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miércoles, 19 de agosto de 2026

Aún peor que el permiso a Petro…

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Las gentes de bien, con escasas excepciones, comentan aterradas el imperdonable permiso concedido al “presunto”, para escapar del país que arruinó, degradó, saqueó y estuvo a punto de entregar totalmente al narcotráfico y la revolución.

Esa autorización, determinada conjuntamente por el liberalismo, el conservatismo, el Centro Democrático y la Unión Patriótica, indica hasta dónde esos partidos menosprecian la moral, la Constitución y la Ley, tolerando primero, y aceptando luego, la corrupción que corroe nuestro tejido social.

Si la corrupción estuvo presente en algunos gobiernos recientes, como mínimo se decuplicó bajo Petro y constituyó la estrategia fundamental de su administración con el fin de precipitar al país a la revolución comunista.

La autorización que se le dio a ese sujeto para salir es inmoral y escandalosa, pero el “Honorable Senado”, ese mismo día, ha enviado al país un sigiloso mensaje todavía peor, con la elección de un tal señor Laverde como Contralor General de la República.

Nunca antes fue más urgente tener un gran Contralor. Ese cargo exige independencia, probidad, experiencia gerencial y los amplísimos conocimientos jurídicos, económicos y contables de los que carece Laverde.

Para salir del pozo séptico en que dejó Petro convertido el Estado, se necesitaba un estadista capaz de descubrir, contabilizar y evaluar los incontables delitos contra la hacienda pública y la economía nacional que hemos presenciado en el cuatrienio atroz del “presunto”, galardonado además con su inclusión en la lista Clinton.

En cambio, el Senado, por unanimidad de los partidos, eligió a Laverde, un personaje gris, tan impreparado como insignificante, cuya experiencia ha sido la de largos y monótonos años como secretario de alguna Comisión de esa Cámara, otro burócrata tan anodino y plegable como el tal Eljach, actual y celestino procurador general de la nación.

Como si lo anterior fuera poco, Laverde se ha comprometido a nombrar como vicecontralor general a un activista del Pacto Histórico, lo que indica: 1. Que todos los hallazgos en relación con Petro serán cubiertos por el manto del olvido, y 2. Que todas las iniciativas del gobierno de Abelardo de la Espriella serán aviesamente escrutadas, obstaculizadas y rechazadas…

Estos nombramientos traen a la memoria aquel popular refrán campesino de que “Los gallinazos, de día, se pelean la carroña, pero de noche duermen en la misma rama…”

martes, 28 de julio de 2026

La verdadera dimensión electoral del comunismo

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Es conveniente considerar la posible respuesta a la siguiente pregunta: ¿hasta dónde es cierto que el país está dividido en dos mitades, derecha e izquierda?

En Colombia, el electorado de izquierda ha oscilado entre 20 y 30 % de la votación. En marzo 8 de 2026, el Pacto Histórico obtuvo 4 471 238 para Congreso, es decir el 22,78 % de la votación total, de 19 619 623.

En consecuencia, los 38 representantes a la Cámara y los 28 senadores de esa formación extremista suman 63 congresistas, el 22 % de las curules del Congreso.

Podemos entonces afirmar que esa votación comunista es normal y que el resultado corresponde en efecto a la votación real de esa corriente.

Admitido el hecho anterior debemos analizar los resultados de la elección presidencial de junio 21, cuando tres meses después de las parlamentarias, el voto del tal Pacto casi se triplica, hasta alcanzar 12 708 712.

¿Cómo se explica ese fenomenal y atípico crecimiento electoral?

Los resultados de la segunda vuelta presidencial son alarmantes, porque Abelardo de la Espriella obtuvo 12 959 542 votos (49.96 %), contra 12 708 712 (48.7 %) del candidato de Petro.

Entonces, si desconocemos que la abstención fue del orden del 40 %, podemos decir que el país sí está dividido por mitades, cuando la verdad es que el censo electoral es de 41 287 084 ciudadanos y que, por tanto, los votos de Cepeda apenas representan el 30 %. Lo anterior indica que su partido representa una minoría, y no la mitad de la población.

También es cierto que Abelardo apenas alcanza el 31.38 % de participación dentro del censo total.

No sería fácil conservar la democracia si el comunismo tuviera la mitad de la ciudadanía, pero si solo tiene el 30 % de la opinión y el 22 % de la curules, el Estado de derecho puede salvarse.

Por estas consideraciones, rechazo la idea del “empate” entre las fuerzas de la libertad y las comunistas.

Los resultados del candidato derrotado en la elección presidencial se explican por: 1. El voto-fusil, que según el estudio de la Misión Colombia Transparente sobre los resultados atípicos en centenares de municipios, representa como mínimo el 31 % de los sufragios por Cepeda, 3 812 000 votos que deberían ser anulados, si queremos evaluar correctamente el potencial electoral de la extrema izquierda, y 2. Los 35 y pico billones de pesos girados por el Gobierno para la compra indirecta y criminal de sufragios, que no es fácil cuantificar.

Por tanto, si a los 12 708 712 de Cepeda les restamos los 3 812 000 del voto fusil, su resultado sería todavía muy elevado: 8 896 712, lo que se explica por la parte conseguida con los centenares de miles de “contratos” suscritos por Petro para inflar la votación de Cepeda.

Es entonces indiscutible que la votación de la extrema izquierda tiene que volver a sus niveles históricos cuando las guerrillas, combos y mingas sean sometidas, derrotadas y expulsadas de los 400 000 Km que controlan actualmente; y cuando billones del presupuesto no sean desviados con fines electoreros inadmisibles.

De esta manera, si Abelardo derrota la subversión y elimina la corrupción comicial, en las elecciones territoriales de 2028 el comunismo volverá a su nivel real de 20-25 % del electorado.

miércoles, 24 de junio de 2026

Desorientación y omisión

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El impredecible aumento de la votación por Cepeda en los 20 días que separaron la segunda de la primera vuelta, de tres millones de votos, debe ser analizado rigurosamente.

A pesar de un gobierno pésimo, corrupto como ninguno en el mundo, y con el peor candidato imaginable, los del llamado “Pacto Histórico” esperaban ganar en la primera vuelta, confiando en los efectos económicos directos de la contratación espuria de 30 billones, y en los psicológicos indirectos del alza brutal del salario mínimo.

A pesar de ambos abusos monumentales, los dos aspirantes demócratas sumaron dos millones de votos más que el candidato del comunismo, las FARC, el ELN, el narcotráfico y Petro.

No es difícil, entonces, colegir que, desesperados por ese fracaso inesperado, tuvieron que emprender una segunda compra masiva de votos. La aceleración de la revaluación del peso en Colombia en ese corto lapso puede explicarse en buena parte por el ingreso inusitado de la cantidad de dólares requerida para asegurarle a la mafia la consolidación de un modelo criminal de gobernanza al servicio de una “industria” que ya representa casi el 5 % del PIB. Esa hipótesis, propuesta por un eminente exministro de Estado, está bien lejos de ser descabellada.

Dejando atrás ese sensible punto, hablemos de la desinformación, que no fue escasa antes de la primera vuelta, pero se incrementó de manera impresionante antes de la segunda, no solo por las bien financiadas bodegas de Petro, sino, también, por la mayoría de los grandes medios masivos, especialmente de radio y tv, que exageraron su “neutralidad”.

Como he expresado en un reciente artículo, la pregunta de Churchill, “¿Neutrales contra quién?”, puede resonar ahora en Colombia, porque fue inocultable la “neutralidad” contra Abelardo y la benevolencia frente a Cepeda.

En efecto, en víspera de las elecciones definitivas para salvar a Colombia de un infierno como los de Cuba y Venezuela, los grandes medios continuaron presentando al “heredero” como un candidato normal, demócrata y gran defensor de los derechos humanos, que jamás empuñó un arma ni aprobó la combinación de todas las formas de lucha. Entonces, lo pintaron como un inofensivo, bondadoso anciano, filósofo de profesión, amante de la música clásica, al que con frecuencia entrevistaban con especial dulzura…

Durante el último año, jamás se lo interrogó sobre su petrismo, ni sobre su silencio sobre los mas de 18000 niños de ambos sexos secuestrados, violados y corrompidos por las guerrillas, ni se comentó su total inexperiencia en la administración pública, ni su inopia en economía, y tampoco se comentó que su pericia en los asuntos jurídicos solo sobresale en el campo del falso testimonio…

Nadie conoce a Cepeda mejor que los informadores profesionales, lo que da la medida de su culpabilidad cuando callan sobre ese terrorífico, eterno orientador de la subversión, del cual construyeron la imagen más falsa y bondadosa.

Todos sabemos que los gobernantes corruptos aprecian los medios más por lo que omiten que por lo que informan; y no olvidemos que precio y aprecio comparten la raíz latina.

Pero si hubo una omisión generalizada en los medios masivos, hubo otra, quizá más grave moralmente, en la Iglesia colombiana.

Desde luego, esta no debe tomar partido en asuntos de mera política partidista, pero el Señor ha dicho que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Por tanto, el impenetrable silencio de la jerarquía, durante todo el cuatrienio, frente a un gobierno comunista, revolucionario y promotor de la expansión del narcotráfico, constituye la más culpable de las omisiones.

El deber de la Iglesia no se cumple omitiendo este tema fundamental, central dentro de su doctrina, para limitarse a una breve recomendación el día de las elecciones, cuando en todas las homilías se nos dijo a los fieles que debíamos “votar en conciencia”, pero sin haber contribuido durante estos horribles cuatro años a formar esa conciencia, que jamás se ilumina con culpable silencio.

No quisiera verme obligado a preguntar a los señores obispos contra quién fueron ellos “neutrales”…

miércoles, 10 de junio de 2026

Respuestas a una inquitud nacional

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Se preguntan los colombianos, con escasas excepciones: ¿cómo es posible que el candidato Iván Cepeda, esté a poca distancia del ganador de la primera vuelta presidencial, Abelardo de la Espriella?

Representa el “continuismo” del peor régimen que ha gobernado al país en su historia republicana; su programa de gobierno, casi desconocido, se limita a profundizar los programas del guerrillero-presidente, los cuales tienen a la nación al borde del abismo en todos los órdenes de la gestión pública; se regirá en su eventual Gobierno por su propia formación política, es decir, el comunismo más recalcitrante; está respaldado por los grupos de narcoguerrilleros de las FARC, de los cuales ha sido siempre su defensor y cómplice; no se preocupa por ninguno de los gravísimos problemas de la sociedad colombiana, como la seguridad, la corrupción, el desbarajuste fiscal, la crisis de la economía, la pésima calidad de la educación, la falta de salud y el recorte presupuestal a los programas de beneficio para los más vulnerables; en toda su trayectoria, fuera de vivir a costillas del erario público, no ha realizado una sola obra en beneficio de los menos favorecidos; agréguese a lo anterior que carece de las condiciones mínimas de liderazgo, carisma y generación de credibilidad que deben acompañar a un candidato a la presidencia.

¿Cómo puede, entonces, tener Cepeda serias posibilidades de ser nuestro próximo presidente? Por el patrocinio del camarada presidente, quien ya no se preocupa por disimular su propósito de perpetuarse en el poder a través de su marioneta, Iván Cepeda. Las estrategias que utiliza para tal efecto son:

1.- Constreñimiento a los electores. Si se observa en el mapa de Colombia las regiones con influencia guerrillera, se concluye que coinciden exactamente con las zonas donde Cepeda obtuvo mayoría en las urnas. Son múltiples las quejas de ciudadanos amenazados de muerte por los ilegales armados si no comprueban que votaron por Cepeda. En algunas mesas Cepeda obtuvo el 100 % o un porcentaje muy cercano, lo cual es un resultado totalmente atípico. La Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó derecho de petición para trasladar las urnas de las zonas rurales a poblaciones con mayor vigilancia de la fuerza pública. Inexplicablemente, ni los gobernadores ni las autoridades correspondientes han adoptado las medidas solicitadas. https://alianzareconstruccioncolombia.org/respaldo-colectivo-virtual-del-pueblo-colombiano-a-las-tres-peticiones-de-alianzarc-resumida/

2.- Compra de votos. Con fondos del presupuesto nacional, recursos de crédito y extorsión a contratistas del Estado, se adelanta una compra masiva de votos en todo el territorio nacional, Además, se ha apelado a caciques electorales reconocidos ampliamente por su intermediación en este sistema de fraude electoral, algunos de los cuales ya han sido denunciados públicamente por el candidato Abelardo de la Espriella.

3.- Participación indebida en política por el presidente y altos directivos del Estado. En forma generalizada y sin tapujos se lleva a cabo esta punible práctica ante los ojos de los entes de control, la rama judicial y los organismos de investigación. Se capturan cómplices con dinero efectivo en sobres con los nombres de los destinatarios, pero son liberados. Para guardar las apariencias solamente se han iniciado investigaciones por parte de la Procuraduría contra 9 funcionarios, En la Comisión de Acusaciones permanecen archivadas varias denuncias contra el presidente Petro por estas transgresiones, pero los miembros de esta comisión prefieren incurrir en prevaricato que adelantar cualquier investigación contra el jefe del Estado.

4. Incremento de la guerra sucia. Utilizando al máximo los recursos técnicos (Inravisión), las bodegas pagadas por el Estado, y los medios y comunicadores fletados con dineros públicos, se inició una guerra sucia inventando toda clase de mentiras y engaños para desfigurar la imagen del candidato De la Espriella y desprestigiar su propuesta a los colombianos.

5. Suplantación de identidad de los electores. Se denunció en la primera vuelta que los votos de algunos fueron suplantados por otras personas. Ello ocurre por la inoperancia de la identificación biométrica. Presentó la Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, derecho de petición al registrador para implementar este sistema como medio eficaz para evitar la suplantación del votante, sin resultado hasta la fecha.

6. Hackeo del sistema de conteo de votos. Según lo ha denunciado el medio virtual El Expediente, planea el Gobierno hackear los resultados electorales con un entramado en el que participarían Andrés Mauricio Angel Peña (alias Angelita), funcionario de Coljuegos, la empresa española Mnemo, los ciudadanos españoles Xavier Vendrell, Manuel Grau Pujadas y Ramón Devesa González, el coronel Erick Siegert Cerezo, excomandante del Comando Conjunto Cibernético de las Fuerzas Militares, Jairo Navarrete y Luis Eduardo Rodríguez, entre otros. El operativo al parecer proviene de Rusia, país al cual viajaron varios de los involucrados.

¿Cómo podemos los colombianos abortar estas macabras estrategias diseñadas para darle fin a nuestra democracia y convertirnos en esclavos del sistema comunista?

No hay sino una solución: no podemos sentarnos a esperar que alguien venga a salvarnos ni confiar en que los resultados nos serán favorables como en la primera vuelta.

Tenemos que convertirnos cada uno de los 10 000 000 de “Defensores de la Patria” en jefes del debate electoral y garantizar 5 votos cada uno de nosotros por el “tigre” Abelardo. Si sólo alcanzamos a llevar 2 en promedio por cada uno de nosotros, seríamos 30 000 000 de votos. La victoria tiene que ser contundente, para vencer a la trampa y el fraude monumental que se está adelantando en contra de nuestra amada y dolorida nación. Para asegurarnos de lograrlo, no dejemos de rogar al Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen que nos ayuden en esta hora crucial para nuestro futuro. Son los únicos que nunca nos abandonarán y que siempre nos amarán.

viernes, 5 de junio de 2026

¿Cómo asegurar la victoria el 21 de junio?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es un hecho incontrovertible que las fuerzas del mal que se han confabulado contra Colombia pondrán en práctica todas las formas de lucha, lícitas e ilícitas, sin importarles para nada la suerte del país, para impedir que se consolide la victoria de la democracia y la libertad en cabeza del candidato Abelardo de la Espriella.

Sería inconsciente de nuestra parte actuar como simples observadores de la conjura, en lugar de cerrar filas para acompañar a las directivas de Defensores de la Patria en esta tarea salvadora y reconstructora del país que a todos los buenos ciudadanos nos corresponde.

Veamos algunas acciones que están adelantando el régimen de Petro y el candidato de la guerrilla, Iván Cepeda, para que apliquemos la estrategia correspondiente para enfrentarlas.

1. Compra de votos. Durante los últimos meses de su desgobierno se ha dedicado el camarada Petro a arbitrar toda clase de recursos para aplicarlos a la compra masiva de votos, principalmente en regiones donde cuenta con un entramado de seguidores fanatizados encargados de llevar a cabo la sucia labor con los compatriotas más vulnerables. Ya se vieron reflejados los resultados en el conteo de las urnas en La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, Valle del Cauca y Bogotá D. E. Uno de los mecanismos que nos brinda el sistema democrático para proteger nuestro derecho a elegir y ser elegido es la tutela, la cual debemos utilizar de inmediato para solicitar al ministro de Defensa, a la Fiscalía General de la Nación y al director de la Policía Nacional que desplieguen sus efectivos en las zonas mencionadas, para investigar e identificar a los responsables de este delito electoral, capturarlos y ponerlos a disposición de la justicia.

2. Constreñimiento electoral. Con base en diferentes estudios realizados por el MOE, Indepaz y la Defensoría del Pueblo, se han identificado los municipios en los cuales la influencia guerrillera no ha permitido a las campañas diferentes a la de su candidato Iván Cepeda llegar con su mensaje. Asimismo, la población de las zonas rurales ha sido amenazada por los grupos narcoguerrileros para que vote por Cepeda y lo demuestre con una foto de su voto antes de depositarlo en la urna, so pena de poner en peligro su vida y la de su familia. La Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó varios derechos de petición a los gobernadores de las zonas con influencia guerrillera y a los Comités Departamentales de Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales, con la solicitud de traslado de las urnas de zonas rurales, donde es imposible votar libremente, a zonas urbanas donde pueda proporcionarse vigilancia policiva o militar. Con excusas de trámite burocrático han escurrido el bulto y nada han resuelto al respecto. El resultado obvio fue que el voto ciudadano fue afectado por el constreñimiento de grupos armados ilegales que solamente permitieron votar por Cepeda en departamentos como el Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Putumayo, zonas de Antioquia y de la Costa atlántica. Todavía podemos emprender una acción legal inmediata, con los recursos jurídicos de la campaña y los de los defensores de la patria con conocimientos en la materia, para solicitar por vía de tutela, al registrador Nacional, al director de la Policía Nacional y al ministro de Defensa el traslado de las urnas a sitios urbanos más seguros. Así como pudieron trasladar mesas de votación a última hora en Medellín y en el exterior, para dificultar el ejercicio del voto a los ciudadanos, pueden hacerlo ahora para garantizar a los campesinos el ejercicio del sufragio.

3. Atacar a fondo la narrativa narcocomunista del candidato de la guerrilla. En esta última etapa debemos resaltar ante la opinión menos informada el peligro de las propuestas de Cepeda, consistentes en profundizar los programas de Petro (o sea, la destrucción de Colombia) y gobernar de acuerdo con su ideología personal (el más recalcitrante comunismo). Además de los excelentes programas que ha creado la campaña, hagámoslo además con los 10.000.000 de tigres y tigresas para que cada uno se convierta en un jefe de debate, se comprometa a difundir todos los mensajes entre sus contactos y a llevar el día de la segunda vuelta 5 personas por lo menos a las urnas.

4. Atraer a todos los partidarios del Centro Democrático. Ya el jefe del partido y su candidata expresaron su deseo de que todos los seguidores suyos voten por Abelardo. Esa posición puede reforzarse mediante entrevistas y mensajes de María Fernanda Cabal y Paola Holguín a sus seguidores.

5. Solicitud expresa al registrador para remover los obstáculos para votar. En Medellín, a última hora, trasladaron las mesas del Centro Comercial San Diego a piso 11 de un edificio sin ascensor. Muchas personas enfermas, ancianas o con problemas físicos no pudieron votar. En varios consulados y embajadas se reportaron irregularidades en la atención, demoras injustificadas, incomodidades para votantes ya registrados que debieron permanecer bajo un sol canicular por varias horas antes de ser atendidos. Se debe enviar ya una tutela al registrador para que corrija ese problema ante del 21 de junio.

6. Organizar votos sectoriales. Existen sectores especialmente maltratados por este gobierno que debemos coordinar para que todos sus miembros o integrantes voten el 21 por la derrota del petrismo. Para ello sería conveniente tener coordinadores para cada sector, como el personal de la salud, los pensionados, los transportadores, los beneficiarios de programa de vivienda que les fue suspendida la ayuda, los micro y miniempresarios.

Con estas acciones de carácter práctico, sin más retórica, podemos aumentar en varios millones la votación por la fórmula ganadora de Abelardo de la Espriella. Muchos colombianos que hasta ahora han permanecido impávidos o perplejos frente a este proceso determinante para el futuro de Colombia se subirán al tren de la victoria. Y no olvidemos: Si Dios con nosotros ¿quién contra nosotros?

martes, 2 de junio de 2026

Lo que descubrimos con los resultados electorales

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Ha ganado Colombia. Hemos ganado todos los colombianos, aún los que no votaron por Abelardo, pero que vivirán en un país mejor, con más oportunidades para todos si se confirma este resultado el próximo 21 de junio.

Lo primero que descubrimos fue el nacimiento, por primera vez, de un movimiento popular, no maquinado en los lujosos salones de la capital, sino en las calles y plazas de todas las regiones. No se trata de una “empresa electoral” como tantas que se forman para llevar un grupo de amigos al poder y desde allí repartirse lo que pueden del presupuesto, la nómina y las prebendas del Estado. Defensores de la Patria, por el contrario, es la expresión multitudinaria de un pueblo hastiado de la explotación sufrida bajo el yugo de anteriores gobiernos, exacerbada a límites imposibles de soportar en el régimen actual.

No podía haber surgido este fenómeno en nuestra historia política sin la sabia conducción de su líder, Abelardo de la Espriella. Logró llegar al corazón de las gentes con su lenguaje directo, con la explicación de sus propuestas sin concesiones a lo que se conoce como “políticamente correcto”, con su inteligencia excepcional para sortear las dificultades y controvertir a sus oponentes, con su ejemplo de vida dedicada a su familia, a la defensa de sus creencias, y su exitosa experiencia en la administración empresarial.

Se destapó sin ningún rubor el maquiavélico propósito del régimen de perpetuarse en el poder para convertir a Colombia en otro país esclavo del comunismo. Para ello se eligió, como heredero de Petro, a Iván Cepeda el amigo y colaborador de las FARC; se dedicaron a saquear los fondos de Estado y a contratar toda clase de empréstitos para financiar la compra de votos. Tanto el presidente como sus ministros y funcionarios regionales del Pacto Histórico se han dedicado descaradamente a hacer política en favor del heredero. Nunca se había presenciado un derroche igual de corrupción y de malversación de dineros públicos con fines electorales. Paralelamente, los grupos guerrilleros, aliados del Gobierno, pues este los ha beneficiado con la falaz política de la “paz total”, se han encargado de tomarse gran parte del territorio nacional hasta el punto de que allí, ningún candidato diferente a Cepeda puede entrar ni hacer difusión de sus propuestas. La población ha sido amenazada para que vote por el candidato de los narcoguerrilleros. Cada votante debe tomar foto a su voto antes de depositarlo en la urna para demostrar que está cumpliendo con el constreñimiento.

Se ha librado la batalla más difícil para la democracia en Colombia. Un movimiento que arrancó con el grito desesperado de “fuera Petro” en los estadios y calles de Colombia tuvo que convertirse en pocos meses en la primera fuerza política del país, en contra de los desvalorizados partidos políticos, los grandes capitales, los medios de comunicación, la maquinaria oficial, los grupos de narcotraficantes y un sector de colombianos que no comprendieron inicialmente todo lo que se juega Colombia en esta elección.

Pudo más el tesón de Abelardo, a quien todos conocen ahora como “el tigre” y la pasión patriótica de 10.000.000 de compatriotas dispuestos a jugárselo todo por esta Patria que nos pidió ayuda en sus horas más oscuras. El macabro plan de Petro fracasó. Contaba con derrotar a la democracia colombiana en la primera vuelta, pero algo se interpuso en su torvo camino. Estoy seguro de que fue la mano del Creador y la protección de la Santísima Virgen María. Es hora de que empecemos a orar por este rayo de esperanza que el amor divino nos ha enviado. Una prueba más de que este es el único amor eternamente fiel, que jamás nos desamparará. Pidamos también para que su obra de amor concluya con la derrota de la amenaza inminente del comunismo en la segunda vuelta.

lunes, 25 de mayo de 2026

Tremendo gancho ciego

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Dice el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay que hacerse algunas consideraciones y preguntas.

Nos preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas con el terrorismo internacional.

Petro es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional vinculante”.

Si ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede pasar en el país si pierde el progresismo.

Es previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018 cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:

¿A cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria, ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que además tiene un partido consolidado con amplia representación política?

¿Quién puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo de la credibilidad de Uribe?

Colombia tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales narcoterroristas.

Este es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa perdida”.

jueves, 30 de abril de 2026

Colombianos: a combatir la violencia con votos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Hasta los más insensibles habitantes de esta adolorida patria se sienten horrorizados con el resurgir de la violencia en sus formas más crueles. En tan solo 72 horas los grupos de hampones de las FARC perpetraron 28 atentados que han dejado 20 civiles muertos y 48 heridos, la peor masacre en los últimos 20 años.

No podemos eludir nuestra responsabilidad como ciudadanos ante tan despiadada crueldad en contra de inocentes compatriotas, muchos de los cuales viajaban en un bus escalera por la vía Panamericana que fue volado con poderosas cargas de explosivos.

Todos sabemos que este lamentable hecho es una consecuencia del crecimiento del narcotráfico, base económica de la criminalidad, y de la impunidad que el Gobierno de Petro y la JEP otorgan a los hampones que están destruyendo a Colombia. Son llamados “gestores paz” y prohíben su captura aún en caso de flagrancia, como ocurrió con alias Calarcá, el mismo que está incrustado en los servicios de inteligencia del Estado.

No podemos esperar, en consecuencia, una severa acción de combate contra esos grupos por parte del régimen, que negocia con ellos la paz total sin exigirles nada a cambio. La fuerza pública, diezmada por la reducción del pie de fuerza, la decapitación de sus más experimentados oficiales y la limitación de sus recursos operativos está en desventaja frente a estos grupos alimentados con los monumentales ingresos del narcotráfico.

Nos obliga lo anterior a tomar decisiones apoyadas en la razón, no en las pasiones ni en la propaganda política pagada. Acostumbrémonos a votar por los programas que más benefician al país, no por los candidatos que basan sus méritos en su capacidad de recoger adhesiones de las viejas castas politiqueras, mandadas a recoger.

Y los programas que se requieren para devolver a los ciudadanos la seguridad a la que tienen derecho, son muy claros:1) Fumigar hasta la última mata de coca. 2) Recuperar, con la asesoría de USA y con armamento y tecnología de punta, todo el territorio que se encuentra bajo el dominio de los grupos ilegales (más de 150 municipios). 3) Suprimir la JEP. 4) En lugar de más diálogos, aplicar rigurosamente la ley a los bandidos, encerrarlos en verdaderas cárceles de seguridad, y 5) derogar todos los decretos que fomentan la delincuencia (ordenar la vigencia de órdenes de captura suspendidas, cumplir con extradiciones pendientes, aplicar expropiación exprés a los activos de los facinerosos, restablecer el orden urbano , impedir bloqueos de carreteras o de sistemas de transporte, suspender subsidios a vándalos para que no delincan y a cultivadores de coca, etc.)

Por supuesto, esto nos indica a las claras que un programa de esta naturaleza no va a ser aplicado por el heredero de Petro y candidato de las FARC y nos corresponde encargarnos de que no llegue a la Presidencia.

Tampoco podemos pensar que quienes dicen llamarse “de centro” pero en su seno tienen fichas del traidor Santos, artífice de la entrega del país a las FARC y simpatizantes de la JEP, de los diálogos de paz y de la permisividad frente a la delincuencia, son los llamados a dar una batalla contundente contra el terrorismo y el crimen.

Necesitamos a quien tiene el conocimiento, el talante y la firme voluntad para dar tranquilidad a los colombianos: Abelardo de la Espriella. Leamos con cuidado su plan de seguridad para devolver la tranquilidad a los habitantes de las ciudades para que puedan salir sin temor a la calle, que sus hijos puedan disfrutar de parques y canchas deportivas sin la presencia de jíbaros, que sus empresas no sean extorsionadas como ocurre en todo el territorio nacional, que no sean víctimas de los miles de atentados que vivimos.

Sabemos que tú, como todos los colombianos de bien, queremos un mejor futuro para la patria y para todos nuestros compatriotas. Ayúdanos en esta hora decisiva y deja por un momento otras preocupaciones. Dios, la patria y tu familia te lo agradecerán.

jueves, 5 de marzo de 2026

Cómo perpetuar a Petro en el poder

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Según la reciente encuesta de Invamer, la favorabilidad de Petro se elevó al 49,1 % mientras descendió su desfavorabilidad al 46,1 %. Quiere ello decir que Colombia se volvió petrista o que, la mayoría de los encuestados, que representan la opinión de la población, están de acuerdo con la gestión de la extrema izquierda en el poder. La tan “criticada paz total” parece ser la solución indicada para los problemas de inseguridad; las reformas al sistema de salud están garantizando los servicios asistenciales con eficiencia y prontitud; vivimos un florecimiento económico pues no se ha perjudicado el sector privado, ni las finanzas del Estado, ni ha aumentado el costo de vida con el aumento del salario mínimo a niveles nunca vistos. El que piense lo contrario seguramente no ha leído la encuesta o no ha comprendido sus conclusiones.

Este promisorio futuro que se desprende de la favorabilidad de la gestión se intensificará con la probable elección de su sucesor, el candidato de las FARC, Iván Cepeda, que entra también dentro de las predicciones de Invamer.

Nos toca, en consecuencia, garantizar la perpetuidad del régimen petrista, en cabeza de su sucesor, quien ha manifestado que su programa de gobierno consiste en continuar y profundizar las reformas de su socio Petro. ¿Cómo podemos perpetuar el mandato de Petro en las próximas décadas? De tres maneras:

a. Votando en elecciones de Congreso por el Pacto Histórico y en las Presidenciales por el sucesor de Petro, Iván Cepeda:

b. Votando las consultas partidistas que distraen los votos y evitan que tome más fuerza la candidatura de Abelardo de la Espriella, único que podría evitar la llegada de Cepeda al poder; y,

c. Abstenerse de votar en las elecciones, quedarse en casa, salir de paseo, no preocuparse por la política, y permitir que sí lo hagan los partidarios de Cepeda, quienes votarán por nosotros.

Cualquiera de estas conductas garantizará que se perpetúe el régimen petrista para que sigamos viviendo sabroso y respondiendo a las encuestas afirmativamente sobre la favorabilidad del régimen comunista de Cepeda.

Colombia no es una país comunista

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Lo que no haga uno mismo, nadie lo hace por uno. Evitemos que los criminales sigan en el poder. Aprendí de mi padre que ser inteligente es: “ser capaz de aprender de los errores de los demás sin tenerlos que cometer uno mismo”. Llegó el momento en que todos los colombianos que queremos vivir en un país libre votemos por Colombia sin caer en el error que cometió Venezuela hace 31 años cuando decidió experimentar con un modelo comunista.

Votar a conciencia es una obligación con la patria y con uno mismo. Y por eso todos debemos participar en la batalla digital contra el establecimiento de una dictadura comunista disfrazada de democracia constitucional, invitando a nuestros contactos a votar bien.

Colombia no es comunista, pero está gobernada por el populismo comunista revolucionario y destructor aliado del narcoterrorismo que está en el poder desde 2022, y por militantes del brazo civil de la ideología operativa de las organizaciones criminales para quienes las leyes existentes son ilegítimas y su ejercicio del poder sobrepasa la legalidad.

Colombia cae al abismo del SSXXI a manos de un gobierno genocida que destruyó el sistema de salud, que tiene quebrantada la separación de poderes, que se roba el erario y los ahorros de los colombianos para crear “la falsa ilusión de un mayor ingreso real” en los estratos 3, 2 y 1 que es donde están más del 70 % de los votos, utilizando todo el aparato propagandístico del Estado autocrático que ignora la ley de garantías y con nuestros impuestos paga la pauta en sus propios medios y en los privados, y financia toda la primera línea digital de Bolívar que paga todo tipo de impulsores o mercenarios digitales.

El 85 % del potencial electoral no cree ni confía en los políticos ni en los partidos debido a los altos niveles corrupción del gobierno actual, y a la incertidumbre electoral se suma el terror que ejercen las organizaciones criminales en las vías, las fronteras y en 2/3 del territorio nacional.

La clase política en su gran mayoría nos ha defraudado y solo nos queda como en el caso del referendo a los falsos acuerdos de paz del 2016. Que sea la voluntad popular la que de forma orgánica salga en defensa de Colombia y vote contra la dictadura de un gobierno populista opresor que ha llevado el Estado a su peor versión en toda la historia y no merece continuar.

No somos un país comunista. Somos gente libre y verraca y por eso, a pesar de los violentos hemos sido por más de 220 años una democracia, con defectos, pero fiel a los valores fundacionales de libertad y orden que hoy tenemos que defender.

Al país laborioso solo le queda unirse como nación y salir a votar contra quienes han venido sentando todas las bases para implantar un modelo opresor neo - narco - comunista. Aún estamos a tiempo, tenemos la obligación de votar y luego exigirle a los elegidos.

Tenemos de aquí a las presidenciales para que los colombianos luchemos por nuestros celulares motivando amigos, conocidos y familiares a votar bien, a apoyar a quienes defienden la democracia y son oposición al gobierno de Petro, Cepeda, las FARC-EP y el ELN, a quienes están en contra del mísero progresismo que trae bajo la ruana la puñalada trapera de la subversión conquistando el poder para condenar a toda la nación al mismo empobrecimiento de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Colombia se merece que le demos la oportunidad de seguir siendo un país libre. Habla con tu gente diles que voten bien, que no se dejen engañar más, que escuchen a Uribe, el gran colombiano que ha sido siempre consistente con su lucha por una mejor Colombia y por solucionarle los problemas a la gente y darle al país un mejor nivel de vida, una economía dinámica y creciente y una seguridad tangible.

Entre todos podemos conservar la libertad con el voto de apoyo a las propuestas de Uribe el 8 de marzo y el voto por la libertad de nuestras familias en las elecciones presidenciales.

viernes, 27 de febrero de 2026

Continuismo o viabilidad del Estado

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Francamente no alcanzamos a entender cómo a estas alturas existan colombianos que piensen en votar por el continuismo del régimen actual o que, por lo menos, lo estén facilitando a través de la estigmatización del único aspirante a la Presidencia con la fuerza necesaria para derrotar esta destructiva tendencia que nos tiene al borde del colapso, el “tigre” Abelardo de la Espriella.

No voy a reiterar lo que todos los colombianos conocemos: El país se está desmoronando en todos los frentes, mientras algunos siguen jugando alegremente a ser candidatos, a sabiendas de que ni los votos ni el tiempo les van a alcanzar para materializar sus fantasías.

Lo que más nos preocupa es que, por nuestra imprevisión, condenemos a nuestro país a seguir subyugado por la tiranía comunista que ha deteriorado moral y materialmente a nuestra sociedad y pretende atornillarse en el poder por las próximas décadas.

Veamos, a título de ejemplo, lo que ha sucedido con las inundaciones que han dejado en la más absoluta pobreza a miles de familias. ¿Cuál fue la respuesta de este régimen de los camaradas? Culpar del desastre a todo el mundo menos a su imprevisión. Que fueron los oligarcas, los dueños de Hidroituango, etcétera; a los alcaldes de los municipios de Córdoba que pidieron ser oídos, no los atendió y los dejó sentados en el suelo esperándolo; en cambio, aprovechó la excusa de la catástrofe para solicitar una nueva emergencia económica para atender a los damnificados. Se le olvidó que sus propios ministros se robaron los fondos de la Unidad de Riesgos para comprar la conciencia de varios congresistas; que se ha gastado dos veces más de lo que cuesta la atención del desastre en la vinculación de nóminas paralelas para hacer política en favor de Iván Cepeda, su heredero; tampoco cuenta qué ha hecho con los costosos incrementos de la deuda pública cuya destinación es un misterio. En una palabra, es mayor el desastre económico que está causando que el daño que dejó la turbulencia de las aguas.

Sin tocar para nada el resto de las estupideces que a diario comete esta régimen de la corrupción y de la mentira, el pésimo manejo del desastre natural es suficiente para ser pesimista sobre la viabilidad del Estado bajo el candidato que promete continuar las políticas del actual.

Repasando la historia nos encontramos que los sumerios, hace la bicoca de 6000 años, se asentaron a la orilla de los caudalosos ríos Tigris y Eufrates, en Mesopotamia.  Allí fundaron las primeras ciudades de las que se tiene noticia, entre ellas, Uruk y Ur. Para subsistir aprendieron a cultivar la tierra y trabajaron arduamente para aprovechar lo único que abundaba, el agua, construyendo sistemas de riego que les permitieron controlar los caudales e irrigar vastas extensiones de tierra para la producción agrícola.

No hace falta ser ingeniero para intuir que a lo largo de estos 6000 años algo ha avanzado la ciencia, la tecnología, las matemáticas, la ingeniería hidráulica, el manejo climático, que nos permita prevenir o, al menos, morigerar los efectos de las crecidas de los ríos, canalizar la fuerza de las aguas, dominarlas para que, en lugar de causar daños, se conviertan en el motor de un gran polo de desarrollo agropecuario en todo el Caribe colombiano.

Puede decirse que es un sueño. Tenemos derecho a soñar en un futuro de bienestar, de manejo transparente del Estado y de alcanzar un nivel de desarrollo acorde con nuestra privilegiada ubicación y la abundancia de nuestros recursos naturales.

Todo ello es posible. Pero debemos empezar por tomar racionales decisiones al votar para Congreso y presidente. Ni un solo voto por los corruptos y mediocres que nos metieron en este pozo de horror. Miremos con esperanza al futuro con quienes tienen el coraje, el valor y la decisión de cambiar el torcido rumbo que emprendimos hace 10 años con el robo del plebiscito y la validación del espurio Acuerdo de La Habana. ¡Firmes con la Patria!

jueves, 19 de febrero de 2026

Kevin Acosta vivirá entre nosotros

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Colombia sufre el dolor y la indignación que nos está causando la tragedia de Córdoba y otras zonas del país en las que la fuerza desatada de las aguas ha cobrado numerosas víctimas mortales y dejado miles de damnificados que ahora atraviesan una penosa condición.

Ante el desastre ha respondido el régimen petrista lavándose las manos por su improvidencia, buscando a quien responsabilizar por el abandono de sus primordiales funciones, ocultando la mediocridad de los funcionarios encargados de la atención de desastres y argumentando la falta de recursos para la atención de los damnificados, mientras se gasta la bicoca de 36 billones de pesos en pura burocracia con fines electorales.

Pero sin asimilar aún la colectiva aflicción que nos embarga, toca nuestro corazón otro significativo y penoso evento, originado también en la improvisación de quienes detentan el poder, acompañado esta vez de una falta de humanidad sin límites por parte de quienes deberían velar por el bienestar de la comunidad por mandato de la Constitución, la Ley y la caridad cristiana.

Nos referimos al triste episodio de la muerte del infante Kevin Acosta, quien padecía de hemofilia, enfermedad que requiere para su control de una dosis periódica del medicamento para prevenir cualquier funesto desenlace. En busca de mejor atención para Kevin, se trasladó la madre a Bogotá con su hijo y solicitó el medicamento indicado. En la Nueva EPS, administrada directamente por el Gobierno de Petro, se le negó desde diciembre la entrega del fármaco con cualquier excusa administrativa. Al caer desde su bicicleta sufrió Kevin una herida que lo condujo a la muerte por falta del oportuno suministro del tratamiento solicitado. Respondió el propio presidente por televisión, así como su ministro de salud, responsabilizando de la muerte de Kevin a su madre por haber dejado que usara su bicicleta. O sea, revictimizando a la dolorida madre para que cargue con la culpa que corresponde a un Gobierno mendaz, sin ningún sentimiento por la vida ajena, dedicado sólo a la imposición de una tóxica ideología y a la perpetuación de su camarilla en el poder.

Con esta espantosa muestra de cinismo y de falta de respeto por el dolor ajeno se pretende ocultar la terrible realidad en que se encuentra todo el sistema de salud en el desgobierno de la extrema izquierda petrista: a) La deuda de La Nueva EPS pasó de 5,42 billones de pesos a 21,37 billones ¿Cómo podrá atender a los miles de “Kevins” que demanden una atención oportuna?; b) Existen 22 millones de facturas sin auditar por valor de 22,1 billones. ¿Estarán entre estas las del remedio que le faltó a Kevin?; c) En Bogotá se presentaron 1943 quejas por fallas en la atención entre enero y septiembre de 2025 ¿Entonces, de quién es la culpa, de la madre de un niño de 7 años que le permitió que montara su bicicleta o de un gobierno que no atiende a los pacientes oportunamente?; d) El índice de siniestralidad pasó en La Nueva EPS de 104 a 130 ¿No será esta la causa de la muerte de Kevin?; e) Ha advertido la Asociación de Ciudades Capitales que la crisis está generando discontinuidad en tratamientos como el de Kevin, sobrecarga crítica en los hospitales, incremento acelerado de quejas y tutelas e interrupción de medicamentos esenciales ¿Habría muerto Kevin si tales irregularidades no se presentaran cuando sólo pidió su dosis para conservar la vida?

No podemos cruzarnos de brazos como siempre hacemos frente a las fechorías de este ominoso régimen. Unámonos todos los colombianos en una gran cruzada que no cese hasta que cambiemos totalmente el sistema de salud, recuperando los daños que le ha irrogado la tiranía petrista y colocándolo como uno de los mejores del continente. Esa cruzada deberá llamarse “Kevin Acosta vivirá” para que su injusta muerte no quede en vano y para que día a día recordemos que ni la libertad, ni la justicia, ni la vida están seguras mientras mantengamos en el poder a la camarilla que se está robando al país y destruyendo sus instituciones.

Acciones concretas de esta cruzada deben ser:

1. Iniciar en cada capital de departamento una acción popular para obligar al Gobierno nacional a que pague todas sus obligaciones con las EPS y con el sistema de salud en general, por encima de cualquier otro gasto de carácter administrativo, Ya la Alcaldía de Medellín la presentó con éxito y cualquier ciudad o entidad puede adherirse a la demanda del Municipio de Medellín.

2. Coordinar con la Asociación de Ciudades Capitales la elaboración de la declaratoria de cosas inconstitucionales y presentación de acciones correspondientes.

3. Convocar a las asociaciones de usuarios de la salud, gremios del sector de la salud, pensionados, trabajadores independientes, amas de casa.

lunes, 16 de febrero de 2026

Una consulta sin norte, sin opciones, sin sentido

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No se encuentra lógica en los argumentos de algunos opositores del régimen petrista que está acabando con el país, cuando invitan a la consulta de los aspirantes del “centro derecha”.

Ignoran –u olvidan- que ya la posición del “centro” la venimos ensayando sin éxito para conjurar la amenaza comunista de tomarse el poder, y de bañar en sangre el territorio nacional. La fórmula del diálogo y de la alcahuetería con los criminales solamente ha servido para fortalecer los grupos de bandoleros y entregarles vastas porciones del territorio nacional. Si en algo estamos de acuerdo los colombianos es en que necesitamos parar ese tenebroso proceso de violencia, terrorismo, vandalismo, imperio del narcotráfico, propagación de la corrupción y destrucción de nuestra economía. Quien no esté de acuerdo con ello es porque no conoce el país o simplemente se niega a reconocer la azarosa coyuntura que atravesamos.

Los aspirantes que se pelean un puesto en la primera vuelta a través de la que ellos han llamado “la gran consulta” (con excepción de Vicky y Paloma) son fiel reflejo de esa medrosa y condescendiente “centroderecha” que propugnó por el acuerdo de La Habana en la que el Estado se humilló ante los más crueles bandoleros de nuestra historia, los que hoy aprueban las leyes como congresistas, mientras las víctimas suyas son revictimizadas por la impunidad que a sus verdugos les otorga el régimen petrista y la JEP. Los demás respaldaron ese fatídico acuerdo, se desempeñaron como ministros del “tartufo” Santos que traicionó a Colombia y se han lucrado de su privilegiada posición mientras el resto de los colombianos ha soportado la entrega del país a la izquierda radical en los gobiernos de transición de Santos y Duque, y en el actual gobierno de la mentira y la corrupción. Lo grave del asunto es el implícito compromiso de los socios de la consulta de respaldar a quien la gane, sea quien sea.

Con el pueril argumento de que van a votar por Paloma, por ejemplo, para que esta gane y luego pasen sus seguidores a las toldas de Abelardo justifican algunos su garrafal error. No hay más ingenua explicación que esta. De un lado, existe prohibición legal para proceder de esa forma: El ganador de una consulta tiene la obligación de ir a la primera vuelta por el grupo que lo escogió. Tampoco es real que sus seguidores pasarán a engrosar a las toldas del “tigre”. Los votos no son endosables.

Más peregrina aún es la tesis de quienes argumentan que no hay problema en votar por esa consulta pues, al cabo, la “centroderecha”, cuando obtenga un respaldo menor que el de Abelardo se le unirá masivamente sumando los votos de la ganadora de la consulta con los del “tigre”, y la victoria sobre Cepeda será “pan comido”. Es el colmo de la estulticia semejante razonamiento: los aspirantes de la consulta provienen en su mayoría del santismo, hacen parte de ese viejo establecimiento que quiere seguir sumiendo al país en la politiquería rastrera, no en gobernar para quienes los eligen. Así lo han demostrado con la “guerra sucia” que libran contra Abelardo. Uno de ellos, cuya favorabilidad es apenas del 1 % se atreve a vetar a Abelardo dizque por ser de “extrema derecha”.

Se vendió a los incautos el cuento de la consulta para conseguir la unidad de quienes se oponen al régimen petrista. Abelardo aceptó sin condiciones y propuso realizar una encuesta en reemplazo de la consulta para evitar ese enorme gasto en un Estado con un inusitado déficit fiscal pero su idea fue ignorada. Dor razones pesaron para desdeñar la idea: El real objetivo que se buscaba era apartar a Abelardo de la consulta para tener alguna posibilidad de ganarla y, de paso, obtener las jugosas ganancias de la reposición de votos por cuenta del presupuesto nacional.

El tiempo es implacable y día a día demuestra el crecimiento del movimiento popular “Defensores de la Patria” porque representa una iniciativa libre de la influencia politiquera, que ha interpretado fielmente los deseos de un pueblo cansado de la violencia y la corrupción. La consulta de “centroderecha” no logró despertar el fervor y la pasión que acompañan al “tigre” y por eso sus cifras van en retroceso. La verdad en la coyuntura actual es que la lucha por el poder se librará entre la democracia, representada por De la Espriella y el modelo marxista continuador del régimen de Petro, que encarna el candidato de las FARC, Iván Cepeda. Lo demás es pretender tapar el sol con las manos.

Confiamos en que todavía exista una mayoría de colombianos honestos, comprometidos con el futuro de la patria y no con los intereses particulares de nadie, que se aparten de la asquerosa campaña que adelantan Petro y sus cómplices en contra del “tigre”. Colombia necesita hasta el último voto de sus hijos para salvarla. No seamos inferiores al crucial momento que nos tocó vivir.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Delcy, Petro y Guanipa

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La infame detención de Juan Pablo Guanipa, pocas horas después de su excarcelación, indica que el régimen comunista sigue imperando y que el “monitoreo” convenido con Messers, Trump y Rubio, es apenas de fachada, porque Delcy y compañía (hermano, Cabello e hija, Padrino, colectivos y demás malas hierbas) conservan el poder, mientras los gringos tienen el subsuelo.

Como prefiero los hechos a las bien adobadas hipótesis que formulan los Castos, Ruckaufs, Lajes, Baylys, Fonsecas y demás comentaristas capaces de narrar en 30 minutos todo lo convenido en las dos horas en las que no estuvieron presentes, me atengo a lo que sucede, no a lo imaginario.

Lo del Guanipa es aterrador y recuerda a los que salían vivos del Gulag después de cumplir larga e injusta pena, para regresar allí pocas horas o días después, con nuevas y falsas incriminaciones. ¡Estalinismo puro y duro…!

¡Y lo que cuenta Nitu Pérez Osuna sobre la redacción, tramitación y restricciones de la “Ley de amnistía” para los presos políticos en Venezuela, ¡es puro y duro estalinismo tropical!, que hace una farsa de la libertad aparente de quienes quedan obligados al silencio y bajo el peso de prontuarios no levantados y de obvio cuño chantajista.

Este es, hasta ahora, el resultado de la extracción parcial de criminales, que ya no se podrá completar.

La esperanza es que una reacción del pueblo, tan arriesgada como valerosa, y la siempre vacilante “presión” internacional, obliguen a la camarilla de Delcy para activar la transición.

Pero mientras esperamos ese feliz desenlace, debemos seguir considerando que el cambalache Trump-Petro está bien lejos de asegurar la democracia colombiana.

Todo el mundo quiere creer que Petro tomó un baño lustral en la Casa Blanca, y que, a partir del libro, el autógrafo y la gorra, han desaparecido la paz total, la colaboración con el narcotráfico y el fraude electoral, minuciosamente preparado desde agosto 7 de 2022.

Quien esto escribe sigue temiendo que la reunión del 3 de febrero haya servido apenas para la normalización tipo Venezuela, de manera que el Pacto Histórico conserve el poder y los EE. UU. dispongan del subsuelo…

Sé que esta inquietud es impopular, porque va en contravía de la ilusión colectiva, pero a un mes de los comicios de marzo, el rufián-presidente no ha cambiado: Sigue proponiendo locuras y ha firmado, en el último mes, ¡apenas 540.000 “contratos”! (nuevo nombre del prevaricato), incrementando en 27 billones de pesos el gasto público vinculado al megafraude electoral, sin que ni los jefes políticos ni los órganos de control se manifiesten en contra de este colosal abuso criminal.

La euforia colectiva no puede eliminar, entonces, el inmenso e inminente peligro que corren las instituciones, enfrentadas al personaje más mendaz, perverso e hipócrita, que puede imaginarse.

jueves, 5 de febrero de 2026

Los nuevos "mejores amigos"

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La reunión del martes 3 de febrero entre Petro y Trump no era, como se pensaba, con el fin de negociar, sino para rubricar los acuerdos "confidenciales" entre la Casa Blanca y la de Nariño, y notificar la normalización "a la venezolana" que nos espera.

La foto con Trump ("Es un gran honor") y la gorra de MAGA en la cabeza del visitante, no significan que ahora Petro haya dejado de ser un rufián ni que Trump esté reblandecido...

Lo que ha ocurrido, en realidad, es que el presidente de los EEUU ha logrado el manejo de nuestro subsuelo, donde abunda el coltán y quizás haya tantas tierras raras como oro e hidrocarburos, y el de acá conserva el poder político, cuyo ejercicio es indiferente para Washington, mientras aquí tengan un bastard, como consideraba Roosevelt a Somoza.

Nada, pues, más erróneo que pensar que Petro cumplirá con los buenos deseos de las ánimas candorosas, que creen que Trump lo ha domesticado y que los peligros para nuestra democracia son cosa del pasado, porque el deshonroso cambalache de esta semana enriquece a EE. UU., sin disminuir el riesgo mortal que nos amenaza.

Casi todos los colombianos creen que Petro, a partir de ayer, es dócil y manejable, y que no le hará pistola con los dedos de los pies al State Department, cuando llegue el momento crucial de las elecciones.

lunes, 2 de febrero de 2026

Innovación en la democracia como propósito de nación

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Los problemas sociales, políticos y económicos siguen siendo los mismos de hace 50 años y como sociedad solo hemos profundizado en las excusas para no solucionarlos. Se han agudizado y el 8 de marzo el país define entre el bien y el mal, el modelo de económico de mercados o el narco-comunismo modelo SSXXI, entre ser libres o ser secuestrados por la subversión.

Cobran actualidad los discursos de la ANDI de 1974 a 1991, y los de posesión de Uribe en 2002 y 2006 respaldados por los resultados de la seguridad democrática como política de Estado. ¿Y que es la seguridad democrática? Simplemente una metodología innovadora que conjuga: seguridad ciudadana, garantías y libertades sociales, transparencia en la gestión pública, una actividad económica orientada a la cohesión social, y el respeto por la independencia de poderes.

Antes y después la seguridad democrática, en lugar de transformarnos hemos dejado multiplicar y normalizar la corrupción, la impunidad, la ilegalidad, la informalidad y los efectos nocivos de un narcoterrorismo disfrazado de ideología de izquierda. Nos gobierna el crimen organizado y corremos el riesgo de que se consolide el caos y la miseria que causa el modelo narco-SSXXI.

Cuando hay determinación política responsable de hacer las cosas bien, en derecho las cosas se pueden deshacer de la misma forma en que se hacen, sin necesidad de comprar conciencias, de violentar las leyes ni de acudir al clientelismo.

Para que el país funcione y haya efectividad en el desarrollo, la construcción de políticas públicas implica voluntad de servicio, de mejorar lo que ha dado resultado y enmendar los errores cometidos, eliminar las conductas e iniciativas que han permitido el desprestigio de un parlamento dedicado al debate ideológico, eliminar lo que no es compatible con el sistema de libertades, y adoptar legislaciones que atiendan las necesidades de la gente.

Si queremos democracia, necesitamos un parlamento innovador, que trabaje en equipo con el administrativo por el bien común, capaz de enfocarse en el fortalecimiento institucional por medio de la recuperación ética y moral, la innovación conceptual y tecnológica en la operatividad del Estado y así contener una cleptocracia que se nutre de la dependencia entre de poderes.

En nuestro caso innovar es tan simple como respetar y hacer cumplir la ley y el debido gobierno corporativo, asumir la digitalización del Estado, capacitar y calificar a todos los servidores públicos, preservar la ortodoxia en el manejo macroeconómico, crear incentivos a la inversión, y evitar vacíos legislativos obligando a todo servidor público a presentar un parte médico de salud física y mental, un pasado judicial y unos conocimientos acreditados con resultados.

Colombia necesita emprender un cambio cultural que eleve su conciencia ética y educativa. Lo demás son habladurías, cháchara, paja para lograr beneficios, figuración y vanaglorias individuales, que reducen el debate electoral a una contienda de loritos en una estaca haciendo bulla a ver quién “parlotea” más duro.

Recordemos que no hay libertad sin límites legales que impidan los abusos propios del libertinaje. Que la equidad consiste en darle a cada uno lo que le corresponde sin pretender que todos seamos lo mismo, mientras la igualdad solo aplica ante la ley y la generación de oportunidades.

La seguridad es el cimiento de la legalidad y la justicia como aplicación igualitaria del derecho, no de la distribución igualitaria del empobrecimiento. Comprobado está que las sociedades se descarrilan y no pueden rodar libres y de manera ordenada las democracias, sin generación de riqueza que financie el desarrollo.

Colombia sabe mejor que nadie que una sociedad que no es segura no puede ser justa, no puede educarse, ni formar una cultura fundamentada en la ética de trabajo en equipo. La mejor definición de seguridad es el respeto a la ley y la justa medida de libertad y orden; no la trampa individualista, el rebusque, el engaño y la violencia.

Uribe es el único verdadero enemigo político que reconocen Petro, Cepeda y sus aliados criminales, pues saben que no lo pueden comprar ni engañar, y porque es el único que ha demostrado que sin seguridad democrática fracasan la legalidad y justicia.

¿Por qué somos tan soberbios e individualistas y estamos obstinados en ir divididos a una elección sin garantías, en lugar de dejar a Uribe comandar las banderas de la libertad y el orden, mientras podemos volver a una democracia funcional?

Votemos bien en marzo porque lejos están de la justicia social, las ideas revaluadas del comunismo, el socialismo Castro-Chavista, el populismo y el progresismo, que parten del odio de clases enmascarado de clamores de igualdad.