José Alvear Sanín
Es conveniente considerar la posible respuesta
a la siguiente pregunta: ¿hasta dónde es cierto que el país está dividido en
dos mitades, derecha e izquierda?
En Colombia, el electorado de izquierda ha
oscilado entre 20 y 30 % de la votación. En marzo 8 de 2026, el Pacto
Histórico obtuvo 4 471 238 para Congreso, es decir el 22,78 % de
la votación total, de 19 619 623.
En consecuencia, los 38 representantes a la
Cámara y los 28 senadores de esa formación extremista suman 63 congresistas, el
22 % de las curules del Congreso.
Podemos entonces afirmar que esa votación
comunista es normal y que el resultado corresponde en efecto a la votación real
de esa corriente.
Admitido el hecho anterior debemos analizar los
resultados de la elección presidencial de junio 21, cuando tres meses después de
las parlamentarias, el voto del tal Pacto casi se triplica, hasta alcanzar 12 708 712.
¿Cómo se explica ese fenomenal y atípico
crecimiento electoral?
Los resultados de la segunda vuelta
presidencial son alarmantes, porque Abelardo de la Espriella obtuvo 12 959 542
votos (49.96 %), contra 12 708 712 (48.7 %) del candidato
de Petro.
Entonces, si desconocemos que la abstención fue
del orden del 40 %, podemos decir que el país sí está dividido por
mitades, cuando la verdad es que el censo electoral es de 41 287 084
ciudadanos y que, por tanto, los votos de Cepeda apenas representan el 30 %.
Lo anterior indica que su partido representa una minoría, y no la mitad de la
población.
También es cierto que Abelardo apenas alcanza
el 31.38 % de participación dentro del censo total.
No sería fácil conservar la democracia si el
comunismo tuviera la mitad de la ciudadanía, pero si solo tiene el 30 % de
la opinión y el 22 % de la curules, el Estado de derecho puede salvarse.
Por estas consideraciones, rechazo la idea del
“empate” entre las fuerzas de la libertad y las comunistas.
Los resultados del candidato derrotado en la
elección presidencial se explican por: 1. El voto-fusil, que según el estudio
de la Misión Colombia Transparente sobre los resultados atípicos en centenares
de municipios, representa como mínimo el 31 % de los sufragios por Cepeda,
3 812 000 votos que deberían ser anulados, si queremos evaluar
correctamente el potencial electoral de la extrema izquierda, y 2. Los 35 y
pico billones de pesos girados por el Gobierno para la compra indirecta y
criminal de sufragios, que no es fácil cuantificar.
Por tanto, si a los 12 708 712 de
Cepeda les restamos los 3 812 000 del voto fusil, su resultado sería
todavía muy elevado: 8 896 712, lo que se explica por la parte
conseguida con los centenares de miles de “contratos” suscritos por Petro para
inflar la votación de Cepeda.
Es entonces indiscutible que la votación de la
extrema izquierda tiene que volver a sus niveles históricos cuando las
guerrillas, combos y mingas sean sometidas, derrotadas y expulsadas de los 400 000
Km que controlan actualmente; y cuando billones del presupuesto no sean
desviados con fines electoreros inadmisibles.
De esta manera, si Abelardo derrota la
subversión y elimina la corrupción comicial, en las elecciones territoriales de
2028 el comunismo volverá a su nivel real de 20-25 % del electorado.
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