Rafael Uribe Uribe
Solemos
identificar la polarización como un conflicto ideológico cuando en la realidad
es una división económica y social. El voto está ceñido al barrio de
residencia, el nivel de ingresos y las expectativas personales; los estratos 1,
2 y 3 viven un país diferente al de los estratos 4, 5 y 6.
Para
aproximadamente el 70 % de la población urbana, la política está directamente
ligada a la supervivencia y, las decisiones electorales, se toman basadas en el
costo del mercado, el arriendo, el transporte y la seguridad del barrio.
Diversos análisis coinciden en que sus prioridades son el costo de vida, la
informalidad laboral, la seguridad barrial, los programas que alivian la
economía diaria y una profunda desconfianza institucional fruto de años de
promesas incumplidas.
En estos
sectores, el voto es más emocional y responde a urgencias inmediatas y, por
ello, los mensajes de cambio, redistribución y ruptura con el sistema
encuentran terreno fértil, especialmente cuando se alimentan con subsidios.
En los estratos
medios-altos y altos, la visión es distinta, gira en torno a la estabilidad, la
inversión, la empresa privada, la educación, la salud, la macroeconomía, la
seguridad urbana y rural, las reformas graduales y la competitividad. En estos
grupos, el voto lo motiva, diría yo, el temor al desorden.
En las regiones
del Pacífico y Caribe, donde predominan los estratos 1 a 3, suelen tener mayor
fuerza las propuestas redistributivas y, en el Centro, el Eje Cafetero,
Antioquia y varias zonas de Bogotá, donde hay mayor presencia de estratos 4 a
6, prevalece la visión del orden y la estabilidad.
Para conectar
con el país real, los candidatos deben traducir los temas económicos al día a
día de la gente, ofrecer seguridad en los barrios que es la que les importa a
los estratos bajos, reconocer la informalidad como una realidad, fomentar
programas sociales, y tener una presencia visible y oportuna.
El conflicto no
es entre “izquierda” y “derecha”, sino entre quienes viven al día y quienes
tienen una mayor holgura; mientras esa brecha persista, seguiremos votando por
miedos distintos y hablando lenguajes que no se encuentran.
Abelardo y
Paloma deberían analizar este mapa social con serenidad. No es el momento de
enfrentarse, sino de comprender el país que desean gobernar y buscar un pacto
de unión ojalá para la primera vuelta o, al menos, para la segunda, solo así se
podrá lograr un mandato claro de quienes defienden la democracia para enfrentar
el comunismo que llega unido y respaldado por el gobierno y las bandas
criminales.
El Rincón de
Dios
"Porque
tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui
forastero y me acogisteis" Mateo
25, 35.
