miércoles, 17 de junio de 2026
Conversatorio con Deimer Flórez
De cara al porvenir: normalizar lo que se repite
Hace algunos años, después de un
largo tiempo de conflicto interno en Colombia, algunos analistas hablaban de
que la guerrilla se había convertido en “parte del paisaje”, puesto que
nos habíamos acostumbrado a coexistir con ella.
Hoy por hoy, la guerrilla crece
y han aparecido nuevos actores del conflicto con distintas denominaciones y un
común denominador: el narcotráfico.
Es común que se presenten diariamente
actos terroristas, tomas de poblaciones, atentados permanentes contra la fuerza
pública y la población civil, aumentan las extorsiones, los secuestros, el
sicariato indiscriminado y el asesinato de líderes sociales, y todos tan
campantes, Gobierno y ciudadanía nos limitamos con conversar y comentar sobre
el “acontecimiento nefasto del día” y a comparar con las estadística o
datos oficiales del año anterior o del año en curso, es decir, aprendimos a
coexistir y convivir con los agentes que actúan por fuera de la ley y a tener
un Estado débil conformado por gobiernos torpes y timoratos.
No es que nos contentemos o nos
tranquilicemos con que el dato esté por encima o por debajo del período con el
cual se compara. Es que ese dato actual debe ser CERO para el total de
víctimas de cualquier tipo de agresión.
Yo ya estoy mamado de oír las
declaraciones y las explicaciones insulsas y repetidas ―como si fuera un guion
previamente preparado― del presidente de turno, de los ministros, de los
generales, de los comandantes de ejército y policía, de la Fiscalía, de la
Defensoría del Pueblo, de funcionarios de nivel alto, medio y bajo, de prelados
y de simples ciudadanos que anuncian lo de siempre: consejos de seguridad
extraordinarios, investigaciones exhaustivas, aumento del pie de fuerza
(trasladándola de un lugar a otro como Simón el Bobito que sugiere abrir un
hueco para poder echar allí un volumen de tierra que está expuesto), e
invitando a la convivencia.
Ni que hablar de la inseguridad
cotidiana en las distintas ciudades del país a través de la llamada
delincuencia común.
Este Estado fallido debe
reconocer que le quedó grande controlar el cien por ciento del territorio y lo
que se requiere son medidas extremas como la solicitud de ayuda a la ONU para
que mande los Cascos Azules, o solicitar de un “gobierno amigo”, ―comprometiendo
la soberanía nacional― a que nos ayude a salir del problema en términos
militares o de apoyo económico como ya lo hemos hecho con anterioridad, con
algunos resultados temporales.
La reubicación física de los comandos
del ejército trasladándolos a los epicentros del conflicto, la declaratoria de
Ley Marcial en territorios y departamentos neurálgicos, el llamado de la reserva
mientras se capacitan nuevos contingentes, son medidas que suenan como obvias
pero que no se han ensayado, creo yo, porque de pronto resolvemos el problema.
Y para complicar más el asunto,
el tema de la corrupción sigue creciendo de manera desbordada en todas las
instancias y en todos los niveles. Todos los días un nuevo escándalo y nuestro
aparato de justicia apenas si alcanza a judicializar, pero muy rara vez a
condenar.
En estos tiempos recientes el
asunto ha pasado de castaño a oscuro, se ha salido de madre y no pasa nada.
¿Nos volvimos todos cómplices de
la corrupción?
¿Qué medidas se están tomando?
¿Cuáles son los ladrones de
cuello negro, blanco o rosado que ya están en la cárcel?
¿Quién asume la responsabilidad?
¿Se imaginan ustedes un joven
que estará pensando de tener o intentar tener un futuro en Colombia?
¡Qué cansancio!
¡Qué país miserable!
Sin embargo, tratemos de
perseverar asegurando que ¡todo sea por Colombia y nada sea contra Colombia!
martes, 16 de junio de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 150
En esta nueva edición de Sucesos de la Semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los acontecimientos que marcan la actualidad nacional e internacional: el inicio del Mundial de Fútbol 2026, la incertidumbre electoral en Perú, la visita del papa León XIV a España, el repunte de la inflación en Estados Unidos, la recta final de la campaña presidencial en Colombia y las advertencias sobre la llegada del fenómeno de El Niño. Los invitamos a ver este completo análisis en y conocer una mirada crítica y reflexiva sobre los temas que hoy ocupan la atención del mundo.
Los indecisos
Alberto Lleras Camargo fue uno de
los grandes presidentes de Colombia (1958-1962) cuando terminó la Dictadura de
Gustavo Rojas Pinilla y dio comienzo a la colaboración patriótica entre los
partidos Conservador y Liberal, el llamado Frente Nacional, diseñado por los
Acuerdos de Benidorm y Sitges, para que el país retornara a la vida civilizada
y democrática, y avanzara en una paz constructiva y duradera que terminara con
la violencia política que amenazó la existencia republicana entre 1934 y 1957.
Lleras Camargo siempre leyó sus
discursos para no dejarse llevar por la emoción de la masa. Liberal hasta la
médula, y girando un poco a la Izquierda. Ese Lleras Camargo le fue leal a
Alfonso López Pumarejo (1942-1946) en su segundo Gobierno, al punto de sofocar
un golpe de Estado durante el cual fue detenido López en Pasto. Cuando López
Pumarejo renunció en este Gobierno, Alberto Lleras Camargo terminó el mandato.
Alberto Lleras Camargo fue un
gran periodista, fundador de la OEA y su primer secretario general. Escribió en
noviembre de 1957: “…en el mundo hay dos grandes revoluciones industriales
en marcha: la capitalista, iniciada hace ciento cincuenta años, la comunista,
apenas hace unos treinta y cinco. La lucha entre esas dos revoluciones es
implacable, pero los instrumentos son idénticos, y curiosamente, ciertas
finalidades se aproximan cada vez más. Sólo que la capitalista produce en una
atmósfera de libertad, todo género de máquinas, bienes, servicios, de los
cuales deriva satisfacción y provecho tanto el que los produce como el que los consume
y emplea. Y la otra, al menos hasta ahora, se parece cada vez más a las
religiones bárbaras que sacrificaban continuamente seres humanos, cosechas y
ganados para apaciguar la inexhausta cólera de dioses de inescrutables
designios. Así, la revolución industrial capitalista tiene un aire alegre y un
ritmo optimista. Una competencia frenética y estimulante ofrece todos los días
nuevas máquinas y una serie de juguetes de dudoso interés práctico, que, sin
embargo, no son obligatorios para nadie, ni hacen otra cosa que producir más
trabajo, más salarios, más consumidores de juguetes. La vida, dentro de ese
ambiente, puede hacerse pueril, menos honda y sabia que lo que fue la de
ciertas castas sociales que heredaron las ventajas del ocio fecundo. Pero la gran
masa tiene por primera vez estos juguetes, y no conoció otros. La revolución
industrial comunista trabaja con la misma intensidad para producir, torpemente,
los mismos juguetes, servicios y bienes. Pero cada una de sus fábricas tiene
que apoyarse sobre millares de hombres armados, cárceles, persecuciones,
violencia estatal, porque es el Estado el empresario sin competencia interna
posible, y porque todo el poderío industrial no es sino uno de los resortes de
un mecanismo político de dominación minoritaria.” (Alberto Lleras Camargo;
Nuestra Revolución Industrial; Aedita Editores Ltda. Cromos; 1957; Pags 20 y
21)
Esta es la coyuntura en la que
estamos sometidos todos los colombianos este próximo 21 de junio: capitalismo o
comunismo.
Quería tener una mujer de presidenta
de Colombia y por esa razón, además de estar más en el Centro Político, voté
por Paloma Valencia y por Juan Daniel Oviedo. No llegaron a la segunda vuelta
presidencial. Creo, en mi opinión, que las dos vueltas presidenciales tienen un
objetivo: en la primera vuelta se vota por quien uno quiere; en la segunda
vuelta se vota contra quien uno no quiere.
Así las cosas, siendo una persona
del Centro Político, considerando los argumentos del Dr. Alberto Lleras
Camargo, dos veces presidente de Colombia, quien a pesar de estar en orillas
muy diferentes decidió viajar a Europa para reunirse con su enemigo político,
Laureano Gómez, para pacificar el país y poner el hombro juntos, hago público
mi voto en esta segunda vuelta presidencial por la fórmula Abelardo de la
Espriella y su excelente vicepresidente, José Manuel Restrepo. Estos
representan el capitalismo. Los otros dos representan el comunismo.
Dios, tu patria y tu familia cuentan contigo el 21 de junio
Luis Alfonso García Carmona
Cuentan contigo para
salvar nuestros principios espirituales que nos diferencian de la
barbarie; para defender nuestras tradiciones culturales que nos legaron
los fundadores de la nación; para devolver al país el pleno ejercicio de las libertades
y de los derechos fundamentales de las personas conculcadas por el Estado
totalitario y corrupto; para garantizar a los ciudadanos la seguridad en
los campos y en los centros urbanos; para reconstruir la nación en todos
los aspectos que deja destruidos la torpe y malintencionada gestión del
populismo de izquierda.
El mensaje es para los creyentes
en la fe católica y cristiana, cualquiera sea su rito, que ha sido nuestra
salvaguardia contra la toma del poder por el comunismo materialista que ha
pretendido sustituir la creencia en Dios por la enseñanza de la doctrina
marxista y de la ideología del LGTBI, la promoción del aborto y del cambio de
género en los menores de edad.
Para los trabajadores
asalariados e independientes, que ven cada vez más reducidos sus ingresos
gracias a la inflación y a los impuestos, que sufren la amenaza de la pérdida
de sus fuentes de trabajo por el torpe manejo de la economía y el derroche
fiscal del gobierno petrista y han perdido la esperanza de pensionarse
con las reformas aprobadas por la tiranía de Petro.
Para los beneficiarios
del sistema de salud colapsado por la obsesión gubernamental de intervenir
indebidamente en el manejo de sus recursos, impidiendo la oportuna entrega de
medicamentos y atención de los pacientes.
Para los pensionados
que corren peligro de no recibir oportunamente sus mesadas en el futuro, ya que
el Gobierno se ha empeñado en echar manos de los fondos de pensiones.
Para los empresarios,
especialmente los pequeños y medianos, que ven en peligro sus empresas con los
decretos del Gobierno que los obligan a pagar los beneficios que los sindicatos
negocien con las grandes empresas, lo que conducirá a todos a la quiebra. Se
añade esta desgracia a la alta tasa de tributación, la creación del impuesto al
patrimonio, el aumento de los costos laborales y fiscales, la exasperante
tramitología, los incrementos de los costos en servicios de energía y gas, la
extorsión a todos los niveles y en todas las regiones tolerada por las
autoridades, y la inseguridad física de los emprendedores, todo lo cual hace
casi imposible la generación de empleos en Colombia.
Para los veteranos
de la fuerza pública indignados con el injusto tratamiento judicial con sus
compañeros mientras se brinda total impunidad a la narcoguerrilla.
Para las madres
solteras más vulnerables que merecen una justa ayuda del Estado para
levantar sus familias.
Para los ancianos
que carecen de pensión y merecen se les aumente el subsidio estatal para
mejorar sus condiciones.
Para los campesinos
cansados de las falsas promesas de este Gobierno mentiroso y corrupto que ha
abandonado los planes de desarrollo del campo, donde está el futuro de
Colombia.
Para los obreros de
la construcción que pierden todos los días más oportunidades de laborar por
el cierre del plan de vivienda, la suspensión de inversiones de infraestructura
y la quiebra del Estado, sumido en la más elevada deuda de la historia del
país.
Para los transportadores
agobiados por el alza en combustibles y peajes, inseguridad en las carreteras e
indiferencia estatal frente a sus necesidades
Todos debemos responder
ese día histórico votando masivamente por la Patria milagro que
construiremos bajo la guía del “tigre” Abelardo de la Espriella,
llevando a nuestros familiares, amigos y allegados a que nos acompañen con su
voto por los Defensores de la Patria. Son muchas las razones por las que
debemos luchar.
No olvidemos que los
enemigos de la patria están preparando el más monstruoso fraude electoral que
incluye: constreñimiento a los votantes en las zonas con influencia
guerrillera, en las cuales ya ganó su candidato en la primera vuelta; masiva compra
de votos en ciudades y pueblos, con la aquiescencia de los órganos de
control: 24 000 funcionarios de la Fiscalía, Procuraduría y Contraloría, y
no hay un solo detenido por esos delitos; cambio de identidad del elector
pues la Registraduría no quiso poner en marcha la identificación biométrica
como se lo pedimos; contratación de un grupo de hackers bajo la dirección de un
oficial del ejército que trabaja para el gobierno para infiltrar los
resultados; preparación de un autogolpe de Estado, en el caso de que
les fallen todos los mecanismos de fraude.
Solamente con un
contundente resultado en las urnas podemos abortar tan pérfidos propósitos.
Está en nuestras manos pasar a la historia librando a Colombia de todos estos
males para que podamos gozar de tranquilidad, bienestar y esperanza en el
futuro de esta amada Patria.
Baño de ignacianidad
José Leonardo Rincón, S. J.
Cuando
planeé el viaje a Barcelona, mi intención principal fue visitar a mi amigo José
María Rambla, S. J., de quien les conté fue mi instructor de Tercera Probación,
una especie de segundo noviciado que ya adultos como jesuitas y antes de los
últimos votos o profesión solemne hacemos por espacio de varios meses.
A
José María no lo había vuelto a ver desde hace 25 años. Es un hombre muy reconocido
por ser una autoridad en materia de espiritualidad ignaciana: teólogo
espiritual ha sido maestro de novicios, escritor y varias veces instructor de
tercera probacion. La idea era visitarlo y compartir con él, pero nunca imaginé
que me tenía reservado un regalo de marca mayor: peregrinar por los lugares que
recorrió Ignacio de Loyola, nuestro fundador, por esta región. Así que por
espacio de día y medio anduvimos de visita en el monasterio de Monserrat, la
cueva de Manresa y la Barcelona antigua. Como si fuera poco me ha regalado dos
de sus últimas publicaciones: El arte de la amistad en San Ignacio y Barcelona
en la vida de San Ignacio. Con este “baño” quedó evidenciado entonces que
he actualizado mi sistema con la versión Ignatius2026.
Monserrat
o monte aserrado, queda a más de una hora en tren de Barcelona. Equivocado yo
pensaba que ese Monserrat era como nuestro Monserrate con la ciudad ahí pegada.
Es una formación montañosa de imponente altura. Los monjes benedictinos qué
acaban de cumplir 1000 años allí, en su momento fueron auténticos caprinos para
escalar aquello y asentarse frente a semejantes abismos. Hoy se accede en
carro, funicular o teleférico. La abadía es majestuosa en su construcción y
acabados, de exquisito gusto estético, armonía y orden en sus formas. Viven
poco más de 30 monjes y su abad es bastante joven. El santuario alberga a La
Moreneta, Nuestra Señora de Monserrat, esa imagen ante la cual Ignacio decidió
abandonar su vida pasada y comenzar una nueva. El Papa León estuvo al día
siguiente.
Manresa.
También confieso que estaba pifiado respecto de su ubicación. Creía yo que la
cueva estaba enclavada en aquellas montañas y no. Está media hora más adelante
en tren. Es un pueblo grande y la cueva, entonces al aire libre con el río
Cardoner al fondo, abajo, ahora queda encerrada en el subsuelo de un precioso edificio
que tiene Iglesia y habitaciones, antes casa de formación de jesuitas, hoy
centro de espiritualidad. Emocionante estar allí, palpar esas rocas que fueron
testigos de la iluminación que tuvo Ignacio y que le hizo ver claras las cosas y
entender todo como nunca pensó podría llegar a vivirlo.
Barcelona
antigua. Aprendí que la perfecta cuadrícula de la nueva se ubica en las afueras
de la amurallada antigua, de la cual quedan algunos vestigios. Sus calles
angostas y tortuosas conservan edificaciones de mil años o más. De seguro
Ignacio las recorrió más de una vez. Impactante Santa María del Mar, donde en
una puerta lateral se conserva el escalón donde Ignacio pedía limosna para
luego compartir lo recibido con los pobres y después ir a clase en una casa al
frente donde habitaba su tutor. Aquí Loyola entendió que debería prepararse,
senda académica que luego lo llevó a Alcalá y París, las mejores universidades
de su tiempo. Interesante enterarse de las amistades que aquí cultivó, varias
de ellas mujeres prestantes y ricas que lo patrocinaron e incluso quisieron
formar la rama femenina de la naciente Orden. Una de ellas lo logró y consta
que fue la primera y última también en ser jesuitina.
No
los canso más. Como les dije, hay mucho que contar. Esto apenas es un aperitivo
para animarse a venir y vivirlo directamente, como toda experiencia, única, con
sabor y coloridos propios.
viernes, 12 de junio de 2026
De Madrid a Barcelona
José Leonardo Rincón, S. J.
Mucho
es lo que uno puede contar, así que me voy a detener en lo que más me ha
impactado.
Toda
esta primera semana ha estado enmarcada por la visita de León XIV a España.
Hemos coincidido los primeros seis días, tanto en Madrid como en Barcelona. La
afluencia de gente ha sido multitudinaria a todos los eventos programados. Lo
he visto a través de la tele en su total sobriedad y sencillez, pero calando
con su mensaje. Inéditos los 7 minutos de aplausos en el parlamento español
donde hubo para dar y convidar a unos y a otros, y todos quedaron contentos. He
visitado los mismos sitios por dónde iba a pasar o ya había pasado. Me ha
admirado la organización y pulcritud en todo. Finalmente, he estado cerca suyo
en la Sagrada Familia, esa majestuosa obra de arte diseñada por Gaudí y que se
ha tomado cien años en concluirse. Escribiré capítulo aparte.
Les
decía que me he movido en trenes todo el tiempo. Trenes de alta velocidad, los
normales y los metros. Excelente la red ferroviaria, precios razonables y
distancias largas que se acortan. Maravilloso.
En
Zaragoza me encontré con dos amigos de vieja data, Delvys, colombiano, que me
acogió en su apartamento y José Luis, aragonés. Ambos de mis tiempos de
trabajos en escuela católica. Ya había estado allí hace años, pero fue bueno ir
de nuevo al Pilar y concelebrar la eucaristía en tan bello santuario mariano.
Tarde me enteré de que la hija de Luis Guillermo trabaja allí. ¡A pocos metros
y no sabía! Conocer el edificio del antiguo seminario y enterarme de que fue
regentado por la Compañía hasta la supresión. Dos figuras que pasaron por allí
me emocionaron: Baltasar Gracian, reconocido hasta hoy por las escuelas de
administración del mundo entero y José Pignatelli el santo que ayudó a la
restauración de la Compañía. En su iglesia contigua supe que se ordenó José María
Escrivá y pude constatar el enorme influjo que la Obra tiene en Aragón y en derredores.
Admiré las instalaciones de nuestro colegio del Salvador y quedé fascinado por
la belleza de la ciudad. Mis dos desayunos fueron los tradicionales chocolates
con churros y volvería feliz al restaurante de sushi donde pude degustar todo
lo que quise gracias al “tenedor libre” (mensaje subliminal para ir con Félix).
En
Barcelona, en la estación de Sants, me esperaba mi maestro José Ma. Rambla,
jesuita catalán que fue mi instructor de Tercera Probación, a quien encontré
intacto en su apariencia y con admirable agilidad para los 92 primaveras que
tiene encima. Sobre la estadía con él también escribiré líneas aparte pues tuve
una “actualización” Ignaciana en mi sistema, que jocosamente llamamos Cuarta
Probación. Fue grato encontrarme con Diana Constanza, prima que reside y labora
allí desde hace dos años.
Así
las cosas, antes del capítulo de Valencia a Badajoz, les contaré entonces dos
apartados del primero: Baño de Ignacianidad / Gaudí fuera de serie. Lo haré en
estos días, de modo que no habrá que esperar hasta el viernes. ¡Hasta pronto!
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