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viernes, 29 de mayo de 2026

A votar se dijo

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Nunca tuvimos tantos candidatos para la Presidencia de la República. No me quedó claro si es porque tenemos líderes de sobra o porque cualquiera se sintió apto para suceder al actual mandatario. Preferiría pensar lo primero. Y es verdad, entre ese abanico había gente muy buena e interesante pero bastante desconocida para muchos.

Mal parado como ha estado el primer mandatario parecía estar condenado a ser la gran decepción y el fracaso de la izquierda en el poder. Pero se le apareció la Virgen, como decimos coloquialmente. Cepeda se catapultó solito dejando lejos y por mucho a sus copartidarios después de su conocido choque de años con Uribe. Su peculiar estilo reflexivo, sus discursos escritos para garantizar precisión, su sofrosine, su decisión de no ir a debates con los otros candidatos, lo tienen de primero en las encuestas y con alta posibilidad de ganar en primera vuelta. Pude conocerlo de cerca y escucharlo. Sorprendente, como sorprendente que José Félix Lafaurie, esposo de la Cabal y opositor radical de su proyecto político, lo cubrió de frases elogiosas y alcanzó a decir que si fuera presidente lo haría muy bien. Veamos cómo le va el domingo.

Azul de metileno, a la derecha de la extrema derecha está De la Espriella. Folclórico con su theriana imagen del tigre, sin experiencia alguna en el manejo de Estado, logra concitar a todos los que están aburridos con el actual Gobierno y todo lo que se le parezca. Su controvertido pasado como abogado defensor de personas de dudosa ortografía pareciera hacerse a un lado para afirmarse firme por la patria. Lo mejor de su mediática campaña es su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, académico reconocido, exministro, todo un señor, que nos sorprendió con su decisión de apoyar este proyecto. Ha cogido fuerza a pesar de sus varias equivocaciones.

Paloma, por su parte, descendiente de la rancia aristocracia payaneja, nieta de expresidente y perteneciente a la casta política tradicional caucana sorprendió a todos ganando la consulta Interna de su partido cuando todos esperaban que lo fuera María Fernanda Cabal. No era la más popular, era la que dijera Uribe. Y sorpréndanse: Clara López, líder de izquierda, profesora de Paloma, la elogia con creces por su inteligencia y otras capacidades. Su alianza con Oviedo como fórmula quiso posar de abierta y resultó espantando a los más conservadores.

El amigo Fajardo en su nuevo intento, llegó a puntear las encuestas y cuando parecía saborear las mieles del poder, en realidad le significó su nueva perdida, porque se comió el cuento de ser el eventual ganador de la contienda y por eso no quiso someterse a la consulta. Decisión fatal porque bajó al cuarto o quinto lugar a pesar de ser una buena opción. Dirán que a la quinta es la vencida, pero ya anunció que hasta ahí llegaba. Faltó humildad.

Quedan Claudia, Roy, Lizcano, Miguel Uribe y todos los que juran que tienen alguna opción. No fue esta vez. Y esa fragmentación, ese río revuelto, es lo que han aprovechado otros para unir fuerzas y potencialmente ganar. Esto está de alquilar balcón. Así que vote por quien quiera y en conciencia vea que es su mejor opción, pero vote por favor. No vote su voto. Elija bien. ¡A votar se dijo!

Elecciones de zoológico

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Entre violencia, odios sectarios, resentimiento y fanatismo, salta el país el domingo al vacío sin paracaídas frente a un inexplicable continuismo que puntea entre vaticinios de augurios, oráculos criollos, casinos virtuales y máquinas de pesquisas futurísticas, algunas de alquiler que sirven a los extremos según conveniencia. Pero el voto serio por fuera del circo zoológico y de las pasiones virtuales, aún no aparece entre tanto estrépito.

Sin mezquindades hay que salir a votar responsable y libremente por la libertad, y sin despreciar el patriotismo democrático heredado de los mayores que ha representado Uribe en lo corrido del siglo, como principal defensor de la seguridad, la convivencia y la legalidad en Latinoamérica.

Pero permítame el lector unas líneas satíricas que evocan la sabia letra del tango Cambalache.

En la era del conocimiento global: IA y computación quántica, los ricos y poderosos del planeta y su remedo criollo, se dedican a alimentar sus egos con la inmundicia propia de los “Juegos de poder y tronos”, dejando los de HBO convertidos en un paseo de niños exploradores.

Por fuera, Xi Jinping, Trump, Putin, Ayatolas, el terrorismo islámico, Mossad, los trillones de las grandes tecnológicas, el muñeco coreano, el castrochavismo asociado al narcoterrorismo colombiano y el decadente progresismo que se adueñó de las ONGs y del multilateralismo que abandonó su objetivo misionero de desarrollo socioeconómico, bambolean el mundo por un camino loco y autodestructivo.

Aquí, por los abusos de una dirigencia política, financiera, empresarial, gremial, mediática y clerical perdimos la legalidad, la cultura, la sensatez, la responsabilidad democrática, la independencia de poderes, el respeto al interés general y al bien común, y quedamos ante el mundo como un mercado negro electoral inédito, con 40 partidos y 100 candidatos, del que resultó un “reality show” cargado de fanatismos y odios que desvirtuaron el elemento más importante de la democracia: la votación popular bien informada libre y transparente.

Colombia es la visión microscópica más vívida de todas las enfermedades que aquejan las democracias occidentales cuando degeneran en nuevos sistemas de totalitarismo constitucional narcoterrorista. Aquí elegimos democráticamente para la conducción del Estado un delincuente populista degenerado, que sigue la cartilla Castro-chavista y como en un viaje de tusi y bazuco va destruyendo todo a velocidades galácticas, convocando a una Asamblea Nacional Constituyente y amenazando con que si pierden el poder van por el poder por las vías de hecho.

El ciudadano trabajador víctima de la desinformación busca autenticidad, pero ante la pérdida de valores éticos no encuentra como defender sus creencias frente a una elección anómala y confusa donde una segunda vuelta será aún más compleja si se tiene que definir entre la profundización del Estatismo y las libertades democráticas en medio odios, fanatismos y las pasiones de un mundial.

A muchos jóvenes los impulsan emociones insensatas que viven de influenciadores en chats y redes; en los estratos altos a los más emotivos y menos pensantes los fanatiza un marketing político circense que simboliza una fiera; la clase emprendedora, trabajadora y a los ciudadanos menos afluentes de las capitales, saturados de ver un ejercicio político corrupto presentan indecisión, indiferencia y dudas ante el revoloteo culeco y desordenado de una pajarera.

Del otro lado, encabezados por un comunista calculador, cínico, lleno de odios, enfermo y disfrazado de defensor de derechos humanos que se hace acompañar de una indígena como prueba de que la inquisición es hoy neoestalinista y que el canibalismo entre minorías sigue vigente en pleno siglo 21, hay una horda de violentos sumidos en la irresponsabilidad propia de la ignorancia que representan el descontento social cocinado en resentimiento y lucha de clases alentada por el Gobierno y los educadores, a la que se suma un campesinado llevado a votar encañonado por la subversión narcoterrorista, y personas que viven en barrios marginados macaneados por los combos locales, todos controlados por “los dueños del negocio que mata” asociados a un progresismo ladrón, y a las FARC-EP, el ELN y el M-19, que reclaman el poder.

Y como si nos faltara más desconexión entre la autoridad y la justica, el espectáculo mediático ahora va de reyerta callejera a cuchillo, botella y plomo, a la trifulca digital por el “business” entre “influenciadores”, unos de pago y otros andrógenos trepados a las tarimas, y como en 2021 vuelve Anonymus al espectro de la gallera comunicacional colombiana a ser parte de la batalla que desataron la irresponsabilidad de la política partidista, la primera línea digital extrema de Bolívar y Petro, y los fletados por el renacer de una extrema derecha, enganchados todos en una incendiaria e insoluble serie difamatoria en la que todos perdemos.

¿Contra qué votaremos el próximo domingo?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Somos conscientes de que estas elecciones no son comparables con ninguna de aquellas que hayamos vivido en el pasado. Entre otras cosas, porque ahora no decidiremos solamente sobre un cambio de caras en el Gobierno o sobre la sustitución en el poder de un partido por otro. No. Lo que está en juego es qué clase de país queremos para el futuro, cuáles serán los valores que regirán de ahora en adelante nuestro sistema político, nuestra economía, la manera de gobernar, el destino que se dará a los recursos del Estado, cómo será la calidad de vida que el Estado proporcionará a los ciudadanos.

En consecuencia, seamos racionales a la hora de decidir y hagámoslo poniendo los intereses superiores de la República por encima de nuestros particulares gustos o prejuicios.

Para facilitar esta tarea hagamos un inventario de aquello contra lo que debemos votar, como ciudadanos responsables:

1. Contra el macabro plan urdido por el neo comunismo para convertir a Colombia en otro país esclavo de un sistema que ha asesinado más de 100 millones de personas para imponer sus fracasadas tesis políticas y económicas en el mundo.

2, Contra la milicianización del país para la cual el régimen se inventó el señuelo de la paz total que no ha significado sino la muerte total de honrados campesinos y sus familias.

3. Contra el aumento del área sembrada con cultivos ilícitos, que llega a 330.000 hectáreas, y nos convierte en el primer país productor y exportador de coca en el planeta.

4. Contra la inseguridad y el temor que agobia a la población por cuenta de los grupos ilegales de guerrilleros y narcotraficantes en el campo y los extorsionistas y capos del microtráfico en los centros urbanos.

5. Contra la criminalidad que a diario atenta contra la vida, bienes e integridad sexual de la población, gozando de la más absoluta impunidad, pues quienes son capturados quedan de inmediato en libertad y otros son excarcelados por orden del propio gobierno que los protege con salvoconductos como “gestores de paz” para que puedan seguir delinquiendo impunemente.

6. Contra los vándalos que se apoderan de los espacios públicos para agredir a la fuerza pública y a la población, causar daños en la infraestructura urbana, entorpecer los sistemas de transporte, bloquear las vías e impedir a los ciudadanos el libre ejercicio de su trabajo.

7. Contra la corrupción exacerbada en el presente cuatrienio, debido a la participación en ella de altos funcionarios del Estado, congresistas aliados o presionados con el ofrecimiento de jugosas comisiones (léase mermelada) y familiares y amigos de los detentadores del poder.

7. Contra el derroche y torpe manejo de las finanzas del Estado que nos han llevado al más alto y peligroso endeudamiento de nuestra historia y a la inminencia de caer en cesación de pagos, o sea, la quiebra del Estado.

8. Contra el desmoronamiento del sistema de salud, afectando gravemente la salud de los colombianos. Sólo en 2025 murieron 2.500 pacientes por demoras en los tratamientos o en la entrega de medicamentos. Este genocidio se incrementa a diario pues los proveedores de bienes y servicios no seguirán atendiendo a los centros de salud por falta de pago.

9. Contra las horrorosas prácticas de los grupos narcoguerilleros dedicados a la minería ilegal, la extorsión, el desplazamiento forzado de las comunidades rurales, la toma de posesión en casi 400 municipios, el reclutamiento forzado de menores, los ataques con drones y con minas a la fuerza pública y a la población en general.

10. Contra el desempleo y la falta de apoyo al emprendimiento que cierra oportunidades a muchos compatriotas.

11. Contra la pobreza y la carencia de vivienda propia de gran parte de la población.

12. Contra la elevada tributación que ahoga principalmente a los más pobres y a la clase media e impide el desarrollo de nuevos puestos de trabajo.

13. Contra la excesiva burocratización en los organismos del Estado a través del aumento de la nómina y de los contratistas independientes que se contratan para fines electorales y beneficiar a los amigos del régimen,

14. Contra la fatal política de poner trabas a la explotación de petróleo y gas, y a la utilización del fracking, que priva a Colombia de importantes ingresos y encarece el costo del gas que ahora tenemos que importar.

13. Contra la pésima educación de nuestros hijos, inferior en calidad a la mayoría de los países y, además, infiltrada de falsas teorías comunistas y de la ideología LGTBI

14. Contra los vicios que heredamos de la vieja politiquería de los de siempre que nos han traído al actual estado de crisis que padecemos en todos los aspectos de nuestra sociedad.

15. Contra quienes, traicionando los valores fundacionales de nuestra patria, se han aliado con representantes de la vieja y desacreditada clase política, defensores del acuerdo de La Habana y de la JEP, y promotores de la LGTBI y del cambio de sexo en los menores de edad, y ahora pretenden el poder para continuar viviendo del presupuesto en alianza con el candidato Cepeda.

 

Por todo lo anterior, estamos Firmes con la Patria para votar por Abelardo de la Espriella y ganar la Presidencia en la primera vuelta.

lunes, 25 de mayo de 2026

Tremendo gancho ciego

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Dice el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay que hacerse algunas consideraciones y preguntas.

Nos preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas con el terrorismo internacional.

Petro es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional vinculante”.

Si ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede pasar en el país si pierde el progresismo.

Es previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018 cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:

¿A cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria, ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que además tiene un partido consolidado con amplia representación política?

¿Quién puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo de la credibilidad de Uribe?

Colombia tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales narcoterroristas.

Este es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa perdida”.

La hora de las grandes decisiones

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos cogió la noche para tomar una de las decisiones más importantes para el futuro de Colombia y, por lo tanto, para el de nuestros hijos y nietos. No obstante la gravedad del momento todavía existe la percepción de que algunos compatriotas no hayan captado en su integridad la trascendencia de lo que está en juego.

El pueblo mayoritariamente ha rechazado el régimen de Petro, no tanto por su ideología, sino por su pésima gestión al frente de los asuntos del Estado. Se puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no existe sector de la sociedad o aspecto de la administración gubernamental donde Petro no haya dejado su huella de destrucción, torpeza y desastres. Sin embargo, nos dicen que una gran parte de colombianos, obnubilada por el fanatismo, engatusada por la falsedad de sus promesas y manipulada por los gigantescos poderes de la publicidad estatal, votará por su candidato, el amigo de las FARC, Iván Cepeda.

Con esa amenaza, sería lo lógico unir a las fuerzas de oposición y a quienes hasta ahora han permanecido alejados de la actividad política, pero este noble deseo no se ha cumplido.

Pudo más el ansia de poder de un grupo de políticos pertenecientes al vetusto establecimiento, sin un caudal electoral importante, quienes, antepusieron sus ansias de poder a los intereses de la Patria. No incluyeron en su aventura electoral a Abelardo de la Espriella, con la excusa de que no querían aliarse con alguien de “extrema derecha”, cuando en realidad lo que pretendían era cerrar el paso a quien sabían de antemano que podría ser el triunfador en su alianza.

Luego se desató una guerra sucia del grupo “Toconabe” (Todos contra Abelardo) que ha incluido falsos rumores, ataques directos a su persona, manipulación de encuestas, amenazas de muerte al candidato, asesinato de dos coordinadores de la campaña y hasta calificarlo públicamente de cobarde por utilizar en su defensa personal chaleco antibalas y una mampara de protección.

Es lamentable que no se hubiera aceptado la propuesta inicial de Abelardo de realizar una encuesta financiada y supervisada por todos los precandidatos antipetristas a fines del año pasado, la cual le hubiera ahorrado el millonario costo de la consulta, nos hubiera dado la ventaja de preparar una campaña única contra el heredero de Petro y hubiéramos impedido la incertidumbre en los electores potenciales.

Pero no vamos a llorar sobre la leche derramada. Proyectémonos a lo seguro: no existe una campaña más preparada para derrotar a Cepeda ni para gobernar con la voluntad que se requiere como la de Abelardo. Acabará con el narcoterrorismo, la corrupción, la inseguridad, la quiebra del Estado, la bancarrota de nuestro sistema económico, reorganizará el sistema de salud, recuperará a Ecopetrol y el sistema energético que nos tiene al borde de los apagones, etcétera.

Las estadísticas de Atlasintel, una de las encuestadoras más prestigiosas del planeta, indican a las claras que la tendencia de Cepeda está congelada y no crecerá más; la de Abelardo viene creciendo en forma exponencial; y la de Paloma va en franco retroceso. Ya este tema queda zanjado pues no habrá más encuestas. La propia candidata y su variopinto equipo así lo han entendido, pero, en lugar de buscar un acercamiento con Abelardo, están buscando insignificantes apoyos como el del desvalorizado señor Fajardo.

Nos corresponde a los ciudadanos que pensamos en Colombia, antes que en nuestros gustos personales, como usted y como yo, tomar la decisión y dar el paso al frente apoyando a Abelardo de la Espriella. Además de salvar a la Patria de una terrible amenaza, como sería la prolongación del régimen petrista, tendremos la oportunidad de poner nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria milagro que propone Abelardo y que Colombia merece.

Sólo debo hacer una necesaria advertencia. Esta batalla hay que darla en la primera vuelta. Lo menciono porque algunos piensan votar por Paloma a ver qué pasa en la primera vuelta y, si pierde, votarían por Abelardo en la segunda. No seamos ingenuos. Si Paloma pierde, ninguno de los que la acompañan votará por Abelardo y corremos el riesgo de que gane Cepeda. Ya anunciaron todos ellos que más bien votan por Cepeda o se van a ver ballenas. Es conveniente para el país tener en cuenta que a Cepeda hay que ganarle en la primera vuelta porque si tiene chance para la segunda, él y sus tenebrosos socios de la narcoguerrilla y del vandalismo se tomarán las calles y carreteras del país para constreñir por el miedo a la población para que vote por su candidato. Seamos conscientes, por favor, del peligro en que estamos.

Para reflexionar en medio de esta batalla, les dejo esta máxima de Marco Aurelio: “Perseguir lo imposible es cosa de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer algunas necedades” (Meditaciones, pag,105)

miércoles, 20 de mayo de 2026

No demos papaya

María Cristina Isaza Mejía
María Cristina Isaza Mejía

La derecha democrática no puede seguir destruyéndose mientras Cepeda avanza.

El siguiente artículo lo escribo como una ciudadana que ha observado con atención la contienda electoral, sin involucrarse en ninguna campaña en particular.

Hay algo profundamente preocupante en esta campaña presidencial: las dos campañas que deberían estar pensando desde ya en cómo construir mayoría para segunda vuelta se están dedicando a destruirse mutuamente con una eficiencia que debería alarmarnos a todos.

Y el problema no es solo electoral: es cultural, emocional y narrativo.

Porque mientras las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella se desgastan en ataques cruzados, quien más gana es Iván Cepeda. Veo con impotencia la incapacidad histórica de ciertos sectores colombianos para construir un proyecto colectivo cuando más lo necesitamos.

Y eso tiene consecuencias.

El regalo narrativo que le están entregando a Cepeda

Aquí aparece el verdadero problema estratégico.

Mientras las campañas democráticas se destruyen mutuamente, sin darse cuenta están ayudando a construir la imagen de Cepeda como: moderado, estoico, institucional… el menos caótico.

Los activistas digitales de ambas campañas están más ocupados en atacarse entre sí que en mostrar el peligro real que representa la continuidad del gobierno Petro en cabeza de Cepeda. De esta forma, mucho votante de centro y centroizquierda puede terminar dándole su voto a Cepeda en segunda vuelta, votar en blanco o… irse a ver ballenas 🐳.

La línea ética se está moviendo peligrosamente

En 2022 el petrismo movió la línea ética con Guanumen y la lógica del “todo vale”.

Hoy preocupa ver que quienes están moviendo esa línea son sectores de la oposición democrática.

El tono se salió de control

Los ataques han escalado a niveles innecesarios:

* Acusaciones cruzadas

* Campañas digitales agresivas

* Ataques familiares

* Insinuaciones irresponsables

* Deshumanización permanente

Y eso deteriora el clima emocional del país.

Hay comentarios en redes absolutamente inaceptables: insinuaciones grotescas contra Paloma, ataques personales, teorías delirantes sobre el asesinato de Miguel Uribe Turbay, ataques al entorno familiar.

También fue desafortunado trivializar el uso de chaleco antibalas, justo cuando el país viene de hechos violentos gravísimos. Solo por mencionar algunos: el asesinato de Miguel Uribe, el asesinato de la concejal del Centro Democrático, Mileidy Yurani Villada, y el asesinato de dos personas del equipo de Abelardo en el Meta. No hay heroísmo en exponerse inútilmente.

Y tampoco ayuda que desde algunos sectores políticos y ciudadanos se diga públicamente que en segunda vuelta votarían en blanco o se abstendrían si no pasa “su” candidato.

Esto genera un mensaje peligrosísimo: que el adversario principal termina siendo el otro candidato democrático… y no el proyecto Petro-Cepeda.

De verdad, ¿no entendemos lo que está en juego?

Aquí todos deberíamos estar en un mismo barco: salvar a Colombia.

El problema del matoneo político

La estrategia de Abelardo tiene una lógica política comprensible:

* Apropiarse de la rabia antisistema

* Diferenciarse del “establecimiento”

* Mostrar a Paloma como representante de ese establecimiento.

Eso puede funcionar en primera vuelta, pero tiene un riesgo enorme hacia junio.

Porque una campaña percibida como agresiva, fuerte y matoneadora puede tener enormes dificultades para luego conquistar a moderados, votantes de centro, jóvenes, abstencionistas, etcétera.

Y esos votos son indispensables para ganar una segunda vuelta. El electorado de segunda vuelta se define, en gran medida, en el centro.

La campaña de Abelardo tiene una responsabilidad especial: tender puentes hacia sectores que hoy no votarían naturalmente por él. No hacerlo sería un error estratégico enorme.

Pero del otro lado tampoco ayudan. Desde sectores cercanos a Paloma también ha habido errores: comparaciones innecesarias, respuestas emocionales, descalificaciones y discursos que terminan profundizando fracturas.

La frase sobre “no cargar maletas” fue una salida desafortunada.

Y volver permanentemente al debate del plebiscito del Sí tampoco tiene mucho sentido cuando en ambas campañas existen figuras que apoyaron ese proceso. Seguir excavando en las heridas internas solo distrae del verdadero desafío.

La campaña que debe sumar centro + derecha ha sido más exitosa en resaltar las diferencias entre Paloma y Oviedo que los puntos de unión y las bondades de sus propuestas.

La ciudadanía también tiene responsabilidad

Muchos ciudadanos están actuando como barras bravas, como si esto fuera una guerra de hinchadas. Como si destruir al otro candidato opositor fuera más importante que impedir un segundo capítulo del proyecto Petro.

Yo me pregunto: ¿hay alguien pensando realmente en el país?

Los acuerdos mínimos que Colombia necesita

Mi crítica no es contra Paloma ni contra Abelardo como personas. Veo trayectorias valiosas en ambos sectores. Mi preocupación es otra: la incapacidad de construir acuerdos mínimos de supervivencia democrática. Acuerdos básicos como:

* Reconocer públicamente que el principal adversario es el proyecto Petro-Cepeda

* Comprometerse desde ya al apoyo mutuo en segunda vuelta

* Frenar ataques personales y familiares

* Desactivar campañas digitales tóxicas

* No destruir la legitimidad democrática del otro sector opositor

* Enfocar el debate en propuestas y riesgos país

* Construir una narrativa común de estabilidad democrática y recuperación institucional.

Porque aquí no se está definiendo solamente quién gana una elección. Aquí se define el rumbo institucional, económico y democrático de Colombia.

Una reflexión final

Confieso algo: me habría gustado ver una conversación política donde el objetivo colectivo fuera incluso sacar a Cepeda de segunda vuelta.

Tal vez suena ingenuo, pero revela algo importante: seguimos pensando más en derrotar al cercano que en construir consensos básicos. Y así es muy difícil ganar un país.

Y hay algo que tengo clarísimo: en segunda vuelta voy con todo el apoyo al contrincante de Cepeda. Mi causa es Colombia. No demos papaya.

Patriótico llamamiento al doctor Álvaro Uribe

José Alvear Sanín
Apreciado señor presidente:

Preocupado por el país, este ciudadano se dirige a usted con admiración y respeto:

Todos los humanos somos falibles, y el sincero reconocimiento de los errores nos engrandece. Por eso considero urgente advertir el riesgo enorme en que la señora Paloma Valencia está poniendo a Colombia, con su deplorable actuación como aspirante a la Presidencia.

No pasa un día sin que ella dé un paso en falso, aterrando a los electores, que columbran el abismo al que puede llevarnos un triunfo del candidato comunista.

En vez de atacar la izquierda revolucionaria, la señora Valencia la emprende, cada vez con mayor agresividad, contra Abelardo de la Espriella. En lugar de una confrontación amable antes de la primera vuelta, y del compromiso ineludible de apoyarlo en la segunda, su oratoria se hace más estridente, áspera y vacía, en un alarmante giro que presagia la posible aceptación de los falaces acuerdos nacionales que Cepeda ya viene proponiendo para pulverizar las fuerzas democráticas en la segunda vuelta.

No es necesario enumerar los incontables desaciertos de una candidata que no está a la altura de lo esperado, y que lo único que ha logrado es el repudio de los que siempre siguieron al Centro Democrático.

Por lo tanto, me atrevo a expresarle, doctor Uribe, lo que sus amigos de largos años sienten: es necesario desautorizarla, antes de que el daño sea irreparable, porque su incompetencia está exponiendo al país a la mayor desgracia.

Atento saludo,

José Alvear Sanín

miércoles, 29 de abril de 2026

Nuestro "centro" y su tentación allendista

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En la elección presidencial del próximo 31 de mayo se presentarán tres tendencias:

1. La ideológicamente conservadora de Abelardo de la Espriella (tergiversada dizque como “extrema derecha”).

2. La heteróclita de “centro” (donde la única centrista es Paloma Valencia).

3. La comunista de Cepeda.

No hay duda de que, si Cepeda pasa a la segunda vuelta, será derrotado por la suma de los partidarios del costeño y la payanesa, salvando así a Colombia de la revolución narco-castro-estalinista.

Esta perspectiva aterra, desde luego, a la extrema izquierda. Por tanto, el comunismo apelará a todas las formas de lucha electoral y armada, sin olvidar la propaganda negra ni la desviación descarada de billones del presupuesto. No les basta con lo anterior, porque también se apelará al apoyo de los “idiotas útiles”, es decir aquellos que, posando siempre de “demócratas progresistas”, nunca votarán por un personaje de la derecha.

Por prejuicio ideológico, unos, por componendas, otros, muchos de nuestros “centristas” están dispuestos a votar por el comunista, antes que, por un demócrata partidario de la legalidad, la libertad y el orden.

Supongamos que el 31 de mayo queden Paloma de primera y Cepeda de segundo. Ante ese posible resultado, Abelardo ha dicho que apoyaría a la candidata para evitar el advenimiento de la revolución…

En cambio, si Abelardo supera a Cepeda, es de esperar que Paloma vote por él en segunda vuelta.

Hasta aquí todo parece claro y el país respira con optimismo, pero ahora empieza a aflorar lo que yo llamo “la tentación allendista”.

Recordemos la tragedia de Chile en 1970. Como los democristianos y los conservadores no se unieron ante el peligro comunista, Allende superó por unos pocos votos a un personaje muy respetable, el doctor Alessandri, conservador, y el democristiano Tomic quedó de tercero.

En esas condiciones, el Senado tenía la facultad constitucional de escoger entre los dos primeros, y Alessandri manifestó que, si lo elegían, a continuación renunciaría para que ambos partidos democráticos pudieran elegir un presidente correcto, en una nueva elección.

Pero, en la Democracia Cristiana operaron los reflejos “progre”, “socialdemócratas”, “pluralistas” y “conciliadores”, y, por tanto, optaron por pactar con el candidato comunista, de manera que Allende se comprometió a respetar la Constitución y la Ley…, pero tan pronto tomó posesión, empezó la revolución desde La Moneda, y llegaron el desastre económico, la violencia y la hambruna…

Los “de centro” en Colombia ya saben que Galán y Oviedo han manifestado que jamás votarán por Abelardo; y como no hay duda de que estos dos idiotas útiles prefieren entenderse con Cepeda, es oportuno preguntarnos qué camino tomarán los otros “centristas” después de la primera vuelta.

Desde luego, Claudia Nayibe (que ahora dizque es “de centro”), no puede ocultar su cepedismo, y lo mismo puede decirse de Fajardo, eterno receptor de reposición de votos.

No me atrevo a señalar a otros de “los centristas”, pero sospecho que muchos de ellos están dispuestos a preferir un convenio con Cepeda, para que este prometa, hasta en notaría, respetar la Constitución, en vez de acompañar el proyecto de recuperación económica y moral que encarnan De la Espriella y Restrepo.

Aunque nuestros “centristas” carecen tanto de votos como de prestigio, la tentación allendista añade una nueva incógnita al debate presidencial, porque si se concreta, puede debilitar al candidato correcto en la segunda vuelta, al robustecer la candidatura comunista en el momento de máximo peligro.

martes, 28 de abril de 2026

¿Por qué no nos explican?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Se observa en los últimos días un desbordado despliegue publicitario en favor de la candidata “de centro”, Paloma Valencia, y su fórmula vicepresidencial, Daniel Oviedo. Esta campaña me ha generado algunas dudas que, como simple ciudadano, espero que la señora candidata o su equipo de colaboradores me las expliquen.

1. ¿Quién está financiando esta multimillonaria inversión publicitaria? Si queremos mostrar transparencia ante los votantes, debemos ser claros en este álgido tema, no sea que nos encontremos más tarde con desagradables sorpresas. A Abelardo, por ejemplo, todos los periodistas le han formulado la misma pregunta a la que ha respondido sin subterfugios, como corresponde. Es curioso que a los demás candidatos no se atreven a hacerles la misma pregunta.

2. Abelardo de la Espriella, pensando en los intereses de la República antes que en los fines electoreros, ofreció desde tiempo atrás que, en caso de perder frente a la candidatura de Paloma, le cargaría la maleta. Contrasta esta actitud con la de los aliados de Paloma en la coalición que la acompaña. Ayer profirió Juan Manuel Galán públicamente el siguiente anuncio: “Muchos votantes de centro en los que yo me incluyo jamás votaremos en una segunda vuelta por Abelardo de la Espriella, y eso hace que Cepeda logre los votos que necesitaría, como lo hicieron con Rodolfo Hernández…”  En igual sentido se pronunció tajantemente el candidato a la Vicepresidencia, Daniel Oviedo, quien agregó que no tenía compromisos sino con la candidatura de Paloma. Esta posición generalizada entre los participantes de la consulta no ha sido ni desmentida ni rechazada por la candidata a la Presidencia, lo que indica su conformidad con el resto de los socios. ¿Para su coalición, señora Paloma, está primero el objetivo de sacar a Abelardo de la segunda vuelta para tener oportunidad de legar al poder o salvar a Colombia de la amenaza comunista como hacen los Defensores de la Patria liderados por Abelardo?

3. No entendemos y quiero que me expliquen cómo es posible que una antigua parlamentaria del Centro Democrático cae sin escrúpulos de ninguna naturaleza en una sucia componenda con el petrosantismo, representado por varios exministros del traidor Santos, con elementos proizquierda o progresistas que defienden valores diferentes a los de nuestra formación cristiana y democrática, y con enemigos de la familia, de la integridad sexual de nuestros niños y del derecho a la vida desde la concepción. ¿Es que el apoyo de la desacreditada clase política es suficiente para renunciar a nuestros principios y creencias?

4. Ha mantenido el doctor Abelardo una actitud respetuosa aún en los casos en que ha sido injustamente calumniado y agredido por miembros de esta consulta petrosantista que ahora se hace llamar “de centro”. Pero es bien extraño que para dirigir la actividad electoral de la consulta se haya elegido al antiguo jefe de la campaña santista ¿Es eso lo que llaman de centro? ¿Acaso han olvidado que fueron los aliados de las FARC los que se robaron el plebiscito y aprobaron un claudicante pacto en La Habana, entregando toda clase de beneficios a las FARC sin exigir nada a cambio?

5. Explíquenme esto, finalmente: habla la señora Paloma de que debe existir respeto entre los de centro y Abelardo. Pero, en la presente semana ha estallado un escándalo de gigantescas proporciones que compromete seriamente a la campaña del “palomismo”. Según las informaciones se ha fraguado La Operación Júpiter, para manipular el voto de empleados del sector privado a través de talleres cuya asistencia es obligatoria para los trabajadores; el programa de manipulación va acompañado de una gigantesca pauta con videos difundidos por las redes sociales. El objetivo es reorientar la decisión del voto hacia Paloma Valencia, con perjuicio de las demás candidaturas, en especial la de Abelardo, que es su rival natural en la primera vuelta. Se sabe que la dirección de esta infame confabulación fue encomendada a Jaime Bermúdez, exministro de Álvaro Uribe, y cuenta con recursos por valor de $7.000.000 millones. Se mencionan algunas entidades privadas involucradas en la operación como Blogosfera Producciones SAS, Economía para la Pipol, Instituto de Ciencia Política Libertank, junto con La Silla Vacía, que viene adelantando un proceso de estigmatización de la campaña de Abelardo desde hace tiempo. ¿Es esta la política de convivencia entre todos los colombianos que viene pregonando? ¿Cree en verdad, señora Paloma, que los colombianos de bien nos vamos a dejar manipular con estas sucias artimañas que revelan la clase de politiquería asquerosa y barata que, con usted, nos espera? Y, díganle al país la verdad: ¿Todo esto fue idea de Uribe o ustedes lo están haciendo a sus espaldas después de utilizarlo para conseguir la candidatura de Centro Democrático y su respaldo a una consulta llena de sus enemigos petrosantistas?

Aunque carezca de importancia para ustedes, nosotros sí creemos que la política tiene que ser coherente con los principios que defendemos y con los intereses superiores de la república. Queremos ganar en la primera vuelta con Abelardo, no para satisfacer intereses personales, sino para reconstruir el país destrozado por el régimen narcocomunista de Petro y devolver a la sociedad la vigencia de la moral, la ética y la búsqueda del bien común, mediante la construcción de la “Patria milagro” que nos merecemos. En tan noble causa nos acompaña el Divino Señor, nuestro Pastor, a quien clamamos con fe: “Eres mi pastor, Oh Señor. Nada me faltará si me llevas tú.”

lunes, 20 de abril de 2026

La crónica: las elecciones entre dos países

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

Solemos identificar la polarización como un conflicto ideológico cuando en la realidad es una división económica y social. El voto está ceñido al barrio de residencia, el nivel de ingresos y las expectativas personales; los estratos 1, 2 y 3 viven un país diferente al de los estratos 4, 5 y 6.

Para aproximadamente el 70 % de la población urbana, la política está directamente ligada a la supervivencia y, las decisiones electorales, se toman basadas en el costo del mercado, el arriendo, el transporte y la seguridad del barrio. Diversos análisis coinciden en que sus prioridades son el costo de vida, la informalidad laboral, la seguridad barrial, los programas que alivian la economía diaria y una profunda desconfianza institucional fruto de años de promesas incumplidas.

En estos sectores, el voto es más emocional y responde a urgencias inmediatas y, por ello, los mensajes de cambio, redistribución y ruptura con el sistema encuentran terreno fértil, especialmente cuando se alimentan con subsidios.

En los estratos medios-altos y altos, la visión es distinta, gira en torno a la estabilidad, la inversión, la empresa privada, la educación, la salud, la macroeconomía, la seguridad urbana y rural, las reformas graduales y la competitividad. En estos grupos, el voto lo motiva, diría yo, el temor al desorden.

En las regiones del Pacífico y Caribe, donde predominan los estratos 1 a 3, suelen tener mayor fuerza las propuestas redistributivas y, en el Centro, el Eje Cafetero, Antioquia y varias zonas de Bogotá, donde hay mayor presencia de estratos 4 a 6, prevalece la visión del orden y la estabilidad.

Para conectar con el país real, los candidatos deben traducir los temas económicos al día a día de la gente, ofrecer seguridad en los barrios que es la que les importa a los estratos bajos, reconocer la informalidad como una realidad, fomentar programas sociales, y tener una presencia visible y oportuna.

El conflicto no es entre “izquierda” y “derecha”, sino entre quienes viven al día y quienes tienen una mayor holgura; mientras esa brecha persista, seguiremos votando por miedos distintos y hablando lenguajes que no se encuentran.

Abelardo y Paloma deberían analizar este mapa social con serenidad. No es el momento de enfrentarse, sino de comprender el país que desean gobernar y buscar un pacto de unión ojalá para la primera vuelta o, al menos, para la segunda, solo así se podrá lograr un mandato claro de quienes defienden la democracia para enfrentar el comunismo que llega unido y respaldado por el gobierno y las bandas criminales.

El Rincón de Dios

"Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis" Mateo 25, 35.

Trampas en el camino de la victoria

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

A un poco menos de un mes y medio para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se asoma un poco de claridad sobre el destino futuro del país, aunque persisten serias incertidumbres que nos generan preocupación.

Se ha ido consolidando el movimiento popular con mayor posibilidad de derrotar al narcocomunismo que representa Iván Cepeda, candidato del Gobierno, de la narcoguerrilla y de las ilegales guardias indígenas. Los “Defensores de la Patria” no es simplemente un slogan de campaña, sino un movimiento popular nacido del rechazo casi unánime del pueblo, hastiado de los abusos del poder por parte de un régimen tiránico y de unas trapisondas electoreras de quienes nos han conducido a esta catastrófica crisis. Sin el patrocinio de los obsoletos partidos de siempre, sin el apoyo de los grandes inversionistas y en contra de toda la maquinaria oficial y de sus aliados, Abelardo de la Espriella continúa ganándose el fervor de la gente con su lenguaje sencillo pero contundente, y con su inquebrantable voluntad de derrotar a la izquierda narcocomunista y desterrar de la gestión pública la corrupción, el clientelismo, y el aprovechamiento de los recursos estatales en beneficio de unos pocos, como acostumbran los politiqueros de siempre.

Ha calado profundamente este lenguaje en las gentes buenas de Colombia, que somos la mayoría. Así lo ha demostrado con 5.200.000 firmas de apoyo a su candidatura, llenando todos los espacios donde se presenta y difundiendo sus mensajes de esperanza por las redes sociales. Contra todos los cálculos, las encuestas fletadas y la guerra sucia armada por sus contradictores, la victoria electoral del “tigre” es cada día más probable.

Mientras tanto, en el “palomismo” se juntaron los escasos apoyos electorales de quienes aparecían en la cola del favoritismo, no para vencer a Cepeda sino para evitar la llegada de Abelardo a la primera vuelta, pero han cometido varios errores monumentales que el pueblo soberano les cobrará en las urnas:

1) Desde su inicio la consulta fue infiltrada por el santismo como lo evidencia el haber designado al jefe de campaña de Santos para dirigir la de la consulta. Varios de sus ministros (Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, David Luna) participaron en la consulta. ¿Cómo pueden los colombianos acompañar a los amigos de Santos, quien entregó el país a las FARC y otorgó curules gratis en el Congreso a sus cabecillas?

2) Recogió la consulta otros activistas llamados “progresistas” que han defendido valores contrarios a los principios cristianos y democráticos que forman parte de nuestro patrimonio cultural e ideológico, tales como David Luna, quien está a favor del matrimonio igualitario, la cannabis recreativa, el aborto y la eutanasia, y a Enrique Peñalosa, eterno candidato del Partido Verde.

3) Siguiendo la vieja práctica de las componendas políticas para conseguir respaldos electoreros a cambio de la renuncia a los valores tradicionalmente practicados, seleccionó la candidata como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, quien defiende: a) el funcionamiento y la financiación de la JEP, para prolongar la impunidad y el despilfarro; b) continuar los inútiles diálogos con los grupos de narcoguerrilleros y terroristas en lugar de aplicarles la ley rigurosamente; c) garantizar los supuestos derechos de la comunidad LGTBQI+ tales como el matrimonio gay, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la educación sexual “inclusiva” desde la más tierna infancia, y la “hormonización” química de niños en situaciones excepcionales de identidad de género. ¿Podrá alguien que se llame cristiano o que se haya identificado con nuestros valores fundacionales, votar por la coalición del “palomismo”? El efímero momento de gloria que significó el triunfo en la consulta se esfumó con la huida de quienes no comulgamos con estas perversas ideologías ni permitiremos jamás que sus defensores lleguen a la presidencia.

4) No entiende el “palomismo” por qué salieron corriendo las masas del Centro Democrático hacia las toldas de Abelardo, ni por qué, quienes han defendido al partido y a sus jefes, como Fernando Londoño o Eduardo Mackenzie, retiraron públicamente su respaldo a la candidatura de la dupla Valencia - Oviedo. Para mitigar esa pérdida están ahora dedicados a buscar el apoyo de todos los partidos que han apoyado al gobierno de Petro (La U, Partido Liberal, Partido Conservador) y activistas de cualquier procedencia, Ya su ideología no importa, sólo los votos que promete aportar. El error consiste en creer todavía que los votos son transferibles como moneda de cambio. Cada colombiano es dueño de su voto y no votará por quienes venden su pensamiento a cambio de un plato de lentejas.

Se perdió la oportunidad de formar una gran coalición de verdaderos opositores al petrismo, como lo propuso Abelardo en diciembre del 2025. Solamente nos resta votar por esta candidatura que, no solamente está dispuesta a derrotar al narcocomunismo, sino también a desterrar al crimen, la corrupción, y todo el triste legado del régimen y de sus aliados, para que juntos, los colombianos de a pie, los que nunca hemos vivido de la infame politiquería, construyamos la “patria milagro” que dejaremos a nuestros hijos y nietos.

martes, 31 de marzo de 2026

Tres visiones de la campaña a la Presidencia

Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmona

Desde el inicio de la recta final en la competencia por alcanzar el solio de Bolívar, se perfilan tres perfiles o siluetas de las tres campañas con opción real de alcanzar la meta.

De un lado, Iván Cepeda, el candidato del régimen y de los grupos violentos de las FARC  y del ELN, se limita a seguir sembrando odio contra quienes no compartimos la prolongación del régimen de extrema izquierda, que ha condenado al país a la miseria, al déficit fiscal y a un general deterioro moral e institucional. Sabe que su discurso de lucha de clases, de victimización de sus partidarios y de tergiversación de la historia para focalizar el resentimiento en los supuestos enemigos del pueblo creados desde su perspectiva comunista, afianzará el respaldo de unas colectividades fanatizadas. Al fin de cuentas, la campaña se la está haciendo el propio gobierno mediante la destinación de billones de pesos del presupuesto, la utilización de la todopoderosa maquinaria del Estado, y la fuerza coercitiva de los grupos criminales en las zonas donde mantienen su nociva influencia.

No se puede ignorar que medida eminentemente populistas como el alza desmesurada del salario mínimo influye en la decisión final de quienes se benefician de ella, aunque sabemos de antemano que el crecimiento de la inflación y la reducción de empleos formales harán desparecer muy pronto el espejismo fugaz del aumento.

Ha optado el candidato de la guerrilla por no someterse a debates públicos con otros candidatos, entre otras razones, por la dificultad para defender un gobierno tan dañino y torpe como el de su padrino Petro. No tiene otra propuesta distinta a las de gobernar de acuerdo con su formación comunista y profundizar en las reformas iniciadas por su camarada. El comunismo, como se sabe, no ha producido beneficio alguno  en los países donde ha ejercido el poder: en cambio sí es responsable de la muerte, por violencia o por hambrunas, de más 100 millones de habitantes, más que cualquier otro movimiento político en la historia de la humanidad. En Colombia, donde apenas hace menos de 4 años se viene intentando implantar el sistema comunista ya ha roto todos los récords de corrupción, déficit fiscal, crecimiento de la deuda pública, reducción de las exportaciones, disminución de las inversiones nacionales y extranjeras, aumento del gasto público, elevación de los impuestos. ¿Cómo defender un gobierno con semejante palmarés?

Pasando a Paloma Valencia, candidata del partido Centro Democrático, quien decidió unirse a la consulta organizada por varios personajes de la vieja politiquería con escaso respaldo electoral, encontramos el siguiente panorama: Su afiliación a la consulta representó un crecimiento inusitado de sus opciones que, prácticamente, no eran significativas. Ahora cuenta con un respaldo mayor que la colocan a las puertas de pasar a la segunda vuelta.

Pagó un precio muy alto por esta jugada electoral. Eligió como candidato a la Vicepresidencia a un miembro de la consulta de orientación izquierdista, partidario de la JEP y del espurio acuerdo de La Habana, defensor de la ideología de género y de su enseñanza a los menores de edad, abortista, enemigo de castigar a los vándalos de la Primera Línea porque considera que no son delincuentes y amigo de continuar con los diálogos de paz en lugar de la aplicación rigurosa de la Justicia para los delincuentes.

Su discurso se basa, en consecuencia, en la unión de quienes piensan diferente tales como los santistas, que promovieron la consulta, los amigos vergonzantes del petrismo, los politiqueros de vieja data que quieren conservar su porción en el pastel del presupuesto, los del LGTBIQ+ que quieren imponer por ley sus tendencias personales al resto de colombianos, etc.  Por supuesto, esta profunda diferencia de principios con los que hasta ahora ha defendido el Centro Democrático, partido de la candidata, ha generado una fractura interna que ésta se ha visto obligada a explicar antes de que se vuelva un alud de nieve que ahogue su propia candidatura. Ese es, pues, el objetivo de su campaña: Apagar el incendio originado en la renuncia a unos valores tradicionales a cambio del apoyo de su candidato a la vicepresidencia.

Finalmente, Abelardo de la Espriella, abogado y empresario, en forma independiente de todos los partidos decidió lanzar el movimiento “Defensores por la Patria”. Muchos creían que era una tarea imposible, pero, su mensaje concreto, apelando al patriotismo de lls colombianos y ofreciendo trabajar para la solución de los principales problemas que agobian a la población colombiana, caló rápidamente en los potenciales electores.

Sin contar con aportes de los grandes capitalistas, sin maquinarias de los caciques políticos de siempre y contra la sucia campaña de sus gratuitos enemigos, recogió más de 5.000.000 de firmas. Su presencia en las distintas regiones ha sido acompañada de grandes multitudes que a veces quedan por fuera del evento por falta de cupo para entrar. Las redes sociales se ocupan de sus propuestas diariamente y   las más serias encuestas internacionales lo colocan en segundo lugar en la carrera por la Presidencia.

Es indudable que esta postura tiene mayores posibilidades que la de Cepeda, la cual causa terror en la mayoría de los colombianos que rechazan con todas sus fuerzas al comunismo. Las multitudinarias marchas que se cumplieron contra las FARC  en el 2008 y las que de forma espontánea han tenido lugar para gritar “FUERA PETRO”, así lo constatan.

Si persiste el “tigre” en su tarea de mostrar a los colombianos cómo su gobierno se encargará de resolver cada uno de los entuertos que recibiremos del régimen petrista, consolidará su opción triunfadora. Tiene el talante y la voluntad que se requieren, cuenta con un equipo ampliamente capacitado, ha captado el fervor y la pasión de millones de colombianos y puede tomar las decisiones que más convengan al país sin tener que pedir permiso a nadie ni pactar con sus propios colaboradores el camino a seguir.

Solo podría ganar Cepeda si nos dejamos influenciar por las malas artes de los medios fletados por la politiquería de siempre para atajar a Abelardo en su arrolladora carrera hacia la Presidencia. Hagamos parte de ese ejército de colombianos que no nos rendimos ni ante la maldad del comunismo ni ante la mentira de las viejas estructuras políticas que quieren seguir atornilladas al poder del Estado.

martes, 10 de marzo de 2026

¿Dónde quedaron los intereses superiores de la patria?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No obstante, las expresiones de triunfalismo que pululan después de la jornada electoral del pasado domingo, me queda una gravísima preocupación por el futuro del país.

Como lo habíamos pronosticado, el despliegue publicitario que acompañó la convocatoria a votar en las consultas partidistas condujo a una general confusión en las masas de votantes acostumbradas a las dos vueltas para la elección de presidente. No entendieron lo de las consultas como lo que verdaderamente son: un pacto entre un grupo de ciudadanos para respaldar la aspiración del partícipe que alcance la mayor votación. Como lo expresamos en su momento, no los unía el interés supremo del país, o la defensa de principios o valores conculcados por el actual régimen. No. Su objetivo primordial ha sido puramente electorero: “si carezco de la fuerza electoral para ser presidente (o presidenta), me uno a otros para lograrlo”. Y así ocurrió en el seno de la consulta llamada por algunos de “derecha” o de “centroderecha”. Fueron los más votados Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.

Desde que se conoció el resultado, ha comenzado a tomar forma la fórmula de Paloma a la Presidencia y Oviedo a la Vicepresidencia, Se ha llegado a afirmar que la solución para los males de Colombia es contar con una mujer en la Presidencia y un homosexual en la Vicepresidencia. No cuentan para nada sus antecedentes políticos, su formación ideológica, su posición frente a la destrucción de nuestras instituciones bajo la tiranía de extrema izquierda; todo lo validan mediante su género o sus inclinaciones sexuales.

Escuchando las kilométricas transmisiones del recuento de votos y la interpretación que los candidatos y periodistas hicieron de los resultados queda un gran vacío conceptual. Se pudo constatar que los candidatos más votados fueron los beneficiarios de las corruptas maquinarias electoreras, con honrosas excepciones como las de Daniel Briceño y Enrique Gómez Martínez. Nunca habíamos presenciado un trasiego de dinero efectivo en todo el territorio nacional presumiblemente para la compra de votos.

Echamos de menos un análisis serio sobre lo trascendental: conocidos los resultados de las urnas ¿cuál será la suerte del país? ¿Cuál debe ser el camino por seguir si queremos persistir en nuestro noble propósito de defender la Patria de la tiranía neocomunista representada por Cepeda, el heredero de Petro y candidato de las FARC?

Nuestro aciago augurio se cumplió: la izquierda irá unida a la primera vuelta pues no resultó ningún rival de peso que pudiera preocupar al camarada Cepeda “el silencioso”. En cambio, los partidarios del orden, de la democracia y del Estado de derecho, concurriremos divididos entre los partidarios de “el Tigre” Abelardo y los de Paloma, ahora crecida con el respaldo de sus socios en la consulta partidista.

No entendemos cómo algunos comentaristas consideran que ese escenario favorece la derrota de Cepeda cuando es exactamente lo contrario. Siempre que una fuerza se divide para enfrentar un enemigo totalmente unido, la primera lleva las de perder. Así se consigna en la historia de los pueblos y así lo hemos vivido en nuestra reciente política. ¿Cuándo aprenderemos a aplicar la razón antes de opinar?

Seamos claros: hoy comienza la carrera hacia la Presidencia, pero ya Abelardo cuenta con un movimiento mayoritario, expresado en las firmas obtenidas directamente, no a través de empresas intermediarias. La multitud de eventos con miles de adeptos así lo confirman. Quienes a ellos asisten lo hacen con fervor patriótico, sin recibir dinero ni refrigerios, convencidos de que Abelardo es la solución para un país en el más absoluto desmoronamiento moral y material.

Los partidarios de Abelardo no podemos, por principios, unirnos al grupo que eligió a Paloma como su candidata, pues no comulgamos con la políticas de transacción, diálogo y alcahuetería con el crimen, el narcotráfico, la corrupción que pregonan Oviedo y sus compadres. Ahora nos hablan de unidad pero rechazaron a Abelardo cuando quiso hacer parte de un verdadero grupo de derecha, lo maltrataron tildándolo de “extrema derecha” e ignoraron su propuesta de escoger desde hace varios meses un candidato único a través de una encuesta que evitara el millonario costo de la consulta más el pago por reposiciones de votos a los precandidatos.

Si aplicáramos la razón en busca de lo mejor para los superiores intereses de la República, la doctora Paloma Valencia debería unirse a Abelardo de la Espriella para enfrentar con éxito al silencioso Cepeda y vencerlo en la primera vuelta. Pero eso no va a suceder. Pueden más los egos y la codicia que el futuro del país. Tendremos que conformarnos con que cada uno siga su camino: Abelardo en su patriótica causa de defender la Patria, con coraje y sin miedo frente al más violento de los enemigos, por un lado, y Paloma con sus nuevos amigos procedentes de la vieja politiquería, defensores del humillante acuerdo de La Habana y santistas mimetizados ahora de antipetristas.

No hay que temer al fracaso ante este nuevo obstáculo. Como decía uno de los maestros del estoicismo:

“Porque la inteligencia derriba y desplaza todo lo que obstaculiza su actividad encaminada al objetivo propuesto, y se convierte en acción lo que retenía esta acción, y en camino lo que obstaculizaba ese camino”. (Marco Aurelio, Meditaciones)