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miércoles, 26 de agosto de 2026

Recordemos los principios esenciales de la gobernanza corporativa

Luis Guillermo Echeverri Vélez

De la esencia de la arriería es la forma cómo se cargan las mulas, lo cual depende de si se sabe hablarle bien a la bestia al ponerle la mulera; elegir la manta y poner bien la enjalma, la angarilla o el aparejo; ajustar la cincha, la pechera y la retranca; alzar, sostener y repartir bien las cargas; echar bien la lía y hacer bien los nudos del suelo, el recibido y el chin; y luego poner correctamente la tapa y la sobre carga. Una esencial lección para la actual administración o “management”.

Se denominan empresas “publicas” aparte de las que son de un Estado, las que se registran en las bolsas de valores de modo que puedan transar la totalidad o parte de sus acciones y emitir papeles de deuda libremente en esos mercados regulados, de los cuales depende el sistema financiero dentro del concepto de libertades económicas en el mundo democrático.

Y los resultados esenciales de las empresas públicas como los de las mulas en una trocha, o los carros de carreras, dependen en primera instancia de que no se salgan del camino o de la pista y sepan llegar a la meta, lo cual demanda un arriero ducho o un piloto experimentado, que sepan mitigar los riesgos, no estrellar el carro, ganar carreras y campeonatos, cuidar y guiar las mulas y entregar la carga responsablemente en el destino.

Tan importante para todo tipo de empresa es el gobierno corporativo, como la enseñanza del profesor “Applin”, de Cornell University, que escribía el primer día de clases en el tablero la respuesta a la única pregunta de su examen final: “La única política corporativa que realmente hay que saber, es cuándo y cómo cortar las pérdidas”.

La gobernanza y las mejores prácticas de gestión de empresas registradas en bolsas de valores y empresas mixtas industriales y comerciales del Estado tienen que guiarse por conocimientos ordenados de funcionalidad, transparencia, efectividad y eficiencia al cumplir con los principios generales del “gobierno corporativo”. Ello depende de la adecuada estructura y conformación de las juntas directivas o consejos directivos, del grado de importancia que se le dé a la experiencia y especialización de los consejeros, de la voluntad de mantener la sostenibilidad técnica del negocio, y del liderazgo que imprima esa junta y consejo directivo representada en la elección de un presidente o CEO técnico, experto, capaz y conocedor de la conformación de equipos de trabajo técnicos eficientes para la administración y la operación.

Esos principios de gobierno corporativo que nunca deben pasarse por alto son: 1. La responsabilidad fiduciaria de los directores. 2. La independencia del consejo directivo y sus directores de quien los nomine pues solo le reportan a la asamblea de accionistas. 3. La responsabilidad de la sustitución idónea del talento humano y la continua evaluación de su desempeño. 4. La elaboración y seguimiento de la estrategia corporativa. 5. La debida asignación de capital y la custodia del valor de la empresa y la caja. 6. La responsabilidad colectiva y la formación de consensos. 7. El diseño, implementación, seguimiento o revisión periódica y reporte, a la asamblea y a las autoridades competentes, del cumplimiento de las políticas corporativas.

viernes, 4 de julio de 2025

Crisis en los colegios privados

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Diferentes medios de comunicación han registrado esta semana la dramática situación que atraviesan muchos colegios privados. Recordarán ustedes que hace unos meses se hablaba del cierre de centenares de colegios en todo el país. Pues bien, la curva descendente está ahora más pronunciada que nunca debido a los nuevos factores que entraron en escena.

La crisis comienza a hacerse evidente a mediados de los años 90 cuando se clasificaron los centros educativos en tres grupos: libertad regulada, libertad vigilada y régimen de control. Los primeros, gracias a su perfil y proyecto educativo institucional podrían tener incrementos más altos en sus matrículas y pensiones, pero con tope previamente definido por el ministerio. A los segundos, con algunas prebendas se le autorizaba un determinado incremento, en tanto los del régimen de control efectivamente estaban totalmente limitados. Como quien dice que los que tenían mayores posibilidades tuvieron más oportunidades y los que no las tenían nunca pudieron aspirar a mejorarlas. Eso los puso contra las cuerdas y muchos fueron cerrando sus puertas por ser totalmente inviables.

Por su parte, comenzó a darse una recuperación de la calidad en la educación pública tanto con el mejoramiento de su infraestructura como en la ampliación de cobertura y su gratuidad, lo que hizo atractiva la oferta para las clases sociales más desfavorecidas o de clase media venidas a menos por las sucesivas crisis económicas que hemos vivido.

Pero simultáneamente comenzaba a darse un fenómeno que afectaría a ambos sectores: la tasa de natalidad comenzó a descender vertiginosamente. El DANE daba cuenta de cómo las familias colombianas dejaron de ser numerosas a tener uno o no tener hijos. Eso se reflejó en la caída de la matrícula y fue notorio el efecto porque, aunque había capacidad instalada, la realidad fue que quedó subutilizada y ociosa.

A diferencia de la educación pública que es sostenida 100 % por el Estado con los impuestos de los colombianos, la privada no goza de prebendas ni subsidios. Debe pagar todos los costos fijos anuales: los impositivos como predial, IVA, ICA, a las transacciones bancarias, servicios públicos, los de sostenimiento y mantenimiento, los de ineludible cumplimiento que son las asfixiantes nóminas con su carga prestacional del 51 % adicional al salario base y que sobrepasan el 65 o 70 % del presupuesto anual, sin incluir los costos asociados a la calidad y la innovación.

No es todo. La educación privada, además de afrontar estos retos, se enfrenta a una mala práctica que aún hoy no ha encontrado solución: las familias, amparadas en el derecho a la educación se refugian en él para propiciar la mal llamada "cultura de no pago" que hace que las carteras morosas sean de decenas y cientos de millones prácticamente irrecuperables porque por tutelar ese derecho, desampara al colegio que no puede recuperar esos dineros.

A este panorama se suma la justa sentencia de la Corte Constitucional que reza que "a trabajo igual, salario igual" pero que en la práctica es desigual en las condiciones dadas porque el Estado que es el que decreta anualmente los incrementos salariales y en el escalafón, da a sus oficiales educadores porcentajes adicionales que un colegio privado no puede asumir, generando una absurda e injusta brecha que afecta obviamente a los trabajadores. Esa es una de las noticias de esta semana, el Gobierno concertó un incremento adicional del 3 % para los próximos tres años y advierte que los colegios privados deben hacer lo propio.

Muchos piensan que la educación privada es un lucrativo negocio. La verdad es que sí ha habido mercaderes de la educación que así lo han convertido para vergüenza del gremio, pero no es la suerte de la mayoría. Soy de los que cree que la educación pública debería ser de excelente calidad. No lo es actualmente, al menos en la educación inicial, básica y media. En los resultados de las pruebas de Estado son los colegios privados los que en mayoría abrumadora sobresalen. Apenas unos cuantos públicos sacan la cara.

Pareciera el gobierno querer desaparecer la educación privada, estrategia errónea que atenta contra la libertad de enseñanza, pues de ninguna manera podría ser monopolio del Estado. Eso solo se da en los regímenes dictatoriales de derecha o de izquierda porque saben que es la manera como se garantiza su perpetuidad, indoctrinando sus ideologías a la niñez y la juventud, volviéndolas borregos alienados que no piensan críticamente. Y la pluralidad y el derecho a la divergencia y al pensar diferente se sepultan. Equívoco también sería concluir que la educación privada es para los ricos y la pública para los pobres. Falso. Los padres de familia deberían gozar el derecho de escoger la educación que quieren para sus hijos. Y el Estado que sostenemos todos con nuestra tributación, debería subsidiar a unos y a otros. Ahí habría igualdad en el derecho a la educación.

Finalmente, no tenemos ley estatutaria de la educación. Quiso hacerse al antojo de los intereses de turno y así no puede ser. Debe construirse de manera concertada y participativa. En tanto eso ocurre, todos perdemos. Y eso es lo que muchos quieren, porque en tanto más embrutecidos estemos, más fácilmente podrán manipularnos. Y esto vale para todas las ideologías. Es la verdad, gústenos o no.

jueves, 13 de junio de 2024

Colombia, potencia de la muerte

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Comienza nuestra Constitución afirmando:

El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, …” (preámbulo)

En el Art. 2 ibídem manifiesta: “Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.”

Establece al artículo 5 de nuestra Constitución: “El Estado reconoce, sin discriminación alguna, la primacía de los derechos inalienables de la persona y ampara a la familia como institución básica de la sociedad.”

La vida, la dignidad, la intimidad y la libertad son derechos fundamentales dado su carácter inalienable.” (Corte Constitucional, Sent. 571/92)

Define la Constitución en su artículo 11: “El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte.”

Se dispone en el artículo 44 ibídem: “Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física (…)

No obstante, la priorización que la Constitución Política ordena para la protección del derecho inalienable a la vida, el régimen actual ha ignorado ese deber superior del Estado y, por el contrario, ha adoptado decisiones que van justamente en la vía contraria a la de garantizar la vida humana con decisiones como las siguientes[1]:

a. Se ha adelantado una política de disminución de la capacidad operativa de las Fuerzas Militares y de Policía, encargadas por la naturaleza de sus funciones, de guardar el orden y proteger la vida de las habitantes del territorio patrio, mediante la salida de más de 60 generales, el retiro continuado de efectivos, la disminución presupuestal, el cambio de su misión, la prohibición de enfrentar a grupos ilegales patrocinados por el Gobierno, la orden de no responder a ataques y permitir que civiles o ilegales secuestren y torturen a la tropa, la falta de mantenimiento y renovación de armamento, equipos, aeronaves, etc., y el sometimiento injusto de efectivos a decisiones de la JEP, tribunal al servicio de la guerrilla[2].

b. Ahora se plantea una reforma total de las Fuerzas Militares y de Policía en la ilegítima sustitución de la Constitución que propone el Gobierno a través del acuerdo con el ELN donde tendrán “fuerza vinculante” las iniciativas aprobadas en las reuniones de los grupos mayoritariamente de izquierda que ha reunido el Comité de Participación Nacional 78 veces o, en su defecto, mediante el ilegítimo “proceso constituyente” que promueve el presidente con sus aliados (Pacto Histórico, ELN, FARC, Primera Línea, Fecode, etc.). Como resultado, quedará aún más desprotegido el derecho a la vida que dispone la Constitución que debe ser garantizado en forma prioritaria.

c. Dominado por temas que se han convertido en obsesión, como el de reforma a la salud, olvida el presidente el riesgo que semejante monumento a la improvisación representa para el derecho a la vida de toda la población. Así se ha demostrado en el plan piloto iniciado con los afiliados a Fecode, que ha desencadenado la protesta de estos. Ya se han adelantado investigaciones que demuestran el aumento de la tasa de fallecimientos por deficiente atención tras el retiro de afiliados de algunas EPS. ¿Cuántas vidas humanas se perderán antes de que el pueblo soberano en unión de las Fuerzas Militares logre que se detenga tan funesto experimento?[3]

d. El fracaso de la “paz total” anunciada por Petro ha significado el aumento de los homicidios por causas violentas, y la violación adicional al deber estatal de garantizar la vida de los gobernados.[4]

lunes, 15 de abril de 2024

Entrevista con Enrique Posada


Antonio Montoya H.
En la entrevista de la semana en El Pensamiento al Aire, el ingeniero mecánico Enrique Posada es el invitado. Durante esta conversación, se aborda el concepto de apalancamiento en relación con el gobierno actual de Colombia. Enrique Posada, ingeniero de la Universidad Pontificia Bolivariana, investigador, profesor universitario y expresidente de la sociedad antioqueña de Ingenieros, nos ofrece su perspectiva sobre este tema. El apalancamiento se deriva del término “palanca”, que actúa como un punto de apoyo para establecer equilibrio y levantar cargas pesadas. En proyectos, se utiliza el apalancamiento como una especie de “semilla” para futuros frutos. Sin embargo, cuando las palancas se atascan, surgen obstáculos que pueden paralizar el desarrollo. Esto es especialmente relevante en el contexto de las problemáticas actuales en Colombia, como los desafíos en el sistema de salud y las cuestiones de infraestructura vial en Antioquia. Además, existe un creciente descontento con el gobierno de Gustavo Petro. Enrique Posada propone que los mecanismos para abordar estos problemas incluyan la participación de comités, universidades, empresas y el Estado. A través de estos sectores, se pueden manifestar soluciones y contribuir al convencimiento del gobierno mediante acuerdos.


 

miércoles, 10 de abril de 2024

¡A mayor desvergüenza, mayor poder!

Por José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Aunque la motivación perversa de los actos siempre se oculta cuidadosamente, hay momentos en los que trasluce. Reprimir por largos años la expresión de los peores sentimientos profundos constituye un esfuerzo agobiador. Mantener la cara risueña mientras el magín concibe incontables infamias representa un empeño tremendo que se traduce en inevitable desequilibrio, incapacidad de reposar, logorrea incontrolable, mitomanía incesante, ánimo pendenciero y compulsión locomotiva, entre muchos otros síntomas de insufrible estrés, cuando se vive desasido de la realidad, entre la alucinación y la fantasía.

Esa descomposición moral, que impulsa a los gobernantes que la padecen desde la depravación personal hasta los mayores desafueros públicos, se desahoga con el permanente castigo a los inocentes ciudadanos, con despotismo y demagogia permanentes.

Mientras mayor sea el número de sus víctimas, mas grande será la satisfacción del ego...

Desde hace diez meses circula un asqueante video que revela completamente la psique de Petro. Con la mayor frialdad, en voz baja y con lenta gesticulación, ese risueño personaje, apelando al símil de la caída en cascada de las fichas de dominó (“Shu-shu-shu”), se regocija anticipadamente por la quiebra que va a inducir, una a una, de las empresas prestadoras de salud.

En un país donde el gobierno estimula el descomunal lucro criminal del narcotráfico, de la extorsión y la subversión, se estigmatiza el lícito ánimo de lucro dentro del ejercicio de la libertad económica; y por un prejuicio ideológico se produce eficazmente la quiebra del sector salud, para convertirlo en un instrumento de control social esclavizante y en generador de un monumental incremento de poder del Estado sobre la economía.

La correcta atención de los pacientes, la salud de los enfermos y la muerte de los mal atendidos nada importan ante el gozo caprichoso, megalómano y vengativo del déspota, cuyo poder se ha incrementado enormemente en la última quincena, con la entrega de la Fiscalía por cortesía de una Corte-sana-- y por el golpe de Estado ejecutado de manera impune para apoderarse del sector salud.

El vociferante Petro se ha superado, pues, en materia de escándalo. Se ha quitado completamente la careta y ya con absoluta desvergüenza celebra su siguiente autogolpe de Estado a través de una constituyente de corte soviético, de consuno con todos los grupos cómplices del tal “proceso de paz total”, para la entrega del país a la revolución.

Por desgracia, mientras el gobierno, cada vez más poderoso, avanza hacia sus fines por la más torcida senda, más gente piensa bobaliconamente que, si Petro no se cae por la acumulación de errores, escándalos, peculados y prevaricatos, o por el próximo e inevitable desastre económico, llegará el momento en el que ya no le sea posible seguir eludiendo el juicio político por violación de los topes electorales.

¡Vana ilusión! Petro nunca se detiene, rectifica, analiza, estudia, deja de violar la ley, ni suspende el proceso de milicianización, con el que ya domina cerca de 400 municipios del país. Y ahora, como si esto fuera poco, a la ruina de Ecopetrol se sumará la confiscación del Fondo Nacional del Café, como para destruir las dos industrias principales del país y avanzar en el proceso de depauperación del pueblo, factor inherente a toda revolución comunista.

Quien se atreve ahora a confesar que las reformas se harán “de golpe” es el mismo que anuncia la abolición de la Carta que juró cumplir. Él bien sabe para dónde va, porque aquí, los establecimientos político y jurídico toleran diariamente los delitos detrás de la gestión oficial.

¡En fin, a mayor desvergüenza, mayor poder!

¡Bienvenidos, colombianos, a la revolución!

                                                                       ***

Sin la unión monolítica y total de las fuerzas legítimas para recuperar el Estado, Colombia caerá en el abismo. 

martes, 9 de abril de 2024

De cara al porvenir: majestuosa naturaleza

Pedro Juan González Carvajal

Por Pedro Juan González Carvajal

Milagrosa, increíble, espectacular, prodigiosa, portentosa, fenomenal, asombrosa, maravillosa, increíble, sensacional, impresionante, sorprendente, pasmosa, entre otro gran conjunto de apelativos de admiración, son las imágenes conocidas el pasado 25 de Febrero donde se muestra como un mes después del pavoroso incendio que duró cuatro días y que destruyó cerca de 400 hectáreas de bosque virgen, 40 de cuyas hectáreas estaban pobladas por frailejones en el Páramo de Berlín, se está comenzando a evidenciar un milagroso renacer de esta planta insignia de los páramos y de Colombia.

Explican los científicos que, al momento del terrible incendio, el cogollo estaba protegido al interior de cada planta -gracias a mecanismos de defensa y protección generados por las propias plantas-, y nunca se quemó.

Qué grande es la naturaleza y que insignificantes somos nosotros, los representantes de esta especie humana, pronto convertida por nosotros mismos en un proyecto histórico fallido.

Dirán los optimistas que los buenos somos más y que solo estamos transitando por un período constituido por generaciones destructivas, egoístas y ensimismadas en nuestra supuesta superioridad, autobautizándonos como el más grande e importante escalón de la creación, los reyes de la creación, los hijos de Dios, lo cual a todas luces no deja de ser una mentira, una quimera y una falacia muy bien vendida para poder manejar a los incautos, que son los más.

Queda en evidencia nuestra capacidad destructiva, pero, además, y sobre todas las cosas, la primacía de la naturaleza, su capacidad para preservar cualquier tipo y variedad de vida, pasando por encima de las pretensiones humanas, por más bien intencionadas que sean.

La naturaleza ha estado, está y estará, independientemente de la presencia humana.

Ojalá estos ejemplos de excepción nos ayuden a reaccionar y a expresar voluntad y acciones para recuperar y conservar nuestro hábitat, si no por altruismo, sí por egoísmo, pues de no hacerlo, pues simplemente pereceremos y pasaremos a ser una más dentro del creciente inventario de especies extintas.

NOTA: Es un derecho constitucional que la vida, honra y los bienes de los ciudadanos sean garantizados por el Estado a través de los distintos gobiernos.

Como si no aprendiéramos y como norias eternas, hoy, ante la incapacidad manifiesta y palmaria del Estado -a través de sus débiles gobiernos-, de garantizar estos derechos, de nuevo, con argumentos dialécticos, se vuelve  a argumentar y a respaldar el derecho que tienen los ciudadanos de organizarse y defenderse al no poder contar con la presencia y acción efectiva del Estado y se vuelve a hablar de “Brigadas” y de ”Frentes Solidarios”, que como las estigmatizadas “Convivir”, nacen con propósitos loables y después pierden el rumbo, convirtiéndose en nuevos actores armados, que influenciados por el narcotráfico como entre omnipresente, terminan empeorando la situación general en un breve período de tiempo.

¿Por qué no aprendemos? o ¿Es que no queremos aprender?

¿Por qué no reconocemos -ni conocemos- ni aceptamos nuestra historia reciente?

¿Todo es una buena disculpa y un buen argumento para darle rienda suelta a nuestro ADN violento y a la consolidación del estatus quo?

Lo que no queremos y para lo cual no existe voluntad es para coger el toro por los cachos.

Si no comprendemos y dimensionamos el territorio en sus variadas expresiones, no podremos pensar en su racional aprovechamiento a través de una inteligente definición del uso y destino del suelo, asociado al tema de la tenencia y la propiedad de la tierra, lo cual influirá directamente en el modelo de división y organización político-administrativa.

Lo anterior también es válido para distinguir inteligentemente entre analizar, opinar e informar alrededor de las discusiones centenarias que hoy se presentan como novedosas alrededor del tema de la autonomía fiscal de los departamentos, lo cual es pertinente en una sociedad que se piensa a futuro a partir de ser capaz de sobrevivir a este presente incierto. 

Con respecto a nuestra actual división político-administrativa, recordemos que tenemos un Estado Central y centralista, 32 departamentos de diferentes categorías, casi 1150 municipios de distintas categorías, hoy considerados como la célula básica de la organización territorial, infinidad de corregimientos y miles de veredas y centros poblados, territorios indígenas, que constituyen entre todos la Colombia urbana y rural -sin olvidar la Colombia Insular-, acompañados de figuras previstas en la actual Constitución Política como los distritos y las áreas metropolitanas y otras aun no implementadas completamente como las regiones administrativas y de planificación -unión de  dos o más departamentos- y las provincias -áreas particulares dentro de los departamentos-. 

Recordemos que la mayoría de los países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y que representan a las democracias más grandes y consolidadas del planeta, tienen una organización alrededor de “Repúblicas Unitarias con organización Federal”. 

Para poder hablar del tema, simultáneamente hay que abrir las discusiones sobre una revisión de la ley orgánica de ordenamiento territorial, un replanteamiento total de nuestro sistema tributario, una reflexión profunda sobre el tema de las regalías, la actualización de los estatutos orgánicos departamentales y municipales con una revisión seria de sus competencias, -en caso de que estas figuras continúen vigentes-, el establecimiento de los períodos de gobierno para que coincidan o no a nivel nacional, departamental y municipal y el reconocimiento de la inexistencia de verdaderos planes de desarrollo, ya que hoy equivocadamente le damos ese nombre a los distintos programas de gobierno de los candidatos que ganan la presidencia, las gobernaciones o las alcaldías, lo cual es una muestra palmaria de desconocimiento y de inexactitud conceptual.
Para solucionar un verdadero problema, primero hay que reconocerlo y conocerlo a profundidad, pues de lo contrario, seguiremos cayendo en activismos bobalicones y costosísimos que nos han venido dejando a la vera de la historia y de la modernidad, construyendo una sociedad injusta, inequitativa y violenta.

Reflexión: La primera Tabla Periódica de los Elementos data de 1.718 y contaba con 13 elementos. Para el año 1.800 se registraban ya 33 elementos y para 1.900 84 elementos. Al finalizar mi Bachillerato en 1975, la Tabla Periódica de los Elementos registraba 105 elementos. Para el año 1980 al terminar mi carrera profesional como Ingeniero, se registraban ya 106 elementos. Para el año 2.000 se tenía conocimiento de 112 elementos y para el 2024 tenemos ya 118. 

Lo anterior nos muestra que la naturaleza, tanto la visible como la oculta, se nos va mostrando o la vamos descubriendo paulatinamente, motivo por el cual, la razón y no el mito, la ciencia y no la especulación vana, deben guiar nuestros pasos.

Reconozcamos entonces, con Heráclito: “La naturaleza ama ocultarse”.

lunes, 8 de abril de 2024

A la búsqueda de nuestro destino

Por: Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmana

Partíamos, en nuestros últimos dos escritos, de dos significativas premisas: a) Que no podemos permitirnos el lujo de malgastar nuestro tiempo dedicándonos solamente a controvertir todos los disparates del que nos desgobierna, mientras avanza en su tarea de destruir el país, y, b) Que nuestra tarea prioritaria y colectiva debe ser la búsqueda de fórmulas con arraigo popular que nos permitan revertir la catástrofe a la que nos conduce la extrema izquierda.

Para identificar esa salvadora salida a nuestra crisis, forzoso es examinar la penosa coyuntura política desde distintas perspectivas:

1.- Elementos que aglutinan a quienes se oponen al régimen.

2.- Elementos que pudieran distanciarlos.

3. Fortalezas de la camarilla gobernante.

4. Debilidades de la camarilla gobernante.

5. Fortalezas del sector de oposición al régimen.

6. Debilidades de este sector de la sociedad.

1.Elementos que aglutinan a quienes se oponen al régimen.

El primero y de mayor trascendencia es la aspiración mayoritaria de derrocar a Gustavo Petro y recuperar el poder ahora en manos de la izquierda radical. Por su pública notoriedad, no requiere ser demostrada. Basta con repasar la totalidad de los medios escritos, radiofónicos, la televisión, el internet, las redes sociales, etc., para informarse de las multitudinarias marchas de protesta, no igualadas en Colombia por ningún líder político, así como las espontáneas y masivas protestas populares en espectáculos deportivos y otros sitios de concentración de masas con la consigna “Fuera, Petro”.

Un segundo elemento, que no es nada despreciable, es la espontaneidad e independencia de tales manifestaciones de protesta ya que, al revés de lo que ha ocurrido con las organizadas por los asalariados del régimen, no han requerido de ninguna clase de subsidios, viáticos o emolumentos para su participación presencial. Las gentes han expresado su rechazo al régimen de manera libre, sin coacciones de ninguna naturaleza, lo cual significa adhesión a un rechazo colectivo.

Un tercer elemento aglutinante de importancia ha sido la ausencia de la politiquería en las actividades de protesta, evitando de esta manera que alguien se sienta marginado de participar si el origen tuviera un sello partidista.

2. Elementos que pudieran distanciarlos.

La ausencia de resultados a corto plazo causa fatiga o desencanto en algunos que participan del deseo de derrocar al sátrapa, pero quisieran ver inmediatos resultados. Por un lado, el ente encargado de tramitar las acusaciones contra Petro (Comisión de Acusaciones), presionado por la que en Colombia se llama comúnmente “la mermelada”, que no es otra cosa que un vil soborno, ha entrabado el avance del proceso.

De otra parte, grandes sumas de los presupuestos oficiales se dilapidan en campañas publicitarias, compra de conciencias y otros caminos para maquillar la deteriorada imagen del régimen. Tampoco son inmunes los opositores a la andanada de barbaridades, insensateces y extravagancias que a diario lanza el dictador a manera de cortinas de humo para distraer la opinión pública de los temas de fondo, en especial del asunto crucial de su remoción por la vía constitucional. Eso produce disparidad de criterios en cuanto a la forma de manejar la crisis y, por lo tanto, puede devenir en la separación de algunos activistas.

La carencia de una sólida organización con cubrimiento nacional puede permitir que se vayan construyendo islas de opinión sobre la forma de actuar o sobre los puntos esenciales que orienten al movimiento opositor. Hasta la fecha las directrices elementales para la implementación de las marchas son proporcionadas por colectivos de activistas independientes, de carácter cívico, y personal retirado de las Fuerzas Armadas, que, con patriotismo y sacrificio personal, han cumplido eficientemente con este cometido.

3. Fortalezas de la camarilla gobernante.

Cuenta, ante todo, con una misión clara: La toma total del poder con el fin de implantar la revolución comunista en Colombia y la prolongación de la dictadura por el tiempo que considere necesario. Así está consignado en las estrategias del Partido Comunista, en las directrices del Foro de Sao Paulo y en las proclamas de los movimientos guerrilleros que apoyan al régimen. Desconocer este objetivo implica renunciar a toda posibilidad de detener la hecatombe que se avecina.

Las decisiones se adoptan en forma centralizada por quien ejerce la doble calidad de jefe de Estado y cabecilla de la coalición de partidos gobernantes (Pacto Histórico). Los demás entes estatales, grupos políticos aliados y movimientos irregulares (guerrillas, guardias populares y agrupaciones terroristas como las autodenominadas Primera Línea), replican las arengas presidenciales y complementan los parciales golpes de Estado contra las instituciones y la normatividad que adelantan sin pausa los gobernantes. Es un elemento desestabilizador en la lucha entre el régimen y sus opositores.

Mientras en el ámbito opositor se carece hasta de lo más indispensable para sostener la lucha contra el espurio régimen, éste dispone en sus arcas de las cuantiosas contribuciones de organizaciones guerrilleras y terroristas, como ellas mismas lo han confesado, ayudas de gobiernos de extrema izquierda (como el de Maduro), capos de la droga beneficiados por el Gobierno actual con total impunidad y libertad para la explotación del criminal negocio de la droga y, donaciones de contratistas del Estado que apoyaron la campaña electoral del candidato Petro.

No es menor la monumental filtración de los dineros públicos en beneficio político del régimen y de su cabecilla, a través de gastos de todo orden con cargo a los presupuestos del Estado manejados irresponsablemente por antiguos compañeros de armas del M-19 y socios en la infame tarea de destruir el país para construir sobre sus ruinas el estado comunista que sin rubor preconizan. Es otro elemento contra el que habrá que emplear la mayor creatividad en este titánico enfrentamiento.

De la mano de este descomunal músculo financiero, accede el régimen a un cubrimiento general del territorio nacional con sus mensajes, que se repiten por televisión, redes sociales y demás medios públicos y privados. Como es natural, manipulan las mentes de la audiencia hacia la justificación de la revolución que ya está en marcha, la estigmatización de las Fuerzas Armadas y de los contradictores del régimen, el ocultamiento o la impunidad de los escándalos de corrupción denunciados contra la familia presidencial y los funcionarios oficiales, y el adoctrinamiento de las gentes en los perniciosos postulados que ha propuesto el marxismo-leninismo desde su fundación. No es posible olvidar este dañino aspecto si se quiere combatir de verdad al régimen que busca subyugarnos.

4. Debilidades de la camarilla gobernante.

Resulta obvio señalar como su principal debilidad la pérdida de la calle y el espacio público, que fue en el período electoral y durante las experiencias de los “estallidos sociales” escenario natural de la izquierda radical. Hoy, como consecuencia de su pésima gestión y actitud pendenciera, las gentes de todas las clases sociales se han volcado de manera espontánea a las calles de las principales ciudades y a los sitios de reunión masiva (estadios, conciertos) para expresar su grito de batalla ¡ Fuera, Petro! Deber ineludible de quienes nos oponemos al régimen, es seguir ocupando esos espacios con los activistas que pregonan la caída del dictador y de sus cómplices.

No obstante, las inmensas sumas gastadas por el régimen para tratar de obtener una respuesta favorable en las encuestas de opinión, su esfuerzo ha resultado inútil. En la última encuesta de Guarumo-Ecoanalítica (marzo de 2024), la gestión petrista fue calificada de “mala” por el 25,8% y de “pésima” por el 34,5%, para un total de desfavorabilidad del 60.3%. Peor resultó la gestión en materia de seguridad, calificada desfavorablemente por el 71,2% de los encuestados. Es un reflejo de lo que opinan las mayorías de colombianos, de todas las clases sociales a lo largo y ancho del territorio patrio. Por supuesto, gran debilidad que debe ser aprovechada.

Señal inequívoca de la debilidad del régimen fue su contundente derrota para elegir alcaldes, gobernadores, Concejos Municipales y Asambleas Departamentales. Se presentó el Pacto Histórico con candidatos propios o en coalición con otros grupos y puso a su servicio toda la maquinaria gubernamental, con los consabidos apoyos presupuestales, mediáticos, burocráticos, etc.  Para sorpresa de la camarilla gobernante, los colombianos derrotaron ampliamente en las urnas a los candidatos aliados del régimen en todo el territorio nacional. Cabe anotar el hecho sin precedentes de que no existió ninguna organización política que ordenara votar contra el régimen, ya que no existe oposición organizada en Colombia. Fueron los sufragantes quienes, de manera libre y voluntaria, descartaron a los amigos del régimen para elegir candidatos ajenos a la recomendación presidencial. ¿No es ésta le prueba reina de que el pueblo colombiano ha superado a sus propios dirigentes y está preparado para forjar, en forma autónoma, su propio destino?

Carecen los representantes del régimen de cualquier freno moral ético o legal en su fanático propósito de mantenerse en el poder. Por ello emplean todos los instrumentos, lícitos o ilícitos, en contra de la sociedad y de los ciudadanos. De allí que sus actuaciones se caractericen por una permanente violación de la Constitución y las leyes, estrategia que los conducirá, tarde o temprano, al estruendoso fracaso de sus planes. Tanto la Justicia nacional como la internacional tienen competencia para impedir que se arrase con la Legalidad, el Estado de Derecho y el Respeto a la Democracia. Asimismo, en nuestra “Ley de leyes”, la propia Constitución Nacional, consagra con meridiana claridad la obligación constitucional de las Fuerzas Armadas de garantizar el orden constitucional y proteger la soberanía de la Nación en cabeza de su legítimo titular, el pueblo. (Ver artículo 217 de la C.P.)  Velar por la vigencia y el acatamiento de ese invaluable tesoro que nos ha costado miles de vidas humanas es nuestra inaplazable misión.

4. Fortalezas del sector de oposición al régimen

Como es apenas natural, las debilidades del régimen pasan a ser fortalezas de la oposición al mismo, las que podemos resumir así:

a)    Estamos identificados en el objetivo de derrocar al régimen petrista y en reconstruir los programas, instituciones y políticas que han sufrido la acción demoledora y dañina del actual régimen. A manera de ejemplo, los sistemas de salud y de pensiones, el régimen laboral, la fumigación de cultivos de coca, el control del orden público en zonas dominadas por la guerrilla y por los carteles de la droga, la errónea política de freno a las exportaciones de hidrocarburos, etc.;

b)    Nos acompaña la mayor parte de la población, que ha demostrado en las urnas, en las encuestas, en las calles, en los eventos masivos y en las redes sociales que está contra Petro y contra su gestión y rechaza su pésima gestión;

c)    Actuamos dentro de los principios del Derecho natural, respetamos la Constitución y la Ley, y nos manifestamos pacíficamente, respetando la vida y los derechos de los demás ciudadanos y evitando cualquier acto de violencia en contra de la infraestructura pública y privada. Es una fortaleza moral y jurídica que no puede atraer sino el apoyo de las buenas gentes de Colombia, que son, por fortuna, la mayoría; y,

d)    Actuamos con independencia de los líderes políticos, que han permanecido al margen del esfuerzo que, con el respaldo de la Constitución, se viene intentando para lograr la separación de Petro del cargo de Presidente . Esa independencia de todo grupo político nos beneficia en momentos en que la credibilidad de la clase política ha llegado a su más bajo nivel.

5. Debilidades del sector opositor

Preciso es señalar los siguientes factores para superar las debilidades actuales de la oposición al régimen:

a)    Objetivos. - Es necesario complementar el objetivo principal de la fuerza opositora (derrocar a Petro y reconstruir el país) con unos puntos básicos, que se han convertido en aspiraciones vitales para las gentes de Colombia y que acelerarían el crecimiento del apoyo popular,

b)    Organización. -El capital humano, comprometido en los citados objetivos principales, debe ser canalizado, orientado y asesorado por un grupo directivo que lo convierta en una fuerza estable, capaz no sólo de movilizarse con éxito en las calles, sino también acceder al poder por la vía del sufragio y, desde allí, implementar la reconstrucción moral, jurídica, económica y gubernamental de la Nación;

c)    Financiación. - Frente al descomunal músculo financiero del régimen y sus aliados, hay que agudizar la creatividad y crear un sistema que permita arbitrar recursos suficientes para sufragar los gastos indispensables de la campaña;

d)    Comunicaciones. - Consecuencia del punto anterior, se requiere implementar un moderno plan de comunicaciones, actualizado con las tecnologías de punta en materia de comunicaciones para que los mensajes de la campaña lleguen de manera rápida y a un bajo costo a la mayoría de los potenciales sufragantes.  No podemos hacer política en el siglo XXI con prácticas del siglo XIX;

e)    Liderazgo. - No se ejercerán liderazgos personales que tantos fracasos han dejado en el pasado. Se diseñará un esquema, según el cual tendremos coordinadores a nivel de células, barrios o veredas, municipios, departamentos con un ente coordinador a nivel nacional.   Con base en los logros obtenidos por cada uno se podrán escoger por votación interna los jefes o directores en cada nivel y así llegar hasta el nivel central o nacional. Es la aplicación del sistema de méritos que debiera regir en el Estado. 

P.S.- En próxima entrega terminaremos el análisis e incluiremos nuestras conclusiones. Son bienvenidas las sugerencias u observaciones de los amables lectores.

 

jueves, 21 de diciembre de 2023

Hacia el frente cívico o hacia la hecatombe

Por: Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmona

La descomposición moral que ha permeado los niveles directivos del Estado conduce al país, de manera acelerada, a la más dramática catástrofe en la historia de la sociedad colombiana.

Mírese cualquier aspecto de la vida nacional para encontrar solamente caos, desbarajuste, destrucción y retroceso. La seguridad, primordial obligación del Estado, ha sido sustituida por la impunidad para los criminales, el desmoronamiento de las fuerzas del orden, la financiación de grupos ilegales con los remoquetes de “gestores de paz” o de “guardias campesinas o indígenas”, y la consolidación de las empresas criminales, comenzando por el narcotráfico.

La oferta de empleo y de una sólida seguridad social para la protección de las clases trabajadoras y de sus familias se ha venido a pique, merced a unas normas laborales que desestimulan la contratación de personal, unas absurdas reformas al sistema sanitario y al régimen pensional, y unas perjudiciales medidas que sepultarán en la inflación y en el déficit fiscal toda posibilidad de crecimiento económico.

La justicia, más interesada en perseguir a los militares y a los contradictores del régimen que en proteger a los honrados ciudadanos y resolver oportunamente sus conflictos, se ha sumido en la parcialidad, la politización y la corrupción. Nada han contribuido para el cumplimiento de su trascendental tarea los inmensos presupuestos al servicio de la JEP, los organismos de control y la Rama Jurisdiccional.

Crecen desaforadamente los gastos estatales con aumento inconsulto de la burocracia, y viajes faraónicos sin ninguna necesidad, salvo la de invitar masivamente a los áulicos del régimen a hacer turismo con el dinero de los contribuyentes. Entre tanto, se disminuyen las partidas para obras de infraestructura que el país requiere con urgencia y para atención de las necesidades urgentes de la comunidad.

Las relaciones exteriores no podían caer más bajo. Desorden y errores monumentales en la designación de diplomáticos con antecedentes de dudosa ortografía y sin la preparación necesaria para el desempeño de sus cargos, bajo la batuta del aliado de las FARC elevado extrañamente a dirigir las relaciones internacionales del país. Por supuesto, la política se enmarca a hora en cubrir los desmanes de los dictadores de izquierda como Maduro o la defensa de los terroristas de Hamas, la alabanza al genocida Mao, la promoción de la cocaína por encima de la explotación del petróleo, o la lucha contra el supuesto cambio climático en el cual, en caso de que existiera, la participación del país sería mínima.

Se ha desterrado la inversión nacional o extranjera para crear empleo y contribuir al desarrollo, mediante el fatídico discurso del odio contra la clase empresarial, las amenazas de expropiación, la falta de seguridad y el aumento de los gastos fiscales y laborales.

Temas de la más aterradora gravedad no pueden quedar en el tintero:

¿Cómo será la vida en Colombia a partir de la vigencia de la reforma a la salud, en la que este fundamental servicio quede en manos de la corrupción estatal y se arrase con la infraestructura que en la actualidad cubre casi al 100% de los colombianos?

¿Cuál será el futuro de Colombia cuando en el anunciado acuerdo con el ELN se eleven a la categoría de normas constitucionales todas las propuestas aprobadas en los llamados “comité nacionales de participación”, compuestos en un 80% por elementos de la izquierda radical, cuyas recomendaciones tienen fuerza vinculante en el acuerdo de paz?

¿Hasta cuándo resistirán los compatriotas la falta de justicia evidenciada en una Comisión de Acusaciones que se niega a adelantar el proceso contra el guerrillero Petro por exceder los límites de gastos en su campaña, el cual está sancionado con la separación del cargo?

Si nuestra clase política ha sido indiferente a la solución de estos cruciales problemas, como se está demostrando día a día, no así el pueblo colombiano que sigue manifestándose con el grito de “Fuera Petro” desde todos los rincones de Colombia.

Todas las encuestas en los últimos años desnudan como los entes más desacreditados al Congreso, a los políticos y la administración de Justicia.

Es hora ya de que actuemos según la lógica y nos desprendamos de quienes han sido responsables de esta oscura coyuntura en que nos encontramos.

Formemos todos los que no creemos en nuestra corrupta dirigencia política un “Frente Cívico”, no sólo para derrocar a Petro, sino para reconstruir a Colombia, comenzando por corregir los errores de este régimen y archivar sus funestos proyectos. Ya las bases están concientizadas y se han tomado las calles, los estadios, las encuestas. Esa es la solución que a todos nos une. No hay que discutir sobre posiciones ideológicas ni modos de ver al Estado. Basta con que corrijamos lo que está mal y elijamos nuevos líderes que nos gobiernen pensando en el Bien Común, no en sus propios intereses.

jueves, 7 de septiembre de 2023

No se puede tomar leche y comer carne de la misma vaca

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Entendamos la sabiduría de los adagios populares. Si no se administra diligentemente un establo y no se cuidan las vacas que producen, termina el negocio vacío con las vacas flacas y colgadas en el gancho del matadero.

Si la mala administración de la política estatal funde el sector privado, se mata y se termina la economía. La evidencia histórica demuestra claramente que las economías de Estado centralizadas son incapaces de producir para mantener un sistema económico que pueda suplir las necesidades de una nación.

Es utópico subsidiar todo sin un sistema productivo privado dinámico que nutra el Estado. Las burocracias estatales sólo gastan recursos, no saben producir ni invertir, no están hechas para eso. No se puede pretender producir leche en una perrera, y sin quien compre el cuido, las perras no dan ni para amamantar los cachorros.

Un gran amigo me hizo un símil muy pertinente para el caso actual colombiano, al evocar la obra teatral “Leopolstadt” de Tom Stoppard, en la cual una familia judía en Austria, inicialmente desestimó y calificó de fantasiosas las amenazas del gobierno nazi, teniendo luego que pagar un gran costo por ello.

La indolencia propia de la degeneración partidista crea la desconfianza que genera la salida de capitales y conlleva a la destrucción del sistema de mercado y libertades económicas, algo a lo cual le apunta claramente la conducción del Estado en Colombia.

Justo en la era del conocimiento, como sociedad cometemos un grave error, circunscritos al dilema, centro, derecha e izquierda, que hoy representa la excusa de la clase política para seguir evadiendo lo que es cuantitativamente medible como eficiente y efectivo, y legal y éticamente correcto.

No podemos seguir pensando que las democracias son inmunes al virus letal del socialismo del siglo XXI, tras el cual, en el caso colombiano, se reemplazó el sistema de libertadas económicas y trabajo transformacional, dinámico e institucionalmente empoderado entre el Estado y el sector privado, y sin el cual no hay hacienda que escape a la quiebra y se crea un sistema estatal totalmente fallido, por el sistema populista que esconde autocracias y dictaduras que albergan una narco-cultura cleptócrata y sanguinaria, controlada por la relativización de los valores en el ejercicio político que permite acuerdos con el crimen organizado.

La actividad partidista abandonó el trabajo social en procura de soluciones reales a los graves problemas de la gente. Degeneró en vulgar politiquería corrupta a partir de la asignación de los avales condicionados a promisorios repagos y prebendas, propios de una indiscriminada asignación a la mediocridad que hoy se limita a una pelotillera trifulca de trinos entre pequeñas tribus y a discursos falaces y lejanos a la dura realidad de la nación.

Se reemplazó la formulación de propuestas serias y realizables y la formación de equipos profesionales capaces, éticos, trabajadores y honorables, por un bazar de egos, intereses inmediatistas, conveniencias, y abusos de los mismos con las mismas, donde sólo le venden al elector los contenidos banales y palurdos que copan espacios mediáticos y redes sociales.

Como nación y sociedad nos estamos tragando el anzuelo sin carnada, propio de la dialéctica populista que para todo encuentra una excusa, pues sólo se fundamenta en mentir como sea, incluso apelando a síndromes fantasiosos, para lograr con ello evadir el fondo de los problemas.

Hoy desde la cabeza del Estado se trata de tapar la corrupción con el discurso discriminatorio que genera y multiplica el odio de clases y confunde generalizando agendas minoritarias.

No se es bueno o malo, ni gente de bien o perversa por tener plata o ser pobre, por ser feo o bonito, por tener o no un estatus o pertenecer a una causa, una rosca, círculo o familia conocida, eso es totalmente falso. Se es buena persona si se obra bien, si se obra con respeto, si se cumplen las obligaciones cívicas antes de reclamar derechos, y eso sólo se mama no se compra, independientemente de dónde se nace o se vive.

La gente sólo es buena cuando sirve un propósito loable. Nadie es bueno o malo por ser de derecha, izquierda o centro, por ser propietario o inquilino, por tener o no título, por su orientación sexual o por su raza. No es así. La gente de bien es la que obra bien, y deja de serlo cuando obra mal. Es así de simple, y claramente no son los malandros los que están llamados a hacer esa valoración.

Estamos cediendo la razón y la real importancia de los grandes temas nacionales, ante un debate estéril contra la retórica lisonjera y en función de la vendedera de escándalos para tapar otros escándalos.

Aquí en Colombia lo grave es que ya hay una dictadura instaurada de facto, pues incluso pasa de forma descarada de lo que pueda decir quien ejerce el control público y desconoce de entrada el fallo que pueda dar el Consejo de Estado, con relación al desacato de la suspensión a los elegidos popularmente.

Desconocer por ideología o conveniencia los fallos de la Procuraduría y la constitucionalidad es un tema de gravedad mayor. Pero el asunto no para ahí. Esto no es de hoy, esto se lo birlaron ya en 2014 Santos y Petro, apelando a una corte y una norma exógena al espectro constitucional colombiano.

En resumen, qué importa a una corte internacional ideologizada, si aquí violan o secuestran infantes o personas indefensas, asesinan policías o peatones, qué importa si hay matanzas, qué importa quién controla 19 regiones aisladas, qué importa si la tierra tiene dueño o no, si son los jueces y los abogados por ideología mezclada con corrupción, los que valoran y determinan a conveniencia las circunstancias de los crímenes o las escrituras y deciden quién será el nuevo dueño de un derecho o un terruño.

El gobierno y su servil cajero están gastando a fondo blanco una herencia sustantiva que son los réditos de un crecimiento de dos dígitos en 2021 y un muy buen 2022 que se le debe a la administración de Duque, Carrasquilla y Restrepo, pero eso va a durar poco. Ya el sistema financiero bajó en un 40% su actividad, la construcción va 60% menos, este año se pagarán más impuestos, los proyectos de inversión que venían al galope pararon en seco.

A lo anterior, súmenle un costo de movilidad en ascenso y que ya es alto, pero el año entrante ya no habrá con qué pagarlo, y entre tanto el ministro de Hacienda quiere mandar al matadero al grupo empresarial Ecopetrol, la vaca que más leche le da al Estado y con la cual se ha podido mantener el costo razonable de la movilidad de la economía de la gran familia colombiana.

Aún queda por dilapidar algo de la herencia del Gobierno anterior, pero la plata como el ganado es fungible y dura poco, el 2024 será malo, y lo más grave es que en el 2025 estaremos con los costos por las nubes, un déficit tremendo en todos los sentidos, y con importantes fuentes de ingreso como el recaudo tributario, todo el sector minero energético, Ecopetrol-ISA, EPM y sus homólogos y la generación de energía muy mal heridos.

No pretendamos tomar leche y comer carne de la misma vaca. Las acciones correctivas que se tengan que tomar para que esta democracia no se derrumbe y la economía aguante, hay que tomarlas ahora. La teoría de esperar tres años es una consolación ingenua, necia y costosa, propia de la estupidez que caracteriza a tibios y excéntricos por no llamarlos mamertos.

Los gremios tienen que sacar valor patrio del comprensible miedo que diariamente les mete el tirano y cantarle la tabla al Gobierno antes de que arruinen el sistema de salud, el pensional, el financiero, la movilidad, la construcción y la infraestructura, la industria, el comercio, y se termine lo poco que caiga al suelo de la piñata de los subsidios al crimen y a la vagancia.

No quiero ni hablar de inseguridad ni de la esterilidad de la justicia, propias de la ejecución de la teoría del caos. Es triste que sea ahora la transformación social de El Salvador la que le dé ejemplo a Colombia. Es ahora o nunca. No quiera el destino que a nuestra nación la pille el próximo ciclo exógeno inverso, con los calzones abajo.