viernes, 15 de octubre de 2021

De corazón...

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

El famoso filósofo Platón, en su teoría del conocimiento, nos habla de la búsqueda de la luz y de los “niveles” o “estados” del ser humano: el bios, que, como su nombre lo dice, alude a la realidad corporal, biológica. El logos, la razón, el estado al que uno tendría que aspirar como Sumo Bien y, entre esos dos extremos, por decirlo de alguna manera, en el centro, como lugar de tensión y confrontación entre el uno y el otro, el thimós, el corazón. Mejor no pudo describirse. Es el corazón del ser humano ese céntrico lugar donde se debaten nuestras más complejas dudas y realidades, la satisfacción por gozar de las cosas materiales, pero también las alegrías inconmensurables que nos regala el Espíritu. En el corazón del ser humano se debate la realidad de nuestro ser con el utopos del deber ser. Eso que San Pablo, con particular vehemencia y crudo sentido de la realidad nos describe: un proceder que no entiende: hacer el mal que no se quiere y dejar de hacer el bien que se quiere. Dice Jesús también que es el origen de nuestros malos comportamientos y no la víctima de factores externos.

El corazón, definitivamente, es el centro de nuestra existencia. Es verdad que somos razón, pero también es verdad que somos co-razón. La humanidad lo ha usado como romántico e idílico símbolo del amor, también para ponderar su fuerza como la del rey Ricardo que tenía corazón de león o, con una motivación más religiosa, desde la misma iglesia, para mostrar la misericordia infinita de Dios en el corazón de Jesús. Si alguien es buena gente decimos que es de buen corazón, pero sí obró equívocamente aseguramos que se le dañó el corazón. Más todavía: si se muestra insensible, afirmamos que no tiene corazón, porque si lo tiene, le dolería el corazón.

Sobre estos y otros asuntos relacionados con tan importante y vital órgano he estado reflexionando estos meses desde que, en mayo, accidentalmente, descubrí que estoy con arritmia cardiaca. Muy escasos, por no decir ningún síntoma he tenido antes o desde entonces. El incidente comenzó a trastocar mi agenda para poder atender hospitalizaciones, múltiples electros y ecocardiogramas, incluidos dos trasesofágicos, medicación como nunca la tuve en la vida, holters, polisomnogramas, pruebas de esfuerzo, perfusión, oxígeno y hasta cardioversión, sin lograr controlarla. Dejó de ser el corazón un órgano que está ahí, oculto, sin siquiera sentirlo, para convertirse en un músculo estratégico del que mi vida pende cómo de un hilo. Y eso que soy consciente de que no ha habido tensión arterial alta, ni infarto, ni isquemia, ni taponamientos u otras lesiones severas que otras personas padecen. Podría sobrevivir con este asunto por un tiempo largo, pero, también, tener un desenlace fatal si no se intervenía.

Cuando se publique este articulo será prueba fehaciente de que el aislamiento de venas pulmonares o ablación se habrá realizado y estaré convaleciente. Les escribo desde la Clínica Cardiovid en Medellín a donde he venido a continuar el proceso iniciado en el Hospital de San Ignacio en Bogotá. En estos meses he aprendido mucho de cardiología, pero sobre todo del compromiso profesional de los médicos, de la amabilidad del personal de enfermería y administración, y de tantos que, de corazón, evidenciando que lo tienen bueno y grande, me han ayudado a sobrellevar esta experiencia, a ser realmente paciente y a saber ponerse en las manos de Dios sin dudar ni poder dudar. Me dicen que el procedimiento resultó exitoso, lo que es igual a qué tendrán que tenerme paciencia y soportarme todavía. Un deseo final: gracias al Corazón de Jesús a quien me consagré por allá en 1977, espero me ayude a tener un mejor corazón, ojalá semejante al suyo.

jueves, 14 de octubre de 2021

Vigía: negocio y/o guerra

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Con ese aire de autosuficiencia e inexorabilidad que caracteriza a los “científicos” comunistas, el 6 de octubre Maduro hizo un meloso llamado a los empresarios colombianos a invertir en Venezuela. “Bienvenidos colombianos y colombianas, venid a mí, venid a nosotros con vuestras inversiones” dijo sin sonrojo, como una madre gordinflona acogiendo a su crío.

¿Invertir sin mirar atrás?

Habrá que ver si alguien quiere invertir en un país endeudado, quebrado, hiperinflacionario, vinculado al crimen organizado transnacional y con un éxodo masivo de los más grandes del mundo.

“Cantos de sirena”, advirtió el presidente Duque con referencia a los llamados del sátrapa de Miraflores y su camarilla. Fiarle a Venezuela es un riesgo muy alto, enfatizó el mandatario. Expropiaciones que afectaron a muchos empresarios colombianos y experiencias de no pago, generan un recelo muy grande.

Cuatro días después de la melosidad madurista, la revista Semana publicó un detallado informe titulado “Colombia en peligro: Semana revela las pruebas de los misiles, bombas y radares que Maduro le compró a Irán”. Según el artículo “Maduro está desesperado, (…) pierde cada vez más el control territorial…” y en las circunstancias actuales se “…puede desestabilizar geopolíticamente el continente…”

Así pues, entre una convocatoria económica y una alerta militar, se mueven las relaciones colombo-venezolanas actualmente.

El 4 de octubre, a través de su vicepresidenta y de manera unilateral el gobierno de Maduro ordenó abrir su frontera, por razones comerciales, no humanitarias, con la esperanza de que sea un alivio comercial transfronterizo que, sin embargo, eventualmente beneficiaría más a Colombia que a Venezuela.

Y el 9, con motivo de la visita de Duque a Villa del Rosario, Miraflores ordenó el movimiento de efectivos y de drones al Táchira y el Zulia. Esos drones rusos, lanzados desde La Victoria, al frente de Arauquita, han ingresado repetidamente por Arauca hasta 5 kilómetros adentro de territorio colombiano.

Han sido pues, días agitados entre ofertas de negocios y amenazas militares, entre llamamientos económicos y advertencias guerreras. Pareciera una estrategia con sabor mafioso.

¿Plata o plomo?

A decir verdad, los movimientos de tropas, de aprestos militares y de arreos de guerra a la frontera son inveterados y vienen desde mucho antes del chavismo. El riesgo es que nos acostumbremos a eso, pues el primer paso prebélico es la acumulación de recursos en los sitios críticos desde donde se apretará el gatillo.

Mientras se desarrollan los diálogos con la oposición en México y la campaña política en Colombia entra en su fase final, esta disyuntiva de ganancia o guerra es un remedo de aquel dilema infame de la mafia, plata o plomo, elevado ahora a categoría de política de Estado.

Como siempre, el juego parece ser el que aplica el comunismo y las películas de Hollywood: mostrarse benévolo, generoso, soportando insultos y golpes y de esta manera justificar una reacción excesiva. El argumento venezolano para acumular semejante cantidad de armamento por encima de que su gente esté en un 94.5% de pobreza y el 76.6% en pobreza extrema, ha sido y es el de la defensa. Jugar a ser víctima es la norma de quienes quieren arrebatarle el poder a los que siempre llaman “victimarios”.

Preocupante, eso sí, la presencia cada vez mayor de armamento y de militares iraníes en Venezuela, lo que representa una directa amenaza a la seguridad de los Estados Unidos y que tendría como primera víctima a Colombia. En su momento Elliot Abrams calificó esta situación de “intolerable” pero el nuevo gobierno Biden parece desestimarla, a pesar de las advertencias del Almirante Faller, comandante del Comando Sur.

Finalmente, hay que ver cómo se compaginan en este caso las perspectivas de negocio y las intimidaciones bélicas, aunque lo que la historia nos enseña hasta el cansancio es que toda guerra es un negocio.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Ante una prórroga político-electoral

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

La mal llamada Comisión de la “Verdad”, formada por un cura tránsfuga y unos activistas de extrema izquierda, todos muy bien remunerados por el gobierno, es un mecanismo propagandístico de especial importancia, porque, siguiendo a Lenin, el partido define lo que es la verdad ahora, mañana y también con retroactividad. Por eso, en el “Acuerdo Final” se impuso ese organismo para formar un trípode con el Centro de la Memoria Histórica y la JEP, con el fin de cambiar la historia y la justicia del país, y lograr el control ideológico de la sociedad.

Sin embargo, eso se les desarticuló parcialmente con el nombramiento de un probo historiador profesional para dirigir el Centro de Memoria Histórica, al cual se ataca diariamente con inaudita virulencia, mientras las otras dos patas del entramado continúan su labor de demolición de las instituciones y tergiversación de los hechos.

Ahora bien, el encargo de la Comisión de la Falacia estaba previsto para estos días del 5° aniversario del desconocimiento de la voluntad soberana, pero como esa Comisión constituye el embrión del futuro Ministerio de la Verdad —en el sentido orwelliano—, era necesario lograr su costosa prórroga, de tal manera que antes de las próximas elecciones para Congreso y Presidencia pueda inundar al país de propaganda revolucionaria.

No sobra recordar que ese organismo tenía cinco años para presentar sus conclusiones. Estas ya se conocían desde antes del nombramiento de sus integrantes: cambiar la historia de Colombia, de tal manera que la subversión sea considerada como un movimiento heroico y benévolo, siempre respetuoso de los derechos humanos, en especial de los “retenidos”, a los que se les ofrecía buena comida y cómoda cama. Todo ello se hacía en defensa de la infancia y de un pueblo oprimido y masacrado por un gobierno tiránico, perverso y criminal, formado por los explotadores, los negreros y los traficantes del dolor humano.

No se requieren dotes especiales para saber de antemano que el informe final de la Comisión saldrá completo después de las elecciones, pero oportunas filtraciones previas a ellas producirán efectos demoledores contra las fuerzas democráticas.

Desde luego esta prórroga, que no ha merecido comentarios —porque nos han enseñado a aguantar todos los abusos—, está inscrita en el plan de conquista de los escasos poderes que aún no están en manos de la subversión, como la mayoría parlamentaria y la Presidencia. Cuando estas caigan vendrá el cambio del modelo económico y social, que dará al traste con la república y condenará al pueblo colombiano a igual miseria que la venezolana.

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Si cinco curules regaladas en el Senado y otras tantas en la Cámara ya desvirtúan gravemente el principio de la democracia representativa en el poder legislativo, ¿qué diremos de la situación el año entrante, cuando en la Cámara de Representantes el número de los escaños de la subversión suba de cinco a veintiuno? Tendrán entonces siempre el poder decisorio en esa corporación.

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Por agradecer con dinero público a algún periódico amigo, tiene que renunciar y es procesado el canciller Kurz en Austria, mientras los alcaldes progres en Colombia inundan diariamente los medios con ríos de mermelada.

martes, 12 de octubre de 2021

De cara al porvenir: los ríos

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Cuando hablamos de la historia de la humanidad y comenzamos a comprender el proceso de transformación de los hábitos y las costumbres, y pasamos del hombre nómada recolector, al hombre sedentario cultivador y domesticador de animales, estamos evidenciando, entre otros, el proceso de la configuración de los pueblos y las ciudades, inicialmente, al lado de los cauces de los ríos, para garantizar el acceso al agua, a la pesca, a la movilidad y al transporte de productos.

No es por eso gratuito que muchas de las grandes ciudades del hoy se hayan desarrollado al lado de un río importante o en las líneas de costa.

Ejemplos reales los tenemos en Europa con el Sena y el Mosa en Francia, el Rin y el Danubio en Alemania, el Volga, el Pechora y el Dniéper en Rusia, el Tajo, el Guadalquivir, el Ebro, el Loira y el Duero en España, el Támesis en Inglaterra, el Vístula en Polonia, el Ródano en Suiza, el Oder en Checoslovaquia y Polonia, el Tíber, el Arno y el Po en Italia, y el Elba en varios países de Europa, entre otros varios.

En Asia, el Ganges en la India, el Yangtsé, el Amur, el Mekong, el Amarillo y el Brahmaputra en China, el Éufrates en Turquía, Siria e Irán, y el Nilo en Egipto, entre otros tantos.

América no es la excepción: tenemos el Amazonas, el Xingú y el Tocantins en el Brasil, el Misisipi, el Potomac, el Bravo, el Yukón, el Colorado, el Missouri en Los Estados Unidos, La Plata en Argentina, el Paraná en Brasil, Paraguay y Argentina, el Orinoco en Venezuela, y el Magdalena en Colombia, entre muchos otros.

Pero no siempre su influencia ha sido positiva, pues las inundaciones, la sedimentación, las invasiones o el deterioro por ser destino de los desechos de todo tipo producidos por los humanos, muchas veces se han vuelto en contra de los propios humanos.

Estas arterias fluviales representan la vida y el desarrollo. Es por ello que los países deben comprender su importancia y establecer políticas públicas que los consideren como “entes sujetos a tratamiento especial”.

Para un país como Colombia, con parte de su territorio agreste, los ríos se convierten en vías de comunicación naturales, para lo cual, por razones históricas, deberíamos emprender la formulación e implementación de objetivos nacionales como el de la redensificación, para poder sacar provecho de estas ventajas estructurales.

Recordemos que los conquistadores y los colonizadores españoles escogieron los terrenos altos para fundar los primeros poblados, buscando un clima más favorable y semejante a sus condiciones en España.

La fundación de pueblos en las costas aparece como obvia, favoreciendo aquellos lugares con bahías naturales o bahías factibles de construir.

Ante el cambio climático, se hace necesaria la protección de los nacimientos y los cauces de los ríos, así como el establecimiento de diques apropiados para tratar de controlar los desbordamientos en épocas invernales.

La construcción de represas y embalses deben tener sus apropiados esquemas de mitigación del impacto que este tipo de obras producen aguas abajo, con relación al volumen del cauce, la fuerza de la corriente, la población acuícola y la población humana.

Muchos cuerpos de agua se asocian a su relación con ríos, convirtiéndose en verdaderos santuarios de flora y fauna.

La naturaleza nos prodiga sus dones y nosotros, en términos de comportamiento civilizado, y con espíritu consciente de supervivencia, debemos aprender a ser gratos y cuidadosos con sus regalos.

lunes, 11 de octubre de 2021

Me preguntan

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Muchas personas en la ciudad de Medellín me preguntan que quién será el candidato adecuado para ocupar la alcaldía de Medellín, en el próximo periodo de elecciones normales, año 2023, o quién sería el adecuado si se logran las firmas y se llama a elecciones para definir si se revoca el actual alcalde o no. Yo le expresé a varios, muy seguro, que, como dice el adagio popular “cada día trae su afán”, habrá que esperar a ver qué sucede en los próximos días, porque los acontecimientos nos pueden llevar rápidamente a un cambio de rumbo en Medellín, lo cual sería el escenario ideal o de lo contrario tendremos que esperar dos años más y eso sí seria el acabose: atraso, despilfarro, desempleo, cierre de empresas, caos administrativo, riesgos empresariales en Telemedellín, Jardín Botánico, EPM, ruta N, cambios constantes de los funcionarios y muchas amenazas más.

En fin, todos los sucesos nefastos que están llevando a que la ciudad no sea la tacita de plata que tanto nos orgulleció se incrementarían en ese lapso y la recuperación tardaría unos diez años, por cuanto es muy fácil y rápido destruir y muy larga la recuperación. Si no, vean ustedes lo que ocurre en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y lo que está sucediendo en Argentina y Perú, que con malos gobiernos tardarán muchas generaciones en volver por la senda correcta.

Por ello me quedé reflexionando sobre el tema y creo que es necesario que, desde ya, empecemos todos los ciudadanos a reflexionar sobre quién sería la persona adecuada, sea hombre o mujer, para dirigir a Medellín por la senda de desarrollo, la unidad y la recuperación de los valores y principios que han regido a los antioqueños durante muchos años, obviamente que en quien confiemos practique claramente esos valores.

Sin duda alguna es necesario plantear que el perfil del gobernante debe incluir que sea una persona que quiera Antioquia, que conozca sus necesidades, que entienda que su trabajo será en función del interés general y no del personal, que sea un líder que dirija la transformación social, económica y social que requiere la ciudad, que genere confianza y respetabilidad, que aglutine y no disperse, que comparta el amor y cariño por Medellín, la familia y los valores.

Creo entender que Medellín, no quiere un político de carrera para que la gobierne, si se requiere un hombre que entienda que la política tiene como fin único el mejoramiento de las condiciones de vida de quienes la habitan, sin exclusión alguna. Se requiere un gran gerente que administre con pulcritud y trasparencia los destinos de la ciudad, que crea que el orden y la disciplina es lo primero.

Pasa por mi mente el nombre de varios y valiosos profesionales que podrían ser exitosos y dirigir los destinos de la ciudad de una manera sobresaliente, porque ellos no caen en la demagogia, saben y entienden que una ciudad es pujante cuando se crean las bases suficientes para soportar el crecimiento lo cual se logra con estructura, planeación, constancia y acompañado de profesionales idóneos, conocedores de sus responsabilidades.

No me atrevo a mencionar sus nombres porque mal haría comprometiéndolos a opinar sobre este asunto. Ellos en consultas privadas podrán definir si en un momento determinado consideran viables su postulación para dirigir los destinos de la ciudad. De lo que sí estoy seguro es de que Medellín tiene que cambiar y evitar que la intromisión de personas y jefes de partidos políticos ajenos a la ciudad impongan los gobernantes.

Medellín, se dirige por ciudadanos que la quieran, la respeten y conserven sus tradiciones. No se les olvide que si Medellín cae en garras del populismo. por ahí mismo se va el resto del país.

viernes, 8 de octubre de 2021

Dos inquietudes

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón,S. J.*

“De grano en grano llena la gallina el buche”, afirma la sabiduría popular. “Los millones se cuidan solos, hay que echarles ojo a los centavos”, sentencia la experiencia administrativa. Pues la primera inquietud que hoy quiero compartirles a este propósito es ¿Cuántos millones extras y no necesariamente declarados ganan mensualmente las entidades con facturaciones que no van redondeadas? Me explico. Le llega a uno una cuenta de servicios públicos por $47.730 o en el supermercado la cuenta total sale por $85.167 y uno se pregunta ¿para qué diablos realizan este tipo de cobros si de antemano se sabe que no hay moneda fraccionaria para la devolución exacta, cuando la de más baja denominación son 50 pesos? Pues me propuse hacer cálculos alegres y me encontré con sumas nada despreciables. En el primer hipotético caso, tendrían que devolverme 20 pesos, pero no lo hacen. En el segundo, 33 pesos, pero no lo hacen. Redondean por encima y ellos se apropian de esos pesos de la diferencia. Alguno diría:  no valen la pena. Y yo respondería: en un caso aislado no, pero en un millón de facturas son 20 o 33 millones libres que entran sin esfuerzo alguno en las arcas empresariales. Ahora bien, multipliquen esto por 12 meses y la suma se infla a la bicoca de 240 o 396 millones. La realidad es que las cifras son mucho más altas y como dijimos, de grano en grano las gallinitas llenan sus buches sin mayor esfuerzo. Las grandes cifras millonarias las vigila celosamente la DIAN y ¿estás?

La segunda inquietud tiene que ver con los impuestos que nos cobra el Estado a través de las diferentes fuentes que les generan sus ingresos. Las famosas reformas tributarias buscan acopiar billonarios recursos, pues la plata no alcanza para tantas cosas buenas que se piensan hacer. Recientemente se ha extendido una práctica, a mi modo de ver perversa, que consiste en decirle a uno: usted como empresario no pagó la seguridad social de fulano en los meses de marzo y abril de 1984. O usted no pagó el impuesto predíal del año 2003. O no pagó el servicio de agua en septiembre de 1997. Y resulta que nadie guarda recibos y menos si son tan viejos, entonces se quedan sin el soporte o evidencia de que sí lo pagaron. El resultado es que la injusta multa aplicada ante supuesta deuda se traduce en una cifra inflada con la retroactividad, más los intereses por mora.

Mi inquietud es que en estos casos puntuales en los que están estas millonadas de por medio, cómo hacer para que estos millones, en su gran mayoría no se pierdan por la extendida practica corrupta. Cuánto quisiera ver uno obras de infraestructura, superación de la pobreza absoluta, cuidado de los bienes públicos, pero no. No se ven. Se esfuman. ¿Hasta cuándo seguirán dándose estas prácticas que injustamente afectan los bolsillos de los colombianos, favoreciendo en contraste el bolsillo de los poderosos quienes son los que captan esos recursos?

Al final, descubrí que los bancos, en el caso de los pagos que se hacen a través suyo, son los que se quedan con esas “pequeñas” diferencias, así, silenciosamente, sin mucha alharaca, dándole al que tiene, en detrimento del que no tiene. O a lo mejor las declaran como “donaciones” para sus fundaciones filantrópicas con las que obtendrán beneficios tributarios. Porque en las grandes superficies le preguntan a uno: ¿quiere donarlo a la fundación tal? Uno dice que no, pero tampoco le devuelven el dinero fraccionario. Igual, se quedan con nuestros pesos. ¡Otra de las tantas injusticias que padecemos!

jueves, 7 de octubre de 2021

Vigía: “No deje de mirarme a los ojos…”

Coronel John Marulanda (RA)
Tres historias verídicas…

1. Hace 200 años, al final de la batalla del Puente de Boyacá, la noche del 7 de agosto de 1819, el soldado boyacense Pedro Pascasio Martínez observó a dos señores tras unas rocas a orillas del río Teatinos. Armado de una lanza improvisada, el jovenzuelo del ejército patriota intimó rendición a los que por sus prendas eran chapetones a todas luces. Uno de ellos, el general José María Barreiro, buscó salir del trance ofreciendo una bolsa con monedas a Pedro Pascasio quien, dicen, le respondió “muévase o lo arreo”. El comandante español, y el otro oficial, fueron entregados a las tropas y Santander los fusiló junto con otros 36 militares españoles en la plaza Mayor en Bogotá, en octubre del mismo año. Era la Guerra de Independencia.

2. Sobre el cauce del río Güepí, el 10 de abril de 1933, botes con soldados colombianos trataban de llegar a la orilla controlada por el enemigo que desde una posición dominante y con una ametralladora amenazaba masacrar a las tropas. El soldado, Juan Bautista Solarte Obando, nariñense él y de oficio ranchero, en un acto heroico se abalanzó sobre el nido de la ametralladora blandiendo un machete. El tirador peruano viró su arma sobre el soldado pastuso y lo impactó repetidamente, pero no impidió que Juan Bautista cayera sobre los tres peruanos de la pieza y detuviera el fuego mortal, permitiendo que las tropas colombianas desembarcaran y ocuparan el puesto. Murió abrazando la ametralladora enemiga. Era la Guerra del Perú.

3. En pleno desarrollo de la batalla del Monte Calvo, el 21 de marzo de 1951, cuatro cadáveres de soldados colombianos fueron expuestos por los chinos en la cresta de la colina 180, provocando su recuperación. El comandante del Batallón Colombia ordenó una misión de rescate que causó un asombro total en el regimiento del coronel norteamericano Smith. El soldado Alejandro Martínez Roa, en una demostración de arrojo y valentía, alcanzó la cresta en solitario, desactivó una mina debajo de uno de los cadáveres y descendió con el cuerpo al hombro, bajo intenso fuego enemigo. Lo entregó a las tropas de su país y regresó a rescatar a los otros. Era la Guerra de Corea.

…Y un mentís a la cobardía

El pasado 18 de septiembre, un bombardeo de la FAC destruyó un campamento de los narcoelenos en la selva chocoana. Ocho terroristas fueron neutralizados instantáneamente. El jefe de la banda, con sus piernas diabéticas gravemente lesionadas e infectadas, se arrastró durante diez días por la selva circundante hasta que, vencido, se acurrucó junto a un pajonal y se dispuso a morir como un animal salvaje. Debió pensar en sus jefes en La Habana, paseando en Catamarán o en Caracas con cena caliente y cama tibia. ¿Habrá encomendado su alma a Fidel? Una patrulla de Fuerzas Especiales, lo encontró agonizante y a pesar de las muy difíciles condiciones atmosféricas y de terreno, un helicóptero logró evacuar el cuasi cadáver. A bordo, el soldado profesional Wiemar Cortés, enfermero de combate, lo mantuvo vivo hasta su arribo a Cali a un hospital. “Yo le gritaba fuerte al oído, que no me dejara de mirar a los ojos, que me apretara la mano, que yo lo estaba ayudando…” Era el mismo cabecilla terrorista que ordenaba el asesinato de soldados, dizque para liberar a Colombia de no sé qué carajos.

Su tez morena, sus facciones angulares y la serenidad de su rostro, son la mejor representación del soldado colombiano, héroe desde hace 200 años, que por estas calendas es asesinado por la espalda por bellacos comunistas mientras sus quintacolumnistas tratan de borrarlo de la historia y reemplazarlo por secuestradores, asesinos, torturadores y violadores de niños. No faltará el imbécil que le asegura a la Comisión de la Verdad que, como se puede evidenciar en la foto, el soldado Cortés estaba estrangulando al cabecilla en el helicóptero y con guantes quirúrgicos para no dejar huellas. Es la actual guerra de la mentira narcoterrorista contra Colombia.