Rafel Uribe Uribe
La caída de Nicolás Maduro nos obliga
a replantear el rumbo de las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela,
y desafía a ambos países a profundos retos y oportunidades.
Tras décadas de relaciones marcadas
por la influencia del chavismo se abre un periodo de incertidumbre en materia
de seguridad. La estrategia fracasada de la “Paz total” se verá aún más
comprometida ya que durante más de veinte años, el régimen venezolano brindó
refugio y apoyo logístico al ELN y las FARC, facilitando su accionar. La
pérdida de ese respaldo obligará a estos grupos a redefinir su organización lo
que aumentará la violencia en zonas fronterizas estratégicas como el Catatumbo
y Arauca, intensificando la pugna por el control de nuevas rutas del
narcotráfico y la minería ilegal tenderá a reemplazar los ingresos de la coca.
La llamada de ‘Iván Mordisco’ a una unión mafiosa de los grupos ilegales no es
gratuita, se encamina a fortalecer y defender estos negocios de los que se
nutren.
En el plano migratorio, se vaticina la
posibilidad de un retorno masivo de los tres millones de venezolanos que
actualmente residen en Colombia. No obstante, la gran incertidumbre política
asociada a la transición en Venezuela demorará el reencuentro familiar.
El panorama económico, por su parte,
se presenta ambiguo. Una eventual apertura de Venezuela al mercado
internacional tiene el potencial de dinamizar el comercio bilateral,
beneficiando a ambas economías. No obstante, la reactivación de los sectores
petrolero y gasífero del país vecino que durante un tiempo controlarán los
Estados Unidos, supone un reto para Colombia que se verá forzada a revisar a
fondo su estrategia y soberanía energética.
Por último, el cambio de régimen en
Venezuela repercute de lleno en el escenario político colombiano, sobre todo a
las puertas de las elecciones presidenciales de mayo. La relación de algunos
candidatos con el chavismo adquiere un peso decisivo y añade un nivel adicional
de polarización a la campaña electoral.
En definitiva, estamos ante una
coyuntura histórica que exige lucidez y acción. El pulso de las candidaturas
descritos en Semana ubica los dos candidatos con mayores opciones a solo el
espacio de error en las encuestas para la primera vuelta. Iván Cepeda sigue peligrosamente
cercano de quienes defienden la democracia, mientras Sergio Fajardo sin chance
alguno de llegar a la presidencia, distrae el 9,4% de los votantes.
¡O despertamos, o nos despiertan!
El Rincón de Dios
Profecía de María Esperanza de Bianchini, sierva de Dios: “El gran enfrentamiento de las potencias comenzará en Venezuela”. https://www.instagram.com/reels/DTROAH0DcOx/ Este video lo explica en detalle.
