miércoles, 15 de julio de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez

 


En una nueva edición del Conversatorio de la Semana, Antonio Montoya H. dialoga con Luis Guillermo Echeverri Vélez sobre el complejo panorama político que vive Colombia tras las elecciones presidenciales. En este análisis abordan la participación ciudadana, el comportamiento electoral, el papel del Gobierno durante la campaña y los desafíos que enfrenta el país en esta etapa de transición. Los invitamos a ver este interesante conversatorio en El Pensamiento al Aire. Luis Guillermo Echeverri Vélez es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y magíster en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell (Estados Unidos). A lo largo de más de tres décadas ha desarrollado una destacada trayectoria en los sectores público y privado, con amplia experiencia en comercio internacional, formulación de políticas públicas, planeación estratégica, financiamiento de proyectos y cooperación internacional. En el ámbito internacional se desempeñó como director ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Interamericana de Inversiones y el Fondo Multilateral de Inversiones, en representación de Colombia, Perú y Ecuador. También fue agregado comercial de Colombia en Estados Unidos, director regional de Proexport en Miami y asesor de negocios internacionales, liderando iniciativas empresariales y proyectos de innovación, además de presidir la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022. Su carrera también ha estado vinculada a la actividad política y al diseño de estrategias de gobierno. Fue gerente de la campaña presidencial de Iván Duque Márquez en 2018 y ha sido reconocido por su capacidad de liderazgo, su formación académica y su experiencia en la conducción de procesos de transformación institucional y desarrollo económico, consolidándose como una de las figuras colombianas con mayor trayectoria en temas de gestión pública, relaciones internacionales y estrategia empresarial.

De cara al porvenir: el acuerdo sobre lo fundamental (1 de 3)

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Este artículo ha consultado varias fuentes entre ellas la IA.

El aporte inglés: Cromwell y la Constitución de la Commonwealth como laboratorio del constitucionalismo moderno.

1. Contexto: Inglaterra antes de Cromwell

Para entender el aporte inglés hay que partir de una idea: hasta el siglo XVII, el poder del rey en Europa era casi absoluto y de origen divino. En Inglaterra existía la Magna Carta de 1215 y el Parlamento, pero el rey podía gobernar sin él. Carlos I de Inglaterra llevó esa tensión al límite. Disolvió el Parlamento, cobró impuestos sin aprobación y quiso imponer un modelo religioso uniforme. El resultado fue la Guerra Civil Inglesa 1642-1651: Parlamento vs. Rey.

De esa guerra emergió Oliver Cromwell. Militar, puritano, líder del New Model Army. Su victoria no solo decapitó a Carlos I en 1649 hecho inaudito: por primera vez un pueblo juzgaba y ejecutaba a su rey, sino que abrió un experimento único: gobernar sin monarca. Ese experimento fue la Commonwealth of England, 1649 - 1660, y su intento de constitucionalizar la república. Ahí está el aporte inglés al mundo.

2. La Commonwealth: primer intento republicano moderno

Tras ejecutar al rey, el Parlamento declaró Inglaterra como “Commonwealth and Free State”, es decir, una república. Abolió la monarquía y la Cámara de los Lores. El poder quedó en la Cámara de los Comunes. Pero el problema era evidente: ¿quién controla al Parlamento si ya no hay rey? ¿Quién evita que la mayoría se vuelva tiránica?

Cromwell y su círculo intentaron responder con derecho, no solo con espadas. Y ese intento dejó tres aportes fundamentales:

Aporte 1. El Instrument of Government 1653. La primera constitución escrita de Europa. Ante el caos entre facciones del Parlamento, Cromwell disolvió el Rump Parliament y promovió el Instrument of Government. Es clave porque fue la primera constitución escrita que organizaba todo un Estado nacional. Antes había cartas de derechos, pero no un documento único que dijera: “así se divide el poder”.

¿Qué establecía?

* Poder ejecutivo: Un Lord Protector —Cromwell— vitalicio, pero no hereditario. No era rey. Su poder venía de la constitución, no de Dios.

* Poder legislativo: Un parlamento unicameral elegido cada 3 años, con sufragio restringido por propiedad. No podía ser disuelto por el Protector en sus primeros 5 meses.

b. División de poderes. El protector gobernaba con un Consejo de Estado. Para impuestos y leyes nuevas necesitaba al Parlamento. Para política exterior y guerra tenía autonomía.

c. Libertad de conciencia. Garantizaba tolerancia religiosa a protestantes, excepto a católicos y anglicanos “prelatistas”. Era limitada, pero revolucionaria para 1653.

El Instrument fue el primer intento de decir: “el poder político nace de un papel, no de una persona”. La idea de constitución escrita moderna, que luego usarían Estados Unidos en 1787 y Francia en 1791, tiene aquí su antecedente directo.

Aporte 2. La separación de poderes en la práctica. Montesquieu, en 1748, teorizó la separación de poderes, pero Cromwell la ensayó 100 años antes. El conflicto permanente entre Cromwell y el Parlamento mostraba el problema: ¿quién tiene la última palabra? Cuando el Parlamento quiso reducir el ejército, Cromwell lo disolvió. Cuando Cromwell quiso ser rey, el Parlamento se lo negó.

Ese fracaso fue pedagógico. Mostró a Inglaterra y al mundo que una república sin reglas claras para arbitrar entre ejecutivo y legislativo termina en dictadura o anarquía. La restauración de la monarquía en 1660 ocurrió, en parte, porque la Commonwealth no resolvió ese dilema. Pero la lección quedó: después de 1688, con la -Revolución Gloriosa-, Inglaterra creó una monarquía parlamentaria donde el Rey reina, pero no gobierna. El ensayo de Cromwell sirvió para no repetir el error.

Aporte 3. La idea de un gobierno limitado por derechos. Aunque Cromwell gobernó como dictador militar al final, su régimen dejó instalada la idea de que incluso el hombre más poderoso debe tener límites. Los Agreements of the People, 1647-1649, propuestos por los Levellers, eran borradores de constitución que exigían: elecciones periódicas, igualdad ante la ley, libertad religiosa y fin de los privilegios. Cromwell los reprimió, pero las ideas circularon.

De ahí salen conceptos que hoy son “lo fundamental” en Occidente:

a. Soberanía popular. El poder viene del pueblo, no de Dios. El juicio a Carlos I se hizo “en nombre del pueblo de Inglaterra”.

b. Imperio de la ley. Incluso el rey está bajo la ley. Si la viola, puede ser juzgado.

c. Gobierno constitucional. El gobernante no puede cambiar las reglas a su antojo. Necesita un texto superior.

John Locke, padre del liberalismo, escribió sus “Dos tratados sobre el gobierno” en 1689, influido directamente por la experiencia de la Guerra Civil y la Commonwealth. Y Locke influyó en la independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa. 

Evaluación. ¿fracaso o semilla? La Commonwealth colapsó en 1660. Cromwell murió en 1658, su hijo Richard no pudo sostener el régimen, y el pueblo pidió el regreso de Carlos II. Por eso muchos ven el periodo como un fracaso. Pero esa es una lectura corta. El aporte inglés de Cromwell fue abrir tres puertas que ya no se cerraron:

a. Demostró que una monarquía no es eterna. Se puede vivir sin rey. La idea republicana dejó de ser teoría.

b. Inventó la constitución escrita como tecnología política. El Instrument of Government es el abuelo de todas las constituciones modernas.

c. Puso en el debate la limitación del poder. Desde Cromwell, todo gobernante inglés —rey o primer ministro— sabe que gobierna bajo reglas que no escribió solo.

La Restauración no borró eso. En 1689, la Bill of Rights limitó al rey y le dio poder al parlamento. Sin el trauma de Cromwell, la monarquía absoluta quizás habría durado 100 años más en Inglaterra.

Conclusión: el legado para el “Acuerdo sobre lo fundamental”. El experimento de Cromwell fue violento, contradictorio y autoritario al final. Pero su aporte al constitucionalismo es inmenso. Mostró que “lo fundamental” en una sociedad puede escribirse en un papel y que ese papel debe obligar incluso al más fuerte.

Cuando hoy hablamos de “Acuerdo sobre lo fundamental”, hablamos de sacar la existencia del régimen de la disputa diaria. Inglaterra lo logró después de Cromwell: desde 1688, nadie discute si debe haber parlamento o si el rey puede gobernar sin ley. Eso es fundamental. Y ese consenso nació, paradójicamente, del hombre que disolvió parlamentos a punta de soldados.

La Commonwealth no duró, pero su pregunta sigue viva: ¿cómo se organiza el poder para que no mate ni se mate? Cromwell no dio la respuesta, pero obligó a Occidente a buscarla. Y esa búsqueda nos dio las constituciones.


Preparando la "motosierra"

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Uno de los peores legados que nos dejan los gobiernos de “los de siempre” y, de manera especial, del catastrófico régimen petrista, es la “elefantiasis” del aparato burocrático, responsable en buena parte del déficit fiscal que nos tiene al borde de la ruina económica.

Con mucho tino el presidente electo, desde el lanzamiento de sus propuestas señaló como uno de sus 10 pilares de gobierno “la reforma del Estado” reduciendo el 40 % del aparto estatal para ahorrar entre 25 y 30 billones de pesos. Con este recorte aspira igualmente a contribuir a la financiación de la Patria Milagro, compromiso fundamental de su campaña.

Comprendemos que esta trascendental tarea no podrá ser ejecutada mientras no se atienda a otros frentes tan urgentes como el de devolver la seguridad a los colombianos, resolver el enorme “chicharrón “de la crisis humanitaria propiciada con la destrucción del sistema de salud, adoptar sobre la marcha las medidas preventivas para evitar el inminente apagón que nos amenaza por las torpezas del régimen saliente y poner en marcha la producción de gas y petróleo entorpecida por la manía destructora del mandatario saliente.

Como lo ha advertido el presidente electo, no se trata de abandonar a su suerte a quienes deban abandonar el servicio público por manifiesta incapacidad del Estado para sufragar el costo de las actuales nóminas. Será preciso iniciar previamente la recuperación económica del sector privado, especialmente de los pequeños y medianos empresarios en los que se concentra el 97 % de la demanda laboral. El plan de ayuda incluiría: créditos de fomento a largo plazo y con reducción de tasa de interés, rebajas en los impuestos de renta, patrimonio e industria y comercio, disminución del costo en el pago de parafiscales y servicios de registro mercantil, simplificación de trámites nacionales y locales, y, por supuesto, derogatoria inmediata del decreto que obliga a todas las empresas de un sector a pagar los beneficios que pacten los sindicatos de industria con las grandes empresas.

La tarea de encender la motosierra exige cuidadosos estudios para no perjudicar la marcha del Estado ni crear conflictos innecesarios. El pragmatismo y sentido común evidenciado en la selección del equipo ministerial y en los primeros anuncios al país, permiten pronosticar que así se procederá. Valdría la pena crear, con funcionarios del propio gobierno, un comité que coordine la reducción burocrática. En cada ministerio o ente estatal se desarrollaría un estudio básico de reingeniería para simplificar los trámites, señalar los cargos que se requieren, las funciones de cada cargo y los requisitos exigibles para su desempeño. Puede que el recorte sea mayor o menor del 40 %, pero se obtendrá el acceso de los mejores funcionarios, lo que garantiza en parte el éxito de la gestión.

Concluyo, como aporte personal de carácter constructivo, sugiriendo que se inicie cuanto antes este análisis de la fronda burocrática para que cuando llegue el momento de encender la motosierra, tengamos a la mano todos los elementos de juicio.

La Crónica: la revolución de los minifundios

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

Continúo con mis propuestas abordando este tema. Con la tecnología actual el minifundio no es una condena a la pobreza, hoy puede ser una unidad productiva y fortalecerlo es la partida para una política social a favor del campesino, en lugar seguir pensando en una reforma agraria demagógica que ofrece redistribuir la tierra sin resolver el problema de hacerla productiva.

El rendimiento no depende de la voluntad del agricultor sino de la altitud, el microclima y la capacidad de adaptar la tecnología a escalas reducidas, cuya combinación, determina una transformación de los minifundios de 1 a 5 hectáreas. Ejemplos pueden verse en Vietnam y la India.

En Urabá, el Bajo Cauca y el Magdalena Medio, los frutales tropicales con una tecnificación ligera serían un multiplicador real utilizando fertirriego, silicio y sensores de humedad, el mango pasaría de 15 a 24 toneladas por hectárea, la papaya de 50 a 80, el maracuyá de 15 a 24, y el limón Tahití de 26 a 40. No son cifras de laboratorio, son resultados con drones de control biológico y estaciones meteorológicas que caben en una mochila, aplicados en varios países.

En granos, el maíz híbrido transgénico, acá satanizado, y el arroz, dejan de ser cultivos de subsistencia cuando se les incorpora tecnología de punta que, con modelos climáticos y fertilización guiada por sensores, el maíz pasa de 7 a 11 toneladas por hectárea y el arroz de 6 a 9. La agricultura moderna puede lograr más de 90 toneladas por hectárea de tomate, 48 de pepino y 55 de pimentón en invernaderos de bajo costo.

Entre los 1000 y 1800 metros, el café tecnificado confirma que la tradición puede convivir con la ciencia como sucede en Vietnam; con predicción de plagas y riego automatizado, la productividad sube de 2 a 2.8 toneladas por hectárea; las hortalizas llegan a niveles que antes parecían inalcanzables, 60 toneladas por hectárea de pimentón y 45 de lechuga hidropónica. El aguacate Hass, respaldado por sensores de suelo y modelos climáticos, pasa de 10 a 15 toneladas por hectárea como vemos en algunos cultivos de nuestra patria.

En el altiplano, donde el frío es normal excusa para la baja productividad, la mora bajo cubierta está rompiendo paradigmas, la fresa sube de 30 a 48 toneladas por hectárea, el arándano de 10 a 18, la frambuesa de 12 a 21, las hortalizas y las flores de corte muestran incrementos significativos.

Los minifundios funcionan por ser modulares, eficientes y manejables; con recirculación de agua, sensores, automatización ligera y asistencia técnica integral, logran ahorros del 30 al 60 % y aumentos de rendimiento comprobados. La verdadera modernización agrícola está en la precisión que hoy cabe en una hectárea. En esa pequeña escala la pobreza desaparece y con la tecnología actual, un programa social agrario así debe arrancar.

El Rincón de Dios

Fortalecer al pequeño agricultor es una decisión económica, pero también es un deber moral y de justicia social.

martes, 14 de julio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 153


Sucesos de la semana regresa con el análisis de Antonio Montoya H. sobre los acontecimientos que marcaron la agenda nacional e internacional. En esta edición aborda la prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania, la nueva escalada entre Estados Unidos e Irán, la tragedia provocada por el terremoto en Venezuela, las decisiones de la cumbre de la OTAN, la actualidad política colombiana y el panorama del Mundial de Fútbol. Los invitamos a ver este nuevo análisis en www.elpensamientoalaire.com y conocer su visión sobre los hechos más relevantes de la semana.

¡Y ahora, Pasto!

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Solo estuve dos años como rector en el colegio Javeriano de Pasto, a finales de los años 90, pero los vínculos profundos que se crearon con estos amigos del sur equivaldrían a haber estado por lo menos 20. Hubo sintonía, química, feeling, empatía, simpatía …

Ya desde mis años de colegio en San Bartolomé y por correspondencia me hice amigo de un estudiante del Javeriano a quien vine a conocer solo 5 años después, cuando siendo novicio fui a Pasto a mi experiencia de trabajo en el hospital San Pedro. Alberto era hijo de Antonio Erlinto Eraso, médico cirujano, quien me invitó a presenciar en vivo y en directo en un quirófano una laparotomía de un paciente con cáncer estomacal.

Después supe que Luis Díaz del Castillo, el director, era hermano de dos que fueron estimados amigos: Emiliano, académico, historiador y también exgobernador del departamento, y Alfredo que me acompañaría en la administración del colegio. Las raíces de estas amistades tienen entonces más de 40 años.

La lista de pastusos amigos de aquellos años se hizo larga. En el noviciado Manuel, sobrino de Francisco Revelo, también exgobernador, y de Nury Unigarro, presidenta de la Cruz Roja. Julio Jiménez, entonces director de pastoral en San Ignacio fue mi mentor en la noble tarea de dar ejercicios ignacianos. Luego sería mi rector en la etapa de magisterio en Bucaramanga y después mi padrino de ordenación.

Repito, la lista es interminable y si me pongo a nombrar a todos de seguro que se me escapa algún nombre y no quiero perder esos amigos. Otro día les iré contando otros detalles.

El hecho es que ese don gratuito de la amistad cultivada por décadas, en este tiempo de receso vacacional me ha permitido volver al Valle de Atriz a gozarme una semana celebrando los 30 años de mi primera promoción de bachilleres, bautizando a María Valeria, hija de Mario y Cata, exalumnos; peregrinando a Las Lajas para celebrar la eucaristía a los pies de Nuestra Señora en compañía de Juan Carlos y Charo, pareja cuyo matrimonio presencié hace años; paseando a La Cocha para almorzar una deliciosa trucha, precedída de un buen hervido, en el puerto de El Encano, nuestra Venecia nariñense, con una veintena de amigos entre padres de familia, profesores y administrativos de mi tiempo; encuentros con amigos como Monseñor Enrique, obispo emérito… en fin.

Ya pasado de kilos, y sin remordimientos ni muchos detalles que generen perversas envidias, les cuento que saboreé otras delicias gastronómicas las cuales me tocó sufrir y padecer estos días: pastel de queso, aplanchados, quimbolitos, frito, hornado, lapingachos, empanadas de añejo, ají de maní y una que otra copita de aguardiente Nariño, versión rebajada del tradicional Galeras.

Todo eso muy rico, pero lo mejor: los amigos. Su afecto, su lealtad probada, sus detalles.

¡Gracias amigos de Pasto por tanto amor! ¡Los llevo en el corazón! ¡Gracias y bendiciones!

La olla fiscal raspada y el fogón ardiendo

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Este Gobierno —o mejor, desgobierno— próximo a terminar, se ocupó de subir el endeudamiento a tasas de usura y a cortos plazos, haciendo de los intereses el gran protagonista en la torta de los gastos del Estado. Presupuestalmente se convirtió en el Gobierno con menores ejecuciones y en el que mayor cantidad de compromisos de pago deja al entrante, además de ser el que más billones de pesos comprometió en vigencias futuras.

Entregó las EPS a interventores de su cuerda, quienes se encargaron de quebrar el sistema de salud, con las consecuencias que hoy sentimos los colombianos en las IPS (prestadores de salud), a las que no les llegan los recursos. La salud disputa los primeros puestos en la torta de gastos del Estado junto con intereses, pensiones y el Sistema General de Participaciones (SGP).

Destruyeron el sistema de defensa, que ocupa un lugar preponderante en los gastos del Estado, acabando con las inteligencias militar, policial y financiera; desmantelaron la aviación y el activo más importante y costoso: la cúpula de generales y coroneles capacitados, con mayor experiencia y conocimiento. Incluso acabaron con Indumil, poniéndolo a producir unos fusiles llamados “Jaguar”, que no pasaron las pruebas y representan un peligro para quien los use. Qué contrasentido. La recuperación de la seguridad costará muchísimos billones.

La estrategia electoral de subir el salario mínimo en forma desproporcionada hoy muestra sus efectos: inflación, desempleo e informalidad. Los datos del DANE entraron a cuidados intensivos; los convirtieron en mentirosos para sostener la equivocada retórica del comunismo de izquierda, dispuesto a seguir engañando a los incautos. Por ejemplo, las cifras de crecimiento del empleo formal no corresponden con las afiliaciones a salud, pensiones y riesgos, que decrecen sustancialmente.

El tema pensional, duramente golpeado por el incremento del salario mínimo, ocupa el primer lugar en los gastos del Estado. Colpensiones, manejada a las patadas como todo lo de este saliente gobierno, parece haber entregado el manejo de su base de datos para el pago de pensiones a una unión temporal, lo que tiene muy preocupada a la suspendida comisión de empalme.

Por el momento, estos cinco rubros punteros en el gasto público requieren atención urgente, mientras el gobierno saliente continúa, como loco y a las patadas, firmando contratos y realizando gastos escandalosos y dañinos, que obligarán a decisiones muy difíciles.

En mi sentir, tocará subir la edad de jubilación, haciendo entender que la tasa de natalidad ha disminuido y la expectativa de vida ha aumentado. Tocará eliminar el subsidio al combustible diésel, dejando los precios de pasajes y fletes al vaivén del mercado. Tocará reducir descuentos y exenciones tributarias que, viéndolo bien, no han sido detonadores de inversión ni decisivos en la fijación de precios de bienes y servicios. Entre ellas: energías renovables, economía naranja, hotelería y ecoturismo, pagos a personal científico, inversiones en activos fijos, energías limpias, vehículos eléctricos, contratación de jóvenes, excombatientes, discapacitados y mujeres víctimas, zonas francas, etc. Incluso habrá que estudiar una disminución en el IVA, incluyendo bienes y servicios que hoy gozan de exención.

La renegociación de la deuda en términos de plazo y tasas será un hecho. El apetito inversionista, las condiciones de seriedad y la seguridad física y jurídica se recuperarán rápidamente. La austeridad será notoria y medible. La corrupción no tendrá espacio y quienes la cometieron en este gobierno serán perseguidos y castigados.

Respecto a la declaratoria de guerra contra el narcotráfico, la extorsión y demás delitos que hoy afligen a nuestra nación, los delincuentes deben aprovechar las ventajas que trae la ley para el sometimiento voluntario. Jamás se debe volver a cometer el error de entrar en una guerra con el Estado, como la que en épocas que no queremos recordar nos tocó vivir a quienes tenemos más de 40 años.

La economía colombiana adolece de una diferencia entre ingresos y egresos de unos 50 billones, lo que obliga a un fuerte ajuste fiscal. El gobierno entrante, con decisión y responsabilidad, desde antes de la posesión ha empezado a enfrentar este reto, pidiendo al saliente no firmar contratos innecesarios —ni de obras, ni de prestación de servicios, ni laborales— ni realizar viajes innecesarios, como el último al Vaticano con comitivas no gubernamentales, con todos los costos de viaje, hospedaje y alimentación pagados con el erario, costumbre reiterada en este desastroso gobierno.

Ya se preparan decretos urgentes encaminados a congelar el gasto público y a acometer con la mayor inmediatez la reconstrucción de entidades como Ecopetrol y otras estatales que se encuentran en el más vergonzoso desgreño administrativo y caos financiero, ocasionados por irresponsables y corruptos administradores. Estos se irán descubriendo en la medida en que avance el proceso de empalme, cada vez más difícil por la ineptitud y escaso conocimiento de quienes entregan la información, seguramente intentando esconder mucha de ella para dificultar la labor de quienes la reciben y tendrán la responsabilidad de la reconstrucción institucional estatal.

El gobierno que asumirá el 7 de agosto trabaja a marchas forzadas con la banca nacional e internacional y demás organismos de crédito, para renegociar intereses y plazos, diseñando estrategias que permitan cumplir con la regla fiscal, recuperar la credibilidad y mejorar las calificaciones de riesgo país, hoy bastante deterioradas.

La ampliación del universo de contribuyentes, donde los procesos de formalización jugarán un papel muy importante, contribuirá además a los aportes en salud, pensiones y riesgos, que en forma tarifaria escalonada encontrarán atractivo su ingreso a la formalidad.

La lucha contra el contrabando y el narcotráfico requerirá de una colaboración muy especial de todos los colombianos que añoramos la seguridad. Conductas como comprar contrabando y tolerar lavado de dinero disfrazado en importaciones deben ser repudiadas socialmente y castigadas por la ley.

Muchas exenciones y deducciones tributarias desaparecerán, como las que hoy existen para bienes exentos del IVA. Tendrán que ser revisadas con lupa para tomar decisiones muy sensibles y difíciles, que seguramente generarán retóricas con impacto político y social, e incluso revueltas violentas de primeras líneas, que deberán ser reprimidas con decisión y cuidado por la vida.

Estas y otras medidas novedosas, encaminadas a un ajuste fiscal, buscan disminuir el déficit y garantizar la sostenibilidad de las medidas asistenciales en alimentación, vivienda y subsidios.

Que nuestro Señor Jesucristo ilumine y dé mucha fuerza al gobierno entrante. Nos esperan días muy difíciles que tendremos que recorrer, acompañando al gobierno del Tigre.