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jueves, 1 de abril de 2021

Vigía: Fracaso en La Victoria

Por John Marulanda*

Casi la totalidad de las guerras se han originado en asuntos de fronteras. Cuáles son los límites de tu poder sobre la superficie de la madre tierra y cuáles los míos, ha sido y es la discusión final, desde las primeras tribus hasta hoy.  Así de simple y complicado. América latina registra su última guerra convencional en 1995, cuando Perú y Ecuador se enfrentaron en la guerra del Cenepa, por una disputa fronteriza, precisamente. Nótese que helicópteros y cohetes RPG rusos, fueron utilizados preferencialmente por los peruanos. En el contexto internacional, la más reciente confrontación armada de tipo formal, en noviembre del año pasado, enfrentó a Armenia y a Azerbaiyán en la región fronteriza de Nagorno - Karabaj y costó la vida de unas 5000 personas. Se utilizaron tanques, el arma de irrupción por excelencia, artillería, aviones y helicópteros rusos, con nacionales de este país participando activamente en este conflicto. En el 2020 también se registraron rifirrafes en las fronteras Indo-China e Indo- pakistaní, países con poder nuclear. 

Frontera peligrosa

Hoy, se han dinamizado otros tipos de fronteras, las “invisibles”, establecidas por las diferentes estructuras del Crimen Organizado Transnacional y las fronteras cibernéticas, que dibujan “territorios” virtuales desconociendo cualquier frontera terrestre. En nuestra región latinoamericana, Venezuela representa el avance geoestratégico de los intereses chinos, rusos e iraníes, penetrando la frontera geopolítica cercana de los Estados Unidos, el cual ha sido durante los últimos siglos, el rompedor por excelencia de las fronteras mundiales debido a su emprendimiento comercial, riqueza, tecnología y a su poder aeronaval. Así lo aprendieron del imperio inglés.

Conozco de larga data la frontera colombo-venezolana, las más viva de América latina y una de las más, sino la más, peligrosa del mundo, por la cantidad y calidad de los actores allí presentes y exacerbados. Y las características de lo que está sucediendo en esos 2219 kilómetros de mar, desierto, montaña, llanura y selva, pero de manera particular en el Apure-Arauca, augura una situación de conflicto, que como aclara un jefe militar venezolano, será “prolongado y progresivo”. Dudo mucho que sea “diferenciado” como asegura el mismo funcionario. Como no creo que los jefes militares venezolanos sean tontos del todo, me asalta la duda si en realidad se está buscando combatir a las células narcoterroristas que manejan cientos de narcopistas para vuelos clandestinos en el Apure, o si se está cuajando algo más grande y perverso.

¿Palabras necias?

Lo que está en desarrollo en la Victoria, es grave y es la alerta temprana de males mayores para los dos países. Los bombardeos justo en la línea fronteriza por cuenta, por primera vez, de aviones chinos tácticos de ataque Hongdu K8W y el despliegue de toda la parafernalia militar convencional contra fuerzas irregulares, ejemplifica el viejo símil de intentar matar un mosco con un bate de béisbol.  El merodeo permanente de militares rusos;  las actividades cotidianas de los narcos chavilenos, narcotalios y duarteños o GRIACOLT (Grupos Irregulares Armados Colombianos Terroristas), como los llama el Almirante Ceballos;  el flujo imparable de narcotráfico, minería ilegal y otras actividades ilícitas del Crimen Organizado Transnacional y el pobre desempeño operativo de las FANB , están disponiendo sobre el terreno todos los elementos para cualquier inesperado equívoco que puede disparar alguna reacción emocional derivada del extremo apasionamiento político, patente en las declaraciones de los jefes uniformados venezolanos.

El Gobernador del Apure, Coronel Carrizales y el Comandante de la Zona estratégica de los llanos, General Guevara, difunden proclamas calenturientas y amenazantes. Se pronuncian al unísono sobre defensa de la soberanía frente a “fuerzas invasoras desde Colombia”; llaman a la expulsión de “nuestro suelo sagrado” de esos supuestos invasores; hablan de una “actitud invasora y arrogante” desde Colombia; señalan a lanchas colombianas en el rio Arauca, de estar “provocando y hostigando”; de grupos armados y equipados por Iván Duque; de una campaña propagandística desde el Arauca colombiano para enfrentar a la comunidad de La Victoria contra las FANB, entre otras imprecisiones. Desde Caracas, como es usual, la vocinglería no es menor. El General Padrino tuitea quejoso que: “Esta vez, con el apoyo logístico del vecino país, emplean minas contra personas, que también han impactado a vehículos blindados de las FANB” y Maduro amenaza al gobierno de Colombia con una “reacción contundente”. Bien que las declaraciones de Miraflores y de los Jefes militares en la frontera, sean un libreto “calculado” para las actuales circunstancias o que sean reacciones al estilo castro-chavista, el entorno puede reventarse, salirse de las manos y tomar rumbos inesperados, mucho más en un país con tan grave situación económica y moral como Venezuela. Un incidente fronterizo se puede dar en cualquier momento y de ahí en adelante, podríamos estar en manos del destino. Si no se actúa con prudencia y sensatez, cualidades de un verdadero Comandante Militar, el asunto de La Victoria podría ser un doloroso fracaso binacional y hacerse realidad la perspectiva de algunos analistas que pronostican una frontera siria en Latinoamérica.

viernes, 17 de enero de 2020

Manzanas podridas

José Leonardo Rincón,S.J.*

De pequeño, a los adultos les oía decir que las buenas manzanas las dañaban las podridas. Aludían, por supuesto, a la convivencia humana y buscaban prevenirlo a uno respecto de las malas amistades, es decir, aquellos coetáneos  o personas mayores que uno, con notable ascendiente, pero que pudieran ser de negativo influjo. 

No era cuento. Efectivamente, en el colegio o en el barrio, no faltaban los “amiguitos” que eran auténticas “caspas”, esto es, perezosos, vagos, que se habían volado de la casa por desobedientes con sus padres, tramposos en los exámenes, viciosos que invitaban a sus fumatas, ladronzuelos de dineros en sus casas o de pequeñas cosas en la tienda del barrio, inductores sexuales que a su corta edad no solo tenían acceso a revistas pornográficas sino que también ya visitaban prostibulos... Estos jóvenes personajes, carentes de hogar y de afecto, rebeldes con toda clase de autoridad, eran insoportables e inmanejables y así, sin lugar a equívocos, se fueron convirtiendo en malandros y delincuentes. Creo que muchos, si no lo hemos vivido de cerca, ciertamente lo sabemos de otros.  Recuerdo en una comuna de Medellin, donde trabajé siendo novicio, el caso de una familia donde los muchachos ya delinquían de pequeños, luego formaron su “banda” que años después ganó reconocimiento en el mundo del crimen.

Quizás haya historias menos dramáticas que no necesariamente ocurren en sectores populares o de clase media. Como dice el comercial: pasa en las películas, pasa en la vida real, pasa en las mejores familias. En todas partes hay “hijos calaveras”, “ovejas negras”, “manzanas podridas”. Si por allá faltaba afecto y presencia de los padres, por acuyá sobraba en los tales “hijos de papi”, exceso de consentimiento, alcahueteria y falta de exigencia y disciplina.  En ambas situaciones falló la familia y muy probablemente la escuela no pudo compensar sus carencias. De la sociedad, menos podría esperarse.

De manera que cuando ya entrados en años, vemos lo que vemos, no deberíamos sorprendernos. Estamos cosechando de lo que hemos venido sembrando y cultivando. Todos esos fenómenos sociales que nos escandalizan y duelen son producto de una sociedad fallida, de un tejido social deshecho, de una “cultura” del atajo, de la trampa, de la mentira y la mediocridad, donde los “vivos” y avispados son los que mandan la parada, son reconocidos y exaltados y están al frente de esa corrupción generalizada que se ha instalado ya como paisaje en nuestro país.

Con la salida del General Comandante del Ejército, se puso en evidencia una red de malas prácticas, comportamientos que de tiempo atrás, por otras acciones (falsos positivos, chuzadas ilegales, etc.), también venían siendo cuestionados. No es del talante militar obrar así. El honor radica en la férrea rectitud, de modo que mancillarlo es atentar contra un valor esencial de la carrera. Algo similar podría decirse de la Policía donde el Dios y Patria, debería marcar la pauta pero donde no faltan redes corruptas de diverso orden que afectan la institucionalidad. 

Pasa en todas las instituciones y todas las ramas del poder público. Pasa también en las organizaciones privadas que antes se preciaban de impolutas. Pasa en la Iglesia Católica con todos esos escándalos propiciados por sus jerarcas y clero que la han herido gravemente y también en otras iglesias convertidas en lucrativos negocios. Pasa en el mundo del deporte, la cultura y el espectáculo. En todas partes “se cuecen habas”, nadie está exento, muchos tenemos “el rabo de paja”. 

Las manzanas podridas están ahí y amenazan el frutero entero.  Podar, sanear a tiempo, es tarea larga y dispendiosa. Por eso me preocupa tanto que se destruya la familia como célula fundamental del tejido social pues es en la cuna donde se aprenden los principios y valores. Por eso me preocupa que en el mundo de la educación, por encima de la formación humana integral, primen otros intereses, quizás válidos, pero no esenciales. Y para no alargarme más, la pregunta de Perogrullo: “¿Quién le pone el cascabel al gato?”.

jueves, 30 de mayo de 2019

Vigía: ¿un ejército intervenido?


Por John Marulanda*

Coronel John Marulanda
El NYT, AP, L’Humanité y las zurdas norteamericana y francesa, con el craso desconocimiento que sobre Colombia tienen, han desplegado sus baterías contra el Ejército Nacional y sus actuales mandos. Tozudamente desconocen que los colombianos tenemos en nuestros militares a la institución de mayor confianza en el país e insisten en desestimar que las FARC, como estructura armada, fue derrotada militarmente y como organización política, despreciada por la ciudadanía: 60 mil votos en las últimas elecciones. Pero las embestidas contra nuestros soldados vienen del interior también. Algunos medios nacionales, remueven la atroz herida de las ejecuciones extrajudiciales que lastima en lo más íntimo el honor militar, mientras callan o minimizan los desafueros de los hoy parlamentarios que fungen como demócratas en curules feriadas por Santos, ignorando el rechazo, la repugnancia que generan en la mayoría de los colombianos y el odio de sus excompinches por su traición a la revolución fariana.

En el colmo de la arrogancia, el señor Vivanco y otros, de manera indebida tratan de decirle al general Martínez, a quien despedir y a quien nombrar. Él es el comandante del Ejército, responsable de tomar las decisiones que considere oportunas y adecuadas. Y claro que debe purgar la institución de Efialtes, faltaba más.

Ahora aparecen ciudadanos con nuevas denuncias de ejecuciones extrajudiciales. No importa que no sean ciertas. El objetivo es obtener dinero del Estado y paralizar la ofensiva militar que busca impedir que el país termine siendo un narco estado.

Todo esto, en un escenario de deterioro de la seguridad pública y de la arremetida de los carteles de las FARC, ELN, el EPL, el Golfo, los caparrapos, mexicanos y una miríada de delincuentes que han entrado a saco en Colombia por el dinero de la cocaína. Urge, de nuevo, una acción seria y decidida por parte de nuestra policía y de nuestros militares.

Ojalá la Comisión Política de Auditoría Técnica (¿) a nuestras FFMM, se asesore de quienes conocen el tema operacional, no desde la academia y los textos, en donde hasta los ignorantes pontifican, sino desde la realidad del combate. Auguro que el doctor Gómez Méndez, pedirá el relevo del general Martínez, para congraciarse con los dioses de la izquierda internacional. Será otro duro golpe para la moral de una institución debilitada por Santos, y que corre el riesgo de convertirse en un ente burocrático, inoperativo y fragmentado, presa fácil de cualquier émulo chavista.