jueves, 16 de septiembre de 2021

Vigía: septiembre, de primavera a otoño

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Mientras el adusto bombero neoyorquino tañía la campana en el aniversario del abatimiento de las Torres Gemelas, mi memoria voló rauda a septiembre de 1972, cuando, como aprendiz de periodista en Radio Manizales, bajo la tutela de Javier Giraldo Neira y las enseñanzas de Néstor Gardner, oíamos impactados y expectantes de qué manera 8 terroristas palestinos habían ingresado a la villa Olímpica en Múnich y secuestrado a la delegación israelita en sus habitaciones.

Múnich, Manhattan y El Callao

Todo terminaría mal 21 horas más tarde, cuando la operación Sinnenschein fracasó en su intento de rescate y 17 personas fueron asesinadas, entre ellas 11 atletas judíos, 5 terroristas y un policía alemán. Septiembre Negro, se llamó el grupo extremista palestino de este episodio y el noveno mes de nuestro calendario gregoriano, quedó impreso con letras de sangre. Los asesinos fueron cazados uno por uno por las fuerzas de seguridad israelita en la operación Cólera de Dios, que sirve de argumento de la película “Múnich”, dirigida por Steven Spielberg. “Se hizo justicia”, me chatea un buen amigo desde un kibutz.

Lo de Manhattan, casi 30 años después de lo de Múnich, cambió muchas cosas de nuestro mundo. La profunda herida en el orgullo nacional norteamericano aún ronda como fantasma cada 11 de septiembre, al tenor de la monódica lectura de nombres de seres humanos inocentes, sacrificados por fanáticos a un dios inclemente y sanguinario. Después de dos décadas y 6.4 billones de dólares gastados en la subsecuente guerra contra el terrorismo, el mundo sigue siendo un lugar inseguro y la incertidumbre ronda por las cuatro esquinas entreverado en pandemia, clima y sectarismos.

Por confluencias del destino, a las 04:00 horas de este mismo sábado 11, en el Centro de Reclusión de Máxima Seguridad de la base naval de El Callao, falleció alias “presidente Gonzalo”, la “Cuarta espada del comunismo”, profesor de filosofía y fundador de “Sendero luminoso”. Y es que, si los extremistas de Al Qaeda asesinaron en Nueva York tres mil ciudadanos en 102 minutos, Abimael Guzmán asesinó 30.000 peruanos, algunos dicen que fueron 70 mil, en poco más de una década, en los 80. Estaba próximo a cumplir 89 años, cumpliría 29 de su cadena perpetua y murió asfixiado en los efluvios pulmonares de su maoísmo. ¿Se hizo justicia?

Preocupan ahora los vínculos de varios ministros y funcionarios del nuevo presidente Castillo con esta banda narcoterrorista que, en mayo pasado, asesinó a 16 adultos y niños, como advertencia a los votantes por la Fujimori.

Nuevo terrorismo

En nuestro obituario revolucionario también septiembre tiene su historial, que sería largo enumerar. Baste mencionar en 1983 la toma de Cutufí, Apure, frontera con Colombia, por parte del ELN, banda que este mismo sábado 11, asesinó a 5 e hirió 6 soldados colombianos en Saravena, Arauca, frontera con Venezuela. No esperemos justicia.

En el 2021, hay un elemento nuevo que marca la diferencia entre Múnich, las Torres Gemelas y tantos otros eventos terroristas mayores ocurridos en esta calenda: las redes sociales. La razón por la que el terrorismo catastrófico del 9/11 no se ha repetido es porque otras tácticas, hasta ahora, han funcionado mejor, más rápido y mucho más barato”, dice Emerson T. Brookings de Digital Forensic Research Lab (DFRLab). La “caída de Kabul”, por ejemplo, no fue solo un asunto militar de barbudos misántropos y radicales con muchos muertos como se pronosticaba: las redes sociales jugaron un papel importante en esta nueva derrota septembrina del imperio norteamericano y están siendo una herramienta sustancial en el diseño del “nuevo proyecto islámico” talibán. Y no mencionamos tecnologías nuevas que están cambiando rápidamente no solo al mundo sino al mismo ser humano, tales como inteligencia artificial, algoritmos, realidad virtual amplificada, conexiones 6G, criptomonedas, etc., que hacen que las subametralladoras y los carros bomba parezcan artificios bélicos medievales, desafortunadamente aún activos y efectivos.

Volviendo a septiembre, queda para el registro que también el 11 de ese mes, en 1973, el mando militar bajo la dirección del general Augusto Pinochet, asaltó el poder en Santiago y reversó el avance comunista en Chile. Episodios de septiembre, mes asignado a Vulcano.

martes, 14 de septiembre de 2021

De cara al porvenir: el fútbol, ¿un supra Estado?

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

En diferentes ámbitos de la vida diaria existen una serie de normas absurdas y arbitrarias que se convierten en parte del paisaje y se asumen como normales, hasta cuando tales normas nos impactan negativamente. En esta oportunidad es el Atlético Nacional, ya que algunos de sus jugadores y sus hinchas quienes padecemos en carne propia tal situación.

A lo largo de la historia la organización que rige el fútbol en el planeta, la FIFA, ha generado un marco normativo propio con el que pretendieron blindarse frente a las normas de los diferentes países afiliados. Por ejemplo, durante muchos años se burlaron de las normas laborales y generaron una nueva modalidad de esclavismo. En Colombia es emblemático el caso de Nelson Gallego a quien el dueño de un equipo, el señor Gabriel Camargo Salamanca, bloqueó para el deporte: no lo dejaba jugar en el Tolima ni permitía su transferencia a otro club, truncando así la carrera de un buen jugador. Frente a esto, no existían caminos legales a los que se pudiera acudir.

Por fortuna, en Europa, en un caso similar, la justicia ordinaria, a través del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, profirió en el año de 1995 una célebre sentencia en favor del futbolista belga Jean-Marc Bosman; reconoció la libertad deportiva de este jugador y, como consecuencia, obligó al cambio de las normas de la UEFA y de la FIFA. Es importante tener en cuenta que frente a la decisión de la justicia ordinaria ninguna federación y ningún club fueron desafiliados de la FIFA y, a las autoridades futboleras, no les quedó más camino que acatar la decisión.

En estos momentos Atlético Nacional recorre un tortuoso camino que, finalmente, lo más seguro es que se resuelva con dinero, pero hay un grupo de futbolistas a quienes no se les está permitiendo desempeñar su oficio, se les impide hacer lo que saben hacer. Aunque se les pague su quincena, se les está cercenando su derecho al ejercicio de una profesión.

Y es allí donde aparecen las normas arbitrarias. Si Atlético Nacional firmó un contrato con Cortuluá y se dejó incluir una cláusula leonina, pues que asuma las consecuencias y que ataque la validez de dicha cláusula o que pague. Así como en el juego del fútbol los errores se pagan con goles, en el mundo de los negocios los errores se pagan con plata. Pero otra cosa es que unos futbolistas debidamente contratados no puedan ser inscritos y por lo tanto no puedan ejercer su profesión de manera digna. Allí es donde aparece la arbitrariedad al vincular a terceros en el problema entre dos instituciones. Es injusto que se señale a Fernando Uribe como culpable de lo que pasa, él no tiene nada que ver, pero Dorlan Pabón, Felipe Aguilar y sus compañeros bloqueados, tampoco tienen nada que ver.

Se dirá que esas son las normas internas de la Federación Colombiana de Fútbol y de la Dimayor, y que todos los clubes que las aprobaron deben acatarlas. Eso suena bien, pero no es verdad: la normativa interna de una institución puede ir más allá de la ley, pero nunca en contra de ella y, mucho menos, en contra de normas constitucionales.

Esas normas internas arbitrarias que han sido tradicionales en el mundo del fútbol, prohijadas por la FIFA, han tenido un trasfondo perverso: generar una pretendida inmunidad, pero no la han logrado: Blatter y Platiní fueron condenados penalmente, como lo fue en nuestro medio el señor Luis Bedoya y, quién sabe, el señor Ramón Jesurum puede correr la misma suerte pues está sub judice por el ilegítimo manejo de la boletería para el mundial de Rusia, en otras palabras por ser un vulgar revendedor de boletas.

Hasta ahora todos los fallos en las acciones judiciales intentadas por los jugadores y por Nacional han sido adversos, pero aún quedan por resolver apelaciones y eventuales revisiones ante la Corte Constitucional. Qué bueno que la rama judicial colombiana marcara un hito, como lo hizo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en 1995, para promover el cambio de normas arbitrarias en el mundo del fútbol.

Por ahora, una propuesta: si definitivamente las decisiones son negativas, Nacional podría darse la pela durante un semestre, afrontando lo que resta del campeonato con juveniles y, con su nómina básica, incluidos los refuerzos contratados, emprender una gran gira internacional para mostrar a sus jugadores internacionalmente y, de paso, conseguir los recursos para pagar al Cortuluá. Ah, y, además, no prestar jugadores a la selección Colombia. Qué pena con el profesor Rueda, pero, a veces, toca.

NOTA: Afortunadamente esta situación, ya fue superada.

lunes, 13 de septiembre de 2021

No lo puedo creer

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Nuevamente se produce un fallo que divide al país, al tumbar una reforma que pretendía imponer penas de cadena perpetua a violadores y asesinos de niños, niñas y adolescentes. Acto legislativo 01 de 2020, que fue firmado por el presidente en julio del mismo año.

Pero como siempre ocurre en este y en otros múltiples casos, hay quienes consideraron que dicha norma es violatoria de la Constitución, se demandó la ley y después de los análisis y debates respectivos el fallo proferido por la sala plena de la Corte Constitucional, con una votación de seis a favor de tumbarla y tres a favor de la constitucionalidad de la misma, se dio nuevamente al traste con evitar que, por medio de una condena a cadena perpetua, salga el depredador y repita la conducta, asesinando y violando al primer niño que aparezca en su camino.

Dice en algunos que “la cadena perpetua puede constituir una pena cruel, que no protege a los menores” argumento que no tiene relevancia por cuanto es un hecho evidente que, con las leyes penales no se protege a la víctima, se castiga es al autor del acto criminal. El delito fue cometido y la consecuencia es la violación o la muerte. Estos sujetos no se mejoran, su conducta será reprimida en la cárcel, pero salen y casi que inmediatamente se repite la conducta depredadora; solo piensan en satisfacer su necesidad y por ello, vemos permanentemente como los crímenes suceden nuevamente cuando los jueces, después de pagar unos años de condena, les otorgan casa por cárcel y luego no queda sino lamentaciones y golpes de pecho.

También dicen otros juristas que la cadena perpetua atenta contra los derechos fundamentales y se viola el principio de la dignidad humana. Así se sustituyó la Constitución.

Se dan argumentos de lado y lado, todos ellos basados en la Constitución Nacional; hablan los que se oponen a la cadena perpetua, en que esta no permite la resocialización del delincuente. Es deber del Estado garantizar los medios para lograr que los reclusos se reintegren a la sociedad, afirmación que en teoría debe ser así, pero es que todos los delitos no son iguales, hay unos tipos de delito que son de mayor intensidad, lesionan la dignidad humana, la autoestima de la víctima cuando no es asesinada, su valía y se afecta el desarrollo de su vida por lo cruento del acto criminal. Por ello, no se puede comparar con delitos menores robos, hurtos, en fin, aquellos en que la víctima pierde objetos de valor, pero no hay afrenta contra su vida.

Otros dicen que no es una medida idónea para asegurar la protección de los menores, lo cual es lógico porque el delito se consumó; cuando se violó y asesinó, ya el menor y su familia, o por quien lo tenia a su cargo, no fue protegido por el Estado, por lo cual es un argumento sin fundamento, y ¿si no se castiga al delincuente, entonces quién lo hará?

En la actualidad hay unas mil seiscientas cincuenta y cinco personas detenidas por delitos sexuales. Qué pasará cuando todos estén en la calle, quién podrá hacer seguimiento a sus acciones. Afortunadamente no salen al mismo tiempo porque sería el caos de ser así.

Alguien me podrá decir si el conocido Garabito, será una persona de confianza para dejarlo al lado de los niños el día que salga de su detención, pues la respuesta es no, seria un riesgo inminente para que nuevamente acceda carnalmente a quien se le atraviese, dicen que esta convertido, no lo creo.

Todo este asunto de la cadena perpetua no fue promovido solamente por el presidente Duque. De mucho tiempo atrás senadoras y representantes, movidas por el clamor social venían pretendiendo que se lograra una reforma y se permitiera en estos casos la cadena perpetua, pero, no fue posible. Nuevamente la Corte falla a espaldas de la realidad, de ese clamor de mayor justicia para los delincuentes, otra frustración y un dolor más para los padres y familiares de las víctimas de estos depredadores.

Todo esto tiene que cambiar, hay que tener más lógica en los fallos, menos teoría y más efectividad para proteger a la sociedad, no ya a las víctimas, sino a miles de niños y niñas ingenuos que caen en las garras de estos verdaderos criminales.

domingo, 12 de septiembre de 2021

Fórmulas para la democracia

Santiago Cossio
Por Santiago Cossio*

El presidente es un conductor de un gran camión de 18 llantas. Son 18 ministerios y si alguno se desinfla termina varando todo un país. Él tiene todo el poder de elegir libremente a quién coloca, pero, también, corre el riesgo de equivocarse. Veamos los 18 ministerios que tiene hoy Colombia:

1.Ministerio del Interior

2.Ministerio de Relaciones Exteriores

3.Ministerio de Hacienda y Crédito Público

4.Ministerio de Justicia y del Derecho

5.Ministerio de Defensa Nacional

6.Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural

7.Ministerio de Salud y Protección Social

8.Ministerio de Trabajo

9.Ministerio de Minas y Energía

10.Ministerio de Comercio, Industria y Turismo

11.Ministerio de Educación Nacional

12.Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible

13.Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio

14.Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones

15.Ministerio de Transporte

16.Ministerio de Cultura

17.Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación

18.Ministerio del Deporte

Luego de ver las salidas de algunos ministros en el gobierno del presidente Duque me lleva a pensar que deberían existir mecanismos más claros a la hora de elegir los ministros.

Si el presidente pasara ternas al Congreso sobre 3 candidatos para ocupar cada ministerio, el Congreso en pleno podría elegir cada ministro y así se tendría mayor control, participación política, menos mociones de censura y mayor participación democrática en las estructuras de gobierno.

Entre las funciones del legislativo también está el hacer control político y eso incide directamente en la democracia. Con esta medida se evalúan perfiles donde las capacidades técnicas deben estar por encima de las capacidades políticas y se controla el amiguismo o corrupción que podría sufrir cualquier gobierno.

Un presidente recibe presiones de todas partes. otros partidos que apoyaron, desde las regiones, desde su propio partido, desde amigos y electores que ejercen influencia sobre la estructura de gobierno.

Aparentemente en el Congreso se perderían algunos días para legislar estudiando las hojas de vida, pero se ganaría en democracia y estabilidad del gobierno público. (Propuesta válida para gobernaciones y alcaldías).

P.D.: también puede ser cuartas de 2 hombres y 2 mujeres. Son propuestas para mejorar la democracia.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Verdad que podemos

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

Está concluyendo la 34ª Semana por la Paz, esa iniciativa que surgió como jornada bandera del Programa por la Paz de la Compañía de Jesús y que desde el comienzo contó con el apoyo de múltiples organizaciones de la sociedad civil. El dinero recaudado por la colonial joya de arte conocida como “la lechuga” se destinó enteramente a ese propósito y sus réditos le siguen apostando al deseo tan generalizado como desgastado de querer contar muy pronto y por fin con tan anhelado objetivo.

No es fácil. Como el pueblo del antiguo testamento, somos un pueblo de dura cerviz. No han sido suficientes los cientos de miles de muertos que han quedado tendidos en nuestros campos y ciudades y que han teñido de rojo nuestro suelo al punto de invertir simbólicamente el tricolor patrio para expresar qué tanto estamos patas arriba por el trastoque de valores.

Las heridas han sido muy profundas de lado y lado. Todas, producto de la inequidad y la injusticia en la que hemos estado sumidos por décadas y que ahora y de otro modo se manifiesta con la radical polarización política. El pueblo ha sido siempre el que pone los muertos. Los asesinos de rojo o azul, guerrilleros o paras, de izquierda o de derecha, sin excepción, menguan nuestra población y frustran nuestra esperanza.

De verdad que podemos. El asunto honestamente es si queremos. Porque querer es poder, pero pareciéramos no estar dispuestos a dar el brazo a torcer. Cada uno cree tener la verdad cuando en realidad posee una parte de LA verdad. Atrincherados en nuestras posiciones ideológicas, atornillados a nuestras convicciones, apoltronados en nuestros sentimientos más que en la razón, seguimos estancados y patinando en una guerra fratricida de nunca acabar.

La Comisión para el esclarecimiento de la verdad, se ha encontrado con esa cruda realidad. Cada expresidente, cada actor protagonista de ese conflicto, del bando que fuere, cuenta su verdad, pero ¿Cuál es LA verdad? Porque el asunto sería exponerla sin tapujos ni mentiras, con auténtica transparencia, pero parece que no, que sigue habiendo cartas debajo de la mesa, ases bajo la manga, oportunismos políticos electoreros, tajadas gananciosas por sacar, goles olímpicos por meter. Cualquiera que sea su conclusión será juzgada por sesgada, se dirá que está mediada por intereses oscuros porque, como bien dijo El Maestro de Nazaret, los hijos de la noche y de las tinieblas son más astutos y sagaces que los hijos de la luz y del día y hay muchos intereses creados para sostener indefinidamente el lucrativo negocio de la guerra.

Verdad que podemos. Seguramente moriremos anhelando un mejor mañana para todos, un mañana que no será mejor porque ganó el más fuerte de uno u otro lado, sino porque se impuso la verdad, la justicia inmaculada que no prostituida. ¿Y cuándo será eso? El día que se nos dé la gana, el día que queramos de verdad la paz. ¿Verdad que podemos?

jueves, 9 de septiembre de 2021

Vigía: licantropía política

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

El fraile Francisco, en los siglos II y III de nuestra era, pleno medioevo, logró, con gran dosis de autoconfianza, dominar el lobo de Gubbio. Este animal feroz, rabioso, sangriento, inclemente, está presente en el Santoral cristiano (San Columbaro, San Patricio, San Froilán, San Eustaquia, Santiago Apóstol, Santa Quiteria y otros) pero es el Santo de Asís el que con mayor frecuencia se cita, como ejemplo de la bondad dominando la maldad.

De Asís a Bogotá

No pude menos que recordar a este símbolo de mi religión cuando en un foro, el jesuita Francisco de Roux me increpó por mis dudas sobre la sinceridad de los lobos del partido de los comunes. Mi duda racional, como lo manifesté en una sesión de la ilegítima Comisión de la Verdad, se basa en que lo que dice alias «Iván Márquez» en un video coincide con uno de los artículos del estatuto del antiguo partido FARC encabezado por alias «Timochenko». La sospecha, sin paranoia, forma parte de la saludable duda razonable que recomendaba Descartes para llegar a la verdad. Y ahí están las pruebas para sustentar la sospecha. La coincidencia señala la estrategia diseñada desde los 60 por su apóstol mayor alias «Tirofijo», la combinación de todas las formas de lucha que está en el ADN del marxismo leninismo. Y es que, en su paroxismo, los comunistas giran alrededor de una obsesión: la toma del poder. Y si hay que mentir, secuestrar, asesinar o narcotraficar, lo harán con tal de lograr este objetivo, que en su fantasía será el comienzo del arreglo de todos los problemas. La realidad monda y lironda, demuestra que es al revés. Ahí están Cuba, Nicaragua y Venezuela como una demostración palmaria del desastre que son los comunistas en el poder. Los talibanes de Afganistán, al menos son francos y claros en su atroz actuar, a diferencia de nuestros “talibanescos” comunistas, como bien lo explica José Alvear en un reciente artículo.

Sabiendo que la Iglesia es tradicionalmente una de las tres instituciones de mayor confiabilidad en la opinión pública colombiana, los arquitectos de la falaz Comisión de la Verdad, parida mal en La Habana, colocaron a un sacerdote a su cabeza, pero uno que abiertamente ha confesado sus simpatías por el grupo narcoterrorista del ELN, que tiene a sus cabecillas requeridos por la policía internacional y protegidos por Cuba y Venezuela.

Curas y lobos versión Colombia

Las narcofarc durante 60 años han sido los lobos de Colombia, asesinando, secuestrando, violando, siempre abrigados con la excusa de “por y para el pueblo y contra el imperialismo, la burguesía criolla y la oligarquía explotadora”. Y aunque algunos de ellos se ponen abrigos de oveja, sus orejas los delatan. La impunidad y el premio político y fiscal que obtuvieron en los acuerdos habaneros, generan aversión de la opinión pública: una reciente encuesta los condena con un escaso 8% de aceptación (el ELN registra un 2%) y la reacción de doña Carmenza López, en agosto del año anterior, al negarse a recibir un abrazo de la senadora narcofariana alias Sandra Ramírez, expresa un sentimiento nacional.

“«Timo» ha reconocido que ha asesinado y ha pedido perdón, yo he estado a su lado en estos eventos”, me sermoneó de Roux. ¿Le habrá puesto la pata en su mano, mansamente, como se relata en el capítulo 21 de “Las florecillas de San Francisco” y se muestra en la iconografía estándar?

En este torbellino de emociones negativas, el Íñigo Francisco de Roux, imposta a Francisco de Asís buscando una verdad que se sabe por todos viciada desde el principio, pues el sacerdote es adicto a la Teología de la Liberación, doctrina que justifica asesinar con tal de buscar un pedazo de pan para los pobres. Robinhoodismo tropical, y si no fuera por los antecedentes del clérigo, me atrevería a pensar en un fenómeno de licantropía política.

La paz no se ve en Colombia y el horizonte pinta complicado. Crimen organizado transnacional, corrupción en metástasis, justicia venializada, fortalecimiento de grupos armados ilegales apoyados desde Venezuela, debilitamiento de las fuerzas de seguridad del Estado. Y para rematar, una Comisión de Roux con un informe final perverso que, a como dé lugar, quiere convencer al mundo de que el Estado democrático es pecado, el socialismo es el paraíso y que los lobos son vegetarianos.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

¡Ante un país que podría morir!

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Con un gran libro, En Colombia, el terror nunca fue romántico, que Cangrejo- Editores acaba de publicar, Eduardo Mackenzie advierte que,

[el nuestro] es un país que podría morir, porque las instituciones liberal-conservadoras que sus líderes y ciudadanos edificaron durante más de 200 años con tantos sacrificios (…) están siendo demolidas (…) fuerzas totalitarias quieren transformar a Colombia en un satélite miserable de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Así arranca la más reciente obra del principal analista e historiador de la permanente intentona del partido comunista colombiano por conquistar el poder. Es verdad que este nunca pudo triunfar, ni electoral ni militarmente, pero a partir del acuerdo de La Habana logró —como afirma Mackenzie— “parcelas del Estado y de la sociedad”.

En efecto, “la negociación con las Farc fue una obra maestra de la revolución palaciega, obtenida por las vías de hecho, que condujo a la capitulación del Estado democrático ante las ambiciones del narco-comunismo”.

El primero y gran libro de Eduardo Mackenzie, Las Farc, fracaso de un terrorismo, en dos tomos que suman 485 páginas (Bogotá: Planeta; 2007), es, sin duda alguna, la mejor y más completa historia del comunismo nacional a través de sus vicisitudes y de su gran herramienta, la más criminal y despiadada guerrilla.

La desgracia mayor de nuestra historia es que la derrota de ese terrorismo —lograda a principios del siglo xxi con un gran costo social y humano—, que auguraba una vigorosa época de progreso nacional, haya sido transformada, en la mesa de negociación habanera, en la demolición institucional que condujo al actual gobierno de transición, y que puede llevarnos al abismo, si dentro de nueve meses el electorado, desorientado por unos medios falaces, políticos corruptos y el dinero inagotable del narcotráfico, se deja llevar por las sirenas de la demagogia promesera y dadivosa.

Formalmente, el libro recopila los artículos de su autor en 2020 y algunos del presente año, escritos para su infatigable blog y para los medios democráticos que los publican, pero en realidad constituye un completo e implícito análisis sobre la teoría y la praxis marxistas actuales en nuestro país, porque Mackenzie trata los asuntos siempre como calificado ensayista. En su trabajo subyace un conocimiento profundo del tema, de la realidad nacional y del contexto global dentro del cual se mueve la bien planificada estrategia que puede acabar con nuestra democracia y con el futuro de todos.

Eduardo, además, escribe muy bien. Todas sus páginas unen amenidad, precisión y observación original, para iluminar al lector sobre el trasfondo aterrador del proceso revolucionario, sigiloso y eficaz, que está socavando día y noche la sociedad colombiana.

Para quienes lo hemos seguido, el repaso de sus escritos permite apreciar mejor la estatura intelectual y moral de este campeón de la democracia, pero a quienes lo descubran gracias a este libro ya no les será posible continuar despreocupados frente al peligro supremo que tantos no quieren ver.