Mostrando las entradas con la etiqueta La Patria Milagro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La Patria Milagro. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de agosto de 2026

Promisorio futuro para Colombia en la era de la Patria Milagro

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Cómo no recordar, en este histórico momento que vivimos, la edificante historia bíblica de la Tierra prometida a la que fue conducido el pueblo israelita por Moisés, después de 40 años de vagar por el desierto en medio de toda clase de penalidades, rebeliones e incomprensiones.

Guardadas las debidas proporciones, durante varias décadas cayó nuestra amada patria en un proceso de descomposición moral que nos condujo al ominoso régimen de extrema izquierda que, gracias a la Divina Providencia, llega a su fin.

Fue sometida nuestra sociedad a toda clase de vejámenes en el período más oscuro de nuestra historia republicana. Hoy estamos a las puertas del promisorio futuro con el que siempre hemos soñado: un país donde se respete el orden y la convivencia; donde la protección del sagrado derecho a la vida sea el primer deber del Estado; donde las relaciones entre los asociados y las de estos con el Estado se rijan por los valores espirituales contenidos en la palabra de Cristo y en los principios democráticos; donde la justicia sea igual para todos y obre contundentemente y sin contemplaciones para castigar el delito y para garantizar la libertad de los inocentes; donde la educación, desde la familia y la escuela, esté orientada a la formación de buenos ciudadanos, competentes para desempeñarse con éxito en el mundo empresarial y laboral; donde los recursos del Estado sirvan para garantizar seguridad, justicia y bienestar a todos los gobernados y no para llenar las faltriqueras de los políticos de turno; donde se exploten adecuadamente los recursos naturales para brindar oportunidades de desarrollo a todas las regiones; donde la actividad económica cuente con la seguridad, la protección y la ayuda del Estado para generar oportunidades de empleo digno a la fuerza laboral; donde los servicios públicos, la salud, la seguridad social, la construcción de vivienda, el fomento de la cultura y del deporte llenen las aspiraciones de la población y no sean otros focos de corrupción; donde la población más vulnerable reciba la solidaridad del Estado para que goce de una vida acorde con su dignidad; donde el Estado sea más pequeño pero más eficiente, para que pueda construir las obras de infraestructura necesarias para el desarrollo económico, la transformación del campo, las vías fluviales o férreas, las carreteras, los puertos, los sistemas de riego, las generadoras de energía, etcétera.

Esa es la Patria Milagro que hoy nace ante nuestros ojos, después de haber llegado a la desesperanza y la incertidumbre.

Claro está que, en esta nueva era, auspiciosa y promisoria, no solamente tendremos derechos sino también obligaciones.

No podemos permitir que los enemigos de la patria, aquellos que se dedican a sabotear los designios de la democracia, a incitar delictuosamente a la violencia y a intentar la reconquista del poder por medio de la combinación de todas las formas de lucha, socaven el propósito mayoritario de los colombianos de crear la Patria Milagro.

No nos convirtamos en idiotas útiles de sus torvas intenciones cuando nos quieran utilizar como altavoces para reproducir sus mentirosas proclamas y discursos de odio. Apliquemos a ellos la campana del silencio y sigamos adelante con nuestra noble causa.

Respaldemos en todo momento y lugar, desde el rol que desempeñemos como padres, empresarios, estudiantes, empleados, amas de casa, profesionales, etcétera, las propuestas de los Defensores de la Patria. No podemos permitir –como ha pasado en Brasi y en otros países– el retorno del régimen comunista, mentiroso y violento, al poder.

Por el contrario, comuniquemos con datos en la mano todo el desastre que se está encontrando en el empalme con el régimen que agoniza. Difundamos sin vergüenza y sin pausa los logros que empieza ya a mostrar el programa de la Patria Milagro. Podemos documentarnos diariamente en nuestro portal www.alianzareconstruccioncolombia.org, el cual puedes guardar para mayor facilidad como favorito en tu ventana de “marcadores”.

Conquistemos con buenas razones y comprensión a los que equivocadamente votaron contra el candidato Abelardo de la Espriella. Según sus propias palabras, gobernará para todos, sin ninguna consideración política o de otro orden.

Hoy es un gran día para celebrar. Colombia se salvó del comunismo. La patria está en las mejores manos. Las propuestas de gobierno están enderezadas al bien común. Los pasos iniciales nos demuestran a las claras hacia dónde va el país en la “era del tigre”. ¡Estamos firmes por la Patria!

lunes, 27 de julio de 2026

Compromiso con el Tigre y La Patria Milagro

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Vamos a medir el tamaño del compromiso con el Tigre y con La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a navegar en la informalidad, haciendo todas sus operaciones en efectivo y por debajo de la mesa, formalícese: opere a través de la banca, pague sus impuestos y estará aportándole de verdad a La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje si en cuatro años regresa el comunismo.

Si usted ha sacado su dinero hacia diferentes paraísos fiscales y lo tiene a nombre de sociedades fantasmas, traiga la plata, inviértala en nuestro país y así colaborará con La Patria Milagro. De lo contrario, no se queje y siga como va; cuando regrese el comunismo, sus hijos y nietos lo sufrirán por su culpa, a otro precio.

Si usted está sacando del país, en tandas de 10 000 USD, dinero para el exterior, no lo siga haciendo: inviértalo en La Patria Milagro.

Si usted se ha prestado para traer de a 9990 USD en efectivo, ganándose 990 USD, concientícese de que está ayudando al lavado de dinero del narcotráfico y que no lo debe volver a hacer, si realmente quiere contribuir con La Patria Milagro.

Si usted vive en el exterior y se ha prestado para enviar a Colombia, como remesas, dinero ilícito, pare ya de hacerlo: está perjudicando a La Patria Milagro.

Si usted está acostumbrado a comprar contrabando, recuerde que está ayudando al lavado de activos ilícitos, apoyando la informalidad y el trabajo sin respetar el mínimo legal, ni los aportes a salud, riesgos y pensiones.

Si usted, como importador, está utilizando la subfacturación, no solo está poniendo en dificultades a los negocios formales y legales, también está contribuyendo directamente con los ilegales. No lo siga haciendo; después no se queje cuando dentro de cuatro años regrese el desastre de los comunistas.

Si usted acostumbra, al vender sus propiedades, a no declararlas por el valor comercial, está atentando contra La Patria Milagro.

Si usted le inventa gastos a su empresa con facturas de dudosa procedencia y le mete gastos personales para bajar la renta, deje de hacerlo. Tribute al Estado lo que corresponde, así parezca alto: La Patria Milagro lo requiere urgentemente. Seamos coherentes si no queremos que en cuatro años regrese el comunismo con su retórica a acabar con lo poquito que quedó.

Si usted es funcionario público, trabajador oficial o pertenece a alguna corporación del orden nacional, departamental o municipal, cuide la plática del Estado. No abuse: cuide y ayude a cuidar la cosa pública, o mejor, los bienes de todos. Si no lo hace, no se queje cuando se quede sin empleo y llegue el comunismo en cuatro años.

Si usted mantiene su patrimonio escondido dentro de una maraña de sociedades de papel para evadir impuestos, párese ahí. Ponga todo sobre la mesa y contribuya con La Patria Milagro. Si no lo hace, deje de quejarse y siga contribuyendo al regreso del comunismo, que sus hijos y nietos no se lo agradecerán.

Si usted se ríe porque sus propiedades están avaluadas en el catastro municipal por debajo del 50 % de su valor comercial, sígase riendo: en cuatro años llegará el comunismo y se las quitará.

Podríamos seguir con miles de ejemplos de actuaciones de ciudadanos que sí votaron conscientemente por el Tigre, porque tienen plena conciencia de que, si en estos cuatro años no se da La Patria Milagro, regresará el comunismo con más fuerza para exterminarnos.

Son 60 billones de pesos de déficit fiscal, que solo se conseguirán si todos nos comportamos fiscalmente como nos lo demanda La Patria Milagro. El resto es carreta e hipocresía.

Que nuestro Señor Jesucristo nos ilumine y nos ayude a enderezar nuestro comportamiento fiscal, para que, en esta oportunidad de solo cuatro años, podamos alcanzar La Patria Milagro por la que votamos.

martes, 21 de julio de 2026

La Patria Milagro es imposible sin autonomía territorial

Félix Alfázar González Mira
Félix Alfázar González Mira

“Sin Antioquia es imposible la Patria Milagro”, decía el presidente De la Espriella durante el desfile del 20 de julio en Medellín. Posteriormente, en el Túnel del Toyo, resaltó el talante del pueblo antioqueño.

En 1863, Antioquia pasó de ser “la provincia más atrasada del reino” a convertirse en la más adelantada, como premonitoriamente lo había asegurado setenta años antes el oidor Mon y Velarde. Sin embargo, él no podía prever que sería el arreglo institucional el verdadero responsable de ese salto en el desarrollo, y no únicamente la riqueza de sus tierras o el espíritu luchador del montañero. Fue necesaria la concurrencia de lo material —la riqueza de sus recursos y sus vertientes— con lo inmaterial: el tesón, la capacidad emprendedora y el espíritu indomable de esta tierra.

También fue decisiva la Constitución Radical de Rionegro de 1863, cuyas posibilidades Antioquia, por encima de los demás Estados Soberanos, supo aprovechar para potenciar sus capacidades de desarrollo. No se enredó en conflictos internos, no se desgastó en disputas con el gobierno central, no se distrajo en asuntos menores ni consumió sus energías en lo cotidiano. Por el contrario, con la plena autonomía política, administrativa y fiscal que le otorgaba la Constitución, transformó la educación desde la enseñanza primaria hasta los talleres de artes y oficios; creó la primera Escuela de Minas de América Latina; fortaleció la Universidad de Antioquia y las facultades de Medicina y Derecho; construyó caminos y puentes para impulsar la competitividad; emprendió el histórico Camino de Occidente con el Puente de José María Villa sobre el río Cauca con el propósito de llegar al mar de Urabá; y consolidó la mayor epopeya de expansión territorial conocida en el país: la colonización antioqueña del Viejo Caldas, el norte del Valle y el Tolima.

Bastaron los 23 años de vigencia de aquella Constitución para que Antioquia tomara la delantera en el desarrollo nacional. Y la explicación es clara: gozaba de una autonomía integral. Política, porque elegía a sus gobernantes; fiscal, porque los estados soberanos administraban cerca del 46 % de los recursos públicos; y administrativa, porque podían decidir libremente en qué sectores y territorios invertir para promover el desarrollo regional y local.

Hoy, en contraste, los territorios apenas administran el 14 % de los recursos públicos, mientras el centralismo concentra el 86 % restante.

Desde Antioquia vuelve a escucharse el grito de la autonomía; el grito de la libertad; el grito de la montaña para toda la llanura colombiana; el grito emancipador de las regiones; el grito del desarrollo, de la prosperidad, de la seguridad y de la paz. Es el llamado al poder autonómico de todas las localidades y regiones de la patria, representado en la propuesta del gobernador Andrés Julián Rendón de impulsar un referendo fiscal, respaldado por los diputados de Colombia. La iniciativa busca que el impuesto sobre la renta y el impuesto al patrimonio se recauden en los departamentos, transformándose en un nuevo sistema general de participaciones territorial, con capacidad para consolidarse en arreglos de hacienda pública con la nación durante los próximos cinco años.

Esa es, a mi juicio, la verdadera garantía para avanzar hacia la “Patria Milagro”. La descentralización autonómica fortalece el crecimiento económico, profundiza la madurez democrática, amplía la participación ciudadana, empodera a las comunidades, facilita el control social sobre los recursos públicos y hace realidad el propósito de la Constitución de 1991: consolidar un verdadero Estado social de derecho.

Es darle oportunidad a la constitución de rescatar su espíritu primigenio: haber sido el gran acuerdo de la sociedad colombiana para superar violencias y avanzar hacia estadios superiores de desarrollo, y la descentralización autonómica es de los pilares fundamentales para alcanzar esos propósitos hoy visualizados en "La Patria Milagro".