Luis Alfonso García Carmona
Nos cogió la noche para
tomar una de las decisiones más importantes para el futuro de Colombia y, por
lo tanto, para el de nuestros hijos y nietos. No obstante la gravedad del
momento todavía existe la percepción de que algunos compatriotas no hayan
captado en su integridad la trascendencia de lo que está en juego.
El pueblo
mayoritariamente ha rechazado el régimen de Petro, no tanto por su
ideología, sino por su pésima gestión al frente de los asuntos del Estado. Se
puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no existe sector de la sociedad o
aspecto de la administración gubernamental donde Petro no haya dejado su huella
de destrucción, torpeza y desastres. Sin embargo, nos dicen que una gran parte
de colombianos, obnubilada por el fanatismo, engatusada por la falsedad de sus
promesas y manipulada por los gigantescos poderes de la publicidad estatal,
votará por su candidato, el amigo de las FARC, Iván Cepeda.
Con esa amenaza, sería
lo lógico unir a las fuerzas de oposición y a quienes hasta ahora han
permanecido alejados de la actividad política, pero este noble deseo no se ha
cumplido.
Pudo más el ansia de
poder de un grupo de políticos pertenecientes al vetusto establecimiento, sin
un caudal electoral importante, quienes, antepusieron sus ansias de poder a los
intereses de la Patria. No incluyeron en su aventura electoral a Abelardo de
la Espriella, con la excusa de que no querían aliarse con alguien de “extrema
derecha”, cuando en realidad lo que pretendían era cerrar el paso a quien sabían
de antemano que podría ser el triunfador en su alianza.
Luego se desató una
guerra sucia del grupo “Toconabe” (Todos contra Abelardo) que ha
incluido falsos rumores, ataques directos a su persona, manipulación de
encuestas, amenazas de muerte al candidato, asesinato de dos coordinadores de
la campaña y hasta calificarlo públicamente de cobarde por utilizar en su
defensa personal chaleco antibalas y una mampara de protección.
Es lamentable que no se
hubiera aceptado la propuesta inicial de Abelardo de realizar una encuesta
financiada y supervisada por todos los precandidatos antipetristas a fines del
año pasado, la cual le hubiera ahorrado el millonario costo de la consulta, nos
hubiera dado la ventaja de preparar una campaña única contra el heredero de
Petro y hubiéramos impedido la incertidumbre en los electores potenciales.
Pero no vamos a llorar
sobre la leche derramada. Proyectémonos a lo seguro: no existe una campaña
más preparada para derrotar a Cepeda ni para gobernar con la voluntad que se
requiere como la de Abelardo. Acabará con el narcoterrorismo, la
corrupción, la inseguridad, la quiebra del Estado, la bancarrota de nuestro
sistema económico, reorganizará el sistema de salud, recuperará a Ecopetrol y el
sistema energético que nos tiene al borde de los apagones, etcétera.
Las estadísticas de
Atlasintel, una de las encuestadoras más prestigiosas del planeta, indican a
las claras que la tendencia de Cepeda está congelada y no crecerá más; la de
Abelardo viene creciendo en forma exponencial; y la de Paloma va en franco
retroceso. Ya este tema queda zanjado pues no habrá más encuestas. La
propia candidata y su variopinto equipo así lo han entendido, pero, en lugar de
buscar un acercamiento con Abelardo, están buscando insignificantes apoyos
como el del desvalorizado señor Fajardo.
Nos corresponde a los
ciudadanos que pensamos en Colombia, antes que en nuestros gustos personales,
como usted y como yo, tomar la decisión y dar el paso al frente apoyando a
Abelardo de la Espriella. Además de salvar a la Patria de una terrible
amenaza, como sería la prolongación del régimen petrista, tendremos la
oportunidad de poner nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria
milagro que propone Abelardo y que Colombia merece.
Sólo debo hacer una
necesaria advertencia. Esta batalla hay que darla en la primera vuelta. Lo
menciono porque algunos piensan votar por Paloma a ver qué pasa en la primera
vuelta y, si pierde, votarían por Abelardo en la segunda. No seamos ingenuos.
Si Paloma pierde, ninguno de los que la acompañan votará por Abelardo y
corremos el riesgo de que gane Cepeda. Ya anunciaron todos ellos que más bien
votan por Cepeda o se van a ver ballenas. Es conveniente para el país tener en
cuenta que a Cepeda hay que ganarle en la primera vuelta porque si tiene chance
para la segunda, él y sus tenebrosos socios de la narcoguerrilla y del
vandalismo se tomarán las calles y carreteras del país para constreñir por el
miedo a la población para que vote por su candidato. Seamos conscientes, por
favor, del peligro en que estamos.
Para reflexionar en
medio de esta batalla, les dejo esta máxima de Marco Aurelio: “Perseguir
lo imposible es cosa de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer
algunas necedades” (Meditaciones, pag,105)
