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martes, 16 de junio de 2026

Los indecisos

Julio Enrique González Villa
Julio Enrique González Villa

Alberto Lleras Camargo fue uno de los grandes presidentes de Colombia (1958-1962) cuando terminó la Dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y dio comienzo a la colaboración patriótica entre los partidos Conservador y Liberal, el llamado Frente Nacional, diseñado por los Acuerdos de Benidorm y Sitges, para que el país retornara a la vida civilizada y democrática, y avanzara en una paz constructiva y duradera que terminara con la violencia política que amenazó la existencia republicana entre 1934 y 1957.

Lleras Camargo siempre leyó sus discursos para no dejarse llevar por la emoción de la masa. Liberal hasta la médula, y girando un poco a la Izquierda. Ese Lleras Camargo le fue leal a Alfonso López Pumarejo (1942-1946) en su segundo Gobierno, al punto de sofocar un golpe de Estado durante el cual fue detenido López en Pasto. Cuando López Pumarejo renunció en este Gobierno, Alberto Lleras Camargo terminó el mandato.

Alberto Lleras Camargo fue un gran periodista, fundador de la OEA y su primer secretario general. Escribió en noviembre de 1957: “…en el mundo hay dos grandes revoluciones industriales en marcha: la capitalista, iniciada hace ciento cincuenta años, la comunista, apenas hace unos treinta y cinco. La lucha entre esas dos revoluciones es implacable, pero los instrumentos son idénticos, y curiosamente, ciertas finalidades se aproximan cada vez más. Sólo que la capitalista produce en una atmósfera de libertad, todo género de máquinas, bienes, servicios, de los cuales deriva satisfacción y provecho tanto el que los produce como el que los consume y emplea. Y la otra, al menos hasta ahora, se parece cada vez más a las religiones bárbaras que sacrificaban continuamente seres humanos, cosechas y ganados para apaciguar la inexhausta cólera de dioses de inescrutables designios. Así, la revolución industrial capitalista tiene un aire alegre y un ritmo optimista. Una competencia frenética y estimulante ofrece todos los días nuevas máquinas y una serie de juguetes de dudoso interés práctico, que, sin embargo, no son obligatorios para nadie, ni hacen otra cosa que producir más trabajo, más salarios, más consumidores de juguetes. La vida, dentro de ese ambiente, puede hacerse pueril, menos honda y sabia que lo que fue la de ciertas castas sociales que heredaron las ventajas del ocio fecundo. Pero la gran masa tiene por primera vez estos juguetes, y no conoció otros. La revolución industrial comunista trabaja con la misma intensidad para producir, torpemente, los mismos juguetes, servicios y bienes. Pero cada una de sus fábricas tiene que apoyarse sobre millares de hombres armados, cárceles, persecuciones, violencia estatal, porque es el Estado el empresario sin competencia interna posible, y porque todo el poderío industrial no es sino uno de los resortes de un mecanismo político de dominación minoritaria.” (Alberto Lleras Camargo; Nuestra Revolución Industrial; Aedita Editores Ltda. Cromos; 1957; Pags 20 y 21)

Esta es la coyuntura en la que estamos sometidos todos los colombianos este próximo 21 de junio: capitalismo o comunismo.

Quería tener una mujer de presidenta de Colombia y por esa razón, además de estar más en el Centro Político, voté por Paloma Valencia y por Juan Daniel Oviedo. No llegaron a la segunda vuelta presidencial. Creo, en mi opinión, que las dos vueltas presidenciales tienen un objetivo: en la primera vuelta se vota por quien uno quiere; en la segunda vuelta se vota contra quien uno no quiere.

Así las cosas, siendo una persona del Centro Político, considerando los argumentos del Dr. Alberto Lleras Camargo, dos veces presidente de Colombia, quien a pesar de estar en orillas muy diferentes decidió viajar a Europa para reunirse con su enemigo político, Laureano Gómez, para pacificar el país y poner el hombro juntos, hago público mi voto en esta segunda vuelta presidencial por la fórmula Abelardo de la Espriella y su excelente vicepresidente, José Manuel Restrepo. Estos representan el capitalismo. Los otros dos representan el comunismo.

lunes, 25 de mayo de 2026

Tremendo gancho ciego

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Dice el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay que hacerse algunas consideraciones y preguntas.

Nos preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas con el terrorismo internacional.

Petro es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional vinculante”.

Si ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede pasar en el país si pierde el progresismo.

Es previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018 cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:

¿A cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria, ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que además tiene un partido consolidado con amplia representación política?

¿Quién puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo de la credibilidad de Uribe?

Colombia tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales narcoterroristas.

Este es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa perdida”.

lunes, 9 de marzo de 2026

Una mujer y un hombre gay

María Cristina Isaza M.

María Cristina Isaza

¿Podría ser la fórmula que Colombia no sabía que necesitaba para ganar a la extrema izquierda?

Una mujer uribista fuerte + un hombre gay técnico y outsider: ¿podría ser la fórmula histórica que Colombia necesita para barrer con la dañina extrema izquierda en 2026? ¡Posiblemente sí! La dupla Paloma + Oviedo podría ser la más poderosa y unificadora de nuestra historia reciente

- La alta votación de Oviedo permitiría llegar a los votos de  centro, centroizquierda y jóvenes. Como dije en mi último artículo: “sin unión no hay paraíso”. Si no ampliamos espectro, perdemos. Oviedo trae esa luz al final del túnel para sumar votos que no son de derecha, los votos que si hay que buscar! porque aquí lo de menos es pelearnos por los votos de la derecha, pues tenemos claro que nos vamos fijo con el que haga contrapeso al “delfín de las FARC” (mota, cortesía de un amigo)

- Oviedo es un tipazo! Inteligente, con sentido del humor, bueno en esencia , auténtico; y lo más importante: un gran técnico, no ideologizado. Todo un “señor gay” que conecta sin caer en la agenda extrema woke.

- Otras dos cosas de Oviedo: es el “hijo de su mamá”. Esto conecta con muchos colombianos que somos hijos de madres cabeza de familia sin padre presente. Y tiene todo el perfil de outsider: figura no tradicional, sin maquinarias, es un técnico (y por cierto, uno muy bueno) no es político e hipotecó su casa para costear su campaña. Conecta con jóvenes y con los cansados de la política tradicional.

- “Periodicazo” a quienes pidieron el tarjetón de la consulta sólo para hacerlo anular. Eso es “vulgar” como diría la influencers francesa, Maleva. Se parecen a las formas que usan los petristas. Es indispensable mantener la altura.

- Me alegra que Enrique Gómez entrara al senado. Es un hombre con un conocimiento profundo del país, práctico, conoce el detalle, además promercado y desarrollo. Libertario y liberal clásico. Creo que hará un gran papel.

- Tener a las FARC fuera del Congreso es un respiro, una bocanada de aire fresco. Un Congreso más digno y menos curules para la extrema izquierda que destruye al país.

- El CD repunta con fuerza: segunda votación en Senado, primera en Cámara y su candidata gana la consulta. ¡Tripleta!

- Álvaro Uribe Vélez sigue demostrando su capacidad política y su gran poder elector. Sin duda,  ganador de la jornada  

- Impresionante lo de Daniel Briceño, más de 260.000 votos. ¡Estrella en ascenso! 

- Espero que todos los participantes a la gran consulta cumplan su palabra y se unan a la ganadora para trabajar en pro de su candidatura. Ese es el equipo que necesitamos: experiencia, unidad y ganas de salvar a Colombia del petrismo.

- Importante que esta gran consulta haya superado con creces: la votación que obtuvo Iván Cepeda en la consulta de la que salió electo y las votaciones de las consultas de la centro izquierda (Oviedo triplicó a Claudia López ) y la del camaleón Roy Barreras con el impresentable Daniel Quintero (este último se quemó con solo 40.000 votos)

- Indispensable la altura en la campaña. El camino es largo hasta el 31 de mayo. No desenfocarnos del objetivo: que Colombia no continúe en las garras destructoras de la extrema izquierda. Recordar que esto no es de personalismos, es alcanzar el objetivo. Aquí lo importante es generar el ambiente de unión, indispensable para la muy probable segunda vuelta que tendremos, donde deberemos sumar fuerzas.

jueves, 5 de marzo de 2026

Cómo perpetuar a Petro en el poder

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Según la reciente encuesta de Invamer, la favorabilidad de Petro se elevó al 49,1 % mientras descendió su desfavorabilidad al 46,1 %. Quiere ello decir que Colombia se volvió petrista o que, la mayoría de los encuestados, que representan la opinión de la población, están de acuerdo con la gestión de la extrema izquierda en el poder. La tan “criticada paz total” parece ser la solución indicada para los problemas de inseguridad; las reformas al sistema de salud están garantizando los servicios asistenciales con eficiencia y prontitud; vivimos un florecimiento económico pues no se ha perjudicado el sector privado, ni las finanzas del Estado, ni ha aumentado el costo de vida con el aumento del salario mínimo a niveles nunca vistos. El que piense lo contrario seguramente no ha leído la encuesta o no ha comprendido sus conclusiones.

Este promisorio futuro que se desprende de la favorabilidad de la gestión se intensificará con la probable elección de su sucesor, el candidato de las FARC, Iván Cepeda, que entra también dentro de las predicciones de Invamer.

Nos toca, en consecuencia, garantizar la perpetuidad del régimen petrista, en cabeza de su sucesor, quien ha manifestado que su programa de gobierno consiste en continuar y profundizar las reformas de su socio Petro. ¿Cómo podemos perpetuar el mandato de Petro en las próximas décadas? De tres maneras:

a. Votando en elecciones de Congreso por el Pacto Histórico y en las Presidenciales por el sucesor de Petro, Iván Cepeda:

b. Votando las consultas partidistas que distraen los votos y evitan que tome más fuerza la candidatura de Abelardo de la Espriella, único que podría evitar la llegada de Cepeda al poder; y,

c. Abstenerse de votar en las elecciones, quedarse en casa, salir de paseo, no preocuparse por la política, y permitir que sí lo hagan los partidarios de Cepeda, quienes votarán por nosotros.

Cualquiera de estas conductas garantizará que se perpetúe el régimen petrista para que sigamos viviendo sabroso y respondiendo a las encuestas afirmativamente sobre la favorabilidad del régimen comunista de Cepeda.

Colombia no es una país comunista

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Lo que no haga uno mismo, nadie lo hace por uno. Evitemos que los criminales sigan en el poder. Aprendí de mi padre que ser inteligente es: “ser capaz de aprender de los errores de los demás sin tenerlos que cometer uno mismo”. Llegó el momento en que todos los colombianos que queremos vivir en un país libre votemos por Colombia sin caer en el error que cometió Venezuela hace 31 años cuando decidió experimentar con un modelo comunista.

Votar a conciencia es una obligación con la patria y con uno mismo. Y por eso todos debemos participar en la batalla digital contra el establecimiento de una dictadura comunista disfrazada de democracia constitucional, invitando a nuestros contactos a votar bien.

Colombia no es comunista, pero está gobernada por el populismo comunista revolucionario y destructor aliado del narcoterrorismo que está en el poder desde 2022, y por militantes del brazo civil de la ideología operativa de las organizaciones criminales para quienes las leyes existentes son ilegítimas y su ejercicio del poder sobrepasa la legalidad.

Colombia cae al abismo del SSXXI a manos de un gobierno genocida que destruyó el sistema de salud, que tiene quebrantada la separación de poderes, que se roba el erario y los ahorros de los colombianos para crear “la falsa ilusión de un mayor ingreso real” en los estratos 3, 2 y 1 que es donde están más del 70 % de los votos, utilizando todo el aparato propagandístico del Estado autocrático que ignora la ley de garantías y con nuestros impuestos paga la pauta en sus propios medios y en los privados, y financia toda la primera línea digital de Bolívar que paga todo tipo de impulsores o mercenarios digitales.

El 85 % del potencial electoral no cree ni confía en los políticos ni en los partidos debido a los altos niveles corrupción del gobierno actual, y a la incertidumbre electoral se suma el terror que ejercen las organizaciones criminales en las vías, las fronteras y en 2/3 del territorio nacional.

La clase política en su gran mayoría nos ha defraudado y solo nos queda como en el caso del referendo a los falsos acuerdos de paz del 2016. Que sea la voluntad popular la que de forma orgánica salga en defensa de Colombia y vote contra la dictadura de un gobierno populista opresor que ha llevado el Estado a su peor versión en toda la historia y no merece continuar.

No somos un país comunista. Somos gente libre y verraca y por eso, a pesar de los violentos hemos sido por más de 220 años una democracia, con defectos, pero fiel a los valores fundacionales de libertad y orden que hoy tenemos que defender.

Al país laborioso solo le queda unirse como nación y salir a votar contra quienes han venido sentando todas las bases para implantar un modelo opresor neo - narco - comunista. Aún estamos a tiempo, tenemos la obligación de votar y luego exigirle a los elegidos.

Tenemos de aquí a las presidenciales para que los colombianos luchemos por nuestros celulares motivando amigos, conocidos y familiares a votar bien, a apoyar a quienes defienden la democracia y son oposición al gobierno de Petro, Cepeda, las FARC-EP y el ELN, a quienes están en contra del mísero progresismo que trae bajo la ruana la puñalada trapera de la subversión conquistando el poder para condenar a toda la nación al mismo empobrecimiento de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Colombia se merece que le demos la oportunidad de seguir siendo un país libre. Habla con tu gente diles que voten bien, que no se dejen engañar más, que escuchen a Uribe, el gran colombiano que ha sido siempre consistente con su lucha por una mejor Colombia y por solucionarle los problemas a la gente y darle al país un mejor nivel de vida, una economía dinámica y creciente y una seguridad tangible.

Entre todos podemos conservar la libertad con el voto de apoyo a las propuestas de Uribe el 8 de marzo y el voto por la libertad de nuestras familias en las elecciones presidenciales.

lunes, 9 de febrero de 2026

Sin unión no hay paraíso

No son personalismos: es sobre el modelo de país. Los mínimos civilizatorios que requerimos.

María Cristina Isaza

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los expresidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.*

Colombia parece empeñada en repetir sus errores. Y lo más inquietante es la incapacidad del espectro político y ciudadano del centro a la derecha para entender la magnitud del momento histórico que vivimos.

El escenario que se está configurando para 2026 lo veo peligrosamente similar al de 2022: egos desbordados, ciudadanos comportándose como barras bravas defendiendo personas en lugar de modelos de país, fuego amigo (entre candidatos y entre equipos) y una profunda incapacidad para priorizar el modelo de país sobre las aspiraciones individuales.

La ironía brutal, es que mientras tanto, el proyecto de izquierda radical ha avanzado, disciplinado, cohesionado y con objetivos claros. (Aunque esa cohesión se fragmentará con la no participación de Cepeda en la consulta, inevitablemente se armará el bloque que rodee a Cepeda y el que apoye a Roy, quien en este panorama es el gran opcionado).

Las similitudes al 2022.

Fragmentados, otra vez:

Por un lado, un centro–centro izquierda que minimiza la amenaza y desprecia el riesgo sistémico, y por otro, un bloque del centro a la derecha fragmentado, ruidoso y más ocupado en atacarse que en construir una mayoría viable para ganar presidencia y tener un buen Congreso.

El resultado es predecible: dispersión del voto, una segunda vuelta favorable al continuismo que ya exacerbó la feria burocrática, que hizo la gran movida irresponsable y populista de un aumento desmedido del salario mínimo (sin importar las consecuencias para el empleo formal e inflación). Además, el candidato del continuismo goza de ser “suavizado” por algunos sectores, a pesar del peligro real que representan sus ideas para la economía de mercado y la democracia (apoyó todas las reformas nefastas de Petro, ve con buenos ojos a Cuba y la Venezuela del chavismo).

En 2022, Rodolfo Hernández logró capitalizar el hastío y pudo desligarse de la etiqueta de “derecha, establecimiento”. Hoy eso no es posible. Abelardo, quien se denomina como “anti establecimiento”, carga con símbolos, amistades, alianzas y estilos que le dificultan enormemente la ampliación hacia el centro y centro izquierda. Y en política, sin ampliación muy difícil la victoria. Le ayudaría buscar una alianza para Vicepresidencia con alguien del centro político. También parece que los candidatos del centro a la derecha (los de la consulta, Abelardo y demás) están concentrados en hablarle al votante de derecha, que es el que tiene más que claro que no quiere continuismo.

El “extremo centro” con su abstención moralista y la renuncia a su responsabilidad histórica.

Hay algo especialmente preocupante en el comportamiento del llamado “centro bien pensante” (también se comporta como un extremo). Ese sector que, ante la disyuntiva histórica, siempre opta por la “abstención moralista”, el voto en blanco o “irse a ver ballenas” antes que asumir una decisión incómoda; aunque lo que esté en juego sea el modelo político y económico.

Se repite el mismo patrón: se subestima la amenaza, se relativiza el daño y se acusa a quienes alertan de “extremistas que asustan con el comunismo”. Exactamente el mismo error que cometió buena parte de la élite intelectual venezolana en los primeros años del chavismo.

La historia es terca: los procesos autoritarios no llegan de golpe. Llegan paso a paso. Empiezan reformando la Constitución, debilitando contrapesos, capturando instituciones, destruyendo empresas estratégicas y normalizando el clientelismo.

Decir hoy que “esto no se volvió Venezuela” no es un argumento: es una negación peligrosa. Venezuela tampoco lo era en 1999 (solo hasta el segundo período de Chávez comenzaron las expropiaciones, en 2007 anunció el “socialismo del siglo XXI”, en 2009 se estableció la reelección indefinida, en 2012 comenzó crisis económica, social y política; en 2016 estalló la hiperinflación y comenzaron los éxodos masivos).

*Un proyecto que ya tiene el camino abonado*

El petrismo no está improvisando. Tiene estructura, tiene narrativa y tiene objetivos claros. Ya dieron el primer paso para una Asamblea Nacional Constituyente (ya pueden comenzar a recoger firmas). Ya han presionado al Banco de la República para que emita y aplique políticas no ortodoxas. Ya han promovido que debieran aplicarse controles de precios. Ya han debilitado a Ecopetrol, replicando el mismo libreto con el que Chávez destruyó PDVSA: expulsar técnicos, politizar la empresa y convertirla en fortín burocrático.

Colombia ha resistido, no por “lo bueno del Gobierno”, sino a pesar de él:

* Gracias a instituciones que aún se sostienen.

* A un empresariado resiliente que ha soportado ataques constantes.

* A condiciones macroeconómicas favorables.

* A instituciones que han hecho contrapeso como el Banco de la República, las Cortes y el Congreso (aunque el clientelismo y la corrupción hicieron mucha mella en el último)

*Aquí no es sobre personas, ¡es sobre el modelo!*

Este no es un debate entre nombres propios. Es un debate entre dos modelos de país: uno basado en la libertad de mercado, la institucionalidad y el progreso. El otro, basado en el estatismo, el clientelismo y la desconfianza hacia la empresa.

Un segundo mandato de irresponsabilidad económica y políticas anti empresa podría ser letal.

La elección que no estamos entendiendo

En este contexto, apostar todo a una segunda vuelta es un error estratégico grave: hay presión armada en múltiples territorios (aunque en este sentido nos sirvió la reunión con Trump, quien le puso reglas claras, y ya vimos que ordenó bombardeo al ELN), tienen el poder político, presupuesto… además no olvidemos la posible compra de votos y fraude electoral (en lo que pienso también nos pudo incidir positivamente la reunión con el presidente Trump). La mejor posibilidad real de frenar este proyecto es ganar en primera vuelta, o al menos llegar con una ventaja clara y una coalición sólida.

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los ex presidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.* Pero unos candidatos (por ejemplo Vicky), se dedicaron al “fuego amigo” a estigmatizar a Abelardo como de “extrema derecha” y a atacarlo constantemente. Por otro lado Fajardo y Abelardo se negaron a participar cuando ya fueron formalmente invitados : Fajardo aludiendo a que la consulta “polariza”, es de “extremos” y Abelardo porque “tiene un mandato popular y la consulta genera gastos innecesarios”. Lamentable…

Hoy podríamos pagar el costo de la falta de cohesión y de no entender el verdadero objetivo. A Venezuela le ha costado 26 años unirse. Ojalá, al menos en segunda vuelta, prime finalmente el país sobre los egos y se rodee al candidato que sea pro mercado, pro seguridad y no simpatizante de las dictaduras cubana y venezolana. Esos son los acuerdos mínimos fundamentales.

Hoy veo con preocupación que, de los candidatos de la gran consulta, solo Paloma ha sido directa en decir que apoyaría a Fajardo o a Abelardo en una eventual segunda vuelta sin el ganador de la consulta. Si estos dos candidatos hubieran sumado a la gran consulta, los demás participantes tendrían que rodearlos y se hubiera bajado un poco el ruido a los ataques y señalamientos que de nada nos sirven hoy. Eso es parte del encanto de este mecanismo.

*Algunas preguntas que deberíamos estar haciéndonos como país:*

¿Cuánto más habría crecido Colombia con un Gobierno comprometido con el progreso?

¿Cuánto hemos dejado de ganar por malas decisiones en el sector minero-energético, clave para la estabilidad fiscal?

¿Cuántos colombianos no han salido de la pobreza por la negligencia del actual gobierno?

El Gobierno en los tiempos de Cepeda

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos quedamos “con los crespos hechos” quienes aspirábamos a presenciar un debate entre los dos candidatos a la Presidencia con reales opciones de alcanzarla, para que expliquen a los electores sus respectivos programas de gobierno o, por lo menos, el modelo de país que ofrecen.

Así se desprende de la negativa del señor Iván Cepeda a dar la cara a un debate presencial con su rival, Abelardo de la Espriella. Debemos conformarnos con la búsqueda en los antecedentes y las manifestaciones de los contendientes para sustituir el “cara a cara” usual en las elecciones.

Aparte de boletines plagados de palabras vacías, frases de cajón y trasnochadas consignas del comunismo que en ninguna parte del mundo han conducido al desarrollo de las naciones, poco se conoce sobre los puntos concretos del candidato Cepeda.

En El País / 50 le formulan la siguiente pregunta: ¿cómo imagina un Gobierno de izquierda en 2026?, a la cual responde: La base de mi planteamiento político es el programa de este Gobierno. Lo primero es que partiría de las lecciones aprendidas de este Gobierno. Al anunciar mi precandidatura planteé que quisiera escuchar atentamente a las organizaciones sociales, a los ciudadanos, incluso a la oposición. Hay algunas falencias evidentes, como por ejemplo la corrupción y escándalos como el de Olmedo López en la Unidad de Gestión del Riesgo. Yo no soy amigo de la demagogia, de decir ‘habrá cero corrupción’ en un Estado tan corroído como el nuestro, pero sí tiene que haber un esfuerzo muy claro y preventivo para atacarla. Dicho eso, habrá continuidad de lo bueno, que no creo que sea poco”.

Se concluye de tan breve respuesta lo siguiente:

a. El programa de gobierno de Cepeda se basa en su pensamiento político, que no es otro que el comunismo que ha estudiado y promovido durante toda su existencia. Lógico es presuponer que su gobierno se basará en los principios de esta funesta doctrina que se ha impuesto a través de la barbarie y ha sumido a muchos pueblos en la esclavitud, la ignorancia, el hambre y el atraso durante varias décadas. Basta con repasar la historia de los países de la cortina de hierro en Europa, Corea del Norte y China en Asia, o los latinoamericanos Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua.

b. Va a partir Cepeda de las lecciones del presente Gobierno. Aprestémonos a soportar la milicianización del país iniciada por Petro, que continuará Cepeda incorporando a la fuerza pública todos los efectivos de las FARC como ya lo anunció; el totalitarismo de Estado que propugna el comunismo se implementará a través de la Asamblea Constituyente cuyo tramite ya inició Petro y será la encargada de convertir a Colombia en otra esclava del neocomunismo; el Congreso será liquidado y convertido en una Asamblea genuflexa ante el régimen, tal como ocurrió en Venezuela durante 26 años; con la rama judicial y los organismos de control sucederá algo parecido ya que desaparecerán para dejar un solo tribunal del pueblo con el objetivo de perseguir a todo el que se oponga al régimen o se sospeche de su deslealtad como sucede en todos los países comunistas; desaparecerá la libre empresa y la propiedad privada pues los medios de producción quedarán en poder del Estado todopoderoso, mientras el campo será expropiado y manejado mediante un proceso de colectivización que sólo generará miseria y hambruna; la patria potestad de los hijos pasará al Estado, como ya lo anunció el actual Ministro de Salud; desaparecerá la familia y se promoverá como política de estado el cambio de sexo, la ideología de género y el asesinato de los bebés en el vientre materno sin límite alguno; los hijos se educarán sin principios ni valores y no tendrán futuro diferente al de servir como esclavos a la causa comunista; la salud colapsará siguiendo las lecciones aprendidas de este Gobierno que ya ha adelantado la destrucción del sistema y el robo de sus recursos; todas las formas de lucha serán puestas en marcha para perpetuar la revolución marxista-leninista contra la voluntad de los colombianos, pues así lo enseña la cartilla comunista del candidato.

Como contraparte de este modelo, Abelardo de la Espriella. en formas profusa y detallada, ha convocado a todos los colombianos, con excepción  de los cómplices de Petro y Cepeda, para que votemos masivamente por un programa de gobierno inspirado en los valores fundacionales de nuestra Patria, en los principios universales de la civilización como la democracia y el Estado de derecho, en el mensaje evangélico de Nuestro Señor Jesucristo y en el propósito de trabajar, dentro de la Constitución y la Ley, por la seguridad de los colombianos, por el castigo al crimen, por la abolición del narcotráfico, por la guerra contra la corrupción, por la recuperación del sistema de salud, por la generación de empleo a través de la promoción del sector empresarial, por una educación moderna que prepare a los jóvenes para el emprendimiento y los forme como honestos ciudadanos y contra la destrucción de la familia. Nos invita a la defensa de la Patria y a la salvación de Colombia, trabajando por la actualización de nuestra infraestructura para generar empleo y facilitar nuestro desarrollo, la reducción del tamaño del Estado y la supresión de gastos superfluos, la descentralización de las regiones, el refuerzo y la motivación de la fuerza pública, la modernización del sistema carcelario para garantizar la seguridad y evitar que sigan siendo centros de planeación de la criminalidad.

En suma, es un programa de gobierno y un modelo económico que garantiza el bien común de los asociados y nos proyecta hacia el milagro económico. Su contenido no puede ser catalogado como de extrema derecha, como tratan de calificarlo los enemigos de la Patria, pues son soluciones a las necesidades sentidas del pueblo, que hemos estado esperando desde hace varias décadas.

Es la hora de que cada uno de nosotros se pregunte: ¿Cuál de estos dos modelos es el que le conviene al país?

¿Vamos a desperdiciar esta última oportunidad para conservar la democracia y dejar un mejor país a nuestros descendientes?

¿Podemos darnos el lujo de seguir jugando a la sucia politiquería con la multitud de precandidatos obsesionados con llegar a la Presidencia sin tener respaldo popular o con obtener jugosas sumas del presupuesto por reposición de votos?

¿No has comprendido aún que nos llegó la hora de las definiciones y debemos hacer este pequeño sacrificio por Colombia?

¿No crees que el peligro que se avecina es catastrófico y que bien vale la pena ceder un poco en tus preferencias personales en favor del bien común?

lunes, 22 de diciembre de 2025

Si votamos bien nos salvamos 2

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Algunos amigos me han preguntado de dónde saqué la teoría de que la segunda vuelta será entre Abelardo y Fajardo. Paso a explicar:

Colombia tiene 53 millones de habitantes, de los cuales 41 millones están en capacidad de votar. El 51 % son mujeres y el 49 % hombres. La estratificación socioeconómica está dividida así:

• Estrato 1 → 22%

• Estrato 2 → 38%

• Estrato 3 → 28%

• Estrato 4 → 8%

• Estrato 5 → 3%

• Estrato 6 → 1%

Las tendencias políticas se ubican en los siguientes porcentajes: derecha 28 %, izquierda 27 % y centro 45 %.

La abstención en los diferentes estratos socioeconómicos es la siguiente:

• Estrato 1: ~60 % → el más alto.

• Estrato 2: ~55 % → también muy elevado.

• Estrato 3: ~50 % → participación intermedia.

• Estrato 4: ~40 % → mayor involucramiento.

• Estrato 5: ~30 % → baja abstención.

• Estrato 6: ~25 % → el grupo con más participación proporcional.

La abstención total es del 52,5 %.

Los 19,5 millones de votos quedarían distribuidos así:

• Centro: 8,8 millones →         bloque mayoritario, pero necesita unidad para capitalizarlo.

• Derecha: 5,5 millones →      fuerte en estratos altos, con baja abstención.

• Izquierda: 5,3 millones →     depende de movilizar estratos bajos, donde la abstención es más alta.

Hice un sondeo con unas 200 personas de estratos altos, principalmente de derecha. Solo 50 manifestaron sus preferencias: 60 % derecha, 40 % centro y un solo voto por la izquierda. Las otras 150 personas aún no han decidido por quién votar, un caso muy extraño en la población con menor abstención, mayor oposición y menor porcentaje de votantes.

Todos los datos los obtuve de la I.A., que a su vez los tomó de censos poblacionales, el DANE, la Registraduría, etc.

Si bien el centro atrae el mayor número de votantes, hoy está muy dividido. Con la posible llegada de Paloma y seguramente Pinzón, que le quitarán votos a la derecha de Abelardo, las cuentas podrían variar. Sin embargo, todo esto me permite ratificar que, si votamos inteligentemente, tendremos en segunda vuelta la competencia entre Abelardo y Fajardo. Muy seguramente ganará Fajardo y, si la segunda vuelta es con Cepeda, también ganará Fajardo.

El panorama sigue muy enrarecido. Los estratos 1 y 2 se ven favorecidos por la esperanza de subsidios para los ancianos, la posibilidad de tierras para los campesinos y otras gabelas que difícilmente llegarán y, de hacerlo, serían insostenibles. Esa esperanza, sin embargo, puede movilizar el voto de los estratos 1, 2 y hasta 3. Además, el concepto de estratos está mutando hacia la clasificación poblacional por ingresos, lo que ampliaría la base de posibles beneficiarios de subsidios. Lo que no está mal, lo triste es el engaño a que se someten los más desfavorecidos, cuando estas promesas no son sostenibles y muchas veces, ni realizables y se descuidan programas más eficaces, realizables y prácticos como lo son los de la alimentación y la vivienda.

Mientras tanto, los estratos 4, 5 y 6 esperan los decretos de ajuste fiscal que expide el Gobierno Nacional para conjurar el déficit que ellos mismos han venido generando. Esto también disminuirá la abstención, pero con el agravante de que ahí no está el mayor volumen de la población votante y se aumentará el creciente desánimo en la inversión y por ende la creación de empleos formales, dignos.

La situación de orden público se sigue agravando, con miras a una posible conmoción que podría suspender elecciones y prolongar el periodo de Petro. Incluso, llegando a elecciones, podría darse un desconocimiento de resultados para anularlas y prolongar el periodo, o bien, al perder Petro se activarían las primeras líneas, junto con los grupos violentos que patrocina y alimenta día a día. Esto podría hacer invivible nuestro país en los días posteriores a las elecciones, con una fuerza pública diezmada en más de 60 000 unidades y requerimientos superiores a 40 billones de pesos en equipos y funcionamiento para la defensa del país, programados para los próximos 10 años.

El panorama es muy sombrío. Votemos con inteligencia, no permitamos más la desunión entre las fuerzas opositoras. Tenemos colombianos de todos los matices que podrían llegar a un acuerdo sobre lo fundamental, para enfrentar el cáncer petrista que nos corroe a pasos agigantados.

Hoy más que nunca debemos implorar la ayuda de nuestro Señor Jesucristo para superar lo que nos espera.

Cuidémonos mucho, cuidemos a nuestras familias y amigos. Cero pólvora, cuidado con los excesos en licores, comida y otros placeres mundanos.

Feliz Navidad y un buen 2026. En nuestras manos y en las de Dios depositamos todas las esperanzas.

viernes, 21 de noviembre de 2025

¡Si no ha de ser para mí, que no sea para nadie!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La frase que acabamos de recordar resume la motivación psicológica de aquellos enamorados, despechados y furiosos que matan lo que más aman, la novia imposible, o la que los dejó por otro, para que nadie llegue a conquistarla...

Con la mayor angustia observo, en varias docenas de auto precandidatos, esa misma actitud. En general, son personas decentes y preparadas, pero –hay que decirlo–, sin votos, y, además poco provistos de lo que ahora llaman carisma...

Pero todos se aferraban, desesperadamente, a la ilusión de poder llegar a la Presidencia, por algún golpe de fortuna, para no hablar de un milagro.

A medida que pasaban los meses, la realidad se les iba imponiendo, pero en vez de desistir de las falsas esperanzas, como amantes despechados, empezaron a odiar a los pocos que podrían llegar a ser candidatos viables, antes de pasar a aborrecer al único que cada día despierta creciente esperanza como el llamado a salvar del abismo al país.

Desde luego, me refiero a los de la derecha, porque todos los del falso “centro” están dispuestos a jugar el triste y traicionero papel de Rodolfo 2, a menos que desde ahora prefieran la hiena al tigre.

Las elecciones para Congreso y las “consultas” de marzo de 2026 están a la vuelta de la esquina y de ellas poco bueno puede esperarse, porque los dirigentes democráticos siguen divididos y se les acabó el tiempo. Son incapaces, o ya se resignaron a convivir con la aplanadora comunista, sabedores de los centenares de municipios dominados por las guerrillas y el narcotráfico; los millares y millares de “contratistas”, los billones de pesos del erario direccionados para maniobras electorales; la compra masiva de votos; los “jurados” conjurados y, ¿por qué no? los algoritmos...

No olvidemos que la izquierda lleva tres años preparando, desde el Gobierno, el fraude que sea necesario para continuar en el poder, mientras la fragmentada derecha no tiene candidato, ni programa, ni equipo, ni ha preparados los mecanismos para impedir el fraude y registrar los verdaderos resultados electorales.

Ahora bien, en vez de estar “todos contra Petro”, están todos contra Abelardo: ¡Si la Presidencia no ha de ser para mí, que no sea para nadie!

Los políticos “democráticos” son de los pocos colombianos que nunca han gritado ¡fuera Petro, fuera Petro!, lo que ha permitido a este Gobierno inmundo, sin verdadera oposición, hacer tanto daño.

Sin embargo, son tales la indignidad, inmoralidad y corrupción del Gobierno, que el país, si hay elecciones libres, lo derrotará ampliamente.

Por eso es fundamental –aunque se ha perdido demasiado tiempo– impedir que Petro arme elecciones maduristas para que Colombia se hunda en el largo y duradero infierno de la revolución, dirigida por un individuo aun más aterrador que el rufián que venimos padeciendo.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Abelardo, el "reconstructor"

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Como una inesperada tromba ha removido nuestra política la decisión del abogado Abelardo de la Espriella de postularse como candidato independiente a la Presidencia de la República.

Con un programa concreto de reconstrucción de este país destruido en todos sus aspectos por el funesto paso de la izquierda radical por el poder, ha devuelto a los colombianos la perdida esperanza y se ha convertido en un motor que despierta a su paso un febril entusiasmo y una fundada certidumbre de que muy pronto hará cesar esta horrible noche.

Lo ha dicho sin ambigüedades ni temores. Afirma que la reconstrucción de Colombia es su objetivo, y que, si lo logra, se irá tranquilo al sepulcro, incluso si eso significara morir al día siguiente de finalizar su mandato.

Punto por punto, propone soluciones para la inseguridad, la corrupción, la destrucción del sistema de salud, el mal estado de la economía, la elevación del nivel y la modernización de la educación, la falta de justicia y la escasez de empleos dignos dentro de la formalidad. Acción inmediata para estos problemas anuncia desde el mismo día de su posesión.

No en vano ha tomado desde el inicio de su campaña el primer lugar en las encuestas de favorabilidad. Mientras un centenar de rivales se enzarzan en toda clase de artimañas para ser escogidos por las mayorías, y muchos colombianos permanecen aferrados a la ilusión de que una impracticable unión se obtenga entre los candidatos y precandidatos de oposición, sigue imperturbable Abelardo, “el reconstructor”, en la tarea que se ha impuesto de reconstruir la nación.

No puedo desconocer un cierto paralelismo con otra gran figura de la política nacional, también de origen costeño: Rafel Núñez. Fue cuatro veces presidente y por razones de salud tuvo que dejar la Presidencia en varias ocasiones, pero legó grandes realizaciones, entre las que cabe mencionar: La aprobación de la Constitución de 1886, que nos rigió hasta 1991 y permitió que en esos 105 años pasáramos de ser un país campesino a una nación en vía de desarrollo; la firma del Concordato con la Santa Sede en 1987, que reglamentó las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica; la creación de la letra del Himno Nacional; el cambio del sistema federal por el de la centralización política y descentralización administrativa, creando los departamentos en lugar de los estados independientes; la fundación del Banco Nacional en 1980, precursor del Banco de la República; promovió la unión continental organizando la Conferencia Iberoamericana de Panamá en 1982; inició la construcción del canal de Panamá según el proyecto de Fernando de Lesseps y del ferrocarril de Bogotá a Girardot, entre otras muchas realizaciones.

Defendió esta política bajo el lema “Regeneración o catástrofe”.

En nuestros días, cuando la moral y los valores espirituales han cedido su lugar a la corrupción, la mentira y la traición a nuestros principios fundacionales, se impone, por supuesto, la política de “Reconstrucción o desastre”, bajo la inflexible y valerosa conducción de Abelardo de la Espriella.

Si alguna duda quedaba sobre su capacidad para enfrentar a los enemigos de la patria y reconstruir lo que estos han demolido, la certeza del triunfo fue avalada por la multitudinaria y entusiasta convención del Movistar Arena que ha logrado impactar a las grandes mayorías del país que parecían dormidas y desamparadas en medio de la confusión general.

Tiempos mejores vendrán para esta querida Patria, pero el optimismo no puede nublar nuestras entendederas. Es ésta una batalla cultural en la que nos jugamos nuestro futuro y el de nuestros hijos. Vigilemos, paso a paso, la diabólica estrategia del enemigo, y hagamos caso omiso de las melifluas y embaucadoras invitaciones a la tibieza y a la tolerancia con quienes nos decretaron la guerra.

Paso de vencedores con Abelardo, el “reconstructor”.

martes, 4 de noviembre de 2025

Petro: ahora en caída libre

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

“La mala fe, la perfidia, la mentira, la crueldad, los asesinatos y todos los otros procedimientos de este género que ocasionalmente pueden parecer útiles al poder de la camarilla que gobierna o para la prosperidad del Estado, son en sí mismos – en la medida en que constituyen actos políticos, es decir, actos que afectan en cierto grado la conducta común– perjudiciales al bien común, y tienden por sí mismos a corromperlo.” (Jacques Maritain)

No hace mucho señalábamos cómo mantiene el sátrapa los factores de poder con los que aspira atornillarse a la silla presidencial, en cabeza propia o en la otro de su absoluta confianza.

Pero no existe nada más volátil que la política y lo que hoy parece inmutable mañana deja de serlo. Es lo que le ha pasado a Petro, para infortunio suyo en los últimos días.

Como si el país no estuviera atravesando una oscura etapa de inseguridad, caos y desorden, se empeñó en convertirse en líder de la causa palestina, arrojando toda clase de invectivas en contra de Netanyahu, el Estado israelí, tradicional aliado y socio comercial nuestro, y el presidente Trump. Se olvidó de los secuestrados del ELN y de las FARC, de los desplazamientos forzados de campesinos que estos bandoleros vienen causando y de los múltiples atentados de la guerrilla en contra de civiles y efectivos de la fuerza pública en el Catatumbo, Cauca, norte de Antioquia, Nariño, etcétera. Mientras tanto, los Estados Unidos consiguieron, por primera vez en la historia, la firma de un acuerdo de paz entre las partes, Como se lee en el Quijote, “Muchos van por lana y vuelven trasquilados”.

Empecinado en su torpe gestión internacional, la emprendió contra el presidente Trump cuando este decidió enfrentar el tráfico de drogas que ejerce el Cartel de los Soles bajo la dirección de Nicolás Maduro, el usurpador del poder en Venezuela. Ofreció apoyarlo con 25 000 soldados, suscribió un pacto para convertir el epicentro de la producción de coca, El Catatumbo, en una zona binacional manejada por ambos, a su antojo. Ante la Asamblea de ONU había manifestado: “Dicen que los misiles en el Caribe eran para detener la droga. Mentira, eran simplemente jóvenes pobres de la América Latina”.

Aprovechó su paso por New York para intervenir en una manifestación callejera calificando de asesino a Trump e incitando a los militares americanos a desobedecer las órdenes de su jefe. Ese monumental “oso” le valió las sanciones del gobierno americano, que lo privó de la visa, y lo incluyó, junto con su familia y su cómplice Benedetti en la Lista Clinton. Aunque por el momento no se han aplicado sanciones arancelarias en contra de Colombia, sí hay una seria advertencia sobre las severas acciones que adoptará el gobierno de Trump en el caso de que no se produzcan cambios inmediatos en la política de protección al cultivo del ilícito y a sus capos.

No ha sido mejor la suerte del tirano en la política interior. Incumpliendo las normas que impiden su participación política en favor de candidatos o partidos, movió todos los hilos para que en la consulta de la izquierda fuera admitido el movimiento Pacto Histórico, por el cual se había inscrito su candidato preferido, Daniel Quintero. Cuando la Registraduría, ateniéndose a la legislación vigente, negó la participación de ese movimiento junto con los otros partidos inscritos, montó en cólera. Ya ni ese movimiento ni su amigo Quintero, de ingrata recordación en Antioquia, podrán participar en el debate presidencial.

Por los lados del Congreso, ya la mermelada que ha repartido a manos llenas parece que no surte efectos. Le fue archivado el proyecto de reforma a la salud hasta que el Gobierno solucione el problema de la financiación. Por otro lado, la Corte Constitucional devolvió el texto de la reforma pensional pues la Cámara de Representantes no cumplió con los requisitos exigidos por la Corte. Y, para rematar. cuando esperaba el tirano que la plata y la amenaza seguirían surtiendo su devastador efecto, el Tribunal Superior de Bogotá, fallando conforme al derecho y haciendo caso omiso de toda presión, absuelve en segunda instancia al expresidente Uribe Vélez, condenado injusta e ilegalmente por una juez amiga del régimen.

Después de tres años de Gobierno vino a enterarse, a la fuerza, de que en Colombia existe un sistema democrático con una separación de poderes para evitar el poder omnímodo de uno sobre los demás. Reyezuelos como Petro no caben en nuestro sistema. Lo peor para él, es que la opinión pública, antes desentendida del tema político, ahora lo sigue paso a paso en las redes, y los noticieros tradicionales y virtuales, lo que ha permitido entender la falacia y el engaño con los que la izquierda pretende lavar el cerebro a la población.

El magnetismo que emanaba de su locuacidad y su desbordado cinismo ha mutado en un sartal de sandeces que mueven más a la risa que a despertar solidaridad con sus demenciales sueños. Con bombos y platillos se anunciaron marchas de apoyo a “la constituyente” cuyo articulado presentó el exministro Montealegre antes de su intempestivo retiro. Se trasladaron indígenas a la capital, se presionó a empleados públicos para asistir, se gastaron millones de pesos en su promoción por las redes sociales, y el resultado no pudo ser más pobre. Ni media plaza de Bolívar pudo ser copada para la foto.

Fue un lúgubre augurio de lo que ocurriría en la consulta organizada por los partidos de izquierda para elegir nada menos a que a su candidato a la Presidencia y a los candidatos al Congreso. Los registros indica que la votación alcanzó solamente 2 753 738 cuando en las elecciones similares de hace 4 años, según registra el MOE, fue de 5 573 398. Representa, una caída libre del 50.5 %, fruto de la pésima gestión de la camarilla gobernante y del desbarajuste interno de la dirigencia zurda.

Para “acabar de ajustar”, como dicen las señoras en Antioquia, ya dejamos de depender de los pacatos y tibios dirigentes de la derecha que no permiten ni siquiera que se hable mal de Petro. Tampoco estamos a la espera de que llegue la otrora ansiada unión. Los que manifestaban que no tenían inconveniente en participar en el proceso de unión cambiaron su discurso por el del “fuego amigo”, tan pronto apareció en la palestra ´política el fenómeno de Abelardo de la Espriella, hablando fuerte y con claridad sobre lo que el país requiere, presentando sus ideas en lenguaje fácil de comprender por gentes de todos los estratos, utilizando técnicas modernas de marketing y, sobre todo, diciendo con sinceridad lo que cualquiera de nosotros diría si estuviéramos en su lugar.

Como si algo faltara para que Petro definitivamente siguiera en caída libre surgió el emotivo y jubiloso respaldo de las gentes decentes de este país a la candidatura de De la Espriella, alias “el Tigre”. Ya dejamos de depender de esa dirigencia buena para nada y de esos aspirantes a la Presidencia que se visten ahora de oposición, aunque en 3 años no escribieron ni una palabra contra este ominoso régimen. Vamos con todo por la reconstrucción de Colombia con Abelardo de la Espriella.

Lo que nos está sucediendo parece haber sido previsto por Marco Aurelio en sus Meditaciones, cuando escribió: “No pienses, si algo te resulta difícil y penoso, que sea imposible para el hombre; antes bien, si algo es posible y connatural al hombre, piensa que también está a tu alcance”.

Y, ¿qué hay de Petro? Sigue en caída libre.

martes, 28 de octubre de 2025

¡A mayor locura, creciente peligro!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Ha sido terrible la semana para Petro: para los Consejos de la Juventud, los adolescentes escogen los partidos tradicionales; el presidente Trump, bien informado, lo trata de lunático, antes de las inevitables acciones que lo esperan; el senador Graham lo describe como líder imbécil, y, como si fuera poco, el Tribunal Superior de Bogotá lo remata porque, cuando se esperaba el habitual prevaricato, la Sala decide fallar en derecho, lo que ocasiona su loca y desorbitada reacción.

En medio de la mala racha acepta conceder una entrevista a un periodista izquierdoso, para aclarar definitivamente su situación, la que se transforma en un delirante monólogo de unas dos horas en las que exhibe hasta dónde ha llegado su pobre cerebro, en el que lo único que aún funciona son la perversidad y la logorrea...

El espectáculo, del que van más de medio millón de reproducciones, es tan grotesco, que al entrevistador no le queda más remedio que revelar lo que ha experimentado frente a ese exaltado y gesticulante individuo, pero a pesar de su ponderado comentario, la impresión que deja en lo que dice al entrevistado es desoladora. ¡Quien antes era considerado un vulgar payaso cantinflesco, despierta ahora la triste conmiseración que inspiran los enfermos mentales en caída libre!

Con el fallo del Tribunal, Petro ha llegado al paroxismo. En cambio, Cepeda, que ha experimentado el naufragio de su candidatura, reacciona con la frialdad cerebral con la que atemoriza a la ciudadanía del común, sin que esta aparente calma signifique que el golpe haya sido apenas un pasajero contratiempo en su carrera hacia el poder.

La realidad es que, con Uribe justamente reivindicado y repotenciado, con un Petro desenfrenado y despelucado –no solo por la media capul a lo Führer que ahora exhibe–, con un Cepeda desenmascarado por la justicia y un Maduro en la mira, la suerte de la izquierda, electoralmente, apenas podrá superar el 3 % del MAS boliviano...

Precisamente por el vendaval que sopla contra la izquierda narco-comunista, mientras mas enloquece Petro más peligroso se vuelve, porque lo siguen muchas y muy poderosas fuerzas oscuras: el Foro de Sao Paulo; los carteles del narcotráfico; las guerrillas; las mingas; los grandes corruptos, que bajo este Gobierno están viviendo su edad de oro; la multitud de ignorantes activistas y parásitos que ocupan todos los resortes actuales del poder; los centenarios de miles de “contratistas” que reciben emolumentos por no trabajar; los caciques y mamos que exprimen a los indígenas; los mineros ilegales, y los congresistas adictos a la mermelada, cada día más apetitosa...

Por eso, aunque corro el riesgo de volverme incómodo por no celebrar desde ahora la derrota del petrismo, considero que el peligro no ha pasado y que es ahora cuando mayor debe ser la vigilancia, porque el autogolpe para asumir todos los poderes, cambiar la Carta y aplazar las elecciones, hasta que “la paz total” las haga posibles, es la única opción que tiene la revolución para continuar su marcha hacia el poder totalitario.

***

Como no basta con una golondrina para que llegue el verano, el retorno del imperio de la ley a la administración de justicia exige la imputación de la juez inicua, del magistrado interceptador, de fiscales acomodaticios y de quienes instigan y financian procesos basados en falsos testimonios.

lunes, 20 de octubre de 2025

¿Quién unirá a la oposición?

Andrés de Bedout Jaramillo

Definitivamente las voces que desde hace más de un año hemos venido advirtiendo, con respeto y humildad, sobre la necesidad de la unión de todas las fuerzas de oposición al gobierno Petro, para evitar la catástrofe del narco-comunismo, al estilo venezolano, que acabó con ese país, convirtiéndolo en tiranía, han sido desoídas por todos los sectores de oposición, amparados hoy en la gran posibilidad de que los sectores gobiernistas se vallan desunidos a las elecciones de mayo de 2026.

Olvidaron las fuerzas opositoras que él objetivo para 2026 es el de jugarse el todo por el todo para lograr elecciones libres, quitarle el poder a Petro y sus secuaces, que ya han avanzado muchísimo en la destrucción del país y hoy, para colmo de males, ha logrado filar a nuestra querida Colombia, como el aliado estratégico de Venezuela para enfrentar a los Estados Unidos en la decidida guerra contra el narcotráfico que tiene cooptados a Colombia y Venezuela y a otros países vecinos.

Olvidaron las fuerzas de oposición al gobierno Petro, que estamos cerca de tener a Colombia en estado de conmoción exterior, además de la conmoción interior, que van a impedir unas elecciones libres en el 2026, permitiendo una ampliación del periodo de Petro, para consolidar las reformas que le permitan instaurar la tiranía perpetua en nuestro país.

Hoy más que nunca requerimos a todas las fuerzas de oposición unidas en torno al objetivo principal: elecciones libres en mayo de 2026, para quitarle el poder a Petro y sus secuaces, recordando siempre que son capaces de cualquier tipo de estrategias para mantenerse en el objetivo de instaurar la tiranía en nuestro país.

Esto no es de esperar una derrota electoral o una prórroga del mandato Petro, para asignar culpabilidades dentro de las fuerzas de oposición, es de asumir unidos la responsabilidad y evitar que nuestro país de otro paso más hacia la tiranía que amenaza establecerse para siempre.

Todas las fuerzas opositoras, desde los partidos, movimientos y outsiders de derecha, centro e izquierda que hoy se oponen a Petro, deben: 1) buscar salidas a esta crisis que hoy se agrava notoriamente en todos los ámbitos, poniendo en riesgo a las elecciones de 2026 y 2) comprometerse de una vez por todas a participar en una consulta interpartidista en marzo de 2026, aprovechando el espacio establecido en nuestra constitución nacional, que nos permitirá buscar un candidato único, para enfrentar la desgracia más grande de nuestra historia.

Que nuestro Señor Jesucristo se apiade de nosotros iluminando a nuestros líderes de oposición, en el diseño y puesta en práctica de la unión que evitará el desastre total.

martes, 19 de agosto de 2025

Proyecto Acta de Alianza por Colombia

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

El mejor homenaje que le podemos hacer a Miguel Uribe y por ende a Colombia y a la religión católica que profesamos, sería que todos esos candidatos y precandidatos que hoy acompañaron sus honras fúnebres firmen un Acta de Alianza por Colombia y que se convierta en el mensaje más claro de unidad, que hoy más que nunca añoramos los colombianos.

Esa acta debe ser pura y simple para que surta los verdaderos efectos de lo que es unirse de verdad, poniendo siempre por delante al interés general sobre el interés particular.

Propongo el siguiente borrador:

Nosotros, los abajo firmantes, obrando en nuestra calidad de candidatos y precandidatos a la presidencia de La República de Colombia, para el periodo 2026 - 2030, considerados como verdaderos opositores al Gobierno de Petro y sus colaboradores, estamos conscientes de la necesidad de conformar una alianza por Colombia, que permita la presentación de un candidato(a) único que compita con el candidato(a) único del pretendido frente amplio del Pacto Histórico, buscando asegurar un triunfo en primera vuelta, con un equipo comprometido en servirle al país en el proceso de reconstrucción que se iniciará el próximo 7 de agosto de 2026 y que requerirá de la participación de las mejores personas de la política y del servicio público del país.

Los abajo firmantes deben ser opositores abiertos al nefasto Gobierno que hoy se empeña en destruir a nuestro país. Independientemente de ideologías, nos comprometemos a luchar unidos:

1. Para impedir las tretas gubernamentales orientadas a obstaculizar las elecciones y prorrogar el periodo actual

2. Impedir las reformas inconvenientes pretendidas a través de leyes y decretos.

3. Participar en la consulta popular que se llevará a cabo en agosto de 2025, donde se escogerá el candidato único que participará en nombre de la oposición en la primera vuelta en junio de 2026.

4. Quien saque la mayor votación, será el candidato a la presidencia y quien saque la segunda votación, a la vicepresidencia.

5. Los candidatos y precandidatos que no salgan escogidos, participarán como candidatos al Senado o Cámara, en las elecciones de marzo de 2026.

6.Todos, a partir de esa consulta, trabajarán incansablemente con sus equipos, en diseñar y posibilitar una rápida recuperación de la seguridad y diseñarán las estrategias para la reconstrucción del país, bajo la dirección de quien gane la consulta.

Acelerar el proceso de alianza por Colombia es posible, ganar terreno es necesario; seguramente saldrán miles de puntos que los firmantes querrán incluir, pero mucha menuda enredaría el acuerdo.

La oposición está de acuerdo en lo fundamental, deben pasar del dicho al hecho, que nuestro señor Jesucristo los ilumine y los llene de desprendimiento, generosidad y amor por Colombia.