En una nueva edición de Sucesos de la semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos nacionales e internacionales, entre ellos los efectos del fenómeno de El Niño y la respuesta del Gobierno colombiano; el anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua y el rechazo que generó en la comunidad internacional; las críticas al discurso de despedida de Gustavo Petro ante el Congreso; y las primeras decisiones del presidente electo Abelardo de la Espriella, como la creación de sedes presidenciales alternas en Barranquilla, Medellín y Cali, su propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna y los desafíos logísticos, de seguridad y costos que implicaría realizar su posesión presidencial en el departamento del Cauca. Lo(a) invitamos a ver este nuevo capítulo.
lunes, 27 de julio de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 155
En una nueva edición de Sucesos de la semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos nacionales e internacionales, entre ellos los efectos del fenómeno de El Niño y la respuesta del Gobierno colombiano; el anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua y el rechazo que generó en la comunidad internacional; las críticas al discurso de despedida de Gustavo Petro ante el Congreso; y las primeras decisiones del presidente electo Abelardo de la Espriella, como la creación de sedes presidenciales alternas en Barranquilla, Medellín y Cali, su propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna y los desafíos logísticos, de seguridad y costos que implicaría realizar su posesión presidencial en el departamento del Cauca. Lo(a) invitamos a ver este nuevo capítulo.
El potencial del cobre en Colombia
José Hilario López Agudelo
El
cobre es la piedra angular de la transición energética hacia las energías
renovables no convencionales (solar y eólica). La producción mundial de unos 23
millones de toneladas anuales de dicho metal, que, según proyecciones, en menos
de cinco años podría llegar a superar los 30 millones de toneladas, es impulsada
por la creciente demanda de tecnologías como las energías eólica y solar, la
electromovilidad (principalmente los carros eléctricos) y los sistemas
eléctricos avanzados.
La
cordillera de los Andes alberga los mayores yacimientos de cobre en el mundo.
Chile lidera la producción global, con más de 5 millones de toneladas anuales;
Perú le sigue con aproximadamente 2,5 millones, mientras que Ecuador comienza a
posicionarse como un nuevo actor emergente.
Los
estudios geológicos han evidenciado la existencia de depósitos cupríferos en la
cordillera de los Andes, desde Chile hasta Colombia. De acuerdo con el mapa
metalogénico elaborado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), en nuestro país
se han identificado ambientes geológicos favorables en los que podrían existir
depósitos comerciales de cobre. Colombia se encuentra en la línea del cinturón
del Pacífico, franja estratégica con potencial de cobre, en la que se han
identificado tres cinturones de pórfidos cupríferos para la exploración y
potencial explotación de cobre: Cinturón Occidental –prospectos Acandí,
Murindó, Pantanos-Pegadorcito, Andágueda y Piedrancha–; Cinturón Oriental
–Andes, Infierno-Chili, Dolores y Mocoa–; Cinturón Central –prospectos
El Alacrán, Quebradona, El Pisno, Piedrasentada-Dominical y Mazamorras–. De
ellos los más avanzados son Mocoa en el Departamento del Putumayo, Quebradora
en el Departamento de Antioquia y El Alacrán en el Departamento de Córdoba.
Según
información del Visor Geográfico del Sistema Integral de Gestión Minera, en
Colombia se tienen registrados por lo menos 210 títulos activos de mediana y
gran escala, que incluyen entre sus minerales objetivo el cobre. Ana Carolina
González, directora para América Latina del Instituto de Gobernanza de los
Recursos Naturales (NRGI), estima que el 37 % del potencial de cobre
colombiano se superpone con reservas
forestales de Ley Segunda de 1959, que no permite actividades
mineras a menos que el área del título minero sea sustraída temporal o
definitivamente, es decir, que se le retire su categoría de reserva. Otro 22 %
se encuentra en áreas donde se prohíbe hacer minería, conocidas, en términos
técnicos, como áreas excluibles[1]. En total, en cerca del 60 %
del territorio nacional está prohibida y/o condicionada toda actividad minera,
situación esta que limita el interés inversionista en el gran potencial del
cobre colombiano, lo que merece un serio debate público, al que me referiré a
continuación.
El
gran reto es que en Colombia logremos efectivamente que los proyectos de cobre
no se ejecuten dentro de áreas declaradas previamente como excluidas, tales
como los parques nacionales, ni en áreas declaradas y delimitadas legalmente
como páramos y que, cuando su desarrollo cause impactos mitigables se ejecuten con
la adecuada y real participación social, y con beneficios garantizados para las
comunidades locales. Además, asegurando que en las áreas donde se realicen actividades
mineras se prevengan, corrijan o compensen los impactos a los ecosistemas y al
entorno social, para lo cual es fundamental que el Estado colombiano logre un
correcto y estricto ejercicio de autoridad ambiental, que se ciña solamente a
lo técnico y descarte la ideologización, que contrapone el desarrollo al
aprovechamiento racional de los bines naturales; que las empresas que exploten
el mineral tengan los más altos estándares en sostenibilidad desde el punto de
vista social y ambiental; que no solo se cumplan las regulaciones legales
aplicables en Colombia, sino, fundamentalmente, las que globalmente promuevan
el desarrollo sostenible a largo plazo, así como acciones concretas contra el
cambio climático.
La
minería de cobre generaría importantes ingresos para el Gobierno Nacional y las
regiones (vía impuestos y regalías), amén de empleo formal en zonas que a
menudo requieren mayor inversión estatal. El cobre colombiano debe llegar a
generar un encadenamiento productivo: la oportunidad no es solo exportar el
mineral con bajo grado de procesamiento (los llamados concentrados), sino
avanzar hasta, mediante el proceso de refinación, a producir cobre metálico, creando
una cadena de valor completa: transformando el metal en productos terminados
como cables o componentes para la industria de la electromovilidad, lo que
diversificaría la matriz exportadora del país. Ningún país del mundo se ha
enriquecido exportando minerales en bruto, ya que solo la industrialización del
producto minero crea desarrollo y bienestar compartido.
Colombia
apenas ha tenido una participación marginal en la minería de cobre, a
diferencia de sus vecinos como Chile, Perú y Ecuador, que figuran, los dos
primeros, entre los mayores productores del planeta. Aunque nuestro país no
tiene una tradición destacable en la minería del cobre, existe una mina, El
Roble, localizada en El Carmen de Atrato (Departamento del Chocó), que produce
y exporta concentrados de sulfuros de cobre, con un contenido aproximado del 18
al 20 % de cobre, que se exporta principalmente a Japón. El proceso
incluye minería subterránea, trituración, molienda y concentración por
flotación. Sin embargo “se trata de una excepción más que de una regla en el
panorama minero colombiano”, según explica el profesor Óscar Jaime Restrepo
Baena, investigador del Departamento de Materiales y Minerales de la Facultad
de Minas y presidente del Congreso Cobre Colombia, celebrado en dicha Facultad
en julio de 2025.
La
minería del cobre y su industrialización interna, así como la explotación del
gas natural mediante fracking en el Valle Medio del Magdalena, conforman la posibilidad
cierta que tiene nuestro país de generar los recursos fiscales que se requieren
para atender, entre otras, la crisis fiscal, la transición energética, la
crisis del sector eléctrico, la seguridad nacional y la crisis del sistema de
salud.
[1] https://www.elnuevosiglo.com.co/internacional/mapa-del-cobre-en-colombia-mucho-potencial-pero-grandes-limitantes.
Artículo publicado en el Periódico El Nuevo Sigle el 15 de julio de 2026, con
apartes de un estudio publicado por Daniela Quintero y Andrés Díaz Páez en la
agencia IPS.
Compromiso con el Tigre y La Patria Milagro
Andrés de Bedout Jaramillo
Vamos a medir
el tamaño del compromiso con el Tigre y con La Patria Milagro.
Si usted está
acostumbrado a navegar en la informalidad, haciendo todas sus operaciones en
efectivo y por debajo de la mesa, formalícese: opere a través de la banca,
pague sus impuestos y estará aportándole de verdad a La Patria Milagro. De lo
contrario, no se queje si en cuatro años regresa el comunismo.
Si usted ha
sacado su dinero hacia diferentes paraísos fiscales y lo tiene a nombre de
sociedades fantasmas, traiga la plata, inviértala en nuestro país y así
colaborará con La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje y siga como va;
cuando regrese el comunismo, sus hijos y nietos lo sufrirán por su culpa, a
otro precio.
Si usted está
sacando del país, en tandas de 10 000 USD, dinero para el exterior,
no lo siga haciendo: inviértalo en La Patria Milagro.
Si usted se ha
prestado para traer de a 9990 USD en efectivo, ganándose 990 USD,
concientícese de que está ayudando al lavado de dinero del narcotráfico y que
no lo debe volver a hacer, si realmente quiere contribuir con La Patria
Milagro.
Si usted vive
en el exterior y se ha prestado para enviar a Colombia, como remesas, dinero
ilícito, pare ya de hacerlo: está perjudicando a La Patria Milagro.
Si usted está
acostumbrado a comprar contrabando, recuerde que está ayudando al lavado de
activos ilícitos, apoyando la informalidad y el trabajo sin respetar el mínimo
legal, ni los aportes a salud, riesgos y pensiones.
Si usted, como
importador, está utilizando la subfacturación, no solo está poniendo en
dificultades a los negocios formales y legales, también está contribuyendo
directamente con los ilegales. No lo siga haciendo; después no se queje cuando
dentro de cuatro años regrese el desastre de los comunistas.
Si usted
acostumbra, al vender sus propiedades, a no declararlas por el valor comercial,
está atentando contra La Patria Milagro.
Si usted le
inventa gastos a su empresa con facturas de dudosa procedencia y le mete gastos
personales para bajar la renta, deje de hacerlo. Tribute al Estado lo que
corresponde, así parezca alto: La Patria Milagro lo requiere urgentemente.
Seamos coherentes si no queremos que en cuatro años regrese el comunismo con su
retórica a acabar con lo poquito que quedó.
Si usted es
funcionario público, trabajador oficial o pertenece a alguna corporación del
orden nacional, departamental o municipal, cuide la plática del Estado. No
abuse: cuide y ayude a cuidar la cosa pública, o mejor, los bienes de todos. Si
no lo hace, no se queje cuando se quede sin empleo y llegue el comunismo en
cuatro años.
Si usted
mantiene su patrimonio escondido dentro de una maraña de sociedades de papel
para evadir impuestos, párese ahí. Ponga todo sobre la mesa y contribuya con La
Patria Milagro. Si no lo hace, deje de quejarse y siga contribuyendo al regreso
del comunismo, que sus hijos y nietos no se lo agradecerán.
Si usted se ríe
porque sus propiedades están avaluadas en el catastro municipal por debajo del
50 % de su valor comercial, sígase riendo: en cuatro años llegará el
comunismo y se las quitará.
Podríamos
seguir con miles de ejemplos de actuaciones de ciudadanos que sí votaron
conscientemente por el Tigre, porque tienen plena conciencia de que, si en
estos cuatro años no se da La Patria Milagro, regresará el comunismo con más
fuerza para exterminarnos.
Son 60 billones
de pesos de déficit fiscal, que solo se conseguirán si todos nos comportamos
fiscalmente como nos lo demanda La Patria Milagro. El resto es carreta e
hipocresía.
Que nuestro
Señor Jesucristo nos ilumine y nos ayude a enderezar nuestro comportamiento
fiscal, para que, en esta oportunidad de solo cuatro años, podamos alcanzar La
Patria Milagro por la que votamos.
¡A las cosas, a las cosas!
Luis Alfonso García Carmona
Es bien conocida esta
frase del filósofo español José Ortega y Gassett, que pronunció en la
ciudad de La Plata (Argentina), en 1939 y publicó en su obra Meditación del
pueblo joven.
Quiso significar con
ella que no vale la pena perder el tiempo en vacías especulaciones, diferencias
personales o discusiones abstractas. Por el contrario, considera más útil
concentrarse en obtener resultados prácticos, ocuparse de los problemas reales
y trabajar por el desarrollo del país de manera eficiente y concreta.
Al repasar esta
prudente admonición a la luz de los monumentales problemas que agobian al país,
no nos queda otra alternativa que otorgarle toda la razón al filósofo.
Venimos de presenciar
la más brillante y eficaz campaña política de toda nuestra historia
republicana, en la que Abelardo de la Espriella, por fuera de los
partidos políticos, sin contar con la maquinaria del establecimiento ni con los
grandes poderes económicos y de la comunicación, logró convocar a las mayorías
en el movimiento identificado como “Defensores de la Patria” y ganar en
franca lid la Presidencia de la República. Su ventaja sobre su rival, el
candidato del gobierno petrista, y de la guerrilla, no fue tan sólo de
250 000 votos, pues hay que considerar los casi 4000 votos conseguidos por
su oponente mediante constreñimiento armado a los electores en las regiones
dominadas por la narcoguerrilla, como recientemente se ha denunciado ante la Fiscalía
General de la Nación por la Fundación Misión Colombia Transparente.
Demostró con creces que
se puede construir un movimiento ganador, alcanzar el objetivo y, de paso, dar
un magistral ejemplo de que todo se pudo lograr cambiando radicalmente las
obsoletas prácticas de la vieja política.
Ha continuado actuando
coherente con sus postulados al escoger sus inmediatos colaboradores, al
rechazar la manipulación que quiso imponerle el régimen con un ficticio empalme
y al proceder al diálogo directo con las regiones y con sus líderes para
realizar con ellos el verdadero empalme, prescindiendo de inútiles
intermediarios.
No desperdiciaron sus
enemigos de la izquierda y sus aliados la oportunidad de dar rienda suelta a
su revanchismo cuando pretendió el presidente electo contar con un
presidente del senado que facilitara el trámite de los proyectos del gobierno,
eligiendo a otro candidato. Creemos sinceramente que no era este un tema de
fondo que mereciera brindar al enemigo la ocasión para ejercer su retaliación.
En su pragmatismo debe considerar el Tigre que ni aquellos que le han
prometido su apoyo como parte de la coalición de gobierno son confiables a
la hora en que los intereses de la patria riñan con sus mezquinas aspiraciones.
Debe el presidente electo,
y lo digo con el mayor respeto y consideración, escoger bien las batallas
que en adelante librará en el Congreso, que sean estas únicamente las
necesarias para desarrollar su completo plan para la reconstrucción del país y
para la materialización del sueño de la Patria Milagro. Temas como el del
cambio de sede para la posesión, la reforma constitucional para crear una
capital alterna, no dejan de ser importantes, pero no son indispensables
para los fines superiores, como lo expresa con sabiduría el filósofo. Y,
cuando se tenga que defender los asuntos de mayor calado, como los que tienen
que ver con la seguridad, la salud, el narcotráfico, la corrupción, la reforma
a la justicia, la recuperación económica, la educación o el problema energético,
hay que llegar a la palestra parlamentaria suficientemente seguro de obtener
la victoria, como lo enseña el pragmatismo en el cual el Tigre es un
maestro.
viernes, 24 de julio de 2026
Cultivando amigos
José Leonardo Rincón, S. J.
Estos
dos meses de descanso que la Compañía me ha dispensado, a modo de vacaciones
acumuladas de la última década, han sido realmente reconfortantes y
reparadores. Alternando con el reposo en casa, decidí que mis viajes, que
siempre fueron de trabajo y a las carreras, esta vez fueran no de trabajo, no de
turismo, no de paseo, sino para encontrarme con los amigos, ellas y ellos.
La
vida me ha concedido la fortuna de regalarme bellas amistades en las muy
diversas latitudes donde he estado trabajando apostólicamente. Son eso:
regalos, dones gratuitos. Han quedado allí y ahí siguen, firmes en el tiempo.
No los mueve algún interés de oportuna coyuntura, de beneficio o usufructo. Es
la admiración, el afecto, la empatía, el amor. Como en toda auténtica amistad, las
conversaciones detenidas en pausas de tiempo de 5, 10, 15, 20 años, se retoman “como
decíamos ayer…” y los diálogos, las risas, las anécdotas, se reactivan y
continúan cual película que sigue rodando después de un obligado intermedio. Durante
esos años de forzoso receso, siempre estuvo la promesa del reencuentro, así que
ya era hora de ser serios y cumplir la palabra.
Les
he contado que estuve en España con una veintena de ellos dispersos en 12
ciudades y que he podido hacerlo también en Pasto. Esta última semana en Cali.
Ya hubiese querido en Bucaramanga y Medellín, por mencionar las otras ciudades
donde he trabajado o paises como Argentina, México, Ecuador o Estados Unidos,
donde hay tantos otros que quisiera volver a ver. No se ha podido. Imposible
siquiera pretenderlo. Ya habrá ocasión. No hay afán. Todo tiene su tiempo.
Los
amigos a los que me sigo refiriendo, son especiales, únicos, cada uno genuino e
irrepetible. Siguen allí, decía, porque no son de ocasión, porque han sido
probados, porque no los mueve más que la gratitud de un corazón que reconoce principios
y valores que subyacen en sus vidas. Por eso son tan valiosos. “El que
encuentra un amigo, encuentra un tesoro” sentencia la Escritura. Por eso
hay que cuidarlos, hay que cultivarlos, esto es, abonando, podando, regando… Ha
sido estimulante, ha sido consolador, ha sido gozoso. Y de ello hoy le quiero
dar públicamente gracias a Dios, por ser bendecido con tantos y tan bellos
amigos. De cada uno conservo enseñanzas, guardo recuerdos, evoco anécdotas, hay
historias de trabajos con luchas, logros, reveses, vividos en conjunto, páginas
inolvidables.
La
vida sigue y es más llevadera cuando se tienen amigos de verdad, con los que
puedes contar en cualquier momento, porque son incondicionales, porque te
hablan con la verdad. Como dice la canción: “Me gusta la gente que cuando saluda te aprieta la mano con fuerza y sin dudas. Me gusta la gente que cuando te habla te mira a los ojos, te mira de frente, te dice a la cara aquello que siente y nada se calla y no tiene dobleces; me gusta esa gente”.
Los intereses superiores por encima de banales triquiñuelas
Luis Alfonso García Carmona
Los resultados
electorales de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales nos dejaron
algunas lecciones que no todos han acabado de asimilar.
Más allá de elegir al
candidato que el país requiere en esta oscura etapa de nuestra historia, las
mayorías se pronunciaron para rechazar el narcoterrorismo, el saqueo del
Estado, la violencia amparada por la impunidad, la destrucción del sistema de
salud, el atraso en la educación, en la explotación de nuestros recursos y en
la construcción de la infraestructura requerida para el desarrollo del país.
Se decantaron las
mayorías nacionales por un proyecto esperanzador conocido como la “Patria
Milagro”, encaminado a brindar oportunidades de bienestar y progreso a
dodos los colombianos. Y se condenó, de manera contundente, la obsoleta
forma de hacer política, gobernando a través de marrullas, acuerdos debajo
de la mesa y componendas para aferrarse a las mieles del poder.
No me queda la menor
duda de que estamos frente a la más importante transformación de nuestras
costumbres políticas. Demostrará el Tigre ante el mundo que ya pasó de moda
esa vieja politiquería basada en los egoístas intereses personales o de grupo.
Que, como siempre lo repitió a lo largo de su brillante campaña, los intereses
superiores de la República están por encima de los partidos, los grupos de
poder o los viejos cacicazgos políticos.
Pero una elección no
basta para desterrar las viejas prácticas enquistadas en nuestra imperfecta
democracia. Así se demuestra con el triste espectáculo protagonizado por los
dirigentes del Centro Democrático, partido que manifestó su voluntad de
hacer parte del gobierno, al aliarse con su enemigo ideológico, el Pacto
Histórico, dizque para derrotar a Abelardo de la Espriella, designando como
presidente del Senado a un candidato diferente al preferido por el presidente.
Vale la pena aclarar
que el presidente no tuvo velas en ese entierro. Como es natural, prefería
tener al frente del Senado a alguien que facilitara la aprobación de los
proyectos que necesitará el gobierno para convertir en realidad sus propuestas
de recuperar al país de los daños causados por el petrismo y
reconducirlo por una senda de bienestar y de progreso. Pero nadie puede afirmar
que presionó a algún congresista o negoció para conseguir la elección de un
candidato en especial. No hubo ninguna conducta por su parte lesiva del
principio de la separación de poderes, como algunos pretenden insinuar.
Pero el tema ha servido
para que algunos miembros del Centro Democrático tomaran la elección como una
venganza contra el Tigre por haberlos derrotado en franca lid. Y para los
integrantes del Pacto Histórico que celebraron jubilosos al lado de sus aliados
del Centro Democrático su victoria sobre el “fascismo”, aunque hasta
hace poco el rey de los fascistas era para ellos el jefe del Centro
Democrático.
Lo cierto es que este
penoso incidente en nada beneficia al país. A la gente ajena a esas triviales
artimañas politiqueras les asquea el espectáculo. Por algo el Congreso siempre
gana las encuestas como la institución más desprestigiada del país.
De la Espriella sigue
incólume haciendo lo que se comprometió a realizar. Comenzó su empalme en las
regiones, cerca de su pueblo, para conocer sus angustias y necesidades y
comenzar a planear cómo resolverlas. Y así lo hará durante todo su mandato,
para bien de los colombianos.
Para poner en práctica
esta noble causa de reconstruir el país y crear oportunidades para todos, se
requiere poner los intereses de la República por encima de mezquinos intereses
o minúsculas aspiraciones. La verdadera democracia no está compuesta de vacíos
convencionalismos, tretas disfrazadas de tradición y negociaciones por debajo
de la mesa. Se trata de gobernar con el pueblo, escucharlo en sus
regiones sin necesidad de intermediarios, manejar con rigor los recursos
del Estado y proporcionar a los gobernados todas las posibilidades que
emanan de una transparente y eficaz gestión.
jueves, 23 de julio de 2026
Una oportunidad histórica para Urabá
Rafael Uribe Uribe
La entrada en
servicio de Puerto Antioquia y la culminación prevista para el próximo año de
la vía al mar con las obras del Túnel del Toyo, convertirán a Urabá en una
plataforma estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria y ampliar la
exportación de productos agropecuarios.
El banano
sigue siendo el pilar productivo de la región, con 32 465 hectáreas
cultivadas, el año anterior sus exportaciones alcanzaron 81,9 millones de cajas
y la productividad regional creció a un ritmo superior al promedio nacional.
A este
liderazgo se suman otros renglones importantes: el plátano ocupa 36 000
hectáreas y sostiene a más de 7000 familias; la palma aceitera cubre 12 000
hectáreas y las nuevas tecnologías auguran un desarrollo exitoso; el cacao
alcanza 10 446 hectáreas; la región cuenta, además, con el mayor cultivo
de piña del país, el segundo hato de búfalos y 15 000 hectáreas de arroz
con una condición hídrica privilegiada durante todo el año.
El potencial
de crecimiento es inmenso. Según el Plan de Ordenamiento Territorial
Agropecuario, Urabá cuenta con cerca de 350 000 hectáreas con
posibilidades de expansión, aptas para cultivos como maracuyá, limón Tahití,
arroz, cúrcuma, jengibre, granadilla, pitahaya y mangostino.
La ganadería
es otro eje estructural. Urabá posee el hato bovino mayor de Antioquia con más
de 626 000 cabezas distribuidas en 8200 fincas. Esta base abre espacio
para impulsar modelos silvopastoriles, carne certificada y cadenas de lácteos
con mayor valor agregado.
A este
potencial productivo se suma un factor decisivo, la logística. Urabá es una
plataforma exportadora natural: Puerto Antioquia y la conexión vial con el
centro del país permitirán que los productos agrícolas lleguen a los mercados
internacionales con menores costos y tiempos, una ventaja que pocas regiones
agrícolas de la patria reúnen en igual proporción.
El principal
desafío está en el ordenamiento institucional. La actualización catastral es
clave para organizar el territorio, atraer inversión y garantizar seguridad
jurídica a productores y empresas, y, de especial importancia, revisar la Ley
70 relacionada con los territorios afro del Chocó y Antioquia para facilitar un
desarrollo agropecuario ordenado, sostenible y compatible con las realidades
sociales de esas regiones.
Urabá no es
solo una región agrícola: es la puerta de entrada para que el país dé el salto
hacia una agricultura moderna, exportadora y sostenible. Colombia necesita una
despensa estratégica y Urabá ya cuenta con el suelo, el clima, la ubicación, la
tecnología y la gente para convertirse en ella.
El Rincón de Dios
“La medida del
amor es amar sin medida”. San Agustín
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