miércoles, 14 de enero de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez

 

Antonio Montoya H.
El invitado de la semana para el conversatorio de El Pensamiento al Aire es el abogado, economista agrícola y rejoneador Luis Guillermo Echeverri Vélez. En esta oportunidad conversan sobre la captura de Nicolás Maduro y sus implicaciones en la región. No dejes de verlo.
Luis Guillermo Echeverri Vélez es un abogado y economista agrícola colombiano con más de tres décadas de experiencia en negocios internacionales, políticas públicas y desarrollo de proyectos empresariales y gubernamentales. Graduado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, se ha desempeñado como Director Ejecutivo en varias entidades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) representando a Colombia, Perú y Ecuador, y también lideró la Oficina Regional de Proexport en Miami, promoviendo la internacionalización del comercio colombiano. Entre sus principales roles destaca su trayectoria en la Junta Directiva de Ecopetrol S.A., donde fue miembro independiente y presidente hasta octubre de 2022, y presidió el Comité de Tecnología e Innovación, orientando el enfoque estratégico en estos ámbitos. Echeverri también ha sido consultor en negocios internacionales, fundador de empresas y asesor clave en campañas políticas, incluida la gestión de la campaña presidencial de Iván Duque Márquez, así como colaborador en organizaciones enfocadas en la promoción de principios democráticos y en la articulación entre sectores públicos y privados.

De cara al porvenir: manejo simbólico de los conceptos

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

En teoría política, la soberanía es la autoridad suprema y máxima dentro de un territorio, implicando la capacidad de un Estado para autogobernarse y tomar decisiones fundamentales sin interferencia externa, emanando tradicionalmente del pueblo, la nación o el Estado mismo, y manifestándose en el poder de crear leyes y administrar su orden interno e internacional.

En teoría política, la autonomía es la capacidad de un individuo, grupo o comunidad para gobernarse a sí mismo (autónomos), estableciendo sus propias leyes y tomando decisiones sin control externo coercitivo, siendo un concepto clave para la libertad, autodeterminación y la estructura de estados modernos, como se ve en la autonomía regional o territorial. Implica no solo la libertad de actuar, sino también la facultad de darse y seguir las propias normas, equilibrando la independencia con la responsabilidad y los derechos fundamentales.

En teoría política, la igualdad es el principio fundamental que señala que todos los individuos deben tener el mismo estatus y derechos, implicando un trato justo y sin discriminación ante la ley y en la participación pública, aunque se reconoce que no todos tienen las mismas circunstancias, requiriendo a veces una equidad para compensar desigualdades y asegurar oportunidades reales para todos, lo que se desglosa en igualdad ante la ley, igualdad política (voto, representación) e igualdad de oportunidades.

Ante los hechos recientes en Venezuela, queda claro que países como Colombia, Venezuela, Panamá, y cerca de 180 países más, en medio de la prepotencia y la elocuencia de las palabras, no somos más que simples paisitos tercermundistas que no tenemos la real capacidad de autogobernarnos y mucho menos de resolver nuestros problemas de seguridad internos y externos y es por eso que ante cualquier eventualidad, se recurre a la “ayuda desinteresada” del país que funge como Imperio y que vemos ingenuamente como padrino ya que nos hemos acostumbrado a girar alrededor de su órbita, sacrificando el ejercicio pleno de los conceptos antes mencionados, ya sea por temor, por incapacidad, por interés o por supuesta conveniencia, cuando no es que se interviene de manera autónoma por parte del Imperio y simplemente pasa por encima del país de turno.

Es muy posible que en los tires y encoges propios de las relaciones internacionales otros poderes, otros imperios y eventualmente algún organismo multilateral vea una coyuntura propicia para el logro de sus objetivos o intereses y quiera por simple conveniencia intervenir ofreciendo, de nuevo, “ayuda desinteresada”.

Una cosa dice la teoría política, asociada al “deber ser”, y otra la geopolítica, la realpolitik alrededor de “lo que en realidad es”.

No nos podemos engañar detrás del sentido natural y la bondad de las palabras, convirtiéndolas en conceptos a los cuales no podemos aspirar a concretar por nuestra debilidad estructural, lo que nos lleva a enunciar “conceptos simbólicos” que, por lo etéreos, no sirven sino de distractores y de consuelo.

El manejo simbólico del derecho en teoría política se refiere a cómo el derecho, más allá de sus normas, usa y genera símbolos (justicia, orden, igualdad) para influir en la sociedad, crear legitimidad y lograr efectos políticos, actuando como un poder simbólico que transforma relaciones, de fuerza en sentido y aceptación social, a veces por encima de su eficacia literal, como se ve en el derecho penal o la constitucionalización simbólica en contextos de crisis política. Alguien diría en términos parroquiales, que el manejo simbólico del derecho es el ejercicio de tomar acciones o decisiones para dejar constancia de que se interviene a pesar de que lo que se diga o haga sea inocuo y no genere ningún impacto.

Como podemos ver, en nuestro caso, la comprensión y el ejercicio pleno de los conceptos enunciados es históricamente, por ahora, una verdadera quimera.

Actuamos como niños chiquitos que, ante cualquier dificultad con algún hermanito, tenemos que recurrir al papá para que imponga el orden que nosotros somos incapaces de imponer por nosotros mismos con nuestros propios recursos, manteniendo o generando ese cordón umbilical del cual no nos hemos podido desprender aún hoy, en teoría, habiendo conquistado nuestra independencia y habiéndonos autoproclamado y siendo reconocidos como repúblicas Independientes.

Existen algunos actores del poder a quienes les gusta el papel de papá y ante la evidente debilidad y desorden de los países a quienes ven como hijos, se comportan como papás ante hijos revoltosos y débiles en sí mismos aplicando la regla del premio y el castigo.

Caso aparte es la ineficacia, el anacronismo y la extemporaneidad de las actuaciones de la casi totalidad de organismos multilaterales como la ONU y la OEA, a quienes los poderes de turno mantienen con vida artificial para tener escenarios donde se puedan generar “espacios simbólicos” para que los paisitos se sientan iguales e importantes y jueguen a ser grandes.

Afortunadamente en términos históricos, no ha habido imperios eternos en el mundo, por lo cual cada uno trata de aprovechar su cuarto de hora. Todos los Imperios que en el mundo han sido, se originan y se mantienen hasta el final de sus días a través del uso de la fuerza. Ningún Imperio se ha creado o sostenido por las buenas.

Es supremamente importante que los procesos educativos generen conciencia geográfica e histórica entre los futuros ciudadanos, para cuando la rueda de la historia nos dé la posibilidad de intervenir de manera real en nuestro propio manejo y en la relación equitativa con los demás. 

martes, 13 de enero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 130

 

En su recuento de los sucesos de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., comenta los siguientes hechos que protagonizaron los titulares de los medios: las protestas en Irán y el ataque estatal para reprimirlas; Venezuela sin la presencia de Maduro; la charla entre Donald Trump y Gustavo Petro que mejoró las relaciones; el interés de Donald Trump por anexarse Groelandia; las marchas de Petro en las que moderó su discurso contra el presidente Trump; la invitación que le hizo Petro a la presidenta interina de Venezuela para visitar a Colombia, y concluye con la consulta interpartidista que se realizará en marzo a la que se sumaron nuevos candidatos. No dejes de verlos.

¿Qué pasa con "el Cartel de los Solos"?

Luis Alfonso García Carmona

Las últimas encuestas de la firma extranjera AtlasIntel nos arrojan la posibilidad de una definición por foto finish en la primera vuelta presidencial entre Abelardo de la Espriella, con el 28 % de favorabilidad y el candidato de las FARC, Iván Cepeda, con el 26.5 %.

En otras palabras, estamos al borde del abismo, a unos cuantos votos de caer por otro período o, quizás, por varias décadas, en las garras del sistema totalitario y corrupto del comunismo, como ha ocurrido en países vecinos como Venezuela, Nicaragua o Cuba. Si bien es cierto que la captura del usurpador Maduro y la intervención de los Estados Unidos en contra de la producción cocalera resta capacidad de maniobra al camarada guerrillero, no olvidemos que se trata de un peligroso aliado de los grupos narcoterroristas con presencia en el 70 % del territorio nacional, que tiene acceso al presupuesto nacional por las buenas o por las malas, y que está dispuesto a ejercer “todas las formas de lucha” pues no conoce freno ético o jurídico para sus concupiscentes actuaciones.

Se han alineado las fuerzas políticas en tres bloques muy definidos: a) La extrema izquierda, que pretende convertir a Colombia en otra nación vasalla del castrochavismo o del neocomunismo, representada por Cepeda y apoyada por los vergonzantes aliados suyos disfrazados de centroizquierda como Sergio Fajardo; b) Los tibios autodenominados “de centro”, sin otro propósito que llegar como sea a la primera vuelta, a sabiendas de que carecen de apoyo popular. Posan de antipetristas como medio para obtener votos pero es tan pobre su resultado en las encuestas que ahora los llaman “el Cartel de los Solos”, y c) Los “defensores de la patria”, movilización mayoritaria de quienes creemos que hay que atacar el crimen, la corrupción y la inseguridad con todo el peso de la ley, que hay que atraer inversión privada para generar empleo digno para todos y cerrar la brecha de la desigualdad y de la pobreza, que hay que devolver el sistema de salud a la población colombiana, que debemos proteger a la familia y defender nuestros valores fundacionales frente a la importación de doctrinas extrañas que han sembrado el mundo de miseria y esclavitud. Es el grupo que en forma masiva ha colocado a Abelardo de la Espriella como el único aspirante con capacidad y decisión para derrotar a la izquierda y salvar a Colombia de su autodestrucción.

Nos sorprende que, ante tan tenebrosa expectativa para Colombia insistan los del “cartel de los solos” en atravesarse en el camino hacia la derrota del farcepedismo, a sabiendas de su carencia de opciones en la carrera a la presidencia. Parece que no les remuerde la conciencia poner en peligro el futuro de la patria para satisfacer sus egoístas intereses. No pueden alegar ignorancia del peligro que nos acecha. Basta ya de engañar a los ciudadanos con su falso antipetrismo, Militan en ese cartel de los solos varios santistas agazapados para seguir usufructuando las mieles del poder mientras el país se desangra. Los invito a todos a que nos acompañen a derrotar la izquierda radical, criminal y corrupta, en la primera vuelta, con la decidida y corajuda dirección del “tigre”. Estamos a un paso de conseguirlo. Esa es la verdadera unión, la del pueblo que grita por doquier “fuera, Petro”.

La Crónica: impacto de la caída de Maduro en nuestra patria

Rafel Uribe Uribe
Rafel Uribe Uribe

La caída de Nicolás Maduro nos obliga a replantear el rumbo de las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela, y desafía a ambos países a profundos retos y oportunidades.

Tras décadas de relaciones marcadas por la influencia del chavismo se abre un periodo de incertidumbre en materia de seguridad. La estrategia fracasada de la “Paz total” se verá aún más comprometida ya que durante más de veinte años, el régimen venezolano brindó refugio y apoyo logístico al ELN y las FARC, facilitando su accionar. La pérdida de ese respaldo obligará a estos grupos a redefinir su organización lo que aumentará la violencia en zonas fronterizas estratégicas como el Catatumbo y Arauca, intensificando la pugna por el control de nuevas rutas del narcotráfico y la minería ilegal tenderá a reemplazar los ingresos de la coca. La llamada de ‘Iván Mordisco’ a una unión mafiosa de los grupos ilegales no es gratuita, se encamina a fortalecer y defender estos negocios de los que se nutren.

En el plano migratorio, se vaticina la posibilidad de un retorno masivo de los tres millones de venezolanos que actualmente residen en Colombia. No obstante, la gran incertidumbre política asociada a la transición en Venezuela demorará el reencuentro familiar.

El panorama económico, por su parte, se presenta ambiguo. Una eventual apertura de Venezuela al mercado internacional tiene el potencial de dinamizar el comercio bilateral, beneficiando a ambas economías. No obstante, la reactivación de los sectores petrolero y gasífero del país vecino que durante un tiempo controlarán los Estados Unidos, supone un reto para Colombia que se verá forzada a revisar a fondo su estrategia y soberanía energética.

Por último, el cambio de régimen en Venezuela repercute de lleno en el escenario político colombiano, sobre todo a las puertas de las elecciones presidenciales de mayo. La relación de algunos candidatos con el chavismo adquiere un peso decisivo y añade un nivel adicional de polarización a la campaña electoral.

En definitiva, estamos ante una coyuntura histórica que exige lucidez y acción. El pulso de las candidaturas descritos en Semana ubica los dos candidatos con mayores opciones a solo el espacio de error en las encuestas para la primera vuelta. Iván Cepeda sigue peligrosamente cercano de quienes defienden la democracia, mientras Sergio Fajardo sin chance alguno de llegar a la presidencia, distrae el 9,4% de los votantes.

¡O despertamos, o nos despiertan!

El Rincón de Dios

Profecía de María Esperanza de Bianchini, sierva de Dios: “El gran enfrentamiento de las potencias comenzará en Venezuela”. https://www.instagram.com/reels/DTROAH0DcOx/ Este video lo explica en detalle.

¿Elecciones bajo el asedio terrorista?

Luis Guillermo Echeverri Vélez

Se avecina el 8 de marzo, día de elecciones al Congreso. El potencial de Colombia es infinito, pero como un mal padre de familia tahúr empedernido, todo indica que estamos emperrados en apostar la casa y todos los haberes en unas elecciones bajo claro asedio terrorista.

Ningún presidente democrático se ha elegido, ni ha conducido bien al país sin apoyo del Congreso. Si queremos evitar el caos, Uribe debe liderar el congreso y necesitamos una buena relación con los Estados Unidos que es nuestro principal socio comercial.

El Gobierno y su candidato, revolucionarios comunistas disfrazados de progresistas y humanistas, expertos en mentir y engañar, no tienen otra alternativa que llevar al país a una encerrona electoral que garantice su continuidad en el poder, y están respaldados por las armas y el cabildeo de quienes manejan los dineros ilegales del narcoterrorismo internacional.

Es necesario entender que la verdadera usurpación de la soberanía nacional es la ocupación territorial y las agresiones al pueblo de las organizaciones criminales subversivas narcoterroristas, que vienen actuando en complicidad con el gobierno y están acompañadas de la proliferación urbana de bandas milicianas de alquiler asociadas al microtráfico.

Los dirigentes empresariales y políticos no deben ignorar las declaraciones que hablan de unir las FARC-EP y el ELN para defender la “patria grande”, ni el anuncio de Cepeda de integrar las FARC-EP a las fuerzas armadas constitucionales.

Deben nuestros gremios y Uribe como líder de la oposición, buscar un diálogo inmediato con Trump y Rubio, pues corremos el riesgo de que el proyecto bolivariano Castro-Chavista se convierta en un nuevo Vietnam o de terminar en una guerra civil entre diversas organizaciones criminales respaldadas por el narcotráfico y la minería ilegal, dos negocios que no están en venta.

El país perdió la seguridad democrática y el crecimiento económico formal de dos dígitos logrado en el rebote del 2021 al quedar en manos de un gobierno irresponsable, cleptócrata e intencionalmente destructor que ya tomó las acciones necesarias para arruinar la hacienda pública, la salud, el ahorro pensional y consolidar un sistema de empobrecimiento colectivo mientras las actividades ilícitas y el crecimiento de la informalidad sobrepasan una decadente economía formal, y el Estado ya no controla las fronteras ni 2/3 del territorio nacional.

Nos tambaleamos en la cuerda floja sobre un foso de tiburones, esperanzados en el próximo paso del impredecible y audaz presidente Trump y sin saber qué va a pasar en Venezuela, y estamos distraídos con el furor de las apuestas electorales, mientras sufrimos los efectos de un dólar subvaluado, una alta tasa de intereses, un salario mínimo inflacionario cuatro veces más alto que el IPC, y la pérdida de competitividad del sector exportador y de todo el aparato productivo real.

Este país en términos políticos es: café con leche, monta en moto y se comunica por Facebook; pues la mayor concentración ciudadana está en zonas cafeteras y en la costa Atlántica, el 75 % de los votos está en los estratos 1, 2 y 3, y son 50 a 100 municipios de la zona Andina, sus valles y la costa, los que definen las elecciones; porque en todas las zonas suburbanas y rurales de este trópico infernal, cientos de miles de familias complementan sus ingresos de supervivencia ordeñando una vaquita o en la economía del rebusque que atienden la canasta familiar; porque hoy más de la mitad de la población se moviliza en moto, y porque hasta un ordeñador tiene un teléfono inteligente y está influenciado por la información populista que recibe continuamente.

El país se juega su libertad, su tradición democrática y su economía en un mercado electoral donde llega con más potencia la narrativa mentirosa y populista del aparato propagandístico del Estado que controla la conversación en redes, la pauta en medios e impulsa a fondo la campaña comunista de Cepeda, por si Petro no logra postergar su mandato.

Por lo tanto, la prioridad del país debe ser otorgar un mandato democrático claro y confundente a partir de las elecciones parlamentarias, pues si el Congreso y la justicia siguen comiendo nube y no se ocupan de destituir a un presidente promotor de la ilegalidad, asociado al Castro-Chavismo y totalmente indigno de su cargo, y si las fuerzas armadas y los gremios del sector productivo siguen obrando como “elegantes eunucos”, nos van a capar parados a todos los que damos empleo y pagamos los impuestos, y podemos terminar dominados por las FARC-EP, sin libertades y oprimidos por la miseria que sabemos que genera el narco-comunismo terrorista modelo SSXXI.

El 8 de marzo hay que votar bien para poder devolver el país al redil de la democracia.

viernes, 9 de enero de 2026

Efectos de la caída de Maduro en la política colombiana

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No se hicieron esperar las reacciones del régimen petrista en contra de la magistral operación estadounidense que culminó con la aprehensión del criminal de lesa humanidad, Nicolás Maduro.

Y era de esperar que así respondiera su principal aliado, que ahora debe estar recordando el antiguo refrán español Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. No quedó a la obsoleta izquierda radical otro camino distinto a seguir repitiendo las falacias de siempre. Que hay que privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos a sabiendas de que, tanto en Colombia como en Venezuela, solo han servido para que se recrudezca la violencia, se brinde protección a los capos de la mafia guerrillera y se mantenga esclavizada a la población civil.

Vuelve y juega la cantinela de que hay que proteger la vida y la dignidad humana, puestas en peligro supuestamente por la captura del cabecilla del sucio negocio del narcotráfico, el usurpador Maduro. ¿Por qué nunca han protestado los camaradas que detentan ilegalmente el poder en Colombia por los miles de venezolanos asesinados en 26 años de dictadura castrochavista? ¿Dónde están sus acciones en defensa de la dignidad humana de los presos políticos, los torturados, los perseguidos injustamente por la tiranía de Chávez y Maduro? Seamos coherentes, por favor. No sigamos engañando con falacias trasnochadas en las cuales ya nadie cree.

Para sustentar sus estrambóticos planteamientos llegó el camarada Petro a hacer el oso, reforzando la frontera dizque para prepararse para la crisis que sobrevendría por el operativo estadounidense. Nada ocurrió. Se olvidó que la migración forzada de 9 000 000 venezolanos ha sido causada por la acción de los dictadores Chávez y Maduro, no por la captura de un sanguinario delincuente. La prueba es que ninguna migración se ha producido. Por el contrario, venezolanos radicados en todos los confines del planeta salieron a celebrar la caída del sátrapa y esperan la normalización que se ha iniciado, para retornar a su país.

Para Colombia, el efecto, indudablemente, será beneficioso. Con la caída de Maduro se ha iniciado un proceso de recuperación política y económica de Venezuela, la cual volverá a ser el principal socio comercial de Colombia como antaño lo fue. Lo ha vislumbrado el candidato de la Espriella: “Sería la mejor reforma tributaria para Colombia”.

En las próximas elecciones presidenciales, no podrá contar el candidato de las FARC, Iván Cepeda, con las abultadas contribuciones de dineros sucios procedentes de Venezuela que llevaron a Petro a la presidencia. Delcy Rodríguez, recientemente posesionada como presidenta encargada, no podrá disponer de tales ayudas, pues su mandato está sujeto a las obligaciones de cooperación contraídas con los Estados Unidos. Esta circunstancia, unida al prudencial retiro de aportes por parte del sector privado de Colombia que no querrá comprometerse en tan dudosa aventura, afectará contundentemente las finanzas del candidato apoyado por los amigos de Maduro.

Se ha notado cómo la acción decidida de Donad Trump ha incidido en la conducta del camarada Petro. Quien antes desafiaba al imperialismo yanqui y se negaba a seguir sus demandas para combatir la cocaína, ahora pide su apoyo tecnológico y estratégico para reducir los cultivos. Repetidamente sus ministros confirman que mantienen las mejores relaciones de cooperación con las fuerzas militares norteamericanas. No será fácil para el guerrillero camarada, en este escenario, continuar impulsando sus locuras inconstitucionales para mantenerse en el poder, aplazar las elecciones, o intentar la aprobación de una nueva constitución de bolsillo, como lo acostumbran sus correligionarios de la extrema izquierda en los países que han colocado bajo sus garras.

La polarización entre la izquierda radical que representa Cepeda y la defensa del Estado de derecho, la libertad, la justicia, la seguridad, la trasparencia en el manejo del Estado y la recuperación de los valores fundacionales que promueve el candidato mayoritario, Abelardo de la Espriella, generará un crecimiento del voto de opinión, de quienes, sin compromiso con las vetustas castas políticas, prefieren votar por quien tiene la capacidad y el entusiasmo para defender la Patria, “el tigre” Abelardo de la Espriella. Cada vez más, los colombianos comprendemos que al país no lo salva ni la abstención ni el voto por los tibios candidatos de centro, enfocados más en derrotar a Abelardo que en combatir a muerte contra nuestro enemigo común: la sanguinaria y corrupta izquierda radical representada por Petro y Cepeda.

El camino a la victoria está plagado de peligros de los cuales debemos ser conscientes. Cuenta el sátrapa Petro con los millonarios recursos del presupuesto nacional, alimentados ahora con el irregular crédito contratado por 23 billones de pesos, los nuevos impuestos decretados bajo la emergencia económica, las contribuciones de sus aliados, los grupos narcoguerrilleros, de los capos de la mafia y de los corruptos beneficiados durante su régimen. Por otro lado, no podemos minimizar la influencia electoral que conlleva el irracional aumento del salario mínimo y la enorme contratación de nóminas paralelas compuestas por vagos cuya única labor es apoyar al régimen. Serán instrumentos que incrementará el régimen ante la pérdida de los aportes del narcomadurismo.

Se ha iniciado en todo el espectro mediático, en el ámbito nacional e internacional, una tarea de investigación y difusión de los crímenes del grupo criminal que ha gobernado a Venezuela, con el soporte de abundantes testimonios de víctimas apresadas y torturadas por sus discrepancias con el tirano. Influye notoriamente en el debate electoral colombiano, pues aparecen comprometidos dirigentes del santismo, enmascarados ahora como antipetristas de nuevo cuño, a la caza de votos para sus aspiraciones a la Presidencia o al Congreso.