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lunes, 21 de julio de 2025

Lo que piensa Javier Milei del socialismo

Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmona

Extracto de su libro “El camino del libertario”

Al margen del valor de la libertad, la realidad es que aquellos países que son libres son ocho veces más ricos que los reprimidos.

El decil más bajo de la distribución, es decir, los pobres del país libre están once veces mejor que los del país reprimido. No solo eso, además tienen el doble de ingreso que el promedio de ingreso del país reprimido. Esto, dado que la distribución del ingreso lleva el formato de una chi cuadrada o una log-normal, quiere decir que los más pobres del país libre están mejor que el 80-90 % de la población del país reprimido. No tengo dudas: es mejor ser cola de león que cabeza de ratón. Además, tienen 25 veces menos pobres en formato estándar y 50 veces menos en el formato extremo, por lo tanto, cuantitativamente el diferencial del logro es enorme.

Al mismo tiempo, es falso que el sistema sea injusto. Si los socialistas no han podido superar la trampa de la teoría del valor trabajo no es problema del capitalismo de libre empresa. Los socialistas, antes de ser aplastados por la evidencia empírica, ya habían sido derrotados (mucho tiempo antes) en el campo de las ideas. Esto es: el socialismo es un error teórico y una aberración empírica. Sin embargo, la pregunta es: ¿por qué aún siguen atrapados ahí? La respuesta es simple y tiene que ver con los valores morales. No pueden salir de la teoría del valor trabajo porque es la que les permite sostener la teoría de la explotación de Rodbertus y la plusvalía de Marx. Esto es: no les importa ni la teoría ni la evidencia empírica. Necesitan un argumento que les permita disfrazar su envidia, su odio y su resentimiento con la defensa de una supuesta causa noble, que es la de liberar a los oprimidos.

Sin embargo, la izquierda, aun frente a su estrepitoso fracaso económico, se reordenó bajo la idea de que el sistema capitalista de libre empresa es injusto. Se arrogaron una suerte de superioridad moral y como los liberales, frente a la evidencia cuantitativa, no presentaron batalla, los socialistas se llevaron el debate sin resistencia alguna. Así, desde la creación del Foro de San Pablo pusieron en marcha las ideas de Antonio Gramsci. Tomaron la educación, la cultura y los medios de comunicación. Bañaron todo de socialismo. Adoctrinaron a una generación de resentidos y fracasados.

Afortunadamente, los jóvenes rescatarán al mundo de la pobreza miserable socialista. Los jóvenes suelen ser rebeldes frente al statu quo, y como hoy lo políticamente correcto es recitar la basura socialista, los jóvenes, en su mayoría, son liberales. Al mismo tiempo, les resulta más fácil salir de las telarañas del pensamiento socialista ya que llevan una menor cantidad de tiempo expuestos al lavado de cerebro de la educación pública, más allá de que sea de administración estatal o privada. A su vez, en esta patriada de los jóvenes, la tecnología ha brindado una gran ayuda. Ya nadie se queda quieto, nadie cree a sus profesores a libro cerrado. Van, miran las redes y chequean, y así destruyen la mentira de la izquierda. Finalmente, las cuarentenas cavernícolas a partir de la llegada de la pandemia llevaron a las personas a una revalorización de la libertad. Y como si esto fuera poco, día a día los jóvenes van evangelizando a los adultos de sus familias y así es que cada día somos más los que abrazamos las ideas de la libertad.

Por lo tanto, el mensaje principal es que abracemos las ideas de la libertad, porque no solo nos hacen más productivos, sino que se corresponden con un conjunto de valores morales superiores que nos traerán mayor prosperidad, bienestar, salud, felicidad y paz.

¡Viva la libertad, carajo!

martes, 28 de noviembre de 2023

Lo que hemos aprendido de Milei

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

La impresión que dejó Javier Milei en quien lo veía por primera vez fue: ¿Pero de dónde salió este loco?

No obstante, al conocer poco a poco su pensamiento, necesariamente va cada uno relacionándolo con el propio entorno y encontrando alternativas aplicables a la desventura que estamos padeciendo por cuenta del socialismo y de sus aliados, tanto los confesos como los vergonzantes.

Su verbo encendido y desabrochado prende fácilmente en cualquier audiencia, pero, además, su argumentación resulta irrebatible para el adversario, pues se apoya en antecedentes estadísticos e históricos, como cuando se refiere al fracaso del comunismo en su lucha contra el sistema democrático y capitalista.

Sin pelos en la lengua desenmascara la tragedia vivida por sus coterráneos por cuenta de los mensajeros del socialismo y de los corruptos que los han acompañado a destruir uno de los países más ricos de la tierra; no apela a dogmas ideológicos de ninguna naturaleza ni a ortodoxas reglas económicas, se limita a registrar los pésimos resultados de los últimos gobiernos y a llamar con urgencia a su derrocamiento y al cambio de dirección en la gestión pública.

Es un discurso que, en lugar de moverse en el plano de la grandilocuencia, como el utilizado por los anquilosados líderes de los viejos partidos, transmite experiencias por todos conocidas para extraer de las mismas la necesaria conclusión de que la gestión ha estado equivocada, y que justamente hay que trabajar en la vía contraria.

En lugar de vapulear al sector privado, hay que fomentar la empresa, los negocios, las inversiones. No se puede garantizar el bienestar del pueblo a través de subsidios, sino mediante la generación de empleo y de condiciones favorables para el emprendimiento. Detener el proceso de crecimiento del Estado, del gigantismo en el gasto público, de elevación de la deuda pública a niveles insostenibles. Reemplazar esa absurda política por la reducción del tamaño del Estado, eliminación de dependencias que pueden ser reemplazadas, controlar los gastos oficiales y obtener un superávit que permita fomentar la iniciativa privada y reducir las cargas tributarias: “No se negocia el equilibrio fiscal, no está bajo discusión. Ministro que gasta de más, lo echo. El 2024 va a terminar con equilibrio fiscal”.

Al socialismo no se le puede combatir con monsergas, pues ellos son especializados en la mentira, el engaño y la estigmatización de sus contradictores. Hay que combatirlos, y derrotarlos, con hechos, no desempolvando principios que el común de las gentes no conoce o no comprende.

Descarta las posiciones transaccionales, rayanas en la alcahuetería, que los políticos de “centro” practican para mantener su cuota de poder: “No hay lugar para gradualismo, no hay lugar para la tibieza, no hay lugar para medias tintas”.

Como lo hemos propuesto, hay que saber leer en la opinión pública cuáles son sus más angustiosas demandas y proponerles alternativas que les ofrezcan una verdadera solución, enmarcada en el bien común, y no en los egoístas interesas de la actual clase gobernante. He allí un compendio de sabias enseñanzas que los movimientos opuestos al avance comunista en Hispanoamérica debieran poner en práctica a la mayor brevedad.

jueves, 4 de mayo de 2023

Populismo clientelista y calanchín

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Primero de mayo, y en lugar de estar creando más oportunidades de trabajo, el Gobierno está empeñado en destruir las empresas que son las únicas que generan empleo sostenible.

Todo parece indicar que el país del Sagrado Corazón de Jesús ya no aguanta más, y está a punto de convertirse en el “Burdel Colombia”.

Hoy somos un pueblo indefenso a manos de una nueva clase política, populista, clientelista y “calanchina”, que parece empeñada en convertir nuestro hermoso país al comunismo y querer obligar a toda la nación a tener que transigir con la violencia de todo tipo de organizaciones criminales.

Nuestra sociedad está obligada a reflexionar y a no seguir ignorando la forma ilegítima en que se administra la cosa pública en una democracia que ya no es funcional, o terminaremos en un abrir y cerrar de ojos, en las mismas de Cuba, Venezuela o Nicaragua.

Es hora de darnos cuenta de que el país sí ha cambiado y ha avanzado en lo que va del siglo, pero lo que no cambia y va en reversa, es la forma en que se ejerce la actividad política.

Todos los Estados y los sistemas de gobierno presentan defectos como el clientelismo y unas minorías dedicadas a actividades ilegales que tienen que combatirse constantemente. Pero aquí, los partidos, los líderes y quienes conducen el Estado, en su avara ambición de poder, viven enfrascados en la falsa e improductiva discusión entre derecha, izquierda o centro; algo que sólo sirve como envoltura para un tamal politiquero fermentado que sólo produce una gran indigestión social.

En Colombia, parece que todo lo que antes era ilegal ha sido incorporado como parte de la ecuación de impunidad con que se gobierna y se administra justicia. Pocos líderes aportan al desarrollo de la nación, la mayoría anteponen al interés general su vanidosa ambición de figuración y poder, y conviven o son parte de esa cultura terrorista y mafiosa de la droga que está entreverada en toda nuestra sociedad.

Hasta el advenimiento electoral del narco-populismo del siglo XXI en las elecciones colombianas de 2022, fuimos la democracia de mostrar en la región, ausente de la volatilidad propia del totalitarismo fuimos la economía manejada con mayor ortodoxia, en un sistema de libertad de empresa y de mercados, y existió una administración ordenada de la cosa pública enmarcada en una institucionalidad que garantizaba ante todo el imperio de la ley, en un Estado de derecho relativamente funcional.

Como sociedad nos confiamos y permitimos que la tiranía de las ideas comunistas disfrazada de socialismo se aliara con la politiquería calanchina y con el narcoterrorismo, y se tomaron el poder por la vía democrática.

Repugna la falacia con que salió hace unos meses un alto diplomático extranjero, al aterrizar de barriga en la cultura de este trópico criollo, cuando dijo tan tranquilo que: “él veía, que el nuevo equipo que gobierna el país está compuesto por funcionarios bien intencionados y que están tratando de mejorar el país desde la política”. ¿Seguirá hoy ese míster pensando lo mismo?

Ojo, señores de la nueva ola diplomática mamerta y permisiva, que los hechos en Colombia demuestran los resultados del total desgobierno. No nos engañemos, la región entera está asechada por una minoría ladrona e insensata, obnubilada con el comunismo que ya hace varias décadas se nutre del narcotráfico y otras actividades ilegales altamente lucrativas.

En Colombia, el liderazgo oficial se encuentra empeñado sirviendo de garante a toda suerte de organizaciones criminales, mientras el resto de la política colombiana está extraviada en el bazar inmediatista de los egos encefálicos de todo tipo de ex, y en el transfuguismo partidista.

Muchos extranjeros preguntan ¿cómo fue que en Colombia permitieron un sistema autocrático que controla la aprobación de las leyes y tiene enmudecida y coartada la justicia, neutralizadas las fuerzas armadas, anestesiadas las instituciones y la tan cacareada sociedad civil?

¿Cómo es que los cargos públicos los estén llenando de personas cuestionadas y de criminales fraudulentamente indultados?

¿Por qué los gremios parecen complacidos con que imperen todas las modalidades delictivas conocidas en materia de administración pública, y con el deterioro acelerado de la seguridad ciudadana y de las condiciones sociales y económicas que debe garantizarles el Estado a las personas naturales y jurídicas que cumplen sus obligaciones?

Pero hay más. Es claro que quien se eligió con un discurso populista ofreciendo un cambio, mintió, y hoy le quiere imponer a toda la ciudadanía un Estado caótico, que moralmente en nada difiere del vergonzoso turismo del vicio y la pederastia por el cual ya estamos marcados como destino preferido de toda suerte de degenerados en el ámbito mundial.

Hoy, cuando gracias a la evolución de la información y a la tecnología se sabe a ciencia cierta qué decisiones y qué acciones son efectivas para el bien común y el interés general de la ciudadanía, hay una desconexión total de la clase política con las realidades de la gente; siguen entrampados en discusiones ideológicas caducas y contrarias a las mediciones que arroja el conocimiento.

¿De qué le vale a la sociedad la verborrea con que luchan entre una izquierda democrática enredada en las garras de un populismo corrupto y una derecha democrática acusada de fascista por una izquierda extrema que le da pena mostrar su cara comunista? Recordemos que nazismo y fascismo, fueron movimientos originados en el socialismo de comienzos del siglo pasado y que al igual que Rusia, China, Cuba, Nicaragua y Venezuela, se convirtieron en dictaduras totalitarias.

Entre tanto lo que ocurre con la mayoría de los gobiernos de la región bajo la denominación de izquierda hispanoamericana o socialismo del siglo XXI, es sólo una careta o piel de oveja que oculta los colmillos del lobo comunista totalitario que habita en quienes como lo hicieron antes el Che Guevara y los Castro, Chávez, Diosdado y Maduro, Ortega, los Kirchner, Boric y ahora Lula y Petro, traspasaron hace tiempo el lindero que hay entre el bien y el mal, al crear condiciones de impunidad para los sanguinarios que han cometido crímenes de lesa humanidad escondidos tras un disfraz ideológico.

En picada: destino a la adicción y a la miseria

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

El comunismo es el otro hijo calavera del socialismo que también parió al nazismo y al fascismo; lo ha sido a lo largo del siglo pasado y lo es en esta era del socialismo del siglo XXI.

¿A quién ha beneficiado la implantación del comunismo a lo largo de la historia? Sólo a los que manejan el partido y a los corruptos que negocian con el régimen, una nueva élite que, para ejercer el poder de manera totalitaria indefinidamente, apela a la destrucción de la riqueza cultural y económica, del derecho a la vida y a la propiedad privada de los pueblos.

¿Acaso para el pueblo los regímenes totalitarios comunistas no son lo mismo que de forma arbitraria y violenta hacían unos pocos en las épocas monárquicas, lo mismo que hacen todo tipo de dictadores en la era republicana, y lo mismo que también han hecho siempre muchos caciques en las culturas indígenas ancestrales?

Para romper ese círculo vicioso entre la demagogia que manejan los discursos de las extremas, una sociedad moderna no puede estar liderada por personas con afectaciones ideológicas que las lleven a estados mentales que oscilan entre la maldad, la perversión y la demencia.

Una nación nunca podrá progresar mientras sus líderes políticos e institucionales en lugar de facilitar el trabajo de los particulares y rendir resultados a la ciudadanía, se acomodan a convivir con una pila de individuos que se dicen gobernantes y líderes sociales, pero que, por acción u omisión, hacen parte de una corruptela mafiosa, inútil e incapaz de dar ejemplo a las nuevas generaciones y de combatir la violencia ejercida por criminales en cualquiera de sus manifestaciones.

Hoy los gobiernos tienen que estar en manos de las personas idóneas para conducir esa gran empresa que es el Estado en la era del conocimiento y la convergencia tecnológica; de lo contrario lo único que seguirán recibiendo los pueblos es una condena perpetua a la miseria.

Las democracias y, en general, todos los sistemas de gobierno tienen que poderle exigir a los servidores públicos excelencia en su condición humana, solvencia ética, profesionalismo y capacidad de producir resultados en favor del interés general.

Sólo deben aspirar a manejar las posiciones de gran responsabilidad en el sector público, quienes puedan acreditar que su experiencia sobrepasa los requisitos mínimos que cualquier empresa privada exija a sus administradores para poder ocupar posición alguna.

Una nación que quiera progresar no puede darse el lujo de estar gobernada por una casta que comulga con la degeneración demencial que brota de la cultura de la tolerancia al crimen, que se nutre y fomenta las adicciones al poder, al alcohol, a la marihuana, la cocaína, el bazuco y el tusi.

Sabemos que, con el manejo adecuado de la retórica demagógica del populismo, es fácil mentirle al pueblo en las redes sociales y por los medios de comunicación, pero ¿por qué no someten a un riguroso examen psicológico y de toxicología a todo aspirante a cargo público?

No podemos exigirles una cosa a los médicos, a los deportistas, a los pilotos, a los conductores de los buses escolares, a los gerentes y administradores de las empresas, y al mismo tiempo permitir que la política la controlen criminales, viciosos o ineptos alcahuetes de los anteriores.

miércoles, 22 de febrero de 2023

Entrevista con Héctor Hoyos Vélez

Nuestro nuevo invitado a la entrevista de la semana para El Pensamiento al Aire es el economista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y que se especializó en finanzas en Eafit. Él nos comparte su crecimiento profesional y su visión como empresario. Además promueve organizaciones que el hagan oposición al actual Gobierno y que busca la descentralización en pro de la autonomía de las regiones. No dejes de verlo.

Actualmente lidera la corporación Pueblos Libres Unidos por Colombia. Esta convocando a líderes, empresarios y patriotas que no vieron con buenos ojos el cambio de ideología en el Gobierno central, ni en el Congreso y esto los llevo a presentarse como una oposición real frente al modelo socialista que se está implementando en el país. Inició su carrera profesional en Olasa en donde fungió como vicepresidente financiero, se arriesgó a construir algunos emprendimientos y luego se vinculó al IDEA para colaborar con la creación de Renting de Antioquia, organización que impulsó el turismo en Urabá.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

AMLO o Pol Pot

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín*

No hay comunismo bueno, ni socialismo tampoco. Pero como hay versiones peores, vale la pena hablar de ellas.

El título de esta columna no es unívoco, porque implica una gradación entre el criptocomunismo incipiente y hasta ahora ineficaz de un viejo chocho, y el mayor horror político conocido hasta hoy, el de los jemeres rojos.

Antes de 1945 el único estado comunista era la URSS. Stalin superó el terror de Lenin, pero el primer dictador jamás fue el bondadoso gobernante que Kruschev pintaba por oposición al monstruo que lo sucedió.

Aun después de denunciar los crímenes de Stalin, el comunismo dominaba desde Berlín hasta Pekín, y por su nivel de atrocidad la peor dictadura era la de Corea del Norte, seguida por las de China y la URSS. Por comparación, las de Europa Oriental eran menos horribles…

Después de la llegada de Castro, en 1959, Cuba avanzaba en el ranking del terror para situarse entre China y Rusia. Luego Pol Pot se adueñó de Cambodia y su régimen superó los de Mao, Kim il-sung y Ho Chi Minh en atrocidad.

Actualmente los despotismos orientales de China y Norcorea oprimen de manera parecida a sus poblaciones, pero el control totalitario de corte tecnológico no alegra la vida de los pueblos carentes de libertad.

Ahora pasemos a la pobre Hispanoamérica, rumbo al socialismo del siglo xxi, dirigido por Cuba. Este ya está consolidado en Venezuela, Nicaragua y Bolivia, y ha logrado recientemente la presidencia de Perú, Honduras y Chile. Además, cuenta con gobiernos proclives en México y Argentina y tiene buenas posibilidades de tomarse a Colombia y Brasil.

Por desgracia, en nuestro país la clase política parece resignada al posible triunfo de Petro y dispuesta a acomodarse con él. El CD está disminuido. Los señores del Equipo Colombia representan varias corrientes de la derechita cobarde, y hay otro equipo, santista, que agrupa los compañeros de ruta y los idiotas útiles…

Esta situación nos exige:

En los 85 días que nos separan de las elecciones de marzo y en los 135 que nos quedan hasta las de mayo, reclamar lucha frontal y decidida contra Petro, e Informar al país hasta dónde llegaría Petro en la escala del horror continental, si alcanza el poder.

De malo hasta peor, el socialismo del siglo xxi ofrece esta gradación: México – Argentina – Perú – Honduras – Chile – Bolivia – Nicaragua – Venezuela – Cuba.

En ningún país ese socialismo es benéfico, conveniente o democrático. En los primeros seis nombrados avanza y en los últimos cuatro ya ejerce la dictadura con mayor o menor intensidad.

Miremos ahora un posible gobierno de Petro: ¿Sería otro AMLO? ¿Otro Evo? ¿Otro Maduro?

Con seguridad que no sería igual al mexicano, porque tomaría impulso hasta convertir a Colombia en una segunda Venezuela.

Pero hay una posibilidad aún más letal, porque puede llegar a ser otro Pol Pot.

A pesar de la complicidad mediática y judicial con Petro, que se hace pasar por un reformador benévolo, enemigo apenas del “neoliberalismo”, una vez enunciadas sus propuestas descabelladas, son luego omitidas en los medios y borradas de las redes sociales.

En conjunto, lo que ese individuo propone conduce a la destrucción total del modelo económico, social y productivo del país:

Eliminar las industrias extractivas, las exportaciones y el ingreso de divisas.

Acabar con el poder adquisitivo de la moneda a través de emisiones astronómicas.

Incrementar los impuestos.

Colectivizar la agricultura.

Eliminar la industria azucarera y la ganadería.

Establecer pensiones no contributivas y cerrar los fondos de pensiones.

Eliminar las asociaciones público-privadas en obras públicas, lo que detendría el avance de la infraestructura.

Lo anterior nos exime de hablar de la renta básica universal, de la expropiación de las segundas viviendas y de la ocupación de áreas superiores a 65 m2 en ellas.

El país, entonces, con su comercio exterior reducido a la exportación de estupefacientes, tiene que repudiar la deuda externa y convertirse en un narcoestado por fuera de la comunidad financiera internacional.

Esa política de tierra arrasada conduciría al país a una revolución de tipo jemer rojo. Negarse a verlo denota criminal irresponsabilidad en los políticos y en los medios infiltrados, que siguen pintando a ese “honorable senador” como otro político normal y de “centro izquierda”…

***

Boric, muy parecido a Petro, pero sin prontuario…

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El presidente argentino, Alberto Fernández, se ha comprometido a “acompañar, proteger y cuidar la vida de las mujeres y otras personas gestantes” (¡!)

***

Las masas nunca han sentido sed por la verdad. Se alejan de los hechos que no les gustan y adoran los errores que les enamoran. Quien sepa engañarlas será fácilmente su dueño; quien intente desengañarlas será siempre su víctima —Gustave Le Bon

lunes, 23 de agosto de 2021

Comunismo

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Es indiscutible la gravedad de los acontecimientos que vivimos en el mundo por los cambios de gobierno que, uno a uno, suceden en los países de Centroamérica, Suramérica, África, Asia y muchos otros, algunos motivados por temas religiosos como el caso de Afganistán con los talibanes fundamentalistas; en otros, por el solo deseo de poder, caso Haití, y en otros por la penetración de ideologías contrarias a la democracia que han ido permeando la mente de los ciudadanos, modificándola lenta e imperceptiblemente como en Venezuela, Perú, Bolivia y Argentina, que están en manos del comunismo, aunque simplemente lo plantean como países socialistas. Ahí está el gran error de la gente.

En otros, como Colombia, están cercándonos por todas las formas posibles, desde la guerra con las disidencias de las FARC y el ELN, desde la educación con Fecode, desde los gobiernos, con las alcaldías que han ido obteniendo con resultados perversos, pero ahí están, con la instigación al paro nacional, a los bloqueos y al desabastecimiento. Es pues una clara, ordenada y sistemática lucha contra la democracia.

Por todo ello, debemos ser enfáticos en defender la democracia, nuestro sistema de gobierno, que puede avanzar y contribuir cada vez más a ser mejores a nuestros ciudadanos, obteniendo calidad de vida, trabajo, salud y seguridad, eso sí, combatiendo a los bandidos que nos perjudican como los corruptos que roban el erario; a ellos todo el peso de la justicia, rápido y sin dilaciones.

Uno de los propios problemas de la democracia, que los hay, es el de dejar que desde la educación se dañe la mente de nuestros jóvenes ya sea en el bachillerato o en la universidad. No obstante, creo que todos aquellos comunistas y socialistas de pacotilla, que predican el cambio de sistema y de gobierno no les ha tocado perder su libertad, ni su capacidad de crear empresa, ni de desarrollar su intelecto; no han perdido la opción de tener bienes propios, pero pronto les sucederá y lograrán entender que los tienen como idiotas útiles permeando la mente de la juventud para después darles un empujón y dejarlos a un lado, como paso en Nicaragua, Venezuela, Bolivia y otros muchos otros países del mundo.

Lo que no entiende la gente, los ciudadanos, es que el comunismo, “es una doctrina económica, política y social basada en el pensamiento marxista que defiende una organización social en la que no existe:

a. La propiedad privada.

b. La diferencia de clases.

c. Los medios de producción están en manos del Estado.

d. Se supone que el Estado distribuye los bienes de manera equitativa y según las necesidades”.

Miren bien, que de forma expresa los coloque en renglón independiente: los cuatro numerales, cambian de un tajo la forma en que vivimos: es así como la industria pasa a manos del Estado y este, simplemente la pierde porque no invierte, no tiene interés en mejorar y crear compañías, solo en sacarles el dinero y luego dejarla en manos de los trabajadores que no tienen cómo hacerla producir, es decir el caos completo.

La propiedad privada desaparece, el Estado es dueño de todo, no hay incentivo para el ser humano, su creatividad colapsa y el Estado decide por él, es decir quedamos como seres inertes, sin rumbo ni motivación, y obviamente las clases sociales desaparecen; por lo bajo todos estaremos iguales, habrá la clase dominante de los gobernantes y los demás estaremos en la olla.

Sí señores, ese es el comunismo, sistema que no prosperó, que se derrumbó con la caída del muro de Berlín, y Rusia entendió que el sistema fue fallido y tuvieron que cambiar, aunque aún les falta. China comprendió que si no cambiaba también fracasaría y hoy es próspera; en ambos países su pretensión inicial se modificó y hoy son países ricos en los que la propiedad privada existe.

El socialismo promulga que “la propiedad y la administración de los bienes de producción sean de las clases trabajadoras con el fin de lograr una organización de la sociedad en la cual exista igualdad política social y económica”.

Vendrán también otros interesados como los talibanes; posiblemente no tengan entrada en América, pero son persistentes y no se sabe nunca con ellos. Y si allí, en Afganistán, por segunda vez regresan al poder estableciendo un gobierno basado en su interpretación extrema de la ley islámica, no faltarán otros fundamentalistas que quieran lo propio con Colombia.

Señores ciudadanos colombianos, no dejemos que nos cambien sin luchar, sin dar la batalla. Podemos lograr una Colombia mejor en democracia y con pujanza, si entendemos en que aguas están pretendiendo que entremos. Viva la democracia, viva nuestra historia.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Nos toca cambiar

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

Si no queremos ni comunismo, ni socialismo, ni castro chavismo, nos toca cambiar rápido y trabajar duro.

Los gobiernos nacionales, departamentales y municipales, entendidos como los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, deben presentar y poner en práctica un plan de economía de guerra, para encontrar la mayor cantidad de dinero vía ahorros, economía en todo tipo de gastos, reduciéndose los sueldos altos para que nadie gane más de $15.000.000 de pesos mensuales, incluido el sector privado, acabar con gastos y vehículos de representación, pensando en que lo que le ahorremos al Estado puede salvar vidas.

Todos nos debemos convertir en veedores de la buena y útil disposición de los dineros públicos, desafortunadamente las costosas entidades de vigilancia y control no han podido y entre todos tenemos que cuidar los exiguos recursos.

Se debe pagar como salario mínimo legal vigente la suma de $1.000.000 mensuales; la jornada laboral debe ser de 40 horas semanales, comprometiéndose los trabajadores a mejor su productividad, para la sostenibilidad de la medida.

La flexibilidad laboral para contratos por horas, días, labor, etcétera, debe ser amplia y se deben flexibilizar y facilitar las posibilidades de despido de los trabajadores que no quieren trabajar.

Se debe establecer una ruta clara, fácil y rápida de tributación; entiendo que está construida hace muchos años y se debe poner a funcionar.

Se debe propender por todos los medios incluir, ojalá a todos los colombianos, en la formalidad.

Se debe tener un inventario muy claro de las personas y familias que requieren Sisben, subsidio de desempleo, familias y jóvenes en acción, etcétera, para que estos recursos lleguen a donde deben llegar, buscando impedir estar en el sector formal, por ser más cómodo el sector informal.

Los partidos políticos y las iglesias, especialmente la nuestra, la católica, deben ser más asistencialistas sociales, formando roperos, bancos de alimentos, grupos de ayuda en educación, construcción de caminos, viviendas, etcétera, inclusive impulsar emprendimientos y negocios; tienen que pasar de ser los intermediarios empleadores del Estado, a verdaderos trabajadores de sus adherentes, copartidarios y amigos; que usted valla a un directorio político, a una iglesia y lo atiendan, le ayuden a solucionar su problema.

La justicia debe ponerse al día, hacer un plan de choque, no sé si deben ser 20 o 30 jueces por cada 100.000 habitantes, pero necesitamos pronta y cumplida justicia, para poder descongestionar las cárceles y buscar mejores condiciones, por lo menos más rehabilitadoras de la gran cantidad de presos que hay en el país y hacerle frente a la creciente delincuencia.

Seguramente habrá que hacer mucho borrón y cuenta nueva en muchas materias, que se han convertido en actividades normales, formales, legales e ilegales, para que puedan llegar a la legalidad, a la formalidad, generando empleos flexibles pero dignos, mejor dicho, abogados y economistas deben encontrarle una rápida salida a este crecimiento imparable de la economía de la informalidad.

El cuidado del agua, del medio ambiente y de la fauna en general debe ser remunerado, como los guardabosques de otras épocas.

El desarrollo del potencial agropecuario del país debe obedecer a planes, tipos, épocas, especies y semillas de siembras y cultivos, mucha capacitación y apoyo para que prime lo orgánico.

Se podría quedar uno acá enumerando mil cosas por hacer, pero todo depende de la voluntad de cambio y el acelerador que se le ponga, si no lo hacemos rápido, el terreno estará abonado para la llegada del comunismo, del socialismo, del castro chavismo y ya será muy tarde reaccionar.

Pienso qué hay que canalizar esfuerzos, muchas entidades haciendo lo mismo, que podrían unir sinergias para mayores rendimientos en los mejoramientos de calidad de vida.

Hay que apoyar a este gobierno, pero tiene que ser mucho más austero, más eficiente.

Que nuestro señor Jesucristo nos ilumine, nos dé las fuerzas suficientes, el valor y la tranquilidad para enfrentar toda la problemática y poder evitar la llegada del comunismo, del socialismo y del castro chavismo. Pero eso sí, esto depende de todos los colombianos, especialmente de los más poderosos, si es que quieren conservar el poder, si no, lo van a perder.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Paro nacional en un mundo convulso


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
Dos artículos, recientemente leídos, de Joseph Stiglitz y Jeffrey Sachs, confirman lo que hace 15 días escribí aquí sobre “Colapsos”. En efecto, al narrar el derrumbamiento de los sistemas fascistas y comunistas, también hablé de la inminente caída del capitalismo neoliberal. Lo que está pasando en todo el mundo, no solo acá, afirman estos connotados analistas económicos estadounidenses, es la expresión de un total agotamiento frente a un sistema que ha venido prometiendo prosperidad, pero que en sus resultados lo único que ha evidenciado es la ampliación de las brechas sociales por la pésima distribución del ingreso. Se necesitaría ser muy tonto para pensar siquiera que estos señores son de izquierda y están agitando las masas para la revolución comunista. No. Son reconocidos hombres de las ciencias económicas que objetivamente han visto con preocupación cómo, el metarrelato de la gran ideología capitalista, finalmente, ha sido decepcionante.

Cita Sachs los casos de París, Hong Kong y Santiago de Chile, ciudades tan prósperas como exitosas, donde el ingreso promedio per cápita es de los mejores del mundo, pero donde, en contraste, se sienten menos libres para adquirir lo que desean. Por eso, no parecería sensato que, por un simple aumento del pasaje del metro, en el caso chileno, se arme semejante alboroto en este país latinoamericano que, supuestamente, está mejor que todos. En realidad, el ingreso es “promedio”, pero eso no quiere decir que efectivamente todos reciban tal cual tan jugosa suma (18 mil dólares anuales, es decir, 61,2 millones de pesos colombianos al año, o sea 5,1 millones mensuales), cifra por supuesto de la que aquí estamos bastante lejos… El asunto, ya lo vemos, es que unos pocos tienen mucho y muchos tienen poco. Riqueza sí, pero mal distribuida. Eso es lo que envenena la gente.

Dice Stiglitz: “Estamos experimentando las consecuencias políticas de este enorme engaño: desconfianza en las élites, en la «ciencia» económica en la que se basó el neoliberalismo y en el sistema político corrompido por el dinero que hizo todo esto posible”.

El mundo está convulsionado eso es claro. La gente está harta de manipulaciones y mentiras, vengan de donde vinieren, derechas de Trump, Macron, Bolsonaro o Piñera, o de izquierdas de Erdogan, Maduro, Ortega o el recién caído Evo, para “ribetearlas” grosso modo. Lo que extraña y realmente sorprende es su ceguera, su terquedad y su indolencia. Viendo lo que ven, sabiendo lo que saben que pasa, se hacen los ciegos, los sordomudos y no hacen nada efectivo para que las cosas sean distintas. Tarde que temprano pagarán caro su tontería. Lo saben, la historia con decenas de ejemplos se los ha advertido y no quieren entender.

Colombia no es la excepción. Económicamente estamos mejor que los otros países de la región, pero, políticamente, no estamos mucho mejor que el resto. La paz que debería habernos catapultado, como ya se estaba avizorando al ser admitidos en la OCDE, por ejemplo, ha sido el karma que hemos tenido que padecer por la mezquindad de dos líderes tan polarizantes como nefastos. Si. Los dos. El daño que le están haciendo al país no tiene nombre. Los odios y los rencores son alimentados minuto a minuto por los no menos infames áulicos de sus cortes. Parecieran ser tan distintos, pero en el fondo son todos igual de dañinos. Cualquier evento es aprovechado por unos y otros para llevarnos irracional e irremediablemente a la debacle y al caos.

Ya lo dije el otro día aquí: que haya protestas no debe reprimirse, pero que estas sean manipuladas para generar disturbios, destrucción y, por ende, represión, falsos positivos y muerte, eso no tiene perdón. Más indignación aún causa que tan cínicos y siniestros señores de la muerte le hayan comenzado a agregar el ingrediente religioso. Eso era lo que faltaba, usar las creencias religiosas también para aumentar odios viscerales. Solo falta que añadan motivos de orden étnico, racial, de clase social y de género para llegar a lo que ellos quieren: un todos contra todos, donde todo vale. Llevar a Colombia a un nuevo desangre, para ellos erguirse como caudillos salvadores. Lo más triste: ver cómo logran convertirnos en sus sumisos seguidores con cero conciencias críticas, cero análisis. Simplemente somos dos bandos en confrontación y los que no están en nuestro bando, porque piensan diferente, hay que rechazarlos, excluirlos y odiarlos. ¡Increíble a dónde nos están llevando!

Me preocupa el paro del 21, no por encarnar una legítima protesta que debería ser contra un sistema inequitativo e injusto, sino porque los polarizadores lo están aprovechando en beneficio de sus sucios intereses. Y las masas, ciegas e irracionales, se están dejando llevar de narices al abismo. Vuelvo y pregunto, ¿será que hay todavía gente con dos dedos de frente y con autoridad moral y reconocido liderazgo para evitar el infierno que se nos avecina?, ¿estamos todavía a tiempo?

Colofón: Nuestros Obispos, a propósito del paro nacional reflexionan: “El cansancio y el descontento que están manifestando ciertas movilizaciones ciudadanas, revelan problemas graves que no hemos podido superar y que tienen su origen y su expresión en la corrupción, la inequidad social, el desempleo y la imposibilidad de amplios sectores para acceder a los servicios básicos de alimentación, salud y educación. Estas movilizaciones son un derecho democrático, cuando son expresión de libertad y responsabilidad ciudadana. Para que tengan verdadero sentido deben apuntar al bien común y no prestarse a intereses personales o de grupos, ni a la implantación de ideologías o propósitos ajenos a la vida de nuestras comunicadas” (# 2 y 3 del Comunicado 039 del 14-11-2019).