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lunes, 14 de julio de 2025

Reflexión: dónde está la estrategia de país del sector privado?

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Convengamos que, para avanzar positivamente y cumplir unos objetivos, en todo lo que se haga profesionalmente en una empresa, una institución o un Estado, se necesita una buena estrategia.

Quedó demostrado en 2021 que para crecer no necesitamos reformar la Constitución. Pero como vamos hoy, estamos en la verraca olla pues el sector privado se acomoda a que sean las falaces promesas de campaña y lo que les dé la gana de hacer a los políticos desde el poder, lo que determine el rumbo del país y su estrategia de crecimiento y desarrollo.

Hoy la clase política se lucra de la inoperancia de quienes representan el sector privado contributivo, gremios y centros de pensamiento, que no se unen para plantear una estrategia que determine cuál es la conducción que necesita seguir el país para lograr un crecimiento dinámico de su economía formal.

Durante décadas la subversión se propuso conquistar el poder ejecutando una estrategia que contó con la complacencia de quienes vendieron libertad y justicia por fama y metálico. Hoy están enfocados en la generación de caos que conlleva a la pérdida de libertades personales y socioeconómicas y a la destrucción de la institucionalidad democrática. El control de 2/3 del territorio, el número de milicianos infiltrados y el incremento en un 50 % de las organizaciones criminales en tan solo tres años, indican que todas las fuerzas del mal, empezando por el Gobierno que controla todo el Estado, siguen una estrategia que vienen ejecutando a la perfección.

El Gobierno actual tiene como objetivo inmediato para preservar el poder, auspiciar la impunidad, cogobernar con el crimen organizado e instaurar un nuevo orden constitucional basado en el totalitarismo y soportado por la impunidad. Y eso se logra fácil al destruir la economía formal y contributiva para poder controlar una sociedad empobrecida donde solo quienes están en el poder gozan de privilegios, cual es el caso de Venezuela.

Estamos divididos bajo el sofisma de la maldad de la izquierda o de la derecha, que encubre la distinción entre lo legal y lo ilícito, entre comunismo y generación de riqueza, y entre desatender una mayoría honrada y trabajadora y subsidiar una población creciente de “ninis”. No se puede seguir consintiendo que el único objetivo de quienes se distinguen como “de profesión político” sea mantenerse en el poder a toda costa. Es así como el clientelismo medra de un Estado anárquico y los funcionarios olvidan que están ahí para representar y servir a los particulares y no para suplir sus propios intereses.

Es una gran vergüenza tener un ámbito político lleno de incertidumbres, donde todo personaje que figura en los medios está enceguecido por la delusión de ser presidente. Tenemos más de 70 candidatos quiméricos a quienes nadie les confiaría manejar una estrategia empresarial.

Si seguimos así, aumentará la miseria social que genera la combinación de narcotráfico, violencia, terrorismo, inseguridad, injusticia y corrupción política.

Es menester que los privados pasemos del rebusque individualista a consolidar una unidad de criterio que nos permita liberarnos de un liderazgo mediocre, para poder llegar a confeccionar y exigir a los políticos que implementen una estrategia que demande decisión política, trabajo en equipo y estar de acuerdo en las siguientes premisas esenciales:

1. Garantía de la seguridad a quienes cumplan las obligaciones cívicas. Para que haya justicia y se genere una cultura de legalidad y obediencia a la ley, se garantice el castigo ejemplarizante al delito y al delincuente, y exijamos que no se consienta ni se negocie más con el terrorismo.

2. Erradicación de todo lo relacionado con la cultura de la cocaína y la minería ilegal. Se requiere una política de Estado multidimensional de mediano plazo que acometa contra su nefasta influencia en las personas, la sociedad y el medio ambiente.

3. Un Estado dedicado solo a sus funciones esenciales. El Estado en lugar de ser percibido como un negocio para el beneficio de los políticos, tiene que ser entendido como el simple garante de las libertades económicas y de mercado; respetar la independencia de poderes y su funcionalidad, especialización y efectividad.

4. Rebajar la corrupción a su mínima expresión de manera que se pueda detectar y castigar. Los funcionarios que cobran sueldo de los impuestos de quienes generan actividad económica contributiva, deben entender que su función es servir eficientemente al ciudadano, no lo contrario.

5. Digitalización y reducción del Estado al mínimo operativo posible sin perder eficiencia. Ofrecer conectividad y trámites en línea y servicios públicos competitivos, y promover la educación y la continua capacitación de todo el capital humano como garantía de sostenibilidad de crecimiento económico fundamentado en la realización del gran potencial de desarrollo que tiene el país.

6. La generación de confianza económica, estabilidad de las políticas de Estado y reglas claras. Es la única forma de lograr más actividad y velocidad económica que generen crecimiento, preservando la ortodoxia en el manejo de la hacienda pública para lograr salir de situaciones deficitarias y combatir el enriquecimiento fácil que solo beneficia la formación de capitales ilícitos.

7. No podemos olvidar que el socialismo, el comunismo o la convivencia con fuerzas criminales y narcoterroristas no son alternativas viables. Para que haya justicia social tiene que haber generación de riqueza. A partir del empobrecimiento no hay nada que se pueda repartir.

Por tanto, Colombia necesita que el sector privado trabaje en construir y exigir a quienes se quieran elegir, una estrategia país comprometida con la seguridad ciudadana como un derecho y que propenda por la generación de oportunidades, por la confianza en las libertad de mercados que atraen inversión, generan empleo y fortalecen una clase media sin la cual es imposible volver a la vía del desarrollo.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Del oro en polvo al oro líquido

Andrés de Bedout Jaramillo

En la celebración de los 111 años de la SAI, en el auditorio de la Facultad de Minas, rodeados de frescos de Pedro Nel Gómez en sus paredes y techo, nos contaron la historia de la llegada de la energía eléctrica a Medellín, muy a finales del siglo 18, principios del 19, cuando se puso en funcionamiento la planta de Santa Elena.

Se creó La Empresa de Instalaciones Eléctricas, mixta, de capital público y privado, que importó la primera pequeña central hidroeléctrica (PCH), para dotar a Medellín de electricidad. A esta empresa la siguió la creación de Las Empresas Públicas de Medellín, para ampliar el servicio, generar energía en grande y prestar los otros servicios públicos domiciliarios.

La Pelton y su generador de electricidad, fueron traídas desde tierras lejanas, navegando mares y ríos, atravesando montañas en mulas, para que nuestros ingenieros la instalaran en la quebrada Santa Elena, con el propósito de dotar de energía eléctrica a nuestra Medellín, convirtiéndola en una ciudad muy atractiva para la inversión en el desarrollo industrial, donde la ingeniería y la arquitectura aplicaron todo su potencial y conocimiento, transmitido y adquirido en la Facultad de Minas, que preparó y prepara hoy a los ingenieros que construyeron y siguen construyendo el desarrollo y futuro de nuestro departamento y nuestra nación.

La importancia de la ingeniería es de tal magnitud, que obligó a la creación de la Sociedad de Arquitectos e Ingenieros, SAI, para aglutinar a nuestros ingenieros y arquitectos, convencidos de que la unidad hace la fuerza y de que el conocimiento y la experiencia son para compartirlos.

Desde principios del siglo 19 se reúnen en la SAI a estudiar, debatir, compartir y hacer recomendaciones respetuosas y desinteresadas, sobre los principales temas del país, que pasan por las grandes obras que han contribuido a nuestro desarrollo: las vías 4G, los túneles, las centrales hidroeléctricas, las PCH, los aeropuertos, los puertos, los centros comerciales, las grandes, medianas y pequeñas empresas, las unidades residenciales, los sistemas de transporte masivo, los rellenos sanitarios, las plantas de tratamiento de aguas, la informática, la inteligencia artificial, la robótica, las ciencias aeroespaciales, el medio ambiente, el saneamiento, la minería, la hidráulica, en fin, en todos los campos están las ingenierías y la arquitectura.

En la celebración de los 111 años de la SAI, nos transportaron a la explotación del oro en veta, en los siglos 17, 18 y 19, en las minas de Zancudo en Titiribí, Antioquia y la importancia de las ingenierías en su mecanización, además de la cantidad de riqueza que se generó, como determinante en las industrias que se instalaron en nuestra ciudad, que ya contaba con su servicio de energía, acueducto y construía su alcantarillado para conducir las aguas pútridas, que antes corrían por las calles destapadas y caminos.

Ahí estaban nuestros ingenieros, pensando, planeando, calculando y ejecutando, las obras para el desarrollo, generador de bienestar y de futuro para nuestra próspera ciudad.

Para ponernos en emocionante contexto de lo que hacen nuestros ingenieros, solo basta ubicarnos en Hidroituango, el Metro, los túneles de la Quiebra, Oriente, Occidente y el Toyo, Puerto Antioquia, y yo no sé cuántas obras más, construidas y en construcción, que solo han traído bienestar y desarrollo a nuestra querida Colombia, hoy azotada por el desgobierno y la irresponsabilidad de un presidente que solo busca parar el desarrollo y destruir lo construido, lo que implica un doble esfuerzo, un doble reto para las ingenierías y el país en general.

Es emocionante ver el tesón y verraquera de nuestros ingenieros, de nuestros gobernantes locales, alcalde y gobernador, de cómo luchando contra la corriente trabajan sin descanso para sacar adelante las grandes obras de la ingeniería que nos benefician.

Los requerimientos de energía son crecientes, los desarrollos tecnológicos demandan mucho consumo de energía eléctrica, el almacenamiento de datos para la inteligencia artificial requiere de muchos más servidores funcionando y consumiendo energía eléctrica, los carros eléctricos, los drones, los robots, los celulares, los computadores, etc., hay que cargarlos de energía para que funcionen.

Hoy Antioquia, con sus hidroeléctricas abastece cerca del 20% de la energía del país, energía confiable, segura, eficiente, la única de las renovables que se puede guardar en los embalses, con un potencial en el incremento de la generación, muy importante.

El agua embalsada se convierte en oro líquido, no solamente es el combustible para mover las turbinas generadoras de energía, permitiendo además el almacenamiento regulado en los niveles de los embalses, donde con el manejo de la sedimentación de los ríos y la oxigenación generada a la salida de los embalses, permite un mejoramiento de la calidad del agua, bajando los niveles de la contaminación que la minería ilegal, el agro y la materia orgánica humana, entregamos a las fuentes hídricas.

El oro en polvo y el oro líquido, han sido y seguirán siendo definitivos en el progreso, desarrollo y bienestar de nuestros pueblos, donde el cuidado del medio ambiente y la legalidad sean prioridad, encontrando el equilibrio entre la satisfacción de las necesidades humanas y el cuidado de la naturaleza.

El gran reto para la SAI está en poder motivar a los ingenieros y arquitectos jóvenes a participar activamente en el gremio y prepararse para recibir la responsabilidad de manejarlo.

Gracias al Creador por permitirnos contar con tan importante gremio de ingenieros y arquitectos, siempre dispuestos a construir país.

martes, 13 de febrero de 2024

De cara la porvenir: como las olas

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

En un país como Colombia, donde la incertidumbre, la zozobra y la violencia son absolutamente normales, el ejercicio de los análisis económicos gira alrededor de las especulaciones de futuro y en las explicaciones de por qué estas no se cumplieron finalmente, acompañados de promesas y compromisos gubernamentales que siempre son incumplidos -Feliz 4 X 1.000 temporal- o –Ya no habrá más reformas tributarias-... ¿Le suenan amable lector?

En el mundo hoy se discute acerca del conflicto que se tiene alrededor de dos posturas divergentes: la necesidad de generar riqueza a partir de su creación o a la búsqueda de la renta a través de la especulación y el alto riesgo.

Pareciera que, a este punto y hora, como ha ocurrido de manera cíclica, va ganando la segunda postura.

Cuando se habla de riesgo país se habla de unos factores que deben mantenerse dentro de unos estándares prefijados sin tener en cuenta las realidades particulares de cada país, lo cual lleva, por ejemplo, a que Colombia casi siempre esté mal parada o entre perdiendo a la evaluación.

No es de extrañar que estemos en los últimos lugares de resultados comparados con los miembros de la OCDE. Lo importante es que sepamos aprovecharlos para que nos ayuden a salir adelante.

Ahora bien, ¿es la competitividad un asunto de país en abstracto, de minorías pudientes, de empresarios o de toda la población?

En un reciente estudio se concluía que la mayoría de los asalariados en Norteamérica no tienen como atender una contingencia de US 1.000.00 teniendo que recurrir a préstamos o vender algún activo.

Esto demuestra la fragilidad del mercado interno, y que, en muchas ocasiones, si se tiene la fortuna de tener empleo, se vive al debe.

Obviamente, Colombia no es la excepción.

La competitividad es un asunto de todos, se mide por resultados económicos y se evidencia en un mayor bienestar de toda la población.

Por eso no es necesario someternos a discusiones bizantinas. Existen los creadores de riqueza, que son los empresarios de todos los tamaños que se arriesgan y madrugan todos los días, existen los empleados o trabajadores de todos los sectores y subsectores, y existe la población que debe ser atendida por el Estado.

Facilitar y promover la creación de riqueza con trabajos dignos y una adecuada y eficiente redistribución son los elementos necesarios para que se pueda dar una verdadera sinergia política, económica y social.

Soy un gran admirador del doctor Ariel Armel Arenas, uno de los más distinguidos gerentes que tuvo el antiguo Idema y quien se ha convertido en un verdadero misionero de las causas de protección a los consumidores.

Como todos somos consumidores de algo, bienes, productos o servicios, sin ninguna excepción planetaria, considero que todos nos hemos visto sorprendidos cuando los empaques, los pesos y, por qué no, la calidad de algunos productos resulta engañosa.

Al comprar drogas en la farmacia o artículos en el supermercado, muchos de los empaques son rimbombantes y excesivos con respecto al contenido. O somos testigos de un gran despilfarro y exceso de empaque o del déficit intencional de producto.

Eso sí, lo que es claro es que ya estamos acostumbrados a que los precios suban y las cantidades bajen, cuando no es la atención y la calidad en algunos restaurantes de moda.

De manera paralela, los consumidores locales ven como uno de los efectos nocivos del turismo, el que los precios se adaptan al turista que en teoría viene a gastar, afectando al que simplemente está viviendo. Estamos llenos de “experiencias gastronómicas” sofisticadas, de buena calidad y muy costosas con respecto al promedio de los buenos restaurantes internacionales, todo bajo un evidente tufillo esnobista.

Alguien mencionaba con razón que ir a un supermercado de buen nivel o ir a un restaurante de moda, es semejante a ser víctima del “paseo millonario”. La cuenta no baja de ese valor.

Dice el intelectual Niall Ferguson que “La Unión Europea prioriza la regulación sobre la innovación, la burocracia sobre los negocios. Esta es la razón por la que el crecimiento de Estados Unidos supera al de la UE”.

Algunos otros coinciden que el excesivo respeto a la tradición es un impedimento frontal para la innovación.

lunes, 27 de marzo de 2023

Editorial - Reformas

En su editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, el doctor Antonio Montoya H. nos habla de las diferentes reformas que se adelantan en el actual gobierno, el retiro de la reforma política, las dificultades de la reforma de la salud y su posible retiro en los próximos días, el estudio de la reforma pensional y los elementos de la reforma laboral que perjudican el desarrollo empresarial y el incremento de la informalidad. No dejes de verlo.


miércoles, 7 de septiembre de 2022

Entrevista a Martha Castellanos

Martha Castellanos es vicerrectora académica de la Fundación Universitaria Andina, Areandina. Su vida la ha dedicado a la educación, la tecnología en campos como la docencia, la investigación, la consultoría y como autora. Desde su experiencia ella nos explica por qué la educación y la tecnología son la clave del desarrollo que buscamos para nuestro país. No dejes de escucharla.

martes, 21 de junio de 2022

Se acepta la derrota

En su editorial para esta semana Antonio Montoya H., extiende su invitación para que a pesar de los resultados electorales, se levanten los ánimos, evaluemos el por qué se perdió y miremos el futuro con esperanza y corrigiendo las equivocaciones del pasado. La corrupción, la desidia, el no entender la necesidad del prójimo son temas que debemos revisar. Escúchalo.

sábado, 26 de marzo de 2022

Inflación y desarrollo económico

Santiago Cossio
Por Santiago Cossio*

Hay un brote de inflación en las economías de Latinoamérica y del mundo. Hay que decir que la inflación, más que un fenómeno es un síntoma de un descuadre económico. Obviamente la pandemia afectó directamente la producción y el comercio y ya comienzan a sentirse las quejas de las familias: que la papa está muy cara, que la comida está muy cara, que todo está muy caro. Más adelante veremos la influencia del desarrollo económico en la inflación.

Primero veamos un poco de historia en las transformaciones del gobierno público en el manejo del desarrollo económico:

* Ministerio de Economía Nacional 1938

* Ministerio de Comercio e Industria.1948

* Ministerio de Fomento 1951

* Ministerio de Desarrollo Económico 1968

* Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. 2002.

Aunque el nombre no necesariamente dice la razón social, si impacta la filosofía y esencia en su quehacer diario.

Sobre la inflación hagamos un modelo simplificando la realidad para entender el proceso. Supongamos que somos 50 millones de colombianos. Y que necesitamos 50 millones de camisas. El Banco de la República estima a 100 mil pesos por camisa y emite una masa monetaria equivalente para poder transar los 50 millones de camisas. (Suponemos que no hay encajes bancarios, ni ahorro, ni velocidad del dinero etcétera) el efectivo circulante está ahí en la mano del pueblo.

Resulta que la economía al final del ejercicio solo logra hacer 25 millones de camisas. ¿Qué pasa con el precio? La puja de oferta y demanda y un exceso de efectivo circulante hará trepar los precios. Aquí es donde el Banrep sale con sus medidas paliativas de aumentar la tasa de interés para recoger efectivo.

Ahora veamos el caso contrario. Supongamos que la economía por (tecnología o productividad) logró hacer 100 millones de camisas. Hay una abundancia y prosperidad y con el mismo dinero circulante alcanza para más. O sea: "el verdadero remedio a la inflación es mayor y mejor producción".

El Banco de la República además de las medidas paliativas debe pensar en las medidas reales de crecimiento del producto.

Una de las medidas paliativas es bajar los aranceles para abaratar las importaciones y esto es un arma de doble filo, en especial la economía colombiana que hace muchos años tiene una balanza comercial deficitaria. Si la economía se acostumbra a vender comoditties y recibir más importaciones se puede mal acostumbrar a la dependencia y al desgano productivo. La inflación por costos también presiona el alza de precios. Las tierras colombianas son tierras ácidas y necesitan abonos como la urea que viene importado de Rusia. La guerra en estos países termina por afectar las importaciones de estos insumos y se ve reflejada en los precios de la agricultura.

Hoy también vivimos la llamada "crisis de los contenedores" que genera un cuello de botella en la economía mundial. Todo esto produce sobrecostos y hará subir los precios.

Hay que recordar que el hombre económico de hoy es diferente al de ayer. Las lógicas económicas no son las mismas de antes. Esto hace más impredecible la política económica. Necesitamos un Banco de la República autónomo que no solo piense en los aplausos de hoy, sino que vele por los del mañana.

P.D. Se debería recuperar el Ministerio de Desarrollo Económico. La economía colombiana necesita un timón serio y esto comienza también con planes de desarrollo económico bien fundamentados. Los planes de ahora son un revoltijo de lo social, con lo cultural y ambiental.

P.D. 2. Hoy Colombia no sabe que produce ni que debería producir. Necesitamos una comisión de "sabios" con economistas y empresarios para darle un plan de largo plazo a la economía colombiana, ojalá al 2050.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Emiratos Árabes Unidos: reflexiones desde Dubái Expo-2020

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por Luis Guillermo Echeverri Vélez*

¡Parece que vamos a convertir a Latinoamérica en la Tierra del Olvido!

1. Educar es construir cultura, lo cual demanda vocación, conocimientos, profesionalismo, generosidad, dedicación y disciplina. En cambio, destruir y malcriar es asunto sencillo.

Nuestra civilización entró en la era del conocimiento y dependemos de un ámbito global intercomunicado en tiempo real gracias a la convergencia digital, tecnológica y científica. Lograr o no la “SosTecnibilidad” del planeta y de sus especies requiere que el balance económico y social de cada país sea bueno, para que a los negocios y a los ciudadanos les pueda ir bien en materia de empleo, ingreso real y calidad de vida. Además, es imprescindible que cada región o bloque de naciones con identidad cultural, camine en la misma dirección, pues del progreso o el atraso de cada mercado depende del de sus vecinos o naciones hermanas.

Presencial o virtualmente nuestros maestros y los medios en buen uso de su misión de informar a la sociedad, con ética, mística y mentalidad positiva, deberían mostrarle como ejemplo a la juventud estudiante, todo lo que representa esta impresionante exposición mundial Expo-Dubai 2020, que encarna el globalismo y las comunicaciones convergentes, en lugar de seguir abonando la mediocridad y el resentimiento social, con la trasnochada sopa del populismo regional asociado con el terrorismo.

Al contrastar los estándares de progreso de regiones como la Unión Europea, algunos bloques asiáticos y del mediano Este, con el conjunto de las sociedades de América Latina, se concluye que, en lugar de progresar vamos en un franco retroceso. Mientras que el Asia galopa, en nuestro hemisferio, la inversión y las personas que desarrollan negocios en el sector privado, que son quienes contribuyen y mantienen nuestras economías, no encuentran cómo confiar en aquella otra parte de la sociedad que realiza la conducción política, judicial y administrativa de los Estados.

Al compararnos con casos de éxitos más recientes cómo los de Corea del Sur, los Emiratos Árabes Unidos, Israel, Singapur o Malasia, vemos cómo sus líderes crearon una cultura de superación basada en el respeto a la ley, el orden, la disciplina, el cumplimiento de las obligaciones, el ahorro y la seguridad ciudadana fundamentada en un comportamiento respetuoso de los derechos de los demás. Son naciones donde la sociedad castiga con fuerza la ilegalidad y la corrupción, y tiene un objetivo común: Trabajar para progresar.

2. El elevado costo de los egos, vanidades e Individualismos y de la politización del liderazgo institucional.

Cuando el interés general está primero que el personal, se invierte en educación y no en resentimiento, la justicia representa una garantía, se construye una infraestructura moderna, con la planeación adecuada, se mejora la eficiencia de los servicios básicos, la movilidad y la conectividad, se mantienen los sectores extractivos respetando el medio ambiente con eficiencia, y en general se vive un espíritu de progreso colectivo permanente.

Con escasas excepciones, el liderazgo político e institucional de nuestra región ha demostrado mediocridad y esterilidad en su capacidad constructiva y de ejecución, y cuando asoma la cabeza un buen líder, los egos y vanidades de sus pares, predecesores y opositores, levantan la mano y lo apedrean con alevosía, no sin estar ellos libres de pecado alguno.

Cada país acusa sus propios problemas, pero quienes tenemos responsabilidades institucionales debemos unirnos para reflexionar antes de que sea muy tarde y para que en lugar de décadas perdidas lleguemos a un punto de no retorno en materia de atraso y miseria colectiva.

Y es que cuando China y Rusia se han integrado a la globalización, no sin diferencias, claro está, son innegables los desastres políticos, sociales y económicos de Cuba, Venezuela, Nicaragua, para no hablar de lo que viene ocurriendo en Bolivia, Perú, Chile, Argentina, México y Ecuador, y de las amenazas ideológicas latentes en Colombia, Guatemala, Honduras y El Salvador.

No hay que ser ilustrado para entender que a diferencia de los líderes mundiales que construyen progreso y bienestar para las sociedades que conducen, el problema en Latinoamérica, más que un asunto de derecha e izquierda, es una mezcla de comunismo y populismo, agravada por falta de integridad personal y de responsabilidad, y por la permisividad con la corrupción y el crimen organizado.

Hoy, cuando más profesionales educados y capaces tenemos en la región, no se comprende cómo los egos y las vanidades de los líderes, no les permiten a los partidos fichar profesionales éticos y preparados, sensatos, con experiencia demostrada, alejados de la reencauchadora del clientelismo, caracterizada por reciclar personas “de profesión político”, que nunca han pagado una nómina ni enfrentado un estrés financiero en su vida.

Es culpa nuestra no elegir a las personas con las mejores aptitudes, calidad humana, formación ética, atributos profesionales y con vocación de servicio a la patria y retribución a la sociedad, y no solamente a su peculio o al de sus mecenas electorales de ocasión.

3. Un ejemplo de cuánto significa la conciencia social colectiva en función del progreso.

No hay que ir muy lejos para ver las diferencias de los modelos. Si un empresario argentino que da empleo y labora honorablemente va al Uruguay, observará un país mucho más pequeño pero organizado, que crece económicamente de manera estable, donde la gente está tranquila y convive sin miedo, donde la inflación es baja y el PIB per cápita es de tres o cuatro, aunque sus recursos y posibilidades no le lleguen a esta ni a los tobillos.

Lo que está claro es que el pueblo uruguayo asume con seriedad y responsabilidad sus posibilidades y es una sociedad más culta que la argentina, y donde la derecha es mejor que la derecha argentina y la izquierda es mejor que la izquierda argentina, y donde el pueblo es más educado, más sobrio, más humilde, y sabe que debe trabajar duro para vivir mejor. Un país donde todos cuidan un propósito común que se llama Uruguay, porque saben que necesitan que al país le vaya bien para que a todos les vaya bien.

4. ¿Y si Colombia se mira en el espejo qué pasa?

Pareciera que vamos a perder contra la mediocridad, sin darle una buena batalla. En la contienda del 2022 tenemos que ser inteligentes y como nación con 210 años de tradición democrática ininterrumpidos debemos hacernos las siguientes preguntas para no perder el rumbo del país:

4.1. Seguimos durmiendo con los enemigos del sistema de mercado y libre empresa.

¿Vamos a seguir el camino democrático sustentado en los principios fundacionales de la libertad y el orden que inició Uribe y hoy ha continuado Duque, o volvemos a la “lavandería” y la estafa electoral y legislativa en que nos sumieron con el acuerdo de Cuba?

¿Qué dicen quienes lideran los gremios productivos, acaso tenemos una crisis de unidad de propósito y liderazgo?

¿Cuál es la posición oficial de los gremios frente a que sigamos vinculando a la delincuencia organizada en los procesos políticos?

¿Cuál es el papel y la responsabilidad social de los medios de comunicación? ¿Será defender el sistema que los alimenta como empresas que son, o van a seguir alentando la mezquindad propia del discurso demagógico que maneja el populismo?

¿Quién, en lugar de criticar y renegar todo el día, se atreve a defender a un líder justo y sensato como el que tenemos? y ¿Quién es capaz de condenar a un puñado de proxenetas del terrorismo, indignos de toda consideración?

4.2. Sin seguridad jurídica no hay inversión; sin inversión no hay generación de empleo; y sin empleo las familias no tienen suficiente para mercar.

¿Qué dicen las desprestigiadas Cortes sobre su propia responsabilidad en relación con la impunidad y la sequía de justicia, que espanta en lugar de custodiar la inversión?

¿Qué tan politizadas y burocratizadas están las entidades de control como balanzas del equilibrio en la división de poderes?

¿Por qué da la impresión de que se dedican a obstruir a los que construyen, pero no se meten con los grandes delincuentes?

¿Qué dicen los controles internos, que deben tener las Cortes, sobre quienes mendigan o empeñan la “toga” y sobre los que se sabe que van al congreso para enriquecerse o para ayudar otros a robar?

¿Qué dicen sobre la realidad de una justicia paralela confeccionada a la medida de los intereses del narco-comunismo revolucionario internacional?

4.3. ¿Cuándo vamos a entender las razones por las cuales no se puede negociar con el terrorismo?

¿Qué opina la justicia democrática de los que están defendiendo las ideas importadas del movimiento inspirado en una revolución cubana de hace siete décadas, que desde sus inicios fracasó convirtiéndose en un régimen totalitario, opresor, esclavista y al que solo le queda mantener a su gente en la indigencia para poder exportar al resto de la región el virus de un comunismo violento y totalmente revaluado, en asociación con grupos narcoterroristas que se financian con todo tipo de actividades ilícitas?

¿Es democrático tener que competir en cualquier tipo de elecciones contra candidatos respaldados por las armas del narco-terrorismo y el crimen organizado?

4.4. El cambio es una constante en todo en la vida, menos en el liderazgo político colombiano.

¿Por qué no renovamos nada en la política regional y en la colombiana? La respuesta parece ser que, en nuestra cultura politiquera, a diferencia de las sociedades cultas donde los políticos que pierden una elección se hacen a un lado y permiten la sucesión, mientras aquí los políticos, ganen o pierdan, son más inmortales que los temibles “zumbies” de las películas de terror.

¿Por qué seguimos apegados y rindiéndole pleitesía a los mismos líderes anacrónicos de izquierda y de derecha que fracasaron, a los mismos actores clientelistas que no sueltan la teta y emulan una cultura mafiosa que no ha permitido que nos desarrollemos ni hayamos crecido a los niveles que deberíamos estar creciendo?

¿Por qué nadie logra armar un movimiento coherente, honorable, y con espíritu de servicio al progreso de nuestra sociedad?

¿A dónde vamos si los partidos están convertidos en agencias de empleo estatal de casi todos los populismos remedos de democracias actuales, especialmente en Iberoamérica? Va uno a ver los partidos de toda la región y encuentra que están inundados de estructuras abusivas y procedimientos sinuosos y son, casi todos, incapaces de calificar a nadie medianamente apto para conducir un país, por más que los resquicitos legales sean tan solo la cédula, la mayoría de edad, publicar cualquier mamarracho y hacer una que otra pavada.

5. En la primavera colombiana de abril y mayo pasados, a muchos líderes les pudo su vanidosa y mezquina arrogancia sobre su flaco compromiso con la patria.

En el contexto latinoamericano actual, resulta inaudito que en Colombia, los grandes líderes de los partidos políticos tradicionales incluidas sus disidencias, los expresidentes y hasta los altos directivos de los gremios, hayan impedido la entrada al Congreso de una obligada reforma social, y además hayan dejado solo al presidente de la República para que se arreglara como pudiera, precisamente cuando una oposición populista aliada con el comunismo regional, el castro chavismo y el narcoterrorismo criollo, que no le rebajan al presidente el calificativo de “dictador”, optaron por el terrorismo y las manifestaciones violentas, y trataron de bajarlo del poder a golpe de terrorismo cibernético y físico, liderando violencia en las calles y bloqueos a la economía en puertos y carreteras y en los barrios de las ciudades capitales.

El presidente Iván Duque, ha sorteado con firmeza tres tormentas al mismo tiempo:

i. La herencia de unas finanzas en crisis y un acuerdo leonino con el crimen organizado, forzado en la Constitución Nacional desconociendo la voluntad del electorado.

ii. La crisis sanitaria y la depresión económica causada por la pandemia; y

iii. Una oposición violenta vinculada al terrorismo urbano y cibernético y a las noticias falsas generadas por grupos ilegales, opositores políticos y perseguidores mediáticos que no le perdonan haberse elegido al lado de Uribe, un gran líder al que algunos injustamente han tratado de convertir en “El Diablo”, para ellos poder pecar.

El gobierno de Duque ha promovido una cultura de legalidad y emprendimiento, y ha manejado con éxito la prestación de los servicios de salud y la vacunación, las ayudas económicas para la continuidad de los negocios y para mantener empleos durante la pandemia, y las catástrofes naturales; ha realizado y entregado muchísimas obras de infraestructura que estaban paradas; ha combatido sin tregua el crimen organizado y el narco-terrorismo; pero, además, Duque alza hoy de manera ejemplar ante la comunidad internacional dos banderas importantes para Colombia, el mundo y la civilización:

i. El manejo probo de una crisis y un éxodo humanitario fronterizo sin precedentes, y

ii. La implantación de políticas de estado ambientales que compaginan la utilización de los recursos naturales con la mitigación y adaptación al cambio climático, y evitan la deforestación y la destrucción de la selva tropical húmeda, de la biodiversidad y de las cuencas acuíferas, sin menoscabo del desarrollo sostenible de nuestra sociedad.

6. La importancia de las políticas de Estado en materia de continuidad y consistencia.

Sin posibilidad de ser reelecto, los hechos muestran el gran trabajo de Duque y su equipo en medio de todo tipo de dificultades inconmensurables. Se equivocan de bola a bola los medios y los candidatos al creer que atacando al gobierno de Duque y a su gestión construyen algo positivo. Eso es tan estúpido como comprar una tierra produciendo y en lugar de abonarla, cuidarla y recoger la cosecha, destruyen los sembrados porque al nuevo dueño no le cae bien el anterior propietario.

Aquí jugaron todos los gallos al mismo tiempo, y por ahora no parece haber nadie determinado a recibir la posta y seguir avanzando en la construcción de futuro sobre la base de la legalidad y el emprendimiento en función de una mayor equidad social. No creo en la disculpa de la amplitud democrática frente al mérito ganado con esfuerzo, ni en las bondades de roscas políticas clientelistas, menos cuando llevan engendrada la trampa en favor de la conveniencia personal.

No me como el cuento de que avalemos a cualquiera para aspirar a conducir los destinos del país por el solo hecho de venir del abanico de figuras públicas mediáticas, más conocidas por sus escándalos que por sus realizaciones, y mucho menos por el hecho de ser un guerrillero resentido, permisivo con el narcoterrorismo, activista social, intelectual radicalizado o académico despistado.

7. Colombia tiene que asumir el liderazgo democrático y la representación regional dando ejemplo de valores y sensatez.

No nos equivoquemos. Ni nos conformemos con importantes victorias parciales en la región. El tema es de fondo y la crisis de valores no es asunto de Derecha o Izquierda, es generalizada. Convengamos en que hemos permitido que se genere inconformidad, y de ahí la locura de apoyo parcial a los populismos.

Los ciudadanos que no pertenecen al cerrado circulo de la contienda política lo que quieren escuchar se relaciona con la incertidumbre de cuál será su futuro en materia de confianza, y esto es: su seguridad física y la de su familia, su empleo y la estabilidad de su ingreso, el acceso a la salud, la seguridad de sus ahorros, las garantías jurídicas a la inversión acompañadas de menor intervención del estado y más facilidades para desempeñar el emprendimiento y la actividad privada. Aquí en esta cultura latina, unos pecan por la paga y otros pagan por pecar.

Aprendamos del propósito de orden, disciplina de las naciones que lideran el progreso, respetando la virtud de nuestras libertades democráticas, y levantemos entre todos a Colombia y a la región. No dejemos a los indefensos en manos de los mismos, de la mediocridad de los cínicos que operan un sistema infestado de demagogia, ni de las alimañas que respaldan a quienes predican el populismo injurioso y el odio de clases disfrazado de justicia social.

sábado, 26 de junio de 2021

Se me daño el opinadero

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo*

En los pocos años que llevo tirándomelas de opinador sobre temas de actualidad, opiniones que muy amablemente me publican en algunos blogs y que me hacen sentir vigente, siempre he creído que mis humildes aportes puedan ser útiles.

Hoy vengo atravesando una especie de crisis con auto cuestionamientos y lo primero que me he estado preguntando es ¿quién soy yo para andar opinando?, ¿mis opiniones sí servirán para algo?, ¿la polarización si será el camino?, ¿se podrá recuperar la confianza en las instituciones?, ¿los partidos y movimientos políticos estarán interesados y dispuestos al cambio?, ¿si le estamos parando bolas al medio ambiente?, etcétera.

Estos auto cuestionamientos me han desmotivado y por eso creo que se me dañó el opinadero. Aunque viéndolo bien, mis artículos de opinión han sido acertados; por ejemplo, insistir en el interés general sobre el particular, en la necesidad de un muy buen comportamiento de todos, de trabajar por el medio ambiente, empezando por nuestros hogares con la separación en fuente, solicitar que los sectores políticos saquen adelante los temas en que al parecer están todos de acuerdo y que con pequeños ajustes de grandeza se superarían; reiterar la necesidad urgente de austeridad y eficiencia del Estado en las tres ramas del poder público y en los órganos de vigilancia y control, alertar sobre los efectos económicos, sociales y políticos de la creciente informalidad, que va bien ligada con la ilegalidad de la coca, porque ya el tema de la marihuana va tomando su rumbo medicinal y hasta recreativo, cosa que debería seguir con la coca, sin descuidar la asistencia social de recuperación para alcoholismo, drogadicción, prostitución, juego y otra cantidad de conductas que atentan contra las familias colombianas que, de paso, debemos priorizar como núcleo natural de la sociedad.

Como abuelo y jubilado, sigo buscando dónde pueda ser útil, siendo lo más claro y prioritario mi ambiente familiar, sin estorbar ni exigir más presencia de la solicitada y requerida por ese entorno. En segundo lugar, ayudar en el entorno vecinal, que considero se debe robustecer como el segundo grupo objetivo de personas para la sana convivencia, por supuesto luego del familiar, para tratar de pasar al campo de la ayuda social que toque a los más necesitados, empezando de adentro hacia afuera.

Ya las épocas en que me creí parte de emprendimientos por haber estado durante muchos años en creación de empresas, pasaron y se olvidaron, con la entrega generacional de lo construido.

Nuestro país sigue adelante, nuestras vidas también, hasta que nuestro Señor Jesucristo lo disponga y con su ayuda superaremos todas las dificultades, si nos dejamos abrazar por la humildad, la tolerancia, la inclusión y la generosidad que implican la convivencia.

Por las experiencias en el sector público, me encanta hablar de política, pero es como arar en el desierto. Los sectores políticos de todas las tendencias siguen convencidos de que la polarización es la que les permite mantener las condiciones favorables para sus intereses particulares.

Los programas que hemos venido trabajando sobre el Pacto Global de la ONU, con sus 17 objetivos para el desarrollo sostenible, con miras al 2030, se ven de muy lejano cumplimiento y más ahora que, según dicen las malas lenguas, las ideologías de la izquierda dizque están permeando las diferentes organizaciones y mecanismos de esta importante organización, argumento que me resisto a creer; si alguien debe ser totalmente imparcial, debe ser la ONU.

Agradezco la paciencia de las pocas personas que me leen y me escuchan, a las que ofrezco disculpas por los errores, de redacción y ortografía y, por supuesto, por las ideas y comentarios entendidos en oportunidades en sentido contrario al pretendido.

Estoy tratando de superar esta crisis para poder mantenerme vigente en este ejercicio de opinión, si Dios me lo permite y con la iluminación del Espíritu Santo, tarea que implica estudio y trabajo, para que sea del interés de los lectores y no sólo para llenar espacios con contenidos.

Mil gracias por su comprensión.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Obras y más obras



Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Lo han dicho por todos los medios, radio, prensa, televisión, que la forma de desarrollar un país es mediante la ejecución de obras civiles, por cuanto abre las posibilidades al desarrollo agrario, al turismo, genera desarrollo económico y además facilita el trasporte disminuyendo los costos de este y por lo tanto incentiva la productividad.

Las regiones están mejorando las vías, unas con doble calzada otras ampliando las que tienen. Los gobernantes y el gobierno nacional han permitido que el país se integre vialmente y ello conducirá a mejores condiciones para los pueblos que están cerca de las vías.

Todo eso está bien, pero es necesario que las regiones del sur del país también hagan parte de esa estrategia de construir vías importantes y con buenas dimensiones, porque esa zona de Colombia después del conflicto armado está ávida de desarrollo y de integración con el centro del país. Si no se hace se mantendrá la desigualdad, la pobreza y los focos de violencia que surgen por la falta de trabajo, seguridad y salud.

No obstante lo anterior, debo decir que me sigue pareciendo que las obras civiles de construcción de vías nacionales y locales, es de corto plazo, y de pequeñas especificaciones, no pensamos en grande, todas las obras terminan siendo pequeñas y con necesidades inmediatas de realizar obras nuevas.

Una mirada a otros países desarrollados puede ayudar a constatar lo que digo: las vías son anchas con cuatro carriles a lado y lado, puentes por encima, deprimidos, avisos claros, largas avenidas, en fink son obras con proyección al tiempo, no sometidas a la pequeña mente que no nos deja ver más allá. Requerimos dar un salto, pensar en grande, trabajar en grande, aunque nuestra actividad sea pequeña, lo único que ayudará a que disminuyamos las desigualdades es así, creyendo que podemos ser mejores.

Me dirán que construir vías anchas no es posible en Antioquia y yo diría que están equivocados. Los viaductos ayudan, pero también tenemos sitios que favorecen ese tipo de construcción; miren por ejemplo por qué apenas ahora inician construcción de una doble calzada al aeropuerto de Rionegro, cuando desde el principio se debió haber construido así, pensando en grande. No me dirán que esta obra extraordinaria del túnel de Oriente, o el túnel de Santa fe de Antioquia, o las obras de la Avenida Oriental, pudieron desde el principio ser más grandes, más amplias, sí, claro que sí. Pero las mentes no lo dejaron, que era mejor poco a poco y esto no es verdad, hay que hacerlas de una vez y pensando en el futuro.

Así, de esta forma en la que estoy hablando de la infraestructura vial, puedo referirme al agro, al sector industrial, al comercio y sobre todo a temas de importancia suprema como el empleo y la educación. Si no pensamos con mente abierta, cambiando lo actual, llegaremos a un colapso social y todo será diferente.

Señores gobernantes e industriales, a dejar a un lado la miopía, a trabajar con sentido social y de proyección. Podemos ser muy inteligentes, pero sin integración social, sin generar fuentes de desarrollo nos quedaremos en la teoría y no daremos el salto que nos permita ser verdaderos constructores sociales donde quepamos todos y tengamos beneficio para todos. Pensando en grande habrá campo para los 45 millones de habitantes, por ello a construir, generar empleo con innovadoras propuestas, a copar el campo con agricultura sin descuidar la ganadería, y abriendo caminos de prosperidad, los días venideros serán mejores.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

De cara al porvenir: pertinencia


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
La pertinencia es uno de los atributos que se exige a las instituciones de educación superior con respecto a los programas que ofrecen en los distintos niveles educativos. Esto quiere decir, palabra más, palabra menos, que lo ofrecido sea lo que se requiere para mejorar las condiciones de desarrollo en todos los ámbitos del saber.

Como postura axiológica, está bien, pero si contrastamos con respecto a los resultados que vemos en la realidad, pues nos falta mucho pelo para el moño.

Hablar de ética y de responsabilidad social empresarial en uno de los países reconocidos internacionalmente como de los más corruptos del mundo, con un aparato de justicia que es calificado también internacionalmente como de los más ineficientes del mundo, donde la impunidad galopa con tranquilidad por todos los rincones de la patria, con una ejecución de proyectos que en la alta mayoría de los casos no cumplen ni cronogramas ni presupuestos, es una quimera ¿Qué es entonces lo que sucede con los cursos de ética, los reconocimientos como empresas socialmente responsables, con los programas de diseño, o gerencia de proyectos, entre otros tantos casos y ejemplos?

¿Se ofrecen cursos de ética porque así lo exige la legislación de turno? ¿Y ese curso que usualmente se ve como relleno, sí sirve para alguna cosa? Dice Sor Juana Inés de la Cruz que hay que precisar “¿Quién peca más, si quien paga por la peca o el qué peca por pagar?”

Aparecerán las voces que dirán que no se puede generalizar, que los buenos somos más, que los malos no pasarán, y están en su pleno derecho. ¡Pamplinas!

Cuando se califica a un país no se habla de la empresa X o de la persona Y. Se habla de Colombia como un todo, de Colombia como sociedad, de Colombia como país, por eso no es suficiente que de manera aislada seamos unos seres o entidades maravillosas: aquí es al todo o nada.

Obviamente sin que este país tenga formulados unos objetivos nacionales, pues difícilmente aparecerá nuestra verdadera vocación económica y mucho menos los sectores estratégicos que han de impulsar nuestro anhelado desarrollo. De igual manera si no tenemos un proyecto claro para hacer crecer la clase media, con el asociado crecimiento del ahorro interno y la consolidación de un mercado interno, pues seguiremos descrestados con las modas, con las coyunturas y con los espejitos que nos acompañan desde la Conquista y la Colonia.

Si no tenemos claros nuestros sectores estratégicos, pues cualquier inversión con los escasos recursos que tenemos en investigación, ciencia, tecnología e innovación, se harán sin tener claro el foco y será como disparar con regadera. Si nos orientamos a las exportaciones sin consolidar un mercado interno, pues quedaremos cojos.

Hoy aparece un funcionario que habla de la Economía Naranja, mañana aparecerá otro hablando de la Economía Magenta y después otro hablando de la Economía Amarillo Pollito y no pasará nada.

Sería bueno conocer al menos un estimativo de los resultados obtenidos con los enormes aportes hechos desde lo público para el llamado “apoyo a los emprendimientos” en el último decenio.

¿Sí incubaron los huevos empresariales (ideas y proyectos) y se convirtieron, en su adecuada proporción, en pollos empresariales legales y formales (unidades productivas)?

Sumados todos los emprendimientos apoyados, aun cuando solo sea para el ejemplo, ¿en cuánto contribuyen hoy al PIB Nacional?

Lo que no se mide no existe. Seguimos improvisando, siguiendo como autómatas las distintas modas, dejando constancia, generando activismos enloquecedores, y lo que es peor, jugando con la expectativa de aquellos que ya no alcanzaron a aspirar a un empleo formal y digno y hoy ven, como única alternativa, la propia generación de oportunidades económicas y laborales.

¡Qué viva mi pueblo!

NOTA: Sería conveniente que una ciudad como Medellín, que quiere mostrarse ante el mundo, piense en ir reponiendo la modesta flotilla de taxis actuales, los llamados cucarrones, que no son los más adecuados para que un visitante o un ciudadano se sienta bien. Como mínimo, se debe exigir espacio para equipajes, aire acondicionado y de una vez, que sean eléctricos, como los primeros 200 taxis ya anunciados, junto con los 64 buses. Lo barato sale caro. En Israel, el Estado tomó la decisión de que la flota de taxis fuera de alta gama para mejorar los rendimientos, disminuir los efectos de contaminación y garantizar la comodidad de los usuarios. Cada quien tiene su propia dimensión del mundo.