lunes, 20 de abril de 2026

Trampas en el camino de la victoria

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

A un poco menos de un mes y medio para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se asoma un poco de claridad sobre el destino futuro del país, aunque persisten serias incertidumbres que nos generan preocupación.

Se ha ido consolidando el movimiento popular con mayor posibilidad de derrotar al narcocomunismo que representa Iván Cepeda, candidato del Gobierno, de la narcoguerrilla y de las ilegales guardias indígenas. Los “Defensores de la Patria” no es simplemente un slogan de campaña, sino un movimiento popular nacido del rechazo casi unánime del pueblo, hastiado de los abusos del poder por parte de un régimen tiránico y de unas trapisondas electoreras de quienes nos han conducido a esta catastrófica crisis. Sin el patrocinio de los obsoletos partidos de siempre, sin el apoyo de los grandes inversionistas y en contra de toda la maquinaria oficial y de sus aliados, Abelardo de la Espriella continúa ganándose el fervor de la gente con su lenguaje sencillo pero contundente, y con su inquebrantable voluntad de derrotar a la izquierda narcocomunista y desterrar de la gestión pública la corrupción, el clientelismo, y el aprovechamiento de los recursos estatales en beneficio de unos pocos, como acostumbran los politiqueros de siempre.

Ha calado profundamente este lenguaje en las gentes buenas de Colombia, que somos la mayoría. Así lo ha demostrado con 5.200.000 firmas de apoyo a su candidatura, llenando todos los espacios donde se presenta y difundiendo sus mensajes de esperanza por las redes sociales. Contra todos los cálculos, las encuestas fletadas y la guerra sucia armada por sus contradictores, la victoria electoral del “tigre” es cada día más probable.

Mientras tanto, en el “palomismo” se juntaron los escasos apoyos electorales de quienes aparecían en la cola del favoritismo, no para vencer a Cepeda sino para evitar la llegada de Abelardo a la primera vuelta, pero han cometido varios errores monumentales que el pueblo soberano les cobrará en las urnas:

1) Desde su inicio la consulta fue infiltrada por el santismo como lo evidencia el haber designado al jefe de campaña de Santos para dirigir la de la consulta. Varios de sus ministros (Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, David Luna) participaron en la consulta. ¿Cómo pueden los colombianos acompañar a los amigos de Santos, quien entregó el país a las FARC y otorgó curules gratis en el Congreso a sus cabecillas?

2) Recogió la consulta otros activistas llamados “progresistas” que han defendido valores contrarios a los principios cristianos y democráticos que forman parte de nuestro patrimonio cultural e ideológico, tales como David Luna, quien está a favor del matrimonio igualitario, la cannabis recreativa, el aborto y la eutanasia, y a Enrique Peñalosa, eterno candidato del Partido Verde.

3) Siguiendo la vieja práctica de las componendas políticas para conseguir respaldos electoreros a cambio de la renuncia a los valores tradicionalmente practicados, seleccionó la candidata como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, quien defiende: a) el funcionamiento y la financiación de la JEP, para prolongar la impunidad y el despilfarro; b) continuar los inútiles diálogos con los grupos de narcoguerrilleros y terroristas en lugar de aplicarles la ley rigurosamente; c) garantizar los supuestos derechos de la comunidad LGTBQI+ tales como el matrimonio gay, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la educación sexual “inclusiva” desde la más tierna infancia, y la “hormonización” química de niños en situaciones excepcionales de identidad de género. ¿Podrá alguien que se llame cristiano o que se haya identificado con nuestros valores fundacionales, votar por la coalición del “palomismo”? El efímero momento de gloria que significó el triunfo en la consulta se esfumó con la huida de quienes no comulgamos con estas perversas ideologías ni permitiremos jamás que sus defensores lleguen a la presidencia.

4) No entiende el “palomismo” por qué salieron corriendo las masas del Centro Democrático hacia las toldas de Abelardo, ni por qué, quienes han defendido al partido y a sus jefes, como Fernando Londoño o Eduardo Mackenzie, retiraron públicamente su respaldo a la candidatura de la dupla Valencia - Oviedo. Para mitigar esa pérdida están ahora dedicados a buscar el apoyo de todos los partidos que han apoyado al gobierno de Petro (La U, Partido Liberal, Partido Conservador) y activistas de cualquier procedencia, Ya su ideología no importa, sólo los votos que promete aportar. El error consiste en creer todavía que los votos son transferibles como moneda de cambio. Cada colombiano es dueño de su voto y no votará por quienes venden su pensamiento a cambio de un plato de lentejas.

Se perdió la oportunidad de formar una gran coalición de verdaderos opositores al petrismo, como lo propuso Abelardo en diciembre del 2025. Solamente nos resta votar por esta candidatura que, no solamente está dispuesta a derrotar al narcocomunismo, sino también a desterrar al crimen, la corrupción, y todo el triste legado del régimen y de sus aliados, para que juntos, los colombianos de a pie, los que nunca hemos vivido de la infame politiquería, construyamos la “patria milagro” que dejaremos a nuestros hijos y nietos.