martes, 2 de junio de 2026

Lo que descubrimos con los resultados electorales

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Ha ganado Colombia. Hemos ganado todos los colombianos, aún los que no votaron por Abelardo, pero que vivirán en un país mejor, con más oportunidades para todos si se confirma este resultado el próximo 21 de junio.

Lo primero que descubrimos fue el nacimiento, por primera vez, de un movimiento popular, no maquinado en los lujosos salones de la capital, sino en las calles y plazas de todas las regiones. No se trata de una “empresa electoral” como tantas que se forman para llevar un grupo de amigos al poder y desde allí repartirse lo que pueden del presupuesto, la nómina y las prebendas del Estado. Defensores de la Patria, por el contrario, es la expresión multitudinaria de un pueblo hastiado de la explotación sufrida bajo el yugo de anteriores gobiernos, exacerbada a límites imposibles de soportar en el régimen actual.

No podía haber surgido este fenómeno en nuestra historia política sin la sabia conducción de su líder, Abelardo de la Espriella. Logró llegar al corazón de las gentes con su lenguaje directo, con la explicación de sus propuestas sin concesiones a lo que se conoce como “políticamente correcto”, con su inteligencia excepcional para sortear las dificultades y controvertir a sus oponentes, con su ejemplo de vida dedicada a su familia, a la defensa de sus creencias, y su exitosa experiencia en la administración empresarial.

Se destapó sin ningún rubor el maquiavélico propósito del régimen de perpetuarse en el poder para convertir a Colombia en otro país esclavo del comunismo. Para ello se eligió, como heredero de Petro, a Iván Cepeda el amigo y colaborador de las FARC; se dedicaron a saquear los fondos de Estado y a contratar toda clase de empréstitos para financiar la compra de votos. Tanto el presidente como sus ministros y funcionarios regionales del Pacto Histórico se han dedicado descaradamente a hacer política en favor del heredero. Nunca se había presenciado un derroche igual de corrupción y de malversación de dineros públicos con fines electorales. Paralelamente, los grupos guerrilleros, aliados del Gobierno, pues este los ha beneficiado con la falaz política de la “paz total”, se han encargado de tomarse gran parte del territorio nacional hasta el punto de que allí, ningún candidato diferente a Cepeda puede entrar ni hacer difusión de sus propuestas. La población ha sido amenazada para que vote por el candidato de los narcoguerrilleros. Cada votante debe tomar foto a su voto antes de depositarlo en la urna para demostrar que está cumpliendo con el constreñimiento.

Se ha librado la batalla más difícil para la democracia en Colombia. Un movimiento que arrancó con el grito desesperado de “fuera Petro” en los estadios y calles de Colombia tuvo que convertirse en pocos meses en la primera fuerza política del país, en contra de los desvalorizados partidos políticos, los grandes capitales, los medios de comunicación, la maquinaria oficial, los grupos de narcotraficantes y un sector de colombianos que no comprendieron inicialmente todo lo que se juega Colombia en esta elección.

Pudo más el tesón de Abelardo, a quien todos conocen ahora como “el tigre” y la pasión patriótica de 10.000.000 de compatriotas dispuestos a jugárselo todo por esta Patria que nos pidió ayuda en sus horas más oscuras. El macabro plan de Petro fracasó. Contaba con derrotar a la democracia colombiana en la primera vuelta, pero algo se interpuso en su torvo camino. Estoy seguro de que fue la mano del Creador y la protección de la Santísima Virgen María. Es hora de que empecemos a orar por este rayo de esperanza que el amor divino nos ha enviado. Una prueba más de que este es el único amor eternamente fiel, que jamás nos desamparará. Pidamos también para que su obra de amor concluya con la derrota de la amenaza inminente del comunismo en la segunda vuelta.