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martes, 21 de junio de 2022

Se acepta la derrota

En su editorial para esta semana Antonio Montoya H., extiende su invitación para que a pesar de los resultados electorales, se levanten los ánimos, evaluemos el por qué se perdió y miremos el futuro con esperanza y corrigiendo las equivocaciones del pasado. La corrupción, la desidia, el no entender la necesidad del prójimo son temas que debemos revisar. Escúchalo.

lunes, 6 de junio de 2022

"Yo y el tiempo le podemos a otros dos"

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Mi maestro me enseñó que cualquier destreza, virtud o solución demanda un elemento esencial: tiempo. Y de ahí el decir que “Yo y el tiempo le podemos a otros dos”. Pues, ya cuando sea tarde, solo quedan los lamentos.

Están los ánimos y las susceptibilidades caldeadas en el hervidero inevitable de la “merienda electoral” que se avecina. Y por ello esta máxima cobra peso importantísimo en materia de sensatez al entender la razón por la cual Colombia entera necesita comprender por qué y cómo votar el próximo domingo 19.

Aquí hay que ser conscientes, que la razón por la cual votaremos el 19 de junio es para ganar tiempo en libertad y tener la posibilidad de imprimirle orden al ejercicio del liderazgo en nuestra sociedad, conservando nuestros valores democráticos fundacionales de “libertad y orden”, con el único fin de asumir nuestras responsabilidades cívicas como miembros de una nación libre y seguir por el camino en que podamos construir todos, un mejor futuro.

Abstenerse o votar en blanco, es cobardía y representa negarnos el tiempo necesario para ser responsables con las generaciones futuras, representa darles el mal ejemplo de apoyar a la política tradicional encamada con el narcoterrorismo comunista disfrazado del cambio utópico que siempre ofrece el extremismo socialista bajo los efectos de la ilusión revolucionaria.

Abstenerse o votar en blanco, equivale a que voluntariamente nos dejamos rodar de cabezas por el abismo revolucionario de la destrucción total de los valores democráticos de nuestra sociedad y permitir, en un solo día, abrir la puerta de atrás a quienes vienen a destruir valor de los medios productivos que mantienen nuestra economía y sus empleos.

Tenemos pocos días para dejar de lado el chat y las noticias especulativas, y sentarnos a hablar seriamente con todas aquellas personas en edad de votar que conforman nuestro entorno, y explicarles la razón por la cual debemos votar en favor de que la nación colombiana no pierda algo que después puede resultar tan irrecuperable como su libertad, sus derechos, su dignidad y ese tiempo que representa la última oportunidad de unirse, ordenarse y prosperar en democracia.

viernes, 27 de mayo de 2022

Claridades

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón S. J.

Llegó la hora de elegir a nuestro presidente. Felizmente estamos en una democracia y podemos hacerlo responsable y libremente, siguiendo el dictamen de nuestra conciencia. Llueva, truene o relampaguee, hay que salir a votar, es decir, a ejercer el derecho que como ciudadanos tenemos. Afortunadamente se permiten las diferencias y aunque en el ejercicio de la libre expresión se han dicho mentiras y ha habido maltratos e insultos, en un franco abuso de tal derecho, no hay un sistema dictatorial y opresor que nos impida participar porque toma las decisiones por nosotros.

Al llegar a este crucial momento, frase que parece de cajón pero que es totalmente cierta, en verdad nos estamos jugando el futuro de nuestra democracia. Por eso considero pecado mortal por omisión no ir a las urnas. No tendremos ninguna autoridad moral para luego quejarnos de los resultados, lamentarnos de lo que nos tocó vivir, si no nos hemos manifestado. Ganemos o perdamos, pero votemos. Votemos en conciencia y no caprichosamente o de modo inmaduro. Es verdad que “nos falta mucho pelo pal moño” en formación sociopolítica y de nuestra conciencia crítica, pero reprochable sería vender nuestro voto, traicionar nuestros principios y valores solo por la inercia de una tradición familiar, o porque las encuestas muestran una tendencia y hay que subirse cómodamente en el bus de la victoria. Se debe elegir después de conocer los planteamientos programáticos, pero eso prácticamente nadie lo hace.

Con el correr de los días uno va teniendo sus claridades y hoy les comparto las que voy logrando, invitándolos por supuesto a que ustedes tengan las suyas propias.

No envidio la suerte de Cuba, Venezuela o Nicaragua y no quisiera estar en un contexto similar. Si estos países están ahora como están, no es solo por culpa del fracaso del socialismo que los administra. Primero lo fue de un capitalismo indolente que exacerbó la pobreza y las diferencias sociales y que desembocó en revoluciones de final infeliz. Aquí nos espera un futuro parecido, repito, no por culpa de una izquierda ideologizada, cargada de comunismo, sino porque la derecha prepotente cargada de capitalismo neoliberal le importa un bledo el hambre, el desempleo, la falta de salud y de educación, la inseguridad y la campante corrupción.

Observo a los diferentes candidatos y me pregunto por sus hojas de vida.

Su formación académica es un elemento importante, pero sobre todo su gestión y los resultados obtenidos, además de su trayectoria política y experiencia de gobierno. Me pesa mucho su talante personal y sus calidades humanas. Me dice mucho aquello de “dime con quién andas y te diré quién eres”, es decir, de quién está rodeado, cuáles son sus socios políticos, qué está transando a cambio de votos. Muy importante su actitud ante sus contrincantes, la manera cómo afronta la feroz oposición.

Un presidente que maneje situaciones de crisis es realmente recomendable. Los problemas sociales y de orden público no se solucionan a punta de Esmad. El mandatario saliente perdió la oportunidad de oro servida en bandeja para lucirse como estadista convocando un diálogo nacional amplio y directo con los actores del conflicto. Se perdió la feliz ocasión para establecer mesas de conversaciones multipartidista, plurales, con todos los líderes de los diferentes sectores. Esto no se arregla echando plomo sino apuntando a la solución de fondo de nuestros problemas. Se necesita un líder empático que escuche los clamores populares y que simultáneamente tenga bien agarradas las riendas de una nación desbocada.

Miren muy bien, por favor, por quién van a votar. No boten su voto. Su opinión cuenta, su sufragio vale. En medio de estas incertidumbres nebulosas y de un panorama tan sombrío, no podemos equivocarnos. Esto no puede seguir siendo la patria boba. O salimos adelante o de veras esto no tiene futuro. ¡Qué Dios nos ayude!

sábado, 21 de mayo de 2022

Demasiado tarde...

Luis Alfonso García Carmona
Por Luis Alfonso García Carmona

A sólo 10 días de la primera vuelta electoral para elegir presidente, no se percibe en la opinión de los colombianos una clara conciencia de lo que en esa fecha se juega el país.

Para una gran parte de los compatriotas, aunque sea doloroso reconocerlo, el tema de las elecciones no es de su agrado o los tiene sin cuidado. Prefieren que otros sean los que resuelvan por ellos, ignorando que cuando llegue el desastre no tendrán a quién acudir.

Desde hace varias décadas entregamos la educación de nuestros niños y jóvenes a la izquierda radical. No sólo en las universidades sino también a través de los maestros del sindicato comunista de Fecode. Ahora tenemos adictos al “marxismo cultural” en todos los estamentos y un semillero de vándalos para las protestas callejeras.

El establecimiento, por su parte, parece que está reaccionando a última hora apoyando la alternativa que representa la defensa de la democracia, las libertades individuales y el derecho a la propiedad privada, frente a la propuesta que abriría el camino a un narco-estado totalitario y comunista. Es una tardía respuesta, después de su connivencia con la entrega del país a las FARC a través del infame acuerdo de La Habana y del acompañamiento brindado al expresidente Santos en el desmoronamiento del país.

Mientras los candidatos y dirigentes políticos batallan por acceder al poder ejecutivo, ya desde hace años las decisiones son adoptadas por una sesgada “dictadura de la toga” que continuamente invade la órbita de las otras ramas del poder. Gran parte del Congreso quedará en las manos de una coalición de fuerzas de izquierda, lograda por el monumental fraude perpetrado el pasado 13 de mayo, y complementada con las curules que le fueron obsequiadas a cambio de nada en el funesto pacto Santos-Timochenko.

La falta de una acción contundente para erradicar el narcotráfico ha permitido que los cultivos ilícitos se cuadrupliquen a partir del pacto del farc-santismo, y que el poder de los “capos” gane terreno en casi todo el territorio nacional, hasta el extremo de que la fuerza pública sea secuestrada impunemente por un grupo de sembradores de coca.

Para mayor vergüenza, las elecciones se cumplirán en medio del peor escándalo electoral de toda nuestra historia, en el que se evidenció un gigantesco fraude, el desconocimiento de los derechos electorales, y la indiferencia del alto gobierno, las Cortes y los organismos de control que decidieron no repetir el conteo de votos, ni revisar la irregular adjudicación del manejo electoral a firmas cuestionadas, ni separar de sus cargos a los responsables.

La esperanza es lo último que se pierde, reza el refrán. Pero cuando se han subvertido todos los principios morales, éticos y jurídicos para instalar la combinación de todas las formas de lucha como práctica común, todo parece perdido. La toma del poder viene determinada por el podrido aparato electoral, la insensatez de nuestros gobernantes , la inoperancia de la justicia y de los órganos de control, el poder corruptor de las inmensas fortunas del narcotráfico, el terrorismo que impone su ley en muchas zonas del país, la complicidad de venales orientadores de opinión, la confabulación del “mamertismo” internacional dirigido por el Foro de Sao Paulo, y el discurso populista que reciben las ingenuas masas como bálsamo para sus ancestrales carencias.

Preparémonos desde ahora para lo peor. No hicimos a tiempo la tarea. Ya es demasiado tarde.

miércoles, 11 de mayo de 2022

¿Joya de la corona?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

En los últimos años han aparecido las expresiones monárquicas de “joya de la corona” y “prueba reina”, para ponderar las excelencias de algo, o lo incontrovertible de un hallazgo que determina el cierre de un proceso o de una discusión.

Estamos a 19 días de la primera vuelta de la elección presidencial más importante de nuestra historia, la que, además, por primera vez implica consecuencias a escala global.

En efecto, si Colombia elige suicidarse electoralmente, no solo desaparecerán sus instituciones, sus libertades y su porvenir, dado que ese trágico insuceso tendría inmediatamente efectos aterradores en Brasil. Si ese inmenso país también cae, todo el continente pasaría entonces a orbitar en la esfera china, puesto que Rusia, por su debilidad demográfica, y en la medida que se enreda en una guerra by proxy con los Estados Unidos, fatalmente queda supeditada a Beijing.

Hasta dónde la Rusia de Putin sea comunista es asunto secundario frente al ascenso chino. Lo cierto es que Moscú, en esa toma de posiciones hacia la hegemonía, le aporta la influencia que ha recuperado en el vergonzante “imperio” cubano de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que extiende sus tentáculos sobre Argentina, Chile, Honduras y Perú, países en camino hacia versiones más o menos completas del socialismo del siglo xxi.

El desolador panorama de una América Latina supeditada, a través de la isla famélica, a un esclavizante neocolonialismo amarillo, es lo único que se puede esperar del socialismo del siglo xxi. Este se proyectaría en la URSA (Unión de Repúblicas Socialistas Americanas), federación cuyo establecimiento aseguraría el predominio mundial de China.

Para llegar a este punto solo falta tomar la joya de la corona, en este caso Colombia, lo que se consigue a muy bajo costo. Basta con una mala elección en nuestro país para que salte el precario equilibrio geopolítico en el que aún los Estados Unidos mantienen primordial influencia.

De esta manera, una posesión de Petro (legítima o fraudulenta), condenaría al hambre y el despotismo a toda América Latina, donde entonces se desencadenaría la revolución, ya sin los tapujos de Boric y Castillo, cuyo prudente respeto por el orden constitucional, hasta ahora, es apenas un recurso transitorio para no alarmar al electorado colombiano.

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Pocas figuras tan apasionantes como la de Winston S. Churchill, que ha merecido centenares de biografías, ensayos y películas. En 2014 apareció la primera edición colombiana del Churchill de Roy Jenkins (Bogotá: Crítica, 1134 pág.), que parecía ser la biografía definitiva. Pero en 2020 se publicó, bajo el mismo sello, la traducción de Churchill, walking with Destiny, de Andrew Roberts (Bogotá: Crítica, 1468 p.), que supera ampliamente todo lo que conocíamos del inmenso personaje.

Al recomendar al lector la 2ª edición (2021) de ese libro monumental, como corresponde a Sir Winston, no puedo dejar de manifestar mi dolor ante la falta de un líder comparable en Colombia.

Churchill, solitariamente, alertó a su país sobre el peligro inminente y la irresponsabilidad de no rearmarse mientras Hitler lo hacía en gran escala. Allí se reconoció finalmente que tenía la razón. En cambio, en Colombia, a partir de 2002, nadie en las más altas esferas ha enfrentado con entereza al enemigo, con el que se ha pactado hasta la demolición de quienes se oponen al comunismo, incrustado en todas las principales posiciones del Estado, en los partidos, en los sindicatos y en el dominio de la justicia y la educación.

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De un filósofo coreano, Byung-Chul Han, que enseña en una universidad alemana, ha aparecido en Colombia un breve e inquietante libro, Infocracia, la digitalización y la crisis de la democracia (Bogotá: Taurus; abril 2022. 103 p.), que denuncia la práctica desaparición de la verdad y la racionalidad, aplastadas por la multiplicación y la velocidad de la información, en buena parte configurada por fake news, trolls y bodegas.

La democracia es lenta, larga y tediosa, y la difusión viral de la información, la “infodemia”, perjudica en gran medida el proceso democrático. Los argumentos y los razonamientos no tienen cabida en los tweets o en los memes, que se propagan y proliferan a velocidad viral. La coherencia lógica que caracteriza el discurso es ajena a los medios virales (…) También las noticias falsas son, ante todo, información (…) Antes de que un proceso de verificación se ponga en marcha, ya ha tenido su efecto. La información corre más que la verdad y no puede ser alcanzada por esta (p. 42).

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¡Y el registrador allí!

lunes, 9 de mayo de 2022

Al son de las noticias

En su nueva editorial Antonio Montoya Hoyos resalta, entre otros hechos noticiosos de la semana, la extradición de alias Otoniel y el subsiguiente paro armado promovido por Los Urabeños, la infiltración que hace el Pacto Histórico a las campañas de sus contrincantes, el bullying que afecta a los estudiantes con tanta agresividad, la economía nacional y mundial en crisis, la caída de la reforma a la ley de garantías al igual que la moción de censura promovida en el Congreso contra el ministro de Defensa y el riesgo que corren los pensionados si no votan bien en las próximas elecciones. No dejes de escucharlo.


jueves, 5 de mayo de 2022

En América Latina la amenaza no son los militares

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Ilicitud y estadísticas

La queja generalizada de todos los familiares de los mal llamados falsos positivos no es que los hayan asesinado, sino que limpien su nombre. “No era guerrillero”, es el clamor común de los dolientes. Entendible que en las mentes ciudadanas la ilegalidad, la ilegitimidad, no quepa dentro de su moralidad, prueba palmaria de la aversión que la mayoría de los padres y familiares siente por el narcoterrorismo. Terrible el asesinato a sangre fría de estos inocentes, pero, precisamente, de ahí surge la amplia simpatía de la opinión pública por nuestro ejército, a la cual cadenas tóxicas de información intentan contaminar. Nada solidarios los tales periodistas que presumen de objetividad y neutralidad.

Las estadísticas no solo revelan el momento como si se tratara de una foto, sino que también marcan tendencias, como en el caso de Invamer, que lleva varias décadas mostrando a Colombia como: a) un país cristiano y creyente; b) un país con profundo sentido patriota y afecto por sus militares y c) un país empresarial, de emprendimientos.

La semana anterior conocimos la encuesta trimestral Invamer (abril 27) que, una vez más, colocó en primer renglón a la Iglesia, con un 65,9 % de simpatía; en segundo lugar, a las fuerzas militares con un 63,1 %, y en el tercero a los empresarios con un 52,3 %. En la última línea de confiabilidad están el Congreso con un 32 % y los partidos políticos con un 29.2 % de aprobación. Las empresas financiadoras de la encuesta fueron Caracol Radio, Blu Radio y El Espectador.

Con esta marcada tendencia, ¿caben, entonces, propuestas que busquen cambiar la naturaleza confesional, occidental y de cultura capitalista como la de Colombia? A pesar de la miseria que nos ha dejado la pandemia, lo veo difícil. Mucho más ahora que la reciente renuncia del comisionado mayor retirado del ejército Carlos Guillermo Ospina, contaminó la supuesta verdad de la Comisión que lleva ese título y que es dirigida por un cura con simpatías por la izquierda.

América Latina, Perú y Venezuela

En América Latina “La amenaza no son los militares, sino el populismo” dijo Marta Lagos, directora de Corporación Latinobarómetro con sede en Providencia, Chile, en una charla en la Casa de América, en Madrid, el pasado 26 de abril. “Por un nuevo contrato social. Renovar la democracia para no dejar a nadie atrás”, fue el título de la conferencia en España, en la que participó la expositora. Nada refleja mejor el sentimiento de todos los colombianos, aunque “vivir sabroso” parece haberse convertido en el grito de batalla de la juventud 22, desconociendo lo que ese “paraíso” prometido ha significado para países como Venezuela, desgobernado por un populista indolente y altisonantes.

Vladimir Cerrón, neurocirujano y fundador del partido Perú Libre, al cual pertenece Castillo, lo ha dicho públicamente según un video que circula en redes. Penetrar y controlar las estructuras militares y policiales (patriotismo y fuerza), eclesiales (creencias y fe), magisteriales (“legalidad”) y burocráticas (administración y funcionalidad) son objetivos prioritarios del marxismo-leninismo. En ese país limítrofe, el ministro de Defensa, almirante retirado José Gavidia y los generales Arriola de la Policía Nacional (Dircote), Astudillo del Comando General de las FFMM y Zeballos, de la operación Chavín de Huantar, se han manifestado en contra de los pronunciamientos del ideólogo. En su comunicado, el mindefensa peruano ha dejado en claro que “…rechaza la más mínima insinuación que busque transgredir el rol constitucional de las Fuerzas Armadas, las cuales, sin ser deliberantes, están subordinadas al poder constitucional (…)” Dicha cartera, aclaró que intentar poseer el control sobre las FF. AA. va en contra de la Carta Magna, ya que es “irresponsable, fuera de lugar y atenta contra la institucionalidad de las mismas”. “Cada uno de los integrantes de las Fuerzas Armadas, (…) cumple a cabalidad la misión encomendada, con valor y sacrificio; por lo tanto, no se debe permitir que nadie intente mancillar su honor ni trate de confundir a la población sobre el rol que cumplen las instituciones armadas”, finaliza el pronunciamiento.

Qué falta que nos ha hecho un comunicado similar en el reciente incidente del general Zapateiro. De ahí surgen las especulaciones de un nuevo “ruido de sables” entre los militares colombianos, que alimenta la carátula de una popular revista. Con todo, y a pesar de la evidencia de miseria de los ciudadanos venezolanos pedigüeños en las calles de Colombia, la oposición generalizada a las propuestas del populista Petro será arrolladora en la primera vuelta.

jueves, 28 de abril de 2022

¿Repentistas o estadistas?

Gabriel Jaime Hurtado Restrepo
Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*

El próximo 29 de mayo se celebrará la elección en la que los colombianos escogeremos a los nuevos presidente y vicepresidente de la República.

Si ese día la fórmula ganadora no obtiene al menos la mitad más uno de los votos válidos, se realizará una segunda vuelta el 19 de junio siguiente, en la que solo participan las dos fórmulas de candidatos con mayor votación.

El presidente deberá tomar posesión el 7 de agosto de este mismo año y su período constitucional es de cuatro años.

Dada la trascendencia e importancia de este cargo, bien vale la pena darle una mirada a nuestra Constitución Política para revisar cuáles son las principales responsabilidades y funciones.

De acuerdo con nuestra ley de leyes, “El presidente de la República es jefe del Estado, jefe del Gobierno y suprema autoridad administrativa”.

Así mismo dispone nuestra Carta Magna que “El presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”.

Debe agregarse que el vicepresidente será elegido por votación popular el mismo día y en la misma fórmula con el presidente. Ambos tienen el mismo período. El vicepresidente reemplazará al presidente en sus faltas temporales o absoluta. En caso de falta absoluta el vicepresidente asumirá el cargo hasta el final del período.

Las principales funciones del presidente de la República podrían resumirse en las siguientes:

* Nombrar y remover libremente a los ministros, directores de departamentos administrativos y presidentes, directores o gerentes de los establecimientos públicos.

* Dirigir las relaciones internacionales.

* Comandar la fuerza pública, integrada por las fuerzas militares (ejército, armada, aérea) y la policía nacional.

* Conservar el orden público, dirigir las operaciones de guerra y proveer la seguridad exterior.

* Sancionar y promulgar las leyes.

* Instalar y clausurar las sesiones del Congreso y presentarle un informe al iniciar cada legislatura sobre los actos de la administración, la ejecución de los planes y programas de desarrollo económico y social, y sobre los proyectos que el gobierno se proponga adelantar.

* Ejercer inspección y vigilancia sobre la enseñanza, la prestación de los servicios públicos, las actividades financieras, bursátiles y de aseguradoras, las entidades cooperativas, las sociedades mercantiles y las instituciones de utilidad común.

* Velar por la recaudación y administración de las rentas y decretar su inversión.

* Organizar el crédito público, reconocer la deuda nacional, modificar los aranceles de aduana y regular el comercio exterior.

* Ejercer la potestad reglamentaria de las leyes mediante decretos, resoluciones y órdenes.

* Suprimir o fusionar entidades; modificar la estructura administrativa nacional; crear, fusionar o suprimir los empleos públicos y señalar sus funciones, dotaciones y emolumentos.

Ocho fórmulas de candidatos han presentado sus nombres, trayectoria y propuestas al escrutinio de los colombianos; serán una de las opciones disponibles en la tarjeta electoral (tarjetón) el 29 de mayo y pretenden ser elegidos los próximos presidente y vicepresidente.

Al examinar las publicaciones de los candidatos en sus sitios de internet, los medios de comunicación y sus redes sociales y presenciar los muy desafortunados debates entre ellos que ya se han realizado, vienen a mi grandes tristezas y preocupaciones.

Y es que pareciera que estamos es presenciando un festival de la trova y no examinando y evaluando las aspiraciones presidenciales, como si no se tratara del escoger a quien funja en el máximo cargo administrativo del Estado. El trovador es aquel personaje, gracioso o simpático, que inmediatamente responde lo que se le ocurra empezando con la primera palabra con la que terminó su antecesor.

Las publicaciones de los candidatos, de alguna manera forzadas por las limitaciones de contenido de las redes sociales y la casi necesaria inmediatez y recurrencia, van dirigidas a generar la complacencia de la audiencia, atraer indecisos y cautivar el voto. Muchas ocultan las verdaderas intenciones y finalidades del candidato y casi ninguna aborda la problemática de Colombia con propuestas de soluciones claras, concretas y realizables. Esas publicaciones son perversas carnadas sofisticadamente elaboradas para atrapar incautos, pretenden ser infalibles señuelos.

La metodología de los debates, que se caracteriza por preguntas relámpago sobre los más complejos y diversos temas nacionales, con un muy limitado tiempo de respuesta, hace que esos encuentros ni sean verdaderos debates, pues los participantes se limitan a expresar lo que se les ocurra y alcancen a decir, ni busquen auscultar cuál es el candidato mejor preparado, con mayor bagaje y sin rodeos para desempeñarse como el presidente de la República. Todo lo cual se agrava con el hecho de que algunos candidatos no están asistiendo a los tales debates.

Quizás quien prevalece, sale fortalecido o “ganador” de dichos encuentros, es el más locuaz, el mejor orador, el mejor comunicador, y eso no necesariamente coincide con los conocimientos y las calidades que deben asistir a quien pretenda desempeñarse en el máximo cargo público de nuestra patria.

El repentista es la persona que rápidamente improvisa un discurso, una respuesta, una intervención.  El estadista es la persona experta en asuntos del Estado.

No nos engañemos ni nos equivoquemos. No necesitamos al mejor improvisador, requerimos al mejor preparado.

La Presidencia de la República precisa de un estadista, no de un repentista.

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miércoles, 27 de abril de 2022

¿...y por qué no lo denuncia penalmente?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

En uno de sus importantes artículos, la doctora Vivian Morales, quien entre muchas posiciones destacadas ocupó la de fiscal general de la Nación, solicita a la señora procuradora general la suspensión del Registrador Vega, porque “el mecanismo de la legitimidad de la democracia no puede estar manejado por el funcionario más ilegítimo (…) los graves errores cometidos por Vega han resultado sospechosamente funcionales a Petro”. Ver: https://twitter.com/MoralesViviane?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor

¡Más claro no canta un gallo!, pero gobierno, Consejo Nacional Electoral y partidos políticos se hacen los de la oreja mocha y hasta ahora, lo único que la procuradora ha hecho es anunciar una posible investigación al registrador, para la que no hay tiempo, de tal manera que, faltando apenas 35 días para la primera vuelta, se va embolatando la solución.

Por su lado, el CNE le pidió al registrador contratar “una auditoría internacional a los procesos y sistemas, a los equipos y programas de la Registraduría, para tranquilidad de los colombianos…”

El registrador, como de costumbre, no ha contestado y sigue ganando tiempo.

Aun en el caso de que se ordenase contratar dicha auditoría, 35 días no alcanzan para escoger contratista, firmar papeles, publicarlos, etc.

Ahora bien, mientras tengamos de registrador a Vega y de jefe de Informática de ese organismo a una ficha de Indra y de Gregg, nadie puede confiar en la integridad del mecanismo, porque la opinión considera que la Registraduría es la entidad más corrupta del país.

Como el registrador ha dado por largos meses indicaciones de ser “funcional a Petro”, si queremos tener elecciones libres y escrutinios confiables hay que suspenderlo, para disponer de uno incorruptible, cuya primera tarea sería escudriñar los secretos que se esconden en los algoritmos misteriosos del consorcio (¿o contubernio?) encargado de la logística y el conteo de las elecciones.

No basta con las promesas que hace el señor Vega de corregir errores. La única manera de salir de él es mediante una decisión de la procuradora Cabello, porque ella “tiene las competencias legales para suspenderlo por los errores garrafales que ha cometido en la prestación del servicio”, como lo advierte la exfiscal Morales.

Si la procuradora sigue dándole largas al asunto será tan culpable como Vega en lo que dice al entierro de la democracia colombiana.

En medio de la baraúnda, en algún momento el registrador, quizá para disimular “lo funcional a Petro”, dijo que este había dado instrucciones erróneas para diligenciar los formularios E-14, lo que habría conducido a graves irregularidades.

Esta gravísima acusación, a la que pocos han prestado atención, no basta. ¿Por qué el señor Vega no denuncia penalmente al candidato que dio las instrucciones que pudieron dar lugar a fraude? Ver el tweet de Petro el 11 de marzo de este año: https://twitter.com/petrogustavo/status/1502285257172832264

jueves, 7 de abril de 2022

Vigía: ¿Rusofobia o realidad?

Coronel John Marulanda (RA)

Por John Marulanda*

En 1964 el Foro Mundial de la Juventud Obrera soviética, se solidarizó con el campesinado de Marquetalia, apoyado por Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Jean Larteguy, corresponsal de guerra francés, cuenta que para entonces llegaron instructores cubanos a entrenar particularmente a aquellos que, como alias Tirofijo, incursionaban en el bandolerismo.

Estábamos en plena guerra fría y la embajada rusa en México, en cabeza de Nicolai Sergueievitch Leonov, servía como articulador para el desarrollo del proyecto ideológico- logístico que tenía a Colombia en la mira. Había que desestabilizar a este país suramericano a como diera lugar. Se desencadenaron entonces, atentados terroristas en Bogotá, Cali y otras ciudades.

Medio siglo después, la prensa nacional y extranjera, el propio gobierno y la opinión pública, están advertidos de los intereses rusos en Colombia, convertida en la “joya de la corona” de la región, básicamente por tres motivos: uno, es un país que ha soportado más de 60 años de violencia; dos, es el principal productor de cocaína en el mundo y tres, es un áulico de US desde un lejano 48, cuando el batallón Colombia participó en la Guerra de Corea.

En diciembre del 2020 la Cancillería solicitó al embajador de Moscú en Colombia la salida de dos diplomáticos, Belousov, del Servicio de Inteligencia Militar de Rusia (GRU) y Paristov, del Servicio de Inteligencia Extranjera (SVR), por espionaje al servicio de intereses venezolanos: ya desde 2013, se habían presentado las protestas pertinentes a los sobrevuelos ilegales de aviones rusos de inteligencia en espacio aéreo colombiano, procedentes del hermano país.

En enero de este año, la Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de EE.UU. Victoria Nuland, alertó sobre la presencia de rusos en regiones fronterizas y dijo que el Kremlin tenía experiencia al interferir en los comicios de US y Europa. La funcionaria aclaró que se trabajaba en conjunto para impedir “que fuerzas externas malignas intervengan en las elecciones”.

El pasado 25 de marzo en una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Congreso de US, el general Glen Van Herck, comandante del Comando Norte de EE. UU manifestó: “Me gustaría señalar que la mayor parte de los miembros de GRU en el mundo está en México en este momento”. La General Laura Richardson, comandante del Comando Sur, declaró en la misma audición: “…lo que más me ha impresionado ha sido la medida en que China y Rusia están ampliando agresivamente su influencia en nuestro vecindario”. Aseguró que el gobierno de Maduro “participa activamente en actividades de narcotráfico y alberga dentro de sus fronteras a grupos terroristas regionales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”, aquel parido por Cuba y estás diseñadas en la Rusia soviética.

Mientras el viceministro de exteriores Ryabkov, admitió que Moscú no descartaba la posibilidad de establecer una infraestructura militar en Venezuela como parte de una “asociación estratégica” (¿maletines nucleares?), la Embajada de la Federación de Rusia en Colombia expresó que “Rusia ni ha intentado, ni tiene intención de injerir en la vida interna” del país.

Hace pocos días, el ruso Sergei Vagin, alias ‘Servac’, fue detenido por las autoridades locales por financiar las Primeras Líneas y la violencia durante el Paro Nacional. Para la CIA y la DEA, Vagin lavó activos y evadió las normas fiscales por más de 146 millones de dólares. Paralelamente, una ciudadana rusa fue detenida y durante un allanamiento a su apartamento se encontraron manuales con instrucciones de espionaje y reglamentos sobre sistemas para la protección de la información. La mujer tendría contactos con la inteligencia rusa.

En el caso de la guerra Rusia-Ucrania, el comercio con estos países representa menos del 1,5 % de las exportaciones e importaciones de las principales economías latinoamericanas. El año anterior Rusia exportó 11.000 millones de dólares a la región, mientras que esta le vendió 8.500 millones, según el Observatorio de Complejidad Económica. Para la FAO, actualmente América Latina produce alimentos suficientes para unos mil trescientos millones de seres humanos y debe “asegurar y garantizar la seguridad alimentaria para la región y el mundo” afirmó su director general en Quito recientemente.

A todo esto, las declaraciones del candidato Petro han sido tímidas y conciliadoras mientras los pronunciamientos del actual presidente han sido taxativos en su apoyo a los nacionalistas ucranianos.

¿Rusofobia estilo 48, paranoia preelectoral 22 o cruda realidad de esta guerra híbrida en desarrollo?.

 

 

 

martes, 29 de marzo de 2022

En garras del registrador y Fecode

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

El país ya conoce la magnitud del fraude que representan los 489.000 votos que le aparecieron súbitamente a Petro.

Como el registrador, después de reversar su inicial aceptación del reconteo exigido por las circunstancias, se empeña en no modificar los inconsistentes y viciados resultados, de la poca confianza en los escrutinios hemos pasado a la incredulidad total sobre su validez.

Restablecer la confianza en los resultados electorales ya no será posible entonces, antes de la elección presidencial, si este registrador permanece en el cargo y el escrutinio lo realizan Gregg (empresa estrechamente vinculada con Santos) e Indra (controlada por el gobierno social-comunista español), con la colaboración de varios subcontratistas igualmente confabulados.

Los ciudadanos amantes de la legalidad y del derecho no entendemos la resignación del gobierno y de casi todos los movimientos políticos frente a una organización electoral proclive al candidato castro-chavista de las FARC, del ELN y del Foro de Sao Paulo.

Pues bien, la logística, el cómputo y el escrutinio de las elecciones este año cuestan unos 1.3 billones de pesos mal contados. Las cifras astronómicas que reciben los sospechosos contratistas, escogidos a dedo, en vez de garantizar el escrutinio imparcial y confiable han conducido a lo contrario, la pérdida absoluta de la credibilidad en el sistema electoral.

En el mundo actual ha aparecido un nuevo y colosal negocio: el manejo y escrutinio electrónico de las elecciones, apresurado e incontrovertible. Basta con algunos algoritmos para proclamar a los vencedores pocas horas después del cierre de las urnas… ¡Y apelación a los infiernos!

Un verdadero Kartell (SmartMatic y Dominion principalmente, con sus franquicias en muchos países, como Gregg e Indra en Colombia), está privatizando la función electoral. Estos colosales negocios, corruptos y aberrantes, seguirán extendiéndose por el mundo. En Colombia han avanzado escandalosamente y ya no temen mostrarse a plena luz del día.

Pero si la Registraduría apesta, el tema de la selección de jurados es también muy preocupante.

Todos sabemos de la orientación comunista y revolucionaria de la tal Federación Colombiana de Educadores (Fecode) y de su compromiso militante con la candidatura de Petro.

Antes de la elección de Congreso se conocieron manifestaciones de ese sindicato en favor del Pacto Histórico, y de la “actitud vigilante” que se encarecía a los miembros de ese “colectivo” en su actuación como jurados de votación, pero no se publicaron —desde luego— las instrucciones impartidas para la correspondiente actuación en la elaboración de las actas y formularios de cada mesa.

Nada más sencillo que llenar las planillas con datos trucados, que se remiten a la Registraduría para ser computados y escrutados con el software de los contratistas.

Como de las filas de Fecode procede la inmensa mayoría de los jurados de votación, todo se puede esperar. Hay multitud de planillas E-14 fraudulentas, que a pesar de ser objetadas siguen contabilizadas a favor del Pacto Histórico.

Si a pesar de todo la democracia colombiana sobrevive con la elección de un candidato respetable, lo primero que habrá que hacer será proponer la reforma constitucional necesaria para depurar el organismo electoral y desmantelar el monopolio electoral de Fecode. Los 300.000 y más jurados de las mesas deben proceder de todos los sectores sociales del país. Así como la patria es de todos, las elecciones también deben ser de todos.

La total autonomía funcional y presupuestal de la Registraduría la ha convertido en un foco de corrupción inadmisible, y tal vez en el único elector del país.

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¿De dónde, si no de Fecode, salieron los 67.000 “voluntarios” que, coordinados por el señor Álvaro Echeverri Londoño, dizque “salvaron” los 489.000 votos que aparecieron en tres días? Mientras tanto, los demás movimientos carecen de estas bien entrenadas formaciones que prefiguran los “colectivos bolivarianos”.

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Dos perlas de Fecode:

¡Uribe, paraco, el pueblo está verraco!, cántico que resuena en tantas aulas infantiles

¡Y la niña de doce años, en La Unión (Antioquia), hija de una amiga, que le dice su mamá que vote por Petro, porque el profesor les enseñó que ese es el candidato bueno!

viernes, 18 de marzo de 2022

Conciencia crítica

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Ni más faltaba pretender emular con este artículo, ni siquiera comentar, a Paulo Freire, quien nos enseñó a los educadores sobre este asunto. Tampoco a Joao Baptista Libanio quien ofreciera cursos y libros con unas buenas reflexiones al respecto. Recuerden, mis queridos lectores, que estos escritos de los viernes que comparto con ustedes NO son artículos académicos, sino de opinión y, por ende, no poseen rigor científico. Son solo pensamientos en voz alta sobre el devenir actual que vivimos y para ofrecer ideas sueltas que susciten, eso sí, reflexiones personales y diálogos, más de fondo.

En estos días, por ejemplo, me ha estado dando vueltas en la cabeza este asunto, porque en tiempo de elecciones se nos invita a votar en conciencia, es decir, con responsable y personal conocimiento de lo que uno hace. Y ciertamente yo no estaría tan seguro de que obramos así, sino que nos dejamos llevar de nuestras posiciones subjetivas, apasionadas y a-críticas, o sea, por la tradición familiar (aquí todos somos de tal o cual), o por lo que digan las encuestas, por lo que comenta la mayoría (y hay que subirse en el carro de la victoria), o por lo que dicen los periodistas en los medios, por el referente moral que tengamos, por lo que la tendencia va mostrando, por lo que el caudillo político del partido sale a defender… y eso lo único que evidencia de nuestra parte es falta de madurez política, falta de conciencia crítica.

Me enseñaron, y estoy felizmente convencido de ello, que debemos ser auténticos, es decir, ser nosotros mismos, esto es, pensar por nosotros mismos, hablar por nosotros mismos, actuar por nosotros mismos y no porque otros, tan queridos y generosos, pretendan hacerlo por nosotros. Claro que resultaría muy cómodo dejar que otros nos hagan ese favor, pero me parece absurdo renunciar o endosar a otros algo tan genuinamente característico del ser humano: su capacidad de pensar y de obrar por cuenta propia.

En últimas, la conciencia crítica nos invita a no tragar entero, a cuestionarnos inteligentemente con preguntas, a no dejarnos llevar como borregos, a usar nuestro cerebro, a no dejarnos manipular.

Esta recta final hacia las elecciones presidenciales en mayo, van a estar muy candentes, intensas, apasionadas. Ahí es donde debemos tomar distancia, dudar, cuestionar, preguntar, analizar, argumentar, debatir con razones y no únicamente con sentimientos. Si me preocupa la proliferación de “fakes news”, de mentiras descaradas disfrazadas de verdades, en verdad más me aterra la ingenuidad política, por no decir atrevida ignorancia, de nuestras grandes mayorías. Esas que finalmente deciden en las urnas no por razón y convicción personal sino llevadas de la nariguera por oportunismos de coyuntura y conveniencia o compradas descaradamente haciéndolas renunciar a su propia autonomía y libertad.

Hay que seguir educando para poseer una conciencia crítica. No hay opción si queremos que las cosas cambien.

domingo, 13 de marzo de 2022

Una mano...

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Lava la otra y las dos juntas lavan la cara, es una frase que enmarca una realidad vigente para cualquier lugar del mundo: en donde se encuentren más de dos personas, siempre existe la posibilidad de solucionar las dificultades que se presentan de manera conjunta, porque es posible que solos no lo logren y se tenga que desistir del esfuerzo, por ello el trabajo conjunto, solidario, teniendo un mismo objetivo es el que genera frutos, resultados.

Tenemos hoy alrededor nuestro, en el país y en el mundo, serios y graves problemas de convivencia, en los que en vez de verse en el horizonte soluciones, lo que se percibe es un crecimiento exponencial de los problemas que tarde que temprano afectaran a todos los habitantes, la calidad de vida, la tranquilidad ciudadana, la economía y posiblemente la seguridad interna y la mundial. Son días difíciles que requieren mucho análisis, ponderación y gran visión de futuro, pero sobre todo una convicción profunda de estar trabajando en el beneficio colectivo, que conlleve bienestar.

Hablar de Putin, Maduro, Ortega, Petro y otros más, no conduce a nada, son lideres negativos contrarios al logro de satisfacción de las necesidades humanas, piensan y tienen como objetivo un apetito voraz por  el poder, y hacen lo que sea para tenerlo y mantenerlo, desfalcando el erario público, matando, llevando a la cárcel a los opositores, iniciando guerras sin sentido, inyectando odio de clases, incitando a la violencia y diciendo mentiras por doquier, para simplemente perpetuarse en el cargo.

Los que creemos en la democracia, en el respeto por la vida, los que tenemos principios y valores, creemos que trabajando juntos y con el ejemplo podemos lograr resultados de crecimiento. Debemos unirnos bajo un solo ideal, el de la conservación de la sociedad, el de la unidad, el respeto y la tolerancia.

Me he quedado con la lágrima en la mano, escuchando al presidente de Ucrania, hablando del dolor, la muerte, de los ataques a civiles y a la infraestructura de ese país, que ha sido sin piedad, convirtiéndose en un verdadero genocidio. En minutos extermina a personas y familias enteras, inermes, que sin entender que ocurría buscaban refugio y fracasaron en su intento de huir de la invasión, solo encontraron la muerte. Mientras tanto el presidente de Ucrania implora por la solidaridad de Occidente; eso no puede ser, tiene que pararse esa guerra y juzgar a Putin por crímenes de lesa humanidad.

En Nicaragua pasa igual, muertos y detenidos que participaron en manifestaciones contra el gobierno, candidatos en la cárcel, robo en las elecciones, en fin, un panorama similar, pero a diferencia del anterior es una guerra interna.

Venezuela, no para la persecución, el miedo, el hambre, el terror. Todos huyen mientras un solo hombre con su familia y unos pocos aliados que controlan el ejército mantienen ese sistema putrefacto. Allí sí se requiere una actuación del mundo, pero no lo hacen por miedo a un conflicto generalizado.

Colombia, en el ojo del huracán, una sociedad y sistema de gobierno en riesgo, sin un propósito común, alejado de las posiciones que permitan acuerdos, con líderes que invitan a la convulsión social, alentada por un hombre que no oye, ni ve, que solo piensa en su objetivo, que ha cometido todo tipo de barbaridades y la juventud le copia, que está acompañado por personas que emanan únicamente revanchismo y atacan el sistema y no obstante se basan en la democracia  para lograr el poder y perpetuarse.

No soy nadie para convocar e invitar a los ciudadanos colombianos, pero me siento en la obligación moral de hacerlo, a que desde esta noche después de conocer los resultados electorales piensen seriamente en lo que se viene a continuación, en las elecciones presidenciales. Los invito a que por una vez y que sea el principio de un propósito común de unidad, de trabajo solidario y diario, evitemos la intromisión en nuestro país de doctrinas ajenas a la libertad, a la libre determinación de los ciudadanos, a pensar sin miedo, a expresar nuestras ideas con respeto por las de los otros, a convivir en paz, con un gobierno fuerte, proactivo y emprendedor, en el que las regiones tengan más autonomía, que el empleo, las oportunidades y la creación de empresa sea una alegría diaria. Ese es el país que invito a que promovamos, participemos de él y disfrutemos en armonía la cotidianidad de la vida. Se puede lograr, no es una utopía, si bajamos los ánimos lo lograremos. Les pido entonces reflexión.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Un beso de Judas a plena luz del día

José Alvear Sanín*
Por José Alvear Sanín*

La traición deja provecho transitorio al que la comete, pero queda lastrado con una vergüenza que lo persigue ya para siempre. Si eso les ocurre a los pequeños traidores, que sufren luego el desprecio en su estrecho círculo laboral, comercial, lúdico o deportivo —como pasa con el esquirol, el falso quebrado, el tahúr y el portero del autogol convenido, todos despreciables—, ¿qué diremos entonces de los grandes traidores?

La historia está llena de ellos. Por hoy baste recordar a Jacob, que privó de la primogenitura a su hermano, a cambio de un plato de lentejas; a Bruto y Casio, que asesinaron a su jefe, amigo y protector. Y saltándonos algunos siglos donde también abundaron, recordemos solamente a Benedict Arnold, general americano que se pasó a los ingleses, para llegar hasta Pétain, Laval y Quisling, quienes al servicio de los nazis gobernaron sus países hasta alcanzar el despreciable apelativo de collaborateurs.

Tanto Shakespeare, deprecando a los asesinos de Julio César, como Dante, han situado moralmente la traición donde corresponde. En el Inferno comparten con Dite el más profundo y horrendo círculo Bruto, Casio, y el peor de todos, Judas Iscariote.

Llegando a estas líneas, el menos malicioso de los lectores se dará cuenta de que me acerco a César Gaviria. Es verdad que ese individuo no es, hasta ahora, figura histórica destacable, pero si con su traición al país llega Petro a la presidencia, el daño que le hará a Colombia será tan gigantesco como aterrador.

El beso de Judas al Señor se dio en la oscuridad de la noche, mientras el de Gaviria a Colombia tuvo lugar a plena luz del día, en un lugar que antes no ofrecía lentejas en su menú y en presencia de fotógrafos y reporteros.

Dejando de lado la grotesca hipótesis de una Vicepresidencia para la hijita querida, dijeron ellos que el encuentro era dizque para conversar sobre “coincidencias” entre ambos acerca de la urgencia de un “capitalismo” de tipo social y de una reforma tributaria para mejorar la suerte del pueblo…

Muchos, preocupados por una posible presidencia del terrorista y hombre de las bolsas, temíamos las componendas de políticos logreros con él, después de agosto, pero Gaviria ha convertido esa atroz posibilidad en una realidad.

Desde luego, no es él solamente, porque los Galán, Luis Pérez, Alejandro Gaviria, Roy Barreras, Benedetti, la Teodora, De la Calle, Juan Manuel Santos, etc., están haciendo cola para “colaborar”; pero la diferencia entre los de esa caterva y Gaviria Trujillo radica en la investidura que este ostenta como director del Partido Liberal, una de las fuerzas que, a partir del Programa Liberal de 1848, y del Conservador de 1849, a lo largo de 172 años, han construido la democracia colombiana y la grandeza de la patria.

Es posible que para muchos valga más un plato de lentejas que esos nobles y elevados conceptos que no se traducen en pesos, ni en proficuos contratos, ni en abultadas comisiones, ni en curules, ni en el goce transitorio que produce la libido imperandi.

¡Cómo puede el partido de Mosquera, Benjamín Herrera, Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Alberto y Carlos Lleras, López Michelsen y Virgilio Barco, caer hasta el nivel intelectual del estilista capilar!

¡Cómo es posible que el hombre ungido por el hijo en el entierro de Luis Carlos Galán, asesinado por la mafia, se incline ahora ante el poder político del narcotráfico y el Foro de Sao Paulo!

Para ser recordado, Eróstrato quemó el templo de Diana, y César Gaviria entregó el país al castro-petrismo. ¡Pobres credenciales para la Historia!

***

El gran reportaje con el doctor Remberto Burgos de la Espriella, en La Barbería de William Calderón, nos presenta no solo al gran médico, sino también al pensador, defensor de la vida y a uno de los hombres que hacen falta en la primera línea de la política, ahora dominada por enanos morales.

miércoles, 23 de febrero de 2022

¿Inocuos los debates en televisión?

José Alvear Sanín

Por José Alvear Sanín*

Las cosas han llegado tan lejos que se esperan milagros de los debates de los candidatos en televisión. Vale entonces la pena contemplar ese tipo de confrontaciones en la Colombia actual, para analizar hasta dónde pueden influir en la próxima elección presidencial.

En 1956, Adlay Stevenson retó al incumbente, Dwight Eisenhower, a un debate por televisión. El presidente rechazó el encuentro. El primer debate en televisión se dio entonces en 1960 entre Richard Nixon y John F. Kennedy y estuvo dividido en cuatro sesiones. Se dice que para los televidentes el triunfador fue Nixon y para los radioescuchas el vencedor fue Kennedy. Ese sí fue un verdadero debate, que permitió a los ciudadanos formarse una idea más o menos realista sobre los pros y los contras de ambos.

Desde entonces, en multitud de países se organizan debates entre los candidatos. Pero no es lo mismo cuando se enfrentan dos pesos pesados, que cuando un candidato fuerte y experimentado se mide con media docena de personajes más o menos conocidos.

Lo que se está viendo en Colombia es inocuo. En la pantalla aparecen diez o doce aspirantes. Cada uno de ellos tiene que contestar preguntas cuidadosamente formuladas para no irritar a nadie. Estas se despachan en los dos o tres minutos que se les conceden cada vez. Así, en una hora, cada participante habla, si mucho, dos o tres veces, unos seis o siete minutos en total, y por eso los espectadores se quedan sin formarse una idea clara sobre lo que piensan realmente estos señores sobre el país y su futuro.

En cada debate, el moderador se esmera en ser eso precisamente, un conductor “moderado” y simpático con todos sus invitados…

Hasta el próximo 13 de marzo, los precandidatos seguirán saliendo casi como en los realities, o en las eliminatorias del Concurso Nacional de Belleza. Después de ese día quedarán Petro y los siete enanitos para disputar la primera vuelta. En los dos meses siguientes habrá, desde luego, “debates”, siempre en el terreno de los buenos modales, donde no habrá ni tiempo ni deseo de deliberar sobre los verdaderos problemas nacionales.

En cambio, lo que el país requiere es confrontar a Petro y desenmascararlo. Nadie en los medios, por desgracia, es capaz de acorralarlo, de increparlo sobre su pasado terrorista, sus estrechos vínculos con Chávez y Maduro, su espantosa Alcaldía, su benigno y fugaz “cáncer”, su prodigiosa mendacidad, su impreparación, las bolsas de dinero, las mansiones en cabeza de testaferros, su verdadero ideal económico de corte comunista, la irresponsabilidad de sus propuestas, sus extraños viajes y sus entrevistas con sospechosos operadores electorales, etcétera…

En realidad, Petro sería el candidato menos difícil de vencer, si el país lo conociera, pero en vez de atacar a la víbora por la cabeza, el establecimiento político-judicial-mediático lo viene pintando desde hace varios años como un señor de centro-izquierda, un senador normal, común y corriente, por el cual pueden votar sin temor, desde los curas y las ancianos, hasta los hijos de papi del estrato 7.

Así como no se habla de los antecedentes ni de los propósitos del candidato de las izquierdas, también en el actual momento político hay otros temas tabúes, empezando por Venezuela. Es increíble que con millones de venezolanos mendigando en nuestras calles, a Petro no se le pregunte por los consejos que dio a sus íntimos amigos Chávez y Maduro para destruir ese país, antes de que se le dé la oportunidad de destruir el nuestro. En cambio, ahora se organiza una falsa discrepancia entre él y Maduro, para dar la impresión de que ya no comulga con la revolución bolivariana de la que él fue uno de los principales y bien remunerados actores.

Ese no es el único tabú. Hay preguntas que no se harán en la carrera hacia la Presidencia, como:

¿Trajo la entrega a las FARC paz en Colombia? ¿Y cuál es la situación actual de orden público?

¿Debe negociarse con el ELN la entrega de lo que queda de la institucionalidad?

¿Conviene tener tres poderes públicos separados, o debe el judicial seguir usurpando los demás?

¿Puede el país cambiar el petróleo por los estupefacientes?

¿Debemos acabar con la ganadería?

¿Conviene hacer una reforma agraria al estilo de las que han dejado sin comida a varios países?

¿Conviene tener una policía inerme?

¿Será que la corrupción puede erradicarse eligiendo a los más corruptos?

¿Los alcaldes mamertos deben seguir a cargo del orden público?

¿Conviene ahogar la iniciativa privada con impuestos confiscatorios?

¿Convendrá seguir aumentando sin límites el gasto público y la burocracia?

Y estas no son todos los graves interrogantes que podrían hacerse.

Mientras el país no encare adecuadamente sus grandes y verdaderos problemas, nuestro futuro no podrá ser peor, porque vendrán a “resolverlos” quienes mayor responsabilidad tienen en su creación: los violentos, los fanáticos, los ignorantes, los corruptos, los narcos y los políticos revolucionarios. Quienes no comprenden que la revolución siempre ha sido el gobierno de los criminales, no entienden lo que se juega en Colombia en medio de un electorado en buena parte desorientado, apático, y donde el abstencionismo sigue superando el 50% del potencial electoral.

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Comprendo a Herman Tersch: pietra… pétreo… petro…

lunes, 21 de febrero de 2022

Algo de pedagogía electoral sobre el Congreso

Gabriel Jaime Hurtado Restrepo
Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*

El 13 de marzo de este año tendremos en Colombia las llamadas votaciones parlamentarias, en las que elegiremos el nuevo Congreso y se realizarán las escogencias de algunos candidatos a la presidencia mediante las consultas interpartidistas.

El Congreso constituye la rama legislativa del poder público y está integrado por el Senado y la Cámara de Representantes. Las otras dos ramas son la judicial y la ejecutiva, cada una con sus funciones particulares.

Las principales funciones del congreso son: hacer reformas a la constitución, elaborar las leyes, ejercer control político sobre el ejecutivo, elegir ciertos funcionarios (magistrados de la Corte Constitucional y de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, procurador general de la nación, defensor del pueblo, contralor general), juzgar excepcionalmente a los altos funcionarios del Estado, etc.

El 13 de marzo cada votante podrá recibir y marcar varias tarjetas electorales o tarjetones, la del Senado, la de la Cámara correspondiente y la de la respectiva consulta presidencial (si fuere a hacerlo).

Para la inmensa mayoría de las curules o puestos, el Senado se elige por circunscripción nacional y la Cámara por circunscripciones territoriales. La circunscripción nacional es una sola, lo que significa que cualquier colombiano, apto para votar, en cualquier lugar del país o del exterior podrá hacerlo por cualquier lista o candidato al Senado. Las circunscripciones territoriales son una por cada departamento, o sea, 32, más otra por Bogotá. En estas circunscripciones territoriales el elector solo podrá votar por listas o candidatos a la Cámara correspondientes a su territorio, a su circunscripción.

En total el nuevo Congreso estará conformado por 295 congresistas, que se elegirán de la siguiente manera:

108 senadores, distribuidos así:

  • 100 elegidos por circunscripción nacional
  • 2 por las comunidades indígenas
  • 1 para el candidato que quede de segundo en la elección presidencial (opcional a su escogencia)
  • 5 para el Partido Comunes (Farc - Acuerdo de Paz)

187 representantes a la cámara, según el siguiente detalle:

  • 161 elegidos por circunscripciones territoriales (32 departamentos más la de Bogotá)
  • 2 por las comunidades afro
  • 1 por las comunidades indígenas
  • 1 por los colombianos en el exterior
  • 1 para la fórmula vicepresidencial que quede de segunda en la elección presidencial (opcional a su escogencia)
  • 5 para el Partido Comunes (Farc – Acuerdo de Paz)
  • 16 nuevas curules transitorias especiales de paz para las víctimas

La Registraduría informó que quedaron inscritos 2.835 candidatos para participar en las elecciones parlamentarias de este año 2022.

Para las elecciones del Congreso las agrupaciones políticas (partidos, movimientos o grupos significativos de ciudadanos) pudieron inscribir listas cerradas o abiertas. Las cerradas también se denominan no preferentes y las abiertas son con voto preferente.

Las listas cerradas o no preferentes son aquellas en las que el elector vota por la agrupación política en su conjunto, sin poder seleccionar ninguno de los candidatos que integran la lista, y por tanto no tiene influencia en el orden en que quedarán elegidos los integrantes de esa lista; el orden es determinado por la agrupación política al momento de configurar e inscribir la lista. En este caso el elector marcará solo el logo de la agrupación política por la que vota.

Las listas abiertas o preferentes son las que le dan la opción a los electores de escoger el candidato de su preferencia o votar únicamente por el partido o movimiento político. En este evento el elector marcará el logo de la agrupación política y/o el recuadro con el número del candidato de su preferencia.

Para la circunscripción nacional del Senado se inscribieron un total de 16 listas, de las cuales ocho son cerradas y ocho abiertas. Para la Cámara se inscribieron 328 listas, más 203 para las nuevas 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz.

El Movimiento de Salvación Nacional, que recuperó su personería jurídica el 1 de diciembre de 2021, inscribió al Senado una lista cerrada, de la cual hago parte, y a la Cámara inscribió 18 listas cerradas y una abierta.

Concluidas las votaciones, empieza el escrutinio o conteo de votos. Para que candidatos de una lista alcancen a ser elegidos, deberán obtener como mínimo un número de votos equivalentes a lo que se denomina el umbral.

De esa figura, del cociente electoral y de la cifra repartidora, que son los métodos a través de los cuales se asignan las curules, me ocuparé en una próxima columna.

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