Entre los sucesos más destacados de la semana, Antonio Montoya H., en su editorial para El Pensamiento al Aire comenta los siguientes hechos: el éxito de las marchas realizadas en contra del Gobierno de Gustavo Petro; la reforma pensional y el apoyo de los partidos Liberal y De la U; la persecución de la Alcaldía a los pedófilos en Medellín; la nueva propuesta a la reforma a la salud; las dificultades de los embalses y los estragos del invierno entrante; el cierre de la General Motors en Colombia, y concluye con la orden de arresto contra el alcalde de Medellín. No dejes de verlo.
lunes, 29 de abril de 2024
Editorial: sucesos de la semana No. 45
jueves, 29 de febrero de 2024
Vamos mal, ¡muy mal!
Por Alberto Avelino Saldarriaga P.
Decrecimiento, pésimos indicadores de gestión, apatía,
caída de la inversión, desempleo con crecimiento negativo y exponencial a muy
corto plazo, desánimo, muy pobre emprendimiento por falta de confianza, quejas
y más quejas.
Cabe el gracejo paisa con tintes escatológicos…
“vamos de culos pa´l estanque parce”.
Nada logramos con la quejadera y no dejemos que
el pesimismo se apodere de todos; hay mucho por hacer y no hay mal que dure 100
años ni cuerpo que lo resista…
Este Gobierno va muy mal y se está enredando en
las espuelas. Con mayor razón si violó los topes de campaña.
No bajemos la guardia y sigamos luchando cada
uno en su cuento, y seguro de que llegarán tiempos mejores. Hay mucho por hacer
y tenemos un país lleno de oportunidades y de gente que han logrado muchas
cosas para bien de todos.
El emprendimiento en medio de la tormenta es
más que meritorio y necesario.
Hagamos que retorne el optimismo; en cañadas
más oscuras nos ha cogido la noche, como decía la difunta Piedad Córdoba.
Por el momento es imperioso evitar que este Gobierno
corone con sus tres propuestas; salud, pensiones y laboral, con las cuales
Petro se llenaría de billete para repartir mermelada y perpetuarse en el poder.
Hagamos, por todos los medios, que el Congreso
y la Corte no aprueben semejante despropósito.
Recordemos que Antioquia, así como un buen toro
de lidia, ¡se crece con el castigo! No la podemos dejar caer.
¡Mucho menos el autoexilio, peor que la pena de
muerte!
Desenfundemos el “hacha de mis mayores”
cuanto antes, es mi modesto mensaje para no perder el optimismo.
A pesar de que la democracia está amenazada ¡no
permitiremos el raponazo!
lunes, 19 de febrero de 2024
Editorial: sucesos de la semana No. 36
Nuestro gran Eróstrato
José Alvear Sanín
Cada día es más
frecuente en las redes sociales la pregunta de quién gobierna a Colombia,
porque cada vez es más notorio el desgobierno en todos los órdenes de la vida
nacional.
La realidad que tantos
no quieren ver es que el partido comunista clandestino —que actúa públicamente
a través del alias de Pacto Histórico, coaligado con otros movimientos de
fachada, como los falsos “verdes” y otras etiquetas parlamentarias— es el dueño
del poder Ejecutivo, y con “mermelada” domina el Legislativo.
Repetidamente se dice
que “el Gobierno no sabe para dónde va”, afirmación que se basa en la
conducta alarmante del individuo que lo encabeza y que reparte su tiempo entre
costosos y grotescos viajes internacionales, periplos nacionales y prolongadas
“agendas privadas” que no le permiten acudir puntualmente a ninguna cita. Petro
no se destaca por nada diferente de una incontenible catarata de trinos, cada
día más espeluznantes, desenfocados, desinformados, imprevistos, pero siempre
malévolos, mendaces y buscapleitos, mientras los miembros de su equipo, donde
hay más prontuarios que hojas de vida, hacen daños como micos en un pesebre...
Ahora bien, esta no es
una situación caótica —aunque lo parece—, sino una concatenación deliberada,
dirigida por una mente activa para producir un efecto predeterminado, que no es
nada distinto que llevar el país a la revolución.
Cuando se miran los
efectos de la acción ejecutiva no es posible desconocer que el único propósito
de Petro es el de destruir, lo que es fácil y expedito. La revolución se
prepara fría y minuciosamente, y se expresa luego como goce, en la borrachera,
la orgía, el delirio y la alucinación...
Volviendo a nuestro
presente, no sobra reconocer que la destrucción va acompañada de una infame
sensación placentera e inmediata. El ambicioso Eróstrato, frustrado por su vida
improductiva, no encontró mejor medio de pasar a la historia que incendiar el
prodigioso templo de Afrodita. Con esa colosal hoguera aseguró la inmortalidad
de su nombre.
Como los placeres
depravados son adictivos, Petro no se conforma con una que otra demolición.
Quiere derribarlo todo, y por eso diariamente hace un daño, para que la suma de
sus desmanes conduzca a la ruina completa de nuestro país. Bastaría con
destruir nuestro sistema de salud para alcanzar un lugar imborrable en la historia
patria, pero allí no se detendrá, porque también prepara la ruina del sistema
pensional, la eliminación de la libertad empresarial y otros desatinos —menores,
si se quiere—, que es lo que se propone hacer amedrentando a la justicia para
imponerle una Fiscalía siniestra y de bolsillo para acabar con la tridivisión
de los poderes públicos.
Nada detendrá entones a
nuestro Eróstrato al cubo, o a la potencia n, en la satisfacción de su
descomunal y desquiciada egolatría.
jueves, 6 de julio de 2023
Después de las iniciales, ¿cuántas “reformas” más?
No son de extrañar la
inacción oficial ni la eliminación de estímulos para la construcción y
financiación de viviendas de interés social, porque el acceso a la propiedad es
un factor que contribuye a la estabilidad, al bienestar familiar, al
crecimiento de la economía nacional y a la masiva generación de empleo.
Ninguno de esos
propósitos anima a Petro. En primer lugar, mientras más adversas sean las
condiciones de vida, mayor descontento habrá y con mayor facilidad será acogido
el mensaje del resentimiento y el odio. La generación de empleo tampoco
favorece la revolución. Un gobierno comprometido con el decrecimiento
económico, cuya “cabeza” dice que la acumulación de capital es la mayor amenaza
contra la humanidad, no puede estimular el bienestar y el progreso.
Apoyar la familia y
propender por su consolidación y florecimiento está expresamente en contravía
de la ideología marxista, que preconiza su abolición. Por tanto, el Gobierno
actual favorece la ideología de género, la promoción del aborto y la tolerancia
a la comercialización y el consumo de psicotrópicos.
¡Vale la pena recordar
ahora a quienes han dicho que el progreso individual perjudica porque “la
gente que deja de ser pobre se vuelve de derecha”!
Un país de propietarios
de vivienda digna se dirige indudablemente hacia una sociedad más ordenada y
productiva, en la que no cabe el discurso subversivo.
En vez de desarrollar,
mediante la construcción de vivienda, una economía próspera, la revolución
sueña con que llegue el día de trasladar la gente de los tugurios a las casas
que han de compartir con los odiados burgueses.
Nunca he olvidado la propuesta
preelectoral de Petro, de limitar a 65 m2 el espacio familiar en las
viviendas —a pesar de haber sido desmentida por sus bodegas y granjas—, porque
esa condición es esencial dentro de la ideología leninista que él profesa. Esa “reforma
urbana” hizo de la vida en los países comunistas el infierno sartreano que
puede llegarnos, porque ese individuo jamás olvida los delirios de su
patológica mente para convertirlos en políticas de gobierno.
Petro no se limitará a
las reformas iniciales —tributaria, sanitaria, laboral y pensional—, porque ya
empezó a hablar de una reforma educativa. Y si salen adelante las ya
presentadas, sea por un congreso embadurnado, por sucesivas declaratorias de
emergencia económica y social, o por el “acuerdo” con el ELN, él no se detendrá
allí.
Ese será el momento
para arrancar con su encubierta reforma urbana, y con la otra —dogmática e
inevitable—, la rural, para la expropiación y aniquilación de los productores
agrícolas exitosos, que no conduce a nada diferente de la hambruna persistente.
La Reforma Agraria
colectivista de modelo comunista pertenece a la obsesión dogmática y no
negociable del ELN, que no los aleja de Petro. Al contrario, los une dentro de
la común estructura mental que adoran.
martes, 13 de junio de 2023
De cara al porvenir: las cosas al derecho
Por Pedro Juan González Carvajal*
Estoy plenamente de acuerdo en que se deben
hacer reformas sobre los temas más cruciales y sensibles de la sociedad
colombiana, pero deben hacerse bien hechas.
El estar bien hechas, implica aprovechar lo
bueno de lo existente, corregir lo corregible de lo actual e incorporar lo
nuevo que ha de servir para mejorar. Reformar no es sinónimo de tierra arrasada.
El estar bien hechas implica tener una
construcción de la propuesta de proyecto de reforma apoyados por quienes saben
del tema y por quienes lo manejan y lo han de manejar.
Además, antes de presentar el proyecto de
reforma al Congreso, debe haber sido socializado de manera pedagógica y contar
con el aval de las autoridades académicas reconocidas del asunto, debiendo contar,
además, con la viabilidad financiera dada por el Ministerio de Hacienda, los
expertos en el tema, y los legitimadores profesionales, políticos y sociales.
¿Si esto se cumpliera, quien se atrevería a
interponerse? Los argumentos de crítica deberían ser muy sólidos y muy bien
documentados y soportados.
Imaginemos que el proyecto de reforma a la
salud tuviera el aval de todas las Facultades de Medicina del país y el
acompañamiento en su diseño de los actores anteriormente mencionados. Yo no sé
usted amable lector, pero yo la apoyaría sin ningún tipo de reservas ni de duda.
Ahora bien, ¿por qué las facultades de medicina
del país no presentan por iniciativa propia un proyecto de reforma a la salud?
Con el debido respeto esto demuestra falta de compromiso de la Academia y un
incomprendido entendimiento de lo que es la participación social en las
decisiones del país.
¿Por qué los gremios económicos y las cámaras
de comercio y por qué no, los sindicatos, no presentan sendos proyectos de ley,
el uno para una necesaria reforma laboral y el otro para el impulso y la
generación de empleo?
¿Por qué las universidades a través de sus
gremios y asociaciones, acompañados de los representantes de los otros niveles
educativos no asumen la responsabilidad y el compromiso de presentar un
verdadero y concienzudo proyecto para reformar la educación? ¿Necesitamos que
se convoque a “comisiones de sabios” que usualmente son personajes muy
importantes que en la mayoría de los casos no saben nada de educación y mucho
menos de pedagogía y cuyos informes o recomendaciones finales no han servido
para nada?
Algunos definen la inteligencia como la
capacidad para entender, enfrentar y resolver problemas. Una invitación para
que las universidades, la sociedad y las empresas le ayuden al Estado y se
comprometan en la solución de los grandes problemas de la colectividad,
proponiendo y actuando, no solo criticando y teorizando.
Si en gracia de discusión ya supiéramos cuál es
el tipo de poder judicial que se requiere para enfrentar estos nuevos tiempos,
¿por qué no le pedimos asesoría a la OCDE o al país del mundo que sea líder en
el funcionamiento de su aparato de justicia para elaborar y presentar un proyecto
de ley para reformar la justicia, que tan necesario e importante es?
Ejemplos como los anteriores serían aplicables
para temas como la reforma pensional, la reforma agraria, la reforma minera, la
reforma política, entre otras varias que debemos sacar adelante a ver si por
fin somos capaces de adentrarnos a la modernidad y poder participar con alguna
probabilidad de éxito de la globalización y logramos establecer reglas de juego
equitativas que promuevan la igualdad y el bienestar de los ciudadanos en
Colombia.
En esto debemos hacer un detente y hacer una
reflexión seria que nos permita entender que no podemos seguir esperando que el
Estado a través del Gobierno de turno tome la iniciativa para enfrentar todos
los problemas y todos los temas habidos y por haber. La nuestra es una
Constitución Política entre cuyos pilares fundamentales está el de la participación,
pero todos estamos recostados a lo que proponga el Gobierno y ahí sí, enfilar
baterías para tirarle piedras a cualquier propuesta presentada.
La democracia participativa nos pone una vara
muy alta y pone en evidencia la carente cultura política y el débil ejercicio
de la ciudadanía que hoy tenemos en Colombia y su frágil democracia.
Si seguimos haciendo más de lo mismo con los
mismos métodos tradicionales, pues ahí no hay nada que hacer.
William Ospina nuestro excelso escritor y agudo
crítico de la realidad nacional advierte que las reformas, si de verdad son reformas
pertinentes, no es posible que sean tramitadas objetivamente por el Congreso
Nacional, pues allí están representados los poderes tradicionales a quienes el tema
de las reformas no les resulta cómodo.
Recordemos esta sentencia de Maquiavelo: “No
hay nada más difícil e ingrato de intentar que cambiar el orden de las cosas,
pues se tendrá como enemigos a todos aquellos que han triunfado con las
condiciones actuales y como defensores tibios a quienes no tienen nada que
perder con el cambio”.
Ahí les dejo “ese trompo en la uña”.
lunes, 5 de junio de 2023
La consulta popular, único plan B
Por Andrés de Bedout Jaramillo*
Todos los que hacemos parte de ese 70% que estamos en desacuerdo
con lo que está haciendo Petro, orientado desafortunadamente, a destruir este
querido y hermoso país, estamos en la obligación de participar en la consulta
popular convocada por el Centro Democrático, consulta, que, en sus preguntas
impresas al anverso del formulario, con toda claridad, establecen los pros y
los contras en los temas de salud, pensiones y trabajo, que pretende la
Colombia Humana, con Petro a la cabeza.
Esta consulta es muy importante, habida consideración de la gran
desconfianza que tenemos los colombianos frente a la posibilidad de que los
congresistas puedan evitar todos los males que se le ocasionarían a la gran
mayoría de compatriotas, si estas reformas pasaran.
La consulta popular convocada, si logramos entre todos conseguir
las firmas necesarias, que son cerca de 2.000.000, de acuerdo con censo
electoral de cerca de 40.000.000, teniendo en cuenta las dificultades que se
ocasionan con los formularios y los obstáculos que pondrían, desde el gobierno
de Petro y de sus cada día más pocos seguidores, obligaría a presentar mínimo
5.000.000 de firmas.
Por el momento, sólo tenemos este plan B, debemos trabajarlo duro
participando en la consecución de las firmas, actividad que no nos convierte en
miembros del Centro Democrático, solo estamos coadyuvando en la construcción
del único plan B con que contamos para evitar la hecatombe a la que nos quiere
llevar este nefasto y fracasado Gobierno, con las reformas pretendidas.
Lo mejor sería que en el Congreso de la República archiven estos y
otros proyectos de ley que se tramitan, ante la Cámara y el Senado, pero
repito, si nuestros congresistas, siguen errados en la apreciación de lo que es
el interés general sobre el interés particular y permiten el proceso
destructivo al que nos están llevando, ojalá podamos, con los 5.000.000
millones de firmas de la consulta popular, detener las reformas a la salud,
pensiones y laboral.
Espíritu Santo, ilumina a nuestros congresistas, para que los
proyectos propuestos se archiven y danos mucha fuerza a los que estamos
decididos a conseguir las firmas, para que la consulta popular salga adelante.
miércoles, 12 de abril de 2023
¿Qué nos pasa?
Por: Epicteto, el opinador
Recibí la sabia
observación de uno de mis habituales contertulios en el sentido de que gran
parte de la hecatombe que afecta al pueblo colombiano desde hace siete meses
radica en la general indiferencia de los buenos ciudadanos frente a esta
monumental adversidad.
Surge, como es
obvio, la obligada pregunta:
¿Qué nos pasa a los
colombianos?
¿Acaso carecemos de
la mínima capacidad para comprender la magnitud de la tragedia que dejó de ser
una amenaza para convertirse en una cruel realidad?
¿Es que la
manipulación de nuestras mentes a través del adoctrinamiento político y de la
avalancha publicitaria de la extrema izquierda nos ha producido una ceguera
irreversible?
¿Qué nos pasa a los
colombianos que permitimos la entrega del poder a una banda de delincuentes
comandada por un terrorista, secuestrador y asesino apodado Aureliano?
¿Qué nos pasa a los
colombianos que permanecemos impasibles mientras se produce el desmoronamiento
de la fuerza pública, mediante el retiro forzado de más de un centenar de altos
oficiales, y la complicidad del Estado para que las tropas sean irrespetadas y
secuestradas, y sus integrantes asesinados, mientras uno de los ministros
califica estas asonadas como “cercos humanitarios”?
¿Qué nos pasa a los
colombianos que guardamos cómplice silencio con la destrucción de nuestro
aparato productivo mediante la persecución a la propiedad privada, los
obstáculos a la generación de empleo, el aumento de la tributación y de los
costos laborales, y el fomento de la invasión de tierras y del ataque a las
empresas privadas desde el propio Gobierno?
¿Qué nos pasa a los
colombianos que agachamos borreguilmente la cabeza mientras el régimen tiránico
de la izquierda radical destruye el sistema de salud, se apodera de las
pensiones y sume al pueblo en la miseria mediante una inflación pauperizadora?
¿Qué nos pasa a los
colombianos que enterramos la cabeza en la arena como el avestruz, mientas la
cuadrilla de sinvergüenzas que se tomó el poder arrasa con el presupuesto a
través del gasto incontrolado y los escándalos de los funcionarios y sus
familias?
¿Qué nos pasa a los
colombianos que ya no nos importan ni siquiera los más preciados de nuestros
derechos, el derecho a la vida y la protección de nuestros bienes, en un país
donde reina la violencia, la protección al narcotráfico, la impunidad para los
bandoleros y la inseguridad de la población?
¿Qué nos pasa a los
colombianos que hemos abandonado hasta nuestros valores más elementales, nuestra
fe en Dios, nuestro amor a la patria, nuestra obligación de defender la familia,
nuestra democracia, nuestro Estado de derecho, nuestra libertad y
dignidad como seres humanos?
lunes, 6 de marzo de 2023
Editorial: hechos de la semana
Sobre los hechos más destacados de la semana, en esta oportunidad, en su editorial para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. nos hablan de la protesta de los campesinos en el Caguán, sobre la ofensa que hizo el sacerdote Fernando Piña, en Boyacá, a los antioqueños, del nuevo escándalo en el Gobierno con el hijo y hermano de Gustavo Petro, de Daniel Quintero que en la encuesta de Invamer aparece como el peor alcalde de Medellín desde hace 30 años, de las mal preparadas reformas propuestas por el Gobierno y su crisis ministerial, y concluye con la caída en la aprobación de la gestión de Gustavo Petro, en las encuestas. No dejes de verlo.
lunes, 20 de febrero de 2023
Editorial: las marchas y otros asuntos
Por Antonio Montoya H.
En su editorial de la semana, el doctor Antonio Montoya H., habla del resultado de las marchas en pro y en contra de las reformas de Gustavo Petro; rechaza el comportamiento de quienes dañaron, durante estas, la réplica de la Paloma de la Paz y menciona con reproche el ultimátum de nuestro presidente si sus reformas no son aprobadas. Opina sobre el rechazo de los líderes de Perú a la injerencia de nuestro presidente, en las decisiones que dicho país han tomado y del nombramiento de Sebastián Guanumen como cónsul en Chile. También hace una reflexión sobre las decisiones tomadas por el alcalde de Medellín con respecto al cerramiento de la Plaza Botero y, finalmente expresa su deseo de que en las elecciones regionales podamos cambiar el rumbo que está tomando el país. No dejes de verlo.
lunes, 6 de febrero de 2023
Salud, pensiones y corrupción
En su editorial de la semana, para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. habla sobre la reforma a la salud, la reforma pensional, las víctimas que no han logrado obtener la verdad, justicia y reparación, las amenazas del narcotráfico a la familia del presidente del Congreso, Roy Barreras y el flagelo de la corrupción. No dejes de verlo.
jueves, 29 de septiembre de 2022
Vigía: sin vandalismo
Por John Marulanda*
“¡Wow!” tuiteó en sus redes sociales el salsero panameño
Willie Colón cuando vio las fotos y videos de las masivas protestas del 26 de septiembre en
Medellín, Bogotá, Cali, Bucaramanga, Villavicencio, Armenia, Manizales, Ibagué,
Barranquilla, Cartagena, Miami, Orlando y otras ciudades. “Nosotros
marchamos y no incendiamos, no vandalizamos” se leía en una pancarta.
Las jornadas se realizaron para
rechazar las reformas tributaria, política y electoral, el aumento del precio
de la gasolina, las transformaciones pensional y a la salud, los subsidios para
delincuentes, la ineptitud de los ministros y embajadores y los negocios
turbios con Venezuela. No se ve un horizonte claro para el país, ni siquiera
después de escuchar al expresidente Uribe, una vez terminada su charla con
Petro, el martes.
El ministro de interior
reconoció la paz de las multitudinarias manifestaciones, reclamando, eso sí, lo
prematuro de las mismas a escasos 54 días de gobierno. Tal afirmación nos
indica dos cosas: primero, es una advertencia previa al gobierno para que
cambie el tenor de sus propuestas legislativas y decretos con fuerza de ley y
segundo, es un preaviso de una nueva marcha programada para finales de octubre.
Es evidente, de nuevo, que hay
dos Colombia: una minoritaria pero violenta y otra mayoritaria pacífica. Y esto
se sabe desde antes. Nunca la guerrilla ni el narcotráfico han sido la mayoría
en el país.
Siendo Colombia el primer
productor mundial de cocaína, con 1.200/300 o más toneladas métricas del
estupefaciente, la gran diferencia con lo que sucede ahora es el dinero, el
producido multimillonario del narcotráfico, combustible actual del conflicto.
Las innegables conexiones con los carteles mexicanos y con las mafias italiana
y albanesa, entre otras presentes en el país, hacen que tal negocio sea
rentable y que las distintas organizaciones sean catalogadas como multicriminales.
Para esemulticrimen, el gobierno
Petro está proponiendo un proyecto de ley que facilita la entrega de armas,
suaviza las penas vigentes, crea las cárceles colectivas y entrega el 10% de
las ganancias ilícitas a los delincuentes, entre ellos al ELN. Pero además está
la legalización política del nuevo Estado Mayor Central de las farc-ep
(minúsculas mías), título resucitador, polémico y contradictorio para los
bandidos farianos dizque arrepentidos que hoy fungen como parlamentarios de un
partido dividido. Como lo hemos dicho, con el ELN el gobierno tiene doble
problema: uno, es convencer a la gerontocracia del COCE (Comando Central) del ELN,
altamente ideologizado por el comunismo castrista, que parece avenirse a la
continuidad de una quinta negociación y dos, convencer a las cuadrillas elenas,
dedicadas totalmente al narcotráfico con sus compinches mexicanos y europeos.
Queda en veremos cualquier tipo
de negociación con las bandas delincuenciales puras como el Clan del Golfo,
disfrazado de político con el título de Autodefensas Gaitanistas de Colombia y
que pelea y se amiga con sus pares del ELN y las FARC. A lo anterior, hay que
agregar otras bandas más sangrientas pero ligadas al microtráfico como la
transnacional Tren de Aragua o los Maracuchos.
Al lado de las protestas legales
y legítimas, constitucionales, en ciertos puntos del país algunos grupos de
ciudadanos parecen estar tomando medidas más radicales, como en el caso de las
invasiones a haciendas privadas y baldíos en donde tejidos criminales e
intereses pecuniarios parecen guiar a la peonada.
“En general las
marchas no tuvieron violencia”,
dijo Petro hacia las 2:15 p. m. del lunes 26. ¿Síntoma de madurez y civilidad? ¡Wow!
Adendo: a pocas horas del primer encuentro en territorio
venezolano entre los ministros de defensa Iván Velásquez y el general Padrino,
la seguridad física en la franja fronteriza colombo-venezolana, tierra de nadie,
en donde el intercambio inmediato de información y de inteligencia y algún
nivel de coordinación entre las fuerzas públicas de ambos países, podrían
marcar un nuevo rumbo. El secuestro de la personera de Tibú, justo en
territorio colombiano ha dejado en claro de qué manera grupos armados
irregulares controlan esa frontera y conocen a todos los contratistas del área,
en una típica actividad de extorsión y chantaje.
miércoles, 21 de septiembre de 2022
¡No afecta a la memoria...!
La inquietud que en distintos medios se ha manifestado por
la salud de Petro, no se disipa con el boletín que indica que padece de
bronquitis. Esa es una condición pasajera y superficial… Seguimos ignorando
entonces sus verdaderas condiciones de salud, que en todo caso no afectan la
memoria. La suya es feliz. En cada uno de los 41 interminables días de lo que
va corrido de su gobierno, recuerda alguna de las asombrosas propuestas de su
programa explícito, o alguno de los desatinos de su proyecto implícito.
Ante la magnitud de los perjuicios que puede sufrir el país
cuando esas manifestaciones se conviertan en hechos, abundan las expresiones de
“si Petro reflexionara”, de “si rectificara”, de “si corrigiera”, de si…
No estoy en capacidad de saber si Petro alguna vez ha
deliberado sobre algo, pero en cambio sabemos que jamás ha rectificado. Su
pensamiento es inapelable y su ejecución se viene confiando a individuos de
impecables credenciales revolucionarias. Salvo dos o tres afiliados al
liberalismo y al novedoso conservatismo castro-chavista, la segunda fila de
funcionarios está compuesta invariablemente por incondicionales, cuya
obediencia está reforzada por la ineptitud, la ignorancia y el fanatismo.
Más culpable que la ministra de Minas es, sin embargo, el
de Hacienda. Cargado de años, de títulos y experiencia, no tiene la excusa de
la ignorancia y de la impericia, para paralizar la inversión, incrementar el
desempleo y dar impulso a la inflación.
***
Grandes anuncios de la semana: la desvertebración del
sistema pensional y el subsidio permanente para millones. ¡Ruina para los
futuros pensionados y júbilo para quienes gozarán del despojo de los primeros,
en la inicial hoguera inflacionaria!
También tendremos 100.000 “jóvenes de paz”, dizque para
alejarlos de la delincuencia, con $ 800.000= mensuales. Se disipa entonces la
primera gran incógnita sobre el destino de los recaudos de la reforma
tributaria, que no será para fomentar el empleo productivo, sino para remunerar
los inevitables “colectivos”, sin los cuales es imposible consolidar una
revolución.
***
Así, una después de otra, resurgen las tenebrosas
propuestas del incorregible Petro. Es verdad que faltan muchas, como aquella de
limitar a 65 m2 el espacio de las familias en sus casas, pero ¿hasta
cuándo?
En su más reciente artículo para El Tiempo, recordando
quizás al viejo Petro, el doctor Germán Vargas Lleras hace una pregunta. A
pesar de su mutilación digital por cortesía de las FARC, Vargas Lleras empuña
la pluma cuando inquiere si también habrá ocupación de casas y apartamentos…
Buena pregunta, ahora que sabemos que la policía apenas dispone de 48 horas
para proceder a la restitución del bien a su poseedor legítimo.
Como no hay revolución si la “reforma agraria” no va
seguida de la “reforma urbana”, la ocupación de inmuebles habitacionales es una
amenaza que ahora pende sobre el país, y hace muy bien Vargas Lleras en preocuparnos…
Lástima que, como jefe político, senador y vicepresidente,
no haya jamás movido un dedo para detener el avance de Petro hacia el poder. No
fue el único que omitió oponerse al avance de la revolución, pero la
negligencia culpable o la colaboración vergonzante de la mayor parte de los
políticos en su ascenso jamás será excusable.
***
Papito, papito… ¡Quiero ir al entierro de la reina!
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