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jueves, 22 de mayo de 2025

Dos fuerzas opuestas e irreconciliables

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

(Terrorismo vs. conocimiento y civilización)

El bien y el mal han sido y serán siempre dos fuerzas opuestas e incompatibles, lo mismo ocurre con la alianza entre el populismo y el terrorismo que se enfrenta al conocimiento y a los avances de la ciencia y la tecnología en beneficio de toda nuestra civilización en la misma medida que las virtudes éticas y cívicas sucumben ante el crimen organizado, la violencia, la ignorancia y la indolencia de quienes tenemos como gobernantes.

Mientras más progresa el conocimiento de los seres humanos educados, mayor parece la ignorancia cultural de sus líderes y su tolerancia con el terrorismo.

El debate ideológico entre izquierda y derecha dentro de la legalidad es ya materia obsoleta. Las comunicaciones están invadidas de la falta de sentido común propia del inmediatismo, equivocando a la gente que no es capaz de asimilar toda la información que recibimos a cada minuto sobre lo que acontece en el mundo.

La globalización es una apertura total al conocimiento, pero el globalismo es la lucha digital por la dominancia en términos de poder y se opone al progreso de la civilización entera.

El mundo puede estar muy loco, pero los líderes políticos que tenemos lo están mucho más, se dedican a jugar a ser dioses, unos con la riqueza pensando que es infinita, otros con la miseria de sus pueblos. Bien decía mi maestro que “los extremos siempre medran en la misma canoa”.

Vivimos entre populismos de extremos que hoy navegan en la demencia armamentista y se olvidan de los valores humanos.

Los grandes líderes mundiales juegan como en un videojuego con la seguridad del mundo y de la civilización actual, dejándola a discreción de la parametrización que cada loco le dé a la inteligencia artificial en las naciones más poderosas.

Entre tanto muchos de los líderes del mundo subdesarrollado destruyen: la niñez a golpe de hambre, secuestros, violaciones y construyendo madrazas de criminales y terroristas; la adolescencia con drogas, desinformación y vagancia, dejando el conocimiento reservado a personas desconectadas del liderazgo político; y machacan el espíritu ético y laborioso de sus naciones, jugando con su futuro socioeconómico al multiplicar la inseguridad y la corrupción.

Trump propone un “escudo de oro” satelital que proteja todo Estados Unidos que, para empezar, vale 175 billones y cada disparo cuesta 50 millones de dólares. Los chinos, los rusos, Israel, los mismos americanos y muchos países de la OTAN fabrican armas sofisticadas que venden a países que ejercen terrorismo de Estado y promueven el terrorismo religioso y el narcoterrorismo que generan matanzas y crímenes atroces en las zonas de guerras, conflictos fronterizos e internos por el poder, y donde operan organizaciones criminales contra democracias anárquicas y debilitadas. El terrorismo regenta Cuba, Irán, Corea del Norte, Siria, Irak, Libia, Yemen del Sur, Sudán, Venezuela, Nicaragua, Colombia y varias naciones africanas, y hay crisis en el Oriente Medio, una gran tensión entre China y Taiwán y guerras en Rusia y Ucrania, Pakistán e India.

Tiene el mundo gobernando naciones una colección loquitos y populistas soberbios obnubilados por el poder, los vicios y las drogas, que prometen gobernar bien pero que se dedican a convertir los Estados en proxenetas que subsidian y se valen del terrorismo y la violencia para controlar sus naciones, y se mantienen creando bazares de corrupción política que desmejora las mayorías y solo atiende minorías ignorantes e insensatas y sus incongruentes y falsas agendas progresistas.

Ya la polarización extrema, la que es irreconciliable, traspasó la barrera de la legalidad y enterró el sano debate democrático, ya supera la soberanía interna de las naciones, y está en manos de un puñado de lideres globales abusivos, payasos, ególatras, vanidosos, incultos e incongruentes a quienes cada día les importan menos los problemas de sus gentes, de sus propias economías y el progreso de la civilización, pues no entienden que vivimos en una era globalizada e interdependiente donde todas las naciones tenemos problemas comunes.

Los líderes de las naciones grandes y pequeñas están ignorando el hecho de que los graves problemas del ser humano demandan cooperación entre todas ellas, pues no se resuelven con guerras de poderío que pueden destruirnos a todos con uno solo loco que aprete el botón.

jueves, 12 de septiembre de 2024

A mayor delirio más poder

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El diario espectáculo de un individuo que combina los galimatías de Cantinflas con la profundidad del doctor Goyeneche no despierta nada distinto al cansancio o la resignación. El país es testigo de un creciente delirio que nos deja estupefactos. ¿Cómo es posible que ese sujeto continúe dando tan grotesca función, sin que lo detengan, destituyan o recluyan?

Si fuese apenas escándalo diario, podría pensarse que, bajo el clown, el Estado continúa funcionando, pero al mismo tiempo, la Constitución y la ley son violadas y multitud de actuaciones del Ejecutivo, fronterizas con el Código Penal, ocasionan efectos desgarradores en el orden público, en la economía y en las finanzas nacionales.

El país, conducido por la banda presidencial de prontuariados, amnistiados ignorantes y rapaces incompetentes, avanza hacia el abismo, sin que las “sólidas” instituciones hayan funcionado en los últimos dos años. Si estas actuasen, el actual Gobierno no duraría 24 horas más; pero mientras el Ejecutivo dispensa raciones de mermelada, cada vez más costosa, a congresistas de todos los partidos, magistrados, y a grandes medios, especialmente audiovisuales, nada le pasará. Y como si lo anterior fuera poco, los grandes jefes políticos, en vez de unirse en un movimiento de recuperación nacional, siguen cultivando sus menguantes parcelas electorales o promoviendo docenas de candidaturas condenadas a la repetición de la farsa electoral de 2022, o a presenciar en 2026 un proceso a la venezolana.

Nada se está haciendo para despertar de la pesadilla, porque se da por sentado el triunfo electoral dentro de dos años, ¡con la mitad de los municipios en poder de las guerrillas petristas y bajo un Gobierno comunista!

No basta, pues, con la lección de Venezuela. ¡Dos años son un corto tiempo para vivir, pero muy suficiente para completar la destrucción del país!

Petro nunca ha estado más desprestigiado y perturbado mentalmente, pero mientras mas tonterías, chorradas y amenazas profiere, más discursos de odio pronuncia y más pataletas y vulgaridades protagoniza mayor poder acumula.

En los pocos días que nos separan del 20 de julio vienen avanzando proyectos aterradores que serán aprobados por un Congreso embadurnado: 1. Reforma de la Salud (para consolidar su dominio del sector); 2. Reforma Política (hacia el voto electrónico y el favorecimiento del fraude); 3. Jurisdicción Agraria (para la expropiación masiva de fundos productivos), y 4. Reforma Tributaria (para desactivar la economía).

A lo anterior se suman decretos, inconstitucionales desde luego, como el que crea las ATEA (Autoridades Territoriales Económicas y Administrativas), para entregar el poder político, sobre una tercera parte de Colombia, a las organizaciones indígenas; y el que organiza la Dirección de Inteligencia, para controlar y vigilar a los ciudadanos, germen del Sebin colombiano, otra Stasi criolla.

¡Y se nos olvidaba el acuerdo con los bancos para dilapidar 55 billones!

Si solamente con la ocupación de la Fiscalía por una mandadera del régimen, estamos viendo cómo se judicializa la política (caso del Dr. Uribe Vélez); cómo se omite la indagación adecuada de la astronómica e inocultable corrupción del régimen, y cómo se diluyen las investigaciones y procesos de ciertos amigos y descendientes, pensemos entonces en el poder de que dispondrá Petro cuando tenga en su bolsillo procurador, toda la Corte Constitucional y la junta del Banco de la República.

A él no se le olvida ningún despropósito. Basta ver su obsesión con el metro subterráneo, la obstrucción de las dobles calzadas (para las cuales piensa extraer 20 billones por valorización), y la reforma prevista para desfondar y politizar las empresas de servicios domiciliarios.

¡Preparémonos, entonces, para la emisión de centenares de billones, cuando se apodere del Emisor para acabar con la moneda capitalista —eterno ideal comunista—, completando la revolución, que avanza rauda mientras el país solo se percata de las babosas excentricidades diarias del tirano demente!

***

¿Mermelada?: ¡Ciento catorce procesos sobre irregularidades de Petro reposan en los polvorientos anaqueles de la Comisión de “Acusaciones”! ¿Y qué hay del Art. 109 de la Constitución Nacional?

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¡No más tolerancia culpable! ¡Fuera Petro, ya!

Dentro de dos años será demasiado tarde.

martes, 27 de agosto de 2024

El mamatoco entre la autocracia y la plutocracia

Luis Guillermo Echeverri Vélez

El sedicioso y su telaraña de bandidos no son más que el producto de nuestra propia alcahuetería anárquica y libertina, dejando la conducción del partidismo político y del Estado en manos de quienes viven de la política y sus reiterados tratos con la insurgencia.

De toda la gente tan capaz, profesional y buena que tiene este país, deben surgir otro tipo de fuerzas políticas descontaminadas que no sean partícipes del festín y el desorden que por décadas se ha dado la clase dirigente, la política tradicional y la mamertería, al vivir amancebadas con la anarquía, la burocracia y el libertinaje.

La política importa. Y no podemos caer en una trampa ideológica más profunda, resultado del nuevo concubinato romántico que ya empezamos a presenciar entre la dictadura disfrazada de autocracia y la plutocracia, representada por la clase dirigente política tradicional, la actual y la directiva gremial del país, todas caracterizadas por el inmediatismo y un protagonismo individualista, dentro del marco demagógico de lo políticamente correcto.

El sano ejercicio de la política debe brotar de una actividad orgánica y natural para bien de las comunidades, fundamentada en el cumplimiento de las obligaciones cívicas, de un trabajo social mancomunado entre los diversos actores que compiten por el mandato popular y que, al recibir la responsabilidad de administrarlo, se deben por igual a toda la nación sin que medien excusas ideológicas para no hacer lo correcto.

Un 2026 sin un rumbo predefinido es una profundización de la precaria realidad actual. La injusticia, la ilegalidad y el empobrecimiento en que estamos sumidos no aguantan “la cura de un cáncer con mejorales”. Seamos serios y no pongamos en las encuestas mediáticas a competir más payasitos a ver cuál repunta sin tener ni idea, ni estar realmente preparado para lo que demanda la conducción de una nación en llamas.

El país, después de varios estupros electorales, no se merece más “reality shows” protagonizados por viciosos, por rumberitos, libertinos, gomelos inflados, ni viejos culebreros desgastados con una carreta caduca.

Anoten bien que este país y su democracia, si no es con una mano firme en todos los poderes del Estado bien apuntalada en la legalidad y con un pulso fuerte y constante, no tiene salida del hueco en que todos, con mayor o menor responsabilidad, lo metimos.

El país requiere más ingenieros y menos abogados y reemplazar ideologías por tecnologías, y un respeto por las agendas minoritarias, pero sin que tengan que politizarse y primar sobre las libertades de las mayorías.

Por igual, ricos y pobres tenemos que trabajar y estudiar seis días a la semana, con patriotismo y con el buche lleno para podernos desatrasar en materia de producción, crecimiento y desarrollo. No más paja legislativa, no más amarillismo mediático, no más vagancia subvencionada, nomás cobardía detrás de las cuentas de X, cuando tanto el Estado como el sector privado productivo caen en la obsolescencia absoluta, por no digitalizarse y no tecnificarse.

Colombia no necesita revoluciones ni revolucionarios, ni deforestación, ni drogas ni la ilegalidad y la violencia que todo eso genera. Hay que apuntar a erradicar esa cultura.

Colombia necesita ejecutorias transformacionales, hechos reales y tangibles, y mucha atención a los problemas del día a día de la gente. A ningún puerto seguro arriba una nación sin seguridad, nutrición infantil, salud y altos niveles de productividad que demandan educación e infraestructura física y transformación tecnológica y digital.

No podemos seguir consintiendo delincuentes amparados por los mismos abusivos delfines y filipichines de siempre ni por los sobornables leguleyos que jamás han presentado una ley beneficiosa, ni en manos de las críticas del pasado propias de las mismas sabiondas vedets económicas, que nunca han pagado una nómina ni pasado una angustia financiera.

Menos podemos seguirnos tragando las mentiras de quienes sin mérito propio, han sido graduados en medios como de profesión políticos, ni del mal remedo de los anteriores, representando por el progresismo que nos asfixia con la tóxica y desgastada dialéctica del populismo barato.

Perdón si piso algún callo inflamado, pero lo que está en juego no es sólo el poder, es el futuro de todo un país.

jueves, 13 de junio de 2024

Aquí ni hay compromiso ni hay con quien

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Hay que felicitar a Petro por los logros de su caótica gestión destructora y decir que los gremios y los partidos políticos democráticos están rajados.

Aceptemos que aquí ni en el Estado ni en el sector privado hay compromiso, interés, determinación, voluntad política genuina, ni capacidad de hacer valer la ley de forma correcta y contundente.

Un cáncer no se cura con mejoral ni con pañitos de agua tibia. Al Estado de Derecho lo opera la cultura del billete no un partidismo organizado. El parlamento, la justicia, los entes de control y las fuerzas armadas están permeados de una cultura corrupta y clientelista disfrazada de ideología.

Cuando uno va a cargar una mula para recorrer una trocha, lo más importante es balancear las cargas a cada lado de la enjalma, de lo contrario se condena a la mula a irse por un voladero, se arruina la carga y se pierde la mula. Pues lo mismo ocurre con el desempeño de la nación y el reparto de las cargas entre los gobiernos de turno y la responsabilidad asignada por empresarios y trabajadores a la actividad gremial y sindical.

El pacto social se destruye cuando ocurre un desbalance entre las fuerzas sociales que representan el sector privado, que son quienes producen, pagan impuestos y mueven la economía, y el sector público compuesto de burócratas que tienen un contrato temporal a sueldo como servidores, con el objetivo de facilitar la actividad de los particulares que son la mayoría y el electorado en los Estados democráticos.

Contrario al sistema de libertades y propiedad privada, en el modelo comunista, el Estado y la burocracia de un partido se adueñan de todo, reemplazan un sistema que redistribuye riqueza por la administración del empobrecimiento, donde unos pocos roban y el resto llevan del bulto.

Y es que en la Colombia (in)humana, la del virus de la vida, impera la miseria despótica del odio y el resentimiento de un destructor acomplejado que se cogió confianza y ahora viene por lo de todos enarbolado en su alucinógeno “poder constituyente”.

Pero lo peor es que la dirigencia nacional se lo está entregando todo voluntariamente para que se cambie el sistema de libertades por un neo-narco estalinismo, socialismo del siglo XXI, castrochavismo o populismo con falso disfraz democrático.

En Colombia se acabaron las personas íntegras capaces de defender con acciones y hechos reales la institucionalidad, el balance del país, y a los ciudadanos indefensos.

A quienes han sido jefes políticos con envergadura electoral y han ocupado posiciones importantes, el ego no los deja unirse a defender la democracia con hechos. Sin mayorías, su toreo es de salón.

Hoy los gremios y sindicatos desvirtúan el espíritu asociativo cuando olvidan que sin empresas no hay gremios ni sindicatos, y que, si el balance del país no cuadra, menos el de las empresas.

Los líderes gremiales olvidaron su función esencial, el país. No son capaces de utilizar su poderío económico para defender la libertad, la legalidad ni la democracia. Sus juntas directivas los convirtieron en cabilderos de intereses particulares ante parlamentarios, ministros y magistrados.

A muchos ricos se les olvidó que nadie se puede llevar negocios, tierra ni edificios para Miami y que en la maleta no viaja la prestancia, el respeto y el reconocimiento social que tienen como empresarios y empleadores en Colombia.

No es justo que mientras el pueblo grita “fuera Petro”, los gremios cortejen como invitado de honor a quien viene a cantarle a sus afiliados cómo es que les va a estatizar su negocio.

Entre tanto quien realmente manipula el caos político, económico y social, aceleró a la lata el empobrecimiento nacional y como dijo Alicia Eugenia Silva: “viene por todo”.

Del discurso terrorista, pasamos a la implementación del caos y la miseria. Petro le pasó el buldócer al sistema electoral, a la salud, las pensiones, la moral y capacidad de las fuerzas armadas, las relaciones internacionales, el manejo de la economía, la educación y lo laboral.

Petro le mandó a pasar la grasera, al Congreso, las cortes y los entes de control. Causó la implosión de las fuentes de ingresos del Estado y las regalías que produce el sector minero-energético, mientras el narcoterrorismo y su producción de coca y minería ilegal, se mecatearon la biodiversidad y las forestas.

Ahora le apunta a las cuentas bancarias de los particulares y a una narco-constituyente revolucionaria que terminará con la propiedad privada, la seguridad nacional, ciudadana, jurídica, económica y alimentaria.

“Aunque usted no lo crea”, como decía Ripley, y ya pasó en muchos países, Petro anunció ante todos los “alias” del gabinete invitados al ritual, la implementación del “corralito financiero”, la semana pasada en Cartagena ante una agremiación bancaria genuflexa, aduladora y cabildera.

Como todo lo anunciado por Petro, lo cumplirá, así sea por la vía ilegal que es la que él domina. ¿Qué más se puede esperar de un terrorista, que una letal inyección de desequilibrio aplicada en la vena por donde pasa la vida económica del país?

jueves, 13 de julio de 2023

Entrevista con Aurelio Vélez Vélez


Antonio Montoya H.
Para la entrevista de la semana en El Pensamiento al Aire, el invitado central es el consultor y facilitador, experto en empresas familiares, Aurelio Vélez Vélez. En nuestro canal presenta la serie de Liderazgo Empresarial y ahora comparte con nuestro director Antonio Montoya su visión sobre el futuro de las empresas en las actuales circunstancias políticas y sociales. No dejes de verlo.
Aurelio Vélez Vélez es un reconocido consultor y facilitador empresarial, especialista en empresa de familia, protocolo de familia o acuerdo de voluntades. Es economista y administrador de negocios de la Eafit (1977 – 1981), con especializaciones en mercadeo, en empresas familiares, en manejo de crisis y en relacionamiento con el sector financiero. Se ha desempeñado como gerente nacional de Ventas del Grupo Gráfico Meyercord – Colorprint, y como gerente general de organizaciones de la talla de Procolder Ltda., Centro Jeep S. A., Segurtec Ltda. y Calderas JCT S. A. 

Ha sido miembro de juntas directivas gremiales como Fenalco, Antioquia; Adevic y Asopartes. También ha participado en las juntas directivas de Industrias Metálicas Los Pinos, Premac, Casa Magna, Calderas JCT S. A., Tostaditos Susanita, Centro Jeep S. A., Jairo Ochoa y Cía., Casa de la Chinca entre otras.


viernes, 26 de mayo de 2023

Saberse rodear

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

Durante estos 30 años la Compañía de Jesús y otras instancias civiles y eclesiásticas me han confiado responsabilidades importantes. Ha sido una escuela de formación permanente tan interesante como enriquecedora. Aprende uno directamente y también se aprende en carne ajena sobre lo que se debe y no se debe hacer.

Desde muy joven, después de vivir una intensa y marcante experiencia formativa en liderazgo, este tema ha estado presente en mi vida. Ya jesuita, en 1988, cuando hacía magisterio en Bucaramanga, me sentí retado a multiplicar eso que yo había vivido y había transformado mi vida diez años atrás. Fue así como se concibió y se hizo realidad, el Curso Taller Nacional de Formación Integral, una experiencia que a muchos ha impactado y cuyos frutos me hacen sentir muy orgulloso.

Un liderazgo compartido y de servicio es lo que necesitamos. Héroes al mejor estilo del Llanero Solitario hoy día no se entienden, cuando el trabajo colaborativo y corporativo se impone. Por eso sorprende también encontrarse todavía “líderes” autócratas que pretenden hacer las cosas a “su” modo, queriendo jugar al titiritero que manipula los hilos caprichosamente a su antojo. Alguna vez un rector de algún colegio de este país me confesaba hace años que le gustaba tener subalternos sumisos y dóciles que le obedecieran sin chistar pues así él podía manejar más fácil todo. Es más, que le gustaba que entre ellos tuviesen conflictos porque así los podía controlar y evitaría se juntaran en contra suya. Proverbial ejemplo de lo que no debe ser un líder y un caso emblemático que he utilizado siempre en mis charlas.

El caso es que hay todavía especímenes con poder que les encanta rodearse de una corte de amiguitos lambones y turiferarios, acólitos que con incienso en mano todo el tiempo los adulan y veneran, genuflexos incondicionales que endulzan sus oídos haciéndoles escuchar a estos mediocres lo que les gusta y conviene. Esos tales no soportan que sus segundos puedan pensar, criticar, disentir, es decir, tener luz propia pues podrían perder su pretendido protagonismo y ser eclipsados.

Los mejores líderes que conozco se saben rodear. Honestamente reconocen que no se las saben todas, que hay otros que son mejores que ellos y por eso los buscan para conformar equipos interdisciplinarios de trabajo cualificado que finalmente obtienen resultados asombrosos. Su sabiduría, que no títulos, es lo que cuenta. Sus carismas y habilidades suman, que no cartones que no evidencian competencias, experiencia y profesionalismo. El arte de un buen líder es buscar a los que saben más que él y no lo van a dejar equivocarse. Detestan que les asientan en todo, les fascina el pensamiento divergente, no temen a quienes les dicen la verdad en la cara, les encanta el debate y la construcción colectiva de grandes propósitos.

Las grandes empresas están lideradas por gente visionaria y de talante, soñadores de alto vuelo y aterrizados a la vez, sensatos y humildes, nada egoístas ni mezquinos, rodeados de los mejores. Pobres aquellos que no cuentan con líderes auténticos. Quizás sigan apoltronados durmiendo en sus laureles, creyéndose los mejores, en tanto la competencia se los lleva por delante.

jueves, 25 de mayo de 2023

Testimonio a la juventud: el Álvaro Uribe Vélez que yo conozco

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Este es mi testimonio sobre la vida que conozco de un gran hombre. Para mí, mucho más que un verdadero amigo, es un ejemplo de vida y un líder digno de seguir y luchar a su lado. Este es mi recuento de lo que encarna una persona extraordinaria, gran ser humano, virtuoso chalán, magnífico compañero de viaje, hombre de familia, patriota y estadista de inconmensurable naturaleza.

El Uribe que yo conozco es un ser honorable y cumplidor, de mente lúcida y corazón espléndido, un noble guerrero de las causas justas e incansable defensor de la libertad, el orden y la democracia. Es un hombre íntegro, honorable y de palabra. Señor y caballero, un ser humano sencillo y bondadoso. Sin duda alguna, Uribe representa la encarnación caracterizada de los valores más puros de esa inconfundible cultura honrada, laboriosa, decente, confiada, austera, franca y sincera, tan propia del campesinado antioqueño.

En su persona confluyen los valores elementales del hombre de campo y de a caballo, transformados en un gran líder que representa la integralidad del demócrata humanista y la universalidad del gran estadista reconocido mundialmente. Su condición humana, bondadosa, compasiva y crédula y su trato en extremo respetuoso, en veces convierten en fallas sus virtudes a manos de los abusos del descaro ajeno, y en ocasiones resulta siendo envidiado por la aversión propia de los colgajos del poder político, mientras lo respetan y admiran grandes líderes y comunes, a lo largo del mundo occidental.

El Uribe que yo conozco, es la viva representación humana de lo mejor que da esta tierra. Es carácter y semblanza de la ardua geografía de este hermoso trópico infernal del que deriva una gama extraordinaria de culturas, y entre ellas, está la de los antioqueños o paisas como nos denominan en las demás regiones del país.

Antioquia es un pesebre lleno de flores y selva, de montañas que tienen en sus adentros un gran un tesoro escondido, de laderas y cañadas donde el hombre, la mujer y las bestias amanecen y terminan cada jornada desafiando la fuerza de gravedad y el poder de la naturaleza. Donde sacarle un céntimo a la tierra requiere a más de fe en el creador, una inagotable devoción al trabajo y esa determinación que apodamos, “verraquera”.

Uribe representa nuestra cultura, forjada por la tenacidad de quienes hace 500 años entraron en la montaña y, a lomo de mula, poblaron estrechos valles y crestas de cordilleras en búsqueda del valor aurífero de sus arenas y vetas rocosas, que luego invirtieron en el exquisito y virtuoso cerezo que copó nuestras laderas y conquistó con su aroma el mundo entero. Oro y café, que sirvieron de cace para iniciar el desarrollo de una cultura industriosa y de un comercio sano que llevaba por garantía la palabra empeñada del arriero que cuida con su vida la encomienda. Y así es el Uribe que conozco.

En Antioquia, las familias amén de extensas, labraron su distinción sobre el valor del reconocimiento de la honorabilidad y la honradez y los dones humanos de cada individuo, que no por aquello “del metal de vos”. En Antioquia, el respeto lo da la igualdad. Allí se mira a los ojos a todo mundo, pues sus gentes crecieron entre el trato libre, franco y respetuoso, sin odios ni distinciones, que representa un espíritu de independencia que le dio a esta la tierra marcada por la austeridad y la sencillez, su prosperidad, ajena de toda discriminación económica o social.

En 1995, siendo él gobernador y yo director de Proexport – Colombia en la Florida, hablamos en mi casa de su candidatura presidencial. Aquel gobernador activo que promovía el programa batuta para que un niño que amara un instrumento musical no empuñara jamás un fusil, y que ya entonces era objetivo militar de FARC, ELN y toda suerte de organizaciones criminales, pregonaba la sana convivencia democrática dentro de la legalidad, la libertad y el orden, y practicaba la austeridad en el manejo de la hacienda pública y la lucha contra la corrupción y el clientelismo. Ya tenía listas las premisas de su discurso de posesión. Él partió a Inglaterra, yo hice empresa, y recuerdo que me dijo “trabaje duro que en unos años voy a necesitar ayuda”.

Manejó luego mi padre sus dos campañas presidenciales en 2001, 2002 y 2006, y forjaron ambos una relación de cariño y mutua admiración extremadamente respetuosa de la cual tuve siempre el privilegio de ser testigo presencial. Ambos liberales, tenían una firme identidad de criterio sobre la necesidad de hacer un gobierno con un profundo contenido social y un juicioso manejo de la economía en función del crecimiento.

Conozco bien los principios de Uribe, pues ambos venimos de familias que han sostenido la amistad sobre los mismos valores forjados por ancestros cultos que pasaron el Cauca, abrieron el monte e hicieron trochas por las que transcurrió la colonización y el progreso del Suroeste del departamento. Sus abuelos paternos, don Luis Uribe y doña Celia Sierra se frecuentaban con los míos, don Luis Guillermo Echeverri Abad y doña Lucia Correa Arango. De Alberto Uribe Sierra, de su hermana María Elena y de sus parientes políticos, los Mesa, fue amigo mi padre; un cariño y apreció que heredé, pues nos une además de una vocación de servicio a la sociedad, una desmedida afición por el campo, el ganado y especialmente por el caballo.

A Álvaro Uribe y a sus hermanos los vi muchas veces en mi infancia al lado de su padre en las exposiciones ganaderas de Medellín en el coliseo Aurelio Mejía, el recuerdo es tan claro como las imágenes de la coqueta yegua Postal, el compás del tostado Candelazo, y la presencia del Petrarca azabache.

De cuando apenas terminaba yo la primaria, recuerdo el primer logro social y político de Uribe al conseguir la jornada continua en la educación del Departamento, para que los estudiantes pudiéramos trabajar para ayudar económicamente en la casa o empezar a formar un principal. Recuerdo también una vez que fuimos a jugar baloncesto al Colegio Jorge Robledo, ver a Uribe parado en un muro desde donde decía que sería presidente de los colombianos.

Famosos fueron sus debates, legendarios en la turbulenta Universidad de Antioquia, donde unos pocos manifestaban la rebeldía propia de los 60, llena de espíritus exaltados por la ilusión revolucionaria, toda una época donde nació la “burgués mamertería” y la altanería palurda que con piedras salía manifestante en contra de las ventanas del comercio y la policía. Entre los cargos ocupados en que más se destacó están la Dirección de Aeronáutica Civil, la Alcaldía de Medellín, la Gobernación de Antioquia, y sus dos encargos como senador y presidente. He sido testigo de muchas aclamaciones y honores con los que Uribe ha sido distinguido en decenas de países y organizaciones internacionales, de su devoción por la promoción de Colombia en el exterior y su inconmensurable trabajo en defensa de la democracia hemisférica, a lo cual se dedicó entre 2010 y 2014.

A golpe de trabajo, sencillez e inteligencia, de un trato amable a las personas, desde la secretaría general de EPM inició una brillante carrera pública administrativa. Destacada fue su militancia política en las bases liberales, desde donde fraguó una trayectoria dedicada al servicio social y a la mejora de la calidad de vida del ciudadano colombiano. Desde su actuación como liquidador de las minas de la Choco-Pacific, este hombre, aunque controvertido por algunos, es el autor de la Ley 100 que marcó un gran progreso en nuestra seguridad social y ha sido el más asiduo defensor del trabajo y los trabajadores en Colombia.

Uribe, a diferencia de la gran mayoría de los “políticos” actuales, no vive de la política, de gestiones ni intrigas clientelistas, es ante todo un empresario del campo que siempre ha pagado nómina y ha generado empleo. Su virtuosa formación y su espirito laborioso le ha permitido ir arando un principal ganadero que con los años se convirtió en un modelo social de empresa agropecuaria compartida con quienes han sido a lo largo de los años sus más importantes colaboradores en el fértil valle del Sinú.

Y es que este hombre despierto, atento, rápido en la respuesta, gentil y respetuoso de todos por igual, nunca para. Camina ligerito, no deja de observar y comentar, ni menos perder algún detalle sobre temas tan variados como la economía del país, los problemas globales, las características de la geografía, de los suelos, los árboles y los pastos, la belleza de las especies o los dolores que aquejan a cada comunidad y a cada rincón de su país o de aquellos países por los cuales ha recorrido.

Uribe es un ser único, un hombre valiente, de profundas convicciones con un propósito de servirle a Colombia y al hemisferio, que es apenas comparable a lo insultante que resulta su gran memoria. Al Uribe que conozco no se le pasa detalle, saluda a todos por su nombre, les recuerda con cariño sus menciones pasadas a dolencias y alegrías. A todo aquel con que se encuentra, le habla con cariño sobre cada registro vivido o cada conversación del pasado que almacena, no sé cómo, en su cabeza, el disco duro más grande que uno se pueda imaginar.

Uribe ha educado sus hijos con amor y con firmeza. Les ha exigido ser amables y correctos en su conducta y sus maneras, les ha dado un gran ejemplo de laboriosidad que los ha convertido en valiosos empresarios, amigos y padres de familia. Su relación con la gran mujer que es doña Lina Moreno se resume en un trato sincero, franco, dulce y amoroso, en un complemento de posiciones tan diversas en su forma como afines en su esencia, en una relación en la cual se comparten con respeto las sencillas alegrías que componen la cotidianeidad del campo, las grandes preocupaciones sobre toda la nación y las alegrías y tristezas propias de dos seres que genuinamente quieren a Colombia y a todas sus gentes sin distinción alguna.

Como hombre con devoción por la familia y como ser humano extraordinario vestido de figura pública, el corazón de Uribe está marcado por el ejemplo hacendoso, solidario y el liderazgo político de su madre, y su dinámica imparable proviene del amor por su padre, un personaje único, un enamorado de la vida, de la galantería, de la tierra y el caballo, y que gozaba del don de la alegría y la palabra, con la cual protagonizaba todo tipo de conversas.

El Uribe que yo conozco, nunca cesa de hacer preguntas. A todas las personas les hace un examen exhaustivo sobre todo aquello que pasa por su mente, sus ojos o su memoria, rebulle las ideas hasta cristalizarlas sin nunca rehusar a llegar hasta el fondo de cada asunto que se mete en su atención. Absorbe y registra todo aquello que interesa y desprecia tanto la censura a las personas como la indolencia de las quejas.

Aquello de “trabajar, trabajar y trabajar”, no es un decir. Viajar con Uribe representa soportar jornadas infinitas. Este hombre guapo, resuelto y audaz que ha sobrevivido decenas de atentados contra su vida solo le teme a la responsabilidad de no cumplir. Ya a las 4 de la mañana desde el lugar más lejano del planeta ha repasado por Skype y por teléfono el estado de los ganados, de los cercos y los pastos, luego le pasa revista a los pendientes, y repasa la seguridad de cada una de las regiones del país, y luego en medio de sus múltiples ocupaciones, no escatima esfuerzos para contestar todas los mensajes que le llegan y llamar con una voz de consuelo y amistad a todas aquellas personas que han sufrido un revés o una perdida.

He sido honrado en mi haber, con la confianza y la amistad de este gran maestro, a quien como colombiano y como padre que soy, le profeso infinita gratitud y reconocimiento. Son innumerables las anécdotas y registros que sobre este hombre llevo dentro, episodios que la vida me ha permitido presenciar al lado suyo. Sin duda el gran colombiano, como lo ha registrado ya la historia, más que nadie, representa el ADN del mejor hombre al servicio de esta patria.

viernes, 5 de mayo de 2023

Señor presidente, ¿dónde están las soluciones para los más necesitados?

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

Es tal el desconcierto que hay quienes creen que Petro está tan enredado, que lo más posible es que empiece a escuchar, ceda y suspenda esa acción dañina en la que está empeñado. Por las últimas medidas tomadas a la luz del estruendoso fracaso en su intento de lavarle la cara a Maduro, en la convención por Venezuela, en la rabieta que lo llevo a terminar la coalición con los partidos y a sacar al ministro de Hacienda, entre otros, que venía actuando como el polo a tierra en las innumerables malas ideas de Petro, que están llevando al país a un punto de no retorno, otros piensan que obliga a los sectores políticos, económicos y sociales, a formar un frente común que pueda frenar esta locura.

Me resisto a creer que se nos haya agotado el ingenio y más en estos momentos; al parecer las marchas pacíficas no son leídas por Petro, que hoy amenaza con marchas violentas, que nos llevarán aceleradamente al fracaso total de nuestro país. Petro no atiende ni encuestas, ni marchas, ni periodismo nacional ni internacional, ni columnas de opinión, ni consejos de nadie que piense diferente a él.

El país se le salió de las manos y el Congreso debe tomar cartas en el asunto rápidamente o esperar a que Petro los revoque. Si no lo atajan los va a revocar para poder afincarse como dictador. Su defendido castrochavista, Maduro, así lo hizo, pero su amigo Castillo en Perú, no lo pudo hacer porque el congreso se lo impidió.

Petro está siendo totalmente injusto con todos los colombianos, especialmente con los pobres a quienes dice defender. Debería estar mostrando acciones reales y concretas de mitigación del hambre del que tanto habla en los discursos. Yo no he visto ni comedores comunales, ni reparto de mercados ni acciones conjuntas con fundaciones privadas y bancos de alimentos, orientadas a mitigar el hambre de tantas familias que no pueden tener las tres comidas diarias. Sigue distraído en radicar leyes para otorgar subsidios insostenibles, pudiendo concentrarse en soluciones sencillas y efectivas que realmente calmen el hambre de los colombianos que lo están padeciendo. ¿Será que por lo menos ya tienen detectadas con exactitud las poblaciones que urgentemente requieren la atención? ¿Será que ya llegaron a la Guajira con la comida que necesitan los niños para no seguir muriendo por desnutrición?

No me parece justo con los enfermos estar desgastando al Gobierno con una reforma a la salud, dizque para poder atender a la población campesina e indígena de los lugares apartados. No hemos sabido de brigadas de salud organizadas por el gobierno de Petro para atender los enfermos de esas zonas, pudiendo hacerlo inclusive como lo hacen tantas organizaciones privadas. No hemos visto que estén pensando en hogares de paso para llevar a los ciudadanos a tratamientos en las grandes ciudades donde se cuenta con la infraestructura, por vivir allí el 70% de la población. No entiendo para qué se le quiere entregar un cuarto del salario mínimo a los ancianos, cuando ellos lo que necesitan son hogares donde los atiendan en su alimentación, vestido, salud y les den el cariño que ya sus familiares no les dan. ¿Cuántas entidades privadas podrían si el gobierno las apoyara, aumentar los cupos en estos ancianatos o mejor, hogares para los más necesitados de la tercera edad?, ¿será que por lo menos ya los tienen detectados?

¿Cuántos proyectos productivos, sostenibles, han logrado montar para los campesinos a los que les han entregado tierras?

¿Quién está midiendo y estableciendo el costo beneficio de lo que está haciendo el Gobierno para que lo comuniquen por favor?

Señor presidente hay que pasar de la carreta y el discurso inútil, a la práctica de las soluciones sencillas y efectivas, medibles y mostrables.

Que el Espíritu Santo los ilumine; si a Petro le va bien, a todos nos va bien, pero como vamos, vamos mal todos.

domingo, 16 de abril de 2023

Soñando el país que queremos

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.

Es posible que muera antes de lograr convertir mi sueño recurrente de muchos años en una realidad, que no es otro que ver a Colombia, nuestro país, salir de la violencia, de la muerte, la venganza y el odio. Quiero verlo transformándose en lo contrario: amor, respeto, tolerancia y crecimiento, alejándose de ese sino trágico que nos acompaña posiblemente desde la época de la Conquista y que se fue enquistando en los genes de nuestra raza, que nos impide ver las cosas y solucionarlas de una manera diferente. Nadie escapa a esa herencia maldita, que arruga y aniquila nuestras vidas; por eso, a violencia física y moral la debemos erradicar en todas las esferas sociales de nuestra tierra.

Lo expreso frecuentemente en reuniones y en mis opiniones cotidianas, trasformar el país es imposible lograrlo desde arriba, ese proceso debe iniciarse desde el hogar, el colegio y la universidad, claustros que hoy lamentablemente tienen muchos estudiantes, que deambulan por las aulas, sin interés real por cambiar costumbres y comportamientos. También, ese cambio, debe darse en los amigos de barrio, de empresa o sociales, allí, surge la solidaridad, la amistad y posiblemente la compañía para toda la vida.

Los gobernantes en general, ya sea el mismo presidente, los ministros, gobernadores y alcaldes, si no tienen un amplio y basto sentido social cimentado en valores no lograrán nada, porque sin ellos caen en la corrupción, la ambición y el desastre. Podría poner casos específicos de gobernantes perversos desde la moral, el conocimiento y en el desarrollo de sus planes de trabajo, que al final han traído solo miseria, angustia y desesperación.

Como me diría un hombre de principios, positivo como el que más, hay que trabajar con lo que tenemos, y por ello atendiendo esa sugerencia planteo algunas soluciones simples y lógicas, pero efectivas que, si todos nos comprometiéramos a ejecutarlas desde ya, iniciaríamos el cambio, no basado en promesas si no en comportamientos, y ellos nos llevarán a la transformación social que es el objetivo mayor. Por ello diría que podemos iniciar el cambio así:

* En el hogar, padres cariñosos, respetuosos, que enseñen valores, que los inculquen, que inspiren amor, pero a la ves tengan autoridad y disciplina, que comprendan que la tarea de acompañar a los hijos es la que dará resultados posteriores, porque ellos se comportarán igual y sintiéndose queridos responderán positivamente, tendrán creatividad y desarrollarán sus aptitudes serenamente. No a los padres violentos, celosos, que convierten el hogar en un ring de boxeo, odio y muerte.

* En el colegio, disciplina, orden, respeto, tolerancia y valores, y los resultados se verán, formarán hombres y mujeres para servir sin egoísmo y con dedicación desde la profesión arte u oficio que escojan. No debemos olvidar que se requiere volver a traer a las aulas el pénsum de historia, geografía, ética, que enfocará a los estudiantes en la realidad en la que viven y en la responsabilidad de trasformar la sociedad para mejorar las condiciones de los ciudadanos. No dar cabida a los acosadores, violadores, torcidos de mente y espíritu. Entiendan que si hay control y seguimiento a los estudiantes no prosperará la maldad y de allí huirán quienes promueven el mal.

* En la universidad, se debe buscar encauzar en el proyecto de vida que quieran desarrollar, en encontrar el sentido de vida y de profesión, cualquiera que esta sea, pero que tenga pertinencia con las necesidades de la región donde viven.

* En el trabajo, respeto, solidaridad, trabajo en equipo y sentido de pertenencia.

Miren como son actividades que no requieren que el gobernante nos las enseñe, se necesita valor para actuar con honorabilidad, sin robar, sin pretender el beneficio personal y con mucho sentido social.

Dirán que esto es carreta, que no se logrará nada, pero, me aferro a pensar diferente, a entender que el problema está en la raíz, en el origen y que aún podemos encauzar el desarrollo social de este país.

Por otro lado, en cuanto a formas de obtener resultados desde abajo, creo que si empezamos por los municipios podremos ver avances sustanciales rápidamente y es una tarea que le corresponde a los gobernadores, siempre y cuando tengan capacidad de liderazgo, que se conviertan en los impulsores del cambio partiendo de:

* Construir o reparar las sedes de las escuelas o colegios, tener profesores bien formados, bien pagados, aulas de clase con internet, impartiendo clases de geografía, historia y civismo. También, enseñando desde los inicios de su formación artes u oficios que puedan aprovechar en su vida adulta.

* Construir o reformar centros de salud que permitan atender las necesidades de los habitantes, dotados de equipos adecuados, con médicos y enfermeras bien pagados.

* Cuarteles de policía bien dotados, que protejan a los ciudadanos, que inspiren respeto y que apoyen a los alcaldes en labores preventivas que eviten el robo, la violencia y la muerte.

* Alcaldes preparados, que entiendan su responsabilidad, que sean inspiradores para que los habitantes se contagien y apoyen el trabajo, que no estén aislados de los ciudadanos. Deben liderar ante los propietarios de tierras y fincas las alternativas para cultivar dando trabajo a los campesinos, evitando la miseria y el hambre.

* Medio ambiente protegido, con cuidadores de ríos y quebradas, pagados por el municipio, que limpien, siembre árboles y cuiden las cuencas.

* Empleados de la rama judicial, con sentido de pertenencia, que rápida y eficazmente cumplan con su función, que no llenen los anaqueles de expedientes, dilatando la aplicación de justicia.

* Ciudadanos, serios, empoderados de su domicilio, que trabajen y aporten al municipio, que lideren procesos de emprendimiento que generen empleo y calidad de vida.

* Promover la cultura, con bibliotecas virtuales o físicas, tener espacios para la danza, la música, el teatro y también el deporte motivando la competencia sana entre los barrios, o colegios. Así se evitan el ocio, el vicio, y en general, se cuida a la juventud, teniéndola ocupada.

Respetados lectores, todo esto no es cuento, ni algo iluso, pidamos que los gobernantes se comprometan a cumplir con su función que no es otra cosa que cuidar, proteger, incentivar y motivar a la comunidad.

lunes, 27 de febrero de 2023

¿Quién podrá recuperar el país? ¡No hay un líder!

María Cristina Isaza
Por María Cristina Isaza*

El título de este artículo es la preocupación constante que escucho a diario en todo tipo de conversaciones.

Si a mí me preguntan hoy, ¡el líder es usted!

El líder es usted cuando decide no rendirse y ¡cuando no se entrega a este Gobierno de tintes totalitarios! Los empresarios y gremios que no se acomodan por intereses particulares... recuerden que hoy se entregan ustedes, esperando beneplácito, pero después, son ustedes mismos, los que irán como cordero al matadero.

Los jóvenes que escuchan aprenden y aprecian la sabiduría de los mayores. A su vez los mayores que entienden que su papel debe ser el de guiar, formar, no “alcahuetear” a los que vienen detrás, y bajo su tutoría, los forman y apoyan, para que sean estos jóvenes los que tomen las banderas y el liderazgo. Deben ser quienes los impulsen y los ayuden a brillar, eso es verdaderamente “dejar legado”.

Somos las mujeres, indígenas, negros y homosexuales cuando defendemos la igualdad ante la ley y que no queremos que nos traten como impedidos o “pobrecitos” ... producir lástima, victimizarnos, dar más importancia a nuestra raza o género, que, al contenido del carácter y capacidades, y esperar obtener beneficios por nuestra condición, ¡no denota grandeza de espíritu!

Lo que necesitamos son oportunidades, educación de calidad, empleabilidad, acceso, interconexión, emprendimiento. Condiciones que “nivelen la cancha”.

Personas íntegras como Felipe Bayón, que deciden argumentar técnicamente desde los datos, así les cueste el puesto.

Cuando no sonreímos al dinero que sabemos que proviene de la droga y el turismo sexual.

Cuando no caemos en el mercadeo “woke”, principalmente dirigido a la juventud, que confunde, que alimenta la división, el odio y la búsqueda de placer inmediato, lejos de proponer la satisfacción de vivir una vida responsable, en valores, con el desarrollo de un proyecto de vida con propósito.

El líder es usted, cuando reconoce que el haber justificado la reversión del orden por una causa loable, como la paz, solo trajo injusticia, impunidad, guerra y opresión en los territorios... lo peor, juventudes perdidas. ¡Reconocer errores, para avanzar!

Cuando no ponemos “zancadillas” entre proyectos productivos para las regiones, y en cambio, buscamos soluciones para que converjan los diferentes proyectos productivos de diversos sectores (agricultura, ganadería, industria, minería, turismo, etc.), cuando pensamos en el bien común para traer progreso a los territorios y en crear diferentes polos de desarrollo en el departamento, para así desdensificar El Valle de Aburrá. En el suroeste, ayer, muchos estigmatizaron el proyecto minero Quebradona, planeado con los más altos estándares de la minería mundial. Hoy padecemos un Gobierno que quiere acabar hasta con la vocación agrícola de la zona, valiéndose del mismo discurso ambientalista extremo... ¡un tiro en el pie!

Cuando competimos sanamente y no impedimos la llegada o surgimiento de nuevos jugadores. Cuando no recurrimos al clientelismo. Cuando aplicamos los principios de un capitalismo consciente, tomando las mejores decisiones que beneficien a inversionistas (y ojo con el pequeño inversionista tan vilipendiado en los últimos años en el mercado de valores de Colombia), proveedores, clientes, empleados, la comunidad general, e incluso ¡competidores!

Siempre midamos las decisiones colectivas con estas tres preguntas:

1.     ¿Nos sirve para sacar a 20 millones de personas de la pobreza?

2.     ¿Nos ayudará a aumentar el PIB?

3.     ¿Traerá desarrollo y oportunidades?

Empoderar a las comunidades para que estas pidan que se hagan los proyectos que traen desarrollo, ¡que no las condenen a la pobreza! No neguemos a las regiones el desarrollo, es más: hoy, con lo que sucede en China, Colombia podría ser un excelente destino para atraer proyectos de inversión responsable con enfoque sostenible en todo tipo de sectores: ¡México lo está aprovechando! Pero nosotros, mientras tanto, con más impuestos y más trabas a la inversión...

El poder de transformar está en nosotros mismos

No necesitamos mesías, necesitamos un grupo de gente responsable que sepa que el liderazgo que necesitamos en estos momentos es aglutinar, unir. Hay personas e ideas valiosas desde diferentes frentes: ¿cómo nos unimos?, ¿cómo tendemos puentes?, ¿cómo nos abrimos a escuchar y trabajar juntos?, ¿cómo creamos un frente común?, ¿cómo limamos asperezas del pasado?... los líderes que necesita hoy Colombia, son los que hagan una unión respetuosa sobre unos puntos básicos en común. Tenemos un líder mesiánico, creo que la respuesta a este es lo contrario: una suma de voluntades de las fuerzas vivas de la sociedad, un frente plural que deje egos atrás, para afrontar la amenaza populista progresista.

Si nos rendimos, si nos vamos, si dejamos de “evangelizar”, si dejamos de hablar con nuestras familias, empleados, personas en la calle ... ese día perderemos ... pero mientras existamos colombianos dispuestos a luchar unidos por la restitución del orden, de los valores, que desenmascaremos eufemismos como “democratizar”, “progresismo” o “paz total”, que pensemos en grande, en el bien común, que nos pongamos de acuerdo en lo básico que necesita una sociedad para avanzar, más allá del bien particular, que comencemos con el desarraigo de prácticas dañinas para la democracia como el clientelismo y las maquinarias, tenemos oportunidad de hacer de Colombia ¡un gran país!

Además, para terminar, les tengo una noticia ... lo que sucede hoy, no es una cuestión exclusiva de Colombia ... igual se pueden ir a Europa o Estados Unidos y esas democracias también están bajo los retos de la ideologización: teoría crítica de la raza, ideología de género, cultura de cancelación, ambientalismo extremo, las fakes news (Claro, que no al nivel de Colombia, donde el mismo mandatario de la nación las produce y difunde).

Todos, como humanidad y miembros de una cultura occidental, estamos pasando por este reto:

Hace 80 años fue la Segunda Guerra Mundial. Mientras los nazis se preocupaban por el bienestar animal (Hitler detestaba el judaísmo y cristianismo por ser religiones que anteponen al ser humano del animal, era vegano, y practicaba el ocultismo y paganismo), por otro lado, no tenían piedad a la hora de estigmatizar a toda una colectividad étnico-religiosa y cultural (los judíos) y su labor productiva. Gracias a la propagación de la ideología nazi, sin asentamiento real en los hechos y datos, difundieron mentiras hilarantes y construyeron toda una ideología alrededor de la victimización, en la que era por “culpa de los judíos malvados usureros”, que los pobres alemanes no avanzaban. Encontrar este culpable llevó a una histeria colectiva de éxtasis. Así los alemanes justificaron, implícitamente, condenar a toda una población a los peores vejámenes y a un genocidio.

En la actualidad, veo cierta similitud: al parecer hoy, en los países occidentales, por “culpa de la igualdad ante la ley”, el hombre blanco (en el caso de latam, mestizo) heterosexual no deconstruido y productivo, es el blanco de culpas de grupos colectivistas ideológicos como ambientalistas, feministas, BLM (Black Lives Matter), indigenistas y comunidad LGBT (hago claridad: los que se identifican con la bandera. Ser homosexual no necesariamente los hace miembros de la comunidad de la bandera, así como ser mujer no nos hace a todas feministas de pañoleta de la tercera y cuarta ola, o ser negro pertenecer a BLM).

Así que poco hacemos si actuamos como el avestruz y solo escondemos nuestra cabeza en la tierra, esperando que todo pase ... ¡A actuar señores! ¡Y si estamos unidos, mejor!

“¡Y pensé, alguien debería tomar alguna acción! ¡Alguien debería hacer algo al respecto! ¡Y luego caí en cuenta, yo soy alguien!".

Frase que leí esta semana, pero no pude determinar su verdadero autor.

domingo, 26 de febrero de 2023

Pregunto

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.

No logro entender, por más que lo intento, qué motivo conduce a las personas a actuar en contravía del deber ser, es decir, de aquella norma moral “que orienta nuestras acciones de tal forma que sean buenas acciones constitutivas de vida buena”. De ello hablan filósofos como Immanuel Kant, lo cual en el fondo no es otra cosa que actuar bien, y en beneficio de la comunidad pequeña o grande que nos rodee.

Dicen que es fácil ser bueno o malo, dependiendo de cómo nos desarrollamos en nuestra vida, en el ámbito familiar y social en el que crecemos, de cómo nos educamos, los valores inculcados y objetivos de vida. Calificar el comportamiento humano se vuelve complejo desde esta perspectiva y por consiguiente que se logre una adecuada forma de actuar en la vida depende de muchos factores, hasta de los amigos, los cuales sin duda alguna tienen influencia positiva o negativa que luego se trasmite a sus propios y directos familiares, esposa e hijos, y así, sucesivamente, todos son afectados por los demás y posteriormente se refleja en su propio actuar.

No logramos aprender de la experiencia, eso es verdad, y apostamos por el error, ya que aunque sabemos desde el inicio cómo será el comportamiento de una persona, caemos una y otra vez, en forma repetitiva, en su poder. Eso ocurrió con el presidente Gustavo Petro, sabíamos que hizo parte de un grupo guerrillero, que secuestró, maltrató, que se tomaron el Palacio de Justicia, se aliaron con la mafia, atacaron y destruyeron la justicia, y aunque se amnistiaron legalmente, moralmente siguen teniendo el mismo comportamiento: él no concilia, no escucha, es terco, obsesivo, intolerante, ambicioso y destructivo. Ese es el hombre que conocíamos desde hace muchos años, que sabemos que es inteligente, que maneja bien el lenguaje y en general la palabra, y que con ello logró cambiar el pensamiento de miles de personas que hoy empiezan a reconocer que se equivocaron y por las que tenemos serias y graves dificultades para mantener la democracia.

Ese comportamiento ya lo vivieron en Bogotá, durante el periodo de su alcaldía, que desde el primer día se desarrolló en conflictos en temas como el de basuras, huecos, infraestructura, seguridad y empleo. Fue suspendido del cargo, se reintegró y terminó su mandato dejando a la ciudad en un peor estado del que ya venía con administraciones iguales de nefastas lideradas por la izquierda.

No tenemos memoria, no analizamos la historia y por ello nos convencen fácilmente.

Pero, les digo con claridad y sin titubear, el presidente y su grupo quiere destruir el sistema, a la democracia, y convertirse en un dictador como Maduro, como lo quiso hacer Evo Morales, en Bolivia, y lo mismo lo hace Ortega en Nicaragua y quiere hacerlo Manuel López Obrador, en México. Y lo seguirán intentando en otros países hombres de características iguales o similares a los anteriores. Dictadores de pacotilla.

Si alguien se opone, si no se aprueban las reformas propuestas en su integridad, amenaza al Congreso e invita a la calle. No respetan la democracia. Pronto, si nos descuidamos, miles de personas perderán su nacionalidad y otros irán a la cárcel por ser, según ellos opositores del régimen, esto es viable, posible y cierto… sucederá.

Miremos todo a la luz de los acontecimientos:

* Invitó a la unidad nacional. Se diluye la unidad.

* Ministros de Hacienda, Agricultura y Educación, demócratas, hoy en conflicto con el Pacto Histórico y con el presidente. Piden a uno que renuncie y otros se retiran del Ministerio si se hace efectiva. Crisis segura.

* Paros nacionales en apoyo, y otros en la oposición.

* Taxistas que bloquean y al final acuerdan. Todo es bajo presión.

* Toma de la Alcaldía de Medellín.

* Intento de toma del Congreso de la República.

* Reforma al sistema de salud. No hay consenso.

* Reforma pensional. No se conoce el texto.

* Reforma política. En trámite y posiblemente en veremos.

* Repudiado en el Perú.

* No a la exploración de petróleo y de gas, productos que aseguran ingresos al a nación.

* Incrementos en casi todos los productos superiores al aumento del salario mínimo.

* Inseguridad creciente.

* Acuerdo de paz total en veremos.

* Gestores de paz. Bandidos reconocidos.

* incremento del costo de vida alto en enero de 2023.

* No existe confianza en los inversionistas extranjeros. se retiran capitales del país.

* No destrucción de cultivos ilícitos. Narco estado

* Ciudadanos colombianos que no regresaron en el año 2022, la no despreciable suma de 547 mil colombianos, ¿dónde están? Regados por todo el mundo buscando una mejor calidad de vida.

* Deserción universitaria en niveles nunca esperados.

* Inexistencia de aplicabilidad de justicia pronta y rápida.

* Cortes corrompidas desde antes, caso típico cartel de la toga.

* Extorsión, secuestro, asesinatos en incremento.

* Desempleo informal en alza.

Si sigo enunciando todos estas dificultades y problemáticas, podríamos llegar a la conclusión que Colombia nuevamente es inviable. Por ello, invocando el título de este artículo me pregunto si vale la pena a que repensemos nuestro país, a lo cual respondo que sí lo creo, que es posible y por consiguiente los invito, los motivo, los invoco a que rompamos este ciclo terrible de nuestra vida, uniéndonos en la adversidad y torciéndole el pescuezo a la maldad, construyamos una mejor vida para nuestras familias y las generaciones futuras sin egoísmo, con fortaleza y grandeza.

Dios nos ilumine.