José
Hilario López Agudelo
El
botín de guerra, también llamado despojo de guerra, es la apropiación de bienes
naturales (tierras, minerales, petróleo.) o de personas (esclavos, prisioneros)
del enemigo derrotado tras un conflicto, práctica histórica fundamental para la
motivación de la soldadesca y fuente de resarcimiento de los costos de la
campaña bélica. Desde la antigüedad hasta la era moderna, el saqueo del país
derrotado inexplicablemente se considera legítimo.
Ejemplos
durante el presente siglo se tienen con la pretensión de Rusia de quedarse con
los minerales estratégico de Ucrania, así como la de Estados Unidos para
pagarse los costos de los suministros, armamento y logística entregados a Ucrania durante la invasión rusa. Lo que
está ocurriendo con el petróleo venezolano controlado por Estados Unidos, tras
la captura de Nicolás Maduro a principios del corriente año, es claramente un
despojo de la gran riqueza natural de nuestro vecino, que el país del norte
considera como legítimo, para compensar los costos del asedio bélico a que lo
ha sometido desde finales del año pasado. Como ya lo analizamos en mi anterior columna
de opinión, la intervención política estadounidense y el control de los recursos
energéticos venezolanos beneficia en especial a Washington y a sus aliados,
pero afectará la economía china, su rival en la competencia por el liderazgo mundial.
Ahora
vamos a la guerra de Irán, reactivada a finales del pasado mes de febrero con los
bombarderos al país islámico por parte de EE. UU. e Israel.
Irán
es uno de los principales productores mundiales de petróleo, con una producción
de crudo en 2025 entre 3,3 y 3,5 millones de barriles diarios (mbd) y las
cuartas mayores reservas probadas del mundo (aproximadamente 136-208 mil
millones de barriles). A pesar de las sanciones internacionales que limitan su
capacidad técnica y comercial, el país islámico ha logrado sostener
exportaciones de petróleo a China, que actualmente totalizan entre 1,3 y 1,9 mbd,
lo que representa aproximadamente el 90% de sus exportaciones totales de crudo.
Como
si esto fuera poco, Irán controla casi en su totalidad el Estrecho de Ormuz,
que se encuentra en sus aguas territoriales por donde cruza cerca del 20% del
petróleo que diariamente se comercializa en el mundo, proveniente en su mayor
parte de los países del Golfo Pérsico.
En La isla de Kharg, localizada dentro del Estrecho de Ormuz opera la terminal
petrolera más importante de Irán, por donde se embarca aproximadamente entre
90% y el 95% de sus exportaciones de crudo. A principios de 2026, las
exportaciones totales de Irán alcanzaron cerca de 2,17 millones de barriles por
día (bpd), con un récord de 3,79 millones de bpd en febrero de 2026.
Para
el control del petróleo de Irán, EE. UU. no requiere una invasión terrestre, lo
que le significaría tener que soportar una prolongada guerra de guerrillas proiraníes,
con pérdidas de sus soldados y, finalmente una humillante salida del territorio
invadido, sin lograr el objetivo, como le ocurrió en 2021 en Afganistán. Este
objetivo lo puede lograr EE. UU. si logra apoderarse del Estrecho de Ormuz y
sobre todo del puerto petrolero iraní en la isla de Kharg,
Las
milicias proiraníes son grupos paramilitares chiíes respaldados por Irán, que
forman el denominado "Eje de la
Resistencia" en Oriente Medio, cuyo propósito es expandir la
influencia iraní y combatir la presencia estadounidense e israelí en la región.
Actúan principalmente en Irak (como la Multitud Popular), Siria, Líbano
(Hezbolá) y Yemen (hutíes), utilizando tácticas de guerra de guerrillas, drones
y misiles.
Aunque
durante esta semana cuando he estado escribiendo estas líneas, EE.UU. e Irán
han firmado un alto al fuego por dos semanas, después de que el
presidente estadounidense amenazara con hacer desaparecer la civilización
persa. Esta tregua ha provocado un desplome de los precios internacionales del petróleo.
No obstante, el optimismo mundial que la tregua ha generado, calificados
analistas tienen sus reservas sobre la pronta y completa resolución del
conflicto, ya que el compromiso ha quedado en entredicho tras los reciente ataques
de Israel a El Líbano, que Irán considera violación de uno de los puntos clave
del acuerdo de alto al fuego. Por otro aspecto, Irán insiste en el cobro de
peaje a todo barco que pase por el Estrecho de Ormuz, imposición que la
contraparte no estaría dispuesta a aceptar; además exige liberación, antes del inicio
de las conversaciones, que empiezan este sábado en Islamabad-Pakistán, de sus activos
congelados por EE.UU.
Arquevium
Capital, la multi estratégica firma de asesoría en inversiones, opina que el
riesgo de altos precios del crudo va a persistir en el futuro inmediato. Por
otro lado, el inversionista Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates LP, en
su reciente intervención en el Foro Económico de Greenwich en Greenwich,
Connecticut, EE.UU., dice que “el conflicto entre Irán y Estados Unidos – Israel
e Irán forma parte de una guerra mundial en curso que no tendrá una resolución
rápida, en un contexto de tensiones simultáneas entre potencias” (1).
Para
los países cuya principal fuente de energía depende de petróleo importado, la
gran lección de la guerra de Irán es que deberían acelerar la transición energética
hacia energías renovables no convencionales, en especial energía solar y
eólica.
Mi
opinión:
El
señor Tump no va abandonar un botín tan valioso como es el control del petróleo
iraní que, además de los grandes ingresos económicos le facilitan una nueva arma
geopolítica, de gran valor estratégico en su pugna con China por la supremacía por
la hegemonía mundial (1).
(1)https://www.bloomberglinea.com/mercados/petroleo-se-desploma-tras-tregua-en-medio-oriente-pero-analistas-alertan-por-una-fantasia/).