lunes, 4 de mayo de 2026

Hace un mes que no te veo...

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Gracioso. Al recordar que fue hace un mes, amanecí tarareando la canción de Los Corraleros del Majagual…

“Hace un mes que no te miro
hace un mes que no te abrazo
hace un mes que no te miro
hace un mes que no te abrazo
hace un mes que no suspiro
apretado entre tus brazos
hace un mes que no suspiro
apretado entre tus brazos
hace un mes, hace un mes
hace un mes, hace un mes que no te abrazo
hace un mes, hace un mes
hace un mes que no estoy entre tus brazos.”

A todo el mundo le digo que simultáneamente siento con certeza la alegría de saberte feliz en el cielo y a la par la dolorosa realidad de tu vacío físico. Y he comprobado que es verdad que tu presencia se ha hecho evidente de otro modo tan sutil como efectivo, porque una cantidad de asuntos que estaban pendientes se han venido resolviendo felizmente. Entonces te imagino en tu nuevo rol de tramitadora celestial, ayudando a desempantanar casos estancados. ¡También en el cielo se acumulan PQRS!

Mi rutina efectivamente cambió, pero me he sabido adaptar rápidamente. Como tengo tanto por hacer eso ha ayudado a “distraerme” de modo que no ha habido tiempo para estar triste. Recuerdo, además, que me lo decías: “en el corazón triste el diablo asiste”.

Siento también que ha coincidido tu partida, cierre de un ciclo existencial de mi vida, con el cierre del ciclo misional de estos ocho años y cuatro meses como administrador de nuestra provincia. Será entonces tiempo oportuno para hacer un alto en el camino, descansar un poco, ordenar mis cosas y prepararme para una nueva etapa. ¿Cuál? No lo sé aún. Los tiempos de Dios son perfectos y Él sabe cómo hace sus cosas. Estoy en sus manos y eso me hace sentir en paz.

Si, hace un mes que no te veo, pero hace un mes que siento que, a través de muchos, me arropas, me cuidas, me sigues dando tu amor y tus cariños. Lo dije el domingo pasado a propósito del día del buen pastor: inédita experiencia esa de sentir que las ovejas son las que están cuidando al pastor, las cuidadoras del cuidador. Ha sido hermoso. Las orquídeas sobre mi escritorio estarán juntas ahora adornando los corredores de mi comunidad. Las dos mariposas al nacer han quedado libres en nuestro jardín, los bonsai y las coloridas flores ocupan lugares importantes. He cumplido la promesa del rosario diario con la misma modesta camándula que decidieras usar a diario.

¿Y tú? ¿Ya terminaste tu inducción? Al son de tu nueva choco aventura, ¿ya adelantaste cuaderno con todos los que echabas de menos y querías volver a ver?

¡Te abrazo a la distancia y recibo tu abrazo siempre alegre y festivo!