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miércoles, 6 de mayo de 2026

Nos identificamos con la juventud

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos preocupa que no exista una mayor participación de los jóvenes recién llegados a la mayoría de edad en los procesos electorales. No han reparado en la equivocación que muchos cometen al seguir tesis obsoletas y fracasadas en el resto del mundo, en lugar de buscar serias soluciones que les brinden una posibilidad real para materializar sus sueños.

Si reflexionamos sobre lo que el Estado debe proveer a la juventud, encontramos:

1. Seguridad física. Tanto en los centros urbanos como en las áreas rurales, los jóvenes son víctimas del conflicto entre narcotraficantes y la delincuencia organizada. Los grupos ilegales continúan la malvada práctica del reclutamiento forzado de niños y adolescentes y su utilización como escudos humanos ante cualquier agresión. Y las bandas criminales, con frecuencia se valen de menores de edad para cometer ilícitos con el fin de actuar a salvo de la acción de la Justicia;

2. Para su completa formación el joven requiere de unas bases elementales de conocimiento y metodología que se van adquiriendo desde los primeros años de escolaridad. Desafortunadamente la educación pública está viciada con la tóxica ideología comunista impartida por los maestros sindicalizados de Fecode que, además de propagar esta insana formación, se oponen a cualquier esfuerzo estatal por mejorar el nivel intelectual de los docentes y no pierden oportunidad para lanzarse a paros de protesta con notorio perjuicio para el cumplimiento de su labor;

3. Nuestro sistema educativo se encuentra rezagado y, en consecuencia, carece de idoneidad para proporcionar una formación adecuada a los tiempos modernos, acorde con las características requeridas para competir en el mundo económico y para ser parte fundamental en el desarrollo de la sociedad. No ha sido posible implantar el bilingüismo desde la primera edad, ni profundizar en temas imprescindibles para la actividad productiva, amén de que se ha descartado la enseñanza de valores y normas de conducta que identifican al buen ciudadano. Estamos en mora de dar un paso gigantesco en el campo de la tecnología, inteligencia artificial y nuevos conocimientos;

4. El joven estudiante requiere una ayuda económica del Estado para acceder a los estudios superiores y técnicos que le permitan comenzar a obtener ingresos en poco tiempo. El Estado debe poner la universidad virtual al alcance de todos los jóvenes de las ciudades y de los campos y solucionar los desastres que el régimen actual ha causado en el ICETEX y en el SENA: y,

5. Las oportunidades de emprendimiento productivo o de empleo formal son cada vez menores en Colombia, bajo el régimen que ha generado el mayor déficit fiscal, que ha elevado al máximo la deuda pública y que ha dejado al país en imposibilidad de generar nuevos empleos. Por otra parte, sus torpes decisiones en materia laboral y económica están llevando a las empresas a la disyuntiva de eliminar puestos de trabajo o cerrar operaciones.

Después de vivir varias décadas bajo este andamiaje de la politiquería y del engaño, y haber llegado a la hecatombe causada por el petrismo en el poder, nos llega la esperanza de un líder independiente, preparado para gobernar y con voluntad inquebrantable para cumplir con su propósito de salvar al país del terrorismo, la corrupción y la ineptitud. Es Abelardo de la Espriella. No vamos a repetir todo lo que ha proyectado para sacar adelante a la juventud que para él no representa el futuro del país sino el presente. Los invito a ver en este video https://www.youtube.com/live/PABN7BNSmzI algunas de sus propuestas elaboradas junto con su vicepresidente José Manuel Restrepo, un académico con 29 años de experiencia en la cátedra. Colombia, bajo su gobierno, cumplirá con las ilusiones y sueños de la juventud. Sólo pide una cosa: Votar por Abelardo en la primera vuelta el 31 de mayo.

viernes, 27 de febrero de 2026

Continuismo o viabilidad del Estado

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Francamente no alcanzamos a entender cómo a estas alturas existan colombianos que piensen en votar por el continuismo del régimen actual o que, por lo menos, lo estén facilitando a través de la estigmatización del único aspirante a la Presidencia con la fuerza necesaria para derrotar esta destructiva tendencia que nos tiene al borde del colapso, el “tigre” Abelardo de la Espriella.

No voy a reiterar lo que todos los colombianos conocemos: El país se está desmoronando en todos los frentes, mientras algunos siguen jugando alegremente a ser candidatos, a sabiendas de que ni los votos ni el tiempo les van a alcanzar para materializar sus fantasías.

Lo que más nos preocupa es que, por nuestra imprevisión, condenemos a nuestro país a seguir subyugado por la tiranía comunista que ha deteriorado moral y materialmente a nuestra sociedad y pretende atornillarse en el poder por las próximas décadas.

Veamos, a título de ejemplo, lo que ha sucedido con las inundaciones que han dejado en la más absoluta pobreza a miles de familias. ¿Cuál fue la respuesta de este régimen de los camaradas? Culpar del desastre a todo el mundo menos a su imprevisión. Que fueron los oligarcas, los dueños de Hidroituango, etcétera; a los alcaldes de los municipios de Córdoba que pidieron ser oídos, no los atendió y los dejó sentados en el suelo esperándolo; en cambio, aprovechó la excusa de la catástrofe para solicitar una nueva emergencia económica para atender a los damnificados. Se le olvidó que sus propios ministros se robaron los fondos de la Unidad de Riesgos para comprar la conciencia de varios congresistas; que se ha gastado dos veces más de lo que cuesta la atención del desastre en la vinculación de nóminas paralelas para hacer política en favor de Iván Cepeda, su heredero; tampoco cuenta qué ha hecho con los costosos incrementos de la deuda pública cuya destinación es un misterio. En una palabra, es mayor el desastre económico que está causando que el daño que dejó la turbulencia de las aguas.

Sin tocar para nada el resto de las estupideces que a diario comete esta régimen de la corrupción y de la mentira, el pésimo manejo del desastre natural es suficiente para ser pesimista sobre la viabilidad del Estado bajo el candidato que promete continuar las políticas del actual.

Repasando la historia nos encontramos que los sumerios, hace la bicoca de 6000 años, se asentaron a la orilla de los caudalosos ríos Tigris y Eufrates, en Mesopotamia.  Allí fundaron las primeras ciudades de las que se tiene noticia, entre ellas, Uruk y Ur. Para subsistir aprendieron a cultivar la tierra y trabajaron arduamente para aprovechar lo único que abundaba, el agua, construyendo sistemas de riego que les permitieron controlar los caudales e irrigar vastas extensiones de tierra para la producción agrícola.

No hace falta ser ingeniero para intuir que a lo largo de estos 6000 años algo ha avanzado la ciencia, la tecnología, las matemáticas, la ingeniería hidráulica, el manejo climático, que nos permita prevenir o, al menos, morigerar los efectos de las crecidas de los ríos, canalizar la fuerza de las aguas, dominarlas para que, en lugar de causar daños, se conviertan en el motor de un gran polo de desarrollo agropecuario en todo el Caribe colombiano.

Puede decirse que es un sueño. Tenemos derecho a soñar en un futuro de bienestar, de manejo transparente del Estado y de alcanzar un nivel de desarrollo acorde con nuestra privilegiada ubicación y la abundancia de nuestros recursos naturales.

Todo ello es posible. Pero debemos empezar por tomar racionales decisiones al votar para Congreso y presidente. Ni un solo voto por los corruptos y mediocres que nos metieron en este pozo de horror. Miremos con esperanza al futuro con quienes tienen el coraje, el valor y la decisión de cambiar el torcido rumbo que emprendimos hace 10 años con el robo del plebiscito y la validación del espurio Acuerdo de La Habana. ¡Firmes con la Patria!

jueves, 12 de febrero de 2026

La oposición no puede llegar fragmentada a primera vuelta

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

La competencia electoral se ha apoderado de algunas fuerzas de oposición de centro - derecha, en forma de fuego amigo, generando heridas cada vez más difíciles de sanar. Esta situación mina una posible unión de la oposición que pueda eficientemente enfrentar al verdadero enemigo que ha destruido al país, sumiéndonos en una crisis fiscal, matizada con altos índices de corrupción, que están dando al traste con los programas sociales y de infraestructura e impidiendo atender desastres como los que hoy nos deja el frente frío y lluvioso que ataca fuertemente a zonas de Córdoba y Antioquia, entre otros, donde el irresponsable, indolente e insensible Gobierno nacional, apenas está llegando con retórica mentirosa a desatender a las víctimas del desastre, lo que ha generado, con toda razón, fuertes críticas y reclamos de parte de gobernadores y alcaldes de las zonas afectadas y del país en general, porque no estamos dispuestos a aguantar más mentiras, irresponsabilidades y humillaciones de parte del nefasto y mal intencionado Petro y sus ineptos colaboradores.

A los incautos colombianos que todavía creen hoy en Petro y sus secuaces, que todos los días hacen más visible su corrupta mala fe en el manejo del Estado, se les llegó la hora de aterrizar y pensar en el futuro de ellos y de sus familias hay que advertirles que el continuismo es sinónimo del obscuro sendero por el que nos lleva este Gobierno, decidido a obligarnos a migraciones masivas como las de los cubanos y venezolanos, que al no encontrar en sus países ningún tipo de oportunidades se vieron obligados a salir a buscar suerte a otros países a costa de mucho sufrimiento y dificultades.

Colombia tiene que cambiar de Gobierno; cualquier cosa que nos pase es mejor que Petro, Cepeda o Roy, y ojalá esto sea en primera vuelta; no podemos permitir que lleguen a la presidencia ni con mayorías al congreso, el proceso de reconstrucción de Colombia depende de todos.

El paso inmediato que sigue es el de medirnos el 8 de marzo: “primero nos medimos y luego nos juntamos” este sería el eslogan del hoy, el 8 de marzo donde ojalá salgamos todos a votar la gran consulta y a escoger a nuestros congresistas, lo que nos dará la medición de urnas que permita definir quién podrá ganar en la primera vuelta.

Unos escogieron medirse a través de consultas, otros la votación en sus listas de Senado y Cámara. Así lo decidió Abelardo de la Espriella, y su respaldo se sustenta en el número de votos que saquen las listas para Senado y Cámara de Salvación Nacional y Creemos, además de los votos naturales de ambas colectividades, lo que significa que los seguidores de El Tigre deben votar por alguna de estas dos listas para confirmar en urnas lo que hoy dicen las encuestas.

Como seguidor de Creemos, como muchos otros ciudadanos, recomiendo votar por las listas de Creemos, movimiento que aspiramos se convierta en partido político, alcanzando el umbral, lo que nos permitirá proyectar a Federico Gutiérrez para las elecciones presidenciales de 2030, lo que se convertirá en prenda de garantía en el proceso de reconstrucción del país que se debe iniciar en agosto de 2026 y durará varios años, habida consideración de los incalculables daños causados por Petro y sus ineptos e irresponsables compañeros de gobierno.

Creemos, cuenta con un muy buen número de profesionales capacitados y probados en la administración de Medellín, ciudad que tuvo que ser sometida a un proceso de reconstrucción profundo, después de la destrucción a la que la sometió el nefasto alcalde Quintero y su equipo de cuestionados e imputados colaboradores, hoy en la cárcel muchos de ellos y otros próximos a imputación y aseguramiento.

Los integrantes del movimiento Creemos con Fico a la cabeza, lo han arriesgado todo con valentía y dedicación, no solo para hacer que los que destruyeron y se robaron a nuestra ciudad paguen por sus delitos, mientras reconstruyen todos los desastres que nos dejaron de herencia y denuncian y atacan todas las irresponsabilidades y corrupciones del Gobierno de Petro y sus secuaces. Incluyo acá con orgullo, preocupación y miedo, el trabajo de mi hijo Alejandro de Bedout Arango, hoy presidente del Concejo de Medellín, a quien educamos en familia para el servicio y el bien común y hoy lo arriesga todo por Colombia y Medellín.

Para el senado votaremos Creemos 1 que corresponde a la administradora de empresas, experta y magíster en riesgos y en el servicio social y el bien común, Juliana Gutiérrez, mujer conocedora de las necesidades de las familias en situaciones difíciles, como las que a ella en carne propia le ha tocado enfrentar, lo que la sensibiliza aún más para brindarles su compañía y apoyo desinteresado y que nos representará con lujo de detalles en el Senado de la República. Para la Cámara recomiendo a Simón Molina 102 en la lista de Creemos y a Juan David Zuluaga 107 en la lista del CD, ambos, jóvenes políticos antioqueños con suficiente experiencia y compromiso. En la gran Consulta recomiendo a Paloma Valencia, habida consideración de la no presencia de Fajardo en la misma, por quien votaría preferencialmente.

Siento la necesidad de hacerme contar como oposición de centro derecha y por ello voto en la consulta de centro derecha. Los resultados del 8 de marzo, con votos de carne y hueso, pueden significar un realinderamiento de la política, o una ratificación de lo que hoy dicen las encuestas, permitiéndose con sus resultados un definitivo intento de unión de la oposición para llegar lo más unidos posible a la primera vuelta presidencial. Así aminoramos los riesgos de continuidad hacia el abismo de una Cuba o de una Venezuela, a la que nos está llevando este régimen, indolente e irresponsable en acciones y decisiones que todos los días nos colocan en puntos de no retorno, haciendo que el proceso de reconstrucción del país sea más largo y difícil.

Los gobernadores y alcaldes desde las regiones no aguantan más, miremos las más recientes reacciones desde las localidades más afectadas por los fenómenos naturales y la violencia. Todos los generadores de empleo formal, de bienestar y desarrollo, están reventados, haciendo esfuerzos ingentes para aguantar estos últimos meses de Gobierno, donde Petro tiene metido a fondo el acelerador de la destrucción, endeudando al país a niveles y tasas nunca vistos, incrementando el gasto público en contratos de prestaciones de servicios innecesarios e insostenibles, con miras solo a las comicios electorales para favorecer la continuidad del irresponsable, destructivo y corrupto Gobierno, favoreciendo la elección de Cepeda o de Roy.

Que nuestro señor Jesucristo ilumine a los que engañados quieren la continuidad e ilumine a los líderes de centro derecha para que se unan con miras a la primera vuelta de las presidenciales.

No queremos más deterioro del empleo formal, no queremos más deterioro del sistema de salud, no queremos más impuestos, no queremos constituyente, no queremos que sigan destruyendo a Ecopetrol, no queremos apagón, no queremos mayores tarifas al gas domiciliario, no queremos más aumento insostenible de la deuda pública, no queremos que las obras de infraestructura sigan paralizadas. Por ello voto y llamo a votar en defensa de una alternativa que permita reconstruir el país.

miércoles, 28 de enero de 2026

De "peor candidato" a favorito electoral

José Alvear Sanín

Sobre todo, a partir de la absolución del doctor Uribe Vélez por el Tribuna Superior de Bogotá, se consideraba que Cepeda era el candidato de la izquierda más fácil de derrotar, porque:

1. Todo el país acababa de ver cómo había escogido y preparado testigos falsos y bien pagados contra el expresidente, y cómo toda esa trapisonda judicial, incluyendo la sentencia inicua de primera instancia, se deshacía por su absoluta falsedad, en la inevitable segunda instancia.

2. Su indiscutible pertenencia, desde su más tierna infancia, a los sectores más radicales y fanáticos del estalinismo, por familia, educación y cercanía inocultable y documentada con los peores guerrilleros.

3. Su total inexperiencia administrativa y su absoluta impreparación en asuntos jurídicos, económicos y financieros, relativos al manejo del Estado.

4. Su incapacidad dialéctica y expresiva, notoria en sus fugaces intervenciones públicas.

5. La ausencia total de empatía, agravada por una expresión facial agresiva y asustadora.

Por esas y otras muchas razones se pensaba que la candidatura de Cepeda era hasta conveniente para el país, aun reconociendo al personaje como “el Lenin colombiano”.

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Y ahora, después de una operación tan sigilosa como eficaz, al país se le está haciendo creer que Cepeda es no solo un candidato normal y presentable, sino que, además, es invencible en las dos vueltas, porque:

1. No es desequilibrado, depravado, gárrulo, indelicado, dipsómano, adicto, venal, y además no exhibe prontuario.

2. Dizque es “filósofo”, amante de la música clásica y de costumbres “austeras”.

3. Porque ya tres encuestas, en quince días, lo señalan por amplio margen como el candidato más popular y como seguro ganador de la Presidencia.

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No considero que esas encuestas sean fraudulentas, como tantos piensan, porque lo más posible es que realmente expresen la tendencia analizada por quienes preparan las “fichas técnicas”.

En el negocio de la demoscopia, a lo que el cliente aspira se responde con la preparación de una “ficha técnica”. Quien prepara ese método escoge el correspondiente “universo”, la estratificación socio económica, y por edades, sexo y perfil, y los lugares donde se recogerá la muestra, etcétera.

Por su capacidad de influir, y orientar o desorientar, las encuestas se han convertido en elemento fundamental del mercadeo político. Pasadas las elecciones se felicita, cuando la hay, a la que previó el verdadero resultado, y se olvidan las otras, las que no acertaron o que casi lo hicieron…

En esas condiciones, nadie recuerda la impresionante cantidad de encuestas fallidas en la reciente historia electoral del país, que Eugenio Trujillo ha recordado con la mayor exactitud (https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/12/06/las-encuestas-mienten-para-manipular-a-los-electores/), pero antes de las elecciones, a estas mediciones se les atribuye la confiabilidad que nunca han tenido.

***

Volviendo a las encuestas favorables a Cepeda, llama la atención la unanimidad en el pronóstico y la coincidencia en el ocultamiento de la realidad del personaje, porque a quienes participaron en ellas, no se les preguntó si eran conscientes de los antecedentes del candidato y de las consecuencias que para el país traería su triunfo.

8 de marzo: día de la oposición

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

La única oportunidad que tenemos los electores opositores, incluidos quienes vamos a votar por Abelardo o por Fajardo, es el 8 de marzo, al participar en la Gran Consulta (centro - derecha) por el candidato que más nos guste. Lo importante es demostrar la fuerza numérica que tenemos los opositores al régimen que hoy nos gobierna.

El 8 de marzo es la fecha que nos da el calendario electoral para contarnos como oposición. Cualquiera de los precandidatos que gane la candidatura a la primera vuelta será mucho mejor que el candidato de izquierda.

Lastimosamente, ni Abelardo ni Fajardo estarán en la contienda del 8 de marzo. Ambos son fieles representantes de la oposición al régimen petrista, decididos a llegar solos a la primera vuelta, el 31 de mayo. Esto implica la necesidad de llenar el vacío en la oportunidad del 8 de marzo con la participación de los seguidores de estos dos opositores independientes en la Gran Consulta (centro - derecha), donde le diremos al país cuántos somos los opositores al Gobierno que, en la primera vuelta del 31 de mayo, votaremos por alguno de los tres candidatos opositores que competirán contra el candidato de la izquierda.

Votar en la Gran Consulta (centro - derecha) no obliga a votar en primera vuelta por el que de allí resulte. Votar en la Gran Consulta solo demostrará la gran cantidad de colombianos que estamos en desacuerdo con el régimen actual y su posible continuidad, orientada a perpetuarse mediante el establecimiento de las condiciones de un régimen dictatorial, donde la separación de poderes desaparecería y el respeto y admiración por la empresa privada y el empleo formal entrarían en una crisis, con la magnitud de la que vive nuestro hermano país Venezuela, que hoy sigue luchando por recuperar la libertad y el orden, y que ni con la captura y detención del dictador Maduro ha podido recuperar.

Los que seguimos a Abelardo o a Fajardo estamos en la obligación de participar en la Gran Consulta (centro - derecha), para robustecer las posibilidades de triunfo de estos dos candidatos opositores independientes.

Para muchos sonará un poco raro este planteamiento, pero si en la oportunidad del 8 de marzo no votamos en la Gran Consulta (centro - derecha), los electores opositores perderemos la única oportunidad de mostrarnos unidos ante las fuerzas comunistas y destructoras de Petro.

Esto no es incoherencia, es aprovechar la única oportunidad que nos dejaron a los electores para mostrarnos unidos y robustecer las posibilidades de los tres candidatos opositores que participarán en la primera vuelta: Abelardo, Fajardo y el que resulte de la Gran Consulta (centro - derecha).

Que nuestro Señor Jesucristo nos ilumine y nos dé la capacidad de discernimiento para cumplir con la obligación de elegir a los mejores senadores y representantes, y de participar en la Gran Consulta (centro - derecha) para demostrarle al país que los opositores somos más.

lunes, 26 de enero de 2026

¿Qué es lo que más le conviene al país?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Hace 2400 años existía en Grecia un ciudadano, hijo de un cantero y una comadrona, que gustaba de indagar a sus contemporáneos sobre diferentes temas para conocer sus respuestas. Observó que la gente opinaba sin saber por qué lo hacía. Es decir, carecían sus opiniones de otro fundamento distinto a los gustos del entrevistado. El ciudadano se llamaba Sócrates.

Surgió de allí la mayéutica, método para llegar al conocimiento de la verdad a través de preguntas que conducen a la realidad de las cosas, no sólo a las preferencias de cada cual.

Podemos constatar en nuestros días que esa tendencia del género humano no ha cambiado. Respondemos como autómatas a los grandes interrogantes que deberían ser objeto de profundas reflexiones, de manera instintiva, pasional, primitiva, sin medir las consecuencias de nuestras aseveraciones.

No de otra manera se explica que, después de más de 3 años del régimen más corrupto, desquiciado y torpe de nuestra historia, aparezca el candidato de la continuidad, el comunista Cepeda, con un 30 % de opinión favorable y con opción casi segura de ganar la presidencia en la segunda vuelta. ¿En qué están pensando los compatriotas que todavía acompañan esa fórmula de condescendencia con la violencia, apoyo al narcotráfico, al caos económico, a la destrucción de los sistemas de salud y de pensiones? ¿Prefieren, acaso, estos conciudadanos que se haga trizas el Estado de derecho, que la miseria impere en los próximos decenios y que la población sufra la inseguridad y el terror bajo el régimen totalitario del marxismo, antes que trabajar conjuntamente por el bienestar común de la sociedad y el progreso de nuestra nación?

Otros, que se catalogan como el fiel de la balanza, como el centro donde confluye la posesión de la verdad y el privilegio de obrar con ecuanimidad, optan por una solución intermedia, que no responde a ninguna de las necesidades sentidas de la población. Son los que aplauden la captura del tirano de Venezuela, pero condenan a Trump dizque por haber violado la normativa internacional, los derechos humanos, la soberanía nacional, etcétera. ¿Por qué nunca defendieron a todo un pueblo sojuzgado por una feroz tiranía narco-comunista?

Se atreven a posar de opositores al régimen, aunque varios de ellos defendieron a capa y espada el espurio acuerdo entre Santos y las FARC que inauguró la autopista para la llegada de la extrema izquierda al poder; otros patrocinaron desde el Congreso, con su voto o con su presencia para alcanzar el quórum, los proyectos y nombramientos que interesaban al régimen. Sin embargo, todavía encontramos colombianos que, como los atenienses de hace 2400 años, creen en una consulta para elegir un candidato entre esos tibios, sin razones serias para hacerlo, distintas a que les gusta una candidata o candidato en particular. Y, ¿dónde están los intereses superiores de la patria?

Recordemos el método socrático, la mayéutica, y empleémoslo con nuestros confundidos compatriotas. Tenemos una fórmula imparable, contundente, que cumple con el objetivo de devolver al país todo lo que con el régimen petrista se ha perdido; que, además, nos abre la oportunidad de convertir a Colombia en el “milagro económico” de América. Para eso necesitamos el voto de todos, inclusive el de aquellos que, por consideraciones personales o de otro tipo, preferirían otra solución. Preguntémonos y respondamos sinceramente: ¿Por qué me gusta Fulano o fulana de tal para presidente? ¿Qué es más benéfico para Colombia, lo que yo estoy pensando o el apoyo decidido al “tigre” Abelardo, quien sí está dispuesto a salvar a la patria y defenderla con coraje de sus enemigos?

Lo que se predica respecto de la campaña presidencial, es perfectamente válido para las de Congreso, que son más próximas. Hay muchos aspirantes entre los que debemos escoger, no los que más nos gustan, sino los que convienen a la salud del país y, por ende, a la candidatura mayoritaria de Abelardo de la Espriella. Si aplicamos el método socrático, por encima de las preferencias de algunos, están los elevados intereses de la república. Lo que conviene está muy claro: reforcemos la candidatura de Abelardo con una arrolladora votación por la lista de Salvación Nacional que encabeza para Senado el doctor Enrique Gómez Martínez, jefe de Debate de Defensores de la Patria. ¿Existe, por ventura, alguna alternativa que convenga más a los intereses de la Patria?

martes, 13 de enero de 2026

¿Qué pasa con "el Cartel de los Solos"?

Luis Alfonso García Carmona

Las últimas encuestas de la firma extranjera AtlasIntel nos arrojan la posibilidad de una definición por foto finish en la primera vuelta presidencial entre Abelardo de la Espriella, con el 28 % de favorabilidad y el candidato de las FARC, Iván Cepeda, con el 26.5 %.

En otras palabras, estamos al borde del abismo, a unos cuantos votos de caer por otro período o, quizás, por varias décadas, en las garras del sistema totalitario y corrupto del comunismo, como ha ocurrido en países vecinos como Venezuela, Nicaragua o Cuba. Si bien es cierto que la captura del usurpador Maduro y la intervención de los Estados Unidos en contra de la producción cocalera resta capacidad de maniobra al camarada guerrillero, no olvidemos que se trata de un peligroso aliado de los grupos narcoterroristas con presencia en el 70 % del territorio nacional, que tiene acceso al presupuesto nacional por las buenas o por las malas, y que está dispuesto a ejercer “todas las formas de lucha” pues no conoce freno ético o jurídico para sus concupiscentes actuaciones.

Se han alineado las fuerzas políticas en tres bloques muy definidos: a) La extrema izquierda, que pretende convertir a Colombia en otra nación vasalla del castrochavismo o del neocomunismo, representada por Cepeda y apoyada por los vergonzantes aliados suyos disfrazados de centroizquierda como Sergio Fajardo; b) Los tibios autodenominados “de centro”, sin otro propósito que llegar como sea a la primera vuelta, a sabiendas de que carecen de apoyo popular. Posan de antipetristas como medio para obtener votos pero es tan pobre su resultado en las encuestas que ahora los llaman “el Cartel de los Solos”, y c) Los “defensores de la patria”, movilización mayoritaria de quienes creemos que hay que atacar el crimen, la corrupción y la inseguridad con todo el peso de la ley, que hay que atraer inversión privada para generar empleo digno para todos y cerrar la brecha de la desigualdad y de la pobreza, que hay que devolver el sistema de salud a la población colombiana, que debemos proteger a la familia y defender nuestros valores fundacionales frente a la importación de doctrinas extrañas que han sembrado el mundo de miseria y esclavitud. Es el grupo que en forma masiva ha colocado a Abelardo de la Espriella como el único aspirante con capacidad y decisión para derrotar a la izquierda y salvar a Colombia de su autodestrucción.

Nos sorprende que, ante tan tenebrosa expectativa para Colombia insistan los del “cartel de los solos” en atravesarse en el camino hacia la derrota del farcepedismo, a sabiendas de su carencia de opciones en la carrera a la presidencia. Parece que no les remuerde la conciencia poner en peligro el futuro de la patria para satisfacer sus egoístas intereses. No pueden alegar ignorancia del peligro que nos acecha. Basta ya de engañar a los ciudadanos con su falso antipetrismo, Militan en ese cartel de los solos varios santistas agazapados para seguir usufructuando las mieles del poder mientras el país se desangra. Los invito a todos a que nos acompañen a derrotar la izquierda radical, criminal y corrupta, en la primera vuelta, con la decidida y corajuda dirección del “tigre”. Estamos a un paso de conseguirlo. Esa es la verdadera unión, la del pueblo que grita por doquier “fuera, Petro”.

La Crónica: impacto de la caída de Maduro en nuestra patria

Rafel Uribe Uribe
Rafel Uribe Uribe

La caída de Nicolás Maduro nos obliga a replantear el rumbo de las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela, y desafía a ambos países a profundos retos y oportunidades.

Tras décadas de relaciones marcadas por la influencia del chavismo se abre un periodo de incertidumbre en materia de seguridad. La estrategia fracasada de la “Paz total” se verá aún más comprometida ya que durante más de veinte años, el régimen venezolano brindó refugio y apoyo logístico al ELN y las FARC, facilitando su accionar. La pérdida de ese respaldo obligará a estos grupos a redefinir su organización lo que aumentará la violencia en zonas fronterizas estratégicas como el Catatumbo y Arauca, intensificando la pugna por el control de nuevas rutas del narcotráfico y la minería ilegal tenderá a reemplazar los ingresos de la coca. La llamada de ‘Iván Mordisco’ a una unión mafiosa de los grupos ilegales no es gratuita, se encamina a fortalecer y defender estos negocios de los que se nutren.

En el plano migratorio, se vaticina la posibilidad de un retorno masivo de los tres millones de venezolanos que actualmente residen en Colombia. No obstante, la gran incertidumbre política asociada a la transición en Venezuela demorará el reencuentro familiar.

El panorama económico, por su parte, se presenta ambiguo. Una eventual apertura de Venezuela al mercado internacional tiene el potencial de dinamizar el comercio bilateral, beneficiando a ambas economías. No obstante, la reactivación de los sectores petrolero y gasífero del país vecino que durante un tiempo controlarán los Estados Unidos, supone un reto para Colombia que se verá forzada a revisar a fondo su estrategia y soberanía energética.

Por último, el cambio de régimen en Venezuela repercute de lleno en el escenario político colombiano, sobre todo a las puertas de las elecciones presidenciales de mayo. La relación de algunos candidatos con el chavismo adquiere un peso decisivo y añade un nivel adicional de polarización a la campaña electoral.

En definitiva, estamos ante una coyuntura histórica que exige lucidez y acción. El pulso de las candidaturas descritos en Semana ubica los dos candidatos con mayores opciones a solo el espacio de error en las encuestas para la primera vuelta. Iván Cepeda sigue peligrosamente cercano de quienes defienden la democracia, mientras Sergio Fajardo sin chance alguno de llegar a la presidencia, distrae el 9,4% de los votantes.

¡O despertamos, o nos despiertan!

El Rincón de Dios

Profecía de María Esperanza de Bianchini, sierva de Dios: “El gran enfrentamiento de las potencias comenzará en Venezuela”. https://www.instagram.com/reels/DTROAH0DcOx/ Este video lo explica en detalle.

¿Elecciones bajo el asedio terrorista?

Luis Guillermo Echeverri Vélez

Se avecina el 8 de marzo, día de elecciones al Congreso. El potencial de Colombia es infinito, pero como un mal padre de familia tahúr empedernido, todo indica que estamos emperrados en apostar la casa y todos los haberes en unas elecciones bajo claro asedio terrorista.

Ningún presidente democrático se ha elegido, ni ha conducido bien al país sin apoyo del Congreso. Si queremos evitar el caos, Uribe debe liderar el congreso y necesitamos una buena relación con los Estados Unidos que es nuestro principal socio comercial.

El Gobierno y su candidato, revolucionarios comunistas disfrazados de progresistas y humanistas, expertos en mentir y engañar, no tienen otra alternativa que llevar al país a una encerrona electoral que garantice su continuidad en el poder, y están respaldados por las armas y el cabildeo de quienes manejan los dineros ilegales del narcoterrorismo internacional.

Es necesario entender que la verdadera usurpación de la soberanía nacional es la ocupación territorial y las agresiones al pueblo de las organizaciones criminales subversivas narcoterroristas, que vienen actuando en complicidad con el gobierno y están acompañadas de la proliferación urbana de bandas milicianas de alquiler asociadas al microtráfico.

Los dirigentes empresariales y políticos no deben ignorar las declaraciones que hablan de unir las FARC-EP y el ELN para defender la “patria grande”, ni el anuncio de Cepeda de integrar las FARC-EP a las fuerzas armadas constitucionales.

Deben nuestros gremios y Uribe como líder de la oposición, buscar un diálogo inmediato con Trump y Rubio, pues corremos el riesgo de que el proyecto bolivariano Castro-Chavista se convierta en un nuevo Vietnam o de terminar en una guerra civil entre diversas organizaciones criminales respaldadas por el narcotráfico y la minería ilegal, dos negocios que no están en venta.

El país perdió la seguridad democrática y el crecimiento económico formal de dos dígitos logrado en el rebote del 2021 al quedar en manos de un gobierno irresponsable, cleptócrata e intencionalmente destructor que ya tomó las acciones necesarias para arruinar la hacienda pública, la salud, el ahorro pensional y consolidar un sistema de empobrecimiento colectivo mientras las actividades ilícitas y el crecimiento de la informalidad sobrepasan una decadente economía formal, y el Estado ya no controla las fronteras ni 2/3 del territorio nacional.

Nos tambaleamos en la cuerda floja sobre un foso de tiburones, esperanzados en el próximo paso del impredecible y audaz presidente Trump y sin saber qué va a pasar en Venezuela, y estamos distraídos con el furor de las apuestas electorales, mientras sufrimos los efectos de un dólar subvaluado, una alta tasa de intereses, un salario mínimo inflacionario cuatro veces más alto que el IPC, y la pérdida de competitividad del sector exportador y de todo el aparato productivo real.

Este país en términos políticos es: café con leche, monta en moto y se comunica por Facebook; pues la mayor concentración ciudadana está en zonas cafeteras y en la costa Atlántica, el 75 % de los votos está en los estratos 1, 2 y 3, y son 50 a 100 municipios de la zona Andina, sus valles y la costa, los que definen las elecciones; porque en todas las zonas suburbanas y rurales de este trópico infernal, cientos de miles de familias complementan sus ingresos de supervivencia ordeñando una vaquita o en la economía del rebusque que atienden la canasta familiar; porque hoy más de la mitad de la población se moviliza en moto, y porque hasta un ordeñador tiene un teléfono inteligente y está influenciado por la información populista que recibe continuamente.

El país se juega su libertad, su tradición democrática y su economía en un mercado electoral donde llega con más potencia la narrativa mentirosa y populista del aparato propagandístico del Estado que controla la conversación en redes, la pauta en medios e impulsa a fondo la campaña comunista de Cepeda, por si Petro no logra postergar su mandato.

Por lo tanto, la prioridad del país debe ser otorgar un mandato democrático claro y confundente a partir de las elecciones parlamentarias, pues si el Congreso y la justicia siguen comiendo nube y no se ocupan de destituir a un presidente promotor de la ilegalidad, asociado al Castro-Chavismo y totalmente indigno de su cargo, y si las fuerzas armadas y los gremios del sector productivo siguen obrando como “elegantes eunucos”, nos van a capar parados a todos los que damos empleo y pagamos los impuestos, y podemos terminar dominados por las FARC-EP, sin libertades y oprimidos por la miseria que sabemos que genera el narco-comunismo terrorista modelo SSXXI.

El 8 de marzo hay que votar bien para poder devolver el país al redil de la democracia.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Aunque es el peor candidato

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Parece imposible concebir un candidato presidencial peor que Iván Cepeda, por:

1. Inmoralidad, demostrada por las calumnias con las que incriminó al presidente Uribe y por haber comprado falsos testimonios, como todo el país sabe. La inicial condena infame mediante sentencia fraudulenta fue revocada por el Tribunal Superior de Bogotá, pero la juez prevaricadora, el mendaz denunciante y el testigo falso no han sido procesados penalmente, como debe ser.

2. Apariencia física aterradora, que infunde miedo y anuncia el reinado del terror propio de la revolución comunista, que él encabezaría desde la Presidencia.

3. Nunca ha trabajado, a menos que orientar la subversión y dirigir la JEP desde su opulenta condición de congresista capacite para la suprema magistratura.

4. Como comunista radical, solo se puede esperar de él lo peor, convertir a Colombia en otra Venezuela.

A sabiendas de esto y de mucho más, se está haciendo creer al país –mediante una encuesta ad hoc, sesgada y contratada– que el ahora sonriente Cepeda es un político normal, popular, y probable triunfador en segunda vuelta, maquinación publicitaria a la que no son ajenos empresarios oportunistas, timoratos y lambones, enseñados a jugar a dos bandas.

Si en 2026 se realizaran elecciones libres y el escrutinio fuera transparente, el resultado no sería diferente a los recientes en Ecuador, Chile y Honduras, donde el comunismo ha sido rechazado mayoritariamente por electorados que han padecido gobiernos muy malos, aunque menos que el de Petro.

En esas condiciones es difícil entender qué razón ha llevado al Politburó a escoger el peor candidato, a menos que ese órgano clandestino, sigiloso y criminal que gobierna en Cuba, Nicaragua y Venezuela –cansado de perder en Argentina, Chile, Ecuador, El Salvador y Honduras–, tenga una estrategia secreta y eficaz para conservar el poder en Colombia, basada en estos puntos:

1. El constreñimiento electoral en más de la mitad de los municipios de Colombia, entregados deliberadamente por Petro a la subversión, que ejecutan guerrillas, guardias indígenas, combos narco-criminales, y demás milicias al servicio de la revolución.

2. La culpable división del electorado democrático, facilitada por dirigentes políticos, ineptos cuando no cómplices, que buscan afanosamente un nuevo Rodolfo, porque prefieren un posible acomodo –que creen inocuo– con el comunismo, para conservar parcelas de poder, en lugar de afrontar las verdaderas reformas, que les exigirían abandonar el clientelismo y el rapaz gamonalismo de la politiquería tradicional.

3. Dominio de la maquinaria oficial y disposición de billones de pesos del presupuesto para “comprar” las elecciones...

4. Grandes medios de comunicación fletados para confundir y tergiversar la opinión.

A medida que avanza el proceso electoral entre el próximo marzo (elección del Congreso) y la primera vuelta presidencial en mayo siguiente, el Politburó decidirá si se arriesga yendo a elecciones, o si el estado de descomposición moral del Gobierno y el deterioro absoluto del orden público hacen imperativo para ellos el autogolpe de Estado. Así, Petro asumiría todos los poderes para reunir la Constituyente estamental comunista, cuyo comité organizador ya ha sido nombrado y aplazaría las elecciones hasta que se consolide la “paz total”, que les permita convocar comicios dentro de la nueva “normalidad”.

¡Sería terrible que, en nuestro subcontinente, Colombia fuera el único país incapaz de escapar de las garras del castro-comunismo tropical estalinista! ¡Este terrible escenario es posible, si continúa la torpe danza de candidaturas politiqueras, frente a un enemigo que sí sabe para dónde va!

jueves, 11 de diciembre de 2025

De día se pelean la carroña

José Alvear Sanín

... ¡pero de noche, todos los gallinazos duermen en la misma rama!

No puedo dejar de pensar en ese dicho popular, cuando contemplo el espectáculo que ofrece, desde hace años, nuestra dirigencia, subrayado ahora por la coincidencia de que casi todos los operadores políticos están en contra de Abelardo de la Espriella, en especial aquellos tipos dizque “de centro”, dispuestos a irse con Cepeda, con tal de que no llegue el Tigre.

La anterior actitud es infame, porque si montan a Cepeda en la Presidencia, el país se hunde en la revolución, la matanza, la represión y el hambre. En cambio, de la Espriella significa el retorno al Estado de derecho, infinitamente mejor para todos que la implantación del castro-cepedismo.

Quienes mejor conocen los resultados de la revolución son los políticos profesionales. Por tanto, es incomprensible su actuación. ¿Cómo es posible que se llamen “demócratas”, si en realidad son capaces de dormir en la misma rama de Petro, Cepeda y las estructuras narcoterroristas que los siguen?

Los congresistas que durante varios cuatrienios coincidieron en el Capitolio con los senadores Petro y Cepeda, no pueden ignorar sus extremos de maldad, perversidad y pertenencia ideológica, pero nada hicieron ellos –ni sus jefes– con el fin de impedir la llegada del comunismo al poder. Por el contrario, la dirigencia política hizo creer al país que Petro no representaba peligro para el modelo democrático de libertades, y luego, colaboraron con su Gobierno, aceptaron ministerios y muchos de ellos recibieron copiosa e incesante mermelada.

Ahora, frente a Cepeda, se verá igual y complaciente actitud, haciendo creer que ese tenebroso individuo es un sobrio “filósofo”, amante de la música clásica, con el cual se puede también “negociar”.

Todos, entonces, contra Abelardo, un outsider que no ha dormido en la misma rama legislativa, ni colaborado en la ejecutiva, con las funestas y criminales izquierdas...

No puedo concluir sin referirme a la operación en curso, para inflar figuras del pretendido “centro”, con el fin de crear un nuevo Rodolfo, confundir al electorado y repetir el desastre de 2022.

Los señores del tal “centro” son las figuras más ineptas, acomodaticias y desprestigiadas del país: Fajardo, pésimo alcalde y gobernador, tiene lo mismo de “matemático” que Cepeda de “filósofo”; Juan Manuel Galán, congresista siempre intonso; Mauricio Cárdenas, alfil de todos los gobiernos; Juan Carlos Pinzón, el mindefensa de Santos, que comenzó el desmantelamiento de las Fuerzas Armadas, para no detenernos en otros auto precandidatos de la misma ralea, tan carentes de votos como de capacidad.

Las elecciones de marzo 2026 son cruciales. Si de ella sale un Congreso aun peor que el actual y otro candidato manchuriano para enfrentar en mayo a Cepeda, el país habrá avanzado, casi que, de manera irreversible, hacia el abismo.

Ante tan aterradora perspectiva se impone la unión, in articulo mortis, de las fuerzas democráticas, en la escogencia de candidatos decentes e idóneos para Congreso, y desde ahora, un aspirante presidencial capaz de ganar, pero parece que los gallinazos que dirigen los partidos no se van a unir en la coalición generosa y patriótica que el país reclama...

Las fuerzas petro-narco-comunistas aceleran su intensa labor destructora, porque saben que, si hay elecciones libres, la paliza será tan fuerte como inevitable.

Por eso, es de fundamental importancia darnos cuenta de la estrategia enemiga y de la urgencia suprema de pasar, de la política logrera y rastrera, a una unión sincera de todos los demócratas, para detener la revolución estalinista absoluta que encarna Cepeda.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Cómo superar la confusión y comprender el futuro

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

El mar de confusiones en que se debate el país por cuenta de la falta de coherencia de sus dirigentes (gobernantes y jefes políticos) impide tener la suficiente claridad para adoptar conductas benéficas para su futuro.

Antes que pensar en emigrar en busca de desconocidos horizontes, o de refugiarse en una peligrosa indiferencia por los asuntos públicos que conciernen a todos, lo recomendable es acudir a la reflexión para encontrar la claridad que nos permita aportar algo de provecho por esta agobiada patria antes de que sea demasiado tarde.

Comencemos por identificar las causas responsables de la confusión política y, una vez conocidas, procedamos a neutralizarlas para alcanzar la deseada claridad:

1. Crisis de representatividad por parte de quienes se arrogan la función de orientadores de opinión.

2. Desorientación ideológica, mediante infundados señalamientos de “extrema derecha” u otros parecidos, a quienes no comparten las mismas ideas, con el único propósito de desorientar a la opinión.

3. Multiplicidad de alianzas que, con el embeleco de una inviable unión, sólo conducen a una renuncia a los valores fundamentales que debemos preservar o al continuismo, en cabeza de otro que seguirá con el mismo proyecto político en una especie de testaferrato.

4. Falta de claridad en las propuestas para enmascarar su verdadera dirección. Se ofrece, por ejemplo, aumentar los ingresos de la clase trabajadora, cuando lo que se persigue es la ruina de las empresas, el aumento del desempleo y el caos social.

5. Desconexión entre gobernantes y gobernados. Cuando carece el régimen del respaldo popular, se incrementa la persecución política, se fomenta la criminalidad, se deterioran de los programas de bienestar social, se aumentan las cargas tributarias y se incentiva la corrupción a través de la impunidad. De esta manera se llega al país totalitario en el que cada vez se requiere menos apoyo popular y más crecimiento de la burocracia estatal.

6. Fragilidad institucional. Es una tradicional falencia del sistema democrático que la izquierda radical sabe aprovechar para desmoronar la separación de poderes, el >Estado de derecho, el respeto a la voluntad soberana del pueblo y el orden público, y, en consecuencia, precipitar la llegada del marxismo-leninismo.

7. La confusión genera miedo pues todos los instrumentos de poder radican en una burocracia temporal que aspira a perpetuarse en el poder a través del miedo, y el miedo inhibe a la sociedad para levantarse contra la iniquidad y restaurar el orden.

8. El pensamiento caduco y egoísta de las castas políticas acostumbradas al “laisssez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar) ahoga cualquier movimiento independiente que, sin el aval de los depositarios tradicionales del poder, irrumpa en el escenario político para dispersar la confusión y traer claridad a la noche más oscura de nuestra historia.

9. Quienes más se benefician con la confusión son los que alimentan los vetos a sus rivales con cualquier excusa, y los que proponen uniones de liliputienses sin posibilidad alguna para detener la entrega del país al totalitarismo narco-comunista.

Revisemos la convulsa coyuntura actual y nos toparemos fácilmente con aquellos que contribuyen a propagar la confusión en su propio beneficio y con el líder que en este estado de supervivencia requiere el país, el independiente Abelardo de la Espriella, para salir del fango de las vanidades y enfrentar con fervor patriótico al verdadero enemigo que todos a una debemos combatir.

martes, 9 de diciembre de 2025

Expectativas políticas hoy

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

La encuesta de Invamer para Caracol TV y Blue Radio revela tendencias políticas que, aunque sujetas a cambios por depuración de candidatos, ofrecen cifras relevantes y difíciles de ignorar. Petro, pese a sus frecuentes escándalos, mantiene una base sólida de apoyo que ronda el 37,5 %, hecho que se ha confirmado en estudios anteriores y que desafía la lógica de desgaste político por polémicas recurrentes.

Llama la atención el liderazgo de Cepeda, quien encabeza las preferencias con un 31,9 %, aunque el respaldo explícito es solo del 24 %. Esto indica que su apoyo se fundamenta tanto en la influencia de grupos narcoterroristas en setecientos municipios, la minga indígena del Cauca y sectores de centro, donde Sergio Fajardo no consolida consenso. Los datos también reflejan que, en una eventual segunda vuelta, Cepeda superaría a De la Espriella, quien, pese a una campaña efectiva y una ventaja inicial, alcanza actualmente el 18,2 % de las preferencias.

En el panorama actual, el Centro Democrático que se ha distinguido por su seriedad institucional, atraviesa una crisis interna profunda. La falta de consenso entre sus candidatos, motivada por diferencias personales y egos, ha impedido la selección de un representante presidencial sólido. Miguel Uribe Londoño, uno de los nombres mencionados, no logró consolidarse dentro del partido, lo que ha debilitado la cohesión y la imagen de la colectividad. Como resultado de estas divisiones, el Centro Democrático permanece en una posición precaria, sin posibilidades claras de disputar la presidencia en las próximas elecciones, independientemente de cómo evolucione el escenario político.

La encuesta evidencia que tanto las figuras como los partidos tradicionales enfrentan enormes desafíos para mantenerse relevantes y competitivos, mientras que los liderazgos emergentes están reconfigurando el espectro político y la dinámica electoral del país, marcando un cambio significativo en el rumbo nacional.

Compatriotas, debemos reconocer la situación política actual: los partidos tradicionales pierden relevancia y surgen nuevos liderazgos. Si no logramos unidad, perderemos influencia en el futuro del país. Las divisiones nos debilitan ante quienes sí se organizan. Construir consensos y unir fuerzas es esencial para enfrentar los próximos retos y mantener nuestra voz en el rumbo nacional.

Personalmente tengo la certeza de que la ley de las encuestas tiene claros sesgos políticos, valdría la pena que Juan Manuel Santos, con clara influencia en medios como Caracol TV destape sus cartas.

El Rincón de Dios

“La Torre de Babel” Génesis 11:1-9. El galimatías que allí se formó concede con mi opinión.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Adelante con Fajardo

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

“Adelante con Fajardo” es una expresión de esperanza, de cambio en la forma de hacer política, en la manera de llegar al poder y, por ende, en la forma de gobernar.

Cuando un líder sostiene que la coherencia y la decencia son pilares fundamentales de su campaña, y que la construcción del Plan Guardián para recuperar la seguridad, el plan de salud, el plan de obras de infraestructura, el plan anticorrupción y los demás proyectos en marcha se convierten en garantía de seriedad, eficiencia y profesionalismo, está ofreciendo al país una propuesta sólida para el gobierno 2026 – 2030.

La experiencia le demostró que no podía perder tiempo valioso en conversaciones de coaliciones. Ese tiempo debía y debe dedicarse a la construcción de las soluciones que la gente espera para mejorar su calidad de vida y bienestar. También le enseñó que el camino difícil de convencer con la razón, más que con la emoción, es el camino responsable con Colombia. Por eso no grita, no insulta, no agrede: dialoga en privado con todos. Su meta es unir a Colombia, porque todos debemos caber en nuestro hermoso país y trabajar unidos.

Prueba de ello es que sectores de derecha y centro lo invitan a hacer parte de sus, hasta hoy, frustrados intentos de unidad, donde la frase más escuchada es: “Desde Abelardo hasta Fajardo”.

Desafortunadamente, ni la derecha sola, ni el centro, ni ambos juntos han logrado éxito en sus propuestas de unión, a las que han dedicado mucho tiempo valiosos líderes nacionales. Mientras tanto, Fajardo, concentrado, sigue diseñando sus propuestas con su amplio y consagrado equipo de trabajo, dando cuerpo a soluciones viables para cada uno de los problemas que nos aquejan. Esta actitud ha desatado una arremetida de ataques inmerecidos contra él por parte de algunos sectores que lo ven como una amenaza a la continuidad de las malas prácticas de gobiernos pasados y de las nefastas prácticas del Gobierno actual.

Fajardo continúa trabajando incansablemente, aplicando su estilo, su experiencia y su conocimiento, junto al de todo su equipo, en la construcción de soluciones que implementará en su gobierno de unidad. En él, todos los gobernadores, alcaldes y congresistas contarán como piezas fundamentales en la reconstrucción del país, independientemente del sector político al que pertenezcan. Así lo demostró cuando gobernó Medellín y Antioquia, donde el rigor, la austeridad, el respeto y la dedicación se sintieron en todo el territorio. Quienes formamos parte de sus equipos de trabajo en esos años somos testigos de su rigurosidad, seguimiento y medición, a los que debíamos someternos como servidores públicos transparentes, austeros y eficientes. El trabajo en equipo fue garantía ante las comunidades y un freno en seco a la corrupción y al despilfarro, tan comunes en el sector público.

“Adelante con Fajardo” implicará muchas adhesiones de colombianos que queremos salir, de verdad, del atolladero en que nos encontramos.

Que nuestro Señor Jesucristo proteja y siga iluminando a Fajardo en la construcción de un nuevo camino para Colombia.

martes, 4 de noviembre de 2025

Colombia requiere un presidente estadista

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

El Estado puede verse como la empresa más importante de un país, ya que su objetivo es gestionar los recursos para el bienestar común, mientras que las empresas privadas son el motor económico del país, generadoras de ingresos fiscales y empleo. El término estadista se refiere a la aptitud de un dirigente para conducir el Estado hacia asegurar el bienestar y seguridad de sus habitantes. La relación entre el Estado y las empresas privadas es simbiótica: el Estado necesita las empresas para financiarse, y las empresas necesitan un Estado que les garantice la infraestructura y el marco jurídico para operar. En nuestro caso colombiano, la seguridad es el primer derecho que la ciudadanía y el empresariado reclama del Estado: sin seguridad para la vida y la propiedad de las personas naturales y jurídicas es imposible garantizar el pleno goce las libertades republicanas y el orden democrático, esenciales para el bienestar general.

Ante la polarización y caos en que se encuentra sumergido nuestro país, principalmente por causa de la carencia de verdaderas políticas públicas y propósitos nacionales en la agenda de los últimos gobernantes, considero que, independientemente de nuestras propias tendencias ideológicas y preferencias, ante la inminencia del próximo cambio de gobierno es imperativo evaluar desapasionadamente las calidades de estadista de los aspirantes que el próximo debate se disputarán el derecho a ejercer la jefatura del Estado colombiano.

Aunque no soy politólogo, ni he ejercido la política activa, excepto algunas veleidades adolescentes, como simple ciudadano preocupado por los graves males que ha tenido que sufrir el país, en especial durante estos últimos sesenta años, me he propuesto evaluar, desde mi perspectiva y criterios, dichas calidades de los dirigentes que hasta ahora aparecen en la larga lista de aspirantes a competir en la próxima contienda electoral por la Presidencia de la República.

En una primera evaluación, de manera preliminar, he incluido los siguientes factores para cualificar la aptitud como estadista de los actuales precandidatos:

1. Conocimiento de la realidad socioeconómica del país y de sus posibilidades de desarrollo y aprovechamiento de sus recursos humanos y naturales.

2. Capacidad de unir a la mayoría entorno a un propósito nacional.

3. Sensibilidad social.

4. Capacidad de liderazgo.

5. Experiencia en cargos directivos en la administración pública, en especial en organismos relacionados con el manejo de las finanzas públicas.

6. Experiencia en gestión empresarial, pública y/o privada.

7. Capacidad de conciliar y concertar acuerdos dentro de la diferencia, esencia de la democracia liberal.

8. Pulcritud en el manejo de los recursos públicos.

De acuerdo con una muy ligera evaluación, los precandidatos que cumplen parte o la mayoría de esos requisitos, advirtiendo que los he ordenado alfabéticamente y, por tanto, cuyo puesto en la lista de ninguna manera reflejan prioridad, son los siguientes:

Mauricio Cárdenas Santamaría. Estudios de doctorado en economía en la Universidad de California, exministro de Estado.

Sergio Fajardo Valderrama, doctorado en matemáticas en la Universidad de Wisconsin-Madison, exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín.

Claudia López Hernández, doctorado en ciencias políticas de la Universidad Northwestern en Evanston, Illinois, exsenadora de la República y exalcaldesa de Bogotá.

Juan Carlos Pinzón Bueno. Máster en ciencias económicas por la Pontificia Universidad Javeriana; máster en políticas públicas por la Universidad de Princeton; y máster en defensa y seguridad Nacional por la Escuela Superior de Guerra de Colombia; exministro de Estado.

Germán Vargas Lleras. posgrado en administración pública de la Universidad Complutense de Madrid, exsenador de la República, exvicepresidente de la República y exministro de Estado.

Confiemos que ante la gravedad y caos en que se encuentra el país, encontremos un verdadero estadista, que con la mayor vocación de servició asuma la responsabilidad de reorientar el destino nacional, dejando atrás los odios y polarizaciones que nos están conduciendo al caos y la desesperanza. ¡La patria por encima de los partidos y las pugnas creadas o heredadas!

Entre los mencionados precandidatos, me inclino por alguien que no agudice la peligrosa polarización política a que nos ha sumergido la pugna entre uribistas y petristas.

Como lo demuestran las encuestas de opinión, la mayor parte de los colombianos nos ubicamos en el centro político y diría algo más, rechazamos la polarización a que nos quieren involucrar los movimientos extremistas de derecha y de izquierda. En estas condiciones creemos que ha llegado el momento de reclamarle a los dirigentes que han asumido la responsabilidad de conducir el mayoritario, aunque disperso centro del espectro político, que entiendan la urgencia de empezar a construir consensos y puentes con sectores de la política tradicional, con los cuales se pueda encontrar coincidencias.

En mi opinión el doctor Sergio Fajardo es el precandidato que mejor encarna las aspiraciones de quienes creemos que en estos momentos lo que más conviene a nuestro país es un gobierno de centro que apacigüe la polarización política entre los extremismos de derecha e izquierda y que, a la vez, mediante conciliaciones y acuerdos con las distintas fuerzas e intereses que conforman  el mundo político y demás fuerzas vivas de la nación, impulse las reformas sociales y económicas que claman las grandes mayorías de desprotegidos que conforman la población colombiana.