miércoles, 28 de enero de 2026

De "peor candidato" a favorito electoral

José Alvear Sanín

Sobre todo, a partir de la absolución del doctor Uribe Vélez por el Tribuna Superior de Bogotá, se consideraba que Cepeda era el candidato de la izquierda más fácil de derrotar, porque:

1. Todo el país acababa de ver cómo había escogido y preparado testigos falsos y bien pagados contra el expresidente, y cómo toda esa trapisonda judicial, incluyendo la sentencia inicua de primera instancia, se deshacía por su absoluta falsedad, en la inevitable segunda instancia.

2. Su indiscutible pertenencia, desde su más tierna infancia, a los sectores más radicales y fanáticos del estalinismo, por familia, educación y cercanía inocultable y documentada con los peores guerrilleros.

3. Su total inexperiencia administrativa y su absoluta impreparación en asuntos jurídicos, económicos y financieros, relativos al manejo del Estado.

4. Su incapacidad dialéctica y expresiva, notoria en sus fugaces intervenciones públicas.

5. La ausencia total de empatía, agravada por una expresión facial agresiva y asustadora.

Por esas y otras muchas razones se pensaba que la candidatura de Cepeda era hasta conveniente para el país, aun reconociendo al personaje como “el Lenin colombiano”.

***

Y ahora, después de una operación tan sigilosa como eficaz, al país se le está haciendo creer que Cepeda es no solo un candidato normal y presentable, sino que, además, es invencible en las dos vueltas, porque:

1. No es desequilibrado, depravado, gárrulo, indelicado, dipsómano, adicto, venal, y además no exhibe prontuario.

2. Dizque es “filósofo”, amante de la música clásica y de costumbres “austeras”.

3. Porque ya tres encuestas, en quince días, lo señalan por amplio margen como el candidato más popular y como seguro ganador de la Presidencia.

***

No considero que esas encuestas sean fraudulentas, como tantos piensan, porque lo más posible es que realmente expresen la tendencia analizada por quienes preparan las “fichas técnicas”.

En el negocio de la demoscopia, a lo que el cliente aspira se responde con la preparación de una “ficha técnica”. Quien prepara ese método escoge el correspondiente “universo”, la estratificación socio económica, y por edades, sexo y perfil, y los lugares donde se recogerá la muestra, etcétera.

Por su capacidad de influir, y orientar o desorientar, las encuestas se han convertido en elemento fundamental del mercadeo político. Pasadas las elecciones se felicita, cuando la hay, a la que previó el verdadero resultado, y se olvidan las otras, las que no acertaron o que casi lo hicieron…

En esas condiciones, nadie recuerda la impresionante cantidad de encuestas fallidas en la reciente historia electoral del país, que Eugenio Trujillo ha recordado con la mayor exactitud (https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/12/06/las-encuestas-mienten-para-manipular-a-los-electores/), pero antes de las elecciones, a estas mediciones se les atribuye la confiabilidad que nunca han tenido.

***

Volviendo a las encuestas favorables a Cepeda, llama la atención la unanimidad en el pronóstico y la coincidencia en el ocultamiento de la realidad del personaje, porque a quienes participaron en ellas, no se les preguntó si eran conscientes de los antecedentes del candidato y de las consecuencias que para el país traería su triunfo.