Luis Alfonso García Carmona
Se preguntan los
colombianos, con escasas excepciones: ¿cómo es posible que el candidato Iván
Cepeda, esté a poca distancia del ganador de la primera vuelta presidencial,
Abelardo de la Espriella?
Representa el “continuismo”
del peor régimen que ha gobernado al país en su historia republicana; su
programa de gobierno, casi desconocido, se limita a profundizar los
programas del guerrillero-presidente, los cuales tienen a la nación al
borde del abismo en todos los órdenes de la gestión pública; se regirá en su
eventual Gobierno por su propia formación política, es decir, el comunismo
más recalcitrante; está respaldado por los grupos de narcoguerrilleros
de las FARC, de los cuales ha sido siempre su defensor y cómplice; no se
preocupa por ninguno de los gravísimos problemas de la sociedad colombiana,
como la seguridad, la corrupción, el desbarajuste fiscal, la crisis de la
economía, la pésima calidad de la educación, la falta de salud y el recorte
presupuestal a los programas de beneficio para los más vulnerables; en toda su
trayectoria, fuera de vivir a costillas del erario público, no ha realizado
una sola obra en beneficio de los menos favorecidos; agréguese a lo
anterior que carece de las condiciones mínimas de liderazgo, carisma y
generación de credibilidad que deben acompañar a un candidato a la presidencia.
¿Cómo puede, entonces,
tener Cepeda serias posibilidades de ser nuestro próximo presidente? Por el patrocinio
del camarada presidente, quien ya no se preocupa por disimular su propósito
de perpetuarse en el poder a través de su marioneta, Iván Cepeda. Las
estrategias que utiliza para tal efecto son:
1.- Constreñimiento
a los electores. Si se observa en el mapa de Colombia las regiones con
influencia guerrillera, se concluye que coinciden exactamente con las zonas
donde Cepeda obtuvo mayoría en las urnas. Son múltiples las quejas de
ciudadanos amenazados de muerte por los ilegales armados si no comprueban que
votaron por Cepeda. En algunas mesas Cepeda obtuvo el 100 % o un
porcentaje muy cercano, lo cual es un resultado totalmente atípico. La Confederación
Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó derecho de petición
para trasladar las urnas de las zonas rurales a poblaciones con mayor
vigilancia de la fuerza pública. Inexplicablemente, ni los gobernadores ni
las autoridades correspondientes han adoptado las medidas solicitadas. https://alianzareconstruccioncolombia.org/respaldo-colectivo-virtual-del-pueblo-colombiano-a-las-tres-peticiones-de-alianzarc-resumida/
2.- Compra de votos. Con
fondos del presupuesto nacional, recursos de crédito y extorsión a contratistas
del Estado, se adelanta una compra masiva de votos en todo el territorio
nacional, Además, se ha apelado a caciques electorales reconocidos ampliamente
por su intermediación en este sistema de fraude electoral, algunos de los
cuales ya han sido denunciados públicamente por el candidato Abelardo de la
Espriella.
3.- Participación
indebida en política por el presidente y altos directivos del Estado. En forma
generalizada y sin tapujos se lleva a cabo esta punible práctica ante los ojos
de los entes de control, la rama judicial y los organismos de investigación. Se
capturan cómplices con dinero efectivo en sobres con los nombres de los destinatarios,
pero son liberados. Para guardar las apariencias solamente se han iniciado
investigaciones por parte de la Procuraduría contra 9 funcionarios, En
la Comisión de Acusaciones permanecen archivadas varias denuncias contra
el presidente Petro por estas transgresiones, pero los miembros de esta
comisión prefieren incurrir en prevaricato que adelantar cualquier
investigación contra el jefe del Estado.
4. Incremento de la
guerra sucia. Utilizando al máximo los recursos técnicos (Inravisión),
las bodegas pagadas por el Estado, y los medios y comunicadores fletados con
dineros públicos, se inició una guerra sucia inventando toda clase de
mentiras y engaños para desfigurar la imagen del candidato De la Espriella y
desprestigiar su propuesta a los colombianos.
5. Suplantación de
identidad de los electores. Se denunció en la primera vuelta que los
votos de algunos fueron suplantados por otras personas. Ello ocurre por la inoperancia
de la identificación biométrica. Presentó la Confederación Alianza
Reconstrucción Colombia, Alianzarc, derecho de petición al registrador
para implementar este sistema como medio eficaz para evitar la suplantación del
votante, sin resultado hasta la fecha.
6. Hackeo del sistema
de conteo de votos. Según lo ha denunciado el medio virtual El
Expediente, planea el Gobierno hackear los resultados electorales con un
entramado en el que participarían Andrés Mauricio Angel Peña (alias Angelita),
funcionario de Coljuegos, la empresa española Mnemo, los ciudadanos españoles
Xavier Vendrell, Manuel Grau Pujadas y Ramón Devesa González, el coronel Erick
Siegert Cerezo, excomandante del Comando Conjunto Cibernético de las Fuerzas
Militares, Jairo Navarrete y Luis Eduardo Rodríguez, entre otros. El operativo
al parecer proviene de Rusia, país al cual viajaron varios de los involucrados.
¿Cómo podemos los
colombianos abortar estas macabras estrategias diseñadas para darle fin a
nuestra democracia y convertirnos en esclavos del sistema comunista?
No hay sino una
solución:
no podemos sentarnos a esperar que alguien venga a salvarnos ni confiar en que
los resultados nos serán favorables como en la primera vuelta.
Tenemos que
convertirnos cada uno de los 10 000 000 de “Defensores de la Patria”
en jefes del debate electoral y garantizar 5 votos cada uno de nosotros por el
“tigre” Abelardo. Si sólo alcanzamos a llevar 2 en promedio por cada uno de
nosotros, seríamos 30 000 000 de votos. La victoria tiene que ser
contundente, para vencer a la trampa y el fraude monumental que se está
adelantando en contra de nuestra amada y dolorida nación. Para asegurarnos de
lograrlo, no dejemos de rogar al Señor Jesucristo y a la Santísima
Virgen que nos ayuden en esta hora crucial para nuestro futuro. Son los
únicos que nunca nos abandonarán y que siempre nos amarán.
