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viernes, 4 de septiembre de 2026

El campo, motor de crecimiento económico

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

En muchos países se ha acudido a la reforma agraria, como instrumento para incrementar la productividad y, de esa manera, contribuir al desarrollo del país.

Casi siempre terminan estos intentos en rotundos fracasos, porque son manejados como simples mecanismos ideológicos para estigmatizar el capital y profundizar el odio de clases, partiendo de la falsa idea de que la tierra, por sí misma, genera riqueza. En otras ocasiones se ha incurrido en el craso error de repartir títulos de propiedad sin que existan previamente las condiciones mínimas para la explotación agropecuaria (sistemas de riego, vías terciarias, asesoría técnica, créditos blandos, facilidades para el mercadeo de los productos, etcétera.

Por fortuna esa etapa de mediocridad e improvisaciones ha terminado en la era del “tigre”. No nos preocupa enzarzarnos en inútiles discusiones sino en situar al sector agropecuario como uno de los principales motores del desarrollo en la Patria Milagro. Contamos con suficientes razones para ser optimistas en que lo conseguiremos: grandes extensiones que no son explotadas como corresponde, variedad de suelos y de climas donde podemos producir una gran oferta agropecuaria y una población campesina dispuesta a aportar su esfuerzo de la mano del Gobierno, en la medida en que la seguridad y la tranquilidad avancen en todo el territorio nacional.

“Sin agua, drenajes, energía, vías, crédito, asistencia técnica y acceso a mercados, la tierra es apenas un activo improductivo. Por eso, repartir tierra sin infraestructura productiva equivale, muchas veces, a repartir pobreza.” (Miguel Ángel Laucouture Arévalo, Contexto ganadero)

La designación del doctor Indalecio Dangond, profundo conocedor de los temas agropecuarios, como ministro de Agricultura, es una prenda de garantía para que emprendamos la revolución del campo sobre estas bases:

1. Implementación de polos de desarrollo para la producción agropecuaria que satisfaga la demanda nacional e internacional. Mediante una juiciosa planeación se determinan los cultivos con mayor potencial, así como las zonas donde se producirán, utilizando tecnología de punta y equipos para la mecanización de las distintas operaciones de siembra, riego, cosecha, y el cumplimiento de estándares exigidos por los mercados externos. El Estado, a través de sus distintas dependencias, proporcionará los sistemas de riego y obras de infraestructura, y pondrá al servicio de los productores la red de embajadas para la comercialización internacional. Para los grandes proyectos se convocará a empresas e inversionistas nacionales e internacionales, y se impulsarán las alianzas estratégicas con productores nacionales y la transferencia tecnológica.

2. Impulso y preparación de los pequeños productores agropecuarios para elevar su nivel de vida y el de sus localidades. No olvidemos que ellos producen la mayor parte de alimentos para el mercado interno y absorben gran parte de la mano de obra en las zonas rurales. ¿Cómo hacerlo? Mediante una rigurosa planeación, el Ministerio seleccionará las zonas donde se desarrollarán los programas de establecimiento de pequeñas unidades de producción. Primero, se asegurará de que cuenten con suministro de agua para el riego, vías de penetración, créditos para su emprendimiento y asesoría técnica para el desarrollo productivo. En lugar de títulos de propiedad se entregarán los terrenos a título de comodato, con la condición de que se formalizará el traspaso de la propiedad si, cumplido un plazo de 5 años, el proyecto no ha fracasado por culpa del adjudicatario o en el caso de que este haya transferido o cedido en usufructo sus derechos. De acuerdo con numerosos estudios disponibles, es lo ideal que la parcela tenga de 1 a 3 hectáreas, para que se pueda explotar con productos para el consumo familiar y quede un espacio suficiente para la producción de otros que tengan mercado natural en la zona o sean consignados a una cooperativa de mercadeo. La granja puede suministrar proteínas vegetales y animales, cereales, verduras, frutas, alimento para aves, conejos y otras especies menores y aprovechar los materiales de desecho para la preparación de compost y ahorrar en la compra de insumos. La asesoría técnica deberá preparar un esquema de actividades para cada productor, supervisarlo y asesorarlo. Finalmente, el Estado, directamente o con la colaboración de cooperativas de mercadeo, prestará el apoyo necesario para el mercadeo de la producción destinada a su comercialización.

Con estas elementales tareas podemos construir la verdadera revolución del agro, la de la Patria Milagro. No requerimos de ampulosas reformas constitucionales ni crear más burocracia, Por el contrario, debemos concentrar la planeación y la adopción de decisiones en unos pocos.

No nos quejemos de la pobreza, de la inflación o de que tenemos la nevera vacía cuando nuestro suelo está a nuestra disposición para ponerlo a producir todo lo que necesitamos. Confiemos en la Patria Milagro y en su líder, Abelardo de la Espriella, que no descansará hasta cumplir su promesa de hacer de Colombia un mejor país para todos.

lunes, 10 de agosto de 2026

Promisorio futuro para Colombia en la era de la Patria Milagro

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Cómo no recordar, en este histórico momento que vivimos, la edificante historia bíblica de la Tierra prometida a la que fue conducido el pueblo israelita por Moisés, después de 40 años de vagar por el desierto en medio de toda clase de penalidades, rebeliones e incomprensiones.

Guardadas las debidas proporciones, durante varias décadas cayó nuestra amada patria en un proceso de descomposición moral que nos condujo al ominoso régimen de extrema izquierda que, gracias a la Divina Providencia, llega a su fin.

Fue sometida nuestra sociedad a toda clase de vejámenes en el período más oscuro de nuestra historia republicana. Hoy estamos a las puertas del promisorio futuro con el que siempre hemos soñado: un país donde se respete el orden y la convivencia; donde la protección del sagrado derecho a la vida sea el primer deber del Estado; donde las relaciones entre los asociados y las de estos con el Estado se rijan por los valores espirituales contenidos en la palabra de Cristo y en los principios democráticos; donde la justicia sea igual para todos y obre contundentemente y sin contemplaciones para castigar el delito y para garantizar la libertad de los inocentes; donde la educación, desde la familia y la escuela, esté orientada a la formación de buenos ciudadanos, competentes para desempeñarse con éxito en el mundo empresarial y laboral; donde los recursos del Estado sirvan para garantizar seguridad, justicia y bienestar a todos los gobernados y no para llenar las faltriqueras de los políticos de turno; donde se exploten adecuadamente los recursos naturales para brindar oportunidades de desarrollo a todas las regiones; donde la actividad económica cuente con la seguridad, la protección y la ayuda del Estado para generar oportunidades de empleo digno a la fuerza laboral; donde los servicios públicos, la salud, la seguridad social, la construcción de vivienda, el fomento de la cultura y del deporte llenen las aspiraciones de la población y no sean otros focos de corrupción; donde la población más vulnerable reciba la solidaridad del Estado para que goce de una vida acorde con su dignidad; donde el Estado sea más pequeño pero más eficiente, para que pueda construir las obras de infraestructura necesarias para el desarrollo económico, la transformación del campo, las vías fluviales o férreas, las carreteras, los puertos, los sistemas de riego, las generadoras de energía, etcétera.

Esa es la Patria Milagro que hoy nace ante nuestros ojos, después de haber llegado a la desesperanza y la incertidumbre.

Claro está que, en esta nueva era, auspiciosa y promisoria, no solamente tendremos derechos sino también obligaciones.

No podemos permitir que los enemigos de la patria, aquellos que se dedican a sabotear los designios de la democracia, a incitar delictuosamente a la violencia y a intentar la reconquista del poder por medio de la combinación de todas las formas de lucha, socaven el propósito mayoritario de los colombianos de crear la Patria Milagro.

No nos convirtamos en idiotas útiles de sus torvas intenciones cuando nos quieran utilizar como altavoces para reproducir sus mentirosas proclamas y discursos de odio. Apliquemos a ellos la campana del silencio y sigamos adelante con nuestra noble causa.

Respaldemos en todo momento y lugar, desde el rol que desempeñemos como padres, empresarios, estudiantes, empleados, amas de casa, profesionales, etcétera, las propuestas de los Defensores de la Patria. No podemos permitir –como ha pasado en Brasi y en otros países– el retorno del régimen comunista, mentiroso y violento, al poder.

Por el contrario, comuniquemos con datos en la mano todo el desastre que se está encontrando en el empalme con el régimen que agoniza. Difundamos sin vergüenza y sin pausa los logros que empieza ya a mostrar el programa de la Patria Milagro. Podemos documentarnos diariamente en nuestro portal www.alianzareconstruccioncolombia.org, el cual puedes guardar para mayor facilidad como favorito en tu ventana de “marcadores”.

Conquistemos con buenas razones y comprensión a los que equivocadamente votaron contra el candidato Abelardo de la Espriella. Según sus propias palabras, gobernará para todos, sin ninguna consideración política o de otro orden.

Hoy es un gran día para celebrar. Colombia se salvó del comunismo. La patria está en las mejores manos. Las propuestas de gobierno están enderezadas al bien común. Los pasos iniciales nos demuestran a las claras hacia dónde va el país en la “era del tigre”. ¡Estamos firmes por la Patria!

lunes, 3 de agosto de 2026

Audacia y creatividad para combatir la corrupción

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

La escalofriante publicación que hace el senador Enrique Gómez Martínez en su sitio web sobre los 3.3 billones de pesos que acaba de derrochar el presidente saliente en una maratón de contratos a dedo es inimaginable y requiere una reacción drástica e inmediata para salvar lo poco que queda de los recursos fiscales.

En los últimos 10 días se han dedicado los dirigentes políticos, los medios de comunicación y gran parte de la sociedad a temas que carecen de la trascendencia del monumental saqueo que se está perpetrando a los ojos de todos y que dejará un terrible impacto en las finanzas públicas y en los programas proyectados para el bien de la sociedad.

El tema de la corrupción es recurrente y ya dejó de ser noticia en este vergonzoso período presidencial. Cabe aquí preguntarnos: ¿Por qué ningún gobierno ha enfrentado con eficacia esta crisis endémica de nuestra sociedad?

En primer lugar, por falta de voluntad política para hacerlo. Nuestras costumbres han fincado la supervivencia de los partidos en el mantenimiento del poder, en el usufructo de las mieles del presupuesto, la burocracia y la contratación. Los valores morales, la transparencia en el manejo de los recursos públicos y la ética en la administración del Estado no pasan de ser vacías consignas de campaña, de las cuales nadie se acuerda a la hora de gobernar.

En segundo término, nunca se han atacado las causas que originan la corrupción. Esporádicamente los entes de control intervienen para poner a disposición de la justicia a los presuntos responsables de actos corruptos; algunos salen libres por vencimiento de términos; otros pagan unas condenas irrisorias con el beneficio de la casa por cárcel, desde la cual siguen delinquiendo; otros, con inmensas fortunas a su disposición y conexiones con los dirigentes políticos, logran su libertad y disfrutan muy orondos del producto de sus fechorías.

Queremos creer que ha llegado la hora de que este funesto mal sea erradicado de nuestro país. Después de la elección de Abelardo de la Espriella como próximo presidente de los colombianos está asegurada esa voluntad política que hasta ahora ha faltado.

Sólo resta que en esta oportunidad no cometamos los mismos errores y vamos al meollo del problema con una solución integral, audaz y creativa, que abarque los siguientes aspectos fundamentales:

1.- Debe reducirse drásticamente el tamaño del Estado en todas sus ramas y a todo nivel. La corrupción encuentra facilidades en paquidérmicas organizaciones difíciles de controlar.

2.- Toda persona que preste funciones públicas en cualquier rama del Estado y a todo nivel, debe ser escogida por méritos, con conocimientos y formación adecuada para el cargo que va a desempeñar, con excepción de los que sean elegidos por votación popular,

3.- En todas las entidades del Estado se implementará la carrera administrativa, que garantice que todo ascenso o cambio en los cargos se realice mediante concurso de méritos. Vale la pena tramitar estas profundas reformas constitucionales antes de que seamos aniquilados por la rampante corrupción. Y si el Congreso no está a la altura de las circunstancias, seamos audaces para pedir su aprobación al constituyente primario.

4.- Debe revisarse la legislación sobre contratación para eliminar la contratación de bienes o servicios por fuera de un proceso de licitación. Se dejará solamente la excepción para compras de mínima cuantía y para casos de emergencia por desastre natural, en los cuales se aplicarán especiales auditorías.

5.- Debe reformarse la ley penal para revisar la penalidad de los delitos relacionados con corrupción, castigar severamente a todos los participantes, eliminar los beneficios de casa por cárcel, excarcelación provisional y subrogados penales. Quien sea condenado no podrá por el resto de su vida, contratar con el Estado ni ejercer funciones públicas.

6.- Debe existir, como lo ha propuesto el señor presidente electo, un comité o dependencia dependiente de la Presidencia que se encargue de la recuperación de todos los bienes defraudados al Estado mediante la corrupción, y de la intervención en los procesos penales que se adelanten contra los corruptos para garantizar que no duerman el sueño de los justos.

El Estado debe actuar como protector eficiente de su patrimonio y, en consecuencia, debe denunciar ante los tribunales competentes todo acto de corrupción del cual tenga conocimiento y aportar las pruebas que haya recaudado.

7.- Toda irregularidad cometida por un funcionario público en materia de manejo transparente de los recursos fiscales debe ser sancionada con su despido inmediato. Los superiores o jefes del infractor que oculten el hecho o se abstengan de denunciarlo serán sancionados con la misma medida de despido.

lunes, 27 de julio de 2026

Compromiso con el Tigre y La Patria Milagro

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Vamos a medir el tamaño del compromiso con el Tigre y con La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a navegar en la informalidad, haciendo todas sus operaciones en efectivo y por debajo de la mesa, formalícese: opere a través de la banca, pague sus impuestos y estará aportándole de verdad a La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje si en cuatro años regresa el comunismo.

Si usted ha sacado su dinero hacia diferentes paraísos fiscales y lo tiene a nombre de sociedades fantasmas, traiga la plata, inviértala en nuestro país y así colaborará con La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje y siga como va; cuando regrese el comunismo, sus hijos y nietos lo sufrirán por su culpa, a otro precio.

Si usted está sacando del país, en tandas de 10 000 USD, dinero para el exterior, no lo siga haciendo: inviértalo en La Patria Milagro.

Si usted se ha prestado para traer de a 9990 USD en efectivo, ganándose 990 USD, concientícese de que está ayudando al lavado de dinero del narcotráfico y que no lo debe volver a hacer, si realmente quiere contribuir con La Patria Milagro.

Si usted vive en el exterior y se ha prestado para enviar a Colombia, como remesas, dinero ilícito, pare ya de hacerlo: está perjudicando a La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a comprar contrabando, recuerde que está ayudando al lavado de activos ilícitos, apoyando la informalidad y el trabajo sin respetar el mínimo legal, ni los aportes a salud, riesgos y pensiones.

Si usted, como importador, está utilizando la subfacturación, no solo está poniendo en dificultades a los negocios formales y legales, también está contribuyendo directamente con los ilegales. No lo siga haciendo; después no se queje cuando dentro de cuatro años regrese el desastre de los comunistas.

Si usted acostumbra, al vender sus propiedades, a no declararlas por el valor comercial, está atentando contra La Patria Milagro.

Si usted le inventa gastos a su empresa con facturas de dudosa procedencia y le mete gastos personales para bajar la renta, deje de hacerlo. Tribute al Estado lo que corresponde, así parezca alto: La Patria Milagro lo requiere urgentemente. Seamos coherentes si no queremos que en cuatro años regrese el comunismo con su retórica a acabar con lo poquito que quedó.

Si usted es funcionario público, trabajador oficial o pertenece a alguna corporación del orden nacional, departamental o municipal, cuide la plática del Estado. No abuse: cuide y ayude a cuidar la cosa pública, o mejor, los bienes de todos. Si no lo hace, no se queje cuando se quede sin empleo y llegue el comunismo en cuatro años.

Si usted mantiene su patrimonio escondido dentro de una maraña de sociedades de papel para evadir impuestos, párese ahí. Ponga todo sobre la mesa y contribuya con La Patria Milagro. Si no lo hace, deje de quejarse y siga contribuyendo al regreso del comunismo, que sus hijos y nietos no se lo agradecerán.

Si usted se ríe porque sus propiedades están avaluadas en el catastro municipal por debajo del 50 % de su valor comercial, sígase riendo: en cuatro años llegará el comunismo y se las quitará.

Podríamos seguir con miles de ejemplos de actuaciones de ciudadanos que sí votaron conscientemente por el Tigre, porque tienen plena conciencia de que, si en estos cuatro años no se da La Patria Milagro, regresará el comunismo con más fuerza para exterminarnos.

Son 60 billones de pesos de déficit fiscal, que solo se conseguirán si todos nos comportamos fiscalmente como nos lo demanda La Patria Milagro. El resto es carreta e hipocresía.

Que nuestro Señor Jesucristo nos ilumine y nos ayude a enderezar nuestro comportamiento fiscal, para que, en esta oportunidad de solo cuatro años, podamos alcanzar La Patria Milagro por la que votamos.

¡A las cosas, a las cosas!

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es bien conocida esta frase del filósofo español José Ortega y Gassett, que pronunció en la ciudad de La Plata (Argentina), en 1939 y publicó en su obra Meditación del pueblo joven.

Quiso significar con ella que no vale la pena perder el tiempo en vacías especulaciones, diferencias personales o discusiones abstractas. Por el contrario, considera más útil concentrarse en obtener resultados prácticos, ocuparse de los problemas reales y trabajar por el desarrollo del país de manera eficiente y concreta.

Al repasar esta prudente admonición a la luz de los monumentales problemas que agobian al país, no nos queda otra alternativa que otorgarle toda la razón al filósofo.

Venimos de presenciar la más brillante y eficaz campaña política de toda nuestra historia republicana, en la que Abelardo de la Espriella, por fuera de los partidos políticos, sin contar con la maquinaria del establecimiento ni con los grandes poderes económicos y de la comunicación, logró convocar a las mayorías en el movimiento identificado como “Defensores de la Patria” y ganar en franca lid la Presidencia de la República. Su ventaja sobre su rival, el candidato del gobierno petrista, y de la guerrilla, no fue tan sólo de 250 000 votos, pues hay que considerar los casi 4000 votos conseguidos por su oponente mediante constreñimiento armado a los electores en las regiones dominadas por la narcoguerrilla, como recientemente se ha denunciado ante la Fiscalía General de la Nación por la Fundación Misión Colombia Transparente.

Demostró con creces que se puede construir un movimiento ganador, alcanzar el objetivo y, de paso, dar un magistral ejemplo de que todo se pudo lograr cambiando radicalmente las obsoletas prácticas de la vieja política.

Ha continuado actuando coherente con sus postulados al escoger sus inmediatos colaboradores, al rechazar la manipulación que quiso imponerle el régimen con un ficticio empalme y al proceder al diálogo directo con las regiones y con sus líderes para realizar con ellos el verdadero empalme, prescindiendo de inútiles intermediarios.

No desperdiciaron sus enemigos de la izquierda y sus aliados la oportunidad de dar rienda suelta a su revanchismo cuando pretendió el presidente electo contar con un presidente del senado que facilitara el trámite de los proyectos del gobierno, eligiendo a otro candidato. Creemos sinceramente que no era este un tema de fondo que mereciera brindar al enemigo la ocasión para ejercer su retaliación. En su pragmatismo debe considerar el Tigre que ni aquellos que le han prometido su apoyo como parte de la coalición de gobierno son confiables a la hora en que los intereses de la patria riñan con sus mezquinas aspiraciones.

Debe el presidente electo, y lo digo con el mayor respeto y consideración, escoger bien las batallas que en adelante librará en el Congreso, que sean estas únicamente las necesarias para desarrollar su completo plan para la reconstrucción del país y para la materialización del sueño de la Patria Milagro. Temas como el del cambio de sede para la posesión, la reforma constitucional para crear una capital alterna, no dejan de ser importantes, pero no son indispensables para los fines superiores, como lo expresa con sabiduría el filósofo. Y, cuando se tenga que defender los asuntos de mayor calado, como los que tienen que ver con la seguridad, la salud, el narcotráfico, la corrupción, la reforma a la justicia, la recuperación económica, la educación o el problema energético, hay que llegar a la palestra parlamentaria suficientemente seguro de obtener la victoria, como lo enseña el pragmatismo en el cual el Tigre es un maestro.

viernes, 24 de julio de 2026

Los intereses superiores por encima de banales triquiñuelas

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Los resultados electorales de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales nos dejaron algunas lecciones que no todos han acabado de asimilar.

Más allá de elegir al candidato que el país requiere en esta oscura etapa de nuestra historia, las mayorías se pronunciaron para rechazar el narcoterrorismo, el saqueo del Estado, la violencia amparada por la impunidad, la destrucción del sistema de salud, el atraso en la educación, en la explotación de nuestros recursos y en la construcción de la infraestructura requerida para el desarrollo del país.

Se decantaron las mayorías nacionales por un proyecto esperanzador conocido como la “Patria Milagro”, encaminado a brindar oportunidades de bienestar y progreso a dodos los colombianos. Y se condenó, de manera contundente, la obsoleta forma de hacer política, gobernando a través de marrullas, acuerdos debajo de la mesa y componendas para aferrarse a las mieles del poder.

No me queda la menor duda de que estamos frente a la más importante transformación de nuestras costumbres políticas. Demostrará el Tigre ante el mundo que ya pasó de moda esa vieja politiquería basada en los egoístas intereses personales o de grupo. Que, como siempre lo repitió a lo largo de su brillante campaña, los intereses superiores de la República están por encima de los partidos, los grupos de poder o los viejos cacicazgos políticos.

Pero una elección no basta para desterrar las viejas prácticas enquistadas en nuestra imperfecta democracia. Así se demuestra con el triste espectáculo protagonizado por los dirigentes del Centro Democrático, partido que manifestó su voluntad de hacer parte del gobierno, al aliarse con su enemigo ideológico, el Pacto Histórico, dizque para derrotar a Abelardo de la Espriella, designando como presidente del Senado a un candidato diferente al preferido por el presidente.

Vale la pena aclarar que el presidente no tuvo velas en ese entierro. Como es natural, prefería tener al frente del Senado a alguien que facilitara la aprobación de los proyectos que necesitará el gobierno para convertir en realidad sus propuestas de recuperar al país de los daños causados por el petrismo y reconducirlo por una senda de bienestar y de progreso. Pero nadie puede afirmar que presionó a algún congresista o negoció para conseguir la elección de un candidato en especial. No hubo ninguna conducta por su parte lesiva del principio de la separación de poderes, como algunos pretenden insinuar.

Pero el tema ha servido para que algunos miembros del Centro Democrático tomaran la elección como una venganza contra el Tigre por haberlos derrotado en franca lid. Y para los integrantes del Pacto Histórico que celebraron jubilosos al lado de sus aliados del Centro Democrático su victoria sobre el “fascismo”, aunque hasta hace poco el rey de los fascistas era para ellos el jefe del Centro Democrático.

Lo cierto es que este penoso incidente en nada beneficia al país. A la gente ajena a esas triviales artimañas politiqueras les asquea el espectáculo. Por algo el Congreso siempre gana las encuestas como la institución más desprestigiada del país.

De la Espriella sigue incólume haciendo lo que se comprometió a realizar. Comenzó su empalme en las regiones, cerca de su pueblo, para conocer sus angustias y necesidades y comenzar a planear cómo resolverlas. Y así lo hará durante todo su mandato, para bien de los colombianos.

Para poner en práctica esta noble causa de reconstruir el país y crear oportunidades para todos, se requiere poner los intereses de la República por encima de mezquinos intereses o minúsculas aspiraciones. La verdadera democracia no está compuesta de vacíos convencionalismos, tretas disfrazadas de tradición y negociaciones por debajo de la mesa. Se trata de gobernar con el pueblo, escucharlo en sus regiones sin necesidad de intermediarios, manejar con rigor los recursos del Estado y proporcionar a los gobernados todas las posibilidades que emanan de una transparente y eficaz gestión.

martes, 21 de julio de 2026

¡Clientelismo y manzanilla antes de 7 de agosto!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Casi todos los columnistas repetimos el listado de horrores que deja el gobierno saliente. Nunca una nueva Presidencia ha asumido un desastre comparable, y a medida que pasen los días se descubrirán más desórdenes, chanchullos, desfalcos, peculados, despilfarro, sobornos y demás delitos asociados a la inocultable corrupción de esos cuatro años.

Colombia fue descuadernada. Cerca de 400 000 Km2 fueron entregados a guerrillas, combos, mingas y narcos. Por doquier campea el crimen. Ejército desmantelado. Policía neutralizada. Espacio aéreo en poder de los drones de la subversión…

No debo seguir con ese interminable inventario, porque considero que ha llegado el momento de dejar de escribir sobre el horror que todos de sobra conocemos, para hacer tres reconocimientos:

1. Que Petro fue un revolucionario muy exitoso. Se propuso demoler el país y lo logró. Se va frustrado porque el pan se le quemó en la boca electoral del horno.

2. Que la tarea descomunal de Abelardo exige un esfuerzo sobrehumano, hasta para un equipo excepcional como el que lo rodea.

3. Que recuperar a Colombia para que la Constitución y la Ley retornen a todo el territorio y a las administraciones ejecutiva y judicial, es una tarea que exige el concurso generoso y patriótico de todos los que aborrecemos el gobierno como ejercicio criminal al servicio de la revolución.

Como nunca ha sido más imperativo rodear al heroico y legítimo gobierno venidero, es inconcebible que pasado el susto del 21 de junio y antes del 7 de agosto, ya políticos profesionales —de la componenda, la marrulla y los “consensos”—empiecen a sabotearlo.

Quiero creer que esos tales son unos pocos, destituidos del poder por un electorado que ya los repudió, y que las mayorías del nuevo Congreso actuarán con patriotismo y honestidad…

Del éxito del nuevo gobierno depende el futuro venturoso de Colombia. Su fracaso, en cambio, nos obligaría a repetir, dentro de cuatro años, el caos preparatorio de la revolución comunista.

El 20 de enero de 1961, en su discurso inaugural, el presidente Kennedy dijo: “No pregunten por lo que el país puede hacer por ustedes; pregunten qué pueden hacer ustedes por el país”.

Ha llegado finalmente el momento en el que los políticos colombianos deben dejar de preguntar a Abelardo por los ministerios, embajadas y contratos de siempre, y en cambio ofrecerle toda la necesaria y desinteresada colaboración que requiere para salvar la patria.

Para siempre hay que dejar atrás los juegos clientelistas de los manzanillos profesionales, porque nada hay más inmoral en este momento que poner palos en la rueda a un gobierno que representa la última oportunidad para Colombia.

¡Al toro por los cuernos!

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Si tuviéramos que señalar la principal motivación que movilizó a las mayorías colombianas a llevar al poder a Abelardo de la Espriella, no hay duda de que escogeríamos su propuesta de devolver la seguridad al territorio, combatir sin temor a la narcoguerrilla, castigar a los delincuentes y ponerle coto a la impunidad reinante en los últimos tiempos.

Sin tomar aún posesión de su cargo, ha comenzado declarando objetivos militares de su gobierno a los facinerosos que durante años han atemorizado a la población, asesinando civiles y militares, reclutando menores de edad, atentando contra el medio ambiente a través de la minería ilegal y dejando caos y miseria a su paso. Con contundencia y sin ambages les ha formulado un perentorio ultimátum: “tienen un mes de plazo para entregarse a la justicia o serán capturados por la fuerza; si oponen resistencia serán neutralizados por la fuerza pública” encargada de velar por el orden y la seguridad.

Como agua de mayo han recibido los colombianos de bien estas palabras que no se escuchaban de ningún mandatario desde hace 16 años.

Ha acertado por partida doble el presidente electo, identificando la necesidad más sentida y urgente del país y reconociendo que el origen de la violencia y criminalidad que ha azotado a nuestra querida patria reside principalmente en el narcotráfico. En otras palabras, no se puede garantizar seguridad ni convivencia mientras subsista el imperio de este maldito negocio.

Como prueba de nuestro aserto, vale la pena recordar algunas de las “hazañas” de este fatídico imperio:

1.- El 6 de noviembre de 1985 un grupo de militantes del M-19, financiados por el narcotraficante Pablo Escobar, asaltó el Palacio de Justicia y lo incendió con el propósito de destruir los expedientes que allí cursaban en contra del narcotraficante. El fuego se propagó y terminó con un saldo de 100 muertos, incluyendo 11 magistrados. Es lo que se conoció como el “Holocausto del Palacio de Justicia”. Convocaron los asaltantes al presidente Belisario Betancur dizque para someterlo a un juicio revolucionario en un intento por tomarse el poder. Lo impidió el Ejército retomando el control del Palacio, combatiendo a los guerrilleros y salvando la vida de civiles que permanecían atrapados durante el asalto. Como conclusión, los guerrilleros fueron premiados con indultos y han seguido ocupando altos cargos estatales, mientras los militares que salvaron al país fueron encarcelados, condición que aún afecta a un anciano general de la República.

2.- Ha sido de tal magnitud el poder del narcotráfico en Colombia, que logró en 1991 que la Asamblea Nacional Constituyente suspendiera la extradición, lo cual beneficiaba a “los extraditables”, pertenecientes a los carteles de Cali y Medellín, después de la doble presión que ejercieron sobre los constituyentes mediante recompensas de dinero y amenazas de muerte.

3 -. En 1994 los señores Rodríguez Orejuela, consiguieron con su enorme fortuna imponer a Ernesto Samper Pizano como presidente, en la segunda vuelta. Por sólo 18 439 votos, un 0,032 de la votación, fue derrotado su oponente, Andrés Pastrana. Su período estuvo marcado por el famoso proceso 8000 que, gracias al reparto masivo de auxilios parlamentarios, terminó con una absolución más política que justa. Se sentó un funesto precedente que pretendió replicar en 2026 el candidato del gobierno y de los grupos narcoguerrilleros. Pruebas de este negro capítulo de nuestra historia se pueden encontrar en la obra “La parábola del elefante”, de Fernando Londoño Hoyos[1].

4.- Entre el 2002 y el 2010 el país logró, gracias al gobierno de “Seguridad Democrática”, desmovilizar a los grupos paramilitares y diezmar a las guerrillas narcoterroristas, las cuales se refugiaron en países vecinos donde los gobiernos de izquierda les brindaron protección. Según informe de la Unodc en diciembre de 2010 Colombia tenía 62 0000 hectáreas sembradas de coca, el nivel más bajo en lo que iba corrido del siglo. No obstante, al posesionarse Juan Manuel Santos optó por darle estatus político a los más crueles malhechores de nuestra historia y firmó con las FARC el humillante “Acuerdo de Paz de La Habana”, dizque para conseguir la paz. El pacto estaría refrendado mediante un plebiscito en el cual el pueblo decidiría si ratificaba o no el acuerdo. En el plebiscito la mayoría rechazó el pacto pero Santos, aliado con su coalición de gobierno y con los narcotraficantes de las FARC, impuso el plebiscito contra la voluntad del pueblo soberano en el mayor vejamen contra la democracia del que tengamos noticia.

Diez años después seguimos padeciendo las consecuencias de la entrega del país al imperio del narcotráfico y a sus aliados de la extrema izquierda: Aumentó la criminalidad. Las hectáreas de cultivos ilícitos llegaron a 300 000, es decir un aumento del 500 % sobre lo que teníamos al comienzo del gobierno de Santos. Los grupos armados ilegales han duplicado con creces su tamaño histórico. Entre combatientes y redes de apoyo, pasaron de aproximadamente 18 000 miembros a nivel nacional en 2010 a un estimado superior a los 27 000 integrantes, un aumento impulsado principalmente por el robustecimiento del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.

Cuatro años de desgobierno torpe y sesgado de un alienado dominado por sus adicciones y su trasnochada ideología han colmado la paciencia de los colombianos. Nos queda, gracias a la Divina Providencia, la firme esperanza de que nos espera una Patria Milagro donde podamos prosperar con tranquilidad y oportunidades para todos. Estamos firmes con Abelardo ¡Al toro por los cuernos!

miércoles, 15 de julio de 2026

Preparando la "motosierra"

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Uno de los peores legados que nos dejan los gobiernos de “los de siempre” y, de manera especial, del catastrófico régimen petrista, es la “elefantiasis” del aparato burocrático, responsable en buena parte del déficit fiscal que nos tiene al borde de la ruina económica.

Con mucho tino el presidente electo, desde el lanzamiento de sus propuestas señaló como uno de sus 10 pilares de gobierno “la reforma del Estado” reduciendo el 40 % del aparto estatal para ahorrar entre 25 y 30 billones de pesos. Con este recorte aspira igualmente a contribuir a la financiación de la Patria Milagro, compromiso fundamental de su campaña.

Comprendemos que esta trascendental tarea no podrá ser ejecutada mientras no se atienda a otros frentes tan urgentes como el de devolver la seguridad a los colombianos, resolver el enorme “chicharrón “de la crisis humanitaria propiciada con la destrucción del sistema de salud, adoptar sobre la marcha las medidas preventivas para evitar el inminente apagón que nos amenaza por las torpezas del régimen saliente y poner en marcha la producción de gas y petróleo entorpecida por la manía destructora del mandatario saliente.

Como lo ha advertido el presidente electo, no se trata de abandonar a su suerte a quienes deban abandonar el servicio público por manifiesta incapacidad del Estado para sufragar el costo de las actuales nóminas. Será preciso iniciar previamente la recuperación económica del sector privado, especialmente de los pequeños y medianos empresarios en los que se concentra el 97 % de la demanda laboral. El plan de ayuda incluiría: créditos de fomento a largo plazo y con reducción de tasa de interés, rebajas en los impuestos de renta, patrimonio e industria y comercio, disminución del costo en el pago de parafiscales y servicios de registro mercantil, simplificación de trámites nacionales y locales, y, por supuesto, derogatoria inmediata del decreto que obliga a todas las empresas de un sector a pagar los beneficios que pacten los sindicatos de industria con las grandes empresas.

La tarea de encender la motosierra exige cuidadosos estudios para no perjudicar la marcha del Estado ni crear conflictos innecesarios. El pragmatismo y sentido común evidenciado en la selección del equipo ministerial y en los primeros anuncios al país, permiten pronosticar que así se procederá. Valdría la pena crear, con funcionarios del propio gobierno, un comité que coordine la reducción burocrática. En cada ministerio o ente estatal se desarrollaría un estudio básico de reingeniería para simplificar los trámites, señalar los cargos que se requieren, las funciones de cada cargo y los requisitos exigibles para su desempeño. Puede que el recorte sea mayor o menor del 40 %, pero se obtendrá el acceso de los mejores funcionarios, lo que garantiza en parte el éxito de la gestión.

Concluyo, como aporte personal de carácter constructivo, sugiriendo que se inicie cuanto antes este análisis de la fronda burocrática para que cuando llegue el momento de encender la motosierra, tengamos a la mano todos los elementos de juicio.

viernes, 10 de julio de 2026

Ganar las elecciones no es suficiente

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Con el correr de los días se agiganta aún más la perspectiva de la gesta patriótica librada por Abelardo de la Espriella y los Defensores de la Patria para derrotar en las urnas al candidato del gobierno más corrupto y pernicioso de toda nuestra historia.

Atrás quedó el argumento de que la victoria fue tan solo de 250 000 votos, una vez que se ha comprobado la monumental corrupción patrocinada por el gobierno petrista, en favor del perdedor, a través de toda clase de trampas como la de reparto de dineros en vísperas electorales, la profusa celebración de contratos para aumentar la burocracia, las concesiones a guerrilleros para que colaboraran en la campaña, el constreñimiento a los votantes en zonas apartadas y la ilegal participación en política por parte del presidente en medio de la mayor impunidad.

Se abre, por supuesto, un paréntesis de esperanza para el pueblo colombiano, confirmado por los anuncios del presidente electo y de su brillante equipo sobre las medidas que adoptarán para revertir el monstruoso daño que deja como legado la extrema izquierda.

Pero dejaríamos de ser responsables si no advertimos que la corrupción que padecimos durante 4 años tiene su origen mucho antes de la época electoral. Los mismos ciudadanos que votaron en esta oportunidad volverán a hacerlo dentro de 4 años y lo harán muchos de ellos bajo las mismas presiones de la falacia comunista. Ya asoman las primeras señales de la estrategia que adelantará la oposición. Comienzan por desconocer la legitimidad de las elecciones para pasar al intento del golpe de estado que preparan con sus aliados, los facinerosos de todos los pelambres. Desarrollarán una narrativa falaz y sin pausa contra todas las actuaciones del nuevo mandato y, al final, encontrarán en la “batalla del lenguaje” los instrumentos para manipular a las masas y regresar al poder.

Paralelamente al desarrollo del completo programa de gobierno enmarcado como la “Patria Milagro”, debemos todos, el gobierno y los ciudadanos de a pie, complementar el triunfo obtenido en las urnas con la victoria en la batalla cultural.

Quienes influyen en la formación de los futuros ciudadanos, tienen en sus manos el destino del país y la solidez del sistema democrático. Me atrevería a proponer unas cuantas acciones básicas al respecto:

a. Intervención a fondo en la educación para desterrar el adoctrinamiento en la doctrina marxista y en la teoría LGTB. Intensificar la enseñanza de principios y valores espirituales sobre la honestidad, la responsabilidad, el respeto por los derechos ajenos, el progreso personal a través del esfuerzo y del mérito, el amor por la patria, la solidaridad con los necesitados, el respeto al Estado de derecho y a los principios democráticos.

b. Protección a la familia, como el punto de partida para la formación de los futuros ciudadanos. Hay que dar especial protección a las madres solteras, establecer sistemas para que obtengan ingresos suficientes como emprendedoras o madres cuidadoras, y proporcionarles facilidades para su educación. Mientas la población permanezca en la ignorancia será fácilmente manipulada por los populistas sin escrúpulos ni moral. Fortalecer la institución familiar penalizando el aborto y rodeando de ayuda a las solteras embarazadas.

c. La izquierda aprovecha el nuevo lenguaje con el cual pretende seguir instrumentalizando a las masas poco informadas. No puede caer la democracia en la ingenuidad de seguir patrocinando eventos dizque culturales o de entretenimiento que tienen un sesgo abiertamente izquierdista. Asimismo, se encuentran multitud de ONGS, corporaciones, publicaciones, centros de estudio, etcétera, con disfraz intelectual o comunitario, que reciben ayudas estatales para financiar su proselitismo. Los medios de comunicación estatales como los que tienen presencia en las redes sociales, la televisión y la radio deben asumir el papel de educadoras de la sociedad con programas acordes con la defensa del Estado de derecho, la convivencia pacífica, la búsqueda del bien común y el sistema democrático

Recientemente el escritor Pierre Claire, en su artículo titulado “La infiltración cultural que sobrevive a las derrotas electorales” expresa:

“Este mecanismo interesa directamente a una región donde la derecha encadena victorias electorales espectaculares desde hace 3 años, de Colombia a Perú o Argentina. Ganar una elección es recuperar un edificio; reconquistar el país o el lenguaje es una obra mucho más lenta y difícil que cualquier mandato presidencial.

Si las nuevas derechas latinoamericanas no libran también esa batalla cultural en las escuelas, la universidad, los medios o las administraciones, terminarán gobernando sin gobernar realmente.

Los mandatos que los ciudadanos van a considerar decepcionantes por alejarse de las promesas iniciales serán como un simple paréntesis, teniendo en cuenta que la izquierda nunca ha sido derrotada de verdad.”

miércoles, 8 de julio de 2026

¡Pero si jamás han obedecido!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El país está justamente preocupado por el anuncio reiterado de que, si no se acatan las cinco exigencias de Cepeda, todos sus votantes se irán con él a la desobediencia civil “pacífica”.

Esta amenaza es aterradora, si se cree:

1. Que no hubo constreñimiento electoral ni votación comprada con 30 billones de contratación delictual, y

2. Que casi 13 millones de votantes son comunistas convencidos y disciplinados revolucionarios que, dóciles a las incontrovertibles órdenes de sus jefes, se dedicarán día y noche a desobedecer a las autoridades legítimas, hasta que el Gobierno caiga.

¡Aceptar que el derrotado mande al elegido es lo que Cepeda exige!

Por tanto, su amenaza es inane y no debe tenerse en cuenta, a menos que sea apenas el velado anuncio de que la oposición será tan “pacífica” como fue la de la primerea línea, que —vale la pena recordar— tampoco pudo tumbar a Duque, mucho menos afirmativo que Abelardo.

Lo verdaderamente grave es lo que Petro está haciendo antes de salir a encabezar una oposición vandálica, incendiaria y sangriente —lo único para lo cual está preparado—, contra un gobierno que encontrará la caja vacía, el déficit mas grande de nuestra historia, los recursos futuros comprometidos por largos años, para el cumplimiento de negociados corruptos, las Fuerzas Armadas desmanteladas y un Congreso adicto a la mermelada.

Pues bien: desde los trabajos de Hércules, nadie se ha enfrentado a una situación tan difícil como la que espera al nuevo gobierno. Sin embargo, estoy seguro de que Abelardo no será inferior a la tarea que tiene que cumplir, porque ya ha dado abundantes pruebas de su infatigable determinación y de su capacidad política superior.

Volvamos a Cepeda: sus amenazas han sido rechazadas por la generalidad de la opinión, pero con menor vigor del requerido porque estamos —como ha señalado el mayor constitucionalista, Jesús Vallejo Mejía— ante un flagrante acto de extorsión, y un probable concurso de delitos conexos…

¡Cómo convendría tener ahora una Fiscalía comprometida imparcialmente con el derecho penal!

Nada tiene de extraño, entonces, el reiterado pronunciamiento de Cepeda, porque los comunistas jamás obedecen ni respetar el orden jurídico de la Constitución y la ley, que para ellos representa la violenta imposición de las clases dominantes sobre el proletariado explotado y bla, bla, bla…, hasta llegar al punto fundamental de su credo político: todo es lícito para lograr el triunfo de la revolución, y todo lo que a ella se opone es inmoral, inadmisible e intolerable, y debe ser combatido con la combinación de todas las formas de lucha.

Cepeda no es el inofensivo anciano, lisiado y cabizbajo filósofo dedicado a la defensa de los derechos humanos, como nos lo pintaron los grandes medios masivos fletados durante la campaña presidencial, sino el longevo y taimado jefe histórico de la subversión comunista, las narcoguerrillas y las demás actividades criminales que durante tantas décadas han causado incontables muertes, destrucción y pobreza.

A partir del 7 de agosto regresan la Constitución y la ley para ser obedecidas por todos y garantizadas por el legítimo ejercicio de las armas del Estado contra las siniestras fuerzas criminales, que jamás han desobedecido a Cepeda, Petro y el Politburó.

lunes, 6 de julio de 2026

Ya la Patria Milagro empezó

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia

Como un reguero de pólvora comienzan a extenderse por todo el territorio nacional sentimientos de amor por la patria, de esperanza en nuestro porvenir y de reparador alivio por la finalización del horrible capítulo de gestión de la extrema izquierda próximo a terminar.

En sus primeras palabras como presidente electo De la Espriella anunció que la Patria Milagro comenzó al haber librado a los colombianos de la peor amenaza contra su libertad.

A los más incrédulos aclaró con total autoridad: “no los defraudaré”, compromiso que devuelve a un angustiado pueblo la fe en sus instituciones.

Pero lo que más impactó en su primera alocución fue la confirmación de su indeclinable determinación de librar al país de la perniciosa influencia de los narcoterroristas y demás grupos ilegales que han pretendido atornillarse en el poder para seguir usufructuando los negocios ilícitos del narcotráfico, la minería ilegal, el secuestro y la extorsión. Con meridiana claridad advirtió: los ilegales disponen de un mes para organizar su sometimiento al Estado de derecho”. Después de este período, la fuerza pública se encargará de someterlos por la fuerza y ponerlos a disposición de la justicia y, si se resisten violentamente, serán dados de baja. Es la voz de la autoridad legítima que, por primera vez en muchas décadas, sale en defensa de los ciudadanos de bien en lugar de beneficiar y tolerar al crimen y al terrorismo.

Fue contundente también en la tarea que librará contra la corrupción en defensa de los dineros de los contribuyentes dilapidados en forma desvergonzada por el régimen actual. Realizará un empalme con auditoría sobre todos los entes del Estado para determinar el monto del saqueo, el estado de las finanzas públicas y la responsabilidad penal de autores y cómplices de esta masiva corrupción. Se acaba ya la inútil palabrería de quienes han utilizado la lucha contra la corrupción solamente como trampolín político. Se creará una unidad investigativa especial para detener esta vena rota de la corrupción y llevar a los responsables ante los tribunales. Con general beneplácito reciben los colombianos estas primeras acciones que materializan el sueño de la Patria Milagro.

Vendrán seguramente otros anuncios, pues ha anticipado el presidente electo que el 7 de agosto sancionará un paquete de decretos para implementar acciones concretas de la rama ejecutiva para preparar al país ante el peligro de un apagón eléctrico por la imprevisión del gobierno actual, atender al problema de tesorería y el crónico déficit fiscal, adoptar un plan de choque para evitar más muertes por deficiencias del sistema de salud desmantelado por la actual administración y recuperar la exploración y explotación de gas y petróleo.

No se olvida nuestro presidente electo de las amenazas de “estallidos sociales” por parte de los derrotados que intentarán sembrar el caos y el terror. Medidas urgentes de orden público y de neutralización de los líderes de la subversión se conocerán en breve para tranquilidad de la sociedad colombiana.

Ha logrado la Patria Milagro recuperar la alegría de los colombianos, devolverles la fe en su sistema democrático, descubrir que detrás de cuatro años de amargura y dolor, se ocultaba un pueblo valiente, esforzado y capaz de unirse para defender su libertad y sus derechos frente a la tiranía.

Defensores de la Patria, nuevo partido político

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

El pasado 3 de junio de 2026 se presentó ante el Consejo Nacional Electoral la solicitud de personería jurídica para este nuevo partido político, Defensores de la Patria. La solicitud fue aceptada y asignada al magistrado Alfonso Ocampo, quien tiene 30 días para, supongo, presentar su ponencia a la plenaria.

Recordemos que, ante la Registraduría del Estado Civil, el 16 de julio de 2025 un grupo significativo de ciudadanos, amparados en 5 000 000 de firmas, inscribió el movimiento Defensores de la Patria con su ya muy conocido logo símbolo. Este movimiento político fue fundado el 5 de agosto de 2024 y aprobado por resolución 10855 del 13 de noviembre de 2025.

La solicitud ante el CNE contiene estatutos, acta de fundación, listado de afiliados y plataforma política.

Este movimiento fue el que inscribió a Abelardo de la Espriella para las elecciones presidenciales de 2026, logrando la Presidencia de la República de Colombia con 12,9 millones de votos.

El movimiento no presentó listas al Congreso de la República; solo, al pasar de los días de su inscripción, se le unieron en sus propósitos el partido político Salvación Nacional y el movimiento político Creemos. Ambos obtuvieron varias curules en el Congreso: el primero, 3 senadores y 1 representante a la Cámara; el segundo, 2 representantes a la Cámara.

Nuestro ordenamiento jurídico constitucional establece un umbral del 3 % del total de la votación para Senado como requisito para obtener y/o mantener la personería jurídica, y para acceder a la reposición económica de votos en los casos de Presidencia y Senado, mas no para la reposición en Cámara.

Todo lo anterior nos demuestra, en primer lugar, que el presidente Abelardo de la Espriella lo tenía perfectamente estudiado y planeado, lo que dice mucho sobre sus capacidades para lograr los objetivos que se propone.

En segundo lugar, lo anteriormente descrito prueba que el Tigre sí vino a cambiar la política de los de siempre, ¡para siempre!

En tercer lugar, su proceder político desde 2024 nos demuestra que todo lo ha pensado y hecho con extrema coherencia.

Somos conscientes de que la proliferación de partidos no es buena para la democracia; ayuda a que los egos se permitan ínfulas y gabelas que enredan y distraen al electorado. Pero esas son las reglas de juego que trae nuestra Constitución, con la esperanza de que algún día se darán las condiciones para subir umbrales que impidan esta dañina situación de proliferación de partidos políticos. Inclusive hoy se planean nuevos movimientos políticos con ínfulas de partidos, para su participación en las elecciones regionales que se avecinan, lo que lógicamente acarreará explosión de candidatos para los cargos de elección popular, como lo hemos visto pasar en los últimos años.

Lo que sí no podemos olvidar es que la izquierda comunista está unida y, en las últimas elecciones, sacó algo más de 12 millones de votos. Demostró su capacidad de unificar esfuerzos con listas únicas, con resultados de participación excelentes, haciendo uso de mecanismos de consultas previas muy efectivos, que se reflejaron en el importante número de curules en el Congreso de la República y en la gran cantidad de votos obtenidos para la Presidencia de la República.

Los que no estamos de acuerdo con la dañina izquierda comunista Castro Petro Chavista debemos ubicar mecanismos efectivos de unión que nos permitan llegar a las regionales con candidatos únicos a las alcaldías y gobernaciones y, por qué no, con listas únicas a concejos municipales y asambleas departamentales.

Que nuestro Señor Jesucristo ilumine a nuestros líderes, ayudándoles a superar sus egos para poder poner por encima el interés general sobre el interés particular. Unidad, unidad, unidad. 

viernes, 3 de julio de 2026

Gracias a Dios y al Tigre y su manada

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Mi Dios es muy grande: evitó que el comunismo, al estilo de Cuba y Venezuela, continuara instalado en Colombia, logrando la destrucción total de nuestro hermoso país. Avanzaron mucho, pero todavía estamos a tiempo de iniciar un difícil proceso de reconstrucción de nuestra patria, que durante estos cuatro años fue devastada en sus instituciones, su economía y su sociedad. El desgobierno, la corrupción, el mal ejemplo y la desunión promovida desde los gobernantes comunistas nos dejaron gravemente heridos.

Gracias a Dios surgió un líder que, iluminado por nuestro Señor Jesucristo, trazó un plan de campaña basado en la coherencia extrema y en la decisión de cambiar la política para siempre en Colombia. Puso por delante las verdaderas necesidades de nuestro país, distinguiendo claramente las condiciones bajo las cuales lograremos los objetivos trazados.

Mi agradecimiento a la manada, al vicepresidente, a Salvación Nacional y a Creemos, que confiaron en Abelardo «El Tigre» y fueron formando ese gran movimiento que poco a poco conquistó el corazón de los colombianos. Siguiendo al pie de la letra las líneas trazadas desde un principio por su líder, Abelardo de la Espriella, sin los desprestigiados partidos políticos de siempre y sin los apoyos económicos de grandes grupos, alcanzó el fervor del pueblo, convenciendo incluso a los escépticos —entre los que me cuento—. Unidos le dimos el triunfo en las urnas y hoy nos sentimos bien representados. Lo apoyamos irrestrictamente y estamos seguros de que no será inferior a sus compromisos. Nuestro Señor Jesucristo seguirá guiándonos y ayudándonos a todos, lo que nos obliga, como manada, a nuestro mejor comportamiento.

Personalmente pienso que el capital político de lo que podríamos llamar defensores de la patria debe convertirse en partido político. Bajo la personería jurídica de Salvación Nacional, fusionado con Creemos, sería el albergue indicado para esos trece millones de colombianos que nos manifestamos en las elecciones presidenciales y que nos salvaron de seguir por el despeñadero de convertirnos en otra Cuba o Venezuela. Recordemos que ya están muy cerca las elecciones regionales, donde elegiremos gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y juntas administradoras locales.

En esas elecciones enfrentaremos otra vez al comunismo, unido en un partido político llamado Pacto Histórico, responsable de la destrucción de nuestro país. Curiosamente cuenta con el respaldo de doce millones de colombianos que se han dejado convencer por la equivocada retórica comunista, arropada en un desafortunado sentimiento de envidia, engaño y afán de asistencialismos mentirosos e insostenibles. Han olvidado los inmensos avances de nuestra sociedad en los últimos setenta años, a pesar del narcotráfico y las guerrillas, hoy narcoguerrillas.

Poco a poco va tomando fuerza la necesaria descentralización. Ya tenemos un incremento importante en los recursos para las regiones, pero no contamos aún con las competencias que estas asumirían. No podemos permitir que las regiones caigan en manos del nefasto y dañino comunismo, recordemos que desde las regiones resistimos y por ello hoy todavía estamos vivos. Todo esto nos obliga, unidos, a hacerles frente en la próxima contienda electoral como defensores de la patria.

Estamos en las manos de Dios. Con el Tigre y su manada, y con el buen comportamiento de todos, saldremos adelante. ¡Ánimo!

jueves, 2 de julio de 2026

La política de espejismos

Santiago Cossio
Santiago Cossio

Los espejismos son ilusiones ópticas que aparecen cuando las altas temperaturas alteran la refracción de la luz y visualmente hacen creer que hay una gran cantidad de agua. A esto hay que sumarle las alucinaciones por el calor en el desierto. Esto mismo pasa hoy con los electores colombianos. Todos viendo el espejismo de un cambio en un maquillado sofisma de distracción. En todos mis años nunca había visto un deterioro moral y jurídico tan alto. Corrieron la línea ética a tal punto de que el mismo Maquiavelo saldría corriendo.

En el Gobierno del cambio si hubo un cambio. Lo que cambio es el bando, pero las dificultades siguen siendo las mismas. Violencia, pobreza, corrupción, maleducación, inseguridad, desinformación, guerrillas, narcotráfico, tráfico de influencias, clientelismo, ineficiencia, subempleo etcétera. Aunque eso también había antes, pero dijeron que ahora si llegaba el arreglo.  Y tampoco cambiaron las disculpas: que hay un bloqueo, un golpe blando, todo fue a mis espaldas, fuego amigo etcétera …

Lecciones de El Salvador y Venezuela

El salvador presidido por Nayib Bukele tiene un 92 % de aprobación de su pueblo. Un pequeño país de Centroamérica hoy es referente latinoamericano de como un político milennial genera un cambio positivo. 

En Venezuela es un caso contrario. Los resultados del socialismo del siglo XXI no es que sean alentadores. Casi 8 millones de venezolanos andan de rebusque por el mundo. Y eso que tenían petróleo, industria, agricultura, minería etcétera. Eran un país mucho más rico que Colombia y ahora tienen el presidente en la cárcel y hace poco no tenían ni papel higiénico. Maduro antes de encontrar la cárcel ostentaba una aprobación de menos del 10 %.

Si hasta ahora el comunismo no ha funcionado en ningún país.  ¿Por qué habría de funcionar en Colombia? Obviamente que no va a funcionar. Implantar ese modelo seria la hecatombe del desasosiego.

Síntesis en la política del país de hoy

Vamos a analizar varias medidas que han pasado en los últimos meses en Colombia:

Deuda pública per cápita:  hoy los colombianos pasamos de 17 con duque, a casi 23 millones de deuda por persona y eso que ya no estamos en pandemia. El déficit fiscal y romper la regla fiscal solo va a traer más dificultades para la economía. De manera preocupante pasamos en 2023 de 879 billones a 1215 billones en 2026 de deuda y algún día van a pasar la factura.  

El deterioro moral. Esto genera atraso cultural. El caso de Juliana Guerrero es un exabrupto vergonzoso en el sistema de educación. Un bachiller posesionando un rector universitario es la desmeritocracia que desalienta el esfuerzo y el conocimiento. Así mismo sacar unos reos de la cárcel y montarlos a una tarima para que la gente los aplauda, da malas señales en el sistema de castigos, esfuerzos y recompensas que denotan el deterioro moral y retroceden los avances de las ciencias jurídicas.

El sistema pensional. Hace poco exigieron pasar 25 billones de los fondos privados como si fuera plata de bolsillo a una transferencia de Neki. Y en par de días ya había insultos de robo y demás. La realidad es que los fondos invierten en renta fija y variable. La renta fija es a mediano y largo plazo. Bonos, CDT, Tes, etcétera, son inversiones pactadas a meses o años.

Sistema de salud. Un gran desacierto fue tratar de derrumbar un sistema que ya tenia unos avances. Montaron un sistema dedicado a los profesores y tampoco funcionó. Triste ver marchas de los profes que tanto creyeron en el cambio. Ahora imagínese el desastre de 53 millones de colombianos todos en el mismo régimen. La forma mas viable es que coexista el sistema privado con el sistema público, y que la gente pueda escoger. así como se escoge universidad pública o privada.

La paz total. Es un título muy poderoso para saber que fueron espejismos de buenas intenciones. Muchos creyeron que a los 3 meses se acabarían las guerrillas y resulta que hoy están más fortalecidas que nunca. La inseguridad continúa. Hay diásporas con escaramuzas por todo el territorio y una tropa presa de la enajenación de su quehacer. Increíble que hasta los indígenas están matándose entre ellos mismos.

Economía. Varios gobiernos han tratado de asaltar el Banco de la República. El precepto constitucional de autonomía se debe mantener. El precario crecimiento del PIB desestimula la inversión y fomenta la informalidad. La economía colombiana no va por buen camino y es latente una desindustrialización acompañada de retos por precarización del agro. La asfixia vía impuestos lleva al tejido empresarial a menores tasas de ahorro y a buscar oportunidades en el exterior. Las cifras de desempleo se pueden maquillar como cuando propusieron que algo ilegal se le quitaba la letra i y ya era legal, lo cierto es que el subempleo está en niveles alarmantes.

Propuestas de país:

1) Compras o contratos de más de 1 billón de pesos deben pasar por autorización del Congreso.

2) Debería existir una base de datos pública del Ministerio de Educación donde publiquen los diplomas y actas de grado. Deberíamos tener una superintendencia de educación.

3) Para ser ministro se debería tener un título universitario y ojalá posgrado en el ramo de cartera. Y hay estudios para todo. Se estudia la igualdad, se estudia el deporte, etcétera. También se deben exigir años de experiencia.

4) Político que haga un ofrecimiento en campaña y luego haga lo contrario debería ser considerado un delito. El engaño al sufragante es algo que vienen haciendo desde vieja data. Ya vimos que firmar en mármol es algo solamente estético para engañar incautos.

5) El país, más que un problema de finanzas públicas tiene es un problema de hacienda pública.

6) La justicia social no se hace quitándole al rico para darle al pobre. Se hace es desarrollando la economía con programas incluyentes de un Estado benefactor pero no asistencialista.

7) El minigualdad debería llamarse ministerio de desarrollo social. La igualdad es un sofisma, pero hay que reconocer las apremiantes necesidades sociales.

8) Los gobiernos no deben manejar la política monetaria. El Banrep siempre debe ser independiente. Eso lo enseñan en todas las facultades de economía.

9) El próximo gobierno tiene que enfocarse en el desarrollo económico. De lo contrario será mas de lo mismo.