jueves, 30 de abril de 2026

Colombianos: a combatir la violencia con votos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Hasta los más insensibles habitantes de esta adolorida patria se sienten horrorizados con el resurgir de la violencia en sus formas más crueles. En tan solo 72 horas los grupos de hampones de las FARC perpetraron 28 atentados que han dejado 20 civiles muertos y 48 heridos, la peor masacre en los últimos 20 años.

No podemos eludir nuestra responsabilidad como ciudadanos ante tan despiadada crueldad en contra de inocentes compatriotas, muchos de los cuales viajaban en un bus escalera por la vía Panamericana que fue volado con poderosas cargas de explosivos.

Todos sabemos que este lamentable hecho es una consecuencia del crecimiento del narcotráfico, base económica de la criminalidad, y de la impunidad que el Gobierno de Petro y la JEP otorgan a los hampones que están destruyendo a Colombia. Son llamados “gestores paz” y prohíben su captura aún en caso de flagrancia, como ocurrió con alias Calarcá, el mismo que está incrustado en los servicios de inteligencia del Estado.

No podemos esperar, en consecuencia, una severa acción de combate contra esos grupos por parte del régimen, que negocia con ellos la paz total sin exigirles nada a cambio. La fuerza pública, diezmada por la reducción del pie de fuerza, la decapitación de sus más experimentados oficiales y la limitación de sus recursos operativos está en desventaja frente a estos grupos alimentados con los monumentales ingresos del narcotráfico.

Nos obliga lo anterior a tomar decisiones apoyadas en la razón, no en las pasiones ni en la propaganda política pagada. Acostumbrémonos a votar por los programas que más benefician al país, no por los candidatos que basan sus méritos en su capacidad de recoger adhesiones de las viejas castas politiqueras, mandadas a recoger.

Y los programas que se requieren para devolver a los ciudadanos la seguridad a la que tienen derecho, son muy claros:1) Fumigar hasta la última mata de coca. 2) Recuperar, con la asesoría de USA y con armamento y tecnología de punta, todo el territorio que se encuentra bajo el dominio de los grupos ilegales (más de 150 municipios). 3) Suprimir la JEP. 4) En lugar de más diálogos, aplicar rigurosamente la ley a los bandidos, encerrarlos en verdaderas cárceles de seguridad, y 5) derogar todos los decretos que fomentan la delincuencia (ordenar la vigencia de órdenes de captura suspendidas, cumplir con extradiciones pendientes, aplicar expropiación exprés a los activos de los facinerosos, restablecer el orden urbano , impedir bloqueos de carreteras o de sistemas de transporte, suspender subsidios a vándalos para que no delincan y a cultivadores de coca, etc.)

Por supuesto, esto nos indica a las claras que un programa de esta naturaleza no va a ser aplicado por el heredero de Petro y candidato de las FARC y nos corresponde encargarnos de que no llegue a la Presidencia.

Tampoco podemos pensar que quienes dicen llamarse “de centro” pero en su seno tienen fichas del traidor Santos, artífice de la entrega del país a las FARC y simpatizantes de la JEP, de los diálogos de paz y de la permisividad frente a la delincuencia, son los llamados a dar una batalla contundente contra el terrorismo y el crimen.

Necesitamos a quien tiene el conocimiento, el talante y la firme voluntad para dar tranquilidad a los colombianos: Abelardo de la Espriella. Leamos con cuidado su plan de seguridad para devolver la tranquilidad a los habitantes de las ciudades para que puedan salir sin temor a la calle, que sus hijos puedan disfrutar de parques y canchas deportivas sin la presencia de jíbaros, que sus empresas no sean extorsionadas como ocurre en todo el territorio nacional, que no sean víctimas de los miles de atentados que vivimos.

Sabemos que tú, como todos los colombianos de bien, queremos un mejor futuro para la patria y para todos nuestros compatriotas. Ayúdanos en esta hora decisiva y deja por un momento otras preocupaciones. Dios, la patria y tu familia te lo agradecerán.