Mostrando las entradas con la etiqueta Luis Guillemro Echeverri Vélez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Luis Guillemro Echeverri Vélez. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de marzo de 2026

Colombia no es una país comunista

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Lo que no haga uno mismo, nadie lo hace por uno. Evitemos que los criminales sigan en el poder. Aprendí de mi padre que ser inteligente es: “ser capaz de aprender de los errores de los demás sin tenerlos que cometer uno mismo”. Llegó el momento en que todos los colombianos que queremos vivir en un país libre votemos por Colombia sin caer en el error que cometió Venezuela hace 31 años cuando decidió experimentar con un modelo comunista.

Votar a conciencia es una obligación con la patria y con uno mismo. Y por eso todos debemos participar en la batalla digital contra el establecimiento de una dictadura comunista disfrazada de democracia constitucional, invitando a nuestros contactos a votar bien.

Colombia no es comunista, pero está gobernada por el populismo comunista revolucionario y destructor aliado del narcoterrorismo que está en el poder desde 2022, y por militantes del brazo civil de la ideología operativa de las organizaciones criminales para quienes las leyes existentes son ilegítimas y su ejercicio del poder sobrepasa la legalidad.

Colombia cae al abismo del SSXXI a manos de un gobierno genocida que destruyó el sistema de salud, que tiene quebrantada la separación de poderes, que se roba el erario y los ahorros de los colombianos para crear “la falsa ilusión de un mayor ingreso real” en los estratos 3, 2 y 1 que es donde están más del 70 % de los votos, utilizando todo el aparato propagandístico del Estado autocrático que ignora la ley de garantías y con nuestros impuestos paga la pauta en sus propios medios y en los privados, y financia toda la primera línea digital de Bolívar que paga todo tipo de impulsores o mercenarios digitales.

El 85 % del potencial electoral no cree ni confía en los políticos ni en los partidos debido a los altos niveles corrupción del gobierno actual, y a la incertidumbre electoral se suma el terror que ejercen las organizaciones criminales en las vías, las fronteras y en 2/3 del territorio nacional.

La clase política en su gran mayoría nos ha defraudado y solo nos queda como en el caso del referendo a los falsos acuerdos de paz del 2016. Que sea la voluntad popular la que de forma orgánica salga en defensa de Colombia y vote contra la dictadura de un gobierno populista opresor que ha llevado el Estado a su peor versión en toda la historia y no merece continuar.

No somos un país comunista. Somos gente libre y verraca y por eso, a pesar de los violentos hemos sido por más de 220 años una democracia, con defectos, pero fiel a los valores fundacionales de libertad y orden que hoy tenemos que defender.

Al país laborioso solo le queda unirse como nación y salir a votar contra quienes han venido sentando todas las bases para implantar un modelo opresor neo - narco - comunista. Aún estamos a tiempo, tenemos la obligación de votar y luego exigirle a los elegidos.

Tenemos de aquí a las presidenciales para que los colombianos luchemos por nuestros celulares motivando amigos, conocidos y familiares a votar bien, a apoyar a quienes defienden la democracia y son oposición al gobierno de Petro, Cepeda, las FARC-EP y el ELN, a quienes están en contra del mísero progresismo que trae bajo la ruana la puñalada trapera de la subversión conquistando el poder para condenar a toda la nación al mismo empobrecimiento de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Colombia se merece que le demos la oportunidad de seguir siendo un país libre. Habla con tu gente diles que voten bien, que no se dejen engañar más, que escuchen a Uribe, el gran colombiano que ha sido siempre consistente con su lucha por una mejor Colombia y por solucionarle los problemas a la gente y darle al país un mejor nivel de vida, una economía dinámica y creciente y una seguridad tangible.

Entre todos podemos conservar la libertad con el voto de apoyo a las propuestas de Uribe el 8 de marzo y el voto por la libertad de nuestras familias en las elecciones presidenciales.

martes, 24 de junio de 2025

Entendamos... con delicuentes todo es a la brava

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Conclusiones. Con delincuentes y terroristas todo siempre tiene que ser a la brava. Todos somos el pueblo. Nadie es el pueblo. Ningún individuo puede subrogarse esa titularidad. La violencia verbal siempre antecede a la física y más cuando es promovida por criminales desde el poder del Estado. La pérdida de vidas de ciudadanos indefensos es el costo del engaño al pueblo perpetrado por quienes pretenden estar por encima de la ley y reclaman ser la voz del pueblo. Entendamos para donde van Petro, el nuevo M-19, el diabólico Montealegre, la pandilla de Santos, las FARC-EP, y el ELN, y evitemos la participación de todo el crimen organizado en una “constituyente popular”. Entendamos, que aún estamos a tiempo de evitar una dictadura democrática modelo socialismo del siglo XXI.

1. Introducción. “Por sus frutos los conoceréis” (“Los falsos apóstoles”. Bernardo Vélez, 1947)

Dos advertencias me retumban hoy como campanazos en los adentros: En 2005 un líder de izquierda me dijo: “entiendan que, si Petro sube al poder, es mucho más malo que Chávez, Ortega y Evo”. Y en 2017 mi padre me dijo: “Santos va a llevar al país a una nueva forma de guerra civil”.

2. Progreso vs. progresismo autocrático

La interconexión digital amplifica el alcance de la ciencia y la tecnología creando soluciones inimaginables, pero la polarización ideológica atizada por los políticos aferrados al poder, incrementa la brecha social negándole espacio a la sensatez en la formación de nuevas políticas que habiliten la expansión del conocimiento digital, donde la computación cuántica apalanca el poder de la inteligencia artificial, multiplicando exponencialmente la velocidad de cambio y la capacidad de solución de problemas globales.

El progresismo nos llevó a una depreciación de los principios éticos y los valores y libertades democráticas que ceden terreno a gobiernos autocráticos donde todo se negocia. El multilateralismo pasa por una época caótica, se habla de paz, pero se multiplican las guerras entre naciones, muchos Estados conviven con la violencia, y la carrera armamentista es un despropósito tan peligroso como la narco financiación del terrorismo ejercido por organizaciones criminales y por algunos gobiernos.

Lo anterior deja las naciones indefensas en manos de líderes ególatras mediatizados, al comando de Estados e instituciones que abandonaron la legalidad y las agendas básicas de desarrollo socioeconómico como la nutrición infantil, la salud, el cuidado de la biodiversidad, la cultura, la educación, la renovación de infraestructuras, el deporte y el desarrollo integral de un cuerpo sano para que el conocimiento pueda germinar en mentes sanas.

Colombia está liderada por un guerrillero psicópata, resentido, drogadicto auspiciador de organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal y la devastación ambiental, la destrucción de valor económico y de capital humano, amparado por una cleptocracia y un puñado de mercenarios políticos que validan su misiva de crear odios y divisiones ideológicas mediante falsas retóricas de paz y justica social, propias del mal llamado progresismo y de las agendas extremistas del siglo pasado.

3. Defender la Constitución es defender la libertad

No hay democracia sin oposición y sin verdadera separación de poderes suscritas al respeto de un único marco de derecho que regule la formación de políticas de Estado. La democracia cede ante la autocracia, cuando se cambia la constitución para acomodarla a la conveniencia ideológica de un gobierno dictatorial.

Aquí no se necesita cambiar la constitución, ni acomodarla con artilugios filosóficos a los caprichos de un autócrata. Lo que tenemos que hacer es simplemente respetar, cumplir la ley y exigir que los poderes judicial, legislativo y las Fuerzas Armadas hagan lo propio. Lo que se necesita es un Estado eficiente, liviano, digitalizado, facilitador. Sobra tanta dialéctica leguleya.

Entendamos que la libertad tiene un alto costo. Cuando no se respeta la legalidad, la sociedad queda indefensa ante el crimen, el bien ante el mal, y se destruyen el derecho y la justicia ante la relativización de la verdad. Se paga con vidas la cobardía de cambiar el imperio constitucional por concesiones de impunidad que convierten los criminales en ciudadanos de mejor derecho frente a quienes cumplen la ley y las obligaciones.

Entendamos que, bajo la amenaza violenta propia de revolucionarios, terroristas y subversivos, todo siempre tiene que ser como a ellos se les dé la gana, a la brava. Entregarle el poder a quienes no reconocen la legitimidad del Estado, es generar el odio y resentimiento que dinamitan la violencia. Entendamos, la integridad constitucional no es tema de izquierda o derecha, es el deber ser, y depende del respeto a esas normas fundacionales de la nación, que hoy quieren cambiar a la brava.

Entendamos, hemos llegado a extremos por aceptar la normalización del delito, la impunidad y la participación del terrorismo ejercido por el crimen organizado en la formación de políticas públicas. Estamos en manos de revolucionarios fanáticos de la destrucción que no tienen noción alguna del manejo de lo público, están dedicados a robar, y caímos en las garras de los mismos pájaros oportunistas que siempre ofrecen sus servicios jurídicos al mejor postor, así cada cuatro años tengan que cambiar de ideología, de argumentación y plumaje.

4. Entendamos el modelo de las dictaduras democráticas socialismo del siglo XXI

Llegamos al momento en que el país lícito tiene que defender su constitución a como dé lugar, pues enfrentamos una amenaza a la seguridad de la soberanía nacional, ante un gobernante que le está dando a la brava, un autogolpe al Estado de derecho, apelando a la titularidad de la soberanía popular.

Petro, tras la lánguida negativa del Congreso a su propuesta de referendo, bien apoyada por el Consejo de Estado y el Registrador, para justificar el anuncio de adelantarla por decreto y así poder imponer una constituyente popular, contrató como ministro de Justicia al peligroso mercenario ideológico Montealegre, quien vive de acomodar ideas, conceptos y argumentos a las necesidades de cada cliente, y quién, para justificar el Socialismo del Siglo XXI y la instauración de un totalitarismo neo-narco-estalinista y neo-nacista disfrazado de democracia, quiere venderle al país la relativización de la verdad en el derecho, apelando a la corriente filosófica alemana que tanto daño ya le causaron a la humanidad validando el inicio de dos guerras mundiales en la primera mitad del siglo pasado.

Y tiene el zumbador Montealegre el descaro aberrante, de utilizar como referentes conceptuales a “Nietzsche - El Apóstol de la Inmoralidad”, como lo denominara don Bernardo Vélez Isaza”, y a Carl Schmitt, uno de los grandes filósofos, teóricos políticos y juristas alemanes, miembro del partido nacionalista obrero y quien fuera la conciencia jurídica del régimen Nazi, al aseverar que la voz del Führer era la del pueblo y por ende que la voluntad Hitler era fuente de derecho porque era la voluntad popular. Note el lector que, Schmitt también fue invocado por los juristas que apoyaron la Constitución Chavista, y ahora es el condotiero leguleyo de Petro quien lo invocó para validar ideológicamente su propósito de cambiar la Constitución y apropiarse indefinidamente del poder.

Montealegre es tan falso como bellaco. Fue contratista del Estado con Uribe, y entonces, como Roy, Benedetti y Santos, decía defender la seguridad democrática. Luego fue magistrado y salió de la Corte para ayudar a Palacino a robarse la salud. Como fiscal se convirtió con Enrique Santiago, Baltazar y otros abanderados de la muerte, en el Chaman jurídico de los Santos y las FARC-EP, levantando órdenes de captura por crímenes atroces y bendiciendo con rezos de impunidad los acuerdos de Cuba y la creación de la JEP. También fue el encubridor de Odebrecht, perseguidor de Zuluaga y aliado de Santos y Cepeda en contra de Uribe y sus valores democráticos, su patriotismo y su ejemplo de respeto a la justicia.

Entendamos, “nada es más peligroso que un enano con barbera”. Quien hoy funge como ministro de Justicia tiene el encargo exabrupto de convertir a Petro en el nuevo “Führer” de las organizaciones criminales, las milicias populares y las minorías regionales, aduciendo que representa la voz del pueblo y por ende tiene poderes de juez constitucional. Además, este “mercenario académico y politólogo” ha sido el mentor de los fiscalillos Perdomo y Barbosa quienes a sabiendas de su inocencia empapelaron a Uribe, y de toda esa línea de tinterillos que se disfrazan de lo que sea, para lustrar con una extravagante chinola argumental la filosofía del derecho, sacándole brillo a las tesis que soportan la careta democrática del socialismo del siglo XXI.

5. Petro es el Casino y juega con las cartas marcadas

Comprendamos que mientras estamos distraídos apostándole al albur de una elección, permitimos que quienes quieren robarle al pueblo su libertad, su moral y sus riquezas con la disculpa populista tras la cual esconden su enriquecimiento y su ambición desmedida de poder, están metiendo a moler al trapiche de la corrupción y la insensatez, la Constitución, la legalidad, la hacienda pública y la capacidad productiva y contributiva nacional. Petro está consolidando la “teoría del caos”, y ya la formación de capitales ilícitos puede haber superado la economía lícita, productiva y contributiva.

6. Estamos convertidos en una sociedad cocainómana

Pasamos de la negación causada por la adicción a la plata fácil, la violencia y el terror, a desconocer el resultado de un referendo y a validar los acuerdos inconstitucionales de Cuba y la creación de una nueva justicia ideológica inquisidora.

Y al volvernos complacientes con la injusticia y la impunidad, podemos terminar en la “indefensión aprendida”, producto de experimentar repetidamente situaciones aversas de las que creemos que no podemos escapar, terminando entregados a un modelo narco-comunista, aun cuando existen oportunidades reales de evitarlo. Ello explica la apatía de la sociedad civil, los gremios y los líderes políticos que han permitido la continuidad de un mandato ilegitimo y del Gobierno indigno de un psicópata al frente de una cleptocracia dedicada a saquear el erario, a imponer agendas minoritarias a la mayoría, y a promover un clientelismo corrupto que compromete las tres ramas del poder, los entes de control, y a muchos partidos y contratistas del Estado.

7. Los buenos somos más

Obremos. Llevamos más de dos décadas negándonos ver la realidad del pueblo hermano de Venezuela. Colombia tiene mucha gente buena totalmente desconocida. Y avemaría si el país la necesita. Es el momento de hacer valer y funcionar con determinación la institucionalidad democrática al servicio del ciudadano, de la legalidad democrática, la seguridad ciudadana y la Constitución.

Actuemos con vehemencia armando un frente común de ciudadanos reclamando responsabilidad a quienes pueden hacer valer las leyes existentes. Debe el sector productivo, empresarios y trabajadores unidos, contratar abogados y poner a los presidentes de gremios a hacer sentir sus demandas y a presentar su argumentación ante los magistrados y parlamentarios que aún no vendieron sus convicciones, su vocación democrática y su voluntad de servicio, exigiendo responsabilidad a unos medios alcahuetes y unos partidos clientelistas, y reclamando firmeza a las Fuerzas Armadas y a la comunidad internacional, de modo que se acate y se respete el orden constitucional y la separación de poderes, y se cumpla lo que estipula la ley quebrantada en lo político y en lo penal por este mandatario malandro.

Aprendamos del valor con que desarmó a Montealegre el ilustre jurisconsulto Gaona la semana pasada. Dejemos de lado la cobardía. Nadie se muere la víspera. Vivamos libres e independientes pero unidos por la patria con valor, porque como dicen los montañeros: “al que muestre el miedo, lo muerde el perro”. Apoyemos la constitución. No se puede consentir que así sea por interpuesta persona, el terrorismo siga en el poder, y entendamos que voluntariamente no lo van a entregar. Llegó la hora de tomar acciones contundentes que le demuestren al tirano que el país ni le pertenece, ni se va a seguir dejando gobernar bajo una dictadura totalitaria con careta democrática modelo socialismo del siglo XXI.