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martes, 16 de junio de 2026

Los indecisos

Julio Enrique González Villa
Julio Enrique González Villa

Alberto Lleras Camargo fue uno de los grandes presidentes de Colombia (1958-1962) cuando terminó la Dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y dio comienzo a la colaboración patriótica entre los partidos Conservador y Liberal, el llamado Frente Nacional, diseñado por los Acuerdos de Benidorm y Sitges, para que el país retornara a la vida civilizada y democrática, y avanzara en una paz constructiva y duradera que terminara con la violencia política que amenazó la existencia republicana entre 1934 y 1957.

Lleras Camargo siempre leyó sus discursos para no dejarse llevar por la emoción de la masa. Liberal hasta la médula, y girando un poco a la Izquierda. Ese Lleras Camargo le fue leal a Alfonso López Pumarejo (1942-1946) en su segundo Gobierno, al punto de sofocar un golpe de Estado durante el cual fue detenido López en Pasto. Cuando López Pumarejo renunció en este Gobierno, Alberto Lleras Camargo terminó el mandato.

Alberto Lleras Camargo fue un gran periodista, fundador de la OEA y su primer secretario general. Escribió en noviembre de 1957: “…en el mundo hay dos grandes revoluciones industriales en marcha: la capitalista, iniciada hace ciento cincuenta años, la comunista, apenas hace unos treinta y cinco. La lucha entre esas dos revoluciones es implacable, pero los instrumentos son idénticos, y curiosamente, ciertas finalidades se aproximan cada vez más. Sólo que la capitalista produce en una atmósfera de libertad, todo género de máquinas, bienes, servicios, de los cuales deriva satisfacción y provecho tanto el que los produce como el que los consume y emplea. Y la otra, al menos hasta ahora, se parece cada vez más a las religiones bárbaras que sacrificaban continuamente seres humanos, cosechas y ganados para apaciguar la inexhausta cólera de dioses de inescrutables designios. Así, la revolución industrial capitalista tiene un aire alegre y un ritmo optimista. Una competencia frenética y estimulante ofrece todos los días nuevas máquinas y una serie de juguetes de dudoso interés práctico, que, sin embargo, no son obligatorios para nadie, ni hacen otra cosa que producir más trabajo, más salarios, más consumidores de juguetes. La vida, dentro de ese ambiente, puede hacerse pueril, menos honda y sabia que lo que fue la de ciertas castas sociales que heredaron las ventajas del ocio fecundo. Pero la gran masa tiene por primera vez estos juguetes, y no conoció otros. La revolución industrial comunista trabaja con la misma intensidad para producir, torpemente, los mismos juguetes, servicios y bienes. Pero cada una de sus fábricas tiene que apoyarse sobre millares de hombres armados, cárceles, persecuciones, violencia estatal, porque es el Estado el empresario sin competencia interna posible, y porque todo el poderío industrial no es sino uno de los resortes de un mecanismo político de dominación minoritaria.” (Alberto Lleras Camargo; Nuestra Revolución Industrial; Aedita Editores Ltda. Cromos; 1957; Pags 20 y 21)

Esta es la coyuntura en la que estamos sometidos todos los colombianos este próximo 21 de junio: capitalismo o comunismo.

Quería tener una mujer de presidenta de Colombia y por esa razón, además de estar más en el Centro Político, voté por Paloma Valencia y por Juan Daniel Oviedo. No llegaron a la segunda vuelta presidencial. Creo, en mi opinión, que las dos vueltas presidenciales tienen un objetivo: en la primera vuelta se vota por quien uno quiere; en la segunda vuelta se vota contra quien uno no quiere.

Así las cosas, siendo una persona del Centro Político, considerando los argumentos del Dr. Alberto Lleras Camargo, dos veces presidente de Colombia, quien a pesar de estar en orillas muy diferentes decidió viajar a Europa para reunirse con su enemigo político, Laureano Gómez, para pacificar el país y poner el hombro juntos, hago público mi voto en esta segunda vuelta presidencial por la fórmula Abelardo de la Espriella y su excelente vicepresidente, José Manuel Restrepo. Estos representan el capitalismo. Los otros dos representan el comunismo.

sábado, 30 de octubre de 2021

A otro precio

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.

Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que hace ya más de un año y tres meses, en Antioquia, diversas personas en forma individual, ciudadanos de a pie, que no ejercen la política, iniciaron, sin conocer a fondo la tramitología, un proceso de firmas para revocar al actual alcalde  de la ciudad de Medellín, quien  contra todo pronóstico, desde el inicio de su mandato, mostró la verdadera intención que no era propiamente la de administrar la ciudad y por el contrario utilizó inadecuadamente los recursos a su disposición.

Basta mencionar el caos generado en EPM, con sus cambios de junta directiva, el retiro y nombramiento de gerentes, vinculación de personajes sin conocimiento, sin méritos y sin cumplir requisitos, hasta las múltiples acciones devastadoras en el Jardín Botánico, Ruta N, las secretarías de despacho, el abandono de la ciudad y sus calles, el crecimiento desaforado de los habitantes de la calle, el fortalecimiento de su clan familiar en los despachos municipales, los contratos, los conflictos con silleteros, con la comunidad y la mala imagen que genera con sus decisiones en la banca nacional e internacional.

Todo ello hizo crecer el descontento ciudadano y los diversos movimientos que se formaron para el proceso revocatoria. Entendieron que la unidad hace la fuerza y después de varias reuniones se gestó dicho acuerdo que se denominó el Pacto por Medellín, que logro infundir fe y confianza en nuestros ciudadanos. Los líderes de esos grupos son Andrés Rodríguez, Alejandro Posada, Julio Enrique González Villa, Luis Fernando Duque, Yesenia Ramírez, Luis Alfonso García y otros hombres y mujeres que, con tesón, día a día, han mantenido viva la llama de la antioqueñidad, el respeto por los valores y principios que nos rigen y han logrado el objetivo ansiado en su primera etapa que es la recolección de firmas suficientes para que la revocatoria sea un hecho y se convoque a votación.

No han sido pocas las batallas que se han librado y ganado, entre las cuales enumero: a. El Consejo Nacional Electoral (CNE), b. el propio alcalde, c. los enemigos de la revocatoria en las calles insultando, arrebatando planillas y asustando a los recolectores, d. las bodegas que desinforman, e. el presidente, apoyando al alcalde, f. funcionarios públicos que consideran que no era necesaria la revocatoria, g. las dilaciones judiciales, h, las tutelas ganadas, en fin, todo un entramado que impedía la tarea de recolección, pero, esa fuerza arrolladora de la ciudadanía creció hasta obtener 245 mil firmas, que nos garantizan que se convoque a la votación para la revocatoria.

Faltan aún pasos importantes para lograr el máximo objetivo, pero lo que sí podemos afirmar es que hoy existe un deseo firme, intensó en los ciudadanos por avanzar en el proceso revocatorio lo que en su momento fue una mera expectativa, se trasformó en una ola fuerte, poderosa, que atrae y motiva y que con seguridad nos conducirá al triunfo.

Medellín, su gente, su civilidad y educación, ven con tristeza como en poco más de año y medio la ciudad parece un basurero, brillan por su ausencia el respeto el orden y la disciplina, extranjeros burlándose de nosotros paseando a su novia o amiga, como si fuera un animal, lo cual es inadmisible y la autoridad ahí esperando órdenes del jefe.

Se lograron las firmas, ahora invito a todos los ciudadanos de Medellín, sin importar raza, sexo, edad o condición que juntemos nuestras manos y unidos en una sola vos, vamos a las urnas y cambiemos el rumbo de Medellín, Antioquia y Colombia.

lunes, 21 de junio de 2021

Ahora SÍ la revocatoria

Por Antonio Montoya H.

El viernes, 18 de junio de 2021, por fin se hizo la entrega de las planillas que permitirán adelantar el proceso de revocatoria del alcalde Daniel Quintero. Este es un triunfo del grupo promotor Pacto por Medellín a quien el doctor Antonio Montoya H. felicita en este espacio de opinión de El Pensamiento al Aire porque vislumbra que sus esfuerzos llegarán a feliz término y que volveremos a sentir las bondades de planear el desarrollo del departamento con la participación de la exitosa tripleta: gobierno, empresarios y academia. No dejes de verlo.