miércoles, 19 de agosto de 2026

Conversatorio con Jorge Londoño de la Cuesta parte 2

 

Les presentamos la segunda entrega del conversatorio en El Pensamiento al Aire, en la que Antonio Montoya H. continúa dialogando con Jorge Londoño de la Cuesta sobre los momentos más críticos de la contingencia de Hidroituango, desde las decisiones de alto riesgo para proteger la vida de las comunidades y preservar el proyecto, hasta el enorme operativo ambiental desplegado para proteger y recuperar la fauna y flora del río Cauca. Un relato sobre liderazgo, ingeniería, responsabilidad, trabajo en equipo y toma de decisiones bajo una presión extrema, que permite comprender la magnitud de una de las mayores crisis de la ingeniería colombiana. Jorge Londoño de la Cuesta es ingeniero de Sistemas de la Universidad EAFIT y realizó el programa Presidentes de Empresa de la Universidad de los Andes. Durante cerca de 27 años estuvo al frente de Invamer, firma de investigación de mercados y opinión pública, donde lideró estudios para diversos sectores de la economía y, junto con Fedesarrollo, participó en la implementación del Índice de Confianza del Consumidor. En enero de 2016 asumió la gerencia general de EPM y el liderazgo del Grupo EPM, responsabilidad que ejerció hasta diciembre de 2019. Durante su gestión enfrentó algunos de los episodios más complejos de la historia de la empresa, especialmente la contingencia de Hidroituango, además de otros incidentes en centrales hidroeléctricas; la Junta Directiva de EPM destacó al cierre de su administración su entereza, capacidad de trabajo, responsabilidad y compromiso.

Aún peor que el permiso a Petro…

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Las gentes de bien, con escasas excepciones, comentan aterradas el imperdonable permiso concedido al “presunto”, para escapar del país que arruinó, degradó, saqueó y estuvo a punto de entregar totalmente al narcotráfico y la revolución.

Esa autorización, determinada conjuntamente por el liberalismo, el conservatismo, el Centro Democrático y la Unión Patriótica, indica hasta dónde esos partidos menosprecian la moral, la Constitución y la Ley, tolerando primero, y aceptando luego, la corrupción que corroe nuestro tejido social.

Si la corrupción estuvo presente en algunos gobiernos recientes, como mínimo se decuplicó bajo Petro y constituyó la estrategia fundamental de su administración con el fin de precipitar al país a la revolución comunista.

La autorización que se le dio a ese sujeto para salir es inmoral y escandalosa, pero el “Honorable Senado”, ese mismo día, ha enviado al país un sigiloso mensaje todavía peor, con la elección de un tal señor Laverde como Contralor General de la República.

Nunca antes fue más urgente tener un gran Contralor. Ese cargo exige independencia, probidad, experiencia gerencial y los amplísimos conocimientos jurídicos, económicos y contables de los que carece Laverde.

Para salir del pozo séptico en que dejó Petro convertido el Estado, se necesitaba un estadista capaz de descubrir, contabilizar y evaluar los incontables delitos contra la hacienda pública y la economía nacional que hemos presenciado en el cuatrienio atroz del “presunto”, galardonado además con su inclusión en la lista Clinton.

En cambio, el Senado, por unanimidad de los partidos, eligió a Laverde, un personaje gris, tan impreparado como insignificante, cuya experiencia ha sido la de largos y monótonos años como secretario de alguna Comisión de esa Cámara, otro burócrata tan anodino y plegable como el tal Eljach, actual y celestino procurador general de la nación.

Como si lo anterior fuera poco, Laverde se ha comprometido a nombrar como vicecontralor general a un activista del Pacto Histórico, lo que indica: 1. Que todos los hallazgos en relación con Petro serán cubiertos por el manto del olvido, y 2. Que todas las iniciativas del gobierno de Abelardo de la Espriella serán aviesamente escrutadas, obstaculizadas y rechazadas…

Estos nombramientos traen a la memoria aquel popular refrán campesino de que “Los gallinazos, de día, se pelean la carroña, pero de noche duermen en la misma rama…”

De cara al porvenir: terremoto, catástrofe nacional

Pedro Juan Gonzalez Carvajal

El 27 de febrero de 2010, a pocos días de terminar el período presidencial de la señora Bachelet, Chile fue sacudido por un terrible terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter.

En medio de la ceremonia de posesión de su sucesor, Sebastián Piñera, hubo una réplica de 6.9 grados que conmocionó a todos los asistentes.

A partir de ese momento el nuevo presidente sentenció que su programa de gobierno, el triunfador en las elecciones presidenciales cambiaba de foco y que ahora el nuevo plan de desarrollo para Chile era la reconstrucción del país.

De manera gerencial y con un manejo prístino de las ayudas internacionales, el Gobierno de Piñera fue reconocido como modelo mundial en el manejo de este tipo de situaciones y uno de sus factores de éxito fue el haber presentado cuentas mensuales de dónde provenían los recursos y en qué se aplicaban.

Esta situación tiene algunas semejanzas con lo que nos acaba de pasar en Colombia. A pocos días de su posesión el presidente De La Espriella fue inaugurado con un calamitoso terremoto de 7.4 grados que sacudió varias regiones del país.

Es de reconocer la rapidez y diligencia con la que el nuevo Gobierno que aún no ha terminado de hacer los nombramientos de los primeros niveles de la administración central, hizo presencia y en coordinación con gobernadores y alcaldes, se dio a la tarea de enfrentar el problema con orden y celeridad, centralizando la coordinación de esfuerzos, dando muestras de que en Colombia la institucionalidad existe, tanto en lo público, lo privado y lo social, y que nuestro pueblo es absolutamente solidario.

Medidas como la declaratoria de “Desastre de carácter nacional” y la “Emergencia económica” dan muestra de ello.

Recuerdo las imágenes dantescas después de una tragedia en Haití donde la gente en su desesperación se abalanzaba como hordas a saquear la ayuda que iba llegando y que el gobierno no era capaz de administrar y la lenta reacción del gobierno venezolano ante su reciente tragedia sísmica, de mayores proporciones que la nuestra.

Ahora bien, la institucionalidad debe aprovechar las experiencias exitosas y las buenas prácticas aplicadas en situaciones semejantes como la que estamos viviendo, alrededor del desastre y desaparición de Armero por una erupción volcánica el 13 de noviembre de 1985 y lo ocurrido el 25 de enero de 1999 con el Eje Cafetero.

El manejo de los recursos a través del Forec (Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero) y la gerencia de altas personalidades empresariales como Luis Carlos Villegas y Manuel Santiago Mejía, hicieron posible un proceso lento pero respetuoso de la dignidad humana y del buen manejo de los recursos.

Ojalá en el gobierno entrante aproveche las buenas prácticas anteriores y se superen los egos y las tentaciones de actuar como nuevos “Adanes”, como si no tuviéramos historias precedentes a todas luces exitosas.

Recién nombrado el nuevo director nacional de Planeación, le corresponde tramitar ante el Congreso y elevar a la categoría de ley el programa de gobierno ganador y convertirlo en plan de desarrollo para los próximos 4 años.

También hay que aprovechar que el proyecto de presupuesto para 2027 fue devuelto por el Congreso, para realizar los ajustes de fondo pertinentes para atender la calamidad.

Respetuosamente sugiero que el plan de desarrollo 2026 - 2030 se centre en la reconstrucción y que este objetivo jale de manera marginal, las otras iniciativas, por importantes que ellas sean. Lo primero es lo primero.

Ahora bien, la reconstrucción debe hacerse bien hecha. Hay que aplicar con rigurosidad la Ley de 2010 que tiene que ver con las condiciones y normas de sismo resistencia que deben ser aplicadas a todas las construcciones según su envergadura.

Construcciones realizadas por los distintos gobiernos y en todos los niveles que hayan inaugurado obras sin cumplir con estas normas, merecen sanciones legales, políticas y económicas por irresponsables.

Todo tiene su orden y su secuencia y es apenas normal que en un primer momento conozcamos lo sucedido en las ciudades capitales, en los municipios cercanos y en los municipios lejanos, pero no nos podemos olvidar de los corregimientos y de las veredas, que configuran nuestro territorio rural, lugar de habitación de nuestros campesinos a quienes todo les llega de último y quienes día a día deben convivir con nuestra violencia endémica.

Después no nos quejemos del desplazamiento del campo a la ciudad y de que ya nadie quiera quedarse en el campo.

Otra prueba que nos pone la providencia en el camino.

Como siempre, saldremos adelante, a pesar de los sufrimientos y la tristeza profunda que nos embarga a todos.

Nota final: nuestro agradecimiento a la comunidad internacional. No podemos ser inferiores a su solidaridad y confianza. No podemos permitir que ni un centavo, ni un solo paquete de ayuda material sean manoseados por los corruptos de profesión que no faltan en nuestro país.

martes, 18 de agosto de 2026

Editorial: Sucesos de la Semana No. 158


En esta nueva entrega de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos que han marcado la actualidad nacional: la magnitud de la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto y los desafíos que plantea la reconstrucción, la polémica por la solicitud de ayuda internacional para atender la tragedia, y la creciente amenaza de los incendios forestales en distintas regiones del país. El programa también aborda la autorización del Senado para la salida del expresidente Gustavo Petro y el ingreso de Colombia al Escudo de las Américas, iniciativa de cooperación en seguridad liderada por Estados Unidos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. No dejes de verlo.

De cara al porvenir: la deuda histórica en infraestructura

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

A falta de una verdadera conciencia geográfica e histórica que no nos ha permitido conocer, reconocer y valorar la privilegiada posición geoestratégica de Colombia, es necesario que tengamos una hoja de ruta clara y la voluntad política y el control ciudadano para que las obras que requerimos para integrarnos al interior y al mundo se desarrollen dentro de unos parámetros normales de calidad, tiempo y costo.

De cara al inicio de un nuevo gobierno, es bueno recordar y proceder.

¿Cuál sería la mejor estrategia o estrategias para potenciar y dinamizar estas características particulares de nuestro territorio?

1. Somos uno de los pocos países que tenemos acceso a la denominada órbita geoestacionaria.

2. Gracias a San Andrés y Providencia estamos cerca de los 2 principales canales navegables intercontinentales América - Europa: Yucatán y La Mona.

3. Gracias a la isla de Malpelo, le damos cumplimiento a los requisitos que exige la Teoría de la Defrontación, que nos da copropiedad sobre la Antártida.

4. Tenemos bahías naturales como Bahía Cupica que es la más profunda del mundo.

5. Contamos con presencia en los 2 grandes océanos y dos mares con la posibilidad de interconectarlos.

6. Presencia con las puntas de crecimiento en Leticia, isla de San José y Mitú.

7. Acceso a los llamados puntos triples con la isla de San José, Güepí y Leticia.

8. Mantener en funcionamiento y operación el tramo construido de la carretera Panamericana e impulsar la construcción del paso faltante en el Tapón del Darién.

9. Preservar el patrimonio histórico de la nación.

10. Elaborar un adecuado plan de mantenimiento y administración de fronteras.

Acciones público - privadas, concesiones bien concebidas, asociaciones internaciones, entre otras, deberían ser exploradas.

Así mismo tener un adecuado plan de mantenimiento de la infraestructura actual para no dejarla deteriorar.

Colombia tiene una “deuda histórica” en infraestructura que frena el desarrollo hace 50 - 80 años. No son caprichos: son cuellos de botella que encarecen todo, aíslan regiones y mantienen la pobreza. Estas son las 12 obras país que más se repiten como estructurales, más allá de cada ciudad:

1. Las 5 vías para romper el aislamiento

* Navegabilidad del río Magdalena: el “río padre” de Colombia. Mover carga por río cuesta 1/3 que por camión. Se habla desde 1950. Con puertos y dragado, bajaría 30 % el costo logístico del país.

* Red férrea nacional: Colombia tenía 3400 km de tren en 1960, hoy operan menos de 400 km. Corredor La Dorada – Chiriguaná - Santa Marta es la prioridad. Un tren saca 200 tractomulas de la vía.

* Vías 4G y 5G terminadas: hay 29 proyectos 4G, pero varios llevan 8 años de atraso. Claves: Mulaló-Loboguerrero para Buenaventura, Rumichaca-Pasto, Autopista al Mar 2 para Urabá.

* Conexión Orinoquía-Amazonía: pavimentar Puerto Gaitán - Puerto Carreño y vía marginal de la Selva San Vicente - Neiva. El 40 % del territorio no tiene vía pavimentada a Bogotá.

* Pacífica integral: Terminar Quibdó - Medellín, Quibdó - Pereira y Vía al Mar Cauca. Chocó lleva 100 años desconectado. Es la deuda moral más grande.

2. Los 3 puertos y aeropuertos para competir:

* Dragado Buenaventura a 16.5 metros: hoy solo entran barcos medianos. Con dragado, entran buques Post-Panamax y baja el flete 25 %. Lleva 15 años en estudios.

* Puerto Antioquia en Urabá: nueva salida al Caribe en 4 horas desde Medellín. Inició operación en 2026. Descongestiona Cartagena.

* Sistema aeroportuario moderno: Aeropuerto del Café para el Eje, ampliación de El Dorado I, y el José María Córdova, además de pistas 24 horas en Leticia, Mitú, Puerto Inírida. La Amazonía depende de avionetas de día.

3. Las 4 obras para servicios básicos y productividad

* Acueductos y alcantarillados: La Guajira, Chocó, Buenaventura y Villavicencio llevan 30 años sin agua 24 horas. La Guajira tiene la represa del Ranchería desde 2002: $574 000 millones y no da agua.

* Transición energética más interconexión: conectar todo el sur y oriente a la red nacional. Guainía, Vaupés, Vichada y Guaviare aún queman diésel. Y líneas de transmisión para renovables en La Guajira y Cesar.

* Distritos de riego: Colombia solo riega 6 % de su tierra cultivable. Triángulo del Tolima, Ranchería y Candelaria - La Plata - Laberinto en Huila llevan 20 años esperando. Sin agua no hay agroindustria.

* Sistema de transporte masivo en capitales: Metro de Bogotá, Metro de la 80 en Medellín, Regiotram de Occidente, Tren de Cercanías del Valle y Medellín. Bogotá pierde 6 % del PIB en trancones. Son obras que se prometen desde 1942.

¿Por qué es “deuda histórica”?

1. Sobrecostos y tiempo: El Puente de Juanchito pasó de $27 000 a $690 000 millones y lleva 10 años. Hay 1700 “elefantes blancos” por $6 billones.

2. Centralismo: el 60 % de la inversión se queda en Bogotá – Medellín - Cali. Chocó y La Guajira tienen los peores indicadores hace 100 años.

3. Impacto económico: según ANIF, cerrar la brecha de infraestructura sumaría 1.5 % al PIB anual. Cada punto son 500 000 empleos.

La diferencia entre “obra esperada” y “deuda histórica”: la primera es local, la segunda es país. Sin río Magdalena navegable, sin trenes, sin puertos profundos y sin agua en La Guajira, Colombia no compite. Podemos tener 32 metros de la 80, pero si sacar un contenedor de Bogotá a Buenaventura cuesta el doble que, de Lima al Callao, estamos perdidos.

Nota de duelo: solidaridad completa con los damnificados del terremoto del pasado 10 de agosto.

Anotaciones sobre el “revolcón de la justicia”

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

En buena hora el equipo de empalme del presidente De la Espriella ha tomado la iniciativa de estudiar una estrategia normativa que conduzca efectivamente a erradicar las falencias que en forma endémica han impedido al Estado ejercer su primordial obligación de brindar una proba y oportuna justicia a los ciudadanos y garantizar con sus fallos la estabilidad de la nación.

Es deseable que, en esta oportunidad, en la que el país se ha salvado milagrosamente del caos constitucional y vital que nos hubiera deparado la continuidad del régimen del narcoterrorismo, no se repitan las frustraciones que hemos vivido con anteriores proyectos de reformas judiciales. Debemos partir de los aspectos fundamentales que el país espera.

¿Cuáles son?

Primero.- Hay que cerrarle el paso a la impunidad que impide al Estado ganar los enfrentamientos con los grupos armados ilegales, erradicar el sucio negocio de la cocaína, castigar ejemplarmente a los corruptos y proteger a los ciudadanos en sus vidas y en su patrimonio.

Segundo.- La morosidad en la tarea judicial y la acumulación de procesos pendientes en los juzgados debe ser corregida de inmediato. Una justicia extemporánea no es justicia.

Tercera.- Hay que restaurar la credibilidad en las instituciones judiciales para que las gentes acaten los fallos judiciales y se abstengan de obtener justicia por su propia mano.

Cuarta.- Deben ser removidos los obstáculos que impiden al Estado cumplir a cabalidad con el deber de implantar justicia, tales como la sesgada y antitécnica Justica Especial para la Paz.

Para el cumplimiento de estos objetivos habrá que adoptar drásticas pero urgentes medidas en colaboración con la rama legislativa del poder público, a saber:

a. No es posible administrar justicia de manera proba y eficiente sin contar con recursos humanos idóneos y comprometidos con esta misión. Por ello es necesario que, tanto en la rama judicial como en las demás ramas, se implante, mediante reforma constitucional, que todo el que aspire a un cargo público deba ser elegido mediante concurso de méritos, con excepción de los que sean elegidos por votación popular.

b. De igual manera, para el ascenso o promoción dentro de la rama judicial, se implementarán concursos de méritos y se respetará la carrera judicial.

c. Como se ha detectado, es conveniente despojar a la Procuraduría de su labor en los procesos penales supuestamente para garantizar los procedimientos de investigación, fallo y sanción a los responsables. En su lugar, se le debe asignar la supervisión de los funcionarios judiciales, la investigación de faltas disciplinarias y delitos, cuyo fallo se asignará a un tribunal especializado e independiente de la rama judicial. El aplazamiento de audiencias o los vencimientos de términos procesales, a menos que sean por fuerza mayor, deberán ser penalizados;

d. Debe incorporarse el uso de la tecnología de ingeniería de datos, inteligencia artificial y demás adelantos informáticos, en la tramitación de los procesos, audiencias virtuales, notificaciones, etcétera, y capacitar al recurso humano en el uso de estas herramientas. Se economizará tiempo y dinero, y se podrá elevar a calidad de las providencias.

e. Se debe adelantar en el Congreso una reforma al procedimiento penal para hacerlo más expedito y ágil, evitando audiencias de imputación de cargos, otorgando autoridad al juez para el impulso del proceso y combinando la oralidad con el sistema virtual en beneficio de la celeridad.

f. En materia sustantiva deben incrementarse las penas privativas de la libertad en los casos que causan mayor daño a la población y al orden, tales como la rebelión, sedición, asonada, actos terroristas, narcotráfico, minería ilegal, daños al medio ambiente, masacres, ataques a poblaciones y a infraestructura civil, reclutamiento de menores de edad, corrupción administrativa, y violencia sexual contra menores de edad. Los imputados de estos delitos no podrán gozar de excarcelación provisional, casa por cárcel ni de los subrogados penales.

g. Como complemento debe realizarse una reforma del sistema penitenciario para que los reclusos por delitos graves sean recluidos en cárceles de seguridad, sin derecho a contactos con el exterior presenciales o virtuales; y,

h. Implementar sistemas eficientes de protección de testigos y fomentar los preacuerdos con quienes ofrezcan informaciones serias contra las organizaciones criminales.

La Patria Milagro nos debe proporcionar la justicia que por tanto tiempo se nos ha negado. Estamos ¡firmes con la Patria!

viernes, 14 de agosto de 2026

Vulnerables

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Si algo somos como seres humanos es precisamente eso: vulnerables. Un amigo de Cali así me describió lo que sintió en pleno terremoto: “realmente ha sido el susto de mi vida, nunca me sentí tan vulnerable, tan frágil, tan aterrado”. Y eso mismo sintieron miles más, simultáneamente, en medio de tan caóticos momentos, ante la descomunal fuerza avasalladora de la naturaleza. “Dios, por favor, no más, para esto, perdón, misericordia…”

Cuando estamos en esos instantes límites, cuando existencialmente, que no teórica y conceptualmente, experimentamos toda nuestra pequeñez, confesamos que no somos nada, cual pajas que lleva el viento, “briznas de hierba en las manos de Dios”, describió así su experiencia límite Álvaro Gómez. Literalmente impotentes, finitos, inútiles, poca cosa. Hasta ahí llega nuestra arrogancia, nuestra prepotencia, cuando otro más fuerte se impone.

¿Recuerdan las románticas reflexiones que hacíamos en lo más fino de la pandemia cuando prometíamos el oro y el moro y asegurábamos que después las cosas no serían lo mismo, que íbamos a cambiar, a ser mejores? Los bonitos sentimientos afloraban, se nos olvidaban colores políticos, razas, estratos sociales, equipos de fútbol, credos religiosos… volvíamos a ser todos iguales, todos humanos… Promesas, solo eso. Porque cuando la “normalidad” volvió todo aquello tan tierno desapareció, se esfumó. La amnesia fue colectiva, total.

La reflexión que me hago a modo de pregunta es: ¿cuándo aprenderemos la lección?, ¿cuándo nos decidiremos a ser mejores seres humanos sin que haya factores externos que nos obliguen a plantearnos el asunto de nuestra enorme vulnerabilidad? En las lecturas de la liturgia del domingo pasado el profeta no encontró el paso de Dios ni en el viento huracanado, ni en el fuego abrasador, ni en el terremoto destructor, pero sí en la suave brisa. Y cuando el fuerte viento y el mar encrespado parecían hacer zozobrar la barca y también hundir a Pedro, el Señor increpó a todos: “no teman, hombres de poca fe, soy yo”. Lo dicho tantas veces: si tenemos a Dios, aunque no tengamos nada lo tenemos todo, pero si no tenemos a Dios, aunque lo tengamos todo no tenemos nada. ¿Quién podría entonces separarnos de su amor, la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? Se cuestionaba Pablo con los romanos.

Es claro que la invitación no es a ser pasivos, sumisos, resignados y conformes, pero tampoco altaneros, arrogantes y soberbios. Las cosas en su punto. En su sitio. En el justo lugar que nos corresponde. De modo que cuando sobrevengan estos fenómenos, con la Santa de Ávila podamos decir: “nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta”. Eso, solo eso, ante el Señor de la historia, desde nuestra condición vulnerable.