miércoles, 27 de mayo de 2026

Conversatorio con Carlos Tobón


En una conversación cargada de sensibilidad, memoria y arte, Antonio Montoya conversa con el reconocido fotógrafo antioqueño Carlos Tobón sobre su vida, sus inicios en la fotografía, sus estudios en Estados Unidos, sus exposiciones internacionales y el profundo significado detrás de obras como Soledad, Agua y sus impactantes bodegones sobre la vida y la muerte. Un recorrido íntimo por la mirada de un artista que ha convertido la fotografía en emoción, reflexión y memoria. No se pierdan este nuevo conversatorio de El Pensamiento al Aire.
  Carlos Tobón es considerado uno de los fotógrafos más reconocidos de Medellín y de la fotografía comercial y artística en Colombia. Nacido en 1958, inició su formación en artes gráficas y fotografía en el Delgado College de Nueva Orleans, además de realizar estudios especializados en el ICP de Nueva York y en el CIV de Madrid, España. A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria profesional, Carlos Tobón ha desarrollado una destacada carrera en fotografía de moda, arquitectura, diseño interior y retrato. En 1985 abrió su propio estudio publicitario en Medellín y desde entonces su trabajo ha sido publicado en revistas nacionales e internacionales especializadas en arquitectura y diseño. También fue profesor de cátedra en la Universidad Pontificia Bolivariana y en la Colegiatura Colombiana. Uno de sus mayores reconocimientos llegó gracias a su vínculo con Inexmoda, entidad para la cual se convirtió en fotógrafo oficial de eventos y desfiles de Colombiamoda desde sus inicios, retratando a algunas de las modelos y figuras más importantes de la moda nacional. Ese trabajo le dio gran visibilidad en la industria creativa colombiana. Además de la fotografía comercial, Tobón ha desarrollado una sólida línea artística centrada en el retrato y la documentación cultural. Su obra ha servido para ilustrar cerca de veinte libros de artistas colombianos y exposiciones individuales enfocadas en la relación humana detrás de la cámara. Medios especializados destacan su capacidad para convertir el retrato en un “acto de complicidad” entre fotógrafo y retratado, consolidándolo como uno de los grandes cronistas visuales de Medellín.

lunes, 25 de mayo de 2026

De cara al porvenir: la cooptación

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Este artículo ha consultado varias fuentes, entre ellas la IA.

En el debate político se suele usar el término cooptación con carga negativa, como si fuera sinónimo de captura o corrupción institucional. Sin embargo, entendida en su sentido técnico, la cooptación es una herramienta legítima y necesaria dentro de cualquier democracia representativa. Lejos de atentar contra el sistema, lo estabiliza, lo hace más incluyente y evita su fragmentación. Esta reflexión define el concepto y expone por qué su uso correcto no debilita, sino que fortalece la democracia.

1. ¿Qué es la cooptación?

La cooptación es el proceso mediante el cual una organización, partido, corporación pública o institución incorpora a individuos externos a sus estructuras de decisión sin que medie una elección abierta. Es decir, los miembros ya existentes eligen a los nuevos miembros.

En política ocurre cuando un partido invita a líderes sociales, académicos o técnicos independientes a ocupar cargos, listas electorales o espacios de dirección. En el Estado, se da cuando organismos autónomos como cortes, bancos centrales o consejos electorales renuevan a sus integrantes por designación de los propios cuerpos colegiados.

La clave está en el propósito: la cooptación busca integrar talento, experiencia o representatividad que no llegaría por la vía electoral tradicional, para mejorar la calidad de la decisión pública.

2. Funciones democráticas de la cooptación

a. Profesionalización del Estado: las democracias modernas requieren saberes técnicos complejos: política monetaria, regulación ambiental, justicia constitucional. La elección popular no garantiza experticia. La cooptación permite que Cortes Constitucionales, Bancos Centrales o Consejos de Estado incorporen perfiles con méritos comprobados, blindando decisiones técnicas frente a ciclos electorales.

b. Inclusión de minorías: Grupos sociales que por tamaño o dispersión territorial difícilmente ganarían elecciones pueden ser integrados vía cooptación. Partidos que abren espacio en sus directivas a mujeres, jóvenes, etnias o regiones subrepresentadas usan la cooptación para corregir déficits de representación sin alterar las reglas electorales.

c. Estabilidad institucional: la renovación escalonada por cooptación evita cambios bruscos. Si cada 4 años se reemplazara toda la Corte Suprema o toda la junta del Banco de la República, se perdería memoria institucional y predictibilidad. La cooptación da continuidad y la continuidad da confianza.

d. Construcción de consensos: al invitar al adversario a la mesa, se reduce la polarización. Muchos procesos de paz y transiciones democráticas han usado cooptación: incorporar líderes de la oposición o de sectores excluidos a gobiernos de unidad. No es comprar al crítico, es reconocer que la democracia es gobierno con el otro, no contra el otro.

3. ¿Por qué no atenta contra la democracia? 

El argumento de que la cooptación es antidemocrática confunde elección directa con legitimidad democrática. La democracia no se reduce al voto. También es Estado de derecho, pesos y contrapesos, y gobierno eficaz.

a. Tiene origen en una autoridad democrática: quienes cooptan fueron, en algún punto, elegidos o designados por autoridades elegidas. La cadena de legitimidad no se rompe. El Congreso elige magistrados, y estos cooptan a sus reemplazos. El origen sigue siendo popular, aunque sea indirecto.

b. Está regulada por normas: en las democracias, la cooptación no es arbitraria. Existen requisitos, inhabilidades, periodos fijos y controles. La cooptación opaca y sin reglas es clientelismo; la cooptación reglada es diseño institucional.

c. No elimina la rendición de cuentas: los cooptados responden ante la ley, ante otros poderes y ante la opinión pública. Un magistrado cooptado puede ser investigado. Un técnico cooptado puede ser removido si incumple. La ausencia de voto popular no equivale a ausencia de control.

d. Complementa, no sustituye la elección: ninguna democracia seria elige por voto todo lo que se requiere elegir: ni jueces, ni generales, ni rectores de universidades públicas. Si toda decisión pasara por urnas, el sistema se paralizaría y se volvería demagógico. La cooptación es el espacio que la democracia reserva para la deliberación experta y la representación cualificada.

4. Riesgos mal entendidos

Cuando la cooptación se denuncia como antidemocrática, usualmente se señalan casos de “amiguismo” o “rosca”. Pero el problema ahí no es la cooptación como mecanismo, sino la falta de transparencia y mérito en su aplicación. Es como decir que las elecciones atentan contra la democracia porque hay compra de votos. El problema no es la institución, es su corrupción. La solución es regular mejor la cooptación: concursos públicos, hojas de vida abiertas, audiencias, veeduría. No eliminarla.

Se podría decir como conclusión que la cooptación bien diseñada es una vacuna contra dos enfermedades de la democracia: el populismo cortoplacista y la exclusión sistemática. Permite que el sistema incorpore técnica, incluya minorías y preserve estabilidad sin renunciar a su origen popular. Atentar contra la democracia sería pretender que el único criterio de legitimidad es la urna, ignorando que gobernar también exige saber, continuidad y consenso. La cooptación, con reglas claras, no es la negación de la democracia. Es una de las formas en que la democracia se vuelve gobernable.

Es posible que a partir de la buena fe los Constituyentes de 1991 hayan considerado que los principales cargos de las altas instancias institucionales (altas cortes y organismos de control) deberían ser elegidos a través de la presentación de candidatos desde algunas instancias, lo que ha llevado en algunos casos al pago de favores entre el elegido y sus electores, generando una nueva condición de corruptela y una extraña relación entre los tres poderes públicos que deben preservar su independencia sin ningún tipo de interferencia.

Personalmente propongo una reforma constitucional que involucre el mecanismo de la cooptación para aquellas instancias de decisión que requieran absoluta independencia.

Como aparece escrito en algún grafiti abandonado, recordemos: “Todos los hechos tienen 3 razones: la tuya, la mía y la verdadera”.

Editorial: sucesos de la semana No. 148


En una nueva entrega de “Sucesos de la semana” para el blog El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza las tensiones diplomáticas entre Colombia y Bolivia tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre las protestas en apoyo a Evo Morales; la alerta internacional de la OMS por el riesgo de expansión del ébola; el despliegue militar de Estados Unidos cerca de Cuba; el conflicto indígena entre comunidades Misak y Nasa en el Cauca; las irregularidades en las fotomultas en Colombia; el revés judicial a la “paz total” del Gobierno y la más reciente caída en la aprobación presidencial. Una mirada crítica a los hechos que marcan la actualidad nacional e internacional. No deje de verlo y compartirlo.

Tremendo gancho ciego

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Dice el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay que hacerse algunas consideraciones y preguntas.

Nos preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas con el terrorismo internacional.

Petro es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional vinculante”.

Si ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede pasar en el país si pierde el progresismo.

Es previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018 cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:

¿A cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria, ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que además tiene un partido consolidado con amplia representación política?

¿Quién puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo de la credibilidad de Uribe?

Colombia tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales narcoterroristas.

Este es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa perdida”.

La hora de las grandes decisiones

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos cogió la noche para tomar una de las decisiones más importantes para el futuro de Colombia y, por lo tanto, para el de nuestros hijos y nietos. No obstante la gravedad del momento todavía existe la percepción de que algunos compatriotas no hayan captado en su integridad la trascendencia de lo que está en juego.

El pueblo mayoritariamente ha rechazado el régimen de Petro, no tanto por su ideología, sino por su pésima gestión al frente de los asuntos del Estado. Se puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no existe sector de la sociedad o aspecto de la administración gubernamental donde Petro no haya dejado su huella de destrucción, torpeza y desastres. Sin embargo, nos dicen que una gran parte de colombianos, obnubilada por el fanatismo, engatusada por la falsedad de sus promesas y manipulada por los gigantescos poderes de la publicidad estatal, votará por su candidato, el amigo de las FARC, Iván Cepeda.

Con esa amenaza, sería lo lógico unir a las fuerzas de oposición y a quienes hasta ahora han permanecido alejados de la actividad política, pero este noble deseo no se ha cumplido.

Pudo más el ansia de poder de un grupo de políticos pertenecientes al vetusto establecimiento, sin un caudal electoral importante, quienes, antepusieron sus ansias de poder a los intereses de la Patria. No incluyeron en su aventura electoral a Abelardo de la Espriella, con la excusa de que no querían aliarse con alguien de “extrema derecha”, cuando en realidad lo que pretendían era cerrar el paso a quien sabían de antemano que podría ser el triunfador en su alianza.

Luego se desató una guerra sucia del grupo “Toconabe” (Todos contra Abelardo) que ha incluido falsos rumores, ataques directos a su persona, manipulación de encuestas, amenazas de muerte al candidato, asesinato de dos coordinadores de la campaña y hasta calificarlo públicamente de cobarde por utilizar en su defensa personal chaleco antibalas y una mampara de protección.

Es lamentable que no se hubiera aceptado la propuesta inicial de Abelardo de realizar una encuesta financiada y supervisada por todos los precandidatos antipetristas a fines del año pasado, la cual le hubiera ahorrado el millonario costo de la consulta, nos hubiera dado la ventaja de preparar una campaña única contra el heredero de Petro y hubiéramos impedido la incertidumbre en los electores potenciales.

Pero no vamos a llorar sobre la leche derramada. Proyectémonos a lo seguro: no existe una campaña más preparada para derrotar a Cepeda ni para gobernar con la voluntad que se requiere como la de Abelardo. Acabará con el narcoterrorismo, la corrupción, la inseguridad, la quiebra del Estado, la bancarrota de nuestro sistema económico, reorganizará el sistema de salud, recuperará a Ecopetrol y el sistema energético que nos tiene al borde de los apagones, etcétera.

Las estadísticas de Atlasintel, una de las encuestadoras más prestigiosas del planeta, indican a las claras que la tendencia de Cepeda está congelada y no crecerá más; la de Abelardo viene creciendo en forma exponencial; y la de Paloma va en franco retroceso. Ya este tema queda zanjado pues no habrá más encuestas. La propia candidata y su variopinto equipo así lo han entendido, pero, en lugar de buscar un acercamiento con Abelardo, están buscando insignificantes apoyos como el del desvalorizado señor Fajardo.

Nos corresponde a los ciudadanos que pensamos en Colombia, antes que en nuestros gustos personales, como usted y como yo, tomar la decisión y dar el paso al frente apoyando a Abelardo de la Espriella. Además de salvar a la Patria de una terrible amenaza, como sería la prolongación del régimen petrista, tendremos la oportunidad de poner nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria milagro que propone Abelardo y que Colombia merece.

Sólo debo hacer una necesaria advertencia. Esta batalla hay que darla en la primera vuelta. Lo menciono porque algunos piensan votar por Paloma a ver qué pasa en la primera vuelta y, si pierde, votarían por Abelardo en la segunda. No seamos ingenuos. Si Paloma pierde, ninguno de los que la acompañan votará por Abelardo y corremos el riesgo de que gane Cepeda. Ya anunciaron todos ellos que más bien votan por Cepeda o se van a ver ballenas. Es conveniente para el país tener en cuenta que a Cepeda hay que ganarle en la primera vuelta porque si tiene chance para la segunda, él y sus tenebrosos socios de la narcoguerrilla y del vandalismo se tomarán las calles y carreteras del país para constreñir por el miedo a la población para que vote por su candidato. Seamos conscientes, por favor, del peligro en que estamos.

Para reflexionar en medio de esta batalla, les dejo esta máxima de Marco Aurelio: “Perseguir lo imposible es cosa de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer algunas necedades” (Meditaciones, pag,105)

jueves, 21 de mayo de 2026

Conversatorio con Julio César Velásquez


En un nuevo conversatorio para el blog El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. charla con Julio César Velásquez sobre los desafíos de la propiedad intelectual en la era digital, el impacto de la inteligencia artificial en la música, la importancia de los algoritmos y el papel de las sociedades de gestión colectiva en la defensa de los derechos de artistas y creadores. Además, el diálogo aborda la evolución de la industria musical, la expansión internacional de Arte Global y la necesidad de proteger el talento humano frente a las nuevas tecnologías. No se pierdan esta interesante tertulia llena de análisis, experiencias y reflexiones sobre el presente y el futuro de la creación artística.

Nuestro invitado es abogado, empresario y artista, y se ha consolidado como una de las figuras más influyentes en América Latina en materia de propiedad intelectual y gestión de derechos de autor en la industria musical. Como CEO de Arte Global Internacional, lidera una organización especializada en la monetización, distribución digital y protección legal de contenidos culturales y musicales en más de mil plataformas digitales alrededor del mundo. La compañía, con sede en Medellín, ha trabajado con reconocidos artistas y agrupaciones internacionales como Carlos Vives, Juan Luis Guerra, Arelys Henao y Guayacán Orquesta. Velásquez cuenta con formación especializada en propiedad intelectual y nuevas tecnologías, y se ha destacado además como conferencista internacional sobre derechos conexos, regalías digitales e inteligencia artificial aplicada a la música. Ha participado en importantes encuentros de la industria cultural en Colombia y América Latina, donde ha advertido sobre las millonarias pérdidas que sufren autores y compositores por desconocimiento de sus derechos. Asimismo, el Concejo de Medellín reconoció la labor de Arte Global Internacional por su aporte a la defensa de los derechos patrimoniales de artistas y creadores. Paralelamente, Julio César Velásquez también desarrolla una faceta artística y literaria bajo el nombre de Julio Miguel, desde donde impulsa proyectos culturales enfocados en la protección y valorización del talento creativo latinoamericano.

En este barrio los sueños también pagan vacuna

Fredy Angarita

La lluvia en Medellín golpea los techos de zinc como si quisiera arrancarles confesiones a las casas. Mientras esperaba el bus, entendí que la ciudad tiene una manera extraña de criar hombres: primero les enseña a sobrevivir y después les pregunta por qué se volvieron violentos.

Había un pelado sentado junto al poste de la luz. Sudadera negra, camisa ancha, tenis viejos. En las manos sostenía un cuaderno de esos baratos, escolares, donde otros escriben tareas; él escribía rabia, alegría, vida. No tendría más de veinte años, pero hablaba como alguien que ya había enterrado demasiadas cosas.

Me contó que escribía rap desde los trece. Que empezó porque hablar en la casa era inútil. Que la mamá lloraba callada. Que el padrastro confundía autoridad con miedo. Y que en el colegio descubrió algo peor que la pobreza: la costumbre.

—Aquí todos terminan pareciéndose a lo que juraron odiar.

La frase quedó suspendida entre el humo de un cigarro barato y el olor a fritanga de la esquina. Entendí algo: el rap de barrio no nace de la música; nace de la necesidad de dejar evidencia. Como si cada verso fuera una declaración ante un tribunal invisible donde los pobres llevan siglos intentando explicar por qué les tocó vivir así.

Me contó que le gustaba mucho Canserbero. Dice que tiene letras que le llegan. Sin conocer mucho de él, le respondí:

—Me gustan algunas canciones que me ha mostrado un compañero. Hay una frase que recuerdo porque me quedó sonando: “Andábamos sin buscarnos, aunque sabiendo que andábamos para encontrarnos… Y fueron nubes las que usé de trampolines, y tiburones los que vestí de delfines”.

El pelado soltó una sonrisa leve.

—¿Si ve? Ese man decía la verdad.

También le dije que me gusta escuchar a Alcolirykoz. Me respondió:

—Soy más de la vieja guardia, pero esos manes tienen buenas rimas.

Entonces empecé a recordarle algunas frases que siempre me dejan pensando cuando los escucho:

—“No confundas el gusto personal con la superioridad moral”.

—“Si el chorro es adulterado, esto es una cita a ciegas”.

—“Vacuna pa los cerdos no hay”.

El pelado asintió con la cabeza mientras miraba la calle mojada.

—Eso es lo que me gusta del rap: hablan de sus vivencias.

Después abrió el cuaderno y me mostró una frase escrita con tinta corrida:

“En este barrio los sueños también pagan vacuna”.

Me quedé pensando. Hay frases que no necesitan rimar para doler. Esa fue una de ellas. Supe que iba a guardarla conmigo por mucho tiempo.

Mientras avanzaba por la calle mojada, entendí que los barrios también tienen memoria. Queda guardada en las paredes, en los grafitis, en las canciones que suenan desde una ventana abierta y en los cuadernos baratos donde alguien escribe lo que el resto prefiere ignorar.

Tal vez por eso el rap incomoda. Porque convierte la herida en testimonio. Y una sociedad puede acostumbrarse a la violencia, a la pobreza y al miedo… pero nunca al espejo.