martes, 4 de agosto de 2026

De cara al porvenir: obras inconclusas y elefantes blancos

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

…para los departamentos de Colombia

Es de suponer, que el Estado a través de los distintos gobiernos debe garantizar el acceso a los derechos básicos por parte de la población: vivienda, servicios públicos domiciliarios, salud y educación, por mencionar solo los más elementales y que es su obligación de hacer lo que sea necesario para llegar a un cubrimiento del 100 % de los habitantes en todo el territorio.

A continuación, y de cara a un nuevo gobierno, un inventario no completo de las principales obras que cada departamento lleva años esperando que se hagan realidad. Esta relación está basada en los proyectos más reclamados por gobernaciones, alcaldías y medios como los “pendientes históricos” de cada región, teniendo en cuenta que la movilidad entre la capital, los corregimientos y las veredas asociada al concepto de caminos veredales o vías terciarias, es una obra impostergable si en verdad queremos hacer una apuesta seria por el campo.

Amazonas

Conexión aérea digna: Aeropuerto Alfredo Vásquez Cobo de Leticia. Aunque se entregó una terminal nueva, la comunidad sigue esperando la ampliación de la pista y la operación 24h para romper el aislamiento. También el acueducto de Leticia, obra prometida desde hace más de 20 años.

Antioquia

Puerto Antioquia en Urabá. Lleva más de 10 años en planeación. En diciembre 2025 hicieron pruebas operativas y comenzó su operación a comienzos de 2026. En Medellín, el Metro de la 80: 13,25 km, 35 % de avance en 2025, entrega entre 2028-2029. Terminación de las Autopistas de la Montaña. Control de la erosión en las costas de Urabá. Doble calzada Medellín-Bogotá.

Arauca

Conexión Arauca-Casanare: pavimentación completa de la vía Tame-Arauca. Es el eje para sacar la región del aislamiento. También el acueducto de Tame, obra por impuestos por $8341 millones para 1300 personas.

Atlántico

Solución definitiva vía Barranquilla-Ciénaga, km 19: viaductos para evitar que el mar se trague la carretera. También el Hospital de Barranquilla, ampliado, iniciado en 2020 y suspendido. Dragado Bocas de Ceniza.

Bogotá D. C.

Metro de Bogotá, Línea 1. 79,93 % de avance reportado. Es la obra más esperada desde hace 80 años. Y la ampliación de la troncal de TransMilenio hacia Soacha, aunque es más de Bogotá/Cundinamarca, impacta a Bogotá como conexión.

Bolívar

Recuperación de la navegabilidad del Canal del Dique y protección contra inundaciones. 34 contratos inconclusos por $377 000 millones en el departamento.

Boyacá

Terminación de la Transversal de Boyacá: Duitama-Pamplona. Invías invertirá $180 000 millones para pavimentar 27 km pendientes.

Caldas

Aeropuerto del Café en Palestina. Más de 10 años de incertidumbre, costo estimado $1,4 billones. Es el “elefante blanco” histórico del Eje Cafetero.

Caquetá

Vía Marginal de la Selva: San Vicente del Caguán-Neiva. Pavimentación completa para conectar con el centro del país. Es parte del programa Vías para la Paz 2026-2035.

Casanare

Vía del Cusiana: Sogamoso-Aguazul-Yopal. Lleva 30 años con cierres constantes por derrumbes. La comunidad pide túneles y viaductos definitivos.

Cauca

Doble calzada Popayán-Santander de Quilichao. Parte del corredor Pasto-Estanquillo priorizado por Invías. También Vía al Mar Cauca, obra estratégica del programa Vías para la Paz.

Cesar

Mejoramiento de vías terciarias y navegabilidad de la Ciénaga de Zapatosa para reactivar la pesca.

Chocó

Pavimentación total Quibdó-Medellín y Quibdó-Pereira. Invías destinó $230 000 millones y $220 000 millones respectivamente. También vía Bahía Solano-El Valle 18,5 km de intervención.

Córdoba

Vía Santa Lucía-Moñitos y recuperación de la Ciénaga Grande de Lorica. También Puentes Nacionales. La Doctrina, corredor priorizado.

Cundinamarca

Regiotram de Occidente: Facatativá-Madrid-Mosquera-Funza-Bogotá. 1,9 billones, entraría en 2026. También Centro de salud El Rosal, obra inconclusa histórica.

Guainía

Interconexión eléctrica: Puerto Inírida a la red nacional. Hoy dependen de diésel. Llevan 20 años esperando.

Guaviare

Puente sobre el río Guayabero y pavimentación vía San José-Calmar. Rompería el aislamiento del sur del departamento.

Huila

Distrito de riego Candelaria-La Plata-Laberinto, obra priorizada por Invías. También Doble calzada Neiva-Girardot, 4G que se esperaba para 2021.

La Guajira

Represa del río Ranchería. Desde 2002, $574 000 millones invertidos y no opera. También Corredores del pueblo Wayúu Sentencia T-302 y seguridad alimentaria.

Magdalena

Megacolegio de Taganga, iniciado en 2019 y sin terminar. Y recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta con conectividad hidráulica.

Meta

Acueducto de Villavicencio desde quebrada La Honda: $65 000 millones invertidos y sin solución. El departamento tiene 70 contratos estancados por $542 000 millones.

Nariño

Doble calzada Rumichaca-Pasto. Aunque va en 91,12 %, la comunidad espera hace 50 años la conexión completa. También vía San Francisco-Mocoa, corredor clave.

Norte de Santander

Vía Legía-Saravena y corredor Duitama-Pamplona. Llevan décadas esperando conexión digna con Arauca y Boyacá.

Putumayo

Variante San Francisco-Mocoa. Evita el trampolín de la muerte. Priorizada por Invías. Obra esperada desde la tragedia de 2017.

Quindío

Túnel de La Línea completo y doble calzada Calarcá-Cajamarca. Aunque el túnel se entregó, faltan obras complementarias que llevan años.

Risaralda

Terminación vía Quibdó-Pereira: 238 km por $220 000 millones. Es la salida de Chocó al Eje Cafetero.

San Andrés y Providencia

Reconstrucción total de Providencia post-huracán Iota. Aeropuerto más competitivo para no depender solo de Bogotá. Planta desalinizadora. Planta de Energía.

Santander

Vía Los Curos-Málaga. La Cámara de Comercio alertó por atrasos; se estancó por falta de recursos del Gobierno. También Transversal del Carare: Barbosa-Puerto Araujo.

Sucre

Infraestructura educativa para jornada única: aulas, comedores y canchas. Y Puentes Nacionales La Doctrina.

Tolima

Vía Ibagué-Mariquita-Honda y 4G Neiva-Espinal-Girardot, con 65,78 % de avance. Tolima tiene 58 proyectos por obras por impuestos.

Valle del Cauca

Puente de Juanchito: Cali-Candelaria. Desde 2015, 10 promesas de entrega, costo pasó de $27 000 a $690 000 millones. También dragado de Buenaventura para competitividad portuaria.

Vaupés

Interconexión eléctrica y vía Mitú-Monforth. Hoy solo se llega por aire. Obra esperada hace 40 años.

Vichada

Puente sobre el río Meta en Puerto Carreño y *vía Puerto Gaitán-Puerto Carreño pavimentada. Conectaría la Orinoquía con Venezuela.

Dato clave: Colombia tiene más de 1700 obras consideradas “elefantes blancos” por $6 billones. Bogotá lidera con 14 contratos por $1,1 billones. Muchas de estas son justo las que los departamentos siguen esperando.

Digamos entonces que este es un insumo útil para la construcción del Plan de Desarrollo por parte del próximo presidente y por qué no, un aliciente para generar una unidad administrativa dedicada exclusivamente a terminar las denominadas “obras inconclusas”.

lunes, 3 de agosto de 2026

Editorial: Sucesos de la Semana No. 156


En este nuevo capítulo de Sucesos de la Semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos nacionales e internacionales: la crisis migratoria entre Marruecos y España, el terremoto en Japón, el cierre del gobierno de Gustavo Petro, la controversia por sus últimas decisiones administrativas, la salida de Ricardo Roa de Ecopetrol, el fallecimiento de Plinio Apuleyo Mendoza y las expectativas frente al inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella. Una mirada crítica a los hechos que marcaron la actualidad. No dejes de verlo.

Lo que César Borgia entendió antes que nosotros

Lucrecia Piedrahíta
Lucrecia Piedrahíta

El valor de mercado global ha migrado un 90 % hacia los activos intangibles, mostrando que el motor del desarrollo ya no es la infraestructura física.

La economía mundial ha cambiado de naturaleza. Sin embargo, buena parte de nuestras conversaciones sobre desarrollo siguen ancladas en categorías del siglo pasado.

Continuamos preguntándonos cómo aumentar la productividad, cómo atraer inversión o cómo construir más infraestructura. Son preguntas necesarias. Pero quizás estamos dejando de lado una cuestión más profunda: ¿cuál es el principal activo económico de una sociedad?

La pregunta es más antigua de lo que parece.

A comienzos del siglo XVI, cuando César Borgia buscaba consolidar y expandir su poder en los territorios italianos, recurrió a Leonardo da Vinci. Lo incorporó a su servicio como ingeniero militar, arquitecto y estratega. Leonardo estudiaba sistemas hidráulicos, diseñaba fortificaciones, producía cartografías de precisión y analizaba el territorio como un sistema complejo de información, movilidad y poder.

La decisión resulta reveladora. La historia recuerda a Leonardo como uno de los grandes artistas del Renacimiento, mientras que Borgia reconoció en él una inteligencia capaz de conectar conocimientos distintos y transformar observación en acción. Identificó una capacidad excepcional para comprender problemas complejos y generar nuevas posibilidades.

El valor

Cinco siglos después, las economías más dinámicas del planeta siguen buscando exactamente lo mismo.

Durante gran parte de la historia, la riqueza dependió de la posesión de tierras, recursos naturales, puertos o capacidad militar. Hoy esos factores continúan siendo importantes, pero resultan insuficientes para explicar por qué algunas sociedades innovan más que otras, crean más valor que otras o logran transformar industrias enteras mientras otras permanecen rezagadas. La diferencia radica en su capacidad para producir conocimiento nuevo y convertirlo en soluciones.

Esta afirmación tiene consecuencias profundas. Si la principal fuente de riqueza es la capacidad de generar nuevas ideas, entonces la discusión sobre desarrollo debe incluir la calidad de la educación, la fortaleza de las universidades, la inversión en investigación, la circulación del conocimiento y la capacidad de una sociedad para fomentar el pensamiento crítico y la creatividad.

El físico David Deutsch ha sostenido que el progreso humano depende de la producción de mejores explicaciones sobre la realidad. La historia económica parece confirmarlo. La imprenta, la máquina de vapor, la electricidad, internet o la inteligencia artificial surgieron cuando alguien encontró una manera nueva de comprender el mundo. Las grandes transformaciones económicas comenzaron como transformaciones en el conocimiento.

Por eso resulta cada vez más difícil separar economía, ciencia, educación y cultura. Todas forman parte del mismo ecosistema donde se generan las capacidades que más valor producen. Las universidades, los centros de investigación, los laboratorios, las bibliotecas, los museos y las industrias creativas cumplen una función estratégica que rara vez aparece en los indicadores de corto plazo: amplían el horizonte de lo posible.

La escena entre Borgia y Leonardo contiene además una lección particularmente relevante para nuestro tiempo. Borgia identificó el valor de una mente capaz de cruzar fronteras entre disciplinas. Leonardo podía estudiar anatomía y arquitectura, hidráulica y geometría, arte y matemáticas. Su singularidad residía precisamente en esa capacidad de establecer conexiones inesperadas.

La paradoja es que vivimos en una época que produce más información que ninguna otra en la historia, mientras fragmenta el conocimiento en compartimentos cada vez más estrechos. A medida que las tecnologías avanzan a una velocidad vertiginosa, la capacidad de conectar perspectivas distintas se vuelve más escasa y valiosa.

La inteligencia artificial hace aún más visible esta tensión. Las máquinas procesan información, reconocen patrones y ejecutan tareas complejas. Las preguntas verdaderamente transformadoras surgen en las fronteras donde se encuentran la ciencia y las humanidades, la tecnología y el arte, la economía y la cultura. Allí nacen las ideas capaces de abrir nuevos caminos.

Los recursos

Quizás por eso la pregunta más importante para Colombia sea si estamos fortaleciendo las capacidades que permitirán generar valor en las próximas décadas. Si estamos formando personas capaces de conectar conocimientos, imaginar soluciones y producir nuevas explicaciones sobre los desafíos que enfrentamos.

Hace quinientos años, César Borgia entendió que el recurso más valioso de su tiempo era una mente capaz de ver conexiones que otros no veían. Cinco siglos después, la pregunta sigue abierta: en una economía donde el conocimiento genera más valor que los activos físicos, ¿estamos invirtiendo en las capacidades que producirán el futuro o seguimos administrando las herencias del pasado?

Columna de Lucrecia Piedrahíta (arquitecta/curadora) para el periódico El Tiempo.

Rito de la Reconciliación

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Cuando nos visitó el papa Francisco, fueron muchísimos los regalos que recibió de los colombianos en las diferentes regiones que recorrió.

Todos esos obsequios llegaron a la Nunciatura Apostólica en Bogotá. Eran tantos que físicamente era imposible que todos viajaran con el Papa de regreso al Vaticano. Consciente de ello, y agradecido con cada colombiano por sus manifestaciones de amor y cariño, el día antes de partir se dirigió al salón donde estaban expuestos los presentes. Los observó con ese humilde y sencillo sentido de preocupación por su Iglesia Católica, donde su mayor anhelo radicaba en la reconciliación, necesaria para mejorar la convivencia en un mundo ávido de luchar unido por su salvación y por un trasegar solidario en este convulsionado planeta.

Sus ojos se posaron en una pequeña estatua de bronce que representaba un grupo humano integrado por hombres y mujeres de todas las razas y edades. Formaban un círculo, abrazados fuertemente y juntando sus cabezas en señal de reverencia hacia el interior, queriendo expresar que se perdonaban, se reconciliaban y unidos seguirían adelante.

Cuando el Santo Padre preguntó por el nombre de la estatua y le respondieron que era el “Rito de la Reconciliación”, ordenó: “Esta estatua se va conmigo. Es más, quisiera que una réplica en tamaño representativo se instalara en los jardines del Vaticano, para que millones de visitantes tengan la oportunidad de contemplarla y ver en ella lo que yo vi: lo fácil que puede ser la difícil reconciliación entre las personas de todas las razas, credos, pueblos y edades del mundo”.

La reconciliación, fielmente representada en esta magnífica escultura, merece ser vista y analizada en detalle por quienes visiten los jardines del Vaticano, al lado de otras obras que transmiten mensajes y enseñanzas inspiradas en la Sagrada Biblia, difundida por nuestra Santa Madre Iglesia y por millones de católicos que deseamos lo mejor para la humanidad, conscientes de que para lograrlo debemos hacer grandes sacrificios y confiar plenamente en el poder y la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo.

El autor de esta obra es un colombiano: el maestro José Augusto Rivera Castro, quien para cumplir los deseos del Papa lleva más de seis años en su taller del barrio Belén, en Medellín, fundiendo bronce, construyendo moldes y armando la escultura gigante. Ha buscado recursos y materiales en todas partes, encontrando eco en empresas y personas que han aportado su grano de arena. Con voluntad, persistencia y resistencia, este gran escultor —a quien conocemos desde hace muchos años en su difícil camino artístico— ha plasmado un mensaje de humanidad en su obra.

Inicialmente, el maestro Rivera concibió la escultura como un abrazo de reconciliación entre colombianos sometidos a una violencia irreconciliable durante siglos, violencia que solo superaremos cuando todos estemos dispuestos al perdón y la reconciliación. La mirada del papa Francisco universalizó el título de la obra como “Ritual de la Reconciliación”.

Hoy la obra tiene un avance del 70 %. Faltan aproximadamente $250 000 000 para terminarla, embalarla y transportarla por tierra hasta Puerto Antioquía, en Urabá, y de allí embarcarla hacia Nápoles, Italia, para finalmente instalarla en los jardines del Vaticano, donde ya tiene un espacio reservado por la Gobernación Vaticana.

La estatua de bronce mide más de dos metros de altura y pesa cerca de tres toneladas. En el Vaticano está considerada como una donación de Colombia. Existe una partida presupuestal en el Ministerio de Cultura destinada a apoyar este proyecto, que seguramente será respetada por la nueva ministra Paola Holguín. Sin embargo, no es suficiente: se requiere que patriotas de buena voluntad aporten recursos para lograr el objetivo final: llevar la estatua a los jardines del Vaticano, donde millones de visitantes podrán apreciar el gran mensaje de reconciliación que transmite esta obra, orgullo de un escultor colombiano y de nuestra raza.

Hay muchas formas de ayudar, una muy especial: adquirir réplicas en varios tamaños, contactar al artista en su correo electrónico joseaugustoriveracastro@gmail.com, hacer aportes económicos o colaborar con el transporte terrestre y/o marítimo.

Que Nuestro Señor Jesucristo despierte nuestros corazones para apoyar al artista en tan importante cometido.

Audacia y creatividad para combatir la corrupción

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

La escalofriante publicación que hace el senador Enrique Gómez Martínez en su sitio web sobre los 3.3 billones de pesos que acaba de derrochar el presidente saliente en una maratón de contratos a dedo es inimaginable y requiere una reacción drástica e inmediata para salvar lo poco que queda de los recursos fiscales.

En los últimos 10 días se han dedicado los dirigentes políticos, los medios de comunicación y gran parte de la sociedad a temas que carecen de la trascendencia del monumental saqueo que se está perpetrando a los ojos de todos y que dejará un terrible impacto en las finanzas públicas y en los programas proyectados para el bien de la sociedad.

El tema de la corrupción es recurrente y ya dejó de ser noticia en este vergonzoso período presidencial. Cabe aquí preguntarnos: ¿Por qué ningún gobierno ha enfrentado con eficacia esta crisis endémica de nuestra sociedad?

En primer lugar, por falta de voluntad política para hacerlo. Nuestras costumbres han fincado la supervivencia de los partidos en el mantenimiento del poder, en el usufructo de las mieles del presupuesto, la burocracia y la contratación. Los valores morales, la transparencia en el manejo de los recursos públicos y la ética en la administración del Estado no pasan de ser vacías consignas de campaña, de las cuales nadie se acuerda a la hora de gobernar.

En segundo término, nunca se han atacado las causas que originan la corrupción. Esporádicamente los entes de control intervienen para poner a disposición de la justicia a los presuntos responsables de actos corruptos; algunos salen libres por vencimiento de términos; otros pagan unas condenas irrisorias con el beneficio de la casa por cárcel, desde la cual siguen delinquiendo; otros, con inmensas fortunas a su disposición y conexiones con los dirigentes políticos, logran su libertad y disfrutan muy orondos del producto de sus fechorías.

Queremos creer que ha llegado la hora de que este funesto mal sea erradicado de nuestro país. Después de la elección de Abelardo de la Espriella como próximo presidente de los colombianos está asegurada esa voluntad política que hasta ahora ha faltado.

Sólo resta que en esta oportunidad no cometamos los mismos errores y vamos al meollo del problema con una solución integral, audaz y creativa, que abarque los siguientes aspectos fundamentales:

1.- Debe reducirse drásticamente el tamaño del Estado en todas sus ramas y a todo nivel. La corrupción encuentra facilidades en paquidérmicas organizaciones difíciles de controlar.

2.- Toda persona que preste funciones públicas en cualquier rama del Estado y a todo nivel, debe ser escogida por méritos, con conocimientos y formación adecuada para el cargo que va a desempeñar, con excepción de los que sean elegidos por votación popular,

3.- En todas las entidades del Estado se implementará la carrera administrativa, que garantice que todo ascenso o cambio en los cargos se realice mediante concurso de méritos. Vale la pena tramitar estas profundas reformas constitucionales antes de que seamos aniquilados por la rampante corrupción. Y si el Congreso no está a la altura de las circunstancias, seamos audaces para pedir su aprobación al constituyente primario.

4.- Debe revisarse la legislación sobre contratación para eliminar la contratación de bienes o servicios por fuera de un proceso de licitación. Se dejará solamente la excepción para compras de mínima cuantía y para casos de emergencia por desastre natural, en los cuales se aplicarán especiales auditorías.

5.- Debe reformarse la ley penal para revisar la penalidad de los delitos relacionados con corrupción, castigar severamente a todos los participantes, eliminar los beneficios de casa por cárcel, excarcelación provisional y subrogados penales. Quien sea condenado no podrá por el resto de su vida, contratar con el Estado ni ejercer funciones públicas.

6.- Debe existir, como lo ha propuesto el señor presidente electo, un comité o dependencia dependiente de la Presidencia que se encargue de la recuperación de todos los bienes defraudados al Estado mediante la corrupción, y de la intervención en los procesos penales que se adelanten contra los corruptos para garantizar que no duerman el sueño de los justos.

El Estado debe actuar como protector eficiente de su patrimonio y, en consecuencia, debe denunciar ante los tribunales competentes todo acto de corrupción del cual tenga conocimiento y aportar las pruebas que haya recaudado.

7.- Toda irregularidad cometida por un funcionario público en materia de manejo transparente de los recursos fiscales debe ser sancionada con su despido inmediato. Los superiores o jefes del infractor que oculten el hecho o se abstengan de denunciarlo serán sancionados con la misma medida de despido.

viernes, 31 de julio de 2026

El peregrino de fiesta

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, es decir, los jesuitas estamos de celebración especial y lo vamos a hacer esta vez encontrándonos para acompañar a dos hermanos que serán ordenados presbíteros.

No se ama lo que no se conoce, decimos. Como jesuita, en la medida que he ido conociendo a mi padre fundador, lo admiro más, lo quiero más. Y la razón es muy sencilla: me fascina de su personalidad, la de un ser humano común y corriente que creció, maduró, evolucionó todo el tiempo, como él mismo se definió en la autobiografía: “hombre de grandes deseos”, asunto que irá demostrando en el cambio de la búsqueda de sí mismo a la búsqueda de la “mayor gloria de Dios”. 

El magis (más) es un superlativo y también toda una dinámica. El bien, entre más universal, más divino. Ir allí donde haya mayor necesidad, por ejemplo.  Es no contentarse con lo básico, lo mediocre.  Para grandes cosas nos ha creado Dios, de modo que la respuesta no puede ser mezquina, apocada.  Por eso, muchos hermanos que me han precedido desde hace casi cinco siglos han sido realmente unos colosos apostólicos:  Francisco Javier, Mateo Ricci, Roberto de Nóbili, Theilhard de Chardin, Karl Rahner, Tony de Mello, Pedro Arrupe, Francisco, por citar algunos… la lista es larga y motivo de sano orgullo de familia.   

Ignacio nunca se estancó, siempre estuvo en movimiento. Se autodenomina también “el peregrino”; su advocación: la Señora del Camino; su historia: un permanente discurrir por diversas latitudes; su dinámica existencial “buscar y hallar la voluntad de Dios” a través del discernimiento espiritual; su escuela: los Ejercicios Espirituales.

He podido seguir algunas de las etapas de su vida más impactantes: por supuesto, Loyola: la solariega casa en Azpeitia, su niñez, su juventud, su familia numerosa;  Madrid: donde las seducciones de la vana gloria lo animaban a grandes conquistas humanas, las del servicio a la Corte y el galanteo a la hija del Emperador; Barcelona: donde sienta cabeza, reflexiona, se deja ayudar, ve la importancia de prepararse bien, ora, discierne; Roma: donde ejerce su gobierno como General y se dedica a pensar estratégicamente la Orden fundada, escribe las constituciones y lidera la naciente empresa apostólica hasta el final de sus días.  Me falta París: no he estado en esos sitios claves donde se formó académicamente, donde conoció a los amigos claves para fundar la Compañía, donde se emitieron los votos… Lo cierto es que por donde estuvo dejó huellas, dejó amigos y también detractores. No podía pasar desapercibido alguien auténtico, único, irrepetible. Un “loco por Cristo” (otra de sus definiciones), visionario, emprendedor, apasionado, cerebral y a la vez pletórico de afectos que debió ordenar.

Felicitaciones mi carismático padre Iñigo, Ignacio, Nacho. Nos inspiras, nos alientas, tu espiritualidad está más fresca y lozana que nunca. Te dejaste permear, invadir, transformar, por la Divinidad y con ello nos has evidenciado que cuando eso sucede, alrededor nuestro suceden grandes cosas. Quiero, aunque sea modestamente, seguir esos pasos como peregrino. Y tú que ahora me lees, ayúdame a que eso sea posible. ¡Así sea!

miércoles, 29 de julio de 2026

El eco de las mismas pasiones o lo que realmente vuelve

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Una reflexión sobre la historia, la política y la pobreza del debate público.

Llevo muchos años repitiendo una frase de la que ya ni siquiera recuerdo dónde la escuché por primera vez:

"El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla."

Si no me falla la memoria, fue un profesor de Ciencias Sociales llamado Renier; lo admiré mucho. Fue quien me enseñó a enamorarme de la historia, aunque desde noveno grado no he vuelto a saber nada de él.

Durante años critiqué la política, la sociedad y muchas de nuestras decisiones colectivas citando ese mismo refrán, convencido de que resumía buena parte de nuestros problemas.

Hace poco encontré una entrevista al historiador mexicano Alejandro Rosas[1]: en esta dijo algo que me obligó a detenerme:

«Para mí, una de las frases más trilladas de la historia es “El pueblo que no conoce su historia se condena a repetirla”. Yo creo que el pueblo que no conoce su historia es por ignorante. La historia no se repite. Parece repetirse porque quien la mueve es el ser humano. Y la naturaleza humana sigue estando atravesada por las mismas pasiones: la ambición, el odio, el valor, los celos. Como esos elementos permanecen, creemos que la historia vuelve a ocurrir, pero no es cíclica.»

Después de escuchar toda la conferencia terminé convencido, por eso quiero ofrecerle disculpas a todas las personas a quienes alguna vez les repetí aquella frase como si fuera una verdad absoluta.

Si algo aprendí de esa charla es que conocer la historia no sirve para adivinar el futuro, sirve para comprender mejor al ser humano. Y, si se animan a acercarse a ella, les aseguro que es una de las mejores puertas para entender el presente.

Después de esta introducción y de esta disculpa, vuelvo inevitablemente a la actualidad política de nuestro país, no creo que lo que vivimos hoy ocurra porque desconozcamos nuestra historia.

Creo que ocurre porque seguimos estando representados por seres humanos atravesados por las mismas pasiones de las que hablaba Alejandro Rosas: la ambición, el orgullo, el miedo, los celos, el deseo de tener la razón y la dificultad para reconocer al otro.

Las discusiones que estamos presenciando entre el presidente saliente y el presidente electo me dejan esa sensación. Y lo digo con cierta decepción. No porque haya cambiado las ideas en las que creo o por las que he votado. Muchas de ellas las sigo compartiendo, me decepciona la pobreza del debate.

Porque cuando quienes tienen la responsabilidad de orientar una conversación nacional terminan comportándose como vecinos peleando por el volumen de la música, el mensaje que recibe la sociedad es que los argumentos importan menos que el espectáculo.

Si vamos a ejercer la oposición que sea con hechos, con argumentos y con coherencia.

No con la necesidad permanente de ganar la última palabra. Quizá Alejandro Rosas tenga razón. La historia no se repite. Lo que se repite es nuestra dificultad para dominar las mismas pasiones de siempre, y mientras sigamos confundiendo un debate con una pelea, no importará quién gobierne. Cambiarán los nombres, la discusión seguirá siendo igual.