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lunes, 22 de junio de 2026

Gracias al Señor por salvar a Colombia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Finalizada esta trascendental y definitiva jornada electoral, los resultados permiten concluir que la mayoría de los colombianos escogió defender su libertad y su derecho a vivir bajo la democracia y no subyugados por un régimen marxista y totalitario.

Quedó atrás la amenaza de que la camarilla populista y sus cómplices del narcoterrorismo continúen amenazando la tranquilidad y utilizando los recursos del Estado para usufructo de sus aliados o para locas aventuras que nos han conducido a la bancarrota fiscal.

Que sea lo primero dar gracias infinitas al Señor, que ha escuchado las plegarias de un pueblo ansioso por regresar al seguimiento de las palabras evangélicas. Sin su protección esta espléndida victoria no habría sido posible.

Nos queda el compromiso de respaldar al gobierno de Abelardo de la Espriella, legítimamente elegido, y poner, cada uno de nosotros, nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria milagro que anhelamos.

Colombia vive un nuevo amanecer. Ha cesado la horrible noche. Nuestra unión sobre lo fundamental, que es la salvación de Colombia, nos permitirá convertir a nuestro país en una potencia en todos los aspectos espirituales, culturales y materiales y dejar un maravilloso legado a las nuevas generaciones. ¡Firmes con la patria!

miércoles, 10 de junio de 2026

Respuestas a una inquitud nacional

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Se preguntan los colombianos, con escasas excepciones: ¿cómo es posible que el candidato Iván Cepeda, esté a poca distancia del ganador de la primera vuelta presidencial, Abelardo de la Espriella?

Representa el “continuismo” del peor régimen que ha gobernado al país en su historia republicana; su programa de gobierno, casi desconocido, se limita a profundizar los programas del guerrillero-presidente, los cuales tienen a la nación al borde del abismo en todos los órdenes de la gestión pública; se regirá en su eventual Gobierno por su propia formación política, es decir, el comunismo más recalcitrante; está respaldado por los grupos de narcoguerrilleros de las FARC, de los cuales ha sido siempre su defensor y cómplice; no se preocupa por ninguno de los gravísimos problemas de la sociedad colombiana, como la seguridad, la corrupción, el desbarajuste fiscal, la crisis de la economía, la pésima calidad de la educación, la falta de salud y el recorte presupuestal a los programas de beneficio para los más vulnerables; en toda su trayectoria, fuera de vivir a costillas del erario público, no ha realizado una sola obra en beneficio de los menos favorecidos; agréguese a lo anterior que carece de las condiciones mínimas de liderazgo, carisma y generación de credibilidad que deben acompañar a un candidato a la presidencia.

¿Cómo puede, entonces, tener Cepeda serias posibilidades de ser nuestro próximo presidente? Por el patrocinio del camarada presidente, quien ya no se preocupa por disimular su propósito de perpetuarse en el poder a través de su marioneta, Iván Cepeda. Las estrategias que utiliza para tal efecto son:

1.- Constreñimiento a los electores. Si se observa en el mapa de Colombia las regiones con influencia guerrillera, se concluye que coinciden exactamente con las zonas donde Cepeda obtuvo mayoría en las urnas. Son múltiples las quejas de ciudadanos amenazados de muerte por los ilegales armados si no comprueban que votaron por Cepeda. En algunas mesas Cepeda obtuvo el 100 % o un porcentaje muy cercano, lo cual es un resultado totalmente atípico. La Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó derecho de petición para trasladar las urnas de las zonas rurales a poblaciones con mayor vigilancia de la fuerza pública. Inexplicablemente, ni los gobernadores ni las autoridades correspondientes han adoptado las medidas solicitadas. https://alianzareconstruccioncolombia.org/respaldo-colectivo-virtual-del-pueblo-colombiano-a-las-tres-peticiones-de-alianzarc-resumida/

2.- Compra de votos. Con fondos del presupuesto nacional, recursos de crédito y extorsión a contratistas del Estado, se adelanta una compra masiva de votos en todo el territorio nacional, Además, se ha apelado a caciques electorales reconocidos ampliamente por su intermediación en este sistema de fraude electoral, algunos de los cuales ya han sido denunciados públicamente por el candidato Abelardo de la Espriella.

3.- Participación indebida en política por el presidente y altos directivos del Estado. En forma generalizada y sin tapujos se lleva a cabo esta punible práctica ante los ojos de los entes de control, la rama judicial y los organismos de investigación. Se capturan cómplices con dinero efectivo en sobres con los nombres de los destinatarios, pero son liberados. Para guardar las apariencias solamente se han iniciado investigaciones por parte de la Procuraduría contra 9 funcionarios, En la Comisión de Acusaciones permanecen archivadas varias denuncias contra el presidente Petro por estas transgresiones, pero los miembros de esta comisión prefieren incurrir en prevaricato que adelantar cualquier investigación contra el jefe del Estado.

4. Incremento de la guerra sucia. Utilizando al máximo los recursos técnicos (Inravisión), las bodegas pagadas por el Estado, y los medios y comunicadores fletados con dineros públicos, se inició una guerra sucia inventando toda clase de mentiras y engaños para desfigurar la imagen del candidato De la Espriella y desprestigiar su propuesta a los colombianos.

5. Suplantación de identidad de los electores. Se denunció en la primera vuelta que los votos de algunos fueron suplantados por otras personas. Ello ocurre por la inoperancia de la identificación biométrica. Presentó la Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, derecho de petición al registrador para implementar este sistema como medio eficaz para evitar la suplantación del votante, sin resultado hasta la fecha.

6. Hackeo del sistema de conteo de votos. Según lo ha denunciado el medio virtual El Expediente, planea el Gobierno hackear los resultados electorales con un entramado en el que participarían Andrés Mauricio Angel Peña (alias Angelita), funcionario de Coljuegos, la empresa española Mnemo, los ciudadanos españoles Xavier Vendrell, Manuel Grau Pujadas y Ramón Devesa González, el coronel Erick Siegert Cerezo, excomandante del Comando Conjunto Cibernético de las Fuerzas Militares, Jairo Navarrete y Luis Eduardo Rodríguez, entre otros. El operativo al parecer proviene de Rusia, país al cual viajaron varios de los involucrados.

¿Cómo podemos los colombianos abortar estas macabras estrategias diseñadas para darle fin a nuestra democracia y convertirnos en esclavos del sistema comunista?

No hay sino una solución: no podemos sentarnos a esperar que alguien venga a salvarnos ni confiar en que los resultados nos serán favorables como en la primera vuelta.

Tenemos que convertirnos cada uno de los 10 000 000 de “Defensores de la Patria” en jefes del debate electoral y garantizar 5 votos cada uno de nosotros por el “tigre” Abelardo. Si sólo alcanzamos a llevar 2 en promedio por cada uno de nosotros, seríamos 30 000 000 de votos. La victoria tiene que ser contundente, para vencer a la trampa y el fraude monumental que se está adelantando en contra de nuestra amada y dolorida nación. Para asegurarnos de lograrlo, no dejemos de rogar al Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen que nos ayuden en esta hora crucial para nuestro futuro. Son los únicos que nunca nos abandonarán y que siempre nos amarán.

miércoles, 20 de mayo de 2026

No demos papaya

María Cristina Isaza Mejía
María Cristina Isaza Mejía

La derecha democrática no puede seguir destruyéndose mientras Cepeda avanza.

El siguiente artículo lo escribo como una ciudadana que ha observado con atención la contienda electoral, sin involucrarse en ninguna campaña en particular.

Hay algo profundamente preocupante en esta campaña presidencial: las dos campañas que deberían estar pensando desde ya en cómo construir mayoría para segunda vuelta se están dedicando a destruirse mutuamente con una eficiencia que debería alarmarnos a todos.

Y el problema no es solo electoral: es cultural, emocional y narrativo.

Porque mientras las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella se desgastan en ataques cruzados, quien más gana es Iván Cepeda. Veo con impotencia la incapacidad histórica de ciertos sectores colombianos para construir un proyecto colectivo cuando más lo necesitamos.

Y eso tiene consecuencias.

El regalo narrativo que le están entregando a Cepeda

Aquí aparece el verdadero problema estratégico.

Mientras las campañas democráticas se destruyen mutuamente, sin darse cuenta están ayudando a construir la imagen de Cepeda como: moderado, estoico, institucional… el menos caótico.

Los activistas digitales de ambas campañas están más ocupados en atacarse entre sí que en mostrar el peligro real que representa la continuidad del gobierno Petro en cabeza de Cepeda. De esta forma, mucho votante de centro y centroizquierda puede terminar dándole su voto a Cepeda en segunda vuelta, votar en blanco o… irse a ver ballenas 🐳.

La línea ética se está moviendo peligrosamente

En 2022 el petrismo movió la línea ética con Guanumen y la lógica del “todo vale”.

Hoy preocupa ver que quienes están moviendo esa línea son sectores de la oposición democrática.

El tono se salió de control

Los ataques han escalado a niveles innecesarios:

* Acusaciones cruzadas

* Campañas digitales agresivas

* Ataques familiares

* Insinuaciones irresponsables

* Deshumanización permanente

Y eso deteriora el clima emocional del país.

Hay comentarios en redes absolutamente inaceptables: insinuaciones grotescas contra Paloma, ataques personales, teorías delirantes sobre el asesinato de Miguel Uribe Turbay, ataques al entorno familiar.

También fue desafortunado trivializar el uso de chaleco antibalas, justo cuando el país viene de hechos violentos gravísimos. Solo por mencionar algunos: el asesinato de Miguel Uribe, el asesinato de la concejal del Centro Democrático, Mileidy Yurani Villada, y el asesinato de dos personas del equipo de Abelardo en el Meta. No hay heroísmo en exponerse inútilmente.

Y tampoco ayuda que desde algunos sectores políticos y ciudadanos se diga públicamente que en segunda vuelta votarían en blanco o se abstendrían si no pasa “su” candidato.

Esto genera un mensaje peligrosísimo: que el adversario principal termina siendo el otro candidato democrático… y no el proyecto Petro-Cepeda.

De verdad, ¿no entendemos lo que está en juego?

Aquí todos deberíamos estar en un mismo barco: salvar a Colombia.

El problema del matoneo político

La estrategia de Abelardo tiene una lógica política comprensible:

* Apropiarse de la rabia antisistema

* Diferenciarse del “establecimiento”

* Mostrar a Paloma como representante de ese establecimiento.

Eso puede funcionar en primera vuelta, pero tiene un riesgo enorme hacia junio.

Porque una campaña percibida como agresiva, fuerte y matoneadora puede tener enormes dificultades para luego conquistar a moderados, votantes de centro, jóvenes, abstencionistas, etcétera.

Y esos votos son indispensables para ganar una segunda vuelta. El electorado de segunda vuelta se define, en gran medida, en el centro.

La campaña de Abelardo tiene una responsabilidad especial: tender puentes hacia sectores que hoy no votarían naturalmente por él. No hacerlo sería un error estratégico enorme.

Pero del otro lado tampoco ayudan. Desde sectores cercanos a Paloma también ha habido errores: comparaciones innecesarias, respuestas emocionales, descalificaciones y discursos que terminan profundizando fracturas.

La frase sobre “no cargar maletas” fue una salida desafortunada.

Y volver permanentemente al debate del plebiscito del Sí tampoco tiene mucho sentido cuando en ambas campañas existen figuras que apoyaron ese proceso. Seguir excavando en las heridas internas solo distrae del verdadero desafío.

La campaña que debe sumar centro + derecha ha sido más exitosa en resaltar las diferencias entre Paloma y Oviedo que los puntos de unión y las bondades de sus propuestas.

La ciudadanía también tiene responsabilidad

Muchos ciudadanos están actuando como barras bravas, como si esto fuera una guerra de hinchadas. Como si destruir al otro candidato opositor fuera más importante que impedir un segundo capítulo del proyecto Petro.

Yo me pregunto: ¿hay alguien pensando realmente en el país?

Los acuerdos mínimos que Colombia necesita

Mi crítica no es contra Paloma ni contra Abelardo como personas. Veo trayectorias valiosas en ambos sectores. Mi preocupación es otra: la incapacidad de construir acuerdos mínimos de supervivencia democrática. Acuerdos básicos como:

* Reconocer públicamente que el principal adversario es el proyecto Petro-Cepeda

* Comprometerse desde ya al apoyo mutuo en segunda vuelta

* Frenar ataques personales y familiares

* Desactivar campañas digitales tóxicas

* No destruir la legitimidad democrática del otro sector opositor

* Enfocar el debate en propuestas y riesgos país

* Construir una narrativa común de estabilidad democrática y recuperación institucional.

Porque aquí no se está definiendo solamente quién gana una elección. Aquí se define el rumbo institucional, económico y democrático de Colombia.

Una reflexión final

Confieso algo: me habría gustado ver una conversación política donde el objetivo colectivo fuera incluso sacar a Cepeda de segunda vuelta.

Tal vez suena ingenuo, pero revela algo importante: seguimos pensando más en derrotar al cercano que en construir consensos básicos. Y así es muy difícil ganar un país.

Y hay algo que tengo clarísimo: en segunda vuelta voy con todo el apoyo al contrincante de Cepeda. Mi causa es Colombia. No demos papaya.

martes, 19 de mayo de 2026

Es inminente el cese del narcoterrorismo en Colombia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No es pura coincidencia el recrudecimiento del terrorismo y la expansión de los cultivos ilícitos durante el régimen petrista. Si en el pasado los ilegales se aprovecharon de la tibieza y de la tolerancia de la vieja clase política, en el presente cuatrienio recibieron el impulso oficial para aumentar sus efectivos, tomar posesión de nuevos territorios y explotar, sin obstáculo alguno, los sucios negocios del narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.

Han gozado de absoluta impunidad pues, con la excusa de que han estado negociando la “paz total” con el Gobierno, se les ha protegido con un salvoconducto como “gestores de paz”, con el cual siguen delinquiendo a sus anchas. El cese al fuego sólo rige para la fuerza pública, mientras la guerrilla y los carteles de la droga se mueven por toda la geografía de la patria, dejando a su paso una estela de terror, dolor e impotencia ante el crimen organizado desde las altas esferas.

¿Cuál ha sido la respuesta de los candidatos ante este dantesco panorama?

De Cepeda, el heredero del régimen y amigo comprobado de las FARC, no es posible esperar ninguna propuesta para combatir a los violentos. Por consiguiente, se ha limitado a declarar que se dedicará a profundizar en los programas de gobierno de su antecesor, es decir, la protección a la narcoguerrilla, y que gobernará según su personal orientación política, en otras palabras, el comunismo. Equivaldría a la prolongación del infierno que estamos viviendo, corregido y aumentado.

En la candidatura de Paloma Valencia encontramos una mescolanza de opiniones que impedirían cualquier acción efectiva contra la delincuencia organizada. Se alió de manera desafortunada con militantes de todos los partidos que nos han conducido al estado de crisis de seguridad que estamos afrontando: Santistas de viejo cuño partidarios del acuerdo con las FARC, izquierdistas, excolaboradores del régimen petrista, y un candidato a la vicepresidencia que propone derrotar a los facinerosos a punta de “periodicazos”, continuar los inútiles diálogos de paz y refinanciar el sesgado tribunal de la JEP.

¿Cómo, entonces, podemos hablar del cese inmediato del narcoterrorismo?

Necesitamos entender el patriotismo del pueblo colombiano, el mismo que en los momentos de angustia y desesperación ha sabido señalar a sus dirigentes la acción a seguir. Así pasó cuando rechazó por mayoría el acuerdo de La Habana, aunque Santos y sus compinches se hubieran robado los resultados del plebiscito de 2016.Careciendo de poder y de maquinaria oficial, se han manifestado las gentes buenas de Colombia en forma espontánea en las calles para rechazar al binomio FARC-Santos, para gritar “Fuera, Petro” y ahora, en una movilización popular sin parangón en la historia, para respaldar la candidatura de Abelardo de la Espriella a la Presidencia y de José Manuel Restrepo a la Vicepresidencia.

Con el paso inicial que ese pueblo, consciente del momento histórico que atravesamos, dará votando masivamente por la dupla ganadora De la Espriella-Restrepo, el próximo 31 de mayo, comenzará por fin el proceso para lograr el cese de las actividades criminales de los narcos, los terroristas, y demás grupos por fuera de la ley.

* El presidente De la Espriella se propone gobernar una semana desde cada departamento y ordenará a las fuerzas militares y de policía la inmediata captura de los capos que operan en la zona. Quien oponga resistencia física a la captura será dado de baja. Los demás se enviarán a cárceles de seguridad en lugares apartados que se construirán para evitar que sigan delinquiendo.

* Todos los campamentos de grupos guerrilleros y laboratorios serán bombardeados. Se recuperará el control territorial.

* Se autorizará a todo el personal de las Fuerzas Amadas y de Policía para responder a quienes traten de agredirlos físicamente, capturarlos o despojarlos de sus armas de dotación mientras se encuentren en servicio.

* Todas las plantaciones de alucinógenos serán destruidas mediante aspersión aérea, con naves o drones, erradicación manual o con maquinaria. El Gobierno organizará la sustitución de la coca por otros cultivos y creará fuentes de empleo para la población.

* Se dará orden de derribar cualquier aeronave que transporte alucinógenos y hundir embarcaciones por la misma razón

* Se hará un inventario de órdenes de extradición sin cumplimiento para proceder a su captura y trámite de la expatriación.

* Se anularán todas las órdenes de suspensión de capturas expedidas para supuestos gestores de paz por el Gobierno actual y se ordenará la inmediata captura de los implicados.

* Se procederá a la expropiación exprés de los bienes de los narcotraficantes y de los inmuebles dedicados a cultivo, procesamiento, almacenaje o distribución de alucinógenos en todo el territorio nacional

* Se implementará un programa de seguridad en todos los barrios, con un bloque de búsqueda para eliminar la extorsión, una primera línea compuesta por veteranos de la fuerza pública y una red de vecinos informantes. Se desterrará al microtráfico de las zonas comunes

Para cumplir con tan ambicioso plan, fortaleceremos moral y físicamente a nuestra fuerza pública, solicitaremos financiación y asesoría a Estados Unidos y al Estado de Israel, y nos integraremos al Escudo de las Américas contra el narcoterrorismo.

Solamente falta dar el paso inicial: elegir al “tigre” en la primera vuelta, para que nos pongamos a trabajar todos los colombianos en contra de esta terrible amenaza. Ayúdanos a llevar más personas a las mesas de votación. Ya la patria se puso en marcha contra este flagelo y lo vamos a desterrar de Colombia entre todos. Estamos firmes con la patria ¿Y, tú?

martes, 5 de mayo de 2026

Crónica: la importancia de la unión para las elecciones

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

Nos encontramos en una encrucijada política donde existen dos alternativas, una comunista radical, estatista, demoledora de la economía y la empresa privada cuyo candidato fue entrenado en como perpetuarse en el poder en Bulgaria. La otra, son defensores de la democracia, la propiedad privada y las empresas que generan empleo riqueza y bienestar. En esta, hay dos candidatos, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, que compiten entre sí. El sector comunista acude a las urnas con un solo candidato y una narrativa populista, mientras el sector democrático llega dividido poniendo en peligro que los sueños del país se entreguen al adversario.

El escenario petrista está marcado por la incertidumbre, la presión sobre las instituciones y el cansancio de una ciudadanía que ha ignorado mirar al espejo que tenemos en Cuba, Nicaragua y Venezuela. Así, la división se convierte en un acto de irresponsabilidad histórica; debe reconocer que, ante un proyecto político disciplinado, la estrategia debe ser la unión y la responsabilidad es llegar a la primera vuelta electoral con una candidatura única capaz de infundir principios de democracia liberal, economía abierta, seguridad ciudadana y respeto institucional.

Cada voto disperso es uno perdido, y una candidatura con opciones precarias representa un regalo para el adversario. Mantener dos aspiraciones similares diluye las posibilidades cuando lo que necesitamos es una voz unificada capaz de enfrentar un proyecto político extremadamente peligroso que ha sabido unirse.

La responsabilidad recae directamente sobre Abelardo, Paloma y el expresidente Uribe que deben interpretar las encuestas con rigor, escuchar a sus equipos con serenidad y entender la grandeza política que, en ocasiones como esta, consiste en saber dar oportunamente un paso al costado.

Solo si Abelardo y Paloma convergen alrededor de una candidatura única y robusta evitarían lamentar su incapacidad para actuar con sentido de país. El tiempo está de su lado, pero no es abundante. La unidad no es simbólica, sino la estrategia capaz de impedir que avancemos hacia un modelo mordaz para el futuro de la patria.

Abelardo de la Espriella y su fórmula vicepresidencial han logrado consolidar una ventaja en las encuestas, reflejando el respaldo de un sector importante del electorado que busca estabilidad y garantías institucionales y, Paloma, va mejorando la tendencia y el respaldo de la maquinaria política.

La fortaleza de Iván Cepeda radica en el apoyo y gastos desmedidos del Gobierno interesado en dejar a su sucesor en el poder, y otros aportes de procedencia desconocida. Los topes de campaña nada importan, la Comisión de Acusaciones es inútil como lo vimos en este Gobierno y en el de Ernesto Samper.

El Rincón de Dios

“Dios nos llama a ser uno; solo en la unidad hallamos la fuerza para defender el bien común.” Anónimo

lunes, 4 de mayo de 2026

Que queriendo ser libres no nos convirtamos en esclavos

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Quedan cuatro semanas para convencer al gran electorado indeciso de salir a votar por su libertad. Dejen ya esa inconducente peleadera entre demócratas. En nuestras manos está el futuro de toda una nación. El verdadero enemigo de Colombia es la maldita cocaína asociada al sanguinario comunismo terrorista.

El concepto de legalidad no puede seguir siendo relativo, ni estar secuestrado por el resentimiento y el odio progresista que pregona el Estatismo. Las envidias y las ambiciones de poder nublan la conciencia. Exijamos a los candidatos obrar con grandeza de estadistas, no como indolentes politiqueros populistas. Dejen ya de escuchar lambones de ocasión y asesores mercenarios, acudan a la sensatez y demuestren que son dignos de liderar una nación sufrida y aguantadora.

Demuestren que tienen la grandeza necesaria para conducir un país en el peor momento de su historia, cuando más se necesita unida la nación en búsqueda de un propósito común, y no en favor de un símbolo o una persona. Eviten que se pierdan el Estado de derecho y la democracia.

Escuchemos al pueblo que gritó fuera Petro y ahora pide libertad y unidad democrática. Sean serios que son candidaturas presidenciales de un gran país que demanda sensatez. Sean leales con Uribe que a todos les dio la oportunidad de llegar a donde están. Si siguen peleando como niños entre un carro, van a distraer al conductor, se va a salir del camino y muere la libertad de toda la familia colombiana. Si no formamos el mejor equipo para salvar la democracia y las campañas no cautivan electores, ya están los criminales disfrazados de ovejas, prestos a comerse vivo a quien sea que llegue a segunda vuelta vestido de caperucita.

Dejen ya la rebatiña todos los politiqueros que apoyan ambas campañas y concéntrense en darle confianza a la gran mayoría de 42 millones de personas habilitadas para votar; recuerden que en marzo solo votó el 19 %, y que el 70 % de los votos está en los estratos 2 y 3, y es esa mayoría la que debe salir a salvar su libertad y a demostrarle al mundo que seguiremos siendo una democracia.

Dejen ya señores, dueños de los medios y comunicadores su diablura, paren de atizar peleas innecesarias que este no es el momento. Dejen ya señores asesores y estrategas, gerentes y lambones de ocasión de hacerle daño a este país, tengan un poco de respeto por lo que está en juego que es el destino de la nación. Dejen ya atados a los sabuesos perdedores y a los inútiles que buscando colocas se arriman a echarle gasolina a una candela que incendie toda una nación.

El enemigo por vencer es la violenta y sanguinaria alianza narcocomunista entre ilegales empoderados políticamente. Y por eso, hoy más que nunca, un país que quisiera poder creer que hay esperanza, necesita que se unan los trabajadores y los empresarios con esa seguridad y la confianza que Uribe le ha representado al pueblo colombiano que hoy está asustado e indeciso.

No descarten a Uribe, aquí no se vale la gratitud de ocasión, pues gústele o no a quien sea, él tiene la experiencia y la virtud del corazón grande del líder leal a unos valores y principios democráticos que fue capaz de darle confianza y seguridad a la nación, y la mano firme que representan su autoridad moral por ser insobornable y tener la voluntad de hierro consistente de servir a la patria, en un mundo donde eso poco se despacha.

Sean sensatos señores de las candidaturas de la democracia, no incendien su propio país, pónganse de acuerdo, salven la libertad de los colombianos, no condenen un pueblo a la miseria esclavizante del narcocomunismo, dejen de lado los egos, la soberbia y la ambición, y verán que el pueblo los lleva a una victoria por el bien de todos los colombianos.

Se es amo de sí mismo, cuando se tiene conocimiento y virtud, y es esclavo aquel que está subordinado a sus pasiones, miedos y deseos. Es el momento de demostrar que los colombianos somos libres porque nuestra mente no está subordinada a nada ni a nadie.

miércoles, 22 de abril de 2026

Un estoico a la Presidencia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Por estoico entendemos un seguidor del estoicismo, un filósofo estoico. Pero ¿en qué consiste esta filosofía? Es una filosofía de vida que busca el florecimiento humano, la eudaimonia, (algo similar a la felicidad) con tres acciones fundamentales: a) Asumir la responsabilidad frente a las dificultades en la vida; b) Centrarnos en lo que podemos controlar (nuestras opiniones, acciones, decisiones y motivaciones, así como nuestro carácter); c) Vivir con excelencia o bondad, con areté. Seguir para ello las cuatro virtudes: la sabiduría, la justicia, el coraje y la templanza, en la propia vida y en las relaciones con los demás. Así conseguiremos la felicidad y la paz interior que acarrean consigo el florecimiento humano.

Si aplicásemos estas enseñanzas a la solución de los enormes conflictos sociales, económicos y políticos que atraviesa nuestra sociedad, concluiríamos que se requiere al frente del Estado un seguidor de esta práctica y beneficiosa filosofía de vida. Alguien que, en lugar de conformarse con el pasado, esté dispuesto a asumir la enorme responsabilidad de romper con las viejas estructuras y proponer una idea tan seductora como la de construir la “patria milagro” a la que los colombianos hemos aspirado. Necesitamos un líder que no se atemorice ante las calumnias y la guerra sucia ni ante las amenazas contra su vida, que intentan sus opositores para impedir su llegada al poder. La gravedad de la crisis que afrontamos requiere de un hombre sabio en el manejo de conflictos, exitoso en la organización de empresas para superar el déficit fiscal y conocedor de las normas constitucionales, todo lo cual le permita gobernar con sabiduría. Respetuoso de la ley y justo en el trato a los demás. Dotado del suficiente coraje para enfrentar a un régimen totalitario y corrupto dispuesto a ejercer todas las formas de lucha para perpetuarse en el poder, y a sus aliados, los grupos de ilegales, narcoguerrilleros, guardias indígenas ilegales y vándalos. Que gobierne con templanza, sin excesos, sin instintos egoístas ni alocados apasionamientos, pensando sólo en el bien de la patria y en el de sus gobernados.

La verdad es que entre nuestra clase dirigente y, en especial, entre quienes se han considerado aptos para ejercer la presidencia en los actuales momentos oscuros de la patria, no encontramos ninguno que se ajuste más a los requerimientos del estoicismo para convertir las dificultades en oportunidades de crecimiento personal y social, que Abelardo de la Espriella. En varias oportunidades se ha definido a sí mismo como un estoico y así lo ha demostrado con la sabiduría suficiente para crear en pocos meses un movimiento que ha superado a las vetustas estructuras políticas y socavado las pretensiones absolutistas de la izquierda para atornillarse en el poder. Ante la ruindad y bajeza de que ha sido objeto por parte de sus adversarios políticos, ha respondido con altura, ignorando las calumniosas agresiones y manteniendo incólume su posición de que sólo reconoce como enemigos a Petro, Cepeda y sus cómplices. Su contundente mensaje a los criminales, narcoterroristas, corruptos e inmorales detentadores del poder revela un absoluto coraje que garantiza en su gobierno mano dura contra el crimen y protección de los colombianos de bien. Frente a la demencial gestión pública que padecemos y la subversión de la escala de valores que ha salido a flote en la sucia campaña en su contra, continúa impertérrito y con templanza su misión, acompañado de millones de afiliados al movimiento “Defensores de la Patria”.

Nos recuerda al emperador Marco Aurelio, quien, siendo un filósofo estoico, gobernó al imperio más grande de su época con justicia y templanza en medio de las peores dificultades: invasiones de los bárbaros, una monstruosa pandemia, la muerte de sus seres queridos, la traición de su mejor amigo y su propio sacrificio, al entregarse a la defensa de Roma sin ser militar y padeciendo una precaria salud que lo llevó a la tumba. En todo esos años sólo lo sostuvo el afianzamiento del estoicismo como filosofía de vida, que plasmaba en un diario, rescatado a su muerte y publicado bajo el título de Meditaciones.

Vale la pena reflexionar en estos pensamientos contenidos en esa obra sin par:

“Soy afortunado, porque, a causa de lo que me ha ocurrido, persisto hasta el fin sin aflicción, ni abrumado por el presente ni asustado por el futuro”.

“Quienes no siguen con atención los movimientos de su propia alma, fuerza es que sean desdichados”.

“No es lícito oponer al bien de la razón y de la convivencia otro bien de distinto género, como, por ejemplo, el elogio de la muchedumbre, cargos públicos, riqueza o disfrute de placeres”.

lunes, 20 de abril de 2026

Trampas en el camino de la victoria

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

A un poco menos de un mes y medio para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se asoma un poco de claridad sobre el destino futuro del país, aunque persisten serias incertidumbres que nos generan preocupación.

Se ha ido consolidando el movimiento popular con mayor posibilidad de derrotar al narcocomunismo que representa Iván Cepeda, candidato del Gobierno, de la narcoguerrilla y de las ilegales guardias indígenas. Los “Defensores de la Patria” no es simplemente un slogan de campaña, sino un movimiento popular nacido del rechazo casi unánime del pueblo, hastiado de los abusos del poder por parte de un régimen tiránico y de unas trapisondas electoreras de quienes nos han conducido a esta catastrófica crisis. Sin el patrocinio de los obsoletos partidos de siempre, sin el apoyo de los grandes inversionistas y en contra de toda la maquinaria oficial y de sus aliados, Abelardo de la Espriella continúa ganándose el fervor de la gente con su lenguaje sencillo pero contundente, y con su inquebrantable voluntad de derrotar a la izquierda narcocomunista y desterrar de la gestión pública la corrupción, el clientelismo, y el aprovechamiento de los recursos estatales en beneficio de unos pocos, como acostumbran los politiqueros de siempre.

Ha calado profundamente este lenguaje en las gentes buenas de Colombia, que somos la mayoría. Así lo ha demostrado con 5.200.000 firmas de apoyo a su candidatura, llenando todos los espacios donde se presenta y difundiendo sus mensajes de esperanza por las redes sociales. Contra todos los cálculos, las encuestas fletadas y la guerra sucia armada por sus contradictores, la victoria electoral del “tigre” es cada día más probable.

Mientras tanto, en el “palomismo” se juntaron los escasos apoyos electorales de quienes aparecían en la cola del favoritismo, no para vencer a Cepeda sino para evitar la llegada de Abelardo a la primera vuelta, pero han cometido varios errores monumentales que el pueblo soberano les cobrará en las urnas:

1) Desde su inicio la consulta fue infiltrada por el santismo como lo evidencia el haber designado al jefe de campaña de Santos para dirigir la de la consulta. Varios de sus ministros (Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, David Luna) participaron en la consulta. ¿Cómo pueden los colombianos acompañar a los amigos de Santos, quien entregó el país a las FARC y otorgó curules gratis en el Congreso a sus cabecillas?

2) Recogió la consulta otros activistas llamados “progresistas” que han defendido valores contrarios a los principios cristianos y democráticos que forman parte de nuestro patrimonio cultural e ideológico, tales como David Luna, quien está a favor del matrimonio igualitario, la cannabis recreativa, el aborto y la eutanasia, y a Enrique Peñalosa, eterno candidato del Partido Verde.

3) Siguiendo la vieja práctica de las componendas políticas para conseguir respaldos electoreros a cambio de la renuncia a los valores tradicionalmente practicados, seleccionó la candidata como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, quien defiende: a) el funcionamiento y la financiación de la JEP, para prolongar la impunidad y el despilfarro; b) continuar los inútiles diálogos con los grupos de narcoguerrilleros y terroristas en lugar de aplicarles la ley rigurosamente; c) garantizar los supuestos derechos de la comunidad LGTBQI+ tales como el matrimonio gay, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la educación sexual “inclusiva” desde la más tierna infancia, y la “hormonización” química de niños en situaciones excepcionales de identidad de género. ¿Podrá alguien que se llame cristiano o que se haya identificado con nuestros valores fundacionales, votar por la coalición del “palomismo”? El efímero momento de gloria que significó el triunfo en la consulta se esfumó con la huida de quienes no comulgamos con estas perversas ideologías ni permitiremos jamás que sus defensores lleguen a la presidencia.

4) No entiende el “palomismo” por qué salieron corriendo las masas del Centro Democrático hacia las toldas de Abelardo, ni por qué, quienes han defendido al partido y a sus jefes, como Fernando Londoño o Eduardo Mackenzie, retiraron públicamente su respaldo a la candidatura de la dupla Valencia - Oviedo. Para mitigar esa pérdida están ahora dedicados a buscar el apoyo de todos los partidos que han apoyado al gobierno de Petro (La U, Partido Liberal, Partido Conservador) y activistas de cualquier procedencia, Ya su ideología no importa, sólo los votos que promete aportar. El error consiste en creer todavía que los votos son transferibles como moneda de cambio. Cada colombiano es dueño de su voto y no votará por quienes venden su pensamiento a cambio de un plato de lentejas.

Se perdió la oportunidad de formar una gran coalición de verdaderos opositores al petrismo, como lo propuso Abelardo en diciembre del 2025. Solamente nos resta votar por esta candidatura que, no solamente está dispuesta a derrotar al narcocomunismo, sino también a desterrar al crimen, la corrupción, y todo el triste legado del régimen y de sus aliados, para que juntos, los colombianos de a pie, los que nunca hemos vivido de la infame politiquería, construyamos la “patria milagro” que dejaremos a nuestros hijos y nietos.

lunes, 9 de marzo de 2026

Ahora sí, la unión de la oposición

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Los resultados de la gran consulta son determinantes. En primer lugar, Paloma y el Centro Democrático deben convencer a Oviedo de ser el vicepresidente, dándole garantías de poder imprimir su sello de centro, con miras a un posible triunfo de la fórmula, el próximo 31 de mayo de 2026, fecha en que se realizará la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

En segundo lugar, el Tigre, dentro de la coherencia que ha venido pregonando y que lo ha posicionado bien en las encuestas, debe, antes del viernes 13 de marzo de 2026, adherir a la campaña de Paloma y cargarle la maleta como lo ha dicho miles de veces.

La gran consulta sacó más de 5.000.000 de votos y Paloma más de 3.000.000 de votos, todos de carne y hueso, a diferencia de los 5.000.000 de firmas presentadas y cerca de los 2.000.000 aprobadas, del Tigre.

Me atrevo a vaticinar un repunte muy interesante de Paloma en las encuestas, los votos de la consulta, más el apalancamiento de una vicepresidencia de Oviedo, la catapultan a triunfo.

El ideal sería que otro opositor de kilates, Fajardo, adhiriera también a Paloma, pero él se sostiene en su teoría de ir a primera vuelta, solo. Tiene 4 días para pensarlo y decidir.

Fajardo y Abelardo no están atados a las obligaciones que le impone la ley a los candidatos que participan y ganan las consultas, lo que les facilita adherirse a otros sin mayores problemas.

Los temas económicos que surjan de estas adhesiones tendrán que ser superados, lo primero es salvar a Colombia de convertirse en una Cuba, en una Venezuela.

La consolidación de Cepeda en la izquierda es innegable, la fuerza de Roy y Quintero no lo afectan para nada, Roy se va a primera vuelta, al igual que Claudia y en segunda adhieren a Cepeda.

Como están las cosas, sin adhesiones, en primera vuelta no gana nadie con más del 51 % y la segunda vuelta será entre Paloma y Cepeda. La fórmula vicepresidencial de Paloma en cabeza de Oviedo, será determinante, para que el voto de centro incline la balanza a favor de Paloma y gane en primera vuelta.

Soñar no cuesta nada, que el Señor y la Virgen, nos protejan y nos iluminen.

martes, 27 de enero de 2026

La importancia de votar la Gran Consulta

Rafael Uribe Uribe

No importa el desgobierno, cuán desacertadas sean las medidas adoptadas, el auge de la inseguridad, el narcotráfico, el endeudamiento o la corrupción y el deterioro de la salud y de las pensiones; Cepeda y el Pacto Histórico continúan liderado las encuestas. Debería ser lo contrario, pero el optimismo que en muchos persiste carece de realismo.

Ante la situación actual no podemos mantenernos marginados. La elección al Congreso, en muchos aspectos, es más relevante que la presidencial y, en este contexto, es esencial participar en la Gran Consulta. La razón principal es clara: solo existen dos partidos suficientemente estructurados para estas elecciones, el Centro Democrático y el Pacto Histórico; el resto, como bien señala José Obdulio Gaviria, funcionan más como empresas de avales que como partidos.

Votar la consulta tiene un profundo significado que va más allá del simple acto electoral, permite la unión de fuerzas en torno a propuestas y proyectos concretos que buscan el bienestar nacional, enfrentando así los retos sociales, económicos y de seguridad que afectan a Colombia. La participación ciudadana en este proceso es clave para evitar la dispersión del voto y, por ende, el fortalecimiento de otras opciones políticas.

No participar en la consulta implica dejar en manos comunistas la decisión sobre el futuro político del país. Cada voto cuenta y puede ser determinante para consolidar un proyecto político que apueste por el equilibrio, el respeto institucional y la defensa de valores democráticos. Es el momento de dejar atrás la apatía y el desinterés, y asumir un rol activo en la construcción de la patria que todos queremos.

Votar en la Gran Consulta de la centroderecha implica mucho más que depositar una papeleta, es asumir plenamente la responsabilidad ciudadana. La abstención no es un derecho, es la actitud de quienes prefieren estar a la luz del sol que más alumbre, candidatos a tránsfugas y apostatas.

Tomar parte activa en este proceso electoral permite a los votantes decidir la elección de un candidato que represente una alternativa comprometida con el desarrollo, la justicia y la estabilidad del país. Observando la coyuntura actual, participar en ella no perjudica a quienes apoyan a Abelardo de la Espriella, facilitaría la designación de otro candidato viable e, incluso, este podría unirse posteriormente al que cuente con más opciones de superar al candidato comunista que hoy constituye el mayor riesgo. Si le asalta el temor de afectar su candidato no se abstenga, vote por el que menos opción muestre en la consulta y facilite la salvación de la democracia.

La tarea es simple, superar en votos la consulta comunista y ganar en primera vuelta. ¡Pilas compatriotas!

El Rincón de Dios

“La participación en la vida comunitaria y política es un deber y un derecho de todo ciudadano, pues quien no se ocupa del bien común, descuida el mandato de amar al prójimo” Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 189.

martes, 2 de septiembre de 2025

Es posible alcanzar lo imposible

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Durante los tres últimos años hemos padecido los colombianos la etapa más tenebrosa de nuestra historia. Sin una solución a la vista, hemos presenciado cómo la criminalidad, el terrorismo, la corrupción y el narcotráfico han dejado su horrorosa huella en el territorio de la Patria y colmado de angustia a nuestros compatriotas.

Condenados a soportar un régimen obsesionado con la implantación del fracasado “socialismo del siglo XXI”, y dedicado exclusivamente a aferrarse perpetuamente al poder y a destruir lo construido en el pasado, nos hemos debatido en una estéril búsqueda de propósitos, liderazgos y acciones colectivas para superar la hecatombe.

Aturdidos por el cúmulo de desgracias que a diario derrama el régimen sobre nuestra atribulada sociedad, perdimos de vista la máxima de oro que nos dejó Marco Aurelio: Todas estas cosas que estás viendo, pronto se transformarán y ya no existirán” (Meditaciones, pag. 82).

Tampoco hemos gozado de la serenidad, en medio de los infaustos acontecimientos de los últimos días, para comprender que el grado de ignominia al que ha sido sometida nuestra patria con los viles asesinatos de Miguel Uribe, de los policías derribados con un dron y de la población caleña atacada con una tractomula cargada de explosivos frente a la base aérea, ha generado la más profunda reacción ciudadana contra los enemigos de Colombia incrustados fraudulentamente en el poder y sus aliados narcoterroristas.

Cambió la política como reacción a la violencia, a la grotesca impunidad con la que se quiere cubrir a sus responsables, a la sesgada justicia que condena a los inocentes y libera a los bandoleros, a la execrable gestión de un Gobierno ejercido por mediocres, sin escrúpulos éticos, y fanatizados por la ponzoña del marxismo.

La discusión sobre la copiosa lista de autonombrados presidenciables quedó en un segundo plano. Pasaron la mayoría de ellos, sin pena ni gloria, como pequeñas almas que sustentan un cadáver”, al decir de Epicteto, sin aportar nada a las esperanzas de un país carente de liderazgo.

Por fortuna un aire nuevo se respira por doquier. Un solo objetivo reúne a los colombianos de bien, es decir al 99 % de la población que no estamos involucrados en la criminalidad, en la corrupción, en el narcotráfico ni en la guerrilla: defender el país.

Líderes de la talla de Abelardo de la Espriella, Enrique Gómez Martínez y el general Eduardo Zapateiro comandan esta legión de buenos ciudadanos que salvarán a Colombia.

No será a través de la condescendencia con el delito, de las buenas maneras con los corruptos, del blindaje al sucio negocio de la coca, de la impunidad para los salvajes terroristas de las guerrillas, aunque ahora se hagan llamar “disidencias”. Será con la sencilla fórmula de ejercer la autoridad para que la ley proteja a los buenos y castigue a los malos. Sólo hacen falta dos cosas: Voluntad política y coraje.

Dos acciones se requieren de manera inmediata:

1. Respaldemos sin egoísmos la denuncia contra Petro que cursa en la Comisión de Acusaciones por indignidad, pues está probada la extralimitación de lo que gastó su campaña por encima de los límites fijados por la ley. La sanción, de acuerdo con el art. 108 de la Constitución, es la separación del cargo de presidente.

2. Unámonos con quienes mejor interpretan los deseos de seguridad, justicia y salvación del país, para que todos los colombianos de bien, en la consulta interpartidista del próximo marzo, escojamos el candidato que lidere este proceso de derrotar a la criminalidad y salvar a Colombia.

Nos recomienda Marco Aurelio”: “Conseguirás tus propósitos, si ejecutas cada acción como si se tratara de la última de tu vida, desprovista de toda irreflexión, de toda aversión apasionada que te alejará del dominio de la razón, de toda hipocresía, egoísmo y despecho de lo relacionado con el destino” (Meditaciones, pgs. 60 – 81)

jueves, 14 de noviembre de 2024

Comenzó la reconquista del poder

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es el momento para recordar que, desde la llegada de la extrema izquierda al poder, mediante la mentira, la compra de votos, el ingreso ilícito de dineros a la campaña y el fraude cometido con softwares que no permitían auditoría ni revisión de los resultados en los escrutinios informáticos, ha venido creciendo en Colombia el rechazo de la opinión pública al régimen espuriamente elegido.

Dicho rechazo se fue convirtiendo, primero en indignación, y luego en una sensación de impotencia, ante el abuso del poder traducido en el desmonte de la Fuerza Pública, la milicianización del país, el blindaje al narcotráfico, la impunidad en beneficio del terrorismo y la delincuencia, y el asalto a los recursos del Estado a través de la corrupción y de las reformas a los sistemas de salud y pensiones.

Paralelamente a las expresiones masivas de quienes gritan “Fuera, Petro” en toda reunión multitudinaria, muchos colombianos, civiles y veteranos de las Fuerzas Armadas, hemos venido conformando grupos de trabajo para derrocar al guerrillero-presidente por los medios que autoriza nuestro sistema democrático y buscando la solución definitiva a la crisis generalizada que azota al país bajo el yugo del régimen castro-chavista.

Son muchos los compatriotas que se nos han acercado para preguntarnos cuál es el líder capaz de orientar este movimiento de resistencia y de llegar a la Presidencia para, desde allí, poner en marcha la reconstrucción nacional que nos devuelva la ética, la transparencia, la justicia, la seguridad, la dignidad de la persona humana frente a los abusos del poder, la protección de nuestros bienes, la oportunidad para trabajar y mejorar nuestro nivel de vida, y el derecho a que se respete nuestro derecho a elegir libremente y sin trampas a nuestros gobernantes.

Hemos mantenido la tesis de que antes de pensar en el nombre de quien deba conducir esta batalla frente a las fuerzas del mal, debemos analizar sus programas. No podemos equivocarnos como en el pasado, cuando elegíamos al candidato que nos recomendaban los caciques políticos, sin conocer la veracidad de su programa de gobierno.

Los fracasos a los que esta práctica nos ha conducido nos han enseñado a desconfiar de nuestra obsoleta clase política, responsable por activa o por pasiva de la crisis de la que ahora nos lamentamos. No en vano, los partidos políticos y el Congreso son las instituciones que arrojan la mayor desfavorabilidad y la menor credibilidad en todas las encuestas de opinión.

Gracias a la misericordia divina, todo el trabajo realizado y los sufrimientos que hemos padecido no han sido en vano. Los ideales a los que venimos aspirando, así como los programas necesarios para reconstruir los daños que viene causando el mandato de la izquierda, están claramente consignados en el programa de acción que propone el nuevo candidato a los colombianos, el empresario antioqueño Santiago Botero Jaramillo.

Tuvimos la fortuna de poder asistir a la conferencia dictada por el nuevo candidato en el Club Unión de Medellín el pasado 12 de noviembre. Destacamos del citado evento lo siguiente: 1) Las acertadas y eficaces soluciones presentadas para dar solución a los problemas que más afectan a los colombianos; 2) El espíritu de transparencia, deseo de servir y fe en sí mismo que irradian del expositor; 3) Los valores espirituales, el carácter y el carisma que caracterizan al candidato; 4) El fervoroso entusiasmo que su propuesta levantó en un selecto grupo de asistentes que tuvimos la oportunidad de opinar e indagar sobre cada una de los temas expuestos, y 5) La confianza que tanto el candidato como su plan de acción generaron en el auditorio.

Como expresó uno de los asistentes a la conferencia, “estamos muy seguros al acompañar a Santiago en su campaña, porque ha escogido como socio al mejor de todos. Dios, nuestro Señor”. Complementa este pensamiento, el filósofo Jacques Maritain:

“Pero, cuanto más violentamente intenso se manifieste el poder del mal, tanto más débiles en duración histórica serán sus mejoras internas y el vigor vital conseguido por un Estado al emplear semejante poder.”