viernes, 23 de febrero de 2024

Hay que hacer algo

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

Almorcé en estos días con dos amigos del mundo de la política. Uno, veterano líder de un partido tradicional que fue concejal, senador y embajador, otro, joven promesa que ya fue cónsul en Estados Unidos. Dos generaciones distintas y una sola preocupación verdadera: nuestro país y su futuro.

La amistad y nuestras periódicas tertulias se suscitaron a propósito de una columna como estas que se volvió sorprendentemente viral: al meollo del asunto. Se me invitó entonces, en tiempos electorales, a lanzarme a la política como tantos curas lo han hecho. Agradecido, por supuesto, con tamaña propuesta, obviamente la decliné. No voy a colgar los hábitos por tan seductora tentación. Mi vocación es de cura, no de la política partidista. Otra cosa es que de lo político no podamos sustraernos. Ese es mi tema de hoy.

Tengo que reconocer que la política me gusta. Un ciudadano de la polis no puede eludir interesarse por la suerte de su pueblo. Lo que pasa es que la política tiene mala fama y se asocia automáticamente con falsas promesas, oportunismos, virajes camaleónicos, corruptelas. Y eso es lo que denominamos despectivamente como politiquería. Su verdadero sentido se ha desvirtuado y eso, en tanto a muchos espanta y los vuelve apáticos, a otros los atrae para obtener prebendas e irse por la senda equívoca. El daño está hecho, pero hay que resarcirlo, sin comerse el cuento de que muchos han sentido ser mesías para terminar siendo más de lo mismo.

Esa apatía, indiferencia, ignorancia o también el desprecio de lo político ha sido el caldo de cultivo para estar como estamos. Todos nos quejamos del estado actual de las cosas, pero amnésicamente se nos olvida que así lo hemos querido, o al menos, permitido. Esto no comenzó ayer, al menos hay que remontarse a los tiempos de la patria boba que resultaron ciertos a pesar de la oportuna advertencia del tribuno del pueblo, José de Acevedo y Gómez. Los intereses personales de los líderes populares de turno han primado sobre los colectivos en tanto las masas, cual veletas, son movidas por no decir manipuladas por esas conveniencias.

Hay que despertar, hay que sacudirse, hay que hacer algo. Se ha dicho hasta la saciedad: vamos corriendo vertiginosamente hacia el abismo. No podemos seguir así. Hay que hacer un alto y reflexionar un poco si no se quiere repetir la historia. Quisiera pensar que todavía estamos a tiempo, quisiera imaginar que hay muchos todavía que desean salir del letargo para proponer algo distinto. Hemos pensado convocar gente de todos los partidos, de todas las edades, de toda condición, eso sí con algunas primeras condiciones: que sean de mente abierta, que escuchen y hablen con respeto, es decir, que sepan dialogar sin agresiones e insultos, que no traguen entero, que quieran construir país, que no busquen sus intereses egoístas, sino que anhelen el bien de todos. ¿Eres uno de esos?

miércoles, 21 de febrero de 2024

Entrevista con David Luna


Antonio Montoya H.
El abogado y politólogo David Luna nos acompaña en esta oportunidad en la entrevista de la semana de El Pensamiento al Aire. En esta charla abierta y sin tapujos hablan del quehacer de la vida nacional. No te la puedes perder. David Andrés Luna Sánchez, bogotano, político colombiano se graduó en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario y ha ocupado diversos cargos que han contribuido a su reconocimiento en el escenario político nacional. En 2018, amplió sus horizontes académicos al convertirse en Fellowship en Planeación Regional y Urbana en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Su carrera política comenzó como edil de Chapinero, para luego asumir dos veces el cargo de concejal de Bogotá. Desde diciembre de 2011 hasta febrero de 2013, Luna Sánchez desempeñó el cargo de viceministro de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo. También fue ministro de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, alto consejero presidencial para las regiones. Se desempeñó como Representante a la Cámara por Bogotá donde fue considerado como el mejor de la cámara baja; dos veces Concejal de Bogotá, cargo en el cual también le fue otorgada la distinción como mejor cabildante; edil de Chapinero y líder comunal. Es el autor de los libros “Punto de partida” y “Rompiendo límites”. También cuenta con experiencia en el sector privado cuyo último cargo fue como presidente de Alianza IN, el gremio de las aplicaciones y la innovación, único en Latinoamérica. Fue el fundador y director del centro de pensamiento AlCentro y ha sido catedrático de la Universidad del Rosario y el Colegio de Estudios Superiores de Administración –CESA. Se ha destacado por su postura liberal en temas morales y sociales. Es reconocido por su apoyo al matrimonio igualitario, la legalización del cannabis recreativo, el derecho al aborto y la eutanasia. Actualmente, David Andrés Luna Sánchez es senador de la República y continúa siendo una figura relevante en el ámbito político colombiano y defensor de las libertades individuales.

Usted y yo tenemos la palabra

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Cerca de un año y medio llevamos los colombianos padeciendo la peor crisis política de nuestra historia. Se ha arrasado con el Estado de Derecho y con la libertad de los ciudadanos a elegir válidamente, no a través del fraude, a su presidente y a los miembros del Congreso. La gestión pública está orientada a la mutación de Colombia en un narco-estado subyugado por el comunismo internacional, a perpetuar la izquierda radical en el poder, a apoderarse de los dineros públicos y del ahorro de los trabajadores, y a desmoronar los más elementales servicios de bienestar, como lo son la salud pública y el sistema pensional.

Salvo contadas y ejemplarizantes excepciones, ha contado la camarilla gobernante con la ausencia de una eficaz oposición política, ya que el soborno ejercido a través del reparto descarado de prebendas y dinero ha superado cualquier rezago de ética por parte de los representantes de la “oposición constructiva” en el Congreso. Gracias a la generalizada falencia moral, este perverso régimen ha podido avanzar en su frenesí revolucionario y destructivo.

Expósito de una dirección capaz de detener la avalancha demoledora de nuestras instituciones, el pueblo colombiano ha tenido el coraje y la sabiduría para responder en forma espontánea a las voraces pretensiones de la extrema izquierda.

Sin que medie la actividad rectora de los partidos autodenominados “de centro” o “de centro-derecha”, observamos cómo en las encuestas de opinión continúa la curva descendente de favorabilidad del Gobierno, que ya llega al 64 %.

En los estadios, plazas de toros, salones de conciertos y lugares de concentración de masas se escucha unánimemente el grito “fuera Petro”.

Y hasta la calle, el escenario preferido por la izquierda criolla para escenificar sus “estallidos sociales”, ha sido recuperada por los movimientos cívicos y los veteranos de la fuerza pública para protestar pacíficamente contra la dictadura “castro-chavista”.

Como si faltara alguna evidencia, en las pasadas elecciones, donde se decidía el futuro de las regiones, resolvió el pueblo convertir los comicios en un verdadero plebiscito manifestando en las urnas su rotundo rechazo a los amigos del Gobierno. Allí se sentenció de la manera más clara la próxima caída del sátrapa guerrillero.

Reconozcamos que ha surgido una nueva opción en el panorama político colombiano: La oposición cívica, espontánea e independiente compuesta por hombres y mujeres de bien, comprometidos con el futuro del país y con el bienestar de todos los colombianos.

Hemos adoptado como bandera el juicio político por indignidad para derrocar a quien ejerce de manera espuria el poder ejecutivo. Y lo hacemos conscientes de que es el único camino viable dentro de nuestro ordenamiento jurídico, porque somos respetuosos de la ley.

No buscamos nada diferente a encender una luz que nos guíe hacia la reconstrucción del país y la demolición del andamiaje marxista-leninista que carcome nuestras instituciones.

¿Cómo podemos lograr el éxito en nuestra empresa? Cada uno de nosotros debe cumplir con su tarea. No esperemos que vengan mesiánicos líderes a hacerla por nosotros.

Tampoco nos es permitido cruzarnos de brazos a la espera de ser liberados mediante un golpe de Estado.

Ni es una opción probable la esperanza de que algún día abandonen los caudillos políticos sus particulares intereses para unirse con el propósito de rescatar a Colombia de la barbarie materialista y corrupta que nos asfixia.

No, queridos compatriotas. La solución está en nosotros. Usted y yo tenemos la palabra.

martes, 20 de febrero de 2024

De cara al porvenir: los grandes segundos de la historia

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Dicen algunos, con mucha razón, que la historia la escriben los que ganan y que  dentro de los ganadores, pues los héroes mitológicos, los emperadores, los faraones, los reyes, los conquistadores, los profetas, los presidentes y los líderes de todo tipo son los que sobreviven al inexorable paso del tiempo y que son sus nombres, no los de aquellos que los ayudaron y sostuvieron, y que muchas veces, también los alentaron, defendieron y protegieron, quienes logran sobrevivir al olvido del tiempo y de la historia.

Traeremos de las cenizas del tiempo los nombres de maestros y generales de algunos de los grandes hombres de la humanidad, con la ayuda de Wikipedia.

El principal maestro de Alejandro Magno fue nada menos que Aristóteles, acompañado de Lisímaco.

Lista de generales de Alejandro Magno

Generales de Filipo II

Parmenio, Antípatro de Macedonia, Eumenes de Cardia

Los Somatophylakes
(Guardaespaldas de Alejandro)

Aristonoo (hasta 323 a. C.), Arrhibas (hasta 332 a. C.), Balacro (hasta 333 a. C.), Demetrio (hasta 331 a. C.), Lisímaco (hasta 323 a. C.), Ptolemeo (hijo de Seleuco) - (hasta 333 a. C.), Peitón (hasta 323 a. C.), Hefestión (hasta 324 a. C.), Menes(hasta 330 a. C.), Leonato (hasta 323 a. C.), Pérdicas (hasta 323 a. C.), Ptolomeo I Sóter (hasta 323a. C.), Peucestas (hasta 323 a. C.)

Sátrapas en la
partición de Babilonia

Antípatro de Macedonia (Macedonia & Grecia), Philo (Iliria), Lisímaco de Tracia (Tracia), Leonato (Frigia),·Antígono I (Frigia), Asandro (Caria), Nearco (Licia & Panfilia), Menandre (Lidia), Filotas (Cilicia), Eumenes de Cardia (Capadocia & Paflagonia), Ptolomeo I Sóter (Egipto), Laomedón (Siria), Neoptólemo (Armenia), Peucestas (Babilonia), Arcesilas (Mesopotamia), Peitón (Oriente Medio), Tleptólemo (Persia), Nicanor(2) (Partia), Antigenes (Imperio Elamita), Archón (Pelasgia), Filipo (Hircania), Estasanor (Aria -Afganistán- y Drangiana), Sibyrtios (Aracosia y Gedrosia). Amintas (Bactriana), Escitaeo (Sogdiano)

Sátrapas en el
Pacto de Triparadiso

Antípatro de Macedonia (Macedonia & Grecia), Lisímaco de Tracia (Tracia), Arrhidaeus (Frigia), Antígono (Frigia, Licaonia, Panfilia y Licia), Casandro (Caria), Clito el Blanco (Lidia), Filóxeno (Cilicia) Nicanor(2) (Capadocia & Paflagonia), Ptolomeo I Sóter (Egipto), Laomedón (Siria), Peucestas (Persia), Anfímaco (Mesopotamia), Peitón (Oriente Medio), Tleptólemo (Carmania), Filipo (Partia), Antígenes (Susiana), Seleuco (Babilonia), Estasanor (Bactriana & Sogdiano), Estasandro (Aria & Drangiana) y Sibircio (Arachosia & Gedrosia).

Generales de caballería

Perdicas, Hefestión, Ptolomeo I Sóter, Antígono, Lisímaco de Tracia, Menandre, Leonato, Laomedón, Neoptolemo y Erigio.

Generales de infantería

Meleagro, Crátero, Seleuco, Poliperconte, Antígenes, Ceno, Ptolemeo (hijo de Seleuco) y Filotas

Otros (mando desconocido)

Alcetas, Anfímaco, Amintas, Arcesilas, Archon, Asandro, Clito el Blanco, Clito el Negro, Nearco, Nicanor(1), Nicanor(2), Peitón, Peucestas, Filipo, Philo, Filóxeno, Escitaeo, Sibircio, Estasanor, Estasandro y Tlepólemo.

(1) Hijo de Parmenion; m. 330 a. C. entonces no la misma persona (2)

(2) Sátrapa en la partición de Babilonia, seguramente Nicanor de Estagira

 

El maestro principal de Julio César fue Marco Antonio Gnifon.

Lista de generales de Julio César

Contra todos los pronósticos, la figura imperial de Julio César- el Gran General-, opaca a la gran cantidad de generales a su mando, a excepción clara de Marco Antonio, su segundo incondicional. Otros de sus generales fueron: Lucio Julio César, Marco Licinio Craso, Tito Labieno y Quinto Tulio Cicerón.

Para el imperio romano, la lista de generales es mucho más amplia:

Algunos de los mejores generales de la antigua Roma:

·       Cayo Marius (157-86 aC.) ...

·       Escipión el Africano (236-183 aC.) ...

·       Lucio Cornelio Sila Félix (138-78 aC.) ...

·       Cneo Pompeyo Magno (106-48 aC.) ...

·       Cayo Julio César (100-44 aC.) ...

·       Marco Vipsanio Agripa (63-12 aC.) ...

·       Julio César Germánico​ (15 aC. ...

·       Cneo Julio Agrícola (40-93 dC.)

·       Marco Ulpio Trajano (53-117 dC)

·       Marco Antonio (83-30 dC)

El principal maestro de Napoleón fue Louis Alexander Berthier, quien además lo acompañó en la mayoría de sus campañas.

Lista de mariscales de Napoleón

·       Louis Alexandre Berthier, Príncipe de Neufchâtel y de Wagram, Duque de Valengin (1753–1815). Mariscal del Imperio en 1804

·       Joaquín Murat, Príncipe del Imperio, Gran Duque de Cléveris y Berg, Rey de Nápoles (1767–1815). Mariscal del Imperio en 1804

·       Bon Adrien Jeannot de Moncey, Duque de Conegliano (1754–1842). Mariscal del Imperio en 1804

·       Jean-Baptiste Jourdan, Conde de Jourdan (1762–1833). Mariscal del Imperio en 1804

·       André Masséna, Duque de Rivoli, Príncipe de Essling (1758–1817). Mariscal del Imperio en 1804

·       Pierre François Charles Augereau, Duque de Castiglione (1757–1816). Mariscal del Imperio en 1804

·       Jean Baptiste Jules Bernadotte, Príncipe de Ponte Corvo, Rey de Suecia y Noruega con el nombre de Carlos XIV Juan, (1763–1844). Mariscal del Imperio en 1804

·       Guillaume Marie Anne Brune, Conde de Brune (1763–1815). Mariscal del Imperio en 1804

·       Jean de Dieu Soult, Duque de Dalmacia (1769–1851), Mariscal del Imperio en 1804. Mariscal General de Francia en 1847

·       Jean Lannes, Duque de Montebello (1769–1809), Mariscal del Imperio en 1804

·       Édouard Adolphe Casimir Joseph Mortier, Duque de Treviso (1768–1835). Mariscal del Imperio en 1804

·       Michel Ney, Duque de Elchingen, Príncipe de la Moscova (1769–1815). Mariscal del Imperio en 1804

·       Louis Nicolas Davout, Duque de Auerstädt, Príncipe de Eckmühl (1770–1823). Mariscal del Imperio en 1804

·       Jean-Baptiste Bessières, Duque de Istria (1768–1813). Mariscal del Imperio en 1804

·       François Christophe Kellermann, Duque de Valmy (1737–1820). Mariscal del Imperio en 1804 (honorario)

·       François Joseph Lefebvre, Duque de Danzig (1755–1820). Mariscal del Imperio en 1804 (honorario)

·       Dominique Catherine de Pérignon, Marqués de Grenade (1754–1818). Mariscal del Imperio en 1804 (honorario)

·       Jean-Mathieu-Philibert Sérurier, Conde de Sérurier (1742–1819). Mariscal del Imperio en 1804 (honorario)

·       Claude Perrin Victor, Duque de Bellune (1764–1841). Mariscal del Imperio en 1807

·       Etienne-Jacques-Joseph MacDonald, Duque de Tarento (1765–1840). Mariscal del Imperio en 1809

·       Nicolas Charles Oudinot, Duque de Reggio (1767–1847). Mariscal del Imperio en 1809

·       Auguste Marmont, Duque de Ragusa (1774–1852). Mariscal del Imperio en 1809

·       Louis Gabriel Suchet, Duque de Albufera (1770–1826). Mariscal del Imperio en 1811

·       Laurent de Gouvion-Saint-Cyr, Marqués de Gouvion-Saint-Cyr (1764–1830). Mariscal del Imperio en 1812

·       Józef Antoni Poniatowski, Príncipe Poniatowski (1763–1813). Mariscal del Imperio en 1813

·       Emmanuel de Grouchy, marqués de Grouchy, (1766–1847). Mariscal del Imperio en 1815

Simón Bolívar tuvo grandes maestros como Andrés Bello, José Antonio Negrete, Guillermo Pelgrón, el padre Andújar, Miguel José Sanz y Simón Rodríguez, quien lo introdujo al movimiento filosófico de aquella época.

Lista de generales de Bolívar

·       General Antonio José de Sucre.

·       General Rafael Urdaneta.

·       General Diego Ibarra.

·       General Pedro Briceño Méndez.

·       General José Antonio Anzoátegui.

·       General Mariano Montilla.

·       General José Francisco Bermúdez.

·       General Justo Briceño.

·       General Francisco de Paula Santander.

·       General José María Córdova.

·       General José Laurencio Silva

·       General Pedro León Torres

·       General Manuel Cedeño

·       General Ambrosio Plaza

·       General Jacinto Lara

·       General Cruz Carrillo

·       General León Febres Cordero

·       General Francisco Esteban Gómez

·       General Daniel O´Leary

·       General Bartolomé Salom

·       General Pedro Zaraza

·       Coronel Juan José Rondón

Como bien puede observarse, este es un inventario mínimo e incompleto de aquellos personajes que soportaron los triunfos y las derrotas de los 4 grandes hombres que hemos traído a colación.

Sin embargo, sin ellos hubiera sido imposible que estos hombres extraordinarios pudieran haber logrado sus proezas.

¡Loor a los grandes segundos!

lunes, 19 de febrero de 2024

Editorial: sucesos de la semana No. 36

 


En su nuevo editorial de la semana Antonio Montoya H., abre sus comentarios con la renuncia de la ministra Astrid Rodríguez; reseña el rechazo que vivió Verónica Alcocer en el Carnaval de Barranquilla; habla del pobre resultado de los indicadores económicos que socializó el DANE; del inicio de la nueva legislatura en el Congreso en el que se evidencia que el Gobierno no tiene el apoyo de las mayorías para sus reformas; los engaños de Maduro para perpetuarse en el poder; las declaraciones de la ministra de Agricultura Jhenifer Mojica y la pesca de tiburones, y finaliza señalando las declaraciones de Gustavo Petro en contra de las obras que se impulsan en Antioquia. No dejes de verlo.

Nuestro gran Eróstrato

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Cada día es más frecuente en las redes sociales la pregunta de quién gobierna a Colombia, porque cada vez es más notorio el desgobierno en todos los órdenes de la vida nacional.

La realidad que tantos no quieren ver es que el partido comunista clandestino —que actúa públicamente a través del alias de Pacto Histórico, coaligado con otros movimientos de fachada, como los falsos “verdes” y otras etiquetas parlamentarias— es el dueño del poder Ejecutivo, y con “mermelada” domina el Legislativo.

Repetidamente se dice que “el Gobierno no sabe para dónde va”, afirmación que se basa en la conducta alarmante del individuo que lo encabeza y que reparte su tiempo entre costosos y grotescos viajes internacionales, periplos nacionales y prolongadas “agendas privadas” que no le permiten acudir puntualmente a ninguna cita. Petro no se destaca por nada diferente de una incontenible catarata de trinos, cada día más espeluznantes, desenfocados, desinformados, imprevistos, pero siempre malévolos, mendaces y buscapleitos, mientras los miembros de su equipo, donde hay más prontuarios que hojas de vida, hacen daños como micos en un pesebre...

Ahora bien, esta no es una situación caótica —aunque lo parece—, sino una concatenación deliberada, dirigida por una mente activa para producir un efecto predeterminado, que no es nada distinto que llevar el país a la revolución.

Cuando se miran los efectos de la acción ejecutiva no es posible desconocer que el único propósito de Petro es el de destruir, lo que es fácil y expedito. La revolución se prepara fría y minuciosamente, y se expresa luego como goce, en la borrachera, la orgía, el delirio y la alucinación...

Volviendo a nuestro presente, no sobra reconocer que la destrucción va acompañada de una infame sensación placentera e inmediata. El ambicioso Eróstrato, frustrado por su vida improductiva, no encontró mejor medio de pasar a la historia que incendiar el prodigioso templo de Afrodita. Con esa colosal hoguera aseguró la inmortalidad de su nombre.

Como los placeres depravados son adictivos, Petro no se conforma con una que otra demolición. Quiere derribarlo todo, y por eso diariamente hace un daño, para que la suma de sus desmanes conduzca a la ruina completa de nuestro país. Bastaría con destruir nuestro sistema de salud para alcanzar un lugar imborrable en la historia patria, pero allí no se detendrá, porque también prepara la ruina del sistema pensional, la eliminación de la libertad empresarial y otros desatinos —menores, si se quiere—, que es lo que se propone hacer amedrentando a la justicia para imponerle una Fiscalía siniestra y de bolsillo para acabar con la tridivisión de los poderes públicos.

Nada detendrá entones a nuestro Eróstrato al cubo, o a la potencia n, en la satisfacción de su descomunal y desquiciada egolatría.

viernes, 16 de febrero de 2024

Colombia: una, justa, grande y democrática

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

No obstante, la azarosa e inédita coyuntura que nuestra sociedad atraviesa desde hace aproximadamente un año y medio, abrigamos los colombianos la esperanza de tener una patria grande, justa y democrática.

Es el destino al que estamos llamados si nos atenemos a la laboriosidad y reciedumbre de nuestras gentes y a los sólidos valores espirituales y democráticos que han enmarcado el perfil de nuestra nacionalidad.

El adoctrinamiento marxista y la perversión materialista impartida desde las escuelas y los medios de comunicación no ha logrado aún sustituir el legado que recibimos con las primeras letras en el hogar.

Una sola Colombia

Hoy más que nunca este bagaje civilizador debe acompañarnos para devolver la unidad a Colombia como nación ajena a la influencia de foráneas y peligrosas doctrinas. Aprendamos de nuestros errores para buscar, con el concurso de nuestras gentes honestas y trabajadoras, el bien común integral de la población.

Abandonemos el fraccionamiento de nuestra patria con estériles pretextos que solo consiguen crear inútiles divisiones entre los colombianos (indigenismo, abortistas, LGTBI, feministas, regionalismo, grupos étnicos en un país con un generalizado mestizaje que ha impedido cualquier tipo de racismo). Todos los colombianos somos iguales ante la ley y gozamos, por lo tanto, de iguales derechos y obligaciones; no somos acreedores a beneficios especiales por razón del grupo de nuestras preferencias.

Colombia, grande

Fuimos premiados por la Divina Providencia con una excepcional ubicación geográfica, variedad y riqueza en nuestro suelo, subsuelo, mares y fuentes hídricas. Estamos en condiciones de abastecer a otros países con nuestros alimentos, productos agropecuarios, industriales, minerales, hidrocarburos y con variados servicios, lo cual incrementaría notablemente nuestros ingresos por exportaciones.

Nos queda la tarea de administrar con transparencia, idoneidad y visión futurista nuestros recursos para beneficio de toda la sociedad y no para el de unos pocos enchufados en el poder. Implica ello que mayoritariamente se adopten reformas al sistema político, que se establezcan controles efectivos a la corrupción política, que se garantice la llegada de los más capaces al poder público, que las inversiones y gastos se sometan a una priorización, según su contribución al bienestar de la población y al desarrollo del país.

Modificaciones importantes deben apuntar hacia la reducción del tamaño del Estado y del déficit fiscal, estímulos económicos a las inversiones en la creación de empleos y mejoras en las condiciones laborales, financiación de grandes obras de infraestructura para dar el salto hacia el desarrollo económico, sistemas de riego, almacenamiento y transporte de productos agropecuarios, programas de desarrollo tecnológico en los campos de las comunicaciones, las finanzas, la publicidad, el entretenimiento y la informática para la generación de empleos no industriales, etc.

Colombia, justa

Debe ir acompañado el crecimiento económico con una mejora sustancial en la calidad de vida de las personas. La solidaridad con los coterráneos de menores recursos debe ser reconocida en la ley y en el presupuesto. Los salarios deben ser justos, y acompañados del pago de todas las prestaciones sociales y de la posibilidad para alcanzar la pensión de vejez. Para ello, los fondos de pensiones públicos y privados deben estar totalmente financiados y sus ahorros no podrán ser destinados a pagar gastos públicos. Hay que impedir el proyecto en curso para desmoronar el sistema de salud en forma absurda.

La seguridad y la tranquila convivencia dependen en grado sumo de una oportuna idónea e imparcial administración de justicia. Se impone una reforma a fondo para garantizar esos requisitos, eliminando el origen político de las altas Cortes, el juzgamiento de los magistrados por organismos no políticos y la limitación de los poderes judiciales en el ámbito legislativo.

Se ha constatado que la seguridad es un presupuesto para el desarrollo económico. Para alcanzarla es necesario adelantar una eficiente labor contra el crimen, una adecuada rehabilitación de los delincuentes y la eliminación de la impunidad por negligencia o tolerancia de los jueces y fiscales.

En Colombia no podemos desconocer que gran parte de la criminalidad está generada por el narcotráfico, los grupos guerrilleros y los colectivos de vándalos y sicarios financiados por el propio Gobierno.

No es una aspiración de poca monta contar con una administración de justicia que mejore la seguridad y la tranquilidad en la población colombiana.

Colombia, democrática

Aunque nos regimos por el sistema democrático, es lo cierto que nuestras instituciones políticas adolecen de imperfecciones que es indispensable corregir , a saber: a) Es un mal endémico la compra de votos, lo cual distorsiona la voluntad popular al momento de elegir a sus gobernantes y representantes en los cuerpos colegiados; b) El origen y composición de las autoridades electorales permite de manera expedita la comisión de fraudes; c) Se requiere una revisión normativa del régimen sobre los partidos políticos, ya que estos se han convertido en “empresas electorales”, no en organizaciones programáticas o ideológicas; d) No existen correctivos que eviten que un mandatario actúe en contra de los principios o programas para los cuales fue elegido; d) El 2 de octubre de 2016 se enterró el Estado de Derecho pues el pueblo soberano votó mayoritariamente NO al proyecto de acuerdo de paz entre el gobierno Santos y las FARC. No obstante, a través del Congreso, mediante una simple proposición, se “aprobó” el acuerdo, con el acto prevaricador de la Corte Constitucional que avaló semejante usurpación de funciones. Con esta monumental irregularidad se incorporaron a la Constitución numerosas normas, mediante un procedimiento no aprobado por la Constitución al que se denominó “fast track”. En resumen, no habrá democracia en Colombia mientras tales reformas hagan parte de nuestra Carta Magna.

Tomemos conciencia de una vez por todas que la solución a la crisis del país no se contrae sólo al derrocamiento del actual régimen. Acarrea también un aspecto positivo que a todos los colombianos de bien nos concierne: Restaurar el país como una Colombia grande, justa y democrática, para todos.