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miércoles, 15 de julio de 2026

Preparando la "motosierra"

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Uno de los peores legados que nos dejan los gobiernos de “los de siempre” y, de manera especial, del catastrófico régimen petrista, es la “elefantiasis” del aparato burocrático, responsable en buena parte del déficit fiscal que nos tiene al borde de la ruina económica.

Con mucho tino el presidente electo, desde el lanzamiento de sus propuestas señaló como uno de sus 10 pilares de gobierno “la reforma del Estado” reduciendo el 40 % del aparto estatal para ahorrar entre 25 y 30 billones de pesos. Con este recorte aspira igualmente a contribuir a la financiación de la Patria Milagro, compromiso fundamental de su campaña.

Comprendemos que esta trascendental tarea no podrá ser ejecutada mientras no se atienda a otros frentes tan urgentes como el de devolver la seguridad a los colombianos, resolver el enorme “chicharrón “de la crisis humanitaria propiciada con la destrucción del sistema de salud, adoptar sobre la marcha las medidas preventivas para evitar el inminente apagón que nos amenaza por las torpezas del régimen saliente y poner en marcha la producción de gas y petróleo entorpecida por la manía destructora del mandatario saliente.

Como lo ha advertido el presidente electo, no se trata de abandonar a su suerte a quienes deban abandonar el servicio público por manifiesta incapacidad del Estado para sufragar el costo de las actuales nóminas. Será preciso iniciar previamente la recuperación económica del sector privado, especialmente de los pequeños y medianos empresarios en los que se concentra el 97 % de la demanda laboral. El plan de ayuda incluiría: créditos de fomento a largo plazo y con reducción de tasa de interés, rebajas en los impuestos de renta, patrimonio e industria y comercio, disminución del costo en el pago de parafiscales y servicios de registro mercantil, simplificación de trámites nacionales y locales, y, por supuesto, derogatoria inmediata del decreto que obliga a todas las empresas de un sector a pagar los beneficios que pacten los sindicatos de industria con las grandes empresas.

La tarea de encender la motosierra exige cuidadosos estudios para no perjudicar la marcha del Estado ni crear conflictos innecesarios. El pragmatismo y sentido común evidenciado en la selección del equipo ministerial y en los primeros anuncios al país, permiten pronosticar que así se procederá. Valdría la pena crear, con funcionarios del propio gobierno, un comité que coordine la reducción burocrática. En cada ministerio o ente estatal se desarrollaría un estudio básico de reingeniería para simplificar los trámites, señalar los cargos que se requieren, las funciones de cada cargo y los requisitos exigibles para su desempeño. Puede que el recorte sea mayor o menor del 40 %, pero se obtendrá el acceso de los mejores funcionarios, lo que garantiza en parte el éxito de la gestión.

Concluyo, como aporte personal de carácter constructivo, sugiriendo que se inicie cuanto antes este análisis de la fronda burocrática para que cuando llegue el momento de encender la motosierra, tengamos a la mano todos los elementos de juicio.

jueves, 30 de abril de 2026

Colombianos: a combatir la violencia con votos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Hasta los más insensibles habitantes de esta adolorida patria se sienten horrorizados con el resurgir de la violencia en sus formas más crueles. En tan solo 72 horas los grupos de hampones de las FARC perpetraron 28 atentados que han dejado 20 civiles muertos y 48 heridos, la peor masacre en los últimos 20 años.

No podemos eludir nuestra responsabilidad como ciudadanos ante tan despiadada crueldad en contra de inocentes compatriotas, muchos de los cuales viajaban en un bus escalera por la vía Panamericana que fue volado con poderosas cargas de explosivos.

Todos sabemos que este lamentable hecho es una consecuencia del crecimiento del narcotráfico, base económica de la criminalidad, y de la impunidad que el Gobierno de Petro y la JEP otorgan a los hampones que están destruyendo a Colombia. Son llamados “gestores paz” y prohíben su captura aún en caso de flagrancia, como ocurrió con alias Calarcá, el mismo que está incrustado en los servicios de inteligencia del Estado.

No podemos esperar, en consecuencia, una severa acción de combate contra esos grupos por parte del régimen, que negocia con ellos la paz total sin exigirles nada a cambio. La fuerza pública, diezmada por la reducción del pie de fuerza, la decapitación de sus más experimentados oficiales y la limitación de sus recursos operativos está en desventaja frente a estos grupos alimentados con los monumentales ingresos del narcotráfico.

Nos obliga lo anterior a tomar decisiones apoyadas en la razón, no en las pasiones ni en la propaganda política pagada. Acostumbrémonos a votar por los programas que más benefician al país, no por los candidatos que basan sus méritos en su capacidad de recoger adhesiones de las viejas castas politiqueras, mandadas a recoger.

Y los programas que se requieren para devolver a los ciudadanos la seguridad a la que tienen derecho, son muy claros:1) Fumigar hasta la última mata de coca. 2) Recuperar, con la asesoría de USA y con armamento y tecnología de punta, todo el territorio que se encuentra bajo el dominio de los grupos ilegales (más de 150 municipios). 3) Suprimir la JEP. 4) En lugar de más diálogos, aplicar rigurosamente la ley a los bandidos, encerrarlos en verdaderas cárceles de seguridad, y 5) derogar todos los decretos que fomentan la delincuencia (ordenar la vigencia de órdenes de captura suspendidas, cumplir con extradiciones pendientes, aplicar expropiación exprés a los activos de los facinerosos, restablecer el orden urbano , impedir bloqueos de carreteras o de sistemas de transporte, suspender subsidios a vándalos para que no delincan y a cultivadores de coca, etc.)

Por supuesto, esto nos indica a las claras que un programa de esta naturaleza no va a ser aplicado por el heredero de Petro y candidato de las FARC y nos corresponde encargarnos de que no llegue a la Presidencia.

Tampoco podemos pensar que quienes dicen llamarse “de centro” pero en su seno tienen fichas del traidor Santos, artífice de la entrega del país a las FARC y simpatizantes de la JEP, de los diálogos de paz y de la permisividad frente a la delincuencia, son los llamados a dar una batalla contundente contra el terrorismo y el crimen.

Necesitamos a quien tiene el conocimiento, el talante y la firme voluntad para dar tranquilidad a los colombianos: Abelardo de la Espriella. Leamos con cuidado su plan de seguridad para devolver la tranquilidad a los habitantes de las ciudades para que puedan salir sin temor a la calle, que sus hijos puedan disfrutar de parques y canchas deportivas sin la presencia de jíbaros, que sus empresas no sean extorsionadas como ocurre en todo el territorio nacional, que no sean víctimas de los miles de atentados que vivimos.

Sabemos que tú, como todos los colombianos de bien, queremos un mejor futuro para la patria y para todos nuestros compatriotas. Ayúdanos en esta hora decisiva y deja por un momento otras preocupaciones. Dios, la patria y tu familia te lo agradecerán.

lunes, 26 de enero de 2026

¿Qué es lo que más le conviene al país?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Hace 2400 años existía en Grecia un ciudadano, hijo de un cantero y una comadrona, que gustaba de indagar a sus contemporáneos sobre diferentes temas para conocer sus respuestas. Observó que la gente opinaba sin saber por qué lo hacía. Es decir, carecían sus opiniones de otro fundamento distinto a los gustos del entrevistado. El ciudadano se llamaba Sócrates.

Surgió de allí la mayéutica, método para llegar al conocimiento de la verdad a través de preguntas que conducen a la realidad de las cosas, no sólo a las preferencias de cada cual.

Podemos constatar en nuestros días que esa tendencia del género humano no ha cambiado. Respondemos como autómatas a los grandes interrogantes que deberían ser objeto de profundas reflexiones, de manera instintiva, pasional, primitiva, sin medir las consecuencias de nuestras aseveraciones.

No de otra manera se explica que, después de más de 3 años del régimen más corrupto, desquiciado y torpe de nuestra historia, aparezca el candidato de la continuidad, el comunista Cepeda, con un 30 % de opinión favorable y con opción casi segura de ganar la presidencia en la segunda vuelta. ¿En qué están pensando los compatriotas que todavía acompañan esa fórmula de condescendencia con la violencia, apoyo al narcotráfico, al caos económico, a la destrucción de los sistemas de salud y de pensiones? ¿Prefieren, acaso, estos conciudadanos que se haga trizas el Estado de derecho, que la miseria impere en los próximos decenios y que la población sufra la inseguridad y el terror bajo el régimen totalitario del marxismo, antes que trabajar conjuntamente por el bienestar común de la sociedad y el progreso de nuestra nación?

Otros, que se catalogan como el fiel de la balanza, como el centro donde confluye la posesión de la verdad y el privilegio de obrar con ecuanimidad, optan por una solución intermedia, que no responde a ninguna de las necesidades sentidas de la población. Son los que aplauden la captura del tirano de Venezuela, pero condenan a Trump dizque por haber violado la normativa internacional, los derechos humanos, la soberanía nacional, etcétera. ¿Por qué nunca defendieron a todo un pueblo sojuzgado por una feroz tiranía narco-comunista?

Se atreven a posar de opositores al régimen, aunque varios de ellos defendieron a capa y espada el espurio acuerdo entre Santos y las FARC que inauguró la autopista para la llegada de la extrema izquierda al poder; otros patrocinaron desde el Congreso, con su voto o con su presencia para alcanzar el quórum, los proyectos y nombramientos que interesaban al régimen. Sin embargo, todavía encontramos colombianos que, como los atenienses de hace 2400 años, creen en una consulta para elegir un candidato entre esos tibios, sin razones serias para hacerlo, distintas a que les gusta una candidata o candidato en particular. Y, ¿dónde están los intereses superiores de la patria?

Recordemos el método socrático, la mayéutica, y empleémoslo con nuestros confundidos compatriotas. Tenemos una fórmula imparable, contundente, que cumple con el objetivo de devolver al país todo lo que con el régimen petrista se ha perdido; que, además, nos abre la oportunidad de convertir a Colombia en el “milagro económico” de América. Para eso necesitamos el voto de todos, inclusive el de aquellos que, por consideraciones personales o de otro tipo, preferirían otra solución. Preguntémonos y respondamos sinceramente: ¿Por qué me gusta Fulano o fulana de tal para presidente? ¿Qué es más benéfico para Colombia, lo que yo estoy pensando o el apoyo decidido al “tigre” Abelardo, quien sí está dispuesto a salvar a la patria y defenderla con coraje de sus enemigos?

Lo que se predica respecto de la campaña presidencial, es perfectamente válido para las de Congreso, que son más próximas. Hay muchos aspirantes entre los que debemos escoger, no los que más nos gustan, sino los que convienen a la salud del país y, por ende, a la candidatura mayoritaria de Abelardo de la Espriella. Si aplicamos el método socrático, por encima de las preferencias de algunos, están los elevados intereses de la república. Lo que conviene está muy claro: reforcemos la candidatura de Abelardo con una arrolladora votación por la lista de Salvación Nacional que encabeza para Senado el doctor Enrique Gómez Martínez, jefe de Debate de Defensores de la Patria. ¿Existe, por ventura, alguna alternativa que convenga más a los intereses de la Patria?

jueves, 18 de diciembre de 2025

Experiencias aprovechables de las elecciones chilenas

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

La victoria de José Antonio Kast, principal opositor del comunismo en Chile, en las elecciones presidenciales, es un hito que ratifica la tendencia de rechazo a la izquierda radical en América Latina.

En su vecindad, Javier Milei rompió la hegemonía que por años se dedicó a empobrecer a Argentina y Bolivia logró superar un dañino régimen marxista que lo avasalló durante 20 años. Ahora en Honduras, con el 98,77 % de las actas escrutadas, el candidato del Partido Nacional lidera los resultados con el 40,5 %, seguido del postulado por el Partido Liberal con el 39.2 %, mientras que la candidata comunista apenas llega al 19,3 %.

La tendencia se siente ya en otros países como Colombia, donde Abelardo de la Espriella, un candidato independiente, con un discurso abiertamente opuesto al régimen de Petro, gana cada día más aceptación en las encuestas de opinión, avance que se evidencia en las multitudes que lo acompañan en las concentraciones por todo el territorio nacional y en las 5 000 000 de firmas que recolectó en tiempo récord, sin pagar a nadie por su apoyo.

Por los lados de Venezuela se palpa un inusitado despertar de las gentes, a pesar del terrorismo de estado que se aplica con crueldad a todo aquel que se atreva a disentir del régimen de facto de Maduro. Ha sido prácticamente imposible para los “mamertos” de todas las latitudes ocultar el surgimiento de indignidad mundial contra el régimen y el acompañamiento solidario del mundo entero a la heroína María Corina Machado, distinguida con el Nobel de Paz, por su lucha contra la tiranía.

En las elecciones primarias obtuvo Jeanette Jara, la candidata comunista del oficialismo, el 28,9 % de la votación, seguida de José Antonio Kast, con el 23.9 %.

Obviamente, en la segunda vuelta cada uno logró incrementar su resultado con el deslizamiento de seguidores de otros partidos y de un “voto de opinión” conquistado a través de los programas propuestos por los aspirantes a la primera magistratura.

Hizo una sabia elección el candidato Kast eligiendo temas que tocan directamente con el bienestar del pueblo y con los principales conflictos que afectan a la sociedad chilena, descartando temas de carácter ideológico que sirven más para dividir que para unir a la Nación.

Priorizó su propuesta en el ofrecimiento de “orden, seguridad y confianza”, sentidas necesidades del pueblo chileno, cansado del caos, la violencia, la criminalidad y la invasión de inmigrantes ilegales.

En desarrollo de su programa, propuso reducir dramáticamente el gasto público, tomar medidas inmediatas y eficientes para garantizar la seguridad, construir cárceles de seguridad, para aislar del mundo exterior a los reclusos e impedir que sigan delinquiendo desde el penal, ejercer control estricto sobre migraciones y devolver a su país de origen a los ilegales, atacar con todo el peso de la ley y de la fuerza pública a los delincuentes, y garantizar la estabilidad tributaria.

Son alternativas bien diferentes a las que en Colombia se pretenden perpetuar desde el Gobierno, con el candidato del continuismo, Iván Cepeda, pero coinciden ampliamente con el programa de gobierno del “tigre” Abelardo de la Espriella. Como hemos visto anteriormente, la tendencia reinante en América Latina apunta a la solución del orden, de la guerra a la criminalidad y a la garantía de la seguridad para todos. Eso no puede tildarse de “extrema derecha como ya lo hacen los compinches de Petro y sus “idiotas útiles”, los de las candidaturas liliputienses.

No podemos ignorar las grandes diferencias entre Chile y Colombia a la hora de elegir presidente:

1. Todavía en Chile se respetan las instituciones y estamos presenciando cómo el mandatario está cumpliendo en forma ordenada y respetuosa con el traspaso de funciones al presidente electo. En cambio, el “camarada Aureliano” no pierde ocasión para atentar contra la separación de poderes, la voluntad soberana del pueblo y la Constitución que juro defender. Esa diferencia nos debe alertar pues, es un peligroso enemigo, dispuesto a utilizarlos medios más ruines (todas las formas de lucha) para perpetuarse fraudulentamente en el poder.

2. Además de los problemas señalados por el presidente electo José Antonio Kast, padecemos en Colombia de otras desgracias, que se han visto incrementadas en el actual período: el narcotráfico, la corrupción, el terrorismo, el vandalismo urbano, el dominio territorial por la guerrilla y los carteles de la droga, el desmoronamiento de la fuerza pública, el crecimiento de los gastos de funcionamiento del Estado, la elevación de las cargas tributarias, el desbarajuste de los sistemas de salud y pensiones, la disminución de empleos formales con reconocimiento de prestaciones y seguridad social, la mala calidad de la educación, la impunidad y falta de castigo a los criminales, la protección de la familia como núcleo central de la sociedad.

3. La composición el Congreso es factor de vital importancia que impondrá a Kast una política negociadora con los partidos afines a su programa para lograr su implantación. En Colombia, es esta una cuestión que se debe solucionar con la mayor celeridad. El candidato con mayores posibilidades de triunfo sobre la extrema izquierda, Abelardo de la Espriella, no cuenta con un partido que tenga representación parlamentaria ni inscribirá candidatos para el Congreso. Es hora de que los jefes tradicionales de los partidos de oposición busquen una alianza para lograr mayorías en el Congreso que apoyen al candidato de oposición que resulte escogido. De otra manera, conduciremos al país a un cuello de botella no deseado. Si no lo hacen, ¿quién puede hacerlo?