martes, 14 de julio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 153


Sucesos de la semana regresa con el análisis de Antonio Montoya H. sobre los acontecimientos que marcaron la agenda nacional e internacional. En esta edición aborda la prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania, la nueva escalada entre Estados Unidos e Irán, la tragedia provocada por el terremoto en Venezuela, las decisiones de la cumbre de la OTAN, la actualidad política colombiana y el panorama del Mundial de Fútbol. Los invitamos a ver este nuevo análisis en www.elpensamientoalaire.com y conocer su visión sobre los hechos más relevantes de la semana.

¡Y ahora, Pasto!

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Solo estuve dos años como rector en el colegio Javeriano de Pasto, a finales de los años 90, pero los vínculos profundos que se crearon con estos amigos del sur equivaldrían a haber estado por lo menos 20. Hubo sintonía, química, feeling, empatía, simpatía …

Ya desde mis años de colegio en San Bartolomé y por correspondencia me hice amigo de un estudiante del Javeriano a quien vine a conocer solo 5 años después, cuando siendo novicio fui a Pasto a mi experiencia de trabajo en el hospital San Pedro. Alberto era hijo de Antonio Erlinto Eraso, médico cirujano, quien me invitó a presenciar en vivo y en directo en un quirófano una laparotomía de un paciente con cáncer estomacal.

Después supe que Luis Díaz del Castillo, el director, era hermano de dos que fueron estimados amigos: Emiliano, académico, historiador y también exgobernador del departamento, y Alfredo que me acompañaría en la administración del colegio. Las raíces de estas amistades tienen entonces más de 40 años.

La lista de pastusos amigos de aquellos años se hizo larga. En el noviciado Manuel, sobrino de Francisco Revelo, también exgobernador, y de Nury Unigarro, presidenta de la Cruz Roja. Julio Jiménez, entonces director de pastoral en San Ignacio fue mi mentor en la noble tarea de dar ejercicios ignacianos. Luego sería mi rector en la etapa de magisterio en Bucaramanga y después mi padrino de ordenación.

Repito, la lista es interminable y si me pongo a nombrar a todos de seguro que se me escapa algún nombre y no quiero perder esos amigos. Otro día les iré contando otros detalles.

El hecho es que ese don gratuito de la amistad cultivada por décadas, en este tiempo de receso vacacional me ha permitido volver al Valle de Atriz a gozarme una semana celebrando los 30 años de mi primera promoción de bachilleres, bautizando a María Valeria, hija de Mario y Cata, exalumnos; peregrinando a Las Lajas para celebrar la eucaristía a los pies de Nuestra Señora en compañía de Juan Carlos y Charo, pareja cuyo matrimonio presencié hace años; paseando a La Cocha para almorzar una deliciosa trucha, precedída de un buen hervido, en el puerto de El Encano, nuestra Venecia nariñense, con una veintena de amigos entre padres de familia, profesores y administrativos de mi tiempo; encuentros con amigos como Monseñor Enrique, obispo emérito… en fin.

Ya pasado de kilos, y sin remordimientos ni muchos detalles que generen perversas envidias, les cuento que saboreé otras delicias gastronómicas las cuales me tocó sufrir y padecer estos días: pastel de queso, aplanchados, quimbolitos, frito, hornado, lapingachos, empanadas de añejo, ají de maní y una que otra copita de aguardiente Nariño, versión rebajada del tradicional Galeras.

Todo eso muy rico, pero lo mejor: los amigos. Su afecto, su lealtad probada, sus detalles.

¡Gracias amigos de Pasto por tanto amor! ¡Los llevo en el corazón! ¡Gracias y bendiciones!

La olla fiscal raspada y el fogón ardiendo

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Este Gobierno —o mejor, desgobierno— próximo a terminar, se ocupó de subir el endeudamiento a tasas de usura y a cortos plazos, haciendo de los intereses el gran protagonista en la torta de los gastos del Estado. Presupuestalmente se convirtió en el Gobierno con menores ejecuciones y en el que mayor cantidad de compromisos de pago deja al entrante, además de ser el que más billones de pesos comprometió en vigencias futuras.

Entregó las EPS a interventores de su cuerda, quienes se encargaron de quebrar el sistema de salud, con las consecuencias que hoy sentimos los colombianos en las IPS (prestadores de salud), a las que no les llegan los recursos. La salud disputa los primeros puestos en la torta de gastos del Estado junto con intereses, pensiones y el Sistema General de Participaciones (SGP).

Destruyeron el sistema de defensa, que ocupa un lugar preponderante en los gastos del Estado, acabando con las inteligencias militar, policial y financiera; desmantelaron la aviación y el activo más importante y costoso: la cúpula de generales y coroneles capacitados, con mayor experiencia y conocimiento. Incluso acabaron con Indumil, poniéndolo a producir unos fusiles llamados “Jaguar”, que no pasaron las pruebas y representan un peligro para quien los use. Qué contrasentido. La recuperación de la seguridad costará muchísimos billones.

La estrategia electoral de subir el salario mínimo en forma desproporcionada hoy muestra sus efectos: inflación, desempleo e informalidad. Los datos del DANE entraron a cuidados intensivos; los convirtieron en mentirosos para sostener la equivocada retórica del comunismo de izquierda, dispuesto a seguir engañando a los incautos. Por ejemplo, las cifras de crecimiento del empleo formal no corresponden con las afiliaciones a salud, pensiones y riesgos, que decrecen sustancialmente.

El tema pensional, duramente golpeado por el incremento del salario mínimo, ocupa el primer lugar en los gastos del Estado. Colpensiones, manejada a las patadas como todo lo de este saliente gobierno, parece haber entregado el manejo de su base de datos para el pago de pensiones a una unión temporal, lo que tiene muy preocupada a la suspendida comisión de empalme.

Por el momento, estos cinco rubros punteros en el gasto público requieren atención urgente, mientras el gobierno saliente continúa, como loco y a las patadas, firmando contratos y realizando gastos escandalosos y dañinos, que obligarán a decisiones muy difíciles.

En mi sentir, tocará subir la edad de jubilación, haciendo entender que la tasa de natalidad ha disminuido y la expectativa de vida ha aumentado. Tocará eliminar el subsidio al combustible diésel, dejando los precios de pasajes y fletes al vaivén del mercado. Tocará reducir descuentos y exenciones tributarias que, viéndolo bien, no han sido detonadores de inversión ni decisivos en la fijación de precios de bienes y servicios. Entre ellas: energías renovables, economía naranja, hotelería y ecoturismo, pagos a personal científico, inversiones en activos fijos, energías limpias, vehículos eléctricos, contratación de jóvenes, excombatientes, discapacitados y mujeres víctimas, zonas francas, etc. Incluso habrá que estudiar una disminución en el IVA, incluyendo bienes y servicios que hoy gozan de exención.

La renegociación de la deuda en términos de plazo y tasas será un hecho. El apetito inversionista, las condiciones de seriedad y la seguridad física y jurídica se recuperarán rápidamente. La austeridad será notoria y medible. La corrupción no tendrá espacio y quienes la cometieron en este gobierno serán perseguidos y castigados.

Respecto a la declaratoria de guerra contra el narcotráfico, la extorsión y demás delitos que hoy afligen a nuestra nación, los delincuentes deben aprovechar las ventajas que trae la ley para el sometimiento voluntario. Jamás se debe volver a cometer el error de entrar en una guerra con el Estado, como la que en épocas que no queremos recordar nos tocó vivir a quienes tenemos más de 40 años.

La economía colombiana adolece de una diferencia entre ingresos y egresos de unos 50 billones, lo que obliga a un fuerte ajuste fiscal. El gobierno entrante, con decisión y responsabilidad, desde antes de la posesión ha empezado a enfrentar este reto, pidiendo al saliente no firmar contratos innecesarios —ni de obras, ni de prestación de servicios, ni laborales— ni realizar viajes innecesarios, como el último al Vaticano con comitivas no gubernamentales, con todos los costos de viaje, hospedaje y alimentación pagados con el erario, costumbre reiterada en este desastroso gobierno.

Ya se preparan decretos urgentes encaminados a congelar el gasto público y a acometer con la mayor inmediatez la reconstrucción de entidades como Ecopetrol y otras estatales que se encuentran en el más vergonzoso desgreño administrativo y caos financiero, ocasionados por irresponsables y corruptos administradores. Estos se irán descubriendo en la medida en que avance el proceso de empalme, cada vez más difícil por la ineptitud y escaso conocimiento de quienes entregan la información, seguramente intentando esconder mucha de ella para dificultar la labor de quienes la reciben y tendrán la responsabilidad de la reconstrucción institucional estatal.

El gobierno que asumirá el 7 de agosto trabaja a marchas forzadas con la banca nacional e internacional y demás organismos de crédito, para renegociar intereses y plazos, diseñando estrategias que permitan cumplir con la regla fiscal, recuperar la credibilidad y mejorar las calificaciones de riesgo país, hoy bastante deterioradas.

La ampliación del universo de contribuyentes, donde los procesos de formalización jugarán un papel muy importante, contribuirá además a los aportes en salud, pensiones y riesgos, que en forma tarifaria escalonada encontrarán atractivo su ingreso a la formalidad.

La lucha contra el contrabando y el narcotráfico requerirá de una colaboración muy especial de todos los colombianos que añoramos la seguridad. Conductas como comprar contrabando y tolerar lavado de dinero disfrazado en importaciones deben ser repudiadas socialmente y castigadas por la ley.

Muchas exenciones y deducciones tributarias desaparecerán, como las que hoy existen para bienes exentos del IVA. Tendrán que ser revisadas con lupa para tomar decisiones muy sensibles y difíciles, que seguramente generarán retóricas con impacto político y social, e incluso revueltas violentas de primeras líneas, que deberán ser reprimidas con decisión y cuidado por la vida.

Estas y otras medidas novedosas, encaminadas a un ajuste fiscal, buscan disminuir el déficit y garantizar la sostenibilidad de las medidas asistenciales en alimentación, vivienda y subsidios.

Que nuestro Señor Jesucristo ilumine y dé mucha fuerza al gobierno entrante. Nos esperan días muy difíciles que tendremos que recorrer, acompañando al gobierno del Tigre.

El gran potencial de hidrocarburos no convencionales en Colombia

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

La Formación La Luna es una de las unidades geológicas más importantes del Valle Medio del Magdalena y de Colombia, depositada hace aproximadamente 90 millones de años en ambientes marinos de aguas profundas, lo que permitió la acumulación y preservación de grandes cantidades de materia orgánica, provenientes de la abundante fauna marina que existió en ese hábitat. En la Formación La Luna se encuentra el yacimiento no convencional de hidrocarburos -gas natural y crudo- más prospectivo de Colombia, considerado el tercero en volumen de reservas y potencial de extracción en el hemisferio occidental.

Por efecto de fuerzas tectónicas durante el paroxismo andino del Terciario Superior (etapa de máxima intensidad y levantamiento acelerado la Cordillera de los Andes), una parte de los hidrocarburos contenidos en la Formación La Luna, a través de fracturas migró hacia rocas areniscas de las formaciones Lisama y La Paz del Terciario Inferior, que por su alta porosidad permitieron la acumulación del petróleo[1]. Las formaciones Lisama y La Paz conforman el yacimiento de petróleo más importante de Colombia, explotado por métodos convencionales desde 1918, cuando La compañía estadounidense Tropical Oil Company descubrió el primer pozo comercial del país (Infantas No. 1) en el corregimiento de El Centro, en Barrancabermeja. A partir de 1951, Ecopetrol asumió el control directo de los campos y la refinería entregados por Tropical.

En el Corregimiento de Casabe (Municipio de Yondó, Departamento de Antioquia) en el mismo Valle Medio del Magdalena), en 1941 la compañía holandesa Shell descubrió el Campo Casabe un nuevo campo petrolero, geológicamente similar al campo vecino de Barrancabermeja, hoy también operado por Ecopetrol.

Las formaciones Lisama y La Paz son reconocidas por almacenar los grandes yacimientos de petróleo de la cuenca del Valle Medio del Magdalena en los campos De Mares/Infantas en Barrancabermeja, Yariguí-Cantagallo, localizado a unos 20 km al noroeste de Barrancabermeja, en los municipios de Puerto Wilches (departamento de Santander) y Cantagallo (departamento de Bolívar) y de Casabe en el Municipio de Yondó (departamento de Antioquia). La cuenca del Valle Medio del Magdalena tiene una extensión de 34.400 km2, donde se dispone de la infraestructura requerida, incluyendo oleoducto y gasoducto, para el desarrollo de un nuevo campo productor de hidrocarburos no convencionales, contenidos en la Formación La Luna, explotable mediante la técnica de fracturación hidráulica, conocida como fracking.

Como afirmé en mi anterior columna, Colombia enfrenta una crisis inminente de soberanía energética. Con reservas de gas natural que apenas superan los 5 años. El déficit de gas natural en Colombia representa cerca del 39 % de la demanda nacional. El país dejó de ser autosuficiente y actualmente importa una tercera parte del gas que consume, con una caída del 16,8 % en las reservas probadas y una drástica reducción en la producción nacional, lo que exige concentrar todos los esfuerzos para evitar la dependencia de importaciones costosas y nuevos incrementos en las tarifas. A corto plazo las prioridades deben orientarse a agilizar los trámites para poner en operación comercial el proyecto mar adentro (offshore) Sirius y desarrollar el promisorio campo del Valle Medio del Magdalena.

El desarrollo de los proyectos gasíferos Sirius (localizado mar adentro, frente a las costas de la Goajira) y Valle Medio del Magdalena pueden aportar gran parte de los recursos para financiar la transición energética sustentable hacia las energías renovables no convencionales, energías solar y eólica, sin afectar la justicia ambiental para los sectores populares.

Para la puesta en marcha del proyecto gasífero no convencional del Valle Medio del Magdalena se han propuesto dos pozos piloto, que se localizarían en el Municipio de Puerto Wilches, que permitan reducir al máximo los riesgos asociados a la práctica del fracking, en especial las eventuales afectaciones de los acuíferos de agua dulce que podrían ser contaminados durante la operación comercial del campo. Los dos pozos piloto propuestos son: Pozo Kalé, adjudicado a Ecopetrol y Pozo Platero, adjudicado a la asociación Ecopetrol y ExxonMobil.

Los objetivos principales de estos dos pozos piloto, que en realidad deberían llamarse pozos exploratorios, son los siguientes; 1) Determinar el potencial de hidrocarburos contenidos en la Formación La Luna. 2)  Evaluar la viabilidad técnica y económica de desarrollar una explotación comercial del yacimiento, mediante la técnica de fracking y 3). Definir si es seguro usar esta técnica sin causar daños ambientales irreversibles. A la información que aportarán los pozos piloto propuestos, se suma toda la experiencia acumulada por Ecopetrol durante los últimos 75 años en la explotación convencional del gran campo petrolero del Valle Medio del Magdalena.

Registremos con gran complacencia las declaraciones del futuro ministro del Ambiente, el biólogo Fabio Arjona, cuando, en entrevista con Blu Radio del pasado 3 de julio, sostuvo que “la principal tarea que tendrá su administración en materia de explotación de hidrocarburos será hacer un fracking responsable con la ayuda de los otros ministerios”. Esto debe interpretarse como dar vía libre al pozo piloto y a la posibilidad de la explotación comercial del gran futuro campo petrolero del Magdalena Medio por métodos no convencionales (fracking). Esperamos que el futuro gobierno del presidente Abelardo de La Espriella acierte en el nombramiento de un buen ministro de Minas y Energía.



[1] Esta hipótesis, no canónica en la comunidad geológica, explica la migración del petróleo del Valle Medio del Magdalena desde la Formación La Luna hacia formaciones terciarias. Para el autor resulta la más plausible, ya que se basa en eventos ampliamente aceptados.  Para este columnista toda investigación debe partir de la formulación de la hipótesis más simple hacia lo más complejo, no al contrario.

viernes, 10 de julio de 2026

Hay que reconocerle al país abierta y francamente los errores cometidos

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Primero. No haber sido jurídica, política y socialmente capaces como sociedad y oposición. Congreso y justicia debieron haber hecho valer el triunfo en las urnas el “NO” entre octubre de 2016 y agosto 7 de 2018.

Segundo. Que de 2018 a 2022 había una misión y un compromiso con la nación que no se cumplió, el electorado y la democracia debían retornar a la legalidad plena.

Si se sabía que el referendo no se respetó y se impuso el “SÍ” a golpe de corrupción de Santos y sus operadores delincuenciales en el Congreso y en la Corte, se instauró la JEP y la Comisión de la Verdad por encima de la voluntad popular, la tarea era volver a la legalidad y se incumplió a sabiendas de que el mandato de cumplir los acuerdos era ilegal y producto del dolo que llamaron mermelada porque se sabía que todo eso era un montaje delincuencial, y ni el nuevo Gobierno, ni el Congreso, ni los fiscales, procuradores y contralores ni las Fuerzas Armadas constitucionales hicieron nada. Mientras, el único que resultó en la casa por cárcel injustamente fue Uribe quien respaldó a Santos, a Zuluaga y a Duque.

Fallaron los tres poderes públicos y los órganos de control, y los partidos políticos al igual que los parlamentarios, el Centro Democrático y el gobierno Duque.

No cumplieron el mandato para el cual se les eligió en materia de legalidad.

Cuando no se tiene el valor de reconocer los errores cometidos en el pasado ni la voluntad de enmendarlos, se está condenado a seguir pagando las consecuencias.

¿Volverá el país algún día a la normalidad en materia de legalidad o seguiremos cuatro años locos reclamando la unidad de propósito nacional en ese sentido mientras el show político de los ilegales continúa bailando al son del dinero mal habido de toda la delincuencia pública y privada que tiene el país inundado de dólares y corrupción?

En 100 días lo veremos.

Ganar las elecciones no es suficiente

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Con el correr de los días se agiganta aún más la perspectiva de la gesta patriótica librada por Abelardo de la Espriella y los Defensores de la Patria para derrotar en las urnas al candidato del gobierno más corrupto y pernicioso de toda nuestra historia.

Atrás quedó el argumento de que la victoria fue tan solo de 250 000 votos, una vez que se ha comprobado la monumental corrupción patrocinada por el gobierno petrista, en favor del perdedor, a través de toda clase de trampas como la de reparto de dineros en vísperas electorales, la profusa celebración de contratos para aumentar la burocracia, las concesiones a guerrilleros para que colaboraran en la campaña, el constreñimiento a los votantes en zonas apartadas y la ilegal participación en política por parte del presidente en medio de la mayor impunidad.

Se abre, por supuesto, un paréntesis de esperanza para el pueblo colombiano, confirmado por los anuncios del presidente electo y de su brillante equipo sobre las medidas que adoptarán para revertir el monstruoso daño que deja como legado la extrema izquierda.

Pero dejaríamos de ser responsables si no advertimos que la corrupción que padecimos durante 4 años tiene su origen mucho antes de la época electoral. Los mismos ciudadanos que votaron en esta oportunidad volverán a hacerlo dentro de 4 años y lo harán muchos de ellos bajo las mismas presiones de la falacia comunista. Ya asoman las primeras señales de la estrategia que adelantará la oposición. Comienzan por desconocer la legitimidad de las elecciones para pasar al intento del golpe de estado que preparan con sus aliados, los facinerosos de todos los pelambres. Desarrollarán una narrativa falaz y sin pausa contra todas las actuaciones del nuevo mandato y, al final, encontrarán en la “batalla del lenguaje” los instrumentos para manipular a las masas y regresar al poder.

Paralelamente al desarrollo del completo programa de gobierno enmarcado como la “Patria Milagro”, debemos todos, el gobierno y los ciudadanos de a pie, complementar el triunfo obtenido en las urnas con la victoria en la batalla cultural.

Quienes influyen en la formación de los futuros ciudadanos, tienen en sus manos el destino del país y la solidez del sistema democrático. Me atrevería a proponer unas cuantas acciones básicas al respecto:

a. Intervención a fondo en la educación para desterrar el adoctrinamiento en la doctrina marxista y en la teoría LGTB. Intensificar la enseñanza de principios y valores espirituales sobre la honestidad, la responsabilidad, el respeto por los derechos ajenos, el progreso personal a través del esfuerzo y del mérito, el amor por la patria, la solidaridad con los necesitados, el respeto al Estado de derecho y a los principios democráticos.

b. Protección a la familia, como el punto de partida para la formación de los futuros ciudadanos. Hay que dar especial protección a las madres solteras, establecer sistemas para que obtengan ingresos suficientes como emprendedoras o madres cuidadoras, y proporcionarles facilidades para su educación. Mientas la población permanezca en la ignorancia será fácilmente manipulada por los populistas sin escrúpulos ni moral. Fortalecer la institución familiar penalizando el aborto y rodeando de ayuda a las solteras embarazadas.

c. La izquierda aprovecha el nuevo lenguaje con el cual pretende seguir instrumentalizando a las masas poco informadas. No puede caer la democracia en la ingenuidad de seguir patrocinando eventos dizque culturales o de entretenimiento que tienen un sesgo abiertamente izquierdista. Asimismo, se encuentran multitud de ONGS, corporaciones, publicaciones, centros de estudio, etcétera, con disfraz intelectual o comunitario, que reciben ayudas estatales para financiar su proselitismo. Los medios de comunicación estatales como los que tienen presencia en las redes sociales, la televisión y la radio deben asumir el papel de educadoras de la sociedad con programas acordes con la defensa del Estado de derecho, la convivencia pacífica, la búsqueda del bien común y el sistema democrático

Recientemente el escritor Pierre Claire, en su artículo titulado “La infiltración cultural que sobrevive a las derrotas electorales” expresa:

“Este mecanismo interesa directamente a una región donde la derecha encadena victorias electorales espectaculares desde hace 3 años, de Colombia a Perú o Argentina. Ganar una elección es recuperar un edificio; reconquistar el país o el lenguaje es una obra mucho más lenta y difícil que cualquier mandato presidencial.

Si las nuevas derechas latinoamericanas no libran también esa batalla cultural en las escuelas, la universidad, los medios o las administraciones, terminarán gobernando sin gobernar realmente.

Los mandatos que los ciudadanos van a considerar decepcionantes por alejarse de las promesas iniciales serán como un simple paréntesis, teniendo en cuenta que la izquierda nunca ha sido derrotada de verdad.”

jueves, 9 de julio de 2026

Lo que ocurre mientras nadie mira

Fredy Angarita
Fredy Angarita

"El tiempo también tiene rutina"

En mis pequeñas historias, por lo general los invito a observar, a detenerse un momento para mirar aquello que otros no ven o, simplemente, deciden ignorar. En lo cotidiano suelo encontrar frases sobre el tiempo que siempre terminan haciéndome pensar:

"Cinco minutos bastan para soñar toda una vida; así de relativo es el tiempo." — Mario Benedetti.

"El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto." — Charles Chaplin.

"Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?" — Mahatma Gandhi.

"Sin tiempo no hay futuro, pero con tiempo puedes perderte el presente." — Frank Sinatra.

"La ley, la democracia, el amor… nada tiene más peso sobre nuestras vidas que el tiempo." — Winston Churchill.


Seguramente se preguntarán qué tiene que ver con el tiempo observar… yo le digo, mucho más de lo que parece.

Observar también es dedicarle tiempo a aquello que la rutina vuelve invisible. Por eso quiero contarles la historia de un fotógrafo que convirtió la paciencia en su mejor herramienta.

En el 2017 publicó un libro titulado 42nd and Vanderbilt[1]. Durante nueve años, entre las 8:30 y las 9:30 de la mañana, se ubicó en la misma esquina de Nueva York para fotografiar a todas las personas que pasaban por allí. ¿Nueve años?, ¿La misma esquina?, ¿La misma hora?

El resultado es fascinante. En sus fotografías aparecen personas que vuelven a cruzar el mismo lugar años después: algunas con la misma expresión de afán, otras con la misma forma de vestir y muchas atrapadas en la misma rutina. Lo único que cambia de manera inevitable es el tiempo.

El fotógrafo, Peter Funch, no pretendía demostrar que vivimos igual todos los días. Quería invitarnos a pensar en cuánto de nuestra vida transcurre en piloto automático.

Imaginen dedicar nueve años a un proyecto sin saber con certeza cuál sería el resultado.

No cualquiera tiene esa paciencia, ni esa convicción. Mientras leía sobre su trabajo recordé una canción de Calle 13, Así de grandes son las ideas, donde dice:

"La repetición de una acción es la técnica más efectiva para la prolongación..."

Quizá por eso las grandes ideas rara vez aparecen de inmediato, se construyen a fuerza de insistir, de repetir, de equivocarse y de volver a empezar.

Más que una historia sobre fotografía, esta es una invitación a entender que no todo sale bien a la primera; a veces la repetición no es un fracaso, es el camino para perfeccionar una idea y, al mismo tiempo, es una invitación a mirar con más atención.

Porque mientras creemos que el mundo ocurre a toda velocidad frente a nuestros ojos, el verdadero mundo sigue ocurriendo dentro de nuestras cabezas.

La próxima vez que caminen por una calle, deténganse unos segundos, miren a quienes pasan. Y háganse la misma pregunta que se hizo Peter Funch durante nueve años:

“¿Qué estará pasando por sus mentes?”