeza y rechazo a las guerras de Ucrania y el invasor ruso, y la de Israel contra Hammas. No dejes de verlo.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Editorial: sucesos de la semana


Antonio Montoya H.
Antonio Montoya H., en su editorial para El Pensamiento al Aire, inicia sus comentarios sobre los hechos noticiosos de la semana celebrando los dos conciertos de Karol G, en Medellín. Luego expresa su total rechazo al movimiento que desean hacer en la dirección del Metro de Medellín, los lugartenientes de Daniel Quintero que están en la Alcaldía; también habla de los avatares de la Reforma a la Salud que lleva el 90% aprobado; del impuesto a los plásticos de un solo uso; de la paz total; del ministro Álvaro Leyva y las dificultades de los pasaportes; de la concertación del salario mínimo para el 2024, y concluye con el rompimiento de la tregua entre Israel y Hamas. No dejes de verlo.

martes, 5 de enero de 2021

De cara al porvenir: economía, política e inconsecuencia

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

La gran mayoría de los economistas serios coinciden en que para poder reactivar o activar la economía en un mundo capitalista, la fórmula a emplear es sencilla: mejorar las condiciones para que se incremente la demanda, lo cual servirá como detonante para generar el momentum del círculo virtuoso donde si hay ingresos hay demanda, si hay demanda hay producción, si hay producción hay utilidades y empleo, si hay utilidades mejora la reinversión o la inversión, si hay empleo mejoran los ingresos por salarios o la capacidad de crédito para seguir consumiendo, y así sucesivamente.

Hasta este punto, casi todos vemos la descripción anterior como más o menos lógica y sobre todo coherente.

Sin embargo, cuando llega el momento de fijar el salario mínimo, parece que a los empresarios se les olvida este esquema y aparece de nuevo el “coco” de que si se suben los salarios, se merma la real capacidad de mantener y generar empleo, lo cual se ha convertido en “un verdadero mito político-académico”, por no decir que en un “mito urbano”.

Con este cuentecito nos traen desde el Frente Nacional, y la capacidad de generar el empleo que se requiere no se ve por ninguna parte, a pesar de tener también a su favor un sistema tributario lleno de excepciones y gobiernos timoratos generosos en subsidios.

Luego discutiremos argumentaciones con respecto a la productividad y la eficiencia.

Si seguimos haciendo más de lo mismo, pues jamás vamos a encontrar resultados distintos.

Ojalá los altos intereses nacionales sean alguna vez considerados como prioritarios y de verdad lleguemos a tener gobernantes con el conocimiento, la voluntad, la capacidad y el carácter para tomar las decisiones que se deben tomar y no aquellas que benefician el sostenimiento de una falsa gobernabilidad.

Pasando a otro tema no menos importante, surge de nuevo la discusión si para la competencia futbolera con resultados positivos se requiere el desarrollo o no de procesos con continuidad.

Para los hinchas del Atlético Nacional es fácil hablar de la bondad de procesos que han sido exitosos como los vividos inicialmente de la mano de Zubeldía y posteriormente de la mano de Maturana y mi muy querido Bolillo Gómez, proceso último que se llevó a la Selección de Mayores también con resultados muy positivos.

Incluso, la obtención de la Copa Libertadores de 2016 fue el resultado de un proceso iniciado en 2011 por el Sachi Escobar, continuado con convicción por los directivos y el profesor Osorio, quienes no sucumbieron a la tentación de hacernos caso a los hinchas y barrer con la nómina que fracasó en la Libertadores de 2012. Y, así, llegaron los seis títulos y la final de la Sudamericana. Finalmente, cuando llegó Reinado Rueda, muy inteligente y pragmáticamente se apoya en la base existente y consolidada, la refuerza con algunos jugadores y elemento de su idea de juego y el resultado fue una Libertadores, una Supercopa Sudamericana y una final de Copa Sudamericana malograda por el triste suceso del Chapecoense.

Sin embargo, la exigencia de la competencia actual no da espera. Llega Guimaraes al América y en un semestre lo saca campeón y renuncia. Llega Juan Cruz Real, también al América y en un semestre lo saca otra vez campeón y anuncia su renuncia. Llega un técnico idóneo, querido por la hinchada, aportante de varios títulos locales, parte del patrimonio nacionalista como el profesor Juan Carlos Osorio y por falta de resultados debe hacerse a un costado.

¿Cuál proceso desarrollaron Guimaraes y Cruz? ¡Pues ninguno! Y así y todo salieron campeones.

Hoy mi muy querido Bolillo llega a dirigir al otro equipo de plaza y en su primera rueda de prensa dice palabra, más palabra menos: “quiero iniciar un proceso a 5 años. Espero que no me echen dentro de un año para poder darle continuidad al proceso”. Lo anterior suena lógico bajo la perspectiva de los procesos, pero irreal e iluso a la luz de la lógica de los resultados.

Los grandes equipos del mundo tienen altibajos y muchas veces son debidos a la salida de técnicos y cuerpos técnicos que trabajan mucho pero no entregan títulos ni campeonatos. Ejemplos como el de Sir Alex Ferguson sirven para confirmar que la excepción hace la regla.

En el caso colombiano, parecería haber una constante: para ser campeón de Colombia no es necesario ningún proceso, basta con una nómina decente y una buena racha en la instancia final, pero los fracasos rotundos de nuestros clubes en los torneos internacionales de los últimos años, sugiere que para ser competitivo en tales torneos hace falta algo más y, posiblemente ese algo sea un proyecto serio y coherente.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Nos toca cambiar

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

Si no queremos ni comunismo, ni socialismo, ni castro chavismo, nos toca cambiar rápido y trabajar duro.

Los gobiernos nacionales, departamentales y municipales, entendidos como los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, deben presentar y poner en práctica un plan de economía de guerra, para encontrar la mayor cantidad de dinero vía ahorros, economía en todo tipo de gastos, reduciéndose los sueldos altos para que nadie gane más de $15.000.000 de pesos mensuales, incluido el sector privado, acabar con gastos y vehículos de representación, pensando en que lo que le ahorremos al Estado puede salvar vidas.

Todos nos debemos convertir en veedores de la buena y útil disposición de los dineros públicos, desafortunadamente las costosas entidades de vigilancia y control no han podido y entre todos tenemos que cuidar los exiguos recursos.

Se debe pagar como salario mínimo legal vigente la suma de $1.000.000 mensuales; la jornada laboral debe ser de 40 horas semanales, comprometiéndose los trabajadores a mejor su productividad, para la sostenibilidad de la medida.

La flexibilidad laboral para contratos por horas, días, labor, etcétera, debe ser amplia y se deben flexibilizar y facilitar las posibilidades de despido de los trabajadores que no quieren trabajar.

Se debe establecer una ruta clara, fácil y rápida de tributación; entiendo que está construida hace muchos años y se debe poner a funcionar.

Se debe propender por todos los medios incluir, ojalá a todos los colombianos, en la formalidad.

Se debe tener un inventario muy claro de las personas y familias que requieren Sisben, subsidio de desempleo, familias y jóvenes en acción, etcétera, para que estos recursos lleguen a donde deben llegar, buscando impedir estar en el sector formal, por ser más cómodo el sector informal.

Los partidos políticos y las iglesias, especialmente la nuestra, la católica, deben ser más asistencialistas sociales, formando roperos, bancos de alimentos, grupos de ayuda en educación, construcción de caminos, viviendas, etcétera, inclusive impulsar emprendimientos y negocios; tienen que pasar de ser los intermediarios empleadores del Estado, a verdaderos trabajadores de sus adherentes, copartidarios y amigos; que usted valla a un directorio político, a una iglesia y lo atiendan, le ayuden a solucionar su problema.

La justicia debe ponerse al día, hacer un plan de choque, no sé si deben ser 20 o 30 jueces por cada 100.000 habitantes, pero necesitamos pronta y cumplida justicia, para poder descongestionar las cárceles y buscar mejores condiciones, por lo menos más rehabilitadoras de la gran cantidad de presos que hay en el país y hacerle frente a la creciente delincuencia.

Seguramente habrá que hacer mucho borrón y cuenta nueva en muchas materias, que se han convertido en actividades normales, formales, legales e ilegales, para que puedan llegar a la legalidad, a la formalidad, generando empleos flexibles pero dignos, mejor dicho, abogados y economistas deben encontrarle una rápida salida a este crecimiento imparable de la economía de la informalidad.

El cuidado del agua, del medio ambiente y de la fauna en general debe ser remunerado, como los guardabosques de otras épocas.

El desarrollo del potencial agropecuario del país debe obedecer a planes, tipos, épocas, especies y semillas de siembras y cultivos, mucha capacitación y apoyo para que prime lo orgánico.

Se podría quedar uno acá enumerando mil cosas por hacer, pero todo depende de la voluntad de cambio y el acelerador que se le ponga, si no lo hacemos rápido, el terreno estará abonado para la llegada del comunismo, del socialismo, del castro chavismo y ya será muy tarde reaccionar.

Pienso qué hay que canalizar esfuerzos, muchas entidades haciendo lo mismo, que podrían unir sinergias para mayores rendimientos en los mejoramientos de calidad de vida.

Hay que apoyar a este gobierno, pero tiene que ser mucho más austero, más eficiente.

Que nuestro señor Jesucristo nos ilumine, nos dé las fuerzas suficientes, el valor y la tranquilidad para enfrentar toda la problemática y poder evitar la llegada del comunismo, del socialismo y del castro chavismo. Pero eso sí, esto depende de todos los colombianos, especialmente de los más poderosos, si es que quieren conservar el poder, si no, lo van a perder.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Cínicos

José Leonardo Rincón,S.J.

José Leonardo Rincón Contreras
Consultado el Dr. Google para corroborar la noción que de la palabra tenía, me encontré en designificados.com: “Cínico es un término, que deriva de la palabra griega kynós, que significa perro. El concepto cínico es un adjetivo que se le atribuye a una persona que miente, realiza actos con descaro o sin ocultar ni sentir vergüenza. También se aplica a personas que actúan con falsedad en sus acciones o dichos.”  

Perfecto. Ese es el adjetivo que en este convulsionado país se merecen unos cuantos, desde hace mucho rato, pues hablan y se comportan con un descaro inimaginablemente proverbial. Se podrían escribir varios tomos, dada la recurrente y desvergonzada práctica, pero me voy a fijar sólo en algunos como:

  • El presidente aquel que inspirara tantos chistes, pero que buscando gobernar con los más capaces y honestos en realidad dijo, frente al fenómeno de la corrupción, que habría “que llevarla a sus justas proporciones”.
  • El otro presidente que en pleno apogeo del paro nacional exclamó: “ese tal paro no existe”. Ya había prometido, tallado en piedra, no subir impuestos. 
  • El otro presidente que nos ilusionó tanto porque dizque iba a disolver el congreso corrupto y terminó llenándolo de prebendas, esas mismas que hoy critica como mermelada, pero que repartió a montones para obtener sus propósitos. El mismo que consideraba terrorista cualquier marcha pero desde la oposición las alentaba con entusiasmo.
  • El expresidente caído en desgracia desde la famosa silla vacía que le frustró su show mediático, entregó físicamente un buen pedazo de país a la guerrilla, la fortaleció como nunca lo había logrado en su historia, pero luego se ha dedicado a bombardear la paz y a inventarse que el que sí logró firmar los acuerdos sea quien esté buscando dar golpe de estado.
  • El senador que se cree dueño de ocho millones de colombianos que dizque votaron por él, olvidando que muchos no lo hicieron por él, sino contra el otro candidato.
  • El presidente que se cree dueño de diez millones de colombianos que dizque votaron por él, olvidando que muchos no lo hicieron por él, sino contra el otro candidato. 
  • Los que en esta semana, en la más desvergonzada por la casi inmediata amnesia de que se tenga noticia, aseguran que el paro nacional fracasó, porque la mayoría de las marchas se hicieron en paz, olvidando la diarrea que tuvieron días atrás cuando el pueblo enardecido mostró lo que es capaz de hacer. 
  • El congreso que tenemos, que aprovecha la caótica coyuntura para aprobar a las carreras una serie de leyes ofensivas por lo lesivas, después de que a los que un día se declaraban en oposición, les recordaron que ellos eran de los mismos y que tenían que apoyarse en aras de la institucionalidad. Veremos pronto a cambio de qué, fue el acuerdo.
  • El congreso que tenemos, tan eficiente para aprobar lo que les conviene y tan morrongo para aprobar la ley anticorrupción, para bajarse los sueldos, dar cabida a las víctimas del conflicto o sacar adelante iniciativas de beneficio social y político.
  • El informe que dice que el arma usada por el ESMAD era convencional, no letal, aprobada por la ONU pero, igual, tan de malas, lo mató.
  • La tal Epa, muchachita perturbada y vándala infame que destruyó ante nuestros aterrados ojos una estación de Transmilenio pero que con su vocecita melcochuda ahora se ríe porque no le pasó nada.
  • La tal jueza de la República que no judicializa a la Epa, dizque porque con su pequeño tamaño no representa un peligro para la sociedad. Parece que es la misma que con él mismo rasero ha dicho que declara inocentes a virus y bacterias pues su insignificante tamaño no representan peligro alguno para nadie.
  • Este país, el segundo más desigual del continente, pero dizque poderoso económicamente y creciendo como ningún otro en la región: una inverosímil paradoja!
  • La clase política que cuál veleta llevada a su antojo por el viento, hoy proclama defender con enardecida pasión unas posiciones y mañana hace exactamente lo contrario.
  • Los que no han entendido que es ofensivo que unos se ganen pensiones mensuales millonarias no siempre obtenidas por su justo esfuerzo, en tanto la gran mayoría apenas deba sobrevivir con el mínimo o algo más.
  • Y para dejar ahí, por hoy, los que sacan pecho porque económicamente estamos bien, así socialmente estemos mal, son ciegos, sordos y mudos que siguen creyendo que los que protestan son unos desocupados que no los dejan trabajar y se olvidan que sí, que efectivamente son desocupados por desempleados, muertos de hambre, sin salud, sin educación, reclamando justicia, protestando contra la corrupción. Sí, esos mismos.


Acepto llamados de atención por no haber expuesto una mayor y más contundente información. Si me dicen mamerto e izquierdista por eso, lo que me están confirmando es que son del mismo grupo que hoy hemos criticado. 


domingo, 1 de diciembre de 2019

Caso Colombia


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout JaramilloPara salir del lío en que nos encontramos y para no especular tanto, lo primero que tenemos que hacer es concentrarnos en buscarle solución a nuestros problemas como colombianos.

Si bien los casos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Chile, Perú y Brasil, son referentes, me parece particularmente, que solo sirven para coger poquitos de cada uno, dependiendo del interés político que queramos cada uno imprimir.

El caso nuestro es particular y como particular lo tenemos que analizar y solucionar. Este paro se inició con una convocatoria vieja de los trabajadores a la que se unieron los estudiantes y luego los ambientalistas, los indígenas y los ciudadanos del común, empleados formales que no les alcanza el sueldo para vivir, empleados informales que tampoco les alcanza el sueldo y no tienen seguridad social, y los desempleados, que no tiene ni sueldo ni seguridad social.

No está marchando toda la población, están de acuerdo con las marchas un 30% de colombianos, pero marchando, marchando, calculó un 5%, quienes afortunadamente le cerraron el espacio a los violentos destructores que afectaron, con los daños al Transmilenio, a todos los bogotanos y que con las marchas están afectando la movilidad de los colombianos y por ende la economía del país, el comercio, el turismo, el transporte, el estudio ( se van a tirar el semestre), etcétera.

Miremos que de ese 30% de colombianos en paro, la mayoría son del sector de la educación pública, maestros, profesores y estudiantes, que tienen sus representantes identificados y con una agenda como de 12 puntos, varios de ellos que podrían evacuarse rápido. Por ejemplo, la reforma tributaria o ley de financiamiento, válida hasta el 31 de diciembre de 2019, que ya no tiene tiempo de pasar en el congreso y que, según el director del partido liberal, nada pasaría sin esa ley. Seamos prácticos, tema menos de discusión, regresa IVA al 16% aliviando bolsillo de los colombianos, chao a los beneficios tributarios nuevos, que los grandes empresarios generadores de empleo, se contenten con lo que se ganan, que el mantenimiento y generación de empleos no vaya condicionado a beneficios tributarios nuevos para ganar más. Recordemos que lo importante es la sostenibilidad del país para la sostenibilidad de nuestras empresas y empleos. Ni reforma pensional, ni reforma laboral, si no hay el clima, no hay reforma. En fin estos y otros temas pueden traer la calma que le permita al país seguir funcionando en el camino del desarrollo imparable que traemos.

Eso sí, el sector público y el privado tienen que entrar en un periodo de austeridad total, de rendimiento y productividad, todos tenemos que empezar a hacer sacrificios que permitan atender certeramente a los más pobres, a los que están aguantando hambre, no tienen vestido, no tienen techo, los que están padeciendo enfermedades físicas y psicológicas, sectores que no tiene alientos ni para protestar, sectores para los cuales hemos avanzado en su atención con subsidios en dinero y en especie, restaurantes escolares y para la tercera edad, sitios para albergues de niños y viejitos, sectores poblacionales que requieren más de nuestra atención como estado y como particulares, sectores que con el paro están sufriendo más, porque no les están llegando oportunamente las ayudas del estado y de los particulares que en algo alivian sus dolores.

Somos los colombianos, los que tenemos que actuar como un pueblo unido, pensando en todos, sin egos, sin egoísmos, sin intereses ideológicos, sin intereses políticos, pensando sólo en el interés social, en el interés general, los que tenemos que regresar a la normalidad, situación en que sufren menos los más desfavorecidos, situación donde sufre menos el empleo, el comercio, la producción, el turismo, la educación, los pensionados y los sin pensión, etcétera.

Desafortunadamente nadie tiene la varita mágica para solucionar todos los problemas y darle gusto a todo el mundo en un abrir y cerrar de ojos. Lo que sí no podemos desconocer es que las protestas llamaron la atención del país y el país las escucha a través del gobierno que democráticamente elegimos, en los niveles nacional, departamental y municipal. Si las intenciones de los manifestantes son realmente para mejorar el nivel de vida de los colombianos, tienen que suspender ya el paro, evitarles más sufrimiento a los colombianos, adelantando conversaciones racionales con el gobierno, que permitan la normalidad y evitarle más daños y perjuicios al 70% o mejor, al 100% de los colombianos.

Con lo que sí no podemos terminar es con nuestras fuerzas militares y de policía, tenemos que rodearlas, agradecerles, respetarlas. Hasta el Esmart, está configurado por colombianos, que arriesgan todo, para contener a los violentos que se aprovechan de las manifestaciones para destruir la infraestructura que está al servicio del 100% de los colombianos, que necesitamos movernos libremente para estudiar, trabajar, ir al servicio de salud, visitar nuestras familias, visitar a los enfermos, a los presos, ayudar a nuestros congéneres, mercar y divertirnos.

Las condiciones están dadas, si no las aprovechamos, queda al descubierto que desafortunadamente intereses ideológicos y políticos, se están aprovechando de ese 30% de colombianos, para sus intereses particulares.

Si esto se sale de madre, Dios no lo quiera, será a través de un golpe militar que podremos regresar a la calma.