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viernes, 31 de julio de 2026

El peregrino de fiesta

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, es decir, los jesuitas estamos de celebración especial y lo vamos a hacer esta vez encontrándonos para acompañar a dos hermanos que serán ordenados presbíteros.

No se ama lo que no se conoce, decimos. Como jesuita, en la medida que he ido conociendo a mi padre fundador, lo admiro más, lo quiero más. Y la razón es muy sencilla: me fascina de su personalidad, la de un ser humano común y corriente que creció, maduró, evolucionó todo el tiempo, como él mismo se definió en la autobiografía: “hombre de grandes deseos”, asunto que irá demostrando en el cambio de la búsqueda de sí mismo a la búsqueda de la “mayor gloria de Dios”. 

El magis (más) es un superlativo y también toda una dinámica. El bien, entre más universal, más divino. Ir allí donde haya mayor necesidad, por ejemplo.  Es no contentarse con lo básico, lo mediocre.  Para grandes cosas nos ha creado Dios, de modo que la respuesta no puede ser mezquina, apocada.  Por eso, muchos hermanos que me han precedido desde hace casi cinco siglos han sido realmente unos colosos apostólicos:  Francisco Javier, Mateo Ricci, Roberto de Nóbili, Theilhard de Chardin, Karl Rahner, Tony de Mello, Pedro Arrupe, Francisco, por citar algunos… la lista es larga y motivo de sano orgullo de familia.   

Ignacio nunca se estancó, siempre estuvo en movimiento. Se autodenomina también “el peregrino”; su advocación: la Señora del Camino; su historia: un permanente discurrir por diversas latitudes; su dinámica existencial “buscar y hallar la voluntad de Dios” a través del discernimiento espiritual; su escuela: los Ejercicios Espirituales.

He podido seguir algunas de las etapas de su vida más impactantes: por supuesto, Loyola: la solariega casa en Azpeitia, su niñez, su juventud, su familia numerosa;  Madrid: donde las seducciones de la vana gloria lo animaban a grandes conquistas humanas, las del servicio a la Corte y el galanteo a la hija del Emperador; Barcelona: donde sienta cabeza, reflexiona, se deja ayudar, ve la importancia de prepararse bien, ora, discierne; Roma: donde ejerce su gobierno como General y se dedica a pensar estratégicamente la Orden fundada, escribe las constituciones y lidera la naciente empresa apostólica hasta el final de sus días.  Me falta París: no he estado en esos sitios claves donde se formó académicamente, donde conoció a los amigos claves para fundar la Compañía, donde se emitieron los votos… Lo cierto es que por donde estuvo dejó huellas, dejó amigos y también detractores. No podía pasar desapercibido alguien auténtico, único, irrepetible. Un “loco por Cristo” (otra de sus definiciones), visionario, emprendedor, apasionado, cerebral y a la vez pletórico de afectos que debió ordenar.

Felicitaciones mi carismático padre Iñigo, Ignacio, Nacho. Nos inspiras, nos alientas, tu espiritualidad está más fresca y lozana que nunca. Te dejaste permear, invadir, transformar, por la Divinidad y con ello nos has evidenciado que cuando eso sucede, alrededor nuestro suceden grandes cosas. Quiero, aunque sea modestamente, seguir esos pasos como peregrino. Y tú que ahora me lees, ayúdame a que eso sea posible. ¡Así sea!

miércoles, 29 de julio de 2026

El eco de las mismas pasiones o lo que realmente vuelve

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Una reflexión sobre la historia, la política y la pobreza del debate público.

Llevo muchos años repitiendo una frase de la que ya ni siquiera recuerdo dónde la escuché por primera vez:

"El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla."

Si no me falla la memoria, fue un profesor de Ciencias Sociales llamado Renier; lo admiré mucho. Fue quien me enseñó a enamorarme de la historia, aunque desde noveno grado no he vuelto a saber nada de él.

Durante años critiqué la política, la sociedad y muchas de nuestras decisiones colectivas citando ese mismo refrán, convencido de que resumía buena parte de nuestros problemas.

Hace poco encontré una entrevista al historiador mexicano Alejandro Rosas[1]: en esta dijo algo que me obligó a detenerme:

«Para mí, una de las frases más trilladas de la historia es “El pueblo que no conoce su historia se condena a repetirla”. Yo creo que el pueblo que no conoce su historia es por ignorante. La historia no se repite. Parece repetirse porque quien la mueve es el ser humano. Y la naturaleza humana sigue estando atravesada por las mismas pasiones: la ambición, el odio, el valor, los celos. Como esos elementos permanecen, creemos que la historia vuelve a ocurrir, pero no es cíclica.»

Después de escuchar toda la conferencia terminé convencido, por eso quiero ofrecerle disculpas a todas las personas a quienes alguna vez les repetí aquella frase como si fuera una verdad absoluta.

Si algo aprendí de esa charla es que conocer la historia no sirve para adivinar el futuro, sirve para comprender mejor al ser humano. Y, si se animan a acercarse a ella, les aseguro que es una de las mejores puertas para entender el presente.

Después de esta introducción y de esta disculpa, vuelvo inevitablemente a la actualidad política de nuestro país, no creo que lo que vivimos hoy ocurra porque desconozcamos nuestra historia.

Creo que ocurre porque seguimos estando representados por seres humanos atravesados por las mismas pasiones de las que hablaba Alejandro Rosas: la ambición, el orgullo, el miedo, los celos, el deseo de tener la razón y la dificultad para reconocer al otro.

Las discusiones que estamos presenciando entre el presidente saliente y el presidente electo me dejan esa sensación. Y lo digo con cierta decepción. No porque haya cambiado las ideas en las que creo o por las que he votado. Muchas de ellas las sigo compartiendo, me decepciona la pobreza del debate.

Porque cuando quienes tienen la responsabilidad de orientar una conversación nacional terminan comportándose como vecinos peleando por el volumen de la música, el mensaje que recibe la sociedad es que los argumentos importan menos que el espectáculo.

Si vamos a ejercer la oposición que sea con hechos, con argumentos y con coherencia.

No con la necesidad permanente de ganar la última palabra. Quizá Alejandro Rosas tenga razón. La historia no se repite. Lo que se repite es nuestra dificultad para dominar las mismas pasiones de siempre, y mientras sigamos confundiendo un debate con una pelea, no importará quién gobierne. Cambiarán los nombres, la discusión seguirá siendo igual.

Conversatorio con Lucrecia Piedrahíta Orrego


La invitada de la semana para el Conversatorio de El Pensamiento al Aire es Lucrecia Piedrahíta Orrego, la arquitecta y curadora que reactivó exitosamente la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BI-AM). En esta armena charla habla con Antonio Montoya H., sobre los principales aspectos de este inolvidable encuentro con la cultura. No dejes de verlo.
Arquitecta de la Universidad Pontificia Bolivariana, museógrafa, curadora de arte y especialista en Periodismo Urbano y Estudios Políticos, Lucrecia Piedrahíta Orrego se ha consolidado como una de las gestoras culturales más influyentes de Colombia. Además de cursar estudios de maestría en Teoría Crítica, ha sido docente universitaria, conferencista internacional e investigadora en temas de patrimonio, museografía, arquitectura y geopolítica de la cultura. Su trayectoria incluye la dirección del Museo de Antioquia, la creación del proyecto Medellín Ciudad Botero, la curaduría de importantes homenajes internacionales —como los dedicados a Leonardo da Vinci y John Cage—, así como reconocimientos por parte de la Cámara Junior de Colombia (JCI) y de la Sociedad Colombiana de Arquitectos por sus aportes al desarrollo cultural y arquitectónico del país. 

Uno de sus mayores logros recientes fue liderar la reactivación de la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BI_AM), evento que regresó en 2025 después de 44 años de ausencia. Como curadora general, concibió una bienal descentralizada, con presencia en las nueve subregiones de Antioquia, integrando el arte con el territorio, la arquitectura y las comunidades. El certamen reunió a más de un centenar de artistas nacionales e internacionales, desarrolló más de 130 actividades gratuitas en 15 municipios y convocó a más de 450.000 asistentes, consolidándose como uno de los acontecimientos culturales más importantes del país y proyectando nuevamente a Antioquia y Medellín como referentes internacionales del arte contemporáneo. 

martes, 28 de julio de 2026

La verdadera dimensión electoral del comunismo

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Es conveniente considerar la posible respuesta a la siguiente pregunta: ¿hasta dónde es cierto que el país está dividido en dos mitades, derecha e izquierda?

En Colombia, el electorado de izquierda ha oscilado entre 20 y 30 % de la votación. En marzo 8 de 2026, el Pacto Histórico obtuvo 4 471 238 para Congreso, es decir el 22,78 % de la votación total, de 19 619 623.

En consecuencia, los 38 representantes a la Cámara y los 28 senadores de esa formación extremista suman 63 congresistas, el 22 % de las curules del Congreso.

Podemos entonces afirmar que esa votación comunista es normal y que el resultado corresponde en efecto a la votación real de esa corriente.

Admitido el hecho anterior debemos analizar los resultados de la elección presidencial de junio 21, cuando tres meses después de las parlamentarias, el voto del tal Pacto casi se triplica, hasta alcanzar 12 708 712.

¿Cómo se explica ese fenomenal y atípico crecimiento electoral?

Los resultados de la segunda vuelta presidencial son alarmantes, porque Abelardo de la Espriella obtuvo 12 959 542 votos (49.96 %), contra 12 708 712 (48.7 %) del candidato de Petro.

Entonces, si desconocemos que la abstención fue del orden del 40 %, podemos decir que el país sí está dividido por mitades, cuando la verdad es que el censo electoral es de 41 287 084 ciudadanos y que, por tanto, los votos de Cepeda apenas representan el 30 %. Lo anterior indica que su partido representa una minoría, y no la mitad de la población.

También es cierto que Abelardo apenas alcanza el 31.38 % de participación dentro del censo total.

No sería fácil conservar la democracia si el comunismo tuviera la mitad de la ciudadanía, pero si solo tiene el 30 % de la opinión y el 22 % de la curules, el Estado de derecho puede salvarse.

Por estas consideraciones, rechazo la idea del “empate” entre las fuerzas de la libertad y las comunistas.

Los resultados del candidato derrotado en la elección presidencial se explican por: 1. El voto-fusil, que según el estudio de la Misión Colombia Transparente sobre los resultados atípicos en centenares de municipios, representa como mínimo el 31 % de los sufragios por Cepeda, 3 812 000 votos que deberían ser anulados, si queremos evaluar correctamente el potencial electoral de la extrema izquierda, y 2. Los 35 y pico billones de pesos girados por el Gobierno para la compra indirecta y criminal de sufragios, que no es fácil cuantificar.

Por tanto, si a los 12 708 712 de Cepeda les restamos los 3 812 000 del voto fusil, su resultado sería todavía muy elevado: 8 896 712, lo que se explica por la parte conseguida con los centenares de miles de “contratos” suscritos por Petro para inflar la votación de Cepeda.

Es entonces indiscutible que la votación de la extrema izquierda tiene que volver a sus niveles históricos cuando las guerrillas, combos y mingas sean sometidas, derrotadas y expulsadas de los 400 000 Km que controlan actualmente; y cuando billones del presupuesto no sean desviados con fines electoreros inadmisibles.

De esta manera, si Abelardo derrota la subversión y elimina la corrupción comicial, en las elecciones territoriales de 2028 el comunismo volverá a su nivel real de 20-25 % del electorado.

De cara al porvenir: el acuerdo sobre lo fundamental (3 de 3)

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Este artículo ha consultado varias fuentes, entre ellas la IA.

El “Acuerdo sobre lo Fundamental”: origen, contenido y evolución de una idea para desarmar la política en Colombia.

1. ¿Qué se entiende por “Acuerdo sobre lo Fundamental”?

El “Acuerdo sobre lo Fundamental” es una tesis política planteada por Álvaro Gómez Hurtado en 1991, en medio de la Asamblea Nacional Constituyente. No es una ley ni un artículo constitucional. Es un concepto: la propuesta establece que una sociedad dividida por la violencia y la desconfianza debe pactar unos mínimos intocables para poder convivir.

“Lo fundamental” son esas reglas del juego que todos aceptan, sin importar si ganan o pierden las elecciones. Incluye: la vida, la propiedad privada, el régimen democrático, la independencia de la justicia, el monopolio de las armas en cabeza del Estado y la unidad nacional. La idea es sacar esos temas del debate electoral. Se compite por el gobierno, no por el régimen. Se discute el modelo económico, no si existe o no la propiedad. Se disputa el poder, no la existencia del Estado.

En palabras de Gómez: “Hagamos la política discutible, para que la patria sea indiscutible”. El acuerdo busca que la diferencia política no se degrade en guerra civil. Es un pacto civilizatorio previo a cualquier pacto de gobierno.

2. Origen histórico: el diagnóstico de la violencia

El concepto nace de una lectura histórica de Colombia. Gómez Hurtado, conservador y varias veces candidato presidencial, concluyó que el país no tenía guerras por hambre, sino por política. Desde el siglo XIX, liberales y conservadores no se mataban por pan, sino por el régimen: federalismo vs. centralismo, Estado laico vs. confesional, librecambio vs. protección. Cada elección era una apuesta existencial. El que perdía sentía que perdía la patria y tomaba las armas.

Esa lógica se repitió en la Violencia de los años 50, en el surgimiento de las guerrillas en los 60 y en el narcoterrorismo de los 80. Para Gómez, la raíz era la misma: no habíamos acordado lo fundamental. Todo estaba en disputa. Si el Estado mismo, la propiedad o la vida eran negociables según el resultado electoral, entonces la política era una guerra con otros medios.

Por eso, en la Constituyente de 1991, Gómez propuso el Acuerdo sobre lo Fundamental como precondición de la paz. Su argumento: no tiene sentido desarmar guerrillas si no desarmamos primero los espíritus. Y eso solo se logra si la derecha no siente que la izquierda va a abolir la propiedad, y si la izquierda no siente que la derecha va a usar el Estado para exterminarla.

3. Evolución histórica: de 1991 al proceso de paz

*1991, la Constituyente: el Acuerdo sobre lo Fundamental no quedó escrito como artículo, pero su espíritu impregnó la Carta. La Constitución del 91 es, en el fondo, un Acuerdo sobre lo Fundamental: consagra la propiedad privada con función social, Art. 58; crea la Corte Constitucional para arbitrar el régimen, no para gobernar, y establece que las Fuerzas Armadas tienen el monopolio de las armas, Art. 216. La Constituyente misma fue un ejercicio práctico del Acuerdo: guerrilleros del M-19, liberales, conservadores y movimientos sociales redactaron juntos las reglas de juego.

* Años 90 y 2000, el eclipse: La tesis perdió fuerza. El narcotráfico, el auge paramilitar y la expansión de las FARC mostraron que el Acuerdo sobre lo Fundamental no se había interiorizado. Cada actor seguía creyendo que podía refundar el país por la fuerza. El Gobierno de Uribe priorizó la “Seguridad democrática” —recuperar el monopolio de las armas— pero sin un pacto político de fondo. La oposición denunció que se estaba cerrando el régimen. El Acuerdo seguía pendiente.

* 2012-2016, La Habana: el proceso de paz con las FARC fue el mayor intento de materializar el Acuerdo sobre lo Fundamental desde 1991. Los seis puntos pactados —tierras, participación política, drogas, víctimas, fin del conflicto, implementación— eran, en la práctica, una delimitación de lo fundamental. Las FARC aceptaron dejar las armas y hacer política sin matar. El Estado aceptó que el problema agrario y la exclusión política eran reales y debían reformarse por vías democráticas. El plebiscito de 2016, aunque lo negó por poco margen, obligó a toda la sociedad a discutir qué cosas eran innegociables.

* 2018-2026, la polarización: tras el Acuerdo de Paz, el concepto volvió al debate. Sectores de derecha sienten que se cruzó la línea de “lo fundamental” al dar curules a ex-FARC y al crear la JEP. Sectores de izquierda sienten que el asesinato de líderes sociales demuestra que el derecho a la vida no es fundamental para todos. La frase de Gómez se cita hoy tanto para pedir “no tocar la propiedad” como para exigir “no matar opositores”. El Acuerdo sobre lo Fundamental sigue sin cerrarse.

4. Contenido actual del debate: ¿Qué es hoy “lo Fundamental”?

Casi 35 años después, hay consenso en algunos mínimos y disenso en otros:

Tema. Consenso. Disenso actual.

Vida: nadie defiende políticamente el homicidio. ¿El Estado protege igual a todos los líderes sociales?

Democracia: nadie propone dictadura. Se aceptan elecciones. ¿Las cortes tienen demasiado poder? ¿El “lawfare”anglicismo (contracción de law y warfare) que significa guerra jurídica o judicialización de la política y se refiere al uso indebido o abusivo de procedimientos legales, fiscales y judiciales para perseguir, desacreditar o inhabilitar a un adversario político, dándole una falsa apariencia de legalidad– reemplaza votos?

Propiedad: está en la Constitución. No hay proyecto de abolirla. ¿Hasta dónde llega la “función social”? ¿Expropiación exprés es válida?

Monopolio de armas: solo el Estado debe tenerlas. ¿Grupos armados ilegales son “actores políticos”? ¿Se negocia con ellos?

Unidad nacional: no hay separatismo fuerte. ¿Las autonomías regionales o indígenas rompen la unidad?

El Acuerdo sobre lo Fundamental, por tanto, no es estático. Es un proceso. Cada generación debe revalidarlo.

5. Conclusión: una tarea inconclusa

El “Acuerdo sobre lo Fundamental” es la vacuna de Gómez Hurtado contra la guerra civil. Su diagnóstico sigue vigente: mientras sintamos que en cada elección nos jugamos la existencia, la tentación de hacer trampa o de alzarse en armas no desaparece.

Su evolución muestra que Colombia ha avanzado. Pasamos de matarnos por la Constitución a matarnos por su interpretación. Ya no se discute si hay propiedad, sino qué tan redistributiva debe ser. Ya no se discute si hay elecciones, sino si son limpias. Eso es progreso, aunque no lo parezca.

Pero el Acuerdo no está sellado. Se rompe cada vez que un político llama “nefasto” al fallo de una Corte, cada vez que un grupo “mata para callar”, cada vez que se propone “refundar” el Estado desde cero.

Lograrlo exige entender que el adversario no es enemigo. Que se puede perder el gobierno sin perder la patria. Que hay cosas que no se tocan, para que todo lo demás se pueda discutir. Mientras no interioricemos eso, seguiremos administrando la violencia en lugar de superarla. Y el Acuerdo sobre lo Fundamental seguirá siendo una deuda, no un logro.

lunes, 27 de julio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 155


En una nueva edición de Sucesos de la semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos nacionales e internacionales, entre ellos los efectos del fenómeno de El Niño y la respuesta del Gobierno colombiano; el anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua y el rechazo que generó en la comunidad internacional; las críticas al discurso de despedida de Gustavo Petro ante el Congreso; y las primeras decisiones del presidente electo Abelardo de la Espriella, como la creación de sedes presidenciales alternas en Barranquilla, Medellín y Cali, su propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna y los desafíos logísticos, de seguridad y costos que implicaría realizar su posesión presidencial en el departamento del Cauca. Lo(a) invitamos a ver este nuevo capítulo.

El potencial del cobre en Colombia

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

El cobre es la piedra angular de la transición energética hacia las energías renovables no convencionales (solar y eólica). La producción mundial de unos 23 millones de toneladas anuales de dicho metal, que, según proyecciones, en menos de cinco años podría llegar a superar los 30 millones de toneladas, es impulsada por la creciente demanda de tecnologías como las energías eólica y solar, la electromovilidad (principalmente los carros eléctricos) y los sistemas eléctricos avanzados.

La cordillera de los Andes alberga los mayores yacimientos de cobre en el mundo. Chile lidera la producción global, con más de 5 millones de toneladas anuales; Perú le sigue con aproximadamente 2,5 millones, mientras que Ecuador comienza a posicionarse como un nuevo actor emergente.

Los estudios geológicos han evidenciado la existencia de depósitos cupríferos en la cordillera de los Andes, desde Chile hasta Colombia. De acuerdo con el mapa metalogénico elaborado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), en nuestro país se han identificado ambientes geológicos favorables en los que podrían existir depósitos comerciales de cobre. Colombia se encuentra en la línea del cinturón del Pacífico, franja estratégica con potencial de cobre, en la que se han identificado tres cinturones de pórfidos cupríferos para la exploración y potencial explotación de cobre: Cinturón Occidental –prospectos Acandí, Murindó, Pantanos-Pegadorcito, Andágueda y Piedrancha–; Cinturón Oriental –Andes, Infierno-Chili, Dolores y Mocoa–; Cinturón Central –prospectos El Alacrán, Quebradona, El Pisno, Piedrasentada-Dominical y Mazamorras–. De ellos los más avanzados son Mocoa en el Departamento del Putumayo, Quebradora en el Departamento de Antioquia y El Alacrán en el Departamento de Córdoba.

Según información del Visor Geográfico del Sistema Integral de Gestión Minera, en Colombia se tienen registrados por lo menos 210 títulos activos de mediana y gran escala, que incluyen entre sus minerales objetivo el cobre. Ana Carolina González, directora para América Latina del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI), estima que el 37 % del potencial de cobre colombiano se superpone con reservas forestales de Ley Segunda de 1959, que no permite actividades mineras a menos que el área del título minero sea sustraída temporal o definitivamente, es decir, que se le retire su categoría de reserva. Otro 22 % se encuentra en áreas donde se prohíbe hacer minería, conocidas, en términos técnicos, como áreas excluibles[1]. En total, en cerca del 60 % del territorio nacional está prohibida y/o condicionada toda actividad minera, situación esta que limita el interés inversionista en el gran potencial del cobre colombiano, lo que merece un serio debate público, al que me referiré a continuación.

El gran reto es que en Colombia logremos efectivamente que los proyectos de cobre no se ejecuten dentro de áreas declaradas previamente como excluidas, tales como los parques nacionales, ni en áreas declaradas y delimitadas legalmente como páramos y que, cuando su desarrollo cause impactos mitigables se ejecuten con la adecuada y real participación social, y con beneficios garantizados para las comunidades locales. Además, asegurando que en las áreas donde se realicen actividades mineras se prevengan, corrijan o compensen los impactos a los ecosistemas y al entorno social, para lo cual es fundamental que el Estado colombiano logre un correcto y estricto ejercicio de autoridad ambiental, que se ciña solamente a lo técnico y descarte la ideologización, que contrapone el desarrollo al aprovechamiento racional de los bines naturales; que las empresas que exploten el mineral tengan los más altos estándares en sostenibilidad desde el punto de vista social y ambiental; que no solo se cumplan las regulaciones legales aplicables en Colombia, sino, fundamentalmente, las que globalmente promuevan el desarrollo sostenible a largo plazo, así como acciones concretas contra el cambio climático.

La minería de cobre generaría importantes ingresos para el Gobierno Nacional y las regiones (vía impuestos y regalías), amén de empleo formal en zonas que a menudo requieren mayor inversión estatal. El cobre colombiano debe llegar a generar un encadenamiento productivo: la oportunidad no es solo exportar el mineral con bajo grado de procesamiento (los llamados concentrados), sino avanzar hasta, mediante el proceso de refinación, a producir cobre metálico, creando una cadena de valor completa: transformando el metal en productos terminados como cables o componentes para la industria de la electromovilidad, lo que diversificaría la matriz exportadora del país. Ningún país del mundo se ha enriquecido exportando minerales en bruto, ya que solo la industrialización del producto minero crea desarrollo y bienestar compartido.

Colombia apenas ha tenido una participación marginal en la minería de cobre, a diferencia de sus vecinos como Chile, Perú y Ecuador, que figuran, los dos primeros, entre los mayores productores del planeta. Aunque nuestro país no tiene una tradición destacable en la minería del cobre, existe una mina, El Roble, localizada en El Carmen de Atrato (Departamento del Chocó), que produce y exporta concentrados de sulfuros de cobre, con un contenido aproximado del 18 al 20 % de cobre, que se exporta principalmente a Japón. El proceso incluye minería subterránea, trituración, molienda y concentración por flotación. Sin embargo “se trata de una excepción más que de una regla en el panorama minero colombiano”, según explica el profesor Óscar Jaime Restrepo Baena, investigador del Departamento de Materiales y Minerales de la Facultad de Minas y presidente del Congreso Cobre Colombia, celebrado en dicha Facultad en julio de 2025.

La minería del cobre y su industrialización interna, así como la explotación del gas natural mediante fracking en el Valle Medio del Magdalena, conforman la posibilidad cierta que tiene nuestro país de generar los recursos fiscales que se requieren para atender, entre otras, la crisis fiscal, la transición energética, la crisis del sector eléctrico, la seguridad nacional y la crisis del sistema de salud.



[1] https://www.elnuevosiglo.com.co/internacional/mapa-del-cobre-en-colombia-mucho-potencial-pero-grandes-limitantes. Artículo publicado en el Periódico El Nuevo Sigle el 15 de julio de 2026, con apartes de un estudio publicado por Daniela Quintero y Andrés Díaz Páez en la agencia IPS.

Compromiso con el Tigre y La Patria Milagro

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Vamos a medir el tamaño del compromiso con el Tigre y con La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a navegar en la informalidad, haciendo todas sus operaciones en efectivo y por debajo de la mesa, formalícese: opere a través de la banca, pague sus impuestos y estará aportándole de verdad a La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje si en cuatro años regresa el comunismo.

Si usted ha sacado su dinero hacia diferentes paraísos fiscales y lo tiene a nombre de sociedades fantasmas, traiga la plata, inviértala en nuestro país y así colaborará con La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje y siga como va; cuando regrese el comunismo, sus hijos y nietos lo sufrirán por su culpa, a otro precio.

Si usted está sacando del país, en tandas de 10 000 USD, dinero para el exterior, no lo siga haciendo: inviértalo en La Patria Milagro.

Si usted se ha prestado para traer de a 9990 USD en efectivo, ganándose 990 USD, concientícese de que está ayudando al lavado de dinero del narcotráfico y que no lo debe volver a hacer, si realmente quiere contribuir con La Patria Milagro.

Si usted vive en el exterior y se ha prestado para enviar a Colombia, como remesas, dinero ilícito, pare ya de hacerlo: está perjudicando a La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a comprar contrabando, recuerde que está ayudando al lavado de activos ilícitos, apoyando la informalidad y el trabajo sin respetar el mínimo legal, ni los aportes a salud, riesgos y pensiones.

Si usted, como importador, está utilizando la subfacturación, no solo está poniendo en dificultades a los negocios formales y legales, también está contribuyendo directamente con los ilegales. No lo siga haciendo; después no se queje cuando dentro de cuatro años regrese el desastre de los comunistas.

Si usted acostumbra, al vender sus propiedades, a no declararlas por el valor comercial, está atentando contra La Patria Milagro.

Si usted le inventa gastos a su empresa con facturas de dudosa procedencia y le mete gastos personales para bajar la renta, deje de hacerlo. Tribute al Estado lo que corresponde, así parezca alto: La Patria Milagro lo requiere urgentemente. Seamos coherentes si no queremos que en cuatro años regrese el comunismo con su retórica a acabar con lo poquito que quedó.

Si usted es funcionario público, trabajador oficial o pertenece a alguna corporación del orden nacional, departamental o municipal, cuide la plática del Estado. No abuse: cuide y ayude a cuidar la cosa pública, o mejor, los bienes de todos. Si no lo hace, no se queje cuando se quede sin empleo y llegue el comunismo en cuatro años.

Si usted mantiene su patrimonio escondido dentro de una maraña de sociedades de papel para evadir impuestos, párese ahí. Ponga todo sobre la mesa y contribuya con La Patria Milagro. Si no lo hace, deje de quejarse y siga contribuyendo al regreso del comunismo, que sus hijos y nietos no se lo agradecerán.

Si usted se ríe porque sus propiedades están avaluadas en el catastro municipal por debajo del 50 % de su valor comercial, sígase riendo: en cuatro años llegará el comunismo y se las quitará.

Podríamos seguir con miles de ejemplos de actuaciones de ciudadanos que sí votaron conscientemente por el Tigre, porque tienen plena conciencia de que, si en estos cuatro años no se da La Patria Milagro, regresará el comunismo con más fuerza para exterminarnos.

Son 60 billones de pesos de déficit fiscal, que solo se conseguirán si todos nos comportamos fiscalmente como nos lo demanda La Patria Milagro. El resto es carreta e hipocresía.

Que nuestro Señor Jesucristo nos ilumine y nos ayude a enderezar nuestro comportamiento fiscal, para que, en esta oportunidad de solo cuatro años, podamos alcanzar La Patria Milagro por la que votamos.

¡A las cosas, a las cosas!

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es bien conocida esta frase del filósofo español José Ortega y Gassett, que pronunció en la ciudad de La Plata (Argentina), en 1939 y publicó en su obra Meditación del pueblo joven.

Quiso significar con ella que no vale la pena perder el tiempo en vacías especulaciones, diferencias personales o discusiones abstractas. Por el contrario, considera más útil concentrarse en obtener resultados prácticos, ocuparse de los problemas reales y trabajar por el desarrollo del país de manera eficiente y concreta.

Al repasar esta prudente admonición a la luz de los monumentales problemas que agobian al país, no nos queda otra alternativa que otorgarle toda la razón al filósofo.

Venimos de presenciar la más brillante y eficaz campaña política de toda nuestra historia republicana, en la que Abelardo de la Espriella, por fuera de los partidos políticos, sin contar con la maquinaria del establecimiento ni con los grandes poderes económicos y de la comunicación, logró convocar a las mayorías en el movimiento identificado como “Defensores de la Patria” y ganar en franca lid la Presidencia de la República. Su ventaja sobre su rival, el candidato del gobierno petrista, y de la guerrilla, no fue tan sólo de 250 000 votos, pues hay que considerar los casi 4000 votos conseguidos por su oponente mediante constreñimiento armado a los electores en las regiones dominadas por la narcoguerrilla, como recientemente se ha denunciado ante la Fiscalía General de la Nación por la Fundación Misión Colombia Transparente.

Demostró con creces que se puede construir un movimiento ganador, alcanzar el objetivo y, de paso, dar un magistral ejemplo de que todo se pudo lograr cambiando radicalmente las obsoletas prácticas de la vieja política.

Ha continuado actuando coherente con sus postulados al escoger sus inmediatos colaboradores, al rechazar la manipulación que quiso imponerle el régimen con un ficticio empalme y al proceder al diálogo directo con las regiones y con sus líderes para realizar con ellos el verdadero empalme, prescindiendo de inútiles intermediarios.

No desperdiciaron sus enemigos de la izquierda y sus aliados la oportunidad de dar rienda suelta a su revanchismo cuando pretendió el presidente electo contar con un presidente del senado que facilitara el trámite de los proyectos del gobierno, eligiendo a otro candidato. Creemos sinceramente que no era este un tema de fondo que mereciera brindar al enemigo la ocasión para ejercer su retaliación. En su pragmatismo debe considerar el Tigre que ni aquellos que le han prometido su apoyo como parte de la coalición de gobierno son confiables a la hora en que los intereses de la patria riñan con sus mezquinas aspiraciones.

Debe el presidente electo, y lo digo con el mayor respeto y consideración, escoger bien las batallas que en adelante librará en el Congreso, que sean estas únicamente las necesarias para desarrollar su completo plan para la reconstrucción del país y para la materialización del sueño de la Patria Milagro. Temas como el del cambio de sede para la posesión, la reforma constitucional para crear una capital alterna, no dejan de ser importantes, pero no son indispensables para los fines superiores, como lo expresa con sabiduría el filósofo. Y, cuando se tenga que defender los asuntos de mayor calado, como los que tienen que ver con la seguridad, la salud, el narcotráfico, la corrupción, la reforma a la justicia, la recuperación económica, la educación o el problema energético, hay que llegar a la palestra parlamentaria suficientemente seguro de obtener la victoria, como lo enseña el pragmatismo en el cual el Tigre es un maestro.

viernes, 24 de julio de 2026

Cultivando amigos

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Estos dos meses de descanso que la Compañía me ha dispensado, a modo de vacaciones acumuladas de la última década, han sido realmente reconfortantes y reparadores. Alternando con el reposo en casa, decidí que mis viajes, que siempre fueron de trabajo y a las carreras, esta vez fueran no de trabajo, no de turismo, no de paseo, sino para encontrarme con los amigos, ellas y ellos.

La vida me ha concedido la fortuna de regalarme bellas amistades en las muy diversas latitudes donde he estado trabajando apostólicamente. Son eso: regalos, dones gratuitos. Han quedado allí y ahí siguen, firmes en el tiempo. No los mueve algún interés de oportuna coyuntura, de beneficio o usufructo. Es la admiración, el afecto, la empatía, el amor. Como en toda auténtica amistad, las conversaciones detenidas en pausas de tiempo de 5, 10, 15, 20 años, se retoman “como decíamos ayer…” y los diálogos, las risas, las anécdotas, se reactivan y continúan cual película que sigue rodando después de un obligado intermedio. Durante esos años de forzoso receso, siempre estuvo la promesa del reencuentro, así que ya era hora de ser serios y cumplir la palabra.

Les he contado que estuve en España con una veintena de ellos dispersos en 12 ciudades y que he podido hacerlo también en Pasto. Esta última semana en Cali. Ya hubiese querido en Bucaramanga y Medellín, por mencionar las otras ciudades donde he trabajado o paises como Argentina, México, Ecuador o Estados Unidos, donde hay tantos otros que quisiera volver a ver. No se ha podido. Imposible siquiera pretenderlo. Ya habrá ocasión. No hay afán. Todo tiene su tiempo.

Los amigos a los que me sigo refiriendo, son especiales, únicos, cada uno genuino e irrepetible. Siguen allí, decía, porque no son de ocasión, porque han sido probados, porque no los mueve más que la gratitud de un corazón que reconoce principios y valores que subyacen en sus vidas. Por eso son tan valiosos. “El que encuentra un amigo, encuentra un tesoro” sentencia la Escritura. Por eso hay que cuidarlos, hay que cultivarlos, esto es, abonando, podando, regando… Ha sido estimulante, ha sido consolador, ha sido gozoso. Y de ello hoy le quiero dar públicamente gracias a Dios, por ser bendecido con tantos y tan bellos amigos. De cada uno conservo enseñanzas, guardo recuerdos, evoco anécdotas, hay historias de trabajos con luchas, logros, reveses, vividos en conjunto, páginas inolvidables.

La vida sigue y es más llevadera cuando se tienen amigos de verdad, con los que puedes contar en cualquier momento, porque son incondicionales, porque te hablan con la verdad. Como dice la canción: Me gusta la gente que cuando saluda te aprieta la mano con fuerza y sin dudas. Me gusta la gente que cuando te habla te mira a los ojos, te mira de frente, te dice a la cara aquello que siente y nada se calla y no tiene dobleces; me gusta esa gente”.

Los intereses superiores por encima de banales triquiñuelas

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Los resultados electorales de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales nos dejaron algunas lecciones que no todos han acabado de asimilar.

Más allá de elegir al candidato que el país requiere en esta oscura etapa de nuestra historia, las mayorías se pronunciaron para rechazar el narcoterrorismo, el saqueo del Estado, la violencia amparada por la impunidad, la destrucción del sistema de salud, el atraso en la educación, en la explotación de nuestros recursos y en la construcción de la infraestructura requerida para el desarrollo del país.

Se decantaron las mayorías nacionales por un proyecto esperanzador conocido como la “Patria Milagro”, encaminado a brindar oportunidades de bienestar y progreso a dodos los colombianos. Y se condenó, de manera contundente, la obsoleta forma de hacer política, gobernando a través de marrullas, acuerdos debajo de la mesa y componendas para aferrarse a las mieles del poder.

No me queda la menor duda de que estamos frente a la más importante transformación de nuestras costumbres políticas. Demostrará el Tigre ante el mundo que ya pasó de moda esa vieja politiquería basada en los egoístas intereses personales o de grupo. Que, como siempre lo repitió a lo largo de su brillante campaña, los intereses superiores de la República están por encima de los partidos, los grupos de poder o los viejos cacicazgos políticos.

Pero una elección no basta para desterrar las viejas prácticas enquistadas en nuestra imperfecta democracia. Así se demuestra con el triste espectáculo protagonizado por los dirigentes del Centro Democrático, partido que manifestó su voluntad de hacer parte del gobierno, al aliarse con su enemigo ideológico, el Pacto Histórico, dizque para derrotar a Abelardo de la Espriella, designando como presidente del Senado a un candidato diferente al preferido por el presidente.

Vale la pena aclarar que el presidente no tuvo velas en ese entierro. Como es natural, prefería tener al frente del Senado a alguien que facilitara la aprobación de los proyectos que necesitará el gobierno para convertir en realidad sus propuestas de recuperar al país de los daños causados por el petrismo y reconducirlo por una senda de bienestar y de progreso. Pero nadie puede afirmar que presionó a algún congresista o negoció para conseguir la elección de un candidato en especial. No hubo ninguna conducta por su parte lesiva del principio de la separación de poderes, como algunos pretenden insinuar.

Pero el tema ha servido para que algunos miembros del Centro Democrático tomaran la elección como una venganza contra el Tigre por haberlos derrotado en franca lid. Y para los integrantes del Pacto Histórico que celebraron jubilosos al lado de sus aliados del Centro Democrático su victoria sobre el “fascismo”, aunque hasta hace poco el rey de los fascistas era para ellos el jefe del Centro Democrático.

Lo cierto es que este penoso incidente en nada beneficia al país. A la gente ajena a esas triviales artimañas politiqueras les asquea el espectáculo. Por algo el Congreso siempre gana las encuestas como la institución más desprestigiada del país.

De la Espriella sigue incólume haciendo lo que se comprometió a realizar. Comenzó su empalme en las regiones, cerca de su pueblo, para conocer sus angustias y necesidades y comenzar a planear cómo resolverlas. Y así lo hará durante todo su mandato, para bien de los colombianos.

Para poner en práctica esta noble causa de reconstruir el país y crear oportunidades para todos, se requiere poner los intereses de la República por encima de mezquinos intereses o minúsculas aspiraciones. La verdadera democracia no está compuesta de vacíos convencionalismos, tretas disfrazadas de tradición y negociaciones por debajo de la mesa. Se trata de gobernar con el pueblo, escucharlo en sus regiones sin necesidad de intermediarios, manejar con rigor los recursos del Estado y proporcionar a los gobernados todas las posibilidades que emanan de una transparente y eficaz gestión.

jueves, 23 de julio de 2026

Una oportunidad histórica para Urabá

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

La entrada en servicio de Puerto Antioquia y la culminación prevista para el próximo año de la vía al mar con las obras del Túnel del Toyo, convertirán a Urabá en una plataforma estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria y ampliar la exportación de productos agropecuarios.

El banano sigue siendo el pilar productivo de la región, con 32 465 hectáreas cultivadas, el año anterior sus exportaciones alcanzaron 81,9 millones de cajas y la productividad regional creció a un ritmo superior al promedio nacional.

A este liderazgo se suman otros renglones importantes: el plátano ocupa 36 000 hectáreas y sostiene a más de 7000 familias; la palma aceitera cubre 12 000 hectáreas y las nuevas tecnologías auguran un desarrollo exitoso; el cacao alcanza 10 446 hectáreas; la región cuenta, además, con el mayor cultivo de piña del país, el segundo hato de búfalos y 15 000 hectáreas de arroz con una condición hídrica privilegiada durante todo el año.

El potencial de crecimiento es inmenso. Según el Plan de Ordenamiento Territorial Agropecuario, Urabá cuenta con cerca de 350 000 hectáreas con posibilidades de expansión, aptas para cultivos como maracuyá, limón Tahití, arroz, cúrcuma, jengibre, granadilla, pitahaya y mangostino.

La ganadería es otro eje estructural. Urabá posee el hato bovino mayor de Antioquia con más de 626 000 cabezas distribuidas en 8200 fincas. Esta base abre espacio para impulsar modelos silvopastoriles, carne certificada y cadenas de lácteos con mayor valor agregado.

A este potencial productivo se suma un factor decisivo, la logística. Urabá es una plataforma exportadora natural: Puerto Antioquia y la conexión vial con el centro del país permitirán que los productos agrícolas lleguen a los mercados internacionales con menores costos y tiempos, una ventaja que pocas regiones agrícolas de la patria reúnen en igual proporción.

El principal desafío está en el ordenamiento institucional. La actualización catastral es clave para organizar el territorio, atraer inversión y garantizar seguridad jurídica a productores y empresas, y, de especial importancia, revisar la Ley 70 relacionada con los territorios afro del Chocó y Antioquia para facilitar un desarrollo agropecuario ordenado, sostenible y compatible con las realidades sociales de esas regiones.

Urabá no es solo una región agrícola: es la puerta de entrada para que el país dé el salto hacia una agricultura moderna, exportadora y sostenible. Colombia necesita una despensa estratégica y Urabá ya cuenta con el suelo, el clima, la ubicación, la tecnología y la gente para convertirse en ella.

El Rincón de Dios

“La medida del amor es amar sin medida”. San Agustín

Nadie sospechó del hombre de la camisa planchada

Fredy Angarita

El miedo también tiene prejuicios

Antes los ladrones se hacían famosos por vestir bien. Hoy siguen vistiendo bien, pero nosotros seguimos buscando al sospechoso donde casi nunca está.

Son las cinco de la mañana. El bus baja lleno por la Avenida Oriental. Un hombre con la camisa bien planchada revisa su celular. Una mujer lee un mensaje antes de llegar a la oficina. Alguien bosteza camino al trabajo, nadie sospecha de nadie. El único pasajero que recibe miradas es el hombre que duerme en la última silla.

Lo curioso es que la historia lleva décadas diciéndonos otra cosa, la escena no es nueva. Medellín ya conoció hombres que entendieron que la elegancia también podía ser un arma. Ramón Cachaco (Ramón Antonio Aristizábal Ramírez), vestía con traje y sombrero. Antonio Medina, "Toñilas" era lector, piloto y conquistador. Ninguno se parecía al ladrón que imaginamos cuando pensamos en un delincuente.

No se trata de volverlos héroes, pero como ellos, hubo otros delincuentes que terminaron convertidos en personajes de la memoria popular.

Se trata de entender una lección que ellos aprendieron hace mucho tiempo. Los grandes ladrones del siglo pasado descubrieron que el mejor disfraz era parecer una persona respetable. La corbata abría más puertas que la pistola.

Hoy el método ha cambiado muy poco, los nuevos delincuentes también madrugan, también toman el bus, también esperan. Ya no necesariamente buscan bancos, buscan un celular distraído, un reloj costoso, un bolso abierto o una billetera mal guardada.

Esperan a quien "da papaya", una expresión que, con el paso del tiempo, terminó convirtiéndose en una forma de repartir la culpa entre la víctima y el delincuente. Decir que alguien "dio papaya" es aceptar, aunque sea de manera inconsciente, que el problema no es solamente quien roba, sino también quien confía.

"A papaya puesta, papaya partida”, "El vivo vive del bobo, y el bobo de papá y mamá"

Durante años escuché esas frases como si hicieran parte del paisaje paisa, como si fueran una expresión más de esa famosa pujanza antioqueña de la que tanto nos sentimos orgullosos, hoy confieso que me cansaron.

Medellín aprendió a mirar hacia abajo, sospechamos del hombre que duerme bajo un puente, del reciclador, del vendedor ambulante o del muchacho que camina con la ropa rota.

Mientras tanto, muchos de quienes delinquen han entendido que la mejor manera de pasar desapercibidos consiste en parecer exactamente iguales a cualquiera de nosotros.

El habitante de calle se volvió visible para nuestro miedo, pero invisible para nuestra compasión. Quizá el problema nunca fue aprender a identificar a un ladrón.

El problema fue creer que la pobreza tenía rostro de delito y que la buena apariencia tenía rostro de honestidad. Mientras seguimos mirando con desconfianza al hombre que duerme en un andén, quien busca la oportunidad para robar quizá ya pagó el pasaje, marcó la tarjeta en la oficina o nos dio los buenos días.

Las apariencias siempre han sido el mejor escondite del delito, la historia de Medellín no nos enseñó que los ladrones se vestían mal. nos enseñó que muchos de ellos entendieron que el mejor camuflaje era parecer ciudadanos ejemplares.

Nos enseñaron a no dar papaya, muy pocos nos enseñaron a no partirla.

martes, 21 de julio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 154


En un nuevo capítulo de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos que marcaron la agenda nacional e internacional: la designación de Paola Holguín como ministra de Cultura, la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el debate sobre la política migratoria estadounidense, las tensiones políticas por la elección de la presidencia del Senado y la posesión del nuevo presidente de Colombia, además de los retos que enfrentará el gobierno entrante. El programa concluye con un balance del Mundial de Fútbol, destacando la organización del torneo, el espíritu deportivo y la emoción de la gran final. No dejes de verlo.

¡Clientelismo y manzanilla antes de 7 de agosto!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Casi todos los columnistas repetimos el listado de horrores que deja el gobierno saliente. Nunca una nueva Presidencia ha asumido un desastre comparable, y a medida que pasen los días se descubrirán más desórdenes, chanchullos, desfalcos, peculados, despilfarro, sobornos y demás delitos asociados a la inocultable corrupción de esos cuatro años.

Colombia fue descuadernada. Cerca de 400 000 Km2 fueron entregados a guerrillas, combos, mingas y narcos. Por doquier campea el crimen. Ejército desmantelado. Policía neutralizada. Espacio aéreo en poder de los drones de la subversión…

No debo seguir con ese interminable inventario, porque considero que ha llegado el momento de dejar de escribir sobre el horror que todos de sobra conocemos, para hacer tres reconocimientos:

1. Que Petro fue un revolucionario muy exitoso. Se propuso demoler el país y lo logró. Se va frustrado porque el pan se le quemó en la boca electoral del horno.

2. Que la tarea descomunal de Abelardo exige un esfuerzo sobrehumano, hasta para un equipo excepcional como el que lo rodea.

3. Que recuperar a Colombia para que la Constitución y la Ley retornen a todo el territorio y a las administraciones ejecutiva y judicial, es una tarea que exige el concurso generoso y patriótico de todos los que aborrecemos el gobierno como ejercicio criminal al servicio de la revolución.

Como nunca ha sido más imperativo rodear al heroico y legítimo gobierno venidero, es inconcebible que pasado el susto del 21 de junio y antes del 7 de agosto, ya políticos profesionales —de la componenda, la marrulla y los “consensos”—empiecen a sabotearlo.

Quiero creer que esos tales son unos pocos, destituidos del poder por un electorado que ya los repudió, y que las mayorías del nuevo Congreso actuarán con patriotismo y honestidad…

Del éxito del nuevo gobierno depende el futuro venturoso de Colombia. Su fracaso, en cambio, nos obligaría a repetir, dentro de cuatro años, el caos preparatorio de la revolución comunista.

El 20 de enero de 1961, en su discurso inaugural, el presidente Kennedy dijo: “No pregunten por lo que el país puede hacer por ustedes; pregunten qué pueden hacer ustedes por el país”.

Ha llegado finalmente el momento en el que los políticos colombianos deben dejar de preguntar a Abelardo por los ministerios, embajadas y contratos de siempre, y en cambio ofrecerle toda la necesaria y desinteresada colaboración que requiere para salvar la patria.

Para siempre hay que dejar atrás los juegos clientelistas de los manzanillos profesionales, porque nada hay más inmoral en este momento que poner palos en la rueda a un gobierno que representa la última oportunidad para Colombia.

¡Al toro por los cuernos!

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Si tuviéramos que señalar la principal motivación que movilizó a las mayorías colombianas a llevar al poder a Abelardo de la Espriella, no hay duda de que escogeríamos su propuesta de devolver la seguridad al territorio, combatir sin temor a la narcoguerrilla, castigar a los delincuentes y ponerle coto a la impunidad reinante en los últimos tiempos.

Sin tomar aún posesión de su cargo, ha comenzado declarando objetivos militares de su gobierno a los facinerosos que durante años han atemorizado a la población, asesinando civiles y militares, reclutando menores de edad, atentando contra el medio ambiente a través de la minería ilegal y dejando caos y miseria a su paso. Con contundencia y sin ambages les ha formulado un perentorio ultimátum: “tienen un mes de plazo para entregarse a la justicia o serán capturados por la fuerza; si oponen resistencia serán neutralizados por la fuerza pública” encargada de velar por el orden y la seguridad.

Como agua de mayo han recibido los colombianos de bien estas palabras que no se escuchaban de ningún mandatario desde hace 16 años.

Ha acertado por partida doble el presidente electo, identificando la necesidad más sentida y urgente del país y reconociendo que el origen de la violencia y criminalidad que ha azotado a nuestra querida patria reside principalmente en el narcotráfico. En otras palabras, no se puede garantizar seguridad ni convivencia mientras subsista el imperio de este maldito negocio.

Como prueba de nuestro aserto, vale la pena recordar algunas de las “hazañas” de este fatídico imperio:

1.- El 6 de noviembre de 1985 un grupo de militantes del M-19, financiados por el narcotraficante Pablo Escobar, asaltó el Palacio de Justicia y lo incendió con el propósito de destruir los expedientes que allí cursaban en contra del narcotraficante. El fuego se propagó y terminó con un saldo de 100 muertos, incluyendo 11 magistrados. Es lo que se conoció como el “Holocausto del Palacio de Justicia”. Convocaron los asaltantes al presidente Belisario Betancur dizque para someterlo a un juicio revolucionario en un intento por tomarse el poder. Lo impidió el Ejército retomando el control del Palacio, combatiendo a los guerrilleros y salvando la vida de civiles que permanecían atrapados durante el asalto. Como conclusión, los guerrilleros fueron premiados con indultos y han seguido ocupando altos cargos estatales, mientras los militares que salvaron al país fueron encarcelados, condición que aún afecta a un anciano general de la República.

2.- Ha sido de tal magnitud el poder del narcotráfico en Colombia, que logró en 1991 que la Asamblea Nacional Constituyente suspendiera la extradición, lo cual beneficiaba a “los extraditables”, pertenecientes a los carteles de Cali y Medellín, después de la doble presión que ejercieron sobre los constituyentes mediante recompensas de dinero y amenazas de muerte.

3 -. En 1994 los señores Rodríguez Orejuela, consiguieron con su enorme fortuna imponer a Ernesto Samper Pizano como presidente, en la segunda vuelta. Por sólo 18 439 votos, un 0,032 de la votación, fue derrotado su oponente, Andrés Pastrana. Su período estuvo marcado por el famoso proceso 8000 que, gracias al reparto masivo de auxilios parlamentarios, terminó con una absolución más política que justa. Se sentó un funesto precedente que pretendió replicar en 2026 el candidato del gobierno y de los grupos narcoguerrilleros. Pruebas de este negro capítulo de nuestra historia se pueden encontrar en la obra “La parábola del elefante”, de Fernando Londoño Hoyos[1].

4.- Entre el 2002 y el 2010 el país logró, gracias al gobierno de “Seguridad Democrática”, desmovilizar a los grupos paramilitares y diezmar a las guerrillas narcoterroristas, las cuales se refugiaron en países vecinos donde los gobiernos de izquierda les brindaron protección. Según informe de la Unodc en diciembre de 2010 Colombia tenía 62 0000 hectáreas sembradas de coca, el nivel más bajo en lo que iba corrido del siglo. No obstante, al posesionarse Juan Manuel Santos optó por darle estatus político a los más crueles malhechores de nuestra historia y firmó con las FARC el humillante “Acuerdo de Paz de La Habana”, dizque para conseguir la paz. El pacto estaría refrendado mediante un plebiscito en el cual el pueblo decidiría si ratificaba o no el acuerdo. En el plebiscito la mayoría rechazó el pacto pero Santos, aliado con su coalición de gobierno y con los narcotraficantes de las FARC, impuso el plebiscito contra la voluntad del pueblo soberano en el mayor vejamen contra la democracia del que tengamos noticia.

Diez años después seguimos padeciendo las consecuencias de la entrega del país al imperio del narcotráfico y a sus aliados de la extrema izquierda: Aumentó la criminalidad. Las hectáreas de cultivos ilícitos llegaron a 300 000, es decir un aumento del 500 % sobre lo que teníamos al comienzo del gobierno de Santos. Los grupos armados ilegales han duplicado con creces su tamaño histórico. Entre combatientes y redes de apoyo, pasaron de aproximadamente 18 000 miembros a nivel nacional en 2010 a un estimado superior a los 27 000 integrantes, un aumento impulsado principalmente por el robustecimiento del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.

Cuatro años de desgobierno torpe y sesgado de un alienado dominado por sus adicciones y su trasnochada ideología han colmado la paciencia de los colombianos. Nos queda, gracias a la Divina Providencia, la firme esperanza de que nos espera una Patria Milagro donde podamos prosperar con tranquilidad y oportunidades para todos. Estamos firmes con Abelardo ¡Al toro por los cuernos!