jueves, 12 de marzo de 2026

La lección de Guillermo León Valencia sobre el orden público

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Entre muchos grandes recuerdos de juventud conservo los referentes a los orígenes del Frente Nacional, la Presidencia de Guillermo León Valencia y correrías políticas que hice con Ignacio Valencia López por caminos de Antioquia.

Quizá por eso vuelve una anécdota del presidente Valencia: al periodista que le pregunta si es partidario de los diálogos con los alzados en armas, responde:

Sí, desde luego. Ese intercambio debe tener lugar en una oficina pública, donde el juez interroga al guerrillero, y luego, de acuerdo con la Ley, le impone la pena correspondiente a los delitos cometidos.

La dignidad en el país de las sillas

Rafael Uribe Uribe

Rafael Uribe Uribe

En Colombia, la dignidad humana dejó de medirse por los derechos y comenzó a medirse por el mobiliario en los centros de salud. Esta dolorosa realidad se hizo evidente cuando mi hijo, en fase terminal de cáncer, tuvo que pasar cuatro días sentado en una silla, porque no había camillas. Durante ese tiempo, el dolor era una constante, y la respuesta de las instituciones se repetía como un mantra: no hay, no alcanza, no se puede. Así, la resignación parece haberse convertido en una política pública. Después de mover cielo y tierra se logró su traslado a una habitación compartida mientras puede remitirse a otra clínica de cuidados paliativos, si es que la suerte ayuda con una habitación disponible.

En una de mis visitas a la clínica, la desesperación me llevó casi al infarto. Por los pasillos había más de cien pacientes en camillas y sillas en un espacio colapsado que recordaba a un escenario de guerra. El país entero se ha transformado en una sala de espera interminable. Como tantos otros, mi hijo fue condenado a una silla, porque el sistema así lo decidió. Se trata de una verdadera tragedia, un crimen de lesa humanidad.

Lo que presencié es la consecuencia directa de un sistema de salud que está siendo desmantelado pieza por pieza. No hace falta ser un experto; basta con entrar a una clínica y percibir el colapso. Mientras se habla de “transformación”, lo único que de verdad cambia es la desesperación de los enfermos. Las promesas de “salvar el sistema” solo salvan el discurso, y se culpa al pasado, el presente se deteriora en los pasillos de los hospitales.

La destrucción del sistema de salud no es una metáfora, es una realidad tangible. Se manifiesta en la falta de insumos, la improvisación permanente, la burocracia asfixiante y la incapacidad de garantizar lo mínimo indispensable. En cualquier país civilizado, lo mínimo sería que un paciente terminal no tuviera que pasar cuatro días en una silla.

Lo que vi fue una radiografía brutal: un Estado que juega a la revolución poniendo en riesgo la vida de los ciudadanos, un sistema que se desangra y una ciudadanía obligada a agradecer lo que antes era básico. La silla de mi hijo dejó de ser una simple anécdota para convertirse en un símbolo del derrumbe de un país, donde la ideología prevalece.

Duele escribir estas palabras, pero duele mucho más vivir esta experiencia. Duele ver que la vida de un ser querido depende de un sistema que ya no funciona. Duele saber que, mientras los discursos se inflan, los pacientes se sientan, y esperan, y esperan, y esperan.

A pesar del colapso y la precariedad, la clínica a la que acudimos sobresale por la calidad de atención y el compromiso de médicos y enfermeras, quienes se esfuerzan diariamente por ofrecer el mejor cuidado posible a los pacientes. Sin embargo, su labor se ve gravemente dificultada por la falta de recursos, la burocracia y la decadencia del sistema sanitario, que impide el cumplimiento de lo mínimo necesario.

El Rincón de Dios

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mateo 5:4.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Conversatorio con Lucrecia Piedrahíta Orrego


Antonio Montoya H.
La arquitecta, museógrafa y curadora colombiana Lucrecia Piedrahíta Orrego aceptó la invitación de El Pensamiento al Aire para participar en el conversatorio de la semana. En esta oportunidad, entre otros aspectos de sus éxitos académicos y profesionales, nos habla de la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín, de la que fue curadora. No dejes de verlo.

Se ha consolidado como una de las figuras más influyentes en la gestión cultural y el pensamiento artístico en Medellín y Colombia. Egresada de Arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana, es además museóloga de la Universidad Internacional del Arte de Florencia (Italia) y especialista en Periodismo Urbano y Estudios Políticos, con estudios de maestría en arquitectura y teoría crítica. A lo largo de más de dos décadas ha desarrollado proyectos curatoriales y museográficos a escala urbana, además de desempeñarse como docente, conferencista y gestora cultural. En su trayectoria profesional destacan cargos como directora y curadora del Museo de Antioquia, desde donde impulsó el proyecto cultural “Medellín Ciudad Botero”, y la dirección del Festival Internacional de Arte Ciudad de Medellín, que promovió la instalación de obras de arte urbano en el espacio público. También ha sido reconocida entre los 10 Ejecutivos Jóvenes de Colombia en logros culturales por la Cámara Junior de Colombia y ha participado en proyectos editoriales y académicos internacionales relacionados con arte y cultura. Recientemente, Piedrahíta fue curadora de la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (Bi_AM 2025), evento que reunió exposiciones, intervenciones urbanas y programas académicos con el propósito de reflexionar sobre la relación entre arte, ciudad y sociedad contemporánea.

Elecciones: lo bueno, lo malo y lo feo

José Alvear Sanín

Los comicios del 8 de marzo serán, es obvio, objeto de infinidad de comentarios, no solamente por el necesario análisis de los resultados. La dinámica política, lógicamente ha cambiado, y el debate presidencial se decanta, como consecuencia de las opciones que resultan de las consultas.

Me atrevo a hacer algunos comentarios a vuelapluma:

Lo bueno

1. Estancamiento electoral del comunismo: a pesar de cuatro años de preparación del fraude —treinta y pico de billones de contratación indebida para “aceitar” las elecciones, multitud de bodegas y 74 frecuencias radiales de la Radio Nacional de Colombia y de centenares de municipios entregados a guerrillas, combos y narcos—, los resultados para el Pacto Histórico, en torno al 24 % de los votantes, son los habituales para Congreso.

2. Recuperación del Centro Democrático: no solo crece en Senado y Cámara, sino que su débil precandidata presidencial sale convertida en una posible opción presidencial, porque en la Gran Consulta obtuvo un espléndido resultado, con mayor número de votos que el Pacto Histórico en el Senado. Paloma es la gran vencedora de la jornada.

3. Mientras afortunadamente desaparecen de la escena personajillos como Juan Manuel Galán, Juan Carlos Pinzón, Mauricio Cárdenas, Viki Dávila, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria y David Luna, se queman figuras valerosas, como Lina María Garrido y Miguel Polo Polo. Pero en cambio, emerge Daniel Briceño, joven de innegable porvenir, posible candidato vicepresidencial ahora y probable aspirante presidencial para 2030.

4. Después de estas elecciones se puede prever que, en mayo 31, el primer lugar se lo disputarán Abelardo y Paloma, relegando a Cepeda al tercer puesto. No debemos desconocer que los votos de Paloma en la Gran Consulta superan los que obtuvo Cepeda en el simulacro de consulta que lo hizo candidato a finales del año pasado.

Lo malo

1. A pesar de la importancia que revestía la elección de Congreso en los momentos más críticos de la historia patria, la abstención electoral fue lamentable. La participación en 2018 fue de 49.3 %; de 48.45 % en 2022, y ahora retrocede al 42.1 %. En un país donde se abstiene el 51.9 % del censo, el futuro de la democracia sigue siendo incierto.

2. La fragmentación del Congreso con varios partidos y muchas clientelas, hará imposible al próximo gobierno sacar adelante las reformas necesarias para la reconstrucción nacional, sin tener que repartir algún tipo de mermelada.

Lo feo

1. La emergencia de una apreciable fuerza política basada en la orientación sexual de los votantes.

2. El predominio electoral del comunismo en el suroeste del país, debido al constreñimiento, la minga y los grupos armados terroristas y mafiosos, que responden a la estrategia revolucionaria del actual gobierno.

3. La obstinación de Petro, propia de su talante de rufián, en impugnar los resultados en unas elecciones diáfanas.

Espumas que se van

 Pedro Juan González Carvajal

Pedro Juan González Carvajal

Ahora que estamos celebrando los 350 años de la fundación de Medellín, y rescatando del olvido ciertos establecimientos que sirvieron como escenario de variados tipos de reuniones alrededor de una muy buena comida y una muy buena atención, traigo los nombres de algunos restaurantes y cafeterías que en su época marcaron verdaderos hitos y que hoy ya hacen parte solamente del pasado.

Entre algunos de los restaurantes y cafeterías famosos se encuentran: El Salvatore, Doña María, Los Tambos, Manhatan, Las Cuatro Estaciones,  Los Cristales, Finale, La Orquídea,  La Fragata,  El Cardesco, Montenevado, Fuente Azul, El Colmado, Guadalajara, El Peñazco, La Tranquera, Choza Mar, El Postillón, El Candil, La Sombrilla, El Tonino, La Yerra, La Estación, Los Recuerdos, Acuarius, Tramezini, La Tratoria, San Jorge, El Palacio Egipcio, Zorba, Boogaloo, Julios, El Bar de la 21 y obviamente, Palazetto, La Margarita, Podestá, El Ché, Hatoviejo, Salón Versalles, Mondongos, Café le Gris, Bupos y el exquisito Frutos del Mar aún en funcionamiento.

Sobreviven afortunadamente Santa Helena, Santa Clara, y El Astor como reposterías emblemáticas y simbólicas.

El pollo también ha tenido su evolución pasando por La Sorpresa, La Caldera, Pollos Mario, Pollos Frisby, Pollos Maruja, Pollos Claudio y KFC.

La aparición de productos como Helados Mimos, las pizzerías, los submarinos, y los Pasteles de El Tejadito.

Discotecas como La Tranquera, 2001, El Camello Verde, Fujiyama, El Tambo de Aná, Chupa Chups, El Templo de la 70, Aquarius, Kevins, entre otras, eran punto de referencia los fines de semana.

Bares como El Vesubio, El Ganadero, Las Américas, La Bastilla, Morabar, Las Brisas, eran verdaderos referentes de la época.

Lugares de dudosa reputación como Lovaina, Marta Pintuco y la Cueva del Oso.

Grilles como Grill de las Estrellas, Ali Kan, Jardin Clarita, Claro de Luna, El Jordán, Dino Rojo, eran infaltables.

Lugares de tango como El Abasto Tango, La Casa Gardeliana, El Patio del Tango, El Rancho de Irusta, Málaga, Homero Manzi.

Establecimientos juveniles como Camasuelta, Cocodrulo, Flot, Lauros, Julios, dieron mucho de qué hablar.

Cantantes emblemáticos como Carlos Arturo, Fernando González, Fausto, Jaime Galé y Lorena, entre otros.

Conjuntos musicales como los Ayer”s, Los Médicos, Los Éxitos, Los Golden Boys, Los Graduados, Los Black Stars, Edmundo Arias, Fruko y sus Tesos, Los Hispanos, El Combo de las Estrellas, entre otros muchos. 

Igualmente, Clubes sociales como el Club Unión, El Rodeo, el Club Medellín, el Cazadiana, Los Ánades, el Club de Ejecutivos, Club de Profesionales, fueron testigos de grandes sucesos sociales, políticos y económicos, convirtiéndose en centros de decisión de la época.

De igual manera teatros como el Bolívar, el Junín y el Pablo Tobón Uribe sirvieron de escenarios para grandes eventos artísticos y culturales, teniendo hoy como epicentro al Metropolitano.

Teatros de cine como El Cid, El Ópera, el Avenida, Colombia, América, Rívoli, Tropicana, Odeón, Libia, entre otros, hacían parte de la labor de entretenimiento habitual.

Hoteles como Nutibara, Amarú, Europa Normandie, Eupacla, Salvatore, Ambassador, Gran Hotel, Intercontinental sirvieron de punto de llegada a los distintos visitantes.  

Cementerios como San Lorenzo, San Pedro, Campos de Paz y Montesacro.

Así mismo, almacenes de cadena como El Tía, Caravana, El Kilo, El Ley, y otros como Xócimos, Flamingo, La Primavera, Citanova, abrieron paso a la llegada de grandes establecimientos como Almacenes Éxito.   

Tímidamente fueron llegando los centros comerciales, siendo San Diego y Oviedo los pioneros.

En vehículos el R-4, el Simca, el Zastava, Topolino, Comando, entre otros, estaban a la moda.

Hay que mencionar que el haber sido la sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1978 sirvió como detonante para la modernización y la construcción de escenarios deportivos.

Hitos como la Copa Libertadores del Atlético Nacional en 1989, la fundación de INEXMODA, la generosa donación del Maestro Botero y la habilitación de un bello espacio histórico para albergar parte de su obra, así como la inauguración de La Alpujarra, de TELEANTIOQUIA, de TELEMEDELLIN, del METRO, de las sedes de  EPM y BANCOLOMBIA, de los METROCABLES, del TRANVIA, y las varias ampliaciones del Estadio Atanasio Girardot, por solo mencionar algunas obras físicas, dan cuenta del liderazgo y la pujanza con la que hemos potenciado nuestra ciudad.

Ni que hablar de la pujanza empresarial y de las organizaciones sociales que han impulsado la economía y el tejido socio político económico de la ciudad.

martes, 10 de marzo de 2026

¿Dónde quedaron los intereses superiores de la patria?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No obstante, las expresiones de triunfalismo que pululan después de la jornada electoral del pasado domingo, me queda una gravísima preocupación por el futuro del país.

Como lo habíamos pronosticado, el despliegue publicitario que acompañó la convocatoria a votar en las consultas partidistas condujo a una general confusión en las masas de votantes acostumbradas a las dos vueltas para la elección de presidente. No entendieron lo de las consultas como lo que verdaderamente son: un pacto entre un grupo de ciudadanos para respaldar la aspiración del partícipe que alcance la mayor votación. Como lo expresamos en su momento, no los unía el interés supremo del país, o la defensa de principios o valores conculcados por el actual régimen. No. Su objetivo primordial ha sido puramente electorero: “si carezco de la fuerza electoral para ser presidente (o presidenta), me uno a otros para lograrlo”. Y así ocurrió en el seno de la consulta llamada por algunos de “derecha” o de “centroderecha”. Fueron los más votados Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.

Desde que se conoció el resultado, ha comenzado a tomar forma la fórmula de Paloma a la Presidencia y Oviedo a la Vicepresidencia, Se ha llegado a afirmar que la solución para los males de Colombia es contar con una mujer en la Presidencia y un homosexual en la Vicepresidencia. No cuentan para nada sus antecedentes políticos, su formación ideológica, su posición frente a la destrucción de nuestras instituciones bajo la tiranía de extrema izquierda; todo lo validan mediante su género o sus inclinaciones sexuales.

Escuchando las kilométricas transmisiones del recuento de votos y la interpretación que los candidatos y periodistas hicieron de los resultados queda un gran vacío conceptual. Se pudo constatar que los candidatos más votados fueron los beneficiarios de las corruptas maquinarias electoreras, con honrosas excepciones como las de Daniel Briceño y Enrique Gómez Martínez. Nunca habíamos presenciado un trasiego de dinero efectivo en todo el territorio nacional presumiblemente para la compra de votos.

Echamos de menos un análisis serio sobre lo trascendental: conocidos los resultados de las urnas ¿cuál será la suerte del país? ¿Cuál debe ser el camino por seguir si queremos persistir en nuestro noble propósito de defender la Patria de la tiranía neocomunista representada por Cepeda, el heredero de Petro y candidato de las FARC?

Nuestro aciago augurio se cumplió: la izquierda irá unida a la primera vuelta pues no resultó ningún rival de peso que pudiera preocupar al camarada Cepeda “el silencioso”. En cambio, los partidarios del orden, de la democracia y del Estado de derecho, concurriremos divididos entre los partidarios de “el Tigre” Abelardo y los de Paloma, ahora crecida con el respaldo de sus socios en la consulta partidista.

No entendemos cómo algunos comentaristas consideran que ese escenario favorece la derrota de Cepeda cuando es exactamente lo contrario. Siempre que una fuerza se divide para enfrentar un enemigo totalmente unido, la primera lleva las de perder. Así se consigna en la historia de los pueblos y así lo hemos vivido en nuestra reciente política. ¿Cuándo aprenderemos a aplicar la razón antes de opinar?

Seamos claros: hoy comienza la carrera hacia la Presidencia, pero ya Abelardo cuenta con un movimiento mayoritario, expresado en las firmas obtenidas directamente, no a través de empresas intermediarias. La multitud de eventos con miles de adeptos así lo confirman. Quienes a ellos asisten lo hacen con fervor patriótico, sin recibir dinero ni refrigerios, convencidos de que Abelardo es la solución para un país en el más absoluto desmoronamiento moral y material.

Los partidarios de Abelardo no podemos, por principios, unirnos al grupo que eligió a Paloma como su candidata, pues no comulgamos con la políticas de transacción, diálogo y alcahuetería con el crimen, el narcotráfico, la corrupción que pregonan Oviedo y sus compadres. Ahora nos hablan de unidad pero rechazaron a Abelardo cuando quiso hacer parte de un verdadero grupo de derecha, lo maltrataron tildándolo de “extrema derecha” e ignoraron su propuesta de escoger desde hace varios meses un candidato único a través de una encuesta que evitara el millonario costo de la consulta más el pago por reposiciones de votos a los precandidatos.

Si aplicáramos la razón en busca de lo mejor para los superiores intereses de la República, la doctora Paloma Valencia debería unirse a Abelardo de la Espriella para enfrentar con éxito al silencioso Cepeda y vencerlo en la primera vuelta. Pero eso no va a suceder. Pueden más los egos y la codicia que el futuro del país. Tendremos que conformarnos con que cada uno siga su camino: Abelardo en su patriótica causa de defender la Patria, con coraje y sin miedo frente al más violento de los enemigos, por un lado, y Paloma con sus nuevos amigos procedentes de la vieja politiquería, defensores del humillante acuerdo de La Habana y santistas mimetizados ahora de antipetristas.

No hay que temer al fracaso ante este nuevo obstáculo. Como decía uno de los maestros del estoicismo:

“Porque la inteligencia derriba y desplaza todo lo que obstaculiza su actividad encaminada al objetivo propuesto, y se convierte en acción lo que retenía esta acción, y en camino lo que obstaculizaba ese camino”. (Marco Aurelio, Meditaciones)

Palabras que limitan

Pedro Juan González Carvajal

Pedro Juan González Carvajal

Hace poco, orientando una actividad académica, me di cuenta de que en pocas frases había repetido varias veces la palabra “tema”. Me detuve y pregunté al auditorio: ¿Cuáles palabras utilizábamos antes de que “tema” invadiera nuestro lenguaje cotidiano en todas las esferas?

A los asistentes les pareció interesante “el tema” y me siguieron el juego: aparecieron aspecto, asunto, temática, elemento y algunas otras más.

Lo cierto es que, de tanto en tanto, llegan unas palabras que no son incorrectas pero que se generalizan de tal manera que las involucramos hasta involuntariamente, sobre todo, en nuestra comunicación verbal y se convierten en fatigosas y limitativas.

Algo parecido sucede con la palabra resiliencia, bonita y de profundo significado, con su origen en la física, que de un tiempo a la fecha se repite incesantemente de manera exagerada y abusiva. Yo conocía la palabra, pero el primer recuerdo que tengo de su uso recurrente fue en boca de Juan Carlos Osorio cuando en las finales de la liga de fútbol del primer semestre del 2013, su equipo, Nacional, había estado cinco veces al borde de la eliminación y se superó, llegó a la final y fue campeón.

Bueno, eso sí parece ser resiliencia, pero, sin duda, la palabra le queda grande a la superación de cualquier mínimo tropiezo que se tenga: Pedro se recuperó de la gripa que tenía, ¡Qué ejemplo de resiliencia!

Otra que llegó, aparentemente para quedarse, y se convirtió en muletilla medio molesta es ¡Total! Así, con signos de admiración.

-          * ¿Te gustó el partido de la selección?  ¡Total!

-          * En Colombia solo se compara al mal gobierno, la mala oposición. ¡Total!

  * Qué tristeza tantos desastres por el invierno. ¡Total!

-            ¿Te gusta el “tema” del uso exagerado de las palabras tema, resiliencia y total?  ¡Total!

Cabría también el uso de ciertos tecnicismos como estar en modo trabajo o estar en modo descanso.

Ni mencionar la frase de cajón más empleada de manera casi que automática.

¿Cómo estás?

Yo bien ¿y tú?

Ni qué hablar de los procesos, ni de los ejercicios de inclusión, ni de las mesas de trabajo.

En su momento términos como significativo, articular, coordinar, problemática y relacionamiento eran invitados permanentes dentro de los discursos, presentaciones, disertaciones, charlas, conferencias y clases.

Cada época trae su afán, sus propias modas y también sus bobadas.