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lunes, 7 de septiembre de 2026

Pensar en grande, hacer más y hablar menos

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

La conclusión esencial de “La Rebelión de Atlas de la filósofa Ayn Rand”, es que la mente humana y la libertad son el motor del progreso, y la sociedad colapsa cuando los gobiernos y sus burocracias ideologizadas por el colectivismo explotan a quienes producen.

Sin duda la libertad es el motor del progreso y el desarrollo social al que se oponen los populismos que se alimentan de las ideas progresistas y wokistas como extensiones de la anticultura marxista y la teoría crítica de la escuela de Frankfurt que durante más de un siglo ha embrollado las definiciones de trabajo en equipo, lealtad y apoyo mutuo con el estatismo, y confundido las nociones del interés general y el bien común con el control de las metas de una sociedad en manos de una ideología revolucionaria y de los intereses individuales de unos pocos dispuestos a todo por controlar el poder político.

Los mamertos sínicamente se preguntan de donde sale tanta polarización extrema, mientras a las naciones se les pierden generaciones enteras escuchando a una clase política habladora de paja, y viendo el espectáculo grotesco y bizarro de una multiplicación partidista de ocasión donde quienes se precian de legítimos servidores, cohabitan y pernotan como loros en las ramas del poder público con pájaros estafadores y cuervos que son criminales reencauchados.

Solo generando confianza se puede evitar la polarización propia del aislamiento del ciudadano que hoy, con toda razón, desconfía de las instituciones, los partidos políticos, las ONG, el multilateralismo, la tecnología y de los medios de comunicación. Las redes sociales están convertidas en guillotinas manejadas por influenciadores prepago y los medios por pauta o activismo aniquilan reputaciones, mientras la justicia no se percata ni se da por aludida de la flagrancia delincuencial. La propia corte habla de un 6 % de efectividad de la justica, entonces, la inoperatividad del sistema representa la bicoca de un 94 % de impunidad. El delito paga, pues es menos riesgoso mangar y mamar que tener que tomar decisiones sanas, duras, complejas e impopulares.

En una democracia funcional el sistema judicial tiene que ser el eje que soporta la independencia, operatividad y balance de poderes donde el ejecutivo administre, no reine, y el legislativo mejore las leyes sin vender su conciencia en el bazar clientelista donde se transan altas posiciones políticas en favor de los intereses de los grandes contratistas estatales.

¿Cuál es la esperanza de una nación, si la justicia no se ocupa con nombre propio de los verdaderos culpables de la degeneración y la corrupción estatal, y si no se sacan los gusanos del plato de lentejas del que medra el sector público? La judicialización de los corruptos es la única forma para lograr la inversión de la carga burocrática, liberando la mente humana y la sociedad entera en función su desarrollo.

Estamos inundados de dólares recalentados, ensangrentados, inflacionarios, revaluadores, especuladores y exterminadores de la formación de capitales lícitos, de la industria exportadora y la competitividad productiva. Está funcionando a todo vapor la lavandería financiera como una nueva especie de “ventanilla siniestra” y la insolvencia del fisco es inevitable si no se toman medidas drásticas contra el narcotráfico, el lavado, el contrabando, el dumping, las remesas, la llegada de capitales golondrinas y las organizaciones criminales que financian la economía informal, mientras acrecientan las brechas sociales, económicas y la corrupción.

Si el poder se le sube a la cabeza a nuestros gobernantes y no se hacen las obras y la tarea de recuperar la justicia y optimizar del funcionamiento del Estado, si no hacemos más y dejamos de hablar tanta paja, si no neutralizamos a los incendiarios, traquetos, lavadores, violadores, secuestradores y asesinos empezando por los promotores del caos que a todo costo quieren mantener la anarquía, en cuatro años se nos pierde lo que queda de esperanza en el jarro de Pandora e iremos como ovejitas al matadero.

martes, 1 de septiembre de 2026

Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

La canción infantil se hizo como elemento didáctico para que los niños aprendiéramos los números y a contar, pero la realidad de la vida pública de nuestras democracias parece soportar el balanceo de dos elefantes burocratizados, uno de izquierda y otro de derecha que cada cuatro años salen a llamar un camarada. Será que eso nos puede durar eternamente, cuando vivimos sobre la fragilidad presupuestal que carga el incremento constante del clientelismo y el contratismo, siendo nuestra precariedad fiscal como la débil tela que teje una araña para atrapar bichos, insectos livianos y mugre en esquinas y recovecos dándole mal aspecto a las casas.

El caso es que la democracia colombiana no aguante el balanceo de ambos elefantes tentando hasta donde resiste la telaraña ante el desfalco continuo del Estado. Aquí con la llegada de cada gobierno vienen los nombramientos a dedo para llenar posiciones de responsabilidad a la verraca, ignorando el “qué, cómo y dónde”; solo importa el “quién”, basta con que sea amigo, abogado o administrador, con lo cual nos llenamos nuevamente de mediocres realizando gestiones mediocres en medio de la continuidad de la administración de un empobrecimiento continuo.

La euforia de los cambios de gobierno crea un debate mediático personalizado, mientras acrecienta la colección de los inútiles que mantenemos con nuestros impuestos como muñecos de vitrina en el manejo de la cosa pública; una actividad lucrativa correlacionada con cuánto se figura o aparece en las redes y medios, dejando de lado los hechos, que deberían determinar su calificación en función de su impacto cualitativo en el desarrollo y cuantitativo en el crecimiento.

Nada más importante para reflexionar hoy, que en las palabras de la filósofa y escritora Allisa Zinovievna (Ayn Rand) autora de “La rebelión de Atlas” que hace 75 años dijo: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos con el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario son ellos los que están protegidos conta ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio; entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”

Estamos en la era de las eficiencias donde solo van a sobrevivir los que tengan conocimiento y energía. El resto es carreta porque este mundo ya no aguanta el criterio estrecho ni la mediocridad.

Si hoy no se digitaliza el Estado y se reduce el gasto público, si no se reduce la burocracia, si lo que importa son las sillas musicales entre los mismos puestos en entidades y gremios, si todo se queda en show, pachanga y likes, si todos son abogados y administradores, y no ingenieros y biólogos, pronto veremos cómo cae en picada la sociedad al decrecer en lugar de desarrollarse; al barbarizarse en lugar de culturizarse; al embrutecerse en lugar de educarse; al aceptar la miseria de la mediocridad como desmejora en la forma de vida mediante la acumulación de inútiles e indigentes que provocan la acumulación de pobreza por no construir una clase media sólida, culta, educada, laboriosa, productiva y sana a partir de una nación segura y un Estado eficiente.

El país necesita es eficiencias en la gestión pública que solo pueden resultar de una transformación educativa y cultural para poder pensar en grande sobre las bases de la legalidad y los valores democráticos. Bajémonos de los elefantes ideológicos y construyamos sobre los principios sólidos de libertad y orden, evolucionemos, que el mundo cambió. Cambiemos politiquería y clientelismo por ciencia y conocimiento, desarrollemos el gran potencial del país.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Recordemos los principios esenciales de la gobernanza corporativa

Luis Guillermo Echeverri Vélez

De la esencia de la arriería es la forma cómo se cargan las mulas, lo cual depende de si se sabe hablarle bien a la bestia al ponerle la mulera; elegir la manta y poner bien la enjalma, la angarilla o el aparejo; ajustar la cincha, la pechera y la retranca; alzar, sostener y repartir bien las cargas; echar bien la lía y hacer bien los nudos del suelo, el recibido y el chin; y luego poner correctamente la tapa y la sobre carga. Una esencial lección para la actual administración o “management”.

Se denominan empresas “publicas” aparte de las que son de un Estado, las que se registran en las bolsas de valores de modo que puedan transar la totalidad o parte de sus acciones y emitir papeles de deuda libremente en esos mercados regulados, de los cuales depende el sistema financiero dentro del concepto de libertades económicas en el mundo democrático.

Y los resultados esenciales de las empresas públicas como los de las mulas en una trocha, o los carros de carreras, dependen en primera instancia de que no se salgan del camino o de la pista y sepan llegar a la meta, lo cual demanda un arriero ducho o un piloto experimentado, que sepan mitigar los riesgos, no estrellar el carro, ganar carreras y campeonatos, cuidar y guiar las mulas y entregar la carga responsablemente en el destino.

Tan importante para todo tipo de empresa es el gobierno corporativo, como la enseñanza del profesor “Applin”, de Cornell University, que escribía el primer día de clases en el tablero la respuesta a la única pregunta de su examen final: “La única política corporativa que realmente hay que saber, es cuándo y cómo cortar las pérdidas”.

La gobernanza y las mejores prácticas de gestión de empresas registradas en bolsas de valores y empresas mixtas industriales y comerciales del Estado tienen que guiarse por conocimientos ordenados de funcionalidad, transparencia, efectividad y eficiencia al cumplir con los principios generales del “gobierno corporativo”. Ello depende de la adecuada estructura y conformación de las juntas directivas o consejos directivos, del grado de importancia que se le dé a la experiencia y especialización de los consejeros, de la voluntad de mantener la sostenibilidad técnica del negocio, y del liderazgo que imprima esa junta y consejo directivo representada en la elección de un presidente o CEO técnico, experto, capaz y conocedor de la conformación de equipos de trabajo técnicos eficientes para la administración y la operación.

Esos principios de gobierno corporativo que nunca deben pasarse por alto son: 1. La responsabilidad fiduciaria de los directores. 2. La independencia del consejo directivo y sus directores de quien los nomine pues solo le reportan a la asamblea de accionistas. 3. La responsabilidad de la sustitución idónea del talento humano y la continua evaluación de su desempeño. 4. La elaboración y seguimiento de la estrategia corporativa. 5. La debida asignación de capital y la custodia del valor de la empresa y la caja. 6. La responsabilidad colectiva y la formación de consensos. 7. El diseño, implementación, seguimiento o revisión periódica y reporte, a la asamblea y a las autoridades competentes, del cumplimiento de las políticas corporativas.

lunes, 10 de agosto de 2026

Al viejo hospital de los muñecos, llevaron a Colombia malherida…

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Empieza un nuevo gobierno y recibe un país que está como cuando “al viejo hospital de los muñecos llevaron a Pinocho malherido, porque un espantapájaros bandido, lo sorprendió dormido y lo atacó”. Aquí el terrorista chupasangre deja varias cargas implosivas económicas activadas.

Una es la crisis financiera: inflación 6.5 %, intereses 13 %, déficit fiscal 6.5 % / PIB, 120 billones de gasto sobre el recaudo tributario, y deuda pública ± $1200 billones, el 60.5 % / PIB. Otra, la crisis sin precedentes del sistema de salud. “Drácula y sus vampiros” lo dejaron infartado, moribundo, con la yugular desangrada, ya no vale quirófano ni hada protectora que le ponga un corazón de fantasía; es preciso invocar “el primer milagro”, uno como el de Lázaro que lo reviva y lo saque de la morgue. La deuda acumulada del sistema de salud es de 50 billones, con un déficit de 20 billones y una siniestralidad de las EPS que supera 110 %. La tercera bomba del gobernarte del Cartucho es la pérdida de la institucionalidad en todas las áreas del Estado donde metió el hocico; especialmente en la salud donde en las entidades técnicas y especializadas reemplazaron galenos y profesionales por ladrones y revolucionarios ideologizados llenos de resentimiento.

¿Cuántas vidas se van a perder por el capricho ideológico de cambiar un sistema que era uno de los más eficientes en Latinoamérica y según la OMS fue líder regional y puesto doce en el mundo en el manejo y operación de la pandemia gracias a la capacidad, el valor heroico y profesional del personal médico y administrativo del país?

Se perdió la confianza en el sistema de salud y, recuperarla y estabilizarlo será cuestión de varios gobiernos pues se requiere rediseños institucionales en el Ministerio, despolitizar la superintendencia, eliminar el cabildeo entre EPS e IPS con el Congreso y Hacienda, y encontrar los responsables y ponerlos a disposición de la justicia para que respondan por el gran daño que causaron con sus ideas progresistas asociadas al SSXXI.

Presenciamos un naufragio humano multitudinario, millones de familias viviendo un drama lúgubre sin esperanza, la gente se ahoga sin salvavidas, 10 millones de casos de salud sin resolver, suspendidos y desatendidos: sin medicamentos, por tratamientos suspendidos, en espera de autorizaciones, por servicios descontinuados, por hospitales quebrados, personas con enfermedades ignoradas que se volvieron crónicas, una costosa carga adicional que va a ser muy difícil estabilizar.

Teníamos un sistema de salud imperfecto pero funcional que hoy está convertido en tragedia, una masacre genocida provocada y demandable por el efecto real del “chu-chu-chu”, la intervención a las EPS que tienen el 80 % de la deuda del sistema y que en lugar de mejorarlas fueron estatizadas, burocratizadas, saqueadas e ideologizadas, lo cual resulta más letal que la suma de las muertes violentas del crimen organizado, la violencia intrafamiliar, el alcohol, el tabaco y la drogadicción. Y de ñapa nos puso al vampiro “pinturita” a administrar el banco de sangre.

Somos una nación de ingreso medio de 52 millones que en materia de salud se ha dado el lujo de tener cobertura universal y la dualidad de un régimen contributivo propio de la formalidad (44 %) y uno subsidiado y de excepción que suman un (56 %) según SISPRO a febrero de 2026, y que comparado con 2025 presenta una contracción de medio millón de contribuyentes, lo cual sumado a los problemas previos del sistema, le propinó una herida de muerte a su sostenibilidad financiera. La cobertura universal está respaldada por el pago de la Unidad de Aporte anual del Estado (UPC) a las EPS por cada persona afiliada en materia de consultas, medicamentos y cirugías. El ADRES es la entidad que paga desde Minhacienda, y gira conforme a lo que cada EPS le diga de acuerdo con su medición de la siniestralidad, y el meollo del problema es que el valor de las UPC no alcanza para cubrir los costos del sistema.

A la crisis de los medicamentos, se le suma que entre 2022 y 2025 las tutelas se duplicaron y el gasto de bolsillo en salud se incrementó en el 57 %.

Es crítico transparentar y equilibrar las relaciones entre el régimen contributivo, el subsidiado, el Gobierno y las EPS, y que los usuarios tomadores de seguros sean empresas o personas, colaboren no abusando del sistema dual, esto es, pagando de manera solidaria de acuerdo con su capacidad económica y el número de beneficiarios, con lo cual se fortalece el régimen contributivo, se alivia al subsidiado y se mantiene la universalidad.

Se requiere un corte o punto final con decisiones de fondo a conciencia que no dan espera, en las que contribuyamos todos o la pérdida en vidas va a ser inconmensurable. Hay dos formas de atacar este cáncer terminal que causó Gustavo Petro: con aspirina y los santos óleos, o con acciones inmediatas y extraordinarias con cargo al Gobierno, las EPS y las IPS que inyecten liquidez en el sistema, acoten el plan de beneficios, que los aportes suban todos mínimo un punto porcentual, que se cree un fondo de garantías acompañado de una gran política nacional de prevención, que la DIAN cruce las cédulas para determinar evasores, y que se ayude a que los hospitales regionales de nivel de complejidad 2 y 3, estén bien dotados para que no creen más congestiones en las capitales agravando más el problema de desatención que se deprende del entuerto económico que tiene a los hospitales prácticamente quebrados por bien administrados que estén, pues su cartera llegó a niveles insostenibles.

Ninguna de estas medidas va a ser políticamente correcta, pero si hay la voluntad política del Gobierno entrante en reclamar y convertir la estabilización del sistema de salud en la principal urgencia del país y se hace un gran esfuerzo entre todas las partes del sistema para reestablecer un adecuado flujo de recursos, se cumple el fallo de la corte que reconoció la insuficiencia sincerando y conciliando deudas, y se buscan los créditos internos, externos, de la multilateral, y se utilizan regalías buscando eficiencia operativa y administrativa, aún es posible soñar con transparencia y equidad en pro de la salud de todos los colombianos.

viernes, 10 de julio de 2026

Hay que reconocerle al país abierta y francamente los errores cometidos

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Primero. No haber sido jurídica, política y socialmente capaces como sociedad y oposición. Congreso y justicia debieron haber hecho valer el triunfo en las urnas el “NO” entre octubre de 2016 y agosto 7 de 2018.

Segundo. Que de 2018 a 2022 había una misión y un compromiso con la nación que no se cumplió, el electorado y la democracia debían retornar a la legalidad plena.

Si se sabía que el referendo no se respetó y se impuso el “SÍ” a golpe de corrupción de Santos y sus operadores delincuenciales en el Congreso y en la Corte, se instauró la JEP y la Comisión de la Verdad por encima de la voluntad popular, la tarea era volver a la legalidad y se incumplió a sabiendas de que el mandato de cumplir los acuerdos era ilegal y producto del dolo que llamaron mermelada porque se sabía que todo eso era un montaje delincuencial, y ni el nuevo Gobierno, ni el Congreso, ni los fiscales, procuradores y contralores ni las Fuerzas Armadas constitucionales hicieron nada. Mientras, el único que resultó en la casa por cárcel injustamente fue Uribe quien respaldó a Santos, a Zuluaga y a Duque.

Fallaron los tres poderes públicos y los órganos de control, y los partidos políticos al igual que los parlamentarios, el Centro Democrático y el gobierno Duque.

No cumplieron el mandato para el cual se les eligió en materia de legalidad.

Cuando no se tiene el valor de reconocer los errores cometidos en el pasado ni la voluntad de enmendarlos, se está condenado a seguir pagando las consecuencias.

¿Volverá el país algún día a la normalidad en materia de legalidad o seguiremos cuatro años locos reclamando la unidad de propósito nacional en ese sentido mientras el show político de los ilegales continúa bailando al son del dinero mal habido de toda la delincuencia pública y privada que tiene el país inundado de dólares y corrupción?

En 100 días lo veremos.

jueves, 9 de julio de 2026

Jugando a la democracia como si fuera gallina ciega

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Tiene Colombia un grave problema de ilegitimidad e ilegalidad que mantiene a la sociedad jugando a la democracia como si fuera gallina ciega. Y eso nos pasa por aceptar en el debate democrático la participación de delincuentes y promotores de la subversión, del narcoterrorismo o sistemas autoritarios como el comunismo o de totalitarismos constitucionales como el SSXXI o la narco autocracia a la que se le abrió la entrada con el desconocimiento ilegal del NO y de la voluntad del constituyente primario que es el electorado en 2016 y con la subsecuente compra del Congreso y la corte para meter los acuerdos por medio del “fast-track” a la Constitución e instaurar la JEP en 2017.

Mientras eso no se corrija aquí vamos a seguir jugando a la gallina ciega política y generando más descontento social e inequidades de todo tipo, hasta que no quede vestigio de la democracia que por más de dos siglos nos ha mantenido unidos como nación.

Desde que hice la primera comunión he venido escuchando hablar a todo el mundo de “paz y de milagros”, pero por más que estudio e investigo y trato de averiguar, no he podido entender cómo funcionan esas dos cosas, ni he logrado que nadie me convenza de que eso existe por fuera del imaginario o sea real. La vida me ha enseñado a solo creer en el trabajo con ética, honestidad, transparencia y en hacer el bien con consistencia, que genere confiabilidad, y en poder cumplir siempre con el deber y hacer las cosas pensando en el interés general y el bien común.

De modo que el problema que tiene el país en medio de tantos intereses de poder representados en una actividad política anómala y en su mayoría corrompida es simple de comprender; si una edificación no está construida sobre unos cimientes sólidos y un piso firme, se cae de un solo lapo por un temblor de tierra o de a poquitos por causa de humedades y otros problemas estructurales, y lo mismo pasa si alguien los implosiona con dinamita, hay que volver a empezar por reconstruir esas bases con solidez. Entonces para poder tener un edificio bueno y funcional en donde vivir y trabajar, se refuerzan o se vuelven a hacer unos cimientes sólidos y se cuidan y se les da mantenimiento o no tenemos edificio en donde vivir y trabajar.

Y es que los fundamentos de las democracias son las instituciones políticas, sociales y económicas; y ellas no pueden estar operadas al mismo tiempo por una mezcla de personas que representan la licitud y otras que representan la ilicitud, el delito, la corrupción, el terrorismo y el narcotráfico e ideologías revolucionarias. Las revoluciones no transforman, primero destruyen todo y luego no tienen recursos ni gente preparada para reconstruir.

Por tanto, para poder solucionar el problema de que el país y todas sus áreas de funcionamiento puedan operar con una normalización clara y dentro de legalidad y no con un sistema operativo y de gobernabilidad híbrido e incompatible entre dos ideologías y dos modos de operar que se repelen, pues uno se enmarca en la ley y el otro en la legalidad, antes de hacer ninguna otra cosa. La misión de quienes operan esa institucionalidad es ponerse de acuerdo en que hay que meter a la cárcel a todos los ilegales así sean grandes delincuentes o roba gallinas, y en que los partidos garanticen por el mismo racero de la legalidad que quienes nos representen y nos gobiernen sean los profesionales más calificados y con más conocimientos y realizaciones con que cuente el país.

Si seguimos en un modelo de gobernanza conjunta entre la legalidad y la ilegalidad en cabeza de quienes nos gobiernan y administran, quienes legislan y quienes tienen la obligación de impartir justicia, y si seguimos llamando igualdad a la equidad, libertad al libertinaje, democracia a la anarquía y a la autocracia, conflicto armado a todos los ataques de los alzados en armas contra la sociedad y a la defensa de la constitución y la ciudadanía por medio de las fuerzas armadas equiparadas a los delincuentes, si seguimos acusando inocentes e indultando impunemente criminales de lesa humanidad, y si nos negamos a la transformación cultural para convertirnos en una sociedad civilizada en la era del conocimiento, entonces, el crecimiento y el desarrollo socioeconómico no son viables y el rumbo de la nación solo apunta al atraso, al empobrecimiento, al caos y a la destrucción de la institucionalidad, y por tanto seguiremos jugando gallina ciega y creciendo pero para abajo, como la cola de las vacas.

lunes, 6 de julio de 2026

Nutrir bien y eseñarle a los niños a ser buenas personas

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Gracias a la oportunidad que me dio en la vida Álvaro Uribe Vélez tuve el privilegio de ser director del Directorio del Banco Interamericano de Desarrollo por 8 años. Allí interactúe con personas especializadas en desarrollo socio económico de 48 naciones y tuve la oportunidad de conocer las realidades y la operatividad de 26 naciones que reciben créditos y cooperaciones de esa institución, sus economías y sus factores de desarrollo social.

Pensé, cuando terminé mi misión llena de satisfacciones y conocimientos, que ya sabía algo sobre desarrollo socioeconómico hasta que llegué un día con mi padre a Argentina y me volví a encontrar con un amigo de muchos años y cuál no sería mi sorpresa cuando supe que sus empresas nutrían de verdad casi ochocientos mil niños al día en las provincias del norte de ese país. Luego visité sus operaciones y conocí su equipo de trabajo y entendí que tan ignorante era yo en materia de desarrollo social y humano, económico y de comunidades a pesar de haber ocupado posiciones como la que tuve en el BID.

Desde entonces comprendí que justo en este siglo en el cual la humanidad entró en era del conocimiento, las naciones, las sociedades, las comunidades, las familias y el ser humano no pueden desarrollar su potencial si no cuentan con una nutrición básica que permita formar cuerpos sanos en los que vivan mentes sanas que a la vez puedan nutrirse de ideas buenas y positivas que les permitan alcanzar niveles de bienestar y satisfacción en la medida en que los niños lleguen a la juventud y al desarrollo como personas adultas que cumplen un papel en la sociedad.

Entonces fue allí, donde gracias a José Chediack, un empresario ejemplar con una misión de vida muy superior a lo imaginable entre todos aquellos que entienden la importancia de contribuir a la sociedad, y a su compañero en la quimera del grupo Phronesis de desarrollar uno de los mejores sistemas de nutrición infantil y de la madre gestante que existen en el mundo, el doctor Esteban Carmuenga, autoridad mundial en pediatría nutricional, que entendí el origen y a la vez la única forma de que las naciones pobres y de ingreso medio, puedan abordar las dos políticas de Estado que son la base esencial de todo el desarrollo social, cultural, humano y económico de las naciones, las comunidades las familias y las personas.

No hay misión más importante en el mundo que darle a una personita que empieza a vivir la posibilidad de desarrollar una mente y un cuerpo sanos para que luego puedan alcanzar su mayor rendimiento cognitivo y físico, y llevar una vida productiva llena de logros, alegrías y realizaciones y una convivencia fructífera para ellos mismos, para sus familias y para la sociedad donde crezcan y se desempeñen.

La nutrición infantil, que debe empezar desde la gestación, y la debe secundar un ejemplo y una educación que le permita a los niños aprender a ser buenos seres humanos, a tener referentes positivos, a crecer como personas normales, felices y contentos con lo que esté a su alcance sabiendo que todo demanda un esfuerzo, dedicación, orden y buenas intenciones, para luego poder vivir sin odios ni resentimientos, siendo seres disciplinados, orgullosos de sus propios esfuerzos para progresar, orientados a hacer lo correcto y nunca hacer mal ni daño a otras personas ni a la sociedad en la cual viven.

La nutrición infantil y la educación básica, los temas de los cuales se tienen que ocupar los padres y el Estado si se quiere tener bienestar en una sociedad y una convivencia funcional, ordenada, próspera, trabajadora y feliz.

Qué raro pareciera que los políticos, los gobernantes y los líderes de este país, no les presten atención a estos dos temas. Pero así es. Por mezquindad, el inmediatismo, el individualismo mezclado con la angurria, envidia e ideología convertida en negocio, no les interesa y les da miedo embocarse en acciones que demandan la formación de una cultura centrada en la nutrición optima de los niños hasta por lo menos los 7000 días de existencia, la educación física y su conexión con el desarrollo mental y la buena educación moral, ética, de principios, con matemática, con multilingüismo y comprensión de la naturaleza y las ciencias.

Hasta que como sociedad la nutrición infantil no constituya una política de Estado inamovible, seguiremos haciendo las veces del estúpido convirtiendo necesidades de minorías y caprichos de algunos en derechos extruidos en la constitución y los presupuestos, seguiremos permitiendo que el magisterio se reduzca a un grito revolucionario destructor del futuro de la nación, y mientras sigamos jugando a las mentiras ideológicas y mediáticas, a la politiquería, el clientelismo, y la corrupción en materia de gestión pública y empresarial, no tenemos derecho a preguntarnos irónicamente: ¿de dónde sale tanta violencia, tanta drogadicción, tanto odio y tanto resentimiento como el que estamos viviendo en este país, ni por qué nos gobierna una clase mediocre que solo piensa en figuración personal y enriquecimiento fácil?

viernes, 12 de junio de 2026

¿Para cuándo la reivindicación de los buenos?

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Nunca habrá avance social mientras el ciudadano, que nada debe, le tenga que temer a la injusticia a manos de la justicia. La ausencia de justicia es el mayor desastre de una sociedad. En medio de una exuberancia de individualismos, engaños y envidias atadas a la perennidad de un trópico infernal lleno de pestes y malezas disfrazadas de personas, hemos llegado al extremo de que sea la justicia la que más atropella lo justo y más ignora y machaca la verdad.

Aquí las Cortes cometen injusticias abusando por plata o ideología, y los entes de control están totalmente politizados. Perniciosamente conviven con la corrupción política afectando moralmente la sana convivencia, el desarrollo y el crecimiento humano que deben enmarcar la cultura de toda una nación, olvidando que existen para defender la constitución y el derecho.

Para la justicia ya no son malas las violaciones a la ley si las hace la criminalidad de botas y fusil, la pistolera o la que viste traje y está enjambrada en las instancias del poder central capitalino y su reflejo regional. Aquellos ya no tienen culpa porque son parte del pluralismo populista, la tolerancia y de la mal llamada justicia social progresista que aprieta la tenaza de la combinación de todas las formas de lucha. Aquí los que le salimos debiendo a la clase política corrupta que nos gobierna, somos los ciudadanos que acatamos la ley y pagamos impuestos.

Está pendiente en Colombia el debate y el enjuiciamiento al daño causado por la subversión. El Estado le debe al país, a las generaciones presentes y futuras el juicio político, social, económico y moral al daño que han hecho las narcoguerrillas, las organizaciones criminales y sus cómplices desde el Estado, la práctica torcida del derecho, y los partidos políticos e instituciones que dicen defender y representar el pueblo, pero que se han vendido a contratistas corruptos y a los intereses del gran negocio de la droga, que a tantos mata.

Sin ese juicio jamás podremos recuperar ni avanzar como sociedad civilizada. Mientras no haya consecuencias punibles sino impunidad, no habrá futuro ni esperanza en este país y seguiremos viviendo de la mentira, y en la negación de la mentira, y un pueblo que ha sido libre pasará a ser esclavo de un totalitarismo constitucional opresivo que solo favorecerá a los pocos que ejerzan el poder bajo las formas estatistas del SSXXI.

La nata podrida del poder de la capital, las cortes, la fiscalía y los demás entes de control han defendido cuantos procesos de paz les ha dado la gana de instaurar a los presidentes, pero nunca han permitido un enjuiciamiento a quienes agreden de manera violenta a toda la sociedad.

Los procesos de paz solo son formas injustas de obviar el sometimiento a la ley, de mantener las apariencias y esconder la impunidad negociada clandestinamente con todo tipo de organizaciones criminales que atracan, roban, atacan, extorsionan, matan y secuestran, violan, embarazan, hacen abortar niñas campesinas indefensas y convierten en sicarios a seres humanos inocentes.

Aquí hubo “Para-política” pero nunca FARC - política, pues para poder infestar el país de falsa paz, lo que se estila es la impunidad total. Nunca llegaremos a nada como sociedad mientras no se cumpla el deber democrático de hacerle el juicio político y legal en los propios estrados judiciales que no están ocupados por mérito sino por la plaga del vil clientelismo, y gran parte de nuestra clase política ha sido la validadora de las acciones de todo el crimen organizado. ¿Son esos los que queremos reelegir?

En el caso colombiano tras el biombo de la Justicia Especial para la Paz, (JEP) está desnuda la perniciosa vergüenza de las demás Cortes que se dejaron montar un negocio paralelo para proteger criminales, una inquisición moderna para moler la coercibilidad del derecho y el Estado gendarme, y para operar una lavandería selectiva de delitos de lesa humanidad.

Como dice el narco libretista, aquí los malos han sido los buenos que se tienen que aguantar los violentos, “los hijueputas policías”, y las familias que han entregado sus hijos para que los maten defendiendo la ciudadanía, los cientos de miles de personas que trabajamos para que medre a placer el progresismo que acomete la destrucción sistemática institucional de las arcas del Estado y de la riqueza que generamos los particulares.

Le han vendido al citadino y a la juventud el cuento de que quienes trabajamos y vivimos en el campo somos “paracos”. Pero ¿se han preguntado los políticos quiénes les dan de comer?, pues aquí no todo lo que llega a la mesa es importado. Se han preguntado al legislar ¿cuáles son los problemas con los que tenemos que lidiar quienes producimos para mantener a todos los que viven del Estado?

Parece que aquí solo van a enjuiciar y a expropiar a los empresarios que han generado empleo y puesto sus patrimonios a riesgo. Aquí gana el malo y lleva del bulto el que tenga una tierra y la trabaje, sea patrón, empleado, viva en la ciudad o tenga el valor de vivir en el campo para proteger su propiedad con su vida o con el alto costo de un secuestro, un asesinato o una extorsión.

Un Estado que no provea seguridad, justicia, no de ejemplo de austeridad ni provea servicios de agua, salud, energía, gas, sistemas de comunicación y transporte, y que no ofrezca confianza a la inversión, no tiene derecho a cobrarle un peso más al ciudadano que trabaja y tributa honestamente para mantener un negocio, que da empleo y sostiene otras familias.

Pongámonos de acuerdo para ir a las urnas el 21 de junio a manifestar nuestra determinación de votar por seguir siendo una nación libre y un país democrático en el que podamos construir algo mejor para las generaciones que vienen, evitando que Colombia se consolide como un narco Estado bajo el modelo Castro-chavista.

viernes, 29 de mayo de 2026

Elecciones de zoológico

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Entre violencia, odios sectarios, resentimiento y fanatismo, salta el país el domingo al vacío sin paracaídas frente a un inexplicable continuismo que puntea entre vaticinios de augurios, oráculos criollos, casinos virtuales y máquinas de pesquisas futurísticas, algunas de alquiler que sirven a los extremos según conveniencia. Pero el voto serio por fuera del circo zoológico y de las pasiones virtuales, aún no aparece entre tanto estrépito.

Sin mezquindades hay que salir a votar responsable y libremente por la libertad, y sin despreciar el patriotismo democrático heredado de los mayores que ha representado Uribe en lo corrido del siglo, como principal defensor de la seguridad, la convivencia y la legalidad en Latinoamérica.

Pero permítame el lector unas líneas satíricas que evocan la sabia letra del tango Cambalache.

En la era del conocimiento global: IA y computación quántica, los ricos y poderosos del planeta y su remedo criollo, se dedican a alimentar sus egos con la inmundicia propia de los “Juegos de poder y tronos”, dejando los de HBO convertidos en un paseo de niños exploradores.

Por fuera, Xi Jinping, Trump, Putin, Ayatolas, el terrorismo islámico, Mossad, los trillones de las grandes tecnológicas, el muñeco coreano, el castrochavismo asociado al narcoterrorismo colombiano y el decadente progresismo que se adueñó de las ONGs y del multilateralismo que abandonó su objetivo misionero de desarrollo socioeconómico, bambolean el mundo por un camino loco y autodestructivo.

Aquí, por los abusos de una dirigencia política, financiera, empresarial, gremial, mediática y clerical perdimos la legalidad, la cultura, la sensatez, la responsabilidad democrática, la independencia de poderes, el respeto al interés general y al bien común, y quedamos ante el mundo como un mercado negro electoral inédito, con 40 partidos y 100 candidatos, del que resultó un “reality show” cargado de fanatismos y odios que desvirtuaron el elemento más importante de la democracia: la votación popular bien informada libre y transparente.

Colombia es la visión microscópica más vívida de todas las enfermedades que aquejan las democracias occidentales cuando degeneran en nuevos sistemas de totalitarismo constitucional narcoterrorista. Aquí elegimos democráticamente para la conducción del Estado un delincuente populista degenerado, que sigue la cartilla Castro-chavista y como en un viaje de tusi y bazuco va destruyendo todo a velocidades galácticas, convocando a una Asamblea Nacional Constituyente y amenazando con que si pierden el poder van por el poder por las vías de hecho.

El ciudadano trabajador víctima de la desinformación busca autenticidad, pero ante la pérdida de valores éticos no encuentra como defender sus creencias frente a una elección anómala y confusa donde una segunda vuelta será aún más compleja si se tiene que definir entre la profundización del Estatismo y las libertades democráticas en medio odios, fanatismos y las pasiones de un mundial.

A muchos jóvenes los impulsan emociones insensatas que viven de influenciadores en chats y redes; en los estratos altos a los más emotivos y menos pensantes los fanatiza un marketing político circense que simboliza una fiera; la clase emprendedora, trabajadora y a los ciudadanos menos afluentes de las capitales, saturados de ver un ejercicio político corrupto presentan indecisión, indiferencia y dudas ante el revoloteo culeco y desordenado de una pajarera.

Del otro lado, encabezados por un comunista calculador, cínico, lleno de odios, enfermo y disfrazado de defensor de derechos humanos que se hace acompañar de una indígena como prueba de que la inquisición es hoy neoestalinista y que el canibalismo entre minorías sigue vigente en pleno siglo 21, hay una horda de violentos sumidos en la irresponsabilidad propia de la ignorancia que representan el descontento social cocinado en resentimiento y lucha de clases alentada por el Gobierno y los educadores, a la que se suma un campesinado llevado a votar encañonado por la subversión narcoterrorista, y personas que viven en barrios marginados macaneados por los combos locales, todos controlados por “los dueños del negocio que mata” asociados a un progresismo ladrón, y a las FARC-EP, el ELN y el M-19, que reclaman el poder.

Y como si nos faltara más desconexión entre la autoridad y la justica, el espectáculo mediático ahora va de reyerta callejera a cuchillo, botella y plomo, a la trifulca digital por el “business” entre “influenciadores”, unos de pago y otros andrógenos trepados a las tarimas, y como en 2021 vuelve Anonymus al espectro de la gallera comunicacional colombiana a ser parte de la batalla que desataron la irresponsabilidad de la política partidista, la primera línea digital extrema de Bolívar y Petro, y los fletados por el renacer de una extrema derecha, enganchados todos en una incendiaria e insoluble serie difamatoria en la que todos perdemos.

lunes, 25 de mayo de 2026

Tremendo gancho ciego

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Dice el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay que hacerse algunas consideraciones y preguntas.

Nos preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas con el terrorismo internacional.

Petro es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional vinculante”.

Si ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede pasar en el país si pierde el progresismo.

Es previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018 cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:

¿A cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria, ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que además tiene un partido consolidado con amplia representación política?

¿Quién puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo de la credibilidad de Uribe?

Colombia tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales narcoterroristas.

Este es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa perdida”.

miércoles, 20 de mayo de 2026

¡Se murió mi caballito!

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez
Rejoneador de toros

Desian los arrieros viejos que “cuando partía de esta vida un caballo era porque su existencia había sido entregada al destino para que ese día no muriera un cristiano”. Con esas le salía Manuelito Londoño, un encargado del yegüerizo, a mi padre, para aliviarle el disgusto y la tristeza cuando un cólico maldito se nos llevaba un pobre animalito.

Te cuento Pablo, hermano querido, que nos dejó esta madrugada nuestro precioso amigo “Baroja”, mi caballo consentido. Se lo llevó a otra vida la negra noche como a su hermano, tu famoso Chenel. Se murió mi caballo más bonito. El más noble, el más bueno que he tenido desde que el destino me sacó a las malas de los ruedos y me aventó a las lidias mundanales de la vida.

Se murió mi caballito. Se llevó el destino a un gran artista que hizo honor a su sangre torera y bailadora consagrada por su origen al esplendor del rejoneo. Se nos fue el nieto de Cagancho que hizo grande a su jinete entre los maestros de nuestro noble oficio, se nos fue el hijo del gran Gallo, padre de la más poderosa dinastía de caballos toreros que ha existido, el de Moura y de Hermoso de Mendoza que llevaba en sus adentros la esencia del milenario arte del toreo a caballo.

Se llevó la vida el caballo de mis sueños, el majestuoso garañón que fuera mi último maestro. El que de mi alma quitaba penas, angustias, tristezas, rabias y despechos, el que galopando me llenaba de alegría el sentimiento y me sacaba de este mundo injusto que tanto maltratamos los humanos.

Se murió mi noble compañero galopante y se llevó un pedazo de mi vida con la suya. Ahora solo quedan los recuerdos de sus relinchos, de su belleza, poderío y torería. Se fue a correr por los cielos, a deleitar con sus retozos el descanso de todos los demás artistas gladiadores que me hicieron caballero y en las plazas de gloria me llenaron.

Se murió mi caballito torero, el que entregaba los pechos de frente y desde adentro, abriendo sus brazos, daba gracias a la vida matando le tiempo para juguetear con el destino. Se murió solo, en la noche, toreando ese último toro, el de la parca traicionara que no perdona y en silencio nos reclama cuando quiere para separarnos de este mundo.

Se fue mi caballito volador, el que llenó mi vida de recuerdos de aventuras y osadías. Qué solas se quedaron mis espuelas, tu bocado, tu montura, qué solo queda ese templo donde a diario juntos agradecimos a la creación por el sublime sentimiento que produce la felicidad, cabalgar.

Se ha ido al cielo donde van las almas de todos los caballos. Cuánto quisiera que me hubieras esperado y que hubiese sido un toro bravo el que nos mandara juntos a galopar por las estrellas y a torear las envestidas de luceros y centellas.

(Alegoría al Caballo Torero “Baroja” del Hierro de Pablo Hermoso de Mendoza).

lunes, 4 de mayo de 2026

Que queriendo ser libres no nos convirtamos en esclavos

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Quedan cuatro semanas para convencer al gran electorado indeciso de salir a votar por su libertad. Dejen ya esa inconducente peleadera entre demócratas. En nuestras manos está el futuro de toda una nación. El verdadero enemigo de Colombia es la maldita cocaína asociada al sanguinario comunismo terrorista.

El concepto de legalidad no puede seguir siendo relativo, ni estar secuestrado por el resentimiento y el odio progresista que pregona el Estatismo. Las envidias y las ambiciones de poder nublan la conciencia. Exijamos a los candidatos obrar con grandeza de estadistas, no como indolentes politiqueros populistas. Dejen ya de escuchar lambones de ocasión y asesores mercenarios, acudan a la sensatez y demuestren que son dignos de liderar una nación sufrida y aguantadora.

Demuestren que tienen la grandeza necesaria para conducir un país en el peor momento de su historia, cuando más se necesita unida la nación en búsqueda de un propósito común, y no en favor de un símbolo o una persona. Eviten que se pierdan el Estado de derecho y la democracia.

Escuchemos al pueblo que gritó fuera Petro y ahora pide libertad y unidad democrática. Sean serios que son candidaturas presidenciales de un gran país que demanda sensatez. Sean leales con Uribe que a todos les dio la oportunidad de llegar a donde están. Si siguen peleando como niños entre un carro, van a distraer al conductor, se va a salir del camino y muere la libertad de toda la familia colombiana. Si no formamos el mejor equipo para salvar la democracia y las campañas no cautivan electores, ya están los criminales disfrazados de ovejas, prestos a comerse vivo a quien sea que llegue a segunda vuelta vestido de caperucita.

Dejen ya la rebatiña todos los politiqueros que apoyan ambas campañas y concéntrense en darle confianza a la gran mayoría de 42 millones de personas habilitadas para votar; recuerden que en marzo solo votó el 19 %, y que el 70 % de los votos está en los estratos 2 y 3, y es esa mayoría la que debe salir a salvar su libertad y a demostrarle al mundo que seguiremos siendo una democracia.

Dejen ya señores, dueños de los medios y comunicadores su diablura, paren de atizar peleas innecesarias que este no es el momento. Dejen ya señores asesores y estrategas, gerentes y lambones de ocasión de hacerle daño a este país, tengan un poco de respeto por lo que está en juego que es el destino de la nación. Dejen ya atados a los sabuesos perdedores y a los inútiles que buscando colocas se arriman a echarle gasolina a una candela que incendie toda una nación.

El enemigo por vencer es la violenta y sanguinaria alianza narcocomunista entre ilegales empoderados políticamente. Y por eso, hoy más que nunca, un país que quisiera poder creer que hay esperanza, necesita que se unan los trabajadores y los empresarios con esa seguridad y la confianza que Uribe le ha representado al pueblo colombiano que hoy está asustado e indeciso.

No descarten a Uribe, aquí no se vale la gratitud de ocasión, pues gústele o no a quien sea, él tiene la experiencia y la virtud del corazón grande del líder leal a unos valores y principios democráticos que fue capaz de darle confianza y seguridad a la nación, y la mano firme que representan su autoridad moral por ser insobornable y tener la voluntad de hierro consistente de servir a la patria, en un mundo donde eso poco se despacha.

Sean sensatos señores de las candidaturas de la democracia, no incendien su propio país, pónganse de acuerdo, salven la libertad de los colombianos, no condenen un pueblo a la miseria esclavizante del narcocomunismo, dejen de lado los egos, la soberbia y la ambición, y verán que el pueblo los lleva a una victoria por el bien de todos los colombianos.

Se es amo de sí mismo, cuando se tiene conocimiento y virtud, y es esclavo aquel que está subordinado a sus pasiones, miedos y deseos. Es el momento de demostrar que los colombianos somos libres porque nuestra mente no está subordinada a nada ni a nadie.

miércoles, 22 de abril de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez parte 2


Antonio Montoya H.
En esta segunda parte del conversatorio para El Pensamiento al Aire, Luis Guillermo Echeverri Vélez y Antonio Montoya H. abordan temas clave como la situación de Ecopetrol, el manejo del sector energético, los cuestionamientos al gobierno corporativo y el impacto de la corrupción en la economía y la institucionalidad del país, así como el panorama político de cara a las elecciones y el papel de la ciudadanía en la defensa de la democracia. No dejes de verlo.

Nuestro invitado, el empresario y abogado colombiano Luis Guillermo Echeverri Vélez ha consolidado una destacada carrera en los ámbitos empresarial, público y financiero, con especial énfasis en la dirección estratégica y los negocios internacionales. Es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y cuenta con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, formación que ha sido clave en su enfoque técnico y económico en la gestión pública y privada. En el plano profesional, acumula más de tres décadas de experiencia en desarrollo empresarial, comercio exterior, planeación estratégica y estructuración de proyectos. Ha ocupado cargos de alto nivel como Director Ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representando a Colombia, Perú y Ecuador, además de desempeñarse como agregado comercial en Estados Unidos y director de Proexport en Miami, fortaleciendo la presencia internacional del país. Echeverri también tuvo un papel relevante en el sector corporativo colombiano como miembro independiente y presidente de la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022, donde lideró procesos de innovación y gobierno corporativo. A lo largo de su trayectoria ha sido asesor empresarial, fundador de compañías y directivo en diversas organizaciones, consolidándose como una figura influyente en la articulación entre sector público, inversión y estrategia empresarial en Colombia.

La teoría económica de la universidad del Cartucho

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

¿Cuánto le cuesta a una nación subir al poder un revolucionario degenerado disfrazado de demócrata a destruir la hacienda pública, la riqueza privada y allanar el camino a una dictadura constitucional modelo Narco-SSXXI?

Por cuatro años le permitimos a un guerrillero psicodélico, gobernar a punta de “errores deliberados” y mentiras, demostrar sus conocimientos galácticos en economía de la destrucción institucional sistemática del Estado de derecho y en la aceleración de los procesos de decrecimiento degenerativos vistos en Cuba, Nicaragua y Venezuela al poner en práctica la versión neo-narco-estalinista del progresismo populista que aprendió en la universidad del Cartucho.

El autócrata ha comprado la complicidad parcial del parlamento y las cortes, colonizó los entes de control, amedrentó y compró algunos medios, acoquinó convenientemente la banca, y acobardó y silenció la vocería gremial. ¡Qué vergüenza! Están jugando pisingaña con el país.

Veamos el balance de la destrucción acelerada que ha realizado este gobierno del M-19 y el Pacto Histórico para entender lo que se nos viene pierna arriba si el país cae en la trampa de elegir a Cepeda.

1. Destrucción acelerada del sistema de libertades económicas. La implementación del neo-narco-estalinismo no es un descache progresista. Empezó por robarse y saquear el erario con familiares, amigos y camaradas. Prepararon el país para entregárselo a las FARC-EP y a la subversión. Arruinaron la hacienda pública por medio de idiotas útiles. Amenazaron al sistema financiero y la independencia del Banco de la República para tener control fiscal y monetario después de un deliberado incremento de la deuda pública, de la violación de la regla fiscal y la activación de políticas inflacionarias que causaron el empobrecimiento colectivo del Estado y los contribuyentes, mientras incentivan la ilegalidad y la informalidad.

2. Destrucción acelerada de la seguridad y la sostenibilidad energética. Cuando ningún país renuncia a los hidrocarburos, aquí desde 2022, descarrilaron el sector minero-energético como locomotora del crecimiento de la economía cuando la lumbrera del Cartucho dijo en la ONU que el petróleo y el carbón eran más malos para la humanidad que la cocaína, y se propuso esparcir el virus de la vida por las galaxias, dando la orden de cerrar los descubrimientos de gas en el litoral Caribe, prohibiendo el fracking, anunciando en falso la traída del gas desde Venezuela, y ordenando suspender la sísmica, la exploración y las nuevas explotaciones petroleras. Siguieron al pie de la letra la cartilla de destrucción de PDVSA al politizar y desguazar el talento humano, terminar con el gobierno corporativo y proceder al saqueo económico de todo el grupo empresarial Ecopetrol.

3. Destrucción acelerada del erario, la reputación del país y la confianza inversionista. Tras paralizar la inversión de regalías y encarecer la movilidad de la economía, en los primeros 6 meses desaparecieron 6 puntos del crecimiento parcial recibido del 12.6 % al multiplicar el malgasto burocrático y contractual, y empezar el estrangulamiento tributario de la economía formal, la promoción de la impunidad, matando el ahorro y el sistema pensional, paralizando todo tipo de inversiones lícitas, espantando la IED, generando fugas de talento y capitales, aumentando el riesgo país y la deuda, haciendo insostenible el déficit fiscal y perdiendo el grado de inversión.

4. Destrucción acelerada de la seguridad ciudadana amparando la delincuencia y el terrorismo. Con el cumplimiento del pacto de La Picota y el favorecimiento del diseño de Cepeda de una “Paz total” embustera, neutralizaron todas las acciones de la fuerza pública bajo el pretexto de no interferir en las negociaciones con la subversión. Dieron rienda suelta a la formación de capitales ilícitos y se dispararon el secuestro de niños (mal llamado reclutamiento), las masacres de soldados e inocentes, se fortalecieron las milicias urbanas y se creó la “primera línea digital”.

5. Destrucción acelerada de la salud y la seguridad social. Con alevosía están destrozado y desintegrado el sistema prestacional y el de salud que tenía un 98 % de cobertura. El propósito del “rey midas del estiércol” es tragarse los aportes e inducir un genocidio colectivo mediante el tortuoso “gota a gota envenenado” que denominó “chu-chu-chu” ejecutado por una carnicera, un verdugo, y ahora con el intento de meter a “Drácula en al banco de sangre” al nominar a Quintero para Supersalud.

6. Destrucción acelerada de la propiedad privada por multiplicidad de vías expropiatorias. Hay una estrategia de destrucción sistemática acelerada de la propiedad privada por medio de la promoción del odio de clases bajo la falaz ilusión de reivindicación indígena, campesina y de los pobres mediante la asignación de tierras; por medio de asfixia tributaria patrimonial y catastral; por la creación por decreto de mecanismos de expropiación inmediata; y por acciones arbitrarias de la ANT e intervención de las funciones de notariado y registro.

7. Destrucción acelerada del medio ambiente y la seguridad alimentaria. Petro además de su falso ambientalismo que le dio rienda suelta a la deforestación, la minería ilegal, la drogadicción y el narcotráfico, ha generado la ruina del sistema productivo alimentario del campo colombiano que está bajo la amenaza terrorista y de expropiación estatal, y la destrucción de todos los sistemas de soporte al sector productivo agropecuario. Antes de títulos el campo necesita extensión, crédito, conocimiento y tecnología.

Hay que tener cuidado con Petro y Cepeda, sus engaños y sus trampas, sus alianzas con la narco-subversión y las organizaciones criminales y el terrorismo internacional ahora que el incendio social, político, moral y económico de Venezuela ya se nos metió a la cocina y está quemando el sistema institucional colombiano. Defendamos la libertad y conservemos el sistema democrático. Pilas que si no votamos bien seremos todos esclavos del narco-comunismo.

miércoles, 15 de abril de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez


Antonio Montoya H.
Luis Guillermo Echeverri Vélez -como invitado al Conversatorio de El Pensamiento al Aire- y Antonio Montoya H., nuevamente dialogan sobre la crisis de Colombia gracias a las decisiones del actual Gobierno. A lo largo del diálogo, Echeverri expone una visión crítica sobre el manejo de la seguridad, la institucionalidad y las decisiones estratégicas del país, destacando la necesidad de liderazgo firme, fortalecimiento del Estado y claridad en las políticas públicas frente a amenazas internas y externas. No dejes de verlo.

El empresario y abogado colombiano Luis Guillermo Echeverri Vélez ha consolidado una destacada carrera en los ámbitos empresarial, público y financiero, con especial énfasis en la dirección estratégica y los negocios internacionales. Es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y cuenta con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, formación que ha sido clave en su enfoque técnico y económico en la gestión pública y privada. En el plano profesional, acumula más de tres décadas de experiencia en desarrollo empresarial, comercio exterior, planeación estratégica y estructuración de proyectos. Ha ocupado cargos de alto nivel como Director Ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representando a Colombia, Perú y Ecuador, además de desempeñarse como agregado comercial en Estados Unidos y director de Proexport en Miami, fortaleciendo la presencia internacional del país. Echeverri también tuvo un papel relevante en el sector corporativo colombiano como miembro independiente y presidente de la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022, donde lideró procesos de innovación y gobierno corporativo. A lo largo de su trayectoria ha sido asesor empresarial, fundador de compañías y directivo en diversas organizaciones, consolidándose como una figura influyente en la articulación entre sector público, inversión y estrategia empresarial en Colombia.

miércoles, 8 de abril de 2026

Uribe, un demócrata vigente y necesario

Luis Guillermo Echeverri Vélez

Luis Guillermo Echeverri Vélez

No se puede descartar la práctica sencillez y el sentido patrio de Álvaro Uribe. Petro, Cepeda y el narcoterrorismo que los respalda ya plantearon los términos de la batalla por el poder y sus intenciones de estatizar el sistema de libertades al expresar que el enemigo a vencer es Uribe.

Eso no parecen entenderlo los campamentos de la democracia que cada que atacan a Uribe o entre ellos, le están sumando votos a los enemigos de Colombia como república democrática fundamentada en la legalidad y la libertad.

Por mucha bronca que le lleve la mamertería a Uribe, sus postulados son el reflejo del espíritu del “hombre colombiano”, de la gente del común que está cansada de la novelería de la concesión de impunidad y la incomprensión arrogante de las diferencias sociales, convertidas en odio de clases.

Uribe demostró con resultados tangibles en desarrollo socioeconómico que donde existe un propósito de nación que une a todos los que respetamos la ley, florece una esperanza en el sentir de la gente sencilla, humilde y trabajadora.

Su corazón sigue siendo tan grande y generoso como su lucha en favor de la verdad y la libertad de los indefensos. La consistencia de su integralidad como demócrata solo se compara a la firmeza de su ideario y sus actos en favor de la legalidad, hechos que lo convirtieron en un gran líder hemisférico que sigue tan vigente como su inmensa presencia digital.

Soy testigo de que a partir del 2010 cuando los IPhone y los androides reemplazaron a los Black Berry, Uribe extendió su dialogo personal permanente con las comunidades a las redes sociales formando un urdimbre de seguidores que a la fecha supera los 10 millones y creando una fuerza digital orgánica que no puede ser ignorada por las calenturas triunfalistas que nublan el entendimiento de los actores políticos y fanáticos que cada cuatro años cambian de idolatría.

Por su carisma y su disciplina personal supera ampliamente en búsquedas a Cepeda, Abelardo y Paloma. Los únicos que lo rebosan a golpe de bodegas y del comportamiento anómalo que registran sus redes, son Petro y Bolívar, que generan y compran “likes” con los impuestos de todos nosotros.

Lo dicho lo respaldan los hechos: Iván Duque y Paloma Valencia, 47 parlamentarios cabalgaron sobre los lomos del poderío de la presencia física y digital de Uribe en los corazones de millones de colombianos en las consultas surtidas en 2018 y 2026.

Veinte años después de su incontestable reelección en 2006, al igual que en 2016, en la segunda vuelta del 2026 la “Fuerza Uribista” estará presente en la definición de la gran batalla cultural por la libertad en contra de un narcosocialismo siglo XXI caracterizado por la conformación de una dictadura constitucional respaldada por la conjunción de todas las formas de lucha por el poder con que ya por décadas han oprimido naciones enteras en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

En cada elección unos se quieren apropiar de sus postulados y otros solo encuentran manera de figurar denigrando de su persona, sin comprender que es precisamente eso lo que les impide lograr despertar por su cuenta un propósito de país genuino que una a todos los colombianos que siempre hemos anhelado una convivencia tranquila y un país para trabajar.

Hoy nos estamos debatiendo entre la libertad y el Estatismo representado en la entrega de la finca llamada Colombia que Santos le prometiera formalmente a las FARC-EP en Cuba; y seguimos en manos de los mismos aduladores de ocasión que hacen parte de la buitrera partidista que en Colombia degeneró en docenas de movimientos políticos sin un ideario ni unas estructuras y una ética de trabajo social bien establecidas.

Que no nuble el entendimiento de los candidatos de la democracia ni de sus asesores y fanáticos de ocasión el efecto embolatador que produce la ilusión de poder y en medio de su eufórica esperanza de triunfo ignoren el efecto del poderío de llegada digital de las redes de Uribe, y mucho menos la credibilidad de sus postulados, su palabra de hombre honorable y su insuperable patriotismo.

El gran colombiano sigue vigente, es un guerrero de la libertad que lo ha dado todo por Colombia y por la construcción un país donde la nación se transforme en una sociedad desarrollada.