En esta nueva entrega de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. comenta asuntos de interés nacional e internacional: las acusaciones por presunta corrupción de la familia del exalcalde Quintero, en Medellín, la seguridad en Colombia, el avance de la ultraderecha en Europa, los riesgos de la inteligencia artificial y la relación con Estados Unidos. También examina la preocupación por el abastecimiento de agua y energía ante el fenómeno de El Niño. No dejes de verlo.
lunes, 14 de septiembre de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 162
En esta nueva entrega de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. comenta asuntos de interés nacional e internacional: las acusaciones por presunta corrupción de la familia del exalcalde Quintero, en Medellín, la seguridad en Colombia, el avance de la ultraderecha en Europa, los riesgos de la inteligencia artificial y la relación con Estados Unidos. También examina la preocupación por el abastecimiento de agua y energía ante el fenómeno de El Niño. No dejes de verlo.
El valor del mutuo respeto en lo asociativo
Luis Guillemo Echeverri Vélez
“Quien
no se respeta a sí mismo honrando su palabra nunca respeta a los demás”. En todo tipo de sociedad el
entendimiento entre las partes depende esencialmente del equilibrio que
garantiza el mutuo respeto; en las sociedades privadas, en lo público-privado y
lo institucional, lo demás termina en problemas y generación de pérdidas para
todos los interesados.
Guillermo
Echavarría Restrepo, el mejor agricultor que he conocido en mi vida,
descendiente de hombres de la talla de héroes nacionales como el visionario e
innovador empresarial don Guillermo Echavarría Misas y el expresidente Carlos
Eugenio Restrepo Restrepo; fue mi primer socio en agricultura cuando aún éramos
dos adolescentes y el día que resolvimos sembrar en compañía me dio la primera
y más importante lección empresarial que he recibido en mi vida cuando me dijo:
“Primo,
(la forma, en que por nuestra entrañable amistad desde que gateábamos juntos
nos hemos tratado en la vida) cuando uno se asocia con alguien para que eso
funcione bien, solo existe una manera, que cada uno sea el que cuida de los
intereses del otro, usted cuida los míos y yo cuido los suyos, de lo contrario
lo que estamos haciendo es crear un problema en lugar de asociarnos para
generar un buen negocio”.
Así convenimos y nos dimos la mano sin que mediara tinta ni papel alguno más
que el honrar la palabra y jamás tuvimos una sola diferencia, nunca una
desconfianza, un sí, ni un no, cada uno cumplió a rajatabla mientras la vida
nos permitió vivir en el mismo pueblo, sembrar la tierra, dar empleo y generar
valor en compañía.
Todas
las sociedades, las que integran las naciones mediante los pactos sociales y
las que fundan los particulares dentro de las reglas que establece el Estado de
derecho, parten de un principio fundacional y esencial: hay asociación cuando
cada socio cuida de los intereses del otro. Lo demás deja de ser una sociedad y
pasa a ser un conflicto de intereses encontrados escondido tras la necesidad o
conveniencia temporal de cada parte, donde no existe el espíritu asociativo y
tarde o temprano florece el germen disociativo.
Como
hay honradez en la sociedad entre dos jóvenes agricultores que se dan la mano
bajo esa máxima asociativa de que “somos socios si tú cuidas lo mío y yo
cuido lo tuyo”, hay engaño cuando se aúnan intereses encontrados
disfrazados de sociedad y lo más probable es que van a terminar mal. Eso lo
deben entender las juntas directivas de los gremios y los gobiernos de los
Estados al reconocer que la sostenibilidad de todo pacto social que representa
los principios fundacionales de una nación y en especial los que enmarcan los
sistemas de las libertades democráticas en repúblicas independientes, pues
deben partir del principio fundamental y hermético de que: “se da la
existencia del Estado para que cuide los intereses de la sociedad, no de los
individuales de los gobernantes de turno ni de los partidos políticos, y es la
sociedad representada en los gremios productivos que pagan los impuestos y en
todos sus entes asociativos, quien debe velar por los intereses del Estado en
representación de la nación, y no por los intereses individuales de sus
dirigentes, o las empresas individuales que representan”.
El
valor del espíritu asociativo debe estar representado en la búsqueda conjunta
del Estado y los gremios y asociaciones de un propósito común de país que nos
conduzca por la vía del desarrollo social, económico y cultural, y que nos
permita a todos tener una mejor calidad de vida, una buena convivencia y sin
duda un mayor bienestar colectivo.
Si
desconocemos el sentido y el valor del mutuo respeto asociativo e institucional
entre lo público y lo privado, como se debe comprender el equilibrio y la
procura del mutuo beneficio fundamentado en la plena confianza entre dos amigos
que se dan la mano con el firme propósito de ayudarse uno al otro, lo que vamos
a seguir generando es el caos y el empobrecimiento colectivo que siempre
resulta cuando alguien abusa de la confianza conferida, algo muy común cuando
el poder inevitablemente se le sube a la gente a la cabeza.
Venezuela, ¿un círculo sin salida?
Luis Alfonso García Carmona
Gran parte de los
espacios noticiosos son copados por el conflicto venezolano, que parece no
tener fin.
Esperaban los hermanos
venezolanos, así como los demócratas del mundo entero, que, con la extracción
del dictador Maduro para someterlo a la justicia norteamericana, se abriría
la salida democrática que ese sufrido país espera desde hace más de 25 años.
Sin embargo, cada vez
la frustración se apodera con más fuerza de los millones de exiliados que vagan
por el mundo en busca de iniciar un nuevo plan de vida y de quienes permanecen
todavía bajo el yugo del régimen espurio y violento de la señora Rodríguez.
La administración Trump
ha manifestado su satisfacción por haber logrado un acuerdo histórico para
la explotación de las reservas petrolíferas venezolanas, pero, en cuanto al
regreso a la democracia, advierte que Venezuela no está preparada para un
proceso electoral. ¿Cuándo lo va a estar?
Por su parte, la
dictadora Rodríguez repite como lora mojada la misma fórmula, sin señalar
siquiera una fecha aproximada para el inicio de un proceso electoral o dar a
conocer un plan para su preparación.
Siguen los dirigentes
de la oposición venezolana y los voceros de los presos políticos expresando su
rechazo, sin la menor posibilidad de ser oídos. Parece ser que los
norteamericanos están satisfechos con el arreglo logrado pues resuelve la
precariedad de sus reservas de hidrocarburos frente al creciente consumo del
mercado estadounidense. Y la camarilla gobernante de Venezuela también se
conforma con la situación, pues dispone del poder militar, político y
económico siempre y cuando obedezca los requerimientos de la potencia
americana. Guarda, además, la esperanza de que, tarde o temprano, se producirá
un cambio en el gobierno de U.S.A. que favorezca sus interesas.
¿Cuál sería, entonces,
la manera de salir de este pernicioso círculo? Está en manos de la
oposición, para lo cual debe adelantar sin dilación los siguientes pasos:
1. Suscribir un acuerdo
de unidad entre todos los grupos opuestos al régimen actual. La realidad es
que María Corina Machado aparece como la líder indiscutible de la
mayoría de los venezolanos que quieren un régimen democrático, pero la
suscripción de un documento de esta naturaleza y su difusión internacional
intensificará su importancia.
2. Los suscriptores del
documento elevarán una petición al presidente de USA para que, bajo su
vigilancia, se convoque un proceso electoral para la elección de presidente y
Tribunal Constitucional.
3. Comenzará designando
un nuevo Consejo Nacional Electoral, encargado de organizar y supervisar
las elecciones para garantizar su transparencia y el respeto de la voluntad
popular. Deberá estar compuesto por 3 miembros designados por el régimen
actual, 3 por los grupos inscritos de oposición y 3 árbitros internacionales,
con voz y voto, designados por el gobierno de USA.
4. Desde la fecha de
iniciación del proceso electoral todos los candidatos inscritos podrán
residir y movilizarse libremente por el territorio venezolano, bajo la
protección pública o privada proporcionada por el gobierno de USA.
5. Los inscritos como
aspirantes se comprometen a respetar los acuerdos petrolíferos suscritos con
el actual régimen para darles un sustento jurídico permanente del cual carecen
en la actualidad, por estar suscritos por un gobierno que no ha sido
elegido de acuerdo con la Constitución venezolana.
6. Estarán habilitados
para votar los venezolanos residentes en territorio nacional o en el
exterior y los presos políticos, los cuales deberán ser liberados antes de la
fecha de los comicios.
7. Para los comicios se
contratará una veeduría internacional absolutamente independiente,
aprobada en el CNE.
8. Se socializará ante
el mundo la petición al gobierno de USA para recolectar ayudas económicas,
respaldos políticos y difusión a gran escala, hasta lograr que se cuente con un
cronograma serio, y un agenda detallada y digna de credibilidad por parte de
la oposición.
Nos duele el calvario
que han tenido que sufrir nuestros vecinos y hermanos, y esperamos que estas
reflexiones ayuden a abrirles un camino de esperanza en medio de tanta
iniquidad.
jueves, 10 de septiembre de 2026
Mientras discutimos qué deben pensar, ¿quién les enseña a pensar?
Fredy Angarita
El 8 de septiembre llegó una de esas fechas en las que un
país mira una cifra durante unos minutos, se indigna, busca un culpable y, casi
siempre, vuelve a lo mismo.
La OCDE publicó los resultados de las pruebas PISA 2025.
Más de 760.000 estudiantes de 15 años, pertenecientes a 91 países y economías,
se sentaron frente a una prueba que intenta medir algo bastante sencillo de
decir y bastante difícil de conseguir: qué tanto saben nuestros jóvenes, qué
tanto comprenden lo que leen, cómo utilizan las matemáticas y qué tan capaces
son de aplicar la ciencia para resolver problemas de la vida real.
Colombia obtuvo 381 puntos en matemáticas, 399 en lectura y
414 en ciencias. En las tres áreas estuvimos por debajo del promedio de la
OCDE, frente a 2022, matemáticas cayó dos puntos, lectura nueve y ciencias
aumentó tres. Sin embargo, ninguno de esos cambios fue estadísticamente
significativo. Quizá el número sea lo menos importante.
Porque detrás de ese número hay un muchacho que no pudo
resolver un problema matemático, Una joven que leyó un texto y no logró
encontrar su idea principal.
Otro estudiante que sabe utilizar un teléfono con una
habilidad que muchos adultos envidiarían, pero que todavía puede tener
dificultades para distinguir entre una opinión y un hecho. Ahí empieza la
verdadera historia. En matemáticas, apenas el 29 % de los estudiantes
colombianos alcanzó el nivel mínimo de competencia. En lectura lo hizo el 46 %
y en ciencias, el 50 %. Dicho de otra manera: aproximadamente siete de
cada diez estudiantes colombianos no alcanzaron el nivel básico de competencia
matemática que PISA considera mínimo. Y eso debería dolernos más que cualquier
discusión pasajera.[1]
Hay algo curioso en este resultado. Mientras
el mundo educativo comienza a preguntarse cómo enseñar en la época de la
inteligencia artificial, nuestros estudiantes ya llegaron a ella. Colombia
aparece entre los países con mayor utilización de herramientas de inteligencia
artificial para actividades escolares. El 56 % de los estudiantes reportó
utilizar chatbots de IA semanalmente o con mayor frecuencia para ayudarse a
aprender, frente al 46 % del promedio de la OCDE. Cerca de cuatro de cada
diez dicen utilizarlos para resumir textos o redactar trabajos.
Es decir, tenemos muchachos que pueden preguntarle a una
máquina cómo resolver un problema antes de intentar resolverlo ellos mismos. Y
aquí aparece una paradoja que merece más reflexión que escándalo. Estamos
entrando rápidamente al futuro tecnológico mientras seguimos teniendo
dificultades con algunas de las herramientas más antiguas del conocimiento:
leer, comprender, escribir, argumentar y calcular.
La pregunta, entonces, no debería ser si nuestros
estudiantes deben utilizar inteligencia artificial. La pregunta debería ser si
saben pensar antes de preguntarle a la inteligencia artificial.
Aquí es donde aparece la política. Durante
años hemos discutido apasionadamente sobre la educación. Sobre los manuales de
convivencia, sobre la educación sexual, sobre la identidad de género, sobre la
orientación sexual, sobre los valores, sobre Dios, sobre la familia, sobre lo
que una escuela debe o no debe decirle a un niño. Todas esas discusiones pueden
tener un lugar.
El problema aparece cuando terminan ocupando todo el lugar
porque mientras nosotros discutimos qué deben creer nuestros hijos, alguien
debería estar preguntándose qué están aprendiendo. No se trata de quitar la
formación humana, emocional, sexual o ciudadana. Tampoco de desconocer la
dignidad, las diferencias o los derechos de los estudiantes. Se trata de poner
cada cosa en su sitio.
Un niño debe aprender a respetar al otro, Pero también debe
aprender a leer. Debe aprender que nadie merece ser discriminado, Pero también
debe aprender a resolver una ecuación.
Debe poder construir su identidad con libertad, pero
también debería poder escribir correctamente una página, comprender un
argumento, interpretar una gráfica y distinguir una fuente confiable de una
mentira. Porque una cosa no debería excluir a la otra.
Tal vez el problema colombiano no sea que hablemos
demasiado de ciertos temas, puede que sea que hablamos muy poco de lo esencial.
Preguntémonos, por ejemplo, qué sabe hacer un joven de 15 años cuando termina
su jornada escolar.
¿Puede leer cinco páginas sin mirar el teléfono?, ¿puede
explicar con sus propias palabras lo que acaba de leer?, ¿puede escribir una
página sin copiar de internet?, ¿puede hacer una operación matemática sin
preguntarle inmediatamente a una aplicación?, ¿puede cuestionar una respuesta
que le entrega una inteligencia artificial?, ¿puede defender una idea sin
repetir la opinión de un influencer?, ¿puede escuchar a alguien que
piensa diferente sin convertir la conversación en una pelea? Esas también son
preguntas sobre educación.
Hay otro asunto que llama la atención cuando uno mira
quiénes han ocupado el Ministerio de Educación durante los últimos años.
Los últimos diez titulares de la cartera muestran que
Colombia ha puesto al frente de la educación nacional a personas con
formaciones muy diversas: economistas, ingenieros, abogados, sociólogos y
profesionales de otras áreas. Y eso no necesariamente es un problema.
Un ministro necesita capacidad administrativa, política,
económica y de gestión. Necesita entender el Estado, el presupuesto, las
regiones, los docentes, las universidades y las necesidades de millones de
estudiantes. Pero hay una pregunta legítima que sí deberíamos hacernos:
¿Cuánto pesa realmente el conocimiento
especializado en educación cuando se escoge a quien dirige la educación de un
país?
Porque una cosa es administrar un sistema educativo y otra
muy distinta es comprender profundamente cómo aprende un niño, cómo se forma un
adolescente, cómo se enseña a leer, cómo se desarrolla el pensamiento
matemático o cómo se construye una política docente capaz de transformar un
salón de clase.
Diferentes perfiles, diferentes maneras de mirar la
educación y los estudiantes siguen sentándose en el mismo pupitre.
¿Estamos logrando que aprendan más? Para mí
este puede ser el verdadero problema. Cada gobierno llega con una idea de país.
Unos hablan de calidad, otros de cobertura, otros de
equidad, otros de inclusión, otros de transformación, otros de valores, otros
de derechos, otros de acceso. Y todos tienen algo de razón. Pero el estudiante
no necesita discursos. Vive dentro de un salón, tiene un profesor, un tablero,
un cuaderno, un computador, si tiene suerte, una familia, una realidad
económica y, cada vez más, una inteligencia artificial dispuesta a contestarle
casi cualquier pregunta.
Ese estudiante no necesita que los adultos le entreguemos
solamente nuestras batallas culturales. Necesita herramientas. El mundo que lo
espera no le va a preguntar cuál era la posición política de su ministro de
Educación, le va a preguntar qué sabe hacer.
Tal vez se ha cometido un error cuando hablamos de
educación. La hemos convertido demasiadas veces en una batalla entre adultos.
Mientras tanto, los muchachos esperan que alguien les
enseñe, que alguien les exija, que alguien les diga que sí pueden, que la
escuela sea una puerta. Sí, una puerta para el muchacho de un barrio de
Medellín, para la niña de una escuela rural, para el joven que no tiene
computador en su casa, para quien nació en una familia con recursos y para
quien tuvo que compartir el teléfono de su madre para hacer una tarea.
La educación no debería decirle a un estudiante hasta dónde
puede llegar. Debería darle las herramientas para llegar más lejos. Quizá sea
hora de que Colombia deje de preguntarse solamente qué deben pensar nuestros
hijos y empiece a preguntarse algo mucho más difícil: ¿les estamos
enseñando a pensar?
Porque las creencias pueden acompañar una vida, los valores
pueden orientarla, la identidad puede ayudarnos a comprender quiénes somos, pero,
para abrirse camino en un mundo cada vez más competitivo hay algo que nadie
debería quitarle a un muchacho: la posibilidad de aprender.
Y esa puerta, por ahora, todavía tenemos tiempo de abrirla.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Los temas en la Tertulia de Antioquia
Andrés de Bedout Jaramillo
En
las últimas semanas, La Tertulia de Antioquia ha venido escuchando a los
precandidatos a la Gobernación de nuestro departamento que han renunciado a sus
cargos para lanzarse a la competencia, como siempre lo ha hecho durante los
últimos 50 años de existencia.
Estas
reuniones han sido muy productivas. Los precandidatos han podido
retroalimentarse del conocimiento de los contertulios, que se conocen a este
departamento al derecho y al revés, y con toda claridad han puesto sobre la
mesa los temas a discusión.
Por
ejemplo, cuando se plantea el proyecto del tren que se reactivará entre Caldas
y Barbosa, impulsado en forma definitiva por las actuales administraciones
municipal y departamental, surge inmediatamente, con visión más futurista, la
necesidad del tren a Urabá, que permita sacar la carga a los puertos de la zona,
construidos y por construir, únicos capaces de recibir embarcaciones de gran
calado que no pueden ser atendidas ni por Cartagena ni por Buenaventura.
Surge
la más ambiciosa de las propuestas ferroviarias: unir, como canal terrestre
alternativo al hoy deficitario Canal de Panamá, el Atlántico con el Pacífico
por vía férrea.
Cuando
se habla de la importancia de Hidroituango, en la hoy deficitaria generación de
energía a la que nos sometió el gobierno de Petro, con claridad y lógica se
plantean los nuevos proyectos que, aguas arriba y aguas abajo, podrían
desarrollarse aprovechando lo ya hecho en esta hidroeléctrica, además de varias
pequeñas centrales que podría soportar nuestro departamento, para contribuir
con energías limpias, constantes y de bajo costo al consumo energético que día
a día aumenta en nuestro país. El desarrollo requiere de mucha energía y, si se
orienta a la implementación y aplicación de nuevas tecnologías, con mayor razón
requerimos de un mayor suministro. Y lo mejor: Antioquia puede soportarlo.
Ojalá,
EPM y el Departamento de Antioquia, luego de haber podido conciliar el pleito
por la situación desafortunada que implicó la inundación y destrucción de la
casa de máquinas, se puedan poner de acuerdo en levantar la restricción que
tiene en su objeto social de solo poder participar como sociedad donde el
Departamento de Antioquia tiene el 51 % en Hidroituango y no en los
proyectos que se posibilitan aguas arriba y aguas abajo. Es fundamental seguir
aumentándole los ingresos al Departamento para que pueda cumplir una misión más
eficiente en el desarrollo de los 125 municipios que lo conforman.
En
cuanto a la integración, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, configurada
por 10 municipios, ha sido una importante experiencia que alienta el Área
Metropolitana del Oriente Antioqueño, hoy destrabada y con consulta popular
programada para octubre de 2026, con la participación de todos los municipios
del Oriente cercano —a excepción, tristemente, de Marinilla—, algo similar a lo
que sucedió en su momento con Envigado cuando se configuró el Área
Metropolitana del Valle de Aburrá. Envigado solo entró al cabo de los años, cuando
vio la necesidad de integrarse a los beneficios que implica la planeación y el
desarrollo conjunto en la conurbación. Luego vendrá la conformación del Área
Metropolitana de Occidente y la asociación de las tres áreas metropolitanas:
Valle de Aburrá, Oriente y Occidente antioqueño.
En
el tema vial, lo que se está construyendo y lo que se planea construir en
materia de vías urbanas y rurales de las redes primaria, secundaria y
terciaria, salta la necesidad de aplicar nuevas tecnologías de construcción que
permitan agilizar temas urgentes como los viaductos y pensar en un nuevo túnel
que conecte el sur del Área Metropolitana del Valle de Aburrá con el Oriente
Antioqueño.
El
tema de la segunda pista en el Aeropuerto José María Córdova no da espera.
Demorarlo más puede imposibilitarlo físicamente, en momentos en que cada vez
está más cerca el final del Olaya Herrera y cuando van muy adelantados los
trabajos del sector privado en la explanación y construcción de más de 20 súper
hangares para el mantenimiento de la flota aérea de varias compañías, entre
ellas la más importante y grande que tiene el país: Avianca. Esto generará más
de 3000 empleos directos de calidad, que ayudarán a potenciar aún más la
importancia de los municipios del Área Metropolitana del Oriente cercano, que
deben profundizar en su planeación y desarrollo conjunto. Por algo será por lo
que Rionegro ya es el segundo municipio de Antioquia, con un presupuesto que se
acerca al billón de pesos. Los proyectos de vías, trenes y cables hacia el
aeropuerto se deben agilizar.
En
fin, podríamos seguir hablando de un sinnúmero de temas de nuestra querida
Antioquia que hoy se debaten en esa alianza Alcaldía - Gobernación - sector
privado - academia, donde el nuevo Gobierno Nacional está teniendo una participación
y definitiva que abre oportunidades muy importantes para el futuro de Antioquia.
Esta lucha frontal, necesaria y definitiva, contra el narcotráfico deberá
reemplazar cerca de un 30 % de la economía que hoy soporta la ilegalidad,
según estudio reciente de EAFIT, que será tema de un próximo artículo.
En
las elecciones regionales próximas no podemos equivocarnos. Debemos llegar con
candidatos únicos a Gobernación y Alcaldías. La configuración de alianzas
fuertes entre Centro Democrático, Defensores de la Patria, Creemos y otros
partidos debe planearse para tener figuras definidas, entre las posibles:
encuesta, consultas, acuerdos, etc. Con la explosión de precandidatos que
estamos teniendo, debemos estar de acuerdo con los mecanismos, que deberán
incluir también a los que lleguen por firmas y compartan los estilos de
Federico y Andrés Julián, que hoy nos gobiernan bien. La continuidad es muy
importante.
Si
a usted le interesan estos temas, queda cordialmente invitado a los almuerzos
de trabajo que realizamos todos los lunes en el Club Unión, entre las 12:30 p.
m. y las 2:30 p. m.
Que
nuestro Señor Jesucristo nos ilumine siempre.
martes, 8 de septiembre de 2026
De cara al porvenir: el desarrollo de Medellín
Pedro Juan González Carvajal
Medellín tiene fama de
“ciudad innovadora”, pero arrastra una deuda histórica de obras que llevan 20,
30 y hasta 80 años en el discurso. Son los cuellos de botella que frenan su
salto a ciudad global. Aquí van las principales:
1. Movilidad: sacar a
Medellín del trancón eterno
* Metro de la 80:
13,25 km entre Aguacatala y Caribe. Es la obra más esperada hoy. 35 % de
avance físico en 2025, entrega entre 2028 - 2029. Se habla desde los 90. Es la
columna vertebral del occidente que nunca tuvo metro.
* Tren del Río / Tren de
Cercanías: conectar Barbosa – Girardota – Bello -Medellín – Itagüí - La Estrella -
Caldas por el corredor férreo. Medellín tuvo tren hasta 1961. Recuperarlo
sacaría 200.000 viajes diarios de la Autopista. Lleva 40 años en estudios.
* Conexión al Urabá en 4
horas: Túnel del Toyo más Autopista Mar 1 y Mar 2. El Túnel del Toyo sería
el más largo de América. Sin eso, Medellín sigue de espaldas al mar. La obra se
contrató en 2015 y ha tenido 5 aplazamientos.
* Segunda pista del
Aeropuerto José María Córdova: Rionegro está saturado. En horas pico no cabe un
avión más. Sin segunda pista, Medellín no puede ser hub internacional.
Se promete desde 2010.
* Vía perimetral por el
oriente para que las volquetas y tractomulas no crucen por la 33 y Las
Palmas. Descongestionaría El Poblado y Envigado. Plan desde 1980.
* Retomar el Proyecto
de las circunvalares, desechado hace varios años por Consulta Popular.
* Garantizar conexiones
adecuadas con los distintos corregimientos.
2. Agua y ambiente: deudas
de 100 años
* Saneamiento del Río
Medellín Fase II: el río ya no huele a alcantarilla, pero el 30 % de
las quebradas siguen contaminadas. Falta conectar los barrios altos de las
comunas 1, 3, 8 y 13 al interceptor. Es la deuda ambiental más vieja.
* Acueducto y
alcantarillado en la periferia: 200 000 personas en Bello, Itagüí y
borde urbano de Medellín aún tienen agua por horas o sin alcantarillado. EPM es
ejemplo mundial, pero no llega a todos.
* Control de inundaciones en
quebradas: La Iguaná, Santa Elena, La Picacha. Cada invierno hay tragedias.
Llevan 50 años con obras parciales. Falta canalización y parques del río en
cada quebrada.
3. Equipamientos que nunca
llegan
* Biblioteca España, Santo
Domingo: símbolo de la “Medellín social”. Cerrada desde 2015 por fallas
estructurales. Se anunció recuperación para antes de 2023. En 2025 abrieron
licitación. Cajas 1 y 2 estarían en feb 2026, Caja 3 en mayo 2026. 11 años
cerrada.
* Remodelación total del
Atanasio Girardot y Complejo Deportivo: Es de 1953. Se anunció inversión de
$700 000 millones para estadio FIFA. Lleva 3 administraciones
prometiéndose. Debe estar en 2027.
* Hospital del Norte de
tercer nivel: Las comunas 1, 2, 3, 4 tienen 600 000 personas sin
hospital de alta complejidad. Todo va al General o San Vicente. Se pide desde
1990.
* Gran Parque Medellín:
200 000 millones para parque con “mar y playa artificial” en el norte.
Polémico, pero es la apuesta para equilibrar el sur con espacio público.
Debería estar en 2027.
4. Conexión regional:
Medellín encerrada en el valle
* Túnel de Oriente completo
con 2 tubos: solo opera 1 tubo. El segundo daría la capacidad real para conectar
con el aeropuerto y Oriente. Sin eso, en 2030 colapsa.
* Vía a El Hatillo - Bello
doble calzada: Salida al norte hacia la Costa. Es una trocha colapsada. El
desarrollo del Norte del Valle de Aburrá depende de ella.
* Conexión férrea al
Pacífico (Puerto Antioquia): Sin tren a Urabá, el puerto nuevo no sirve.
Medellín necesita salida propia al mar sin pasar por Cartagena. El tren está en
diseños hace 15 años.
¿Por qué son “deuda
histórica”?
1. Se planearon hace
décadas: El Metro de la 80 está en el POT desde 1999. El Tren del Río,
desde 1985.
2. Sobrecostos brutales:
El Puente de la 4 Sur pasó de $70 000 a $300 000 millones. El de
Juanchito Cali - Candelaria, de $27 000 a $690 000 millones. Pasa
igual en Medellín.
3. Desequilibrio Norte-Sur:
El Poblado tiene 3 estaciones de metro, 2 túneles y el 70 % de la
inversión. El norte sigue esperando hospital, universidad pública, espacios
públicos y metro.
4. Medellín crece, las
obras no: en 1995 éramos 2 millones en el Valle de Aburrá. Hoy somos 4
millones. Pero la malla vial es la misma y el inventario de carros, motos,
motocicletas, bicicletas y patinetas ha crecido de manera desbordada.
Las más urgentes si se
quiere ser ciudad-región global:
1. Metro de la 80 más Tren
del Río: sin eso, la movilidad colapsa en 2030.
2. Túnel del Toyo más Tren
a Urabá: Sin mar propio, Medellín no compite.
3. Saneamiento 100 %
del Río Medellín más quebradas más acueducto en periferia: sin agua y
ambiente, no hay equidad.
4. Doble calzada Medellín - Bogotá: Unir las dos principales
ciudades del país.
5. Garantizar el
funcionamiento (ojalá también nocturno) del Aeropuerto local Olaya Herrera,
cuyo lote es apetecido por voraces constructores y/o por gobernantes
cortoplacistas y miopes.
No podemos acostumbrarnos a
que la única manera de que algunas obras que implican cofinanciación de la
Nación, finalmente, por orgullo o por la necesidad de desatrancar su ejecución,
sea que el departamento y la capital asuman compromisos económicos y
financieros que no le corresponden, pues esto es alcahuetear el incumplimiento
de los Gobiernos centrales.
La altillanura con futuro
Rafael Uribe Uribe
En
1962 asumimos la dirección de la Subgerencia de Fomento de la Caja Agraria.
Cada subgerencia tenía un comité directivo presidido por un miembro de la Junta
Directiva y tuve la fortuna de que el nuestro lo encabezara el expresidente
Mariano Ospina Pérez.
Firmamos
con el BID un plan ganadero para impulsar el desarrollo pecuario de los Llanos
Orientales y escogimos como referencia la hacienda La Libertad, propiedad de
José Mejía Salazar, miembro de la Junta Directiva, quien la ofreció gentilmente,
aunque no estaba financiado por el BID. Tenía unas treinta mil hectáreas, adelantaba
un excelente programa de mejoramiento ganadero, contaba con
infraestructura e instalaciones de calidad y disponía de varias
pistas que facilitaban la visita a los hatos.
Ese
conjunto de condiciones la convertía en un modelo propicio para invitar
ganaderos y mostrarles el potencial del plan. Allí nació mi interés por el
desarrollo de la altillanura.
En
1967, Paolo Lugari buscaba tierras para un proyecto innovador que consolidó en
1971, la Fundación Centro Gaviotas. Aunque ya me había retirado de la Caja
Agraria pude apoyarlo desde la Junta del Incomex de la que hacía parte en ese
entonces.
Gaviotas
se convirtió en un laboratorio de innovación para el trópico: creó una
comunidad rural autosuficiente, reforestó ocho mil hectáreas de sabana, desarrolló
proyectos de energía solar y eólica, diseñó bombas de agua de bajo costo, molinos
de viento, arietes de alto rendimiento, produjo el biodiesel para sus
necesidades, sistemas de potabilización, e impulsó la producción agrícola y el manejo
sostenible del mayor bosque biodiverso de la región en ese entonces, recuperó
la fauna y realizó otros proyectos para una explotación totalmente autónoma y
sostenible.
La
experiencia de Gaviotas confirmó que el desarrollo de la altillanura no podía
depender solo del entusiasmo e iniciativas aisladas. Su transformación agropecuaria
exige proyectos de gran escala capaces de sostenerse durante muchos años y
apoyados en infraestructura, investigación, tecnología y crédito. La propiedad del
predio no es mandatorio.
Debe
ofrecer seguridad jurídica, facilitar la asociación de otros propietarios y
reglas estables para la inversión, algo que hace un tiempo fue satanizado. Los
proyectos agroindustriales de envergadura allí requieren cuantiosos recursos
iniciales, retornos de largo plazo y la confianza para comprometer capital que integren
las comunidades vecinas y protejan el medio ambiente.
Celebro
que el Ministerio de Agricultura haya anunciado el impulso que esta región
merece para garantizar la seguridad alimentaria y estimular la exportación
agropecuaria y, por qué no, la de bonos de carbono de proyectos forestales a
gran escala.
El Rincón de Dios
“El
que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.” Eclesiastés 11:4
.jpg)


.jpg)
.jpg)
