jueves, 3 de septiembre de 2026

El parque que aprendió a llamarse Periodista

Fredy Angarita

Mientras uno recuerda, otros están construyendo.

Desde que bajé por primera vez al centro para comenzar mi primer trabajo, conocí –o mejor dicho, vi– lo que entonces muchos llamaban el Parque del Periodista.

Había iniciado labores en La Fundación Médico Preventiva que había comprado su sede en La Playa. Por esos días, comencé a recorrer unas calles que todavía no sabía qué tan importante iban a hacer para mi vida.

En aquella época, cuando alguien hablaba del Parque del Periodista, casi siempre lo relacionaba con la rumba nocturna de Medellín. Era territorio de metaleros, punkeros, músicos, estudiantes y personajes que parecían pertenecer a una ciudad diferente a la que funcionaba durante el día. Tenía mala fama.

Se hablaba de violencia, de peleas, de alcohol y de todo aquello que suele acompañar los lugares donde la noche parece tener sus propias reglas. Durante los años que trabajé entre las sedes de La Playa, Perú y Caracas, muchas de mis noches terminaron allí.

Entonces todavía no sabía por qué se llamaba Parque del Periodista, mucho menos sabía que también le decían El Guanábano. Ese nombre lo entendí después, cuando descubrí que venía de un árbol y, posteriormente, de un bar que terminaría siendo parte fundamental de la historia reciente del lugar.

Hoy, varios años después y luego de algunos tragos compartidos en el parque, compartiendo con muy buenas personas, quise regresar a su historia. No solamente a la que yo conocí, buscando la que estaba allí mucho antes de que yo llegara.

Para quienes no viven en Medellín, el Parque del Periodista está en el centro de la ciudad, en la comuna 10, La Candelaria. Se encuentra sobre la carrera 43, Girardot, entre las calles 53, Maracaibo, y 54, Caracas.

Después de leer, consultar y preguntar a varias personas, me encontré con una historia mucho más interesante que la que yo conocía.

Antes del parque

Una fuente histórica[1] que registró la transformación urbana del centro de Medellín señala que por este sector pasaba el antiguo camino de Guarne, el lugar llegó incluso a conocerse como barrio Guarne. Es decir, el sitio no nació como parque.

Antes de convertirse en punto de encuentro de periodistas, músicos, estudiantes y noctámbulos, fue un espacio de viviendas, solares, caminos y casas construidas con las técnicas de la época.

En 1952, el municipio realizó la rectificación de la carrera Girardot. Para hacerlo tuvo que comprar algunos terrenos y demoler antiguas construcciones de tapia. Después de las demoliciones quedó un espacio abierto que con el tiempo comenzó a funcionar como zona verde.

Pero quedó algo particularmente importante: un árbol, un guanábano. Quizá por eso resulta curioso que muchos años después ese nombre terminara identificando también la vida nocturna del lugar.

Durante los años sesenta, el espacio todavía no tenía las características formales para ser considerado el parque que conocemos hoy. En 1966 se instaló allí una placa conmemorativa relacionada con los combatientes de la Revolución Húngara de 1956, entonces comenzó a conocerse como Plazoleta de Hungría.[2]

Cinco años después, en 1971, un grupo de periodistas de Medellín promovió la instalación de un busto dedicado a Manuel del Socorro Rodríguez, el cubano considerado uno de los pioneros del periodismo colombiano. Y allí empezó otra historia, la del Parque del Periodista.

El nombre que nació como homenaje al periodismo, la gente terminó haciendo algo que suele hacer con los lugares de la ciudad: lo bautizó nuevamente…

El Periodista se volvió otra cosa

Comenzó a convertirse en un punto de encuentro de la bohemia, la contracultura y la vida nocturna del centro de Medellín. El nombre oficial hablaba de periodistas, la vida cotidiana hablaba de otra cosa. Hablaba de personas.

Sus visitantes: periodistas, escritores, estudiantes, músicos, artistas, fotógrafos, cineastas, poetas, vendedores, habitantes de calle, trabajadores nocturnos y personas que simplemente buscaban una mesa, una cerveza y alguien con quien conversar.

Algunos lugares de una ciudad no se construyen solamente con ladrillos, se construyen con conversaciones, con noches, con personas que regresan, con quienes llegan por primera vez y con quienes terminan convirtiéndose en parte de su paisaje.

El Guanábano fue fundamental en esa transformación. El bar abrió sus puertas el 17 de abril de 1990 y terminó convirtiéndose en uno de los lugares asociados a la identidad nocturna del parque. Alrededor de ese espacio se fueron consolidando establecimientos y encuentros relacionados con la literatura, la poesía, el cine, la música, el periodismo, el arte, los estudiantes y los movimientos contraculturales.

Por eso, cuando alguien habla del Parque del Periodista, es difícil separarlo de la noche, pero también sería injusto reducirlo a ella, el parque tiene otra memoria, una memoria mucho más dolorosa…

El parque también recuerda

Allí se encuentra el monumento Los Niños de Villatina, relacionado con la masacre de Villatina.[3] Entonces el lugar cambia nuevamente.

Ya no es solamente cerveza, no son solamente bares, no son solamente jóvenes sentados conversando hasta la madrugada. Aparecen otras palabras: memoria, violencia, víctimas, reparación, resistencia.

Eso es lo que más me gusta de algunos lugares de Medellín, se niegan a tener una sola historia.

El Parque del Periodista puede ser una esquina de rumba para quien llega de noche. Puede ser un lugar de encuentro para un estudiante, puede ser una mesa para un escritor, puede ser el recuerdo de una vieja conversación, puede ser el lugar donde alguien tomó su primera cerveza y, también, puede ser un espacio que recuerda a quienes no tuvieron la oportunidad de llegar a viejos. Quizá por eso hoy lo miro diferente.

Cuando llegué por primera vez al centro, yo veía un parque asociado a la noche, a los metaleros, a los punkeros, a la cerveza y a una Medellín que muchos preferían no mirar demasiado. Ahora, después de conocer parte de su historia, entiendo que estaba mirando solamente una de sus capas. Los lugares también envejecen y mientras envejecen, acumulan historias.

El Parque del Periodista tiene las de quienes hicieron del lugar un punto de encuentro, las de quienes encontraron allí una forma de expresarse y las de quienes simplemente pasaron una noche conversando. También aparecen y desaparecen sus árboles, sus monumentos, sus bares y sus recuerdos. Y tiene algo que ninguna placa puede explicar completamente: la gente que decidió quedarse.

Quizá esa sea la verdadera historia del Parque del Periodista. No la de cómo nació, ni siquiera la de cómo terminó llamándose así, sino la de cómo una ciudad fue llegando poco a poco a una misma esquina y decidió convertirla en punto de encuentro.

También llegué allí alguna vez, primero por trabajo, después por la noche, y hoy, muchos años más tarde, regreso por una razón diferente: para descubrir que aquel parque que yo creía conocer apenas estaba empezando a contarme su historia, hoy, 25 años después de sentarme por primera vez en este lugar, vuelvo a mirar el parque con otros ojos…

Ya no veo solamente el lugar de la rumba, de los tragos, de los músicos, de los estudiantes o de quienes alguna vez llegamos buscando una noche diferente. Veo personas que, sin saberlo, están construyendo la historia que algún día alguien contará sobre este lugar. Los lugares también cambian. Cambian sus nombres, sus habitantes, sus noches y sus historias.

Y quizá eso sea lo más bonito: que mientras uno cree que está sentado recordando su pasado, alrededor hay otros construyendo su futuro.

Hace 25 años me senté aquí por primera vez. Hoy entiendo que el parque no ha dejado de escribir su historia. Simplemente, cada generación llega con una página nueva.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez


En este nuevo Conversatorio de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. conversa con Luis Guillermo Echeverri Vélez sobre la frágil “telaraña” fiscal que sostiene al Estado colombiano y los desafíos que enfrenta el país. A lo largo de una conversación amplia y directa, abordan seguridad, justicia, gasto público, salud, pensiones, minería, energía, medio ambiente y la necesidad de construir un verdadero rumbo de país, basado en eficiencia, legalidad, conocimiento y visión de largo plazo. Los invitamos a ver este nuevo conversatorio y a participar de esta reflexión sobre las oportunidades y los enormes retos de Colombia. No dejes de verlo.

Luis Guillermo Echeverri Vélez es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y magíster en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell (Estados Unidos). A lo largo de más de tres décadas ha desarrollado una destacada trayectoria en los sectores público y privado, con amplia experiencia en comercio internacional, formulación de políticas públicas, planeación estratégica, financiamiento de proyectos y cooperación internacional. En el ámbito internacional se desempeñó como director ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Interamericana de Inversiones y el Fondo Multilateral de Inversiones, en representación de Colombia, Perú y Ecuador. También fue agregado comercial de Colombia en Estados Unidos, director regional de Proexport en Miami y asesor de negocios internacionales, liderando iniciativas empresariales y proyectos de innovación, además de presidir la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022. Su carrera también ha estado vinculada a la actividad política y al diseño de estrategias de gobierno. Fue gerente de la campaña presidencial de Iván Duque Márquez en 2018 y ha sido reconocido por su capacidad de liderazgo, su formación académica y su experiencia en la conducción de procesos de transformación institucional y desarrollo económico, consolidándose como una de las figuras colombianas con mayor trayectoria en temas de gestión pública, relaciones internacionales y estrategia empresarial.

Ciegos, sordos y mudos

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Pocas cosas debe haber peores que la condición de quienes carecen de la vista, el oído o el habla. En muchos países, a esos desventurados se procura ayudarles con subvenciones, enfermeros, lazarillos, perros entrenados, audífonos, tratamientos de rehabilitación, etcétera, cuando esta es posible, salvo en Colombia, donde les confiamos la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría.

De suyo, confiar tan vitales funciones para el Estado a personas con una sola discapacidad sería gravísima irresponsabilidad, pero el despropósito fue peor, porque los titulares de las tres ías sufrían las tres incapacidades simultáneamente. Ninguno vio, oyó, ni denunció lo que era evidente, sonoro y escandaloso, en el cuatrienio infame que terminó el pasado 7 de agosto.

La tristísima condición de triple invalidez de esos altísimos funcionarios permitió la sucesión interminable de delitos:

1. Contra la administración pública: despilfarro, malversación, peculado, prevaricato, celebración indebida e ilegal de centenares de miles de contratos, etcétera.

2. Contra la economía nacional: desmoronamiento de Ecopetrol, estimulante inacción frente a narcocultivos y minería ilegal.

3. De traición a la patria, con la entrega de buena parte de su territorio a grupos subversivos, combos criminales y mingas sufragadas.

4. De injuria y calumnia, contra centenares de ciudadanos afrentados con acusaciones falsas, cuando no directamente amenazados.

5. De lesa humanidad: degradación del sistema de salud, tolerancia con el secuestro, reclutamiento y abuso de menores…

La anterior, escueta e incompleta enumeración de conductas punibles, exige que Petro, en lugar de ser considerado un expresidente normal, sea tenido como un “presunto” en miles de los posibles y merecidos procesos que debería enfrentar, si algún día llegamos a tener fiscal, procurador y contralor que disfruten de cabal salud física, mental y jurídica, capaces de activar los mecanismos judiciales correspondientes a la gravedad de hechos que nadie ignora.

Sin embargo, fiscal, procurador y contralor, nada deben temer, porque su triste y triple discapacidad los hace inimputables…

martes, 1 de septiembre de 2026

Crónica: cuando tembló, la patria respondió

Rafael Uribe Uribe

El nuevo Gobierno recibió un país descuadernado: el mayor déficit –del 7,8 % y el mayor endeudamiento de nuestra historia y, como si fuera poco, un dólar fortalecido por este déficit, el ingreso de divisas provenientes del endeudamiento, la coca, la minería ilegal y las altas tasas de interés que termina restándole competitividad a muchas de nuestras exportaciones.

Apenas dos días después de la posesión presidencial, ocurrió lo impensable, el terremoto más fuerte del siglo, golpe sísmico que no distinguió regiones ni estratos, un desastre con daños estimados en al menos treinta billones de pesos.

Pero ahí no paró la cosa: grandes incendios forestales afectaron varios departamentos, muchos de ellos provocados por grupos terroristas con el propósito de desestabilizar el Gobierno, como lo anunciaron organismos de inteligencia locales y extranjeros. El Gobierno no se quedó quieto: anunció que presentará al Congreso un estatuto antiterrorista que incluye la posibilidad de encarcelar a los narcoterroristas en barcos en altamar.

Con el terremoto emergió algo más profundo: un Gobierno comprometido y la solidaridad inmediata y espontánea de los compatriotas de bien, no de grupos políticos, de millones de ciudadanos que, ante la tragedia, eligieron actuar con generosidad y un sentido que parecía dormido.

Las primeras horas después del terremoto fueron retrato fiel de lo que somos cuando dejamos de lado nuestras diferencias: familias que abrieron sus puertas a desconocidos, jóvenes que se organizaron para llevar agua, medicinas y alimentos, grupos de rescate de las víctimas, empresas que movilizaron recursos sin esperar protocolos, instituciones que respondieron con profesionalismo y humanidad. En medio del dolor, la patria recordó que sabe unirse cuando la vida lo exige.

Ese gesto colectivo no borró la crisis fiscal, ni la deuda, ni la complejidad política que enfrenta el país; pero reveló una verdad: la nación conserva una reserva moral capaz de sostener la reconstrucción que viene y que no depende solo del gobierno sino de la cultura que nos ha permitido superar guerras, pandemias, desastres y hasta gobiernos obscuros.

El nuevo Gobierno, enfrentado a una tragedia sin precedentes, recibió también una oportunidad inesperada: gobernar un país que dejó de pelear, que se reconoció como comunidad, que entendió que la reconstrucción no será solo de infraestructura, también de confianza.

La tarea institucional ahora es clara: transformar esta solidaridad en una política de Estado, convertir la empatía en estrategia, la unión en narrativa nacional y el dolor en el punto de partida.

Porque si algo demostró el terremoto es que la patria en crisis, endeudada, dividida, todavía sabe responder y levantarse con grandeza lo que será clave en la reconstrucción moral y material que el país hoy necesita.

El Rincón de Dios

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” Gálatas 6:2

Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

La canción infantil se hizo como elemento didáctico para que los niños aprendiéramos los números y a contar, pero la realidad de la vida pública de nuestras democracias parece soportar el balanceo de dos elefantes burocratizados, uno de izquierda y otro de derecha que cada cuatro años salen a llamar un camarada. Será que eso nos puede durar eternamente, cuando vivimos sobre la fragilidad presupuestal que carga el incremento constante del clientelismo y el contratismo, siendo nuestra precariedad fiscal como la débil tela que teje una araña para atrapar bichos, insectos livianos y mugre en esquinas y recovecos dándole mal aspecto a las casas.

El caso es que la democracia colombiana no aguante el balanceo de ambos elefantes tentando hasta donde resiste la telaraña ante el desfalco continuo del Estado. Aquí con la llegada de cada gobierno vienen los nombramientos a dedo para llenar posiciones de responsabilidad a la verraca, ignorando el “qué, cómo y dónde”; solo importa el “quién”, basta con que sea amigo, abogado o administrador, con lo cual nos llenamos nuevamente de mediocres realizando gestiones mediocres en medio de la continuidad de la administración de un empobrecimiento continuo.

La euforia de los cambios de gobierno crea un debate mediático personalizado, mientras acrecienta la colección de los inútiles que mantenemos con nuestros impuestos como muñecos de vitrina en el manejo de la cosa pública; una actividad lucrativa correlacionada con cuánto se figura o aparece en las redes y medios, dejando de lado los hechos, que deberían determinar su calificación en función de su impacto cualitativo en el desarrollo y cuantitativo en el crecimiento.

Nada más importante para reflexionar hoy, que en las palabras de la filósofa y escritora Allisa Zinovievna (Ayn Rand) autora de “La rebelión de Atlas” que hace 75 años dijo: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos con el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario son ellos los que están protegidos conta ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio; entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”

Estamos en la era de las eficiencias donde solo van a sobrevivir los que tengan conocimiento y energía. El resto es carreta porque este mundo ya no aguanta el criterio estrecho ni la mediocridad.

Si hoy no se digitaliza el Estado y se reduce el gasto público, si no se reduce la burocracia, si lo que importa son las sillas musicales entre los mismos puestos en entidades y gremios, si todo se queda en show, pachanga y likes, si todos son abogados y administradores, y no ingenieros y biólogos, pronto veremos cómo cae en picada la sociedad al decrecer en lugar de desarrollarse; al barbarizarse en lugar de culturizarse; al embrutecerse en lugar de educarse; al aceptar la miseria de la mediocridad como desmejora en la forma de vida mediante la acumulación de inútiles e indigentes que provocan la acumulación de pobreza por no construir una clase media sólida, culta, educada, laboriosa, productiva y sana a partir de una nación segura y un Estado eficiente.

El país necesita es eficiencias en la gestión pública que solo pueden resultar de una transformación educativa y cultural para poder pensar en grande sobre las bases de la legalidad y los valores democráticos. Bajémonos de los elefantes ideológicos y construyamos sobre los principios sólidos de libertad y orden, evolucionemos, que el mundo cambió. Cambiemos politiquería y clientelismo por ciencia y conocimiento, desarrollemos el gran potencial del país.

De cara al porvenir: el desarrollo de Antioquia

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Antioquia es el departamento que más le ha metido recursos a la infraestructura, pero también el que más deuda histórica acumula por su geografía partida en 9 subregiones. Estas son las obras que lleva 20, 50 y hasta 100 años esperando y que definen si es potencia o no:

1. Salidas al mar: la obsesión de 200 años

* Puerto Antioquia en Urabá más vías de acceso: desde 1900 Antioquia sueña con mar propio. El puerto ya hizo pruebas a finales de 2025 y opera en 2026. Pero sin las vías, no sirve. La deuda real son las carreteras.

* Túnel del Toyo más autopistas Mar 1 y Mar 2: Medellín - Urabá en 4 horas. El Túnel del Toyo será el más largo de América. Contratado en 2015, lleva 5 aplazamientos y ya se le vez luz de terminación. Sin esto, Urabá sigue aislado y el puerto no compite.

* Tren Medellín - Urabá: Para sacar banano, plátano y aguacate Hass sin 300 tractomulas diarias. Existe el corredor férreo viejo hasta Puerto Berrío, pero al Urabá nunca llegó. Lleva 80 años en planos.

*. Doble calzada Santa Fe de Antioquia - Cañasgordas: Tramo crítico de Mar 2. Es el tapón actual para llegar al mar.

2. Conectividad interna: unir un departamento roto

* Vía al mar por el Atrato y Quibdó - Medellín pavimentada 100 %: son 162 km. Invías destinó $230.000 millones. Lleva 100 años como trocha. Es la deuda moral con Chocó y con el Occidente antioqueño.

* Transversal de las Américas: Turbo – Necoclí – Arboletes - Montería: Para integrar el Urabá antioqueño con Córdoba. Sin vía Arboletes y San Juan, son los municipios más pobres de Antioquia.

* Vía Medellín - Quibdó por Urrao: alternativa al Suroeste. Abriría el desarrollo de Urrao, Betulia y Chocó. En diseños desde 1970.

* Conexión Nordeste: Remedios – Zaragoza - Caucasia pavimentada: el Nordeste produce oro, pero vive en barro. La vía es el reclamo histórico de Segovia y Remedios desde la fiebre del oro.

* Vía Medellín - Puerto Berrío doble calzada: es la salida al Magdalena Medio y a Bogotá. Hoy es una vía de los 60, colapsada por camiones. Clave para la industria del Oriente.

3. Aeropuertos y competitividad

* Segunda pista José María Córdova, Rionegro: El aeropuerto mueve 13 millones de pasajeros y está saturado. Sin segunda pista, Antioquia no es un hub internacional. Se promete desde 2010.

* Aeropuerto en Urabá de carga (Carepa o Turbo). Para exportar directo sin subir a Rionegro. El banano pierde 48 horas y USD 2 por caja en fletes.

4. Agua, energía y ambiente: la deuda con la ruralidad

* Hidroituango terminada al 100 % más compensación a los afectados: Ya genera el 17 % de la energía de Colombia, pero faltan 4 turbinas. Y la deuda social con el Cañón del Cauca sigue: Ituango, Briceño, Valdivia esperan vías, puentes y proyectos productivos prometidos.

* Acueductos subregionales: Urabá, Bajo Cauca y Nordeste no tienen agua 24 horas. En Caucasia y Turbo hay barrios con agua 2 días a la semana. Es la deuda más básica.

* Saneamiento del ríos Cauca y Magdalena: el Cauca recibe el 70 % de las aguas negras de Antioquia. Hidroituango sin descontaminación es contradictorio.

* Distritos de riego Urabá, Bajo Cauca, Magdalena Medio: Antioquia solo riega 4 % de su tierra apta. Sin agua no hay agroindustria.

5. Deuda con las subregiones olvidadas

* Universidad pública en Urabá, Bajo Cauca y Nordeste: La U de A tiene sedes, pero faltan programas completos de ingeniería, medicina, agro. El 80 % de los jóvenes emigra.

* Hospital de tercer nivel en Apartadó y Caucasia: Una urgencia en El Bagre va a Montería o Medellín. 1 millón de personas sin alta complejidad.

* Vía Medellín - La Pintada – Bolombolo, doble calzada: es la salida al Suroeste y al Eje Cafetero. Hoy es la “carretera de la muerte” por curvas y camiones.

¿Por qué son “deudas históricas”?

1. Centralismo paisa: El 65 % de la inversión se queda en Valle de Aburrá y Oriente. Urabá aporta 6 % del PIB de Antioquia y tiene el 70 % de pobreza.

2. Geografía imposible: Antioquia tiene 3 cordilleras, 2 mares y 9 subregiones que no se hablan. Conectarla vale 5 veces más que un departamento plano.

3. Promesas de 100 años: El tren a Urabá lo prometió Pedro Justo Berrío en 1870. La vía al mar por Urrao, en 1950. Hidroituango se diseñó en 1969.

Las 3 obras que cambian todo si se hacen:

1. Túnel del Toyo más Puerto Antioquia más tren a Urabá: Antioquia se vuelve bioceánica. PIB crecería 2 % adicional al año.

2. Quibdó - Medellín más vía al mar por Urrao: Se salda la deuda con Chocó y se abre el Pacífico.

3. Segunda pista Rionegro más distritos de riego en Urabá y Bajo Cauca: se duplica la agroexportación y el turismo internacional.

4. Doble calzada Medellín - Bogotá: Unir las dos principales ciudades del país.

Antioquia ya hizo el Metro, los Metrocables e Hidroituango (84%). Pero sin mar expedito, sin Urabá conectado y sin agua en Caucasia, sigue siendo un departamento rico con regiones pobres.

No podemos acostumbrarnos a que la única manera de que algunas obras que implican cofinanciación de la Nación, finalmente por orgullo o por la necesidad de desatrancar su ejecución, sea que el departamento y la capital asuman compromisos económicos y financieros que no le corresponden, pues esto es alcahuetear el incumplimiento de los Gobiernos centrales.

lunes, 31 de agosto de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 160


En esta oportunidad, en Sucesos de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. aborda algunos de los hechos que marcan la actualidad nacional e internacional: la tragedia en el Himalaya y el impacto de los fenómenos naturales; la nueva escalada de la guerra arancelaria de Donald Trump; la ofensiva del gobierno de Abelardo de la Espriella contra las estructuras criminales y el creciente uso de drones por los grupos armados; los incendios forestales que golpean especialmente al Tolima; y la aprobación parcial de la reforma pensional. El programa también analiza el nuevo presupuesto nacional, sus fuentes de financiación y el debate sobre el déficit fiscal heredado. No dejes de ver esta mirada directa a los acontecimientos que fueron protagonistas en Colombia y el mundo.