Sobre los hechos más destacados de la semana, en esta oportunidad, en su editorial para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. nos habla del estado de la reforma de salud, sobre los conflictos del presidente de Colombia con los gobiernos del Salvador y Perú, del colapso de las aerolíneas de bajo costo en el país, de la decisión de suspender la firmas de contratos y la exploración de nuevos pozos petroleros y por último, un llamado de atención al presidente Gustavo Petro y el ministro Iván Velásquez en el actuar de los grupos armados al margen de la ley. No dejes de verlo.
lunes, 3 de abril de 2023
viernes, 31 de marzo de 2023
Sin torre de control
Por: José Leonardo Rincón, S.J.
Me pregunto ¿dónde estarán la Aerocivil, la superintendencia de transportes y el mismísimo ministerio del ramo?
Uno no entiende ¿cómo pueden permitir la proliferación de aerolíneas de bajo costo cuyos tiquetes tan baratos no dan siquiera para el punto de equilibrio de la empresa? Por morderle la torta a las grandes aerolíneas trabajan a pérdida hasta que se vuelven insostenibles y quiebran. La irresponsabilidad de quienes estuvieron al frente de ellas es proverbial, pero el colmo es de quienes debiendo vigilar y hacer seguimiento a tan locos emprendimientos, dejan hacer, dejan pasar, se hacen los de la vista gorda y permiten lo que han permitido: un descarado fraude a miles de pasajeros que por su condición humilde o por querer hacer ahorros en sus viajes, compran pasajes de bajo costo con estos bandidos y a la hora menos pensada los dejan literalmente tirados en el aeropuerto.
Pasó
hace unas semanas con Viva Air, quien resultó ser muy viva y estafó a sus
usuarios hasta último minuto: vendió tiquetes, cobró excesos de equipaje, y de
pronto, “lo sentimos, hemos cerrado nuestras operaciones”. Cientos de pasajeros literalmente en el aire
y sin avión, mendigando a otras empresas ser regresados a casa. Ahora, en esta
semana fue Ultra Air, quien igualmente resultó ultra irresponsable y de un
momento a otro canceló operaciones, dejando tirados igualmente a cientos de
pasajeros. Caparon al perro por segunda vez. Y la gente dizque no “echando a
perder se aprende”, ¡qué va!
Y
las poderosas aerolíneas, esas mismas que quieren absorber las moribundas,
sueñan con su monopolio para poder cobrar lo que se les venga en gana. Y uno,
malicioso, se pone a pensar si para presionar la fusión no armaron toda esta
película, para poner contra la pared a autoridades y usuarios y obligarlos a
hacer lo que ellas quieren. Tenaz. Ya no hay nada seguro, uno paga
anticipadamente un servicio, pero nadie le garantiza que efectivamente se le va
a prestar, peor aún, nadie garantiza que si no se presta el servicio el dinero
le será reembolsado. Perdonen ustedes, pero eso se llama estafa y es un delito
punible que pareciera amenazar impunidad ante la actitud silenciosa, que
pareciera cómplice, de las autoridades.
Tres
de nuestros colegios fueron seriamente afectados por la jugada perversa de Viva
Air. En Barranquilla se tuvieron los juegos nacionales Jesuitas y delegaciones
que contrataron vuelos chárter desde Manizales, Medellín y Bogotá, se quedaron
con los crespos hechos. Tuvieron que comprar de urgencia y a última hora en
otras aerolíneas sus tiquetes para no faltar a la justa deportiva. Estamos
hablando de cientos de millones de afectación que ahora están en el limbo.
¿Quién responde?
Estamos en un contexto social donde difícilmente se puede confiar. Ni siquiera en empresas aparentemente serias. Gente viva y ultra avispada desfalcan de frente, descaradamente y sin control. Así no podemos seguir en este país.
lunes, 6 de junio de 2022
De cara al porvenir: dinámicas recurrentes
Por Pedro Juan González Carvajal*
Como un perrito que trata de morderse la cola, la industria
de la aviación comercial en Colombia de los últimos años presenta una serie de
dinámicas recurrentes, nada originales y que siempre llevan a que el pez grande
se come al chico pero que ese pez grande se mantiene en crisis permanente y es
sujeto de períodos de aceptables, regulares y malos resultados.
Hagamos memoria con nombres propios: Avianca usa a su
filial SAM para conformar con ACES la llamada Alianza Summa, que finalmente
llevó a la desaparición tanto de SAM como de ACES.
Posteriormente Avianca absorbe a Helicol y se queda con
Tampa Cargo, compra a Aerogal, a Aero Unión y a TACA, hasta que en estos días
se habla de la fusión con la línea de bajo costo Viva Air, que también
desaparecerá.
En este proceso se salvó de ser tragada Aerorepública para
caer en manos de COPA.
En estos momentos está naciendo Ultra Air, que con absoluto
convencimiento vivirá el proceso y el ciclo de las empresas anteriormente
mencionadas.
A lo anterior se suma la nueva ecuación Avianca+Viva+Gol (de
Brasil).
Lo anterior no es una crítica, sino una breve reseña.
Los inversionistas dentro de un mercado abierto hacen negocios
y aquel que esté mejor preparado pues saldrá triunfante.
Las preguntas que quedan en el aire son ¿Y a todas estas el
gobierno colombiano les ha dado y les seguirá dando la mano a estos actores?
¿Bajo estas estrategias y estos métodos de negocio, sí se crea valor o este
valor es destruido sistemáticamente? ¿Sigue siendo vigente la visión
nacionalista de que cada país debe tener su propia aerolínea?
Una visión semejante se presenta en el factor de las
gaseosas, los jugos naturales, las cervezas y las tiendas o supermercados.
Aparecen pequeñas empresas de gaseosas, jugos o cervezas, y a base de calidad y
servicio se hacen visibles y pellizcan una pequeña porción del mercado,
tratando no de crecer, sino de que el gigante del sector las tenga en el radar
y finalmente las compre.
Situación semejante presentan las pequeñas cadenas de
supermercado de ciudades intermedias o de los barrios de las grandes ciudades que
crecen en número de puntos de venta hasta que logran ser reconocidas por los
grandes almacenes de superficie, quienes finalmente las adquieren.
¿Emprendimientos? ¿“Cría” de negocios para luego venderlos?
El crecimiento de la participación en el mercado es uno de
los principales indicadores para medir el estado de una empresa en términos de
viabilidad y sostenibilidad. Para crecer en la participación del mercado
existen varios caminos y uno de ellos es comprar a la competencia.
El grande sectorial aprovechará el gran esfuerzo inicial
del gestor o los gestores empresariales que han hecho ingentes esfuerzos por
darle inercia a la actividad empresarial y una vez creada esa dinámica,
adquirirla.
Por ahora, nuestra economía crece a paso de tortuga, y
algunos siguen considerando el desatrace con respecto a los efectos de la
pandemia como crecimiento, lo cual es incorrecto e ingenuo.
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