miércoles, 25 de marzo de 2026

Conversatorio con Roniel Aledo

 

Para esta semana en El Pensamiento al Aire, presentamos un conversatorio de alto impacto con el analista internacional y exmiembro de la CIA, Roniel Aledo, una figura con amplia trayectoria en inteligencia, geopolítica y seguridad global. En diálogo con nuestro conductor Antonio Montoya H., Aledo comparte su experiencia en el Ejército de Estados Unidos, su paso por el Pentágono, la CIA y su participación en el desarrollo del Plan Colombia, ofreciendo una mirada profunda sobre la evolución política y de seguridad en el país. A lo largo de la conversación, aborda temas clave como el liderazgo de Álvaro Uribe Vélez, el proceso de paz impulsado por Juan Manuel Santos y el panorama actual bajo el gobierno de Gustavo Petro, además de analizar el contexto geopolítico internacional, incluyendo el conflicto entre Rusia y Ucrania. Una entrevista que invita a la reflexión sobre poder, estrategia y el rumbo de América Latina en el escenario global. 

Frutas asombrosas, gran libro colombiano

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Gian Paolo Dáguer, ingeniero ambientalista y sanitario, es el autor de un bellísimo libro, Frutas asombrosas, guía ilustrada de frutas nativas, endémicas y exóticas de Colombia, admirablemente ilustrado por Luisa Martínez y hermosamente editado por Rey Naranjo en septiembre de 2025, con merecida reimpresión un mes más tarde.

El libro reseña, con preciosa iconografía, sucinta descripción, información sobre los lugares donde se encuentra, piso térmico, propiedades nutricionales y medicinales, cada una de las 202 frutas escogidas, casi todas nativas de Colombia, y algunas introducidas que se han vuelto nuestras en todo sentido, cuyos extraños nombres apenas estamos conociendo gracias a este magnífico libro.

Desde niños, los colombianos estamos familiarizados con dos docenas, a lo sumo, de frutas que los mercados ofrecen, ignorando que nuestro territorio, con unas 2000 especies nativas, sobresale por su incomparable biodiversidad.

Muchas de esos dos millares de especies son endémicas, desde luego expuestas a extinción, lo mismo que algunas de las 202 consideradas en el libro, que por desgracia nunca hemos, visto, olido ni consumido; y que ninguna entidad oficial ha tomado bajo su protección y cuidado, olvidando, además, la importancia de estudiar cómo conservarlas, estimular su reproducción y promover su consumo.

Con envidia observo que Brasil ha avanzado bastante más que nosotros en la tarea anterior, especialmente en lo que dice a los deliciosos frutos amazónicos. Es fácil imaginar la riqueza alimentaria, económica y cultural que podría derivarse de cultivos técnicos de centenares de frutas asombrosas, pero por desgracia, la política pública sobre la agricultura en Colombia solo se ocupa de nefastas “reformas agrarias” de cuño castrista, que únicamente conducen a la hambruna permanente de los países.

Nada, pues, de investigación agronómica (la que antes fue sobresaliente), de tecnificación de cultivos, de emprendimiento rural, de promoción de siembras para exportación, etc., en un país inmenso, con una de las reservas de tierras fértiles más extensas del mundo, pero, desde luego, la situación agraria del país puede empeorar y conducirnos al abismo, si montan a Cepeda, inflando encuestas tan fraudulentas como bien fletadas

martes, 24 de marzo de 2026

La corrupción

Pedro Juan González Carvajal

Pedro Juan González Carvajal

Para Sócrates la corrupción aparece cuando alguien se aparta de la verdad, la justicia y la virtud. Consideraba que nadie hace mal a propósito, sino por ignorancia del bien.

Para Platón la corrupción es la degeneración de las formas de gobierno, cuando los gobernantes dejan de buscar el bien común y empiezan a servir a sus propios intereses.

Para Aristóteles la corrupción es el desvío de la finalidad natural del hombre: en lugar de buscar el bien común, busca intereses privados. Es la transformación del poder en tiranía.

Para Buda y el budismo, la corrupción no es solo un acto de abuso de poder (como en la política), sino una manifestación profunda del apego (tanha), la ignorancia y los tres venenos mentales (codicia, odio, ilusión) que generan sufrimiento (dukkha) y obstaculizan el camino a la Iluminación, llevando a la deshonestidad, el engaño y el desvío de recursos para beneficios egoístas, violando principios de integridad y generosidad. Se ve como una desviación del camino correcto, un quebrantamiento de votos monásticos (en el caso de monjes) y una falta de respeto por la honestidad y la compasión, afectando la comunidad y la vida espiritual. 

Para Confucio, la corrupción es una profunda falla moral y de gobierno que traiciona el propósito del Estado (servir al pueblo) y se manifiesta en el abuso de poder por parte de funcionarios, impidiendo la prosperidad y la justicia, y llevando al desorden, donde la riqueza se vuelve vergonzosa y la pobreza, una marca de mal gobierno, ¡resultando en una sociedad desequilibrada y falta de Ren (Benevolencia) y Yi (Justicia). 

Para Jesucristo y la enseñanza cristiana, la corrupción es una decadencia moral y espiritual profunda, un estado de la naturaleza humana alejada de Dios, manifestada en egoísmo, injusticia, idolatría de lo material, y que instrumentaliza a las personas para fines egoístas, contrariando el bien común y la voluntad de Dios, siendo denunciada por Él como una cueva de ladrones que explota a los pobres. 

Para Santo Tomás de Aquino, la corrupción es una desviación del bien y del orden natural, manifestándose como un mal físico (lo que se deteriora o decae, como la muerte) y un mal moral (el pecado, que desordena la voluntad hacia fines equivocados, como el fraude o el engaño en el comercio, violando la justicia y la razón), que va contra la ley divina y el bien común, aunque las leyes humanas permitan ciertas imperfecciones para mantener el orden social, pero no aquellas que violen la ley divina.

Para Maquiavelo, la corrupción es la decadencia de la virtud cívica en ciudadanos y gobernantes, donde se priorizan los intereses personales sobre el bien común, llevando a la desintegración social, la inestabilidad y la pérdida de la libertad, abriendo la puerta a la tiranía al debilitar las instituciones y la unidad republicana, siendo la desigualdad y la falta de vigilancia factores clave. 

Para Kant, la corrupción no es solo un acto individual, sino una inclinación del ser humano hacia el amor propio egoísta (humanidad) que subordina el deber moral (razón práctica) a los intereses propios (felicidad personal, cálculo, pasiones), desviándose del Imperativo Categórico; aunque la política debe crear leyes que organicen esta convivencia de "malos" para un orden justo, el mal radical reside en la facultad humana de anteponer lo sensible a lo racional, buscando que lo particular sea universal, algo que solo se combate con el deber y un Estado de Derecho.

Para Marx, la corrupción no es solo un vicio individual, sino una manifestación sistémica del capitalismo, inherente a una sociedad dividida en clases donde el Estado sirve a los intereses de la clase dominante (burguesía), generando un saqueo constante de la riqueza social y la búsqueda de ganancia privada que desborda las coimas y negociados para incluir la apropiación de capital y la desigualdad estructural. Es un producto de la lógica capitalista de competencia, acumulación y el entrelazamiento entre políticos y empresarios, y solo puede erradicarse transformando radicalmente el sistema. 

Para Nietzsche, la corrupción no es solo un acto moral, sino un síntoma de decadencia cultural y la debilidad de los valores, donde lo noble se pervierte, y lo que antes era fuerte se vuelve débil o se envilece, manifestándose en la confusión de valores, la moral de rebaño y la superficialidad, una "corrupción de la conciencia" producto del nihilismo y la moral cristiana que niega la vida y la voluntad de poder. 

Según la Real Academia Española (RAE), la corrupción es la acción de corromper o corromperse, implicando la alteración o vicio de algo, como costumbres o escritos, y en términos legales, se refiere al uso indebido de funciones públicas o privadas en beneficio propio (económico o no), o a delitos específicos. 

La corrupción es el abuso de poder o de una posición de confianza para obtener un beneficio privado, económico o no económico, en detrimento del interés público o colectivo, involucrando actos deshonestos como el soborno, la malversación de fondos, el tráfico de influencias y el enriquecimiento ilícito, lo que socava la confianza en las instituciones y debilita la democracia y el desarrollo.

La autoestima de las naciones “Colombia Consciente”

María Cristina Isaza M.

María Cristina Isaza M.

Una tesis que da otra mirada, desde lo holístico, para entender por qué algunos países prosperan y otros se sabotean.

En semana santa de 2025 y enero del 2026, escribí bajo la idea de que Colombia es una nación herida, que debe aprender lecciones para sanar y que su historia particular hace que tengamos un clima emocional colectivo que hay que cuidar. Llegué a la conclusión de que este enfoque se queda corto, pues la lectura que hago de Colombia se puede aplicar a muchas otras naciones con historias de trauma, polarización y relatos de fracaso perpetuo. Países con recursos, talento dormido, riqueza geográfica, pero que parecen condenados a estancarse.

De hecho, todas las naciones tienen una “autoestima” al igual que una “autoconfianza”. Estas son claves para su desarrollo y la superación de desafíos, pues retos a mejorar tienen todas; ya que no se trata solo de progreso económico, también de progreso social y cultural

Así que me pregunté

¿Qué hace que una nación crea en sí misma o desconfíe de su propio potencial?

De ahí nace la autoestima de las naciones. Teniendo a Colombia como inspiración y laboratorio vivo de esta reflexión, pero reconociendo que la tesis es más amplia y no aplica a un solo lugar geográfico.

LA TESIS

Las naciones, al igual que las personas, tienen autoestima y autoconfianza; y esto ayuda a definir su destino.

Por practicidad englobo dentro del concepto autoestima colectiva (nuestra autovaloración, el amor por lo propio) a la autoconfianza colectiva (la confianza en nuestra capacidad de acción). Ambas dimensiones se entrelazan y lo que busco explicar en la práctica es que una nación con una autoestima colectiva sana se valora lo suficiente y tiene niveles de confianza, que le permiten construir y determinar un mejor futuro. El círculo virtuoso ocurre cuando ambas se activan y están alineadas: ¡valemos y podemos! Desde ahí se construyen naciones.

Colombia, en este momento, tiene déficit en las dos. Y no es la única.

LO QUE NO SE MIDE, PERO SE SIENTE

Estamos acostumbrados a analizar los países desde variables externas: crecimiento económico, instituciones, política pública, recursos. Todo eso importa, pero no explica todo: hay países con enormes recursos que no despegan. Y países sin grandes ventajas que logran prosperar.

¿Qué hay en el medio? Algo que no se mide fácilmente, pero que se siente en el ambiente: la forma en que una sociedad se percibe a sí misma.

La psicología lleva décadas estudiando lo que le ocurre a un individuo con baja autoestima: toma peores decisiones, no pone límites, se sabotea justo cuando está a punto de avanzar, elige lo que confirma su baja opinión de sí mismo. La autoestima es la base desde la que una persona actúa en el mundo. Ahora traslade ese mecanismo a una sociedad entera.

Cuando un colectivo comparte creencias negativas sobre sí mismo, como: “somos un país sin remedio”, “el vivo vive del bobo”, “esto es Colombia”; esas creencias no se quedan en el lenguaje. Se convierten en comportamientos, en votos a proyectos populistas, en tolerancia a la corrupción, en fuga de talento, en resignación, en falta de cultura ciudadana y del cuidado, en incapacidad de construir consensos comunes favorables y proyectos que duren más de un período de gobierno.

A eso le llamo autoestima colectiva: el conjunto de creencias, emociones y narrativas que una sociedad sostiene sobre sí misma, y que determinan, en gran medida, lo que esa sociedad es capaz de hacer, elegir y construir No es un concepto abstracto. Es medible en sus efectos: en los índices de confianza interpersonal, en los niveles de desesperanza, en la disposición a emprender, en lo que una sociedad celebra y en lo que castiga. En pocas palabras, es un estado emocional compartido que se refleja, entre otros, en las acciones y frases cotidianas de una comunidad.

¿DE DÓNDE PROVIENE ESTA TESIS?

Llevo más de 5 años analizando el panorama político y social, observando que los países se mueven por ideas y por emociones colectivas que se reflejan en patrones de voto, comportamiento y desarrollo. Si las sociedades se narran desde el fracaso, actúan desde el fracaso.

De ahí la importancia de la mentalidad y de cómo los individuos de una nación la entienden y se ven así mismos.

La psicología social lo ha estudiado hace décadas (la escala de Luhtanen y Crocker mide exactamente cómo las personas evalúan su pertenencia grupal). La psicología junguiana habla del inconsciente colectivo y los arquetipos que operan en naciones enteras. La epigenética muestra como los traumas históricos se transmiten intergeneracionalmente, dejando marcas en la “memoria corporal” de un pueblo. La escala de conciencia de David R. Hawkins aplica niveles vibratorios a campos colectivos: sociedades en culpa, miedo o resentimiento vibran bajo y se manipulan fácilmente; sociedades en valor, decisión o aceptación vibran alto y crean.

La realidad cotidiana lo confirma: Castigamos el brillo, sospechamos del éxito ajeno, externalizamos la responsabilidad. Eso no es casualidad. Es el síntoma de una autoestima colectiva golpeada y debilitada.

LA INVITACIÓN

Colombia es una paradoja: somos un pueblo cálido, amable, creativo, con una energía vital que enamora. Esa calidez, “buena vibra”,  “don de gentes”; además de la biodiversidad única, la creatividad infinita, el talento; coexiste con una narrativa dominante que nos mantiene en niveles bajos: “platanal”, “200 años de olvido”, “injusticia social”, “país de oligarcas y racistas”, “Colombia es muy bonita, pero la llenaron de colombianos”, “culpa de los españoles y los gringos”. No se pretende negar que hay retos, que hay corrupción, desigualdad, pero sí que hablemos de estos retos sobre data real. Colombia ha logrado grandes avances durante su historia y el continuar por una buena senda depende de un trabajo que nos implica a todos. Tenemos el alma para prosperar, pero una narrativa que nos frena. Debemos recordarnos y celebrar todo lo bueno que tenemos. Lo que para nosotros puede ser normal (la amabilidad), realmente es un gran activo que no es tan común en el mundo.

Somos un pueblo de alta vibración latente, pero vibramos bajo cuando nos narramos y entendemos desde las heridas.

Así que la invitación hoy es a que reconozcamos estas cualidades tan especiales que nos distinguen como pueblo, las potenciemos y “saquemos pecho”, para comenzar a elevar nuestra frecuencia colectiva. ¡Brillemos!

¿Por qué votar por Abelardo de la Espriella?

 Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmona

Me siento muy honrado y comprometido con quienes han tenido la deferencia de consultarme por qué debemos votar por Abelardo de la Espriella en las próximas elecciones y, en consecuencia, paso a darles respetuosamente mi opinión al respecto.

Hay que partir de varias premisas antes de escoger la alternativa que más convenga a los intereses superiores de la República, no a nuestros particulares gustos o prejuicios.

1.- Estas elecciones son totalmente diferentes de todas las anteriores, ya que no se limitan al cambio de unos personajes por otros o a la rotación de un partido por otro en la dirección del país. Rotundamente no. Lo que aquí entra en juego es nada menos que el futuro del país: Si queremos un régimen de libertades, de democracia y de respeto a la normatividad o que se profundice el régimen petrista que nos ha dado muestras de todo lo contrario. Si buscamos una patria donde se respete la vida, la propiedad privada, la libertad de empresa, la familia, el derecho de los padres a dirigir la educación de sus hijos, el derecho a un sistema eficiente de salud, la dirección del Estado en busca del bien común, o, si por el contrario, nos conformamos que todo siga igual o peor con un candidato cuyo programa es profundizar los cambios del régimen actual. Si el dilema es de tal profundidad no podemos escoger con el corazón sino con el cerebro. Nuestro voto debe ser por la supervivencias del país, no para llevar a la Presidencia a quien más nos guste por razones personales.

2.- Si resumimos las noticias de los últimos 4 años, llegamos a la conclusión de que el país ha llegado a un estado de descomposición moral y material como jamás habíamos podido imaginar. Reconstruir todos los aspectos de la vida en sociedad después de semejante catástrofe requiere de un líder de condiciones excepcionales acompañado de un eficiente equipo de colaboradores con la preparación adecuada y sin los vicios de quienes han tenido la responsabilidad de evitar semejante degradación.  Francamente hasta el momento no hemos encontrado quienes puedan superar a la dupla De la Espriella-Restrepo para tan desafiante reto.

3.- A partir de la claudicante firma del Acuerdo de La Habana y del desvergonzado robo del plebiscito que lo aprobó en contra de la voluntad del pueblo soberano, comenzó el proceso de descomposición del país, el cual se ha exacerbado en lo que va del actual período presidencial. Se incrementó el cultivo y exportación de la coca, la corrupción propiciada desde el propio gobierno, la impunidad para los criminales, la inseguridad de la población, la destrucción de la economía , el déficit fiscal, las cargas tributarias y laborales para los generadores de empleo, el derroche de los recursos públicos, el desmoronamiento de la fuerza pública, la milicianización del territorio nacional mediante el crecimiento inusitado de grupos ilegales, Esta labor destructiva exige, para su corrección, un equipo con programas claros y contundentes, con estrategias sin fisuras internas en su adopción, con ejecutores hábiles en las distintas materias de la administración pública y sin compromisos con las viejas estructuras partidistas que permitieron – por activa o por pasiva – que llegáramos hasta el borde del abismo. No es racional confiar esta misión al amigo de las FARC o a quienes comparten algunas de sus propuestas, justificándolas prometiendo que van a gobernar con los diferentes o con los que no piensan como nosotros.

4.- Tenemos la obligación de exigir al próximo gobierno que trabaje con las personas más idóneas y preparadas en las distintas especialidades de la gestión pública y, por supuesto, no podemos incurrir en el tremendo error de volver a elegir a un guerrillero o a quien , por razones puramente electoreras, esté dispuesta a renunciar a sus principios para aceptar las propuestas de los enemigos del país  en materias tan graves como las de la seguridad la justicia y el respeto a los valores fundacionales de nuestra nación.

Ya Abelardo de la Espriella sentó un rotundo precedente al designar como su fórmula presidencial al Dr. José Manuel Restrepo quien, además de sus amplios conocimientos en materia económica, tiene todos los atributos para ocupar el solio de Bolívar en caso de ausencia del presidente. Es ésta la función esencial del vicepresidente a la luz de la Constitución. No es, pues, una moneda de cambio para conseguir adhesiones electorales como lo han hecho sus contradictores.

5.  En opinión de la mayoría de los colombianos los entes con peor imagen siempre resultan ser los políticos y el Congreso. Sin embargo, en el proceso electoral, merced a los distintos tipos de presión que se ejercen sobe los potenciales electores, resultan elegidos los mismos de siempre, los que tienen como profesión vivir del presupuesto del Estado. Esta fatal tendencia nos conducirá al hundimiento total de la Democracia, pues es precisamente el argumento utilizado por la extrema izquierda para sustituir la democracia por el régimen totalitario y comunista. Como lo ha proclamado el candidato De la Espriella, nuestra campaña es totalmente independiente de la vieja politiquería. Por ello no ha aceptado financiación de los grandes capitalistas ni recibe órdenes de ningún cacique político.

Tiene sus manos libres para poner en marcha las reformas que se requieren para la reconstrucción integral de la nación. Puede traer a su equipo a los mejores hombres y mujeres, escogidos con base en meritocracia, no en recomendaciones políticas o en cálculos electoreros como se observa en las otras campañas. Nos corresponde a los colombianos respaldar esa creativa y salvadora iniciativa, para que sea “el voto de opinión” y no el voto cautivo el que defina estas elecciones. No seamos esclavos de nuestras propias inclinaciones personales o partidistas ni nos dejemos impresionar de los cantos de siena que invitan a votar por lo que ya ensayamos sin éxito alguno: los gobiernos de centro, la infiltración del santismo, las ambiciones egoístas de algunos aspirantes, la perpetuidad de las desacreditadas mañas políticas en la labor de gobernar.

Finalmente, recomiendo que apoyemos a Abelardo y al país desde la primera vuelta pues existe el riesgo de que Cepeda haga alguna jugada para ganar en la primera. Si lo hacemos y ganamos, evitaremos que se gasten las enormes fortunas que tienen a su disposición para ganar en la segunda vuelta si no lo hacen en la primera. No es momento para dubitaciones o indecisiones. La Patria nos llama por última vez.


lunes, 23 de marzo de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 140

 

En su recuento de los sucesos de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los hechos que marcaron la agenda informativa: la creciente tensión internacional por la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán y sus repercusiones económicas y geopolíticas; los movimientos de poder en Venezuela tras el relevo en el Ministerio de Defensa y la reconfiguración del gabinete; y la profundización de la crisis en Cuba en medio de dificultades energéticas y cuestionamientos internacionales.

En el ámbito regional, examina la controversia generada por las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre un posible origen transfronterizo de un artefacto explosivo, así como el hallazgo de cuerpos en la frontera con Ecuador, hechos que han elevado la preocupación por tensiones diplomáticas.

En Colombia, aborda la presión política e institucional que enfrenta el Gobierno por las investigaciones en la UNGRD; la incertidumbre en el sistema de salud tras decisiones judiciales sobre las EPS y el debate por su eventual liquidación; el panorama de la carrera presidencial, que evidencia una creciente polarización; y concluye con el anuncio del proyecto Prourabá, una apuesta estratégica para el desarrollo económico y logístico de Antioquia.

No dejes de verlo.


Un candidato con plomo y plata

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

El país, enfrascado en discusiones mas o menos pertinentes, avanza hacia unas elecciones que pueden no ser libres en amplias zonas del país, y que en toda la geografía nacional pueden estar contaminadas por las diferentes modalidades de la compra de votos, sin que los jefes políticos exijan medidas que garanticen la libertad de los votantes y el escrutinio confiable.

Un analista tan agudo como Jorge Enrique Vélez contabiliza las numerosas regiones donde las milicias (de las Farc, ELN, disidencias, mafias, mingas, etc.) solo dejan votar a los del Pacto Histórico. ¡¡¡Al parecer, en marzo 8, apenas en 130 municipios se presentó ese fenómeno!!! Y aunque ese es un factor de especial gravedad, hasta ahora nadie en el sector político exige a la Registraduría que publique la lista de municipios en los que se registró un número inverosímil de sufragios por el Pacto Histórico y los totalice, para anularlos por ser producto de la coacción.

Cuando se oye decir que los partidarios de Cepeda hablan de su triunfo en primera vuelta, respondemos que es imposible que alguien sin carisma, sin preparación diferente al más intransigente dogmatismo marxista, carente de simpatía y de atractivo, incapaz de hablar, improvisar o replicar, y evasivo ante cualquier debate, pueda ser elegido.  En unas elecciones libres, Cepeda es el peor candidato imaginable. A lo único que podría aspirar sería a repetir la votación del Pacto Histórico, hacia el 24% del total.

En condiciones normales, nadie podría temer el triunfo de ese aterrador individuo, pero aunque las mayorías nacionales están atemorizadas, los partidos, ni se pronuncias ni se unen, esperando el día en que puedan decir: ¿Quiénes vamos ganando?, para adherir a quien sea.

En un mundo racional se podría esperar, entonces, que la Presidencia se la disputen Abelardo de la Espriella con un vicepresidente de excepcional capacidad, y la dupla cojitranca de Paloma y su woke. Pero la incógnita de Cepeda-Quilcué sigue oscureciendo el horizonte.

¿Por qué seguimos temiendo al candidato castro-estalinista?

Por dos motivos: 1) Plomo, porque la milicianización de los comicios puede pasar de 130 a 200, 300, o mas centenares de municipios, y 2) Plata, porque los 30 billones de pesos de contratación abusiva, irregular, ilegal y hasta delictual, suscrita por el actual gobierno en enero con el propósito inocultable de ganar las elecciones con su siniestro candidato, está llamada a producir resultados.

El efecto de esos 30 billones casi no se vio en marzo, pero en mayo y junio será inocultable, y en esos dos meses, la actuación de todas las guerrillas al servicio del narcoestado también se habrá incrementado grandemente.

En las democracias, aunque imperfectas, el sistema electoral es confiable, mientras bajo los regímenes comunistas las elecciones se convierten en una farsa con resultado programado.

Petro, sin la menor duda, está preparando montar a Cepeda, a menos que prefiera “aplazar” los comicios, hasta que, con una nueva “Constitución popular”, el país supere el actual desgobierno y la violencia generalizada, alcanzando “la paz total” bajo la benévola dictadura del proletariado.

La amenaza es tan real como terrible, pero el país político sigue bailando, como si no estuviéramos en el momento definitivo entre la libertad y el comunismo.