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lunes, 25 de mayo de 2026

La hora de las grandes decisiones

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos cogió la noche para tomar una de las decisiones más importantes para el futuro de Colombia y, por lo tanto, para el de nuestros hijos y nietos. No obstante la gravedad del momento todavía existe la percepción de que algunos compatriotas no hayan captado en su integridad la trascendencia de lo que está en juego.

El pueblo mayoritariamente ha rechazado el régimen de Petro, no tanto por su ideología, sino por su pésima gestión al frente de los asuntos del Estado. Se puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no existe sector de la sociedad o aspecto de la administración gubernamental donde Petro no haya dejado su huella de destrucción, torpeza y desastres. Sin embargo, nos dicen que una gran parte de colombianos, obnubilada por el fanatismo, engatusada por la falsedad de sus promesas y manipulada por los gigantescos poderes de la publicidad estatal, votará por su candidato, el amigo de las FARC, Iván Cepeda.

Con esa amenaza, sería lo lógico unir a las fuerzas de oposición y a quienes hasta ahora han permanecido alejados de la actividad política, pero este noble deseo no se ha cumplido.

Pudo más el ansia de poder de un grupo de políticos pertenecientes al vetusto establecimiento, sin un caudal electoral importante, quienes, antepusieron sus ansias de poder a los intereses de la Patria. No incluyeron en su aventura electoral a Abelardo de la Espriella, con la excusa de que no querían aliarse con alguien de “extrema derecha”, cuando en realidad lo que pretendían era cerrar el paso a quien sabían de antemano que podría ser el triunfador en su alianza.

Luego se desató una guerra sucia del grupo “Toconabe” (Todos contra Abelardo) que ha incluido falsos rumores, ataques directos a su persona, manipulación de encuestas, amenazas de muerte al candidato, asesinato de dos coordinadores de la campaña y hasta calificarlo públicamente de cobarde por utilizar en su defensa personal chaleco antibalas y una mampara de protección.

Es lamentable que no se hubiera aceptado la propuesta inicial de Abelardo de realizar una encuesta financiada y supervisada por todos los precandidatos antipetristas a fines del año pasado, la cual le hubiera ahorrado el millonario costo de la consulta, nos hubiera dado la ventaja de preparar una campaña única contra el heredero de Petro y hubiéramos impedido la incertidumbre en los electores potenciales.

Pero no vamos a llorar sobre la leche derramada. Proyectémonos a lo seguro: no existe una campaña más preparada para derrotar a Cepeda ni para gobernar con la voluntad que se requiere como la de Abelardo. Acabará con el narcoterrorismo, la corrupción, la inseguridad, la quiebra del Estado, la bancarrota de nuestro sistema económico, reorganizará el sistema de salud, recuperará a Ecopetrol y el sistema energético que nos tiene al borde de los apagones, etcétera.

Las estadísticas de Atlasintel, una de las encuestadoras más prestigiosas del planeta, indican a las claras que la tendencia de Cepeda está congelada y no crecerá más; la de Abelardo viene creciendo en forma exponencial; y la de Paloma va en franco retroceso. Ya este tema queda zanjado pues no habrá más encuestas. La propia candidata y su variopinto equipo así lo han entendido, pero, en lugar de buscar un acercamiento con Abelardo, están buscando insignificantes apoyos como el del desvalorizado señor Fajardo.

Nos corresponde a los ciudadanos que pensamos en Colombia, antes que en nuestros gustos personales, como usted y como yo, tomar la decisión y dar el paso al frente apoyando a Abelardo de la Espriella. Además de salvar a la Patria de una terrible amenaza, como sería la prolongación del régimen petrista, tendremos la oportunidad de poner nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria milagro que propone Abelardo y que Colombia merece.

Sólo debo hacer una necesaria advertencia. Esta batalla hay que darla en la primera vuelta. Lo menciono porque algunos piensan votar por Paloma a ver qué pasa en la primera vuelta y, si pierde, votarían por Abelardo en la segunda. No seamos ingenuos. Si Paloma pierde, ninguno de los que la acompañan votará por Abelardo y corremos el riesgo de que gane Cepeda. Ya anunciaron todos ellos que más bien votan por Cepeda o se van a ver ballenas. Es conveniente para el país tener en cuenta que a Cepeda hay que ganarle en la primera vuelta porque si tiene chance para la segunda, él y sus tenebrosos socios de la narcoguerrilla y del vandalismo se tomarán las calles y carreteras del país para constreñir por el miedo a la población para que vote por su candidato. Seamos conscientes, por favor, del peligro en que estamos.

Para reflexionar en medio de esta batalla, les dejo esta máxima de Marco Aurelio: “Perseguir lo imposible es cosa de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer algunas necedades” (Meditaciones, pag,105)

jueves, 7 de mayo de 2026

Extrema invecilidad vs. extrema coherencia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Seamos conscientes de que estamos frente a unas elecciones atípicas, en las que no se decide solamente sobre el relevo de un partido en el Gobierno o el cambio de presidente. Seamos claros: lo que está en juego es la clase de país que queremos. La continuidad del régimen narcocomunista, el deterioro de la seguridad, el caos en la economía, la exacerbación de la corrupción, el colapso de los servicios de salud y la falta de ética en el manejo de los asuntos públicos, o, por el contrario, la lucha sin pausa contra la droga, el desarme de los grupos narcoguerrilleros, la implantación de una verdadera justicia, la recuperación de la economía, la rebaja de las cargas tributarias, la generación de empleo y el bienestar para todos.

Los partidarios del continuismo, es decir, el régimen neocomunista, con sus aliados guerrilleros, narcotraficantes, sindicalistas de Fecode y fanáticos del Pacto Histórico, a falta de argumentos para justificar el pésimo legado de su “desgobierno” se han inventado una serie de falacias que aquí vamos a desnudar:

1. Todos los desastres que ocurren por acción u omisión del régimen, de inmediato son atribuidos a otros, principalmente a lo que ellos denominan la “extrema derecha”. Todos los colombianos de bien nos conmovimos ante la crueldad de las masacres cometidas en el Cauca, donde asesinaron más de 20 pasajeros de un bus y dejaron 48 heridos de gravedad. ¿Saben qué dijo el candidato de las FARC y de Petro? “Resulta profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político. Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones".

¿De verdad cree eso el señor Cepeda, o es que nos cree absolutamente imbéciles a los colombianos, que sabemos que la responsable de la violencia en el Cauca es las FARC, el mismo movimiento que apoya su candidatura? Mientras se perpetraba este horrible genocidio, Petro celebraba su cumpleaños con sus amigotes y no cumplió ni con el deber elemental de preocuparse por esta trágica violación del orden público, como es su deber constitucional. Pero, sin tener ninguna prueba, al lunes siguiente, durante el consejo de ministros, profirió la siguiente acusación: “No me extraña que los grupos del Cauca estén tratando de sabotear elecciones. ¿Qué es lo que quiere la junta del narcotráfico? “Que la extrema derecha gobierne a Colombia como en Ecuador”. Vuelve con la historieta de la “extrema derecha” y repite su referencia a una “junta del narcotráfico “que sólo existe en su calenturienta imaginación. Como dice el refrán popular, primero cae el mentiroso que el cojo. Las disidencias de las FARC (Estado Mayor Central), bajo el mando de alias 'Iván Mordisco', reconocieron su responsabilidad en el atentado con explosivos en la Vía Panamericana (Cauca, Colombia) que dejó un autobús de pasajeros y otros vehículos afectados, resultando en al menos 20 civiles muertos. El grupo armado admitió que el ataque, perpetrado con un cilindro bomba en el sector El Túnel (Cajibío), fue una acción de su estructura armada. En un comunicado, calificaron el asesinato de los pasajeros como un "error táctico sin justificación". ¿En qué quedan, entonces, las falsas acusaciones de Cepeda y Petro contra lo que llaman “la extrema derecha”?

Aclaremos de una buena vez que en Colombia no existe una extrema derecha, Ese es el adjetivo que utilizan los enemigos del país para estigmatizar a quienes no sigan sus maléficas doctrinas. En los presentes comicios hay tres tendencias con alguna posibilidad de llegar al poder: a) Los “Defensores de la Patria” que propugnan por el orden, la seguridad, la protección de la familia, la recuperación del sistema de salud, el castigo a los criminales. b) El continuismo del régimen narcocomunista de Petro, encarnada en su heredero Iván Cepeda, candidato de las FARC y c) Los que se autodenominan “de centro” con su candidata Paloma Valencia. Aquí la única extrema que existe es la de la izquierda coherente con su ideología marxista y con postulados como el de la lucha de clases, el totalitarismo y la eliminación de las libertades.

2. Se ha utilizado para engañar a los incautos la bandera de la paz. Así lo hicieron para vendernos el humillante Acuerdo de La Habana, que no nos ha dejado sino violencia, miseria, corrupción e impunidad. Ya descubrimos que la paz total de Petro no era para conseguir la convivencia entre los que pensamos diferente sino para milicianizar al país, sembrar el terror en campos y ciudades, y perpetuar a la extrema izquierda en el poder. No somos tan estúpidos como nos creen estos campeones de la mentira y el engaño.

3. No solamente el petrismo acude a estas falacias para engañar al electorado. También entre quienes debieran hacer oposición cerrada al régimen, se busca captar votos con el truco de la polarización. Empecemos por precisar que la polarización exige dos bandos enfrentados violentamente. En Colombia solamente tenemos un agresor, el régimen petrista que, en lugar de gobernar para todos los colombianos como lo establece la Constitución, se ha dedicado a perseguir a todos los que no comparte su ideología y a destruir todos los sectores de la sociedad. Ante ese persistente ataque a nuestras instituciones y nuestras creencias, tenemos derecho a defendernos, pero ello no constituye, de ningún modo, una polarización.

4. Asimismo, se ha echado mano de la unión y del pluralismo como panaceas para conseguir el país ordenado que ansiamos todos. Estas no dejan de ser otras peligrosas trampas con un oculto propósito. La unión no es, por sí misma, una garantía de mejoramiento. ¿Cuántas coaliciones, alianzas, acuerdos partidistas han resultado un fiasco? Lo que importa no es la unión, sino para qué se pacta, cuáles son sus objetivos, con quiénes se debe pactar y con quiénes no es posible hacerlo. Eso ya lo aprendimos sobradamente los colombianos. Lo mismo ocurre con el pluralismo. Sumar en un amasijo a representantes de diferentes corrientes para que sean estos los que gobiernen en el caso de que triunfen en las elecciones no haría sino aumentar el caos. ¿Cómo se puede garantizar la seguridad y la lucha contra la impunidad con representantes del santismo, padre del Acuerdo de La Habana y de la JEP? ¿Se podrá revertir los daños causados por la administración de Petro con representantes de los partidos que hicieron parte de la coalición de Gobierno y aprobaron las reformas a la salud, a las pensiones, al régimen laboral, y autorizaron a Petro a incrementar el déficit fiscal? Todos esos partidos que ahora apoyan a Paloma fueron los socios de Petro para destruir al país y ahora dizque hay que apoyarlos en nombre del “pluralismo”. Si lo hacemos, incurriríamos en la extrema imbecilidad y no estamos preparados para ello. Preferimos pertenecer a la extrema coherencia con nuestros valores cristianos, con nuestros principios democráticos, con la rigurosa aplicación de la ley a los delincuentes, con la protección al niño y a la familia, con la ayuda al pequeño emprendedor y al gran empresario para que puedan generar empleo, con la eliminación total de los cultivos ilícitos, con la aplicación de una justicia honesta y oportuna, con la persecución al contrabando y la corrupción y con la creación de la patria milagro” en la que podamos trabajar y progresar todos los colombianos.

martes, 28 de abril de 2026

¿Por qué no nos explican?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Se observa en los últimos días un desbordado despliegue publicitario en favor de la candidata “de centro”, Paloma Valencia, y su fórmula vicepresidencial, Daniel Oviedo. Esta campaña me ha generado algunas dudas que, como simple ciudadano, espero que la señora candidata o su equipo de colaboradores me las expliquen.

1. ¿Quién está financiando esta multimillonaria inversión publicitaria? Si queremos mostrar transparencia ante los votantes, debemos ser claros en este álgido tema, no sea que nos encontremos más tarde con desagradables sorpresas. A Abelardo, por ejemplo, todos los periodistas le han formulado la misma pregunta a la que ha respondido sin subterfugios, como corresponde. Es curioso que a los demás candidatos no se atreven a hacerles la misma pregunta.

2. Abelardo de la Espriella, pensando en los intereses de la República antes que en los fines electoreros, ofreció desde tiempo atrás que, en caso de perder frente a la candidatura de Paloma, le cargaría la maleta. Contrasta esta actitud con la de los aliados de Paloma en la coalición que la acompaña. Ayer profirió Juan Manuel Galán públicamente el siguiente anuncio: “Muchos votantes de centro en los que yo me incluyo jamás votaremos en una segunda vuelta por Abelardo de la Espriella, y eso hace que Cepeda logre los votos que necesitaría, como lo hicieron con Rodolfo Hernández…”  En igual sentido se pronunció tajantemente el candidato a la Vicepresidencia, Daniel Oviedo, quien agregó que no tenía compromisos sino con la candidatura de Paloma. Esta posición generalizada entre los participantes de la consulta no ha sido ni desmentida ni rechazada por la candidata a la Presidencia, lo que indica su conformidad con el resto de los socios. ¿Para su coalición, señora Paloma, está primero el objetivo de sacar a Abelardo de la segunda vuelta para tener oportunidad de legar al poder o salvar a Colombia de la amenaza comunista como hacen los Defensores de la Patria liderados por Abelardo?

3. No entendemos y quiero que me expliquen cómo es posible que una antigua parlamentaria del Centro Democrático cae sin escrúpulos de ninguna naturaleza en una sucia componenda con el petrosantismo, representado por varios exministros del traidor Santos, con elementos proizquierda o progresistas que defienden valores diferentes a los de nuestra formación cristiana y democrática, y con enemigos de la familia, de la integridad sexual de nuestros niños y del derecho a la vida desde la concepción. ¿Es que el apoyo de la desacreditada clase política es suficiente para renunciar a nuestros principios y creencias?

4. Ha mantenido el doctor Abelardo una actitud respetuosa aún en los casos en que ha sido injustamente calumniado y agredido por miembros de esta consulta petrosantista que ahora se hace llamar “de centro”. Pero es bien extraño que para dirigir la actividad electoral de la consulta se haya elegido al antiguo jefe de la campaña santista ¿Es eso lo que llaman de centro? ¿Acaso han olvidado que fueron los aliados de las FARC los que se robaron el plebiscito y aprobaron un claudicante pacto en La Habana, entregando toda clase de beneficios a las FARC sin exigir nada a cambio?

5. Explíquenme esto, finalmente: habla la señora Paloma de que debe existir respeto entre los de centro y Abelardo. Pero, en la presente semana ha estallado un escándalo de gigantescas proporciones que compromete seriamente a la campaña del “palomismo”. Según las informaciones se ha fraguado La Operación Júpiter, para manipular el voto de empleados del sector privado a través de talleres cuya asistencia es obligatoria para los trabajadores; el programa de manipulación va acompañado de una gigantesca pauta con videos difundidos por las redes sociales. El objetivo es reorientar la decisión del voto hacia Paloma Valencia, con perjuicio de las demás candidaturas, en especial la de Abelardo, que es su rival natural en la primera vuelta. Se sabe que la dirección de esta infame confabulación fue encomendada a Jaime Bermúdez, exministro de Álvaro Uribe, y cuenta con recursos por valor de $7.000.000 millones. Se mencionan algunas entidades privadas involucradas en la operación como Blogosfera Producciones SAS, Economía para la Pipol, Instituto de Ciencia Política Libertank, junto con La Silla Vacía, que viene adelantando un proceso de estigmatización de la campaña de Abelardo desde hace tiempo. ¿Es esta la política de convivencia entre todos los colombianos que viene pregonando? ¿Cree en verdad, señora Paloma, que los colombianos de bien nos vamos a dejar manipular con estas sucias artimañas que revelan la clase de politiquería asquerosa y barata que, con usted, nos espera? Y, díganle al país la verdad: ¿Todo esto fue idea de Uribe o ustedes lo están haciendo a sus espaldas después de utilizarlo para conseguir la candidatura de Centro Democrático y su respaldo a una consulta llena de sus enemigos petrosantistas?

Aunque carezca de importancia para ustedes, nosotros sí creemos que la política tiene que ser coherente con los principios que defendemos y con los intereses superiores de la república. Queremos ganar en la primera vuelta con Abelardo, no para satisfacer intereses personales, sino para reconstruir el país destrozado por el régimen narcocomunista de Petro y devolver a la sociedad la vigencia de la moral, la ética y la búsqueda del bien común, mediante la construcción de la “Patria milagro” que nos merecemos. En tan noble causa nos acompaña el Divino Señor, nuestro Pastor, a quien clamamos con fe: “Eres mi pastor, Oh Señor. Nada me faltará si me llevas tú.”

lunes, 20 de abril de 2026

La crónica: las elecciones entre dos países

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

Solemos identificar la polarización como un conflicto ideológico cuando en la realidad es una división económica y social. El voto está ceñido al barrio de residencia, el nivel de ingresos y las expectativas personales; los estratos 1, 2 y 3 viven un país diferente al de los estratos 4, 5 y 6.

Para aproximadamente el 70 % de la población urbana, la política está directamente ligada a la supervivencia y, las decisiones electorales, se toman basadas en el costo del mercado, el arriendo, el transporte y la seguridad del barrio. Diversos análisis coinciden en que sus prioridades son el costo de vida, la informalidad laboral, la seguridad barrial, los programas que alivian la economía diaria y una profunda desconfianza institucional fruto de años de promesas incumplidas.

En estos sectores, el voto es más emocional y responde a urgencias inmediatas y, por ello, los mensajes de cambio, redistribución y ruptura con el sistema encuentran terreno fértil, especialmente cuando se alimentan con subsidios.

En los estratos medios-altos y altos, la visión es distinta, gira en torno a la estabilidad, la inversión, la empresa privada, la educación, la salud, la macroeconomía, la seguridad urbana y rural, las reformas graduales y la competitividad. En estos grupos, el voto lo motiva, diría yo, el temor al desorden.

En las regiones del Pacífico y Caribe, donde predominan los estratos 1 a 3, suelen tener mayor fuerza las propuestas redistributivas y, en el Centro, el Eje Cafetero, Antioquia y varias zonas de Bogotá, donde hay mayor presencia de estratos 4 a 6, prevalece la visión del orden y la estabilidad.

Para conectar con el país real, los candidatos deben traducir los temas económicos al día a día de la gente, ofrecer seguridad en los barrios que es la que les importa a los estratos bajos, reconocer la informalidad como una realidad, fomentar programas sociales, y tener una presencia visible y oportuna.

El conflicto no es entre “izquierda” y “derecha”, sino entre quienes viven al día y quienes tienen una mayor holgura; mientras esa brecha persista, seguiremos votando por miedos distintos y hablando lenguajes que no se encuentran.

Abelardo y Paloma deberían analizar este mapa social con serenidad. No es el momento de enfrentarse, sino de comprender el país que desean gobernar y buscar un pacto de unión ojalá para la primera vuelta o, al menos, para la segunda, solo así se podrá lograr un mandato claro de quienes defienden la democracia para enfrentar el comunismo que llega unido y respaldado por el gobierno y las bandas criminales.

El Rincón de Dios

"Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis" Mateo 25, 35.

miércoles, 15 de abril de 2026

Seguridad y justicia exigimos los colombianos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No es necesario realizar ningún análisis para concluir que somos un estado dominado por el narcotráfico y la delincuencia organizada. Eso está diagnosticado desde hace tres quinquenios y nada se ha hecho para desmontarlo. Por el contrario, con el espurio acuerdo de La Habana que nos vendió el dueto FARC-Santos, claudicamos ante la criminalidad; nos robaron el plebiscito y no protestamos. De allí en adelante nos impusieron una subversión total de los valores, premiando a los victimarios con curules gratis en el Congreso y toda clase de beneficios políticos y económicos. Las víctimas, cuya reparación era supuestamente el objetivo central del humillante pacto, fueron ignoradas y revictimizadas por los de siempre, por los detentadores del poder que siempre están en el Gobierno, pero nunca están con sus gobernados. Se inventaron un costosísimo sucedáneo de la justicia denominado la JEP para revestir de impunidad la barbarie cometida por las FARC en seis décadas, y perseguir a los soldados y policías, héroes de la patria, para sacrificarlos en este holocausto de maldad y perversión consentido por las élites políticas de siempre. Por eso no es de extrañar que quien aspira a la vicepresidencia por el grupo de los de siempre, el señor Oviedo, defienda la JEP, el acuerdo de La Habana y la prolongación de inútiles diálogos con los guerrilleros, enmascarando esa política de alcahuetería con el crimen bajo la justificación del gobierno con los “diferentes”.

¿De verdad creen los colombianos que se puede devolver la seguridad designando a una de las criminales más crueles de las FARC como parte de la Comisión de Derechos Humanos, como lo acaban de aprobar en el Congreso? O, ¿acaso podemos estar de acuerdo con las expresiones de admiración de la candidata Paloma por la vicepresidenta Francia Márquez y por la candidata a la vicepresidencia, vinculadas con los que continúan atentando contra la seguridad de los colombianos?

Contrasta esa pacata actitud con las contundentes y valerosas propuestas del candidato Abelardo de la Espriella en materia de seguridad:

a. No habrá ninguna negociación con los criminales durante su gobierno. Los delincuentes deberán someterse a la justicia o se enfrentarán a la acción de la fuerza pública. Una consecuencia inmediata deberá ser la revocatoria de la impunidad otorgada por Petro a los llamados gestores de paz para que no puedan ser capturados y de los beneficios a los vándalos de la Primera Línea supuestamente para que dejen de delinquir;

b. Fortalecimiento de la fuerza pública, modernizando su inteligencia, equipos y armamento. Colombia restablecerá relaciones con el Estado de Israel, aliado tradicional como proveedor de elementos y estrategias para control del terrorismo;

c. Colombia se unirá y liderará el Escudo de las Américas y acordará con Ecuador una lucha conjunta en la frontera contra el narcoterrorismo;

d. Se compromete Abelardo a destruir 330.000 hectáreas de coca, que sirven de combustible para la actividad delincuencial y el terrorismo;

e. Iniciará una guerra a fondo contra la extorsión en campos y ciudades que afecta hasta los más humildes empresarios; se organizará un bloque de búsqueda contra la extorsión;

f. Se cuidará a los habitantes de los barrios de la acción de los facinerosos y se vigilarán parques y zonas deportivas para evitar el comercio de estupefacientes;

g. Abelardo liderará un frente común contra la criminalidad integrado por la fuerza pública, los veteranos y la ciudadanía de bien para combatir entre todos a la perversión de los criminales;

h. Las cárceles dejarán de ser centros para extorsionar a la población y se construirán 10 megaprisiones donde los reos carecerán de comunicación con el exterior y trabajarán para ganar su sustento. Se contratarán concesionarios civiles para la construcción y administración de las cárceles y se eliminará el INPEC que será reemplazado por un cuerpo de veteranos bajo el control de las Fuerzas Armadas;

i. Se priorizarán los derechos fundamentales de los ciudadanos de bien sobre los derechos de los delincuentes. La “Patria milagro” deberá ser, ante todo, segura, y deberá garantizar la convivencia tranquila de los ciudadanos y el respeto por su propiedad privada.

Reflexionemos con detenimiento sobre esta histórica coyuntura que enfrentamos. Por primera vez está en nuestras manos decidir si continuamos viviendo bajo la tiranía de los criminales y de quienes anunciaron que radicalizaran las reformas de Petro para conducirnos al totalitarismo comunista o si, por el contrario, aprovechamos la unidad del pueblo bajo la bandera de los “Defensores de la Patria”. No caigamos en la ingenuidad de creer en quienes no buscan cambiar el sistema de corrupción e inseguridad que nos mantiene atrapados, sino seguir medrando a su sombra como siempre lo han hecho. ¿Por ventura habrá todavía quien crea que la violencia desatada que ataca a la fuerza pública con enjambres de drones, y a la población civil con masacres y minas, puede ser derrotada por un gobierno cuyo vicepresidente se opone a toda medida de orden? ¿Puede actuar con independencia y con la necesaria contundencia una presidente que negocia votos por el apoyo de representantes de las viejas y desacreditadas clases políticas (como el santismo) y luego tendrá que integrarlos a su gabinete?

No es la hora de actuar movidos por simpatías o antipatías personales ni de dejar que manipulen tu decisión. El derecho a elegir es solamente tuyo, no de los encuestadores, ni de los publicistas, ni de los encantadores de serpientes. Ni de los llamados “influencers”. Tú eres el soberano, el dueño de tu voto. No permitas que tu “voto de opinión” nacido de la reflexión y del raciocinio para buscar el mejor hombre para la dirección del Estado, lo conviertan en un voto esclavo de mezquinas aspiraciones y patrañas electoreras. 

jueves, 9 de abril de 2026

¿Permitirá la clase política validar los votos constreñidos?

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Con su habitual clarividencia viene Fernando Londoño Hoyos llamando la atención sobre el hecho de que hay docenas de municipios donde las fuerzas armadas de la subversión obligarán a los ciudadanos a votar por Cepeda, el candidato comunista.

El insobornable exministro considera que en esas martirizadas poblaciones hay por lo menos dos millones de votos cautivos.

No sé qué sea más grave, si el hecho enunciado o el silencio con el que responde la clase política. Ningún gran directorio nacional, ningún congresista, ningún medio masivo de comunicación, se pronuncia frente al mayor y más eficaz mecanismo para eliminar la democracia. El voto constreñido nunca puede ser válido y su contabilización es, obviamente, ilegítima e inmoral.

Petro sabe que con elecciones libres está perdido. Por tanto, consecuente con el credo leninista que profesa, hará lo posible y lo imposible para que Colombia se pierda, convertida en la colonia que Cuba necesita ahora más que nunca antes, porque ya Venezuela le fue arrebatada.

Basta con 15.000 votos en cada uno de los 130 municipios cuya dominación ya es indiscutible, para recoger los dos millones de sufragios que pueden llevar a Cepeda al poder, pero como hay más de 400 municipios afectados, conviene calcular el potencial de votos que, más que probablemente, serán constreñidos.

(¡Quien piense que 15.000 votos por municipio es una cifra muy elevada, puede hacer cálculos con —digamos— 7.000 votos, multiplicados por 200, 300, 400 municipios…y el resultado será siempre aterrador!)

Ahora bien: no es tolerable que ningún voto que obedezca al constreñimiento sea validado, pero, repito, el establecimiento político y su Consejo Nacional Electoral siguen mirando para otro lado…

Solamente hay un candidato consciente de esta suprema amenaza, porque los otros callan de manera culpable, y el de la extrema izquierda, obviamente sabe que buena parte de sus votos depende de la coacción y la violencia que ejercen en favor suyo guerrillas, mingas, combos, clanes y demás…

Es asombrosa la indolencia del sector político frente a la estrategia (hasta ahora) vencedora, del comunismo, porque, según como van las cosas, gran parte de los políticos tradicionales, a última hora, van a acompañar a Cepeda, para que nadie ponga en duda su progresismo y su rechazo de lo que llaman “la extrema derecha”.

Como los señores de este “establecimiento” nunca han hecho oposición eficaz a Petro, piensan que con Cepeda les irá igual, desconociendo que su estalinismo radical le exigirá desconocer todas las componendas y alianzas con el clientelismo burgués, es decir, con quienes nos han traído hasta aquí.

martes, 31 de marzo de 2026

Tres visiones de la campaña a la Presidencia

Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmona

Desde el inicio de la recta final en la competencia por alcanzar el solio de Bolívar, se perfilan tres perfiles o siluetas de las tres campañas con opción real de alcanzar la meta.

De un lado, Iván Cepeda, el candidato del régimen y de los grupos violentos de las FARC  y del ELN, se limita a seguir sembrando odio contra quienes no compartimos la prolongación del régimen de extrema izquierda, que ha condenado al país a la miseria, al déficit fiscal y a un general deterioro moral e institucional. Sabe que su discurso de lucha de clases, de victimización de sus partidarios y de tergiversación de la historia para focalizar el resentimiento en los supuestos enemigos del pueblo creados desde su perspectiva comunista, afianzará el respaldo de unas colectividades fanatizadas. Al fin de cuentas, la campaña se la está haciendo el propio gobierno mediante la destinación de billones de pesos del presupuesto, la utilización de la todopoderosa maquinaria del Estado, y la fuerza coercitiva de los grupos criminales en las zonas donde mantienen su nociva influencia.

No se puede ignorar que medida eminentemente populistas como el alza desmesurada del salario mínimo influye en la decisión final de quienes se benefician de ella, aunque sabemos de antemano que el crecimiento de la inflación y la reducción de empleos formales harán desparecer muy pronto el espejismo fugaz del aumento.

Ha optado el candidato de la guerrilla por no someterse a debates públicos con otros candidatos, entre otras razones, por la dificultad para defender un gobierno tan dañino y torpe como el de su padrino Petro. No tiene otra propuesta distinta a las de gobernar de acuerdo con su formación comunista y profundizar en las reformas iniciadas por su camarada. El comunismo, como se sabe, no ha producido beneficio alguno  en los países donde ha ejercido el poder: en cambio sí es responsable de la muerte, por violencia o por hambrunas, de más 100 millones de habitantes, más que cualquier otro movimiento político en la historia de la humanidad. En Colombia, donde apenas hace menos de 4 años se viene intentando implantar el sistema comunista ya ha roto todos los récords de corrupción, déficit fiscal, crecimiento de la deuda pública, reducción de las exportaciones, disminución de las inversiones nacionales y extranjeras, aumento del gasto público, elevación de los impuestos. ¿Cómo defender un gobierno con semejante palmarés?

Pasando a Paloma Valencia, candidata del partido Centro Democrático, quien decidió unirse a la consulta organizada por varios personajes de la vieja politiquería con escaso respaldo electoral, encontramos el siguiente panorama: Su afiliación a la consulta representó un crecimiento inusitado de sus opciones que, prácticamente, no eran significativas. Ahora cuenta con un respaldo mayor que la colocan a las puertas de pasar a la segunda vuelta.

Pagó un precio muy alto por esta jugada electoral. Eligió como candidato a la Vicepresidencia a un miembro de la consulta de orientación izquierdista, partidario de la JEP y del espurio acuerdo de La Habana, defensor de la ideología de género y de su enseñanza a los menores de edad, abortista, enemigo de castigar a los vándalos de la Primera Línea porque considera que no son delincuentes y amigo de continuar con los diálogos de paz en lugar de la aplicación rigurosa de la Justicia para los delincuentes.

Su discurso se basa, en consecuencia, en la unión de quienes piensan diferente tales como los santistas, que promovieron la consulta, los amigos vergonzantes del petrismo, los politiqueros de vieja data que quieren conservar su porción en el pastel del presupuesto, los del LGTBIQ+ que quieren imponer por ley sus tendencias personales al resto de colombianos, etc.  Por supuesto, esta profunda diferencia de principios con los que hasta ahora ha defendido el Centro Democrático, partido de la candidata, ha generado una fractura interna que ésta se ha visto obligada a explicar antes de que se vuelva un alud de nieve que ahogue su propia candidatura. Ese es, pues, el objetivo de su campaña: Apagar el incendio originado en la renuncia a unos valores tradicionales a cambio del apoyo de su candidato a la vicepresidencia.

Finalmente, Abelardo de la Espriella, abogado y empresario, en forma independiente de todos los partidos decidió lanzar el movimiento “Defensores por la Patria”. Muchos creían que era una tarea imposible, pero, su mensaje concreto, apelando al patriotismo de lls colombianos y ofreciendo trabajar para la solución de los principales problemas que agobian a la población colombiana, caló rápidamente en los potenciales electores.

Sin contar con aportes de los grandes capitalistas, sin maquinarias de los caciques políticos de siempre y contra la sucia campaña de sus gratuitos enemigos, recogió más de 5.000.000 de firmas. Su presencia en las distintas regiones ha sido acompañada de grandes multitudes que a veces quedan por fuera del evento por falta de cupo para entrar. Las redes sociales se ocupan de sus propuestas diariamente y   las más serias encuestas internacionales lo colocan en segundo lugar en la carrera por la Presidencia.

Es indudable que esta postura tiene mayores posibilidades que la de Cepeda, la cual causa terror en la mayoría de los colombianos que rechazan con todas sus fuerzas al comunismo. Las multitudinarias marchas que se cumplieron contra las FARC  en el 2008 y las que de forma espontánea han tenido lugar para gritar “FUERA PETRO”, así lo constatan.

Si persiste el “tigre” en su tarea de mostrar a los colombianos cómo su gobierno se encargará de resolver cada uno de los entuertos que recibiremos del régimen petrista, consolidará su opción triunfadora. Tiene el talante y la voluntad que se requieren, cuenta con un equipo ampliamente capacitado, ha captado el fervor y la pasión de millones de colombianos y puede tomar las decisiones que más convengan al país sin tener que pedir permiso a nadie ni pactar con sus propios colaboradores el camino a seguir.

Solo podría ganar Cepeda si nos dejamos influenciar por las malas artes de los medios fletados por la politiquería de siempre para atajar a Abelardo en su arrolladora carrera hacia la Presidencia. Hagamos parte de ese ejército de colombianos que no nos rendimos ni ante la maldad del comunismo ni ante la mentira de las viejas estructuras políticas que quieren seguir atornilladas al poder del Estado.

lunes, 23 de marzo de 2026

Un candidato con plomo y plata

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

El país, enfrascado en discusiones mas o menos pertinentes, avanza hacia unas elecciones que pueden no ser libres en amplias zonas del país, y que en toda la geografía nacional pueden estar contaminadas por las diferentes modalidades de la compra de votos, sin que los jefes políticos exijan medidas que garanticen la libertad de los votantes y el escrutinio confiable.

Un analista tan agudo como Jorge Enrique Vélez contabiliza las numerosas regiones donde las milicias (de las Farc, ELN, disidencias, mafias, mingas, etc.) solo dejan votar a los del Pacto Histórico. ¡¡¡Al parecer, en marzo 8, apenas en 130 municipios se presentó ese fenómeno!!! Y aunque ese es un factor de especial gravedad, hasta ahora nadie en el sector político exige a la Registraduría que publique la lista de municipios en los que se registró un número inverosímil de sufragios por el Pacto Histórico y los totalice, para anularlos por ser producto de la coacción.

Cuando se oye decir que los partidarios de Cepeda hablan de su triunfo en primera vuelta, respondemos que es imposible que alguien sin carisma, sin preparación diferente al más intransigente dogmatismo marxista, carente de simpatía y de atractivo, incapaz de hablar, improvisar o replicar, y evasivo ante cualquier debate, pueda ser elegido.  En unas elecciones libres, Cepeda es el peor candidato imaginable. A lo único que podría aspirar sería a repetir la votación del Pacto Histórico, hacia el 24% del total.

En condiciones normales, nadie podría temer el triunfo de ese aterrador individuo, pero aunque las mayorías nacionales están atemorizadas, los partidos, ni se pronuncias ni se unen, esperando el día en que puedan decir: ¿Quiénes vamos ganando?, para adherir a quien sea.

En un mundo racional se podría esperar, entonces, que la Presidencia se la disputen Abelardo de la Espriella con un vicepresidente de excepcional capacidad, y la dupla cojitranca de Paloma y su woke. Pero la incógnita de Cepeda-Quilcué sigue oscureciendo el horizonte.

¿Por qué seguimos temiendo al candidato castro-estalinista?

Por dos motivos: 1) Plomo, porque la milicianización de los comicios puede pasar de 130 a 200, 300, o mas centenares de municipios, y 2) Plata, porque los 30 billones de pesos de contratación abusiva, irregular, ilegal y hasta delictual, suscrita por el actual gobierno en enero con el propósito inocultable de ganar las elecciones con su siniestro candidato, está llamada a producir resultados.

El efecto de esos 30 billones casi no se vio en marzo, pero en mayo y junio será inocultable, y en esos dos meses, la actuación de todas las guerrillas al servicio del narcoestado también se habrá incrementado grandemente.

En las democracias, aunque imperfectas, el sistema electoral es confiable, mientras bajo los regímenes comunistas las elecciones se convierten en una farsa con resultado programado.

Petro, sin la menor duda, está preparando montar a Cepeda, a menos que prefiera “aplazar” los comicios, hasta que, con una nueva “Constitución popular”, el país supere el actual desgobierno y la violencia generalizada, alcanzando “la paz total” bajo la benévola dictadura del proletariado.

La amenaza es tan real como terrible, pero el país político sigue bailando, como si no estuviéramos en el momento definitivo entre la libertad y el comunismo.

lunes, 24 de noviembre de 2025

La Crónica: tanto pobre junto pierde la limosna

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

Mi madre solía decir esta frase popular cuando veía muchos pordioseros reunidos en las afueras de la iglesia. Esta imagen ilustra perfectamente la actual proliferación de casi cien precandidatos presidenciales para 2026 y esto dificulta que alguno sobresalga y que el apoyo se concentre, poniendo en riesgo la democracia.

Reconozco que no domino los detalles de la política, pero esto me permite opinar con objetividad, guiado por la observación. Como lo he repetido, “las matemáticas no son una opinión”, así que procuro analizar sin prejuicios. Para entender mejor el panorama, he visto muchas entrevistas; las más claras y sensatas, a mi juicio, han sido las de Juan Lozano en la FM, en Nos Cogió la Noche y los comentarios de Vélez en la Mañana, quienes ofrecen análisis profundos y honestos.

Como ciudadano común, tengo mis preferencias basadas en la preparación de los candidatos, destacando a Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón y Abelardo de la Espriella. Todos han cometido errores, pero nadie está libre de culpa, como bien expresó Jesús: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

En cuanto a las campañas, es notorio que la izquierda ha mostrado mayor disciplina y organización, apoyándose en numerosas bodegas digitales dedicadas a difundir información, cierta o falsa, para captar incautos y fortalecer el discurso de que a Petro “no lo dejan gobernar”. Esta estrategia les ha permitido mantener una favorabilidad estable, cercana al 40 % de los votantes potenciales. Además, cuentan con el respaldo de sectores narcotraficantes, beneficiados por unas 300 mil hectáreas de coca, lo que les provee recursos para diversos fines.

Por el contrario, quienes se encuentran en la otra orilla parecen niños peleando por la ventana del auto: incapaces de llegar a acuerdos, anteponiendo el ego al bienestar de la patria, dilatando procesos y desconfiando de todo; para atrás como el cangrejo. Sin embargo, la necesidad apremia y, en este contexto, la campaña más efectiva es, sin duda, la de Abelardo de la Espriella; para equiparar el nivel de la izquierda, se requiere otro 40 % del potencial de votantes y, hoy, Abelardo representa la única opción viable.

La clave de la campaña radica en captar la atención de los estratos 1, 2 y 3, ya que es en donde se concentran los subsidios y son mayoría del voto potencial. Están integrados por personas que, al no tener mucho que perder, se convierten en el foco principal de las estrategias políticas. Hacía falta un Petro para despertar la necesidad social de atenderlos.

El dilema actual no se reduce a una simple disputa entre izquierda y derecha, sino que enfrenta dos modelos opuestos: comunismo versus democracia; el centro, como se dice en la Costa, “no es ni chicha ni limoná”.

El Rincón de Dios

“Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado; y una casa dividida contra sí misma cae” Lucas 11:17.

viernes, 25 de julio de 2025

Sobran candidatos, escasean estadistas

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

La proliferación de aspirantes y también de candidatos a la Presidencia de la República me remontó a mis primeros años de escuela, cuando la mitad del salón decíamos que cuando grandes queríamos ser presidentes. Entonces era un ingenuo sueño de niños, hoy es un reto cuesta arriba.

No sé qué pensar al ver ese gentío. Uno podría decir: ¡uf qué maravilla, candidatos es lo que tenemos!, ¡qué generosa abundancia de gente capaz de regir los destinos patrios!, ¡una bendición para Colombia tener de dónde escoger! O podría estar igualmente preocupado con este panorama: cualquier ciudadano de a pie cree, así no más, sin mucha experiencia, talante y preparación, que se puede llegar a la primera magistratura del Estado. Es tan fácil y apetecible tamaña dignidad que cualquiera podría montarse en ese potro. O podría uno pensar también que allí han llegado personajes que lo han hecho tan mal que un transeúnte con mediano perfil podría haberlo hecho mejor.

La cosa es en serio, la cosa no es fácil. Aquí nos estamos jugando el inmediato futuro de esta nación y muchos están jugando a satisfacer sus egos que no a recuperar este país patas arriba y descuadernado. Me parece que sobran candidatos y políticos oportunistas de turno y que escasean estadistas. Creo que muchos de estos no saben lo que hacen, no lo han pensado bien, no saben lo que dicen, no tienen norte claro, no están bien rodeados, no tienen equipo para adelantar un buen gobierno, no hay programas serios ni estructurados con propuestas sólidas y coherentes. Entre mayo y el 7 de agosto de 2026, ya elegidos, con los calzones abajo e improvisando a todo vapor, estarán desesperados buscando coaliciones de último momento para gobernar y repartiendo puestos a cambio de apoyo en el Congreso, esto es, repartiéndose la torta eraria pública para poder estar relativamente cómodos. Grave.

Si algo nos enseñó el actual Gobierno es que no basta llegar a la presidencia. Esa ha sido la gran frustración dicha por el mismísimo primer mandatario en los albores de su gestión: tenemos el Gobierno, pero no el control del Estado. Y la cosa es tan delicada que esos maridajes de ocasión en el tan romántico como incipiente Pacto Histórico no duraron mucho. Ok. Está bien, había que hacerlo con los de la propia corriente política para ser coherentes con los sueños genuinos. Y tampoco hubo tal. Porque que en tres años haya habido más de 50 ministros y todavía el jefe se queje de que va a tener que cambiarlos porque no conocen su plan de gobierno y no le hacen caso, es realmente vergonzoso y decepcionante. Se les acabó el tiempo y no se hizo nada o se hizo muy poco. No hubo ejecución porque no hubo brújula. Entre el caos y la anarquía, luchas intestinas, personajes cuestionables y siniestros, descarados corruptos y ladrones reconocidos que nunca fueron castigados o excluidos. Algunos lo fueron y al poco tiempo regresaron reencauchados y triunfantes. ¡Qué locura!¡Qué tal que hubiera ganado el finado Hernández que no fue capaz siquiera con la curul en el senado y que la dejó tirada, aunque su verborrea cargada de groseros epítetos fue lo que motivó a medio país!

Estamos muy mal y seguiremos peor si no hay una apuesta en serio por la educación de nuestro pueblo. No es con ignorancia como se elige un presidente. No cualquier gato aparecido puede gobernarnos. Claro, me dirán, cada pueblo tiene el gobernante que se merece. ¡Por Dios, no más karmas, no más desgracias, no más castigos!

Estoy seguro de que a cualquiera de estos cuarenta y pico o más candidatos que andan por ahí le preguntan quiénes son su equipo de gobierno y no saben qué responder. Y el día que los elijan les va a tocar poner a cualquiera: don Fermín, el administrador del conjunto, en el Ministerio de Gobierno. Doña Catica, la del quinto piso que habla tan bonito, para el Ministerio de Relaciones Exteriores. Don Pancho que terminó por fin su validación, estaría maravilloso en el Ministerio de Educación. Y ya se me acabaron los amigos. Por ahí debe haber voluntarios que nos echen una manito. A ver...

Hay que elegir él o ella, estadista. Alguien con experiencia y liderazgo, que con visión conozca y sepa de los asuntos del Estado, o como bien afirma el doctor Google: "alguien que hace todo por el bien común de las personas a las que representa. Llamar a alguien estadista es una muestra de gran respeto por su integridad. Llamar a alguien político generalmente implica que la persona es digna de muy poca estima." Así que está en nuestras manos saber elegir. Tenaz.