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viernes, 10 de mayo de 2024

Sin salud no somos nada

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y la salud es un precioso tesoro que hay que cuidar. Este año, para mí, inédito. Sufría de gripe y resfriados por allá una vez al año. Ahora, la amenaza es permanente, tanto que a estas alturas he padecido dos fuertes gripas y ahora una virosis de gastroenteritis.

No sé de los efectos secundarios de la pandemia, pero sí creo que nos volvimos más frágiles en todo, no solo física sino psicológicamente. Los educadores pudieron observar efectos devastadores en sus estudiantes. El cambio climático ha pasado ya su factura: con calores nunca vistos y con lluvias torrenciales que han desembocado en tragedias.

Esos malestares estomacales que han afectado y están afectando a miles de personas provienen de aguas contaminadas. Los embalses casi secos que alimentan redes de acueducto con intermitencia. El agua sale amarilla, terrosa. Hay gente que la toma directamente de la llave o no la hierve para consumirla.

Las medidas preventivas de la pandemia se han dejado de lado. El tapabocas ayudaría mucho. Lavarse las manos, más. Como ya no estamos en emergencia, dejamos así, no pasa nada.

Las vacunas ayudaron en su momento, pero quién puede asegurar que no tienen efectos colaterales. De hecho, acaba de salir de circulación la vacuna Astra Zeneca porque hubo pacientes recurrentes con cuadros de trombosis. Recuerdo que por aquellos días muchos se negaron a vacunarse pues montaban películas un tanto exageradas, ¿Tenían razón?

Y para colmos, un sistema de salud en crisis. EPS intervenidas, otras en cierre. Ya hemos hecho nuestras consideraciones al respecto.

Bueno… ya no doy más. La fiebre me tiene zurumbático y la deshidratación ha sido muy fuerte. Quería contarles como estoy y que espero estar mejor en ocho días. Buen fin semana y un saludo especial a nuestras madres queridas en su día.

miércoles, 10 de abril de 2024

¡A mayor desvergüenza, mayor poder!

Por José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Aunque la motivación perversa de los actos siempre se oculta cuidadosamente, hay momentos en los que trasluce. Reprimir por largos años la expresión de los peores sentimientos profundos constituye un esfuerzo agobiador. Mantener la cara risueña mientras el magín concibe incontables infamias representa un empeño tremendo que se traduce en inevitable desequilibrio, incapacidad de reposar, logorrea incontrolable, mitomanía incesante, ánimo pendenciero y compulsión locomotiva, entre muchos otros síntomas de insufrible estrés, cuando se vive desasido de la realidad, entre la alucinación y la fantasía.

Esa descomposición moral, que impulsa a los gobernantes que la padecen desde la depravación personal hasta los mayores desafueros públicos, se desahoga con el permanente castigo a los inocentes ciudadanos, con despotismo y demagogia permanentes.

Mientras mayor sea el número de sus víctimas, mas grande será la satisfacción del ego...

Desde hace diez meses circula un asqueante video que revela completamente la psique de Petro. Con la mayor frialdad, en voz baja y con lenta gesticulación, ese risueño personaje, apelando al símil de la caída en cascada de las fichas de dominó (“Shu-shu-shu”), se regocija anticipadamente por la quiebra que va a inducir, una a una, de las empresas prestadoras de salud.

En un país donde el gobierno estimula el descomunal lucro criminal del narcotráfico, de la extorsión y la subversión, se estigmatiza el lícito ánimo de lucro dentro del ejercicio de la libertad económica; y por un prejuicio ideológico se produce eficazmente la quiebra del sector salud, para convertirlo en un instrumento de control social esclavizante y en generador de un monumental incremento de poder del Estado sobre la economía.

La correcta atención de los pacientes, la salud de los enfermos y la muerte de los mal atendidos nada importan ante el gozo caprichoso, megalómano y vengativo del déspota, cuyo poder se ha incrementado enormemente en la última quincena, con la entrega de la Fiscalía por cortesía de una Corte-sana-- y por el golpe de Estado ejecutado de manera impune para apoderarse del sector salud.

El vociferante Petro se ha superado, pues, en materia de escándalo. Se ha quitado completamente la careta y ya con absoluta desvergüenza celebra su siguiente autogolpe de Estado a través de una constituyente de corte soviético, de consuno con todos los grupos cómplices del tal “proceso de paz total”, para la entrega del país a la revolución.

Por desgracia, mientras el gobierno, cada vez más poderoso, avanza hacia sus fines por la más torcida senda, más gente piensa bobaliconamente que, si Petro no se cae por la acumulación de errores, escándalos, peculados y prevaricatos, o por el próximo e inevitable desastre económico, llegará el momento en el que ya no le sea posible seguir eludiendo el juicio político por violación de los topes electorales.

¡Vana ilusión! Petro nunca se detiene, rectifica, analiza, estudia, deja de violar la ley, ni suspende el proceso de milicianización, con el que ya domina cerca de 400 municipios del país. Y ahora, como si esto fuera poco, a la ruina de Ecopetrol se sumará la confiscación del Fondo Nacional del Café, como para destruir las dos industrias principales del país y avanzar en el proceso de depauperación del pueblo, factor inherente a toda revolución comunista.

Quien se atreve ahora a confesar que las reformas se harán “de golpe” es el mismo que anuncia la abolición de la Carta que juró cumplir. Él bien sabe para dónde va, porque aquí, los establecimientos político y jurídico toleran diariamente los delitos detrás de la gestión oficial.

¡En fin, a mayor desvergüenza, mayor poder!

¡Bienvenidos, colombianos, a la revolución!

                                                                       ***

Sin la unión monolítica y total de las fuerzas legítimas para recuperar el Estado, Colombia caerá en el abismo. 

martes, 27 de junio de 2023

De cara al porvenir: salud, dinero y amor

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Una de las tantas aproximaciones a la definición del concepto de felicidad se asocia al estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

Dice el estribillo de alguna canción española que la felicidad está asociada a la obtención de tres condiciones: la salud, el dinero y el amor.

Para Menandro, “La salud y la inteligencia son las bendiciones de esta vida” y para Sófocles “El saber es la parte más considerable de la felicidad”.

Black dirá que “Sin el trabajo es imposible la felicidad”, Saavedra Fajardo sostendrá que “La felicidad nace, como la rosa, de las espinas y trabajos”, Astron dirá que “Los que carecen de felicidad buscan las fiestas” y Platón sentenciará que “No puede ser nadie feliz sin que sea sabio y bueno”.

Para algunos otros, la felicidad podría estar asociada a la satisfacción impúdica de sus pasiones, asociadas a algunos de los llamados pecados capitales como la lujuria, la gula y la pereza, que devienen en vicios.

Así mismo, el desarrollo pleno de los sentidos alrededor de la belleza, la estética, el arte, en cualquiera de sus expresiones, podría generar situaciones de felicidad.

Podríamos seguir buscando aproximaciones y con seguridad serían múltiples, de pronto tantas como humanos estemos en el planeta.

Sin embargo, en nuestro interior, consciente o inconscientemente, es posible que guardemos deseos, anhelos, antojos o propósitos que quisiéramos cumplir o que serían aquellas cosas que le pediríamos a Aladino en caso de presentarse la ocasión.

En mi caso, ante Aladino, Merlín o un buen taumaturgo, tengo claro que le pediría salud, pues como dicen las mamás, “Sin salud no hay nada”. Le pediría ser políglota, pues como sostenía Francisco de Quevedo, “Por tantos hombres vales, según las lenguas que hablares”. Y, por último, mi gran antojo sería poder viajar en el tiempo, obviamente solo como observador.

El concepto de felicidad ha venido escalando visibilidad e importancia en todos los ámbitos. Como derecho humano en la ONU, Bután o Brasil, como estrategia gerencial desde lo académico –cátedra en Harvard–, como reivindicación al tiempo libre y al ocio –al estilo romano imperial–.

Desde la filosofía, grandes interrogantes se siguen planteando entre otros, la justificación de la existencia o la reflexión acerca de qué es la vida.

¿Vivimos para qué? ¿Qué justifica la existencia?

El buen vivir, el vivir bien, es un propósito superior desde lo individual y desde lo colectivo. Este hecho debe ser concientizado y debe ser un vector directriz que encauce nuestra existencia.

Debemos dejar de mirar la felicidad como algo utópico, algo que solo se habrá de alcanzar al final de la existencia. El día a día, cada nuevo amanecer trae su propio afán y sus propias circunstancias, algo con lo cual el individuo deberá interactuar de manera casi que espontánea.

¡Salud!

lunes, 3 de abril de 2023

Editorial: Nada sale bien.


Sobre los hechos más destacados de la semana, en esta oportunidad, en su editorial para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. nos habla del estado de la reforma de salud, sobre los conflictos del presidente de Colombia con los gobiernos del Salvador y Perú, del colapso de las aerolíneas de bajo costo en el país, de la decisión de suspender la firmas de contratos y la exploración de nuevos pozos petroleros y por último, un llamado de atención al presidente Gustavo Petro y el ministro Iván Velásquez en el actuar de los grupos armados al margen de la ley. No dejes de verlo. 

lunes, 27 de marzo de 2023

Editorial - Reformas

En su editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. nos habla de las diferentes reformas que se adelantan en el actual gobierno, el retiro de la reforma política, las dificultades de la reforma de la salud y su posible retiro en los próximos días, el estudio de la reforma pensional y los elementos de la reforma laboral que perjudican el desarrollo empresarial y el incremento de la informalidad. No dejes de verlo.


domingo, 17 de julio de 2022

Aspectos vitales para todo gobernante que quiera tener éxito

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

1. Disciplina y orden

¿Qué entendemos por disciplina?

¿Qué entendemos por orden?

¿Por qué son necesarias para gobernar una ciudad o un país?

2. Generador de confianza

* Base fundamental para crear lazos estables y perdurables.

* Es la seguridad que tiene el ciudadano que su vida, patrimonio y futuro están en buenas manos.

3. Lealtad

Que entre el gobernante y el ciudadano se creen vínculos basados en la verdad, asertividad, dignidad, y respeto por el otro.

4. Planeación

* Trabajar desde el inicio con elementos claros de administración y planeación por objetivos, en cada una de las áreas y uno general que incluya todos.

* Evaluarlos en forma periódica, por lo menos tres veces al año y corregir inmediatamente el rumbo, sin dudar.

5. Presencia cotidiana con los ciudadanos

Implica comunicación visual permanente y constante con la ciudad, hacer presencia en las obras, en los problemas y en la búsqueda constante de soluciones.

6. No es imprescindible

Ello conlleva el respeto por los demás. Es un simple ejecutor de programas aprobados todos en beneficio de la comunidad y si fallece o se retira, la ciudad debe tener claras las condiciones de perdurabilidad en el tiempo de las acciones pendientes y continuar el rumbo, como si nada pasara. No depende una ciudad o un país de un hombre, depende del equipo de trabajo que acompaña con diligencia y cuidado los compromisos sociales adquiridos, para ello la transferencia del conocimiento documentada es importante, así siempre habrá una guía y norte que seguir.

7. Resiliencia

Es la capacidad de superar la adversidad que en el diario vivir de una ciudad, región o país siempre sucede; acontecimientos no previstos que llevan a que el gobernante se multiplique, se crezca y supere esa dificultad convirtiéndola en algo positivo para la comunidad.

8. No improvisación

Cuando el gobernante improvisa, el resultado es negativo y afecta a muchas personas, por ende, se debe tener claro el plan de gobierno, con parámetros medibles y tiempos de resultados, así ocurrirá que pareciese que todo fue fácil, además es la forma en que se reconoce la habilidad administrativa, técnica, financiera y social de un gobernante. La improvisación es fuente de fracasos. Nada se deja al azar, sin preparación, evaluación, corrección y desarrollo.  Y si así lo pensare la gente, no importa, el éxito es así.

9. Prioridades sociales

Es claro que todo gobernante debe tener fijado en su mente cuáles son las grandes necesidades de los ciudadanos y de la ciudad. Enuncio, las que considero son en la actualidad:

* Empleo: el mayor problema social, afecta al ser humano individualmente por cuanto el que no tiene trabajo se siente aislado, sin ingreso, frustrado por cuanto se preparó y cree que con los estudios que tiene técnicos, tecnológicos, profesionales o de formación en artes u oficios, puede lograr una mejor condición económica para él y aportar a la familia.

Aquí la búsqueda de alternativas no solo depende del Gobierno nacional de turno, o de las grandes empresas que se asienten en la ciudad, porque hay mucho por hacer para formalizar el trabajo y generar ingresos. Por ejemplo, tenemos todo lo relacionado con el medio ambiente y su protección, por ello todo lo que tiene que ver con las riberas de los ríos, quebradas, caños, cuidado de los parques, puede generar trabajo diario formal y de calidad a los bachilleres y mujeres cabeza de familia.

Capacitar en saberes que tengan pertinencia en la ciudad o región, no llenarnos de personas con lo mismo y que no tenga mucha aplicación en la región en la que se realiza. Por ello, sin duda, existe el SENA y debo reconocer que está haciendo una gran labor en formación.

Universidades, instituciones técnicas y tecnológicas, deben modificar sus pénsum de tal manera que sean más prácticos para que los estudiantes adquieran herramientas para incorporarse fácil al trabajo.

El trabajo de aquel que emprende proyectos es muy importante, pero, debe ser apoyado financieramente porque las ideas son muy buenas, las posibilidades muchas, pero los tiempos de desarrollo y ejecución son demorados y sin capital fácilmente se aborta el proyecto. Por ello debemos motivar a los emprendedores, pero con la verdad, hacer empresa no es tarea fácil, requiere además de trabajo, cumplimiento de muchas obligaciones con el Estado, los trabajadores y proveedores, y sin adecuado financiamiento se complica la vida de muchos otros sectores de la economía.

10. Servicios públicos

Los servicios públicos básicos de acueducto, alcantarillado, luz, recolección de basuras, oportunos y constantes, son en Antioquia, bien atendidos en la mayoría de los municipios y capital, pero en el resto del país existen graves fallas o hay inexistencia de estos lo cual hace difícil la vida de sus habitantes. Un gobernante debe gestionar, construir y administrar esos servicios básicos que no son gratuitos.

Si se quiere avanzar en desarrollo de las ciudades se debe sanear estos aspectos, no prometer para no cumplir, ejecutar sin corrupción.

11. Seguridad

Sin seguridad no habrá tranquilidad. Si el ciudadano se siente seguro, es decir que ve la presencia protectora del Estado a través de sus diferentes órganos de control y policivos, tendrá mejor ánimo, el miedo desaparece y ello genera oportunidades de trabajo.

No he podido entender nunca porque se premia al delincuente, se le envía a una cárcel y allí vive alimentado, con salud, visitas conyugales, teléfonos, parrandas, en fin, es un ideal para muchos estar allí y por eso delinquen tranquilos, allá estarán protegidos y si no los mismos jueces los sueltan al día siguiente de un ataque a los ciudadanos por hacinamiento o considerar que no es peligroso para la convivencia. Por ende, como dije al inicio, sin disciplina y orden no tendremos un mejor país.

12. Salud

Hoy más que nunca está en boca del ciudadano los cambios que se presentaran por el nuevo mandatario en lo referente a la salud. Habrá que analizar en detenimiento su propuesta, pero un país sin salud es colapso seguro. Hoy tenemos y gozamos de una cobertura del 96.5 %, de manera que el cambio debe encaminarse a llegar al 100% de cobertura y a evitar la corrupción.

13. Recreación

Es vital para motivar a la juventud a tener calidad de vida, a formarse mental y físicamente, y a los adultos para a que tengan forma de caminar, hacer ejercicio más intenso de acuerdo con su propia capacidad. Pero se debe encontrar el modo en que todos los ciudadanos participen, gocen y disfruten de la recreación si es física.

Pero, la música, el arte, la cultura, el cine, debe ser para todos con seguridad y disfrute. Los artistas deben promover invitados por el municipio y los empresarios a mostrar el talento, la alegría y la expresión musical de las diversas regiones colombianas… nuestros artistas, en general, suenan hoy en todo el mundo.

Por último, digo que existen otros temas de igual importancia para los gobernantes que deben ser tratados, estudiados con seriedad y asertividad como movilidad, infraestructura, tecnología, alimentación y sus centros de acopio en la ciudad, a los cuales me referiré en próxima oportunidad.

También hablaremos de la política y los políticos, que son parte vital en este entramado de la buena gobernabilidad, que será exitosa sin corrupción y con personas que ejerzan el cargo como aporte a la sociedad y en beneficio exclusiva de ella.

viernes, 15 de julio de 2022

Vientos de recesión

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

No estamos en Egipto, pero pareciera que sus diez plagas han llegado a nosotros en nueva presentación:  

* La violencia bipartidista de los 50 que desangró nuestros pueblos y campos;

* la pobreza creciente en la mayoría de nuestra población que ha generado una brecha social infranqueable;

* un deteriorado sistema judicial golpeado por la ineficiencia y la impunidad;

* la salud que no llega a todos y que hay que demandarla judicialmente para que preste sus servicios;

* el muy bajo nivel académico de la educación básica y media tanto pública como privada y un acceso limitado a la educación superior;

* desempleo en tasa de dos dígitos o salarios bajos y no siempre cumpliendo con todas las obligaciones legales laborales;

* narcotráfico floreciente que permeó todas las instituciones lavando con su dinero fácil y doblegando con el poder de sus fuerzas a buena parte de la sociedad;

* corrupción generalizada en todos los ámbitos: hay que sacar tajada en todos los negocios y obtener el porcentaje ineludible del CVY (cómo voy yo);

* grupos guerrilleros diversos que inicialmente buscaron el cambio social y luego se convirtieron en lucrativos negocios con vacunas, extorsiones y secuestros para terminar como traficantes de droga;

* grupos paramilitares y de autodefensa que ante el vacío de autoridad del Estado buscaron defender a la inerme población civil y resultaron siendo delincuentes de baja estopa, asesinos masacradores, terror de las zonas por ellos influenciadas con la anuncia de las autoridades que los consideraron sus mejores socios.

* Politiquería descarada que se mimetiza acorde con el que tiene el poder de turno y vende sus principios a cambio de prebendas económicas, importándole un bledo la causa por la cual existen.

Y ahora, como si todo lo anterior no fuese suficiente: recesión económica. Es verdad, aún no declarada oficialmente y ojalá no llegásemos a ella, pero que muestra signos preocupantes agudizados por una pandemia cuyos efectos se prolongan en el tiempo. Materias primas escasas, escasez de contenedores para transportar productos; la nefasta guerra que Rusia le declaró a Ucrania, indudablemente con pretensiones económicas; devaluación de las monedas nacionales frente a un dólar que se dispara de manera inédita; niveles de inflación de más de 9 puntos en Estados Unidos que repercuten en todas las latitudes: por lo pronto aquí en Colombia es aterrador el efecto en la canasta familiar con incrementos del 50 %, 70 %, 100 % y que directamente golpea a los más pobres de nuestro país; tasas de interés altas que no lograron frenarla; rendimientos financieros negativos; incertidumbre generalizada aún dentro los expertos ante realidades impredecibles.

Grandes retos deberemos afrontar en los próximos días y meses, ojalá no años. Nos tocará mirar más allá de nuestras propias narices; nos tocará pensar en grande y sin egoísmos; nos tocará dejar a un lado las pasiones políticas si queremos salir adelante pensando en el bien común; nos tocará buscar estrategias de choque con medidas inicialmente duras pero cuyo positivo efecto pueda verse luego; nos tocará ser austeros y apretarnos el cinturón a quienes hemos tenido modo para ser solidarios con quienes ahora estarán en situaciones críticas. Vientos de recesión se ciernen sobre todos y hay que estar preparados.

lunes, 21 de marzo de 2022

Los asuntos que preocupan

Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*

Tuve el inmenso privilegio y la enriquecedora oportunidad de haber sido candidato al Senado en los comicios del pasado 13 de marzo. Quizás las líneas que siguen, al mismo tiempo que dejan entrever una reflexión personal alrededor de mis acciones y omisiones, también me sirven de catarsis ante el desfavorable resultado que obtuve. Mi participación en la campaña y en la contienda, me permitieron cambiar mi perspectiva.  Trato de hilvanar estas palabras más desde la no autorizada sugerencia que desde la crítica.

Ahora que estamos cerca de las elecciones del próximo presidente de Colombia, mi percepción es de una casi total asincronía o desconexión entre los asuntos que de verdad preocupan diariamente a la gente y lo que los candidatos a la Presidencia creen que necesita el país. Esa asincronía o desconexión es una de las causas, no la única, de la apatía y el rechazo generalizados por la política.

De acuerdo con las últimas encuestas o sondeos de opinión, lo que he escuchado en las calles y caminos, y mi percepción de la realidad, los principales asuntos del país que preocupan a los colombianos son:

* Su situación económica (prioritariamente comida, vestido, vivienda)

* La corrupción

* La inseguridad

* El desempleo y su pensión

* Su salud

* Su educación y la de sus hijos

* El medio ambiente

* Su transporte

* Los impuestos que tiene que pagar

* La justicia

Los candidatos debieran estar ocupándose prioritariamente de todos estos asuntos.

Al examinar sus campañas, sus propuestas, sus intervenciones, sus alocuciones, sus debates, pareciera concluirse que hubiera dos países distintos, uno el país real, el de la gente, y otro el país político, el de los candidatos.

Si bien el líder debe anticiparse, marcar el rumbo, el camino, lo cierto es que la autoridad se consigue es a partir del conocimiento de las necesidades de sus seguidores y de las soluciones que implemente. Todos buscan poder, pocos ganan autoridad.

Cada una de estas preocupaciones bien merece y requiere un análisis profundo.

Necesitamos propuestas concretas, claras, sencillas y por sobre todo realizables, para abordar todas estas preocupaciones reales, permanentes y angustiantes de nuestra gente.

En el mejor de los casos, las iniciativas de los candidatos apuntan es hacia la construcción del modelo de Estado y gobierno que ellos y/o sus asesores estiman que es el mejor para el país. No necesariamente van dirigidas a subsanar las múltiples falencias que aquejan a nuestra población. Y, lo que es peor, muchas veces llevan oculto o soterrado un interés particular del candidato.

Además de esta muy desafortunada asincronía o desconexión, considero que los candidatos tienen serios problemas con el lenguaje que utilizan. Su discurso está dirigido a una élite profesional, académica, social. No logran llegarle a la gente, ni hacerse entender.

A veces creen que ganan más adeptos mientras más hablen y sus alocuciones se tornan en unas peroratas o retahílas interminables, que ni se comprenden, ni se asimilan. Muchos sufren de vanilocuencia, esa verbosidad inútil e insustancial (hablan mucho y no dicen nada).

Son expertos en contestar evadiendo responder, utilizan sofismas de distracción por doquier. No abordan los temas que les preguntan y se refieren a otros diferentes.

Se extienden en auto alabarse, mejor dicho, todo lo que han hecho ha sido una maravilla, y se desprestigian unos a otros, olvidando que no se es buen candidato porque el otro sea malo.

Para mal de todos, existe el riesgo de que, en ese forcejeo y malabarismo del lenguaje entre los diferentes candidatos, resulte ganador aquel que misteriosamente le llega más a la gente, aunque ni le hayan entendido ni recuerdan lo que dijo, y voten llevados por una falsa ilusión o un pasajero beneficio.

Por favor señores candidatos, vamos a las cosas, no nos embolaten. Los colombianos sin distingos de ninguna clase necesitamos que los dirigentes se ocupen de nuestros problemas y nos planteen verdaderas soluciones.

No nos hagan recordar aquel dicho popular: si así son de novios, ¿cómo serán de esposos?

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viernes, 9 de julio de 2021

Cuando la salud pasa factura

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

A las 12 del día se le veía espléndido, a las 16 estaba internado en el Policlinico Gemelli. El papa Francisco nos da una nueva sorpresa. Su vigor característico a pesar de sus ochenta y tantos, de pronto, a la brava, lo conmina a recluirse en obligado descanso. Nadie en la plaza de San Pedro imaginó al sonriente pontífice que estaría horas más tarde en un quirófano.

Eso nos puede pasar a todos. Uno se levanta vivo y saludable y nunca se le ocurre cómo podrá estar al final del día. Más dramática es la escena cuando la persona goza de excelente salud, no sabe lo que es tomar medicinas, se cree omnipotente y con larga vida por delante y resulta que un accidente, una situación cualquiera, ipso-facto puede cambiar sus planes de vida.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Y te las da para que agaches el moco y con el rabo entre las piernas reconozcas que no eres eterno, que no eres Dios, que también te enfermas y te puedes morir.

San Ignacio, en el “Principio y fundamento”, primera meditación de sus “Ejercicios espirituales”, de entrada, pone en su sitio al ejercitante invitándolo a ordenar su vida, esto es, poniendo los valores en el lugar que les corresponde. Allí se explicita la indiferencia frente a todo, llámese “salud o enfermedad, vida larga o corta”. Como quien dice, puestos los pies sobre la tierra, convéncete de que hay cosas que dependen de tu propio albedrío, pero hay otras muchas que no. ¿Quién podrá garantizarle a uno buena salud o larga vida?

Estar con vida y gozar de buena salud es un tesoro inestimable que se puede escapar de nuestras manos en cualquier momento. Una persona débil y enfermiza, que consume cualquier cantidad de pepas, agradece al Dios de la vida cualquier oasis de buena salud que tenga, en tanto una persona saludable y muy vital, que no sabe lo que es un dolor de cabeza, que no toma ninguna medicina, cuando se ve abocada a una enfermedad u hospitalización, sufre un shock traumático muy grande.

Además, la salud pasa sus cuentas de cobro cuando por gozarla siempre uno no se cuida lo suficiente o se desmide y abusa. Entiéndase, trabajar más horas de la cuenta, trasnochar hasta tarde, comer a deshoras, no dormir lo suficiente, no saber descansar, estresarse con altos volúmenes de trabajo y múltiples responsabilidades. Esas facturas son costosas. Algunas son reversibles y se pueden pagar, pero muchas otras son implacables e impagables. Lo triste es que, en esta sociedad de desechables, las piezas malas se cambian cual repuestos, se echan de menos un rato y después se olvidan.

Estas realidades nos ponen a pensar en serio sobre lo que es es esencial e importante y lo que es relativo y secundario. La vida es única, irrepetible, quizás demasiado corta. Hay que cuidarla entonces y por eso hay que cuidar la salud. Si logras caer en cuenta de esto a tiempo habrás alcanzado uno de los objetivos más importantes. No lo olvides.

viernes, 14 de mayo de 2021

Al meollo del asunto 2, propuestas

Pedro Juan González Carvajal
José Leonardo Rincón, S. J.*

Ahora entendí lo que es la viralidad. Un modesto artículo semanal, sin más pretensión que comunicar a mis amigos lo que pienso, de pronto resulta acogido por una multitud que se identifica con esas ideas. Tamaña responsabilidad en la actual coyuntura, porque se trata de aportar y construir, ofrecer luces y generar esperanza, cuando todo parece perdido, oscuro y sin futuro.

Una crítica constructiva que recibí fue esta: “muy bueno, muy claro, hace pensar, pero no propone nada”. Me sentí retado entonces no solo a criticar, sino también a ofrecer pistas sobre cómo llegar al meollo de la crisis estructural que vivimos, sin buscar chivos expiatorios y más bien siendo proactivos. Estamos sobrediagnosticados y se requiere menos discursos y más gestión. Es el cuarto de hora para el liderazgo auténtico. Me quejaba de la ausencia de liderazgo y no es verdad que no haya. Líderes sí hay, sí existen. El problema es que se quiere ser políticamente correcto y muchos son esclavos de mantener su rating de popularidad, evitando posturas que los comprometan pues corren el riesgo de quemarse. Por eso esta es la hora de los grandes retos para gente noble y con grandeza de espíritu. Líderes que afronten los problemas, llamen las cosas por su nombre y se sienten a dialogar sin agendas ocultas, con trasparencia y con vocación de servir a la patria.

He visto propuestas concretas para ir a ese meollo. Me ha gustado que la gente piense y se exprese propositivamente. Hay puntos donde convergemos todos. Eso es importante porque hay que dejar de lado los intereses egoístas y mezquinos. Me preocupa sí que el tiempo corra y los diálogos no avancen. Protestas sí, bloqueos no. Reitero mi rechazo al saqueo, el vandalismo y la violencia, pues es como escupir hacia arriba. Hay que construir, no destruir.

Me he detenido en el listado de temas que el Comité de Paro y los rectores de las universidades más importantes del país han planteado. Comparto sus propuestas:

* Rescate ético: la vida es sagrada. Honestidad y transparencia como estrategia frontal contra la corrupción en todas sus manifestaciones. Cumplir el mandato popular. Los mejores líderes deben conducir y recuperar las instituciones.

* Estado de derecho: reformar el Congreso en cuanto a composición, tiempos y costos; recuperar la credibilidad en la justicia impoluta y eficiente, que impida la impunidad. No más asesinatos de líderes sociales, derecho a la divergencia y la protesta, fuerza pública no represiva.

* Fortalecimiento de la democracia: equidad de género y respeto a la diversidad. Mayor participación ciudadana: escuchar las voces de los estudiantes y cumplir los compromisos pactados.

* Economía. Presupuesto que invierta en los temas neurálgicos: menos para defensa y más para salud, educación, justicia. Sistema pensional razonable. Reforma tributaria justa, Recorte en el gasto público.

* Acuerdos de paz: implementarlos, cumplirlos, no hacerlos trizas. Avanzar en nuevos diálogos.

* Educación de calidad y para todos, con currículos integrales, gratuita o de bajo costo para estratos 1 al 3. Mantener al menos por una década la inversión sistemática en ella.

* Salud para todos, concebida como derecho, no como negocio.

* Ecología: cuidado de la casa común, del agua que necesitamos, de especies animales en extinción y de evitar acciones destructivas como deforestación, explotación minera indiscriminada y contaminación.

* Tema agrario: restitución de tierras, apoyo agrícola al campesino, precios justos, incentivos que motiven invertir en el campo.

Si el listado de problemas es enorme, otro tanto son las propuestas para darles respuesta. Hay que hacerlo. No valen los paños de agua tibia, ni buscar ganarles a los otros. Hay que ceder y conceder, pero nunca retroceder. Hay que pensar en grande. La historia nos juzgará por haber hecho bien las cosas También en el juicio final nos van a evaluar no tanto por lo que pensamos, sentimos, dijimos, las buenas intenciones que tuvimos. Lo que cuenta fue lo que hicimos. Es nuestra hora.

viernes, 12 de febrero de 2021

Alegrías compartidas

José Leonardo Rincón Contreras

José Leonardo Rincón, S. J.*

Mi finado amigo Julio solía decir que “pena compartida es media pena y alegría compartida es doble alegría”, sabia verdad que he comprobado con ustedes mis lectores y amigos, pues con su dolorosa partida me sentí muy acompañado y eso sirvió para mitigar el natural luto que se experimenta cuando muere un ser querido. Y recientemente con la celebración de mi cumpleaños que, aunque sobria en celebraciones por obvias razones, de todas maneras, fue apoteósica por la masiva presencia a través de mensajes y llamadas.

En las alegrías y en las tristezas, en los buenos y malos momentos, siempre hay que darle gracias a Dios. Como cantaba Mercedes Sosa, cómo no darle gracias a esa vida que nos ha dado tanto, comenzando por la vida misma, es decir, poder estar vivos cuando a nuestro alrededor muchos se nos van, incluso prematuramente. Agradecer, en mi caso, por mi madre anciana y limitada pero que dio lo mejor de su vida para sacarme adelante. Darle gracias por el gratuito don de la amistad que nos hace sentir reconocidos y queridos por otros. Agradecer también por tantos educadores y maestros que a lo largo de la existencia han dejado su impronta. Reconocer el regalo de esta vocación de servicio a través del ministerio presbiteral. Poder contar en general con buena salud. Tener un trabajo que agota, pero apasiona, en fin…

Este próximo domingo tendré, Dios mediante, otras dos alegrías inmensas. Se trata de dos reencuentros con amigos con quienes he compartido por décadas, en dos espacios muy diferentes, pero igualmente saludables, uno para el cuerpo y otro para el espíritu. Me refiero, por un lado, a mis compañeros de juego de baloncesto con quienes cada ocho días, en las mañanas, nos encontramos en San Bartolomé para compartir dos horas intensas de ejercicio físico. Y, por otro, a mi gente, con quienes celebro la fe, durante una hora intensa de ejercicio espiritual en las noches dominicales en el Templo de La Soledad. 

Podrán ustedes imaginar lo oxigenantes que resultan estos espacios, el reencauche periódico que representan y la falta que me han hecho durante este año de pandemia. Hay encuentros en la vida que son irreemplazables y estos dos son especialmente únicos. No me vengan con cuentos de que se puede jugar básquet a través de Zoom u otra de estas herramientas, experimentar la adrenalina de la competencia y sudar copiosamente. O que uno va a un banquete a mirar por televisión como comen los otros, por más tiempo real, satélites y virtualidad que existan. Lindas las comuniones espirituales, pero pretender alimentarse remotamente es un exabrupto.

Bendito Dios que estamos en la recta final de la pandemia, que en el horizonte se otean las vacunas y que “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Así que les comparto mis alegrías para que se alegren conmigo y todos juntos gocemos más intensamente esta vida que el buen Dios nos ha regalado.

domingo, 8 de marzo de 2020

La salud, el empleo y la migración


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
La coyuntura actual nos puso a escoger entre la salud y el empleo, ganó la salud y terminaremos migrando, lo que no sabemos es para dónde.

El grado de contaminación del aire afecta directamente nuestra salud, causando enfermedades respiratorias, se trata del aire que respiramos y sin aire para respirar no es posible la vida.

Yo no sé cuántos empleos se están destruyendo con las medidas extremas requeridas para conservar la vida, protegiendo el aire que respiramos, lo cierto es que todos los negocios del sector formal y del informal también están afectados, y como no producen ni bienes ni servicios, les toca tomar medidas tristes y extremas, despedir personal.

El coronavirus, tiene en estado de semiparálisis las industrias más poderosas del mundo, el sector de la producción de automotores, el sector turístico, el transporte aéreo, en fin, todas las cadenas productivas se suspenden cuando algunos de los suministros, elementos o componentes no pueden llegar a la cadena productiva.

Hoy hay gran preocupación con la producción de medicamentos, si algunos esenciales por falta de un componente, no puede salir al mercado a satisfacer las necesidades de quienes lo requieren para su vida, se puede agravar el tema de salud.

La cantidad de empleos en el mundo que se han destruido por la llegada de este virus, como que son impresionantes; prueba de todo esto la darán los resultados de las empresas formales y no formales y la caída de las bolsas a nivel nacional e internacional.

Escuché que los negocios del hueco están desabastecidos, consecuencia de la semiparálisis que vive China.

Definitivamente, primero está la salud que el empleo; lo que pasa es que, si no hay empleo, tampoco va a haber salud; ¿cómo vamos a satisfacer las necesidades elementales para vivir? ¿Los Estados, estarán en la capacidad económica y logística para alimentar, vestir, atender la salud de sus habitantes? No creo, el efecto será el de más causales de desplazamiento en busca de oportunidades de vida; ya no solo la gente migra por la violencia, por la sequía, por el invierno, ya también va a migrar por los virus, por el aire, por el desabastecimiento, por la falta de empleo.

La vaina es que los emigrantes generan más problemas, más carencias, más virus, más violencia, más contaminación, más gente para los Estados sostener y oír eso es que nadie los quiere en sus territorios.
A lo anterior tocaría agregarle, como si fuera poco, los problemas de corrupción, drogas, alcohol, sexo, degeneramiento, egoísmo, falta de solidaridad y otros males que azotan a nuestras sociedades.

Definitivamente, todos los días se confirman más las frases de que el hombre es un lobo para el hombre y sálvese quien pueda.

Yo creo que todo lo que está sucediendo, obliga a repensar el mundo, vamos demasiado rápido, olvidando que nuestros planes cambian en un segundo.

El calentamiento global, la sociedad de consumo, la globalización, el crecimiento económico, tendrán que regresar a un mundo para la gente, que defina territorios auto sostenibles, autosuficientes, donde las personas se comporten bien, se sientan satisfechas con lo necesario, se cuiden entre sí, cuiden el aire, el agua, los bosques, sean felices con lo que tienen.

Como vamos, vamos mal, no vamos a ser sostenibles, no vamos a ser autosuficientes, no vamos a dejar la corrupción, ni el egoísmo, no vamos a cuidar el medio ambiente, no vamos a dejar de deforestar, los fenómenos naturales, los virus y las pestes nos van a seguir atacando, nuestra salud se va a seguir deteriorando, los empleos se van a seguir destruyendo, por qué seguimos pensando que somos seres superiores, carentes de humildad, de sencillez, carentes de la que debe ser la principal ambición: la satisfacción del interés general sobre el interés particular.

O nos repensamos como personas, como familias, como sociedad, o seguimos trabajando para auto desaparecernos, auto destruirnos.

Es que ni sabemos si el coronavirus fue creado por el hombre o por la naturaleza.

Si lo creó el hombre para enriquecerse, ahí si estamos jodidos.

Lo cierto si es que la polución en Medellín y su área metropolitana la generamos nosotros sus habitantes, imposible que no seamos capaces de aportar, todos, nuestro granito de arena para mejorar el aire que respiramos.

Yo, insisto, practiquemos las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo y oremos para que nos proteja y nos ilumine o atengámonos a las consecuencias.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Vigía: A piedra andamos

Por John Marulanda*

John MarulandaEntre el miedo y la ira se ha movido la cotidianidad del país en las últimas semanas. La normalidad insiste tozudamente en imponerse ante una izquierda fracasada pero obstinada en su enfermiza pasión por el poder, vestida por estos días de juvenil zafarrancho callejero. Luego de la nanitanana, vendrá a comienzos del 2020 un nuevo envión para reavivar la cantinela quejosa de la protesta en donde se mezclan verdades inobjetables como la corrupción; verdades a medias como la de la fracasada educación fecodiana; mentiras descaradas como la de estar bajo un régimen tiránico; generalizaciones y simplezas como las de las pensiones y la salud; inculpaciones insidiosas como la de acusar  al neoliberalismo de todos los males mientras se  callan las miserias del comunismo. 

A lo anterior se agrega la irresponsabilidad y/o el manejo malicioso de las redes sociales y de algunos medios tradicionales, además de la participación de agentes cubanos, venezolanos y rusos detrás del telón. El narcotráfico, factor insoluble, impera en el fondo del escenario manteniendo al crimen organizado internacional como otro actor muy activo en esta fétida brisa dizque bolivariana, que amaina en Colombia. Hablando de narcotráfico, la tal Guardia Indígena, apéndice de las farc formalizado en los acuerdos de la Habana con puesto de mando atrasado en el Cauca, departamento con los mayores cultivos ilegales de coca, amenaza tomarse Bogotá con garrotes y escuadras indígenas del CRIC, mientras se impone taimadamente como la garante de la paz de los marchantes intentando suplantar a nuestra Policía Nacional. Es la fuerza blanda que avanza pasivamente mientras sus coequiperos secuestran, asesinan, extorsionan, asaltan vías, desplazan comunidades y atacan unidades de la FFPP. En el entretanto sus quintacolumnistas y simpatizantes desinforman y atizan la hoguera de la estupidez, del retroceso a la caverna:  la piedra en reemplazo del argumento 

Debilitado hoy el movimiento que se soñó multitudinario y contundente, émulo de convulsiones similares en Ecuador y Chile, sus angustiados cerebros tienen que realizar un acto que renueve la consternación, la confusión, para regresar al miedo y reavivar la ira que terminará por generar caos. Un atentado contra una figura representativa de cualquier sector, podría reiniciar la mecha a punto de apagarse. 

El asunto está en el campo político y el pulso se medirá en las mesas de conversación con vocación negociadora, en donde se buscará ganar con sofismas y chantajes, lo que no se ha podido lograr con capuchas y molotovs.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Llegó el 21


Por Antonio Montoya H.*


Antonio Montoya H.
Día esperado por todos los colombianos para bien o para mal, cae jueves y será trascendental para la democracia, la institucionalidad, la civilidad, la esperanza y el futuro.

Hay mucho que decir, pero solo me referiré a varios puntos que considero deben ser sopesados por la opinión pública:

1. Los recientes elegidos gobernadores, alcaldes, concejales, diputados y miembros de las juntas de acción comunal, deben manifestarse públicamente en cada una de sus regiones para invitar a sus electores a tener un comportamiento adecuado, evitando desmanes, atropellos, quemas y pedreas por donde trascurran las manifestaciones. Ellos tienen liderazgo y lo acaban de demostrar en las urnas. Pues que se sientan el 21, y desde antes, convocando a la civilidad, porque, además, serán ellos mismos los que tendrán que iniciar el proceso de solución de los daños y perjuicios que se generen desde el momento en que se posesionen.

2. Las fuerzas armadas y la policía deberán estar atentos, no provocando a los manifestantes que bajo cualquier pretexto iniciarán su actividad vandálica, argumentando la violencia del estado. Pero sin duda alguna, tenemos un ministro de Defensa, el doctor Carlos Holmes Trujillo, que desde el inicio mostró talante, conocimiento y sobre todo compromiso enérgico con la legalidad; además, enunció diez pilares con los cuales dará cumplimiento al encargo. Se ve desde la cabeza unas fuerzas armadas que recuperan su dignidad y que enfrentarán a los enemigos de la democracia con coraje, voluntad y energía.

3. Los partidos políticos en cabeza de sus dirigentes deben salir a opinar, no deben estar callados, metidos en sus trincheras de la sede del partido. Por medio de su palabra que den una voz de apoyo al gobierno, a su propio partido y a sus propios intereses. No deben actuar mañosamente y sí deben exigir a sus miembros activos que se abstengan de cometer actos delictuosos porque ellos mismos serán los afectados.

4. Las organizaciones sindicales ya están citadas a Palacio en los próximos días, con el fin de analizar temas de productividad, salarios y otros tópicos de importancia como la eventual reforma pensional y una reforma laboral sobre salarios diferenciales. Por esto no vemos necesidad de que los sindicatos convoquen a la marcha y entren en conflicto con el Estado, están en mesa de diálogo, concertación y por ende no es oportuna la salida masiva a las calles. De todas maneras, si lo hacen que sea en forma respetuosa; piensen que si agreden el comercio están atacando su propia fuente de trabajo.

5. Docentes y Fecode, nada que decir, se mantienen en paro, la ilegalidad es su marca, deberían dedicarse a enseñar y a dar ejemplo a la juventud; la sociedad merece el respeto de ellos. Si tienen diferencias sobre temas específicos o sobre incumplimiento a los acuerdos, se deben arreglar y solucionar en la mesa sin levantarse hasta lograr un pacto definitivo que le dé tranquilidad al país por mucho tiempo.

6. Estudiantes, muchos tienen en vilo sus semestres, pendientes de un hilo, lo cual afecta a sus padres, la economía y al desarrollo; deberían estar dedicados a formarse y a capacitarse en diversos saberes para aportar al crecimiento económico. Deben recordar que recientemente les asignaron recursos importantes a la educación y a las universidades públicas.

7. Desempleados, si salen a marchar que sea con respeto, de lo contrario quienes más se verán afectados serán ellos mismos, por cuanto con los daños y perjuicios económicos a las empresas por causa del cese del trabajo, se dificultará su nueva vinculación a prestar un servicio remunerado.

8. Los países que recientemente han tenido y aún tienen problemas de gobernabilidad, que han sufrido los desmanes, cuyas hordas incontrolables movidas por la izquierda, que han sumido a Chile, Bolivia, Ecuador y Venezuela en zonas de conflicto social, son palpable ejemplo del estado al que podríamos llegar sino estamos todos prestos a defender la institucionalidad.

En consecuencia, un paro nacional, que tiene su fundamento en la valides de la protesta social, no puede conllevar al caos. Protestar para hacer daño no tiene excusa; reflexionemos y pensemos en grande; matando gente y dañando el bien común no da méritos. Salgan en silencio, caminen y protesten donde se pueda medir el malestar, sin daño, así se puede dar una muestra del sentimiento nacional, de la necesidad de cambiar, de cumplir las promesas.

Ojo colombianos, es cierto también, y no se puede negar, que debemos en este sistema democrático buscar con ahínco, con decisión, derrotar los índices de pobreza extrema, mantener controlado el costo de vida, proteger el trabajo, buscar la mayor eficiencia en la prestación del servicio de salud, el acceso a la educación (aunque vale la pena decir que tenemos educación gratuita hasta el último año de bachillerato), fortalecer las artes y oficios que son los que nos permitirán crecer en las regiones, además de fortalecer el agro, la recreación y el deporte. Es necesario que trabajemos en ello y que digamos la verdad, que no es otra que, reconocer que nos han robado el país unos pocos, que sabemos quiénes son, que no están en la cárcel sino en sus casas, y que por ellos la credibilidad en las instituciones es poca. Debemos terminar con la permisividad en el Congreso, tener leyes fuertes y sin protecciones especiales para nadie, así estaremos generando confianza para avanzar.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Prioridad: FARC o salud


Por José Alvear Sanín*

José Alvear Sanín
Todos los colombianos de buena voluntad le deseamos el mejor de los éxitos al gobierno del doctor Duque. Soy de sus más entusiastas seguidores, pero siempre dentro de la línea de la libertad crítica, tan bien expresada en el cabezote de Le Figaro con la máxima de Beaumarchais: “Sin la libertad de discrepar, no existe elogio lisonjero”.

El gobierno actual está constreñido por un acuerdo final inválido, pero implementado por centenares de leyes, decretos y sentencias, que constituyen una camisa de fuerza para el Ejecutivo que, hasta ahora, no se sabe cómo romper.

Lo primero que tuvo que hacer el nuevo gobierno fue presentar una reforma tributaria para recoger 12 billones, necesarios para equilibrar el presupuesto que le dejó la administración anterior. Este proyecto de reforma tributaria ocasionó un grave y prematuro desgaste para la administración Duque, que finalmente logró obtener del Congreso algo así como siete billones…

El país no se ha percatado de que el presupuesto para 2019 tiene que contener algo así como los nueve billones que cada año, durante diez, habrá que gastar para “cumplirles” a las FARC, como se determinó en el AF. Con razón, el actual gobierno no ha separado y consolidado esas partidas que, según el AF, deben constituir un plan separado, autónomo y paralelo de “paz”, por encima del PND. Cuando este se conozca serán el llanto y el crujir de dientes.

La conveniencia de los programas acordados con las FARC es más que discutible, salvo para los del Secretariado y el PCC, pero esas asignaciones astronómicas pueden lograr torcer la racionalidad económica, que conduce a un desarrollo superior al estatismo que ellos predican.

Así las cosas, da la impresión de que la prioridad en el gasto público, heredada de Santos, consiste en satisfacer los propósitos del Secretariado, vocero de 50.000 votantes… ¿Por qué las FARC no emplean sus recursos en los programas que nos obligan a sufragar con sacrificio tributario y asistencial, mientras 45 millones padecemos la crisis del sistema de salud? Este está hasta bien concebido, pero su operación no puede ser más deficiente. Si ya iba mal, durante el segundo periodo de Santos empeoró considerablemente. De todos los ministros de ese atroz lapso, Alejandro Gaviria se lleva la palma como el peor y más inepto. Los resultados de su pésima gestión no permiten otra conclusión. El colapso de la salud pública es una de las herencias más deplorables que recibe el doctor Duque.

Para prestar servicios sanitarios adecuados se necesitan, es verdad, billones adicionales de pesos que no están contemplados, pero como las exigencias en esa materia son inaplazables, el gobierno debe reconsiderar sus prioridades.

No estoy proponiendo que se desconozcan todos los “compromisos” con las FARC: ¡Uno que otro habrá que no perjudique al país! Por eso es necesario evaluarlos frente a los verdaderos requerimientos sociales y económicos. Lo que propongo es que sea la salud pública, en cambio, la gran prioridad. Si el sistema sanitario alcanza niveles satisfactorios, la gratitud de la ciudadanía elevará a Iván Duque a un liderazgo incomparable, en vez de considerarlo como un presidente maniatado por pactos intolerables.

Dentro de ese esquema habrá que mutilar infinidad de renglones, empezando por los de las FARC, reducir la fronda diplomática, eliminar nóminas paralelas, congelar la planta de personal; poner coto a la proliferación de institutos, organizaciones, programas, altas consejerías y magistraturas auxiliares; ser prudentes en endeudamiento, combatir el manirrotismo universitario… para gobernar con austeridad, a ver si alcanza la plata para lo que es fundamental.

En fin, la bandera de la salud, además de ser la más justa, electoralmente es la mejor. A finales del siglo XIX parecía inevitable el ascenso de los movimientos socialistas y revolucionarios al poder. El canciller Otto von Bismarck, gran estadista, decidió “robarse” las banderas de la izquierda extrema, estableciendo la más avanzada legislación de la época en salud, educación y derechos laborales. Una positiva reacción se operó prontamente con la consolidación institucional y el progreso económico y social de Alemania, que se convirtió en ejemplo de desarrollo para Europa.
Aquí, esas banderas no tienen dueño, porque la izquierda se limita a una cantaleta chismosa y demagógica. Con mayor razón, entonces, hay que tomar a tiempo las iniciativas más convenientes, de preferencia al gasto dictado, para varios lustros, por Timochenko y Santos, en su afán de establecer la República Bolivariana de Colombia.

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Leo que la Unión Europea exige “defender la independencia de la JEP”, quizá porque esos señores ignoran que ese organismo depende de las FARC, de un todo y por todo.

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¡Felices los venezolanos que pueden huir del hambre! Los ucranianos no pudieron hacerlo y unos cuatro millones perecieron de inanición, ni tampoco los de Norcorea, ni los de Cambodia… ¡Pero el Vaticano sigue esperando hacerse “mediador” y los gobiernos proponiendo imbéciles “grupos de contacto” para el bien remunerado bla bla bla internacional diplomático!