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miércoles, 10 de abril de 2024

¡A mayor desvergüenza, mayor poder!

Por José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Aunque la motivación perversa de los actos siempre se oculta cuidadosamente, hay momentos en los que trasluce. Reprimir por largos años la expresión de los peores sentimientos profundos constituye un esfuerzo agobiador. Mantener la cara risueña mientras el magín concibe incontables infamias representa un empeño tremendo que se traduce en inevitable desequilibrio, incapacidad de reposar, logorrea incontrolable, mitomanía incesante, ánimo pendenciero y compulsión locomotiva, entre muchos otros síntomas de insufrible estrés, cuando se vive desasido de la realidad, entre la alucinación y la fantasía.

Esa descomposición moral, que impulsa a los gobernantes que la padecen desde la depravación personal hasta los mayores desafueros públicos, se desahoga con el permanente castigo a los inocentes ciudadanos, con despotismo y demagogia permanentes.

Mientras mayor sea el número de sus víctimas, mas grande será la satisfacción del ego...

Desde hace diez meses circula un asqueante video que revela completamente la psique de Petro. Con la mayor frialdad, en voz baja y con lenta gesticulación, ese risueño personaje, apelando al símil de la caída en cascada de las fichas de dominó (“Shu-shu-shu”), se regocija anticipadamente por la quiebra que va a inducir, una a una, de las empresas prestadoras de salud.

En un país donde el gobierno estimula el descomunal lucro criminal del narcotráfico, de la extorsión y la subversión, se estigmatiza el lícito ánimo de lucro dentro del ejercicio de la libertad económica; y por un prejuicio ideológico se produce eficazmente la quiebra del sector salud, para convertirlo en un instrumento de control social esclavizante y en generador de un monumental incremento de poder del Estado sobre la economía.

La correcta atención de los pacientes, la salud de los enfermos y la muerte de los mal atendidos nada importan ante el gozo caprichoso, megalómano y vengativo del déspota, cuyo poder se ha incrementado enormemente en la última quincena, con la entrega de la Fiscalía por cortesía de una Corte-sana-- y por el golpe de Estado ejecutado de manera impune para apoderarse del sector salud.

El vociferante Petro se ha superado, pues, en materia de escándalo. Se ha quitado completamente la careta y ya con absoluta desvergüenza celebra su siguiente autogolpe de Estado a través de una constituyente de corte soviético, de consuno con todos los grupos cómplices del tal “proceso de paz total”, para la entrega del país a la revolución.

Por desgracia, mientras el gobierno, cada vez más poderoso, avanza hacia sus fines por la más torcida senda, más gente piensa bobaliconamente que, si Petro no se cae por la acumulación de errores, escándalos, peculados y prevaricatos, o por el próximo e inevitable desastre económico, llegará el momento en el que ya no le sea posible seguir eludiendo el juicio político por violación de los topes electorales.

¡Vana ilusión! Petro nunca se detiene, rectifica, analiza, estudia, deja de violar la ley, ni suspende el proceso de milicianización, con el que ya domina cerca de 400 municipios del país. Y ahora, como si esto fuera poco, a la ruina de Ecopetrol se sumará la confiscación del Fondo Nacional del Café, como para destruir las dos industrias principales del país y avanzar en el proceso de depauperación del pueblo, factor inherente a toda revolución comunista.

Quien se atreve ahora a confesar que las reformas se harán “de golpe” es el mismo que anuncia la abolición de la Carta que juró cumplir. Él bien sabe para dónde va, porque aquí, los establecimientos político y jurídico toleran diariamente los delitos detrás de la gestión oficial.

¡En fin, a mayor desvergüenza, mayor poder!

¡Bienvenidos, colombianos, a la revolución!

                                                                       ***

Sin la unión monolítica y total de las fuerzas legítimas para recuperar el Estado, Colombia caerá en el abismo. 

lunes, 3 de abril de 2023

Editorial: Nada sale bien.


Sobre los hechos más destacados de la semana, en esta oportunidad, en su editorial para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. nos habla del estado de la reforma de salud, sobre los conflictos del presidente de Colombia con los gobiernos del Salvador y Perú, del colapso de las aerolíneas de bajo costo en el país, de la decisión de suspender la firmas de contratos y la exploración de nuevos pozos petroleros y por último, un llamado de atención al presidente Gustavo Petro y el ministro Iván Velásquez en el actuar de los grupos armados al margen de la ley. No dejes de verlo. 

lunes, 27 de marzo de 2023

Editorial - Reformas

En su editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. nos habla de las diferentes reformas que se adelantan en el actual gobierno, el retiro de la reforma política, las dificultades de la reforma de la salud y su posible retiro en los próximos días, el estudio de la reforma pensional y los elementos de la reforma laboral que perjudican el desarrollo empresarial y el incremento de la informalidad. No dejes de verlo.


domingo, 23 de enero de 2022

Sí se requiere una reforma

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

El principio de la justicia es lograr la verdad, fallar en derecho, con pautas dadas a través de la jurisprudencia, la doctrina y con criterios ciertos. Esa es la justicia que nos enseñaron en las aulas universitarias, la que obedecía a la sana interpretación de los hechos para proferir un fallo justo; obviamente una de las partes podría perder, pero el desarrollo del proceso casi que cantaba ese veredicto y al juez que lo emitía lo encumbraban sus propios colegas y su imagen era respetada por la opinión pública, lo cual le permitía subir en la pirámide judicial. De esta manera muchos de auxiliares de juzgados llegaron a ser magistrados de tribunales y luego ascendieron a las altas cortes; no era un proceso corto, era lento y llegar allí era por méritos, no por politiquería como es hoy.

La Constitución del 91, politizó la justicia, a la rama judicial, y eso ha traído grandes perjuicios a la institucionalidad. Es tan cierto que existen magistrados de la corte pagando penas de prisión por corrupción en sus decisiones, ya fuese por acción o por omisión, pero siempre, de por medio, está el dinero que los corrompió. En la rama judicial nos encontramos con hechos que conllevan procesos contra jueces, fiscales y auxiliares; esto no se veía antes y es por causa directa de la Constitución del 91, ya que no se eligen por méritos se designan a dedo y por compromisos adquiridos.

De manera que aquí se requiere un cambio profundo, estructural, que le devuelva la dignidad a la justicia y para ello hay que alejarla de la política y de los políticos.

Miren un caso reciente como es el de la revocatoria: leyes claras, procesos claros, términos precisos y resulta hoy, que después de un año, se dice que se suspenda el proceso porque se dijo que se contrató a un abogado por la suma de $1.500 millones, lo cual no fue cierto. Se certificó en ese despacho que nunca se pagó ese dinero y lo expresó el abogado. Sin prueba alguna, sin soportes, quieren torpedear un proceso a través de medios judiciales. Esa decisión de cerrar la investigación desde hace un año, fue planeada, la tenían prevista esos señores para cuando se presentara la necesidad y esta surge cuando tienen que certificar la validez de los datos contables, lo que permitiría que el presidente fije fecha de ir a las urnas para votar si el alcalde continua o se va. Canallada contra Medellín y los antioqueños, pero se persistirá hasta la victoria final.

Se han interpuesto contra el alcalde de marras, demandas penales a título penal por muchas personas, se le han puesto quejas en Procuraduría, Contraloría, Fiscalía, es decir, en todas las “ías” y no pasa nada. Entiendo que hay hasta demandas por temas sexuales y no pasa nada, entonces ¿cómo creer en la pronta y eficaz justicia? Es la respuesta que los fiscales y jueces nos deberían dar. Qué remedo de justicia, para unos sí actúa rapidez sustentada en falsedades y para otros, los procesos son lentos y dilatados en el tiempo.

Las razones para revocar están, han sido expresadas por el vocero, y a los otros ciudadanos que tenían la intención de participar les impidieron hablar. Qué equidad, igualdad y justicia… me río de ellos. Precisamente este sistema judicial es el que hay que cambiar por un sistema democrático que sea válido, al que no se le permita darse el lujo de impedir procesos legítimos. Y si el alcalde se cree tan fuerte, pues demuéstrelo en las urnas y confirme que el pueblo esta con él.

Razones para un cambio en Colombia son muchas, sí existen. Simplemente las enumero porque se hablan de ellas y nunca pasa nada por lo que considero nosotros mismos debemos empoderarnos y actuar; ellas son entre otras:

a. Reforma al Congreso (disminución de congresistas, menos tiempo de vacaciones, congelar salarios por algunos años, pagar por asistencia, mayores requisitos para ser congresista) en fin cosas concretas y no pasa nada.

b. Exigencia de requisitos para contratar con el Estado y nunca aceptar contratación directa.

c. No pagar anticipos en los contratos.

d. Que se emitan fallos en procesos pendientes de corrupción, que son miles y miles, y se dan en todo el país. Un día de estos enumeraré a muchos de ellos.

e. Que no exista casa por cárcel para nadie.

f. Que se cumpla la ley, y no es un pedido, es una exigencia.

g. Que a los militares se les juzgue con el mismo rasero de la justicia especial.

h. Que los exguerrilleros se ganen el cargo en elecciones, no regalados y sin pagar condena alguna.

i. Que los jueces fallen en justicia, con base en el ordenamiento legal colombiano y no con base en sus propios criterios.

j. Que los violadores nunca vuelvan a la calle.

k. Que los feminicidas, se pudran en una prisión, sin derecho a llamadas, ni visitas.

En fin, todos tenemos opiniones diversas que enriquezcan estos prioritarios cambios y por ello los invito a que me escriban y entre todos construyamos el país que queremos.

Pero, los invito a que iniciemos el cambio con la revocatoria del alcalde de Medellín.