En una nueva entrega de su conversatorio semanal para el blog El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. aborda los principales acontecimientos internacionales y nacionales que hoy generan impacto económico, político y social: la crisis energética por el estrecho de Ormuz, los movimientos diplomáticos de Estados Unidos frente a Venezuela y Cuba, la situación fiscal de Colombia y la polarización de la campaña presidencial. Con su estilo directo y reflexivo, invita además a defender la democracia y a centrar el debate en las propuestas y no en las divisiones. No se pierdan este nuevo análisis y acompáñenlo en esta conversación sobre la actualidad mundial y colombiana.
martes, 19 de mayo de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 147
En una nueva entrega de su conversatorio semanal para el blog El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. aborda los principales acontecimientos internacionales y nacionales que hoy generan impacto económico, político y social: la crisis energética por el estrecho de Ormuz, los movimientos diplomáticos de Estados Unidos frente a Venezuela y Cuba, la situación fiscal de Colombia y la polarización de la campaña presidencial. Con su estilo directo y reflexivo, invita además a defender la democracia y a centrar el debate en las propuestas y no en las divisiones. No se pierdan este nuevo análisis y acompáñenlo en esta conversación sobre la actualidad mundial y colombiana.
Rothko en Florencia
Lucrecia Piedrahíta
Cuando
el color volvió a ser sagrado y la cultura volvió a producir ciudad.
En
Florencia está ocurriendo uno de los acontecimientos curatoriales más
importantes de los últimos años en Europa. Mark Rothko ha regresado
simbólicamente a la ciudad que transformó la idea occidental de belleza, y
Florencia entiende nuevamente que el arte contemporáneo no es una ruptura
del Renacimiento, sino una de sus continuidades más profundas.
Impacto
más allá del arte
La
gran retrospectiva Rothko en Palazzo Strozzi, curada por Christopher
Rothko y Elena Geuna, construye una tesis visual sobre el tiempo, el
silencio y la espiritualidad del color. También confirma lo que Arturo
Galansino ha logrado desde Palazzo Strozzi: convertir nuevamente a Firenze
en un centro internacional para el arte contemporáneo.
En
una ciudad donde el peso de Michelangelo, Leonardo da Vinci, Sandro Botticelli,
Giotto y Fra Angelico parecía suficiente para clausurar cualquier conversación
contemporánea, Palazzo Strozzi abrió un diálogo entre siglos. Las cifras
revelan la magnitud de esa transformación. Hoy la institución opera con uno de
los modelos culturales más dinámicos de Italia: cerca del 40 %
de sus ingresos provienen de taquilla y aproximadamente el 45 % de
patrocinio privado. Gracias a ello, Florencia ha vuelto a insertarse en
el mapa global del arte contemporáneo con exposiciones de Ai Weiwei, Marina
Abramović, Anish Kapoor y Helen Frankenthaler. Pero Rothko ocupa otro lugar
dentro de esa historia reciente.
Porque
Firenze comprendió algo decisivo para las ciudades culturales del siglo XXI: el
patrimonio no sobrevive repitiéndose a sí mismo, sino entrando en
conversación con el presente. El Renacimiento no puede convertirse en
una reliquia inmóvil. Debe seguir produciendo pensamiento contemporáneo,
turismo cultural sofisticado y economía simbólica.
Rothko
en Firenze tampoco
funciona como una exposición construida desde el espectáculo. Su radicalidad
consiste justamente en lo contrario. En una época gobernada por pantallas,
velocidad y fragmentación digital, esta exposición vuelve a convocar
multitudes alrededor de algo profundamente improductivo: quedarse quietos
mirando color.
El
valor
Y
precisamente allí reside parte de su enorme valor cultural y económico.
La exposición demuestra que todavía existe una economía internacional de la
contemplación; una economía construida no desde el consumo rápido de
imágenes, sino desde la experiencia estética profunda. Tal vez allí
resida el verdadero triunfo cultural de Florencia hoy: haber entendido que el arte
contemporáneo no solo produce prestigio simbólico, sino también nuevas formas
de atención humana.
Porque
Rothko vuelve a Firenze como si siempre hubiera pertenecido allí. La
exposición despliega más de setenta obras en una línea cronológica impecable
que permite comprender el espectro total de su investigación pictórica: desde
las obras figurativas de los años treinta hasta las grandes atmósferas
cromáticas finales. La museografía tiene la inteligencia de no acelerar esa
transición. El visitante avanza lentamente desde la figura hacia la
desaparición de la figura; desde el relato hacia la vibración pura.
Uno
comprende entonces que Rothko nunca abandonó realmente la figura humana.
Simplemente desplazó la figura hacia el interior del espectador. Los campos
de color comienzan a comportarse como arquitectura emocional. Los amarillos
irradian expansión y respiración. Los verdes contienen gravedad terrestre y
silencio. Los azules producen profundidad metafísica. Los rojos dejan de ser
color para convertirse en umbral, memoria y eternidad.
Contraste
La
museografía comprende perfectamente esta condición arquitectónica de Rothko.
Las salas están construidas desde la penumbra para desacelerar el cuerpo
y conducir al espectador hacia la contemplación. La abstracción aquí se
convierte en atmósfera espiritual. Las pinturas respiran. Expanden el muro.
Alteran la percepción del espacio. La exposición alcanza una dimensión aún más
conmovedora cuando se despliega hacia el Museo di San Marco y la Biblioteca
Medicea Laurenziana. Allí la curaduría se convierte en manifiesto. Porque lo
que esta exposición propone es que el gran arte pertenece a una intensidad
espiritual compartida.
Rothko
visitó Firenze en 1950,
profundamente impactado por los frescos luminosos de Fra Angelico y por
la atmósfera devocional de San Marco. La exposición entiende la importancia de
esa revelación y construye uno de los gestos curatoriales más sofisticados
de todo el recorrido: pequeñas obras de Rothko, pertenecientes a distintos
períodos y realizadas en técnicas diversas, dialogan directamente con los
frescos de Fra Angelico. Las relaciones no son anecdóticas. Surgen desde afinidades
de color, de materia y de impulso espiritual.
Y
allí aparece quizás una de las lecciones más importantes de esta exposición:
tanto el convento de San Marco como la Biblioteca Laurenziana enseñan a mirar
las relaciones profundas entre el arte clásico y el arte contemporáneo.
Enseñan que las verdaderas obras maestras no pertenecen a una época, sino a
una intensidad de experiencia humana capaz de atravesar los siglos.
Entre
Fra Angelico y Rothko existen quinientos años de distancia histórica.
Pero frente a las obras esa distancia desaparece. Ambos entienden el
color como revelación interior. Ambos construyen silencio. Ambos
producen contemplación. Ambos crean espacios para el alma. En San Marco, los
campos cromáticos de Rothko parecen absorber la respiración lenta de las celdas
pintadas por Fra Angelico. Y en la Laurenziana ocurre algo todavía más
poderoso: la arquitectura de Michelangelo comienza a funcionar como un
cuerpo emocional capaz de contener la abstracción moderna y contemporánea.
Allí
uno comprende algo esencial: Rothko también era arquitecto… de estados
interiores.
Hace
algunos años Christopher Rothko recordó que su padre quería que las personas
lloraran frente a sus pinturas del mismo modo en que lloraban frente a
la música. Y en Firenze esa frase adquiere una dimensión total.
Mientras recorría las salas en penumbra pensé varias veces en Lascia ch’io
pianga de George Frideric Handel:
“Lascia
ch’io pianga e che sospiri la libertà.”
“Déjame
llorar y suspirar por la libertad.”
Quizás
eso sea finalmente Rothko. Una forma silenciosa de libertad interior. En
Florencia, el color volvió a ser sagrado. Y esa arquitectura
invisible construida por Rothko —hecha de penumbra y silencio, termina por abrirnos
el corazón frente a nosotros mismos.
Economía
& Cultura | Rothko en Florencia: cuando el color volvió a ser sagrado y la
cultura volvió a producir ciudad
Columna
de Lucrecia Piedrahíta (arquitecta/curadora) para el periódico El Tiempo.
La Amazonía podría transformarse en sabana
José Hilario López Agudelo
Nature,
en su edición online del día 7 del mes de mayo, publicó un artículo con los
resultados de una investigación de Nico Wunderling et al de la Universidad
Goethe de Frankfurt, titulado Deforestation-induced drying lowers Amazon
climate threshold (“La sequía provocada por la deforestación reduce el
umbral climático del Amazonas”)[1].
El
referido estudio revela que en 2020 la pérdida acumulada del bosque amazónico
rondaba entre el 17 y el 18 %; además advierte que si la deforestación aumenta
hasta un 22-28 % con un
calentamiento global entre 1,5 y 1,9 ºC por encima de los
niveles preindustriales, la selva amazónica cruzará un punto de inflexión y dos
tercios de su superficie se convertirán en sabana. Ese mismo escenario sucederá
si la deforestación se mantiene en los niveles actuales, pero el cambio
climático eleva la temperatura global hasta los 3,7- 4 °C. A esta misma
conclusión llega un estudio del Instituto Potsdam para la Investigación sobre
el Impacto del Cambio Climático, cuyos detalles también se han publicado en Nature.
La
Amazonía actúa como un inmenso sumidero de carbono, absorbiendo aproximadamente
1.500 millones de toneladas de CO2 al año. La vegetación y los suelos
amazónicos almacenan entre 90 y 140 mil millones de toneladas de CO2
lo que ayuda a evitar que este gas de efecto invernadero llegue a la atmósfera
y acelere el calentamiento global. Además de capturar CO2, la Amazonía
regula los patrones climáticos globales mediante la liberación de vapor de
agua, generando los llamados "ríos voladores" que influyen en el
régimen de lluvias en la Región Andina, donde se encuentra la mayor parte de la
población suramericana. Recuérdese el racionamiento de agua en la ciudad de
Bogotá y municipios vecinos entre abril de 2024 y abril 2025, causado por el debilitamiento
de los ríos voladores que se precipitan en el páramo de Chingaza, donde se
encuentran los principales embalses que dispone el acueducto de Bogotá.
El
estudio de la Universidad Goethe revela que la Amazonía recicla la mitad de su
propia lluvia, y que perder ese mecanismo podría arrastrar a regiones situadas
a miles de kilómetros hacia una espiral de sequías imparables. El problema consiste
en que la pérdida de masa forestal, unida al
calentamiento global, interrumpe el reciclaje de la lluvia,
desestabiliza la humedad de la zona y provoca un peligroso efecto en cadena con
consecuencias para todo el ecosistema y para el resto del planeta. "La
deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que
habíamos previsto anteriormente. Reseca la atmósfera y debilita la propia
generación de precipitaciones del bosque", denuncia Nico Wunderling,
coautor del estudio de la Universidad Goethe, atrás citado. A lo que agrega, “Incluso
un calentamiento adicional moderado podría entonces desencadenar efectos en
cadena en grandes partes del bosque”.
Johan
Rockström, también coautor del referido estudio de la Universidad Goethe, comenta:
“La selva amazónica ha desempeñado un papel fundamental en la estabilización
del sistema terrestre como sumidero de carbono, regulador del ciclo del agua y
hogar de la biodiversidad terrestre más rica del planeta, pero la deforestación
continuada está socavando esta estabilidad, lo que acerca al bosque a un punto
de inflexión".
Frenar
la tala y restaurar el bosque, la única salida
La
comunidad científica coincide en que detener la deforestación reforzaría
sustancialmente la resiliencia del bioma amazónico ante el calentamiento global.
Sin embargo, existe un serio obstáculo que impide avanzar en este propósito: la
presencia de múltiples grupos armados por fuera de la ley que promueven la tala
del bosque para la siembra de coca, explotaciones mineras (principalmente oro
aluvial) y ganadería extensiva, a lo cual se suma la construcción de las vías
de acceso, que apoyen las anteriores actividades. Según el presidente Lula da
Silva, en la Amazonía operan hasta 17 organizaciones criminales compitiendo por
el control del territorio.
La
V Cumbre de presidentes de los Estados Miembros del Tratado de la Cuenca
Amazónica (OTCA) reunida en Bogotá en 2025, antesala de COP30 que se celebró a
finales de 2025 en Belém de Pará, debatió el papel que los países amazónicos
van a jugar para proteger la mayor selva y pulmón del mundo. En lo relativo a
la presencia de grupos armados, el informe “Amazonía en disputa. Seguridad
climática y conflictos socioambientales en la Amazonía noroccidental”,
presentado por la V Cumbre de la OTCA, hace un llamado urgente a los Estados,
la sociedad civil y la comunidad internacional a actuar de manera decidida ante
una realidad crítica.
La
Amazonía noroccidental, en su mayor parte territorio colombiano, compartido con
Ecuador, Perú y Brasil es una región que cumple una función estratégica vital
dentro del gran bioma amazónico. En la cuenca hidrográfica del río Putumayo y
en parte del denominado Trapecio Amazónico se conforma la conexión entre las
altas montañas andinas y la planicie amazónica. Justamente estas dos
subregiones, las más vulnerables por su valor ecosistémico y geopolítico de la Amazonía,
se han convertido en territorios en disputa por múltiples actores al margen de
la ley, atraídos por actividades ilegales, que compiten por la extracción de
los bienes naturales, generando una crisis multidimensional que amenaza no sólo
la vida y el equilibrio ambiental, sino también la democracia, la seguridad
climática y la estabilidad regional.
La
realidad de una Amazonía en disputa remite a un complejo escenario de
confrontación territorial multisectorial. No se trata únicamente de un
conflicto entre actores legales e ilegales, sino de una lucha por el
significado mismo del territorio, su uso, su gobernanza y su futuro. Según la
OTCA, en el centro de esa disputa confluyen múltiples conflictos, que van desde
disputas entre los mismos grupos del crimen organizado y entre las comunidades
nativas y en las mismas instituciones gubernamentales.
Crisis
Group, una organización International no gubernamental, acaba de publicar un artículo
titulado “El saqueo de la selva: blindar a la Amazonía del crimen organizado”[2],
que empieza por afirmar que el crimen organizado se ha convertido en un
importante obstáculo para la preservación de la Amazonía. Las organizaciones
criminales se expanden y conectan libremente por toda la cuenca, infiltrándose
en organismos estatales, empresas formales y comunidades. Por ello, a los
gobiernos nacionales se les dificulta lograr la colaboración de las comunidades
para hacer frente a tan diversas dinámicas ilegales. El crimen organizado se ha
convertido en uno de los principales obstáculos para los esfuerzos por frenar
la destrucción ambiental en la Amazonía y salvar uno de los ecosistemas más
importantes del planeta. “Lo que antes era principalmente un desafío de
conservación se ha convertido en una crisis de gobernanza y seguridad, lo que
hace mucho más difícil que los Estados cumplan sus planes de protección
ambiental”, expresa Bram Ebus, coautor del artículo de Crisis Group, atrás
referido.
Dos
actores principales hacen frente a la expansión del crimen organizado: las
comunidades indígenas y las fuerzas estatales. Las primeras son el blanco más
vulnerable a la violencia de los grupos criminales, mientras tanto las agencias
de seguridad estatales sólo esporádicamente combaten las operaciones criminales,
sin llegar a desmantelar el aparato financiero que sustenta estas redes ni
emprender acciones contra sus cabecillas. Las operaciones de seguridad rara vez
se coordinan con las comunidades indígenas.
Lograr
una efectiva cooperación entre las fuerzas de seguridad estatales y las
guardias indígenas es un desafío fundamental para la seguridad en toda la
Amazonía; además es el mecanismo más prometedor para detener a los grupos
ilegales. Muchas guardias indígenas (grupos de protección comunitarios creados
para defender a sus pueblos, territorios y modos de vida) afirman querer
colaborar con las autoridades nacionales para protegerse de los grupos
criminales. Estas comunidades podrían detectar actividades ilícitas, alertar a
los funcionarios estatales y coordinar una respuesta con las fuerzas de
seguridad. En los territorios indígenas yanomami del norte de Brasil,
por ejemplo, donde este tipo de colaboración ha tenido éxito, la deforestación
y la actividad delictiva han disminuido sustancialmente. Sin embargo, en la
mayoría de los casos, la desconfianza mutua, el temor a la colusión criminal y
la falta de recursos dificultan la colaboración. Una mayor cooperación entre
ambos (guardias indígenas y autoridades nacionales) debe ser el pilar de una
campaña para proteger la Amazonía del crimen organizado.
Salvar la Amazonía no es sólo responsabilidad de los ocho países a los que pertenece este valioso bioma, de cuya conservación depende la estabilidad del planeta. OTCA debería ser nuestro vocero ante los organismos multilaterales para, juntamente con los gobiernos de los países amazónicos, crear un plan de defensa de la Amazonía, con el propósito de fortalecer financiera y logísticamente las fuerzas militares nacionales, en su lucha contra los grupos delictivos que controlan el territorio y promover el desarrollo social de las comunidades nativas, para que asuman la gobernanza del territorio y la protección de los ecosistemas naturales.
Es inminente el cese del narcoterrorismo en Colombia
Luis Alfonso García Carmona
No es pura coincidencia el recrudecimiento
del terrorismo y la expansión de los cultivos ilícitos durante el
régimen petrista. Si en el pasado los ilegales se aprovecharon de la
tibieza y de la tolerancia de la vieja clase política, en el presente cuatrienio
recibieron el impulso oficial para aumentar sus efectivos, tomar
posesión de nuevos territorios y explotar, sin obstáculo alguno, los sucios
negocios del narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.
Han gozado de absoluta impunidad pues,
con la excusa de que han estado negociando la “paz total” con el Gobierno,
se les ha protegido con un salvoconducto como “gestores de paz”, con el
cual siguen delinquiendo a sus anchas. El cese al fuego sólo rige para la
fuerza pública, mientras la guerrilla y los carteles de la droga se mueven por
toda la geografía de la patria, dejando a su paso una estela de terror, dolor e
impotencia ante el crimen organizado desde las altas esferas.
¿Cuál ha sido la respuesta de los candidatos
ante este dantesco panorama?
De Cepeda, el heredero del régimen y
amigo comprobado de las FARC, no es posible esperar ninguna propuesta
para combatir a los violentos. Por consiguiente, se ha limitado a declarar que
se dedicará a profundizar en los programas de gobierno de su antecesor, es
decir, la protección a la narcoguerrilla, y que gobernará según su personal
orientación política, en otras palabras, el comunismo. Equivaldría a la
prolongación del infierno que estamos viviendo, corregido y aumentado.
En la candidatura de Paloma Valencia encontramos
una mescolanza de opiniones que impedirían cualquier acción efectiva contra la
delincuencia organizada. Se alió de manera desafortunada con militantes de
todos los partidos que nos han conducido al estado de crisis de seguridad que
estamos afrontando: Santistas de viejo cuño partidarios del acuerdo con
las FARC, izquierdistas, excolaboradores del régimen petrista, y
un candidato a la vicepresidencia que propone derrotar a los facinerosos a
punta de “periodicazos”, continuar los inútiles diálogos de paz y
refinanciar el sesgado tribunal de la JEP.
¿Cómo, entonces, podemos hablar del cese
inmediato del narcoterrorismo?
Necesitamos entender el patriotismo del
pueblo colombiano, el mismo que en los momentos de angustia y desesperación
ha sabido señalar a sus dirigentes la acción a seguir. Así pasó cuando rechazó
por mayoría el acuerdo de La Habana, aunque Santos y sus compinches se
hubieran robado los resultados del plebiscito de 2016.Careciendo de poder y de
maquinaria oficial, se han manifestado las gentes buenas de Colombia en forma
espontánea en las calles para rechazar al binomio FARC-Santos, para
gritar “Fuera, Petro” y ahora, en una movilización popular sin parangón
en la historia, para respaldar la candidatura de Abelardo de la Espriella a
la Presidencia y de José Manuel Restrepo a la Vicepresidencia.
Con el paso inicial que ese pueblo, consciente
del momento histórico que atravesamos, dará votando masivamente por la dupla ganadora
De la Espriella-Restrepo, el próximo 31 de mayo, comenzará por fin el
proceso para lograr el cese de las actividades criminales de los narcos, los
terroristas, y demás grupos por fuera de la ley.
* El presidente De la Espriella se
propone gobernar una semana desde cada departamento y ordenará a las fuerzas
militares y de policía la inmediata captura de los capos que operan en
la zona. Quien oponga resistencia física a la captura será dado de baja. Los
demás se enviarán a cárceles de seguridad en lugares apartados que se
construirán para evitar que sigan delinquiendo.
* Todos los campamentos de grupos
guerrilleros y laboratorios serán bombardeados. Se recuperará el control
territorial.
* Se autorizará a todo el personal de las
Fuerzas Amadas y de Policía para responder a quienes traten de agredirlos
físicamente, capturarlos o despojarlos de sus armas de dotación mientras se
encuentren en servicio.
* Todas las plantaciones de alucinógenos
serán destruidas mediante aspersión aérea, con naves o drones, erradicación
manual o con maquinaria. El Gobierno organizará la sustitución de la coca por
otros cultivos y creará fuentes de empleo para la población.
* Se dará orden de derribar cualquier
aeronave que transporte alucinógenos y hundir embarcaciones por la
misma razón
* Se hará un inventario de órdenes de
extradición sin cumplimiento para proceder a su captura y trámite de la
expatriación.
* Se anularán todas las órdenes de
suspensión de capturas expedidas para supuestos gestores de paz por el Gobierno
actual y se ordenará la inmediata captura de los implicados.
* Se procederá a la expropiación exprés de
los bienes de los narcotraficantes y de los inmuebles dedicados a cultivo,
procesamiento, almacenaje o distribución de alucinógenos en todo el territorio
nacional
* Se implementará un programa de seguridad
en todos los barrios, con un bloque de búsqueda para eliminar la
extorsión, una primera línea compuesta por veteranos de la fuerza pública y
una red de vecinos informantes. Se desterrará al microtráfico de las
zonas comunes
Para cumplir con tan ambicioso plan, fortaleceremos
moral y físicamente a nuestra fuerza pública, solicitaremos financiación
y asesoría a Estados Unidos y al Estado de Israel, y nos integraremos al Escudo
de las Américas contra el narcoterrorismo.
Solamente falta dar el paso inicial: elegir
al “tigre” en la primera vuelta, para que nos pongamos a trabajar todos los
colombianos en contra de esta terrible amenaza. Ayúdanos a llevar más personas
a las mesas de votación. Ya la patria se puso en marcha contra este flagelo y
lo vamos a desterrar de Colombia entre todos. Estamos firmes con la patria
¿Y, tú?
De cara al porvenir: democracia y democraterismo
Pedro Juan González Carvajal
La palabra democracia goza
de un prestigio casi universal. Pocos sistemas políticos se atreven a
rechazarla abiertamente. Sin embargo, ese mismo prestigio ha hecho que el
término se estire, se vacíe y, a veces, se pervierta. De esa distorsión nace el
democraterismo: una forma degradada que conserva la apariencia de la democracia,
pero que abandona su esencia. Distinguir entre ambas no es un ejercicio
académico. Es la diferencia entre un gobierno del pueblo y un gobierno que usa
al pueblo.
1. La democracia como
sistema de límites: la democracia no es solo votar. En su núcleo, es un
sistema diseñado para limitar el poder. Tiene tres pilares inseparables:
a. Soberanía popular real:
el poder emana de los ciudadanos y vuelve a ellos mediante elecciones
periódicas, libres y competitivas.
b. Estado de derecho:
nadie está por encima de la ley, ni siquiera la mayoría del 51 %. Existen
derechos fundamentales que no se someten a voto.
c. Contrapesos
institucionales: División de poderes, prensa libre, oposición activa y
alternancia. El gobierno tiene dientes, pero también frenos.
La democracia acepta el
conflicto y lo canaliza. Entiende que la sociedad es plural y que gobernar es
negociar con el que piensa distinto. Su legitimidad no viene solo de las urnas,
sino del respeto a las reglas entre elección y elección.
2. El democraterismo como
simulacro: el democraterismo toma el cascarón de la democracia y lo
convierte en herramienta de poder absoluto. Sus rasgos principales:
a. Reduccionismo
electoral: reduce toda la democracia al voto. “Si gané la elección,
puedo hacer lo que quiera”. Ignora que la democracia es también cómo se
gobierna después de ganar.
b. Confusión entre
mayoría y unanimidad: pretende que la mayoría electoral equivale al
“pueblo” completo. Quien disiente es tachado de “enemigo del pueblo”, “traidor”
o “élite”.
c. Desmantelamiento de
contrapesos: ataca jueces, organismos electorales, prensa y oposición con
el argumento de que “obstruyen la voluntad popular”. El objetivo es eliminar
todo límite al ejecutivo.
d. Clientelismo
plebiscitario: sustituye la deliberación por la consulta permanente. Se
gobierna a golpe de referendo, encuesta o plaza pública, buscando aclamación
más que representación.
El democraterismo es
plebiscitario, no deliberativo. Es aclamatorio, no representativo. Usa el
lenguaje democrático para justificar prácticas autoritarias.
3. Diferencias clave en la práctica
Las elecciones son el medio para elegir y cambiar gobernantes. Es un fin en sí mismo.
Ganar justifica todo.
La oposición que es parte legítima del
sistema se convierte en “enemigo del pueblo”.
La Ley le pone límite al poder,
incluso de las mayorías. Se convierte en instrumento del líder si tiene votos.
Las instituciones autónomas, equilibran el poder sometidas
al ejecutivo “popular”.
El disenso se protege, se debate o se
criminaliza o ridiculiza.
El tiempo se piensa en largo plazo,
en reglas. Se piensa en aprobación inmediata.
4. Por qué importa la
distinción
El democraterismo es
seductor porque simplifica. Promete que la voluntad del pueblo es una sola y
que el líder solo la ejecuta. Pero las sociedades no son unánimes. Cuando se
elimina la protección al que piensa distinto, la democracia muere, aunque se
siga votando.
Venezuela, Nicaragua y
varios casos históricos muestran la ruta: se gana limpiamente, luego se
colonizan las cortes, se persigue a la prensa, se cambia la constitución “con
apoyo popular”, y al final las elecciones dejan de ser competitivas. Todo en
nombre de la democracia.
Como conclusión podríamos
decir que la democracia es incómoda. Exige perder, negociar, aceptar fallos
judiciales adversos y prensa crítica. El democraterismo es cómodo: le da al
ganador licencia absoluta y convierte al ciudadano en espectador que solo
aplaude cada 4 años.
Defender la democracia hoy
no es solo ir a votar. Es defender los límites, las formas y las instituciones
que impiden que el voto se vuelva coartada para el poder sin freno. Porque sin
límites, la democracia se vuelve su propia caricatura. Y esa caricatura tiene
un nombre: democraterismo.
viernes, 15 de mayo de 2026
Educadores de una nueva sociedad
José Leonardo Rincón, S. J.
Puede sonar manido, quizás demasiado obvio, pero por olvidarlo o por no
ser suficientemente incisivos al hacerlo estamos como estamos. Sin exagerar.
Hoy es el día del educador: ¡felicitaciones a quienes ejercen tan noble
vocación! Doy por descontado que si decidimos ser educadores no fue porque no
había otro empleo, o porque no nos alcanzó el resultado de las pruebas de
Estado para estudiar algo más rentable.
Ser maestro, que va mucho más allá de ser instructor, docente o profesor,
implica el propósito de educar con pasión nuevas generaciones, formar hombres y
mujeres que sean artífices constructores de una nueva sociedad. No nos podemos
sustraer de tan tamaña responsabilidad. Claro, siempre existe el riesgo de
indoctrinar movidos por ideologías y sesgos políticos. No gratuitamente quienes
por turno ostentan el poder asumen el manejo de la escuela para mantener su
establecimiento y una vez instalados en él sostener el status quo.
Un buen educador de ninguna manera podría prestarse para ser títere del
poder político. Volverse un tonto útil, renunciar a su conciencia crítica y a
la capacidad objetiva de tomar distancia sería intolerable. En cambio, buscar
siempre la verdad, propiciar el diálogo constructivo, la convivencia en medio
de la diversidad, el respeto a la diferencia y la formación integral de la
persona ayudaría en mucho a esa búsqueda de una nueva sociedad. Descontada por
supuesto la mediocridad que nos agobia, trabajar por la excelencia académica
ayudaría también a reposicionar la escuela.
El educador desde la escuela es el
mejor socio de la familia para formar esas personas que le han confiado. Mi
experiencia positiva ha sido esa y los resultados son evidentes. Me sorprende
encontrar colegas que preferirían que no existieran los padres de familia por considerárseles
incómodos obstáculos, permisivos alcahuetas al extremo que no aceptan que se
corrija a sus hijos; maltratadores que miran con desdén, como si fueran sus
sirvientes, a quienes quieren colaborar en la formación de sus vástagos. Así no
pueden ser las cosas. ¡Están trastocados los valores!
Con ocasión de esta celebración, mi invitación
y mi llamado es a darle a la educación la importancia que se merece. No basta
una asignación presupuestal amplia en el erario. Ha sido importante buscar
mejorar las condiciones laborales de los educadores, también se ha invertido en
el cuidado de la infraestructura física de escuelas y colegios. Ahora hay que
cuidar la calidad y la excelencia de la educación pública en aras de elevar los
resultados, no tanto para subir en los rankings de la OCDE, sino porque en una
educación de calidad radica el futuro del país y no podemos seguir apoltronados
en un rango medio bajo. Podrá seguir sonando a lugar común, pero conservo la
esperanza de días mejores para todos porque nos hemos tomado la educación en
serio y valoramos a los educadores como los artífices protagonistas de ese
cambio.
Felicitaciones educadores por hacer
realidad ese sueño.
jueves, 14 de mayo de 2026
Urbanopatía
Fredy Angarita
Los
que han leído muchas de mis columnas saben que suelo hablar del entorno, de la
gente que no siempre tiene voz. Trato de mirar y compartir aquello que parece
distinto, lo que normalmente pasa desapercibido. Pero la rutina termina consumiéndome,
aquello en lo que antes me fijaba se vuelve costumbre, paisaje, repetición.
Y
eso comienza a generar preguntas.
¿Por
qué hay personas que se convierten en invisibles?
¿El
habitante de calle, dormido siempre en el mismo lugar, con la misma sábana
roída por el uso, ya hace parte de la esquina?
¿Y
el vendedor de bananos a las cinco de la mañana, empujando la carreta por la
misma calle? Antes lo veía con admiración: “qué teso salir a esta hora”. Ahora
sigue ahí… y ya ni siquiera me lo pregunto.
Ya
no veo a don Leo cruzando la Oriental, pero tampoco me pregunto ¿cómo está?, ¿cómo
se encuentra?
El
parque antes me asombraba con su entorno. Ahora quiero asombrarme y no
encuentro nada distinto.
Muchos
autores hablan de no perder la capacidad de asombro:
“Si
no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día.” — John Archibald Wheeler
“El
asombro es la base de la filosofía.”
— Paul Tillich
“El
asombro nos espera en cada esquina.”
— James Broughton
Al
leer esas frases, pienso que parece fácil, pero, desde mi experiencia, no lo es
tanto.
Entonces
empiezan las preguntas personales: ¿qué falla que esto pase?, ¿por qué
perdemos una capacidad tan humana?
Parecen
soluciones pequeñas: cambiar de ruta, mirar diferente, caminar más lento. Tal
vez así volvamos a encontrar algo que nos sorprenda.
Después
de pensar mucho en esto, me encontré con un término: urbanopatía.
Todavía
no aparece como diagnóstico oficial en el CIE-11 (Clasificación Internacional
de Enfermedades de la OMS), pero algunos especialistas la consideran una “eco-enfermedad”
del tercer milenio. Surge cuando una persona pierde el impulso vital y
desarrolla un profundo malestar psicológico y físico debido a la vida en
entornos urbanos intensos.
La
urbanopatía nace cuando la ciudad deja de sentirse humana, cuando el
ruido reemplaza la conversación, la rutina reemplaza la curiosidad y las
personas terminan convirtiéndose en parte del mobiliario urbano.
Después
de leer todo lo que implica esta palabra, encontré un motivo más para pelear
contra la pérdida de la capacidad de asombro. La urbanopatía se alimenta de la
mecanización y del aislamiento; se combate recuperando la capacidad de mirar lo
cotidiano como si todavía tuviera algo que decirnos.
Los
especialistas incluso plantean algunas estrategias para combatirla:
—
Paseos de asombro: caminar observando el entorno con curiosidad.
—
Valorar lo inesperado.
—
Fomentar la sensibilidad social.
—
Practicar la gratitud.
La
invitación, aunque parezca sencilla y no lo sea, es a no perder esa capacidad.
A no convertir lo cotidiano en simple decoración de fondo.
Tal
vez la ciudad no nos quitó la capacidad de asombro. Tal vez fuimos nosotros
quienes aprendimos a caminar mirando sin ver. Y el día que todo nos parezca
normal —la pobreza, el cansancio, la soledad, el ruido— quizá no sea la ciudad
la que esté enferma.
Tal
vez seamos nosotros.


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