José Alvear Sanín
Sobre todo, a partir de la absolución del doctor Uribe
Vélez por el Tribuna Superior de Bogotá, se consideraba que Cepeda era el
candidato de la izquierda más fácil de derrotar, porque:
1. Todo el país acababa de ver cómo había escogido y
preparado testigos falsos y bien pagados contra el expresidente, y cómo toda
esa trapisonda judicial, incluyendo la sentencia inicua de primera instancia,
se deshacía por su absoluta falsedad, en la inevitable segunda instancia.
2. Su indiscutible pertenencia, desde su más tierna
infancia, a los sectores más radicales y fanáticos del estalinismo, por
familia, educación y cercanía inocultable y documentada con los peores
guerrilleros.
3. Su total inexperiencia administrativa y su absoluta
impreparación en asuntos jurídicos, económicos y financieros, relativos al
manejo del Estado.
4. Su incapacidad dialéctica y expresiva, notoria en sus
fugaces intervenciones públicas.
5. La ausencia total de empatía, agravada por una expresión
facial agresiva y asustadora.
Por esas y otras muchas razones se pensaba que la
candidatura de Cepeda era hasta conveniente para el país, aun reconociendo al
personaje como “el Lenin colombiano”.
***
Y ahora, después de una operación tan sigilosa como eficaz,
al país se le está haciendo creer que Cepeda es no solo un candidato normal y
presentable, sino que, además, es invencible en las dos vueltas, porque:
1. No es desequilibrado, depravado, gárrulo, indelicado,
dipsómano, adicto, venal, y además no exhibe prontuario.
2. Dizque es “filósofo”, amante de la música clásica y de
costumbres “austeras”.
3. Porque ya tres encuestas, en quince días, lo señalan por
amplio margen como el candidato más popular y como seguro ganador de la
Presidencia.
***
No considero que esas encuestas sean fraudulentas, como
tantos piensan, porque lo más posible es que realmente expresen la tendencia
analizada por quienes preparan las “fichas técnicas”.
En el negocio de la demoscopia, a lo que el cliente aspira
se responde con la preparación de una “ficha técnica”. Quien prepara ese método
escoge el correspondiente “universo”, la estratificación socio económica, y por
edades, sexo y perfil, y los lugares donde se recogerá la muestra, etcétera.
Por su capacidad de influir, y orientar o desorientar, las
encuestas se han convertido en elemento fundamental del mercadeo político.
Pasadas las elecciones se felicita, cuando la hay, a la que previó el verdadero
resultado, y se olvidan las otras, las que no acertaron o que casi lo hicieron…
En esas condiciones, nadie recuerda la impresionante
cantidad de encuestas fallidas en la reciente historia electoral del país, que
Eugenio Trujillo ha recordado con la mayor exactitud (https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/12/06/las-encuestas-mienten-para-manipular-a-los-electores/),
pero antes de las elecciones, a estas mediciones se les atribuye la
confiabilidad que nunca han tenido.
***
Volviendo a las encuestas favorables a Cepeda, llama la
atención la unanimidad en el pronóstico y la coincidencia en el ocultamiento de
la realidad del personaje, porque a quienes participaron en ellas, no se les
preguntó si eran conscientes de los antecedentes del candidato y de las
consecuencias que para el país traería su triunfo.
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