En una conversación cargada de sensibilidad, memoria y arte, Antonio Montoya conversa con el reconocido fotógrafo antioqueño Carlos Tobón sobre su vida, sus inicios en la fotografía, sus estudios en Estados Unidos, sus exposiciones internacionales y el profundo significado detrás de obras como Soledad, Agua y sus impactantes bodegones sobre la vida y la muerte. Un recorrido íntimo por la mirada de un artista que ha convertido la fotografía en emoción, reflexión y memoria. No se pierdan este nuevo conversatorio de El Pensamiento al Aire.
miércoles, 27 de mayo de 2026
Conversatorio con Carlos Tobón
En una conversación cargada de sensibilidad, memoria y arte, Antonio Montoya conversa con el reconocido fotógrafo antioqueño Carlos Tobón sobre su vida, sus inicios en la fotografía, sus estudios en Estados Unidos, sus exposiciones internacionales y el profundo significado detrás de obras como Soledad, Agua y sus impactantes bodegones sobre la vida y la muerte. Un recorrido íntimo por la mirada de un artista que ha convertido la fotografía en emoción, reflexión y memoria. No se pierdan este nuevo conversatorio de El Pensamiento al Aire.
lunes, 25 de mayo de 2026
De cara al porvenir: la cooptación
Pedro Juan González Carvajal
Este artículo ha consultado
varias fuentes, entre ellas la IA.
En el debate político se
suele usar el término cooptación con carga negativa, como si fuera sinónimo de
captura o corrupción institucional. Sin embargo, entendida en su sentido
técnico, la cooptación es una herramienta legítima y necesaria dentro de cualquier
democracia representativa. Lejos de atentar contra el sistema, lo estabiliza,
lo hace más incluyente y evita su fragmentación. Esta reflexión define el
concepto y expone por qué su uso correcto no debilita, sino que fortalece la
democracia.
1. ¿Qué es la cooptación?
La cooptación es el proceso
mediante el cual una organización, partido, corporación pública o institución
incorpora a individuos externos a sus estructuras de decisión sin que medie una
elección abierta. Es decir, los miembros ya existentes eligen a los nuevos
miembros.
En política ocurre cuando un
partido invita a líderes sociales, académicos o técnicos independientes a
ocupar cargos, listas electorales o espacios de dirección. En el Estado, se da
cuando organismos autónomos como cortes, bancos centrales o consejos electorales
renuevan a sus integrantes por designación de los propios cuerpos colegiados.
La clave está en el
propósito: la cooptación busca integrar talento, experiencia o
representatividad que no llegaría por la vía electoral tradicional, para
mejorar la calidad de la decisión pública.
2. Funciones democráticas de
la cooptación
a. Profesionalización del
Estado: las democracias modernas requieren saberes técnicos complejos: política
monetaria, regulación ambiental, justicia constitucional. La elección popular
no garantiza experticia. La cooptación permite que Cortes Constitucionales,
Bancos Centrales o Consejos de Estado incorporen perfiles con méritos
comprobados, blindando decisiones técnicas frente a ciclos electorales.
b. Inclusión de minorías: Grupos sociales que por
tamaño o dispersión territorial difícilmente ganarían elecciones pueden ser
integrados vía cooptación. Partidos que abren espacio en sus directivas a
mujeres, jóvenes, etnias o regiones subrepresentadas usan la cooptación para corregir
déficits de representación sin alterar las reglas electorales.
c. Estabilidad
institucional: la renovación escalonada por cooptación evita cambios
bruscos. Si cada 4 años se reemplazara toda la Corte Suprema o toda la junta
del Banco de la República, se perdería memoria institucional y predictibilidad.
La cooptación da continuidad y la continuidad da confianza.
d. Construcción de
consensos: al invitar al adversario a la mesa, se reduce la polarización.
Muchos procesos de paz y transiciones democráticas han usado cooptación:
incorporar líderes de la oposición o de sectores excluidos a gobiernos de
unidad. No es comprar al crítico, es reconocer que la democracia es gobierno
con el otro, no contra el otro.
3. ¿Por qué no atenta
contra la democracia?
El argumento de que la
cooptación es antidemocrática confunde elección directa con legitimidad
democrática. La democracia no se reduce al voto. También es Estado de derecho,
pesos y contrapesos, y gobierno eficaz.
a. Tiene origen en una
autoridad democrática: quienes cooptan fueron, en algún punto, elegidos o
designados por autoridades elegidas. La cadena de legitimidad no se rompe. El
Congreso elige magistrados, y estos cooptan a sus reemplazos. El origen sigue
siendo popular, aunque sea indirecto.
b. Está regulada por normas:
en las democracias, la cooptación no es arbitraria. Existen requisitos,
inhabilidades, periodos fijos y controles. La cooptación opaca y sin reglas es
clientelismo; la cooptación reglada es diseño institucional.
c. No elimina la rendición
de cuentas: los cooptados responden ante la ley, ante otros poderes y ante
la opinión pública. Un magistrado cooptado puede ser investigado. Un técnico
cooptado puede ser removido si incumple. La ausencia de voto popular no
equivale a ausencia de control.
d. Complementa, no
sustituye la elección: ninguna democracia seria elige por voto todo lo que
se requiere elegir: ni jueces, ni generales, ni rectores de universidades
públicas. Si toda decisión pasara por urnas, el sistema se paralizaría y se
volvería demagógico. La cooptación es el espacio que la democracia reserva para
la deliberación experta y la representación cualificada.
4. Riesgos mal entendidos
Cuando la cooptación se
denuncia como antidemocrática, usualmente se señalan casos de “amiguismo” o
“rosca”. Pero el problema ahí no es la cooptación como mecanismo, sino la falta
de transparencia y mérito en su aplicación. Es como decir que las elecciones
atentan contra la democracia porque hay compra de votos. El problema no es la
institución, es su corrupción. La solución es regular mejor la cooptación:
concursos públicos, hojas de vida abiertas, audiencias, veeduría. No
eliminarla.
Se podría decir como
conclusión que la cooptación bien diseñada es una vacuna contra dos
enfermedades de la democracia: el populismo cortoplacista y la exclusión
sistemática. Permite que el sistema incorpore técnica, incluya minorías y
preserve estabilidad sin renunciar a su origen popular. Atentar contra la
democracia sería pretender que el único criterio de legitimidad es la urna,
ignorando que gobernar también exige saber, continuidad y consenso. La
cooptación, con reglas claras, no es la negación de la democracia. Es una de
las formas en que la democracia se vuelve gobernable.
Es posible que a partir de
la buena fe los Constituyentes de 1991 hayan considerado que los principales
cargos de las altas instancias institucionales (altas cortes y organismos de
control) deberían ser elegidos a través de la presentación de candidatos desde
algunas instancias, lo que ha llevado en algunos casos al pago de favores entre
el elegido y sus electores, generando una nueva condición de corruptela y una
extraña relación entre los tres poderes públicos que deben preservar su
independencia sin ningún tipo de interferencia.
Personalmente propongo una reforma
constitucional que involucre el mecanismo de la cooptación para aquellas
instancias de decisión que requieran absoluta independencia.
Como aparece escrito en
algún grafiti abandonado, recordemos: “Todos los hechos tienen 3 razones: la
tuya, la mía y la verdadera”.
Editorial: sucesos de la semana No. 148
Tremendo gancho ciego
Luis Guillermo Echeverri Vélez
Dice
el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e
incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y
al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de
unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay
que hacerse algunas consideraciones y preguntas.
Nos
preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías
mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está
la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del
mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la
violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas
con el terrorismo internacional.
Petro
es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la
cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la
destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del
capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea
Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades
democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura
constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política
parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone
al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en
la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional
vinculante”.
Si
ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del
modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que
llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede
pasar en el país si pierde el progresismo.
Es
previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación
de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018
cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de
Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato
y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a
tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del
Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas
constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no
tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:
¿A
cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos
neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde
los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria,
ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e
insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de
Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana
contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que
además tiene un partido consolidado con amplia representación política?
¿Quién
puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de
extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a
quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para
llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo
de la credibilidad de Uribe?
Colombia
tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es
tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que
se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana
Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes
que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias
occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada
contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan
el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán
después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales
narcoterroristas.
Este
es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar
al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero
probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la
insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas
actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha
que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa
perdida”.
La hora de las grandes decisiones
Luis Alfonso García Carmona
Nos cogió la noche para
tomar una de las decisiones más importantes para el futuro de Colombia y, por
lo tanto, para el de nuestros hijos y nietos. No obstante la gravedad del
momento todavía existe la percepción de que algunos compatriotas no hayan
captado en su integridad la trascendencia de lo que está en juego.
El pueblo
mayoritariamente ha rechazado el régimen de Petro, no tanto por su
ideología, sino por su pésima gestión al frente de los asuntos del Estado. Se
puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no existe sector de la sociedad o
aspecto de la administración gubernamental donde Petro no haya dejado su huella
de destrucción, torpeza y desastres. Sin embargo, nos dicen que una gran parte
de colombianos, obnubilada por el fanatismo, engatusada por la falsedad de sus
promesas y manipulada por los gigantescos poderes de la publicidad estatal,
votará por su candidato, el amigo de las FARC, Iván Cepeda.
Con esa amenaza, sería
lo lógico unir a las fuerzas de oposición y a quienes hasta ahora han
permanecido alejados de la actividad política, pero este noble deseo no se ha
cumplido.
Pudo más el ansia de
poder de un grupo de políticos pertenecientes al vetusto establecimiento, sin
un caudal electoral importante, quienes, antepusieron sus ansias de poder a los
intereses de la Patria. No incluyeron en su aventura electoral a Abelardo de
la Espriella, con la excusa de que no querían aliarse con alguien de “extrema
derecha”, cuando en realidad lo que pretendían era cerrar el paso a quien sabían
de antemano que podría ser el triunfador en su alianza.
Luego se desató una
guerra sucia del grupo “Toconabe” (Todos contra Abelardo) que ha
incluido falsos rumores, ataques directos a su persona, manipulación de
encuestas, amenazas de muerte al candidato, asesinato de dos coordinadores de
la campaña y hasta calificarlo públicamente de cobarde por utilizar en su
defensa personal chaleco antibalas y una mampara de protección.
Es lamentable que no se
hubiera aceptado la propuesta inicial de Abelardo de realizar una encuesta
financiada y supervisada por todos los precandidatos antipetristas a fines del
año pasado, la cual le hubiera ahorrado el millonario costo de la consulta, nos
hubiera dado la ventaja de preparar una campaña única contra el heredero de
Petro y hubiéramos impedido la incertidumbre en los electores potenciales.
Pero no vamos a llorar
sobre la leche derramada. Proyectémonos a lo seguro: no existe una campaña
más preparada para derrotar a Cepeda ni para gobernar con la voluntad que se
requiere como la de Abelardo. Acabará con el narcoterrorismo, la
corrupción, la inseguridad, la quiebra del Estado, la bancarrota de nuestro
sistema económico, reorganizará el sistema de salud, recuperará a Ecopetrol y el
sistema energético que nos tiene al borde de los apagones, etcétera.
Las estadísticas de
Atlasintel, una de las encuestadoras más prestigiosas del planeta, indican a
las claras que la tendencia de Cepeda está congelada y no crecerá más; la de
Abelardo viene creciendo en forma exponencial; y la de Paloma va en franco
retroceso. Ya este tema queda zanjado pues no habrá más encuestas. La
propia candidata y su variopinto equipo así lo han entendido, pero, en lugar de
buscar un acercamiento con Abelardo, están buscando insignificantes apoyos
como el del desvalorizado señor Fajardo.
Nos corresponde a los
ciudadanos que pensamos en Colombia, antes que en nuestros gustos personales,
como usted y como yo, tomar la decisión y dar el paso al frente apoyando a
Abelardo de la Espriella. Además de salvar a la Patria de una terrible
amenaza, como sería la prolongación del régimen petrista, tendremos la
oportunidad de poner nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria
milagro que propone Abelardo y que Colombia merece.
Sólo debo hacer una
necesaria advertencia. Esta batalla hay que darla en la primera vuelta. Lo
menciono porque algunos piensan votar por Paloma a ver qué pasa en la primera
vuelta y, si pierde, votarían por Abelardo en la segunda. No seamos ingenuos.
Si Paloma pierde, ninguno de los que la acompañan votará por Abelardo y
corremos el riesgo de que gane Cepeda. Ya anunciaron todos ellos que más bien
votan por Cepeda o se van a ver ballenas. Es conveniente para el país tener en
cuenta que a Cepeda hay que ganarle en la primera vuelta porque si tiene chance
para la segunda, él y sus tenebrosos socios de la narcoguerrilla y del
vandalismo se tomarán las calles y carreteras del país para constreñir por el
miedo a la población para que vote por su candidato. Seamos conscientes, por
favor, del peligro en que estamos.
Para reflexionar en
medio de esta batalla, les dejo esta máxima de Marco Aurelio: “Perseguir
lo imposible es cosa de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer
algunas necedades” (Meditaciones, pag,105)
jueves, 21 de mayo de 2026
Conversatorio con Julio César Velásquez
En un nuevo conversatorio para el blog El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. charla con Julio César Velásquez sobre los desafíos de la propiedad intelectual en la era digital, el impacto de la inteligencia artificial en la música, la importancia de los algoritmos y el papel de las sociedades de gestión colectiva en la defensa de los derechos de artistas y creadores. Además, el diálogo aborda la evolución de la industria musical, la expansión internacional de Arte Global y la necesidad de proteger el talento humano frente a las nuevas tecnologías. No se pierdan esta interesante tertulia llena de análisis, experiencias y reflexiones sobre el presente y el futuro de la creación artística.Nuestro invitado es abogado, empresario y artista, y se ha consolidado como una de las figuras más influyentes en América Latina en materia de propiedad intelectual y gestión de derechos de autor en la industria musical. Como CEO de Arte Global Internacional, lidera una organización especializada en la monetización, distribución digital y protección legal de contenidos culturales y musicales en más de mil plataformas digitales alrededor del mundo. La compañía, con sede en Medellín, ha trabajado con reconocidos artistas y agrupaciones internacionales como Carlos Vives, Juan Luis Guerra, Arelys Henao y Guayacán Orquesta. Velásquez cuenta con formación especializada en propiedad intelectual y nuevas tecnologías, y se ha destacado además como conferencista internacional sobre derechos conexos, regalías digitales e inteligencia artificial aplicada a la música. Ha participado en importantes encuentros de la industria cultural en Colombia y América Latina, donde ha advertido sobre las millonarias pérdidas que sufren autores y compositores por desconocimiento de sus derechos. Asimismo, el Concejo de Medellín reconoció la labor de Arte Global Internacional por su aporte a la defensa de los derechos patrimoniales de artistas y creadores. Paralelamente, Julio César Velásquez también desarrolla una faceta artística y literaria bajo el nombre de Julio Miguel, desde donde impulsa proyectos culturales enfocados en la protección y valorización del talento creativo latinoamericano.
En este barrio los sueños también pagan vacuna
Fredy Angarita
La lluvia en Medellín golpea los techos de zinc
como si quisiera arrancarles confesiones a las casas. Mientras esperaba el bus,
entendí que la ciudad tiene una manera extraña de criar hombres: primero les
enseña a sobrevivir y después les pregunta por qué se volvieron violentos.
Había un pelado sentado junto al poste de la
luz. Sudadera negra, camisa ancha, tenis viejos. En las manos sostenía un
cuaderno de esos baratos, escolares, donde otros escriben tareas; él escribía
rabia, alegría, vida. No tendría más de veinte años, pero hablaba como alguien
que ya había enterrado demasiadas cosas.
Me contó que escribía rap desde los trece. Que
empezó porque hablar en la casa era inútil. Que la mamá lloraba callada. Que el
padrastro confundía autoridad con miedo. Y que en el colegio descubrió algo
peor que la pobreza: la costumbre.
—Aquí todos terminan pareciéndose a lo que
juraron odiar.
La frase quedó suspendida entre el humo de un
cigarro barato y el olor a fritanga de la esquina. Entendí algo: el rap de
barrio no nace de la música; nace de la necesidad de dejar evidencia. Como si
cada verso fuera una declaración ante un tribunal invisible donde los pobres
llevan siglos intentando explicar por qué les tocó vivir así.
Me contó que le gustaba mucho Canserbero. Dice
que tiene letras que le llegan. Sin conocer mucho de él, le respondí:
—Me gustan algunas canciones que me ha mostrado
un compañero. Hay una frase que recuerdo porque me quedó sonando: “Andábamos
sin buscarnos, aunque sabiendo que andábamos para encontrarnos… Y fueron nubes
las que usé de trampolines, y tiburones los que vestí de delfines”.
El pelado soltó una sonrisa leve.
—¿Si ve? Ese man decía la verdad.
También le dije que me gusta escuchar a
Alcolirykoz. Me respondió:
—Soy más de la vieja guardia, pero esos manes
tienen buenas rimas.
Entonces empecé a recordarle algunas frases que
siempre me dejan pensando cuando los escucho:
—“No confundas el gusto personal con la
superioridad moral”.
—“Si el chorro es adulterado, esto es una cita
a ciegas”.
—“Vacuna pa los cerdos no hay”.
El pelado asintió con la cabeza mientras miraba
la calle mojada.
—Eso es lo que me gusta del rap: hablan de sus
vivencias.
Después abrió el cuaderno y me mostró una frase
escrita con tinta corrida:
— “En este barrio los sueños también pagan
vacuna”.
Me quedé pensando. Hay frases que no necesitan
rimar para doler. Esa fue una de ellas. Supe que iba a guardarla conmigo por
mucho tiempo.
Mientras avanzaba por la calle mojada, entendí
que los barrios también tienen memoria. Queda guardada en las paredes, en los
grafitis, en las canciones que suenan desde una ventana abierta y en los
cuadernos baratos donde alguien escribe lo que el resto prefiere ignorar.
Tal vez por eso el rap incomoda. Porque
convierte la herida en testimonio. Y una sociedad puede acostumbrarse a la
violencia, a la pobreza y al miedo… pero nunca al espejo.
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