En su nuevo editorial para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., reseña los siguientes hechos: las guerras de Ucrania y Rusia, entre Estados Unidos, Israel e Irán, la de Afganistán y Pakistán, el cambio de Gobierno en Venezuela, Cuba y la presión americana para derrocar a sus líderes, cuestionan la estabilidad del mundo; el conflicto arancelario entre Colombia y Ecuador; la muerte del narcotraficante Mencho; la alarma por el rebrote de sarampión en México; los decretos de Petro sobre la declaración de emergencia en Colombia por las afectaciones invernales; la crisis en la salud que reorganiza las operaciones territoriales del las EPS, y al final comenta las consultas y elecciones al Congreso de Colombia. No dejes de verlo.
miércoles, 4 de marzo de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 137
En su nuevo editorial para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., reseña los siguientes hechos: las guerras de Ucrania y Rusia, entre Estados Unidos, Israel e Irán, la de Afganistán y Pakistán, el cambio de Gobierno en Venezuela, Cuba y la presión americana para derrocar a sus líderes, cuestionan la estabilidad del mundo; el conflicto arancelario entre Colombia y Ecuador; la muerte del narcotraficante Mencho; la alarma por el rebrote de sarampión en México; los decretos de Petro sobre la declaración de emergencia en Colombia por las afectaciones invernales; la crisis en la salud que reorganiza las operaciones territoriales del las EPS, y al final comenta las consultas y elecciones al Congreso de Colombia. No dejes de verlo.
viernes, 27 de febrero de 2026
Continuismo o viabilidad del Estado
Luis Alfonso García Carmona
Francamente no alcanzamos
a entender cómo a estas alturas existan colombianos que piensen en votar por el
continuismo del régimen actual o que, por lo menos, lo estén facilitando
a través de la estigmatización del único aspirante a la Presidencia con la
fuerza necesaria para derrotar esta destructiva tendencia que nos tiene al
borde del colapso, el “tigre” Abelardo de la Espriella.
No voy a reiterar
lo que todos los colombianos conocemos: El país se está desmoronando en todos
los frentes, mientras algunos siguen jugando alegremente a ser candidatos, a
sabiendas de que ni los votos ni el tiempo les van a alcanzar para materializar
sus fantasías.
Lo que más nos
preocupa es que, por nuestra imprevisión, condenemos a nuestro país a seguir subyugado
por la tiranía comunista que ha deteriorado moral y materialmente a nuestra
sociedad y pretende atornillarse en el poder por las próximas décadas.
Veamos, a título de
ejemplo, lo que ha sucedido con las inundaciones que han dejado en la más
absoluta pobreza a miles de familias. ¿Cuál fue la respuesta de este
régimen de los camaradas? Culpar del desastre a todo el mundo menos a su
imprevisión. Que fueron los oligarcas, los dueños de Hidroituango, etcétera; a
los alcaldes de los municipios de Córdoba que pidieron ser oídos, no los
atendió y los dejó sentados en el suelo esperándolo; en cambio, aprovechó la
excusa de la catástrofe para solicitar una nueva emergencia económica
para atender a los damnificados. Se le olvidó que sus propios ministros se
robaron los fondos de la Unidad de Riesgos para comprar la conciencia de
varios congresistas; que se ha gastado dos veces más de lo que cuesta la
atención del desastre en la vinculación de nóminas paralelas para hacer
política en favor de Iván Cepeda, su heredero; tampoco cuenta qué ha hecho
con los costosos incrementos de la deuda pública cuya destinación es un
misterio. En una palabra, es mayor el desastre económico que está causando
que el daño que dejó la turbulencia de las aguas.
Sin tocar para nada
el resto de las estupideces que a diario comete esta régimen de la corrupción y
de la mentira, el pésimo manejo del desastre natural es suficiente para ser pesimista
sobre la viabilidad del Estado bajo el candidato que promete continuar las
políticas del actual.
Repasando la
historia nos encontramos que los sumerios, hace la bicoca de 6000 años,
se asentaron a la orilla de los caudalosos ríos Tigris y Eufrates, en
Mesopotamia. Allí fundaron las primeras
ciudades de las que se tiene noticia, entre ellas, Uruk y Ur. Para subsistir
aprendieron a cultivar la tierra y trabajaron arduamente para aprovechar lo
único que abundaba, el agua, construyendo sistemas de riego que les
permitieron controlar los caudales e irrigar vastas extensiones de tierra para
la producción agrícola.
No hace falta ser
ingeniero para intuir que a lo largo de estos 6000 años algo ha avanzado la
ciencia, la tecnología, las matemáticas, la ingeniería hidráulica, el manejo
climático, que nos permita prevenir o, al menos, morigerar los efectos de las
crecidas de los ríos, canalizar la fuerza de las aguas, dominarlas para que, en
lugar de causar daños, se conviertan en el motor de un gran polo de
desarrollo agropecuario en todo el Caribe colombiano.
Puede decirse que
es un sueño. Tenemos derecho a soñar en un futuro de bienestar, de manejo
transparente del Estado y de alcanzar un nivel de desarrollo acorde con nuestra
privilegiada ubicación y la abundancia de nuestros recursos naturales.
Todo ello es
posible. Pero debemos empezar por tomar racionales decisiones al votar para
Congreso y presidente. Ni un solo voto por los corruptos y mediocres que nos
metieron en este pozo de horror. Miremos con esperanza al futuro con
quienes tienen el coraje, el valor y la decisión de cambiar el torcido rumbo
que emprendimos hace 10 años con el robo del plebiscito y la validación del
espurio Acuerdo de La Habana. ¡Firmes con la Patria!
Entre mascotas y therians
José Leonardo Rincón, S. J.
Creo que la primera decisión importante que tomé en mí vida fue la de no tener mascotas. Dura conclusión para un niño de tan solo 7 años. De hecho, los animales me fascinan, sobre todo cuando aún son pequeñitos, cualquiera fuese su especie, particularmente gatos y perros. La cuestión traumática resultó ser la obligada separación porque no teníamos manera de cuidarlos o, peor aún, la trágica muerte que producía un luto casi igual al de un ser humano muy querido. Tanto dolor y lágrimas no eran deseables y por eso la decisión.
Lo que nunca imaginé con el correr de los años fue que las mascotas llegasen a cobrar tal importancia en la vida de la gente que hoy día las prefieren a tener hijos. Claro, criar un hijo, un ser humano, es bien de pa’arriba, bien exigente, riesgoso, costoso, demandante… en cambio un animalito lo es menos, son cariñosos, nobles, poco necios, son nobles, leales y tiernos. No dicen mentiras, no hay que vestirlos con ropa de marca, no van a universidades costosas.
Pero el culmen de lo que faltaba por verse es que algunos humanos ahora pretendan identificarse psicológica y espiritualmente con uno de esos animales, más aún, que se sientan efectivamente que son animales sin serlo, que se pongan máscaras y colas, se disfracen y quieran comportarse como tales porque, según ellos, en realidad lo son. ¿Juego?, ¿protesta?
Ya en nuestro lenguaje cotidiano, aludimos a animales, bien como apodo, como expresión afectuosa (gato, oso) o para resaltar características particulares: pollo (joven), perro (mujeriego), zorro (astuto), toro (fuerte), vaca (gordo), víbora (venenoso, sinuoso), tigre (hábil)… en fin, también puede ser para estigmatizante ridiculizacion y burla: loro, lagarto, sapo.
De la ciencia ficción me acordé de la serie “V la batalla final”, la historia de unos reptiles disfrazados de humanos que nos tenían sometidos. Y circula en redes el cuento de que camuflados entre nosotros por ahí andan los “reptilianos” que bien podrían evidenciar que no son cuento sino real invasión extraterrestre.
Entonces, pongámonos de acuerdo: humanos que quieren ser animales, animales que quieren ser humanos. ¿No están contentos con su naturaleza? Los primeros añoran el afecto, el cariño, el tiempo y la dedicación que ciertos humanos prodigan a los animales dándoles un estatus y unas comodidades y bienestar que no tendrían cono humanos. Los segundos, reales bestias (eso traduce therian), añoran la inteligencia y el señorío que la especie humana ha logrado de evolución. Unos quieren degradarse involucionando, otros quieren progresar evolucionando.
Me parece leer detrás de todo este fenómeno un llamado de atención y un cuestionamiento a poner las cosas en su sitio. Perdón, a ponerNOS en el sitio correcto de la historia. Como coloquialmente se dice: cada loro en su estaca. Si nacimos humanos, seamos humanos, comportémonos como humanos y engrandezcamos y dignifiquemos nuestra condición humana. Es cuestión de identidad, más exactamente, de dignidad.
jueves, 26 de febrero de 2026
Los que nos oponemos debemos votar la consulta
Quiero
insistir,
Estamos
en un momento político de mucha tensión, de mucho nerviosismo, las encuestas
muestran a la izquierda con una fuerza que nos hace sentir convertidos en una
Venezuela, en una Cuba, lo que nos produce escalofríos.
Desafortunadamente
lo que debió ser la unión de todas las fuerzas opositoras, incluidos los
petristas arrepentidos, no se dio, y se abrió el camino de la división de la
oposición, lo que puso en alto riesgo el requerido proceso de reconstrucción
del país, hoy ya muy deteriorado y cada vez más cercano a una desinstitucionalización.
Es
real la amenaza de la destrucción de la separación de poderes, lo que nos
coloca a las puertas de una dictadura comunista que no podremos superar.
Insisto,
nuestra primera oportunidad electoral como opositores, es el 8 de marzo votando
la consulta, mostrando que más de 5 millones de colombianos estamos opuestos al
sistema, y estamos manifestándolo al votar “La Gran Consulta”.
Todos
los opositores, incluidos los que seguimos a candidatos que no están en la
consulta, como Fajardo y Abelardo, debemos votar la consulta. Del resultado de esta
dependerá, en primer lugar, el futuro de Colombia y en segundo lugar el futuro
de Fajardo y Abelardo.
Los
resultados de la consulta forzarán alianzas, coaliciones que garanticen que la
oposición pueda por lo menos pasar a segunda vuelta.
Yo
confío en todos los candidatos de oposición como personas sensatas, dispuestas
a que triunfe el objetivo principal: detener en seco este proceso destructivo,
dirigido a que nos convirtamos en una Venezuela, en una Cuba.
Yo
no creo que personas que lo han dado todo por nuestro país, no sean capaces de
asegurarnos el paso a la segunda vuelta, siendo este el querer de los
colombianos opositores y eso es lo que vamos a demostrar el 8 de marzo votando
“La Gran Consulta”. Seremos más de 5 millones de opositores que les estaremos
dejando en claro a nuestros dirigentes que se tienen que empeñar a fondo para
garantizarnos la llegada a segunda vuelta.
No
podemos escatimar esfuerzos como oposición, debemos llevar a las urnas a
nuestras familias, vecinos y amigos, el 8 de marzo, es un compromiso
ineludible.
La crónica: soluciones alimenticias en zonas inundadas
Rafael Uribe Uribe
El cambio
climático ha convertido las inundaciones en una constante. Año tras año se
repiten los daños: hectáreas de cultivos perdidos y familias campesinas que ven
cómo el esfuerzo de meses desaparece en horas. Pero seguimos sin tomar medidas
preventivas para evitarlo, jarillones y drenajes adecuados, por ejemplo. La
paralización del proyecto del Canal del Dique es otro ejemplo.
¿Qué
tecnologías actuales pueden garantizar la producción de alimentos cuando la
tierra se inunda? La respuesta viene del uso de sistemas que no requieren
tierra. Los cultivos hidropónicos -Hidropónicos AVE en Medellín es un ejemplo-
aeropónicos y acuapónicos se han posicionado como aliados fundamentales en
regiones propensas a inundaciones en otros países. Estas tecnologías, no son
ciencia ficción, son estructuras verticales, flotantes o modulares que pueden
instalarse en bodegas, escuelas, centros comunitarios o plataformas móviles.
Permiten cultivar hortalizas en ciclos cortos, ocupando poco espacio y utilizan
cantidades mínimas de agua. Cuando el barro permanece por meses, estas
soluciones marcan la diferencia entre tener alimentos o depender de asistencia
externa. Debe incrementarse la producción en zonas no inundables usando la
tecnología, en el Cauca una agrónoma indígena lo ha logrado abandonando la
errada teoría “ancestral”.
La agricultura
de precisión ha evolucionado en grande. El uso de drones y sensores facilita el
mapeo en tiempo real de las áreas afectadas por el agua, identifica zonas
recuperables y ayuda a decidir dónde ubicar cultivos temporales. No se trata
solo de monitorear desde el aire sino en la toma de decisiones fundamentadas en
medio de la adversidad, importante cuando es crucial diariamente conocer el
estado de los daños y su evolución.
La
biotecnología aporta otra línea de defensa. Existen semillas seleccionadas y
transgénicas para tolerar el exceso de agua que están siendo probadas en
distintos países. No son una solución total, pero sí herramientas estratégicas
donde la humedad extrema se presenta.
Cuando la
producción vegetal se reduce drásticamente, cobran relevancia nuevas fuentes de
proteína. Las microalgas ofrecen alternativas nutritivas que pueden producirse
en espacios controlados y reducidos o, una más difícil de entender, los
insectos consumibles tan populares en Asia. Obviamente no pretenden sustituir
la agricultura, solo permitir una oferta alimentaria en momentos críticos.
La experiencia
reciente demuestra que enfrentar las inundaciones con herramientas antiguas ya
no es viable. La tecnología no reemplaza al campesino, le proporciona
alternativas cuando la naturaleza impone sus condiciones. Debería ser una tarea
prioritaria de la Agencia de Tierras y el Banco Agrario ya que la Unidad de
Gestión de Riesgos descansa en paz, la enterró la corrupción.
El Rincón de Dios
“Comienza por hacer
lo necesario, luego lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible.” San Fráncico de Asís
Cuando el pensamiento necesita apellido
Leo constantemente un sitio web, creado en España en el
1997, especializado en video juegos, cine, cómic, series y cultura geek[1]. Además, tiene una sesión
donde habla de libros. Esta pequeña introducción es para contarles que una de
sus publicaciones me dio pie para escribir.
A Oscar Wilde se le atribuye la frase: “Sé tú mismo,
todos los demás ya están ocupados”. La célebre frase motivacional se ha
viralizado durante años, pero ninguna obra del autor respalda su autenticidad.[2]
Como la mayoría sabe, las redes sociales generan
inmediatez. Por la poca validación que se hace de lo que leemos, las frases
viajan ligeras, sin libro, sin contexto, se vuelven consignas, imágenes con
fondo degradado, estados de WhatsApp o biografías de Instagram.
Encontré que existe un grupo muy amplio dedicado a recopilarlas y difundirlas. Cuando una frase impacta, se coloca bajo el nombre de alguien prestigioso para darle peso moral o intelectual: filósofos, escritores, políticos:
- ¿Es un consumismo donde el pensamiento necesita apellido para ser creído?
- ¿La cultura contemporánea necesita autoridad simbólica?
- ¿Si no lo dijo Friedrich Nietzsche, entonces no arde?
- ¿Si no lo afirmó Albert Einstein, entonces no parece inteligente?
- ¿Si no lo susurró Gabriel García Márquez, entonces no parece poético?
Encontré muchas que quiero compartir:
Atribuidas a Albert
- “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo
mismo.” Einstein
- “Locura
es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes.”
- “La definición de estupidez es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados.”
Atribuida a Mahatma
Gandhi
- “Sé el cambio que quieres ver en el mundo.”
Atribuida a Voltaire
- “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con
mi vida tu derecho a decirlo.”
- “El fin justifica los medios.”
- “La historia la escriben los vencedores.”
- “La democracia es el menos malo de los sistemas.”
- “El hombre es dueño de lo que calla y esclavo de lo que
habla.”
- “Quien no vive para servir, no sirve para vivir.”
Estas frases tienen algo en común: no aparecen en sus obras, no están documentadas en sus escritos, libros ni en ensayos conocidos. Son coherentes con su pensamiento, pero no verificadas.
Pero lo más grave no es la atribución falsa, lo más grave es la renuncia al contexto. Una frase sin contexto es un fósil, conserva la forma, pero perdió la vida.
Cuando alguien cita “la religión es el opio del pueblo” sin haber leído a Karl Marx, no está dialogando con su crítica histórica; está usando una piedra simbólica. Cuando alguien repite una consigna atribuida a George Orwell sin haber atravesado 1984, no está entendiendo la vigilancia; está decorando su postura. La viralización convierte el pensamiento en mercancía breve, lo reduce a impacto.
En el fondo, esas frases apócrifas son espejos de nuestra época: una cultura que ama el brillo rápido y desconfía del proceso lento. Pensar toma tiempo, viralizar toma segundos.
miércoles, 25 de febrero de 2026
De cara al porvenir: paseadores de perros
La tendencia moderna hacia la
urbanización intensiva y la proliferación de apartamentos cada vez más
funcionales y pequeños, ha coincidido en épocas recientes con el auge y el
apogeo cultural por compartir la vida con mascotas, dentro de las cuales los
perros y los gatos son los más representativos, corriente que va en aumento,
ante la realidad socio demográfica de que los jóvenes no necesariamente quieren
tener hijos, lo cual es una postura y una decisión de vida más que respetable.
Partiendo de la buena fe y de la
legitimidad de un trabajo que responde a la necesidad sentida de que las
mascotas que viven encerradas en apartamentos deben tener la posibilidad de
salir a caminar para hacer ejercicio o a hacer sus necesidades biológicas, se
hace cada vez más común ver, sobre todo en las horas de la mañana, a un puñado
de jóvenes, hombres y mujeres que llevan en sus manos varios perros de
diferentes tamaños, razas y edades (he llegado a contar hasta 14 perros en
manos de un paseador), lo cual como imagen para quienes disfrutamos la
presencia de los hoy denominados “peludos”, causa admiración y además, honda preocupación.
Los paseadores han tratado de
manera espontánea de vestirse más o menos parecido para poder ser
identificados.
Surgen algunas inquietudes
mínimas y básicas, pero de profunda reflexión.
Si yo llevo por decir algo 7
perros y uno de ellos defeca, ¿si tengo la posibilidad de recoger ese popó con
7 perros encima? La respuesta es no y obviamente la suciedad se produce y se acumula,
afectando a los peatones.
Si por alguna situación no
deseada uno de los perros se escapa, ¿quién responde? No pensemos ingenuamente
que el paseador, pues este no cuenta con los recursos para hacerlo.
¿Y si algún perro salta de la
acera y es atropellado por un carro? ¿Y si algún maleante se roba alguno? ¿Y si
alguno de los perros reacciona violentamente ante alguna persona y lo ataca?
Este tipo de servicios debe ser
ofrecido de manera formal, alrededor, por ejemplo, de una cooperativa, de modo
que exista un verdadero responsable y se pueda organizar esta actividad, que es
necesaria y que presta un gran servicio pero que hoy en día es absolutamente
informal y obviamente carente de capacidades reales para asumir
responsabilidades.
Yo por mi parte no le entrego
mis perros a nadie y si yo no hago ejercicio personalmente, pues espero la
solidaridad de mis mascotas para que tampoco lo hagan.
Cada época trae su afán y hoy
por hoy, en términos de convivencia, cuidado, respeto por los animales y
adecuado uso del espacio público, se hace necesario que las autoridades tomen
en sus manos la definición y aplicación de reglas claras para la prestación de
este servicio hoy tan demandado.
Vivir en comunidad y tranquilos,
no es fácil. De ahí que todos y cada uno debe aportar su granito de arena y
fomentar la práctica del respeto.
Recordemos a Gandhi cuando dice:
“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus
animales”.

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