Mostrando las entradas con la etiqueta Hidroituango. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hidroituango. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de diciembre de 2025

Conversatorio con William Giraldo Jiménez parte 2


Antonio Montoya H.
En el conversatorio de la semana para El Pensamiento al Aire, presentamos la segunda entrega de nuestra charla con el ingeniero William Giraldo Jiménez, vicepresidente de Proyectos de Generación de Energía de Empresas Públicas de Medellín (EPM) el hombre que lideró la recuperación de Hidroituango, para reconstruir la memoria de una crisis que puso en vilo a Empresas Públicas de Medellín, al río Cauca y al futuro energético de Colombia. No dejes de verlo. Con estudios en Ingeniería Mecánica de la Universidad de Antioquia, especialización en Gestión Financiera de la Pontificia Universidad Bolivariana y maestría en Energía Térmica de la británica Cranfield University, Giraldo acumula más de 35 años de trayectoria en EPM, donde ha dirigido proyectos emblemáticos como Nechí, Porce III y La Sierra. Su papel se consolidó tras la contigencia de 2018, cuando asumió la dirección técnica de Hidroituango. A su liderazgo se atribuye la recuperación del proyecto: bajo su dirección, en 2022 se sincronizaron las dos primeras turbinas y la obra alcanzó un avance del 85,8 %, sobre una meta de 2.400 MW para satisfacer el 17 % de la demanda energética nacional. 

A pesar de los obstáculos —inundaciones, crisis logística, bloqueos y múltiples alertas ambientales— Giraldo mantuvo un perfil técnico, sin ceder a presiones políticas, lo que le ha valido elogios como “gran maestro de la ingeniería antioqueña”. Su nombre ya es sinónimo del rescate de Hidroituango, y su gestión marca un antes y un después en la historia del desarrollo energético colombiano. 

jueves, 11 de diciembre de 2025

Conversatorio con William Giraldo Jiménez parte 1


Antonio Montoya H.
En el conversatorio de la semana para El Pensamiento al Aire, hablamos con el ingeniero William Giraldo Jiménez, vicepresidente de Proyectos de Generación de Energía de Empresas Públicas de Medellín (EPM) el hombre que lideró la recuperación de Hidroituango, para reconstruir la memoria de una crisis que puso en vilo a Empresas Públicas de Medellín, al río Cauca y al futuro energético de Colombia. No dejes de ver la primera parte de esta gran charla.

Con estudios en Ingeniería Mecánica de la Universidad de Antioquia, especialización en Gestión Financiera de la Pontificia Universidad Bolivariana y maestría en Energía Térmica de la británica Cranfield University, Giraldo acumula más de 35 años de trayectoria en EPM, donde ha dirigido proyectos emblemáticos como Nechí, Porce III y La Sierra. Su papel se consolidó tras la contigencia de 2018, cuando asumió la dirección técnica de Hidroituango. A su liderazgo se atribuye la recuperación del proyecto: bajo su dirección, en 2022 se sincronizaron las dos primeras turbinas y la obra alcanzó un avance del 85,8 %, sobre una meta de 2.400 MW para satisfacer el 17 % de la demanda energética nacional. A pesar de los obstáculos —inundaciones, crisis logística, bloqueos y múltiples alertas ambientales— Giraldo mantuvo un perfil técnico, sin ceder a presiones políticas, lo que le ha valido elogios como “gran maestro de la ingeniería antioqueña”. Su nombre ya es sinónimo del rescate de Hidroituango, y su gestión marca un antes y un después en la historia del desarrollo energético colombiano.

miércoles, 31 de enero de 2024

De cara la porvenir: obras y más obras

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Cuando hablamos de Antioquia, hablamos de un todo que contiene al Valle de Aburrá y a su capital Medellín, es decir, 125 municipios, incluido el Distrito Capital, ubicados en 9 subregiones, donde estamos en mora de visibilizar a sus casi 307 corregimientos y a sus casi 4.643 veredas, unidades político-administrativas que constituyen nuestro amplio espectro rural.

Para lograr consolidar una democracia justa, equitativa e inclusiva, con oportunidades y bienestar para los cerca de 6 millones de habitantes, no solo es necesario tener control de la totalidad del territorio, 63.612 Km2 y tener un horizonte común. Recordemos la Visión Antioquia 2020 que rezaba: “En el año 2020 Antioquia será la mejor esquina de América, justa, pacífica, educada, pujante y en armonía con la naturaleza” y la actual visión postulada dentro de la Agenda 2040 que dice: “Antioquia corazón verde de América. Equitativa, educada, competitiva, sostenible, multicultural y en paz”.

Bellos deseos que deben ser concretados, de modo que no nos vaya a quedar, de nuevo, grande la grandeza.

Fuera de una férrea voluntad política y cívica, es necesario dotar al territorio de las infraestructuras adecuadas para que los derechos y los deberes de los ciudadanos cuenten con los escenarios de todo tipo propicios para su interacción con los otros ciudadanos y con el Estado.

Veamos algunas de las acciones normales que deben realizarse y algunas otras por emprender:

Es necesario mantener en condiciones dignas las sedes educativas, de salud, de justicia, de prestación de los variados servicios a los cuales tienen derecho los ciudadanos, con el fin de facilitar los trámites y compromisos que les ayuden a alcanzar su bienestar, es decir, se requiere un Programa permanente de mantenimiento preventivo y correctivo de las infraestructuras existentes.

Es necesario garantizar la cobertura del 100% de los servicios que se deben ofrecer a los ciudadanos, y para esto es necesario construir y dotar dignamente las infraestructuras de todo tipo faltantes.

De igual manera, establecer un Programa de terminación de obras en curso y de obras inconclusas para garantizar el adecuado uso e impacto de los recursos inicialmente invertidos y que pueden ser despilfarrados de no garantizase la culminación a satisfacción de esas obras.

Hay que terminar y entregar a satisfacción las vías 4G con sus taludes, vías pavimentadas, túneles, puentes, viaductos, señalización y obras complementarias y de ornato completamente culminadas.

Debemos terminar a Hidroituango y hacer énfasis en la construcción de vías terciarias. Es necesario garantizar que todos los antioqueños tengan acceso a energía y a agua potable, al igual que se necesita la ampliación del aeropuerto José María Córdova incluyendo la construcción de su segunda pista. Debemos construir el llamado Metro de la 80 con todas sus obras complementarias y el segundo Túnel de Oriente. Debemos superar el déficit de 400.000 viviendas que tiene el departamento para que todos los antioqueños cuenten con un hogar digno, entre las otras muchas obras, que, históricamente se han detectado, estudiado y anunciado y que hoy reposan en la memoria individual o colectiva, en los archivos de las áreas de planeación públicas y privadas y sobre todo en los bancos de proyectos de cada municipio, teniendo en cuenta el gran esfuerzo realizado en la construcción de la Agenda 2040 con su gran Banco de Proyectos.

Existen obras que por su importancia deberían ser prioritarias, como el caso de la terminación, por fin, de la doble calzada Medellín - Bogotá, obra que debe ser rediseñada en aquellos puntos cuya geología ha demostrado a la saciedad que por esos sitios es imposible garantizar estabilidad del terreno.

La terminación, un siglo de estos, de la carretera Medellín - Quibdó.

La reconstrucción de la infraestructura férrea, el manejo integral de ríos y quebradas, la recuperación de nuestro territorio costero afectado por la erosión, la determinación de estrategias para el depósito de los residuos sólidos, entre otros muchos proyectos y obras por precisar.

Un llamado a los nuevos gobernantes a trabajar unidos y en acuerdo con el gobierno nacional, para que los recursos, siempre escasos, no nos sean esquivos y la pulcritud en su manejo y disposición sean una constante.

Nota: mucho cuidado con las iniciativas y discusiones ligeras y poco fundamentadas que hoy se abren paso con respecto a una posible autonomía fiscal de los departamentos.

Una invitación a los gobernadores para que, haciendo un ejercicio de empatía y de solidaridad, se pongan por ejemplo en los zapatos del gobernador del Guainía, o del Amazonas, o del Chocó, por poner solo estos ejemplos, a ver como perciben, dimensionan e instrumentan esta iniciativa.

Una cosa es ser gobernador de Antioquia, Cundinamarca o el Valle del Cauca y otra cosa es la realidad de los otros 31 departamentos.

La autonomía fiscal debe ser parte de una verdadera reforma tributaria integral para el país, donde aspectos como la descentralización y la federalización sean estudiadas a fondo y tenidas en cuenta a partir del conocimiento y de las realidades de nuestro país.

Inquietud: es claro que todos los países tienen sus particularidades, pero es difícil entender que en medio de la voracidad de los incendios forestales que arrasan a Colombia, no se oiga lo mismo en los países vecinos. ¿Es acaso que Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador y Panamá, que son nuestros países limítrofes continentales no padecen el cambio climático, o el fenómeno del niño?

Claro que las geografías son semejantes pero distintas, en el entendido que en el caso de Colombia la geografía de la corrupción hace de las suyas.

¿Quién responderá por la cantidad de equipos que no están al servicio de esta tragedia por falta de mantenimiento, aun existiendo los recursos como dicen las investigaciones periodísticas?

Aquí no debe quedar títere con cabeza. Si este fuera un país serio, que lamentablemente no lo es, desde el presidente, pasando por ministros, hasta el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) deberían ir pasando sus respectivas cartas de renuncia, pero aquí el concepto de responsabilidad se diluye ante una ciudadanía inexistente.

martes, 28 de noviembre de 2023

De cara al porvenir: y no nos dimos cuenta

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

El principal puerto sobre el Pacífico colombiano se fundó el 14 de julio de 1540.

“Considerado el primer puerto del Pacífico colombiano, por su aporte al volumen de carga que ingresa al país y por su importancia para la región, la fundación de Buenaventura no dista mucho de la historia de varias ciudades colombianas. A través de los documentos de archivo de Señal Memoria hablaremos de estas controversias sobre sus orígenes y algunos aspectos fundamentales de su configuración como ciudad portuaria.

Buenaventura: una breve semblanza geográfica

Nombrada de manera oficial como Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico, Buenaventura se encuentra ubicada en un lugar especial de Colombia, en el departamento del Valle del Cauca, entre la Cordillera Occidental y el mar Pacífico. Limita al norte con el Chocó y al sur con terrenos cenagosos que colindan con el municipio de López de Micay, departamento del Cauca.

Cuenta con más de 310 mil habitantes, según el último censo del DANE, y una riqueza hidrográfica significativa, destacándose los ríos Anchicayá, Dagua, Calima, Yurumanguí y Naya, entre otros.

Así, Buenaventura se constituye en el municipio más grande de esta región del país y la tercera más poblada del departamento.

Por otra parte, la ciudad está dividida en una zona insular donde se encuentra un moderno complejo portuario que aporta cerca del 55% del comercio exterior del país, y una zona continental, caracterizada por el predominio de los espacios residenciales y barriales.

También tiene una zona rural integrada por veredas, corregimientos y asentamientos tanto fluviales como marítimos, los cuales se agrupan en 19 Unidades de Planificación Zonal.

Buenaventura, más allá del puerto

Si bien existen algunos vacíos sobre la fecha de fundación y su lugar de emplazamiento original, lo cierto es que, a comienzos del siglo XX Buenaventura tuvo un importante cambio.

En las primeras tres décadas de esa centuria, Buenaventura pasó de tener un incipiente puerto de madera al pie de algunas viejas instalaciones portuarias, a contar con tres muelles sofisticados, un par de edificaciones de arquitectura moderna y varias bodegas de almacenamiento junto al ferrocarril del Pacífico. Además, con el desplazamiento de la zona productiva hacia el suroccidente del país, Buenaventura comenzó a ubicarse como el primer puerto comercial de Colombia.

Hacia 1931 y luego de un voraz incendio en la zona comercial, el gobierno nacional encontró en esta catástrofe la oportunidad de construir un “puerto y una ciudad moderna”, promulgando una ley de reconstrucción que sería ejecutada en la década siguiente.

En los años cincuenta y sesenta los discursos de modernización y progreso como factores de desarrollo de las condiciones humanas seguían vigentes. Esta idea se fortaleció, una vez Buenaventura logró consolidarse como el principal puerto comercial y marítimo de Colombia”.

Traigo a colación esta breve reseña, pues es importante para nosotros los antioqueños prever lo que puede llegar a pasar con el anhelado Puerto de Urabá.

Hoy el Puerto de Buenaventura es un enclave donde lo legal y lo ilegal conviven y donde la violencia hace parte de su estado natural cotidiano.

Es un puerto que ha deteriorado la ciudad y no la ha impulsado al desarrollo, sino a la pobreza. Por allí pasan armas, drogas, inmigrantes, contrabando y la riqueza que debería potenciar a la ciudad, se queda en otras manos.

Es importante que a tiempo pensemos en las implicaciones y los efectos directos, indirectos y colaterales del nuevo Puerto de Urabá en toda la Zona del Urabá Antioqueño y Chocoano.

El proyecto debe ser integral y las autoridades y la comunidad mancomunadamente deben participar en la construcción de un adecuado Plan de Desarrollo para asimilar estas nuevas realidades. Recordemos que “Guerra avisada no mata soldado”, o al menos eso dicen.

Para Antioquia es prioritario evaluar y sopesar los impactos que traerán obras de gran magnitud como las autopistas 4G, La Hidroeléctrica de Hidroituango y el Puerto de Urabá.

La planeación es para planear y no para dejar constancia. Es un gran examen que sobre previsión tenemos que ganar todos los antioqueños y el momento es ahora.

Revisando nuestro nuevo Plan de Desarrollo, seguimos formulando una gran cantidad de pequeños proyectos, que son importantes, pero no generan el impacto que requiere el jalonamiento del país.

¿Por qué no pensar en 5 grandes proyectos estratégicos y meterle todos los recursos y todos los esfuerzos para sacarlos adelante?

¿Qué tal pensar en el Canal Interoceánico, en solucionar el tema de la Mojana, en organizar por fin el Canal del Dique, en llevarle agua potable y energía a todas los territorios y comunidades y poder alcanzar la soberanía alimentaria?

El tema del Canal Interoceánico vuelve a pasar a la palestra pues debido al cambio climático, el Canal de Panamá está en crisis, pues sus lagos, los que aportan el agua para las esclusas, se están secando y del Canal Nicaragüense no se volvió a hablar.

El tema de la Mojana, una de las cinco regiones más fértiles del mundo según la FAO, es vital para la producción de alimentos en el país y la estamos deteriorando con los residuos de la minería ilegal y, además, el mal manejo de este territorio hace que en cada invierno se produzcan desastres para sus vecinos.

Sobre el Canal del Dique se ha hablado y escrito mucho, pero sus obras siguen siendo remedios temporales y cada nuevo invierno pues trae su propia tragedia.

Estas zonas debidamente habilitadas deben ayudarnos a revertir una dolorosa realidad, de cuya contundencia pareciera que no nos hemos dado cuenta: De importar un millón de toneladas de alimentos al año en 1990, hoy estamos importando casi 16 millones de toneladas, lo cual para un país rico en agua y con todos los pisos térmicos disponibles, es como mínimo, impresentable.

Esto acompañado del hecho de que en un período semejante nos desindustrializamos y pasamos a depender de la exportación de hidrocarburos y minerales, con todas las consecuencias que esto implica y que hoy estamos padeciendo. El 65% de nuestra Balanza Comercial está sujeta a esta realidad.

Llevar agua potable y energía a todos los territorios y comunidades es una obligación y un aprovechamiento racional de los recursos naturales que hoy afortunadamente tenemos en abundancia. Calidad de vida e impactos en temas de salud pública. Proporcionarles energía a todos los colombianos es, en pesos de hoy, un proyecto de unos 14 billones –El Tiempo Septiembre 11 de 2023–, absolutamente realizable.

El alcanzar la soberanía alimentaria, pasa por la organización del uso, destino y propiedad de la tierra, hasta el empleo y desarrollo adecuado de las condiciones particulares de cada una de las regiones naturales que tenemos.

Superar el déficit de vivienda que para el caso de Colomba es de 5.3 millones de viviendas, para Antioquia 400.000 y para Medellín 40.000 en números redondos, es otro reto enfrentable con grandes beneficios.

Según VIVA (Empresa de vivienda de Antioquia), la construcción de 1 vivienda asocia 4 empleos directos y el mejoramiento de viviendas, 2 empleos directos. El impacto en generación de empleo sería más que notable.

Obviamente existen otras alternativas de proyectos como la construcción de la red ferroviaria, la consolidación de las Vías 4G, la explotación inteligente de los recursos minerales, entre otros varios.

Hoy se han presentado 837 proyectos de investigación para aplicar a recursos del orden nacional y de regalías. Cerca de 2 billones de pesos, que sigue siendo mucha plata, fragmentados en 837 proyectos de cuyo impacto no podemos decir ni anticipar nada. Mi sugerencia es destinar estos recursos a proyectos grandes, a resolver problemas reales, para que de verdad las Universidades y sus investigadores le aporten al país y no se contenten en mantener pequeños grupos de investigación con poca producción o de producción de bajo impacto y la elaboración de artículos científicos y “papers” que finalmente solo benefician a sus autores, con honrosas excepciones, como en toda actividad humana.

No podemos pensar en cambiar, si seguimos haciendo más de lo mismo.

jueves, 5 de octubre de 2023

Entrevista con Luis Gabriel Gómez


Antonio Montoya H.
Nuestro invitado de la semana para la entrevista de El Pensamiento al Aire es el diputado Luis Gabriel Gómez, vicepresidente de la corporación y quien presidió la Comisión Cuarta en la Asamblea de Antioquia encargada de estudiar el desarrollo y crecimiento económico en Antioquia en cuanto a su productividad y competitividad, obras públicas y desarrollo agropecuario. Con él conversamos sobre cómo está el departamento y las propuestas con las que se presenta a su reelección. No dejes de verlo.

En el 2020 se vinculó a la Asamblea Departamental de Antioquia, fue delegado del Ministerio de Minas y Energía para Antioquia, Caldas, Nariño y Valle del Cauca, contralor auxiliar de Antioquia, docente universitario de la Universidad Católica de Oriente y en sus inicios profesionales fue abogado litigante. Cursó derecho en la Universidad Católica de Oriente, se especializó en derecho administrativo en el Externado de Colombia, en la Universidad de Medellín culminó su maestría de derecho procesal y logró un MBA en liderazgo empresarial en la Universidad de Cádiz.

martes, 9 de mayo de 2023

De cara al porvenir: unos mueren, otros viven

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Con unos 6 decenios de retraso, por fin estamos comenzando a ver que algunos de los proyectos de infraestructura asociados a las llamadas vías 4G, o Autopistas de la Prosperidad, van siendo entregadas casi totalmente concluidas, sabiendo de antemano que una vía requiere de algún tiempo de “asentamiento” para su operación normal.

Nos damos cuenta, ante la evidencia contundente, de lo atrasados que estábamos en términos de infraestructura vial y que antes era pedirle mucho al Estado, en el sentido de tener una verdadera presencia territorial, lo cual demuestra que sin movilidad no hay posibilidad de democracia.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que como ante cualquier actividad humana, las decisiones tomadas favorecen a unos y pueden desfavorecer a otros.

En el caso de Antioquia con sus 125 municipios agrupados alrededor de 9 subregiones, el ejemplo es contundente. Un municipio tradicional se conecta al mundo gracias a una carretera principal que le atraviesa o que pasa por un costado de sus límites urbanos.

Si tomamos por ejemplo la nueva vía a Urabá, que está en un alto porcentaje de avance, vemos por ejemplo que algunos municipios otrora visibles, posiblemente entrarán a un proceso de arrinconamiento y de estancamiento profundo, si no se toman medidas para contrarrestar los efectos del cambio de ubicación de la “carretera principal”, lo cual los aislaría del flujo vehicular de donde depende su subsistencia.

Si salimos de Medellín hacia el mar de Urabá, que es uno de nuestros principales sueños históricos, en pasos grandes vemos que los desarrollos viales presentes y futuros han anulado el paso obligado por la cabecera municipal de San Jerónimo, Sopetrán, Santa Fe de Antioquia, y hasta ahí todo más o menos normal. Pero seguimos adelante y nos encontramos con el aislamiento de Giraldo, Cañas Gordas, Uramita, Dabeiba y Mutatá, y la cosa se va complicando pues la vía no pasa tan cerca como la vía tradicional en la actualidad, lo cual afecta las dinámicas sociales, económicas y políticas de estos territorios.

Más adelante Chigorodó, Carepa, Apartadó, Turbo, Necoclí y Arboletes van comenzando a sentir el impacto positivo de una más fácil integración con la capital del departamento, y aun cuando las vías no pasan por sus cabeceras, pero sí por sus costados, ven aumentar el flujo de vehículos y obviamente de viajeros que hacen transacciones, proveen recursos y consumen servicios.

Una vez entren a operar los nuevos puertos, es de esperarse que se incremente el flujo vehicular de carga, con todas las exigencias asociadas a la cadena logística que debe ser desarrollada y ubicada en el trayecto hacia y desde Medellín y otras ciudades colombianas.

Entender las vocaciones económicas tradicionales y proponer nuevas alternativas vocacionales es un trabajo que debe comenzar desde ya si no queremos ser testigos de desplazamientos poblacionales hacia Medellín y otros municipios cuando la situación económica comience a deteriorarse en los que no fueron impactados positivamente por las nuevas rutas de las nuevas vías.

La movilidad propiciada por la infraestructura, potencia la movilidad social y la movilidad económica.

Estas se pueden dar de manera espontánea, con todos sus beneficios y costos, o puede ser planificada, en teoría con más beneficios que costes.

Bajo otra perspectiva y en otra región, los municipios beneficiados por las regalías provenientes de la entrada en operación de Hidroituango y ante la transformación de parte de su escenario geográfico y su territorio por el impacto del reacomodo de las aguas del embalse, deberán plantear proyectos que garanticen el buen uso de estos nuevos recursos, ya que algunos de ellos enfrentarán un proceso semejante al que vivieron El Peñol y Guatapé hace varios quinquenios, cuando comenzaron a tener posibilidades turísticas gracias al embalse. Estos municipios son: Briceño, Buriticá, Liborina, Santa Fe de Antioquia, San Andrés de Cuerquia, Toledo, Puerto Valdivia, Yarumal, Sabanalarga, Olaya, Peque y obviamente Ituango.

Estos son otros temas que deberán ser tenidos en cuenta en las discusiones y propuestas que presenten los candidatos a la Gobernación de Antioquia y a las alcaldías de los municipios implicados.

lunes, 5 de diciembre de 2022

Sucesos de la semana (Editorial)

Entre los tópicos presentados por Antonio Montoya H. en su nuevo editorial para esta semana, felicita el actuar de William Giraldo, ingeniero que asumió la dirección del proyecto de Hidroituango y que merece todos los aplausos; también nos habla de la baja en la cifra del desempleo a 9.7 %, lo cual es un buen indicador; de las mociones de censura a las ministras de Salud y de Minas y Energía; de la Corte Suprema de Justicia que revive la condena de Iván Márquez; la rebaja del SOAT; el que el presidente Petro vuelve a quedar mal con el cumplimiento de sus compromisos; las sorpresas del Mundial, y finalmente, un cálido saludo en estas fiestas decembrinas y la invitación para que se vivan con responsabilidad. No dejes de verlo.

lunes, 18 de octubre de 2021

Así se hace pero faltó

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

El presidente Iván Duque, en reciente visita que realizó al Departamento de Antioquia, hizo referencia al álgido tema de Hidroituango, y obviamente a las Empresas Públicas de Medellín, EPM, e hizo hincapié en la importancia de la obra y en las consecuencias para el país sino se logra su terminación y puesta en marcha. Agregó que no es una obra de la nación sino departamental y eso está bien, a los antioqueños nos gustó su alocución, pero, pasados los días caemos en cuenta de que no habló claro y de fondo, le faltó referirse con contundencia al actual alcalde de la ciudad, que hace y deshace de los bienes públicos a su amaño, entra en conflicto a diario con los ciudadanos y la ciudad, y eso parece que no le importa ni interesa al señor presidente.

Por ello, en forma categórica quiero manifestar que gobernar no es tarea fácil, son más los enemigos que se adquieren que los que reconocen la gestión. Debo decir que el presidente es un hombre preparado, formado en la academia, en el BID, pero no conoció ni de cerca lo que es manejar con liderazgo a los ciudadanos colombianos, que no comemos cuento, que somos pujantes y que queremos hombres recios que dirijan con tesón y fuerza el país. No es el tiempo hoy de decisiones a medias, debe comprometerse con las grandes tareas que afectan a las ciudades, a los municipios y a los departamentos, no es el tiempo de conciliar, es el momento de enviar un mensaje claro y contundente a aquellos que se valen de la palabra democracia para acabar con el país, no podemos ser indecisos.

Se requiere señor presidente actuar con decisión, energía y contundencia, para ello cuenta usted con más de cuarenta y ocho millones de ciudadanos que confían en que la democracia es el mejor sistema para gobernar una nación, que el ejército, la policía y los ciudadanos del común creemos y esperamos que las fuerzas que nos protegen, no nos dejen solos y al arbitrio de mentes locas que pretenden desestabilizar la nación y crear el caos para salir ellos triunfantes. No lo permitiremos.

Añoro aquellos tiempos lejanos, anteriores a la constituyente del año 1991, en la que los presidentes designaban a los gobernadores y estos a su ves designaban a los alcaldes de la ciudad y de los municipios que están a cargo en su jurisdicción, tiempo en el cual, si uno de estos fallaba en el ejercicio del mando, era removido inmediatamente de su cargo. No se aceptaba en esos cargos a personas que fueran en contra de la ciudad, que alentaran y promovieran el conflicto social y por ende rápidamente eran removidos y la ciudad o el municipio retomaba el sendero del desarrollo.

No puedo negar, que requerimos modificaciones profundas en nuestros líderes, porque los actuales, en épocas de crisis no han logrado abanderar el cambio, no combatieron la corrupción, el desgano administrativo y el caos; han sido pusilánimes en escuchar a la ciudadanía que es “la voz del pueblo”, no han cumplido con sus obligaciones y no salieron  a defender la democracia en la época del Paro  nacional, no salieron a las calles, se quedaron camuflados en sus casas, no defendieron la institucionalidad y por ello, cada día, cada momento nos acercamos al caos y al conflicto.

Por todo esto señor presidente, en nombre de muchos antioqueños y medellinenses le pedimos el favor de no apoyar la actual administración de Medellín, no actúe si no quiere, o no puede, en defensa de nuestros más grandes intereses, pero, por favor absténgase de apoyarlo.

En su alocución no lo mencionó, nosotros sí decimos que hoy estamos ad portas de un gran conflicto social por cuenta de la desestabilización, el caos económico y la falta de liderazgo en nuestra ciudad, la gente se siente sola, desprotegida, ve una ciudad sucia, los jardines acabados, las vías destrozadas, la indigencia pulula, la criminalidad crece y el ánimo está a la baja.

Medellín no es así, los ciudadanos pujantes y emprendedores están desprotegidos, el Concejo de Medellín no cumple con sus funciones, aunque gracias al destino, ingreso a partir del lunes 11 de octubre como concejal el abogado Julio Enrique González Villa, quien desde ese instante está ejerciendo la defensa y protección de Medellín.

Medellín y Antioquia, son el bastión de la democracia, si la perdemos, si abusan de nuestra gente, si dejamos que nos manejen y malversen estaremos perdidos y nuestras generaciones se acordarán de nosotros únicamente para mencionarnos como unos pusilánimes que no defendimos la ciudad, la antioqueñidad y que dejamos cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Las empresas promotoras del trabajo, del salario, de bienestar de vida, y protección de la familia, desaparecerán. Lo digo sin miedo, defendamos la democracia, la libertad de empresa, la propiedad privada, el orden y la disciplina.

lunes, 26 de octubre de 2020

La revocatoria

Antonio Montoya H.

Por Antonio Montoya H.*

Es importante que todos los ciudadanos de Colombia, entendamos que la revocatoria no es algo surgido de la nada, que no existe, que es algo que se inventan algunas personas para tratar de hacer daño a un alcalde o gobernador. Es entonces vital aclarar que la revocatoria es un derecho político, previsto en la ley colombiana, específicamente en la Ley 134 de 1994, en virtud de la cual los ciudadanos pueden dar por terminado el mandato que le han conferido a un gobernador o a un alcalde.

Se aplica el mismo concepto imperante en el derecho que indica que las cosas se deshacen en la misma forma como se hacen. Vale decir, si al alcalde o gobernador se eligió por votación popular, se requiere entonces el mismo procedimiento, una nueva convocatoria a elecciones para que se decida mediante votación si se revoca ese mandato o continúa.

No es tarea fácil obtener mediante votación la revocatoria. Les cuento que en Colombia se han intentado 109 acciones revocatorias y ninguna ha prosperado, han fallado por múltiples motivos entre los cuales puedo mencionar el que eran acciones caprichosas, sin motivos reales o resultado de odio o venganza frente al mandatario elegido.

Por ello, una acción revocatoria tiene que tener fundamentos que permitan que el proceso se desarrolle favorablemente, que exista en la mente de los ciudadanos verdaderos sentimientos que permitan aglutinar la idea y sea posible obtener el resultado positivo, que lo que se invoque sea verdad, no fruto de la imaginación, sino de hechos claros y concretos que demuestren que quien gobierna genera una insatisfacción general frente a la labor que realiza, o existe un claro incumplimiento del programa por el cual fue elegido.

La solicitud de la revocatoria se debe presentar ante la Registraduría Nacional del Estado Civil en un tiempo no menor de un año, contado a partir del momento de la posesión, lo que claramente indica que cualquier proceso revocatorio en Colombia debe iniciarse el dos (2) de enero de 2021.

Por eso no es sorpresa para ningún alcalde o gobernador que los procesos revocatorios se inicien, la ley da esa posibilidad y si ellos en el primer año de gobierno en vez de unir, construir, formular proyectos y propuestas serias se dedican a lo contrario, a gobernar en nombre y favor de otros sectores externos, a no mantener la unidad social, a ir en contra de la tradición y la historia, a cometer errores uno tras otro, pues deben entender que van  intentar revocarlos. Este es un proceso legal, no contra la persona sino contra la forma de gobernar, quien debió procurar mantener el buen gobierno y no lamentar ni tratar de desestimar a quienes lideran los procesos revocatorios.

Durante los días finales del mes de octubre y los meses de noviembre y diciembre, los movimientos civiles que lideren la revocatoria ya sea en Medellín o cualquier otro lugar del país, deben actuar con eficiencia, sin mentir, convenciendo a los ciudadanos de que el proceder del alcalde o gobernador perjudica al municipio o al departamento, y, sobre todo, deben ser movimientos ciudadanos no liderados por partidos o grupos políticos tradicionales. No se trata de partido, se habla es de incumplimiento de programas o de insatisfacción general, no que sea de derecha, izquierda o centro, sino que no conduce por el camino adecuado a la gente, a sus ciudadanos.

Gobernar es sin duda un arte, el del buen gobierno, el adecuado manejo del erario; generar empleo, seguridad, educación y bienestar son sus funciones, el que no tenga esos objetivos claros debe ser revocado.

Es cierto también que el proceso requiere el lleno de requisitos de forma para que sea avalada la revocatoria. Se requiere contar con un número de firmas de ciudadanos registrados en la ciudad o departamento, no inferior al 40% de los votos válidos emitidos en la elección del respectivo mandatario, que deben, con su firma y cédula, solicitar la convocatoria a la votación para la revocatoria del mandato al gobernador o alcalde. En Medellín, se requieren noventa y dos mil (92.000) firmas válidas para el proceso revocatorio.

Al final de cuentas si se cumplen requisitos y se llama a elección revocatoria, esta prosperará si se obtiene la mitad más uno de los votos ciudadanos que participen en la convocatoria, siempre y cuando el número de votos no sea inferior al cuarenta por ciento ($40%) de la votación total válida registrada el día en que se eligió al mandatario.

No es fácil revocar a alguien, pero, si se hace con trabajo, unidad de objetivos y adecuada planeación se logra el objetivo y se puede demostrar que no existe persona alguna por encima de los ciudadanos, que el mandato popular es para cumplirlo y satisfacer la ciudad y sus ciudadanos, no es para la gloria personal o para pensar en otros ascensos en sus carreras, es y debe ser un servicio en favor del ciudadano.

sábado, 29 de agosto de 2020

EPM, sociedad de economía mixta de mayoría de capital público

Andrés de Bedout Jaramillo

Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Durante 23 años se pudo mantener la joya de la corona como empresa industrial y comercial del Estado, 100% de capital público municipal.

Nadie ha estado dispuesto al desgaste político que implica cambiar su naturaleza jurídica, a una sociedad por acciones, así se conserve la mayoría en cabeza del municipio, por la sencilla razón de generar tufillos de privatización.

En 1997, cuando la transformación obligada por ley, se trataba en el Concejo de la ciudad, el único visionario que se atrevió a mencionar el tema en el seno de la corporación, fue Álvaro Uribe Vélez, quien nos dedicó mucho tiempo para solicitar transformar a EPM en sociedad por acciones de mayoría de capital público; hacia cálculos, en los que vendiendo una pequeña parte, podríamos haber salido del desatrazo vial al que todavía estamos sometidos, además de advertirnos sobre los inminentes riesgos para la gobernanza de la empresa en manos del sector político.

Si le hubiésemos parado bolas, nos habrían tirado tomates podridos, pero, tendríamos vías en Antioquia y unas EPM muchísimo más grandes que las actuales. Habríamos evitado el desgaste al que, sometida a los vaivenes de la política, han estado nuestras EPM, manteniendo inclusive ese esquema de manejo corporativo que compromete a estado-empresa-academia.

Hoy es necesario capitalizar la empresa, para hacerle frente a la culminación de proyectos (Hidroituango, Caribe, etc.), a evitar los altos costos y dificultades en la consecución de créditos con la banca nacional y extranjera, a las dificultades en la colocación de bonos y al mantenimiento de la excelencia en la prestación de los servicios públicos domiciliarios, que permitan su permanencia en el ambiente de competencia, en y por el mercado.

Estamos en el momento oportuno y en la obligación de acometer este paso de transformación de EPM, dejarla cómo está, sería alcahuetear el proceso de deterioro, propio de quienes tienen intereses de frenar el empuje de Antioquia, pegándole donde más le duele.

Desafortunadamente por las buenas no se pudo establecer un mecanismo acorde en los requisitos y designación de los miembros de la junta directiva y del gerente, por esta última.

Hay que transformar a EPM en una sociedad por acciones de mayoría de capital público; Colpensiones, los fondos de pensiones, los empleados de EPM, los ciudadanos de Antioquia, serían los llamados a capitalizar la empresa, plata fresca, estatutos actualizados, que permitan manejos estables, responsables y eficientes, que redunden en beneficio de Medellín, de Antioquia, de Colombia.

Qué paradoja, hace 23 años vender un pequeño porcentaje de EPM, para alejarlas de la política dañina, nos habría dado las vías requeridas por Antioquia que hoy todavía no tenemos. Hoy seguramente tocará disponer de un porcentaje mayor, para capitalizar a las EPM, y de una vez, a varias de sus filiales. Algo hay que hacer con TIGO-UNE, la cogió la pandemia sin equipos ni infraestructura para aprovechar las oportunidades de crecimiento que los requerimientos de la virtualidad impuesta por la cuarentena, exigen.

No queremos a EPM como un Pedevesa, de esta salimos; nuestro Señor Jesucristo nos va a dar la inteligencia y la fuerza necesaria para acometer este proceso de transformación y capitalización de nuestras EPM.

sábado, 15 de agosto de 2020

EPM

Andrés de Bedout Jaramillo

Por Andrés de Bedout Jaramillo*

El año pasado tuvimos la oportunidad de votar por un candidato que presentaba la propuesta más importante para Medellín, la continuidad de Jorge Londoño en la gerencia de EPM. Hoy nos damos golpes de pecho porque están acabando nuestra empresa insignia, en manos de casas políticas de varios partidos, que llevaron al actual alcalde al poder, quien de entrada los engañó, al igual que a sus votantes, ofreciendo un gerente independiente, escogido por una empresa cazatalentos. Todo parece indicar que se dejaron enmermelar, al igual que los concejales de la ciudad, porque no le hicieron valer lo prometido. Lo único claro es que cogió el camino opuesto al trazado en el acuerdo de transformación, que trabajamos y aprobamos en el Concejo de Medellín en diciembre de 1997, hace casi 23 años; ningún alcalde, ningún concejo, ningún gerente, se habían atrevido a hacer lo que están haciendo hoy con EPM.

El acuerdo municipal a que me refiero, donde por ley teníamos que transformar la figura jurídica de EPM, lo construimos de la mano del talento del patrimonio más grande de la compañía, su gente, expertos, responsables, honrados, hábiles, abnegados y estables ejecutivos que dirigían la compañía de los antioqueños.

Revisamos todas las posibilidades, escuchamos a todos los sectores de Medellín y concluimos que la figura más pertinente era la de empresa industrial y comercial del Estado, de capital público municipal. Ya no podía seguir siendo un establecimiento público del orden municipal, la ley 142 lo impedía.

Éramos conscientes de que el riesgo de politización siempre estaría presente; afortunadamente los acaldes elegidos popularmente siguieron la línea de crecimiento trazada por Diego Calle y las cifras corroboran lo dicho. El progreso de nuestra ciudad se debe en un alto porcentaje a las transferencias y a las inversiones de EPM.

Desafortunadamente en la ejecución de la obra más importante para la generación hidroeléctrica del país, una mega obra de altísimo riesgo, se presentaron problemas por fenómenos de la naturaleza, que han sido capitalizados por sectores que iniciaron de tiempo atrás una campaña de desprestigio, estúpida, absurda, propia de los que no tienen más de dos dedos de frente. Lograron su cometido, acabar en 8 meses con el gobierno corporativo de principios y valores, y acabar con la estabilidad laboral de carrera y formación tradicionales. También quiere arrasar con las empresas privadas antioqueñas, que han generado el empleo y el desarrollo, que matan de envidia a los que no entienden que el desarrollo se logra es trabajando muy duro, como lo hacemos y lo hemos hecho en Antioquia, asumiendo riesgos, arropando y defendiendo nuestras empresas públicas y privadas, grandes, medianas y pequeñas, que generan los empleos y pagan los impuestos, que permiten nuestro bienestar, nuestro desarrollo y nuestra felicidad.

La junta directiva con su valiente renuncia colectiva, nos está pidiendo a gritos, que abramos los ojos, que está vaina se está saliendo de madre, que nos están desbaratando la empresa y se quieren llevar entre los cachos al sector empresarial. Mejor dicho, como dice mi hermano Roberto de Bedout, están convirtiendo a EPM en una Pedevesa.

Los sectores políticos que subieron al alcalde al poder, tienen que poner la cara y pararlo en la raya inmediatamente. Los sectores políticos que colocaron los concejales actuales, también tienen que poner la cara y obligarlos a defender nuestro patrimonio más preciado.

Alcalde y concejales tienen que acordar inmediatamente y de frente a la ciudad, una gerencia y una junta directiva, que nos garanticen frenar en seco la politización de la compañía, que regrese el gobierno corporativo, la trasparencia en la contratación, que ya ni se publica como se hacía antes, la carrera administrativa por méritos, en fin, volver al sendero. Estamos a tiempo si arrancamos inmediatamente.

No podemos esperar una revocatoria, sería muy tarde tener que esperar cuatro meses para iniciar su trámite y quién sabe cuántos para que se dé o no.

Tampoco nos va a salvar esperar las resultas de una demanda que podrá demorar en el mejor de los casos 10 años; 10 años sometidos al desgaste de EPM, Medellín y todo lo que nos rodea, vamos a perder todos y por todo lado.

Alcalde, concejales, por favor nos arreglan este problema, para eso los eligieron, no nos tiren por el despeñadero, lo que está sucediendo no es justo, no es racional, ustedes tienen que ser serios, tienen que ser responsables con ustedes mismos, con sus familias, con sus votantes. Si no arreglan este problema, no se lo vamos a perdonar, políticamente hablando.

Que nuestro Señor Jesucristo ilumine al alcalde y a los concejales de Medellín, oremos por ellos.

martes, 17 de marzo de 2020

Tolerancia, estímulo para la JEP


Por José Alvear Sanín*

José Alvear Sanín
Todo en la JEP se realiza en medio de una parafernalia funambulesca: discursos socarrones, togas pintorescas, arcanos procedimientos, terminología incomprensible, salas de rocambolesca designación, providencias entre rabulería y pseudosociología, astronómicos emolumentos, y, desde luego, emancipación de todo principio jurídico, porque ese tribunal, lege soluto, solo responde a la finalidad para la que fue creado, asegurar la impunidad de los subversivos y la condena de sus opositores.

Además, de manera subrepticia, debe actuar siempre dentro del plan revolucionario para la toma del poder.

Dotada de poderes amplísimos, que ella misma estira, avalada por la sumisa Corte Constitucional, con espléndidos recursos presupuestales, temida y acatada por el gobierno, la JEP no es una alta corte más, porque, en realidad es la “Altísima Corte”, la cúpula que domina y determina el derecho colombiano.

En realidad, es un tumor creciente (¿canceroso?) en un organismo debilitado como es el Estado colombiano. Por ende, si no se extirpa a tiempo (si aún lo tenemos), acabará por eliminarlo.

Los horrores de la JEP apenas comienzan a verse. La eliminación de la extradición de narcotraficantes, la conversión de actos terroristas en acciones militares lícitas, la sustitución del secuestro por la saludable “retención” de personas en apacibles y ecológicas reservas selváticas, son apenas abrebocas de lo que vendrá. La culpable tolerancia de esas extralimitaciones estimulará eficazmente el saltarse todas las talanqueras de la moribunda legalidad anterior.

Es evidente que dentro de un estado democrático no pueden funcionar “tribunales” revolucionarios, así como en un estado comunista no proceden jurisdicciones independientes, imparciales y legalistas, pero se nos quiere hacer creer que la JEP es otro organismo judicial normal.

En medio de esa farsa aceptada por el gobierno actual, buena parte de sus apoyos políticos en el CD hablan de “reformarla”, a pesar de la experiencia de las seis nimias objeciones presidenciales que negó la Corte Constitucional. No olvidemos que esa bancada apenas constituye una débil contraposición parlamentaria frente a la maquinaria santista del Congreso.

En vez de esa imposible reforma, tiene toda la razón el Dr. Álvaro Uribe cuando reclama en solitario la eliminación de la JEP y el traslado de sus expedientes a un poder judicial unificado, donde desaparezcan tantos órganos de cierre.

Pero ¿cómo hacer posible esa radical y necesaria reforma judicial?

Acaba nuevamente la JEP de extralimitarse en sus funciones, exigiendo a EPM, constructora de Hidroituango, “información sobre exhumaciones que se hicieron en tres cementerios ubicados en la zona de influencia de Hidroituango, porque se presume que había cuerpos de personas desaparecidas violentamente” y porque “no existe ningún documento que certifique que se hizo un proceso de búsqueda exhaustivo”.

Ignoro la respuesta de EPM a este inadmisible requerimiento, porque ninguna empresa constructora tiene funciones policiales o judiciales en relación con posibles víctimas de presuntos delitos en hipotéticos lugares.

Si la JEP algo quiere investigar en esa zona, ¿por qué, en vez de hacer, excediendo sus competencias, exigencias imposibles a EPM, no se dirige a los jueces, alcaldes y fiscales competentes en esos lugares?

Nunca me pareció conveniente esa hidroeléctrica, a la que me opuse tanto por motivos económicos como ecológicos. En vez de represar el Cauca, había llegado —pensaba— la hora de las energías eólica y solar. Pero ya no es posible dejar de concluir ese macroproyecto. Sobre él pesan desaciertos de EPM y la inquina de varios movimientos aparentemente “verdes”, que no ocultan su propósito de destruir la represa, así se pierdan billones de pesos y de kilovatios.

Entre los infundios contra Hidroituango se ha llegado hasta la fábula de que el embalse se hizo para “ocultar fosas comunes” y que debe vaciarse para buscarlas.

No se ría, amable lector, de esa tontería, que se repite hasta en claustros universitarios, porque avanza una estrategia contra el desarrollo energético nacional, para acelerar el advenimiento de la revolución. De ahí la proscripción del fracking. ¿Y si finalmente la omnipotente JEP ordenase el desembalse de Hidroituango…?

Contra el debilitado estado de derecho se levantan los partidarios del narcoestado, para cuya consolidación todos los medios se combinan y coaligan, siendo la JEP uno, y no el menor, de ellos. Con sobrada razón, el expresidente Uribe, al conocer la intromisión de la JEP en Hidroituango, insiste en que es necesario eliminarla.

***

Según recoge Orlando Figes, basado en los estudios de Struve, Volkoganov y Fischer (“La Revolución Rusa”, cap. 9, nota 56), decía Lenin: “No puedo escuchar música con mucha frecuencia (…) Me provoca deseos de decir cosas agradables y estúpidas y de acariciarle la cabeza a la gente, pero ahora hay que apalearlos en la cabeza, apalearlos sin piedad”.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Dejen trabajar a EPM

Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
Me dan ganas de llorar cuando veo a tanta gente conocida y desconocida, que dicen defender a EPM, poniendo en duda a nuestra empresa. Hay que ver algunos concejales y sus partidos políticos.

Fue, ha sido y seguirá siendo impecable el manejo de EPM, la propuesta de Santiago Gómez, de mantener al gerente actual, es coherencia y prenda de garantía para terminar Hidroituango y proteger a EPM, la continuidad en la prestación de los servicios públicos domiciliarios y en la ejecución de los múltiples proyectos de inversión, en Medellín, Antioquia y Colombia.

Escribí sobre EPM recién ocurrido el siniestro imprevisible ocasionado por fenómenos de la naturaleza. Es un proyecto riesgoso, por eso estaba afortunadamente tan bien asegurado y hoy las compañías y los reaseguradores pagarán el siniestro, así muchos estén haciendo fuerza para que esto no suceda.

Pobre y mentirosa defensa hacen del patrimonio más importante de Antioquia porque quieren volver a EPM fortín político, pero están totalmente equivocados en la aparente defensa del interés general.

Que los detractores dejen de hacer fuerza, están perdiendo el tiempo, somos muchos más los que defendemos a EPM y no vamos a permitir ni a los de mala fe, ni a los que como idiotas útiles se presten en los macabros planes, para satisfacer sus intereses políticos y personales a costas de EPM.

Los invito a votar por Santiago Gómez, el candidato de la continuidad en EPM, socia y ejecutora del proyecto Hidroituango.

Hay que darle agradecimientos y continuidad a esta administración municipal, que manejo con lujo de detalles el siniestro imprevisible presentado. Alcalde, gerente, funcionarios y contratistas de EPM, hicieron y seguirán haciendo gala de lo que somos esta estirpe antioqueña que nos distingue en Colombia.

No me quiero ni imaginar la obra más grande de Colombia en manos diferentes a EPM, nos habrían dejado tirados, no habrían atendido el siniestro con el sentido humano, social y técnico como lo hicieron y prueba de ello es el anunciado pago del siniestro.

Los políticos y periodistas que siguen cuestionando a EPM, que no la dejan trabajar, que su aporte es el de desvalorizarla, acorralarla, desprestigiarla, para poder politizarla, están muy equivocados.

La propuesta más importante de los candidatos a la Alcaldía de Medellín, en mi sentir, en mi experiencia de abuelo jubilado en ejercicio, es la de mantener en el cargo a Jorge Londoño.

Poder tener en estos momentos, un gerente bueno, capacitado, honrado, probado, de largo aliento, como lo fue Diego Calle, sería lo mejor para Medellín, Antioquia y Colombia ya que terminaría de sacar adelante a Hidroituango y por ende a EPM.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Hiede la JEP


Julio González Villa
“Finalmente, ¿qué es lo que busca la JEP en Hidroituango?

Establecer los posibles lugares ilegales de inhumación de personas, víctimas de desaparición forzada, en los municipios de incidencia del proyecto Hidroituango, identificar posibles riesgos y dictar las medidas de protección pertinentes; ello, atendiendo las denuncias de víctimas, organizaciones y habitantes de la región”.

Esto fue lo que respondió Patricia Linares, la presidente de la JEP a Yamid Amat, en entrevista publicada en el periódico El Tiempo del domingo 8 de septiembre de 2019.

Es ridículo que ahora el ataque centralista bogotano a Antioquia llegue al colmo de ser capaces de ordenar vaciar la presa de Hidroituango dizque para buscar fosas comunes de personas desaparecidas. Esto es lo que se extrae de la lectura de estas declaraciones de la presidente de la JEP.

Antioquia tiene que despertar. Bogotá, la cuenca oriental del río de la Magdalena, está empeñada en destruir el bastión del uribismo. Todo lo que muestre empuje, fuerza de la nación antioqueña, de esta raza especial, de esta comunidad única, tales como Hidroituango o Empresas Públicas de Medellín, está en la mira del centralismo.

La JEP es la hija de unos acuerdo espurios. La Constitución Nacional es clara en su artículo 3: “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece”.

En este artículo se plasma con claridad:

1-    Que la soberanía no reside en nadie más que en el pueblo.
2-    Que el pueblo la ejerce directamente

El plebiscito es uno de los mecanismos de participación ciudadana por medio del cual el pueblo ejerce directamente su soberanía, razón por la cual, una vez consultado el pueblo y habiendo decidido, nadie puede contradecir esa decisión porque es soberana.

El 2 de octubre del 2016 el pueblo, en ejercicio de su soberanía, dijo ¡No! a los acuerdos de paz que suscribió el gobierno Santos con las FARC. La consecuencia de ello es que nada de lo que surge de esos acuerdos puede tener validez.

La JEP surgió de esos llamados acuerdos, por lo que, en sana lógica, no puede operar, pues el pueblo, soberanamente, le negó toda posibilidad.

Así las cosas, Antioquia no sólo tiene el derecho, sino el deber, cumpliendo la Constitución Política de, en ejercicio de la autonomía que le da la misma Constitución en el artículo 1, desobedecer a la JEP, ignorarla, despreciarla, desatenderla.

Es menester recordar que el constitucionalismo siempre partió de un derecho fundamental del pueblo que es la resistencia a la opresión; así se estableció en la primera declaración de derechos del hombre consecuencia de la revolución francesa:

“2. La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”.

Así que, es un derecho natural de los antioqueños comenzar un proceso de resistencia a la opresión del centralismo que se ha empeñado en desconocer la voluntad soberana del pueblo expresada con claridad en el plebiscito del 2 de octubre del 2016.