viernes, 3 de julio de 2026

El principal activo estratégico de Colombia

Lucrecia Piedrahíta

La riqueza hoy no se mide por recursos, sino por la singularidad cultural. Colombia tiene una ventaja estratégica única en su identidad irrepetible.

Las grandes transformaciones económicas comienzan cuando cambia la definición de riqueza. La Revolución Industrial convirtió el carbón y el acero en sinónimo de poder. El siglo XX desplazó ese poder hacia el petróleo, la manufactura y el capital financiero.

El siglo XXI vuelve a cambiar la ecuación. En una economía donde el capital circula, la tecnología se difunde y la información se comparte a escala global, la ventaja competitiva ya no depende exclusivamente de lo que una nación posee. Depende, sobre todo, de aquello que ninguna otra puede reproducir.

Las cifras confirman ese cambio. La Unesco estima que las industrias culturales y creativas representan alrededor del 3,1 % del PIB mundial y el 6,2 % del empleo global.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) señala que las exportaciones mundiales de servicios creativos alcanzaron cerca de 1,5 billones de dólares en 2023, equivalentes a casi una quinta parte del comercio mundial de servicios.

No describen el crecimiento de un sector. Revelan el desplazamiento del valor económico hacia los activos intangibles: conocimiento, creatividad, propiedad intelectual y capacidad de innovación.

La economía del conocimiento alteró la naturaleza de la competencia. Cuando el capital, la tecnología y la información pueden adquirirse, la ventaja estratégica pasa a ser aquello que no puede comprarse ni copiarse. La singularidad deja de ser un atributo cultural para convertirse en un activo económico.

Ninguna nación puede reproducir la memoria histórica de otra, sus lenguas, sus paisajes culturales, la inteligencia acumulada por sus comunidades o la creatividad construida durante generaciones. Esa singularidad constituye hoy uno de los recursos más escasos y, por ello, uno de los más valiosos de la economía contemporánea.

Ese activo es la cultura. No entendida como un sector administrativo ni como un gasto público, sino como el sistema que integra patrimonio, conocimiento, creatividad, identidad e innovación. Allí se originan buena parte de los factores que hoy determinan la competitividad de las naciones: diferenciación, confianza, reputación, propiedad intelectual y capacidad para generar valor.

A esta capacidad de transformar patrimonio, conocimiento y creatividad en desarrollo económico, legitimidad institucional e influencia internacional la denomino Geopolítica de la Cultura.

No es una teoría sobre las artes. Es una forma de comprender el nuevo mapa del poder. Si la geopolítica clásica explicó la competencia por el territorio y los recursos naturales, la economía del siglo XXI incorpora otra dimensión: la competencia por la singularidad.

Colombia llega a este cambio con una ventaja excepcional. Su diversidad biológica y cultural, sus comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, sus artesanos, sus museos, sus archivos, sus bibliotecas, su arquitectura, su literatura, su música, su cine, su diseño y sus saberes ancestrales conforman un patrimonio cuya singularidad ningún competidor puede reproducir. En la economía del conocimiento, esa singularidad deja de ser únicamente memoria para convertirse en una ventaja estratégica.

De allí surge un principio para orientar la política pública del siglo XXI: conservar el futuro. Preservar innovando. Preservar innovando significa activar el patrimonio como infraestructura para la investigación, el diseño, la educación, la ciencia, las industrias creativas y el desarrollo territorial. La memoria no es un refugio frente al futuro; es una de las condiciones para construirlo.

La pregunta ya no es cuánto cuesta la cultura. La pregunta es cuánto desarrollo pierde un país cuando desconoce el valor estratégico de aquello que lo hace irrepetible.

Las naciones que liderarán el siglo XXI no serán únicamente las que acumulen más recursos naturales. Serán aquellas capaces de convertir su singularidad en conocimiento, el conocimiento en innovación y la innovación en desarrollo.

En el siglo XXI, la riqueza de las naciones ya no se medirá únicamente por lo que extraen de su territorio, sino por lo que son capaces de aportar al mundo desde aquello que las hace irrepetibles. Colombia ya posee ese activo. Reconocerlo como una estrategia de Estado será una de las decisiones que definirán su lugar en el mundo.

Columna de Lucrecia Piedrahíta (arquitecta/curadora) para Economía & Cultura del periódico El Tiempo.

 

Gracias a Dios y al Tigre y su manada

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Mi Dios es muy grande: evitó que el comunismo, al estilo de Cuba y Venezuela, continuara instalado en Colombia, logrando la destrucción total de nuestro hermoso país. Avanzaron mucho, pero todavía estamos a tiempo de iniciar un difícil proceso de reconstrucción de nuestra patria, que durante estos cuatro años fue devastada en sus instituciones, su economía y su sociedad. El desgobierno, la corrupción, el mal ejemplo y la desunión promovida desde los gobernantes comunistas nos dejaron gravemente heridos.

Gracias a Dios surgió un líder que, iluminado por nuestro Señor Jesucristo, trazó un plan de campaña basado en la coherencia extrema y en la decisión de cambiar la política para siempre en Colombia. Puso por delante las verdaderas necesidades de nuestro país, distinguiendo claramente las condiciones bajo las cuales lograremos los objetivos trazados.

Mi agradecimiento a la manada, al vicepresidente, a Salvación Nacional y a Creemos, que confiaron en Abelardo «El Tigre» y fueron formando ese gran movimiento que poco a poco conquistó el corazón de los colombianos. Siguiendo al pie de la letra las líneas trazadas desde un principio por su líder, Abelardo de la Espriella, sin los desprestigiados partidos políticos de siempre y sin los apoyos económicos de grandes grupos, alcanzó el fervor del pueblo, convenciendo incluso a los escépticos —entre los que me cuento—. Unidos le dimos el triunfo en las urnas y hoy nos sentimos bien representados. Lo apoyamos irrestrictamente y estamos seguros de que no será inferior a sus compromisos. Nuestro Señor Jesucristo seguirá guiándonos y ayudándonos a todos, lo que nos obliga, como manada, a nuestro mejor comportamiento.

Personalmente pienso que el capital político de lo que podríamos llamar defensores de la patria debe convertirse en partido político. Bajo la personería jurídica de Salvación Nacional, fusionado con Creemos, sería el albergue indicado para esos trece millones de colombianos que nos manifestamos en las elecciones presidenciales y que nos salvaron de seguir por el despeñadero de convertirnos en otra Cuba o Venezuela. Recordemos que ya están muy cerca las elecciones regionales, donde elegiremos gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y juntas administradoras locales.

En esas elecciones enfrentaremos otra vez al comunismo, unido en un partido político llamado Pacto Histórico, responsable de la destrucción de nuestro país. Curiosamente cuenta con el respaldo de doce millones de colombianos que se han dejado convencer por la equivocada retórica comunista, arropada en un desafortunado sentimiento de envidia, engaño y afán de asistencialismos mentirosos e insostenibles. Han olvidado los inmensos avances de nuestra sociedad en los últimos setenta años, a pesar del narcotráfico y las guerrillas, hoy narcoguerrillas.

Poco a poco va tomando fuerza la necesaria descentralización. Ya tenemos un incremento importante en los recursos para las regiones, pero no contamos aún con las competencias que estas asumirían. No podemos permitir que las regiones caigan en manos del nefasto y dañino comunismo, recordemos que desde las regiones resistimos y por ello hoy todavía estamos vivos. Todo esto nos obliga, unidos, a hacerles frente en la próxima contienda electoral como defensores de la patria.

Estamos en las manos de Dios. Con el Tigre y su manada, y con el buen comportamiento de todos, saldremos adelante. ¡Ánimo!

Merecido

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

Esta secuencia de narraciones sobre mi vuelta a España concluyó con dos broches de oro: una cena exquisita en Madrid con mi ahijada María Mónica y su esposo Rodrigo, y el día siguiente, ya de regreso en la T4 de Barajas con Luis Miguel, exalumno ignaciano, quien con afecto me reconoció y saludó. ¿A dónde va padre? Regreso a Colombia. ¿En qué vuelo? En el de las 11.00. ¡Entonces yo lo llevo! Y fue así, piloto de Avianca, ahora del Boing 787, ya en el aire me invitó a la cabina y durante media hora pude conocer cómo es eso de manejar un aparato con 260 pasajeros a 38 mil pies de altura. Fin de la zaga. ¿Qué más puedo pedir?

Vox populi, vox Dei. Lo han dicho ustedes y yo lo acepto con humildad, o sea con verdad, como enseña Teresa, la doctora de Ávila. Ni más ni menos.

Unánimemente, en estas semanas, ustedes, en algún momento de nuestros contactos me lo han dicho: muy merecido, te lo mereces, merecidas vacaciones, descanso merecido, etcétera.

Y al ver la definición del término, ya como adjetivo, ya como sustantivo, se dice de algo que “resulta justo y ganado como consecuencia lógica de los esfuerzos, acciones o conductas de una persona”. Entonces sí, tienen razón, este tiempo corresponde a un merecido descanso. Arduos años sin vacaciones, sin mayores descansos o recesos, estrés natural propio de una exigente responsabilidad, acumulación de funciones y tareas, muchas de ellas indelegables, madrugones y trasnochos, sábados y domingos con tareas múltiples, en fin…

De ello no me arrepiento, tampoco hago alarde. Mi madre me enseñó a trabajar, a ganarme el pan con esfuerzo, a hacer las cosas bien. Y el Señor me dice ahora: “ven a descansar un poco”. Quienes somos “workaholicos” necesitamos descansar. El que no descansa, cansa. Hay, pues, que parar, hacer un alto, recuperarse. Recuerdo que estando en Medellín de rector, un domingo sobre las 10 de la noche una madre de familia me llamó para decirme que acababa de pasar por la avenida frente al colegio y había visto la luz de mi oficina encendida. Me informaba para que la fuera a apagar. Le dije, no, es que estoy aquí trabajando. Y lo que me gané fue un soberano regaño. El domingo es para descansar y mire las horas que son. Tenía razón, no lo volví a hacer hasta las 10, solo hasta las nueve, jajaja.

Por eso, al concluir esos ciclos de los que les hablé el otro día, he recordado a San Pablo cuando le escribió a Timoteo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mi, sino a todos los que aman su venida” (2 Tim 4,7-8)

Doy gracias a Dios por haberme permitido hacerlo durante el mes de junio en España. También a la Compañía por invitarme a hacerlo. Desde aquí hoy quiero agradecerles a todos aquellos que me han acogido en sus casas, me han invitado a pasear, a comer y sobre todo a descansar, jesuitas, amigos y familiares, a todos los llevo en el corazón con gratitud. Todos se esforzaron no solo por hacerme sentir bien sino por darme lo mejor. Un regalo de Dios. Un regalo de mi madre quien días antes de morir me dijo que quería morirse para que yo pudiera descansar y pudiese pasear. Por eso a ella la tuve presente todo el tiempo y sentí que gozaba paso a paso mi vuelta a España: ¡gracias, mamá!

Es duro decirlo, pero hay gente que nunca descansa, ya por el compromiso que tienen con su misión y que no les da ocasión para hacerlo, ya porque no se pueden dar ese “lujo” … ¿lujo? No. Necesidad. También el maestro se escapaba a estar con sus amigos en Betania.  Lo justo es que, así como el que trabaja merece su sustento, también el que trabaja merece su descanso. Pronto vendrá una nueva misión y hay que estar frescos, renovados, con baterías recargadas. Es necesario descansar, es saludable. Es merecido.

jueves, 2 de julio de 2026

La política de espejismos

Santiago Cossio
Santiago Cossio

Los espejismos son ilusiones ópticas que aparecen cuando las altas temperaturas alteran la refracción de la luz y visualmente hacen creer que hay una gran cantidad de agua. A esto hay que sumarle las alucinaciones por el calor en el desierto. Esto mismo pasa hoy con los electores colombianos. Todos viendo el espejismo de un cambio en un maquillado sofisma de distracción. En todos mis años nunca había visto un deterioro moral y jurídico tan alto. Corrieron la línea ética a tal punto de que el mismo Maquiavelo saldría corriendo.

En el Gobierno del cambio si hubo un cambio. Lo que cambio es el bando, pero las dificultades siguen siendo las mismas. Violencia, pobreza, corrupción, maleducación, inseguridad, desinformación, guerrillas, narcotráfico, tráfico de influencias, clientelismo, ineficiencia, subempleo etcétera. Aunque eso también había antes, pero dijeron que ahora si llegaba el arreglo.  Y tampoco cambiaron las disculpas: que hay un bloqueo, un golpe blando, todo fue a mis espaldas, fuego amigo etcétera …

Lecciones de El Salvador y Venezuela

El salvador presidido por Nayib Bukele tiene un 92 % de aprobación de su pueblo. Un pequeño país de Centroamérica hoy es referente latinoamericano de como un político milennial genera un cambio positivo. 

En Venezuela es un caso contrario. Los resultados del socialismo del siglo XXI no es que sean alentadores. Casi 8 millones de venezolanos andan de rebusque por el mundo. Y eso que tenían petróleo, industria, agricultura, minería etcétera. Eran un país mucho más rico que Colombia y ahora tienen el presidente en la cárcel y hace poco no tenían ni papel higiénico. Maduro antes de encontrar la cárcel ostentaba una aprobación de menos del 10 %.

Si hasta ahora el comunismo no ha funcionado en ningún país.  ¿Por qué habría de funcionar en Colombia? Obviamente que no va a funcionar. Implantar ese modelo seria la hecatombe del desasosiego.

Síntesis en la política del país de hoy

Vamos a analizar varias medidas que han pasado en los últimos meses en Colombia:

Deuda pública per cápita:  hoy los colombianos pasamos de 17 con duque, a casi 23 millones de deuda por persona y eso que ya no estamos en pandemia. El déficit fiscal y romper la regla fiscal solo va a traer más dificultades para la economía. De manera preocupante pasamos en 2023 de 879 billones a 1215 billones en 2026 de deuda y algún día van a pasar la factura.  

El deterioro moral. Esto genera atraso cultural. El caso de Juliana Guerrero es un exabrupto vergonzoso en el sistema de educación. Un bachiller posesionando un rector universitario es la desmeritocracia que desalienta el esfuerzo y el conocimiento. Así mismo sacar unos reos de la cárcel y montarlos a una tarima para que la gente los aplauda, da malas señales en el sistema de castigos, esfuerzos y recompensas que denotan el deterioro moral y retroceden los avances de las ciencias jurídicas.

El sistema pensional. Hace poco exigieron pasar 25 billones de los fondos privados como si fuera plata de bolsillo a una transferencia de Neki. Y en par de días ya había insultos de robo y demás. La realidad es que los fondos invierten en renta fija y variable. La renta fija es a mediano y largo plazo. Bonos, CDT, Tes, etcétera, son inversiones pactadas a meses o años.

Sistema de salud. Un gran desacierto fue tratar de derrumbar un sistema que ya tenia unos avances. Montaron un sistema dedicado a los profesores y tampoco funcionó. Triste ver marchas de los profes que tanto creyeron en el cambio. Ahora imagínese el desastre de 53 millones de colombianos todos en el mismo régimen. La forma mas viable es que coexista el sistema privado con el sistema público, y que la gente pueda escoger. así como se escoge universidad pública o privada.

La paz total. Es un título muy poderoso para saber que fueron espejismos de buenas intenciones. Muchos creyeron que a los 3 meses se acabarían las guerrillas y resulta que hoy están más fortalecidas que nunca. La inseguridad continúa. Hay diásporas con escaramuzas por todo el territorio y una tropa presa de la enajenación de su quehacer. Increíble que hasta los indígenas están matándose entre ellos mismos.

Economía. Varios gobiernos han tratado de asaltar el Banco de la República. El precepto constitucional de autonomía se debe mantener. El precario crecimiento del PIB desestimula la inversión y fomenta la informalidad. La economía colombiana no va por buen camino y es latente una desindustrialización acompañada de retos por precarización del agro. La asfixia vía impuestos lleva al tejido empresarial a menores tasas de ahorro y a buscar oportunidades en el exterior. Las cifras de desempleo se pueden maquillar como cuando propusieron que algo ilegal se le quitaba la letra i y ya era legal, lo cierto es que el subempleo está en niveles alarmantes.

Propuestas de país:

1) Compras o contratos de más de 1 billón de pesos deben pasar por autorización del Congreso.

2) Debería existir una base de datos pública del Ministerio de Educación donde publiquen los diplomas y actas de grado. Deberíamos tener una superintendencia de educación.

3) Para ser ministro se debería tener un título universitario y ojalá posgrado en el ramo de cartera. Y hay estudios para todo. Se estudia la igualdad, se estudia el deporte, etcétera. También se deben exigir años de experiencia.

4) Político que haga un ofrecimiento en campaña y luego haga lo contrario debería ser considerado un delito. El engaño al sufragante es algo que vienen haciendo desde vieja data. Ya vimos que firmar en mármol es algo solamente estético para engañar incautos.

5) El país, más que un problema de finanzas públicas tiene es un problema de hacienda pública.

6) La justicia social no se hace quitándole al rico para darle al pobre. Se hace es desarrollando la economía con programas incluyentes de un Estado benefactor pero no asistencialista.

7) El minigualdad debería llamarse ministerio de desarrollo social. La igualdad es un sofisma, pero hay que reconocer las apremiantes necesidades sociales.

8) Los gobiernos no deben manejar la política monetaria. El Banrep siempre debe ser independiente. Eso lo enseñan en todas las facultades de economía.

9) El próximo gobierno tiene que enfocarse en el desarrollo económico. De lo contrario será mas de lo mismo.


Conversatorio con Antioquia la Canta a Colombia


En esta nueva entrega del conversatorio de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. conversa con los directivos de Antioquia le Canta a Colombia sobre la historia, el legado y los desafíos de uno de los festivales más importantes de la música andina de nuestro país, que este año celebrará su edición número 51 en Santa Fe de Antioquia. Una charla que resalta el compromiso por preservar nuestras raíces musicales e impulsar el talento de las nuevas generaciones. ¡Los invitamos a ver este interesante conversatorio y a conocer más sobre este emblemático certamen cultural!

El Festival Nacional Antioquia le Canta a Colombia, declarado Patrimonio Cultural de la Nación desde 2006, se celebrará del 9 al 12 de octubre de 2026 en Santafé de Antioquia. El festival nació en Medellín en 1975 por iniciativa de un grupo de gestores culturales encabezados por Alberto Velásquez Martínez y, a lo largo de cinco décadas, se ha consolidado como una de las principales vitrinas para solistas, duetos, tríos, grupos y compositores de la música colombiana. El festival busca mantener vivo un legado que durante medio siglo ha fortalecido la identidad cultural colombiana y ha servido de plataforma para el surgimiento de numerosos artistas del folclor nacional.

miércoles, 1 de julio de 2026

¡532 años nunca han lucido tan bien!

Fredy Angarita


La historia cuenta que Cristóbal Colón solo pasó unos días en Puerto Rico para abastecerse y continuar su viaje hacia Fuerte Navidad, en Haití, considerado el primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo. Fue el 19 de noviembre de 1493, durante su segundo viaje. Desembarcó en la costa occidental de la isla, cerca de la actual Aguada o Aguadilla, y la bautizó como San Juan Bautista.

Su verdadero colonizador fue Juan Ponce de León, quien llegó en 1508 y se convirtió en el primer gobernador de la isla. Eso es lo que cuentan los libros.

Como a mí siempre me han gustado los mitos urbanos, prefiero detenerme en otro relato.

Dicen que Juan Ponce de León llegó buscando la fuente de la eterna juventud; la historia nunca pudo demostrarlo del todo, pero el mito tomó fuerza después de su muerte y fue alimentado por los relatos del cronista Hernando de Escalante Fontaneda.

Comparto esta pequeña introducción porque este año se cumplen 533 años del descubrimiento de Puerto Rico.

No sé si Juan Ponce de León encontró la fuente de la eterna juventud, lo que sí me quedó claro es que Puerto Rico parece vivir dentro de ella.

Aunque a su capital la llamen el "Viejo" San Juan, de vieja tiene muy poco. Basta recorrer sus calles para entenderlo. Sus murallas parecen desafiar el tiempo; el Castillo San Cristóbal continúa vigilando el Atlántico; la Calle del Cristo sigue conservando su encanto; y la Iglesia de San José, una de las más antiguas de América, construida en 1532, permanece como testigo silencioso de más de cinco siglos de historia.

Mientras caminaba por sus calles pensé que, si hoy Juan Ponce de León regresara, probablemente sonreiría.

Y diría:

—Sí, encontré la fuente de la eterna juventud.

Hay ciudades que envejecen con los años, y hay otras, como Puerto Rico, que aprendieron a rejuvenecer con la memoria.

Hermoso lugar.



martes, 30 de junio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 151


En este nuevo capítulo de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H., comenta los siguientes hechos que fueron noticia: la tragedia de los terremotos en Venezuela; la ola de calor en Europa; el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel; el Mundial de Fútbol; nuevo escándalo que evidencia irregulares compromisos del Gobierno con el Clan del Golfo en el marco del proceso de paz total; las decisiones que está tomando el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, y concluye comentando la crisis energética del país. No dejes de verlo.