miércoles, 28 de enero de 2026

¿Piensas votar en la consulta de la oposición "light"?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Enfrentados a la más aterradora coyuntura de nuestra historia hemos llegado, a través de serias y profundas reflexiones, desprovistas de todo interés personal o de grupo, a la conclusión de que la única tabla de salvación para la patria es el voto de supervivencia.

Ya se terminó el tiempo para pensar en nuestros particulares gustos o en las preferencias por razón del género o de la narrativa electoral del candidato.

Tengamos, por favor, en cuenta que la alternativa para Colombia es una sola: ganarle al comunismo representado por Iván Cepeda o permitir que se perpetúe en el poder su doctrina totalitaria, mentirosa y patrocinadora del terrorismo, el narcotráfico, la corrupción y la destrucción del Estado colombiano.

No hay otra opción racional. En Colombia contamos con una voluminosa clase media, preparada para el mercado laboral y para el emprendimiento, brillante en muchas áreas del conocimiento, que debe preguntarse con rigor ¿Qué le conviene más al país, el candidato que a mí me gusta o el que tenga la voluntad, el conocimiento y los medios para derrotar a la izquierda radical para comenzar con todos los opositores la reconstrucción del país?

Hasta hace poco se debatían las toldas opositoras en una confusión por el desproporcionado número de aspirantes. Un loco frenesí se apoderó de todos los que vislumbraron alguna esperanza de llegar a la primera magistratura. Explotó el fenómeno de los yayos: “Quiero ser presidente poque ya yo fui ministro, gobernador o sub-secretario de cualquier organismo”. Ante semejante despropósito, sólo atinaron algunos a proponer la “unión” de todos mediante la participación en una consulta vigilada por la Registraduría, la cual aparentemente aceptaron los contendientes.

No fue tan fácil el proceso. Algunos de los partidos más prominentes en el Congreso como el Conservador, Cambio Radical, el Liberal, se abstuvieron de participar. Mientras tanto, el candidato independiente Abelardo de la Espriella, sin el apoyo de los partidos ni de los grandes capitalistas, lanzó un contundente programa de gobierno basado en la derrota de la izquierda para combatir el narcotráfico, el terrorismo, la corrupción, la destrucción del sistema de salud, el caos en la economía, el derroche de los dineros públicos, la hostilidad contra la empresa privada, la falta de justicia y, la destrucción de la familia.

Contra la confusión generada por la fracasada unión de los candidatos del “cartel de los solos”, propuso Abelardo hacer una gran encuesta entre todos, salvo Petro y sus cómplices, y unirse alrededor de quien resultara ganador y, de paso, economizar al fisco millones de pesos tan necesarios en la crisis fiscal que atravesamos,

¿Cuál fue la respuesta? Fue ignorada absolutamente por quienes posaban como amigos de la “unión”, lo que indica a las claras que el objetivo de la consulta no ha sido nunca lograr la unión, sino crear una nueva división. Cuando las estadísticas nacionales e internacionales arrojan un resultado inobjetable que deja a Cepeda y Abelardo como finalistas, insisten estos, cuyas opciones son remotas, en seguir creando la indecisión. Más grave aún es el propósito que los anima, que no es otro que el de sustituir a Abelardo en la segunda vuelta, como si este fuera el verdadero enemigo de Colombia.

Estamos, en consecuencia, frente a una consulta sin fundamento pues, antes que buscar la unión, va enderezada a crear una “tercería”, que hasta ahora carece de una propuesta unificada y efectiva para devolvernos la ética, la moral, el bienestar y la seguridad.

Antes de votar en la consulta, formulémonos las siguientes preguntas:

¿Qué le conviene más al país, formar un solo frente con una fuerza mayoritaria y clara en sus objetivos como es la de “Defensores de la Patria” o seguir atados a la vieja politiquería de conciliábulos y tramoyas para sacar adelante los egoístas intereses de cada uno?

¿Crees, de verdad, que entregando tu voto a alguien por fuera del movimiento que cuenta con los suficientes recursos para triunfar sobre el comunismo, estás contribuyendo al bienestar de la patria o a satisfacer tus personales preferencias?

¿De verdad crees que las próximas serán otras elecciones sin la mayor importancia, o estás consciente de lo que nos jugamos en ellas?

¿Compartes con Petro y sus compinches la calificación de que el programa de Abelardo de la Espriella represente la extrema derecha y, por lo tanto, es mejor para el país cualquier propuesta de los candidatos de la oposición “light”?

¿Estás dispuesto (a) a cargar sobre tus hombros la responsabilidad de haber colaborado con tu voto al triunfo de Cepeda, en vez de arrollar con toda la fuerza de la oposición a quienes se dedicaron a destruir a Colombia?