Apreciado señor presidente:
Preocupado por el país, este ciudadano se
dirige a usted con admiración y respeto:
Todos los humanos somos falibles, y el sincero
reconocimiento de los errores nos engrandece. Por eso considero urgente
advertir el riesgo enorme en que la señora Paloma Valencia está poniendo a
Colombia, con su deplorable actuación como aspirante a la Presidencia.
No pasa un día sin que ella dé un paso en
falso, aterrando a los electores, que columbran el abismo al que puede
llevarnos un triunfo del candidato comunista.
En vez de atacar la izquierda revolucionaria,
la señora Valencia la emprende, cada vez con mayor agresividad, contra Abelardo
de la Espriella. En lugar de una confrontación amable antes de la primera
vuelta, y del compromiso ineludible de apoyarlo en la segunda, su oratoria se
hace más estridente, áspera y vacía, en un alarmante giro que presagia la posible
aceptación de los falaces acuerdos nacionales que Cepeda ya viene proponiendo
para pulverizar las fuerzas democráticas en la segunda vuelta.
No es necesario enumerar los incontables
desaciertos de una candidata que no está a la altura de lo esperado, y que lo
único que ha logrado es el repudio de los que siempre siguieron al Centro
Democrático.
Por lo tanto, me atrevo a expresarle, doctor
Uribe, lo que sus amigos de largos años sienten: es necesario desautorizarla,
antes de que el daño sea irreparable, porque su incompetencia está exponiendo
al país a la mayor desgracia.
Atento saludo,
José Alvear Sanín
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