Mostrando las entradas con la etiqueta Iván Cepeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Iván Cepeda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de julio de 2026

¡Pero si jamás han obedecido!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El país está justamente preocupado por el anuncio reiterado de que, si no se acatan las cinco exigencias de Cepeda, todos sus votantes se irán con él a la desobediencia civil “pacífica”.

Esta amenaza es aterradora, si se cree:

1. Que no hubo constreñimiento electoral ni votación comprada con 30 billones de contratación delictual, y

2. Que casi 13 millones de votantes son comunistas convencidos y disciplinados revolucionarios que, dóciles a las incontrovertibles órdenes de sus jefes, se dedicarán día y noche a desobedecer a las autoridades legítimas, hasta que el Gobierno caiga.

¡Aceptar que el derrotado mande al elegido es lo que Cepeda exige!

Por tanto, su amenaza es inane y no debe tenerse en cuenta, a menos que sea apenas el velado anuncio de que la oposición será tan “pacífica” como fue la de la primerea línea, que —vale la pena recordar— tampoco pudo tumbar a Duque, mucho menos afirmativo que Abelardo.

Lo verdaderamente grave es lo que Petro está haciendo antes de salir a encabezar una oposición vandálica, incendiaria y sangriente —lo único para lo cual está preparado—, contra un gobierno que encontrará la caja vacía, el déficit mas grande de nuestra historia, los recursos futuros comprometidos por largos años, para el cumplimiento de negociados corruptos, las Fuerzas Armadas desmanteladas y un Congreso adicto a la mermelada.

Pues bien: desde los trabajos de Hércules, nadie se ha enfrentado a una situación tan difícil como la que espera al nuevo gobierno. Sin embargo, estoy seguro de que Abelardo no será inferior a la tarea que tiene que cumplir, porque ya ha dado abundantes pruebas de su infatigable determinación y de su capacidad política superior.

Volvamos a Cepeda: sus amenazas han sido rechazadas por la generalidad de la opinión, pero con menor vigor del requerido porque estamos —como ha señalado el mayor constitucionalista, Jesús Vallejo Mejía— ante un flagrante acto de extorsión, y un probable concurso de delitos conexos…

¡Cómo convendría tener ahora una Fiscalía comprometida imparcialmente con el derecho penal!

Nada tiene de extraño, entonces, el reiterado pronunciamiento de Cepeda, porque los comunistas jamás obedecen ni respetar el orden jurídico de la Constitución y la ley, que para ellos representa la violenta imposición de las clases dominantes sobre el proletariado explotado y bla, bla, bla…, hasta llegar al punto fundamental de su credo político: todo es lícito para lograr el triunfo de la revolución, y todo lo que a ella se opone es inmoral, inadmisible e intolerable, y debe ser combatido con la combinación de todas las formas de lucha.

Cepeda no es el inofensivo anciano, lisiado y cabizbajo filósofo dedicado a la defensa de los derechos humanos, como nos lo pintaron los grandes medios masivos fletados durante la campaña presidencial, sino el longevo y taimado jefe histórico de la subversión comunista, las narcoguerrillas y las demás actividades criminales que durante tantas décadas han causado incontables muertes, destrucción y pobreza.

A partir del 7 de agosto regresan la Constitución y la ley para ser obedecidas por todos y garantizadas por el legítimo ejercicio de las armas del Estado contra las siniestras fuerzas criminales, que jamás han desobedecido a Cepeda, Petro y el Politburó.

miércoles, 10 de junio de 2026

Respuestas a una inquitud nacional

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Se preguntan los colombianos, con escasas excepciones: ¿cómo es posible que el candidato Iván Cepeda, esté a poca distancia del ganador de la primera vuelta presidencial, Abelardo de la Espriella?

Representa el “continuismo” del peor régimen que ha gobernado al país en su historia republicana; su programa de gobierno, casi desconocido, se limita a profundizar los programas del guerrillero-presidente, los cuales tienen a la nación al borde del abismo en todos los órdenes de la gestión pública; se regirá en su eventual Gobierno por su propia formación política, es decir, el comunismo más recalcitrante; está respaldado por los grupos de narcoguerrilleros de las FARC, de los cuales ha sido siempre su defensor y cómplice; no se preocupa por ninguno de los gravísimos problemas de la sociedad colombiana, como la seguridad, la corrupción, el desbarajuste fiscal, la crisis de la economía, la pésima calidad de la educación, la falta de salud y el recorte presupuestal a los programas de beneficio para los más vulnerables; en toda su trayectoria, fuera de vivir a costillas del erario público, no ha realizado una sola obra en beneficio de los menos favorecidos; agréguese a lo anterior que carece de las condiciones mínimas de liderazgo, carisma y generación de credibilidad que deben acompañar a un candidato a la presidencia.

¿Cómo puede, entonces, tener Cepeda serias posibilidades de ser nuestro próximo presidente? Por el patrocinio del camarada presidente, quien ya no se preocupa por disimular su propósito de perpetuarse en el poder a través de su marioneta, Iván Cepeda. Las estrategias que utiliza para tal efecto son:

1.- Constreñimiento a los electores. Si se observa en el mapa de Colombia las regiones con influencia guerrillera, se concluye que coinciden exactamente con las zonas donde Cepeda obtuvo mayoría en las urnas. Son múltiples las quejas de ciudadanos amenazados de muerte por los ilegales armados si no comprueban que votaron por Cepeda. En algunas mesas Cepeda obtuvo el 100 % o un porcentaje muy cercano, lo cual es un resultado totalmente atípico. La Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó derecho de petición para trasladar las urnas de las zonas rurales a poblaciones con mayor vigilancia de la fuerza pública. Inexplicablemente, ni los gobernadores ni las autoridades correspondientes han adoptado las medidas solicitadas. https://alianzareconstruccioncolombia.org/respaldo-colectivo-virtual-del-pueblo-colombiano-a-las-tres-peticiones-de-alianzarc-resumida/

2.- Compra de votos. Con fondos del presupuesto nacional, recursos de crédito y extorsión a contratistas del Estado, se adelanta una compra masiva de votos en todo el territorio nacional, Además, se ha apelado a caciques electorales reconocidos ampliamente por su intermediación en este sistema de fraude electoral, algunos de los cuales ya han sido denunciados públicamente por el candidato Abelardo de la Espriella.

3.- Participación indebida en política por el presidente y altos directivos del Estado. En forma generalizada y sin tapujos se lleva a cabo esta punible práctica ante los ojos de los entes de control, la rama judicial y los organismos de investigación. Se capturan cómplices con dinero efectivo en sobres con los nombres de los destinatarios, pero son liberados. Para guardar las apariencias solamente se han iniciado investigaciones por parte de la Procuraduría contra 9 funcionarios, En la Comisión de Acusaciones permanecen archivadas varias denuncias contra el presidente Petro por estas transgresiones, pero los miembros de esta comisión prefieren incurrir en prevaricato que adelantar cualquier investigación contra el jefe del Estado.

4. Incremento de la guerra sucia. Utilizando al máximo los recursos técnicos (Inravisión), las bodegas pagadas por el Estado, y los medios y comunicadores fletados con dineros públicos, se inició una guerra sucia inventando toda clase de mentiras y engaños para desfigurar la imagen del candidato De la Espriella y desprestigiar su propuesta a los colombianos.

5. Suplantación de identidad de los electores. Se denunció en la primera vuelta que los votos de algunos fueron suplantados por otras personas. Ello ocurre por la inoperancia de la identificación biométrica. Presentó la Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, derecho de petición al registrador para implementar este sistema como medio eficaz para evitar la suplantación del votante, sin resultado hasta la fecha.

6. Hackeo del sistema de conteo de votos. Según lo ha denunciado el medio virtual El Expediente, planea el Gobierno hackear los resultados electorales con un entramado en el que participarían Andrés Mauricio Angel Peña (alias Angelita), funcionario de Coljuegos, la empresa española Mnemo, los ciudadanos españoles Xavier Vendrell, Manuel Grau Pujadas y Ramón Devesa González, el coronel Erick Siegert Cerezo, excomandante del Comando Conjunto Cibernético de las Fuerzas Militares, Jairo Navarrete y Luis Eduardo Rodríguez, entre otros. El operativo al parecer proviene de Rusia, país al cual viajaron varios de los involucrados.

¿Cómo podemos los colombianos abortar estas macabras estrategias diseñadas para darle fin a nuestra democracia y convertirnos en esclavos del sistema comunista?

No hay sino una solución: no podemos sentarnos a esperar que alguien venga a salvarnos ni confiar en que los resultados nos serán favorables como en la primera vuelta.

Tenemos que convertirnos cada uno de los 10 000 000 de “Defensores de la Patria” en jefes del debate electoral y garantizar 5 votos cada uno de nosotros por el “tigre” Abelardo. Si sólo alcanzamos a llevar 2 en promedio por cada uno de nosotros, seríamos 30 000 000 de votos. La victoria tiene que ser contundente, para vencer a la trampa y el fraude monumental que se está adelantando en contra de nuestra amada y dolorida nación. Para asegurarnos de lograrlo, no dejemos de rogar al Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen que nos ayuden en esta hora crucial para nuestro futuro. Son los únicos que nunca nos abandonarán y que siempre nos amarán.

viernes, 5 de junio de 2026

¿Cómo asegurar la victoria el 21 de junio?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es un hecho incontrovertible que las fuerzas del mal que se han confabulado contra Colombia pondrán en práctica todas las formas de lucha, lícitas e ilícitas, sin importarles para nada la suerte del país, para impedir que se consolide la victoria de la democracia y la libertad en cabeza del candidato Abelardo de la Espriella.

Sería inconsciente de nuestra parte actuar como simples observadores de la conjura, en lugar de cerrar filas para acompañar a las directivas de Defensores de la Patria en esta tarea salvadora y reconstructora del país que a todos los buenos ciudadanos nos corresponde.

Veamos algunas acciones que están adelantando el régimen de Petro y el candidato de la guerrilla, Iván Cepeda, para que apliquemos la estrategia correspondiente para enfrentarlas.

1. Compra de votos. Durante los últimos meses de su desgobierno se ha dedicado el camarada Petro a arbitrar toda clase de recursos para aplicarlos a la compra masiva de votos, principalmente en regiones donde cuenta con un entramado de seguidores fanatizados encargados de llevar a cabo la sucia labor con los compatriotas más vulnerables. Ya se vieron reflejados los resultados en el conteo de las urnas en La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, Valle del Cauca y Bogotá D. E. Uno de los mecanismos que nos brinda el sistema democrático para proteger nuestro derecho a elegir y ser elegido es la tutela, la cual debemos utilizar de inmediato para solicitar al ministro de Defensa, a la Fiscalía General de la Nación y al director de la Policía Nacional que desplieguen sus efectivos en las zonas mencionadas, para investigar e identificar a los responsables de este delito electoral, capturarlos y ponerlos a disposición de la justicia.

2. Constreñimiento electoral. Con base en diferentes estudios realizados por el MOE, Indepaz y la Defensoría del Pueblo, se han identificado los municipios en los cuales la influencia guerrillera no ha permitido a las campañas diferentes a la de su candidato Iván Cepeda llegar con su mensaje. Asimismo, la población de las zonas rurales ha sido amenazada por los grupos narcoguerrileros para que vote por Cepeda y lo demuestre con una foto de su voto antes de depositarlo en la urna, so pena de poner en peligro su vida y la de su familia. La Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó varios derechos de petición a los gobernadores de las zonas con influencia guerrillera y a los Comités Departamentales de Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales, con la solicitud de traslado de las urnas de zonas rurales, donde es imposible votar libremente, a zonas urbanas donde pueda proporcionarse vigilancia policiva o militar. Con excusas de trámite burocrático han escurrido el bulto y nada han resuelto al respecto. El resultado obvio fue que el voto ciudadano fue afectado por el constreñimiento de grupos armados ilegales que solamente permitieron votar por Cepeda en departamentos como el Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Putumayo, zonas de Antioquia y de la Costa atlántica. Todavía podemos emprender una acción legal inmediata, con los recursos jurídicos de la campaña y los de los defensores de la patria con conocimientos en la materia, para solicitar por vía de tutela, al registrador Nacional, al director de la Policía Nacional y al ministro de Defensa el traslado de las urnas a sitios urbanos más seguros. Así como pudieron trasladar mesas de votación a última hora en Medellín y en el exterior, para dificultar el ejercicio del voto a los ciudadanos, pueden hacerlo ahora para garantizar a los campesinos el ejercicio del sufragio.

3. Atacar a fondo la narrativa narcocomunista del candidato de la guerrilla. En esta última etapa debemos resaltar ante la opinión menos informada el peligro de las propuestas de Cepeda, consistentes en profundizar los programas de Petro (o sea, la destrucción de Colombia) y gobernar de acuerdo con su ideología personal (el más recalcitrante comunismo). Además de los excelentes programas que ha creado la campaña, hagámoslo además con los 10.000.000 de tigres y tigresas para que cada uno se convierta en un jefe de debate, se comprometa a difundir todos los mensajes entre sus contactos y a llevar el día de la segunda vuelta 5 personas por lo menos a las urnas.

4. Atraer a todos los partidarios del Centro Democrático. Ya el jefe del partido y su candidata expresaron su deseo de que todos los seguidores suyos voten por Abelardo. Esa posición puede reforzarse mediante entrevistas y mensajes de María Fernanda Cabal y Paola Holguín a sus seguidores.

5. Solicitud expresa al registrador para remover los obstáculos para votar. En Medellín, a última hora, trasladaron las mesas del Centro Comercial San Diego a piso 11 de un edificio sin ascensor. Muchas personas enfermas, ancianas o con problemas físicos no pudieron votar. En varios consulados y embajadas se reportaron irregularidades en la atención, demoras injustificadas, incomodidades para votantes ya registrados que debieron permanecer bajo un sol canicular por varias horas antes de ser atendidos. Se debe enviar ya una tutela al registrador para que corrija ese problema ante del 21 de junio.

6. Organizar votos sectoriales. Existen sectores especialmente maltratados por este gobierno que debemos coordinar para que todos sus miembros o integrantes voten el 21 por la derrota del petrismo. Para ello sería conveniente tener coordinadores para cada sector, como el personal de la salud, los pensionados, los transportadores, los beneficiarios de programa de vivienda que les fue suspendida la ayuda, los micro y miniempresarios.

Con estas acciones de carácter práctico, sin más retórica, podemos aumentar en varios millones la votación por la fórmula ganadora de Abelardo de la Espriella. Muchos colombianos que hasta ahora han permanecido impávidos o perplejos frente a este proceso determinante para el futuro de Colombia se subirán al tren de la victoria. Y no olvidemos: Si Dios con nosotros ¿quién contra nosotros?

martes, 2 de junio de 2026

Lo que descubrimos con los resultados electorales

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Ha ganado Colombia. Hemos ganado todos los colombianos, aún los que no votaron por Abelardo, pero que vivirán en un país mejor, con más oportunidades para todos si se confirma este resultado el próximo 21 de junio.

Lo primero que descubrimos fue el nacimiento, por primera vez, de un movimiento popular, no maquinado en los lujosos salones de la capital, sino en las calles y plazas de todas las regiones. No se trata de una “empresa electoral” como tantas que se forman para llevar un grupo de amigos al poder y desde allí repartirse lo que pueden del presupuesto, la nómina y las prebendas del Estado. Defensores de la Patria, por el contrario, es la expresión multitudinaria de un pueblo hastiado de la explotación sufrida bajo el yugo de anteriores gobiernos, exacerbada a límites imposibles de soportar en el régimen actual.

No podía haber surgido este fenómeno en nuestra historia política sin la sabia conducción de su líder, Abelardo de la Espriella. Logró llegar al corazón de las gentes con su lenguaje directo, con la explicación de sus propuestas sin concesiones a lo que se conoce como “políticamente correcto”, con su inteligencia excepcional para sortear las dificultades y controvertir a sus oponentes, con su ejemplo de vida dedicada a su familia, a la defensa de sus creencias, y su exitosa experiencia en la administración empresarial.

Se destapó sin ningún rubor el maquiavélico propósito del régimen de perpetuarse en el poder para convertir a Colombia en otro país esclavo del comunismo. Para ello se eligió, como heredero de Petro, a Iván Cepeda el amigo y colaborador de las FARC; se dedicaron a saquear los fondos de Estado y a contratar toda clase de empréstitos para financiar la compra de votos. Tanto el presidente como sus ministros y funcionarios regionales del Pacto Histórico se han dedicado descaradamente a hacer política en favor del heredero. Nunca se había presenciado un derroche igual de corrupción y de malversación de dineros públicos con fines electorales. Paralelamente, los grupos guerrilleros, aliados del Gobierno, pues este los ha beneficiado con la falaz política de la “paz total”, se han encargado de tomarse gran parte del territorio nacional hasta el punto de que allí, ningún candidato diferente a Cepeda puede entrar ni hacer difusión de sus propuestas. La población ha sido amenazada para que vote por el candidato de los narcoguerrilleros. Cada votante debe tomar foto a su voto antes de depositarlo en la urna para demostrar que está cumpliendo con el constreñimiento.

Se ha librado la batalla más difícil para la democracia en Colombia. Un movimiento que arrancó con el grito desesperado de “fuera Petro” en los estadios y calles de Colombia tuvo que convertirse en pocos meses en la primera fuerza política del país, en contra de los desvalorizados partidos políticos, los grandes capitales, los medios de comunicación, la maquinaria oficial, los grupos de narcotraficantes y un sector de colombianos que no comprendieron inicialmente todo lo que se juega Colombia en esta elección.

Pudo más el tesón de Abelardo, a quien todos conocen ahora como “el tigre” y la pasión patriótica de 10.000.000 de compatriotas dispuestos a jugárselo todo por esta Patria que nos pidió ayuda en sus horas más oscuras. El macabro plan de Petro fracasó. Contaba con derrotar a la democracia colombiana en la primera vuelta, pero algo se interpuso en su torvo camino. Estoy seguro de que fue la mano del Creador y la protección de la Santísima Virgen María. Es hora de que empecemos a orar por este rayo de esperanza que el amor divino nos ha enviado. Una prueba más de que este es el único amor eternamente fiel, que jamás nos desamparará. Pidamos también para que su obra de amor concluya con la derrota de la amenaza inminente del comunismo en la segunda vuelta.

viernes, 29 de mayo de 2026

A votar se dijo

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Nunca tuvimos tantos candidatos para la Presidencia de la República. No me quedó claro si es porque tenemos líderes de sobra o porque cualquiera se sintió apto para suceder al actual mandatario. Preferiría pensar lo primero. Y es verdad, entre ese abanico había gente muy buena e interesante pero bastante desconocida para muchos.

Mal parado como ha estado el primer mandatario parecía estar condenado a ser la gran decepción y el fracaso de la izquierda en el poder. Pero se le apareció la Virgen, como decimos coloquialmente. Cepeda se catapultó solito dejando lejos y por mucho a sus copartidarios después de su conocido choque de años con Uribe. Su peculiar estilo reflexivo, sus discursos escritos para garantizar precisión, su sofrosine, su decisión de no ir a debates con los otros candidatos, lo tienen de primero en las encuestas y con alta posibilidad de ganar en primera vuelta. Pude conocerlo de cerca y escucharlo. Sorprendente, como sorprendente que José Félix Lafaurie, esposo de la Cabal y opositor radical de su proyecto político, lo cubrió de frases elogiosas y alcanzó a decir que si fuera presidente lo haría muy bien. Veamos cómo le va el domingo.

Azul de metileno, a la derecha de la extrema derecha está De la Espriella. Folclórico con su theriana imagen del tigre, sin experiencia alguna en el manejo de Estado, logra concitar a todos los que están aburridos con el actual Gobierno y todo lo que se le parezca. Su controvertido pasado como abogado defensor de personas de dudosa ortografía pareciera hacerse a un lado para afirmarse firme por la patria. Lo mejor de su mediática campaña es su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, académico reconocido, exministro, todo un señor, que nos sorprendió con su decisión de apoyar este proyecto. Ha cogido fuerza a pesar de sus varias equivocaciones.

Paloma, por su parte, descendiente de la rancia aristocracia payaneja, nieta de expresidente y perteneciente a la casta política tradicional caucana sorprendió a todos ganando la consulta Interna de su partido cuando todos esperaban que lo fuera María Fernanda Cabal. No era la más popular, era la que dijera Uribe. Y sorpréndanse: Clara López, líder de izquierda, profesora de Paloma, la elogia con creces por su inteligencia y otras capacidades. Su alianza con Oviedo como fórmula quiso posar de abierta y resultó espantando a los más conservadores.

El amigo Fajardo en su nuevo intento, llegó a puntear las encuestas y cuando parecía saborear las mieles del poder, en realidad le significó su nueva perdida, porque se comió el cuento de ser el eventual ganador de la contienda y por eso no quiso someterse a la consulta. Decisión fatal porque bajó al cuarto o quinto lugar a pesar de ser una buena opción. Dirán que a la quinta es la vencida, pero ya anunció que hasta ahí llegaba. Faltó humildad.

Quedan Claudia, Roy, Lizcano, Miguel Uribe y todos los que juran que tienen alguna opción. No fue esta vez. Y esa fragmentación, ese río revuelto, es lo que han aprovechado otros para unir fuerzas y potencialmente ganar. Esto está de alquilar balcón. Así que vote por quien quiera y en conciencia vea que es su mejor opción, pero vote por favor. No vote su voto. Elija bien. ¡A votar se dijo!

Elecciones de zoológico

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Entre violencia, odios sectarios, resentimiento y fanatismo, salta el país el domingo al vacío sin paracaídas frente a un inexplicable continuismo que puntea entre vaticinios de augurios, oráculos criollos, casinos virtuales y máquinas de pesquisas futurísticas, algunas de alquiler que sirven a los extremos según conveniencia. Pero el voto serio por fuera del circo zoológico y de las pasiones virtuales, aún no aparece entre tanto estrépito.

Sin mezquindades hay que salir a votar responsable y libremente por la libertad, y sin despreciar el patriotismo democrático heredado de los mayores que ha representado Uribe en lo corrido del siglo, como principal defensor de la seguridad, la convivencia y la legalidad en Latinoamérica.

Pero permítame el lector unas líneas satíricas que evocan la sabia letra del tango Cambalache.

En la era del conocimiento global: IA y computación quántica, los ricos y poderosos del planeta y su remedo criollo, se dedican a alimentar sus egos con la inmundicia propia de los “Juegos de poder y tronos”, dejando los de HBO convertidos en un paseo de niños exploradores.

Por fuera, Xi Jinping, Trump, Putin, Ayatolas, el terrorismo islámico, Mossad, los trillones de las grandes tecnológicas, el muñeco coreano, el castrochavismo asociado al narcoterrorismo colombiano y el decadente progresismo que se adueñó de las ONGs y del multilateralismo que abandonó su objetivo misionero de desarrollo socioeconómico, bambolean el mundo por un camino loco y autodestructivo.

Aquí, por los abusos de una dirigencia política, financiera, empresarial, gremial, mediática y clerical perdimos la legalidad, la cultura, la sensatez, la responsabilidad democrática, la independencia de poderes, el respeto al interés general y al bien común, y quedamos ante el mundo como un mercado negro electoral inédito, con 40 partidos y 100 candidatos, del que resultó un “reality show” cargado de fanatismos y odios que desvirtuaron el elemento más importante de la democracia: la votación popular bien informada libre y transparente.

Colombia es la visión microscópica más vívida de todas las enfermedades que aquejan las democracias occidentales cuando degeneran en nuevos sistemas de totalitarismo constitucional narcoterrorista. Aquí elegimos democráticamente para la conducción del Estado un delincuente populista degenerado, que sigue la cartilla Castro-chavista y como en un viaje de tusi y bazuco va destruyendo todo a velocidades galácticas, convocando a una Asamblea Nacional Constituyente y amenazando con que si pierden el poder van por el poder por las vías de hecho.

El ciudadano trabajador víctima de la desinformación busca autenticidad, pero ante la pérdida de valores éticos no encuentra como defender sus creencias frente a una elección anómala y confusa donde una segunda vuelta será aún más compleja si se tiene que definir entre la profundización del Estatismo y las libertades democráticas en medio odios, fanatismos y las pasiones de un mundial.

A muchos jóvenes los impulsan emociones insensatas que viven de influenciadores en chats y redes; en los estratos altos a los más emotivos y menos pensantes los fanatiza un marketing político circense que simboliza una fiera; la clase emprendedora, trabajadora y a los ciudadanos menos afluentes de las capitales, saturados de ver un ejercicio político corrupto presentan indecisión, indiferencia y dudas ante el revoloteo culeco y desordenado de una pajarera.

Del otro lado, encabezados por un comunista calculador, cínico, lleno de odios, enfermo y disfrazado de defensor de derechos humanos que se hace acompañar de una indígena como prueba de que la inquisición es hoy neoestalinista y que el canibalismo entre minorías sigue vigente en pleno siglo 21, hay una horda de violentos sumidos en la irresponsabilidad propia de la ignorancia que representan el descontento social cocinado en resentimiento y lucha de clases alentada por el Gobierno y los educadores, a la que se suma un campesinado llevado a votar encañonado por la subversión narcoterrorista, y personas que viven en barrios marginados macaneados por los combos locales, todos controlados por “los dueños del negocio que mata” asociados a un progresismo ladrón, y a las FARC-EP, el ELN y el M-19, que reclaman el poder.

Y como si nos faltara más desconexión entre la autoridad y la justica, el espectáculo mediático ahora va de reyerta callejera a cuchillo, botella y plomo, a la trifulca digital por el “business” entre “influenciadores”, unos de pago y otros andrógenos trepados a las tarimas, y como en 2021 vuelve Anonymus al espectro de la gallera comunicacional colombiana a ser parte de la batalla que desataron la irresponsabilidad de la política partidista, la primera línea digital extrema de Bolívar y Petro, y los fletados por el renacer de una extrema derecha, enganchados todos en una incendiaria e insoluble serie difamatoria en la que todos perdemos.

¿Contra qué votaremos el próximo domingo?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Somos conscientes de que estas elecciones no son comparables con ninguna de aquellas que hayamos vivido en el pasado. Entre otras cosas, porque ahora no decidiremos solamente sobre un cambio de caras en el Gobierno o sobre la sustitución en el poder de un partido por otro. No. Lo que está en juego es qué clase de país queremos para el futuro, cuáles serán los valores que regirán de ahora en adelante nuestro sistema político, nuestra economía, la manera de gobernar, el destino que se dará a los recursos del Estado, cómo será la calidad de vida que el Estado proporcionará a los ciudadanos.

En consecuencia, seamos racionales a la hora de decidir y hagámoslo poniendo los intereses superiores de la República por encima de nuestros particulares gustos o prejuicios.

Para facilitar esta tarea hagamos un inventario de aquello contra lo que debemos votar, como ciudadanos responsables:

1. Contra el macabro plan urdido por el neo comunismo para convertir a Colombia en otro país esclavo de un sistema que ha asesinado más de 100 millones de personas para imponer sus fracasadas tesis políticas y económicas en el mundo.

2, Contra la milicianización del país para la cual el régimen se inventó el señuelo de la paz total que no ha significado sino la muerte total de honrados campesinos y sus familias.

3. Contra el aumento del área sembrada con cultivos ilícitos, que llega a 330.000 hectáreas, y nos convierte en el primer país productor y exportador de coca en el planeta.

4. Contra la inseguridad y el temor que agobia a la población por cuenta de los grupos ilegales de guerrilleros y narcotraficantes en el campo y los extorsionistas y capos del microtráfico en los centros urbanos.

5. Contra la criminalidad que a diario atenta contra la vida, bienes e integridad sexual de la población, gozando de la más absoluta impunidad, pues quienes son capturados quedan de inmediato en libertad y otros son excarcelados por orden del propio gobierno que los protege con salvoconductos como “gestores de paz” para que puedan seguir delinquiendo impunemente.

6. Contra los vándalos que se apoderan de los espacios públicos para agredir a la fuerza pública y a la población, causar daños en la infraestructura urbana, entorpecer los sistemas de transporte, bloquear las vías e impedir a los ciudadanos el libre ejercicio de su trabajo.

7. Contra la corrupción exacerbada en el presente cuatrienio, debido a la participación en ella de altos funcionarios del Estado, congresistas aliados o presionados con el ofrecimiento de jugosas comisiones (léase mermelada) y familiares y amigos de los detentadores del poder.

7. Contra el derroche y torpe manejo de las finanzas del Estado que nos han llevado al más alto y peligroso endeudamiento de nuestra historia y a la inminencia de caer en cesación de pagos, o sea, la quiebra del Estado.

8. Contra el desmoronamiento del sistema de salud, afectando gravemente la salud de los colombianos. Sólo en 2025 murieron 2.500 pacientes por demoras en los tratamientos o en la entrega de medicamentos. Este genocidio se incrementa a diario pues los proveedores de bienes y servicios no seguirán atendiendo a los centros de salud por falta de pago.

9. Contra las horrorosas prácticas de los grupos narcoguerilleros dedicados a la minería ilegal, la extorsión, el desplazamiento forzado de las comunidades rurales, la toma de posesión en casi 400 municipios, el reclutamiento forzado de menores, los ataques con drones y con minas a la fuerza pública y a la población en general.

10. Contra el desempleo y la falta de apoyo al emprendimiento que cierra oportunidades a muchos compatriotas.

11. Contra la pobreza y la carencia de vivienda propia de gran parte de la población.

12. Contra la elevada tributación que ahoga principalmente a los más pobres y a la clase media e impide el desarrollo de nuevos puestos de trabajo.

13. Contra la excesiva burocratización en los organismos del Estado a través del aumento de la nómina y de los contratistas independientes que se contratan para fines electorales y beneficiar a los amigos del régimen,

14. Contra la fatal política de poner trabas a la explotación de petróleo y gas, y a la utilización del fracking, que priva a Colombia de importantes ingresos y encarece el costo del gas que ahora tenemos que importar.

13. Contra la pésima educación de nuestros hijos, inferior en calidad a la mayoría de los países y, además, infiltrada de falsas teorías comunistas y de la ideología LGTBI

14. Contra los vicios que heredamos de la vieja politiquería de los de siempre que nos han traído al actual estado de crisis que padecemos en todos los aspectos de nuestra sociedad.

15. Contra quienes, traicionando los valores fundacionales de nuestra patria, se han aliado con representantes de la vieja y desacreditada clase política, defensores del acuerdo de La Habana y de la JEP, y promotores de la LGTBI y del cambio de sexo en los menores de edad, y ahora pretenden el poder para continuar viviendo del presupuesto en alianza con el candidato Cepeda.

 

Por todo lo anterior, estamos Firmes con la Patria para votar por Abelardo de la Espriella y ganar la Presidencia en la primera vuelta.

lunes, 25 de mayo de 2026

Tremendo gancho ciego

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Dice el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay que hacerse algunas consideraciones y preguntas.

Nos preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas con el terrorismo internacional.

Petro es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional vinculante”.

Si ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede pasar en el país si pierde el progresismo.

Es previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018 cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:

¿A cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria, ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que además tiene un partido consolidado con amplia representación política?

¿Quién puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo de la credibilidad de Uribe?

Colombia tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales narcoterroristas.

Este es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa perdida”.

La hora de las grandes decisiones

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos cogió la noche para tomar una de las decisiones más importantes para el futuro de Colombia y, por lo tanto, para el de nuestros hijos y nietos. No obstante la gravedad del momento todavía existe la percepción de que algunos compatriotas no hayan captado en su integridad la trascendencia de lo que está en juego.

El pueblo mayoritariamente ha rechazado el régimen de Petro, no tanto por su ideología, sino por su pésima gestión al frente de los asuntos del Estado. Se puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no existe sector de la sociedad o aspecto de la administración gubernamental donde Petro no haya dejado su huella de destrucción, torpeza y desastres. Sin embargo, nos dicen que una gran parte de colombianos, obnubilada por el fanatismo, engatusada por la falsedad de sus promesas y manipulada por los gigantescos poderes de la publicidad estatal, votará por su candidato, el amigo de las FARC, Iván Cepeda.

Con esa amenaza, sería lo lógico unir a las fuerzas de oposición y a quienes hasta ahora han permanecido alejados de la actividad política, pero este noble deseo no se ha cumplido.

Pudo más el ansia de poder de un grupo de políticos pertenecientes al vetusto establecimiento, sin un caudal electoral importante, quienes, antepusieron sus ansias de poder a los intereses de la Patria. No incluyeron en su aventura electoral a Abelardo de la Espriella, con la excusa de que no querían aliarse con alguien de “extrema derecha”, cuando en realidad lo que pretendían era cerrar el paso a quien sabían de antemano que podría ser el triunfador en su alianza.

Luego se desató una guerra sucia del grupo “Toconabe” (Todos contra Abelardo) que ha incluido falsos rumores, ataques directos a su persona, manipulación de encuestas, amenazas de muerte al candidato, asesinato de dos coordinadores de la campaña y hasta calificarlo públicamente de cobarde por utilizar en su defensa personal chaleco antibalas y una mampara de protección.

Es lamentable que no se hubiera aceptado la propuesta inicial de Abelardo de realizar una encuesta financiada y supervisada por todos los precandidatos antipetristas a fines del año pasado, la cual le hubiera ahorrado el millonario costo de la consulta, nos hubiera dado la ventaja de preparar una campaña única contra el heredero de Petro y hubiéramos impedido la incertidumbre en los electores potenciales.

Pero no vamos a llorar sobre la leche derramada. Proyectémonos a lo seguro: no existe una campaña más preparada para derrotar a Cepeda ni para gobernar con la voluntad que se requiere como la de Abelardo. Acabará con el narcoterrorismo, la corrupción, la inseguridad, la quiebra del Estado, la bancarrota de nuestro sistema económico, reorganizará el sistema de salud, recuperará a Ecopetrol y el sistema energético que nos tiene al borde de los apagones, etcétera.

Las estadísticas de Atlasintel, una de las encuestadoras más prestigiosas del planeta, indican a las claras que la tendencia de Cepeda está congelada y no crecerá más; la de Abelardo viene creciendo en forma exponencial; y la de Paloma va en franco retroceso. Ya este tema queda zanjado pues no habrá más encuestas. La propia candidata y su variopinto equipo así lo han entendido, pero, en lugar de buscar un acercamiento con Abelardo, están buscando insignificantes apoyos como el del desvalorizado señor Fajardo.

Nos corresponde a los ciudadanos que pensamos en Colombia, antes que en nuestros gustos personales, como usted y como yo, tomar la decisión y dar el paso al frente apoyando a Abelardo de la Espriella. Además de salvar a la Patria de una terrible amenaza, como sería la prolongación del régimen petrista, tendremos la oportunidad de poner nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria milagro que propone Abelardo y que Colombia merece.

Sólo debo hacer una necesaria advertencia. Esta batalla hay que darla en la primera vuelta. Lo menciono porque algunos piensan votar por Paloma a ver qué pasa en la primera vuelta y, si pierde, votarían por Abelardo en la segunda. No seamos ingenuos. Si Paloma pierde, ninguno de los que la acompañan votará por Abelardo y corremos el riesgo de que gane Cepeda. Ya anunciaron todos ellos que más bien votan por Cepeda o se van a ver ballenas. Es conveniente para el país tener en cuenta que a Cepeda hay que ganarle en la primera vuelta porque si tiene chance para la segunda, él y sus tenebrosos socios de la narcoguerrilla y del vandalismo se tomarán las calles y carreteras del país para constreñir por el miedo a la población para que vote por su candidato. Seamos conscientes, por favor, del peligro en que estamos.

Para reflexionar en medio de esta batalla, les dejo esta máxima de Marco Aurelio: “Perseguir lo imposible es cosa de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer algunas necedades” (Meditaciones, pag,105)

miércoles, 20 de mayo de 2026

No demos papaya

María Cristina Isaza Mejía
María Cristina Isaza Mejía

La derecha democrática no puede seguir destruyéndose mientras Cepeda avanza.

El siguiente artículo lo escribo como una ciudadana que ha observado con atención la contienda electoral, sin involucrarse en ninguna campaña en particular.

Hay algo profundamente preocupante en esta campaña presidencial: las dos campañas que deberían estar pensando desde ya en cómo construir mayoría para segunda vuelta se están dedicando a destruirse mutuamente con una eficiencia que debería alarmarnos a todos.

Y el problema no es solo electoral: es cultural, emocional y narrativo.

Porque mientras las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella se desgastan en ataques cruzados, quien más gana es Iván Cepeda. Veo con impotencia la incapacidad histórica de ciertos sectores colombianos para construir un proyecto colectivo cuando más lo necesitamos.

Y eso tiene consecuencias.

El regalo narrativo que le están entregando a Cepeda

Aquí aparece el verdadero problema estratégico.

Mientras las campañas democráticas se destruyen mutuamente, sin darse cuenta están ayudando a construir la imagen de Cepeda como: moderado, estoico, institucional… el menos caótico.

Los activistas digitales de ambas campañas están más ocupados en atacarse entre sí que en mostrar el peligro real que representa la continuidad del gobierno Petro en cabeza de Cepeda. De esta forma, mucho votante de centro y centroizquierda puede terminar dándole su voto a Cepeda en segunda vuelta, votar en blanco o… irse a ver ballenas 🐳.

La línea ética se está moviendo peligrosamente

En 2022 el petrismo movió la línea ética con Guanumen y la lógica del “todo vale”.

Hoy preocupa ver que quienes están moviendo esa línea son sectores de la oposición democrática.

El tono se salió de control

Los ataques han escalado a niveles innecesarios:

* Acusaciones cruzadas

* Campañas digitales agresivas

* Ataques familiares

* Insinuaciones irresponsables

* Deshumanización permanente

Y eso deteriora el clima emocional del país.

Hay comentarios en redes absolutamente inaceptables: insinuaciones grotescas contra Paloma, ataques personales, teorías delirantes sobre el asesinato de Miguel Uribe Turbay, ataques al entorno familiar.

También fue desafortunado trivializar el uso de chaleco antibalas, justo cuando el país viene de hechos violentos gravísimos. Solo por mencionar algunos: el asesinato de Miguel Uribe, el asesinato de la concejal del Centro Democrático, Mileidy Yurani Villada, y el asesinato de dos personas del equipo de Abelardo en el Meta. No hay heroísmo en exponerse inútilmente.

Y tampoco ayuda que desde algunos sectores políticos y ciudadanos se diga públicamente que en segunda vuelta votarían en blanco o se abstendrían si no pasa “su” candidato.

Esto genera un mensaje peligrosísimo: que el adversario principal termina siendo el otro candidato democrático… y no el proyecto Petro-Cepeda.

De verdad, ¿no entendemos lo que está en juego?

Aquí todos deberíamos estar en un mismo barco: salvar a Colombia.

El problema del matoneo político

La estrategia de Abelardo tiene una lógica política comprensible:

* Apropiarse de la rabia antisistema

* Diferenciarse del “establecimiento”

* Mostrar a Paloma como representante de ese establecimiento.

Eso puede funcionar en primera vuelta, pero tiene un riesgo enorme hacia junio.

Porque una campaña percibida como agresiva, fuerte y matoneadora puede tener enormes dificultades para luego conquistar a moderados, votantes de centro, jóvenes, abstencionistas, etcétera.

Y esos votos son indispensables para ganar una segunda vuelta. El electorado de segunda vuelta se define, en gran medida, en el centro.

La campaña de Abelardo tiene una responsabilidad especial: tender puentes hacia sectores que hoy no votarían naturalmente por él. No hacerlo sería un error estratégico enorme.

Pero del otro lado tampoco ayudan. Desde sectores cercanos a Paloma también ha habido errores: comparaciones innecesarias, respuestas emocionales, descalificaciones y discursos que terminan profundizando fracturas.

La frase sobre “no cargar maletas” fue una salida desafortunada.

Y volver permanentemente al debate del plebiscito del Sí tampoco tiene mucho sentido cuando en ambas campañas existen figuras que apoyaron ese proceso. Seguir excavando en las heridas internas solo distrae del verdadero desafío.

La campaña que debe sumar centro + derecha ha sido más exitosa en resaltar las diferencias entre Paloma y Oviedo que los puntos de unión y las bondades de sus propuestas.

La ciudadanía también tiene responsabilidad

Muchos ciudadanos están actuando como barras bravas, como si esto fuera una guerra de hinchadas. Como si destruir al otro candidato opositor fuera más importante que impedir un segundo capítulo del proyecto Petro.

Yo me pregunto: ¿hay alguien pensando realmente en el país?

Los acuerdos mínimos que Colombia necesita

Mi crítica no es contra Paloma ni contra Abelardo como personas. Veo trayectorias valiosas en ambos sectores. Mi preocupación es otra: la incapacidad de construir acuerdos mínimos de supervivencia democrática. Acuerdos básicos como:

* Reconocer públicamente que el principal adversario es el proyecto Petro-Cepeda

* Comprometerse desde ya al apoyo mutuo en segunda vuelta

* Frenar ataques personales y familiares

* Desactivar campañas digitales tóxicas

* No destruir la legitimidad democrática del otro sector opositor

* Enfocar el debate en propuestas y riesgos país

* Construir una narrativa común de estabilidad democrática y recuperación institucional.

Porque aquí no se está definiendo solamente quién gana una elección. Aquí se define el rumbo institucional, económico y democrático de Colombia.

Una reflexión final

Confieso algo: me habría gustado ver una conversación política donde el objetivo colectivo fuera incluso sacar a Cepeda de segunda vuelta.

Tal vez suena ingenuo, pero revela algo importante: seguimos pensando más en derrotar al cercano que en construir consensos básicos. Y así es muy difícil ganar un país.

Y hay algo que tengo clarísimo: en segunda vuelta voy con todo el apoyo al contrincante de Cepeda. Mi causa es Colombia. No demos papaya.

jueves, 30 de abril de 2026

Colombianos: a combatir la violencia con votos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Hasta los más insensibles habitantes de esta adolorida patria se sienten horrorizados con el resurgir de la violencia en sus formas más crueles. En tan solo 72 horas los grupos de hampones de las FARC perpetraron 28 atentados que han dejado 20 civiles muertos y 48 heridos, la peor masacre en los últimos 20 años.

No podemos eludir nuestra responsabilidad como ciudadanos ante tan despiadada crueldad en contra de inocentes compatriotas, muchos de los cuales viajaban en un bus escalera por la vía Panamericana que fue volado con poderosas cargas de explosivos.

Todos sabemos que este lamentable hecho es una consecuencia del crecimiento del narcotráfico, base económica de la criminalidad, y de la impunidad que el Gobierno de Petro y la JEP otorgan a los hampones que están destruyendo a Colombia. Son llamados “gestores paz” y prohíben su captura aún en caso de flagrancia, como ocurrió con alias Calarcá, el mismo que está incrustado en los servicios de inteligencia del Estado.

No podemos esperar, en consecuencia, una severa acción de combate contra esos grupos por parte del régimen, que negocia con ellos la paz total sin exigirles nada a cambio. La fuerza pública, diezmada por la reducción del pie de fuerza, la decapitación de sus más experimentados oficiales y la limitación de sus recursos operativos está en desventaja frente a estos grupos alimentados con los monumentales ingresos del narcotráfico.

Nos obliga lo anterior a tomar decisiones apoyadas en la razón, no en las pasiones ni en la propaganda política pagada. Acostumbrémonos a votar por los programas que más benefician al país, no por los candidatos que basan sus méritos en su capacidad de recoger adhesiones de las viejas castas politiqueras, mandadas a recoger.

Y los programas que se requieren para devolver a los ciudadanos la seguridad a la que tienen derecho, son muy claros:1) Fumigar hasta la última mata de coca. 2) Recuperar, con la asesoría de USA y con armamento y tecnología de punta, todo el territorio que se encuentra bajo el dominio de los grupos ilegales (más de 150 municipios). 3) Suprimir la JEP. 4) En lugar de más diálogos, aplicar rigurosamente la ley a los bandidos, encerrarlos en verdaderas cárceles de seguridad, y 5) derogar todos los decretos que fomentan la delincuencia (ordenar la vigencia de órdenes de captura suspendidas, cumplir con extradiciones pendientes, aplicar expropiación exprés a los activos de los facinerosos, restablecer el orden urbano , impedir bloqueos de carreteras o de sistemas de transporte, suspender subsidios a vándalos para que no delincan y a cultivadores de coca, etc.)

Por supuesto, esto nos indica a las claras que un programa de esta naturaleza no va a ser aplicado por el heredero de Petro y candidato de las FARC y nos corresponde encargarnos de que no llegue a la Presidencia.

Tampoco podemos pensar que quienes dicen llamarse “de centro” pero en su seno tienen fichas del traidor Santos, artífice de la entrega del país a las FARC y simpatizantes de la JEP, de los diálogos de paz y de la permisividad frente a la delincuencia, son los llamados a dar una batalla contundente contra el terrorismo y el crimen.

Necesitamos a quien tiene el conocimiento, el talante y la firme voluntad para dar tranquilidad a los colombianos: Abelardo de la Espriella. Leamos con cuidado su plan de seguridad para devolver la tranquilidad a los habitantes de las ciudades para que puedan salir sin temor a la calle, que sus hijos puedan disfrutar de parques y canchas deportivas sin la presencia de jíbaros, que sus empresas no sean extorsionadas como ocurre en todo el territorio nacional, que no sean víctimas de los miles de atentados que vivimos.

Sabemos que tú, como todos los colombianos de bien, queremos un mejor futuro para la patria y para todos nuestros compatriotas. Ayúdanos en esta hora decisiva y deja por un momento otras preocupaciones. Dios, la patria y tu familia te lo agradecerán.

miércoles, 29 de abril de 2026

Nuestro "centro" y su tentación allendista

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En la elección presidencial del próximo 31 de mayo se presentarán tres tendencias:

1. La ideológicamente conservadora de Abelardo de la Espriella (tergiversada dizque como “extrema derecha”).

2. La heteróclita de “centro” (donde la única centrista es Paloma Valencia).

3. La comunista de Cepeda.

No hay duda de que, si Cepeda pasa a la segunda vuelta, será derrotado por la suma de los partidarios del costeño y la payanesa, salvando así a Colombia de la revolución narco-castro-estalinista.

Esta perspectiva aterra, desde luego, a la extrema izquierda. Por tanto, el comunismo apelará a todas las formas de lucha electoral y armada, sin olvidar la propaganda negra ni la desviación descarada de billones del presupuesto. No les basta con lo anterior, porque también se apelará al apoyo de los “idiotas útiles”, es decir aquellos que, posando siempre de “demócratas progresistas”, nunca votarán por un personaje de la derecha.

Por prejuicio ideológico, unos, por componendas, otros, muchos de nuestros “centristas” están dispuestos a votar por el comunista, antes que, por un demócrata partidario de la legalidad, la libertad y el orden.

Supongamos que el 31 de mayo queden Paloma de primera y Cepeda de segundo. Ante ese posible resultado, Abelardo ha dicho que apoyaría a la candidata para evitar el advenimiento de la revolución…

En cambio, si Abelardo supera a Cepeda, es de esperar que Paloma vote por él en segunda vuelta.

Hasta aquí todo parece claro y el país respira con optimismo, pero ahora empieza a aflorar lo que yo llamo “la tentación allendista”.

Recordemos la tragedia de Chile en 1970. Como los democristianos y los conservadores no se unieron ante el peligro comunista, Allende superó por unos pocos votos a un personaje muy respetable, el doctor Alessandri, conservador, y el democristiano Tomic quedó de tercero.

En esas condiciones, el Senado tenía la facultad constitucional de escoger entre los dos primeros, y Alessandri manifestó que, si lo elegían, a continuación renunciaría para que ambos partidos democráticos pudieran elegir un presidente correcto, en una nueva elección.

Pero, en la Democracia Cristiana operaron los reflejos “progre”, “socialdemócratas”, “pluralistas” y “conciliadores”, y, por tanto, optaron por pactar con el candidato comunista, de manera que Allende se comprometió a respetar la Constitución y la Ley…, pero tan pronto tomó posesión, empezó la revolución desde La Moneda, y llegaron el desastre económico, la violencia y la hambruna…

Los “de centro” en Colombia ya saben que Galán y Oviedo han manifestado que jamás votarán por Abelardo; y como no hay duda de que estos dos idiotas útiles prefieren entenderse con Cepeda, es oportuno preguntarnos qué camino tomarán los otros “centristas” después de la primera vuelta.

Desde luego, Claudia Nayibe (que ahora dizque es “de centro”), no puede ocultar su cepedismo, y lo mismo puede decirse de Fajardo, eterno receptor de reposición de votos.

No me atrevo a señalar a otros de “los centristas”, pero sospecho que muchos de ellos están dispuestos a preferir un convenio con Cepeda, para que este prometa, hasta en notaría, respetar la Constitución, en vez de acompañar el proyecto de recuperación económica y moral que encarnan De la Espriella y Restrepo.

Aunque nuestros “centristas” carecen tanto de votos como de prestigio, la tentación allendista añade una nueva incógnita al debate presidencial, porque si se concreta, puede debilitar al candidato correcto en la segunda vuelta, al robustecer la candidatura comunista en el momento de máximo peligro.

lunes, 20 de abril de 2026

Trampas en el camino de la victoria

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

A un poco menos de un mes y medio para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se asoma un poco de claridad sobre el destino futuro del país, aunque persisten serias incertidumbres que nos generan preocupación.

Se ha ido consolidando el movimiento popular con mayor posibilidad de derrotar al narcocomunismo que representa Iván Cepeda, candidato del Gobierno, de la narcoguerrilla y de las ilegales guardias indígenas. Los “Defensores de la Patria” no es simplemente un slogan de campaña, sino un movimiento popular nacido del rechazo casi unánime del pueblo, hastiado de los abusos del poder por parte de un régimen tiránico y de unas trapisondas electoreras de quienes nos han conducido a esta catastrófica crisis. Sin el patrocinio de los obsoletos partidos de siempre, sin el apoyo de los grandes inversionistas y en contra de toda la maquinaria oficial y de sus aliados, Abelardo de la Espriella continúa ganándose el fervor de la gente con su lenguaje sencillo pero contundente, y con su inquebrantable voluntad de derrotar a la izquierda narcocomunista y desterrar de la gestión pública la corrupción, el clientelismo, y el aprovechamiento de los recursos estatales en beneficio de unos pocos, como acostumbran los politiqueros de siempre.

Ha calado profundamente este lenguaje en las gentes buenas de Colombia, que somos la mayoría. Así lo ha demostrado con 5.200.000 firmas de apoyo a su candidatura, llenando todos los espacios donde se presenta y difundiendo sus mensajes de esperanza por las redes sociales. Contra todos los cálculos, las encuestas fletadas y la guerra sucia armada por sus contradictores, la victoria electoral del “tigre” es cada día más probable.

Mientras tanto, en el “palomismo” se juntaron los escasos apoyos electorales de quienes aparecían en la cola del favoritismo, no para vencer a Cepeda sino para evitar la llegada de Abelardo a la primera vuelta, pero han cometido varios errores monumentales que el pueblo soberano les cobrará en las urnas:

1) Desde su inicio la consulta fue infiltrada por el santismo como lo evidencia el haber designado al jefe de campaña de Santos para dirigir la de la consulta. Varios de sus ministros (Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, David Luna) participaron en la consulta. ¿Cómo pueden los colombianos acompañar a los amigos de Santos, quien entregó el país a las FARC y otorgó curules gratis en el Congreso a sus cabecillas?

2) Recogió la consulta otros activistas llamados “progresistas” que han defendido valores contrarios a los principios cristianos y democráticos que forman parte de nuestro patrimonio cultural e ideológico, tales como David Luna, quien está a favor del matrimonio igualitario, la cannabis recreativa, el aborto y la eutanasia, y a Enrique Peñalosa, eterno candidato del Partido Verde.

3) Siguiendo la vieja práctica de las componendas políticas para conseguir respaldos electoreros a cambio de la renuncia a los valores tradicionalmente practicados, seleccionó la candidata como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, quien defiende: a) el funcionamiento y la financiación de la JEP, para prolongar la impunidad y el despilfarro; b) continuar los inútiles diálogos con los grupos de narcoguerrilleros y terroristas en lugar de aplicarles la ley rigurosamente; c) garantizar los supuestos derechos de la comunidad LGTBQI+ tales como el matrimonio gay, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la educación sexual “inclusiva” desde la más tierna infancia, y la “hormonización” química de niños en situaciones excepcionales de identidad de género. ¿Podrá alguien que se llame cristiano o que se haya identificado con nuestros valores fundacionales, votar por la coalición del “palomismo”? El efímero momento de gloria que significó el triunfo en la consulta se esfumó con la huida de quienes no comulgamos con estas perversas ideologías ni permitiremos jamás que sus defensores lleguen a la presidencia.

4) No entiende el “palomismo” por qué salieron corriendo las masas del Centro Democrático hacia las toldas de Abelardo, ni por qué, quienes han defendido al partido y a sus jefes, como Fernando Londoño o Eduardo Mackenzie, retiraron públicamente su respaldo a la candidatura de la dupla Valencia - Oviedo. Para mitigar esa pérdida están ahora dedicados a buscar el apoyo de todos los partidos que han apoyado al gobierno de Petro (La U, Partido Liberal, Partido Conservador) y activistas de cualquier procedencia, Ya su ideología no importa, sólo los votos que promete aportar. El error consiste en creer todavía que los votos son transferibles como moneda de cambio. Cada colombiano es dueño de su voto y no votará por quienes venden su pensamiento a cambio de un plato de lentejas.

Se perdió la oportunidad de formar una gran coalición de verdaderos opositores al petrismo, como lo propuso Abelardo en diciembre del 2025. Solamente nos resta votar por esta candidatura que, no solamente está dispuesta a derrotar al narcocomunismo, sino también a desterrar al crimen, la corrupción, y todo el triste legado del régimen y de sus aliados, para que juntos, los colombianos de a pie, los que nunca hemos vivido de la infame politiquería, construyamos la “patria milagro” que dejaremos a nuestros hijos y nietos.