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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Ciegos, sordos y mudos

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Pocas cosas debe haber peores que la condición de quienes carecen de la vista, el oído o el habla. En muchos países, a esos desventurados se procura ayudarles con subvenciones, enfermeros, lazarillos, perros entrenados, audífonos, tratamientos de rehabilitación, etcétera, cuando esta es posible, salvo en Colombia, donde les confiamos la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría.

De suyo, confiar tan vitales funciones para el Estado a personas con una sola discapacidad sería gravísima irresponsabilidad, pero el despropósito fue peor, porque los titulares de las tres ías sufrían las tres incapacidades simultáneamente. Ninguno vio, oyó, ni denunció lo que era evidente, sonoro y escandaloso, en el cuatrienio infame que terminó el pasado 7 de agosto.

La tristísima condición de triple invalidez de esos altísimos funcionarios permitió la sucesión interminable de delitos:

1. Contra la administración pública: despilfarro, malversación, peculado, prevaricato, celebración indebida e ilegal de centenares de miles de contratos, etcétera.

2. Contra la economía nacional: desmoronamiento de Ecopetrol, estimulante inacción frente a narcocultivos y minería ilegal.

3. De traición a la patria, con la entrega de buena parte de su territorio a grupos subversivos, combos criminales y mingas sufragadas.

4. De injuria y calumnia, contra centenares de ciudadanos afrentados con acusaciones falsas, cuando no directamente amenazados.

5. De lesa humanidad: degradación del sistema de salud, tolerancia con el secuestro, reclutamiento y abuso de menores…

La anterior, escueta e incompleta enumeración de conductas punibles, exige que Petro, en lugar de ser considerado un expresidente normal, sea tenido como un “presunto” en miles de los posibles y merecidos procesos que debería enfrentar, si algún día llegamos a tener fiscal, procurador y contralor que disfruten de cabal salud física, mental y jurídica, capaces de activar los mecanismos judiciales correspondientes a la gravedad de hechos que nadie ignora.

Sin embargo, fiscal, procurador y contralor, nada deben temer, porque su triste y triple discapacidad los hace inimputables…

miércoles, 19 de agosto de 2026

Aún peor que el permiso a Petro…

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Las gentes de bien, con escasas excepciones, comentan aterradas el imperdonable permiso concedido al “presunto”, para escapar del país que arruinó, degradó, saqueó y estuvo a punto de entregar totalmente al narcotráfico y la revolución.

Esa autorización, determinada conjuntamente por el liberalismo, el conservatismo, el Centro Democrático y la Unión Patriótica, indica hasta dónde esos partidos menosprecian la moral, la Constitución y la Ley, tolerando primero, y aceptando luego, la corrupción que corroe nuestro tejido social.

Si la corrupción estuvo presente en algunos gobiernos recientes, como mínimo se decuplicó bajo Petro y constituyó la estrategia fundamental de su administración con el fin de precipitar al país a la revolución comunista.

La autorización que se le dio a ese sujeto para salir es inmoral y escandalosa, pero el “Honorable Senado”, ese mismo día, ha enviado al país un sigiloso mensaje todavía peor, con la elección de un tal señor Laverde como Contralor General de la República.

Nunca antes fue más urgente tener un gran Contralor. Ese cargo exige independencia, probidad, experiencia gerencial y los amplísimos conocimientos jurídicos, económicos y contables de los que carece Laverde.

Para salir del pozo séptico en que dejó Petro convertido el Estado, se necesitaba un estadista capaz de descubrir, contabilizar y evaluar los incontables delitos contra la hacienda pública y la economía nacional que hemos presenciado en el cuatrienio atroz del “presunto”, galardonado además con su inclusión en la lista Clinton.

En cambio, el Senado, por unanimidad de los partidos, eligió a Laverde, un personaje gris, tan impreparado como insignificante, cuya experiencia ha sido la de largos y monótonos años como secretario de alguna Comisión de esa Cámara, otro burócrata tan anodino y plegable como el tal Eljach, actual y celestino procurador general de la nación.

Como si lo anterior fuera poco, Laverde se ha comprometido a nombrar como vicecontralor general a un activista del Pacto Histórico, lo que indica: 1. Que todos los hallazgos en relación con Petro serán cubiertos por el manto del olvido, y 2. Que todas las iniciativas del gobierno de Abelardo de la Espriella serán aviesamente escrutadas, obstaculizadas y rechazadas…

Estos nombramientos traen a la memoria aquel popular refrán campesino de que “Los gallinazos, de día, se pelean la carroña, pero de noche duermen en la misma rama…”

martes, 28 de julio de 2026

La verdadera dimensión electoral del comunismo

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Es conveniente considerar la posible respuesta a la siguiente pregunta: ¿hasta dónde es cierto que el país está dividido en dos mitades, derecha e izquierda?

En Colombia, el electorado de izquierda ha oscilado entre 20 y 30 % de la votación. En marzo 8 de 2026, el Pacto Histórico obtuvo 4 471 238 para Congreso, es decir el 22,78 % de la votación total, de 19 619 623.

En consecuencia, los 38 representantes a la Cámara y los 28 senadores de esa formación extremista suman 63 congresistas, el 22 % de las curules del Congreso.

Podemos entonces afirmar que esa votación comunista es normal y que el resultado corresponde en efecto a la votación real de esa corriente.

Admitido el hecho anterior debemos analizar los resultados de la elección presidencial de junio 21, cuando tres meses después de las parlamentarias, el voto del tal Pacto casi se triplica, hasta alcanzar 12 708 712.

¿Cómo se explica ese fenomenal y atípico crecimiento electoral?

Los resultados de la segunda vuelta presidencial son alarmantes, porque Abelardo de la Espriella obtuvo 12 959 542 votos (49.96 %), contra 12 708 712 (48.7 %) del candidato de Petro.

Entonces, si desconocemos que la abstención fue del orden del 40 %, podemos decir que el país sí está dividido por mitades, cuando la verdad es que el censo electoral es de 41 287 084 ciudadanos y que, por tanto, los votos de Cepeda apenas representan el 30 %. Lo anterior indica que su partido representa una minoría, y no la mitad de la población.

También es cierto que Abelardo apenas alcanza el 31.38 % de participación dentro del censo total.

No sería fácil conservar la democracia si el comunismo tuviera la mitad de la ciudadanía, pero si solo tiene el 30 % de la opinión y el 22 % de la curules, el Estado de derecho puede salvarse.

Por estas consideraciones, rechazo la idea del “empate” entre las fuerzas de la libertad y las comunistas.

Los resultados del candidato derrotado en la elección presidencial se explican por: 1. El voto-fusil, que según el estudio de la Misión Colombia Transparente sobre los resultados atípicos en centenares de municipios, representa como mínimo el 31 % de los sufragios por Cepeda, 3 812 000 votos que deberían ser anulados, si queremos evaluar correctamente el potencial electoral de la extrema izquierda, y 2. Los 35 y pico billones de pesos girados por el Gobierno para la compra indirecta y criminal de sufragios, que no es fácil cuantificar.

Por tanto, si a los 12 708 712 de Cepeda les restamos los 3 812 000 del voto fusil, su resultado sería todavía muy elevado: 8 896 712, lo que se explica por la parte conseguida con los centenares de miles de “contratos” suscritos por Petro para inflar la votación de Cepeda.

Es entonces indiscutible que la votación de la extrema izquierda tiene que volver a sus niveles históricos cuando las guerrillas, combos y mingas sean sometidas, derrotadas y expulsadas de los 400 000 Km que controlan actualmente; y cuando billones del presupuesto no sean desviados con fines electoreros inadmisibles.

De esta manera, si Abelardo derrota la subversión y elimina la corrupción comicial, en las elecciones territoriales de 2028 el comunismo volverá a su nivel real de 20-25 % del electorado.

martes, 21 de julio de 2026

¡Clientelismo y manzanilla antes de 7 de agosto!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Casi todos los columnistas repetimos el listado de horrores que deja el gobierno saliente. Nunca una nueva Presidencia ha asumido un desastre comparable, y a medida que pasen los días se descubrirán más desórdenes, chanchullos, desfalcos, peculados, despilfarro, sobornos y demás delitos asociados a la inocultable corrupción de esos cuatro años.

Colombia fue descuadernada. Cerca de 400 000 Km2 fueron entregados a guerrillas, combos, mingas y narcos. Por doquier campea el crimen. Ejército desmantelado. Policía neutralizada. Espacio aéreo en poder de los drones de la subversión…

No debo seguir con ese interminable inventario, porque considero que ha llegado el momento de dejar de escribir sobre el horror que todos de sobra conocemos, para hacer tres reconocimientos:

1. Que Petro fue un revolucionario muy exitoso. Se propuso demoler el país y lo logró. Se va frustrado porque el pan se le quemó en la boca electoral del horno.

2. Que la tarea descomunal de Abelardo exige un esfuerzo sobrehumano, hasta para un equipo excepcional como el que lo rodea.

3. Que recuperar a Colombia para que la Constitución y la Ley retornen a todo el territorio y a las administraciones ejecutiva y judicial, es una tarea que exige el concurso generoso y patriótico de todos los que aborrecemos el gobierno como ejercicio criminal al servicio de la revolución.

Como nunca ha sido más imperativo rodear al heroico y legítimo gobierno venidero, es inconcebible que pasado el susto del 21 de junio y antes del 7 de agosto, ya políticos profesionales —de la componenda, la marrulla y los “consensos”—empiecen a sabotearlo.

Quiero creer que esos tales son unos pocos, destituidos del poder por un electorado que ya los repudió, y que las mayorías del nuevo Congreso actuarán con patriotismo y honestidad…

Del éxito del nuevo gobierno depende el futuro venturoso de Colombia. Su fracaso, en cambio, nos obligaría a repetir, dentro de cuatro años, el caos preparatorio de la revolución comunista.

El 20 de enero de 1961, en su discurso inaugural, el presidente Kennedy dijo: “No pregunten por lo que el país puede hacer por ustedes; pregunten qué pueden hacer ustedes por el país”.

Ha llegado finalmente el momento en el que los políticos colombianos deben dejar de preguntar a Abelardo por los ministerios, embajadas y contratos de siempre, y en cambio ofrecerle toda la necesaria y desinteresada colaboración que requiere para salvar la patria.

Para siempre hay que dejar atrás los juegos clientelistas de los manzanillos profesionales, porque nada hay más inmoral en este momento que poner palos en la rueda a un gobierno que representa la última oportunidad para Colombia.

miércoles, 8 de julio de 2026

¡Pero si jamás han obedecido!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El país está justamente preocupado por el anuncio reiterado de que, si no se acatan las cinco exigencias de Cepeda, todos sus votantes se irán con él a la desobediencia civil “pacífica”.

Esta amenaza es aterradora, si se cree:

1. Que no hubo constreñimiento electoral ni votación comprada con 30 billones de contratación delictual, y

2. Que casi 13 millones de votantes son comunistas convencidos y disciplinados revolucionarios que, dóciles a las incontrovertibles órdenes de sus jefes, se dedicarán día y noche a desobedecer a las autoridades legítimas, hasta que el Gobierno caiga.

¡Aceptar que el derrotado mande al elegido es lo que Cepeda exige!

Por tanto, su amenaza es inane y no debe tenerse en cuenta, a menos que sea apenas el velado anuncio de que la oposición será tan “pacífica” como fue la de la primerea línea, que —vale la pena recordar— tampoco pudo tumbar a Duque, mucho menos afirmativo que Abelardo.

Lo verdaderamente grave es lo que Petro está haciendo antes de salir a encabezar una oposición vandálica, incendiaria y sangriente —lo único para lo cual está preparado—, contra un gobierno que encontrará la caja vacía, el déficit mas grande de nuestra historia, los recursos futuros comprometidos por largos años, para el cumplimiento de negociados corruptos, las Fuerzas Armadas desmanteladas y un Congreso adicto a la mermelada.

Pues bien: desde los trabajos de Hércules, nadie se ha enfrentado a una situación tan difícil como la que espera al nuevo gobierno. Sin embargo, estoy seguro de que Abelardo no será inferior a la tarea que tiene que cumplir, porque ya ha dado abundantes pruebas de su infatigable determinación y de su capacidad política superior.

Volvamos a Cepeda: sus amenazas han sido rechazadas por la generalidad de la opinión, pero con menor vigor del requerido porque estamos —como ha señalado el mayor constitucionalista, Jesús Vallejo Mejía— ante un flagrante acto de extorsión, y un probable concurso de delitos conexos…

¡Cómo convendría tener ahora una Fiscalía comprometida imparcialmente con el derecho penal!

Nada tiene de extraño, entonces, el reiterado pronunciamiento de Cepeda, porque los comunistas jamás obedecen ni respetar el orden jurídico de la Constitución y la ley, que para ellos representa la violenta imposición de las clases dominantes sobre el proletariado explotado y bla, bla, bla…, hasta llegar al punto fundamental de su credo político: todo es lícito para lograr el triunfo de la revolución, y todo lo que a ella se opone es inmoral, inadmisible e intolerable, y debe ser combatido con la combinación de todas las formas de lucha.

Cepeda no es el inofensivo anciano, lisiado y cabizbajo filósofo dedicado a la defensa de los derechos humanos, como nos lo pintaron los grandes medios masivos fletados durante la campaña presidencial, sino el longevo y taimado jefe histórico de la subversión comunista, las narcoguerrillas y las demás actividades criminales que durante tantas décadas han causado incontables muertes, destrucción y pobreza.

A partir del 7 de agosto regresan la Constitución y la ley para ser obedecidas por todos y garantizadas por el legítimo ejercicio de las armas del Estado contra las siniestras fuerzas criminales, que jamás han desobedecido a Cepeda, Petro y el Politburó.

miércoles, 24 de junio de 2026

Desorientación y omisión

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El impredecible aumento de la votación por Cepeda en los 20 días que separaron la segunda de la primera vuelta, de tres millones de votos, debe ser analizado rigurosamente.

A pesar de un gobierno pésimo, corrupto como ninguno en el mundo, y con el peor candidato imaginable, los del llamado “Pacto Histórico” esperaban ganar en la primera vuelta, confiando en los efectos económicos directos de la contratación espuria de 30 billones, y en los psicológicos indirectos del alza brutal del salario mínimo.

A pesar de ambos abusos monumentales, los dos aspirantes demócratas sumaron dos millones de votos más que el candidato del comunismo, las FARC, el ELN, el narcotráfico y Petro.

No es difícil, entonces, colegir que, desesperados por ese fracaso inesperado, tuvieron que emprender una segunda compra masiva de votos. La aceleración de la revaluación del peso en Colombia en ese corto lapso puede explicarse en buena parte por el ingreso inusitado de la cantidad de dólares requerida para asegurarle a la mafia la consolidación de un modelo criminal de gobernanza al servicio de una “industria” que ya representa casi el 5 % del PIB. Esa hipótesis, propuesta por un eminente exministro de Estado, está bien lejos de ser descabellada.

Dejando atrás ese sensible punto, hablemos de la desinformación, que no fue escasa antes de la primera vuelta, pero se incrementó de manera impresionante antes de la segunda, no solo por las bien financiadas bodegas de Petro, sino, también, por la mayoría de los grandes medios masivos, especialmente de radio y tv, que exageraron su “neutralidad”.

Como he expresado en un reciente artículo, la pregunta de Churchill, “¿Neutrales contra quién?”, puede resonar ahora en Colombia, porque fue inocultable la “neutralidad” contra Abelardo y la benevolencia frente a Cepeda.

En efecto, en víspera de las elecciones definitivas para salvar a Colombia de un infierno como los de Cuba y Venezuela, los grandes medios continuaron presentando al “heredero” como un candidato normal, demócrata y gran defensor de los derechos humanos, que jamás empuñó un arma ni aprobó la combinación de todas las formas de lucha. Entonces, lo pintaron como un inofensivo, bondadoso anciano, filósofo de profesión, amante de la música clásica, al que con frecuencia entrevistaban con especial dulzura…

Durante el último año, jamás se lo interrogó sobre su petrismo, ni sobre su silencio sobre los mas de 18000 niños de ambos sexos secuestrados, violados y corrompidos por las guerrillas, ni se comentó su total inexperiencia en la administración pública, ni su inopia en economía, y tampoco se comentó que su pericia en los asuntos jurídicos solo sobresale en el campo del falso testimonio…

Nadie conoce a Cepeda mejor que los informadores profesionales, lo que da la medida de su culpabilidad cuando callan sobre ese terrorífico, eterno orientador de la subversión, del cual construyeron la imagen más falsa y bondadosa.

Todos sabemos que los gobernantes corruptos aprecian los medios más por lo que omiten que por lo que informan; y no olvidemos que precio y aprecio comparten la raíz latina.

Pero si hubo una omisión generalizada en los medios masivos, hubo otra, quizá más grave moralmente, en la Iglesia colombiana.

Desde luego, esta no debe tomar partido en asuntos de mera política partidista, pero el Señor ha dicho que hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Por tanto, el impenetrable silencio de la jerarquía, durante todo el cuatrienio, frente a un gobierno comunista, revolucionario y promotor de la expansión del narcotráfico, constituye la más culpable de las omisiones.

El deber de la Iglesia no se cumple omitiendo este tema fundamental, central dentro de su doctrina, para limitarse a una breve recomendación el día de las elecciones, cuando en todas las homilías se nos dijo a los fieles que debíamos “votar en conciencia”, pero sin haber contribuido durante estos horribles cuatro años a formar esa conciencia, que jamás se ilumina con culpable silencio.

No quisiera verme obligado a preguntar a los señores obispos contra quién fueron ellos “neutrales”…

lunes, 22 de junio de 2026

La verdadera magnitud del triunfo de Abelardo

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En los 64 años que han transcurrido entre la elección de Guillermo León Valencia en 1962, y la de Abelardo de la Espriella en este 2026, he vivido todas las justas electorales, lo que me permite afirmar que jamás he visto campaña mejor, más bella y difícil, y con un candidato mas convincente, enérgico y mejor comunicado con el sentimiento real de un país oprimido por la arbitrariedad, el despotismo, la corrupción y el crimen.

Nunca hubo triunfo comparable. Abelardo superó la desinformación masiva ejercida a los grandes medios enmermelados, los 30 billones para la compra oficial de votos, la coerción de mingas, guerrillas y combos sobre un tercio del territorio; el terror anunciado para disuadir de acudir a las urnas; la violación de todas las leyes y la preponderancia económica de los nuevos medios mafiosos del país. Todo lo anterior, coordinado por un gobierno comunista, dirigido por un rufián tan falaz como corrupto.

Si consideramos el evidente horrible escenario en el que se ha desarrollado la campaña, el triunfo de Abelardo y José Manuel no es exiguo, todo lo contrario, porque parecía imposible teniendo en cuenta todos los factores adversos que ha superado.

Si la noche es más oscura antes del amanecer, podemos decir que en Colombia empieza a brillar una aurora que anuncia tiempos especialmente difíciles, los de sacar al país del atroz abismo en que Petro nos ha querido sepultar para siempre.

miércoles, 3 de junio de 2026

¿Neutrales contra quién?

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El comportamiento de los medios colombianos me hace recordar la pregunta de Winston Churchill sobre Irlanda, durante la guerra: ¿neutral contra quién?

Una cosa es que los medios deban ser veraces y objetivos, y otra bien diferente la simulación, tanto de lo uno como de lo otro. Siguiendo la falacia de que todas las opiniones son respetables, han elaborado una cierta “neutralidad” acomodaticia y clandestina, que llega incluso a una productiva complicidad, especialmente en sus relaciones con los poderes públicos.

Desde luego, entre dos posiciones respetables, los medios deben informar con verdad e imparcialidad a sus lectores, suscriptores y oyentes, lo que es bien diferente de la neutralidad entre posiciones que moralmente exigen tomar partido.

No estoy reflejando una actitud de tipo moral o religioso, obligatoria para los creyentes, porque quiero referirme apenas al ámbito de la política donde —como lo explicó didácticamente De la Espriella a una periodista sesgada— no siempre lo legal coincide con lo moral y ético.

Cuando se trata, por ejemplo, de la defensa del orden constitucional, los medios no pueden ser neutrales entre quienes defienden la concepción del Estado de derecho y aquellos que se comprometen con la abolición violenta del orden legítimo, para imponer la revolución comunista.

En Colombia, temas fundamentales como la inviolabilidad de la vida, el cumplimiento de la Constitución, la defensa de la propiedad privada, el imperio de la seguridad ciudadana, el monopolio estatal de la fuerza, la preservación de un modelo económico racional, etc., no se discuten entre opiniones sólidas y respetables. Por el contrario, la controversia se motiva desde puntos de vista políticos o de conveniencia económica. Las conductas más reprobables escapan a la censura de los opinadores profesionales, y las iniciativas más perjudiciales se tratan como meros asuntos de trámite rutinario. Por ejemplo, los partidos de extrema izquierda revolucionaria son contemplados como opciones válidas dentro de una óptica dizque “pluralista”, omitiendo su carácter nefasto y destructor de todo lo perfeccionable que el país ha construido en siglos.

Los gringos hablan de hawks and doves para referirse al contraste entre quienes participan en debates. Así opera la “neutralidad” de nuestros medios, donde para la promoción de las iniciativas más dañinas, escogen buitres, gallinazos y gavilanes de extrema izquierda, con el fin de enfrentar débiles golondrinas… para, de esa manera, desorientar, en especial esas teleaudiencias que no tienen conocimiento profundo de ningún asunto y todo lo oyen en el sopor de quien oye llover después de cenar.

Ahora bien, un electorado al que hacen creer que el ideólogo de la subversión y candidato de las guerrillas es un caviloso filósofo y defensor de los derechos humanos, acaba aceptando un monstruo de odio, resentimiento y fanatismo como candidato normal y posible presidente.

No es el momento de citar los centenares de casos en los que la neutralidad de los medios equivale a prender una vela a Dios y otra al diablo, conduciendo a la desinformación generalizada, a la indiferencia mental y al conformismo que ha hecho posible que todo un país tolere cuatro años de corrupción e infamia.

En ese clima deletéreo van a transcurrir los próximos y definitivos veinte días, bajo un gobierno criminal, dispuesto a desconocer los resultados electorales. Y si Petro, finalmente da su ansiado autogolpe, no faltarán aves carroñeras, capaces de defender el aplazamiento de los comicios y la constituyente que vendrá “para que sean posibles unas elecciones libres”.

¡Con tales medios masivos, antes no nos ha ido peor!

miércoles, 20 de mayo de 2026

Patriótico llamamiento al doctor Álvaro Uribe

José Alvear Sanín
Apreciado señor presidente:

Preocupado por el país, este ciudadano se dirige a usted con admiración y respeto:

Todos los humanos somos falibles, y el sincero reconocimiento de los errores nos engrandece. Por eso considero urgente advertir el riesgo enorme en que la señora Paloma Valencia está poniendo a Colombia, con su deplorable actuación como aspirante a la Presidencia.

No pasa un día sin que ella dé un paso en falso, aterrando a los electores, que columbran el abismo al que puede llevarnos un triunfo del candidato comunista.

En vez de atacar la izquierda revolucionaria, la señora Valencia la emprende, cada vez con mayor agresividad, contra Abelardo de la Espriella. En lugar de una confrontación amable antes de la primera vuelta, y del compromiso ineludible de apoyarlo en la segunda, su oratoria se hace más estridente, áspera y vacía, en un alarmante giro que presagia la posible aceptación de los falaces acuerdos nacionales que Cepeda ya viene proponiendo para pulverizar las fuerzas democráticas en la segunda vuelta.

No es necesario enumerar los incontables desaciertos de una candidata que no está a la altura de lo esperado, y que lo único que ha logrado es el repudio de los que siempre siguieron al Centro Democrático.

Por lo tanto, me atrevo a expresarle, doctor Uribe, lo que sus amigos de largos años sienten: es necesario desautorizarla, antes de que el daño sea irreparable, porque su incompetencia está exponiendo al país a la mayor desgracia.

Atento saludo,

José Alvear Sanín

miércoles, 13 de mayo de 2026

Más malas que los peores nazis

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En la interminable historia de las atrocidades disputan el primer lugar el nazismo y el comunismo. Este último presenta diferentes y aterradoras modalidades: leninismo, estalinismo, maoísmo, tan bien conocidas como equiparables; y otros movimientos aún más radicales y sangrientos —si es posible—, como los de Corea del Norte y los khmeres rojos, cuyos genocidios no han tenido el alcance global de los primeros.

Escoger el peor comunismo no es fácil, porque todos han sido atroces y conducen a los países, inexorablemente, a la opresión, la miseria y el hambre, pero como lo único que saben hacer bien es propaganda política y adoctrinamiento académico, en la percepción corriente los máximos crímenes de la historia se atribuyen únicamente a los nazis, día y noche, y año tras año, mientras de los cien y más millones de muertos del comunismo poco o nada se habla en las universidades, y nunca en los millares de libros de “historia”, que vomitan los diferentes mecanismos de “memoria histórica”, “comisiones de la verdad”, la JEP y similares, y los museos sobre la violencia, que los gobiernos marxistas dotan espléndidamente, no solo en Colombia…

Resumiendo: no podemos aceptar la narrativa de que los nazis son lo peor de la historia universal, porque los comunistas han sido iguales o peores…

Pasemos ahora a Colombia, donde se entregó el poder, desde 2016, a las guerrillas comunistas más fanáticas, sanguinarias, destructoras y rapaces.

No vale la pena escoger cuál es la más perversa: FARC y ELN, a la hora de la verdad son lo mismo, ejércitos de obediencia cubana, marxistaleninistas, terroristas al servicio, tanto del ideal revolucionario como del narcotráfico.

Lo que nadie ha considerado es que las guerrillas colombianas superan en maldad y perversidad los peores instrumentos nazis del terror, porque las Schutzstaffel, las horribles SS, nunca reclutaron niños y jamás han sido acusadas de organizar masivamente el aborto de niñas violadas. Eran máquinas de muerte tan disciplinadas y fanáticas como las FARC y el ELN, que las superan ampliamente y, por tanto, pueden reclamar para Colombia el campeonato mundial del terror.

Cuando después de diez años de comedia los comanditarios de la JEP reconocen impávidos 18.000 niños reclutados, corrompidos y abusados, ¿cómo es que un país indolente los tolera y a su principal orientador se lo recibe como a un candidato presidencial normal?

miércoles, 29 de abril de 2026

Nuestro "centro" y su tentación allendista

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En la elección presidencial del próximo 31 de mayo se presentarán tres tendencias:

1. La ideológicamente conservadora de Abelardo de la Espriella (tergiversada dizque como “extrema derecha”).

2. La heteróclita de “centro” (donde la única centrista es Paloma Valencia).

3. La comunista de Cepeda.

No hay duda de que, si Cepeda pasa a la segunda vuelta, será derrotado por la suma de los partidarios del costeño y la payanesa, salvando así a Colombia de la revolución narco-castro-estalinista.

Esta perspectiva aterra, desde luego, a la extrema izquierda. Por tanto, el comunismo apelará a todas las formas de lucha electoral y armada, sin olvidar la propaganda negra ni la desviación descarada de billones del presupuesto. No les basta con lo anterior, porque también se apelará al apoyo de los “idiotas útiles”, es decir aquellos que, posando siempre de “demócratas progresistas”, nunca votarán por un personaje de la derecha.

Por prejuicio ideológico, unos, por componendas, otros, muchos de nuestros “centristas” están dispuestos a votar por el comunista, antes que, por un demócrata partidario de la legalidad, la libertad y el orden.

Supongamos que el 31 de mayo queden Paloma de primera y Cepeda de segundo. Ante ese posible resultado, Abelardo ha dicho que apoyaría a la candidata para evitar el advenimiento de la revolución…

En cambio, si Abelardo supera a Cepeda, es de esperar que Paloma vote por él en segunda vuelta.

Hasta aquí todo parece claro y el país respira con optimismo, pero ahora empieza a aflorar lo que yo llamo “la tentación allendista”.

Recordemos la tragedia de Chile en 1970. Como los democristianos y los conservadores no se unieron ante el peligro comunista, Allende superó por unos pocos votos a un personaje muy respetable, el doctor Alessandri, conservador, y el democristiano Tomic quedó de tercero.

En esas condiciones, el Senado tenía la facultad constitucional de escoger entre los dos primeros, y Alessandri manifestó que, si lo elegían, a continuación renunciaría para que ambos partidos democráticos pudieran elegir un presidente correcto, en una nueva elección.

Pero, en la Democracia Cristiana operaron los reflejos “progre”, “socialdemócratas”, “pluralistas” y “conciliadores”, y, por tanto, optaron por pactar con el candidato comunista, de manera que Allende se comprometió a respetar la Constitución y la Ley…, pero tan pronto tomó posesión, empezó la revolución desde La Moneda, y llegaron el desastre económico, la violencia y la hambruna…

Los “de centro” en Colombia ya saben que Galán y Oviedo han manifestado que jamás votarán por Abelardo; y como no hay duda de que estos dos idiotas útiles prefieren entenderse con Cepeda, es oportuno preguntarnos qué camino tomarán los otros “centristas” después de la primera vuelta.

Desde luego, Claudia Nayibe (que ahora dizque es “de centro”), no puede ocultar su cepedismo, y lo mismo puede decirse de Fajardo, eterno receptor de reposición de votos.

No me atrevo a señalar a otros de “los centristas”, pero sospecho que muchos de ellos están dispuestos a preferir un convenio con Cepeda, para que este prometa, hasta en notaría, respetar la Constitución, en vez de acompañar el proyecto de recuperación económica y moral que encarnan De la Espriella y Restrepo.

Aunque nuestros “centristas” carecen tanto de votos como de prestigio, la tentación allendista añade una nueva incógnita al debate presidencial, porque si se concreta, puede debilitar al candidato correcto en la segunda vuelta, al robustecer la candidatura comunista en el momento de máximo peligro.

jueves, 9 de abril de 2026

¿Permitirá la clase política validar los votos constreñidos?

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Con su habitual clarividencia viene Fernando Londoño Hoyos llamando la atención sobre el hecho de que hay docenas de municipios donde las fuerzas armadas de la subversión obligarán a los ciudadanos a votar por Cepeda, el candidato comunista.

El insobornable exministro considera que en esas martirizadas poblaciones hay por lo menos dos millones de votos cautivos.

No sé qué sea más grave, si el hecho enunciado o el silencio con el que responde la clase política. Ningún gran directorio nacional, ningún congresista, ningún medio masivo de comunicación, se pronuncia frente al mayor y más eficaz mecanismo para eliminar la democracia. El voto constreñido nunca puede ser válido y su contabilización es, obviamente, ilegítima e inmoral.

Petro sabe que con elecciones libres está perdido. Por tanto, consecuente con el credo leninista que profesa, hará lo posible y lo imposible para que Colombia se pierda, convertida en la colonia que Cuba necesita ahora más que nunca antes, porque ya Venezuela le fue arrebatada.

Basta con 15.000 votos en cada uno de los 130 municipios cuya dominación ya es indiscutible, para recoger los dos millones de sufragios que pueden llevar a Cepeda al poder, pero como hay más de 400 municipios afectados, conviene calcular el potencial de votos que, más que probablemente, serán constreñidos.

(¡Quien piense que 15.000 votos por municipio es una cifra muy elevada, puede hacer cálculos con —digamos— 7.000 votos, multiplicados por 200, 300, 400 municipios…y el resultado será siempre aterrador!)

Ahora bien: no es tolerable que ningún voto que obedezca al constreñimiento sea validado, pero, repito, el establecimiento político y su Consejo Nacional Electoral siguen mirando para otro lado…

Solamente hay un candidato consciente de esta suprema amenaza, porque los otros callan de manera culpable, y el de la extrema izquierda, obviamente sabe que buena parte de sus votos depende de la coacción y la violencia que ejercen en favor suyo guerrillas, mingas, combos, clanes y demás…

Es asombrosa la indolencia del sector político frente a la estrategia (hasta ahora) vencedora, del comunismo, porque, según como van las cosas, gran parte de los políticos tradicionales, a última hora, van a acompañar a Cepeda, para que nadie ponga en duda su progresismo y su rechazo de lo que llaman “la extrema derecha”.

Como los señores de este “establecimiento” nunca han hecho oposición eficaz a Petro, piensan que con Cepeda les irá igual, desconociendo que su estalinismo radical le exigirá desconocer todas las componendas y alianzas con el clientelismo burgués, es decir, con quienes nos han traído hasta aquí.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Frutas asombrosas, gran libro colombiano

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Gian Paolo Dáguer, ingeniero ambientalista y sanitario, es el autor de un bellísimo libro, Frutas asombrosas, guía ilustrada de frutas nativas, endémicas y exóticas de Colombia, admirablemente ilustrado por Luisa Martínez y hermosamente editado por Rey Naranjo en septiembre de 2025, con merecida reimpresión un mes más tarde.

El libro reseña, con preciosa iconografía, sucinta descripción, información sobre los lugares donde se encuentra, piso térmico, propiedades nutricionales y medicinales, cada una de las 202 frutas escogidas, casi todas nativas de Colombia, y algunas introducidas que se han vuelto nuestras en todo sentido, cuyos extraños nombres apenas estamos conociendo gracias a este magnífico libro.

Desde niños, los colombianos estamos familiarizados con dos docenas, a lo sumo, de frutas que los mercados ofrecen, ignorando que nuestro territorio, con unas 2000 especies nativas, sobresale por su incomparable biodiversidad.

Muchas de esos dos millares de especies son endémicas, desde luego expuestas a extinción, lo mismo que algunas de las 202 consideradas en el libro, que por desgracia nunca hemos, visto, olido ni consumido; y que ninguna entidad oficial ha tomado bajo su protección y cuidado, olvidando, además, la importancia de estudiar cómo conservarlas, estimular su reproducción y promover su consumo.

Con envidia observo que Brasil ha avanzado bastante más que nosotros en la tarea anterior, especialmente en lo que dice a los deliciosos frutos amazónicos. Es fácil imaginar la riqueza alimentaria, económica y cultural que podría derivarse de cultivos técnicos de centenares de frutas asombrosas, pero por desgracia, la política pública sobre la agricultura en Colombia solo se ocupa de nefastas “reformas agrarias” de cuño castrista, que únicamente conducen a la hambruna permanente de los países.

Nada, pues, de investigación agronómica (la que antes fue sobresaliente), de tecnificación de cultivos, de emprendimiento rural, de promoción de siembras para exportación, etc., en un país inmenso, con una de las reservas de tierras fértiles más extensas del mundo, pero, desde luego, la situación agraria del país puede empeorar y conducirnos al abismo, si montan a Cepeda, inflando encuestas tan fraudulentas como bien fletadas

lunes, 23 de marzo de 2026

Un candidato con plomo y plata

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

El país, enfrascado en discusiones mas o menos pertinentes, avanza hacia unas elecciones que pueden no ser libres en amplias zonas del país, y que en toda la geografía nacional pueden estar contaminadas por las diferentes modalidades de la compra de votos, sin que los jefes políticos exijan medidas que garanticen la libertad de los votantes y el escrutinio confiable.

Un analista tan agudo como Jorge Enrique Vélez contabiliza las numerosas regiones donde las milicias (de las Farc, ELN, disidencias, mafias, mingas, etc.) solo dejan votar a los del Pacto Histórico. ¡¡¡Al parecer, en marzo 8, apenas en 130 municipios se presentó ese fenómeno!!! Y aunque ese es un factor de especial gravedad, hasta ahora nadie en el sector político exige a la Registraduría que publique la lista de municipios en los que se registró un número inverosímil de sufragios por el Pacto Histórico y los totalice, para anularlos por ser producto de la coacción.

Cuando se oye decir que los partidarios de Cepeda hablan de su triunfo en primera vuelta, respondemos que es imposible que alguien sin carisma, sin preparación diferente al más intransigente dogmatismo marxista, carente de simpatía y de atractivo, incapaz de hablar, improvisar o replicar, y evasivo ante cualquier debate, pueda ser elegido.  En unas elecciones libres, Cepeda es el peor candidato imaginable. A lo único que podría aspirar sería a repetir la votación del Pacto Histórico, hacia el 24% del total.

En condiciones normales, nadie podría temer el triunfo de ese aterrador individuo, pero aunque las mayorías nacionales están atemorizadas, los partidos, ni se pronuncias ni se unen, esperando el día en que puedan decir: ¿Quiénes vamos ganando?, para adherir a quien sea.

En un mundo racional se podría esperar, entonces, que la Presidencia se la disputen Abelardo de la Espriella con un vicepresidente de excepcional capacidad, y la dupla cojitranca de Paloma y su woke. Pero la incógnita de Cepeda-Quilcué sigue oscureciendo el horizonte.

¿Por qué seguimos temiendo al candidato castro-estalinista?

Por dos motivos: 1) Plomo, porque la milicianización de los comicios puede pasar de 130 a 200, 300, o mas centenares de municipios, y 2) Plata, porque los 30 billones de pesos de contratación abusiva, irregular, ilegal y hasta delictual, suscrita por el actual gobierno en enero con el propósito inocultable de ganar las elecciones con su siniestro candidato, está llamada a producir resultados.

El efecto de esos 30 billones casi no se vio en marzo, pero en mayo y junio será inocultable, y en esos dos meses, la actuación de todas las guerrillas al servicio del narcoestado también se habrá incrementado grandemente.

En las democracias, aunque imperfectas, el sistema electoral es confiable, mientras bajo los regímenes comunistas las elecciones se convierten en una farsa con resultado programado.

Petro, sin la menor duda, está preparando montar a Cepeda, a menos que prefiera “aplazar” los comicios, hasta que, con una nueva “Constitución popular”, el país supere el actual desgobierno y la violencia generalizada, alcanzando “la paz total” bajo la benévola dictadura del proletariado.

La amenaza es tan real como terrible, pero el país político sigue bailando, como si no estuviéramos en el momento definitivo entre la libertad y el comunismo.

lunes, 16 de marzo de 2026

Reposición: ¿Lotería o enriquecimiento ilícito?

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Del escabroso tema de las enormes sumas que se reconocen por reposición de votos casi nadie se atreve a hablar, aunque estamos ante una corruptela de la mayor gravedad.

Como durante muchísimos años la política fue financiada por los millonarios, en numerosos países fueron apareciendo leyes que autorizaban la financiación pública de los partidos, para reconocer una cierta suma por cada voto depositado, con el propósito de pasar de la plutocracia a la democracia.

A partir de entonces se institucionalizaron los partidos políticos y se les impuso la obligación de presentar cuentas auditadas por firmas responsables, para su posterior comprobación por los órganos de control, pero como en Colombia la Constitución de 1991 debilitó los partidos, en vez de depurarlos y fortalecerlos, se inventaron los movimientos personalistas y transitorios, que convirtieron al Congreso en un bazar o mercadillo donde se presenta toda suerte de combinaciones y componendas, de tal manera que cada ley es fruto de puja y regateo entre los legisladores y los ministros encargados de repartir dádivas, contratos y sobornos.

A lo anterior se suma la abundancia de candidaturas presidenciales, que ya ha obtenido para Colombia un Guinness récord de más un centenar de individuos, generalmente sin votos, prestigio ni capacidad, que van detrás de la lotería electoral gratuita que se reparte cada cuatro años.

Si la reposición de $6.485= por voto era ya excesiva en 2022, ahora, cuando cada papeleta representa $8433=, el resultado es una repartición de sumas astronómicas, donde hay un premio mayor y multitud de secos, para que ningún aspirante pierda.

El caso de Daniel Briceño es excepcional. Llegó a la Cámara con la mayor votación individual en el país, 262.402 sufragios, que le dan derecho a $2.210 millones de reposición. Él, en cambio, únicamente reclamará los $410 millones que gastó, dejando de cobrar $ 1.800 millones; pero en vez de hacerlo el vicepresidente que el país reclama, se pasa por alto su probidad.

En cambio, veamos en millones, lo que reciben “los candidatos “por amor a la patria”: Galán: 2.716; Pinzón, 2.466; Viki, 1.962; Peñalosa, 1.346; Aníbal Gaviria, 1.235; Luna, 964 Cárdenas, 623; Roy, 2.130; Pinturita, 1884 y Claudia López, 4.762[1].

Ninguno de esos individuos ha hecho gastos ni remotamente comparables con las sumas que pueden recibir por haber puesto sus nombres a la consideración de un país que justamente los ignora. ¡Y hasta ahora no parece que alguno vaya a seguir el ejemplo de Briceño!  

Hay dos casos especiales:

1.    La Sra. Paloma Valencia tiene derecho a $26.819 millones, que, suponemos, va a entregar al Centro Democrático, porque ella no hizo gastos de su bolsillo en los pocos meses que siguieron a su escogencia como candidata de ese partido, y

2.   El Sr. Oviedo, quien no debió gastar mucho en su casi clandestina campaña, podrá reclamar $10.404 millones.

La corruptela de marzo aumentará en mayo, porque entonces participará Fajardo, que cada cuatro años sale de los comicios con los bolsillos llenos; y se repetirá en junio con cifras astronómicas.

¡¿Qué es esto?, ¿lotería o enriquecimiento ilícito?!

[1] Además, hay varios avivatos cuyos nombres nadie conoce, que salen con partiditas de 200 y 300 millones.

jueves, 12 de marzo de 2026

La lección de Guillermo León Valencia sobre el orden público

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Entre muchos grandes recuerdos de juventud conservo los referentes a los orígenes del Frente Nacional, la Presidencia de Guillermo León Valencia y correrías políticas que hice con Ignacio Valencia López por caminos de Antioquia.

Quizá por eso vuelve una anécdota del presidente Valencia: al periodista que le pregunta si es partidario de los diálogos con los alzados en armas, responde:

Sí, desde luego. Ese intercambio debe tener lugar en una oficina pública, donde el juez interroga al guerrillero, y luego, de acuerdo con la Ley, le impone la pena correspondiente a los delitos cometidos.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Delcy, Petro y Guanipa

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La infame detención de Juan Pablo Guanipa, pocas horas después de su excarcelación, indica que el régimen comunista sigue imperando y que el “monitoreo” convenido con Messers, Trump y Rubio, es apenas de fachada, porque Delcy y compañía (hermano, Cabello e hija, Padrino, colectivos y demás malas hierbas) conservan el poder, mientras los gringos tienen el subsuelo.

Como prefiero los hechos a las bien adobadas hipótesis que formulan los Castos, Ruckaufs, Lajes, Baylys, Fonsecas y demás comentaristas capaces de narrar en 30 minutos todo lo convenido en las dos horas en las que no estuvieron presentes, me atengo a lo que sucede, no a lo imaginario.

Lo del Guanipa es aterrador y recuerda a los que salían vivos del Gulag después de cumplir larga e injusta pena, para regresar allí pocas horas o días después, con nuevas y falsas incriminaciones. ¡Estalinismo puro y duro…!

¡Y lo que cuenta Nitu Pérez Osuna sobre la redacción, tramitación y restricciones de la “Ley de amnistía” para los presos políticos en Venezuela, ¡es puro y duro estalinismo tropical!, que hace una farsa de la libertad aparente de quienes quedan obligados al silencio y bajo el peso de prontuarios no levantados y de obvio cuño chantajista.

Este es, hasta ahora, el resultado de la extracción parcial de criminales, que ya no se podrá completar.

La esperanza es que una reacción del pueblo, tan arriesgada como valerosa, y la siempre vacilante “presión” internacional, obliguen a la camarilla de Delcy para activar la transición.

Pero mientras esperamos ese feliz desenlace, debemos seguir considerando que el cambalache Trump-Petro está bien lejos de asegurar la democracia colombiana.

Todo el mundo quiere creer que Petro tomó un baño lustral en la Casa Blanca, y que, a partir del libro, el autógrafo y la gorra, han desaparecido la paz total, la colaboración con el narcotráfico y el fraude electoral, minuciosamente preparado desde agosto 7 de 2022.

Quien esto escribe sigue temiendo que la reunión del 3 de febrero haya servido apenas para la normalización tipo Venezuela, de manera que el Pacto Histórico conserve el poder y los EE. UU. dispongan del subsuelo…

Sé que esta inquietud es impopular, porque va en contravía de la ilusión colectiva, pero a un mes de los comicios de marzo, el rufián-presidente no ha cambiado: Sigue proponiendo locuras y ha firmado, en el último mes, ¡apenas 540.000 “contratos”! (nuevo nombre del prevaricato), incrementando en 27 billones de pesos el gasto público vinculado al megafraude electoral, sin que ni los jefes políticos ni los órganos de control se manifiesten en contra de este colosal abuso criminal.

La euforia colectiva no puede eliminar, entonces, el inmenso e inminente peligro que corren las instituciones, enfrentadas al personaje más mendaz, perverso e hipócrita, que puede imaginarse.

jueves, 5 de febrero de 2026

Los nuevos "mejores amigos"

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La reunión del martes 3 de febrero entre Petro y Trump no era, como se pensaba, con el fin de negociar, sino para rubricar los acuerdos "confidenciales" entre la Casa Blanca y la de Nariño, y notificar la normalización "a la venezolana" que nos espera.

La foto con Trump ("Es un gran honor") y la gorra de MAGA en la cabeza del visitante, no significan que ahora Petro haya dejado de ser un rufián ni que Trump esté reblandecido...

Lo que ha ocurrido, en realidad, es que el presidente de los EEUU ha logrado el manejo de nuestro subsuelo, donde abunda el coltán y quizás haya tantas tierras raras como oro e hidrocarburos, y el de acá conserva el poder político, cuyo ejercicio es indiferente para Washington, mientras aquí tengan un bastard, como consideraba Roosevelt a Somoza.

Nada, pues, más erróneo que pensar que Petro cumplirá con los buenos deseos de las ánimas candorosas, que creen que Trump lo ha domesticado y que los peligros para nuestra democracia son cosa del pasado, porque el deshonroso cambalache de esta semana enriquece a EE. UU., sin disminuir el riesgo mortal que nos amenaza.

Casi todos los colombianos creen que Petro, a partir de ayer, es dócil y manejable, y que no le hará pistola con los dedos de los pies al State Department, cuando llegue el momento crucial de las elecciones.

jueves, 29 de enero de 2026

Reposición de votos: colosal instrumento de corrupción

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Para evitar que el ejercicio de la política estuviera solamente al alcance de los ricos, a mediados del siglo XX se ingeniaron sistemas para financiar, por parte del Estado, esa actividad fundamental. Los regímenes democráticos establecieron una cifra por cada voto depositado por partidos reconocidos institucionalmente, sometidos a estatutos aprobados y obligatorios y con tesorería auditada por los organismos de control. Los partidos, además, podían, dentro de ciertos topes, recibir donaciones de particulares.

Hasta ahí el esquema legal de la financiación pública era razonable y justo; pero en Colombia, en vez de fortalecer y moralizar los partidos, se optó por la creación de un mecanismo de reposición de una suma determinada por cada voto depositado en las urnas. Lo anterior suena bien, hasta que se considera que, a partir de la Constitución de 1991, los partidos fueron debilitados y desorganizados, de tal manera que se autorizó el funcionamiento de movimientos ad hoc paralelos, clientelistas y efímeros, para participar en las elecciones. Estas clientelas desaparecen después de los comicios, pero logran la reposición, dejando a sus “líderes” llenos de dinero, porque el movimiento (o grupo significativo de ciudadanos) no es persona jurídica distinta de la respectiva “cabeza”.

La contabilidad que presentan al CNE estas clientelas transitorias es bien discutible, más bien ficticia, porque de ella depende la reposición. En esas condiciones, el ejercicio político no es un desinteresado y patriótico esfuerzo en procura del bien común, sino un proficuo y sórdido negocio, que produce a docenas de auto precandidatos, millones y millones de pesos.

A pocos días de revelarse cómo después de varias campañas sin resultados, un eterno candidato (muy mediocre como gobernador y como alcalde) sumaba cerca de $ 40 000 millones por reposición de votos. En lugar de proceder a revisar el sistema, Petro, arbitraria y maliciosamente, subió este mes la reposición por voto, de $ 2555= a $ 8287=, como quien dice un incremento de apenas el 247 %, para llenar de alegría a todos los que participan en la feria de las consultas populares.

Quien quiera darse cuenta de la magnitud e inmoralidad de esa corruptela, aceptada por todos los políticos, tanto de izquierda como de derecha, debe mirar dos videos estremecedores: el del coronel Germán Rodríguez, del 23 de enero, y el de la representante Lina María Garrido, cuatro días más tarde.

Según esta última, la consulta del Pacto Histórico, donde se escogió como candidato a Cepeda, dizque demandó gastos por $ 2400 millones (prestados por una papelería quebrada y un comedero barrial), pero Cepeda y Corcho obtuvieron $ 6000 millones como reposición.

Pero como ahora la reposición ha subido a $ 8287= por voto, si Cepeda, contra expresa prohibición legal, participa en marzo en una segunda consulta de la izquierda, puede esperar, adicionalmente, unos $20000 millones, caso en el que Lina María lo demandaría penalmente.

El coronel Rodríguez, por su lado, hace cálculos sobre las consultas de la izquierda y de la “centro-derecha”, el próximo mes de marzo. Según su impresionante análisis, la reposición para ambos extremos puede significar una lluvia de oro, de $ 116000 millones, para quienes figuren en esas maniobras electoreras.

La consulta de “centro - derecha” puede representar $ 28 000 millones para Paloma Valencia; $ 9 853 millones para Vicky Dávila; $ 9 852 millones para Galán; $ 4 090 millones para Oviedo; $ 2 480 millones para Peñalosa, y $ 1 240 millones para Cárdenas, si esos “candidatos” reciben en esa consulta votos en conformidad con los porcentajes que les reconoce la última encuesta de preferencias electorales.

Con la misma “metodología”, la consulta de la izquierda le daría a Cepeda $ 57 000 millones; a Roy, $ 6 732 millones, y $ 5 030 al exgobernador Romero.

Las recompensas previstas por el coronel son más espeluznantes que las de la representante llanera, pero no es necesario que acierten plenamente, porque el hecho real es que la reposición de votos es un instrumento que convierte al Estado en una estructura criminal permanente, donde tirios y troyanos acaban siendo muy parecidos.

miércoles, 28 de enero de 2026

De "peor candidato" a favorito electoral

José Alvear Sanín

Sobre todo, a partir de la absolución del doctor Uribe Vélez por el Tribuna Superior de Bogotá, se consideraba que Cepeda era el candidato de la izquierda más fácil de derrotar, porque:

1. Todo el país acababa de ver cómo había escogido y preparado testigos falsos y bien pagados contra el expresidente, y cómo toda esa trapisonda judicial, incluyendo la sentencia inicua de primera instancia, se deshacía por su absoluta falsedad, en la inevitable segunda instancia.

2. Su indiscutible pertenencia, desde su más tierna infancia, a los sectores más radicales y fanáticos del estalinismo, por familia, educación y cercanía inocultable y documentada con los peores guerrilleros.

3. Su total inexperiencia administrativa y su absoluta impreparación en asuntos jurídicos, económicos y financieros, relativos al manejo del Estado.

4. Su incapacidad dialéctica y expresiva, notoria en sus fugaces intervenciones públicas.

5. La ausencia total de empatía, agravada por una expresión facial agresiva y asustadora.

Por esas y otras muchas razones se pensaba que la candidatura de Cepeda era hasta conveniente para el país, aun reconociendo al personaje como “el Lenin colombiano”.

***

Y ahora, después de una operación tan sigilosa como eficaz, al país se le está haciendo creer que Cepeda es no solo un candidato normal y presentable, sino que, además, es invencible en las dos vueltas, porque:

1. No es desequilibrado, depravado, gárrulo, indelicado, dipsómano, adicto, venal, y además no exhibe prontuario.

2. Dizque es “filósofo”, amante de la música clásica y de costumbres “austeras”.

3. Porque ya tres encuestas, en quince días, lo señalan por amplio margen como el candidato más popular y como seguro ganador de la Presidencia.

***

No considero que esas encuestas sean fraudulentas, como tantos piensan, porque lo más posible es que realmente expresen la tendencia analizada por quienes preparan las “fichas técnicas”.

En el negocio de la demoscopia, a lo que el cliente aspira se responde con la preparación de una “ficha técnica”. Quien prepara ese método escoge el correspondiente “universo”, la estratificación socio económica, y por edades, sexo y perfil, y los lugares donde se recogerá la muestra, etcétera.

Por su capacidad de influir, y orientar o desorientar, las encuestas se han convertido en elemento fundamental del mercadeo político. Pasadas las elecciones se felicita, cuando la hay, a la que previó el verdadero resultado, y se olvidan las otras, las que no acertaron o que casi lo hicieron…

En esas condiciones, nadie recuerda la impresionante cantidad de encuestas fallidas en la reciente historia electoral del país, que Eugenio Trujillo ha recordado con la mayor exactitud (https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/12/06/las-encuestas-mienten-para-manipular-a-los-electores/), pero antes de las elecciones, a estas mediciones se les atribuye la confiabilidad que nunca han tenido.

***

Volviendo a las encuestas favorables a Cepeda, llama la atención la unanimidad en el pronóstico y la coincidencia en el ocultamiento de la realidad del personaje, porque a quienes participaron en ellas, no se les preguntó si eran conscientes de los antecedentes del candidato y de las consecuencias que para el país traería su triunfo.