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viernes, 24 de julio de 2026

Los intereses superiores por encima de banales triquiñuelas

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Los resultados electorales de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales nos dejaron algunas lecciones que no todos han acabado de asimilar.

Más allá de elegir al candidato que el país requiere en esta oscura etapa de nuestra historia, las mayorías se pronunciaron para rechazar el narcoterrorismo, el saqueo del Estado, la violencia amparada por la impunidad, la destrucción del sistema de salud, el atraso en la educación, en la explotación de nuestros recursos y en la construcción de la infraestructura requerida para el desarrollo del país.

Se decantaron las mayorías nacionales por un proyecto esperanzador conocido como la “Patria Milagro”, encaminado a brindar oportunidades de bienestar y progreso a dodos los colombianos. Y se condenó, de manera contundente, la obsoleta forma de hacer política, gobernando a través de marrullas, acuerdos debajo de la mesa y componendas para aferrarse a las mieles del poder.

No me queda la menor duda de que estamos frente a la más importante transformación de nuestras costumbres políticas. Demostrará el Tigre ante el mundo que ya pasó de moda esa vieja politiquería basada en los egoístas intereses personales o de grupo. Que, como siempre lo repitió a lo largo de su brillante campaña, los intereses superiores de la República están por encima de los partidos, los grupos de poder o los viejos cacicazgos políticos.

Pero una elección no basta para desterrar las viejas prácticas enquistadas en nuestra imperfecta democracia. Así se demuestra con el triste espectáculo protagonizado por los dirigentes del Centro Democrático, partido que manifestó su voluntad de hacer parte del gobierno, al aliarse con su enemigo ideológico, el Pacto Histórico, dizque para derrotar a Abelardo de la Espriella, designando como presidente del Senado a un candidato diferente al preferido por el presidente.

Vale la pena aclarar que el presidente no tuvo velas en ese entierro. Como es natural, prefería tener al frente del Senado a alguien que facilitara la aprobación de los proyectos que necesitará el gobierno para convertir en realidad sus propuestas de recuperar al país de los daños causados por el petrismo y reconducirlo por una senda de bienestar y de progreso. Pero nadie puede afirmar que presionó a algún congresista o negoció para conseguir la elección de un candidato en especial. No hubo ninguna conducta por su parte lesiva del principio de la separación de poderes, como algunos pretenden insinuar.

Pero el tema ha servido para que algunos miembros del Centro Democrático tomaran la elección como una venganza contra el Tigre por haberlos derrotado en franca lid. Y para los integrantes del Pacto Histórico que celebraron jubilosos al lado de sus aliados del Centro Democrático su victoria sobre el “fascismo”, aunque hasta hace poco el rey de los fascistas era para ellos el jefe del Centro Democrático.

Lo cierto es que este penoso incidente en nada beneficia al país. A la gente ajena a esas triviales artimañas politiqueras les asquea el espectáculo. Por algo el Congreso siempre gana las encuestas como la institución más desprestigiada del país.

De la Espriella sigue incólume haciendo lo que se comprometió a realizar. Comenzó su empalme en las regiones, cerca de su pueblo, para conocer sus angustias y necesidades y comenzar a planear cómo resolverlas. Y así lo hará durante todo su mandato, para bien de los colombianos.

Para poner en práctica esta noble causa de reconstruir el país y crear oportunidades para todos, se requiere poner los intereses de la República por encima de mezquinos intereses o minúsculas aspiraciones. La verdadera democracia no está compuesta de vacíos convencionalismos, tretas disfrazadas de tradición y negociaciones por debajo de la mesa. Se trata de gobernar con el pueblo, escucharlo en sus regiones sin necesidad de intermediarios, manejar con rigor los recursos del Estado y proporcionar a los gobernados todas las posibilidades que emanan de una transparente y eficaz gestión.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Patriótico llamamiento al doctor Álvaro Uribe

José Alvear Sanín
Apreciado señor presidente:

Preocupado por el país, este ciudadano se dirige a usted con admiración y respeto:

Todos los humanos somos falibles, y el sincero reconocimiento de los errores nos engrandece. Por eso considero urgente advertir el riesgo enorme en que la señora Paloma Valencia está poniendo a Colombia, con su deplorable actuación como aspirante a la Presidencia.

No pasa un día sin que ella dé un paso en falso, aterrando a los electores, que columbran el abismo al que puede llevarnos un triunfo del candidato comunista.

En vez de atacar la izquierda revolucionaria, la señora Valencia la emprende, cada vez con mayor agresividad, contra Abelardo de la Espriella. En lugar de una confrontación amable antes de la primera vuelta, y del compromiso ineludible de apoyarlo en la segunda, su oratoria se hace más estridente, áspera y vacía, en un alarmante giro que presagia la posible aceptación de los falaces acuerdos nacionales que Cepeda ya viene proponiendo para pulverizar las fuerzas democráticas en la segunda vuelta.

No es necesario enumerar los incontables desaciertos de una candidata que no está a la altura de lo esperado, y que lo único que ha logrado es el repudio de los que siempre siguieron al Centro Democrático.

Por lo tanto, me atrevo a expresarle, doctor Uribe, lo que sus amigos de largos años sienten: es necesario desautorizarla, antes de que el daño sea irreparable, porque su incompetencia está exponiendo al país a la mayor desgracia.

Atento saludo,

José Alvear Sanín

martes, 13 de enero de 2026

¿Elecciones bajo el asedio terrorista?

Luis Guillermo Echeverri Vélez

Se avecina el 8 de marzo, día de elecciones al Congreso. El potencial de Colombia es infinito, pero como un mal padre de familia tahúr empedernido, todo indica que estamos emperrados en apostar la casa y todos los haberes en unas elecciones bajo claro asedio terrorista.

Ningún presidente democrático se ha elegido, ni ha conducido bien al país sin apoyo del Congreso. Si queremos evitar el caos, Uribe debe liderar el congreso y necesitamos una buena relación con los Estados Unidos que es nuestro principal socio comercial.

El Gobierno y su candidato, revolucionarios comunistas disfrazados de progresistas y humanistas, expertos en mentir y engañar, no tienen otra alternativa que llevar al país a una encerrona electoral que garantice su continuidad en el poder, y están respaldados por las armas y el cabildeo de quienes manejan los dineros ilegales del narcoterrorismo internacional.

Es necesario entender que la verdadera usurpación de la soberanía nacional es la ocupación territorial y las agresiones al pueblo de las organizaciones criminales subversivas narcoterroristas, que vienen actuando en complicidad con el gobierno y están acompañadas de la proliferación urbana de bandas milicianas de alquiler asociadas al microtráfico.

Los dirigentes empresariales y políticos no deben ignorar las declaraciones que hablan de unir las FARC-EP y el ELN para defender la “patria grande”, ni el anuncio de Cepeda de integrar las FARC-EP a las fuerzas armadas constitucionales.

Deben nuestros gremios y Uribe como líder de la oposición, buscar un diálogo inmediato con Trump y Rubio, pues corremos el riesgo de que el proyecto bolivariano Castro-Chavista se convierta en un nuevo Vietnam o de terminar en una guerra civil entre diversas organizaciones criminales respaldadas por el narcotráfico y la minería ilegal, dos negocios que no están en venta.

El país perdió la seguridad democrática y el crecimiento económico formal de dos dígitos logrado en el rebote del 2021 al quedar en manos de un gobierno irresponsable, cleptócrata e intencionalmente destructor que ya tomó las acciones necesarias para arruinar la hacienda pública, la salud, el ahorro pensional y consolidar un sistema de empobrecimiento colectivo mientras las actividades ilícitas y el crecimiento de la informalidad sobrepasan una decadente economía formal, y el Estado ya no controla las fronteras ni 2/3 del territorio nacional.

Nos tambaleamos en la cuerda floja sobre un foso de tiburones, esperanzados en el próximo paso del impredecible y audaz presidente Trump y sin saber qué va a pasar en Venezuela, y estamos distraídos con el furor de las apuestas electorales, mientras sufrimos los efectos de un dólar subvaluado, una alta tasa de intereses, un salario mínimo inflacionario cuatro veces más alto que el IPC, y la pérdida de competitividad del sector exportador y de todo el aparato productivo real.

Este país en términos políticos es: café con leche, monta en moto y se comunica por Facebook; pues la mayor concentración ciudadana está en zonas cafeteras y en la costa Atlántica, el 75 % de los votos está en los estratos 1, 2 y 3, y son 50 a 100 municipios de la zona Andina, sus valles y la costa, los que definen las elecciones; porque en todas las zonas suburbanas y rurales de este trópico infernal, cientos de miles de familias complementan sus ingresos de supervivencia ordeñando una vaquita o en la economía del rebusque que atienden la canasta familiar; porque hoy más de la mitad de la población se moviliza en moto, y porque hasta un ordeñador tiene un teléfono inteligente y está influenciado por la información populista que recibe continuamente.

El país se juega su libertad, su tradición democrática y su economía en un mercado electoral donde llega con más potencia la narrativa mentirosa y populista del aparato propagandístico del Estado que controla la conversación en redes, la pauta en medios e impulsa a fondo la campaña comunista de Cepeda, por si Petro no logra postergar su mandato.

Por lo tanto, la prioridad del país debe ser otorgar un mandato democrático claro y confundente a partir de las elecciones parlamentarias, pues si el Congreso y la justicia siguen comiendo nube y no se ocupan de destituir a un presidente promotor de la ilegalidad, asociado al Castro-Chavismo y totalmente indigno de su cargo, y si las fuerzas armadas y los gremios del sector productivo siguen obrando como “elegantes eunucos”, nos van a capar parados a todos los que damos empleo y pagamos los impuestos, y podemos terminar dominados por las FARC-EP, sin libertades y oprimidos por la miseria que sabemos que genera el narco-comunismo terrorista modelo SSXXI.

El 8 de marzo hay que votar bien para poder devolver el país al redil de la democracia.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Pregunto a mis compatriotas

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

1. Nos asesinan a un candidato honesto y altamente calificado para sacar a Colombia de la crisis que padecemos, y la investigación del magnicidio la dirige una parcializada amiga de Petro, principal incitador del crimen. ¿Creen ustedes que permitirán que se descubran los determinadores del asesinato?

2. En un juicio sesgado por el odio contra el acusado y por la sed de venganza contra quienes ejercen el legítimo derecho a la oposición fue condenado a doce años de prisión al más ilustre de nuestros compatriotas, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, Dos allegadas al denunciante Iván Cepeda, al exministro Iván Velásquez y al propio Petro son la acusadora y la juez que pronunció el sesgado fallo que vulnera el Estado de derecho y la justa valoración de la prueba. ¿Opinan que habrá posibilidad de que se imparta justicia a quien sólo ha servido a Colombia con pasión durante toda su vida?

3. ¿Sabe quién es el beneficiario de estos dos crímenes contra la vida y la libertad de dos ejemplares líderes, convertidos hoy en mártires y héroes de la patria por la acción de los criminales y los enemigos del país?

4. ¿Hace parte Ud. de quienes manifiestan ahora que debemos acatar las decisiones judiciales, que es la hora de perdonar y dejar de matarnos, que la política trae sus riesgos como montar en bicicleta, que la muerte de Miguel no lo entristece porque su presidencia hubiera sido una entrega del país al imperalismo yanqui?

5. Por el contrario, ¿cree usted que es la hora de que cese la persecución por medio de la violencia y de la manipulación de los jueces contra quienes creemos que Colombia va por mal camino tanto en lo moral como en lo material, y que se requiere una reconstrucción del país comenzando por la derrota de la izquierda totalitaria, corrupta y criminal que nos gobierna?

6. Si está de acuerdo con el numeral 5, ¿podemos contar con su activa participación en un Frente Patriótico que una a todos los colombianos de bien para separar a Petro del cargo mediante el juicio por indignidad que cursa en la Comisión de Acusaciones, para derrotar su movimiento en las elecciones del 2026 y restaurar el orden, reconstruir los daños causados por su régimen y recuperar los valores fundacionales que nos legaron nuestros mayores?

lunes, 4 de agosto de 2025

La oprobiosas facetas de nuestra justicia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Bastan los titulares de prensa de un solo día para mostrarnos tres diferentes escenarios que ilustran las diferentes actuaciones de nuestra vergonzosa justicia:

Primer escenario. El pasado 29 de junio la juez 66 penal de control de garantías de Bogotá dictó medida de aseguramiento contra el exdirector del Departamento Administrativo de la Función Pública, César Manrique Soacha, implicado en el entramado de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres —UNGRD—.

Deberá responder por los delitos de concierto para delinquir agravado, interés indebido en la celebración de contratos y peculado por apropiación.

A pesar de que ya fue expedida la orden de captura las autoridades no la han podido ejecutar, por una aparente fuga del alto exfuncionario del Gobierno de Gustavo Petro.” [1] (Caracol Radio). Es inconcebible que, con todo el poder del Estado se fugue un sujeto que ocupó uno de los más altos cargos en el régimen de Petro, ¿Acaso hubo una filtración de la orden que en su contra se expediría? ¿Quiénes le están sirviendo de auxiliadores para evadir la acción de la justicia? ¿Se repetirá, como en el pasado, la fuga de Santrich con la ayuda de las Cortes?

Segundo escenario. “Semana conoció en exclusiva el plan detrás de la excarcelación de alias ‘Mono Clinton’, uno de los jefes más peligrosos del ELN en los últimos 20 años, autorizada en el mes de junio, a pesar de que sobre sus hombros pesan los delitos de secuestro extorsivo agravado, concierto para delinquir, financiación del terrorismo y uso de documentación falsa.” (…) “Este hecho se dio en la ciudad de Pasto, tras una boleta de libertad firmada por el Centro de Servicios Administrativos del Tribunal, bajo acta de compromiso firmada por él mismo y en cumplimiento de una gestión liderada por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.” No es este un caso extraño en el régimen petrista, acostumbrado a invadir la órbita de las otras ramas del poder con diferentes argucias como esta, consistente en designar como gestor de paz a un peligroso delincuente para que sea excarcelado. Así premia el régimen a sus aliados y cómplices en el asalto al poder, mientras utiliza todo el peso de la justicia en contra de quienes se atreven a discrepar de su ideología y de su objetivo de destruir el país.

Tercer escenario. ¿Cómo ha actuado la justicia en el proceso conta Álvaro Uribe, en contraste con lo anterior? Le fueron interceptadas ilegalmente sus llamadas telefónicas a sabiendas de que no había ninguna orden contra él para proceder de esa manera. Por consiguiente, el resultado que, supuestamente fue parte de la prueba incriminatoria, no es válido. Si una prueba es ilegal, la Corte no tiene poder para convertirla en lícita, pues no es competente para modificar la ley. Otra prueba para sustentar la condena fue el dicho de un delincuente, completamente desvirtuado en el proceso. Se violó el derecho a la defensa pues no se tuvieron en cuenta las pruebas aportadas por los abogados de Uribe y, en cambio, sí se apoyó la juez en sus propias conjeturas sin ninguna sustentación. ¿Se puede prevaricar impunemente solo para cumplir el objetivo de la izquierda radical de destruir al máximo opositor del fraudulento régimen anarco-comunista? No ha existido en los anales de nuestra pobre justicia un proceso más parcializado y atentatorio del Estado de derecho que el adelantado contra Uribe. Nos lleva a concluir que no existe justicia y así lo ha advertido el pueblo colombiano en su mayoría. Un Estado con esta clase de justicia nunca será un Estado libre y soberano. Solo servirá como un esclavo más del “paraíso comunista”.

lunes, 28 de julio de 2025

El Estado vs. el cuidadano Uribe

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Un caso de persecución política inquisidora.

En el caso del Estado contra Uribe lo que realmente está en juego es la libertad o la opresión de nuestras naciones y en particular la de todos los colombianos de igual derecho frente a la ley.

La única forma en la cual han podido llevar a Álvaro Uribe Vélez a un juicio es mintiendo, no en derecho. En su caso no hay ni indicios ni evidencia alguna de que él haya quebrantado la ley en su búsqueda de la verdad. Uribe ha sido enjuiciado únicamente por ideología política y mediante abuso de autoridad de magistrados influenciados por las artimañas de sus opositores políticos, que curiosamente luego han pasado a ser flagrantes infractores de la ley.

Se trata de un caso de envidia, venganza, maldad y engaño en contra de su honorabilidad, de su rectitud y de una vida al servicio de la patria, la libertad y la justicia. El juicio a Uribe es la trama de sus opositores políticos que hoy están en el poder y que contrario a lo que ha sido toda su vida pública, son todos afines a la impunidad del narcoterrorismo y las organizaciones criminales y subversivas.

Lo que está por definirse, es una infamia de más de dos décadas contra su persona, su hermano y toda su familia, es la seguridad democrática que necesitamos todos los ciudadanos que cumplimos las obligaciones y trabajamos aportándole a la nación con respeto por las normas, por la vida, bienes y honra de los demás, y no quebrantamos la constitución desde el poder o por medio del terror y la violencia ejercido con las armas a manos de la criminal subversión.

Uribe es el único líder político que nunca deja de trabajar con entrega para llevar esperanza al pueblo, al vivir con la gente en la calle la realidad de los problemas del país y la región.

La única y verdadera razón por la cual espera una sentencia el expresidente Uribe y con la suya, nuestra libertad, es porque ha sido el líder político más importante de Latinoamérica en este siglo, pues es quien más personifica la esencia laboriosa, noble, humilde, emprendedora y transformadora de la gran mayoría de las gentes de Colombia y de toda la región.

Y es que no es poca la envidia que despierta todo lo que representa Uribe para tantos colombianos ante la mediocridad de sus opositores, por su claridad y su determinación a la hora de servir y ayudar al progreso, bienestar social y seguridad ciudadana. No le perdona la corruptela política el hecho de que sigan vigentes sus logros y enseñanzas en todos los corazones y los lugares donde se le conoce y añora con respeto y admiración, algo que causa gran incomodidad a quienes representan la oligarquía que ha ostentado tradicionalmente el poder político en Colombia y a la nueva clase cleptócrata y delincuente que hoy gobierna el país.

Este es un juicio sin pruebas, de sentencia obligada y que pone a prueba la justicia en Colombia, y en el cual han sido totalmente desvirtuadas todas las acusaciones mediáticas e infundadas en su contra. Un juicio en el que ha sido comprobada su total inocencia y toda una trama de versiones inventadas de manera mañosa por sus opositores.

Se trata de un juicio político e inquisitorio en el cual lo que está en juego es el desmoronamiento de la justicia y la libertad ante el poderío del socialismo del siglo XXI y la continuidad sin oposición del proyecto expansionista bolivariano propuesto por el castrochavismo y endosado por Maduro, Diosdado, Petro, Cepeda, Montealegre, Santos y todos sus secuaces.

No es casual que demócratas y republicanos en la capital de los Estados Unidos se refieran al doctor Uribe como el Abraham Lincoln de Latinoamérica, como el gran colombino que es, y el líder político más destacado de la región reconociendo su persistente e incansable lucha por la libertad, la democracia, la legalidad y la justicia en todo el hemisferio.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Entrevista con Paola Holguín

Antonio Montoya H.
En la entrevista de la semana nuestra invitada de honor es la senadora por el Centro Democrático, Paola Holguín. Hablamos de su vida, su preparación y superación profesional, sus nexos con Álvaro Uribe Vélez y su permanente compromiso con el país. No dejes de verla.

Paola Andrea Holguín Moreno, natal de Medellín, es una destacada política, senadora y experta en seguridad y defensa. Obtuvo el título de Comunicadora Social y Periodista, con maestrías en Estudios Políticos y en Seguridad y Defensa Nacional. Su carrera inició como asesora presidencial durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, y luego ocupó diversos cargos, entre ellos, encargada de Asuntos Políticos de la Embajada de Colombia en México y consultora de USAID en temas de seguridad. En 2014, fue elegida senadora por el partido Centro Democrático, cargo en el que ha sido reelegida. Autora de los libros "Uribe de carne y hueso" y "Desde el escritorio del presidente", Holguín ha sido una figura clave en la política colombiana, defendiendo firmemente la seguridad nacional y el legado de Uribe. Además, ha impartido clases en universidades como la Pontificia Bolivariana y EAFIT.

martes, 4 de julio de 2023

¡Aquí pasa de todo y no pasa nada!

Luis Guillermo Echeverri VélezPor: Luis Guillermo Echeverri Vélez

No me trago el cuento de que sólo es cuestión de esperar tres años, con la economía metida en el trapiche del socialismo del siglo XXI y con la gente sin tener con qué mercar por la carestía.

Aquí es mejor que pase algo a que sigamos sin que pase nada distinto a la destrucción de un Estado de derecho, que fue respetable y respetado.

¿Dónde están las personas valientes y honorables que desde los cargos públicos defiendan a Colombia de la ilegalidad y le devuelvan a la nación y al Estado las banderas de la libertad y el orden?

No sigamos ocultando la cobardía tras el respeto incondicional a una anarquía disfrazada de democracia, mientras toda suerte de delincuentes e irresponsables trapean a su conveniencia con la dignidad de la nación, con la constitución y las leyes.

Como vamos, vamos mal. Menudos son los abusos, los delitos y las violaciones a la ley. Los hay de todas las formas imaginables, y no pasa nada.

Vamos montados en un barco rumbo al arrecife en medio de una gran tormenta, comandado por un remedo de capitán que se la pasa encerrado bajo la influencia y sólo sale a crear polarización entre tripulantes y pasajeros. No hay quién asuma el mando, mientras los primeros están enganchados en una rebatiña por el poder político, y los segundos suscritos al pánico que genera ver que nos estrellamos y nada pasa.

Aquí lo peor es seguir sin que pase nada. Pues como vamos, este barco naufraga en las costas cubanas de Venezuela.

Nada va a pasar mientras la justicia esté acobardada y sea víctima ideológica de su falta de integridad. Y no pasará nada, si las cortes no se ponen las pilas y cumplen su deber, si del sector privado no nacen nuevos liderazgos transformacionales, y si no cambiamos los requisitos que deberían cumplir quienes manejan la cosa pública.

Es culpa de nuestra indiferencia como clase dirigente que, en el 2022, el engañoso discurso populista distorsionara la realidad colombiana que iba, como en 2010, rumbo a puerto seguro y creciendo mucho más que las otras naciones de la región.

La nación entera paga, por la irresponsabilidad de unos cuantos muñecos filipichines y payasitos provincianos cachaquizados que hoy copan el teatro de la actividad política nacional, y por la total indiferencia de una sociedad civil y de unos gremios caducos y pasmados, que más parecen mamertos vergonzantes, que líderes con genuina vocación de servicio.

Las organizaciones criminales y sus milicianos están amparados e inmunes ante la sanción social y legal, pues ha hecho carrera su doctrina de considerar ilegítimos al sistema de libertades económicas y al Estado y su institucionalidad. Así justifican poder birlar la ley a conveniencia propia sin que aquí pase nada.

Es inconcebible que, bajo la narrativa propia a esa nueva interpretación de la legalidad, se pretenda desconocer la naturaleza de los crímenes de lesa humanidad y se justifique la ilegalidad de atrocidades como el secuestro, la violación de menores y el asesinato bajo la militancia en organizaciones narcoterroristas.

Con esa misma carreta insidiosa, desde la sociedad entre Cuba y los Santos, feriaron los preceptos constitucionales de impunidad y distorsionaron el verdadero espíritu constitutivo del Estatuto de Roma, implantando una nueva doctrina internacional en favor de la aceptación democrática del terrorismo sectario e incluso del terrorismo de Estado, que pretende reemplazar la sana construcción de políticas públicas, por la perversa lógica del reconocimiento de conflicto armado, que les otorga estatus de beligerancia, que autoriza el derecho de rebelión y permite la conexidad delictiva en función de la impunidad total.

Narrativa mediante la cual, Juan Manuel Santos, al estilo inescrupuloso y lisonjero propio de su alcurnia estafadora, como por arte de magia, logró cobrar en especie con un Nobel, por la labor de institucionalizar la concepción de que todo lo que antes era ilegal pasara a ser legal en Colombia, y en toda una región sumida en el narco-socialismo del siglo XXI.

Todo en contra de la voluntad popular y gracias a la complicidad de su ciclotímico copiloto y sus propios serviles en Cuba y en la tramoya del Congreso, y claro gracias a la ayuda de la Iglesia y de algunos curas mercaderes del dolor ajeno que siempre, a lo largo de la historia, están prestos a cambiar la verdad y endosar fuerzas inquisidoras como la Justicia Especial para la Paz.

Y con ese mismo concepto embustero e inquisitivo, tan propio del populismo y en pro de la impunidad total, es con el que hoy el Gobierno del nuevo M-19, tan hijo de las FARC-EP como Fecode, y comandado por el demente revolucionario aliado a toda suerte de organizaciones criminales, quiere gobernar a su conveniencia y de manera autocrática a la sociedad colombiana, copando con falacias casi todo el espacio digital y cercenando el derecho a la libertad de expresión de los medios tradicionales, en las propias narices del parlamento, la justicia, los entes de control y los gremios del sector productivo.

La doctrina Petro no sólo se nutre de la mentira, el engaño y la ilegalidad, es un ideario revolucionario, rebelde, nefasto, destructor, inconsciente e irresponsable que considera ilegítima toda la constitucionalidad y no admite crítica ni contradicción alguna.

Tristemente hoy hay poca diferencia entre quienes representan la tradición política, con quienes se creen con derecho de pernada sobre la ley, el Estado y el Gobierno y sus instituciones, y con los nuevos politiqueros que desfalcan la nación, pues muchos de los que antes eran delfines, huérfanos de poder, están convertidos en tiburones de múltiple dentadura que conviven con las desalmadas barracudas que nos gobiernan.

Santos, que descarada y deliberadamente le abrió la puerta de Colombia y de toda la región a esa falsa, perversa y sangrienta doctrina de “Paz a cualquier costo”, ahora pretende engañar el derecho internacional público, aspirando a la Secretaría General de las Naciones Unidas, timando nuevamente a Colombia con las mismas artimañas con la cuales antes manipuló las cortes nacionales.

Es con cargo a todos los contribuyentes, que Santos y sus secuaces lograron el gran estupro fraguado en Cuba. Algo que Pastrana no pudo implementar al aparecer Uribe en 2001. Algo que Samper y Gaviria ya habían empezado a legitimar al hacer que la ley fuera elástica con el narcotráfico. Algo con lo que Belisario soñador, inoculó al país hablando de Paz y no de convivir en legalidad. Algo que López casi negocia en Panamá con Pablo Escobar y un cartel de Medellín asociado con el M-19, quizás no siendo el monto adecuado para colmar sus agallas. Y algo a lo cual nada contribuyó el clientelismo desbordado de Turbay, patrocinador del gigantismo burocrático.

Uribe aplicó la ley y la fuerza coercitiva constitucional del Estado a rajatabla. Combatió por igual la narcoguerrilla y el delito, desmontó el paramilitarismo, golpeó la producción de cocaína y la deforestación, generó confianza inversionista mediante estabilidad y seguridad democrática ciudadana, económica y jurídica, y siempre procurando mayor equidad social.

Gracias a ello, prosperó la nación y perdieron en 2002, 2006 y 2018 las minorías delincuenciales, y gracias al trabajo de Uribe, ganó el Santos traidor del 2010.

Pero la obra de todo un país liderado por Uribe, duró poco en manos de los hermanos Santos, de Leyva, Baltazar y Santiago, Villegas, Pearl, Naranjo, Mora, Eder, Cepeda, Roy, Benedetti, De la Calle, Velasco, Mac Master, y todos sus monaguillos y de los mercenarios mediáticos que les volearon incienso.

Violaron la voluntad del constituyente primario, favorecieron a la narco-guerrilla y habilitaron para ser candidato a un infiltrado del viejo M-19 en el Congreso, un terrorista y delincuente disfrazado de senador, tranzaron políticamente en 2014 con un alcalde que debió ir preso, que al ser vencido en 2018 incendió el país en 2021, y lo apoyaron para que fuera vencedor “por W” en 2022, pues la sociedad trabajadora y emprendedora no supo presentar un adversario capaz, siendo solo la mitad consciente de Colombia la que le hizo oposición, mientras la otra mitad fue presa fácil del poderoso discurso populista y utilitario que representa una burla al debido bienestar de mayorías y minorías.

Duque, a pesar de enfrentar las dificultades de una pandemia y una depresión económica mundial, de una oposición difamadora y violenta que bloqueó la movilidad del país aterrorizando la población, le demostró al Colombia que sí se puede crecer a dos dígitos, que se puede gobernar bien y hacer las cosas honorable y correctamente, así se cometieran algunos errores involuntarios, que se podía generar empleo y terminar obras descontinuadas, que se podía confiar en el sistema de salud y de seguridad social.

Duque gobernó sin necesidad de negociar con ninguna organización criminal y evidenció que Colombia puede progresar en legalidad con apoyo al emprendimiento y con verdadero propósito de equidad.

Uribe y Duque le demostraron a Colombia que se puede gobernar decentemente sin comprometer principios y valores, que se puede navegar en democracia sin aceptar en ella la ilegalidad, los delincuentes disfrazados de izquierda ni los dobles fanáticos de extrema derecha, que aquí el problema es todo el vicio y el delito que generan la producción de cocaína  y el narcotráfico, y que se puede gobernar con la justicia de la mano de las fuerzas armadas, estando abierta la puerta del sometimiento incondicional a la ley que tajantemente rechazan todas las organizaciones criminales, si media unidad de propósito nacional.

Probaron que no se debe negociar con cargo a la impunidad con ningún delincuente, pues eso sólo le causa más estragos a la nación.

Uribe y Duque forman una yunta política campeona reconocida e imbatible. Son una dupla que, si se pone a trabajar dejando de lado la mezquindad y las envidias e intereses de los amigos y enemigos que los quieren separar, y dejando de lado los merecimientos, egos y vanidades inherentes a todos los que ambicionan poder, pueden unificar las mayorías y salvar este barco del naufragio; pero si y solo si cuentan con el apoyo incondicional de la sociedad civil, de los tibios gremios y de todo el empresariado nacional.

Y entre tanto, nosotros seguimos como sociedad en lo mismo de siempre, y no pasa nada.

¿Cómo se pretende que el pueblo distinga quién es bueno y quién es malo, al ver en las noticias a toda suerte de personajes entreverados en medio de la orgía burocrática del poder central?

¿Cómo no va a querer el pueblo un cambio, si está cansado de ver al lado de muchos líderes tradicionales a toda suerte de hampones que operan el poder central y regional, aliados con contratistas corruptos, con narcotraficantes o con nuevas famiempresas politiqueras de múltiple denominación ideológica?

¿Cómo no va a estar confundido el ciudadano, si ve que los que más figuran en medios al lado de la política partidista tradicional, son hoy quienes favorecen el narco-comunismo y la impunidad, esos congresistas alcahuetes de criminales que avalan delincuentes de mayor calibre, hoy instalados con lujo en la presidencia y en la laxitud de la perrera parlamentaria?

¿Cómo no va estar el empresariado y la clase laboral sin saber qué hacer, si ven amenazadas sus fuentes de ingreso y sus ahorros por las ratas que se reparten el queso, si ven cómo milicianos y los mismos rateros del transfuguismo camaleónico, son los que ocupan ministerios y embajadas y están dilapidando la hacienda pública?

¿Cómo no va a estar preocupada la población, si ven cada día un nuevo escándalo vergonzoso, entre quienes están bailando en el elegante acuario capitalino, donde se exhiben toda clase de pescados que medran del sistema contractual público?

¿Cómo va a pasar algo o a cambiar nada en Colombia, si hoy nos domina la palabra incoherente del cinismo propio de un terrorista supuestamente indultado que, a cuenta nuestra, compra ingenuas conciencias ignorando el deber ser de las cosas y mientras en la banca sólo tenemos representada toda la incompetente falacia ideológica con la cual se desvirtúa el verdadero valor democrático de la mujer y de las minorías?

El problema es de todos, no es sólo asunto de oposición de los líderes políticos. Aquí no pasa nada mientras todos los que trabajamos para que el país produzca, no seamos los que actuemos y sigamos delegando nuestro futuro y el de las nuevas generaciones a una clase política que no supo gobernarnos.

Hagamos algo porque hoy más que nunca, tristemente cobra actualidad lo que decía un grafiti en Cali en medio del proceso ochomil: “Al poder putas porque vuestros hijos no supieron gobernarnos”.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Oposición constructiva vs. gobierno destructivo

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Pocas veces se hace tan difícil escribir como hoy, porque toca discrepar de un grande hombre, como es en todo sentido Álvaro Uribe Vélez.

Tan pronto se anunció la elección de Petro, el expresidente se apresuró a reconocer el título del exterrorista, dando crédito a una Registraduría muy poco confiable. Por desgracia no estaba solo, porque la gran mayoría del establecimiento político permitió que los creíbles indicios de masivo fraude electrónico fueran desestimados. Por consiguiente, un manto de presumible legalidad ha cubierto la elección menos transparente.

Pocos días después de la posesión, el doctor Uribe lo visitó en palacio para ofrecer una “oposición constructiva” a un gobierno destructivo.

Ese terrible error inicial conduce al Centro Democrático (CD) a un callejón sin salida, porque la inmensa mayoría de sus votantes tiene clara la imposibilidad que existe de un diálogo productivo entre concepciones radicalmente opuestas, irreductibles e irreconciliables, como son las que separan a los partidarios de la libertad individual y económica, de los adherentes al colectivismo y el estatismo marxistas.

Desconocer entonces la índole destructora de todas y cada una de las propuestas del gobierno de Petro en contra del modelo democrático, condena al partido del Dr. Uribe a moverse en un mundo ilusorio. Solo en sueños es posible un diálogo conducente entre corderos y lobos o entre palomas y buitres.

La “oposición constructiva” requiere un gobierno también constructivo. El de Petro, una y otra vez en el Congreso, que es el foro donde se contrastan pareceres, claramente manifiesta su voluntad de llevar al país por la senda de la extrema izquierda más perjudicial. En estos horribles 50 primeros días, Petro jamás ha ocultado que su propósito es el de poner por obra todos los disparates y desatinos de su programa, gracias a las mermeladas parlamentaria y mediática y a la complicidad descarada de partidos tradicionales, degradados por dirigentes indignos.

Muy superior a sus líderes políticos, el pueblo ha comprendido mucho mejor que ellos hacia dónde llevan al país para convertirlo en una segunda Venezuela. Las nutridas marchas del lunes 26 de septiembre fueron la expresión concreta de una oposición, esa sí popular y estructural, que quiere conservar la democracia y el estado de derecho, frente a la piqueta demoledora del gobierno.

Esa es la actitud que el país requiere para escapar al triste destino que nos espera, si dejamos que se consolide la dictadura castro-petrista.

En cambio el CD, o buena parte del mismo, le dio la espalda a la protesta la víspera de las marchas; y lo que es peor, tan pronto estas pasaron los doctores Álvaro y Miguel Uribe y Óscar Darío Pérez, acudieron a palacio para continuar un diálogo imposible con un gobierno inflexible. En lugar de llegar estimulados por los centenares de miles de colombianos, de todos los partidos, que marcharon contra el gobierno, los visitantes de la casa de Nariño manifestaron una actitud de la mayor amabilidad ante un gobierno que, en vez de oír sus razones, quiere únicamente aparecer en las fotos con ellos.

A la salida de la reunión, los dirigentes del CD ofrecieron una larguísima rueda de prensa para informar acerca de las inquietudes que le transmitieron a Petro, como si este no conociera los puntos de vista de la oposición constructiva, que él y sus ministros han rechazado mil veces.

En esa lamentable presentación el expresidente Uribe, fuera de guardar inexplicable silencio frente a la posición oficial con relación al narcoestado que se perfila, llegó a expresarse así:

Nosotros queremos contribuir para que se entienda el gobierno del presidente Petro como un gobierno de democracia social, no un gobierno que se pudiera catalogar de fracasado Socialismo del Siglo XXI (…) Nosotros no queremos que al gobierno del presidente Petro lo estigmaticen de neocomunismo.

La oposición a Petro exige verticalidad y coherencia, porque si no se estructura inmediatamente un movimiento nacional con voluntad de poder, capaz de recuperar las gobernaciones y alcaldías el próximo año, la dictadura comunista se consolidará por término indefinido...

La respuesta del gobierno a las “manifestaciones constructivas” del CD va desde el silencio hasta la tergiversación, en agudo contraste con la cordialidad de sus visitantes.

Si ese partido persiste en el diálogo de sordos con el petrismo, el electorado lo repudiará, pero a Colombia no le conviene su desaparición, inevitable si continúa por la senda del apaciguamiento, el diálogo y la debilidad frente al arrogante y ascendente demagogo que nos gobierna.

viernes, 8 de julio de 2022

De cómo llegamos a «Petro presidente»

María Cristina Isaza
Por María Cristina Isaza*

El siguiente es un pequeño análisis sobre la participación de diferentes personajes y sectores de la sociedad para que en Colombia haya llegado la extrema izquierda a la Presidencia. Hablo de quienes, sin ser de extrema izquierda, ayudaron de una u otra forma a fortalecer su discurso, su narrativa buenista, al no tener una doctrina y valores claros, al ser vergonzantes, por omitir información, «seguir la corriente» y caer en la corrección política. Otros, por simple y vulgar conveniencia.

Partidos políticos de centro derecha – derecha: no promulgan abiertamente las ventajas de la libertad de mercado, de mayor inversión extranjera, más comercio internacional, menos proteccionismo, menos impuestos, menos capitalismo clientelista, menos regulaciones y más facilidad de emprender para superar la pobreza vía generación de empleo y demanda agregada, y no vía redistribución de riqueza por parte del Estado mediante la entrega de subsidios, que en muchos casos no son focalizados, pertinentes ni temporales, y lo único que hacen es prolongar la situación de pobreza. Además, en la subasta de «¿quién da más subsidio?» los políticos inescrupulosos siempre propondrán mayores sumas a un mayor número de personas, así no sea técnicamente viable hacerlo. Como dice Thomas Sowell: «Cuando quieres ayudar a la gente, les dices la verdad. Cuando quieres ayudarte a ti mismo, les dices lo que quieren escuchar».

Por otro lado, también vimos el cambio de principios como una constante a la hora de negociar con el nuevo presidente cuotas burocráticas y presupuesto «Estos son mis principios, si no le gustan… tengo otros». Me pareció especialmente vergonzosa y decepcionante la posición del Partido Conservador. Bien hizo el señor Ómar Yepes en renunciar a la Presidencia de este, que quedó en manos del senador antioqueño Carlos Andrés Trujillo, quien no dudó en respaldar a un gobierno elegido bajo unos principios diametralmente diferentes a los profesados por este Partido.

Rodolfo Hernández: el de «conmigo no se roba más», «vamos a quitarles la chequera», «mírenme a los ojos, no les voy a fallar». Que su campaña en Antioquia estuviera rodeada de personajes tan cercanos al siniestro alcalde Quintero ya era una señal de alarma, pero esperábamos que fuera por falta de conocimiento acerca de las movidas corruptas del alcalde que tenemos en nuestra ciudad. Hoy al «unir cabos» pienso que fue una ficha más en el ajedrez para que llegara «el gobierno del cambio Petro – Samper II – Santos III».

El abrazo zalamero con quien se supone no comparte principios , pues Petro está rodeado de los corruptos de siempre; no va a ajustar el gasto, por el contrario, anunció la creación de dos nuevos ministerios y una reforma tributaria (por un valor de más del triple que por la que atizó a la gente a salir a las calles hace poco más de un año), para poder pagar todos los favores de quienes lo llevaron a la Presidencia y a quienes se han arrimado a su gran acuerdo nacional en busca de la respectiva tajada burocrática. Más sorprendente aún ¿usted se abrazaría así con quien mancilló la memoria de su hija desaparecida y gracias a quien estaba amenazado de muerte?

Periodistas y analistas: que con su «corrección política» y relativismo moral han legitimado la narrativa de la extrema izquierda. Muchos críticos al gobierno de Duque, que, bajo la luz de los hechos y los datos, hizo una buena gestión. Además, ese periodismo que, sin considerarse de izquierda, sirve como caja de resonancia a toda la narrativa progresista victimista y a la impunidad buenista generadas por procesos como el acuerdo de paz o que no dudaban en poner en tela de juicio las operaciones llevadas a cabo por nuestras FF MM.

Empresarios: que juegan a doble banda, apoyando económicamente al candidato de extrema izquierda o empresarios que lo apoyan exclusivamente, buscando asociarse con su gobierno para obtener el amparo de reglas de juego proteccionistas y poco amigables con la creación y crecimiento de otras empresas en su sector, que les permita consolidarse prácticamente como monopolio, para mantener el mercado capturado y garantizar así su permanencia y beneficios.

Otros empresarios que ante «el buenismo y la corrección política» deciden abanderar y mercadear, tanto dentro como fuera de sus empresas, las causas y colectivismos progresistas con los que luego la extrema izquierda los ataca. ¿Han notado que los colectivismos siempre terminan atacando al capitalismo, a los empresarios y los culpan de ser los causantes de todos los males del planeta?

También tenemos al empresario buenista que incluso se inculpa por el conflicto. Flaco favor hace a los empresarios que sufrieron la tragedia del conflicto y al restablecimiento del orden, necesidad que debe ser cubierta para que a un territorio llegue y se desarrolle de forma dinámica la actividad empresarial.

Padres de familia: desconectados de la enseñanza de sus hijos, no se percatan del adoctrinamiento, inversión de valores y enseñanzas tergiversadas a las que están siendo sometidos tanto en instituciones de educación públicas como privadas. No hablan de política frente a sus hijos.

Influenciadores / opinadores en redes: completamente despersonalizados, que no dudan en seguir la corriente a la hora de achacar a Uribe todos los males del país, que, aunque saben de su buena gestión no lo promulgan porque «hay que cancelar a Uribe». Sienten que hablar desde los hechos y los datos la gestión de su gobierno los hará «uribistas» … y no está de moda serlo. Prefieren seguir la masa y continuar el relato negativo y la crítica.

También están los indignados de teclado que, por ejemplo, sin entender primero el contenido de la Reforma Tributaria de Carrasquilla, que tenía varios elementos progresistas, y gracias al llamado irresponsable de líderes políticos como Fajardo y De la Calle, no dudaron en poner en sus perfiles la bandera de Colombia al revés, replicar fakes como las supuestas torturas por parte del Esmad a manifestantes en reconocidos almacenes de cadena, usar frases como SOS Colombia, nos están matando, dictadura, etc.

«Derecha progresista»: políticos, influenciadores, analistas y generadores de opinión que pretenden defender unas ideas de libre mercado, capitalismo, generación de empleo, trabajo, ahorro, defensa de la actividad empresarial, etc., pero atacan a los conservadores, aliados naturales en esta defensa, mientras gastan energía tratando de seducir a masas colectivistas adoctrinadas que piden todo tipo de soluciones desde el Estado. Hacen más daño a la causa atacando a sus aliados naturales, que lo que logran tratando de atraer progresistas para que defiendan la libertad de mercado.

Iván Duque: a pesar de su muy buena gestión y balance positivo, que incluye la economía que mejor se recupera de Latinoamérica post pandemia, el mejor manejo de pandemia en Latinoamérica, entrega de importantes obras de infraestructura, muerte a principales cabecillas de las disidencias de las FARC, etc., su Presidencia representó el desgaste de la «derecha» en Colombia. A mi modo de ver debido a pésima comunicación, desconexión con el electorado, con las regiones, con la masa popular, desde el inicio hizo a un lado a su partido de gobierno. gobernó con varios de sus amigos santistas, quienes ideológicamente no estaban alineados con el Iván Duque candidato y gobernó para complacer a quienes no le votaron.

Los egos que dividen y no defender el legado de Uribe: las opciones de centro derecha a derecha se diluyen en un amplio abanico de candidatos, además el no cumplir acuerdos y ser vergonzantes de un legado de prosperidad y seguridad que dejó Álvaro Uribe Vélez. La llegada de Quintero y ahora la de Petro son muestras de lo que no debemos repetir, cero y van dos veces que ganan a una derecha dividida y desorientada.

Sergio Fajardo: quien se dedicó a hacer una campaña de desprestigio atacando a Uribe, Duque y Fico.

Acuerdo de La Habana: su implementación ha trastocado los valores de nuestra sociedad. Hoy muchos ven con buenos ojos a asesinos de lesa humanidad y les parece normal que un exguerrillero, que cometió delitos, sea presidente. La «lavada de cara» a terroristas y a sus crímenes, incluso justificándolos, mediante una Comisión de la Verdad sesgada.

«Nosotros tenemos la responsabilidad de que la historia no sea reescrita a la imagen de los terroristas y de hacer un control político responsable desde nuestro rol como ciudadanos».

domingo, 26 de junio de 2022

La esperanza está viva

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

En las elecciones presidenciales se impuso un mandato a la unidad, a la austeridad, a la lucha contra el abuso y la corrupción, en la búsqueda permanente del bien común, del interés general, dentro de un ambiente de polarización extrema y de un 50% de desconfianza en el nuevo gobierno definido democráticamente; la incertidumbre está presente y la esperanza está viva, la invitación de Petro al diálogo, ha sido escuchada por casi todos los colombianos de los diferentes partidos y movimientos, inclusive por el Centro Democrático, o mejor, por Álvaro Uribe, su máximo líder y opositor, quien en un acto de grandeza y en contra de muchos de sus más cercanos seguidores, aceptó la invitación a un diálogo encaminado a encontrar los puntos en que pueden estar de acuerdo y la forma en que podrían sacarlos adelante.

Yo diría que el tema principal gira en torno al dinero requerido para solucionar el problema más urgente, el hambre. Ese dinero en mi humilde opinión y en la de muchos colombianos está fácil de conseguir rápidamente, a través de una gran cruzada por la austeridad en el gasto irracional y desmedido en los gobiernos nacional, departamentales y municipales de las tres ramas del poder público y de los organismos de vigilancia y control; el gran pacto por la austeridad.

Yo estoy seguro de que este necesario actuar, inmediato, permitiría ubicar los recursos para alimentar esos veinte millones de colombianos, se recuperaría en muy buena parte la confianza en las instituciones y en sus funcionarios, mientras se definen y tramitan las reformas requeridas por el país, donde todos tendremos que ceder para evitar desgastes, incremento en la desconfianza y en la polarización.

En el cruce de Twitters entre Petro y Uribe, yo le doy mucho valor a los términos: el mismo país y un país común, ahí ya hay una identificación que permite iniciar el diálogo, que repito con un pacto de austeridad total, permitirá los recursos para satisfacer la primera necesidad de nosotros los humanos: el hambre.

Los demás temas vendrán por añadidura, concertados y alimentados por la sabiduría de nuestros líderes, que ya tienen la lectura exacta que busque conciliar lo que queremos los colombianos, unirnos dentro de las diferencias para poder salir adelante.

Démonos la oportunidad, depongamos las agresiones, las desconfianzas, el proceso de recuperación económica va por buen camino según los indicadores, hay que frenar la salida de capitales, hay que formalizar la economía, hay que generar muchas oportunidades de empleo, educación, salud, etc. Para lograrlo hay que quitarles el hambre a los que lo están padeciéndolo, la plata está en la racionalización del gasto público, cojan los presupuestos, estúdienlos, retiren todo lo superfluo, lo innecesario, lo que solo satisface intereses personales y pásenlo urgentemente para alimentación sería, responsable y de buena calidad para nuestros niños, nuestros jóvenes y nuestros adultos mayores.

Llenémonos de optimismo, nuestro señor Jesucristo no nos desampara; si todos mejoramos nuestro comportamiento, saldremos adelante. La unión hace la fuerza. La esperanza está viva, no la matemos.

sábado, 23 de octubre de 2021

¡Patriotismo, menudencias!

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*

¿Adónde se perdió el propósito de servirle bien al país, de quienes más obligación y compromiso moral tienen de hacerlo? Para algunos, todo eso quedó empeñado en una prendería clandestina en la tierra que Colón bautizó como Isla Juana, en honor a la que después se convertiría en “Juana La Loca”.

Mientras en ejercicio responsable, serio y comprometido con el cumplimiento de la ley, el presidente de Colombia lidera el Estado y la actividad económica con un rigor y un profesionalismo democrático ejemplar, y lo hace sin llorar por la complejidad de lo heredado, ni por la época y vicisitudes que le han correspondido sortear, ex gallipollos y avechuchos de toda suerte de plumajes afiliados o no a las agencias de empleo político partidistas, la mayoría de los medios del país y algunos de la madre patria, no le perdonan, ni le perdonaran jamás a Duque, el haber llegado al poder en total convicción y franco compromiso con las banderas de los valores democráticos con que gobernó Álvaro Uribe y le mejoró las condiciones de vida al pueblo colombiano entre 2002 y 2010.

Raro resulta que, cuando uno de estos rimbombantes pajarracos se subió al anca del caballo de Uribe para luego engañar el electorado y al país, o cuando se desconoció de tajo la voluntad democrática del pueblo expresada en las urnas en octubre de 2016, el asunto de un atropello constitucional no fue criticable, todo parecía ser algo plausible y que no acreditó reproche alguno.

Y resulta aún más inadmisible al simple entender de los mortales, la mezquindad y falta de patriotismo demostrado por esos mismos “líderes políticos e institucionales”, durante el terrorífico intento narco populista de derrocar la democracia en el pasado mes de abril, cuando nuevamente primó el silencio inexplicable de la gran prensa, sobre toda lógica, razón o consideración al sentimiento que nos obliga esa embolatada noción del patriotismo.

Observe el lector que es justo ahora, cuando al igual que en enero de 2019, nuevamente bajo el liderazgo de Duque, vemos un claro proceso de recuperación afianzado en el esfuerzo y el trabajo público y privado bajo un marco de legalidad, emprendimiento y equidad, que esos mismos egos viscerales llenos de las menudencias propias de la vanidad, la envidia individualista y la orfandad de poder, envían “propios” a criticar desde España, Brasil y los Estados Unidos, cada acción de un presidente honorable, que gústeles o no, los aventaja.

No sin razón entonces, se pregunta el ciudadano: ¿Cuáles habrán sido y a qué precio, los compromisos ocultos que se asumieron en La Habana, hipotecando nuestra carta constitucional a un gran costo social, político, económico y moral, con tal de dejar tranquilo y hasta fortalecidos la deforestación y narcotráfico?

Y es que no se entiende ni se explica, cómo es eso de que ahora, la inseguridad es asunto nuevo en esta tierra y es a cuenta de Iván Duque, ni cómo diablos quienes viven a la caza de un escándalo, callan y ocultan que hay un partido deforestador que se nutre de la ilegalidad, amparado por redes milicianas de guerrilla rural y urbana, por algunas dictadoras y gobiernos populistas, por bandas de micro y gran narcotráfico, y por una corruptela infiltrada en algunos de los círculos de control de los poderes del Estado, al cual algunos de estos patronazgos demagógicos se empeñan en proteger a cualquier costo, sin importar para nada, casos como los recientes bloqueos violentos a la movilidad y a la economía nacional, los atentados contra la vida del señor Presidente, la reincidencia criminal de Santrich o la participación en crímenes de lesa humanidad de cabecillas narcoterroristas como Granda y tantos otros, incluidos congresistas violadores y asesinos de mujeres y de niños campesinos.

sábado, 10 de octubre de 2020

Colombia en pandemia

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramilllo*

Parece que aprendimos a manejar y convivir con la pandemia, en la calle un altísimo porcentaje de la gente porta tapabocas, claro que a muchos hay que estarles recordando que la mascarilla es para tapar nariz y boca, no es ni bufanda ni balaca y que hasta en la casa debemos utilizarla. Es que es la única vacuna con que contamos actualmente para evitar el coronavirus, acompañado de distanciamiento y lavado permanente de manos; pero lo más importante es un muy buen comportamiento individual y colectivo, evitando siempre hacer lo que no nos gustaría nos hicieran a nosotros.

 

La pandemia ya no ocupa los primeros titulares, ha venido pasando a un segundo plano y hay temas más vendedores para los medios, temas que hoy pululan en nuestro medio, donde el amarillismo desafortunadamente sigue siendo lo de mostrar y lo que al parecer es lo que nos gusta que nos muestren.

 

En esta semana las manifestaciones pacíficas y ordenadas, de los empresarios grandes, medianos y pequeños, que no le causaron trastornos a nadie, no tuvieron una difusión siquiera parecida a las manifestaciones destructivas de los violentos, porque desafortunadamente parece que nuestros medios de comunicación, están más concentrados en captar y promover imágenes de unos pocos haciendo daño, repitiéndolas noche y día, para magnificarlas y terminar logrando, sin querer queriendo, desprestigiar instituciones tan importantes para todos los colombianos, como lo es la Policía Nacional; un hecho repetido mil veces, causa el mismo efecto que una mentira repetida mil veces, la gran mayoría termina creyéndola, independientemente del error en que se incurre, el auto perjuicio.

 

Esta semana, la juez de garantías del caso Uribe, se dio cuenta de las mañas y tretas dilatorias de los exfiscales y del senador Cepeda, para impedir la libertad del expresidente, cuando la Procuraduría y la Fiscalía, la están solicitando, con el sustento jurídico pertinente; esperemos que Uribe recupere su libertad rápidamente.

 

Esta semana no fue buena para el gobernador Gaviria, desafortunadamente la fiscalía no le levantó la medida de aseguramiento y le tocará enfrentar su proceso ante la Corte Suprema de Justicia, con detención domiciliaria. Es prematuro presagiar si habrá o no nuevas elecciones en Antioquia. Lo del alcalde Quintero requiere capítulo aparte.

 

Esta semana han estado en el congreso virtual de las empresas prestadoras de servicios públicos y las de telecomunicaciones, sectores que han sido definitivos en esta pandemia. No nos ha faltado ni luz, ni agua, ni alcantarillado, ni teléfonos, ni celulares, ni internet; los planes de crecimiento en mejoría y cobertura siguen avanzando, y los temas de energías alternativas, purificación y limpieza de aguas servidas, etc. no han sido ajenos en este congreso de Andesco. Yo me siento muy orgulloso del gremio y de haber pertenecido hace ya varios años a su Junta Directiva.

 

Esta semana, mi compañera de Universidad, Piedad Córdoba, anuncio conocer los responsables de magnicidios y otros casos al parecer cometidos por las FARC, quienes ya se atribuyeron el asesinato de varias personalidades, entre ellas la del copartidario Álvaro Gómez Hurtado, el lujo de dirigente que nos perdimos en Colombia por no haberlo hecho presidente en ninguna de las tres oportunidades en que se lanzó con sus propuestas. Perdimos la posibilidad de tener un país más avanzado que el que tenemos hoy. Necesitamos que Piedad rápidamente suelte el conocimiento y las pruebas que tiene sobre tantos hechos de los que dice conocer; si ni la comisión de la verdad, ni la JEP, ni la Fiscalía, le toman rapidito su testimonio bajo la gravedad del juramento o por lo menos una versión libre, de todo lo que públicamente viene anunciando sin puntualizarlo, que por lo menos lo cuente ante los medios, para conocimiento del país.

 

A mí, por el momento, me convencen los argumentos de Mauricio Gómez, hijo del líder asesinado hace 25 años, donde las FARC se atribuyen el magnicidio para achacárselo a algunos guerrilleros muertos y que se pueda terminar el proceso, que hasta el momento caminaba en probar la responsabilidad del narcotráfico y del expresidente Samper, como responsables, por ser los directamente afectados con los últimos editoriales de Álvaro Gómez en el periódico El Siglo, donde se pedía la renuncia de Samper, por el ingreso de los dineros del narcotráfico a su campaña presidencial.

 

Que nuestro señor Jesucristo nos ayude a mantener presente el autocuidado, para poder cuidarnos y cuidar de los demás, porque seguimos en pandemia, a pesar de la cantidad de noticias que han sucedido en esta semana.