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martes, 16 de junio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 150

 

En esta nueva edición de Sucesos de la Semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los acontecimientos que marcan la actualidad nacional e internacional: el inicio del Mundial de Fútbol 2026, la incertidumbre electoral en Perú, la visita del papa León XIV a España, el repunte de la inflación en Estados Unidos, la recta final de la campaña presidencial en Colombia y las advertencias sobre la llegada del fenómeno de El Niño. Los invitamos a ver este completo análisis en y conocer una mirada crítica y reflexiva sobre los temas que hoy ocupan la atención del mundo.

Los indecisos

Julio Enrique González Villa
Julio Enrique González Villa

Alberto Lleras Camargo fue uno de los grandes presidentes de Colombia (1958-1962) cuando terminó la Dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y dio comienzo a la colaboración patriótica entre los partidos Conservador y Liberal, el llamado Frente Nacional, diseñado por los Acuerdos de Benidorm y Sitges, para que el país retornara a la vida civilizada y democrática, y avanzara en una paz constructiva y duradera que terminara con la violencia política que amenazó la existencia republicana entre 1934 y 1957.

Lleras Camargo siempre leyó sus discursos para no dejarse llevar por la emoción de la masa. Liberal hasta la médula, y girando un poco a la Izquierda. Ese Lleras Camargo le fue leal a Alfonso López Pumarejo (1942-1946) en su segundo Gobierno, al punto de sofocar un golpe de Estado durante el cual fue detenido López en Pasto. Cuando López Pumarejo renunció en este Gobierno, Alberto Lleras Camargo terminó el mandato.

Alberto Lleras Camargo fue un gran periodista, fundador de la OEA y su primer secretario general. Escribió en noviembre de 1957: “…en el mundo hay dos grandes revoluciones industriales en marcha: la capitalista, iniciada hace ciento cincuenta años, la comunista, apenas hace unos treinta y cinco. La lucha entre esas dos revoluciones es implacable, pero los instrumentos son idénticos, y curiosamente, ciertas finalidades se aproximan cada vez más. Sólo que la capitalista produce en una atmósfera de libertad, todo género de máquinas, bienes, servicios, de los cuales deriva satisfacción y provecho tanto el que los produce como el que los consume y emplea. Y la otra, al menos hasta ahora, se parece cada vez más a las religiones bárbaras que sacrificaban continuamente seres humanos, cosechas y ganados para apaciguar la inexhausta cólera de dioses de inescrutables designios. Así, la revolución industrial capitalista tiene un aire alegre y un ritmo optimista. Una competencia frenética y estimulante ofrece todos los días nuevas máquinas y una serie de juguetes de dudoso interés práctico, que, sin embargo, no son obligatorios para nadie, ni hacen otra cosa que producir más trabajo, más salarios, más consumidores de juguetes. La vida, dentro de ese ambiente, puede hacerse pueril, menos honda y sabia que lo que fue la de ciertas castas sociales que heredaron las ventajas del ocio fecundo. Pero la gran masa tiene por primera vez estos juguetes, y no conoció otros. La revolución industrial comunista trabaja con la misma intensidad para producir, torpemente, los mismos juguetes, servicios y bienes. Pero cada una de sus fábricas tiene que apoyarse sobre millares de hombres armados, cárceles, persecuciones, violencia estatal, porque es el Estado el empresario sin competencia interna posible, y porque todo el poderío industrial no es sino uno de los resortes de un mecanismo político de dominación minoritaria.” (Alberto Lleras Camargo; Nuestra Revolución Industrial; Aedita Editores Ltda. Cromos; 1957; Pags 20 y 21)

Esta es la coyuntura en la que estamos sometidos todos los colombianos este próximo 21 de junio: capitalismo o comunismo.

Quería tener una mujer de presidenta de Colombia y por esa razón, además de estar más en el Centro Político, voté por Paloma Valencia y por Juan Daniel Oviedo. No llegaron a la segunda vuelta presidencial. Creo, en mi opinión, que las dos vueltas presidenciales tienen un objetivo: en la primera vuelta se vota por quien uno quiere; en la segunda vuelta se vota contra quien uno no quiere.

Así las cosas, siendo una persona del Centro Político, considerando los argumentos del Dr. Alberto Lleras Camargo, dos veces presidente de Colombia, quien a pesar de estar en orillas muy diferentes decidió viajar a Europa para reunirse con su enemigo político, Laureano Gómez, para pacificar el país y poner el hombro juntos, hago público mi voto en esta segunda vuelta presidencial por la fórmula Abelardo de la Espriella y su excelente vicepresidente, José Manuel Restrepo. Estos representan el capitalismo. Los otros dos representan el comunismo.

Dios, tu patria y tu familia cuentan contigo el 21 de junio

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Cuentan contigo para salvar nuestros principios espirituales que nos diferencian de la barbarie; para defender nuestras tradiciones culturales que nos legaron los fundadores de la nación; para devolver al país el pleno ejercicio de las libertades y de los derechos fundamentales de las personas conculcadas por el Estado totalitario y corrupto; para garantizar a los ciudadanos la seguridad en los campos y en los centros urbanos; para reconstruir la nación en todos los aspectos que deja destruidos la torpe y malintencionada gestión del populismo de izquierda.

El mensaje es para los creyentes en la fe católica y cristiana, cualquiera sea su rito, que ha sido nuestra salvaguardia contra la toma del poder por el comunismo materialista que ha pretendido sustituir la creencia en Dios por la enseñanza de la doctrina marxista y de la ideología del LGTBI, la promoción del aborto y del cambio de género en los menores de edad.

Para los trabajadores asalariados e independientes, que ven cada vez más reducidos sus ingresos gracias a la inflación y a los impuestos, que sufren la amenaza de la pérdida de sus fuentes de trabajo por el torpe manejo de la economía y el derroche fiscal del gobierno petrista y han perdido la esperanza de pensionarse con las reformas aprobadas por la tiranía de Petro.

Para los beneficiarios del sistema de salud colapsado por la obsesión gubernamental de intervenir indebidamente en el manejo de sus recursos, impidiendo la oportuna entrega de medicamentos y atención de los pacientes.

Para los pensionados que corren peligro de no recibir oportunamente sus mesadas en el futuro, ya que el Gobierno se ha empeñado en echar manos de los fondos de pensiones.

Para los empresarios, especialmente los pequeños y medianos, que ven en peligro sus empresas con los decretos del Gobierno que los obligan a pagar los beneficios que los sindicatos negocien con las grandes empresas, lo que conducirá a todos a la quiebra. Se añade esta desgracia a la alta tasa de tributación, la creación del impuesto al patrimonio, el aumento de los costos laborales y fiscales, la exasperante tramitología, los incrementos de los costos en servicios de energía y gas, la extorsión a todos los niveles y en todas las regiones tolerada por las autoridades, y la inseguridad física de los emprendedores, todo lo cual hace casi imposible la generación de empleos en Colombia.

Para los veteranos de la fuerza pública indignados con el injusto tratamiento judicial con sus compañeros mientras se brinda total impunidad a la narcoguerrilla.

Para las madres solteras más vulnerables que merecen una justa ayuda del Estado para levantar sus familias.

Para los ancianos que carecen de pensión y merecen se les aumente el subsidio estatal para mejorar sus condiciones.

Para los campesinos cansados de las falsas promesas de este Gobierno mentiroso y corrupto que ha abandonado los planes de desarrollo del campo, donde está el futuro de Colombia.

Para los obreros de la construcción que pierden todos los días más oportunidades de laborar por el cierre del plan de vivienda, la suspensión de inversiones de infraestructura y la quiebra del Estado, sumido en la más elevada deuda de la historia del país.

Para los transportadores agobiados por el alza en combustibles y peajes, inseguridad en las carreteras e indiferencia estatal frente a sus necesidades

Todos debemos responder ese día histórico votando masivamente por la Patria milagro que construiremos bajo la guía del “tigre” Abelardo de la Espriella, llevando a nuestros familiares, amigos y allegados a que nos acompañen con su voto por los Defensores de la Patria. Son muchas las razones por las que debemos luchar.

No olvidemos que los enemigos de la patria están preparando el más monstruoso fraude electoral que incluye: constreñimiento a los votantes en las zonas con influencia guerrillera, en las cuales ya ganó su candidato en la primera vuelta; masiva compra de votos en ciudades y pueblos, con la aquiescencia de los órganos de control: 24 000 funcionarios de la Fiscalía, Procuraduría y Contraloría, y no hay un solo detenido por esos delitos; cambio de identidad del elector pues la Registraduría no quiso poner en marcha la identificación biométrica como se lo pedimos; contratación de un grupo de hackers bajo la dirección de un oficial del ejército que trabaja para el gobierno para infiltrar los resultados; preparación de un autogolpe de Estado, en el caso de que les fallen todos los mecanismos de fraude.

Solamente con un contundente resultado en las urnas podemos abortar tan pérfidos propósitos. Está en nuestras manos pasar a la historia librando a Colombia de todos estos males para que podamos gozar de tranquilidad, bienestar y esperanza en el futuro de esta amada Patria.

Baño de ignacianidad

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Cuando planeé el viaje a Barcelona, mi intención principal fue visitar a mi amigo José María Rambla, S. J., de quien les conté fue mi instructor de Tercera Probación, una especie de segundo noviciado que ya adultos como jesuitas y antes de los últimos votos o profesión solemne hacemos por espacio de varios meses.

A José María no lo había vuelto a ver desde hace 25 años. Es un hombre muy reconocido por ser una autoridad en materia de espiritualidad ignaciana: teólogo espiritual ha sido maestro de novicios, escritor y varias veces instructor de tercera probacion. La idea era visitarlo y compartir con él, pero nunca imaginé que me tenía reservado un regalo de marca mayor: peregrinar por los lugares que recorrió Ignacio de Loyola, nuestro fundador, por esta región. Así que por espacio de día y medio anduvimos de visita en el monasterio de Monserrat, la cueva de Manresa y la Barcelona antigua. Como si fuera poco me ha regalado dos de sus últimas publicaciones: El arte de la amistad en San Ignacio y Barcelona en la vida de San Ignacio. Con este “baño” quedó evidenciado entonces que he actualizado mi sistema con la versión Ignatius2026.

Monserrat o monte aserrado, queda a más de una hora en tren de Barcelona. Equivocado yo pensaba que ese Monserrat era como nuestro Monserrate con la ciudad ahí pegada. Es una formación montañosa de imponente altura. Los monjes benedictinos qué acaban de cumplir 1000 años allí, en su momento fueron auténticos caprinos para escalar aquello y asentarse frente a semejantes abismos. Hoy se accede en carro, funicular o teleférico. La abadía es majestuosa en su construcción y acabados, de exquisito gusto estético, armonía y orden en sus formas. Viven poco más de 30 monjes y su abad es bastante joven. El santuario alberga a La Moreneta, Nuestra Señora de Monserrat, esa imagen ante la cual Ignacio decidió abandonar su vida pasada y comenzar una nueva. El Papa León estuvo al día siguiente.

Manresa. También confieso que estaba pifiado respecto de su ubicación. Creía yo que la cueva estaba enclavada en aquellas montañas y no. Está media hora más adelante en tren. Es un pueblo grande y la cueva, entonces al aire libre con el río Cardoner al fondo, abajo, ahora queda encerrada en el subsuelo de un precioso edificio que tiene Iglesia y habitaciones, antes casa de formación de jesuitas, hoy centro de espiritualidad. Emocionante estar allí, palpar esas rocas que fueron testigos de la iluminación que tuvo Ignacio y que le hizo ver claras las cosas y entender todo como nunca pensó podría llegar a vivirlo.

Barcelona antigua. Aprendí que la perfecta cuadrícula de la nueva se ubica en las afueras de la amurallada antigua, de la cual quedan algunos vestigios. Sus calles angostas y tortuosas conservan edificaciones de mil años o más. De seguro Ignacio las recorrió más de una vez. Impactante Santa María del Mar, donde en una puerta lateral se conserva el escalón donde Ignacio pedía limosna para luego compartir lo recibido con los pobres y después ir a clase en una casa al frente donde habitaba su tutor. Aquí Loyola entendió que debería prepararse, senda académica que luego lo llevó a Alcalá y París, las mejores universidades de su tiempo. Interesante enterarse de las amistades que aquí cultivó, varias de ellas mujeres prestantes y ricas que lo patrocinaron e incluso quisieron formar la rama femenina de la naciente Orden. Una de ellas lo logró y consta que fue la primera y última también en ser jesuitina.

No los canso más. Como les dije, hay mucho que contar. Esto apenas es un aperitivo para animarse a venir y vivirlo directamente, como toda experiencia, única, con sabor y coloridos propios.

viernes, 12 de junio de 2026

De Madrid a Barcelona

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Mucho es lo que uno puede contar, así que me voy a detener en lo que más me ha impactado.

Toda esta primera semana ha estado enmarcada por la visita de León XIV a España. Hemos coincidido los primeros seis días, tanto en Madrid como en Barcelona. La afluencia de gente ha sido multitudinaria a todos los eventos programados. Lo he visto a través de la tele en su total sobriedad y sencillez, pero calando con su mensaje. Inéditos los 7 minutos de aplausos en el parlamento español donde hubo para dar y convidar a unos y a otros, y todos quedaron contentos. He visitado los mismos sitios por dónde iba a pasar o ya había pasado. Me ha admirado la organización y pulcritud en todo. Finalmente, he estado cerca suyo en la Sagrada Familia, esa majestuosa obra de arte diseñada por Gaudí y que se ha tomado cien años en concluirse. Escribiré capítulo aparte.

Les decía que me he movido en trenes todo el tiempo. Trenes de alta velocidad, los normales y los metros. Excelente la red ferroviaria, precios razonables y distancias largas que se acortan. Maravilloso.

En Zaragoza me encontré con dos amigos de vieja data, Delvys, colombiano, que me acogió en su apartamento y José Luis, aragonés. Ambos de mis tiempos de trabajos en escuela católica. Ya había estado allí hace años, pero fue bueno ir de nuevo al Pilar y concelebrar la eucaristía en tan bello santuario mariano. Tarde me enteré de que la hija de Luis Guillermo trabaja allí. ¡A pocos metros y no sabía! Conocer el edificio del antiguo seminario y enterarme de que fue regentado por la Compañía hasta la supresión. Dos figuras que pasaron por allí me emocionaron: Baltasar Gracian, reconocido hasta hoy por las escuelas de administración del mundo entero y José Pignatelli el santo que ayudó a la restauración de la Compañía. En su iglesia contigua supe que se ordenó José María Escrivá y pude constatar el enorme influjo que la Obra tiene en Aragón y en derredores. Admiré las instalaciones de nuestro colegio del Salvador y quedé fascinado por la belleza de la ciudad. Mis dos desayunos fueron los tradicionales chocolates con churros y volvería feliz al restaurante de sushi donde pude degustar todo lo que quise gracias al “tenedor libre” (mensaje subliminal para ir con Félix).

En Barcelona, en la estación de Sants, me esperaba mi maestro José Ma. Rambla, jesuita catalán que fue mi instructor de Tercera Probación, a quien encontré intacto en su apariencia y con admirable agilidad para los 92 primaveras que tiene encima. Sobre la estadía con él también escribiré líneas aparte pues tuve una “actualización” Ignaciana en mi sistema, que jocosamente llamamos Cuarta Probación. Fue grato encontrarme con Diana Constanza, prima que reside y labora allí desde hace dos años.

Así las cosas, antes del capítulo de Valencia a Badajoz, les contaré entonces dos apartados del primero: Baño de Ignacianidad / Gaudí fuera de serie. Lo haré en estos días, de modo que no habrá que esperar hasta el viernes. ¡Hasta pronto!

¿Para cuándo la reivindicación de los buenos?

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Nunca habrá avance social mientras el ciudadano, que nada debe, le tenga que temer a la injusticia a manos de la justicia. La ausencia de justicia es el mayor desastre de una sociedad. En medio de una exuberancia de individualismos, engaños y envidias atadas a la perennidad de un trópico infernal lleno de pestes y malezas disfrazadas de personas, hemos llegado al extremo de que sea la justicia la que más atropella lo justo y más ignora y machaca la verdad.

Aquí las Cortes cometen injusticias abusando por plata o ideología, y los entes de control están totalmente politizados. Perniciosamente conviven con la corrupción política afectando moralmente la sana convivencia, el desarrollo y el crecimiento humano que deben enmarcar la cultura de toda una nación, olvidando que existen para defender la constitución y el derecho.

Para la justicia ya no son malas las violaciones a la ley si las hace la criminalidad de botas y fusil, la pistolera o la que viste traje y está enjambrada en las instancias del poder central capitalino y su reflejo regional. Aquellos ya no tienen culpa porque son parte del pluralismo populista, la tolerancia y de la mal llamada justicia social progresista que aprieta la tenaza de la combinación de todas las formas de lucha. Aquí los que le salimos debiendo a la clase política corrupta que nos gobierna, somos los ciudadanos que acatamos la ley y pagamos impuestos.

Está pendiente en Colombia el debate y el enjuiciamiento al daño causado por la subversión. El Estado le debe al país, a las generaciones presentes y futuras el juicio político, social, económico y moral al daño que han hecho las narcoguerrillas, las organizaciones criminales y sus cómplices desde el Estado, la práctica torcida del derecho, y los partidos políticos e instituciones que dicen defender y representar el pueblo, pero que se han vendido a contratistas corruptos y a los intereses del gran negocio de la droga, que a tantos mata.

Sin ese juicio jamás podremos recuperar ni avanzar como sociedad civilizada. Mientras no haya consecuencias punibles sino impunidad, no habrá futuro ni esperanza en este país y seguiremos viviendo de la mentira, y en la negación de la mentira, y un pueblo que ha sido libre pasará a ser esclavo de un totalitarismo constitucional opresivo que solo favorecerá a los pocos que ejerzan el poder bajo las formas estatistas del SSXXI.

La nata podrida del poder de la capital, las cortes, la fiscalía y los demás entes de control han defendido cuantos procesos de paz les ha dado la gana de instaurar a los presidentes, pero nunca han permitido un enjuiciamiento a quienes agreden de manera violenta a toda la sociedad.

Los procesos de paz solo son formas injustas de obviar el sometimiento a la ley, de mantener las apariencias y esconder la impunidad negociada clandestinamente con todo tipo de organizaciones criminales que atracan, roban, atacan, extorsionan, matan y secuestran, violan, embarazan, hacen abortar niñas campesinas indefensas y convierten en sicarios a seres humanos inocentes.

Aquí hubo “Para-política” pero nunca FARC - política, pues para poder infestar el país de falsa paz, lo que se estila es la impunidad total. Nunca llegaremos a nada como sociedad mientras no se cumpla el deber democrático de hacerle el juicio político y legal en los propios estrados judiciales que no están ocupados por mérito sino por la plaga del vil clientelismo, y gran parte de nuestra clase política ha sido la validadora de las acciones de todo el crimen organizado. ¿Son esos los que queremos reelegir?

En el caso colombiano tras el biombo de la Justicia Especial para la Paz, (JEP) está desnuda la perniciosa vergüenza de las demás Cortes que se dejaron montar un negocio paralelo para proteger criminales, una inquisición moderna para moler la coercibilidad del derecho y el Estado gendarme, y para operar una lavandería selectiva de delitos de lesa humanidad.

Como dice el narco libretista, aquí los malos han sido los buenos que se tienen que aguantar los violentos, “los hijueputas policías”, y las familias que han entregado sus hijos para que los maten defendiendo la ciudadanía, los cientos de miles de personas que trabajamos para que medre a placer el progresismo que acomete la destrucción sistemática institucional de las arcas del Estado y de la riqueza que generamos los particulares.

Le han vendido al citadino y a la juventud el cuento de que quienes trabajamos y vivimos en el campo somos “paracos”. Pero ¿se han preguntado los políticos quiénes les dan de comer?, pues aquí no todo lo que llega a la mesa es importado. Se han preguntado al legislar ¿cuáles son los problemas con los que tenemos que lidiar quienes producimos para mantener a todos los que viven del Estado?

Parece que aquí solo van a enjuiciar y a expropiar a los empresarios que han generado empleo y puesto sus patrimonios a riesgo. Aquí gana el malo y lleva del bulto el que tenga una tierra y la trabaje, sea patrón, empleado, viva en la ciudad o tenga el valor de vivir en el campo para proteger su propiedad con su vida o con el alto costo de un secuestro, un asesinato o una extorsión.

Un Estado que no provea seguridad, justicia, no de ejemplo de austeridad ni provea servicios de agua, salud, energía, gas, sistemas de comunicación y transporte, y que no ofrezca confianza a la inversión, no tiene derecho a cobrarle un peso más al ciudadano que trabaja y tributa honestamente para mantener un negocio, que da empleo y sostiene otras familias.

Pongámonos de acuerdo para ir a las urnas el 21 de junio a manifestar nuestra determinación de votar por seguir siendo una nación libre y un país democrático en el que podamos construir algo mejor para las generaciones que vienen, evitando que Colombia se consolide como un narco Estado bajo el modelo Castro-chavista.

jueves, 11 de junio de 2026

La terquedad de creer que esta vez sí

Fredy Angarita
Fredy Angarita

En este momento es difícil no hablar de la situación del país y de la campaña electoral que estamos viviendo. Estamos divididos, juzgándonos unos a otros. Desde que me interesan los procesos democráticos, no recuerdo haber visto uno como el actual.

Crecí con la idea de que los políticos colombianos parecían haber aprendido una vieja lección de los romanos: "Pan y circo para el pueblo" (panem et circenses).

Quizá por eso siempre me llamó la atención una coincidencia recurrente. Cuando el país debía tomar decisiones importantes en el ámbito político, muchas veces estas parecían coincidir con los Juegos Olímpicos o Mundiales de Fútbol. Durante años, eso alimentó el mito de que el entretenimiento servía para distraer a los ciudadanos de los asuntos verdaderamente importantes.

Hoy lo llamo mito porque no creo que la FIFA piense en la distracción de los colombianos cuando organiza un mundial. Sin embargo, la coincidencia existe y vale la pena recordarla.

Año

Presidente electo

1958

Alberto Lleras Camargo

1962

Guillermo León Valencia

1966

Carlos Lleras Restrepo

1970

Misael Pastrana Borrero

1974

Alfonso López Michelsen

1978

Julio César Turbay Ayala

1982

Belisario Betancur Cuartas

1986

Virgilio Barco Vargas

1990

César Gaviria Trujillo

1994

Ernesto Samper Pizano

1998

Andrés Pastrana Arango

2002

Álvaro Uribe Vélez

2006

Álvaro Uribe Vélez

2010

Juan Manuel Santos Calderón

2014

Juan Manuel Santos Calderón

2018

Iván Duque Márquez

2022

Gustavo Petro Urrego

2026

?

En total, diecisiete elecciones presidenciales colombianas han coincidido con años mundialistas, desde 1958 hasta 2026.

Desde 1994 hasta 2018, las segundas vueltas presidenciales se realizaron prácticamente al mismo tiempo que la fase de grupos o los primeros cruces de los mundiales. En 2026 vuelve a ocurrir: la eventual segunda vuelta presidencial se celebrará el 21 de junio, en pleno mundial.

Si se observan las campañas presidenciales que coincidieron con los mundiales, aparece una especie de evolución simbólica:

• Entre 1958 y 1986 se votaba principalmente por el partido.

• Entre 1990 y 2002 se votaba contra el miedo.

• Entre 2006 y 2018 se votaba por la imagen del líder.

• Entre 2022 y 2026 se vota por relatos, emociones y algoritmos.

Después de hacer este pequeño recorrido, me doy cuenta de que la campaña actual es una de las más desgastantes a nivel social. No solo por las propuestas o los candidatos, sino por los relatos que construye, las emociones que despierta y los algoritmos que amplifican cada discusión.

Todos nos estamos dividiendo. Al fin y al cabo, es algo que nosotros mismos hemos construido.

Mientras tanto, el país sigue mirando dos pantallas: una donde rueda un balón y otra donde se disputa el poder. En ambas se promete la victoria. En ambas se alimenta la esperanza colectiva. Y en ambas, cada cuatro años, millones de colombianos terminan preguntándose si esta vez sí cambiará el resultado.

Entonces recuerdo una frase de José Eustasio Rivera en La Vorágine:

"¿No crees, Alicia, que vamos huyendo de un fantasma cuyo poder se lo atribuimos nosotros mismos? ¿No sería mejor regresar?"

A veces pienso que esa pregunta sigue vigente.

Porque en Colombia, cada cuatro años, se cruzan dos rituales colectivos capaces de movilizar emociones masivas: la esperanza política y la pasión futbolera. Mientras unos votan por el futuro del país, otros miran una pantalla esperando un gol.

Tal vez el verdadero punto de encuentro entre las elecciones y los mundiales no sea el calendario.

Es la esperanza, esa terquedad tan colombiana de creer que el próximo gobierno sí resolverá lo que los anteriores no pudieron. La misma que nos hace pensar que el próximo partido sí terminará en celebración. Y aunque la historia nos obligue a ser prudentes, cada cuatro años volvemos a intentarlo. Quizá porque un país también se construye con sus esperanzas. Incluso con aquellas que nunca llegan a cumplirse.

 

miércoles, 10 de junio de 2026

Respuestas a una inquitud nacional

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Se preguntan los colombianos, con escasas excepciones: ¿cómo es posible que el candidato Iván Cepeda, esté a poca distancia del ganador de la primera vuelta presidencial, Abelardo de la Espriella?

Representa el “continuismo” del peor régimen que ha gobernado al país en su historia republicana; su programa de gobierno, casi desconocido, se limita a profundizar los programas del guerrillero-presidente, los cuales tienen a la nación al borde del abismo en todos los órdenes de la gestión pública; se regirá en su eventual Gobierno por su propia formación política, es decir, el comunismo más recalcitrante; está respaldado por los grupos de narcoguerrilleros de las FARC, de los cuales ha sido siempre su defensor y cómplice; no se preocupa por ninguno de los gravísimos problemas de la sociedad colombiana, como la seguridad, la corrupción, el desbarajuste fiscal, la crisis de la economía, la pésima calidad de la educación, la falta de salud y el recorte presupuestal a los programas de beneficio para los más vulnerables; en toda su trayectoria, fuera de vivir a costillas del erario público, no ha realizado una sola obra en beneficio de los menos favorecidos; agréguese a lo anterior que carece de las condiciones mínimas de liderazgo, carisma y generación de credibilidad que deben acompañar a un candidato a la presidencia.

¿Cómo puede, entonces, tener Cepeda serias posibilidades de ser nuestro próximo presidente? Por el patrocinio del camarada presidente, quien ya no se preocupa por disimular su propósito de perpetuarse en el poder a través de su marioneta, Iván Cepeda. Las estrategias que utiliza para tal efecto son:

1.- Constreñimiento a los electores. Si se observa en el mapa de Colombia las regiones con influencia guerrillera, se concluye que coinciden exactamente con las zonas donde Cepeda obtuvo mayoría en las urnas. Son múltiples las quejas de ciudadanos amenazados de muerte por los ilegales armados si no comprueban que votaron por Cepeda. En algunas mesas Cepeda obtuvo el 100 % o un porcentaje muy cercano, lo cual es un resultado totalmente atípico. La Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó derecho de petición para trasladar las urnas de las zonas rurales a poblaciones con mayor vigilancia de la fuerza pública. Inexplicablemente, ni los gobernadores ni las autoridades correspondientes han adoptado las medidas solicitadas. https://alianzareconstruccioncolombia.org/respaldo-colectivo-virtual-del-pueblo-colombiano-a-las-tres-peticiones-de-alianzarc-resumida/

2.- Compra de votos. Con fondos del presupuesto nacional, recursos de crédito y extorsión a contratistas del Estado, se adelanta una compra masiva de votos en todo el territorio nacional, Además, se ha apelado a caciques electorales reconocidos ampliamente por su intermediación en este sistema de fraude electoral, algunos de los cuales ya han sido denunciados públicamente por el candidato Abelardo de la Espriella.

3.- Participación indebida en política por el presidente y altos directivos del Estado. En forma generalizada y sin tapujos se lleva a cabo esta punible práctica ante los ojos de los entes de control, la rama judicial y los organismos de investigación. Se capturan cómplices con dinero efectivo en sobres con los nombres de los destinatarios, pero son liberados. Para guardar las apariencias solamente se han iniciado investigaciones por parte de la Procuraduría contra 9 funcionarios, En la Comisión de Acusaciones permanecen archivadas varias denuncias contra el presidente Petro por estas transgresiones, pero los miembros de esta comisión prefieren incurrir en prevaricato que adelantar cualquier investigación contra el jefe del Estado.

4. Incremento de la guerra sucia. Utilizando al máximo los recursos técnicos (Inravisión), las bodegas pagadas por el Estado, y los medios y comunicadores fletados con dineros públicos, se inició una guerra sucia inventando toda clase de mentiras y engaños para desfigurar la imagen del candidato De la Espriella y desprestigiar su propuesta a los colombianos.

5. Suplantación de identidad de los electores. Se denunció en la primera vuelta que los votos de algunos fueron suplantados por otras personas. Ello ocurre por la inoperancia de la identificación biométrica. Presentó la Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, derecho de petición al registrador para implementar este sistema como medio eficaz para evitar la suplantación del votante, sin resultado hasta la fecha.

6. Hackeo del sistema de conteo de votos. Según lo ha denunciado el medio virtual El Expediente, planea el Gobierno hackear los resultados electorales con un entramado en el que participarían Andrés Mauricio Angel Peña (alias Angelita), funcionario de Coljuegos, la empresa española Mnemo, los ciudadanos españoles Xavier Vendrell, Manuel Grau Pujadas y Ramón Devesa González, el coronel Erick Siegert Cerezo, excomandante del Comando Conjunto Cibernético de las Fuerzas Militares, Jairo Navarrete y Luis Eduardo Rodríguez, entre otros. El operativo al parecer proviene de Rusia, país al cual viajaron varios de los involucrados.

¿Cómo podemos los colombianos abortar estas macabras estrategias diseñadas para darle fin a nuestra democracia y convertirnos en esclavos del sistema comunista?

No hay sino una solución: no podemos sentarnos a esperar que alguien venga a salvarnos ni confiar en que los resultados nos serán favorables como en la primera vuelta.

Tenemos que convertirnos cada uno de los 10 000 000 de “Defensores de la Patria” en jefes del debate electoral y garantizar 5 votos cada uno de nosotros por el “tigre” Abelardo. Si sólo alcanzamos a llevar 2 en promedio por cada uno de nosotros, seríamos 30 000 000 de votos. La victoria tiene que ser contundente, para vencer a la trampa y el fraude monumental que se está adelantando en contra de nuestra amada y dolorida nación. Para asegurarnos de lograrlo, no dejemos de rogar al Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen que nos ayuden en esta hora crucial para nuestro futuro. Son los únicos que nunca nos abandonarán y que siempre nos amarán.