En el editorial de la semana, Antonio Montoya H. inicia por hablarnos del encuentro en el Club Unión que tuvieron once candidatos a la alcaldía de Medellín presentando sus propuestas, también analizó lo bueno y lo malo la visita de Gustavo Petro a Estados Unidos, y de su intermediación para desenredar las conversaciones de Maduro con la oposición. Mencionó, además, los disturbios gestados por los hinchas en el fútbol colombiano, sobre la propuesta de ley de cero cachos, del informe de crecimiento de los países latinoamericanos de la Cepal, de la reforma a la salud, y finalmente sobre el incremento en los arrendamientos. No dejes de verlo.
lunes, 24 de abril de 2023
Editorial: ¡Qué país!
martes, 13 de diciembre de 2022
De cara al porvenir: ¿futuro previsible?
Por Pedro Juan González Carvajal*
Como decía Mafalda, “el futuro ya no es lo que era
antes”, refiriéndose a que el ritmo muchas veces casi lineal de los
acontecimientos, hacía que las cosas, en términos generales, fueran más o menos
previsibles.
La vertiginosidad, la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad
y la ambigüedad de los acontecimientos hoy en día implica que el futuro sea más
difícil de otear, aun cuando existen circunstancias y personajes que hacen que
existan sucesos más o menos previsibles.
Veamos, por ejemplo, lo que acaba de suceder con el anuncio
del expresidente Trump que quiere volver a ser presidente de Norteamérica, lo
cual es legítimo, pero también pone en evidencia ciertos antecedentes que
podrían repetirse.
Es el caso del fomento de la extrema polarización política
en la cual se encuentra sumida la sociedad estadounidense y el ánimo
revanchista de un candidato republicano que insiste que le robaron las
elecciones anteriores.
El posible candidato demócrata, el presidente actual,
Biden, que se ve más envejecido de la cuenta, tratará de conservar el poder a
pesar de ciertas variables que por ahora están al límite de favorabilidad.
Hablamos de la tasa de empleo, del crecimiento económico, de la guerra
comercial frontal con China y de la inestabilidad planetaria afectada por la
guerra entre Rusia y Ucrania y las pruebas militares de lanzamiento de misiles
por parte del Corea del Norte.
La primera imagen del presidente Biden en el Salón Oval el
día de su posesión, mostraba varias carpetas con órdenes presidenciales a ser
firmadas para derogar órdenes presidenciales de su antecesor. En caso de ganar
Trump, no hay que ser brujos para saber que su primer acto de Gobierno será
derogar a su vez, las órdenes presidenciales de Biden lo cual llevará a la
repetición de la repetidera. Volverán los Estados Unidos a perder preeminencia
con Europa y el Golfo Pérsico, el tema ambiental pasará a segundo plano, volverá
a tomar aire la industria de los hidrocarburos, se debilitará la OTAN y quién
sabe qué rumbo tomará la guerra entre Rusia y Ucrania, en caso de que no se
haya resuelto a esa fecha.
La agenda actual ya no incluye por ahora la pandemia, pero
sigue flotando en el aire la posibilidad de que las investigaciones que hoy se
adelantan en contra de Trump tomen algún giro, en cualquier dirección, lo cual
convulsionaría aún más a dicho país.
Mientras tanto el fantasma de una recesión mundial, con
todos los impactos que este fenómeno conlleva, cada vez es más probable.
Los mercados financieros y bursátiles están en alerta, los
gobiernos locales tratan de medio manejar inflaciones galopantes y tasas de
interés elevadas de acuerdo con el recetario ortodoxo que se está aplicando y
que llevará a pérdidas intensivas de puestos de trabajo y mayores exigencias
asistencialistas a los gobiernos.
A lo anterior se suman los síntomas inequívocos de que algo
anormal está pasando con el clima, lo que en el momento está causando enormes
estragos invernales en muchas partes del planeta, y terribles sequías en otras.
Estamos en un momento del tiempo en el cual la
incredulidad, el escepticismo, el cansancio, el agotamiento, la frustración, la
intolerancia y el desasosiego se evidencian a lo largo y ancho del planeta.
Es el momento en el cual nuevos líderes deben aparecer y echarse
el planeta al hombro. Lamentablemente no se ven, o tienen una dimensión muy
local o regional, lo que no se compadece con un mundo completamente globalizado.
Es el momento en que los humanistas todos, los filósofos,
los sociólogos, los sicólogos, entre otros profesionales variopintos, deben
aportar para que el hombre, lo humano, la humanidad y el humanismo salgan
adelante.
Ya como humanidad hemos vivido momentos difíciles en
diferentes épocas. Del caos, pasamos a la civilización y de la civilización al
deterioro, para volver a reiniciar el ciclo.
Miremos el futuro con un prudente optimismo.
jueves, 17 de noviembre de 2022
Vigía: las ambivalencias de Petro y Los Estados Unidos
Por John Marulanda*
Con el procedimiento del manual
político tradicional –100 días– lo que tiene que mostrar el nuevo gobernante de
Colombia con referencia a los Estados Unidos es agridulce, pues proclama que la
salvación de la humanidad pasa por acabar con el capitalismo que está
destruyendo a las economías del mundo, según su versión moderna del
apocalipsis.
A pocas horas de proclamarse
presidente, Joe Biden llamó a Gustavo Petro, el 21 de junio, para felicitarlo
por su logro. Por supuesto que no pudo saludarlo en la cena de la ONU en New
York, el 20 de septiembre, debido a la ausencia del colombiano.
Tan temprano como el 26 de
agosto el subsecretario de Estado Todd Robinson, Rahul Gupta director de la
Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas (ONDCP) y el administrador
adjunto de USAID, Peter Natiello, se reunieron con el presidente, la
vicepresidenta, el canciller y varios ministros para destacar el enfoque
holístico de US sobre la política de drogas, que incluye un énfasis en la salud
pública, la protección del medio ambiente y la seguridad.
El 3 de octubre Anthony Blinken,
pragmático secretario de Estado visitó el país y escuchó las propuestas de
Petro de un viejo-nuevo relacionamiento de corresponsabilidad con el primer
comprador de una de nuestras producciones estrellas: cocaína. 1.400 toneladas
métricas anuales del estupefaciente, que suplen el 93 % de los consumidores de
todos los estratos y sobre lo cual Biden ha anunciado una campaña educativa
para prevenir a niños y jóvenes. Este “enfoque integral” sobre la droga,
concitó el interés de ambos personajes. La incertidumbre fue, con todo, un
sentimiento predominante.
William Burns, director de la
CIA, lo visitó el 21 de octubre. De qué hablaron, es un secreto de Estado,
aunque el asunto del narcotráfico debió estar en el centro de la conversación.
Las viejas-nuevas propuestas del recién electo primer mandatario salieron a la
luz, con el remozado anuncio del fracaso de la guerra contra las drogas y una
propuesta velada de legalización de estas, que campea a lo largo de todos los
discursos presidenciales. Al diplomático, le obsequió panela y una hamaca. Este
importante encuentro ha sido uno de los más sensibles que ha sostenido el
gobierno colombiano con funcionarios estadounidenses.
La comandante del Comando Sur, general
Laura Richardson, está actualmente de visita por segunda vez en nuestro país,
con motivo de la llegada de la misión médica Promesa Continua 2022. Recorrió el
buque hospital USNS Comfort en Cartagena, que fondea por 8ª vez en la región.
China no es ajena a este humanitarismo naval: el buque hospital Daishan Dao o Arca
de la Paz, fue construido expresamente para diferenciarse del Comfort y del
Mercy estadounidenses y estuvo en el 2018 en La Guaira, Venezuela, aunque el
verdadero poder oriental en la región es el económico. Petro se reunió ayer con
el representante para América Latina, Qiu Xiaoqui.
El nuevo gobierno petrista,
designó como su embajador en Washington por primera vez a un hombre de color,
Luis Guillermo Murillo, quien está empeñado en construir una nueva agenda
conjunta contra las drogas entre Colombia y Los Estados Unidos. La
metanfetamina siria Captagón, se asoma en el horizonte como próxima amenaza,
pero la narcotización de las relaciones colombo-americanas está más vigente de
nunca.
El principal Hegemón global no
cesa de producir tecnologías de punta, licencias por montones, premios nobel,
campeones mundiales en todos los deportes y mantiene una economía capitalista
que desafía a países con riquezas de cualquier tipo; el patrón moneda dólar
sigue imperando, apoyado en el oro de Fort Knox. El nuevo gobierno colombiano
ofrece a US, que mantiene 11 portaaviones desplegados a lo largo del mundo y el
ejército más eficaz del orbe, unos planteamientos, repito, ambivalentes.
miércoles, 9 de marzo de 2022
Vigía: Venezuela, ¿amenaza real?
Por John Marulanda*
La “blitzkrieg” rusa a Ucrania, ha puesto sobre el tapete la
posibilidad de que Moscú envíe maletines nucleares tácticos a sus aliados de esta
parte del mundo, para llevar perturbación a las fronteras de su archí enemigo tradicional,
los Estados Unidos. Tal eventualidad, insinuada por el propio Putin y al parecer
confirmadas por uno de sus vicepresidentes, el pasado febrero en Caracas, Managua
y La Habana, plantea un riesgo real de una nuclearización total del mundo, poniendo
en entredicho las capacidades militares tradicionales de países como Colombia, la
“joya de la corona” de la región. Y es tal, por tres razones fundamentales: es el
único país de la región que ha soportado cerca de 70 años de guerra irregular contra
organizaciones comunistas, ha sido desde hace un siglo el gran amigo de Washington
y posee una situación geoestratégica de gran valor para el subcontinente.
Colombia en la mira
Precisamente el presidente Duque alista su segundo viaje a EEUU
este jueves para encontrarse con Biden, condecorarlo y probablemente plantearle
la problemática geopolítica regional y la eventualidad electoral de este domingo
13. Esperemos que el mandatario norteamericano honre su disposición de hacer de
Colombia su mejor aliado, tan como lo propone Bob Menéndez en su proyecto de “Colombia,
principal aliado de US para la OTAN”. La reciente aparición de un submarino
nuclear norteamericano que junto con un barco de guerra de ese país maniobraron
en el mar Caribe al frente de Cartagena, acompañados por dos fragatas de la Armada
colombiana, parece ser un buen indicio de lo que se puede esperar en este sentido.
Gran parte de la parafernalia militar ruso-venezolana se movió en abril del 2021
al Apure, estado limítrofe con el Arauca colombiano, en otro capítulo de la guerra
que enfrentó a células narcoterroristas de las FARC contra el ejército patriota.
Ayer no más, un vasto desplazamiento de aprestos y hombres de las FANB en la “Operación
Escudo Bolivariano 2022 Vuelvan Caras” fue denunciada en su página web por las
FFMM colombianas, justo cuando una delegación de Washington visitó Caracas.
Amenaza a Brasil
Por otra parte, Brasil, el quinto país más extenso del mundo,
ofrece una gran oportunidad para el espíritu belicista venezolano que ha movido
tanques, helicópteros y mercenarios rusos a la frontera con Roraima, en donde las
FARC han mantenido un campamento. Así pues, con Colombia en la mira y amenazando
a Brasil, Miraflores le hace el juego al Kremlin mientras países como Cuba y Nicaragua,
ayudan a conformar un triángulo pro ruso de gran impacto en Latinoamérica, especialmente
por el diferendo fronterizo marítimo entre Managua y Bogotá, que puede llevar a
algún tipo de confrontación armada en cualquier momento, con el apoyo inmediato
de Venezuela y Cuba.
La pregunta que ronda en todos los centros de pensamiento y
las academias del mundo es si habrá una nueva guerra fría en la región. Ese temor
se extiende por todo el continente, particularmente con las demostraciones de las
fuerzas militares venezolanas. La presencia de radares rusos P-18 en los estados
Zulia, Táchira, Apure y Falcón y de militares de esa nacionalidad, han sido denunciadas
por viejos amigos del régimen de Maduro, quien parece estar sacando su país de la
tradicional hiperinflación.
El TIAR, la Convención de Palermo y la R2P, parecen formar parte
del complejo ajedrez que tenemos al frente, en espera que la invasión a Ucrania
se resuelva de alguna manera y podamos volver a un escenario previo, algo que parece,
por ahora, imposible de predecir.
viernes, 5 de febrero de 2021
Posición sobre el aborto
Por José Leonardo Rincón, S. J.*
A
propósito de mi optimista artículo frente a Joe Biden, dos amigos me hicieron
saber sus reservas respecto del nuevo presidente norteamericano por ofrecer su
apoyo a quienes promueven el aborto, sin duda un asunto de carácter ético y
moral muy delicado. Por esos días también el arzobispo de San Francisco reconvino
públicamente a Nancy Pelosi, la flamante presidenta de la Cámara de
Representantes, católica ella, por sus ataques a los movimientos pro-vida. Clara
y directamente le dijo que no se puede ser católico y simultáneamente aprobar
la legalización del aborto.
Como
presbítero católico, en mi ejercicio ministerial del sacramento de la
reconciliación, me he encontrado al menos con tres o cuatro casos de mujeres
que en su desesperación por un embarazo no deseado recurrieron al aborto. Inconsolables,
acudían al sacramento para pedir perdón a Dios por haber cometido asesinato.
Dos de ellas me dijeron que muchas veces se habían confesado del crimen, pero
no lograban encontrar paz y que su conciencia les reprochaba a diario haberlo
hecho. Infructuosamente intenté convencerlas de que la misericordia de Dios era
grande y que Él ya las había perdonado. Esta dolorosa realidad trajo a mi
memoria la frase de Julio Jiménez: “Dios
perdona, pero la vida no perdona”.
Mi
posición es la posición oficial de nuestra Iglesia: la vida es sagrada, la vida
se respeta, es el don más grande que Dios nos ha dado y Él es su único dueño. Es
un valor absolutamente innegociable. El aborto es una injusta decisión frente a
la vida que surge. Para mí resulta no solo contrastante sino también escandaloso
un contexto bastante generalizado que exacerba la protección de los animales y
con esa misma fuerza alienta el asesinato del feto en formación. Es un
exabrupto que sigo sin entender. Se llora por el maltrato a un jumento porque
se le obliga a trabajos forzados, al perrito porque se le hace daño o al toro
porque se le sacrifica en una corrida, dolores que comparto, pero incoherentemente
no se inmutan al marchar reclamando el derecho a hacer con su cuerpo lo que se
les dé la gana. Pareciera que quienes esto promueven es porque o están
aburridos con la vida o tienen una autoestima muy baja.
Sinceramente
no entiendo cómo puede haber mujeres defendiendo esta causa, haciéndole el juego
al machismo egoísta que se satisface preñándolas irresponsablemente para luego
evadir su compromiso exigiéndoles abortar. Olvidan que su cuerpo es sagrado y
debe respetarse pues su seno fue diseñado para ser sagrario de la vida a
plenitud. Arguyen que la causa está en las agendas feminista y de equidad de
género. Juran que es una conquista para los derechos sexuales y reproductivos,
pero olvidan que el problema de fondo es una auténtica educación de la
afectividad, un tema que va mucho más allá de la educación sexual. No saben lo
que dicen y menos lo que hacen. ¿Les hubiera gustado que sus propias madres las
abortaran?
No
somos los dueños de la vida y por eso condenamos las masacres y las guerras, la
pena de muerte y la eugenesia camuflada detrás de una pandemia que arrasa con
los ancianos y los enfermos cargados de comorbilidades, así como también la
pobreza que mata a millones por el hambre.
No
puedo, en conciencia, apoyar la causa abortista. Creo que estamos fuera de foco
cuando creemos que es un gran logro tener una vida sexual desordenada e
irresponsable. No es truncando vidas como somos mejores seres humanos. La
educación en la familia y en la escuela tiene una tarea ineludible y apremiante
enseñándonos desde pequeños a manejar nuestra afectividad, nuestra sexualidad y
nuestra genitalidad, tres asuntos íntimamente relacionados pero que no son
exactamente lo mismo. Tampoco creo en los discursos simplistas que exhortan a
la continencia y al aguante, como si la represa no estuviera a punto de
desbordarse, olvidando ingenuamente que el instinto calenturiento anula en
minutos los discursos floridos y mojigatos.
Frente
ante tan candente tema como humanidad tenemos un reto enorme pues los discursos
extremistas de lado y lado resultan simplistas y definitivamente dañinos. No es
cuestión solamente académica, o política, o religiosa, o de género. La vida hay
que tomársela en serio. La vida es para vivirla. La vida no es fácil, pero vale
la pena. Por favor: ¡vivan y dejen vivir!
viernes, 22 de enero de 2021
Biden, católico y demócrata
Por José Leonardo Rincón, S. J.*
El
46º presidente de Estados Unidos es también el 2º católico e igualmente demócrata
que llega a la Casa Blanca. Hace 60 años fue John F. Kennedy como el más joven,
en tanto ahora Biden lo hace como el más longevo. Juró cumplir la Constitución
y la Ley, después de asistir devotamente a la eucaristía en la catedral dé
Washington y de hacer bendecir su mandato con una plegaria a cargo del jesuita
Leo Donovan, amigo de su familia.
El
Papa Francisco en su mensaje de felicitación le pidió trabajar por el
entendimiento, la reconciliación y la paz en una nación que desde su fundación
ha sido inspirada por valores éticos, políticos y religiosos. Lo exhortó,
además, a acertar en sus decisiones en la búsqueda de construir una sociedad
caracterizada por la auténtica libertad, justicia y respeto de la dignidad y
los derechos de todas las personas, especialmente de los pobres, los
vulnerables y los sin voz.
A
pocas horas de iniciar labores, el nuevo Presidente, entre otras, tomó tres
decisiones muy importantes que reversaron las determinadas por su predecesor y
que sin duda hicieron eco del llamado pontificio: No a que Estados Unidos
construya un muro en la frontera con México; no a que Estados Unidos abandone
la Organización Mundial de la Salud; no a que Estados Unidos abandone el Acuerdo
de París sobre el cambio climático.
Ya
Francisco hace años tuvo su pública diferencia con Trump a propósito de ese
nuevo muro de la infamia que pretendía construir. Entonces le dijo que no se
debían levantar muros sino tender puentes. Estados Unidos es esencialmente un
país de inmigrantes, pero muchos de quienes lograron instalarse allí,
arribistas y desclasados, olvidaron sus orígenes de pobres y desterrados y no
quieren que otros ahora lo hagan.
Del
mismo modo, era un despropósito que el país mayormente aportante de la OMS, en
plena pandemia, dejara a la deriva esta institución que ayudó a fundar
precisamente para buscar mejores oportunidades de salud pública para todas las
naciones del mundo, especialmente las más necesitadas.
Y
en la misma dirección, que la nación más poderosa asumiera la actitud
negacionista respecto del cambio climático e ignorara deliberadamente este
gravísimo problema global era un absurdo exabrupto. Si algo llama la atención la
encíclica Laudato sí es precisamente que el mundo es nuestra casa y que la obligación
moral que todos tenemos es cuidarlo, protegerlo y hacerlo sostenible.
Ya
los críticos y opositores, que los ha tenido desde antes de asumir su cargo, cuestionan
si como católico obedecerá al Papa extranjero o a la Constitución que juró
defender. No. Obedecerá su conciencia bien formada como demócrata y al hacerlo
coincidirá no con los llamados romanos, sino con los principios evangélicos que
han orientado siempre a la humanidad por siglos, sin distingos odiosos, sin
exclusiones, sin macartizaciones ni polarizaciones, buscando siempre lo mejor
para todos. No lo duden. Bienvenido Biden, católico y demócrata.
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