Mostrando las entradas con la etiqueta Pacto Histórico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pacto Histórico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de junio de 2026

Desorientación y omisión

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El impredecible aumento de la votación por Cepeda en los 20 días que separaron la segunda de la primera vuelta, de tres millones de votos, debe ser analizado rigurosamente.

A pesar de un gobierno pésimo, corrupto como ninguno en el mundo, y con el peor candidato imaginable, los del llamado “Pacto Histórico” esperaban ganar en la primera vuelta, confiando en los efectos económicos directos de la contratación espuria de 30 billones, y en los psicológicos indirectos del alza brutal del salario mínimo.

A pesar de ambos abusos monumentales, los dos aspirantes demócratas sumaron dos millones de votos más que el candidato del comunismo, las FARC, el ELN, el narcotráfico y Petro.

No es difícil, entonces, colegir que, desesperados por ese fracaso inesperado, tuvieron que emprender una segunda compra masiva de votos. La aceleración de la revaluación del peso en Colombia en ese corto lapso puede explicarse en buena parte por el ingreso inusitado de la cantidad de dólares requerida para asegurarle a la mafia la consolidación de un modelo criminal de gobernanza al servicio de una “industria” que ya representa casi el 5 % del PIB. Esa hipótesis, propuesta por un eminente exministro de Estado, está bien lejos de ser descabellada.

Dejando atrás ese sensible punto, hablemos de la desinformación, que no fue escasa antes de la primera vuelta, pero se incrementó de manera impresionante antes de la segunda, no solo por las bien financiadas bodegas de Petro, sino, también, por la mayoría de los grandes medios masivos, especialmente de radio y tv, que exageraron su “neutralidad”.

Como he expresado en un reciente artículo, la pregunta de Churchill, “¿Neutrales contra quién?”, puede resonar ahora en Colombia, porque fue inocultable la “neutralidad” contra Abelardo y la benevolencia frente a Cepeda.

En efecto, en víspera de las elecciones definitivas para salvar a Colombia de un infierno como los de Cuba y Venezuela, los grandes medios continuaron presentando al “heredero” como un candidato normal, demócrata y gran defensor de los derechos humanos, que jamás empuñó un arma ni aprobó la combinación de todas las formas de lucha. Entonces, lo pintaron como un inofensivo, bondadoso anciano, filósofo de profesión, amante de la música clásica, al que con frecuencia entrevistaban con especial dulzura…

Durante el último año, jamás se lo interrogó sobre su petrismo, ni sobre su silencio sobre los mas de 18000 niños de ambos sexos secuestrados, violados y corrompidos por las guerrillas, ni se comentó su total inexperiencia en la administración pública, ni su inopia en economía, y tampoco se comentó que su pericia en los asuntos jurídicos solo sobresale en el campo del falso testimonio…

Nadie conoce a Cepeda mejor que los informadores profesionales, lo que da la medida de su culpabilidad cuando callan sobre ese terrorífico, eterno orientador de la subversión, del cual construyeron la imagen más falsa y bondadosa.

Todos sabemos que los gobernantes corruptos aprecian los medios más por lo que omiten que por lo que informan; y no olvidemos que precio y aprecio comparten la raíz latina.

Pero si hubo una omisión generalizada en los medios masivos, hubo otra, quizá más grave moralmente, en la Iglesia colombiana.

Desde luego, esta no debe tomar partido en asuntos de mera política partidista, pero el Señor ha dicho que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Por tanto, el impenetrable silencio de la jerarquía, durante todo el cuatrienio, frente a un gobierno comunista, revolucionario y promotor de la expansión del narcotráfico, constituye la más culpable de las omisiones.

El deber de la Iglesia no se cumple omitiendo este tema fundamental, central dentro de su doctrina, para limitarse a una breve recomendación el día de las elecciones, cuando en todas las homilías se nos dijo a los fieles que debíamos “votar en conciencia”, pero sin haber contribuido durante estos horribles cuatro años a formar esa conciencia, que jamás se ilumina con culpable silencio.

No quisiera verme obligado a preguntar a los señores obispos contra quién fueron ellos “neutrales”…

jueves, 7 de mayo de 2026

Extrema invecilidad vs. extrema coherencia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Seamos conscientes de que estamos frente a unas elecciones atípicas, en las que no se decide solamente sobre el relevo de un partido en el Gobierno o el cambio de presidente. Seamos claros: lo que está en juego es la clase de país que queremos. La continuidad del régimen narcocomunista, el deterioro de la seguridad, el caos en la economía, la exacerbación de la corrupción, el colapso de los servicios de salud y la falta de ética en el manejo de los asuntos públicos, o, por el contrario, la lucha sin pausa contra la droga, el desarme de los grupos narcoguerrilleros, la implantación de una verdadera justicia, la recuperación de la economía, la rebaja de las cargas tributarias, la generación de empleo y el bienestar para todos.

Los partidarios del continuismo, es decir, el régimen neocomunista, con sus aliados guerrilleros, narcotraficantes, sindicalistas de Fecode y fanáticos del Pacto Histórico, a falta de argumentos para justificar el pésimo legado de su “desgobierno” se han inventado una serie de falacias que aquí vamos a desnudar:

1. Todos los desastres que ocurren por acción u omisión del régimen, de inmediato son atribuidos a otros, principalmente a lo que ellos denominan la “extrema derecha”. Todos los colombianos de bien nos conmovimos ante la crueldad de las masacres cometidas en el Cauca, donde asesinaron más de 20 pasajeros de un bus y dejaron 48 heridos de gravedad. ¿Saben qué dijo el candidato de las FARC y de Petro? “Resulta profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político. Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones".

¿De verdad cree eso el señor Cepeda, o es que nos cree absolutamente imbéciles a los colombianos, que sabemos que la responsable de la violencia en el Cauca es las FARC, el mismo movimiento que apoya su candidatura? Mientras se perpetraba este horrible genocidio, Petro celebraba su cumpleaños con sus amigotes y no cumplió ni con el deber elemental de preocuparse por esta trágica violación del orden público, como es su deber constitucional. Pero, sin tener ninguna prueba, al lunes siguiente, durante el consejo de ministros, profirió la siguiente acusación: “No me extraña que los grupos del Cauca estén tratando de sabotear elecciones. ¿Qué es lo que quiere la junta del narcotráfico? “Que la extrema derecha gobierne a Colombia como en Ecuador”. Vuelve con la historieta de la “extrema derecha” y repite su referencia a una “junta del narcotráfico “que sólo existe en su calenturienta imaginación. Como dice el refrán popular, primero cae el mentiroso que el cojo. Las disidencias de las FARC (Estado Mayor Central), bajo el mando de alias 'Iván Mordisco', reconocieron su responsabilidad en el atentado con explosivos en la Vía Panamericana (Cauca, Colombia) que dejó un autobús de pasajeros y otros vehículos afectados, resultando en al menos 20 civiles muertos. El grupo armado admitió que el ataque, perpetrado con un cilindro bomba en el sector El Túnel (Cajibío), fue una acción de su estructura armada. En un comunicado, calificaron el asesinato de los pasajeros como un "error táctico sin justificación". ¿En qué quedan, entonces, las falsas acusaciones de Cepeda y Petro contra lo que llaman “la extrema derecha”?

Aclaremos de una buena vez que en Colombia no existe una extrema derecha, Ese es el adjetivo que utilizan los enemigos del país para estigmatizar a quienes no sigan sus maléficas doctrinas. En los presentes comicios hay tres tendencias con alguna posibilidad de llegar al poder: a) Los “Defensores de la Patria” que propugnan por el orden, la seguridad, la protección de la familia, la recuperación del sistema de salud, el castigo a los criminales. b) El continuismo del régimen narcocomunista de Petro, encarnada en su heredero Iván Cepeda, candidato de las FARC y c) Los que se autodenominan “de centro” con su candidata Paloma Valencia. Aquí la única extrema que existe es la de la izquierda coherente con su ideología marxista y con postulados como el de la lucha de clases, el totalitarismo y la eliminación de las libertades.

2. Se ha utilizado para engañar a los incautos la bandera de la paz. Así lo hicieron para vendernos el humillante Acuerdo de La Habana, que no nos ha dejado sino violencia, miseria, corrupción e impunidad. Ya descubrimos que la paz total de Petro no era para conseguir la convivencia entre los que pensamos diferente sino para milicianizar al país, sembrar el terror en campos y ciudades, y perpetuar a la extrema izquierda en el poder. No somos tan estúpidos como nos creen estos campeones de la mentira y el engaño.

3. No solamente el petrismo acude a estas falacias para engañar al electorado. También entre quienes debieran hacer oposición cerrada al régimen, se busca captar votos con el truco de la polarización. Empecemos por precisar que la polarización exige dos bandos enfrentados violentamente. En Colombia solamente tenemos un agresor, el régimen petrista que, en lugar de gobernar para todos los colombianos como lo establece la Constitución, se ha dedicado a perseguir a todos los que no comparte su ideología y a destruir todos los sectores de la sociedad. Ante ese persistente ataque a nuestras instituciones y nuestras creencias, tenemos derecho a defendernos, pero ello no constituye, de ningún modo, una polarización.

4. Asimismo, se ha echado mano de la unión y del pluralismo como panaceas para conseguir el país ordenado que ansiamos todos. Estas no dejan de ser otras peligrosas trampas con un oculto propósito. La unión no es, por sí misma, una garantía de mejoramiento. ¿Cuántas coaliciones, alianzas, acuerdos partidistas han resultado un fiasco? Lo que importa no es la unión, sino para qué se pacta, cuáles son sus objetivos, con quiénes se debe pactar y con quiénes no es posible hacerlo. Eso ya lo aprendimos sobradamente los colombianos. Lo mismo ocurre con el pluralismo. Sumar en un amasijo a representantes de diferentes corrientes para que sean estos los que gobiernen en el caso de que triunfen en las elecciones no haría sino aumentar el caos. ¿Cómo se puede garantizar la seguridad y la lucha contra la impunidad con representantes del santismo, padre del Acuerdo de La Habana y de la JEP? ¿Se podrá revertir los daños causados por la administración de Petro con representantes de los partidos que hicieron parte de la coalición de Gobierno y aprobaron las reformas a la salud, a las pensiones, al régimen laboral, y autorizaron a Petro a incrementar el déficit fiscal? Todos esos partidos que ahora apoyan a Paloma fueron los socios de Petro para destruir al país y ahora dizque hay que apoyarlos en nombre del “pluralismo”. Si lo hacemos, incurriríamos en la extrema imbecilidad y no estamos preparados para ello. Preferimos pertenecer a la extrema coherencia con nuestros valores cristianos, con nuestros principios democráticos, con la rigurosa aplicación de la ley a los delincuentes, con la protección al niño y a la familia, con la ayuda al pequeño emprendedor y al gran empresario para que puedan generar empleo, con la eliminación total de los cultivos ilícitos, con la aplicación de una justicia honesta y oportuna, con la persecución al contrabando y la corrupción y con la creación de la patria milagro” en la que podamos trabajar y progresar todos los colombianos.

lunes, 9 de febrero de 2026

El Gobierno en los tiempos de Cepeda

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos quedamos “con los crespos hechos” quienes aspirábamos a presenciar un debate entre los dos candidatos a la Presidencia con reales opciones de alcanzarla, para que expliquen a los electores sus respectivos programas de gobierno o, por lo menos, el modelo de país que ofrecen.

Así se desprende de la negativa del señor Iván Cepeda a dar la cara a un debate presencial con su rival, Abelardo de la Espriella. Debemos conformarnos con la búsqueda en los antecedentes y las manifestaciones de los contendientes para sustituir el “cara a cara” usual en las elecciones.

Aparte de boletines plagados de palabras vacías, frases de cajón y trasnochadas consignas del comunismo que en ninguna parte del mundo han conducido al desarrollo de las naciones, poco se conoce sobre los puntos concretos del candidato Cepeda.

En El País / 50 le formulan la siguiente pregunta: ¿cómo imagina un Gobierno de izquierda en 2026?, a la cual responde: La base de mi planteamiento político es el programa de este Gobierno. Lo primero es que partiría de las lecciones aprendidas de este Gobierno. Al anunciar mi precandidatura planteé que quisiera escuchar atentamente a las organizaciones sociales, a los ciudadanos, incluso a la oposición. Hay algunas falencias evidentes, como por ejemplo la corrupción y escándalos como el de Olmedo López en la Unidad de Gestión del Riesgo. Yo no soy amigo de la demagogia, de decir ‘habrá cero corrupción’ en un Estado tan corroído como el nuestro, pero sí tiene que haber un esfuerzo muy claro y preventivo para atacarla. Dicho eso, habrá continuidad de lo bueno, que no creo que sea poco”.

Se concluye de tan breve respuesta lo siguiente:

a. El programa de gobierno de Cepeda se basa en su pensamiento político, que no es otro que el comunismo que ha estudiado y promovido durante toda su existencia. Lógico es presuponer que su gobierno se basará en los principios de esta funesta doctrina que se ha impuesto a través de la barbarie y ha sumido a muchos pueblos en la esclavitud, la ignorancia, el hambre y el atraso durante varias décadas. Basta con repasar la historia de los países de la cortina de hierro en Europa, Corea del Norte y China en Asia, o los latinoamericanos Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua.

b. Va a partir Cepeda de las lecciones del presente Gobierno. Aprestémonos a soportar la milicianización del país iniciada por Petro, que continuará Cepeda incorporando a la fuerza pública todos los efectivos de las FARC como ya lo anunció; el totalitarismo de Estado que propugna el comunismo se implementará a través de la Asamblea Constituyente cuyo tramite ya inició Petro y será la encargada de convertir a Colombia en otra esclava del neocomunismo; el Congreso será liquidado y convertido en una Asamblea genuflexa ante el régimen, tal como ocurrió en Venezuela durante 26 años; con la rama judicial y los organismos de control sucederá algo parecido ya que desaparecerán para dejar un solo tribunal del pueblo con el objetivo de perseguir a todo el que se oponga al régimen o se sospeche de su deslealtad como sucede en todos los países comunistas; desaparecerá la libre empresa y la propiedad privada pues los medios de producción quedarán en poder del Estado todopoderoso, mientras el campo será expropiado y manejado mediante un proceso de colectivización que sólo generará miseria y hambruna; la patria potestad de los hijos pasará al Estado, como ya lo anunció el actual Ministro de Salud; desaparecerá la familia y se promoverá como política de estado el cambio de sexo, la ideología de género y el asesinato de los bebés en el vientre materno sin límite alguno; los hijos se educarán sin principios ni valores y no tendrán futuro diferente al de servir como esclavos a la causa comunista; la salud colapsará siguiendo las lecciones aprendidas de este Gobierno que ya ha adelantado la destrucción del sistema y el robo de sus recursos; todas las formas de lucha serán puestas en marcha para perpetuar la revolución marxista-leninista contra la voluntad de los colombianos, pues así lo enseña la cartilla comunista del candidato.

Como contraparte de este modelo, Abelardo de la Espriella. en formas profusa y detallada, ha convocado a todos los colombianos, con excepción  de los cómplices de Petro y Cepeda, para que votemos masivamente por un programa de gobierno inspirado en los valores fundacionales de nuestra Patria, en los principios universales de la civilización como la democracia y el Estado de derecho, en el mensaje evangélico de Nuestro Señor Jesucristo y en el propósito de trabajar, dentro de la Constitución y la Ley, por la seguridad de los colombianos, por el castigo al crimen, por la abolición del narcotráfico, por la guerra contra la corrupción, por la recuperación del sistema de salud, por la generación de empleo a través de la promoción del sector empresarial, por una educación moderna que prepare a los jóvenes para el emprendimiento y los forme como honestos ciudadanos y contra la destrucción de la familia. Nos invita a la defensa de la Patria y a la salvación de Colombia, trabajando por la actualización de nuestra infraestructura para generar empleo y facilitar nuestro desarrollo, la reducción del tamaño del Estado y la supresión de gastos superfluos, la descentralización de las regiones, el refuerzo y la motivación de la fuerza pública, la modernización del sistema carcelario para garantizar la seguridad y evitar que sigan siendo centros de planeación de la criminalidad.

En suma, es un programa de gobierno y un modelo económico que garantiza el bien común de los asociados y nos proyecta hacia el milagro económico. Su contenido no puede ser catalogado como de extrema derecha, como tratan de calificarlo los enemigos de la Patria, pues son soluciones a las necesidades sentidas del pueblo, que hemos estado esperando desde hace varias décadas.

Es la hora de que cada uno de nosotros se pregunte: ¿Cuál de estos dos modelos es el que le conviene al país?

¿Vamos a desperdiciar esta última oportunidad para conservar la democracia y dejar un mejor país a nuestros descendientes?

¿Podemos darnos el lujo de seguir jugando a la sucia politiquería con la multitud de precandidatos obsesionados con llegar a la Presidencia sin tener respaldo popular o con obtener jugosas sumas del presupuesto por reposición de votos?

¿No has comprendido aún que nos llegó la hora de las definiciones y debemos hacer este pequeño sacrificio por Colombia?

¿No crees que el peligro que se avecina es catastrófico y que bien vale la pena ceder un poco en tus preferencias personales en favor del bien común?

lunes, 11 de agosto de 2025

Estamos de acuerdo con el "fuera Petro", pero tendría que ser ya

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

A medida que se le acaba el tiempo al camarada guerrillero que ejerce fraudulentamente la presidencia, va acelerando el paso en su perverso cometido de allanar todos los obstáculos que puedan impedir la indefinida continuidad del maquiavélico Pacto Histórico en el poder.

Intentaron a través de uno de sus brazos armados, las FARC, asesinar al precandidato presidencial Miguel Turbay, quien aún se debate entre la vida y la muerte. En un simulacro de juicio, plagado de sesgadas decisiones, intentan acallar al máximo exponente de la oposición, el expresidente Álvaro Uribe, condenándolo a 12 años de prisión domiciliaria, efectiva estando vigente la presunción de inocencia, por considerar como altamente peligroso para la sociedad a quien ha sido reconocido como el mejor presidente del último siglo.

No paran allí los presurosos pasos con los que el guerrillero presidente nos conduce como borregos hacia la dictadura anarco comunista. Mediante gestión del Alto Comisionado para la Paz un delincuente condenado a 40 años por secuestro y terrorismo es designado “gestor de paz” y dejado en libertad.

No fue suficiente con subir a la tarima de honor en acto presidido por el camarada Aureliano en La Alpujarra, Medellín, a los capos de diferentes bandas criminales, sino que ahora el propio ministro de Justicia prepara un proyecto de ley para crear nuevos beneficios para semejantes facinerosos.

A espaldas del Congreso y de la opinión pública firma ahora el Gobierno nacional con el usurpador del poder en Venezuela, Nicolás Maduro, un inconstitucional acuerdo para constituir una zona binacional en el Catatumbo colombo-venezolano, epicentro del cultivo y la exportación de coca, cuya gobernanza estará encomendada a un “grupo de trabajo” sin definir, lo que equivale a una entrega de una parte significativa de nuestra soberanía territorial al ELN y a la dictadura madurista.

Mientras, a pasos agigantados, se cierne sobre los colombianos la sombra de la dictadura narco comunista del Socialismo del Siglo XXI, siguen agravándose temas que agobian a los colombianos, como el desmoronamiento del sistema de salud que ahora se reorganizará por decreto, con violación de nuestro sistema legal. El déficit fiscal, originado en un oceánico derroche de la camarilla gobernante, tiene al fisco nacional al borde del colapso, que aspira este irresponsable régimen conjurar con una nueva reforma tributaria que terminará por ahogar cualquier intento de recuperación de nuestra economía.

De la seguridad, principal preocupación de mis compatriotas, para qué hablar. El pie de fuerza del Ejército pasó de 239 618 a 167 992, es decir, una rebaja del 29.8 %. Por su parte, los grupos ilegales en 2025 alcanzaron 21 958 efectivos con un 45 % de aumento. Esto fue acompañado de todo un programa de desmantelamiento de la fuerza pública como lo detallé en pasado trabajo[1].

Y así podríamos continuar indefinidamente: por todos los medios se intenta ocultar la gravedad del escándalo de la UNGRD, en el que están vinculados hasta los tuétanos altos dignatarios designados por el camarada reinante y sus aliados en el Congreso. Se adoptan absurdas decisiones en contra de la explotación de hidrocarburos y exportación de carbón a Israel. Se aleja cada vez más la inversión nacional y extranjera. Aumenta la emigración de capitales y empresarios. Se consolida el negocio del narcotráfico y se protege a sus cabecillas.

Toda la razón asiste al columnista Carlos E. Chacón, cuando afirma: “Según la encuesta Sabemos, el 89 % de los encuestados dice estar dispuesto a defender la democracia liberal activamente. Esa voluntad debe empezar a traducirse en acción, con sentido de urgencia y propósito. No basta con estar dispuesto. Es necesario participar en el debate público, alzar la voz frente a los abusos, exigir el respeto a la Constitución, respaldar iniciativas serias y hacer pedagogía sobre lo que está en juego.

Movilizarse no significa marchar detrás de un caudillo, sino organizarse, deliberar, actuar desde la familia, la empresa, la ciudadanía, los gremios, las organizaciones sociales y la academia. Porque si los signos de alarma son evidentes y no reaccionamos, la omisión nos hace responsables de perder la democracia. Que no se nos haga demasiado tarde para defender lo que, si se pierde, costará generaciones recuperar: la libertad y una democracia, con límites al poder y reglas claras.[2]

A quienes sienten compromiso moral y patriótico con nuestro país en manos de la más denigrante representación en el poder público, los invitamos a participar en el Frente Patriótico que unirá a todos los colombianos de bien sobre un sencillo plan para la reconstrucción del país. Formaremos una coalición triunfadora que, escoja mediante una consulta popular abierta el mejor candidato que pueda representar nuestros intereses, que son los de Colombia.

miércoles, 16 de abril de 2025

Cómo unir a la oposición

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

La gran mayoría de colombianos opuestos al terrible gobierno de Petro estamos convencidos de la necesidad de llegar unidos a la primera vuelta para, ojalá, en esa etapa electoral, lograr derrotarlo.

Bajo la única condición de ser opositores reconocidos de este Gobierno y con el único objetivo de evitar la continuidad en el desastre, todos los precandidatos de oposición deben disponerse a participar en la consulta interpartidista del 3 de marzo de 2026, que se realizará de forma simultánea con las elecciones parlamentarias.

Los partidos y movimientos de oposición que tengan varios precandidatos, deben acelerar sus procesos de selección, procurando no utilizar el mecanismo de la consulta partidista en octubre de 2025, para economizarle dinero al Estado y evitar que esta elección pueda ser interpretada como una exclusión en la participación en la consulta interpartidista de marzo de 2026, restándole fuerzas a la unidad de oposición.

Los movimientos de oposición de los llamados *outsiders* tendrán que apresurar sus procesos de recolección de firmas o, en su defecto, avalarse en partidos de oposición que no tengan candidato a la presidencia para presentarse en la primera vuelta en mayo de 2026.

Los partidos y movimientos políticos de oposición, con sus candidatos presidenciales, solo estarían adelantando la elección de primera vuelta un par de meses, de marzo de 2026 a mayo de 2026, con una estrategia que disminuiría a su mínima expresión, el riesgo de llegar a la primera vuelta, en mayo de 2026, con varios candidatos de oposición enfrentados a un solo candidato del Pacto Histórico, donde las posibilidades de éxito de la oposición se verían muy afectadas.

En el proceso de oposición propuesto, es muy importante que nosotros, los ciudadanos opositores a este nefasto gobierno, nos definamos por el candidato de nuestras preferencias, luego de un análisis con la razón frente a la extensa gama de precandidatos existentes, buscando lo mejor para nuestra patria en el proceso de reconstrucción al que tendrá que ser sometida a partir del 7 de agosto de 2026.

Las encuestas jugarán un papel muy definitivo en las decisiones de los electores de oposición, tanto en las escogencias al interior de los partidos y movimientos opositores como en las votaciones de la consulta interpartidista de marzo de 2026.

Esta sencilla y modesta propuesta de unión de la oposición, solo depende de la grandeza de nuestros hombres y mujeres que se consideran presidenciables y están absolutamente convencidos de la necesidad de un nuevo gobierno que corrija el equivocado rumbo por el que vamos.

De no unirnos todos los opositores, perderemos la oportunidad de ganar en 2026 y quedaremos con una oposición destrozada, donde las culpas de los unos contra los otros nos dejarán en manos de un petrismo y/o Pacto Histórico robustecido, dispuesto a continuar el proceso de exterminación de las instituciones, copándolas para evitar la separación de poderes, que hasta hoy todavía medio funciona en Colombia. Nada más parecido a un Venezuela.

Aprovechemos esta Semana Santa para reflexionar y pedirle a nuestro Señor Jesucristo que nos ilumine y ayude para lograr la unión de la oposición, en pro de tener un solo candidato escogido en la consulta de marzo de 2026.

lunes, 5 de agosto de 2024

Tres bloques en gestación para competir con el Pacto Histórico

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Se empezaron a mover las fichas para las elecciones del 26, hay tres bloques en gestación, dos de oposición y uno de independientes, diría yo, pero los tres buscan un objetivo común, derrotar a Petro y su Pacto Histórico, en las próximas elecciones presidenciales y de Congreso.

En la oposición están el bloque del Centro Democrático y de Cambio Radical, con los siguientes posibles precandidatos: María Fernanda Cabal, Miguel Uribe, Germán Vargas, Paloma Valencia, José Manuel Restrepo.

En la oposición, pero cada uno por su lado, diría yo, por el momento: Juan Manuel Galán, Sergio Fajardo, Claudia López, Enrique Peñalosa, etc.

El tercer bloque, que consideró como independientes, por tratarse de los liberales, los conservadores y los de la U, que piensan que el régimen de Petro no es conveniente para el país, por el momento no han mostrado sus cartas de precandidatos iniciales.

Por otro lado, el Pacto Histórico, anda buscando consolidar en un solo partido, a todos los movimientos que acompañan hoy al Gobierno, inclusive, sumando a los liberales, conservadores y de la U, que han estado acompañando al Gobierno Petro.

Este análisis, a la luz de las últimas encuestas, nos daría que un 30% apoyaría al Pacto Histórico y un 70% a los candidatos de los 3 bloques descritos, más otros partidos y movimientos.

Si los tres bloques en gestación, no se unen y buscan bajo un procedimiento de consulta popular un candidato único, veo difícil poder superar al candidato único del Pacto Histórico, más los liberales, conservadores y de la U, que los apoyan.

El riesgo es aún más grande, cuando los temas de reelección, ampliación de periodos, vía referendo, cumplimiento acuerdos de paz, decretos de emergencia, etc., siguen gravitando fuertemente en el ambiente, muy a pesar de las múltiples manifestaciones del ministro Cristo, tratando de dar tranquilidad a los opositores, gremios y demás colombianos que conformamos ese 70% de inconformes con este desastroso e irresponsable Gobierno.

Por más que varios ministros quieran dialogar y hasta concertar, el presidente solo quiere pelear, desacreditar, irrespetar y sembrar odio, lo que hace que reine la desconfianza y el temor, y más ahora con la posición cómplice con Venezuela, que solo nos demuestra que la democracia no es propiamente lo que más le guste a Petro. Sus actos y formas lo hacen súper propenso y adicto a la dictadura, acompañada de una infinita corrupción, como la que hemos visto hasta el día de hoy y que seguramente se multiplicará hacia el futuro, hechos que al parecer pasarán impunes, como está ocurriendo con múltiples situaciones por todos conocidas. 

Que el Señor nos proteja y el Espíritu Santo ilumine a los líderes y precandidatos de los bloques en gestación, para que unidos podamos lograr el objetivo común.

jueves, 27 de junio de 2024

Alcaldes y gobernadores unidos por Colombia

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Nos sentimos muy orgullosos y agradecidos, con los alcaldes y gobernadores que elegimos en la mayoría de los municipios y departamentos de Colombia, en las pasadas elecciones.

Es de admirar la forma en que han venido trabajando por sus ciudades y departamentos, optimizando recursos, aplicando austeridad, pidiéndole al Gobierno nacional, cumplir mínimamente con sus obligaciones, en seguridad, salud, educación, vivienda, infraestructura, etcétera, y proponiendo alternativas. Pero nada, son desatendidos, ignorados, entorpecidos en su andar, por un Gobierno, que fuera de que no hace nada, hace todo lo posible para que los gobernantes locales no puedan tampoco hacer nada. Aunque se atraviesa como vaca muerta para que nuestros municipios y departamentos no puedan avanzar, nuestros valientes alcaldes y gobernadores, con las uñas, siguen dispuestos a dar la batalla por sus pueblos, conscientes de que nada pueden esperar de este Gobierno.

Qué injusticia, qué irresponsabilidad, no hay derecho. Mientras los impuestos, tasas y contribuciones llegan al ente central, este los dilapida en gastos innecesarios y lo correspondiente a inversión física y social va a dar al bolsillo de sus corruptos secuaces.

Si Medellín se atrasó de 10 a 15 años en la administración anterior, Colombia se atrasará de 20 a 25 años en esta administración.

En Medellín el proceso de reconstrucción se inició con volver a organizar el despelote que dejaron en todas las dependencias y empresas del conglomerado, hasta donde se ha podido, en esa tarea. Hay más de 600 hallazgos de actuaciones irregulares que ya están en manos de las autoridades competentes y siguen apareciendo más; qué desastre, estos personajes llegaron fue a acabar con todo, igualitico a como lo está haciendo el presidente actual lo que garantiza que la reconstrucción de Colombia va a durar más que la de Medellín. 

Nosotros, los ciudadanos colombianos aptos para elegir, no podemos volver a cometer errores como el de Medellín y el de Colombia. Gracias a Dios y a la cordura de la mayoría de nuestros compatriotas, elegimos en la mayoría de los municipios y departamentos del país, buenos alcaldes, concejales, gobernadores y diputados, que con su accionar, están logrando reducir en un 50% la acción destructiva del Gobierno nacional.

No me quiero ni imaginar qué sería de nuestra hermosa y querida Colombia si en las regiones estuviéramos también en manos del Pacto Histórico y sus aliados, como lo estamos en el ámbito nacional.

Seguimos guardando la esperanza en el juicio político, que permita parar este huracán de destrucción y malos manejos del Gobierno nacional actual.

Nuestro reconocimiento agradecido, a los valientes gobernadores y alcaldes que llevan ya 6 meses de arduo y efectivo trabajo, unidos, enfrentando al desentendido e irresponsable Gobierno.

Hoy más que nunca debemos acompañar al gobernador de Antioquia y al alcalde de Medellín en la vaca para terminar las 4G y en la recolección de firmas, con miras al referéndum que permita que buena parte de los impuestos de renta y patrimonio, se queden en las regiones.

viernes, 3 de noviembre de 2023

Segunda parte: las diez conclusiones más importantes en la derrota del petrismo

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Enumerábamos, entre las grandes conclusiones de la estruendosa derrota del petrismo, las siguientes:

1.- La absoluta derrota del presidente Gustavo Petro y de su partido.

2.- La elección regional se convirtió en un plebiscito no anunciado para dejar consignado en las urnas el generalizado rechazo de todo un pueblo al régimen de Petro.

3.- Desaparecida la oposición política al régimen, esta ha sido sustituida con creces por una oposición cívica, espontánea e informal.

4.- Temas que afectan el diario vivir de la población fueron el motor para la abultada votación a favor de los candidatos opuestos a Petro: la impunidad, el favorecimiento al narcotráfico y la criminalidad, las reformas laborales, de pensiones y del sistema de salud, el discurso del odio de clases, la destrucción de las instituciones, el desmoronamiento de la fuerza pública y la recesión económica.

Veamos ahora las restantes conclusiones:

5.- La sesgada actuación de los organismos electorales y del Ejecutivo en los ámbitos nacional, regional y local en favor de los candidatos oficialistas, complementada por los medios tradicionales y virtuales ahítos de “mermelada”, fue ineficaz ante la avalancha de respaldo masivo y espontáneo que recibieron los aspirantes ajenos o abiertamente opuestos al proyecto socialista de la camarilla gobernante. Excelente lección que les servirá de antecedente para las próximas elecciones de presidente y congresistas.

6.- Hay que consignar nuestro respeto y gratitud a los miles de veteranos de las fuerzas militares y de policía que, junto con la población civil, a lo largo de 15 meses han dedicado su desinteresado esfuerzo a crear conciencia entre los colombianos sobre la amenaza del propósito gubernamental de convertir a Colombia en un nuevo esclavo del totalitarismo “castro-chavista”. Multitud de marchas, paros sectoriales, foros, campañas virtuales de difusión se han venido realizando con los escasos recursos económicos de que se dispone, pero con un heroico esfuerzo personal de cada uno de los activistas. Ha sido una exitosa campaña política conducida al éxito por personas en su mayoría ajenas a los partidos políticos.

7.- Según conceptos autorizados de analistas políticos, estos sorprendentes resultados  han sido el fruto de una batalla cultural entre la doctrina de la izquierda radical que pretende replicar en Colombia las experiencias puestas en marcha por el totalitarismo de izquierda en países vecinos como Nicaragua, Cuba, Venezuela, Chile, Argentina, etcétera, de un lado, y, del otro, la restauración de los principios fundacionales de la nación colombiana, alinderados dentro del respeto a la democracia, el sistema capitalista, la propiedad privada, la familia tradicional, la defensa de la vida a partir de la concepción, la garantía de la seguridad de las personas y de sus bienes, la severidad para castigar al crimen, la guerra sin cuartel a las lacras del narcotráfico y la corrupción, el crecimiento económico dentro de una justicia social que tenga en cuenta la generación de empleo digno y la solución de las necesidades de la población vulnerable, y la protección a los sistemas de salud y pensionales para que cumplan con el objetivo de proporcionar bienestar a la comunidad.

El resultado de los comicios en comento arroja claramente que la mayor parte de la población votó por quienes defienden nuestros principios tutelares que son los que conforman el legado de la civilización judeo-cristiana. En un segundo plano, quedaron los que respaldaron candidaturas “de centro” que, si bien comparten similares valores, mantienen una actitud complaciente o tolerante con las posiciones de izquierda. Y, finalmente, fueron castigados con la posición de los perdedores aquellos que defienden los propósitos comunistoides y ateos del régimen petrista.

8.- Como es natural, el gran perdedor estará planeando su estrategia para sobreaguar en medio del naufragio de su proyecto político. Sabe de sobra que un nuevo debate electoral acabará para siempre con sus aspiraciones y, en consecuencia, le tocará poner toda la carne en el asador. Ya empezó a ambientar la firma de un gran acuerdo nacional en el que estará dispuesto a comprometerse a lo que le pidan pues, de acuerdo con su naturaleza, no existe pacto que no esté dispuesto a violar.

Lo que se propone es ganar tiempo para finalizar sus dos grandes jugadas para dar el definitivo golpe a nuestro sistema democrático y perpetuarse en el poder, en las narices de sus posibles aliados. ¿Cuáles son esas dos grandes jugadas? A) Terminar de implementar las milicias armadas o grupos irregulares que sustituirán a las fuerzas militares y servirán para aplastar con violencia a los opositores del régimen; B) Continuar la aprobación de reformas a nuestro sistema político y económico a través de los comités de participación creados con mayoría del 80% de miembros de extrema izquierda, cuyas decisiones serán de obligatorio cumplimiento en los acuerdos con el ELN. Equivale, para los que no se han enterado, a cambiar la Constitución sin ninguna participación del pueblo soberano.

9.- No podemos caer en la ingenuidad de permitir que los resultados obtenidos sean anulados con la complicidad de los caciques políticos que medran para conservar su porción en la torta del poder. Que no repitamos lo del plebiscito que rechazó el acuerdo humillante de La Habana, pero que fue implementado desconociendo la voluntad popular. Ya algunos destacados líderes han caído en la trampa aceptando negociar un acuerdo con el “Cacas”, en contravía del mandato de las urnas que rechazó contundentemente al tirano. Antes que admitir reformas “cosméticas” a los proyectos del régimen, lo que la sociedad colombiana pide a gritos es una oposición cerrada a Petro y a todo lo que él encarna: impunidad para los violentos, entrega de Colombia al Foro de Sao Paulo, conversión del país en un satélite comunista, blindaje al sucio negocio del narcotráfico, milicianización del país, corrupción, bancarrota del Estado.

Seamos claros: los votantes no aceptaremos que se burle la voluntad popular en secretos conciliábulos para insuflar nuevo aire al derrotado presidente.  Quienes así están procediendo se exponen a un ejemplar castigo en las urnas.

10.- Contamos ahora con una efectiva herramienta para desterrar de Colombia la amenaza comunista, combatir la criminalidad, especialmente el terrorismo y el narcotráfico, eliminar la corrupción, desmontar las absurdas reformas laborales y sociales de la actual administración, devolver la dignidad a nuestros militares y policías, y comenzar una etapa de crecimiento económico y bienestar para todos los colombianos. Para ello, sólo basta organizar las masas victoriosas en la pasada jornada electoral ¿Cómo hacerlo? A.- Apoyemos el juicio político por indignidad contra Petro que cursa en la Comisión de Acusaciones de la Cámara. B) Organicemos todos los grupos de resistencia y oposición en una gran confederación para que, sin perder su propia identidad, se coordine la labor de todos para dar la derrota definitiva al petrismo. C) Preparémonos en estos 3 años para tomarnos el poder legislativo y ejecutivo, restaurar nuestros principios y valores, y recuperar todo lo perdido en este gobierno de la infamia. Nuestra consigna no puede ser la que algunos dirigentes inexplicablemente proponen, la de negociar con el caído que sólo persigue continuar vigente para finalizar su tarea depredadora. No. Los “colombianos al rescate” batallaremos sin descanso bajo el lema de salvar al país y restablecer la vigencia de nuestros principios cristianos y democráticos.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Las diez conclusiones más importantes de la derrota del petrismo (Primera parte)

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Un nuevo amanecer, pleno de esperanzas por el futuro de nuestro país y de renovado entusiasmo por la activa participación de las gentes de bien en su recuperación, despertó a Colombia el pasado 30 de octubre.

No era para menos después de la apabullante victoria de los candidatos para las gobernaciones, alcaldías, asambleas departamentales y concejos municipales, opuestos al protervo régimen.

Por doquier se puede palpar nuevos aires de confianza para seguir trabajando por Colombia, con el convencimiento –ahora ratificado en las urnas– de que las utópicas consignas de la extrema izquierda no cuentan con arraigo alguno en el pueblo colombiano.

Más allá del júbilo y la euforia que naturalmente nos embargan, vale la pena intentar un análisis de la jornada electoral para destacar las diez conclusiones de mayor trascendencia en el panorama político que ahora comienza.

1.- El resultado electoral arroja, con una contundencia inobjetable, la absoluta derrota del presidente Gustavo Petro y de su partido, el Pacto Histórico. Sus candidatos a las alcaldías perdieron en las 4 principales ciudades del país: Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali. En Bogotá, donde Petro había sido alcalde y se suponía que contaba con un apreciable respaldo, su candidato quedó en el tercer lugar. De las 32 gobernaciones en juego, sólo obtuvieron 2: Nariño y Magdalena. Las diferencias a favor de los candidatos opuestos al sátrapa fueron aplastantes. En Bogotá los candidatos que ocuparon los dos primeros puestos, Carlos Fernando Galán y Juan Daniel Oviedo, obtuvieron el 69.12% de los votos, mientras Gustavo Bolívar, el apadrinado por el presidente-guerrillero tan sólo alcanzó el 20.10%. En Medellín, Federico Gutiérrez se llevó el 73.36% de los votos contra apenas un 10.14% de su contrincante, Juan Carlos Upegui, promovido por el exalcalde de ingrata recordación para la ciudad, Daniel Quintero. Barranquilla fue el escenario para el triunfo de Alejandro Char con el 73.71% de la votación contra el 9.29% del aspirante por el Pacto Histórico. Cali, después de haber padecido la pésima administración de un alcalde de extrema izquierda y el vandalismo a cargo de indígenas y grupos ilegales armados, reaccionó otorgando el 40.39% de la votación a Carlos Eder y el 28.21% al liberal Roberto Ortiz, frente a un patético 11.09% de su rival, el candidato del Pacto Histórico. (https://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/elecciones-colombia-2023-siga-en-vivo-los-resultados-electorales-de-alcaldias-821012)

2.- Si bien es cierto que en los comicios regionales y locales tienen preeminencia algunos temas álgidos que afectan a sus habitantes, como la entrega de Cali a los violentos, la corrupción que ha afectado a la ciudad de Medellín, los vaivenes políticos en el avance del metro de Bogotá, etc., esta jornada electoral estuvo enmarcada en un descontento general de la Nación frente al gobierno central, que se reflejó de manera estruendosa en las urnas. Nunca, en nuestra historia democrática, se había convertido una elección regional en un plebiscito no anunciado para dejar consignado en las urnas el generalizado rechazo de todo un pueblo a un régimen como el que sufrimos los colombianos desde hace 15 meses. ¿Qué estamos gritando a los cuatro vientos los electores que triunfamos el pasado 29 de octubre? Que no estamos dispuestos a padecer durante años, subyugados a un infame régimen de extrema izquierda, como nuestros hermanos cubanos, venezolanos, nicaragüenses, chilenos y argentinos.

3.- En un país donde en la práctica ha desaparecido la oposición política al régimen, esta ha sido sustituida con creces por una oposición cívica, espontánea e informal.

No ha entendido la población colombiana por qué partidos que se dicen “de centro” respaldan con su voto en el parlamento las iniciativas de un Gobierno de izquierda radical. O que líderes que hemos tenido como adalides de la democracia ahora llaman a trabajar para que Petro termine su mandato. O que guarden absoluto silencio en torno al proceso por indignidad contra Petro por violación de los topes de gastos en la campaña. O que endulcen a la opinión con la excusa de que practican la oposición “constructiva” con un gobierno que sólo quiere destruir al país para edificar sobre sus ruinas el estado socialista que preconiza.

Por estas y otras razones, han perdido influencia y poder sobre el electorado quienes venían acostumbrados a imponer sus nombres o los de sus avalados en los cargos de elección popular.

La calle, antes escriturada a la izquierda para sus llamados “estallidos sociales”, con petardos, incendios y homicidios de fondo, ha sido conquistada por masas ordenadas, pacíficas y espontáneas, que han expresado públicamente su rechazo a la camarilla social-comunista instalada fraudulentamente en el poder. Activistas sin experiencia política, veteranos de la fuerza pública, amas de casa, desempleados, jubilados, pequeños empresarios, profesionales, técnicos, estudiantes, campesinos, obreros de diferentes sectores, vendedores, etc. son los artífices de este movimiento para salvar a Colombia. Cada uno eligió a los candidatos que más se ajustaban a sus aspiraciones, sin recibir órdenes de nadie porque no existe organización política que haya preparado una acción conjunta, ni estrategia alguna para ganar las elecciones. Naturalmente, prefirieron los candidatos que mostraron carácter frente a los desafueros que viene cometiendo el Gobierno en nombre de la doctrina marxista-leninista. Y éstos fueron los victoriosos sobre la ignominia narco-petrista.

4.- Aunque los medios tradicionales y los dominados por los que ahora gradúan como “influencers” o directores de opinión se hagan los de la vista gorda, los grandes temas que en el “boca a boca” y en el diario vivir del colombiano de a pie constituyeron el motor para remover el “establishment” y generar tan abismales diferencias en las preferencias ciudadanas, fueron, entre otros, los siguientes:

a.- Inseguridad, impunidad, violencia, aumento de la criminalidad, blindaje del negocio de la cocaína. Es una consecuencia directa de la alianza del presidente con los empresarios de la coca, los corruptos, los grupos ilegales, las guerrillas terroristas. La percepción general basada en la triste y pura realidad es que el régimen gobierna con y para los criminales y que el resto de los ciudadanos estamos totalmente desprotegidos. Mientras tanto, la propaganda oficial machaca sobre: “Colombia, potencia de la vida”.

b.- Desmoronamiento de la fuerza pública, mediante la mutilación de las cúpulas militar y de la policía; la disminución de recursos para suspender el mantenimiento de equipos y la compra de municiones y armas; el cambio de misión para que el ejército y la policía abandonen sus deberes de velar por la vigencia de la Constitución y garantizar la vida y los bienes de la población; la prohibición a la fuerza pública de defender hasta su propia vida, lo que ocasionó que un agente de la autoridad fuera secuestrado y degollado sin recibir ayuda de sus compañeros por orden directa del presidente; ya los secuestros de militares por turbas ilegales son una vergüenza a nivel mundial. Mientras tanto, la Presidencia se empeña en formar un ejército de vándalos a sueldo para que dejen de matar y se conviertan en defensores del régimen, al mejor estilo de los países comunistas.

c.- Destrucción de las instituciones. Tanto el discurso del sátrapa como sus acciones evidencian su propósito de destruir las instituciones para construir sobre sus ruinas el estado totalitario y comunista. Así lo ha previsto con el invento de la “paz total”, que no es otra cosa que aprobar en comités integrados con una mayoría del 80% de partidarios de la izquierda radical, las reformas estructurales, que serán llevadas al acuerdo con el ELN con “fuerza vinculante”. O sea que van a reformar la Constitución sin necesidad de reforma constitucional, ni plebiscito, ni referendo, para convertirnos, de la noche a la mañana, en otro país socialista.

d.- Reformas sociales en contra del pueblo. Con la complicidad de partidos como el Conservador, el Liberal, el de la U, que aparecen como neutrales y con la bancada del Pacto Histórico se está aprobando una reforma laboral que, en lugar de fomentar la creación de empleo, la obstaculiza; una reforma pensional, que coloca a merced de los políticos el ahorro de los colombianos en los fondos de pensiones, y una reforma al sistema de salud que crea monumentales conflictos que darán al traste con uno de los mejores sistemas de atención sanitaria del continente.

e.- Depresión económica y aumento del déficit fiscal. Juega alegremente el Gobierno con las finanzas del país. Mientras aumenta de manera irresponsable los gastos oficiales en un derroche absurdo y sin sentido, continúa endeudando al país, sin realizar inversiones para su desarrollo o para el bienestar de los colombianos. Por el contrario, propugna por el decrecimiento, que se agudizará cuando no exista petróleo ni para consumir ni para exportar, pues considera que debe eliminarse su explotación. La persecución al sector privado solo conseguirá disminuir los recaudos tributarios y desestimular la generación de empleo. Se insiste en la expropiación de la tierra agrícola más productiva, lo que generará el desabastecimiento y el hambre, como se observa en vecinos países como Cuba y Venezuela.

f.- Fomento del odio y la polarización. Toda la política del actual sistema totalitario se fundamenta en sembrar odio entre los colombianos. Aunque no cumple sus compromisos y se ausenta por días de su agenda oficial, sí es muy prolífico el presidente-guerrillero en el envío de mensajes por las redes sociales. Pero no son, como se espera de un estadista, para movilizar a los gobernados a participar en planes enderezados hacia el bien común. Lo que busca es fomentar el odio de clases, estigmatizar a sus oponentes políticos y hasta los que no los son, crear controversias con periodistas, ganaderos, agricultores, etc. La izquierda, de la cual se considera uno de sus más recalcitrantes ejemplares, procura crear conflictos donde no existen para “pescar en río revuelto”. Se habla de discriminación contra los afroamericanos y los indígenas en un país donde, desde la época de la Conquista se practica un total mestizaje, ordenado, además, por la Corona de España, una de cuyas provincias éramos los territorios americanos. Hay tantos grados de mestizaje entre blancos, indígenas y afroamericanos como personas, hasta el punto de que es difícil clasificar a algunos en relación con las etnias originarias.

Nota.- Continuará en la segunda parte próximamente.