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jueves, 2 de marzo de 2023

Vigía: política armada y cocaína

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

En junio del 2014, el entonces máximo jefe de las FARC, alias «Timochenko», declaró a los medios: “El gobierno puede decirnos: ‘entréguenos las armas y desmovilícense’. ¿Y qué les decimos nosotros? ‘Pues entréguenos el poder’. En esa simplona lógica, el matasiete de las FARC definió su posición frente a las propuestas sencillas del gobierno de Uribe Vélez. Años más tarde el viejo «Timo» sigue al frente de una facción fariana, con el título de Partido de los Comunes, luego de rendirse a un Estado burgués.

Hace pocos días, en la segunda ronda de conversaciones ELN-Gobierno, en México, se ha emitido el comunicado número 5, punto 1, literal a), que aclara que el ELN tendrá una “Caracterización jurídico legal (…) como organización política armada rebelde (…)”.

Amadrinado con sus 59 años de experiencia político-militar, nada mejor que una buena demostración de fuerza para darle sustento a la argumentación política. La lógica fariana del 2014, y la del radical Pablo Beltrán, en una entrevista de televisión, parecen hacerse realidad con la actual declaración de la mesa de conversaciones en México. ¿Política armada?

La inteligencia policial ha denunciado la amenaza de este grupo narcoterrorista para atacar unidades militares y policiales en 15 ciudades del país. La fuerza pública está en alerta previniendo atentados terroristas contra sus bases. Sería bueno escuchar de viva voz a alias “Pablo Beltrán” aclarando que lo dicho por la policía no es cierto y no oírlo a través de su mensajero, el senador comunista Cepeda. Claro que el conflicto actual está alimentado por el narcotráfico sin olvidar los drones iraníes fabricados en Venezuela.

Y hablando de cocaína

Según expertos, se necesitan 200 mil toneladas de hojas de coca para producir 1.400 toneladas métricas de cocaína, lucro anual de Colombia para un mercado con demanda al alza. Para febrero de este año, la policía, argumentando ausencia de contratos, no erradicó una sola hectárea de coca mientras el mismo mes de 2022 se eliminaron 2.982 hectáreas; se incautaron 3 toneladas, cuando el promedio era de 30, y se destruyeron 45 laboratorios, cuando el promedio eran 250 mensuales. El expresidente Iván Duque ya nos alertó: el ELN sigue con su mamadera de gallo mientras vamos rumbo a las 300 mil hectáreas de cultivos ilegales.

La viceministra de Asuntos Multilaterales de la Cancillería dijo que Colombia apoyará a Bolivia en la solicitud a la Oficina Contra las Drogas y el Delito, sesión 66 de la ONU, para despenalizar el cultivo de la hoja de coca, por su tradicional uso sagrado. Se entiende que Perú no los acompañe, por haber declarado persona no grata al actual presidente colombiano, a pesar de lo que diga AMLO.

Con recursos que, según expertos, pueden alcanzar el 4.5% del PIB, no es de extrañar que Petro anhele el deseo “progre” de libre consumo y repela la judicialización de Pedro Castillo: era su socio en la triple alianza de principales productores de cocaína en el mundo.

miércoles, 11 de enero de 2023

270 grados de preocupación

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

La situación de seguridad en Colombia, a comienzos de este 2023, sigue complicada a pesar de la anunciada paz total. Una contraorden del Ejecutivo, firmada por el presidente y su mindefensa, manda de nuevo a los militares a cumplir con la misión para la que han sido entrenados: atacar al ELN. No sabemos si es una retaliación o una intimidación o una advertencia. Y mientras los militares “planean” qué hacer, los policías no la están pasando mejor. La institución ha difundido por las redes la inconformidad de 3.000 agentes llamados a presentar un examen del Icfes, organización que reconoció a través de un comunicado de prensa que: “se dispuso de la respectiva verificación del proceso, identificando el pasado 5 de diciembre una falla técnica en el cargue y procesamiento de una de las variables…”. También son los casos de los policías que abandonaron estación en San José de Urama, Dabeiba, Antioquia, por falta de garantías para su seguridad y los de Policarpa, Nariño, quienes permanecen encerrados en su cuartel debido a la presencia de hombres y mujeres armados de alguna de las 19 estructuras que delinquen en ese departamento. En solo 11 días de enero ya se han registrado por lo menos 3 masacres en Nariño, Cauca y Cesar, sin contar los sicariatos urbanos y el abortado intento explosivo contra la vicepresidenta.

En Perú, Dina Boluarte prohibió el ingreso de Evo Morales por «intervenir» en los asuntos de política interna del país. El año pasado, el parlamento derechista declaró al inca persona non grata por promover una salida al mar de su país, a través del sur peruano. Puno, la zona aymará peruano-boliviana, se ha convertido en epicentro de las protestas y desde allí se proyecta una marcha hacia Lima. En Juliaca, ya son unos 18 los muertos por choques entre manifestantes y fuerzas del orden durante un intento de ocupación del aeropuerto local. Los bloqueos de carreteras en seis de los 24 departamentos del país, incluyendo zonas turísticas como Puno, a orillas del lago Titicaca, Cusco, Arequipa, Madre de Dios, Tacna y Apurímac, persisten. Las movilizaciones nacionales acumulan unos 50 muertos en casi un mes y los reclamantes demandan el cierre del Congreso, la renuncia de Boluarte, una asamblea constituyente y nuevas elecciones.

No lejos de allí, en la Media Luna boliviana, la protesta cívica continúa en Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija, debido a la captura y condena inicial del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho, acusado de terrorismo y rebelión I, tres años después de que logró defenestrar a Morales, esgrimiendo una biblia y una carta de renuncia presidencial redactada por él mismo. Tuvo el apoyo militar. Como en Perú.

En Brasil, el vandalismo contra los símbolos de la democracia, rechazado por todos los gobiernos del mundo; en Venezuela, tres parlamentarias opositoras de un simbólico parlamento elegido en el 2015, acusadas de “… traición a la patria, asociación para delinquir y legitimación de capitales” y en Santiago la «incapacidad administrativa» de la comunista Irací Hassler que ha disparado los índices delictuales, sin mencionar el sur de ese país. Parecido a Nicaragua en donde los religiosos son reos de rebeldía.

En Colombia, como en Perú, solamente una FFPP sólida, con moral y cumpliendo con sus deberes constitucionales, nos garantizará lo básico: nuestra seguridad pública y ciudadana.

miércoles, 10 de agosto de 2022

Gobierno del partido cuyo nombre es tabú

Por José Alvear Sanín

Tabú: (del polinesio). Lo prohibido: condición de las personas, instituciones o cosas a las que no es lícito mencionar o censurar (DRAE).

Este 9 de agosto hay que recordar que el Partido Comunista es un movimiento global, cuyo propósito es el establecimiento de la dictadura del proletariado mediante la combinación de todas las formas de lucha. Está dirigido por un pequeño grupo clandestino de revolucionarios profesionales. La democracia representativa, el derecho, las libertades, religiosa, económica y de pensamiento, así como la propiedad privada son, para ellos, mecanismos de las clases dominantes, las cuales deben ser exterminadas. Todo dentro de la revolución; nada, fuera de ella.

El fin justifica todos los medios para hacerla posible, empezando por el terror, que se ejerce de manera implacable para obtener la obediencia de las masas.

Siempre los regímenes comunistas han significado muerte, caos, hambre y despotismo. Un centenar de millones de víctimas, en Rusia, China, Corea del Norte y Vietnam…

En América Latina el castro chavismo es la corriente vigente. Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia exhiben los horrores del comunismo, y sin embargo Perú, Chile, y ahora Colombia, han elegido personajes leninistas para replicar la experiencia venezolana.

En estos países no se menciona por parte alguna el comunismo. Su nombre es tabú, porque son tantos y tan inocultables sus horrores que nadie votaría por ellos. Tienen entonces que camuflarse con rótulos cándidos, electoralmente atractivos. Así, se presentan como inocentes coaliciones de movimientos pacíficos e inocuos.

En efecto, en Chile son “Convergencia Social”; “Perú Libre” es el partido de Pedro Castillo; en Bolivia, “Movimiento al Socialismo – Soberanía de los Pueblos”; “Frente Sandinista de Liberación Nacional”, en Nicaragua; el “Partido Socialista Unido de Venezuela” es el de Maduro; y ahora llega en Colombia el “Pacto Histórico”.

En agosto de 2018, los medios masivos en este país, infiltrados todos ellos, titularon que la centro derecha había triunfado sobre el centro izquierda de Petro, en lugar de decir que la libertad había triunfado sobre el comunismo.

Algo hemos progresado hacia el conocimiento de los hechos, porque ahora Petro no es de centro izquierda sino de izquierda.

Ahora todos en Colombia están hablando solo de izquierda. Entiendo el disimulo tabuítico de los mamertos y también el mecanismo eufemístico de los demás, que hablan de izquierda para no reconocer que ha llegado, para quedarse, el comunismo.

Hacerle el duelo a la democracia moribunda es algo terrible. Por lo tanto, el reconocimiento del hecho fatal será gradual. Llegará cuando la ilusión de que aquí habrá un socialismo democrático se desvanezca ante el avance destructor y rápido de la revolución.

El único consuelo que nos queda es saber que habrá muchos años para el arrepentimiento: los unos, por no haber sabido oponerse eficazmente a Petro; los otros, por haber votado por él.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

AMLO o Pol Pot

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín*

No hay comunismo bueno, ni socialismo tampoco. Pero como hay versiones peores, vale la pena hablar de ellas.

El título de esta columna no es unívoco, porque implica una gradación entre el criptocomunismo incipiente y hasta ahora ineficaz de un viejo chocho, y el mayor horror político conocido hasta hoy, el de los jemeres rojos.

Antes de 1945 el único estado comunista era la URSS. Stalin superó el terror de Lenin, pero el primer dictador jamás fue el bondadoso gobernante que Kruschev pintaba por oposición al monstruo que lo sucedió.

Aun después de denunciar los crímenes de Stalin, el comunismo dominaba desde Berlín hasta Pekín, y por su nivel de atrocidad la peor dictadura era la de Corea del Norte, seguida por las de China y la URSS. Por comparación, las de Europa Oriental eran menos horribles…

Después de la llegada de Castro, en 1959, Cuba avanzaba en el ranking del terror para situarse entre China y Rusia. Luego Pol Pot se adueñó de Cambodia y su régimen superó los de Mao, Kim il-sung y Ho Chi Minh en atrocidad.

Actualmente los despotismos orientales de China y Norcorea oprimen de manera parecida a sus poblaciones, pero el control totalitario de corte tecnológico no alegra la vida de los pueblos carentes de libertad.

Ahora pasemos a la pobre Hispanoamérica, rumbo al socialismo del siglo xxi, dirigido por Cuba. Este ya está consolidado en Venezuela, Nicaragua y Bolivia, y ha logrado recientemente la presidencia de Perú, Honduras y Chile. Además, cuenta con gobiernos proclives en México y Argentina y tiene buenas posibilidades de tomarse a Colombia y Brasil.

Por desgracia, en nuestro país la clase política parece resignada al posible triunfo de Petro y dispuesta a acomodarse con él. El CD está disminuido. Los señores del Equipo Colombia representan varias corrientes de la derechita cobarde, y hay otro equipo, santista, que agrupa los compañeros de ruta y los idiotas útiles…

Esta situación nos exige:

En los 85 días que nos separan de las elecciones de marzo y en los 135 que nos quedan hasta las de mayo, reclamar lucha frontal y decidida contra Petro, e Informar al país hasta dónde llegaría Petro en la escala del horror continental, si alcanza el poder.

De malo hasta peor, el socialismo del siglo xxi ofrece esta gradación: México – Argentina – Perú – Honduras – Chile – Bolivia – Nicaragua – Venezuela – Cuba.

En ningún país ese socialismo es benéfico, conveniente o democrático. En los primeros seis nombrados avanza y en los últimos cuatro ya ejerce la dictadura con mayor o menor intensidad.

Miremos ahora un posible gobierno de Petro: ¿Sería otro AMLO? ¿Otro Evo? ¿Otro Maduro?

Con seguridad que no sería igual al mexicano, porque tomaría impulso hasta convertir a Colombia en una segunda Venezuela.

Pero hay una posibilidad aún más letal, porque puede llegar a ser otro Pol Pot.

A pesar de la complicidad mediática y judicial con Petro, que se hace pasar por un reformador benévolo, enemigo apenas del “neoliberalismo”, una vez enunciadas sus propuestas descabelladas, son luego omitidas en los medios y borradas de las redes sociales.

En conjunto, lo que ese individuo propone conduce a la destrucción total del modelo económico, social y productivo del país:

Eliminar las industrias extractivas, las exportaciones y el ingreso de divisas.

Acabar con el poder adquisitivo de la moneda a través de emisiones astronómicas.

Incrementar los impuestos.

Colectivizar la agricultura.

Eliminar la industria azucarera y la ganadería.

Establecer pensiones no contributivas y cerrar los fondos de pensiones.

Eliminar las asociaciones público-privadas en obras públicas, lo que detendría el avance de la infraestructura.

Lo anterior nos exime de hablar de la renta básica universal, de la expropiación de las segundas viviendas y de la ocupación de áreas superiores a 65 m2 en ellas.

El país, entonces, con su comercio exterior reducido a la exportación de estupefacientes, tiene que repudiar la deuda externa y convertirse en un narcoestado por fuera de la comunidad financiera internacional.

Esa política de tierra arrasada conduciría al país a una revolución de tipo jemer rojo. Negarse a verlo denota criminal irresponsabilidad en los políticos y en los medios infiltrados, que siguen pintando a ese “honorable senador” como otro político normal y de “centro izquierda”…

***

Boric, muy parecido a Petro, pero sin prontuario…

***

El presidente argentino, Alberto Fernández, se ha comprometido a “acompañar, proteger y cuidar la vida de las mujeres y otras personas gestantes” (¡!)

***

Las masas nunca han sentido sed por la verdad. Se alejan de los hechos que no les gustan y adoran los errores que les enamoran. Quien sepa engañarlas será fácilmente su dueño; quien intente desengañarlas será siempre su víctima —Gustave Le Bon

jueves, 11 de noviembre de 2021

Vigía: ejércitos en transformación

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

En mayo de 2013 murió el general Rafael Videla, en el baño de su celda del Penal Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires, olvidado de sus propios compañeros de armas y de todos aquellos políticos, empresarios y civiles que lo animaron a “enderezar” el rumbo del país, hoy en medio del desastre kirchnerista. Esas son las miserias del poder. En Venezuela, la muerte (¿homicidio?) del general Raúl Isaías Baduel, en la prisión de máxima seguridad de Fuerte Tiuna, presuntamente por covid-19, es una muestra de cómo actúan las dictaduras vestidas de civil mientras escarban la felicidad del pueblo. Esas son las consecuencias de las malas compañías. En Colombia, el general Jesús Armando Arias Cabrales cumple 35 años de condena por los supuestos desaparecidos del Palacio de Justicia, mientras los autores del holocausto disfrutan las prebendas del poder y uno de ellos puntea las encuestas para la presidencia. Así es la pérdida del rumbo moral del país neogranadino.

¿Desaparecen los ejércitos nacionales?

Además de los jefes militares, las instituciones castrenses también están siendo asediadas y afectadas. El miércoles 3 de este mes, en Bolivia, el presidente Luis Arce, de la cuerda del neo inca socialista Evo Morales, ha asumido el control total de los ascensos militares, excluyendo al ministro de Defensa y revocándole atribuciones para sugerir o decretar cargos en las Fuerzas Militares, aumentado de esta manera la injerencia política en la estructura castrense.

Dos días más tarde, en el Perú, el presidente Pedro Castillo ordenó el ascenso a generales de dos coroneles, hijos de un viejo amigo en su tierra natal en Cajamarca. Al negarse el comandante del Ejército por estar ya cerrada la selección, el presidente lo destituyó a él y al comandante de la Fuerza Aérea. Los militares retirados advirtieron en un comunicado, la politización del estamento militar y el proceso de desestabilización que esto significa, tanto como nombrar 10 ministros de Defensa en 100 días de gobierno.

Estos dos recientes hechos, son resultado de la estrategia del Foro de Sao Paulo para convertir los Ejércitos Nacionales de la región, a través de decisiones políticas y de nuevas doctrinas ajenas a las realidades de los países, en guardias pretorianas politizadas que garanticen la perdurabilidad de las camarillas que acceden al poder, como en La Habana desde hace 60 años, en Caracas desde hace 22 y en Managua desde hace 20. La alternancia en el poder, característica fundamental de una democracia, por supuesto que no se contempla en el ejercicio del totalitarismo marxista-leninista-maoísta, del castro-chavismo. Acaba de suceder en Nicaragua.

La “Doctrina Lleras”

Nunca, como en las actuales circunstancias, adquieren relevancia las palabras del presidente Alberto Lleras Camargo, en el Teatro Patria, el 9 de mayo de 1958: "Yo no quiero que las Fuerzas Armadas decidan cómo se debe gobernar a la Nación, en vez de que lo decida el pueblo; pero no quiero, en manera alguna, que los políticos decidan cómo se deben manejar las Fuerzas Armadas en su función, su disciplina, en sus reglamentos, en su personal...". Una clara aplicación de lo que desde 1904, Arthur Bentley había descrito en su teoría de élites y grupos de presión en cualquier gobierno, asignándole a los militares, además de su misión constitucional, un papel de defensa de sus intereses gremiales. Esta tarea, que debería recaer sobre los militares y policías retirados, desafortunadamente los encuentra por estos días dispersos y confusos en medio de una lucha política vinculada al crimen organizado transnacional.

Después de la constitución del 91 y con el nombramiento de los ministros de defensa civiles, la “Doctrina Lleras” se modificó fortaleciendo la subordinación militar al poder civil y demandando de políticos y burócratas nombrados para dirigir la seguridad nacional, un mayor conocimiento de los asuntos pertinentes. Esto, desafortunadamente, no se cumple a cabalidad y la miríada de expertos académicos y teóricos sobre la seguridad pública y la defensa nacional, ha concluido en el poco promisorio escenario colombiano y regional actuales. Y los militares y policías retirados, los veteranos, siguen esperando la oportunidad de aportar su invaluable experiencia.

jueves, 4 de noviembre de 2021

Vigía: desbarajuste funcional

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Una de las causas por la que los Estados latinoamericanos no salen de su “en vías de desarrollo” y de su enfermiza dependencia de las ayudas de países con menos recursos naturales, pero con mayor organización, es eso precisamente, la organización.

Disfuncionalidad a izquierda y derecha

A esa falencia organizativa contribuye en grado mayor la disfuncionalidad de las instituciones de los Estados, que es proverbial en los gobiernos de derecha y de izquierda. Especialmente los gobiernos de izquierda, como el de Venezuela, cuya obcecada ideologización les impide ver la realidad y priorizan la adherencia política al conocimiento y experiencia. Mentecatos de partido gerencian empresas sin conocimiento ni experiencia y los resultados están a la vista. El cuento de la “felicidad” del pueblo sigue vendiéndose para estúpidos, incautos y aprovechados. En la disfuncionalidad del Estado comunista las fuerzas militares, el ejército, tienen como prioridad misional garantizar la permanencia de la camarilla gobernante que, entre más se hunde más se aferra a las armas, institucionales o no, para defender su incompetencia. El fenómeno no es solo de Venezuela sino de Nicaragua, de Bolivia, de Cuba. En la isla, el cuento de “la dignidad”, tiene a los cubanos en diáspora, aguantando hambre y miseria desde hace 60 años.

En Colombia, un aspecto de la disfuncionalidad misional de las FFMM se ha vuelto rutina, con costos muy altos para el futuro de la estabilidad del país. Soldados que reemplazan su fusil de dotación por azadones para arrancar matas de coca, no logran relevar al país como primer productor de cocaína mientras el Ejército se convierte en rey de burlas. Cultivadores de coca y marihuana, insultan, detienen, retienen, secuestran a soldados y policías encargados de erradicar sembradíos ilegales. Machete en mano, los vocingleros representantes de los acorralados campesinos llaman estos desafueros “cercos humanitarios”. Habilidosa expresión para justificar su accionar ilegal, ilegítimo, delincuencial, a favor de las organizaciones narcotraficantes.

¿Un incidente esperando suceder?

Los militares soportan estoicamente improperios y hasta golpes. Las imágenes de un sargento comandante de pelotón arrastrado fuera de su base por indígenas desafiantes, aún perdura en la memoria. Y la de un indígena borracho colocando su machete en el cuello de un soldado armado y equipado, también persiste.

Los frecuentes sometimientos de unidades militares del tamaño de escuadras (7-8 hombres) o equipos (14-14 hombres), saltaron a pelotones y la semana pasada confinaron 6 pelotones, 180 efectivos. A este paso, los cocaleros del Cauca y del Catatumbo paralizarán un batallón entero, con comandante y plana mayor incluidos.

Los problemas de mando y conducción que generan estos incidentes harán crisis cuando algún soldado, suboficial u oficial saturado de insultos y ofensas, desesperado, haga uso de su arma de dotación. Entonces todo el peso de la prensa fletada y de la izquierda partidista y congresional, caerá sobre los militares, con el apoyo de organizaciones internacionales a quienes esos escándalos les reditúan ventajas políticas y beneficios económicos. Entretanto, las FARC y el ELN siguen aumentando su pie de fuerza y su armamento, gracias a los cultivos de coca más grandes del mundo en las fronteras con Ecuador y con Venezuela, que Duque nunca fumigó. No faltará algún “colectivo melón” (verde por fuera, rojo por dentro) que proponga cambiar los fusiles por armas no letales como dotación del Ejército, para evitar un incidente. Parece increíble, pero puede suceder. Si hasta el capo mayor del narcotráfico en Colombia, alias Otoniel, con el apoyo del senador comunista Cepeda, aspira a meterse a la JEP y quedar libre, probablemente refugiado acá en Venezuela. Porque para la izquierda continental, el narcotráfico es asunto de pragmatismo político, no es asunto moral: en La Habana logró que ese delito transnacional se convierta en conexo al delito político. De nada valdrán azadones y el desprestigio será para los militares. Disfuncionalidad que desbarajusta al Estado.

jueves, 22 de julio de 2021

Vigía: nuevo Gobierno en Perú, ¿riesgo regional?

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

El Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla están de plácemes. Si bien en palabras de su vocero, el expresidente Samper, habían “recuperado” a Bolivia, también habían “perdido” Ecuador, pero ahora “ganaron” a Perú, en otro de los vaivenes de la geopolítica regional que no encuentra un rumbo grupal, cierto y de progreso. En medio de esas oscilaciones, un riesgo mayor de inestabilidad crece peligrosamente: el narcotráfico y sus consecuentes e incontrolables corrupción y violencia.

Perú y la coca

El ascenso al poder del “candidato del lápiz”, el gremialista Pedro Castillo, plantea serios problemas de seguridad para toda la región y particularmente para Bogotá. Sus propuestas claramente de corte marxista leninista, como él mismo las define, no es asunto que políticamente incumba a sus vecinos. Cada país tiene derecho a escoger la opción de gobierno que considere mejor. Pero siendo Perú el segundo productor de cocaína en el mundo, después de Colombia, las políticas de Castillo previenen un horizonte complicado en asuntos de seguridad.

En la última medición de Washington, Perú incrementó en 16 mil hectáreas sus cultivos ilícitos de coca en el periodo 2019-2020, lejos de Colombia, que en el mismo periodo aumentó en más de 30 mil hectáreas tales cultivos. La producción potencial de cocaína en el Perú para el 2020 fue de 810 toneladas métricas, mientras en el caso colombiano picó en 1010, según el mismo informe. Resultados muy conservadores para nuestro análisis, que incorpora un consumo histórico del narcótico en Europa y una creciente demanda en Australia y otras regiones del Pacífico.

Las implicaciones de este ensanchamiento en los cultivos peruanos de coca se pueden apreciar en el deterioro de las estadísticas de seguridad, especialmente en la región fronteriza peruano-boliviana de El Puno, que ha llevado a varias comunidades a organizar sus propias autodefensas, ante la incapacidad del Gobierno para lidiar con asaltos, robos, homicidios, extorsiones. Huallaga y el Vraem siguen siendo los principales focos de atención de las autoridades peruanas para la erradicación, al tiempo que mantienen un combate permanente contra reductos de Sendero Luminoso.

Si bien la cocaína peruana se ha movido especialmente para Bolivia y Argentina vía aérea, ahora se incrementarán las rutas terrestres a través de cargadores o porteadores, y con ellos el reclutamiento de jóvenes que con la narco chequera y las banderas elenas y farianas, ayudarán a acrecentar el poder armado transnacional de esas organizaciones.

Castillo y la seguridad regional

La exigua agrupación terrorista maoísta Sendero Luminoso, puede repetir la historia del ELN que, reducido a su mínima expresión por la acción de las Fuerzas Militares colombianas, creció y es hoy la más riesgosa amenaza regional, gracias al cobijo que desde Caracas le dio el Gobierno chavista-madurista y debido a los recursos del narcotráfico y la minería ilegal.

La preocupación viene de un Gobierno que probablemente siga la dinámica de Miraflores pues, aun antes de ser proclamado presidente, Castillo recordó sus principales “novedosas” ofertas: una asamblea nacional constituyente, nacionalización de las industrias extractivas, muchas de ellas en manos chinas, mercados populares y control a los medios de comunicación, fórmula ya conocida en la región y que tiene sumida en la miseria a países como Venezuela, que ya no produce petróleo, Cuba, que hace rato dejó de producir azúcar y Argentina que escasamente tiene carne. Además, para nuestra preocupación, anunció el retiro de la DEA de su país, fórmula adoptada por Bolivia y Venezuela, con las consecuencias conocidas.

Para Colombia, una política de Estado como la propuesta por Castillo, abre el espacio para que estructuras narcotraficantes como el ELN, en alianza con carteles mexicanos y la mafia internacional, aumenten su presencia al paso del incremento de los cultivos ilícitos en la región amazónica, afectando países como Brasil, y a Colombia, en la provincia de Loreto, limítrofe con el Putumayo, parte del área con los mayores cultivos ilícitos de coca en el mundo. Es probable que, por diferencias ideológicas, se dificulte un acuerdo binacional que permita operaciones policiales y militares entre ambos países, algo similar a la relación colombo-ecuatoriana en la época de Correa-Uribe. Mucho más si se tiene en cuenta el interés venezolano en apoyar a un gobierno de su cuño, mientras ataca a uno demócrata como el colombiano, desafortunadamente primer productor mundial de cocaína. Con Castillo en el Perú, se complicarán mayormente los serios problemas de seguridad por los que atraviesa la región.

jueves, 20 de mayo de 2021

Vigía: Colombia ¿en el despeñadero?

Coronel John Marulanda (RA)
Por Antonio Montoya H.*

El bloqueo de vías en Colombia y su consecuente escasez de alimentos, de combustible y de insumos médicos, que llevó a la muerte a varios pacientes de covid-19, fue la culminación de un paro que perdió momentum. Los jefes de la intentona lo saben y debieron llamar a un refortalecimiento de la acción, con una nueva movilización general ayer 19. Esta situación fue también el asomo de un contra paro que puede terminar muy mal. Una reacción de la comunidad contra minorías que están arruinando la vida de millones no es de desestimar y las secuelas pueden ser de largo aliento y muy complicadas

Estrategia asfixiante y peligrosa

La izquierda no cede. Sus angustiados capataces desde sus apartamentos y fincas ven como naufraga la estrategia de recuperación del poder en la región, iniciado con la toma de las calles a finales del 2019. Se proclamó entonces “la brisita bolivariana”. Un año después y pandemia de por medio, en Chile no es claro que la izquierda vaya a lograr su constitución tal como lo proclamó mientras quemaba iglesias y saqueaba supermercados; en Perú, la balanza se inclina fuertemente hacia la Fujimori ante un Pedro Trujillo confuso y penalmente indiciado por mentiroso; en Bolivia, Evo Morales perdió bases electorales en más provincias de las esperadas y en Ecuador, el visir del sátrapa Correa, no cuajó. Queda Colombia, la “joya de la corona”. El asedio a su sociedad y el ataque a sus fuerzas militares, que vienen desde 1948, continuará a pesar de la corrección de errores cometidos y la apertura al diálogo por parte del Gobierno.

Lo sucedido en Cali es solo una mínima muestra de lo que puede suceder en todo el país con la estrategia de la “regionalización del conflicto”, pero también es un asomo peligroso de una reacción espontánea e incontrolable de una comunidad hastiada, en un país en donde se calcula hay más de dos millones de armas de fuego circulando ilegalmente.

41 asociaciones de militares y policías retirados, reunidos alrededor de Acore (Asociación Colombiana de Oficiales de las Fuerzas Militares en Retiro), lo advirtieron en un reciente comunicado a la opinión pública: “Advertimos graves riesgos de rechazo social violento por parte de la gran mayoría de ciudadanos cansados de tantos actos violentos absurdos que están causando desabastecimientos, crispación, aumento de la crisis pandémica y muertes”.

Una batalla virtual perdida

Con una sociedad agobiada por el desempleo y la pobreza, airada por las imprudentes propuestas fiscales del gobierno y manipulada por una minoría violenta, las redes sociales y los medios masivos le vendieron al mundo la matriz de opinión de un gobierno dictatorial ‒alguien lo comparó con el de Birmania‒ y una policía masacradora de inocentes protestantes. Esa simplificación estandarizada por cuenta de quienes están detrás de todo el entramado, cómodamente sentados frente a sus pantallas, forma parte de la estrategia de desestabilización. Plataformas desde Bangladesh, Corea y China diseminan una realidad virtual que poco tiene que ver con la realidad real de una minoría violenta y una mayoría expectante. La propia ONU, la OEA, la Unión Europea, el Parlamento alemán, el New York Times y los matasiete de siempre, como Vivanco, han desconocido vulgarmente la realidad de los policías asesinados a cuchillo, de las instrucciones de “ofrecerles café con veneno” a los policías, del intento de quemarlos vivos en sus cuarteles.

Otro punto que advierten los militares y policías retirados de Acore en su comunicado, es el relativo a la intervención extranjera en la crisis colombiana: “rechazamos cualquier intervención extranjera, provenga de donde provenga, que a través de redes sociales o medios cibernéticos, apoye las acciones de perturbación y desestabilización del país y difunda falsas informaciones para crear un ambiente internacional hostil al gobierno elegido democráticamente y las fuerzas armadas legítimas y legales de Colombia”. 24 horas después de este pronunciamiento, Bogotá expulsó al primer secretario de la Embajada de Cuba por actividades indebidas; hace cuatro meses expulsó a dos espías rusos; hace poco menos de un mes, un avión ruso de inteligencia violó el espacio aéreo colombiano a la altura de la Guajira y la presencia de venezolanos en las células de terrorismo urbano, es frecuente. Esto confirma el plan que se está aplicando al país, certificado por el propio Maduro en una alocución televisada.

El objetivo proyectado de esta renovada intentona, será la defenestración de Duque, la anulación del Congreso y la instauración de un nuevo gobierno popular, de un nuevo Estado.

Ante esta perspectiva, un ilustre venezolano amigo, mirándome burlonamente, me recordó: “no vale, no te creo”.

jueves, 29 de octubre de 2020

Vigía: China y el drama político regional

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Mientras el Evismo parece retomar el control de Bolivia y Chile entra en una zona de incertidumbre, el choque contra la realidad que está sufriendo el modelo venezolano, debería reventar más pronto que tarde. Tan pronto como las elecciones de EEUU, tan tarde como en Cuba: medio siglo en miseria, aguantando hambre y todavía alabando a Fidel con el cuento chimbo del orgullo nacional.

En esa ruptura, que afectaría a toda la región, China jugará un papel clave. Sin prisa, pero sin pausa, con un discurso amistoso, humilde y con mucho dinero, el imperio asiático avanza en Latinoamérica alejado de la arrogancia y la impetuosidad gringas.

Geoestrategia y mafia

Somos actores de reparto en la lucha entre dos culturas y dos visiones de vida: una de 4.000 años frente a otra de escasos 200. Y de dos tipos de gobierno: uno democrático y otro dictatorial, con un partido comunista en el poder por más de sesenta años y sin remotas posibilidades de alternancia. Esta permanencia, le permite a Beijing planear a largo plazo y con mano firme, sin soportar los vaivenes y sobresaltos propios de democracias con gobiernos e instituciones débiles como en Latinoamérica. A lo anterior, se agrega un fresco espíritu nacionalista chino de grandeza. Banderitas rojas con estrellas amarillas, ondean discretamente en lo alto de sus torres de ingeniería y trasiegan en los overoles y cascos de sus empleados. Los orientales, hormiguean por todo el continente en importantes obras de energía, de infraestructura, de minería y agricultura, y en proyectos críticos de cibertecnología y comunicaciones.

Como en África, el neocolonialismo expansivo chino invierte, presta y empeña, y entonces, calmadamente, exige sus derechos y termina apropiándose de activos vitales de la nación: transporte, puertos, comunicaciones. El principal dolor de cabeza fiscal del Ecuador, por ejemplo, es su deuda con China (US $19 mil millones), adquirida durante el gobierno socialista de Correa. Porque en medio del trasiego económico, la ideología también juega su papel.

Los mayores deudores chinos en el continente son Venezuela (US $67.200 millones) y Brasil (US $28.900 millones). Colombia acaba de entregarle al gobierno chino la mayor obra de infraestructura, el metro de Bogotá (13 billones de pesos, 60 mil empleos) y la explotación de oro más importante del país, en Buriticá (US $10,7 millones de inversión con unos estimados de 3,7 millones de onzas de oro y 10,7 millones de onzas de plata).

El avance geoestratégico de China en el continente se evidencia en sus compras, inversiones, donaciones e influencia en los puertos del Pacífico, desde Lázaro Cárdenas en México, hasta Talcahuano en Chile, pasando por Panamá, nodo articular para Latinoamérica de la nueva ruta de la seda.

Y Bogotá, tradicional gran amigo de Washington, anuncia el desarrollo en el golfo de Urabá, frontera con Panamá, de cuatro puertos, uno de ellos, Sol de Oriente, con fuerte inversión china.

Por el Pacífico sale a los mercados del mundo la mayoría de la cocaína producida en Colombia, en donde participa la mafia china lavando dinero y traficando personas. Y como de gobiernos cooptados por el crimen organizado transnacional hablamos, el asunto político se complica.

China y un eventual brete regional

En Bolivia, que parece volver a manos Evistas y que también está endeudado con el imperio asiático, este desarrolla una veintena de proyectos de infraestructura y se quedaría con las reservas de litio, vital para sus vehículos eléctricos. Chile, con rumbo político impredecible, vende 41% de su cobre a China.

En este escenario, una ruptura en Venezuela llamaría a una intervención, humanitaria o no, principalmente de Colombia y Brasil, ambos con la influencia económica China ya mencionada.

La pregunta es si Beijing y sus importantes intereses económicos en la región, asistirá impávido a una turbulencia regional que ponga en riesgo sus inversiones y su avance estratégico hacia la periferia de su rival y en la cuenca del Pacífico.

En este “momento bisagra” para la humanidad, como algún analista lo calificó, o en esta Trampa de Tucídides según Graham T. Allison, el poder chino no pasará desapercibido en el drama político que estamos viviendo en Latinoamérica. China podría convertirse, muy a pesar del Pentágono, en un habilidoso componedor entre países o en la presión económica lo suficientemente fuerte como para marcar el rumbo de la región, ante el desinterés de Washington, ocupado en otros contextos más apremiantes para sus intereses globales. En pocos días sabremos qué dice el Tío Sam sobre este inquietante horizonte. Y veremos cómo juega Beijing en la tragedia venezolana.

En una próxima columna hablaremos de China y el asunto militar en Latinoamérica.

miércoles, 29 de enero de 2020

Envidia de...


Por José Alvear Sanín*

José Alvear Sanín
BoliviaEn La Paz, una de las ciudades más interesantes del mundo, se vienen sucediendo hechos absolutamente deseables.

¿Cómo no sentir envidia de un país donde el robo de unas elecciones se castigó con el derrocamiento de un presidente corrupto?

¿Cómo no sentir envidia de un país donde docenas de cómplices del depuesto mandatario van a ser procesados por los delitos cometidos?

Como colombiano que ha presenciado en los últimos años la entrega del Estado a un grupo narcoterrorista, el robo de un plebiscito, el saqueo del tesoro público, la usurpación permanente de funciones por unas “altas” cortes politizadas y un congreso nauseabundo, no puedo dejar de sentir vergüenza por lo nuestro y envidia de lo ajeno.

Al romper relaciones con Cuba, la valerosa presidente de Bolivia, Janine Añez, nos da ejemplo, mientras seguimos embelesados haciendo carantoñas a una dictadura que nada nos compra, pero se niega a atender nuestra temblorosa solicitud para que extradite a los peores terroristas colombianos; y cuya Embajada en Bogotá —con centenares de falsos diplomáticos— coordina todo el proceso desestabilizador del país, actuación inevitable porque ya ha exprimido a Venezuela, y para sobrevivir tiene que seguir con Colombia.

¡La culebra se mata por la cabeza!... Mientras no comprendamos algo tan sencillo, seguiremos fingiendo que el gobierno cubano es normal, amistoso e inofensivo…

Y del Perú No era muy positivo el clima político en Lima: expresidentes presos; otros, prófugos; uno, suicida; el último, destituido… y un congreso tan atravesado como el nuestro. Allá lo único que faltaba era negociar el Estado, trasladando a Abimael Guzmán, a Elena Iparraguirre, al camarada Artemio y a Víctor Polay, de la Cárcel de Callao al Palacio Legislativo, para no quedarse atrás de Colombia.

Al llegar al poder el nuevo presidente, Martín Vizcarra, consideró necesarias algunas reformas constitucionales, empezando por la de la justicia, para luchar contra la corrupción, que el Congreso a regañadientes tuvo que aceptar, temiendo su disolución. Esta llegará más tarde, el 30 de septiembre de 2019, cuando el presidente, cansado de la obstrucción permanente, la decrete.

Para buscar la gobernabilidad, el señor Vizcarra no pactó con líderes caducos de partidos corruptos, sino que apeló a un pueblo ansioso de actos de gobierno, lo que elevó su aprobación popular, de 34 a 66 %, y que ahora bordea el 77%.

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Según la policía canadiense, “La fuerza de parte de las autoridades no debe ser proporcional; debe ser mayor. Esa es la que conduce al orden público. En cambio, la fuerza proporcional invita al desafío permanente, porque deja a los antisociales en un falso empate, en vez de un castigo real”.

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David Choquehuanca — Seguramente que este candidato de Evo Morales para la presidencia de Bolivia, famoso por su limitación idiomática e intelectual, no es descendiente del Curiaca de Pucará, José Domingo Choquehuanca, quien saludó a Bolívar con el más bello discurso de la historia:

“Quiso Dios de salvajes formar un gran imperio y creó a Manco Cápac; pecó su raza y lanzó a Pizarro. Después de tres siglos de expiaciones ha tenido piedad de la América y os ha creado a vos. Sois, pues, el hombre de un designio providencial. Nada de lo hecho hasta ahora se asemeja a lo que habéis hecho, y para que alguno pueda imitaros será preciso que haya un mundo por libertar. Habéis fundado tres repúblicas, que en el inmenso desarrollo a que están llamadas, elevan vuestra estatura a donde ninguna ha llegado. Con los siglos crecerá vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declina.

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“La mayoría somos más”, Daniel Quintero, flamante alcalde de Medellín.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Vándalos


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
No pensé que los sucesos del 21 de noviembre me llevarían a afirmar que en Colombia somos unos aduladores de todo lo que sucede en el exterior. Algunos de los líderes del paro consideran muy valioso replicar en nuestra tierra lo que ha sucedido en los últimos años en el mundo como La Primavera Árabe, Los Chalecos Amarillos en Francia, en Hong Kong las manifestaciones constantes, Chile, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y ahora Colombia. Somos tontos que copiamos lo malo, sacamos a la palestra nuestro odio, resentimiento, envidia, ignorancia, lo cual todo es elevado a la potencia y en las manifestaciones hace que la masa se convierta en una marea incontrolable, destruyendo todo lo que esté a su alcance.

No puedo aceptar que personas que piden mejoras para la educación, sean las que destruyan la universidad, roben los cajeros electrónicos, pongan bombas, se cubran la cara, quiebren vidrios, tumben todo a su alrededor; es un contrasentido total. Piden y no saben que piden, destruyen y no construyen; pobres estudiantes, me avergüenzo de ellos y de su destino. Son motivados por la izquierda recalcitrante, que no entiende nada y que se vale del clamor mundial para incendiar el país. No lo lograrán.

Felicito a los estudiantes que, mostrando su rostro, enfrentaron a los vándalos, les impidieron los actos de terrorismo y defendieron su universidad; ellos sí son dignos de resaltar por su valor, por lo que hicieron por su institución y por el derecho que defendieron que no es otro que el de la dignidad y respeto por la propiedad pública.

No podemos entender que los líderes y promotores del paro, acepten personas encapuchadas, que se tapan para cometer sus actos vandálicos y no son capaces de hacerlo de frente. Si son tan guapos para atentar contra el orden público, deberían ser valientes para actuar sin máscara. Les aseguro que en su casa no dañan nada y que la defenderían si alguien intentara destruir algo. Valientes enmascarados, pobre de ellos, la conciencia espero los haga recapacitar y cambiar el rumbo.

Nadie ha dicho que no se marche o proteste, pero que, si se hace, sea sin violencia. Pagarán los platos rotos de este desastre nacional como lo dije en anterior artículo, los nuevos alcaldes y gobernadores, serán ellos quienes tendrán que buscar los recursos que les permitan reparar el daño.

Es necesario expresar que si bien es cierto hoy tenemos indicadores negativos en el empleo, el cual decrece; los promotores del paro que lo motivaron con especulaciones sobre proyectos no presentados como pensión y salarios, que ni se conocen y que de ser presentados se deben estudiar y aprobar por el Congreso de la República, le están haciendo un mal irreparable al país al mentirle.

El mal ejemplo cunde. Por ejemplo, el caso de la youtuber Epa Colombia que promueve con alto grado de desfachatez y de criminalidad el daño al Transmilenio en la ciudad de Bogotá y lo hace efectivamente. Debe ser judicializada y condenada, magro ejemplo para quienes la ven.

Las redes sociales siguen mostrando una polarización gravísima para el país, lo cual perjudica la convivencia y la civilidad, debemos entender que tenemos un objetivo común que es el bienestar general.

También creo que es triste, lamentable e inadmisible que la izquierda colombiana liderada por Petro, promuevan y azuce la continuidad del paro y la parálisis del país. Perdió en las urnas y quiere crear el caos buscando su propio beneficio.

Es necesario que la ciudadanía en los barrios, en los edificios se prepare y diseñe estrategias de defensa para contrarrestar a los vándalos que quieren robar los apartamentos y generar zozobra.

Por último, insisto en la responsabilidad que tiene el gobierno y el congreso de aprobar importantes proyectos que la ciudadanía requiere: por ejemplo, que no exista la casa por cárcel, legislar definitivamente contra los violadores; los congresistas deben rebajarse el sueldo o por lo menos no incrementarlo en varios años, no permanecer más de dos periodos, condenar a los ladrones del erario público, y otros más que son necesarios para generar credibilidad en la población. Si así lo hacen y entienden que le están fallando al país, rápidamente podremos convertir esta crisis en una oportunidad para mejorar las condiciones del país.

martes, 19 de noviembre de 2019

De cara al porvenir: el rancho ardiendo... y Colombia ahí


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
La realidad suramericana, textualmente está que arde. Por donde uno mira, no se ven sino problemas de todo tipo: ambientales, de legalidad, de legitimidad, de corrupción, de iniquidad, de violación a los derechos humanos, de desplazamientos forzados, de crisis económica, de pobreza, de injusticia, de hastío y últimamente, porque aquí todo nos llega tarde, de una “primavera suramericana” que nos aparece con varios  años de atraso con respecto a las protestas que se vivieron en Oriente Medio (La Primavera Árabe) y en Europa, y que finalmente solo tuvieron efectos reales en Egipto.

Y es que a la gente ya se le agotó su paciencia. A la pobreza consuetudinaria, se suma la indolencia también consuetudinaria de gobiernos que simulan ser democracias, pero que en el fondo no pasan de ser manejos caudillistas y de castas, que trabajan para hacer prevalecer sus intereses.

Una Argentina, potencialmente rica, devastada por los gobiernos peronistas y por los gobiernos antiperonistas que no han generado respuestas positivas en más de 80 años. En Brasil, país configurado como monarquía luego de su proceso de independencia, el aire autoritario es inocultable y las opciones se sumen en la corruptela. En Perú, la solución propuesta por Fujimori hace algunos decenios no superó el peso de la historia y hoy están en el caos político. En Chile, la influencia militar y su imbricación con el poder económico son un fantasma permanente que ni los Chicago Boys, ni los gobiernos democráticos han podido espantar. Ecuador evidencia la lucha ancestral de los indígenas para reivindicar sus derechos en medio de conflictos políticos no superados. Bolivia, la hija del Libertador, nació con genética dictatorial y parece ser que así morirá. Venezuela, en medio de un modelo fracasado, no ha encontrado la forma de implementar una salida lo menos indigna posible al despelote en el cual se encuentra. Por las noticias escasas, no sabemos muy bien lo que pasa por Paraguay, Uruguay, Surinam y Guyana, que son también, compañeros de vecindario.

Si buscamos un hilo conductor o un común denominador a todos estos procesos, hoy encontramos la existencia de una fuerte polarización política (que es tendencia mundial), en nuestro caso, agravada por la aparición de caudillos que no alcanzan la dimensión de líderes, pero que sí tienen la suficiente fuerza para movilizar seguidores, incendiar las pasiones y auto permitirse el caminar por el delgado límite entre la legalidad y la ilegalidad.

Otro elemento desestabilizador es la corrupción, que, dicho en lenguaje popular, “se salió de madre”. Ya se roba sin recato, sin pudor, a plena luz y con plena desvergüenza.

Adicionalmente a la corrupción se suma la impunidad debida a inexistentes poderes judiciales y aparatos de justicia probos y eficientes. Sostienen algunos pensadores que, sin justicia, no hay sociedad y parece ser que tienen razón.

Parodiando a Eduardo Galeano, nuestra enorme riqueza natural nos llena de conflictos debido a la baja calidad de la clase dirigente que hemos tenido y que inexorablemente ha llevado al saqueo de nuestros pueblos.

Queda en evidencia, además, que nuestros procesos educativos son mediocres y sirven para eternizar los desequilibrios sociales e inhiben la anhelada movilidad social.

De nuestra Colombia, tan mal querida y tan mal administrada, solo podríamos decir que es el caso rampante del pecado de la omisión: un país tan pero tan rico, con tanta gente pobre, no tiene derecho a nada.

Lamentablemente estas protestas airadas por todo el continente solo sirven de válvula de escape, de desfogue temporal para los oprimidos y de disculpa a los revoltosos para atentar contra la infraestructura que finalmente es usada, en mayor proporción, por las personas de menos recursos.

Sin embargo, es un llamado de atención para toda la dirigencia suramericana, para que recuerde que el sistema feudal ya fue superado, que ha habido revoluciones que han colocado al hombre donde debe estar, en el centro del universo, que el hombre tiene deberes y tiene derechos y que la política se define como el arte de servir.

Por ahora, siguiendo las recomendaciones de Maquiavelo, continuaremos siendo testigos de cómo nuestra clase dirigente, los mal llamados caudillos, los líderes de tercera, seguirán explotando y azuzando el miedo, el odio y la esperanza, para que a partir de la premisa romana de la guerra de “divide y vencerás”, sigan teniendo unos pueblos arrodillados y sumisos que, en algún momento de la historia, como un gran volcán dormido, explotará, despertará, y ahí sí no habrá tiempo para corregir lo que se sabe que se está haciendo mal.

Nota: Que yo sepa, no es necesario ser dirigente gremial para poder ejercer el cargo de ministro de defensa.