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sábado, 18 de junio de 2022

El camino al infierno está lleno de “bien-pensantes”

María Cristina Isaza
Por María Cristina Isaza

Bien-pensantes: personas que, escondidas tras citas filosóficas, el uso de un lenguaje almibarado con ínfulas de intelectualidad y la promoción de “buenas intenciones” se sienten arropadas por un manto de superioridad moral que les permite imponer a los demás, usando armas como la cancelación, las peores ideas por el simple hecho de que es lo que” se ve bien”, apelando más al sentimentalismo e instinto primario que al razonamiento crítico, los hechos y los datos. Son las personas que bajo la dictadura de lo “políticamente correcto” terminan imponiendo o facilitando la llegada de las doctrinas más dañinas para una sociedad, mientras ellos mismos se sienten como espíritus nobles a los que todo mal resultado se les debería perdonar porque al fin y al cabo querían solucionar una injusticia o fueron asaltados en su buena fe y supuestamente no esperaban el resultado nefasto que ya se sabía se podía obtener al implementar pésimas ideas. Personas que no toman posición en momentos determinantes o que se hacen del lado que les brinda beneficios, aun cuando esto signifique el detrimento de todos los demás. Bajo la excusa de las buenas intenciones se hacen elegir para luego ser ellos y su séquito de áulicos los únicos beneficiados. La arrogancia y la ambición son rasgos comunes bajo la careta del líder “bien-pensante”

Hoy Colombia está en peligro de elegir un modelo nefasto y ante este evidente riesgo no es responsable asumir posturas simbólicas como el voto en blanco o aliarse a la campaña de la tramoya, argumentando que las propuestas adversas han sido discutidas y mitigadas, cuando conocemos que es una campaña que no tiene problema en prometer para luego no cumplir y se conoce la baja calidad personal de quienes participan ella, comenzando por su líder.

Hay dos personajes que bien podrían ayudar a cambiar el rumbo electoral para que Colombia no caiga en un modelo totalitario, pero uno se decanta por el voto facilista, de no tomar partido, votar por el simbolismo y el otro corrió a los brazos de la campaña totalitaria, tal vez para no quedarse por fuera de lo que sabe, será la imposición del Estado fascista donde estará “todo dentro del Estado, nada fuera del estado”.

Al momento y sin avistar cambios de opinión, me atrevo a escribir lo que pienso de estas dos personas, ambos paisas, que hoy están cumpliendo un papel tan siniestro para nuestro país como el que cumplen los aliados del Pacto Histórico.

Alejandro Gaviria: la decisión de sumarse a esa campaña nefasta y no retractarse, a pesar de todo lo revelado, lo deja como el destape de uno de los mayores fraudes intelectuales y maquiavélicos que haya presenciado en mi vida. Me recuerda bastante a lo que hizo su exjefe Juan Manuel Santos. Al parecer, es la forma de actuar convencional en ese círculo, en los que pregonan unos principios y luego no tienen problema en traicionarlos para lograr sus objetivos. Ya en su artículo para el Financial Times, en el que expuso que el país exigía un cambio y que lo mejor podría ser una “explosión controlada”, se develó para muchos el apoyo que daba a la campaña de Petro, mientras posaba de aliado de Fajardo. Razón tuvo Jorge Robledo cuando declaró simplemente “Alejandro Gaviria es una mala persona”

“Fraude intelectual” creo que es lo mínimo que se le puede decir a una persona que conociendo y entendiendo las consecuencias y despropósitos de las propuestas del candidato populista engaña incautos, decide apoyarlo. Yo me pregunto ¿Es su verdadera esencia? O ¿Es tanto su afán de poder?

Alejandro Gaviria aterriza con su refinado léxico y tufillo de intelectual a la campaña en la que:

·         ¡Todo vale! En la que “se corre la línea ética”, en la que no dudaron en atacarlo y tratarlo mal, en la que “fabrican contradicciones” y fake news para desprestigiar al contrario. En la que incumplen cada uno de los 7 puntos del manifiesto que ellos mismos crearon, titulado: “Por una campaña limpia”. Alejandro Gaviria con su permanencia legitima el sicariato digital y moral usado en esta campaña.

·         Se revictimiza y ataca constantemente a una familia víctima del atroz delito del secuestro y desaparición forzada.

·         Se persiguen a los detractores, en la que de ser elegido seguramente borrará la libertad de prensa. Una campaña que no acepta perder (claro que en esto tiene experiencia, como cuando no se aceptó el resultado democrático del NO), que extorsiona con una Primera Línea y un “Estallido Social” (eufemismo para vandalismo, atentados, bloqueos). En la que se instrumentaliza a los jóvenes.

·         Se pretenden vender como el cambio y es apoyada por Benedetti, Roy, Samper, Piedad (la mercader de secuestrados), Cepeda, entre muchas otras rancias figuras de la política. También es apoyada por el partido Comunes, conformado por algunos de los peores terroristas que hemos padecido en el país, que no tienen ningún respeto por la vida y que gracias al gobierno Santos les fue “lavada la cara”. Además, hace solo 6 meses en entrevista con El Colombiano, Gaviria reconocía que Petro era sin lugar a duda un cambio para empeorar. Hoy miente sin sonrojarse al decir que Petro representa el cambio responsable.

·         Están las propuestas más dañinas para la economía de nuestro país, generando déficit fiscal e inflación, como la pretensión de confiscar las pensiones privadas, imponer mayores impuestos a las empresas, acabar de tajo con la exploración petrolera, dejar de vender carbón a Alemania para que lo compre el Estado Colombiano, hacer un tren elevado que costaría la módica suma de 40 veces la reforma tributaria por la que incendiaron el país hace un año, etcétera.

·         Se usan eufemismos: Alejandro Gaviria apoya un programa de gobierno en el que aparece repetidamente la palabra democratizar: Democratizar el espacio, la tierra fértil, el espacio urbano, el espacio virtual, el saber, etcétera. Pero muchos están tranquilos por la voluntad de no expropiación que firmó el candidato en notaría, en un acto circense.

·         Se busca pactar con los peores delincuentes ofreciéndoles no extradición a cambio de votos.

·         Tiene apoyo de todo tipo de grupos al margen de la ley: ELN, Clan del Golfo, “Disidencias” FARC, etcétera, que amenazan a las poblaciones de zonas vulnerables afectadas por el conflicto para que voten por el candidato del Pacto Histórico. Esta semana fue silenciada la voz del líder indígena Misak, Jesús Antonio Montaño… ninguno de los “bien-pensantes” se ha pronunciado en rechazo. Claro que, en el fortalecimiento de estos grupos ilegales, Alejandro Gaviria tuvo un papel determinante cuando en el año 2015 solicitó que se dejara de fumigar, aplicando “el principio de precaución”, porque un estudio de la OMS indicó que el glifosato es “probablemente cancerígeno”. Gracias a esto, pasamos de menos de 60 mil hectáreas sembradas de Coca en 2010 a casi 300 mil hoy, lo que ha derivado en más violencia, más ajustes de cuentas, mayor empoderamiento de grupos armados ilegales, más microtráfico, incluso en zonas sanas como el suroeste antioqueño… el microtráfico está dañando a la juventud. Gaviria expuso que el debate sobre el glifosato no es académico, sino ético… ¿La ética de la violencia, del dinero sucio, de envenenar las mentes jóvenes?

Sergio Fajardo: el arrogante Irresponsable. Su orgullo no le permite tomar la decisión solidaria por el país, aun conociendo todo lo descrito anteriormente. No es hora de simbolismos, él sabe muy bien que el voto en blanco no es una opción legítima en esta segunda vuelta, pues no tiene efectos jurídicos. Hay que elegir Sí o Sí entre el candidato del Pacto y Hernández, no hay más opciones. Fajardo sabe que la campaña sucia, del desprestigio viene por el candidato del Pacto y aun así no da su respaldo irrestricto a la campaña de Hernández, la única opción para detener al tirano. Llegó a exigir para dar su apoyo, en un momento en el que el país necesita decisiones desprovistas de intereses y cálculos políticos. Se queda en blanco, tibio y simplón. Sólo es decidido cuando puede pavonear su ego, ahora sostenido en menos de 1 millón de votos, que, aunque pocos, son decisivos para el destino de nuestra democracia. El voto en blanco hoy sirve al Pacto, de esta forma Fajardo ayuda a que se instale en la Casa de Nariño la campaña sucia que se dedicó a matonearlo, la campaña peligrosa que lo ha querido envolver en líos jurídicos con Hidroituango.

No tuvo la estatura política para respaldar sin condición la opción viable. A Fajardo le hieren el ego, entonces el hiere nuestra democracia… sino es conmigo, bajo mis condiciones, entonces ¡vámonos al infierno!

Por eso, solo agradecimiento a dos excelentes personas como Fico y Lara, a quienes apoyé y les di mi voto en la primera vuelta: sin titubear respaldaron la campaña de Hernández: ¡hay grandeza en su corazón! También a Enrique Gómez Martínez a quien admiro y con quien comparto muchas de sus ideas y a Jhon Milton Rodríguez, persona que, aunque no conocía me dejó una buena imagen de su ejercicio político: Todos ustedes nos demostraron con el ejemplo lo que es defender la democracia y la libertad, no dudaron en ponerse al lado de Colombia sin esperar a cambio favores particulares o que los atendieran con alfombra roja. ¡Líderes como ustedes son los que necesita el país! ¡Gracias!

martes, 14 de junio de 2022

¿La criminalidad al poder?

Luis Alfonso García Carmona
Por Luis Alfonso García Carmona*

Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos. (Abraham Lincoln)

La publicación de comprometedores videos en los que se destapa, por boca de los principales estrategas y asesores de la campaña “petrista”, la inmoralidad y el maléfico cinismo que emplean para llegar al poder nos ha dejado estupefactos.

No se puede caer más bajo ni actuar de manera más vil y rastrera contra la honra y el prestigio de los demás. La capacidad de Petro y sus cómplices para mentir y saltarse las normas legales y las de la decencia no tiene parangón en la historia política de Colombia.

Como advirtió uno de los asesores de esta banda criminal denominada “Pacto Histórico”, si esto llega al conocimiento público estamos perdidos. ¿Con cuál autoridad moral seguirán atacando a su rival, el ingeniero Rodolfo Hernández? ¿Cómo van a ocultar ante la opinión pública su monstruoso plan de tomarse el poder mediante la combinación de todas las formas de lucha, legales e ilegales, como lo aprendieron en la cartilla marxista-leninista?

No tardó el rey de la mentira, el exguerrillero Petro, en atribuir el descubrimiento de su asquerosa estrategia a una infiltración en su campaña, cuando la verdad es que el origen de este monumental escándalo es el arrepentimiento de uno de sus militantes que se sintió imposibilitado moralmente para persistir en tan ignominiosa conducta.

Ya lo dijo el Evangelio: “Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 15-20)

El aprendizaje del candidato de esta cuadrilla delincuencial estuvo signado desde muy joven por el crimen: secuestros, violaciones, asesinatos, magnicidios como el del Palacio de Justicia, actos terroristas. Entendió que para eludir la acción de la Justicia todo vale: Inclusive robarse el expediente del proceso donde fue condenado para poder aspirar al Senado, a la alcaldía de Bogotá y ahora a la Presidencia en contra de un claro mandato legal que impide elegir a quien haya sido condenado. Recordemos que el propósito de la quema del Palacio de Justicia no era otro que el de desaparecer los expedientes que conducirían a la extradición de Pablo Escobar y otros capos de la mafia.

Me resisto a pensar que todavía existan en Colombia millones de compatriotas que crean en el absurdo sartal de mentiras que ha empleado este falso profeta con piel de oveja para conquistar su voto. ¿Será que puede más el odio de clases o el castigo a quienes se han atrevido a desafiar a la guerrilla y a quienes lograron reducir el área sembrada de cocaína?

La abominable estrategia del comunismo, descubierta en los videos que circulan por todos los medios, nos indica a las claras que el objetivo no es otro que llegar al poder y convertir a nuestra querida patria en otro “paraíso bolivariano” como Venezuela, Cuba o Nicaragua. Para alcanzarlo están dispuestos a pasar por encima de todo y de todos. ¿Vamos a permitirlo los colombianos?

Cualquiera que sea el motivo que algunos tengan para abstenerse de votar o para votar en blanco a sabiendas de que dicho voto no tiene ningún efecto legal, me permito señalar que por encima de cualquier razón está la supervivencia de Colombia y el bienestar de los colombianos y de sus hijos. Todas las demás razones deben ceder ante el fin supremo de salvar a Colombia.

Dejemos de creer en los falsos profetas. Basta con mirar su oscuro pasado, sus despreciables aliados y su ignominiosa forma de hacer política.

En este momento en que el país sólo pide tu voto para no convertirse en un estado-prisión bajo el látigo comunista, como el que padecen hace 60 años nuestros hermanos cubanos, no te quedes en casa sin votar. Te convertirías en cómplice de esta irreparable tragedia que no tiene marcha atrás.

Aunque los secuaces del exguerrillero impulsen el voto en blanco, ya sabemos que ellos masivamente votarán por su candidato y lo que pretenden es restar votos a su contrincante. No caigamos en esa infantil treta. Votemos en contra de Petro y su banda de malhechores. El ingeniero Hernández es un hombre probo, bien intencionado, no contaminado por la vieja política y está acompañado de Marelen Castillo, una mujer de origen humilde, pero con una excelente preparación y una vida dedicada a la cátedra universitaria.

La decisión es muy fácil: Votemos masivamente por Colombia y el futuro de nuestros hijos; no entreguemos el país a quienes pretenden destruirlo. 

jueves, 8 de abril de 2021

Vigía: la combinación de todas las formas de fracaso

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La civilidad trata de normas, leyes y reglamentos aceptados por todos los involucrados, para que haya certeza de juego limpio, de garantía a minorías y en consecuencia de legitimidad en la lucha por y para el ejercicio del poder.

En un Foro de la Comisión de la Verdad, creada por el acuerdo habanero FARC-Santos, se nos pidió hablar de la combinación de todas las formas de lucha, vulgo: del ´todo vale´. Claro que el ´todo vale´ no lo inventaron los marxistas-leninistas. La inminencia real de derrota o fracaso obliga a buscar recursos extremos de defensa o supervivencia; también el ansia de poder y el ejercicio de este, con frecuencia han roto los diques normativos y legales de la civilidad mencionada.

Los comunistas desde hace 100 años han sido siempre minoría. Aun así, han aprendido a llegar al poder con muchas argucias politiqueras, trampas organizacionales y claro, combinando todas las formas posibles de lucha, que incluyen las más abyectas como el secuestro, la extorsión y el asesinato. Una vez en el poder, siguen ejerciendo, y de qué forma, su vicio del “todo vale”. El terrorismo revolucionario y el terrorismo de Estado, forman parte del arsenal comunista. Y ahí están las minas antipersonales del Apure y los carros bomba del Cauca en Colombia, que diseminan un mensaje de incertidumbre y desánimo entre soldados y civiles.

Del lado del Estado, hay que recordar que desde 2005 las FANB adoptaron la doctrina de la asimetría y la periferia, estilada por Jorge Verstrynge y en donde Venezuela, “lo infinitamente inferior”, enfrenta militarmente un enemigo como Estados Unidos, “lo infinitamente superior”. Esa estrategia, adoptada en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, contempla, por supuesto, la utilización de todas los medios disponibles, morales o inmorales, incluyendo los movimientos migratorios, para confrontar la amenaza imperialista yanqui.

En esta guerra de cuarta generación, las FNB resultaron enfrentando no a los US sino a “entidades transfronterizas y difusas”, organizaciones irregulares armadas que están aplicando técnicas de guerra de guerrillas. Ahora, equívocamente Miraflores pide apoyo internacional para desminado y para “parar la violencia colombiana contra Venezuela”, violencia de las narcofarc, invitadas a Venezuela por el propio gobierno chavista y reconocidas como “retaguardia estratégica de la revolución”. Lo de la frontera es otro fracaso de un Ejército bicentenario, ahora socialista, enhebrado en el cuento utilitario de la combinación de las formas de lucha y que, equipado con misiles y tanques rusos, pide auxilio ante una célula narcocomunista irregular.

Según Fundaredes, en la casa de la cultura de la población de Santa Cruz de Aragua, se han desarrollado reuniones entre representantes de alias Timochenco, jefe del Partido de los Comunes en Colombia, hasta hace poco el Partido de las FARC, alias Santrich, representante de la Narcotalia en Venezuela y autoridades del Ministerio de la Defensa de Venezuela.

Si la Narcotalia sigue las directivas de alias Tirofijo; si los estatutos del partido del común, adhieren también a los principios del mismo alias Tirofijo; si la doctrina militar venezolana incorpora esos mismos principios dentro de su concepto de guerra estratégica, estamos frente al desarrollo de un “todo vale” generalizado en la región que, como hemos visto repetidamente en el pasado, siempre termina en un fiasco, en sangre: ahora los venezolanos huyen en botes y mueren ahogados o se refugian en las ciudades al otro lado de la frontera.

El de abril de 1948, cuando aplicaron la misma metodología que hoy se quiere aplicar, el asesinado de Gaitán y El Bogotazo, originaron La Violencia en Colombia, que en una década dejó entre 100 mil y 300 mil muertos, según el color de la tinta que use quien escriba el relato.

Gobierno socialista, doctrina asimétrica, narcocélulas irregulares, migraciones, campos minados, combinación de todas las formas de fracaso, es el título de esta desastrosa experiencia.