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lunes, 28 de noviembre de 2022

Se perdieron los mecanismos de partición ciudadana (Editorial)

Uno duda de la realidad de nuestra democracia cuando una funcionaria de la Registraduría Civil desconoce los fallos de los jueces de la República que le ordenan continuar los trámites exigidos para proceso de revocatoria contra el alcalde Daniel Quintero. Sobre este tema versa el nuevo editorial para El Pensamiento al Aire del doctor Antonio Montoya H. Lo(a) invitamos a verlo.

martes, 15 de noviembre de 2022

Editorial de El Pensamiento al Aire

En su análisis de los hechos más importantes de la semana, el doctor Antonio Montoya H. inicia su editorial con los daños que sigue causando el invierno y también habla de la reforma tributaria, las elecciones en Estados Unidos, el revivir la revocatoria de Daniel Quintero, las marchas de uno y otro bando que no generan resultados, la OPA por las empresas del GEA y para terminar, el dólar con tendencia a la baja. No dejes de verlo.

domingo, 27 de marzo de 2022

Llegó la hora

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.

Para Antioquia y Chocó, aun para Caldas, Risaralda y Quindío, si desean trabajar unidos como en épocas anteriores de Antioquia la grande; para la región del Atlántico, que comprende los siete (7) departamentos, y para aquellas regiones del país que desean y añoran un poco de autonomía, iniciar un trabajo serio, constante para lograr desarrollar un ansiado federalismo que permita que el desarrollo se dé a través del trabajo organizado de las regiones, manteniendo la unidad nacional y así evitamos que gobiernos de izquierda nos arropen, abra defensa para mantener la democracia.

Observo con preocupación el panorama de Colombia por un lado y beneplácito por otro, por cuanto Antioquia, no está comiendo el cuento del Pacto Histórico. Aquí tuvieron poca votación y por ello considero que seguimos firmes en mantener como base de la convivencia social, el trabajo, la generación de empleo, la libertad de empresa, de culto y el orden y la disciplina, que lleva asegurar que por lo menos en Antioquia, no se quiere ni se admite la intromisión de ideologías de izquierda que solo dejan miseria y odio.

Estamos teniendo la experiencia más amarga con la gestión del alcalde de la ciudad, con su proceso revocatorio y con los obstáculos de la Registraduría y CNE, y a pesar de ello no nos rendimos, porque las actuaciones del alcalde están enmarcadas en el propósito del Pacto Histórico y de Gustavo Petro, apoderarse de los dineros públicos e ir destruyendo el tejido social montado en la triada de gobierno, empresarios y educación. De esta manera pretende ir organizando el trabajo que permita vencer a los antioqueños, raza de luchadores que no se deja, mientras más nos atacan más garra se saca y se defenderá el terruño hasta con las uñas. Si Antioquia cae en el populismo iniciado por el alcalde y que viene con toda la ira para arrasar el empresarismo antioqueño, y la civilidad, perderemos por muchos años a Colombia.

Esta actuación de los antioqueños defendiendo su terruño, nos permite pensar que de la misma forma tenemos que ir preparándonos para gobernarnos nosotros mismos con federalismo, con autonomía o sin ellas, porque no podemos perder Antioquia, y si es necesario llegar hasta el final con un proceso independentista que suena iluso, pero, puede convertirse en la fuerza definitiva que nos eleve a otros escenarios de desarrollo y crecimiento y para ello estoy invitando a que las regiones piensen y demos el salto, si la izquierda se entroniza en Colombia.

Se preguntarán algunos por qué a estas horas y en un momento tan complejo de Colombia salgo con propuestas de este tamaño, que cambian el diario trascurrir de los colombianos. Por una sola razón, porque permitir que la izquierda nos gobierne es perder años y años de tradición democrática, de construcción de país, de fortalecimiento de un sector empresarial, educativo y social que ha respetado la civilidad, pero que es pasivo ante el avance de la oscuridad, que es el de controlar un país sin propósito diferente al de actuar como dictador, autoritario y corrupto.

También me dirán que tenemos corrupción y la respuesta es sí, pero, hay que atacarla entre todos los ciudadanos, acabar con ella y los corruptos, que estos no tengan privilegios, que las cárceles sean su vida, que no tengan relación con las familias, ni acceso a celulares, ni visitas conyugales, ni de amigos y menos permisibilidad en los centros de reclusión, ni casa por cárcel. Eso lo podemos lograr en democracia, todos trabajando para ello, al que le propongan negocios que avise, que los contratos sean todos por licitaciones públicas, con veedores externos y así se las pondremos difícil y respetarán los dineros públicos, porque lo peor es el escarnio público para ellos mismos y sus familias.

Que no hay justicia, no la hay, una inoperancia del 97% indica claramente que esta no existe. Pero, si vía referéndum, hacemos la reforma ahí no tendrán que intervenir los actuales magistrados, ni jueces para torpedearla, ni el Congreso por que la reforma la sacamos del ámbito en el que han actuado desde la Constitución del 91 y así lo han expuesto exmagistrados de reconocida trayectoria en los conversatorios de El Pensamiento al Aire, que piden referéndum o salida masiva a las calles.

Me dirán también que tenemos un Congreso de Colombia (Senado y Cámara) que no funciona, que no se reforma, que no está a la par de estudiar las grandes reformas sociales que se requieran y también, debo decir, que comparto esa opinión, si el Congreso sigue igual, si no escucha, si se hace el bobo frente a las urgentes necesidades de cambio también se reforma vía referéndum.

Tenemos soluciones ciudadanos colombianos, la democracia nos exige retos y acciones inmediatas, podemos trasformar el país darle desarrollo a las regiones, generando empleo y volviendo a recuperar lo perdido en dos años de pandemia o nos quedamos inermes ante el avance hostil de la izquierda en Colombia que polariza y divide al país.

Creo, que este es un mensaje de urgencia, para que apoyemos la democracia.

miércoles, 2 de marzo de 2022

La dama de hierro y el alcalde bribón

José Alvear Sanín

Por José Alvear Sanín*

La Carta de 1991 intentó compensar la irresponsable adopción de la elección popular de alcaldes y gobernadores, con la creación del mecanismo de revocatoria para esos cargos.

La elección popular de esas autoridades parceló el poder ejecutivo y, con honrosas excepciones, extendió la corrupción por todo el país y arraigó perversas clientelas locales.

La revocatorio, en cambio, es un proceso dispendioso e inocuo, porque enfrenta al funcionario ladrón, venal o inepto, contra unos ciudadanos que tienen que recaudar y responder por fondos dentro de estrechos topes legales, para costear abogados, medios y publicistas, mientras el funcionario tiene su maquinaria y dispone sin cortapisas de la tesorería, puede coaccionar la amplia burocracia, y con amenazas o halagos movilizar el voto a través de incontables juntas de acción comunal.

En esas condiciones no es de extrañar que, en los 31 años de vigencia de la Constitución de 1991, ciento treinta y pico de procesos de revocatoria hayan fracasado, y apenas dos lograsen éxito, mientras los gobiernos locales se anegaban en corrupción, ineficiencia y despilfarro.

Desde hace poco más de dos años, las tres ciudades más grandes del país padecen el calvario de alcaldes petristas, que también, desde luego, son personajes arbitrarios, irresponsables, erráticos, impreparados, rodeados de colaboradores escogidos en función de nepotismo o afinidades electivas, seguidores de agendas protervas y comprometidos con la subversión, que puede eliminar nuestra tambaleante democracia.

Entre esos tres individuos es difícil escoger el peor. Sin embargo, no exagero si considero que Quintero, el de Medellín, es más malo que sus homólogos de Bogotá y Cali.

Pinturita no solo ha combatido su revocatoria con todos los recursos de la rabulería, el sofisma y las afirmaciones calumniosas, sino que también ha dispuesto del apoyo torcido de la Registraduría y de magistrados del Consejo Nacional Electoral. ¡Y como si fuera poco, ha anunciado que repartirá tablets entre los escolares y lavadoras en los estratos menos favorecidos!

Apoyado por clientelas logreras, nacionales y locales, atornillado y tolerado, Quintero sigue aferrado a su idea de cambiar los constructores de Hidroituango, probablemente por un consorcio chino, lo que ciertamente no sería caja menor.

Ahora bien, ha aparecido en la política antioqueña una aspirante al Senado, Claudia Carrasquilla, quien como fiscal luchó contra la mafia narcotraficante hasta merecer el calificativo de “la dama de hierro”. Acabo de ver un video en el que se le pregunta qué piensa hacer de ser elegida, y, sin titubear, responde: “llevar a Quintero a la cárcel, porque viola diariamente el Código Penal”. Muchos pensábamos lo mismo, pero por fin ha habido una persona que, con autorizado conocimiento del derecho penal, ha expresado un hecho lamentable y omitido por tantos medios enmermelados.

El país se debate entre la corrupción y la violencia. El sistema judicial, o se hace el de la vista gorda, o acostumbrado desde la Colonia a aplazar durante incontables años las decisiones urgentes nada hace, cuando la Policía cohibida y el Ejército acuartelado tampoco pueden cumplir con sus deberes. El Cauca arde, el Catatumbo y el Putumayo rebosan de coca, y en todos los centros urbanos se sale a la calle esperando el raponazo…

Darle vigencia inmediata y plena al Código Penal, en realidad sería el mejor programa de gobierno. Sin la represión del delito son imposibles la civilización, la convivencia y el progreso, pero hay tantos políticos de la cuerda de Quintero, tan cerca del poder en marzo, mayo o junio…

domingo, 6 de febrero de 2022

Proponemos

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

En Colombia las cosas no funcionan bien porque las tres ramas del poder, la ejecutiva, legislativa y judicial, son lentas, paquidérmicas; no actúan a tiempo y dejan al garete la decisión sobre los temas de importancia para el país ya que se dedican únicamente a lo cotidiano. Así ocurre con el estudio, discusión y aprobación de leyes fundamentales y con las reformas que se requieren; pasan los meses, los años y no pasa nada, diluyen en el tiempo el tomar el toro por los cuernos y empoderarse definitivamente del buen rumbo del país.

Violando la justicia así está sucediendo con temas vitales de los ciudadanos. La Registraduría Nacional, el Consejo Nacional Electoral (CNE), la justicia, entidades del Estado, diluyen limitando al ciudadano en el ejercicio de sus derechos surgidos de la Constitución Nacional. Ejemplo claro lo es la figura de la revocatoria, en la ciudad de Cúcuta se aplaza la fecha de votación, en la ciudad de Medellín, con todo tipo de argucias, también dilatan la decisión de fecha para votar, es decir, todas las instituciones torpedeando un derecho ciudadano, y, además, lo más horrible es que se presentan tutelas que se ganan y a pesar de ello vuelven e interponen más; esas son acciones temerarias que afectan la institucionalidad y se pierde el respeto por la ley.

Soy un convencido de que el ejercicio del debate es bueno para el país, que con un instrumento jurídico como la revocatoria, el pueblo puede ejercer su poder para decidir si el camino iniciado por un alcalde cualquiera va en contra del plan de trabajo presentado en la campaña o no convence al ciudadano. En ambas situaciones se debe respetar la posición del pueblo y por ende quien ostenta el poder no puede ni debe ética y moralmente impedir el desarrollo de esa actividad del constituyente primario.

Por ello, y ante tanta dilación para la certificación que se requiere para fijar fecha de votación, están surgiendo ideas que tienden a demostrar que el poder ciudadano está por encima de aquellos que quieren impedir su ejercicio y eso lo observo con beneplácito. Yo lo coadyuvo, no me da temor expresarlo de frente. Esa idea consiste en proponer a los ciudadanos efectuar de manera simbólica una votación, un sábado o domingo, con jurados, cumpliendo las formalidades que se requieran, invitando a todos para que se expresen con base en la siguiente pregunta así: ¿SÍ o NO está usted de acuerdo, con la revocatoria del alcalde? El resultado sería una muestra de lo que el pueblo quiere. Si gana el SÍ, para el alcalde sería una muestra palpable del sentir ciudadano que le estaría diciendo que no debe continuar, aunque esa votación no tenga la fuerza legal, si tendría incidencia moral, y si gana el NO, tendríamos que aceptar esa decisión y esperar el final del periodo con resignación, solicitándole que cambie su forma de gobernar; sería una simple petición.

Lo que conlleva esa ceremonia de salir a las urnas, ir a los mismos lugares donde se ejerce el derecho o cerca de ellos, porque seguramente no nos los prestan para esa votación, es una enseñanza para cualquier gobernante ya sea alcalde, gobernador o presidente, en la que claramente se demuestra que no se puede gobernar a espaldas del pueblo, y que este, el pueblo, decide, al final del cuento, su propio camino.

Esperamos opiniones, para que todos participen en la construcción de esta propuesta, proponiendo cuál sería la mecánica del proceso si es favorable o la opinión si no la consideran viable, antes de continuar impulsando esta decisión ciudadana de ir a las urnas como una muestra de desobediencia civil.

domingo, 23 de enero de 2022

Sí se requiere una reforma

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

El principio de la justicia es lograr la verdad, fallar en derecho, con pautas dadas a través de la jurisprudencia, la doctrina y con criterios ciertos. Esa es la justicia que nos enseñaron en las aulas universitarias, la que obedecía a la sana interpretación de los hechos para proferir un fallo justo; obviamente una de las partes podría perder, pero el desarrollo del proceso casi que cantaba ese veredicto y al juez que lo emitía lo encumbraban sus propios colegas y su imagen era respetada por la opinión pública, lo cual le permitía subir en la pirámide judicial. De esta manera muchos de auxiliares de juzgados llegaron a ser magistrados de tribunales y luego ascendieron a las altas cortes; no era un proceso corto, era lento y llegar allí era por méritos, no por politiquería como es hoy.

La Constitución del 91, politizó la justicia, a la rama judicial, y eso ha traído grandes perjuicios a la institucionalidad. Es tan cierto que existen magistrados de la corte pagando penas de prisión por corrupción en sus decisiones, ya fuese por acción o por omisión, pero siempre, de por medio, está el dinero que los corrompió. En la rama judicial nos encontramos con hechos que conllevan procesos contra jueces, fiscales y auxiliares; esto no se veía antes y es por causa directa de la Constitución del 91, ya que no se eligen por méritos se designan a dedo y por compromisos adquiridos.

De manera que aquí se requiere un cambio profundo, estructural, que le devuelva la dignidad a la justicia y para ello hay que alejarla de la política y de los políticos.

Miren un caso reciente como es el de la revocatoria: leyes claras, procesos claros, términos precisos y resulta hoy, que después de un año, se dice que se suspenda el proceso porque se dijo que se contrató a un abogado por la suma de $1.500 millones, lo cual no fue cierto. Se certificó en ese despacho que nunca se pagó ese dinero y lo expresó el abogado. Sin prueba alguna, sin soportes, quieren torpedear un proceso a través de medios judiciales. Esa decisión de cerrar la investigación desde hace un año, fue planeada, la tenían prevista esos señores para cuando se presentara la necesidad y esta surge cuando tienen que certificar la validez de los datos contables, lo que permitiría que el presidente fije fecha de ir a las urnas para votar si el alcalde continua o se va. Canallada contra Medellín y los antioqueños, pero se persistirá hasta la victoria final.

Se han interpuesto contra el alcalde de marras, demandas penales a título penal por muchas personas, se le han puesto quejas en Procuraduría, Contraloría, Fiscalía, es decir, en todas las “ías” y no pasa nada. Entiendo que hay hasta demandas por temas sexuales y no pasa nada, entonces ¿cómo creer en la pronta y eficaz justicia? Es la respuesta que los fiscales y jueces nos deberían dar. Qué remedo de justicia, para unos sí actúa rapidez sustentada en falsedades y para otros, los procesos son lentos y dilatados en el tiempo.

Las razones para revocar están, han sido expresadas por el vocero, y a los otros ciudadanos que tenían la intención de participar les impidieron hablar. Qué equidad, igualdad y justicia… me río de ellos. Precisamente este sistema judicial es el que hay que cambiar por un sistema democrático que sea válido, al que no se le permita darse el lujo de impedir procesos legítimos. Y si el alcalde se cree tan fuerte, pues demuéstrelo en las urnas y confirme que el pueblo esta con él.

Razones para un cambio en Colombia son muchas, sí existen. Simplemente las enumero porque se hablan de ellas y nunca pasa nada por lo que considero nosotros mismos debemos empoderarnos y actuar; ellas son entre otras:

a. Reforma al Congreso (disminución de congresistas, menos tiempo de vacaciones, congelar salarios por algunos años, pagar por asistencia, mayores requisitos para ser congresista) en fin cosas concretas y no pasa nada.

b. Exigencia de requisitos para contratar con el Estado y nunca aceptar contratación directa.

c. No pagar anticipos en los contratos.

d. Que se emitan fallos en procesos pendientes de corrupción, que son miles y miles, y se dan en todo el país. Un día de estos enumeraré a muchos de ellos.

e. Que no exista casa por cárcel para nadie.

f. Que se cumpla la ley, y no es un pedido, es una exigencia.

g. Que a los militares se les juzgue con el mismo rasero de la justicia especial.

h. Que los exguerrilleros se ganen el cargo en elecciones, no regalados y sin pagar condena alguna.

i. Que los jueces fallen en justicia, con base en el ordenamiento legal colombiano y no con base en sus propios criterios.

j. Que los violadores nunca vuelvan a la calle.

k. Que los feminicidas, se pudran en una prisión, sin derecho a llamadas, ni visitas.

En fin, todos tenemos opiniones diversas que enriquezcan estos prioritarios cambios y por ello los invito a que me escriban y entre todos construyamos el país que queremos.

Pero, los invito a que iniciemos el cambio con la revocatoria del alcalde de Medellín.

miércoles, 19 de enero de 2022

¿Alcaldes irrevocables?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Todo lo que se diga de los actuales alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali y Manizales, es poco. Gran parte del país está en poder de individuos como ellos, sin la menor experiencia administrativa, engolosinados con un poder que les permite diarias y costosas improvisaciones, que al mismo tiempo que satisfacen sus crecientes egos deterioran las empresas y finanzas locales; además de lo odiosas que resultan las costosas emisoras municipales de tv dedicadas a la loa permanente de sus amos.

Si bien con lo anterior basta para concluir que la elección popular de alcaldes y gobernadores fue un error colosal, con sus secuelas de nepotismo, clientelismo y corrupción, todavía no hemos considerado algo quizá peor: la parcelación del poder ejecutivo, que, como lo vimos en abril y mayo de 2021, convirtió al ejecutivo nacional en un espectador impotente frente a los “pacíficos” desmanes, tolerados siempre, y en muchos casos estimulados, por las autoridades locales, en sintonía con la algazara revolucionaria.

Además, los alcaldes de las tres mayores ciudades “manejan” unos 40 billones de pesos, que no son propiamente “caja menor”, para los debates electorales de 2022.

Antes de la Constitución de 1991 urgía una reforma del régimen municipal, que requería profesionalización, tecnificación y gerencia, pero en cambio, las administraciones locales fueron politizadas y clientelizadas.

Cuando los alcaldes eran nombrados por los gobernadores era muy fácil suspenderlos y procesarlos, si se les comprobaban malos manejos, malversación o peculado. En cambio, ahora rige un mecanismo prácticamente imposible para su remoción. El sistema previsto solo puede ser eficaz en pequeñas aldeas, porque resulta muy difícil y costoso en las grandes ciudades. En primer lugar, hay que reunir una enorme cantidad de firmas, y estas deben ser revisadas por la Registraduría. Mientras el proceso avanza durante largos meses, el alcalde sigue abusando, robando o delinquiendo, sin dejar de emplear todos los recursos de la administración, empezando por financiar radio periódicos con pauta municipal, mientras advierte a centenares de juntas de acción comunal que, en el caso de ser él revocado, no habrá cancha, pavimentación, parquecito, escuelita, etcétera…

Y hablando de firmas, hay que anotar que se ha desarrollado una próspera industria recolectora de ellas, a cargo de empresas que cobran por cada rúbrica. Conseguir centenares de miles para la revocatoria de un alcalde es costoso. ¿Cuánto habrán costado los millones de firmas que exhiben los candidatos presidenciales de hoy? (La anterior pregunta indica hasta dónde es peligroso sustituir los partidos políticos por maquinarias transitorias bien financiadas, desde luego, para pagar por la recolección de firmas, tema este que merece comentario aparte).

El hermano del político que propuso y obtuvo la elección popular de alcaldes, Enrique Gómez Hurtado, dijo que “en derecho constitucional no existe borrador”, y, en consecuencia, las equivocaciones permanecen en los estatutos…

Volver entonces a recomponer la unidad del poder presidencial en materia de orden público parece imposible, por la multitud de fuerzas políticas interesadas en mantener feudos podridos, para lucrarse de la corrupción creciente, la contratación a dedo y el clientelismo, evidentes en las administraciones locales; y para alcanzar el poder, este año, en las elecciones para presidente.

¿Qué puede esperarse de tipos como Ospina, Quintero o López? En el sector privado escasamente ocuparían un cargo de salario mínimo, pero la política les entrega millones de pesos para usar y abusar, y les abre inmensas posibilidades de avance permanente y satisfacción personal, que les permite, además, soñar hasta con el sillón presidencial.

Mientras no se encuentren mecanismos para contener la arbitrariedad y rapacidad de los alcaldes, y para impedirles el manejo irresponsable de los presupuestos, la elección popular de esos funcionarios seguirá constituyendo un factor enorme de riesgo para la prevalencia de la frágil democracia colombiana.

jueves, 30 de diciembre de 2021

Vigía: de Chile a Medellín: el destino de los nigromantes

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Chile tiene unos 20 millones de habitantes (Santiago, la capital, 6 aproximadamente) y un aprendizaje político nada fácil; la ciudad de Medellín, a 6.211 kilómetros de distancia al norte en Suramérica, registra solamente 2 y medio millones de habitantes (el departamento de Antioquia tiene 6 y medio aproximadamente) y una tradición política conservadora y exitosa. ¿Es posible establecer alguna conexión entre estas dos realidades geográfico-políticas?

Los que entran y los que salen

Lo cierto es que entre el presidente electo Gabriel Boric (35) y el alcalde en ejercicio Daniel Quintero (41) existen algunas similitudes: ambos son millennials, han alimentado una personalidad avasallante, tienen vínculos políticos con agrupaciones y movimientos violentos y delincuenciales, y los dos quieren destruir “lo establecido” en su afán de demostrar su “novedosa” propuesta política, el paraíso definitivo, según su torcida dialéctica. Y los dos son dos “cagones” sudamericanos, emergentes de una apatía política generalizada mezclada con una alienación colectiva resultado de la manipulación de las redes sociales.

Mientras a Boric lo eligió el 30 % del potencial electoral (4.6 millones de votos) y recién empieza su camino, que se adivina pedregoso y peligroso, a Quintero, elegido por 783.820 votos, lo quieren fuera de la alcaldía más de 300 mil firmantes, de los cuales la registraduría avaló 133.248 rúbricas, un 45 % más de las requeridas, que debían ser 91.210.

Desear que a Boric le vaya bien, es una actitud patriótica de la chilenidad y apoyar la destitución de Quintero, quien hasta el momento solo ha generado problemas, un visible deterioro en la estética urbana y un gasto fiscal errático, es una obligación moral para quienes viven y quieren a Medellín.

Marzo del 2022 parecería ser el mes cuando el electo presidente de Chile deberá tomar posesión de su cargo y cuando podría darse la elección de un nuevo alcalde en Medellín. Si ambos caminos siguen el derrotero que la experiencia nos enseña, Chile oficializaría su hundimiento en el abismo venezolano mientras Medellín recuperaría su camino de ciudad limpia, de progreso y de fe montañera, marcando un mentís a la estrategia del Foro de Sao Paulo y a la práctica del Grupo de Puebla, engolosinados con los recientes triunfos de la izquierda continental.

Realidades y tendencias

Algo importante de esta revocatoria en desarrollo es el mensaje que Medellín en particular y Antioquia en general, le están enviando a Colombia y al continente: el conservadurismo progresista, la derecha democrática, tienen en esta región su más firme baluarte, a pesar de los consistentes ataques del gobierno Santos para desestabilizar un entorno político y económico ejemplar para las otras regiones de la nación y contradictor a sus políticas entreguistas ante el poder del narcotráfico fariano.

Colombia mantiene su posición como primer productor de cocaína y Chile ve aumentar el tránsito de narcotráfico en su territorio, ambos países señalando al Crimen Organizado Internacional como actor de gran vigencia en Latinoamérica. El escenario con la posesión de Boric y la eventual revocatoria de Quintero, pues, es un escenario de valor geopolítico en el que Cuba, Venezuela y Nicaragua, principalmente, han desplegados sus agencias y agentes para tener una desestabilización que está logrando su cometido en Chile y está en veremos en Colombia, en donde a cuatro meses de elecciones se registran 92 masacres, 168 líderes sociales, 48 firmantes del acuerdo de paz matados y un promedio de un miembro de la fuerza pública asesinado diariamente, especialmente en Antioquia.

Si Colombia cae, todo el continente se convertirá en una plataforma de riesgo serio e inminente contra la seguridad territorial de Estados Unidos en cuyo interior, mientras tanto, hierve una turbulencia social animada por organizaciones marxistas leninistas que dicen defender el etnicismo y la ecología, entre otros temas hábilmente explotados como banderas políticas. La seguidilla de logros de la izquierda en Perú, Honduras y Chile no tiene por qué ejemplarizar un camino inexorable que nos lleve a la desgracia y el infortunio a los 46 países del subcontinente. La revocatoria de Quintero, puede animar la reorientación de esta tendencia.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Alumbrados navideños

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Recordar lo que era Medellín, hace varios años en la época de diciembre, genera nostalgia, y nos llena de tristeza. La otrora pujante ciudad la recorrí la noche de las velitas en poco tiempo, contrario a lo que ocurría antes que era lento el paso de los carros, no porque fueran muchos, sino porque apreciábamos la belleza de los alumbrados en cada casa del poblado, y a lo largo de la avenida hasta llegar a Envigado, las sedes de las empresas iluminadas, veíamos a la familia afuera conversando y a los niños evitando que se apagaran las velas. Los que estábamos recorriendo el camino en familia o con los amigos, disfrutábamos el paisaje y lo bello de la noche, y así trascurría el largo recorrido lleno de alegría en el que se percibía un ambiente de pujanza y alegría.

Con el paso de los años fue transformándose la forma de iluminar la ciudad y el río se convirtió en su epicentro, con alumbrados que evocaban la Navidad, los Reyes Magos, el pesebre, la decoración de los postes a lado y lado del río, que permitían la iluminación de este, con cambio de color y vivaces destellos que descrestaban a todos aquellos turistas que por esa época venían a la ciudad desde los municipios vecinos u otras ciudades para disfrutarlos caminando, comiendo, jugando, en fin. Ese paseo que se a través del río, y luego, en lo que es hoy el Parque del Río, era maravilloso y evocaba sentimientos alegres, girando todo alrededor de la familia y la Navidad.

Esa noche conversando en el recorrido, mirando las palmas, el centro de la ciudad, el río desde la macarena hasta la 30, la Avenida El Poblado y las casas apagadas nos fue entrando esa desazón que generan los cambios abruptos, sin sentido, que en vez de avanzar muestra un gran retroceso de ciudad y eso es lo que se sintió.

Dicen que la inversión fue grande, y así será el pago que se vendrá en la cuenta de los servicios públicos en los próximos meses del año 2022, pero no hay relación entre el valor de los alumbrados y el resultado, este mayor costo, es horrible, frente a lo que se ve en la ciudad.

De manera pues, que, si nos ponemos a mirar lo que ha ocurrido desde enero 1 de 2020 y diciembre 31 de este año, en Medellín, es decir en dos años de gobierno del alcalde, llegamos a la inevitable conclusión de que no solo han sido dos años perdidos, sino que el retroceso en la ciudad es mayor al tiempo de gobierno. Vamos por mal camino, estamos desandando el tiempo, la ciudad no es la misma, el orgullo antioqueño esta mermado, la pujanza de capa caída, las calles sucias, no se corta el césped, no se podan los jardines, el Jardín Botánico dejado al olvido, Ruta N, sin rumbo, el centro de la ciudad se convirtió en la vivienda cotidiana de los indigentes, la inseguridad crece, el buen comienzo se ve mal, EPM destrozada, llena de burocracia y mal gobierno, la triada entre educación, empresa privada y gobierno inexistente, secretarios en pugna con los ciudadanos, conflictos serios en el Concejo de la ciudad, un gobierno de Medellín, conformado con personas de otras ciudades, sin vínculos reales y sin sentido de pertenencia, en fin, el caos, esperando que no sea el principio del fin.

Afortunadamente el presidente Iván Duque intervino decididamente y evito lo que hubiera sido el descalabro social más grande en EPM, al lograr el pago del seguro y el mantenimiento del contrato con los actuales contratistas para que el proyecto hidroituango logre poner en marcha las dos primeras turbinas en junio del año entrante.

Así que, en este mes de diciembre, estamos añorando épocas pasadas, esperando que se logre rápidamente la definición de fecha y día para la votación de la revocatoria y lograr así evitar el caos total en Medellín.

Una feliz Navidad.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Lo que Cicerón diría de Pinturita

Luis Alfonso García Carmona
Por Luis Alfonso García Carmona

Inspirado en “Primera Catilinaria” escrita por Marco Tulio Cicerón (63 A. C.).

¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra paciencia, “Pinturita?

¿Cuándo nos veremos libres de tus malévolos intentos por destruir nuestra ciudad?

¿A qué extremos te arrojará tu desenfrenada codicia?

¿No te arredran ni el respeto por los valores y las tradiciones de nuestro pueblo, ni el rechazo de las gentes honradas por tus desvergonzadas prácticas al frente de la Alcaldía, ni la ruina en que estás dejando a EPM, patrimonio de los antioqueños?

¿No comprendes que tus mentiras están descubiertas y ya has caído hasta en la calumnia e injuria?

¿No ves tu conjura en contra de Medellín y del pueblo antioqueño fracasada por conocerla ya todos?

¿Imaginas que alguno de nosotros ignora lo que has hecho para engañar a todos con tu falsa independencia política para luego repartir el botín electoral entre los politiqueros de tu rosca; o, que te has dedicado a polarizar a la ciudad con el viejo truco comunista del odio de clases; o que has despreciado la calidad de los recursos humanos antioqueños para entregar el manejo de Medellín a compinches tuyos que ni siquiera la conocen: o que despilfarras el dinero de los contribuyentes para posicionar tu imagen y perseguir mediáticamente a tus opositores?

¡Oh, qué tiempos! ¡Qué costumbres! Todos, autoridades y ciudadanos, saben esto y, sin embargo, “Pinturita”, continúas en tu cargo. ¿Qué digo continúas? Hasta te atreves a seguir mintiendo sobre imaginarios acuerdos con tus víctimas, los subcontratistas de Hidroituango, mientras tus esbirros espían nuestros movimientos y nos atacan por las redes con el presupuesto de la ciudad.

¡Y nosotros, varones y mujeres fuertes, creemos satisfacer a la comunidad previniendo las consecuencias de tus perversas maquinaciones! Ha tiempo, “Pinturita”, que por mandato del pueblo soberano debiste ser despedido del cargo para el que nunca debías haber sido elegido. No faltan a la ciudadanía razones para revocar tu mandato antes de que tú y tu cuadrilla de depredadores acaben con el esfuerzo de muchas décadas. Pero faltaríamos a nuestro deber si no reclamamos una severa decisión por parte de cada medellinense.

¡Nosotros, ciudadanos de Medellín, no podemos dejar enmohecer en nuestras manos la espada que nos concede la Constitución! Ejerzamos el derecho que la Carta nos concede, o respondamos ante la sociedad y ante las futuras generaciones por nuestra inacción o falta de energía.

Has llenado la ciudad de enemigos que cumplen tus dictatoriales órdenes, mientras sigues maquinando hacer más daño, pero sin que lo adviertas, habrá, como hasta ahora, muchos ojos que miren cuanto hagas y muchos oídos que escuchen cuanto digas.

¿Olvidas, “Pinturita”, que las tinieblas de la noche no ocultan las nefandas juntas con tus caciques políticos, subalternos, contratistas, parientes y cómplices? ¿Qué todo se sabe a pesar de tus esfuerzos por ocultarlo o tergiversarlo? Cogido como estás, por todos lados, tus designios son para nosotros claros como la luz del día.

¡Oh dioses inmortales! ¿En qué ciudad vivimos que nuestros representantes en el Concejo Municipal no reaccionan? ¿Qué república tenemos en la que la Presidencia no sale a garantizar la estabilidad del suministro de energía puesto en peligro por la imprudencia del alcalde, pero sí ha entorpecido el legítimo derecho del pueblo a revocar su mandato?

No se consentirá que por un solo hombre peligre toda la ciudad y su patrimonio más preciado, EPM. ¿Negarás, acaso, que desde que llegaste al poder has instaurado una dictadura desconociendo el manejo corporativo para luego imponer una junta de bolsillo? ¿Ocultarás que irresponsablemente has puesto en peligro su solidez financiera y no has logrado ni siquiera dar estabilidad a un gerente en sus más críticas horas?

Nos has dejado en las manos de tus amigos, los vándalos, que, desde tu llegada al poder, son los dueños de la ciudad. Comerciantes honestos han visto fenecer sus negocios en los bloqueos y asonadas.

De la moral, ni hablar. Esas virtudes y tradiciones heredadas de nuestros mayores, las has sustituido por la promoción de la antinatural ideología de género, el culto a brujos y chamanes, la corrupción de los menores y el materialismo ateo y marxista.

Pero tu ambición desmedida y tus criminales intenciones serán tu perdición. Ahora pretendes destruir a quienes sólo han cumplido con su deber contractual, privándolos de la libertad de terminar su labor en Hidroituango. Para nada te importa que ello signifique un nuevo retraso en la entrega de la obra, ni un castigo financiero para EPM, ni la pérdida de centenares de empleos, ni el peligro de un apagón a nivel nacional. Tú y tus cómplices quedaréis satisfechos repartiendo la culminación de los multimillonarios contratos como si fuerais dueños del magno proyecto. ¿Te atreverás a negarlo?

Llevará cada ciudadano, escrito en la frente, su sentimiento patriótico para salvar a su ciudad y a quienes bien le han servido. Será tanto el valor y la unión de todos los buenos que al salir “Pinturita” de la Alcaldía, todo lo veréis claro, patente y castigado para siempre por la voluntad soberana del pueblo antioqueño, del cual dirían siglos después de mi paso por este mundo que “lleva el hierro entre las manos porque en el cuello le pesa”.


sábado, 30 de octubre de 2021

A otro precio

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.

Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que hace ya más de un año y tres meses, en Antioquia, diversas personas en forma individual, ciudadanos de a pie, que no ejercen la política, iniciaron, sin conocer a fondo la tramitología, un proceso de firmas para revocar al actual alcalde  de la ciudad de Medellín, quien  contra todo pronóstico, desde el inicio de su mandato, mostró la verdadera intención que no era propiamente la de administrar la ciudad y por el contrario utilizó inadecuadamente los recursos a su disposición.

Basta mencionar el caos generado en EPM, con sus cambios de junta directiva, el retiro y nombramiento de gerentes, vinculación de personajes sin conocimiento, sin méritos y sin cumplir requisitos, hasta las múltiples acciones devastadoras en el Jardín Botánico, Ruta N, las secretarías de despacho, el abandono de la ciudad y sus calles, el crecimiento desaforado de los habitantes de la calle, el fortalecimiento de su clan familiar en los despachos municipales, los contratos, los conflictos con silleteros, con la comunidad y la mala imagen que genera con sus decisiones en la banca nacional e internacional.

Todo ello hizo crecer el descontento ciudadano y los diversos movimientos que se formaron para el proceso revocatoria. Entendieron que la unidad hace la fuerza y después de varias reuniones se gestó dicho acuerdo que se denominó el Pacto por Medellín, que logro infundir fe y confianza en nuestros ciudadanos. Los líderes de esos grupos son Andrés Rodríguez, Alejandro Posada, Julio Enrique González Villa, Luis Fernando Duque, Yesenia Ramírez, Luis Alfonso García y otros hombres y mujeres que, con tesón, día a día, han mantenido viva la llama de la antioqueñidad, el respeto por los valores y principios que nos rigen y han logrado el objetivo ansiado en su primera etapa que es la recolección de firmas suficientes para que la revocatoria sea un hecho y se convoque a votación.

No han sido pocas las batallas que se han librado y ganado, entre las cuales enumero: a. El Consejo Nacional Electoral (CNE), b. el propio alcalde, c. los enemigos de la revocatoria en las calles insultando, arrebatando planillas y asustando a los recolectores, d. las bodegas que desinforman, e. el presidente, apoyando al alcalde, f. funcionarios públicos que consideran que no era necesaria la revocatoria, g. las dilaciones judiciales, h, las tutelas ganadas, en fin, todo un entramado que impedía la tarea de recolección, pero, esa fuerza arrolladora de la ciudadanía creció hasta obtener 245 mil firmas, que nos garantizan que se convoque a la votación para la revocatoria.

Faltan aún pasos importantes para lograr el máximo objetivo, pero lo que sí podemos afirmar es que hoy existe un deseo firme, intensó en los ciudadanos por avanzar en el proceso revocatorio lo que en su momento fue una mera expectativa, se trasformó en una ola fuerte, poderosa, que atrae y motiva y que con seguridad nos conducirá al triunfo.

Medellín, su gente, su civilidad y educación, ven con tristeza como en poco más de año y medio la ciudad parece un basurero, brillan por su ausencia el respeto el orden y la disciplina, extranjeros burlándose de nosotros paseando a su novia o amiga, como si fuera un animal, lo cual es inadmisible y la autoridad ahí esperando órdenes del jefe.

Se lograron las firmas, ahora invito a todos los ciudadanos de Medellín, sin importar raza, sexo, edad o condición que juntemos nuestras manos y unidos en una sola vos, vamos a las urnas y cambiemos el rumbo de Medellín, Antioquia y Colombia.

lunes, 11 de octubre de 2021

Me preguntan

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Muchas personas en la ciudad de Medellín me preguntan que quién será el candidato adecuado para ocupar la alcaldía de Medellín, en el próximo periodo de elecciones normales, año 2023, o quién sería el adecuado si se logran las firmas y se llama a elecciones para definir si se revoca el actual alcalde o no. Yo le expresé a varios, muy seguro, que, como dice el adagio popular “cada día trae su afán”, habrá que esperar a ver qué sucede en los próximos días, porque los acontecimientos nos pueden llevar rápidamente a un cambio de rumbo en Medellín, lo cual sería el escenario ideal o de lo contrario tendremos que esperar dos años más y eso sí seria el acabose: atraso, despilfarro, desempleo, cierre de empresas, caos administrativo, riesgos empresariales en Telemedellín, Jardín Botánico, EPM, ruta N, cambios constantes de los funcionarios y muchas amenazas más.

En fin, todos los sucesos nefastos que están llevando a que la ciudad no sea la tacita de plata que tanto nos orgulleció se incrementarían en ese lapso y la recuperación tardaría unos diez años, por cuanto es muy fácil y rápido destruir y muy larga la recuperación. Si no, vean ustedes lo que ocurre en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y lo que está sucediendo en Argentina y Perú, que con malos gobiernos tardarán muchas generaciones en volver por la senda correcta.

Por ello me quedé reflexionando sobre el tema y creo que es necesario que, desde ya, empecemos todos los ciudadanos a reflexionar sobre quién sería la persona adecuada, sea hombre o mujer, para dirigir a Medellín por la senda de desarrollo, la unidad y la recuperación de los valores y principios que han regido a los antioqueños durante muchos años, obviamente que en quien confiemos practique claramente esos valores.

Sin duda alguna es necesario plantear que el perfil del gobernante debe incluir que sea una persona que quiera Antioquia, que conozca sus necesidades, que entienda que su trabajo será en función del interés general y no del personal, que sea un líder que dirija la transformación social, económica y social que requiere la ciudad, que genere confianza y respetabilidad, que aglutine y no disperse, que comparta el amor y cariño por Medellín, la familia y los valores.

Creo entender que Medellín, no quiere un político de carrera para que la gobierne, si se requiere un hombre que entienda que la política tiene como fin único el mejoramiento de las condiciones de vida de quienes la habitan, sin exclusión alguna. Se requiere un gran gerente que administre con pulcritud y trasparencia los destinos de la ciudad, que crea que el orden y la disciplina es lo primero.

Pasa por mi mente el nombre de varios y valiosos profesionales que podrían ser exitosos y dirigir los destinos de la ciudad de una manera sobresaliente, porque ellos no caen en la demagogia, saben y entienden que una ciudad es pujante cuando se crean las bases suficientes para soportar el crecimiento lo cual se logra con estructura, planeación, constancia y acompañado de profesionales idóneos, conocedores de sus responsabilidades.

No me atrevo a mencionar sus nombres porque mal haría comprometiéndolos a opinar sobre este asunto. Ellos en consultas privadas podrán definir si en un momento determinado consideran viables su postulación para dirigir los destinos de la ciudad. De lo que sí estoy seguro es de que Medellín tiene que cambiar y evitar que la intromisión de personas y jefes de partidos políticos ajenos a la ciudad impongan los gobernantes.

Medellín, se dirige por ciudadanos que la quieran, la respeten y conserven sus tradiciones. No se les olvide que si Medellín cae en garras del populismo. por ahí mismo se va el resto del país.

domingo, 29 de agosto de 2021

Algunas veces

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

“Sentimos soledad estando acompañados”, es una frase que hace parte de una bella canción de Juan Manuel Serrat
, que para mí es un poema que describe momentos de la vida de cualquiera de nosotros. Y utilizando la frase de esa bella melodía, siento que Medellín, capital de Antioquia, está pasando por un momento de soledad, en la que las personas deambulamos por las calles, viendo que lo que construimos durante años y años de trabajo decente, serio, organizado, está pasando al olvido, que la pujanza pasó y los momentos de prosperidad se perdieron en solo veinte meses de un gobierno que da grima. Más de tres y medio millones de personas observamos y percibimos el deterioro de nuestra bella ciudad; la ausencia de sentido de pertenencia, que es el primer factor que permite hacer las cosas bien, está ausente y personas ajenas a nuestra tierra, que nacieron y han vivido por fuera de ella, nos dirigen no solo en la cabeza, sino en casi todas las dependencias, y eso por si solo no es malo pero, sí desconcierta su desconocimiento de la función que desempeñan, su forma de relacionarse con los trabajadores, con la ciudad y el aislamiento en que se encuentran. Son autistas que escuchan una sola voz, la del jefe, que en su mente febril, lleva la ciudad al caos, al conflicto y a la confrontación.

Siempre he creído que la concertación, es la forma adecuada de superar los conflictos, de llegar a consensos para crecer, construir y desarrollar todo tipo de proyectos que busquen el bien común y el mejoramiento de las comunidades; pero, aquí en Medellín, lamentablemente no veo nada de eso, cada acción es contraria a lo que se espera, es realmente un verdadero contrasentido que aquellos ideales con los que se llegó al poder desaparezcan uno a uno sin pestañear y muchos de los que lo acompañaron en esas lides lo han ido dejando a un lado porque los tiene desengañados, y no entienden qué pasó.

Sí, es verdad, gobernar es un arte, es difícil, pero cuando se hace con objetivos claros, planeación, ética y responsabilidad social las cosas que salen mal, se corrigen rápidamente, la gente percibe el deseo de acertar y mejorar, y por ello apoyan a pesar de los errores; pero, cuando tenemos ausencia de criterio para gobernar el desastre es inminente y para allá vamos, porque veo con preocupación que se están haciendo acuerdos con candidatos ajenos a Antioquia para continuar al mando de la ciudad en próximas elecciones.

Cada día surgen nuevas problemáticas que afortunadamente le van dando fuerza al proceso revocatorio del alcalde, el cual debe prosperar para dar mensajes claros y contundentes a los colombianos de que si una administración no funciona y/o actúa en contravía del objetivo general, debe terminar, para corregir rápidamente antes del colapso, el camino histórico, serio y bien logrado que en el caso de Medellín ha funcionado y funciona; esa triada de empresa, educación y gobierno ha dado resultados palpables para la ciudad y es demostrable porque el nivel de vida del pueblo antioqueño es bueno y compite hoy con Barranquilla, ciudad que prospera por que sus gobernantes tienen claro el Norte.

La revocatoria, es para unir esfuerzos, juntos los ciudadanos somos mejores, merecemos lo que nos está sucediendo, porque votamos así, las mayorías ganaron, pero, cuando cambian las circunstancias se debe actuar y corregir, ese es el deber ser y por ello terminar anticipadamente con ese mandato es un imperativo social y moral, no se puede detener ese proceso.

No pueden seguir sucediendo acontecimientos como lo que ocurrió el fin de semana pasado, cuando el símbolo de Antioquia, los silleteros, fueron humillados y maltratados por decisiones de los funcionarios de la alcaldía; qué tristeza sentimos los antioqueños al ver las escenas que en video mostraron, que son verdaderas y no inventos de la oposición… les impidieron entrar al estadio, no les dieron el transporte para las silletas, ni alimentos; qué horrible fue ver esas escenas. Por ello se están efectuando actos de desagravio general, porque estos hombres son el ejemplo de trabajo, pujanza del campesino antioqueño, que hoy continua aportando desde flores, hasta los productos alimenticios que nos permiten vivir.

Con Antioquia y con Medellín, no se juega, actuemos con base en las normas legales que nos permiten decidir nuestro futuro y por ello, mantengamos la fuerza, la cohesión ciudadana, sigamos uniendo esfuerzos para lograr el resultado final de revocar el alcalde y enseñarle a Colombia y al mundo que lo que suceda en Antioquia, sirve de ejemplo a los demás. Ni un paso atrás, siempre adelante, juntos venceremos. Siempre sintámonos acompañados, somos uno solo, Medellín y Antioquia.

lunes, 26 de abril de 2021

Pesadilla

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Es lo que vivimos en Medellín. Creemos que no es realidad y lamentablemente sí lo es, nos despabilamos y no lo creemos, nos pellizcamos tratando de despertar y al hacerlo nos damos cuenta de que no es un sueño y nos enfrentamos a la verdad, que sí está sucediendo. Es que perdimos el rumbo en nuestra ciudad, porque el hombre que elegimos como alcalde mintió, engañó a sus propios electores y ha venido demostrando día a día que tiene un objetivo diferente al que enunció en su campaña, no busca el interés general de la ciudad y sus habitantes, sino que tiene un interés oculto previamente concebido que nos llevará al caos y al desorden.

Volver a enumerar uno a uno los hechos que demuestran el desastre, creo que no vale la pena, basta decir que no respeta al sector empresarial antioqueño, que lo demerita, que los y nos cataloga de ladrones, corruptos, y por ende olvida la historia y a los miles de trabajadores que han pasado por esas empresas y lograron vivir bien, obtener oportunidades para establecer una familia, y así consolidar un patrimonio con vivienda, recreación, salud y oportunidades iguales para todos.

Ningún antioqueño puede decir que su creatividad, fue o ha sido coartada en el tiempo por los gobiernos que precedieron a este alcalde, y el que lo diga miente. Los ciudadanos de Medellín son creativos, nobles, trabajadores, innovadores y futuristas, porque creen y tienen la convicción de que el día siguiente será mejor que el que pasó, no se amilanan ante la adversidad y esa percepción no se puede perder, aunque una persona que se alejó de la ciudad y regresa para acabar con ella lo crea posible.

Por pretender acabar y apoderarse de la empresa insignia de Antioquia, de las demás empresas grandes y pequeñas que nos pertenecen y muchas otras cosas ya conocidas, varios líderes iniciaron desde finales del año pasado la conformación de grupos que pretendían iniciar el proceso revocatorio del alcalde y a fe que lo lograron, el 4 de enero del 2021, en la mañana, juntos, unidos por el mismo objetivo, presentaron ante la sede de la Registraduría de la ciudad de Medellín, el escrito en el que explicaban los fundamentos de la solicitud de revocatoria.

Una vez verificada la petición por el CNE, se citó a la respectiva audiencia pública, en la cual no dejaron participar a todos los que se inscribieron, pero se conocieron las razones de las partes, tanto del señor alcalde como del grupo promotor de la revocatoria. Allí empezó la dilación, la nefasta actuación en contra de la Constitución, de los derechos de los ciudadanos que pone en tela de juicio a esta institución nacional, que por todos los medios posibles pretende dilatar la entrega de formularios para las firmas y impidiendo continuar con el proceso revocatorio, con lo cual estos señores están incurriendo en graves faltas que debería conllevar a su destitución, por que no cumplen con las reglas, las leyes y menos la Constitución. Fuera con ellos.

Lo más terrible ocurrió el jueves pasado cuando, no sé con certeza a qué horas, se presentó un documento en la sede de la Registraduría de Medellín, aparentemente firmado por los cinco líderes de los grupos que promueven la revocatoria, en el que retiraban la petición de iniciar el proceso. No era sino una acción encaminada a desestabilizar el proceso y terminarlo. Afortunadamente, tal vez por milagro de Dios, un periodista conoció de esa información en las horas de la noche y al ver que se trataba de una falsedad, el Comité promotor presentó en conjunto un comunicado inmediato, realizó las denuncias pertinentes ante la fiscalía y convocó, en las horas de la tarde del viernes, una rueda de prensa. Obviamente se logró evitar el colapso del proceso revocatoria, pero sí queda claro que son muchos los enemigos de este y tendremos que estar atentos para defender la democracia y la Constitución.

Debe conocerse a través de videos quién presentó esa solicitud, quién la recibió y por qué en las horas de esa mañana estaban prestos a dictar una resolución terminando el proceso revocatorio.

Hay intereses en el tema revocatorio, la democracia permite ese proceso y por ende se debe respetar. Si pierde la petición de revocatoria se acepta, pero, que no utilicen la trampa para evitar la decisión en las urnas.

lunes, 8 de marzo de 2021

Medellín ya no les pertenece

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Es una frase pronunciada por el alcalde de Medellín, que se volvió motivo de discusión por su significado y aunada a otras constantes expresiones del mismo señor, ha conllevado a que casi todos los antioqueños estemos preocupados con su forma de actuar.

No es posible comprender cómo la persona que representa a la ciudad, su historia, sus costumbres, su tradición política y forma de gobernar, sea el encargado de menospreciar y devaluar los principios que nos han regido por años, y diría casi desde su fundación, que se convirtió en una forma de hablar, pensar y actuar propia, lo cual, sin duda, representa a toda la raza antioqueña. Bien es cierto que somos una mezcla de españoles, indios, mestizos, negros, pero, al fin de cuentas somos uno, antioqueños que nos hemos distinguido como ciudadanos emprendedores, pujantes, indómitos, leales, familiares y que en la adversidad defienden los valores y principios que nos rigen. Como dicen, el antioqueño, “se conoce por el caminado”; raza luchadora, religiosa pero no fanática, que se hace respetar y a quien se manifiesta contra ella, se le hace a un lado utilizando las buenas maneras, las leyes y por ese camino de la legalidad se enfoca “lanza en ristre” a defender su institucionalidad.

No entiendo por qué nuestro alcalde considera que todo lo de Medellín es malo, que hay que cambiarlo, destrozarlo, y para ello, se vale de personas de otras regiones, de empresas que no tienen su domicilio en la ciudad y que recogen todo el camino de trabajo y efectividad que hasta el momento han logrado. Sus decisiones, en vez de apoyar lo local, están obligando a que salgan del mercado, generando desempleo y obviamente incertidumbre empresarial.

Por qué atacar el empresarismo antioqueño, si son los que dan trabajo, estabilidad, seguridad social, generan grandes beneficios a sus trabajadores, más que los que el mismo municipio otorga, pagan impuestos y se reinventan en las crisis. Todo ello conlleva a no entender ese ataque permanente y constante contra quienes sostienen la ciudad.

Parece que al alcalde no le inculcaron el amar a Antioquia, a Medellín, que a la mayoría de los antioqueños si lo hicieron nuestros padres, y a estos los suyos, y así sucesivamente, de generación en generación. O se le olvido en el camino, al irse a vivir a Bogotá y al regresar vino con el desamor que se siente allá, donde no hay sentido de pertenencia y todo da igual. En Antioquia y Medellín, existe sentido de pertenencia, sabemos qué es lo bueno y qué es lo malo, tenemos la  llamada malicia indígena y percibimos claramente que el rumbo que llevamos no es el adecuado.

En los años que llevamos eligiendo alcaldes popularmente, hemos tenido gobiernos más buenos que malos, gobernantes serios, que han respetado y trabajado por el mejoramiento de la ciudad y sus habitantes. Se han cometido errores, pero estos se corrigen rápidamente, nunca esperamos que ese ciclo de desarrollo y bienestar que traíamos se interrumpiría con el actual alcalde.

No se puede afirmar con certeza a quién o a quiénes realmente representa, se especula que a la izquierda, que a César Gaviria, que a Petro, pero eso no se sabe, y por ende es oscuro, y si es verdaderamente independiente o no, es un misterio para mí.

Medellín, sí nos pertenece y ahora nos quedan tres caminos para que la ciudad retome su rumbo. El primero de ellos es que por fin el CNE desista de dilatar y poner trabas al proceso revocatorio y para lograr avanzar en la recolección de firmas y consecuentemente llegar a la votación. El segundo, de no prosperar la anterior, sería esperar un cambio de actitud del alcalde, quien es inteligente –no se puede desconocer– y podría retomar a la concertación y respeto por la ciudad. Y la tercera es esperar el término de su mandato, pero serian dos años y nueve meses largos, eternos, y quién sabe en qué estado termine la ciudad y el grado de polarización en que terminemos sus habitantes de la ciudad.

Medellín, sí nos pertenece

domingo, 31 de enero de 2021

Audiencia pública y otras consideraciones

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Desde inicios del año 2021, hemos visto como muchas ciudades y municipios del país están optando por utilizar la revocatoria del mandato para destituir a los alcaldes, mediante nuevas elecciones, cumpliendo eso sí con una serie de requisitos previos que se deben lograr antes de llegar a las urnas.

Un de ellos, no estaba previsto en la norma y llegó como traído de los cabellos. El 16 de diciembre de 2020, el Consejo Nacional Electoral (CNE), mediante resolución, consideró necesario, para dar cumplimiento a una decisión de la Corte Suprema, convocar a una audiencia pública para que los promotores de la revocatoria, uno o más y el alcalde correspondiente, con sus funcionarios, pudieran, frente a frente, mostrar los argumentos en pro de la revocatoria y los argumentos de defensa de la gestión.

Así fue como en la ciudad de Medellín, donde se pretende revocar al alcalde, se citó por parte del CNE, a la audiencia pública y se emitieron una serie de requisitos para la diligencia. En un principio se fijó un tiempo para las partes y para los otros participantes, al principio 10 minutos y luego 3 minutos, lo cual era grave, pero se aceptó esa condición y se prepararon con antelación para la presentación. Pero el día de la audiencia, cuando todos estaban listos, la Honorable Magistrada que dirigía la sesión, cambió de un golpe todo lo acordado con antelación impidiendo el ejercicio democrático y actuando en contra de la ley, ya que esta determina que la “audiencia pública es concebida como una de las acciones necesarias para inducir a los ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil en la formulación, ejecución y control de la evaluación de la gestión pública”.

Sin duda alguna se incurrió en una grave vulneración al derecho de los ciudadanos, convirtiéndose ese acto en un remedo de participación ciudadana, y en falta de transparencia por parte de los magistrados. No hay derecho a impedir de tajo la expresión en una audiencia pública. ¿A qué le tenían miedo?, posiblemente a los argumentos que visualizaban las falencias de la administración municipal y que conllevaría al final a que los ciudadanos se motiven a votar por la revocatoria.

La audiencia pública, el invento del CNE para cumplir una orden, fuera de escuchar a las partes no tiene ninguna incidencia y es bueno que lo entendamos; nadie puede salir a dilatar o demorar la entrega de formularios, fue un simple trámite en el arduo trabajo de la revocatoria.

La revocatoria se inició como un movimiento ciudadano lejano a las casas políticas de Medellín. Los jefes de los partidos han emitido su opinión, a unos les parece que no es adecuado el proceso en estos momentos, otros se abstienen y otros más esperaran el desarrollo de los acontecimientos, pero debe quedar claro que entre los que hacen parte del pacto por Medellín, no están los partidos políticos, sino hombres y mujeres que creen que el rumbo tomado por la administración causa graves problemas a la ciudad.

Vale la pena resaltar que los partidos que apoyaron al alcalde para su elección, sí trabajan para apoyarlo, mientras los demás partidos tradicionales han creído que el silencio les favorece. Pienso lo contrario, mientras los otros trabajan ellos perderán presencia en la opinión pública y no es hora de pasar de agache.

También he oído conceptos de políticos que consideran que no es oportuno iniciar procesos revocatorios en plena pandemia, que las prioridades son otras, pero se les olvida que, si fuera para ellos, sí valdría la pena hacer campaña, conseguir firmas y votar. Como no contamos con ellos ya se están quejando y como niños consideran que revocar no es necesario.

Es extraño que se demerite la figura de la revocatoria que está prevista desde la constitución del 91, como una nueva posibilidad de la democracia participativa. Hasta este año era muy valiosa, pero ya la irán a modificar porque los ciudadanos no comen cuento, con seguridad será objeto de reforma.

Por último, vale la pena reflexionar sobre el porqué de la baja calificación que tiene hoy el alcalde después de la última encuesta en la que está apenas en el 52% de favorabilidad. Esto no le ocurría a ningún alcalde de Medellín en los últimos 20 años y la causa es porque se están dando cuenta de que él no gobierna para la ciudad, sino que busca otros objetivos políticos.

Revocar es consecuencia de la ley, pero hoy es una necesidad ciudadana, que va creciendo en ese descontento como la espuma.

Recordemos que ni las triquiñuelas del CNE impedirán que los formularios sean entregados y se obtengan las ansiadas 92 mil o más firmas.

lunes, 18 de enero de 2021

Decisiones

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Desde pequeños a todos nos enseñan en el hogar y en el colegio a tener herramientas para ir aprendiendo en el trascurso de la vida a tomar decisiones que obviamente van de menos a más y que, en la medida de las circunstancias, pueden tener consecuencias positivas o negativas, las cuales además de afectar a la persona que las toma, pueden, en otras circunstancias, incidir en la vida de toda una comunidad de una manera negativa, como sucede actualmente.

En Colombia, en estos momentos estamos viviendo unas circunstancias especiales con relación al mandato que ejercen actualmente los alcaldes y gobernadores de nuestro país, tanto los de las grandes capitales como las alcaldías de pequeñas ciudades, en donde las decisiones del año 2019 que se tomaron en forma racional, pasado apenas un año, han cambiado radicalmente, por diversos motivos. Los ciudadanos quieren revocar ese mandato, se han dado cuenta de que entre lo que decidieron en su momento y la realidad actual hay abismales diferencias, no se cumplieron los sueños, los programas y las promesas fueron olvidadas, los planes de gobierno simplemente se cambiaron, los independientes no resultaron serlo y los otros, que representaron posiciones políticas de izquierda o de derecha, no estaban preparados para gobernar.

Me dirán algunos que la causa de todo ese incumplimiento de los compromisos adquiridos es por causa de la crisis originada por el virus del covid-19, pero la realidad es que no. No se puede garantizar que en el periodo de gobierno que le corresponda al elegido todo sea color de rosa, por el contrario, uno se debe preparar para gobernar en tiempo de crisis, porque el talante, la responsabilidad, la creatividad y la honestidad, deben estar siempre presentes en todas las circunstancias sean estas positivas o negativas. Lo que vemos hoy en los gobernantes es que parece que están en un circo, dando espectáculo diariamente, controvirtiendo todo, en conflicto con la comunidad y gobernando por Twitter; así no se genera respeto hacia la comunidad, ni él mismo se gana el reconocimiento. Se requiere trabajar para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y estabilizar las ciudades con decisiones reposadas, analizadas y de largo plazo.

Por tales circunstancias los ciudadanos están hastiados, no creen en nada, no hay gobierno, solo conflicto, no se actúa con serenidad, se burlan por las redes de los que opinan diferente, es pues un caos el que vivimos.

Por todo ello, en buena hora tenemos una democracia participativa, en la que en todo momento el ciudadano continua analizando, pensando y actuando, que además, fundamentada en la Constitución del 91, donde se constituyó la figura de la revocatoria del mandato una ves cumplido el primer año de gobierno, permite, previo cumplimiento de requisitos ya conocidos en las redes sociales, iniciar los procesos revocatorios de los mandatarios elegidos popularmente, eso sí permitiendo el derecho a la defensa o a la réplica en audiencia pública y luego sometida a votación.

Los procesos revocatorios más sonados son los de Bogotá, Cali, Medellín, Cúcuta y Cartagena, pero están en camino otros 28 más, lo que indica que haber consagrado esta figura en la Constitución fue un acierto, evita que el que viene realizando una mala gestión se mantenga en el cargo hasta el fin de su mandato.

En Medellín, ese proceso está en marcha y el 25 de este mes de enero se dará, mediante la virtualidad, la audiencia pública en las que se darán a conocer las razones para solicitar la revocatoria y el alcalde o su delegado podrá defenderse. Luego se entregarán los formularios para que los ciudadanos en las urnas tomen la decisión de revocar o no y para ello, se requieren 92.000 firmas válidas. Creo que con las decisiones diarias que toma el alcalde, la falta de criterio, el perjuicio para la ciudad, los motivos que se aducen que ya pasan de los 50, está favoreciendo el crecimiento del descontento ciudadano y por consiguiente estamos próximos a demostrar que requerimos ciudadanos y gobernantes idóneos para desempeñar el cargo y representar dignamente a la sociedad antioqueña, que tiene tradición, principios y valores, y defiende la institucionalidad y la gobernabilidad. A las urnas.