miércoles, 3 de enero de 2024
Editorial: perdimos el año
lunes, 4 de diciembre de 2023
Editorial: sucesos de la semana
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martes, 5 de enero de 2021
De cara al porvenir: economía, política e inconsecuencia
Por Pedro Juan González Carvajal
La gran mayoría de los economistas
serios coinciden en que para poder reactivar o activar la economía en un mundo
capitalista, la fórmula a emplear es sencilla: mejorar las condiciones para que
se incremente la demanda, lo cual servirá como detonante para generar el momentum
del círculo virtuoso donde si hay ingresos hay demanda, si hay demanda hay
producción, si hay producción hay utilidades y empleo, si hay utilidades mejora
la reinversión o la inversión, si hay empleo mejoran los ingresos por salarios
o la capacidad de crédito para seguir consumiendo, y así sucesivamente.
Hasta este punto, casi todos vemos la
descripción anterior como más o menos lógica y sobre todo coherente.
Sin embargo, cuando llega el momento
de fijar el salario mínimo, parece que a los empresarios se les olvida este
esquema y aparece de nuevo el “coco” de que si se suben los salarios, se merma
la real capacidad de mantener y generar empleo, lo cual se ha convertido en “un
verdadero mito político-académico”, por no decir que en un “mito urbano”.
Con este cuentecito nos traen desde el
Frente Nacional, y la capacidad de generar el empleo que se requiere no se ve
por ninguna parte, a pesar de tener también a su favor un sistema tributario
lleno de excepciones y gobiernos timoratos generosos en subsidios.
Luego discutiremos argumentaciones con
respecto a la productividad y la eficiencia.
Si seguimos haciendo más de lo mismo,
pues jamás vamos a encontrar resultados distintos.
Ojalá los altos intereses nacionales
sean alguna vez considerados como prioritarios y de verdad lleguemos a tener
gobernantes con el conocimiento, la voluntad, la capacidad y el carácter para
tomar las decisiones que se deben tomar y no aquellas que benefician el
sostenimiento de una falsa gobernabilidad.
Pasando a otro tema no menos
importante, surge de nuevo la discusión si para la competencia futbolera con
resultados positivos se requiere el desarrollo o no de procesos con
continuidad.
Para los hinchas del Atlético Nacional
es fácil hablar de la bondad de procesos que han sido exitosos como los vividos
inicialmente de la mano de Zubeldía y posteriormente de la mano de Maturana y
mi muy querido Bolillo Gómez, proceso último que se llevó a la Selección de Mayores
también con resultados muy positivos.
Incluso, la obtención de la Copa
Libertadores de 2016 fue el resultado de un proceso iniciado en 2011 por el
Sachi Escobar, continuado con convicción por los directivos y el profesor
Osorio, quienes no sucumbieron a la tentación de hacernos caso a los hinchas y
barrer con la nómina que fracasó en la Libertadores de 2012. Y, así, llegaron
los seis títulos y la final de la Sudamericana. Finalmente, cuando llegó
Reinado Rueda, muy inteligente y pragmáticamente se apoya en la base existente
y consolidada, la refuerza con algunos jugadores y elemento de su idea de juego
y el resultado fue una Libertadores, una Supercopa Sudamericana y una final de Copa
Sudamericana malograda por el triste suceso del Chapecoense.
Sin embargo, la exigencia de la
competencia actual no da espera. Llega Guimaraes al América y en un semestre lo
saca campeón y renuncia. Llega Juan Cruz Real, también al América y en un
semestre lo saca otra vez campeón y anuncia su renuncia. Llega un técnico
idóneo, querido por la hinchada, aportante de varios títulos locales, parte del
patrimonio nacionalista como el profesor Juan Carlos Osorio y por falta de
resultados debe hacerse a un costado.
¿Cuál proceso desarrollaron Guimaraes
y Cruz? ¡Pues ninguno! Y así y todo salieron campeones.
Hoy mi muy querido Bolillo llega a
dirigir al otro equipo de plaza y en su primera rueda de prensa dice palabra,
más palabra menos: “quiero iniciar un proceso a 5 años. Espero que no me
echen dentro de un año para poder darle continuidad al proceso”. Lo
anterior suena lógico bajo la perspectiva de los procesos, pero irreal e iluso a
la luz de la lógica de los resultados.
Los grandes equipos del mundo tienen
altibajos y muchas veces son debidos a la salida de técnicos y cuerpos técnicos
que trabajan mucho pero no entregan títulos ni campeonatos. Ejemplos como el de
Sir Alex Ferguson sirven para confirmar que la excepción hace la regla.
En el caso colombiano, parecería haber
una constante: para ser campeón de Colombia no es necesario ningún proceso,
basta con una nómina decente y una buena racha en la instancia final, pero los
fracasos rotundos de nuestros clubes en los torneos internacionales de los
últimos años, sugiere que para ser competitivo en tales torneos hace falta algo
más y, posiblemente ese algo sea un proyecto serio y coherente.
domingo, 13 de diciembre de 2020
Nos toca cambiar
Por Andrés de Bedout Jaramillo
Si no queremos ni comunismo, ni socialismo, ni
castro chavismo, nos toca cambiar rápido y trabajar duro.
Los gobiernos
nacionales, departamentales y municipales, entendidos como los poderes
legislativo, ejecutivo y judicial, deben presentar y poner en práctica un plan
de economía de guerra, para encontrar la mayor cantidad de dinero vía ahorros, economía en todo tipo de gastos,
reduciéndose los sueldos altos para que nadie gane más de $15.000.000 de pesos
mensuales, incluido el sector privado, acabar con gastos y vehículos de
representación, pensando en que lo que le ahorremos al Estado puede salvar vidas.
Todos nos debemos convertir en veedores de la buena
y útil disposición de los dineros públicos, desafortunadamente
las costosas entidades de vigilancia y control no han podido y entre todos
tenemos que cuidar los exiguos recursos.
Se debe pagar como salario
mínimo legal vigente la suma de $1.000.000 mensuales; la jornada laboral debe
ser de 40 horas semanales, comprometiéndose los trabajadores a mejor su
productividad, para la sostenibilidad de la medida.
La flexibilidad
laboral para contratos por horas, días, labor, etcétera, debe ser amplia y se
deben flexibilizar y facilitar las posibilidades de despido de los trabajadores que no
quieren trabajar.
Se debe establecer una ruta clara, fácil y rápida de
tributación; entiendo que está construida hace muchos años y se debe poner a
funcionar.
Se debe propender por todos los medios incluir,
ojalá a todos los colombianos, en la formalidad.
Se debe tener un inventario muy claro de las
personas y familias que requieren Sisben, subsidio de desempleo, familias y
jóvenes en acción, etcétera, para que estos recursos lleguen a donde deben
llegar, buscando impedir estar en el sector formal, por ser más cómodo el
sector informal.
Los partidos políticos y las iglesias, especialmente
la nuestra, la católica, deben ser más asistencialistas sociales, formando
roperos, bancos de alimentos, grupos de ayuda en educación, construcción de
caminos, viviendas, etcétera, inclusive impulsar emprendimientos y negocios;
tienen que pasar de ser los intermediarios empleadores del Estado, a verdaderos
trabajadores de sus adherentes, copartidarios y amigos; que usted valla a un
directorio político, a una iglesia y lo atiendan, le ayuden a solucionar su
problema.
La justicia debe ponerse al día, hacer un plan de
choque, no sé si deben ser 20 o 30 jueces por cada 100.000 habitantes, pero
necesitamos pronta y cumplida justicia, para poder descongestionar las cárceles
y buscar mejores condiciones, por lo menos más rehabilitadoras de la gran
cantidad de presos que hay en el país y hacerle frente a la creciente delincuencia.
Seguramente habrá que hacer mucho borrón y cuenta
nueva en muchas materias, que se han convertido en actividades normales,
formales, legales e ilegales, para que puedan llegar a la legalidad, a la
formalidad, generando empleos flexibles pero dignos, mejor dicho, abogados y
economistas deben encontrarle una rápida salida a este crecimiento imparable de
la economía de la informalidad.
El cuidado del agua, del medio ambiente y de la
fauna en general debe ser remunerado, como los guardabosques de otras épocas.
El desarrollo del potencial agropecuario del país
debe obedecer a planes, tipos, épocas, especies y semillas de siembras y
cultivos, mucha capacitación y apoyo para que prime lo orgánico.
Se podría quedar uno acá enumerando mil cosas por
hacer, pero todo depende de la voluntad de cambio y el acelerador que se le
ponga, si no lo hacemos rápido, el terreno estará abonado para la llegada del
comunismo, del socialismo, del castro chavismo y ya será muy tarde reaccionar.
Pienso qué hay que canalizar esfuerzos, muchas
entidades haciendo lo mismo, que podrían unir sinergias para mayores
rendimientos en los mejoramientos de calidad de vida.
Hay que apoyar a este gobierno, pero tiene que ser
mucho más austero, más eficiente.
Que nuestro señor Jesucristo nos ilumine, nos dé las
fuerzas suficientes, el valor y la tranquilidad para enfrentar toda la
problemática y poder evitar la llegada del comunismo, del socialismo y del castro
chavismo. Pero eso sí, esto depende de todos los colombianos, especialmente de los
más poderosos, si es que quieren conservar el poder, si no, lo van a perder.
viernes, 6 de diciembre de 2019
Cínicos
- El presidente aquel que inspirara tantos chistes, pero que buscando gobernar con los más capaces y honestos en realidad dijo, frente al fenómeno de la corrupción, que habría “que llevarla a sus justas proporciones”.
- El otro presidente que en pleno apogeo del paro nacional exclamó: “ese tal paro no existe”. Ya había prometido, tallado en piedra, no subir impuestos.
- El otro presidente que nos ilusionó tanto porque dizque iba a disolver el congreso corrupto y terminó llenándolo de prebendas, esas mismas que hoy critica como mermelada, pero que repartió a montones para obtener sus propósitos. El mismo que consideraba terrorista cualquier marcha pero desde la oposición las alentaba con entusiasmo.
- El expresidente caído en desgracia desde la famosa silla vacía que le frustró su show mediático, entregó físicamente un buen pedazo de país a la guerrilla, la fortaleció como nunca lo había logrado en su historia, pero luego se ha dedicado a bombardear la paz y a inventarse que el que sí logró firmar los acuerdos sea quien esté buscando dar golpe de estado.
- El senador que se cree dueño de ocho millones de colombianos que dizque votaron por él, olvidando que muchos no lo hicieron por él, sino contra el otro candidato.
- El presidente que se cree dueño de diez millones de colombianos que dizque votaron por él, olvidando que muchos no lo hicieron por él, sino contra el otro candidato.
- Los que en esta semana, en la más desvergonzada por la casi inmediata amnesia de que se tenga noticia, aseguran que el paro nacional fracasó, porque la mayoría de las marchas se hicieron en paz, olvidando la diarrea que tuvieron días atrás cuando el pueblo enardecido mostró lo que es capaz de hacer.
- El congreso que tenemos, que aprovecha la caótica coyuntura para aprobar a las carreras una serie de leyes ofensivas por lo lesivas, después de que a los que un día se declaraban en oposición, les recordaron que ellos eran de los mismos y que tenían que apoyarse en aras de la institucionalidad. Veremos pronto a cambio de qué, fue el acuerdo.
- El congreso que tenemos, tan eficiente para aprobar lo que les conviene y tan morrongo para aprobar la ley anticorrupción, para bajarse los sueldos, dar cabida a las víctimas del conflicto o sacar adelante iniciativas de beneficio social y político.
- El informe que dice que el arma usada por el ESMAD era convencional, no letal, aprobada por la ONU pero, igual, tan de malas, lo mató.
- La tal Epa, muchachita perturbada y vándala infame que destruyó ante nuestros aterrados ojos una estación de Transmilenio pero que con su vocecita melcochuda ahora se ríe porque no le pasó nada.
- La tal jueza de la República que no judicializa a la Epa, dizque porque con su pequeño tamaño no representa un peligro para la sociedad. Parece que es la misma que con él mismo rasero ha dicho que declara inocentes a virus y bacterias pues su insignificante tamaño no representan peligro alguno para nadie.
- Este país, el segundo más desigual del continente, pero dizque poderoso económicamente y creciendo como ningún otro en la región: una inverosímil paradoja!
- La clase política que cuál veleta llevada a su antojo por el viento, hoy proclama defender con enardecida pasión unas posiciones y mañana hace exactamente lo contrario.
- Los que no han entendido que es ofensivo que unos se ganen pensiones mensuales millonarias no siempre obtenidas por su justo esfuerzo, en tanto la gran mayoría apenas deba sobrevivir con el mínimo o algo más.
- Y para dejar ahí, por hoy, los que sacan pecho porque económicamente estamos bien, así socialmente estemos mal, son ciegos, sordos y mudos que siguen creyendo que los que protestan son unos desocupados que no los dejan trabajar y se olvidan que sí, que efectivamente son desocupados por desempleados, muertos de hambre, sin salud, sin educación, reclamando justicia, protestando contra la corrupción. Sí, esos mismos.
domingo, 1 de diciembre de 2019
Caso Colombia
