jueves, 13 de agosto de 2026

La hazaña de una silleta

 

Foto: Elizabeth Grajales, 2026

Fredy Angarita

Al consultar los sinónimos de la palabra hazaña en el Diccionario de la Lengua Española aparecen términos como proeza, heroicidad, gesta, hito, logro, conquista, superación, triunfo, victoria, alcance, realización, valentía, audacia y aventura. Catorce palabras para intentar explicar algo que, algunas veces, resulta difícil de nombrar.

No sé cuánto utilizamos algunas de ellas en nuestra vida cotidiana. Tal vez hablamos de triunfo con más facilidad que de proeza. Decimos logro cuando queremos resumir años de trabajo, hablamos de victoria cuando alguien llega primero. Pero hay historias en las que una sola palabra parece quedarse corta.

Después de la Feria de las Flores de 2026, que este año celebró su edición número 69, me quedé pensando precisamente en la palabra hazaña.

El ganador absoluto del Desfile de Silleteros de este año fue John Jairo Grajales Gómez, padre de una compañera de trabajo y una persona que he tenido la fortuna de conocer.

Este texto es un homenaje porque lo que hizo no quiero contarlo solamente como una victoria. Quiero contarlo como una de esas historias en las que la palabra hazaña empieza a tener sentido.

Para entenderlo hay que regresar un poco en el tiempo.

La historia de los silleteros se remonta a muchos años atrás, cuando campesinos e indígenas utilizaban estructuras de madera, conocidas como silletas, para transportar niños, familiares, víveres, encomiendas y, en algunos casos, personas que necesitaban ser trasladadas por motivos de salud. En Santa Elena, uno de los primeros registros relacionados con el uso de la silleta para transportar flores hacia Medellín corresponde a Braulio Ochoa, quien tenía una finca en la vereda El Llano y realizó esta actividad en 1925. Después aparecerían otros apellidos que terminarían ligados para siempre a esta tradición: Grajales, Soto, Jurado y muchos más.[1]

No son solamente apellidos. Son familias, son generaciones, son personas que aprendieron que una flor no comienza el día del desfile. Comienza muchos meses antes.

En el primer Desfile de Silleteros participaron entre 40 y 50 silleteros. Se realizó el 1 de mayo de 1957, desde entonces se ha mantenido y actualmente es uno de los símbolos culturales más reconocidos de Medellín.

Es una tradición que parece sencilla cuando uno la observa desde la calle, pero detrás de esa imagen existe algo que el espectador muchas veces no alcanza a ver. Tierra, semillas, lluvia, meses de espera y una cantidad de trabajo que no cabe en las pocas horas que dura el desfile.

Cuando hablo con John Jairo, esa parte invisible comienza a aparecer.

Lleva más de 40 años cultivando y aproximadamente 15 años dedicados al cultivo de flor tradicional. Ese amor por la tierra me cuenta, lo aprendió desde siempre, acompañando a su padre, quien también se dedicó a esta labor. Para él, la Feria de las Flores no termina cuando termina el desfile. En realidad, vuelve a comenzar.

Desde diciembre prepara nuevamente la tierra, hace semilleros y planea cada siembra. Lo que empieza tendrá que esperar aproximadamente ocho meses para convertirse en flores que puedan llegar a Medellín.

Es prácticamente un año de trabajo para unos cuantos días. Y ahí aparece una de las primeras cosas que hacen diferente esta historia.

John Jairo no siembra sabiendo exactamente cuándo tendrá la flor, la naturaleza no tiene calendario, una flor puede adelantarse, puede retrasarse, puede dañarse, puede no salir. También puede llegar demasiado pronto o demasiado tarde para el desfile. Y cuando eso ocurre, no existe un botón para reiniciar el proceso. Hay que volver a sembrar, volver a esperar, volver a confiar.

Quizá por eso una de las frases que más me llamó la atención cuando hablamos fue precisamente esa: sembrar sin tener la certeza de que la flor estará lista el día que se necesita.

Suena sencillo decirlo. Pero imaginemos hacerlo durante meses, cuidar una planta sin saber si llegará a tiempo, esperar, volver a esperar. Y después cargar sobre los hombros el resultado de todo ese trabajo.

John Jairo utilizó aproximadamente 80 variedades de flores en su silleta. ¡Ochenta! Detrás de cada una había una historia diferente, algunas necesitan aprender a convivir con el tiempo, como los gladiolos, tulipanes, azucenas, clavelinas y agapantos que requieren cuidados especiales para conseguir que estén en el punto adecuado.

Otras necesitan todavía más paciencia. El botón de oro, la rosa amarilla, la pomarrosa, el tul de novia, las pascuas y algunas clavellinas pueden tardar alrededor de siete meses en florecer. Siete meses, para que alguien pueda verla durante unos minutos.

Eso es lo que muchas veces no vemos cuando miramos una silleta. No vemos los siete meses, vemos la flor; no vemos la espera, vemos el color; no vemos la incertidumbre, vemos el resultado. Y quizá ahí comienza realmente la historia de la hazaña.

John Jairo ya había conseguido el título de Ganador Absoluto en 2017, en 2026 volvió a hacerlo. Dos años separados por casi una década, dos veces alcanzando el primer lugar, dos veces viendo cómo el trabajo de meses termina convertido en reconocimiento.

Según los registros disponibles, la distinción de Ganador Absoluto, que reúne a los mejores de las diferentes categorías, no se entregó de manera completamente uniforme durante todas las ediciones del desfile, su registro como galardón unificado se encuentra documentado de manera más sistemática en los años recientes.

En esos registros aparecen, entre otros, Juan Ernesto Ortiz Grajales, ganador en 2019 y 2024, y ahora John Jairo Grajales Gómez, ganador en 2017 y 2026.

Pero hay una diferencia entre conocer una estadística y conocer la historia que existe detrás de ella. Quiero decir que John Jairo ganó dos veces toma apenas una línea, contar lo que tuvo que hacer para conseguirlo necesita mucho más.

Su silleta de 2026 no fue una repetición de la de 2017. Esta vez quiso asumir otro reto. En 2017 había trabajado con ramilletes más pequeños y una selección diferente de flores, para 2026 decidió trabajar con ramos mucho más grandes, quiso que los colores vivos fueran protagonistas, que cada flor pudiera resaltar por sí misma, jugó con las texturas, con las formas, con los tamaños, buscó más movimiento, más volumen, más fuerza visual.

Y mientras me cuenta todo esto, comienzo a entender que la silleta no es solamente una composición de flores. También es una forma de contar quién es el silletero, es su manera de dialogar con la tierra, de mostrar lo que aprendió, de arriesgarse, de intentar algo diferente y, finalmente, de poner sobre sus hombros el resultado.

Quizá por eso me cuesta llamarlo simplemente ganador, un ganador es quien obtiene una victoria. Pero una hazaña necesita algo más. Necesita tiempo, necesita dificultad, necesita perseverancia, necesita la posibilidad real de no conseguirlo.

Y John Jairo tuvo todas esas cosas. Tuvo que esperar meses para saber si las flores estarían listas, tuvo que enfrentarse a un clima que no entiende de calendarios, tuvo que cuidar cerca de 80 variedades, tuvo que volver a intentarlo y tuvo que confiar nuevamente en la tierra. Cuando finalmente llegó el desfile, todo aquello que había comenzado muchos meses atrás apareció frente a Medellín convertido en una silleta. El público vio flores.

Yo, después de conocer un poco de la historia que había detrás, empecé a ver otra cosa. Vi al niño que acompañaba a su padre, vi los más de 40 años cultivando, vi las madrugadas, vi la tierra preparada desde diciembre, vi las flores que podían no llegar a tiempo, vi los siete meses de espera de algunas de ellas, vi las 80 variedades. Vi el 2017 y vi el 2026.

Tal vez una palabra no pueda cargar todo lo que significa. Quizá por eso necesitamos catorce sinónimos para intentar explicarla. Después de conocer la historia de John Jairo Grajales Gómez, creo que ninguna alcanza. Porque una hazaña no está solamente en el momento en que alguien gana. Está en todo lo que hizo cuando todavía nadie sabía si iba a ganar: en la tierra preparada con meses de anticipación, en la semilla que todavía no era flor, en la flor que podía no llegar, en la espera, en la incertidumbre del clima, en las manos que cultivan, en el padre que enseñó y en las generaciones que mantienen un apellido unido a una tradición.

Por eso, aquella silleta que a primera vista parece cargada solamente de flores, en realidad lleva mucho más. Lleva diciembre y la tierra preparada, las semillas, los meses de espera, las cerca de 80 variedades, las manos que cultivaron cada una de ellas y los más de 40 años que John Jairo lleva aprendiendo de la tierra. Lleva también la memoria de su padre, la historia de varias generaciones de silleteros y una tradición que, cada año, vuelve a ponerse sobre los hombros de alguien.

Y este año carga algo más.

Por segunda vez, después de 2017, sobre los hombros de John Jairo Grajales Gómez se vuelve a posar una palabra que parece demasiado pequeña para contar todo lo que hay detrás: hazaña.

Muchas felicitaciones, don John Jairo. Que sigan las flores. Y, sobre todo, que

sigan las hazañas.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Conversatorio con Jorge Londoño de la Cuesta


En este conversatorio de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. dialoga nuevamente con Jorge Londoño de la Cuesta sobre la transformación del panorama político colombiano y el papel de las encuestas como reflejo de las tendencias electorales, para luego adentrarse en el dramático relato de la contingencia de Hidroituango. Desde su experiencia como gerente de EPM, Londoño reconstruye las horas de incertidumbre, las decisiones tomadas y la carrera contra el tiempo que permitió enfrentar una emergencia que puso en riesgo a cerca de 120.000 personas. Lo(a) invitamos a ver esta primera parte.

Jorge Londoño de la Cuesta es ingeniero de Sistemas de la Universidad EAFIT y realizó el programa Presidentes de Empresa de la Universidad de los Andes. Durante cerca de 27 años estuvo al frente de Invamer, firma de investigación de mercados y opinión pública, donde lideró estudios para diversos sectores de la economía y, junto con Fedesarrollo, participó en la implementación del Índice de Confianza del Consumidor. En enero de 2016 asumió la gerencia general de EPM y el liderazgo del Grupo EPM, responsabilidad que ejerció hasta diciembre de 2019. Durante su gestión enfrentó algunos de los episodios más complejos de la historia de la empresa, especialmente la contingencia de Hidroituango, además de otros incidentes en centrales hidroeléctricas; la Junta Directiva de EPM destacó al cierre de su administración su entereza, capacidad de trabajo, responsabilidad y compromiso.

martes, 11 de agosto de 2026

De cara al porvenir: deudas históricas y elefantes blancos

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Es de suponer, que el Estado a través de los distintos gobiernos debe garantizar el acceso a los derechos básicos a la población: vivienda, servicios públicos domiciliarios, salud y educación, por mencionar los más elementales. Es su obligación de hacer lo que sea necesario para llegar a un cubrimiento del 100 % de la población en todo el territorio.

A continuación, de cara al inicio de un nuevo gobierno, un inventario no completo de las principales obras que cada ciudad capital lleva años esperando que se hagan realidad. Esta relación está basada en los proyectos más reclamados por gobernaciones, alcaldías y medios, como los “pendientes históricos” de cada región. Son las que aparecen en todos los planes de desarrollo, en los debates de campaña y en la memoria de la gente:

Región Andina

1. Bogotá: Metro Línea 1. Lleva 80 años en promesas. Va avanzando. Contrato por $13 billones. Es la obra más esperada del país.

2. Medellín: Metro de la 80. 13,25 km entre Aguacatala y Caribe. 35 % de avance físico en 2025, entrega entre 2028 - 2029. También Tren de Cercanías. Doble calzada vía Medellín - Bogotá.

3. Cali: Puente de Juanchito Cali - Candelaria. Desde 2015, 10 promesas de entrega. Costo pasó de $27 000 a $690 000 millones. Y Tren de Cercanías del Valle, anhelo desde los 90.

4. Bucaramanga: Conexión vial Metropolitana Norte – Sur, terminación de la vía Los Curos - Málaga. La Cámara de Comercio alertó por atrasos y falta de recursos.

5. Pereira: Terminación total vía Quibdó - Pereira. 238 km, Invías destinó $220 000 millones. Es la salida del Chocó al Eje.

6. Manizales: Aeropuerto del Café en Palestina. Más de 15 años de estudios, pleitos y sobrecostos. Estimado $1,4 billones. Es el “elefante blanco” del Eje Cafetero.

7. Armenia: Doble calzada Armenia - Aeropuerto El Edén y obras complementarias del Túnel de La Línea. El túnel se entregó, pero faltan viaductos y segundas calzadas.

8. Ibagué: Acueducto complementario y doble calzada Ibagué - Mariquita. También 4G Neiva – Espinal - Girardot con 65,78 % de avance.

9. Neiva: Distrito de riego Candelaria - La Plata - Laberinto y doble calzada Neiva-Girardot. Esperada desde 2016.

10. Tunja: terminación Transversal de Boyacá: Duitama - Pamplona. 27 km pendientes, $180 000 millones de inversión.

11. Villavicencio: acueducto desde quebrada La Honda. $65 000 millones invertidos y sin agua. Y doble calzada Bogotá - Villavicencio definitiva, sin cierres por derrumbes.

Región Caribe

12. Barranquilla: ampliación del Hospital de Barranquilla, iniciada en 2020, suspendida por problemas financieros. Y solución definitiva km 19 vía Barranquilla - Ciénaga: viaductos para que el mar no se trague la carretera.

13. Cartagena: recuperación del Canal del Dique contra inundaciones y protección costera. Más de 34 contratos inconclusos en Bolívar por $377 000 millones.

14. Santa Marta: recuperación de la Ciénaga Grande, los manglares y megacolegio de Taganga. Iniciado en 2019, aún sin terminar.

15. Montería: Vía Santa Lucía - Moñitos y recuperación de la Ciénaga Grande de Lorica.

16. Valledupar: acueducto regional y mejoramiento de vías terciarias para sacar productos agrícolas.

17. Sincelejo: infraestructura educativa para jornada única: aulas y comedores. Sucre tiene varios Puentes Nacionales. La Doctrina pendientes.

18. Riohacha: Represa del Río Ranchería. Desde 2002, $574 000 millones y no opera. También acueductos para La Guajira por Sentencia T-302.

Región pacífica

19. Quibdó: pavimentación total Quibdó - Medellín 162 km por $230 000 millones y Quibdó - Pereira 238 km. Obra esperada hace 50 años.

20. Popayán: doble calzada Popayán - Santander de Quilichao, parte del corredor Pasto - Estanquillo priorizado por Invías.

21. Pasto: doble calzada Rumichaca - Pasto. 91,12 % de avance, pero la comunidad la espera hace 50 años. Y variante San Francisco - Mocoa para evitar el “trampolín de la muerte”.

Región Orinoquía

22. Arauca: pavimentación total vía Tame - Arauca. Es el eje para romper el aislamiento con Casanare.

23. Yopal: vía del Cusiana definitiva: Sogamoso – Aguazul - Yopal. 30 años con cierres por derrumbes. Piden túneles y viaductos.

24. Puerto Carreño: puente sobre el Río Meta y pavimentación Puerto Gaitán - Puerto Carreño. Conectaría Vichada con el país.

25. San José del Guaviare: puente sobre el río Guayabero y vía San José - Calamar pavimentada.

Región Amazonía

26. Leticia: ampliación pista Aeropuerto Alfredo Vásquez Cobo y acueducto 24h. Leticia sigue aislada sin operación nocturna.

27. Mocoa:  variante San Francisco - Mocoa. Priorizada tras la avalancha de 2017. Evita 78 km de abismo.

28. Florencia: Vía Marginal de la Selva: San Vicente - Neiva. Conexión con el centro del país, parte de Vías para la Paz 2026 - 2035.

29. Mitú: interconexión eléctrica nacional y vía Mitú - Monforth. desde hace 40 años solo se llega por aire.

30. Puerto Inírida: interconexión eléctrica. Dependen de plantas diésel hace 20 años.

Región Insular

31. San Andrés: reconstrucción total de Providencia post-Iota: Aeropuerto competitivo que no dependa solo de Bogotá. Planta desalinizadora. Planta de Energía.

Patrón común: El 70 % son vías, acueductos y aeropuertos. Colombia tiene más de 700 obras “elefantes blancos” por varios billones de pesos. Bogotá lidera con gran cantidad de contratos.

Es importante que lo que está construido reciba mantenimiento y se mantenga en operación, como en el caso de muchos acueductos veredales.

Si las capitales de departamento tienen falencias, ¿qué podremos decir de los corregimientos y las veredas de cada una de ellas y de los otros municipios con sus respectivos corregimientos y veredas?

De igual manera sería de gran utilidad tener una dependencia cuyo único objetivo sea ayudar a destrabar obras que tienen algún tipo de enredo y que por esta razón se encuentran paralizadas.

lunes, 10 de agosto de 2026

Editorial: Sucesos de la Semana No. 157

 

En esta nueva entrega de Sucesos de la Semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los principales mensajes, propuestas y expectativas que deja la posesión del presidente Abelardo de la Espriella, con especial énfasis en los retos de seguridad, justicia, salud, educación, economía y desarrollo regional. Una reflexión marcada por el optimismo frente al inicio de una nueva etapa para Colombia y los desafíos que deberá enfrentar el nuevo gobierno. No dejes de verlo

Al viejo hospital de los muñecos, llevaron a Colombia malherida…

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Empieza un nuevo gobierno y recibe un país que está como cuando “al viejo hospital de los muñecos llevaron a Pinocho malherido, porque un espantapájaros bandido, lo sorprendió dormido y lo atacó”. Aquí el terrorista chupasangre deja varias cargas implosivas económicas activadas.

Una es la crisis financiera: inflación 6.5 %, intereses 13 %, déficit fiscal 6.5 % / PIB, 120 billones de gasto sobre el recaudo tributario, y deuda pública ± $1200 billones, el 60.5 % / PIB. Otra, la crisis sin precedentes del sistema de salud. “Drácula y sus vampiros” lo dejaron infartado, moribundo, con la yugular desangrada, ya no vale quirófano ni hada protectora que le ponga un corazón de fantasía; es preciso invocar “el primer milagro”, uno como el de Lázaro que lo reviva y lo saque de la morgue. La deuda acumulada del sistema de salud es de 50 billones, con un déficit de 20 billones y una siniestralidad de las EPS que supera 110 %. La tercera bomba del gobernarte del Cartucho es la pérdida de la institucionalidad en todas las áreas del Estado donde metió el hocico; especialmente en la salud donde en las entidades técnicas y especializadas reemplazaron galenos y profesionales por ladrones y revolucionarios ideologizados llenos de resentimiento.

¿Cuántas vidas se van a perder por el capricho ideológico de cambiar un sistema que era uno de los más eficientes en Latinoamérica y según la OMS fue líder regional y puesto doce en el mundo en el manejo y operación de la pandemia gracias a la capacidad, el valor heroico y profesional del personal médico y administrativo del país?

Se perdió la confianza en el sistema de salud y, recuperarla y estabilizarlo será cuestión de varios gobiernos pues se requiere rediseños institucionales en el Ministerio, despolitizar la superintendencia, eliminar el cabildeo entre EPS e IPS con el Congreso y Hacienda, y encontrar los responsables y ponerlos a disposición de la justicia para que respondan por el gran daño que causaron con sus ideas progresistas asociadas al SSXXI.

Presenciamos un naufragio humano multitudinario, millones de familias viviendo un drama lúgubre sin esperanza, la gente se ahoga sin salvavidas, 10 millones de casos de salud sin resolver, suspendidos y desatendidos: sin medicamentos, por tratamientos suspendidos, en espera de autorizaciones, por servicios descontinuados, por hospitales quebrados, personas con enfermedades ignoradas que se volvieron crónicas, una costosa carga adicional que va a ser muy difícil estabilizar.

Teníamos un sistema de salud imperfecto pero funcional que hoy está convertido en tragedia, una masacre genocida provocada y demandable por el efecto real del “chu-chu-chu”, la intervención a las EPS que tienen el 80 % de la deuda del sistema y que en lugar de mejorarlas fueron estatizadas, burocratizadas, saqueadas e ideologizadas, lo cual resulta más letal que la suma de las muertes violentas del crimen organizado, la violencia intrafamiliar, el alcohol, el tabaco y la drogadicción. Y de ñapa nos puso al vampiro “pinturita” a administrar el banco de sangre.

Somos una nación de ingreso medio de 52 millones que en materia de salud se ha dado el lujo de tener cobertura universal y la dualidad de un régimen contributivo propio de la formalidad (44 %) y uno subsidiado y de excepción que suman un (56 %) según SISPRO a febrero de 2026, y que comparado con 2025 presenta una contracción de medio millón de contribuyentes, lo cual sumado a los problemas previos del sistema, le propinó una herida de muerte a su sostenibilidad financiera. La cobertura universal está respaldada por el pago de la Unidad de Aporte anual del Estado (UPC) a las EPS por cada persona afiliada en materia de consultas, medicamentos y cirugías. El ADRES es la entidad que paga desde Minhacienda, y gira conforme a lo que cada EPS le diga de acuerdo con su medición de la siniestralidad, y el meollo del problema es que el valor de las UPC no alcanza para cubrir los costos del sistema.

A la crisis de los medicamentos, se le suma que entre 2022 y 2025 las tutelas se duplicaron y el gasto de bolsillo en salud se incrementó en el 57 %.

Es crítico transparentar y equilibrar las relaciones entre el régimen contributivo, el subsidiado, el Gobierno y las EPS, y que los usuarios tomadores de seguros sean empresas o personas, colaboren no abusando del sistema dual, esto es, pagando de manera solidaria de acuerdo con su capacidad económica y el número de beneficiarios, con lo cual se fortalece el régimen contributivo, se alivia al subsidiado y se mantiene la universalidad.

Se requiere un corte o punto final con decisiones de fondo a conciencia que no dan espera, en las que contribuyamos todos o la pérdida en vidas va a ser inconmensurable. Hay dos formas de atacar este cáncer terminal que causó Gustavo Petro: con aspirina y los santos óleos, o con acciones inmediatas y extraordinarias con cargo al Gobierno, las EPS y las IPS que inyecten liquidez en el sistema, acoten el plan de beneficios, que los aportes suban todos mínimo un punto porcentual, que se cree un fondo de garantías acompañado de una gran política nacional de prevención, que la DIAN cruce las cédulas para determinar evasores, y que se ayude a que los hospitales regionales de nivel de complejidad 2 y 3, estén bien dotados para que no creen más congestiones en las capitales agravando más el problema de desatención que se deprende del entuerto económico que tiene a los hospitales prácticamente quebrados por bien administrados que estén, pues su cartera llegó a niveles insostenibles.

Ninguna de estas medidas va a ser políticamente correcta, pero si hay la voluntad política del Gobierno entrante en reclamar y convertir la estabilización del sistema de salud en la principal urgencia del país y se hace un gran esfuerzo entre todas las partes del sistema para reestablecer un adecuado flujo de recursos, se cumple el fallo de la corte que reconoció la insuficiencia sincerando y conciliando deudas, y se buscan los créditos internos, externos, de la multilateral, y se utilizan regalías buscando eficiencia operativa y administrativa, aún es posible soñar con transparencia y equidad en pro de la salud de todos los colombianos.

Promisorio futuro para Colombia en la era de la Patria Milagro

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Cómo no recordar, en este histórico momento que vivimos, la edificante historia bíblica de la Tierra prometida a la que fue conducido el pueblo israelita por Moisés, después de 40 años de vagar por el desierto en medio de toda clase de penalidades, rebeliones e incomprensiones.

Guardadas las debidas proporciones, durante varias décadas cayó nuestra amada patria en un proceso de descomposición moral que nos condujo al ominoso régimen de extrema izquierda que, gracias a la Divina Providencia, llega a su fin.

Fue sometida nuestra sociedad a toda clase de vejámenes en el período más oscuro de nuestra historia republicana. Hoy estamos a las puertas del promisorio futuro con el que siempre hemos soñado: un país donde se respete el orden y la convivencia; donde la protección del sagrado derecho a la vida sea el primer deber del Estado; donde las relaciones entre los asociados y las de estos con el Estado se rijan por los valores espirituales contenidos en la palabra de Cristo y en los principios democráticos; donde la justicia sea igual para todos y obre contundentemente y sin contemplaciones para castigar el delito y para garantizar la libertad de los inocentes; donde la educación, desde la familia y la escuela, esté orientada a la formación de buenos ciudadanos, competentes para desempeñarse con éxito en el mundo empresarial y laboral; donde los recursos del Estado sirvan para garantizar seguridad, justicia y bienestar a todos los gobernados y no para llenar las faltriqueras de los políticos de turno; donde se exploten adecuadamente los recursos naturales para brindar oportunidades de desarrollo a todas las regiones; donde la actividad económica cuente con la seguridad, la protección y la ayuda del Estado para generar oportunidades de empleo digno a la fuerza laboral; donde los servicios públicos, la salud, la seguridad social, la construcción de vivienda, el fomento de la cultura y del deporte llenen las aspiraciones de la población y no sean otros focos de corrupción; donde la población más vulnerable reciba la solidaridad del Estado para que goce de una vida acorde con su dignidad; donde el Estado sea más pequeño pero más eficiente, para que pueda construir las obras de infraestructura necesarias para el desarrollo económico, la transformación del campo, las vías fluviales o férreas, las carreteras, los puertos, los sistemas de riego, las generadoras de energía, etcétera.

Esa es la Patria Milagro que hoy nace ante nuestros ojos, después de haber llegado a la desesperanza y la incertidumbre.

Claro está que, en esta nueva era, auspiciosa y promisoria, no solamente tendremos derechos sino también obligaciones.

No podemos permitir que los enemigos de la patria, aquellos que se dedican a sabotear los designios de la democracia, a incitar delictuosamente a la violencia y a intentar la reconquista del poder por medio de la combinación de todas las formas de lucha, socaven el propósito mayoritario de los colombianos de crear la Patria Milagro.

No nos convirtamos en idiotas útiles de sus torvas intenciones cuando nos quieran utilizar como altavoces para reproducir sus mentirosas proclamas y discursos de odio. Apliquemos a ellos la campana del silencio y sigamos adelante con nuestra noble causa.

Respaldemos en todo momento y lugar, desde el rol que desempeñemos como padres, empresarios, estudiantes, empleados, amas de casa, profesionales, etcétera, las propuestas de los Defensores de la Patria. No podemos permitir –como ha pasado en Brasi y en otros países– el retorno del régimen comunista, mentiroso y violento, al poder.

Por el contrario, comuniquemos con datos en la mano todo el desastre que se está encontrando en el empalme con el régimen que agoniza. Difundamos sin vergüenza y sin pausa los logros que empieza ya a mostrar el programa de la Patria Milagro. Podemos documentarnos diariamente en nuestro portal www.alianzareconstruccioncolombia.org, el cual puedes guardar para mayor facilidad como favorito en tu ventana de “marcadores”.

Conquistemos con buenas razones y comprensión a los que equivocadamente votaron contra el candidato Abelardo de la Espriella. Según sus propias palabras, gobernará para todos, sin ninguna consideración política o de otro orden.

Hoy es un gran día para celebrar. Colombia se salvó del comunismo. La patria está en las mejores manos. Las propuestas de gobierno están enderezadas al bien común. Los pasos iniciales nos demuestran a las claras hacia dónde va el país en la “era del tigre”. ¡Estamos firmes por la Patria!

Nuevo ciclo, nuevos retos

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Esta semana se hizo pública la decisión de mis superiores de ponerme al frente de dos entidades de servicio social en el campo educativo: la Fundación Carlos González y Fe y Alegría de Colombia.

La Fundación de Servicio Social Carlos González, hasta 1984, se conoció como la Fundación Escuelas Gratuitas Populares y fue fundada por el jesuita que inspira su nombre en la década de los años 40, es decir, tiene más de 80 años de existencia. Su primera sede estuvo en el barrio Olaya donde funcionaba el célebre Consultorio Médico Especializado Jesucristo Obrero. Con la ayuda de las Hermanas Vicentinas también dio origen a dos colegios campestres en el sur de Bogotá: el colegio Santa Catalina Laboure en el barrio Olaya y el Colegio Santa Luisa Marillac en el barrio Timiza. Durante un corto tiempo funcionó una casa de retiros y el Instituto Técnico Francisco Javier Mejía, en Salamina, Caldas. De todo ese conjunto de obras hoy día solo existe el colegio Santa Luisa, una institución escolar muy reconocida por su calidad educativa.

Con la Fundación ya había trabajado yo a mediados de los años 80 en la pastoral del Consultorio. Y como presidente de Acodesi, a finales de los 90, le abrimos las puertas de la red a los colegios Santa Catalina y Santa Luisa. Ahora asumo la dirección de esta bella obra con la tranquilidad de contar con un valioso equipo de laicos.

Por su parte, Fe y Alegría de Colombia existe desde 1971, aunque había sido fundada en Venezuela en 1955 por José María Velaz, un jesuita paladín de la educación popular que hoy ha llevado su sueño a hacerse realidad en 22 países en cuatro continentes. Autodenominado “movimiento de educación popular”, su famoso lema “donde termina el asfalto empieza Fe y Alegría” busca dignificar la persona humana ofreciéndole una propuesta de educación de calidad a través de jardines y guarderías, escuelas y colegios, centros de desarrollo comunitario, entre otras iniciativas. A través de donaciones y ayudas que van desde colectas y rifas (¿recuerdan el día del corazoncito?) hasta provectos con agencias internacionales, alianzas y convenios con entidades públicas y privadas y socio natural del Ministerio de Educación. Aunque colaboraron generosamente por muchos años cerca de 40 comunidades religiosas, hoy la mayoría de sus líderes son laicos muy comprometidos con su ideario.

Con Fe y Alegría mis vínculos se remontan a 1974 cuando de niño bartolino salía con un tarro metálico a recoger monedas para el día del corazoncito y vendía boletas de la rifa de un vehículo. Ya como jesuita en distintos momentos he tenido contactos de diversa índole: dando charlas y retiros, invitándola a la Asistencia de Educación para dialogar con la Javeriana y la red de colegios de Acodesi, participando 6 años en sus asambleas internacionales en mi calidad de presidente de la Flacsi y más recientemente participando en la Junta Fronteras que monitorea las uniones temporales que Fe y Alegría tiene con la Compañía de Jesús. En mi comunidad comparto con el padre Daniel Villanueva el jesuita que coordina internacionalmente la Federación.

A ambas instituciones llego con la conciencia de que debo aprender mucho todavía y que me han puesto allí para servir, con el plus de hacerlo a los sectores populares de nuestro país, lo cual considero una gracia de Dios. Pido sus oraciones por mi para este nuevo ciclo, para estos nuevos retos.