José Leonardo Rincón, S. J.
Nunca
tuvimos tantos candidatos para la Presidencia de la República. No me quedó
claro si es porque tenemos líderes de sobra o porque cualquiera se sintió apto
para suceder al actual mandatario. Preferiría pensar lo primero. Y es verdad,
entre ese abanico había gente muy buena e interesante pero bastante desconocida
para muchos.
Mal
parado como ha estado el primer mandatario parecía estar condenado a ser la
gran decepción y el fracaso de la izquierda en el poder. Pero se le apareció la
Virgen, como decimos coloquialmente. Cepeda se catapultó solito dejando lejos y
por mucho a sus copartidarios después de su conocido choque de años con Uribe. Su
peculiar estilo reflexivo, sus discursos escritos para garantizar precisión, su
sofrosine, su decisión de no ir a debates con los otros candidatos, lo tienen
de primero en las encuestas y con alta posibilidad de ganar en primera vuelta. Pude
conocerlo de cerca y escucharlo. Sorprendente, como sorprendente que José Félix
Lafaurie, esposo de la Cabal y opositor radical de su proyecto político, lo
cubrió de frases elogiosas y alcanzó a decir que si fuera presidente lo haría
muy bien. Veamos cómo le va el domingo.
Azul
de metileno, a la derecha de la extrema derecha está De la Espriella. Folclórico
con su theriana imagen del tigre, sin experiencia alguna en el manejo de
Estado, logra concitar a todos los que están aburridos con el actual Gobierno y
todo lo que se le parezca. Su controvertido pasado como abogado defensor de
personas de dudosa ortografía pareciera hacerse a un lado para afirmarse firme
por la patria. Lo mejor de su mediática campaña es su fórmula
vicepresidencial, José Manuel Restrepo, académico reconocido, exministro, todo
un señor, que nos sorprendió con su decisión de apoyar este proyecto. Ha cogido
fuerza a pesar de sus varias equivocaciones.
Paloma,
por su parte, descendiente de la rancia aristocracia payaneja, nieta de
expresidente y perteneciente a la casta política tradicional caucana sorprendió
a todos ganando la consulta Interna de su partido cuando todos esperaban que lo
fuera María Fernanda Cabal. No era la más popular, era la que dijera Uribe. Y
sorpréndanse: Clara López, líder de izquierda, profesora de Paloma, la elogia
con creces por su inteligencia y otras capacidades. Su alianza con Oviedo como
fórmula quiso posar de abierta y resultó espantando a los más conservadores.
El
amigo Fajardo en su nuevo intento, llegó a puntear las encuestas y cuando parecía
saborear las mieles del poder, en realidad le significó su nueva perdida,
porque se comió el cuento de ser el eventual ganador de la contienda y por eso
no quiso someterse a la consulta. Decisión fatal porque bajó al cuarto o quinto
lugar a pesar de ser una buena opción. Dirán que a la quinta es la vencida,
pero ya anunció que hasta ahí llegaba. Faltó humildad.
Quedan
Claudia, Roy, Lizcano, Miguel Uribe y todos los que juran que tienen alguna opción.
No fue esta vez. Y esa fragmentación, ese río revuelto, es lo que han
aprovechado otros para unir fuerzas y potencialmente ganar. Esto está de
alquilar balcón. Así que vote por quien quiera y en conciencia vea que es su
mejor opción, pero vote por favor. No vote su voto. Elija bien. ¡A votar se
dijo!
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