jueves, 5 de febrero de 2026

Desde el centro, anotaciones: parchis en el parque

Jugadores de parqués, Plazuela San Ignacio, Medellín

Fredy Angarita

Fredy Angarita
No sé si para todos era común escuchar la palabra parchís antes de la pandemia. Después se volvió habitual hablar de videollamadas, de códigos de invitación para ingresar a una app. Tras entrar, descubríamos un tablero de parqués.

En resumen, el parqués es una versión colombiana de un juego milenario indio: pachisi o chaupar, que viajó por el mundo transformándose en el querido parchís en España y en parqués en Colombia, un motivo para unir familias y amigos alrededor de una mesa.

El parchís llegó de lejos, el parqués se quedó aquí. Aprendió a hablar duro, a demorarse, a recurrir a la astucia. En este tablero no gana el más rápido, sino el que aguanta sentado.

He querido contar parte de su origen, porque el parqués es una palabra común en el entorno familiar de los colombianos. En el parque de San Ignacio no se juega parqués para ganar. Se juega para quedarse un rato más.

La mesa aparece, las fichas ya no brillan. Alrededor, hombres que no se llaman por el nombre completo, que discuten reglas como si discutieran la vida. El parque de San Ignacio no tiene paredes, pero tiene reglas. No están escritas: se aprenden mirando.

Dónde sentarse, cuándo hablar, a quién saludar con la cabeza y a quién dejar pasar sin nombre. Es una sala comunal sin techo: abierta, expuesta, sostenida solo por la costumbre.

El tablero organiza lo que afuera es desorden. Seis colores, un recorrido claro, una meta posible. Mientras la ciudad grita, aquí se negocia y se discuten reglas que nadie escribió.

El parque sostiene lo que la ciudad ya no sabe dónde poner: conversaciones sueltas, silencios compartidos, bromas que solo entienden los de la mesa. Aquí se habla de política sin micrófono, de plata sin cifras, de la vida sin moraleja. El que llega mira; el que se queda aprende; el que vuelve ya es parte.

El tranvía pasa como un reloj ajeno. Marca el tiempo de los otros. En esta sala comunal el tiempo se mide distinto: por jugadas, por risas cortas, por el sol que se mueve de un banco a otro. Cuando oscurece, nadie clausura nada. La sala se disuelve sola.

Es una sala comunal sin techo, en pleno centro, donde todavía se ensaya algo que la ciudad moderna olvidó: estar juntos sin explicación. El parque no es una excepción, es parte del mismo centro que reza, que espera el bus, que mide el día por semáforos y campanas. Aquí, como en las iglesias, en las estaciones y en las esquinas, la gente llega sin cita y se queda sin promesa. En el centro, algunos creen, otros juegan, otros vigilan, otros esperan. Pero todos buscan lo mismo: un lugar donde el tiempo no los empuje.

San Ignacio no es solo un parque. Es una sala más de la ciudad, abierta todo el día, donde el centro todavía se sienta a existir.

Los nuevos "mejores amigos"

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La reunión del martes 3 de febrero entre Petro y Trump no era, como se pensaba, con el fin de negociar, sino para rubricar los acuerdos "confidenciales" entre la Casa Blanca y la de Nariño, y notificar la normalización "a la venezolana" que nos espera.

La foto con Trump ("Es un gran honor") y la gorra de MAGA en la cabeza del visitante, no significan que ahora Petro haya dejado de ser un rufián ni que Trump esté reblandecido...

Lo que ha ocurrido, en realidad, es que el presidente de los EEUU ha logrado el manejo de nuestro subsuelo, donde abunda el coltán y quizás haya tantas tierras raras como oro e hidrocarburos, y el de acá conserva el poder político, cuyo ejercicio es indiferente para Washington, mientras aquí tengan un bastard, como consideraba Roosevelt a Somoza.

Nada, pues, más erróneo que pensar que Petro cumplirá con los buenos deseos de las ánimas candorosas, que creen que Trump lo ha domesticado y que los peligros para nuestra democracia son cosa del pasado, porque el deshonroso cambalache de esta semana enriquece a EE. UU., sin disminuir el riesgo mortal que nos amenaza.

Casi todos los colombianos creen que Petro, a partir de ayer, es dócil y manejable, y que no le hará pistola con los dedos de los pies al State Department, cuando llegue el momento crucial de las elecciones.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Conversatorio con Hernán Saldarriaga Agudelo


Antonio Montoya H.
En esta oportunidad, el invitado de la semana para el conversatorio de El Pensamiento al Aire es el sociólogo, escritor y docente, Hernán Saldarriaga Agudelo, profesional que ha dedicado su vida profesional a difundir los conceptos que sustentan la ética civil empresarial. No dejes de escuchar esta amable charla con nuestro conductor, Antonio Montoya H.

Hernán Saldarriaga Agudelo es un sociólogo colombiano egresado de la Universidad de San Buenaventura, con un diplomado en Desarrollo Organizacional por la NTL de Nueva York, reconocido por su trabajo en ética, periodismo y gestión de valores institucionales. Desde 2002 dirige el programa radial Ética Civil Empresarial en Radio Bolivariana, un espacio de análisis sobre prácticas empresariales y responsabilidad social que lo ha consolidado como una voz influyente en temas de ética profesional y empresarial en Colombia.

Además de su labor en radio, Saldarriaga fue director por más de dos décadas de El Correo de la Ética y lidera el sitio web iletica.org.co, dedicado a la difusión de contenidos sobre ética civil y empresarial. Ha desempeñado funciones como asesor de planeación estratégica en diversas organizaciones y cuenta con una amplia trayectoria docente de más de 25 años en instituciones como la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Católica de Oriente y la Universidad de San Buenaventura, entre otras. Sus publicaciones incluyen libros como Ética Civil Empresarial y cuadernillos sobre administración centrada en valores, y ha sido distinguido con premios periodísticos como el Julián Pérez Medina por su ética periodística.

martes, 3 de febrero de 2026

De cara al porvenir: izquierda, derecha y centro

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

En el ámbito político, los términos "izquierda", "derecha" y "centro" son utilizados para describir diferentes ideologías y posiciones políticas. A continuación, exploraremos el origen de cada concepto, sus características y algunos autores que las respaldan.

Orígenes de los términos

La distinción entre izquierda y derecha tiene su origen en la Revolución Francesa, cuando los diputados que apoyaban al rey Luis XVI se sentaban a la derecha del presidente de la Asamblea Nacional, mientras que los revolucionarios se sentaban a la izquierda. Esta disposición se convirtió en un símbolo de las diferentes posturas políticas.

La izquierda

La izquierda se enfoca en la igualdad social y la justicia. Sus características incluyen:

* Intervención del Estado: la izquierda promueve la intervención del Estado en la economía para garantizar la igualdad y la justicia social.

* Distribución de la riqueza: la izquierda busca una distribución equitativa de la riqueza y la reducción de la brecha entre clases sociales.

* Protección social: la izquierda prioriza la protección social y los servicios públicos, como la educación y la salud.

Algunos autores que respaldan la izquierda son:

* Karl Marx: Marx es uno de los principales exponentes del socialismo y el comunismo. Su teoría se centra en la lucha de clases y la alienación del trabajo.

- Friedrich Engels: Engels fue un colaborador cercano de Marx y contribuyó significativamente a la teoría marxista.

La derecha

La derecha se enfoca en la libertad individual y la economía de mercado. Sus características incluyen:

* Libertad individual: la derecha prioriza la libertad individual y la propiedad privada.

* Economía de mercado: la derecha promueve la economía de mercado y la no intervención del Estado en la economía.

* Valores tradicionales: la derecha a menudo se asocia con valores tradicionales y conservadores.

Algunos autores que respaldan la derecha son:

* Adam Smith: Smith es conocido como el padre del liberalismo económico. Su teoría se centra en la mano invisible del mercado y la división del trabajo.

* Ayn Rand: Rand fue una filósofa y escritora que defendió el individualismo y el capitalismo laissez-faire.

El centro

El centro se enfoca en encontrar un equilibrio entre la izquierda y la derecha. Sus características incluyen:

* Moderación: el centro busca encontrar soluciones moderadas y pragmáticas a los problemas políticos y sociales.

* Equilibrio: el centro promueve el equilibrio entre la libertad individual y la justicia social.

* Pragmatismo: el centro se enfoca en encontrar soluciones prácticas y efectivas a los problemas.

Algunos autores que han escrito sobre el centro son:

* Giovanni Sartori: Sartori fue un politólogo italiano que escribió sobre la democracia y el centro político.

* Ángel Rodríguez Kauth: Kauth es un académico e investigador que ha escrito sobre el centro político y su papel en la sociedad.

En resumen, la izquierda, la derecha y el centro son conceptos políticos complejos que han evolucionado con el tiempo. Entender sus características y orígenes puede ayudar a clarificar las diferentes posiciones políticas y promover un diálogo más informado y constructivo.

Ahora bien, hay posturas extremas que hacen parte del recorrido de este péndulo ideológico:

Ultraizquierda:

La ultraizquierda se refiere a una posición política que busca una transformación radical de la sociedad, a menudo a través de medios revolucionarios. Sus características principales son:

* Rechazo al capitalismo y la economía de mercado.

* Apoyo a la propiedad colectiva o estatal de los medios de producción.

* Defensa de la igualdad y la justicia social.

* A menudo, apoyo a la violencia revolucionaria como medio para lograr el cambio.

Algunos exponentes y autores asociados con la ultraizquierda son:

* Karl Marx y Friedrich Engels (fundadores del comunismo).

* Vladimir Lenin (líder de la Revolución Rusa).

* Mao Zedong (líder de la Revolución China.)

* Che Guevara (líder revolucionario argentino-cubano).

* Hugo Chávez (presidente de Venezuela, 1999-2013).

Ultraderecha:

La ultraderecha se refiere a una posición política que busca preservar o restaurar la autoridad y la tradición, a menudo a través de medios autoritarios. Sus características principales son:

* Rechazo al cambio social y la modernización.

* Apoyo a la autoridad y la jerarquía.

* Defensa de la identidad nacional o étnica.

* A menudo, apoyo a la restricción de las libertades individuales y la represión de la disidencia.

Algunos exponentes y autores asociados con la ultraderecha son:

* Friedrich Nietzsche (filósofo alemán).

* Benito Mussolini (líder fascista italiano).

* Adolf Hitler (líder nazi alemán).

* Augusto Pinochet (dictador chileno).

* Steve Bannon (asesor político estadounidense).

Es importante destacar que estos términos son a menudo utilizados de manera peyorativa y que muchos de los individuos mencionados no se identificarían como "ultra zquierda" o "ultraderecha". Además, el espectro político es complejo y no se reduce a estas dos categorías.

lunes, 2 de febrero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 133


En los sucesos de la semana, Antonio Montoya H., hace referencia a los siguientes hechos que fueron protagonistas: el intento de golpe de Estado en China y la purga en sus fuerzas militares; la legalización de inmigrantes en España; la megatormenta invernal en Estados Unidos; el escalamiento de la guerra de aranceles entre Ecuador y Colombia; la suspensión provicional del decreto de emergencia económica y social en Colombia; la feria de contratación estatal antes de que entrara en vigencia la Ley de Garantías, y concluye con la confrontación entre Laura Sarabia y Gustavo Petro por contratación de interventores de la salud. No dejes de verlo.

Innovación en la democracia como propósito de nación

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Los problemas sociales, políticos y económicos siguen siendo los mismos de hace 50 años y como sociedad solo hemos profundizado en las excusas para no solucionarlos. Se han agudizado y el 8 de marzo el país define entre el bien y el mal, el modelo de económico de mercados o el narco-comunismo modelo SSXXI, entre ser libres o ser secuestrados por la subversión.

Cobran actualidad los discursos de la ANDI de 1974 a 1991, y los de posesión de Uribe en 2002 y 2006 respaldados por los resultados de la seguridad democrática como política de Estado. ¿Y que es la seguridad democrática? Simplemente una metodología innovadora que conjuga: seguridad ciudadana, garantías y libertades sociales, transparencia en la gestión pública, una actividad económica orientada a la cohesión social, y el respeto por la independencia de poderes.

Antes y después la seguridad democrática, en lugar de transformarnos hemos dejado multiplicar y normalizar la corrupción, la impunidad, la ilegalidad, la informalidad y los efectos nocivos de un narcoterrorismo disfrazado de ideología de izquierda. Nos gobierna el crimen organizado y corremos el riesgo de que se consolide el caos y la miseria que causa el modelo narco-SSXXI.

Cuando hay determinación política responsable de hacer las cosas bien, en derecho las cosas se pueden deshacer de la misma forma en que se hacen, sin necesidad de comprar conciencias, de violentar las leyes ni de acudir al clientelismo.

Para que el país funcione y haya efectividad en el desarrollo, la construcción de políticas públicas implica voluntad de servicio, de mejorar lo que ha dado resultado y enmendar los errores cometidos, eliminar las conductas e iniciativas que han permitido el desprestigio de un parlamento dedicado al debate ideológico, eliminar lo que no es compatible con el sistema de libertades, y adoptar legislaciones que atiendan las necesidades de la gente.

Si queremos democracia, necesitamos un parlamento innovador, que trabaje en equipo con el administrativo por el bien común, capaz de enfocarse en el fortalecimiento institucional por medio de la recuperación ética y moral, la innovación conceptual y tecnológica en la operatividad del Estado y así contener una cleptocracia que se nutre de la dependencia entre de poderes.

En nuestro caso innovar es tan simple como respetar y hacer cumplir la ley y el debido gobierno corporativo, asumir la digitalización del Estado, capacitar y calificar a todos los servidores públicos, preservar la ortodoxia en el manejo macroeconómico, crear incentivos a la inversión, y evitar vacíos legislativos obligando a todo servidor público a presentar un parte médico de salud física y mental, un pasado judicial y unos conocimientos acreditados con resultados.

Colombia necesita emprender un cambio cultural que eleve su conciencia ética y educativa. Lo demás son habladurías, cháchara, paja para lograr beneficios, figuración y vanaglorias individuales, que reducen el debate electoral a una contienda de loritos en una estaca haciendo bulla a ver quién “parlotea” más duro.

Recordemos que no hay libertad sin límites legales que impidan los abusos propios del libertinaje. Que la equidad consiste en darle a cada uno lo que le corresponde sin pretender que todos seamos lo mismo, mientras la igualdad solo aplica ante la ley y la generación de oportunidades.

La seguridad es el cimiento de la legalidad y la justicia como aplicación igualitaria del derecho, no de la distribución igualitaria del empobrecimiento. Comprobado está que las sociedades se descarrilan y no pueden rodar libres y de manera ordenada las democracias, sin generación de riqueza que financie el desarrollo.

Colombia sabe mejor que nadie que una sociedad que no es segura no puede ser justa, no puede educarse, ni formar una cultura fundamentada en la ética de trabajo en equipo. La mejor definición de seguridad es el respeto a la ley y la justa medida de libertad y orden; no la trampa individualista, el rebusque, el engaño y la violencia.

Uribe es el único verdadero enemigo político que reconocen Petro, Cepeda y sus aliados criminales, pues saben que no lo pueden comprar ni engañar, y porque es el único que ha demostrado que sin seguridad democrática fracasan la legalidad y justicia.

¿Por qué somos tan soberbios e individualistas y estamos obstinados en ir divididos a una elección sin garantías, en lugar de dejar a Uribe comandar las banderas de la libertad y el orden, mientras podemos volver a una democracia funcional?

Votemos bien en marzo porque lejos están de la justicia social, las ideas revaluadas del comunismo, el socialismo Castro-Chavista, el populismo y el progresismo, que parten del odio de clases enmascarado de clamores de igualdad.

La inseguridad en tiempos de Cepeda

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Sin entrar a diagnosticar lo que ya es de dominio público, preocupa a los colombianos lo que piensan los candidatos más opcionados a la presidencia sobre el problema prioritario: ¿cómo garantizar la seguridad de la población, deteriorada de manera desproporcionada durante el régimen petrista?

El heredero de Petro y candidato de las FARC, Iván Cepeda, se ha negado a debatir con su principal oponente, el doctor Abelardo de la Espriella, sus propuestas a los colombianos y en sus intervenciones poco manifiesta sobre tan preocupante tema.

Cepeda enfoca el problema de la inseguridad en Colombia desde una perspectiva de transformación estructural, abogando por superar el enfoque militarista del Estado para convertirlo en un "Estado social de derecho". Propone la defensa de la vida y la movilización popular, junto con proyectos sociales y el desarrollo rural, como herramientas clave para enfrentar la violencia subyacente.

* Reforma estructural: propone reestructurar la fuerza pública, argumentando que debe dejar de operar bajo un enfoque de guerra, incluso en la seguridad ciudadana.

* Paz y derechos humanos: busca conectar las políticas de seguridad con la defensa de los derechos humanos y la implementación de la "paz total".

* Solución social: enfatiza que la seguridad no es solo un tema militar, sino de cerrar las brechas de desigualdad y pobreza.

* Enfoque territorial: apoya la inversión en zonas históricamente afectadas por el conflicto, como el Catatumbo.

En resumen, Cepeda defiende una política de paz y seguridad que combina la negociación con el cambio social para combatir la raíz de la violencia.

En estos más de tres años, el electorado ha visto el fortalecimiento de los grupos armados, y el aumento de delitos como el secuestro, la extorsión y el reclutamiento forzado de niños. Para muchos, es el fracaso de la política de paz total, de la que Cepeda fue arquitecto.

Al respecto publica El País/50: (León) Valencia añade que Petro, a pesar del evidente fracaso de la paz total, ha mantenido una mesa de diálogo en Qatar con el grupo armado más grande del país, el Clan del Golfo para que no escale la violencia en tiempo de campaña. Su estrategia es tenerlos ahí para apaciguar un poco el momento, pero Cepeda necesita inventarse un cuento adicional para tomar distancia”.

Senadores de oposición organizaron un debate de control político contra el Gobierno por la revelación de Noticias Caracol de que disidentes al mando de alias Calarcá infiltraron altos cargos en el Ejército y la Dirección Nacional de Inteligencia. Son disidentes que, anotó la senadora uribista Paloma Valencia, también precandidata presidencial, tiene una mesa de negociaciones con el gobierno bajo la paz total. Sus ataques no se limitaron al presidente. “Bienvenido, senador Cepeda, siquiera regresa a este recinto, donde cada vez que hablamos de los problemas de la paz total, donde aparece su firma, usted no está aquí para responder”, dijo en su intervención.

Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, ha seguido de cerca la paz total y coincide en la dificultad que enfrenta Cepeda por esa desprestigiada política: En 2022, el senador editó y lideró un borrador de documento que inspiró la apuesta del Gobierno por negociar en simultáneo con todos los armados, y hacer ceses al fuego con ellos para frenar la crisis humanitaria, explica Arias. También aportó los contactos logísticos internacionales para apoyar los procesos, e impulsó la ley de paz total que dio al Gobierno las herramientas para avanzar. Luego fue una voz clave en la fallida negociación con la guerrilla del ELN.

Vale la pena aclarar:

a. La reforma estructural de la Fuerza Pública consiste, según sus propias palabras, en incorporar los efectivos de las FARC a las fuerzas militares. Es el aterrador futuro que le espera a Colombia si este funesto personaje llega a la presidencia.

b. El fortalecimiento de la llamada “paz total”, a la que el pueblo conoce como “paz mortal” redundará en la toma de la totalidad del territorio nacional por las bandas narcoterroristas que apoyan la candidatura de Cepeda. Hasta el propio candidato reconoce el deterioro de la seguridad durante el régimen petrista, pero insiste en perpetuar la fórmula maldita de la negociación indefinida con los grupos armados y la desnaturalización de la función militar que cumplen las fuerzas armadas, por mandato constitucional, de acuerdo con el fin primordial para el cual fueron creadas.

c. Acude a la defensa de los derechos humanos como base de su programa de seguridad, aunque jamás en su prolongada vida pública se le ha conocido una manifestación suya de protesta por los genocidios, masacres, toma de poblaciones, ataques con explosivos a la población civil y demás actos de barbarie cometidos durante seis décadas por los grupos narcoterroristas a los que con tanta ardentía defiende. ¿Es que los campesinos, trabajadores, empresarios, profesionales, estudiantes, amas de casa, menores de edad, sacrificados por la narcoguerrilla carecen de derechos humanos? o ¿es que solamente la izquierda radical y sus aliados guerrilleros pueden reclamar por sus derechos humanos como el de la vida?

d. Trata de desviar el tema de inseguridad trayendo a colación el tema del cambio social. Sin embargo, después de 3 años y medio de gobierno de la izquierda que representa Cepeda, el resultado no puede ser peor para las clases populares. El régimen destrozó la seguridad social para apoderarse de sus recursos, hostilizó al sector productivo para desestimular la creación de empleo y crear un ejército de desocupados dedicados al “rebusque”, se ha gastado enormes recursos en aumento de las nóminas con fines electorales, suprimiendo las obras planeadas para servicio de las comunidades, disparó la curva tributaria llevando a la quiebra a los pequeños y medianos emprendedores, y ahora nos habla Cepeda de “cambio social” para justificar el cambio de misión de las fuerzas armadas.

En contraste con lo anterior, el doctor Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento “Defensores de la Patria” ha propuesto en materia de seguridad lo siguiente, en entrevista con Noticias Caracol :

El candidato sostiene que el principal «combustible» de la criminalidad es el narcotráfico: ‘tenemos 330.000 hectáreas de coca en plata blanca. Nunca antes el crimen organizado había tenido tantos recursos. Entonces, lo primero que tenemos que empezar a hacer para retomar la seguridad, porque la fuente de toda forma de violencia es la coca, es fumigar de entrada. En ese sentido, propone retomar la fumigación aérea (usando bioherbicidas y drones) y bombardear campamentos guerrilleros tras fortalecer la inteligencia militar’. Planea, por otro lado, implementar un «Plan Colombia 2», por medio de lazos estratégicos con Estados Unidos e Israel para dotar a la fuerza pública de tecnología de punta, como inteligencia artificial.”

El Noticiero 90 minutos publicó: “El candidato (De la Espriella) afirmó que la prioridad debe ser restablecer la seguridad, al señalar que sin ella no es posible avanzar en ningún otro frente. Explicó que garantizar seguridad tanto física como jurídica permite generar confianza entre los inversionistas y atraer capital al territorio”.

A su vez, indicó que “esa inversión se traduce en mayores recursos para impulsar programas sociales a través de los impuestos, siempre y cuando se combata la corrupción y se asegure un manejo transparente de los recursos públicos, lo que finalmente contribuye a fortalecer la cohesión social.”

Sus planteamientos han sido absolutamente coherentes con el reto patriótico de convertir a Colombia en un lugar seguro para vivir, un país atractivo para invertir y una sociedad amigable con todo aquél comprometido a respetar la ley, así como la vida y los derechos de sus conciudadanos.

Considera necesaria la eliminación de la JEP, convertido en una agencia política para absolver criminales y perseguir a integrantes de la fuerza pública y opositores al régimen marxistaleninista. Debe aprobarse una reforma a las normas penales para castigar con mano dura al terrorismo, el narcotráfico, la corrupción, el reclutamiento de menores por la guerrilla y las agresiones a la fuerza pública.

Hay que actualizar la administración de justicia para que cumpla a cabalidad y dentro de los términos legales con sus tareas.

Se debe modernizar el sistema carcelario con un plan de construcción de cárceles de alta seguridad donde los reclusos no puedan seguir delinquiendo y entregar su vigilancia los veteranos de la fuerza pública.

Recuperar la inteligencia militar, fortalecer las finanzas de la fuerza pública, modernizar sus equipos y armamentos y, utilizando las tecnologías más avanzadas, aumentar sus efectivos y respaldar jurídicamente a sus integrantes. En la actualidad, los equipos especializados del candidato estudian las medidas que se adoptarán a partir del 7 de agosto de 2026 y las que se someterán a consideración del Congreso.

Como puede observarse, es bien diferente el panorama, si nuestra seguridad y la de nuestras familias queda a merced de Cepeda y sus compinches. Pero es una tarea de todos impedirlo: Trabajemos diariamente buscando afiliados al movimiento “Defensores de la Patria”, no distraigamos nuestra atención en aquellos candidatos que se mueven por sus codicias personales, no por el bien común de los colombianos, no participemos en consultas que solo buscan desplazar a Abelardo de la primera vuelta por parte de aspirantes sin opciones reales de triunfo. Nuestro voto debe ser por nuestra supervivencia y la del país, no por nuestros gustos personales ni mucho menos por las engañosas narrativas que tratan de conquistarnos. Tampoco olvidemos la elección de congresistas. Votemos solo por aquellos que respaldan sin temor el plan de seguridad de Abelardo. No podemos equivocarnos a última hora.