miércoles, 29 de julio de 2026

El eco de las mismas pasiones o lo que realmente vuelve

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Una reflexión sobre la historia, la política y la pobreza del debate público.

Llevo muchos años repitiendo una frase de la que ya ni siquiera recuerdo dónde la escuché por primera vez:

"El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla."

Si no me falla la memoria, fue un profesor de Ciencias Sociales llamado Renier; lo admiré mucho. Fue quien me enseñó a enamorarme de la historia, aunque desde noveno grado no he vuelto a saber nada de él.

Durante años critiqué la política, la sociedad y muchas de nuestras decisiones colectivas citando ese mismo refrán, convencido de que resumía buena parte de nuestros problemas.

Hace poco encontré una entrevista al historiador mexicano Alejandro Rosas[1]: en esta dijo algo que me obligó a detenerme:

«Para mí, una de las frases más trilladas de la historia es “El pueblo que no conoce su historia se condena a repetirla”. Yo creo que el pueblo que no conoce su historia es por ignorante. La historia no se repite. Parece repetirse porque quien la mueve es el ser humano. Y la naturaleza humana sigue estando atravesada por las mismas pasiones: la ambición, el odio, el valor, los celos. Como esos elementos permanecen, creemos que la historia vuelve a ocurrir, pero no es cíclica.»

Después de escuchar toda la conferencia terminé convencido, por eso quiero ofrecerle disculpas a todas las personas a quienes alguna vez les repetí aquella frase como si fuera una verdad absoluta.

Si algo aprendí de esa charla es que conocer la historia no sirve para adivinar el futuro, sirve para comprender mejor al ser humano. Y, si se animan a acercarse a ella, les aseguro que es una de las mejores puertas para entender el presente.

Después de esta introducción y de esta disculpa, vuelvo inevitablemente a la actualidad política de nuestro país, no creo que lo que vivimos hoy ocurra porque desconozcamos nuestra historia.

Creo que ocurre porque seguimos estando representados por seres humanos atravesados por las mismas pasiones de las que hablaba Alejandro Rosas: la ambición, el orgullo, el miedo, los celos, el deseo de tener la razón y la dificultad para reconocer al otro.

Las discusiones que estamos presenciando entre el presidente saliente y el presidente electo me dejan esa sensación. Y lo digo con cierta decepción. No porque haya cambiado las ideas en las que creo o por las que he votado. Muchas de ellas las sigo compartiendo, me decepciona la pobreza del debate.

Porque cuando quienes tienen la responsabilidad de orientar una conversación nacional terminan comportándose como vecinos peleando por el volumen de la música, el mensaje que recibe la sociedad es que los argumentos importan menos que el espectáculo.

Si vamos a ejercer la oposición que sea con hechos, con argumentos y con coherencia.

No con la necesidad permanente de ganar la última palabra. Quizá Alejandro Rosas tenga razón. La historia no se repite. Lo que se repite es nuestra dificultad para dominar las mismas pasiones de siempre, y mientras sigamos confundiendo un debate con una pelea, no importará quién gobierne. Cambiarán los nombres, la discusión seguirá siendo igual.

Conversatorio con Lucrecia Piedrahíta Orrego


La invitada de la semana para el Conversatorio de El Pensamiento al Aire es Lucrecia Piedrahíta Orrego, la arquitecta y curadora que reactivó exitosamente la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BI-AM). En esta armena charla habla con Antonio Montoya H., sobre los principales aspectos de este inolvidable encuentro con la cultura. No dejes de verlo.
Arquitecta de la Universidad Pontificia Bolivariana, museógrafa, curadora de arte y especialista en Periodismo Urbano y Estudios Políticos, Lucrecia Piedrahíta Orrego se ha consolidado como una de las gestoras culturales más influyentes de Colombia. Además de cursar estudios de maestría en Teoría Crítica, ha sido docente universitaria, conferencista internacional e investigadora en temas de patrimonio, museografía, arquitectura y geopolítica de la cultura. Su trayectoria incluye la dirección del Museo de Antioquia, la creación del proyecto Medellín Ciudad Botero, la curaduría de importantes homenajes internacionales —como los dedicados a Leonardo da Vinci y John Cage—, así como reconocimientos por parte de la Cámara Junior de Colombia (JCI) y de la Sociedad Colombiana de Arquitectos por sus aportes al desarrollo cultural y arquitectónico del país. 

Uno de sus mayores logros recientes fue liderar la reactivación de la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BI_AM), evento que regresó en 2025 después de 44 años de ausencia. Como curadora general, concibió una bienal descentralizada, con presencia en las nueve subregiones de Antioquia, integrando el arte con el territorio, la arquitectura y las comunidades. El certamen reunió a más de un centenar de artistas nacionales e internacionales, desarrolló más de 130 actividades gratuitas en 15 municipios y convocó a más de 450.000 asistentes, consolidándose como uno de los acontecimientos culturales más importantes del país y proyectando nuevamente a Antioquia y Medellín como referentes internacionales del arte contemporáneo. 

martes, 28 de julio de 2026

La verdadera dimensión electoral del comunismo

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Es conveniente considerar la posible respuesta a la siguiente pregunta: ¿hasta dónde es cierto que el país está dividido en dos mitades, derecha e izquierda?

En Colombia, el electorado de izquierda ha oscilado entre 20 y 30 % de la votación. En marzo 8 de 2026, el Pacto Histórico obtuvo 4 471 238 para Congreso, es decir el 22,78 % de la votación total, de 19 619 623.

En consecuencia, los 38 representantes a la Cámara y los 28 senadores de esa formación extremista suman 63 congresistas, el 22 % de las curules del Congreso.

Podemos entonces afirmar que esa votación comunista es normal y que el resultado corresponde en efecto a la votación real de esa corriente.

Admitido el hecho anterior debemos analizar los resultados de la elección presidencial de junio 21, cuando tres meses después de las parlamentarias, el voto del tal Pacto casi se triplica, hasta alcanzar 12 708 712.

¿Cómo se explica ese fenomenal y atípico crecimiento electoral?

Los resultados de la segunda vuelta presidencial son alarmantes, porque Abelardo de la Espriella obtuvo 12 959 542 votos (49.96 %), contra 12 708 712 (48.7 %) del candidato de Petro.

Entonces, si desconocemos que la abstención fue del orden del 40 %, podemos decir que el país sí está dividido por mitades, cuando la verdad es que el censo electoral es de 41 287 084 ciudadanos y que, por tanto, los votos de Cepeda apenas representan el 30 %. Lo anterior indica que su partido representa una minoría, y no la mitad de la población.

También es cierto que Abelardo apenas alcanza el 31.38 % de participación dentro del censo total.

No sería fácil conservar la democracia si el comunismo tuviera la mitad de la ciudadanía, pero si solo tiene el 30 % de la opinión y el 22 % de la curules, el Estado de derecho puede salvarse.

Por estas consideraciones, rechazo la idea del “empate” entre las fuerzas de la libertad y las comunistas.

Los resultados del candidato derrotado en la elección presidencial se explican por: 1. El voto-fusil, que según el estudio de la Misión Colombia Transparente sobre los resultados atípicos en centenares de municipios, representa como mínimo el 31 % de los sufragios por Cepeda, 3 812 000 votos que deberían ser anulados, si queremos evaluar correctamente el potencial electoral de la extrema izquierda, y 2. Los 35 y pico billones de pesos girados por el Gobierno para la compra indirecta y criminal de sufragios, que no es fácil cuantificar.

Por tanto, si a los 12 708 712 de Cepeda les restamos los 3 812 000 del voto fusil, su resultado sería todavía muy elevado: 8 896 712, lo que se explica por la parte conseguida con los centenares de miles de “contratos” suscritos por Petro para inflar la votación de Cepeda.

Es entonces indiscutible que la votación de la extrema izquierda tiene que volver a sus niveles históricos cuando las guerrillas, combos y mingas sean sometidas, derrotadas y expulsadas de los 400 000 Km que controlan actualmente; y cuando billones del presupuesto no sean desviados con fines electoreros inadmisibles.

De esta manera, si Abelardo derrota la subversión y elimina la corrupción comicial, en las elecciones territoriales de 2028 el comunismo volverá a su nivel real de 20-25 % del electorado.

De cara al porvenir: el acuerdo sobre lo fundamental (3 de 3)

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Este artículo ha consultado varias fuentes, entre ellas la IA.

El “Acuerdo sobre lo Fundamental”: origen, contenido y evolución de una idea para desarmar la política en Colombia.

1. ¿Qué se entiende por “Acuerdo sobre lo Fundamental”?

El “Acuerdo sobre lo Fundamental” es una tesis política planteada por Álvaro Gómez Hurtado en 1991, en medio de la Asamblea Nacional Constituyente. No es una ley ni un artículo constitucional. Es un concepto: la propuesta establece que una sociedad dividida por la violencia y la desconfianza debe pactar unos mínimos intocables para poder convivir.

“Lo fundamental” son esas reglas del juego que todos aceptan, sin importar si ganan o pierden las elecciones. Incluye: la vida, la propiedad privada, el régimen democrático, la independencia de la justicia, el monopolio de las armas en cabeza del Estado y la unidad nacional. La idea es sacar esos temas del debate electoral. Se compite por el gobierno, no por el régimen. Se discute el modelo económico, no si existe o no la propiedad. Se disputa el poder, no la existencia del Estado.

En palabras de Gómez: “Hagamos la política discutible, para que la patria sea indiscutible”. El acuerdo busca que la diferencia política no se degrade en guerra civil. Es un pacto civilizatorio previo a cualquier pacto de gobierno.

2. Origen histórico: el diagnóstico de la violencia

El concepto nace de una lectura histórica de Colombia. Gómez Hurtado, conservador y varias veces candidato presidencial, concluyó que el país no tenía guerras por hambre, sino por política. Desde el siglo XIX, liberales y conservadores no se mataban por pan, sino por el régimen: federalismo vs. centralismo, Estado laico vs. confesional, librecambio vs. protección. Cada elección era una apuesta existencial. El que perdía sentía que perdía la patria y tomaba las armas.

Esa lógica se repitió en la Violencia de los años 50, en el surgimiento de las guerrillas en los 60 y en el narcoterrorismo de los 80. Para Gómez, la raíz era la misma: no habíamos acordado lo fundamental. Todo estaba en disputa. Si el Estado mismo, la propiedad o la vida eran negociables según el resultado electoral, entonces la política era una guerra con otros medios.

Por eso, en la Constituyente de 1991, Gómez propuso el Acuerdo sobre lo Fundamental como precondición de la paz. Su argumento: no tiene sentido desarmar guerrillas si no desarmamos primero los espíritus. Y eso solo se logra si la derecha no siente que la izquierda va a abolir la propiedad, y si la izquierda no siente que la derecha va a usar el Estado para exterminarla.

3. Evolución histórica: de 1991 al proceso de paz

*1991, la Constituyente: el Acuerdo sobre lo Fundamental no quedó escrito como artículo, pero su espíritu impregnó la Carta. La Constitución del 91 es, en el fondo, un Acuerdo sobre lo Fundamental: consagra la propiedad privada con función social, Art. 58; crea la Corte Constitucional para arbitrar el régimen, no para gobernar, y establece que las Fuerzas Armadas tienen el monopolio de las armas, Art. 216. La Constituyente misma fue un ejercicio práctico del Acuerdo: guerrilleros del M-19, liberales, conservadores y movimientos sociales redactaron juntos las reglas de juego.

* Años 90 y 2000, el eclipse: La tesis perdió fuerza. El narcotráfico, el auge paramilitar y la expansión de las FARC mostraron que el Acuerdo sobre lo Fundamental no se había interiorizado. Cada actor seguía creyendo que podía refundar el país por la fuerza. El Gobierno de Uribe priorizó la “Seguridad democrática” —recuperar el monopolio de las armas— pero sin un pacto político de fondo. La oposición denunció que se estaba cerrando el régimen. El Acuerdo seguía pendiente.

* 2012-2016, La Habana: el proceso de paz con las FARC fue el mayor intento de materializar el Acuerdo sobre lo Fundamental desde 1991. Los seis puntos pactados —tierras, participación política, drogas, víctimas, fin del conflicto, implementación— eran, en la práctica, una delimitación de lo fundamental. Las FARC aceptaron dejar las armas y hacer política sin matar. El Estado aceptó que el problema agrario y la exclusión política eran reales y debían reformarse por vías democráticas. El plebiscito de 2016, aunque lo negó por poco margen, obligó a toda la sociedad a discutir qué cosas eran innegociables.

* 2018-2026, la polarización: tras el Acuerdo de Paz, el concepto volvió al debate. Sectores de derecha sienten que se cruzó la línea de “lo fundamental” al dar curules a ex-FARC y al crear la JEP. Sectores de izquierda sienten que el asesinato de líderes sociales demuestra que el derecho a la vida no es fundamental para todos. La frase de Gómez se cita hoy tanto para pedir “no tocar la propiedad” como para exigir “no matar opositores”. El Acuerdo sobre lo Fundamental sigue sin cerrarse.

4. Contenido actual del debate: ¿Qué es hoy “lo Fundamental”?

Casi 35 años después, hay consenso en algunos mínimos y disenso en otros:

Tema. Consenso. Disenso actual.

Vida: nadie defiende políticamente el homicidio. ¿El Estado protege igual a todos los líderes sociales?

Democracia: nadie propone dictadura. Se aceptan elecciones. ¿Las cortes tienen demasiado poder? ¿El “lawfare”anglicismo (contracción de law y warfare) que significa guerra jurídica o judicialización de la política y se refiere al uso indebido o abusivo de procedimientos legales, fiscales y judiciales para perseguir, desacreditar o inhabilitar a un adversario político, dándole una falsa apariencia de legalidad– reemplaza votos?

Propiedad: está en la Constitución. No hay proyecto de abolirla. ¿Hasta dónde llega la “función social”? ¿Expropiación exprés es válida?

Monopolio de armas: solo el Estado debe tenerlas. ¿Grupos armados ilegales son “actores políticos”? ¿Se negocia con ellos?

Unidad nacional: no hay separatismo fuerte. ¿Las autonomías regionales o indígenas rompen la unidad?

El Acuerdo sobre lo Fundamental, por tanto, no es estático. Es un proceso. Cada generación debe revalidarlo.

5. Conclusión: una tarea inconclusa

El “Acuerdo sobre lo Fundamental” es la vacuna de Gómez Hurtado contra la guerra civil. Su diagnóstico sigue vigente: mientras sintamos que en cada elección nos jugamos la existencia, la tentación de hacer trampa o de alzarse en armas no desaparece.

Su evolución muestra que Colombia ha avanzado. Pasamos de matarnos por la Constitución a matarnos por su interpretación. Ya no se discute si hay propiedad, sino qué tan redistributiva debe ser. Ya no se discute si hay elecciones, sino si son limpias. Eso es progreso, aunque no lo parezca.

Pero el Acuerdo no está sellado. Se rompe cada vez que un político llama “nefasto” al fallo de una Corte, cada vez que un grupo “mata para callar”, cada vez que se propone “refundar” el Estado desde cero.

Lograrlo exige entender que el adversario no es enemigo. Que se puede perder el gobierno sin perder la patria. Que hay cosas que no se tocan, para que todo lo demás se pueda discutir. Mientras no interioricemos eso, seguiremos administrando la violencia en lugar de superarla. Y el Acuerdo sobre lo Fundamental seguirá siendo una deuda, no un logro.

lunes, 27 de julio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 155


En una nueva edición de Sucesos de la semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos nacionales e internacionales, entre ellos los efectos del fenómeno de El Niño y la respuesta del Gobierno colombiano; el anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua y el rechazo que generó en la comunidad internacional; las críticas al discurso de despedida de Gustavo Petro ante el Congreso; y las primeras decisiones del presidente electo Abelardo de la Espriella, como la creación de sedes presidenciales alternas en Barranquilla, Medellín y Cali, su propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna y los desafíos logísticos, de seguridad y costos que implicaría realizar su posesión presidencial en el departamento del Cauca. Lo(a) invitamos a ver este nuevo capítulo.

El potencial del cobre en Colombia

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

El cobre es la piedra angular de la transición energética hacia las energías renovables no convencionales (solar y eólica). La producción mundial de unos 23 millones de toneladas anuales de dicho metal, que, según proyecciones, en menos de cinco años podría llegar a superar los 30 millones de toneladas, es impulsada por la creciente demanda de tecnologías como las energías eólica y solar, la electromovilidad (principalmente los carros eléctricos) y los sistemas eléctricos avanzados.

La cordillera de los Andes alberga los mayores yacimientos de cobre en el mundo. Chile lidera la producción global, con más de 5 millones de toneladas anuales; Perú le sigue con aproximadamente 2,5 millones, mientras que Ecuador comienza a posicionarse como un nuevo actor emergente.

Los estudios geológicos han evidenciado la existencia de depósitos cupríferos en la cordillera de los Andes, desde Chile hasta Colombia. De acuerdo con el mapa metalogénico elaborado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), en nuestro país se han identificado ambientes geológicos favorables en los que podrían existir depósitos comerciales de cobre. Colombia se encuentra en la línea del cinturón del Pacífico, franja estratégica con potencial de cobre, en la que se han identificado tres cinturones de pórfidos cupríferos para la exploración y potencial explotación de cobre: Cinturón Occidental –prospectos Acandí, Murindó, Pantanos-Pegadorcito, Andágueda y Piedrancha–; Cinturón Oriental –Andes, Infierno-Chili, Dolores y Mocoa–; Cinturón Central –prospectos El Alacrán, Quebradona, El Pisno, Piedrasentada-Dominical y Mazamorras–. De ellos los más avanzados son Mocoa en el Departamento del Putumayo, Quebradora en el Departamento de Antioquia y El Alacrán en el Departamento de Córdoba.

Según información del Visor Geográfico del Sistema Integral de Gestión Minera, en Colombia se tienen registrados por lo menos 210 títulos activos de mediana y gran escala, que incluyen entre sus minerales objetivo el cobre. Ana Carolina González, directora para América Latina del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI), estima que el 37 % del potencial de cobre colombiano se superpone con reservas forestales de Ley Segunda de 1959, que no permite actividades mineras a menos que el área del título minero sea sustraída temporal o definitivamente, es decir, que se le retire su categoría de reserva. Otro 22 % se encuentra en áreas donde se prohíbe hacer minería, conocidas, en términos técnicos, como áreas excluibles[1]. En total, en cerca del 60 % del territorio nacional está prohibida y/o condicionada toda actividad minera, situación esta que limita el interés inversionista en el gran potencial del cobre colombiano, lo que merece un serio debate público, al que me referiré a continuación.

El gran reto es que en Colombia logremos efectivamente que los proyectos de cobre no se ejecuten dentro de áreas declaradas previamente como excluidas, tales como los parques nacionales, ni en áreas declaradas y delimitadas legalmente como páramos y que, cuando su desarrollo cause impactos mitigables se ejecuten con la adecuada y real participación social, y con beneficios garantizados para las comunidades locales. Además, asegurando que en las áreas donde se realicen actividades mineras se prevengan, corrijan o compensen los impactos a los ecosistemas y al entorno social, para lo cual es fundamental que el Estado colombiano logre un correcto y estricto ejercicio de autoridad ambiental, que se ciña solamente a lo técnico y descarte la ideologización, que contrapone el desarrollo al aprovechamiento racional de los bines naturales; que las empresas que exploten el mineral tengan los más altos estándares en sostenibilidad desde el punto de vista social y ambiental; que no solo se cumplan las regulaciones legales aplicables en Colombia, sino, fundamentalmente, las que globalmente promuevan el desarrollo sostenible a largo plazo, así como acciones concretas contra el cambio climático.

La minería de cobre generaría importantes ingresos para el Gobierno Nacional y las regiones (vía impuestos y regalías), amén de empleo formal en zonas que a menudo requieren mayor inversión estatal. El cobre colombiano debe llegar a generar un encadenamiento productivo: la oportunidad no es solo exportar el mineral con bajo grado de procesamiento (los llamados concentrados), sino avanzar hasta, mediante el proceso de refinación, a producir cobre metálico, creando una cadena de valor completa: transformando el metal en productos terminados como cables o componentes para la industria de la electromovilidad, lo que diversificaría la matriz exportadora del país. Ningún país del mundo se ha enriquecido exportando minerales en bruto, ya que solo la industrialización del producto minero crea desarrollo y bienestar compartido.

Colombia apenas ha tenido una participación marginal en la minería de cobre, a diferencia de sus vecinos como Chile, Perú y Ecuador, que figuran, los dos primeros, entre los mayores productores del planeta. Aunque nuestro país no tiene una tradición destacable en la minería del cobre, existe una mina, El Roble, localizada en El Carmen de Atrato (Departamento del Chocó), que produce y exporta concentrados de sulfuros de cobre, con un contenido aproximado del 18 al 20 % de cobre, que se exporta principalmente a Japón. El proceso incluye minería subterránea, trituración, molienda y concentración por flotación. Sin embargo “se trata de una excepción más que de una regla en el panorama minero colombiano”, según explica el profesor Óscar Jaime Restrepo Baena, investigador del Departamento de Materiales y Minerales de la Facultad de Minas y presidente del Congreso Cobre Colombia, celebrado en dicha Facultad en julio de 2025.

La minería del cobre y su industrialización interna, así como la explotación del gas natural mediante fracking en el Valle Medio del Magdalena, conforman la posibilidad cierta que tiene nuestro país de generar los recursos fiscales que se requieren para atender, entre otras, la crisis fiscal, la transición energética, la crisis del sector eléctrico, la seguridad nacional y la crisis del sistema de salud.



[1] https://www.elnuevosiglo.com.co/internacional/mapa-del-cobre-en-colombia-mucho-potencial-pero-grandes-limitantes. Artículo publicado en el Periódico El Nuevo Sigle el 15 de julio de 2026, con apartes de un estudio publicado por Daniela Quintero y Andrés Díaz Páez en la agencia IPS.

Compromiso con el Tigre y La Patria Milagro

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Vamos a medir el tamaño del compromiso con el Tigre y con La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a navegar en la informalidad, haciendo todas sus operaciones en efectivo y por debajo de la mesa, formalícese: opere a través de la banca, pague sus impuestos y estará aportándole de verdad a La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje si en cuatro años regresa el comunismo.

Si usted ha sacado su dinero hacia diferentes paraísos fiscales y lo tiene a nombre de sociedades fantasmas, traiga la plata, inviértala en nuestro país y así colaborará con La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje y siga como va; cuando regrese el comunismo, sus hijos y nietos lo sufrirán por su culpa, a otro precio.

Si usted está sacando del país, en tandas de 10 000 USD, dinero para el exterior, no lo siga haciendo: inviértalo en La Patria Milagro.

Si usted se ha prestado para traer de a 9990 USD en efectivo, ganándose 990 USD, concientícese de que está ayudando al lavado de dinero del narcotráfico y que no lo debe volver a hacer, si realmente quiere contribuir con La Patria Milagro.

Si usted vive en el exterior y se ha prestado para enviar a Colombia, como remesas, dinero ilícito, pare ya de hacerlo: está perjudicando a La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a comprar contrabando, recuerde que está ayudando al lavado de activos ilícitos, apoyando la informalidad y el trabajo sin respetar el mínimo legal, ni los aportes a salud, riesgos y pensiones.

Si usted, como importador, está utilizando la subfacturación, no solo está poniendo en dificultades a los negocios formales y legales, también está contribuyendo directamente con los ilegales. No lo siga haciendo; después no se queje cuando dentro de cuatro años regrese el desastre de los comunistas.

Si usted acostumbra, al vender sus propiedades, a no declararlas por el valor comercial, está atentando contra La Patria Milagro.

Si usted le inventa gastos a su empresa con facturas de dudosa procedencia y le mete gastos personales para bajar la renta, deje de hacerlo. Tribute al Estado lo que corresponde, así parezca alto: La Patria Milagro lo requiere urgentemente. Seamos coherentes si no queremos que en cuatro años regrese el comunismo con su retórica a acabar con lo poquito que quedó.

Si usted es funcionario público, trabajador oficial o pertenece a alguna corporación del orden nacional, departamental o municipal, cuide la plática del Estado. No abuse: cuide y ayude a cuidar la cosa pública, o mejor, los bienes de todos. Si no lo hace, no se queje cuando se quede sin empleo y llegue el comunismo en cuatro años.

Si usted mantiene su patrimonio escondido dentro de una maraña de sociedades de papel para evadir impuestos, párese ahí. Ponga todo sobre la mesa y contribuya con La Patria Milagro. Si no lo hace, deje de quejarse y siga contribuyendo al regreso del comunismo, que sus hijos y nietos no se lo agradecerán.

Si usted se ríe porque sus propiedades están avaluadas en el catastro municipal por debajo del 50 % de su valor comercial, sígase riendo: en cuatro años llegará el comunismo y se las quitará.

Podríamos seguir con miles de ejemplos de actuaciones de ciudadanos que sí votaron conscientemente por el Tigre, porque tienen plena conciencia de que, si en estos cuatro años no se da La Patria Milagro, regresará el comunismo con más fuerza para exterminarnos.

Son 60 billones de pesos de déficit fiscal, que solo se conseguirán si todos nos comportamos fiscalmente como nos lo demanda La Patria Milagro. El resto es carreta e hipocresía.

Que nuestro Señor Jesucristo nos ilumine y nos ayude a enderezar nuestro comportamiento fiscal, para que, en esta oportunidad de solo cuatro años, podamos alcanzar La Patria Milagro por la que votamos.