Luis Alfonso García Carmona
Las últimas
encuestas de la firma extranjera AtlasIntel nos arrojan la posibilidad de una
definición por foto finish en la primera vuelta presidencial entre
Abelardo de la Espriella, con el 28 % de favorabilidad y el candidato de las
FARC, Iván Cepeda, con el 26.5 %.
En otras palabras,
estamos al borde del abismo, a unos cuantos votos de caer por otro período o,
quizás, por varias décadas, en las garras del sistema totalitario y corrupto
del comunismo, como ha ocurrido en países vecinos como Venezuela, Nicaragua
o Cuba. Si bien es cierto que la captura del usurpador Maduro y la intervención
de los Estados Unidos en contra de la producción cocalera resta capacidad de
maniobra al camarada guerrillero, no olvidemos que se trata de un peligroso
aliado de los grupos narcoterroristas con presencia en el 70 % del territorio
nacional, que tiene acceso al presupuesto nacional por las buenas o por las
malas, y que está dispuesto a ejercer “todas las formas de lucha” pues
no conoce freno ético o jurídico para sus concupiscentes actuaciones.
Se han alineado las
fuerzas políticas en tres bloques muy definidos: a) La extrema izquierda, que
pretende convertir a Colombia en otra nación vasalla del castrochavismo o del
neocomunismo, representada por Cepeda y apoyada por los vergonzantes aliados
suyos disfrazados de centroizquierda como Sergio Fajardo; b) Los tibios
autodenominados “de centro”, sin otro propósito que llegar como sea a la
primera vuelta, a sabiendas de que carecen de apoyo popular. Posan de antipetristas
como medio para obtener votos pero es tan pobre su resultado en las
encuestas que ahora los llaman “el Cartel de los Solos”, y c) Los “defensores
de la patria”, movilización mayoritaria de quienes creemos que hay que
atacar el crimen, la corrupción y la inseguridad con todo el peso de la ley,
que hay que atraer inversión privada para generar empleo digno para todos y
cerrar la brecha de la desigualdad y de la pobreza, que hay que devolver el
sistema de salud a la población colombiana, que debemos proteger a la familia y
defender nuestros valores fundacionales frente a la importación de doctrinas
extrañas que han sembrado el mundo de miseria y esclavitud. Es el grupo que en
forma masiva ha colocado a Abelardo de la Espriella como el único
aspirante con capacidad y decisión para derrotar a la izquierda y salvar a
Colombia de su autodestrucción.
Nos sorprende que,
ante tan tenebrosa expectativa para Colombia insistan los del “cartel de los
solos” en atravesarse en el camino hacia la derrota del farcepedismo, a
sabiendas de su carencia de opciones en la carrera a la presidencia. Parece que
no les remuerde la conciencia poner en peligro el futuro de la patria para
satisfacer sus egoístas intereses. No pueden alegar ignorancia del peligro que
nos acecha. Basta ya de engañar a los ciudadanos con su falso antipetrismo,
Militan en ese cartel de los solos varios santistas agazapados para
seguir usufructuando las mieles del poder mientras el país se desangra. Los
invito a todos a que nos acompañen a derrotar la izquierda radical, criminal
y corrupta, en la primera vuelta, con la decidida y corajuda dirección del
“tigre”. Estamos a un paso de conseguirlo. Esa es la verdadera unión, la del
pueblo que grita por doquier “fuera, Petro”.
