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martes, 21 de julio de 2026

La Patria Milagro es imposible sin autonomía territorial

Félix Alfázar González Mira
Félix Alfázar González Mira

“Sin Antioquia es imposible la Patria Milagro”, decía el presidente De la Espriella durante el desfile del 20 de julio en Medellín. Posteriormente, en el Túnel del Toyo, resaltó el talante del pueblo antioqueño.

En 1863, Antioquia pasó de ser “la provincia más atrasada del reino” a convertirse en la más adelantada, como premonitoriamente lo había asegurado setenta años antes el oidor Mon y Velarde. Sin embargo, él no podía prever que sería el arreglo institucional el verdadero responsable de ese salto en el desarrollo, y no únicamente la riqueza de sus tierras o el espíritu luchador del montañero. Fue necesaria la concurrencia de lo material —la riqueza de sus recursos y sus vertientes— con lo inmaterial: el tesón, la capacidad emprendedora y el espíritu indomable de esta tierra.

También fue decisiva la Constitución Radical de Rionegro de 1863, cuyas posibilidades Antioquia, por encima de los demás Estados Soberanos, supo aprovechar para potenciar sus capacidades de desarrollo. No se enredó en conflictos internos, no se desgastó en disputas con el gobierno central, no se distrajo en asuntos menores ni consumió sus energías en lo cotidiano. Por el contrario, con la plena autonomía política, administrativa y fiscal que le otorgaba la Constitución, transformó la educación desde la enseñanza primaria hasta los talleres de artes y oficios; creó la primera Escuela de Minas de América Latina; fortaleció la Universidad de Antioquia y las facultades de Medicina y Derecho; construyó caminos y puentes para impulsar la competitividad; emprendió el histórico Camino de Occidente con el Puente de José María Villa sobre el río Cauca con el propósito de llegar al mar de Urabá; y consolidó la mayor epopeya de expansión territorial conocida en el país: la colonización antioqueña del Viejo Caldas, el norte del Valle y el Tolima.

Bastaron los 23 años de vigencia de aquella Constitución para que Antioquia tomara la delantera en el desarrollo nacional. Y la explicación es clara: gozaba de una autonomía integral. Política, porque elegía a sus gobernantes; fiscal, porque los estados soberanos administraban cerca del 46 % de los recursos públicos; y administrativa, porque podían decidir libremente en qué sectores y territorios invertir para promover el desarrollo regional y local.

Hoy, en contraste, los territorios apenas administran el 14 % de los recursos públicos, mientras el centralismo concentra el 86 % restante.

Desde Antioquia vuelve a escucharse el grito de la autonomía; el grito de la libertad; el grito de la montaña para toda la llanura colombiana; el grito emancipador de las regiones; el grito del desarrollo, de la prosperidad, de la seguridad y de la paz. Es el llamado al poder autonómico de todas las localidades y regiones de la patria, representado en la propuesta del gobernador Andrés Julián Rendón de impulsar un referendo fiscal, respaldado por los diputados de Colombia. La iniciativa busca que el impuesto sobre la renta y el impuesto al patrimonio se recauden en los departamentos, transformándose en un nuevo sistema general de participaciones territorial, con capacidad para consolidarse en arreglos de hacienda pública con la nación durante los próximos cinco años.

Esa es, a mi juicio, la verdadera garantía para avanzar hacia la “Patria Milagro”. La descentralización autonómica fortalece el crecimiento económico, profundiza la madurez democrática, amplía la participación ciudadana, empodera a las comunidades, facilita el control social sobre los recursos públicos y hace realidad el propósito de la Constitución de 1991: consolidar un verdadero Estado social de derecho.

Es darle oportunidad a la constitución de rescatar su espíritu primigenio: haber sido el gran acuerdo de la sociedad colombiana para superar violencias y avanzar hacia estadios superiores de desarrollo, y la descentralización autonómica es de los pilares fundamentales para alcanzar esos propósitos hoy visualizados en "La Patria Milagro".

jueves, 25 de julio de 2024

La seguridad: valor democrático

Félix Alfazar González Mira
Félix Alfazar González Mira

El concepto de seguridad ha evolucionado desde la protección física frente a amenazas externas e internas, como invasiones y delincuencia, hasta incluir aspectos económicos, sociales y ambientales. En estados democráticos, también abarca la protección de los derechos humanos y las libertades civiles, garantizando que el poder del Estado no se utilice arbitrariamente. La relación entre democracia y seguridad es intrínseca, ya que asegura el ejercicio de derechos y fortalece la democracia misma. En este contexto, es fundamental para el desarrollo y estabilidad de la sociedad, y debe ser integral, abordando tanto amenazas tradicionales como nuevas, como el crimen organizado, la corrupción, el terrorismo, las amenazas cibernéticas y el cambio climático.

Durante su gestión como alcalde de Medellín, el Dr. Álvaro Uribe Vélez creó el Fondo Metropolitano de Seguridad, conocido como "Metroseguridad", financiado mediante una sobretasa a la telefonía fija de los 10 municipios que conforman el Valle de Aburrá. Esta medida fue implementada a través del acuerdo municipal 025 de 1982, que lo autorizó para tal propósito.

Recordemos que en esa época existían organismos con dudosa institucionalidad y legalidad que ofrecían servicios de seguridad a la ciudadanía desde el ámbito civil. Un ejemplo de ello es el Departamento de Orden Ciudadano (DOC), encargado de la vigilancia y seguridad ciudadana. Todo ello se consolidó en la institución Metroseguridad, que aún existe bajo el nombre de ESU, Empresa de Seguridad Urbana. Las iniciativas con impactos positivos en las comunidades logran sostenibilidad debido a la evidente y persistente necesidad que satisfacen.

Durante su mandato en el Gobierno nacional, y en medio de la crisis económica más grave que enfrentaba el país, se recurrió al impuesto al patrimonio para fortalecer el Plan Colombia con recursos propios. Este enfoque permitió iniciar la recuperación de territorios controlados por el terrorismo, transformando al país de un "estado fallido" en 2002 a una destacada "estrella latinoamericana" en 2010, en gran medida gracias a la Política de Seguridad Democrática.

El señor gobernador Andrés Julián Rendón, con buen juicio, con la necesidad sentida ante la ausencia total de articulación integral con el Gobierno nacional y ante el incremento permanente de actos y hechos delictivos en el territorio; ha propuesto un esfuerzo regional colectivo para asegurar recursos hacia el propósito superior de la seguridad, que garantice mayores y mejores condiciones para la inversión alentadora del empleo y el ingreso de los antioqueños. En el entendido que la seguridad es de efecto transversal que rebota sobre todos los sectores económicos, además de la convivencia ciudadana y la violencia intrafamiliar. No se comente por sabido en la nueva economía que representa el turismo en ascenso, necesario para que por todas las venas y arterias viales se inunden todos los municipios de Antioquia de nacionales y extranjeros, en su aspiración de conocer todas estas tierras arrugadas con sus historias, sus gentes y costumbres.

En ese sentido el señor gobernador requiere, en estos momentos de abandono del Gobierno nacional y de dificultades en ascenso todo el apoyo y aliento de la totalidad de la sociedad antioqueña, todos sus sectores y gremios, para avanzar en el plan de seguridad que busca fortalecer las instituciones, promover la participación ciudadana, prevenir el crimen, combatir el crimen organizado, derrotar al narcoterrorismo, proteger los derechos humanos, mejorar la seguridad cibernética, apoyar los organismos de justicia y gestionar los riesgos de manera efectiva, asegurando así un entorno seguro y democrático para todos los habitantes de Antioquia.

viernes, 12 de julio de 2024

Qué está pasando en Antioquia

Félix Alfázar González Mira

Dicen que cuando el país estaba en momentos de quiebre histórico y vientos turbulentos, el viejo López Pumarejo preguntaba, “¿qué está pasando en Antioquia?”. Parece que la historia es cíclica, repetitiva, pero con nuevos protagonistas produciendo los aconteceres que van moldeando las naciones y las regiones.

Contrasta, de modo radical como la noche al día, lo que está sucediendo con el Estado nacional en comparación con el departamento de Antioquia. El bogocentrismo, que recauda el 84% de las rentas estatales, las derrocha con voracidad de nuevo rico en burocracia innecesaria e improductiva, gastos suntuosos, nuevos ministerios, nuevas embajadas, viajes al exterior con acompañamiento sin consideraciones y muchos etcéteras; le sale al paso a la iniciativa más adelantada de las últimas décadas, construida en la región de Colombia que más puede aportar al desarrollo cierto de la periferia nacional y a esta en su conjunto. La región antioqueña, liderada en buena hora por el gobernador más legitimado de los tiempos de la elección popular establecida en la Constitución de 1991.

La historia nos enseña que durante la vigencia de la Constitución de 1863 de Los Estados Unidos de Colombia con sus nueve Estados Soberanos, el país y particularmente Antioquia dio el salto a la prosperidad al desatarse de los amarres centralistas que le permitieron crear instituciones de educación técnica, impulsar procesos que alentaron el desarrollo en materia de caminos, ferrocarril, minería, agricultura y comercio pasando de ser en el siglo XVIII “la más atrasada del reino a la más opulenta” como lo presagió Mon y Velarde.

¡Claro! La nación bajó su recaudo del 92% de las rentas estatales al 48%, el recaudo municipal pasó del 5% al 22% y el de los Estados Soberanos se incrementó del 3% al 22%. Eso es precisamente lo que Antioquia está pensando para beneficio nacional. Que Colombia pase a hacer parte del 16% del club de naciones autonómicas y federales que más aportan al producto interno bruto mundial, a la riqueza universal con el 70% de esta y sacarla de ese 84% del club de países centralistas que reproducen la pobreza aportando escasamente el 30% de la riqueza universal.

El agitador permanente que tenemos de presidente nos sale con que “este referendo propuesto lo único que construiría es más pobreza en la mayor parte de los departamentos de Colombia. Concentrar los recursos en una región es el mayor acto de egoísmo social que se puede hacer en la historia de un país…” Pero dos cosas si señala reconociéndolas: que después de 138 años de centralismo se ha construido pobreza en la mayor parte de los departamentos del país y que el aporte de Antioquia es vital para las finanzas nacionales.

Eso es lo que está pensando Antioquia de la mano de su gobernador Andrés Julián Rendón, que avancemos hacia la Autonomía fiscal de las regiones de Colombia, con rentas propias recaudadas en el territorio porque el centralismo fiscal en ejercicio desde el siglo XIX, lo que ha generado es mayor pobreza, que se reproduce décadas tras décadas en los departamentos. Y a aquellos con generación de menores rentas, se atenderán con un fondo común que contempla la idea del referendo, garantizándoles mayores recursos a los actualmente destinados por el presupuesto de la nación.

Decía el general Rafael Reyes en 1905 que el país requería, después de salir de la Guerra de los Mil Días, “menos política y más administración”, más gerencia. Eso está pensando y haciendo Antioquia. Con el recaudo del 86% de las rentas estatales, la Nación y sus mandos están en bacanales de derroche a borbotones, despilfarros nunca vistos y corrupción desbordada en todos los niveles que parecen en piñata infantil inacabable. Esa en la noche centralista, que en contraste con la alborada que surge en la región Antioqueña donde se recauda, en conjunto todos los departamentos, el 4% de las rentas; con recorte del empleo improductivo y burocrático, austeridad en el gasto, ahorro en funcionamiento, achatamiento del Estado elefantiásico que genera mayor inversión social, desvío de recursos hacia el desarrollo, generación de empleo productivo, Estado más fuerte y con mayor propensión a ocupar la totalidad de su territorio; Andrés Julián Rendón está dando ejemplo nacional de la cierta y real gerencia pública que interpreta completamente al país nacional y pone a pensar al país político e introduce el cuerpo de doctrina en el que se ha formado, para beneficio de las comunidades abandonadas y relegadas históricamente del presupuesto público, en un ejercicio de austeridad suprime 17 secretarías, adelgazando el estado burocrático innecesario e improductivo y generando 69 mil millones de ahorros para inversión.

¡Claro! A López Pumarejo hace 90 años, como ahora le asiste la razón, “El meridiano político nacional pasa por Antioquia”.

jueves, 29 de febrero de 2024

Vamos mal, ¡muy mal!

Alberto Avelino Saldarriaga Piedrahíta
Por Alberto Avelino Saldarriaga P.

Decrecimiento, pésimos indicadores de gestión, apatía, caída de la inversión, desempleo con crecimiento negativo y exponencial a muy corto plazo, desánimo, muy pobre emprendimiento por falta de confianza, quejas y más quejas.

Cabe el gracejo paisa con tintes escatológicos… “vamos de culos pa´l estanque parce”.

Nada logramos con la quejadera y no dejemos que el pesimismo se apodere de todos; hay mucho por hacer y no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista…

Este Gobierno va muy mal y se está enredando en las espuelas. Con mayor razón si violó los topes de campaña.

No bajemos la guardia y sigamos luchando cada uno en su cuento, y seguro de que llegarán tiempos mejores. Hay mucho por hacer y tenemos un país lleno de oportunidades y de gente que han logrado muchas cosas para bien de todos.

El emprendimiento en medio de la tormenta es más que meritorio y necesario.

Hagamos que retorne el optimismo; en cañadas más oscuras nos ha cogido la noche, como decía la difunta Piedad Córdoba.

Por el momento es imperioso evitar que este Gobierno corone con sus tres propuestas; salud, pensiones y laboral, con las cuales Petro se llenaría de billete para repartir mermelada y perpetuarse en el poder.

Hagamos, por todos los medios, que el Congreso y la Corte no aprueben semejante despropósito.

Recordemos que Antioquia, así como un buen toro de lidia, ¡se crece con el castigo! No la podemos dejar caer.

¡Mucho menos el autoexilio, peor que la pena de muerte!

Desenfundemos el “hacha de mis mayores” cuanto antes, es mi modesto mensaje para no perder el optimismo.

A pesar de que la democracia está amenazada ¡no permitiremos el raponazo!

miércoles, 31 de enero de 2024

De cara la porvenir: obras y más obras

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Cuando hablamos de Antioquia, hablamos de un todo que contiene al Valle de Aburrá y a su capital Medellín, es decir, 125 municipios, incluido el Distrito Capital, ubicados en 9 subregiones, donde estamos en mora de visibilizar a sus casi 307 corregimientos y a sus casi 4.643 veredas, unidades político-administrativas que constituyen nuestro amplio espectro rural.

Para lograr consolidar una democracia justa, equitativa e inclusiva, con oportunidades y bienestar para los cerca de 6 millones de habitantes, no solo es necesario tener control de la totalidad del territorio, 63.612 Km2 y tener un horizonte común. Recordemos la Visión Antioquia 2020 que rezaba: “En el año 2020 Antioquia será la mejor esquina de América, justa, pacífica, educada, pujante y en armonía con la naturaleza” y la actual visión postulada dentro de la Agenda 2040 que dice: “Antioquia corazón verde de América. Equitativa, educada, competitiva, sostenible, multicultural y en paz”.

Bellos deseos que deben ser concretados, de modo que no nos vaya a quedar, de nuevo, grande la grandeza.

Fuera de una férrea voluntad política y cívica, es necesario dotar al territorio de las infraestructuras adecuadas para que los derechos y los deberes de los ciudadanos cuenten con los escenarios de todo tipo propicios para su interacción con los otros ciudadanos y con el Estado.

Veamos algunas de las acciones normales que deben realizarse y algunas otras por emprender:

Es necesario mantener en condiciones dignas las sedes educativas, de salud, de justicia, de prestación de los variados servicios a los cuales tienen derecho los ciudadanos, con el fin de facilitar los trámites y compromisos que les ayuden a alcanzar su bienestar, es decir, se requiere un Programa permanente de mantenimiento preventivo y correctivo de las infraestructuras existentes.

Es necesario garantizar la cobertura del 100% de los servicios que se deben ofrecer a los ciudadanos, y para esto es necesario construir y dotar dignamente las infraestructuras de todo tipo faltantes.

De igual manera, establecer un Programa de terminación de obras en curso y de obras inconclusas para garantizar el adecuado uso e impacto de los recursos inicialmente invertidos y que pueden ser despilfarrados de no garantizase la culminación a satisfacción de esas obras.

Hay que terminar y entregar a satisfacción las vías 4G con sus taludes, vías pavimentadas, túneles, puentes, viaductos, señalización y obras complementarias y de ornato completamente culminadas.

Debemos terminar a Hidroituango y hacer énfasis en la construcción de vías terciarias. Es necesario garantizar que todos los antioqueños tengan acceso a energía y a agua potable, al igual que se necesita la ampliación del aeropuerto José María Córdova incluyendo la construcción de su segunda pista. Debemos construir el llamado Metro de la 80 con todas sus obras complementarias y el segundo Túnel de Oriente. Debemos superar el déficit de 400.000 viviendas que tiene el departamento para que todos los antioqueños cuenten con un hogar digno, entre las otras muchas obras, que, históricamente se han detectado, estudiado y anunciado y que hoy reposan en la memoria individual o colectiva, en los archivos de las áreas de planeación públicas y privadas y sobre todo en los bancos de proyectos de cada municipio, teniendo en cuenta el gran esfuerzo realizado en la construcción de la Agenda 2040 con su gran Banco de Proyectos.

Existen obras que por su importancia deberían ser prioritarias, como el caso de la terminación, por fin, de la doble calzada Medellín - Bogotá, obra que debe ser rediseñada en aquellos puntos cuya geología ha demostrado a la saciedad que por esos sitios es imposible garantizar estabilidad del terreno.

La terminación, un siglo de estos, de la carretera Medellín - Quibdó.

La reconstrucción de la infraestructura férrea, el manejo integral de ríos y quebradas, la recuperación de nuestro territorio costero afectado por la erosión, la determinación de estrategias para el depósito de los residuos sólidos, entre otros muchos proyectos y obras por precisar.

Un llamado a los nuevos gobernantes a trabajar unidos y en acuerdo con el gobierno nacional, para que los recursos, siempre escasos, no nos sean esquivos y la pulcritud en su manejo y disposición sean una constante.

Nota: mucho cuidado con las iniciativas y discusiones ligeras y poco fundamentadas que hoy se abren paso con respecto a una posible autonomía fiscal de los departamentos.

Una invitación a los gobernadores para que, haciendo un ejercicio de empatía y de solidaridad, se pongan por ejemplo en los zapatos del gobernador del Guainía, o del Amazonas, o del Chocó, por poner solo estos ejemplos, a ver como perciben, dimensionan e instrumentan esta iniciativa.

Una cosa es ser gobernador de Antioquia, Cundinamarca o el Valle del Cauca y otra cosa es la realidad de los otros 31 departamentos.

La autonomía fiscal debe ser parte de una verdadera reforma tributaria integral para el país, donde aspectos como la descentralización y la federalización sean estudiadas a fondo y tenidas en cuenta a partir del conocimiento y de las realidades de nuestro país.

Inquietud: es claro que todos los países tienen sus particularidades, pero es difícil entender que en medio de la voracidad de los incendios forestales que arrasan a Colombia, no se oiga lo mismo en los países vecinos. ¿Es acaso que Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador y Panamá, que son nuestros países limítrofes continentales no padecen el cambio climático, o el fenómeno del niño?

Claro que las geografías son semejantes pero distintas, en el entendido que en el caso de Colombia la geografía de la corrupción hace de las suyas.

¿Quién responderá por la cantidad de equipos que no están al servicio de esta tragedia por falta de mantenimiento, aun existiendo los recursos como dicen las investigaciones periodísticas?

Aquí no debe quedar títere con cabeza. Si este fuera un país serio, que lamentablemente no lo es, desde el presidente, pasando por ministros, hasta el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) deberían ir pasando sus respectivas cartas de renuncia, pero aquí el concepto de responsabilidad se diluye ante una ciudadanía inexistente.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Petro vs. Antioquia

María Cristina Isaza

Hoy es la hora de las regiones y de promover la acción cívica

Por: María Cristina Isaza

Es innegable la animadversión del Gobierno de Gustavo Petro por el departamento de Antioquia. Ad portas de nuevas administraciones locales, que nos dan esperanza a los paisas, es importante que nuestros nuevos mandatarios locales trabajen en “llave” y que en esta articulación también se integre con éxito a la acción cívica, para que unidos, ciudadanía y políticos locales, podamos ajustar las velas al viento que sopla en contra, desde el Gobierno nacional y para pensar y ejecutar los pasos que lleven a Antioquia a consolidarse como “La mejor esquina de Latinoamérica”. Antioquia tiene todo para desarrollarse exitosamente: talento, riqueza natural, cultura emprendedora. En extensión, es más grande que países como: Estonia, Dinamarca, Suiza, Países Bajos, Bélgica, Singapur, Taiwán. ¡Somos costeños! Antioquia es el tercer departamento de Colombia con mayor extensión de costa, después de Chocó y La Guajira. Además es el segundo departamento que más aporta al PIB de Colombia (más de un 15% del total). Sin embargo, contrastamos con otra realidad, que el centralismo no ha ayudado a resolver: de los 125 municipios que conforman nuestro departamento, más de 100, pertenecen a las categorías 5 y 6, es decir, los más pobres.

Los antioqueños debemos apropiarnos de nuestra región y tomar las riendas de nuestro destino, a pesar de Petro.

A continuación, enumero 10 puntos que considero claves, para logarlo:

1. No pisarnos las mangueras: en nuestra Antioquia, grande y próspera, hay espacio para todo tipo de industrias, empresas, proyectos productivos y para el desarrollo exitoso de todos los sectores: turismo, cultural y creativo, minero – energético, manufacturas, agroindustria, ganadería, servicios, industria, etc. Por esta razón, no hay que “demonizar” sectores. Un ejemplo fue lo sucedido con Quebradona, un proyecto con los más altos estándares de la minería mundial que fue estigmatizado inicialmente por otros empresarios y propietarios de tierra en la región, siendo un proyecto que traería prosperidad, riqueza y desarrollo a los habitantes de Jericó. Hoy padecemos un Gobierno nacional, que hace lo propio y va marcatizando los diferentes sectores productivos y empresas (esta semana, el turno fue para Van Camp´s). Ser conscientes y solidarios, empieza por dar la bienvenida a la prosperidad, para que la gente salga de la pobreza.

2. Hacer oposición inteligente: que responda ordenada y estratégicamente a los ataques provenientes del Gobierno nacional. La batería de acciones incluye: gestiones cívicas, jurídicas y de comunicación, las cuales deben ser coordinadas y pensadas.

3. Estar unidos: empresarios de diferentes tamaños y sectores, gremios, academia, medios de comunicación, líderes de opinión, intelectuales, políticos y sociedad (mediante sus organizaciones cívicas, culturales, fundaciones), etc., debemos unirnos y apoyarnos, principalmente, cuando el Gobierno nacional lanza ataques injustificados hacia cualquier entidad/persona.

4. Prospectiva: debe primar la visión a largo plazo de nuestro departamento, soñarnos la Antioquia que queremos e irla construyendo para hacerla realidad. Planes como Antioquia 2040, con polos de desarrollo en las diferentes regiones del departamento, el impulso de mega obras como ferrocarril, PTI (Puente Terrestre Interoceánico), navegabilidad de ríos Magdalena y Atrato, puertos, aeropuertos, parques industriales, interconexión vial, disposición de basuras (waste to energy), etc., necesitan de nuestra determinación y de la búsqueda de inversionistas y aliados estratégicos, nacionales e internacionales, que cooperen con nosotros. Créditos mediante el IDEA (como lo ha propuesto AJR) y hacer uso de obras por impuestos.

5. Promover autonomía regional: es imperativo respaldar al gobernador entrante, doctor Andrés Julián Rendón, en la promoción y ejecución, con éxito, del referendo por la autonomía de las regiones, que le devolvería la autonomía fiscal a Antioquia. Hoy, de 30 billones que aporta el departamento, solo recibe 5 de vuelta. De lograrse la autonomía fiscal, recibiría 14 billones aproximadamente.

También apoyar el acto legislativo que se impulsará desde el Congreso, que busca dar mayor independencia a los departamentos, para que no estén sujetos a un centralismo asfixiante y que no ha sido eficaz para llevar prosperidad a todas las regiones, de un país tan grande y diverso, como lo es Colombia.

6. Tener departamentos aliados: para sacar adelante proyectos que beneficien a diferentes territorios de Colombia y que podamos trabajar conjuntamente, por ejemplo: trabajar de la mano con el departamento de Chocó el PTI y la navegabilidad del Atrato. Trabajar en planes conjuntos de seguridad con el departamento de Córdoba. Crear una gran universidad de ciencias agrícolas y ambientales en el Magdalena Medio donde confluyen los departamentos de Caldas, Tolima, Antioquia, Boyacá y Santander y un proyecto para devolver navegabilidad al río Magdalena (Fernando Correa). Hacer la gran red cultural “promotora paisa “con los departamentos de Quindío, Risaralda y Caldas.

Además, para promover el referendo de autonomía regional.

7. Implementar en nuestro ADN la innovación: Medellín hoy cuenta con un gran auge turístico y recibe miles de nómadas digitales, además, como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación, debe promover la innovación como un eje transversal para la solución de todo tipo de retos. Otro objetivo es consolidar a Medellín como ciudad inteligente (Smart City), que brinda oportunidades y una gran calidad de vida a sus habitantes. Medellín debe ser mentora de los municipios de Antioquia para recorrer este camino. Con innovación, abarataremos costos, dispararemos productividad, impulsaremos el desarrollo, seremos más atractivos, incrementaremos PIB, tendremos menos corrupción y burocracia. Esto nos dará mayor autonomía y nos fortalecerá.

Pd: ¿Cómo innovamos para agilizar la resolución de conflictos, pleitos judiciales? Las sociedades más prósperas, son las que tienen sistemas de solución de conflictos más eficientes.

8. Mejorar educación: una sociedad educada en pensamiento crítico, análisis y comprensión lectora, responsabilidad, finanzas personales, valores morales positivos, y en la que además se eduque en las carreras pertinentes y con oferta de oportunidades, más difícilmente cae en los cantos de sirena populistas de políticos megalómanos.

En las regiones, promover carreras con enfoque territorial, para que el desarrollo lo genere la misma gente de las comunidades.

Recuperar el buen rumbo del programa Buen Comienzo, para una primera infancia feliz, nutrida y educada, en valores morales positivos, no en resentimiento.

9. Promover cultura y valores: ¿qué nos une a los paisas? Con un Gobierno que incluso ha amenazado la integridad territorial del departamento, es necesario responder a esta pregunta y promover efectivamente, principalmente entre los jóvenes, el amor por nuestra tierra, costumbres, valores e historia.

Campañas culturales similares a las exitosas “Cultura Metro” o “Quiero a Medellín”, son necesarias hoy.

Vale la pena mencionar la novela del momento, Rigo”, en la que se rescatan valores tradicionales, muy asociados a la cultura paisa, como la disciplina, responsabilidad, resiliencia, determinación, la capacidad de emprender, la creatividad, etc.

10. Fortalecer la actividad cívica: todo lo anterior se facilita si se trabaja en una profunda articulación entre las administraciones municipales, la departamental y la sociedad civil. Los grupos cívicos actúan como vasos comunicantes de doble vía que ayudan en el propósito de promover el diálogo social para que se pueda tener una visión compartida de la Antioquia que queremos.

Un conjunto de ciudadanos diversos, empoderados, con oportunidades; que entienden sus derechos, pero mejor aún, sus deberes; con conocimiento, que son escuchados y tienen herramientas para apoyar los procesos colectivos, son el mejor antídoto contra el populismo de un líder individual mesiánico.

Al promover la cooperación social, se alcanzan más fácilmente los objetivos de bienestar social que buscan los diferentes entes de la administración pública. También sirve para comunicar y articular estrategias, para ser asertivos, para encontrar redes cívicas de cooperación y apoyo, para socializar buenos programas e ideas con la comunidad. A su vez, esta comunidad independiente, hará veeduría, seguimiento, observará la actuación de los gobernantes, será crítica y denunciará.

Por lo anteriormente expuesto, creo que las administraciones, que comienzan este 1 de enero, deben encaminarse para ser muy participativas, y creo que un primer paso en esa vía sería que al exitoso Comité Empresa Estado Universidad (CUEE), le fuera agregado formalmente la “S” de sociedad civil (CUEES).

Termino este artículo, manifestando la firme convicción que tengo de que en 2026 superaremos esta mala hora y saldremos fortalecidos. ¡Feliz 2024!

lunes, 9 de octubre de 2023

¡Ojo! Mucho ojo Antioquia

Félix Alfázar González Mira
Por Félix Alfázar González Mira

Se empieza la última y definitiva etapa de consolidación de candidaturas hacia la elección de gobernadores y alcaldes en Colombia. Cruciales son las que vienen por el rumbo que puedan tomar los territorios. Definitivas son las del 29 de octubre próximo para rencauzar el país desde las regiones o avanzar por los senderos de la incertidumbre sobre nuestro sistema político. Reafirmamos en los poderes locales y regionales el respeto por nuestra democracia con todo lo que comporta o caminamos hacia un propósito estatizante de producción de bienes y servicios definitivos para la vida cotidiana de los ciudadanos. En definitiva y como decía Simón Bolívar en el Congreso de Angostura… “la forma de Gobierno que vais a adoptar debe ser para la felicidad del pueblo”. O avanzamos en la construcción del camino que nos conducirá a la miseria y el sufrimiento del pueblo. No es de poca monta lo que definiremos los colombianos de las regiones sobre la política de gobierno que tendremos en los próximos cuatro años.

Antioquia, que se crece en las tormentas, sobradamente demostrado en el transcurso de su acontecer histórico; en esta oportunidad también lo hará. Los que saben dicen que “las cometas se elevan contra el viento” y eso hará esta tierra ante los huracanes nacionales que la vienen asistiendo: intervenciones a Savia Salud, Comfenalco, Junta del Metro, cuatro megaproyectos mineros y el anuncio de cortar los recursos para terminar las vías 4G en nuestro territorio.

Tenemos, y es nuestra obligación vital, que estar en campaña política permanente con el vecino, con el del lado, el amigo, el compañero de trabajo y de estudio; en las redes sociales como que es la tribuna de expresión moderna, en los cafés, en todas nuestras manifestaciones respetuosas; ayudando en el debate a construir posiciones en defensa de nuestro departamento, de nuestro desarrollo y de nuestras instituciones. Y buscando candidaturas a la gobernación y en todos los municipios de Antioquia que interpreten lo mejor de esta comarca, que tengan claridad de propósitos, que no van a contribuir al aterrizaje de esos vientos que soplan desde el nivel nacional.

Las fortalezas, formación, la epigenética de las gentes de esta tierra, nos llevará a tomar decisiones acertadas hacia quienes son los indicados para, en la coyuntura histórica que acontece, convertirlos en los timoneles más pertinentes y adecuados para atravesar este mar proceloso que está ocasionando los huracanes del Gobierno nacional.

El Uribismo y el partido Centro Democrático es la única expresión política monolítica que, de manera respetuosa pero contundente, ha venido señalando los abismos a los que nos conduce las reformas de toda naturaleza que viene impulsando el Gobierno nacional en materias altamente sensibles para la vida cotidiana de los ciudadanos. Y no es propiamente para, como nos enseñaba el Libertador… “la felicidad del pueblo”.

Los amigos de la Autonomía Territorial nos reafirmamos en la necesidad imperiosa de profundizar en el tema autonómico que sería el contrafomeque ante los desmanes del centralismo que nos ahoga.

jueves, 5 de octubre de 2023

Entrevista con Luis Gabriel Gómez


Antonio Montoya H.
Nuestro invitado de la semana para la entrevista de El Pensamiento al Aire es el diputado Luis Gabriel Gómez, vicepresidente de la corporación y quien presidió la Comisión Cuarta en la Asamblea de Antioquia encargada de estudiar el desarrollo y crecimiento económico en Antioquia en cuanto a su productividad y competitividad, obras públicas y desarrollo agropecuario. Con él conversamos sobre cómo está el departamento y las propuestas con las que se presenta a su reelección. No dejes de verlo.

En el 2020 se vinculó a la Asamblea Departamental de Antioquia, fue delegado del Ministerio de Minas y Energía para Antioquia, Caldas, Nariño y Valle del Cauca, contralor auxiliar de Antioquia, docente universitario de la Universidad Católica de Oriente y en sus inicios profesionales fue abogado litigante. Cursó derecho en la Universidad Católica de Oriente, se especializó en derecho administrativo en el Externado de Colombia, en la Universidad de Medellín culminó su maestría de derecho procesal y logró un MBA en liderazgo empresarial en la Universidad de Cádiz.

martes, 8 de agosto de 2023

Entrevista con Pueblos Libres Unidos por Colombia

Antonio Montoya H.
Pueblos Libres Unidos por Colombia son convocados a las pantallas de El Pensamiento al Aire para presentarles la propuesta de un encuentro de la antioqueñidad que va a celebrarse este viernes, 11 de agosto, en el Parque de las Luces de la ciudad de Medellín. Sus líderes afirman que es hora de que los antioqueños se pronuncien en defensa de sus valores culturales, históricos y políticos. Lo(a) invitamos a escucharlo.

Pueblos Libres Unidos por Colombia, organización dirigida por el empresario Héctor Hoyos Vélez, es una iniciativa de empresarios antioqueños que pretende convocar a la unidad de los demás pueblos libres de Colombia en defensa de la democracia y las libertades.

jueves, 25 de mayo de 2023

Testimonio a la juventud: el Álvaro Uribe Vélez que yo conozco

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Este es mi testimonio sobre la vida que conozco de un gran hombre. Para mí, mucho más que un verdadero amigo, es un ejemplo de vida y un líder digno de seguir y luchar a su lado. Este es mi recuento de lo que encarna una persona extraordinaria, gran ser humano, virtuoso chalán, magnífico compañero de viaje, hombre de familia, patriota y estadista de inconmensurable naturaleza.

El Uribe que yo conozco es un ser honorable y cumplidor, de mente lúcida y corazón espléndido, un noble guerrero de las causas justas e incansable defensor de la libertad, el orden y la democracia. Es un hombre íntegro, honorable y de palabra. Señor y caballero, un ser humano sencillo y bondadoso. Sin duda alguna, Uribe representa la encarnación caracterizada de los valores más puros de esa inconfundible cultura honrada, laboriosa, decente, confiada, austera, franca y sincera, tan propia del campesinado antioqueño.

En su persona confluyen los valores elementales del hombre de campo y de a caballo, transformados en un gran líder que representa la integralidad del demócrata humanista y la universalidad del gran estadista reconocido mundialmente. Su condición humana, bondadosa, compasiva y crédula y su trato en extremo respetuoso, en veces convierten en fallas sus virtudes a manos de los abusos del descaro ajeno, y en ocasiones resulta siendo envidiado por la aversión propia de los colgajos del poder político, mientras lo respetan y admiran grandes líderes y comunes, a lo largo del mundo occidental.

El Uribe que yo conozco, es la viva representación humana de lo mejor que da esta tierra. Es carácter y semblanza de la ardua geografía de este hermoso trópico infernal del que deriva una gama extraordinaria de culturas, y entre ellas, está la de los antioqueños o paisas como nos denominan en las demás regiones del país.

Antioquia es un pesebre lleno de flores y selva, de montañas que tienen en sus adentros un gran un tesoro escondido, de laderas y cañadas donde el hombre, la mujer y las bestias amanecen y terminan cada jornada desafiando la fuerza de gravedad y el poder de la naturaleza. Donde sacarle un céntimo a la tierra requiere a más de fe en el creador, una inagotable devoción al trabajo y esa determinación que apodamos, “verraquera”.

Uribe representa nuestra cultura, forjada por la tenacidad de quienes hace 500 años entraron en la montaña y, a lomo de mula, poblaron estrechos valles y crestas de cordilleras en búsqueda del valor aurífero de sus arenas y vetas rocosas, que luego invirtieron en el exquisito y virtuoso cerezo que copó nuestras laderas y conquistó con su aroma el mundo entero. Oro y café, que sirvieron de cace para iniciar el desarrollo de una cultura industriosa y de un comercio sano que llevaba por garantía la palabra empeñada del arriero que cuida con su vida la encomienda. Y así es el Uribe que conozco.

En Antioquia, las familias amén de extensas, labraron su distinción sobre el valor del reconocimiento de la honorabilidad y la honradez y los dones humanos de cada individuo, que no por aquello “del metal de vos”. En Antioquia, el respeto lo da la igualdad. Allí se mira a los ojos a todo mundo, pues sus gentes crecieron entre el trato libre, franco y respetuoso, sin odios ni distinciones, que representa un espíritu de independencia que le dio a esta la tierra marcada por la austeridad y la sencillez, su prosperidad, ajena de toda discriminación económica o social.

En 1995, siendo él gobernador y yo director de Proexport – Colombia en la Florida, hablamos en mi casa de su candidatura presidencial. Aquel gobernador activo que promovía el programa batuta para que un niño que amara un instrumento musical no empuñara jamás un fusil, y que ya entonces era objetivo militar de FARC, ELN y toda suerte de organizaciones criminales, pregonaba la sana convivencia democrática dentro de la legalidad, la libertad y el orden, y practicaba la austeridad en el manejo de la hacienda pública y la lucha contra la corrupción y el clientelismo. Ya tenía listas las premisas de su discurso de posesión. Él partió a Inglaterra, yo hice empresa, y recuerdo que me dijo “trabaje duro que en unos años voy a necesitar ayuda”.

Manejó luego mi padre sus dos campañas presidenciales en 2001, 2002 y 2006, y forjaron ambos una relación de cariño y mutua admiración extremadamente respetuosa de la cual tuve siempre el privilegio de ser testigo presencial. Ambos liberales, tenían una firme identidad de criterio sobre la necesidad de hacer un gobierno con un profundo contenido social y un juicioso manejo de la economía en función del crecimiento.

Conozco bien los principios de Uribe, pues ambos venimos de familias que han sostenido la amistad sobre los mismos valores forjados por ancestros cultos que pasaron el Cauca, abrieron el monte e hicieron trochas por las que transcurrió la colonización y el progreso del Suroeste del departamento. Sus abuelos paternos, don Luis Uribe y doña Celia Sierra se frecuentaban con los míos, don Luis Guillermo Echeverri Abad y doña Lucia Correa Arango. De Alberto Uribe Sierra, de su hermana María Elena y de sus parientes políticos, los Mesa, fue amigo mi padre; un cariño y apreció que heredé, pues nos une además de una vocación de servicio a la sociedad, una desmedida afición por el campo, el ganado y especialmente por el caballo.

A Álvaro Uribe y a sus hermanos los vi muchas veces en mi infancia al lado de su padre en las exposiciones ganaderas de Medellín en el coliseo Aurelio Mejía, el recuerdo es tan claro como las imágenes de la coqueta yegua Postal, el compás del tostado Candelazo, y la presencia del Petrarca azabache.

De cuando apenas terminaba yo la primaria, recuerdo el primer logro social y político de Uribe al conseguir la jornada continua en la educación del Departamento, para que los estudiantes pudiéramos trabajar para ayudar económicamente en la casa o empezar a formar un principal. Recuerdo también una vez que fuimos a jugar baloncesto al Colegio Jorge Robledo, ver a Uribe parado en un muro desde donde decía que sería presidente de los colombianos.

Famosos fueron sus debates, legendarios en la turbulenta Universidad de Antioquia, donde unos pocos manifestaban la rebeldía propia de los 60, llena de espíritus exaltados por la ilusión revolucionaria, toda una época donde nació la “burgués mamertería” y la altanería palurda que con piedras salía manifestante en contra de las ventanas del comercio y la policía. Entre los cargos ocupados en que más se destacó están la Dirección de Aeronáutica Civil, la Alcaldía de Medellín, la Gobernación de Antioquia, y sus dos encargos como senador y presidente. He sido testigo de muchas aclamaciones y honores con los que Uribe ha sido distinguido en decenas de países y organizaciones internacionales, de su devoción por la promoción de Colombia en el exterior y su inconmensurable trabajo en defensa de la democracia hemisférica, a lo cual se dedicó entre 2010 y 2014.

A golpe de trabajo, sencillez e inteligencia, de un trato amable a las personas, desde la secretaría general de EPM inició una brillante carrera pública administrativa. Destacada fue su militancia política en las bases liberales, desde donde fraguó una trayectoria dedicada al servicio social y a la mejora de la calidad de vida del ciudadano colombiano. Desde su actuación como liquidador de las minas de la Choco-Pacific, este hombre, aunque controvertido por algunos, es el autor de la Ley 100 que marcó un gran progreso en nuestra seguridad social y ha sido el más asiduo defensor del trabajo y los trabajadores en Colombia.

Uribe, a diferencia de la gran mayoría de los “políticos” actuales, no vive de la política, de gestiones ni intrigas clientelistas, es ante todo un empresario del campo que siempre ha pagado nómina y ha generado empleo. Su virtuosa formación y su espirito laborioso le ha permitido ir arando un principal ganadero que con los años se convirtió en un modelo social de empresa agropecuaria compartida con quienes han sido a lo largo de los años sus más importantes colaboradores en el fértil valle del Sinú.

Y es que este hombre despierto, atento, rápido en la respuesta, gentil y respetuoso de todos por igual, nunca para. Camina ligerito, no deja de observar y comentar, ni menos perder algún detalle sobre temas tan variados como la economía del país, los problemas globales, las características de la geografía, de los suelos, los árboles y los pastos, la belleza de las especies o los dolores que aquejan a cada comunidad y a cada rincón de su país o de aquellos países por los cuales ha recorrido.

Uribe es un ser único, un hombre valiente, de profundas convicciones con un propósito de servirle a Colombia y al hemisferio, que es apenas comparable a lo insultante que resulta su gran memoria. Al Uribe que conozco no se le pasa detalle, saluda a todos por su nombre, les recuerda con cariño sus menciones pasadas a dolencias y alegrías. A todo aquel con que se encuentra, le habla con cariño sobre cada registro vivido o cada conversación del pasado que almacena, no sé cómo, en su cabeza, el disco duro más grande que uno se pueda imaginar.

Uribe ha educado sus hijos con amor y con firmeza. Les ha exigido ser amables y correctos en su conducta y sus maneras, les ha dado un gran ejemplo de laboriosidad que los ha convertido en valiosos empresarios, amigos y padres de familia. Su relación con la gran mujer que es doña Lina Moreno se resume en un trato sincero, franco, dulce y amoroso, en un complemento de posiciones tan diversas en su forma como afines en su esencia, en una relación en la cual se comparten con respeto las sencillas alegrías que componen la cotidianeidad del campo, las grandes preocupaciones sobre toda la nación y las alegrías y tristezas propias de dos seres que genuinamente quieren a Colombia y a todas sus gentes sin distinción alguna.

Como hombre con devoción por la familia y como ser humano extraordinario vestido de figura pública, el corazón de Uribe está marcado por el ejemplo hacendoso, solidario y el liderazgo político de su madre, y su dinámica imparable proviene del amor por su padre, un personaje único, un enamorado de la vida, de la galantería, de la tierra y el caballo, y que gozaba del don de la alegría y la palabra, con la cual protagonizaba todo tipo de conversas.

El Uribe que yo conozco, nunca cesa de hacer preguntas. A todas las personas les hace un examen exhaustivo sobre todo aquello que pasa por su mente, sus ojos o su memoria, rebulle las ideas hasta cristalizarlas sin nunca rehusar a llegar hasta el fondo de cada asunto que se mete en su atención. Absorbe y registra todo aquello que interesa y desprecia tanto la censura a las personas como la indolencia de las quejas.

Aquello de “trabajar, trabajar y trabajar”, no es un decir. Viajar con Uribe representa soportar jornadas infinitas. Este hombre guapo, resuelto y audaz que ha sobrevivido decenas de atentados contra su vida solo le teme a la responsabilidad de no cumplir. Ya a las 4 de la mañana desde el lugar más lejano del planeta ha repasado por Skype y por teléfono el estado de los ganados, de los cercos y los pastos, luego le pasa revista a los pendientes, y repasa la seguridad de cada una de las regiones del país, y luego en medio de sus múltiples ocupaciones, no escatima esfuerzos para contestar todas los mensajes que le llegan y llamar con una voz de consuelo y amistad a todas aquellas personas que han sufrido un revés o una perdida.

He sido honrado en mi haber, con la confianza y la amistad de este gran maestro, a quien como colombiano y como padre que soy, le profeso infinita gratitud y reconocimiento. Son innumerables las anécdotas y registros que sobre este hombre llevo dentro, episodios que la vida me ha permitido presenciar al lado suyo. Sin duda el gran colombiano, como lo ha registrado ya la historia, más que nadie, representa el ADN del mejor hombre al servicio de esta patria.

martes, 9 de mayo de 2023

De cara al porvenir: unos mueren, otros viven

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Con unos 6 decenios de retraso, por fin estamos comenzando a ver que algunos de los proyectos de infraestructura asociados a las llamadas vías 4G, o Autopistas de la Prosperidad, van siendo entregadas casi totalmente concluidas, sabiendo de antemano que una vía requiere de algún tiempo de “asentamiento” para su operación normal.

Nos damos cuenta, ante la evidencia contundente, de lo atrasados que estábamos en términos de infraestructura vial y que antes era pedirle mucho al Estado, en el sentido de tener una verdadera presencia territorial, lo cual demuestra que sin movilidad no hay posibilidad de democracia.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que como ante cualquier actividad humana, las decisiones tomadas favorecen a unos y pueden desfavorecer a otros.

En el caso de Antioquia con sus 125 municipios agrupados alrededor de 9 subregiones, el ejemplo es contundente. Un municipio tradicional se conecta al mundo gracias a una carretera principal que le atraviesa o que pasa por un costado de sus límites urbanos.

Si tomamos por ejemplo la nueva vía a Urabá, que está en un alto porcentaje de avance, vemos por ejemplo que algunos municipios otrora visibles, posiblemente entrarán a un proceso de arrinconamiento y de estancamiento profundo, si no se toman medidas para contrarrestar los efectos del cambio de ubicación de la “carretera principal”, lo cual los aislaría del flujo vehicular de donde depende su subsistencia.

Si salimos de Medellín hacia el mar de Urabá, que es uno de nuestros principales sueños históricos, en pasos grandes vemos que los desarrollos viales presentes y futuros han anulado el paso obligado por la cabecera municipal de San Jerónimo, Sopetrán, Santa Fe de Antioquia, y hasta ahí todo más o menos normal. Pero seguimos adelante y nos encontramos con el aislamiento de Giraldo, Cañas Gordas, Uramita, Dabeiba y Mutatá, y la cosa se va complicando pues la vía no pasa tan cerca como la vía tradicional en la actualidad, lo cual afecta las dinámicas sociales, económicas y políticas de estos territorios.

Más adelante Chigorodó, Carepa, Apartadó, Turbo, Necoclí y Arboletes van comenzando a sentir el impacto positivo de una más fácil integración con la capital del departamento, y aun cuando las vías no pasan por sus cabeceras, pero sí por sus costados, ven aumentar el flujo de vehículos y obviamente de viajeros que hacen transacciones, proveen recursos y consumen servicios.

Una vez entren a operar los nuevos puertos, es de esperarse que se incremente el flujo vehicular de carga, con todas las exigencias asociadas a la cadena logística que debe ser desarrollada y ubicada en el trayecto hacia y desde Medellín y otras ciudades colombianas.

Entender las vocaciones económicas tradicionales y proponer nuevas alternativas vocacionales es un trabajo que debe comenzar desde ya si no queremos ser testigos de desplazamientos poblacionales hacia Medellín y otros municipios cuando la situación económica comience a deteriorarse en los que no fueron impactados positivamente por las nuevas rutas de las nuevas vías.

La movilidad propiciada por la infraestructura, potencia la movilidad social y la movilidad económica.

Estas se pueden dar de manera espontánea, con todos sus beneficios y costos, o puede ser planificada, en teoría con más beneficios que costes.

Bajo otra perspectiva y en otra región, los municipios beneficiados por las regalías provenientes de la entrada en operación de Hidroituango y ante la transformación de parte de su escenario geográfico y su territorio por el impacto del reacomodo de las aguas del embalse, deberán plantear proyectos que garanticen el buen uso de estos nuevos recursos, ya que algunos de ellos enfrentarán un proceso semejante al que vivieron El Peñol y Guatapé hace varios quinquenios, cuando comenzaron a tener posibilidades turísticas gracias al embalse. Estos municipios son: Briceño, Buriticá, Liborina, Santa Fe de Antioquia, San Andrés de Cuerquia, Toledo, Puerto Valdivia, Yarumal, Sabanalarga, Olaya, Peque y obviamente Ituango.

Estos son otros temas que deberán ser tenidos en cuenta en las discusiones y propuestas que presenten los candidatos a la Gobernación de Antioquia y a las alcaldías de los municipios implicados.

miércoles, 15 de febrero de 2023

Antioquia y la recentralización

Félix Alfázar González Mira
Por: Félix Alfázar González Mira*

Decía Alfonso López Pumarejo en los años 30 que el país parecía “andar a la penúltima moda” y no se equivocaba para aquella época como para esta.

Es claro que los países que tienen en su estructura constitucional los modelos autonomistas y federalistas son los más prósperos y desarrollados del mundo. Son pocos en el concierto de las naciones y contribuyen a generar mayor riqueza en términos del PIB mundial y a su interior son los de mayor ingreso per cápita para beneficio de sus habitantes y territorios.

Demostrado está, entonces, que estos sistemas de arreglo de los gobiernos son la moda cierta para avanzar en el desarrollo, la creación de riqueza y bienestar de las gentes. Que sus ciudadanos y en sus territorios sean los dueños de las decisiones que competen a su entorno en varias de las materias requeridas para el buen gobierno: sus recursos fiscales, servicios como salud, educación, asuntos como el desarrollo agrario y la intervención del territorio, puertos, vías departamentales y vecinales, etcétera.

La llamada Constitución del 91 establece claramente en su artículo primero que Colombia es un Estado social de derecho organizado en forma de república unitaria, descentralizada y “con autonomía de sus entidades territoriales”. Resaltado en el discurso de posesión del presidente Petro en el sentido de que haría cumplir este mandamiento constitucional. Goethe decía que una cosa era la intención y otra muy distinta era ejecutarla al señalar que la tarea entre la una y la otra era mucho más ardua. Pues parece que esta consigna del filósofo alemán se cumple perfectamente en este gobierno y para el departamento de Antioquia. Es paradójico que un país cuya  Constitución establece ser descentralizado y con autonomía de sus entidades territoriales le esté sucediendo precisamente lo contrario. Cada día más centralizado en sus recursos fiscales, obligaciones, competencias y funciones cuyas decisiones se toman desde La Centralidad (como la llamamos en La Corporación Colombia Autonómica). El 84 % del recaudo fiscal lo hace la nación, el 12 % los municipios y el 4 % los departamentos. Las políticas públicas sobre los territorios más alejados se diseñan, ejecutan y aplican desde la nación. De razón vemos a gobernadores y alcaldes con sus agendas mayormente ocupadas en la ciudad capital, Bogotá, vuelos ocupados por funcionarios regionales y locales rumbo a La Centralidad que maneja los recursos y las grandes decisiones.

Algunas acciones que en materia de minería y en desarrollo de la misma  Constitución, se habían delegado a algunos departamentos como Boyacá, Cesar, La Guajira, Bolívar, Norte de Santander y Caldas ya fueron recogidas nuevamente por las autoridades nacionales.

Antioquia es el único departamento formado en la minería, su Escuela de Minas con más de 140 años es icónica en América Latina, sus tierras arrugadas son pródigas en minerales necesarios para la transición energética, somos el principal productor y mayor exportador de oro de Colombia, la delegación minera ha sido responsable en su ejercicio como está establecido por los impactos en sus subregiones donde se explora y explotan minerales.

Todo ello y mucho más no ha sido óbice para que La Centralidad esté recentralizando más funciones que deben ser ejercidas por las comunidades regionales, en contravía de lo establecido por la Constitución.

Lo del cobre y el oro en Jericó se definió desde Bogotá. Deben ser sus ciudadanos y los de su entorno regional y bien informados los que tomen las decisiones sobre esos asuntos vitales para su desarrollo y bienestar. Las capacidades institucionales del departamento con articulación de las entidades nacionales deben ser responsables de los proyectos estratégicos y de interés nacional, Pine, cuyo impacto toca a cuatro subregiones de nuestro departamento a saber Suroeste, Occidente, Nordeste y Bajo Cauca. No, pero es la Agencia Nacional de Minería la que reasume en su totalidad, desde La Centralidad (Bogotá), todo lo atinente a estos proyectos ubicados en nuestro territorio.

Otra perla recentralista: el Ministerio de Ambiente ambienta un proyecto de resolución donde declara una Área Especial de Reserva sobre 92 mil hectáreas en la región del Suroeste donde no se podría adelantar nada productivo; metiéndose abruptamente en la Autonomía de las Corporaciones Autónomas Regionales al señalarles los estudios y pasos a adelantar en el entendido de que ello puede durar varios años. ¡Ojo con el Suroeste!

La Constitución del 91, el presidente Petro ha señalado que es legado del M-19, interpretó el grito de las regiones hacia su Autonomía, pero los encargados de aplicarla siguen, como ahora 90 años, a la penúltima moda del desarrollo del mundo.

lunes, 5 de diciembre de 2022

"Sindicalismo consciente" made by paisas

Por María Cristina Isaza

Sí, así se escuche extraño, hay un sindicalismo positivo, ¡un sindicalismo pro-empresa! Es poco conocido, pero este experimento al que llamo "Sindicalismo consciente" se dio espontáneamente en este Valle de Aburrá. Aquí les cuento más o menos el rollo, de un caso de éxito, entre montañas.

Los protagonistas que nos cuentan esta maravillosa historia son, al ojo desprevenido, como el agua y el aceite:

Pedro C, expresidente sindicato: hombre tranquilo, de mirada serena. De esos que vienen a aprender y a su vez a enseñar en esta vida, "echando cantaleta" a sus compañeros y principalmente a los jóvenes para que "cojan juicio". Transmite integridad. Su señora madre le enseñó a ser honrado, trabajador y responsable, triada necesaria para vivir una vida con propósito. Esta ha sido la mejor herencia de esa madre que lo cuidaba, manteniéndolo "bajo las enaguas". Modesto, pero con profunda sabiduría.

Pedro Miguel Estrada, expresidente Compañía de Empaques, hoy, Grupo Excala: si lo tuviera que describir, en una palabra, esa sería ¡arrollador! A donde llega, se ¡nota!, llena el espacio. Tiene convicciones y voz, firmes. Concreto y práctico, toma resoluciones y no cree en palabrería.

Tienen en común: la inteligencia, la generosidad, el entendimiento pleno del papel de la empresa como constructor de tejido social. Hombres de valores y convicciones. Su nombre, Pedro, significa cimientos, fortaleza. Así, ellos han fortalecido su relación, basada en la confianza, en la que ambas partes ganan y han cimentado en Antioquia, las bases de lo que llamo “Sindicalismo consciente”.

1. Y al comienzo, todo era caos

Esta historia de éxito comienza hace 30 años con un decidido Pedro Miguel, que llega a asumir una de las vicepresidencias de Compañía de Empaques, dispuesto a transformar de fondo la situación que atravesaba la empresa: bajas ganancias, disminución de la fuerza laboral (de 1.500 a 600 empleados), un sindicato enfrentado a la empresa, desconfianza, demandas laborales e incluso, violencia física entre compañeros de trabajo. "O esta empresa crece o se cierra", pues en ese estado, resultaba más rentable y menos problemático, simplemente arrendar el lote.

2. El muro de Berlín

Sí, en Itagüí, Antioquia, había un Muro de Berlín. Era el muro que separaba el comedor de los ejecutivos de la Compañía de Empaques del comedor de los operarios. Pedro Miguel decidió, como primera medida, tumbarlo y así ejecutivos y operarios comenzaron a compartir el mismo espacio, la misma alimentación. Un pequeño acto inspirador y disruptivo que cambió por completo el ambiente de trabajo.

3. Lo impensable

Luis Germán Restrepo (QEPD), quien era el presidente del Sindicato, al ver la determinación del nuevo presidente (la decisión estaba tomada: o crecían la empresa o la cerraban) y conocer de primera mano la situación que atravesaba Compañía de Empaques (Pedro Miguel le enseñó los informes que justo acababa de presentar ante la Junta Directiva, en los que se evidenciaba la crisis), entendió la magnitud de lo que estaba en juego y se puso a la altura del reto, proponiendo lo impensable: en vez de llevar un pliego de peticiones, hizo un pliego de ofrecimientos: de acciones que se podían llevar a cabo para aliviar la carga a la compañía, como: acabar con rutas de transporte privado, que las dos primas extra no constituyeran salario, cerrar la proveeduría, etc...

4. El cambio

En la empresa se comenzó a sentir un ambiente de confianza y se incrementó el sentido de pertenencia por parte de los empleados. Entendieron que, sin empresa, no había puestos ni sindicato del cual hacer parte. ¿De qué sirve el sindicato de una empresa que se extingue?

Comenzaron a implementarse otro tipo de programas como el desayuno semanal con los operarios, reunirlos para mostrarles cómo va la empresa. Contarles todo, mostrarles cifras: por ejemplo, como que el gasto de nómina (45mil millones), es mucho mayor que los dividendos que se reparten a accionistas (8mil millones). Además, se implementó un modelo para hacer partícipe a los empleados de las utilidades, mediante bonos.

También se comenzó un programa de visitas familiares sorpresa a la planta y oficinas, en las que el trabajador les muestra a sus seres queridos la empresa, y el presidente les cuenta la labor tan importante que realiza su ser querido para la compañía. Esto les da reconocimiento.

5. Lecciones de Pedro C

Pedro es directo con sus palabras, comienza con: "Un sindicato que se dedica a hablar mal de la empresa, a recitar el discurso trasnochado, a generar un ambiente negativo, de discordia, a hacer pasquines, daños, parar la industria... no sirve. El subsidio, la gratuidad, no sirven, no creo en la igualdad, ni me gusta que la gente se quede cómoda en el sofá de víctima ¡Las cosas se ganan con trabajo! La izquierda es una mentira, tampoco le creo a las ONG, los políticos manipulan a la gente diciendo que regalan".

Mientras Pedro pronunciaba con contundencia estas palabras, yo no acababa de salir de mi asombro... un sindicalista que develaba toda la farsa...

Pedro, seguía lanzando verdades como puños: "El empresario es un Quijote en este país, son muy tesos. Lo que hay que generar es una relación de confianza. Si no vencemos la mentalidad de pobreza, no saldremos de la pobreza material. Lastimosamente el sindicalismo Latinoamericano ha hecho muy poco, por ejemplo, el Estado que más apoya a Lula, es el más pobre de Brasil, y así seguirá siendo; no hacen nada por sacar a la gente de la pobreza mental, ni material". Pedro C, tiene por objetivo cambiar la mentalidad de los jóvenes, que se responsabilicen de su familia, de su gente, que se alejen del consumo de marihuana y tusi... “dicen que no tienen plata para mercado, pero se la gastan en droga y esperando que les llegue el subsidio de 500mil y la plata que les da la abuela semanalmente. Lo único que puede cambiar el núcleo familiar es la educación: Nos vienen enseñando desde hace años el odio de clases, pero nosotros tenemos que desprendernos de esa ideología y como nos enseñaron los abuelos… el que es berraco puede, querer es poder”.

Pedro cree en la equidad, oportunidades para todos y dejaría a sus hijos el don de la gracia: Darle al que no merece. “Los jóvenes necesitan que los miren diferente, que no los señalen por lo que han sido, que les den oportunidades. No los han educado para que conozcan de principios".

La frase que más me gustó de Pedro C: "Cuando uno se casa con una ideología, pierde su propio pensar".

Hoy

Pedro Miguel volteó la pirámide al reconocer la importancia del empleado y generar cercanía.

El sindicato, se volvió una escuela: dejaron de señalar a los demás, hay un cambio de mentalidad, hay un cambio en la forma de relacionarse con la organización. Su deber es que la empresa genere riqueza y nuevas fuentes de empleo. Pudieron crecer, cuando antes solo iban a cumplir un horario, ¡hoy cumplen sueños! La empresa cuenta con 2.400 familias que comen y realizan sus sueños, gracias al empleo decente y estable. Se han afectado positivamente unas 9.000 familias aproximadamente, directa e indirectamente, también a indígenas del Cauca y campesinos en Nariño.

Hoy son una multilatina, incluso están en Tijuana, México.

Hoy hay confianza, una relación gana-gana, respeto. “Esto es responsabilidad de todos los que vivimos de la compañía”, dice Pedro C

Esto ha generado un crecimiento exponencial de la empresa, del cual todos se han beneficiado.

El principal hito, quizás por primera vez alcanzado en un acuerdo Empresa - Sindicato, es haber firmado paz laboral por un período de ¡10 años!

Pedro C, sigue viviendo en su querida comuna, hablando y dialogando con los jóvenes, para que no caigan en una vida sin sentido y en las drogas. Hace un llamado a los empresarios, para que vayan a las bases para tratar de sacar a los jóvenes de ese entorno.

Comentario Cristina Isaza: Esta no es una receta, cada empresa deberá encontrar su forma de implementar este "Sindicalismo consciente" a la medida de sus retos y momento particular que atraviese; y aunque creo que en el modelo administrativo de empresa de hoy, los sindicatos son una figura anacrónica e innecesaria (entre más libertad haya en la contratación y menos cargas innecesarias le pongamos a las empresas para que estas puedan crecer y prosperar, es mejor), celebro y quedo simplemente maravillada del caso de éxito que me enseñaron los Pedros, en el que los opuestos encontraron un propósito común que los uniera. Siempre se pueden encontrar soluciones, si buscamos el bien general y no el revanchismo. Hoy, puede ser acertado hablar de "Agremiaciones de empleados conscientes".

En memoria de Luis Germán Restrepo Maldonado: líder Sindical antioqueño por 40 años, asesinado en el año 2010. Como sindicalista, defendió el TLC con Estados Unidos. Fue condecorado por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez en el año 2009, quién manifestó al enterarse de su asesinato “Mataron al obrero de la fraternidad y un ejemplo de líder. Con él, abrimos la puerta para el sindicalismo de participación".