En su editorial para esta semana Antonio Montoya H., extiende su invitación para que a pesar de los resultados electorales, se levanten los ánimos, evaluemos el por qué se perdió y miremos el futuro con esperanza y corrigiendo las equivocaciones del pasado. La corrupción, la desidia, el no entender la necesidad del prójimo son temas que debemos revisar. Escúchalo.
martes, 21 de junio de 2022
Se acepta la derrota
lunes, 6 de junio de 2022
"Yo y el tiempo le podemos a otros dos"
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*
Mi maestro me enseñó que cualquier destreza, virtud o
solución demanda un elemento esencial: tiempo. Y de ahí el decir que “Yo y
el tiempo le podemos a otros dos”. Pues, ya cuando sea tarde, solo quedan
los lamentos.
Están los ánimos y las susceptibilidades caldeadas en el
hervidero inevitable de la “merienda electoral” que se avecina. Y por ello esta
máxima cobra peso importantísimo en materia de sensatez al entender la razón
por la cual Colombia entera necesita comprender por qué y cómo votar el próximo
domingo 19.
Aquí hay que ser conscientes, que la razón por la cual
votaremos el 19 de junio es para ganar tiempo en libertad y tener la
posibilidad de imprimirle orden al ejercicio del liderazgo en nuestra sociedad,
conservando nuestros valores democráticos fundacionales de “libertad y orden”,
con el único fin de asumir nuestras responsabilidades cívicas como miembros de
una nación libre y seguir por el camino en que podamos construir todos, un
mejor futuro.
Abstenerse o votar en blanco, es
cobardía y representa negarnos el tiempo necesario para ser responsables
con las generaciones futuras, representa darles el mal ejemplo de apoyar a la
política tradicional encamada con el narcoterrorismo comunista disfrazado del
cambio utópico que siempre ofrece el extremismo socialista bajo los efectos de
la ilusión revolucionaria.
Abstenerse o votar en blanco,
equivale a que voluntariamente nos dejamos rodar de cabezas por el abismo
revolucionario de la destrucción total de los valores democráticos de nuestra
sociedad y permitir, en un solo día, abrir la puerta de atrás a quienes vienen
a destruir valor de los medios productivos que mantienen nuestra economía y sus
empleos.
Tenemos pocos días para dejar de lado el chat y las
noticias especulativas, y sentarnos a hablar seriamente con todas aquellas
personas en edad de votar que conforman nuestro entorno, y explicarles la razón
por la cual debemos votar en favor de que la nación colombiana no pierda algo
que después puede resultar tan irrecuperable como su libertad, sus derechos, su
dignidad y ese tiempo que representa la última oportunidad de unirse,
ordenarse y prosperar en democracia.
viernes, 27 de mayo de 2022
Claridades
Por José Leonardo Rincón S. J.
Llegó la hora de elegir a nuestro presidente.
Felizmente estamos en una democracia y podemos hacerlo responsable y
libremente, siguiendo el dictamen de nuestra conciencia. Llueva, truene o
relampaguee, hay que salir a votar, es decir, a ejercer el derecho que como
ciudadanos tenemos. Afortunadamente se permiten las diferencias y aunque en el
ejercicio de la libre expresión se han dicho mentiras y ha habido maltratos e insultos,
en un franco abuso de tal derecho, no hay un sistema dictatorial y opresor que
nos impida participar porque toma las decisiones por nosotros.
Al llegar a este crucial momento, frase que
parece de cajón pero que es totalmente cierta, en verdad nos estamos jugando el
futuro de nuestra democracia. Por eso considero pecado mortal por omisión no ir
a las urnas. No tendremos ninguna autoridad moral para luego quejarnos de los
resultados, lamentarnos de lo que nos tocó vivir, si no nos hemos manifestado.
Ganemos o perdamos, pero votemos. Votemos en conciencia y no caprichosamente o
de modo inmaduro. Es verdad que “nos falta mucho pelo pal moño” en formación
sociopolítica y de nuestra conciencia crítica, pero reprochable sería vender
nuestro voto, traicionar nuestros principios y valores solo por la inercia de
una tradición familiar, o porque las encuestas muestran una tendencia y hay que
subirse cómodamente en el bus de la victoria. Se debe elegir después de conocer
los planteamientos programáticos, pero eso prácticamente nadie lo hace.
Con el correr de los días uno va teniendo sus
claridades y hoy les comparto las que voy logrando, invitándolos por supuesto a
que ustedes tengan las suyas propias.
No envidio la suerte de Cuba, Venezuela o
Nicaragua y no quisiera estar en un contexto similar. Si estos países están
ahora como están, no es solo por culpa del fracaso del socialismo que los
administra. Primero lo fue de un capitalismo indolente que exacerbó la pobreza
y las diferencias sociales y que desembocó en revoluciones de final infeliz. Aquí
nos espera un futuro parecido, repito, no por culpa de una izquierda ideologizada,
cargada de comunismo, sino porque la derecha prepotente cargada de capitalismo
neoliberal le importa un bledo el hambre, el desempleo, la falta de salud y de
educación, la inseguridad y la campante corrupción.
Observo a los diferentes candidatos y me
pregunto por sus hojas de vida.
Su formación académica es un elemento importante,
pero sobre todo su gestión y los resultados obtenidos, además de su trayectoria
política y experiencia de gobierno. Me pesa mucho su talante personal y sus
calidades humanas. Me dice mucho aquello de “dime con quién andas y te diré quién
eres”, es decir, de quién está rodeado, cuáles son sus socios políticos, qué
está transando a cambio de votos. Muy importante su actitud ante sus
contrincantes, la manera cómo afronta la feroz oposición.
Un presidente que maneje situaciones de crisis
es realmente recomendable. Los problemas sociales y de orden público no se
solucionan a punta de Esmad. El mandatario saliente perdió la oportunidad de
oro servida en bandeja para lucirse como estadista convocando un diálogo nacional
amplio y directo con los actores del conflicto. Se perdió la feliz ocasión para
establecer mesas de conversaciones multipartidista, plurales, con todos los
líderes de los diferentes sectores. Esto no se arregla echando plomo sino
apuntando a la solución de fondo de nuestros problemas. Se necesita un líder empático
que escuche los clamores populares y que simultáneamente tenga bien agarradas las
riendas de una nación desbocada.
Miren muy bien, por favor, por quién van a
votar. No boten su voto. Su opinión cuenta, su sufragio vale. En medio de estas
incertidumbres nebulosas y de un panorama tan sombrío, no podemos equivocarnos.
Esto no puede seguir siendo la patria boba. O salimos adelante o de veras esto
no tiene futuro. ¡Qué Dios nos ayude!
sábado, 21 de mayo de 2022
Demasiado tarde...
Por Luis Alfonso García Carmona
A sólo 10 días de la primera vuelta electoral
para elegir presidente, no se percibe en la opinión de los colombianos una
clara conciencia de lo que en esa fecha se juega el país.
Para una gran parte de los compatriotas, aunque
sea doloroso reconocerlo, el tema de las elecciones no es de su agrado o los
tiene sin cuidado. Prefieren que otros sean los que resuelvan por ellos,
ignorando que cuando llegue el desastre no tendrán a quién acudir.
Desde hace varias décadas entregamos la
educación de nuestros niños y jóvenes a la izquierda radical. No sólo en las
universidades sino también a través de los maestros del sindicato comunista de
Fecode. Ahora tenemos adictos al “marxismo cultural” en todos los estamentos y
un semillero de vándalos para las protestas callejeras.
El establecimiento, por su parte, parece que
está reaccionando a última hora apoyando la alternativa que representa la
defensa de la democracia, las libertades individuales y el derecho a la
propiedad privada, frente a la propuesta que abriría el camino a un
narco-estado totalitario y comunista. Es una tardía respuesta, después de su connivencia
con la entrega del país a las FARC a través del infame acuerdo de La Habana y
del acompañamiento brindado al expresidente Santos en el desmoronamiento del
país.
Mientras los candidatos y dirigentes políticos
batallan por acceder al poder ejecutivo, ya desde hace años las decisiones son
adoptadas por una sesgada “dictadura de la toga” que continuamente invade la
órbita de las otras ramas del poder. Gran parte del Congreso quedará en las
manos de una coalición de fuerzas de izquierda, lograda por el monumental
fraude perpetrado el pasado 13 de mayo, y complementada con las curules que le
fueron obsequiadas a cambio de nada en el funesto pacto Santos-Timochenko.
La falta de una acción contundente para erradicar
el narcotráfico ha permitido que los cultivos ilícitos se cuadrupliquen a
partir del pacto del farc-santismo, y que el poder de los “capos” gane terreno
en casi todo el territorio nacional, hasta el extremo de que la fuerza pública
sea secuestrada impunemente por un grupo de sembradores de coca.
Para mayor vergüenza, las elecciones se
cumplirán en medio del peor escándalo electoral de toda nuestra historia, en el
que se evidenció un gigantesco fraude, el desconocimiento de los derechos
electorales, y la indiferencia del alto gobierno, las Cortes y los organismos
de control que decidieron no repetir el conteo de votos, ni revisar la irregular
adjudicación del manejo electoral a firmas cuestionadas, ni separar de sus
cargos a los responsables.
La esperanza es lo último que se pierde, reza
el refrán. Pero cuando se han subvertido todos los principios morales, éticos y
jurídicos para instalar la combinación de todas las formas de lucha como
práctica común, todo parece perdido. La toma del poder viene determinada por el
podrido aparato electoral, la insensatez de nuestros gobernantes , la
inoperancia de la justicia y de los órganos de control, el poder corruptor de
las inmensas fortunas del narcotráfico, el terrorismo que impone su ley en
muchas zonas del país, la complicidad de venales orientadores de opinión, la
confabulación del “mamertismo” internacional dirigido por el Foro de Sao Paulo,
y el discurso populista que reciben las ingenuas masas como bálsamo para sus ancestrales
carencias.
Preparémonos desde ahora para lo peor. No
hicimos a tiempo la tarea. Ya es demasiado tarde.
miércoles, 11 de mayo de 2022
¿Joya de la corona?
Por José Alvear Sanín*
En los últimos años han aparecido las expresiones
monárquicas de “joya de la corona” y “prueba reina”, para ponderar las
excelencias de algo, o lo incontrovertible de un hallazgo que determina el
cierre de un proceso o de una discusión.
Estamos a 19 días de la primera vuelta de la elección
presidencial más importante de nuestra historia, la que, además, por primera
vez implica consecuencias a escala global.
En efecto, si Colombia elige suicidarse electoralmente, no
solo desaparecerán sus instituciones, sus libertades y su porvenir, dado que
ese trágico insuceso tendría inmediatamente efectos aterradores en Brasil. Si
ese inmenso país también cae, todo el continente pasaría entonces a orbitar en
la esfera china, puesto que Rusia, por su debilidad demográfica, y en la medida
que se enreda en una guerra by proxy con los Estados Unidos, fatalmente
queda supeditada a Beijing.
Hasta dónde la Rusia de Putin sea comunista es asunto
secundario frente al ascenso chino. Lo cierto es que Moscú, en esa toma de
posiciones hacia la hegemonía, le aporta la influencia que ha recuperado en el vergonzante
“imperio” cubano de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que extiende sus tentáculos
sobre Argentina, Chile, Honduras y Perú, países en camino hacia versiones más o
menos completas del socialismo del siglo xxi.
El desolador panorama de una América Latina supeditada, a
través de la isla famélica, a un esclavizante neocolonialismo amarillo, es lo
único que se puede esperar del socialismo del siglo xxi. Este se proyectaría en
la URSA (Unión de Repúblicas Socialistas Americanas), federación cuyo
establecimiento aseguraría el predominio mundial de China.
Para llegar a este punto solo falta tomar la joya de la
corona, en este caso Colombia, lo que se consigue a muy bajo costo. Basta con
una mala elección en nuestro país para que salte el precario equilibrio geopolítico
en el que aún los Estados Unidos mantienen primordial influencia.
De esta manera, una posesión de Petro (legítima o
fraudulenta), condenaría al hambre y el despotismo a toda América Latina, donde
entonces se desencadenaría la revolución, ya sin los tapujos de Boric y
Castillo, cuyo prudente respeto por el orden constitucional, hasta ahora, es apenas
un recurso transitorio para no alarmar al electorado colombiano.
***
Pocas figuras tan apasionantes como la de Winston S.
Churchill, que ha merecido centenares de biografías, ensayos y películas. En
2014 apareció la primera edición colombiana del Churchill de Roy Jenkins
(Bogotá: Crítica, 1134 pág.), que parecía ser la biografía definitiva. Pero en
2020 se publicó, bajo el mismo sello, la traducción de Churchill, walking with
Destiny, de Andrew Roberts (Bogotá: Crítica, 1468 p.), que supera ampliamente
todo lo que conocíamos del inmenso personaje.
Al recomendar al lector la 2ª edición (2021) de ese libro
monumental, como corresponde a Sir Winston, no puedo dejar de manifestar mi
dolor ante la falta de un líder comparable en Colombia.
Churchill, solitariamente, alertó a su país sobre el
peligro inminente y la irresponsabilidad de no rearmarse mientras Hitler lo
hacía en gran escala. Allí se reconoció finalmente que tenía la razón. En
cambio, en Colombia, a partir de 2002, nadie en las más altas esferas ha enfrentado
con entereza al enemigo, con el que se ha pactado hasta la demolición de
quienes se oponen al comunismo, incrustado en todas las principales posiciones
del Estado, en los partidos, en los sindicatos y en el dominio de la justicia y
la educación.
***
De un filósofo coreano, Byung-Chul Han, que enseña en una
universidad alemana, ha aparecido en Colombia un breve e inquietante libro, Infocracia,
la digitalización y la crisis de la democracia (Bogotá: Taurus; abril 2022. 103
p.), que denuncia la práctica desaparición de la verdad y la racionalidad,
aplastadas por la multiplicación y la velocidad de la información, en buena
parte configurada por fake news, trolls y bodegas.
La democracia es lenta, larga y tediosa, y la difusión viral
de la información, la “infodemia”, perjudica en gran medida el proceso
democrático. Los argumentos y los razonamientos no tienen cabida en los tweets
o en los memes, que se propagan y proliferan a velocidad viral. La coherencia
lógica que caracteriza el discurso es ajena a los medios virales (…) También
las noticias falsas son, ante todo, información (…) Antes de que un proceso de
verificación se ponga en marcha, ya ha tenido su efecto. La información corre
más que la verdad y no puede ser alcanzada por esta (p. 42).
***
¡Y el registrador allí!
lunes, 9 de mayo de 2022
Al son de las noticias
En su nueva editorial Antonio Montoya Hoyos resalta, entre otros hechos noticiosos de la semana, la extradición de alias Otoniel y el subsiguiente paro armado promovido por Los Urabeños, la infiltración que hace el Pacto Histórico a las campañas de sus contrincantes, el bullying que afecta a los estudiantes con tanta agresividad, la economía nacional y mundial en crisis, la caída de la reforma a la ley de garantías al igual que la moción de censura promovida en el Congreso contra el ministro de Defensa y el riesgo que corren los pensionados si no votan bien en las próximas elecciones. No dejes de escucharlo.
jueves, 5 de mayo de 2022
En América Latina la amenaza no son los militares
Por John Marulanda*
Ilicitud y estadísticas
La queja generalizada de todos los familiares de los mal
llamados falsos positivos no es que los hayan asesinado, sino que limpien su
nombre. “No era guerrillero”, es el clamor común de los dolientes.
Entendible que en las mentes ciudadanas la ilegalidad, la ilegitimidad, no
quepa dentro de su moralidad, prueba palmaria de la aversión que la mayoría de los
padres y familiares siente por el narcoterrorismo. Terrible el asesinato a
sangre fría de estos inocentes, pero, precisamente, de ahí surge la amplia
simpatía de la opinión pública por nuestro ejército, a la cual cadenas tóxicas
de información intentan contaminar. Nada solidarios los tales periodistas que
presumen de objetividad y neutralidad.
Las estadísticas no solo revelan el momento como si se
tratara de una foto, sino que también marcan tendencias, como en el caso de
Invamer, que lleva varias décadas mostrando a Colombia como: a) un país
cristiano y creyente; b) un país con profundo sentido patriota y afecto por sus
militares y c) un país empresarial, de emprendimientos.
La semana anterior conocimos la encuesta trimestral Invamer
(abril 27) que, una vez más, colocó en primer renglón a la Iglesia, con un 65,9
% de simpatía; en segundo lugar, a las fuerzas militares con un 63,1 %, y en el
tercero a los empresarios con un 52,3 %. En la última línea de confiabilidad
están el Congreso con un 32 % y los partidos políticos con un 29.2 % de
aprobación. Las empresas financiadoras de la encuesta fueron Caracol Radio, Blu
Radio y El Espectador.
Con esta marcada tendencia, ¿caben, entonces, propuestas
que busquen cambiar la naturaleza confesional, occidental y de cultura
capitalista como la de Colombia? A pesar de la miseria que nos ha dejado la
pandemia, lo veo difícil. Mucho más ahora que la reciente renuncia del comisionado
mayor retirado del ejército Carlos Guillermo Ospina, contaminó la supuesta verdad
de la Comisión que lleva ese título y que es dirigida por un cura con simpatías
por la izquierda.
América Latina, Perú y Venezuela
En América Latina “La amenaza no son los militares, sino
el populismo” dijo Marta Lagos, directora de Corporación Latinobarómetro con
sede en Providencia, Chile, en una charla en la Casa de América, en Madrid, el
pasado 26 de abril. “Por un nuevo contrato social. Renovar la democracia
para no dejar a nadie atrás”, fue el título de la conferencia en España, en
la que participó la expositora. Nada refleja mejor el sentimiento de todos los
colombianos, aunque “vivir sabroso” parece haberse convertido en el
grito de batalla de la juventud 22, desconociendo lo que ese “paraíso”
prometido ha significado para países como Venezuela, desgobernado por un
populista indolente y altisonantes.
Vladimir Cerrón, neurocirujano y fundador del partido Perú
Libre, al cual pertenece Castillo, lo ha dicho públicamente según un video que
circula en redes. Penetrar y controlar las estructuras militares y policiales
(patriotismo y fuerza), eclesiales (creencias y fe), magisteriales
(“legalidad”) y burocráticas (administración y funcionalidad) son objetivos
prioritarios del marxismo-leninismo. En ese país limítrofe, el ministro de
Defensa, almirante retirado José Gavidia y los generales Arriola de la Policía
Nacional (Dircote), Astudillo del Comando General de las FFMM y Zeballos, de la
operación Chavín de Huantar, se han manifestado en contra de los
pronunciamientos del ideólogo. En su comunicado, el mindefensa peruano ha
dejado en claro que “…rechaza la más mínima insinuación que busque
transgredir el rol constitucional de las Fuerzas Armadas, las cuales, sin ser
deliberantes, están subordinadas al poder constitucional (…)” Dicha
cartera, aclaró que intentar poseer el control sobre las FF. AA. va en contra
de la Carta Magna, ya que es “irresponsable, fuera de lugar y atenta contra
la institucionalidad de las mismas”. “Cada uno de los integrantes de las
Fuerzas Armadas, (…) cumple a cabalidad la misión encomendada, con valor y
sacrificio; por lo tanto, no se debe permitir que nadie intente mancillar su
honor ni trate de confundir a la población sobre el rol que cumplen las instituciones
armadas”, finaliza el pronunciamiento.
Qué falta que nos ha hecho un comunicado similar en el
reciente incidente del general Zapateiro. De ahí surgen las especulaciones de
un nuevo “ruido de sables” entre los militares colombianos, que alimenta la carátula
de una popular revista. Con todo, y a pesar de la evidencia de miseria de los
ciudadanos venezolanos pedigüeños en las calles de Colombia, la oposición
generalizada a las propuestas del populista Petro será arrolladora en la
primera vuelta.
jueves, 28 de abril de 2022
¿Repentistas o estadistas?
Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*
El próximo 29
de mayo se celebrará la elección en la que los colombianos escogeremos a los
nuevos presidente y vicepresidente de la República.
Si ese día la
fórmula ganadora no obtiene al menos la mitad más uno de los votos válidos, se
realizará una segunda vuelta el 19 de junio siguiente, en la que solo
participan las dos fórmulas de candidatos con mayor votación.
El presidente deberá
tomar posesión el 7 de agosto de este mismo año y su período constitucional es
de cuatro años.
Dada la
trascendencia e importancia de este cargo, bien vale la pena darle una mirada a
nuestra Constitución Política para revisar cuáles son las principales
responsabilidades y funciones.
De acuerdo con
nuestra ley de leyes, “El presidente de la República es jefe del Estado, jefe
del Gobierno y suprema autoridad administrativa”.
Así mismo
dispone nuestra Carta Magna que “El presidente de la República simboliza la
unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes,
se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”.
Debe agregarse
que el vicepresidente será elegido por votación popular el mismo día y en la
misma fórmula con el presidente. Ambos tienen el mismo período. El vicepresidente
reemplazará al presidente en sus faltas temporales o absoluta. En caso de falta
absoluta el vicepresidente asumirá el cargo hasta el final del período.
Las principales
funciones del presidente de la República podrían resumirse en las siguientes:
* Nombrar y
remover libremente a los ministros, directores de departamentos administrativos
y presidentes, directores o gerentes de los establecimientos públicos.
* Dirigir las
relaciones internacionales.
* Comandar la
fuerza pública, integrada por las fuerzas militares (ejército, armada, aérea) y
la policía nacional.
* Conservar el
orden público, dirigir las operaciones de guerra y proveer la seguridad
exterior.
* Sancionar y
promulgar las leyes.
* Instalar y
clausurar las sesiones del Congreso y presentarle un informe al iniciar cada
legislatura sobre los actos de la administración, la ejecución de los planes y
programas de desarrollo económico y social, y sobre los proyectos que el
gobierno se proponga adelantar.
* Ejercer
inspección y vigilancia sobre la enseñanza, la prestación de los servicios
públicos, las actividades financieras, bursátiles y de aseguradoras, las
entidades cooperativas, las sociedades mercantiles y las instituciones de
utilidad común.
* Velar por la
recaudación y administración de las rentas y decretar su inversión.
* Organizar el
crédito público, reconocer la deuda nacional, modificar los aranceles de aduana
y regular el comercio exterior.
* Ejercer la
potestad reglamentaria de las leyes mediante decretos, resoluciones y órdenes.
* Suprimir o
fusionar entidades; modificar la estructura administrativa nacional; crear,
fusionar o suprimir los empleos públicos y señalar sus funciones, dotaciones y
emolumentos.
Ocho fórmulas
de candidatos han presentado sus nombres, trayectoria y propuestas al
escrutinio de los colombianos; serán una de las opciones disponibles en la
tarjeta electoral (tarjetón) el 29 de mayo y pretenden ser elegidos los
próximos presidente y vicepresidente.
Al examinar las
publicaciones de los candidatos en sus sitios de internet, los medios de
comunicación y sus redes sociales y presenciar los muy desafortunados debates
entre ellos que ya se han realizado, vienen a mi grandes tristezas y
preocupaciones.
Y es que pareciera
que estamos es presenciando un festival de la trova y no examinando y evaluando
las aspiraciones presidenciales, como si no se tratara del escoger a quien
funja en el máximo cargo administrativo del Estado. El trovador es aquel
personaje, gracioso o simpático, que inmediatamente responde lo que se le
ocurra empezando con la primera palabra con la que terminó su antecesor.
Las
publicaciones de los candidatos, de alguna manera forzadas por las limitaciones
de contenido de las redes sociales y la casi necesaria inmediatez y
recurrencia, van dirigidas a generar la complacencia de la audiencia, atraer
indecisos y cautivar el voto. Muchas ocultan las verdaderas intenciones y
finalidades del candidato y casi ninguna aborda la problemática de Colombia con
propuestas de soluciones claras, concretas y realizables. Esas publicaciones
son perversas carnadas sofisticadamente elaboradas para atrapar incautos,
pretenden ser infalibles señuelos.
La metodología
de los debates, que se caracteriza por preguntas relámpago sobre los más
complejos y diversos temas nacionales, con un muy limitado tiempo de respuesta,
hace que esos encuentros ni sean verdaderos debates, pues los participantes se
limitan a expresar lo que se les ocurra y alcancen a decir, ni busquen auscultar
cuál es el candidato mejor preparado, con mayor bagaje y sin rodeos para
desempeñarse como el presidente de la República. Todo lo cual se agrava con el
hecho de que algunos candidatos no están asistiendo a los tales debates.
Quizás quien
prevalece, sale fortalecido o “ganador” de dichos encuentros, es el más locuaz,
el mejor orador, el mejor comunicador, y eso no necesariamente coincide con los
conocimientos y las calidades que deben asistir a quien pretenda desempeñarse
en el máximo cargo público de nuestra patria.
El repentista
es la persona que rápidamente improvisa un discurso, una respuesta, una intervención. El estadista es la persona experta en asuntos
del Estado.
No nos
engañemos ni nos equivoquemos. No necesitamos al mejor improvisador, requerimos
al mejor preparado.
La Presidencia
de la República precisa de un estadista, no de un repentista.
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miércoles, 27 de abril de 2022
¿...y por qué no lo denuncia penalmente?
Por José Alvear Sanín*
En uno de sus importantes artículos, la doctora Vivian
Morales, quien entre muchas posiciones destacadas ocupó la de fiscal general de
la Nación, solicita a la señora procuradora general la suspensión del
Registrador Vega, porque “el mecanismo de la legitimidad de la democracia no
puede estar manejado por el funcionario más ilegítimo (…) los graves errores
cometidos por Vega han resultado sospechosamente funcionales a Petro”. Ver: https://twitter.com/MoralesViviane?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor
¡Más claro no canta un gallo!,
pero gobierno, Consejo Nacional Electoral y partidos políticos se hacen los de
la oreja mocha y hasta ahora, lo único que la procuradora ha hecho es anunciar
una posible investigación al registrador, para la que no hay tiempo, de tal
manera que, faltando apenas 35 días para la primera vuelta, se va embolatando
la solución.
Por su lado, el CNE le pidió
al registrador contratar “una auditoría internacional a los procesos y
sistemas, a los equipos y programas de la Registraduría, para tranquilidad de
los colombianos…”
El registrador, como de
costumbre, no ha contestado y sigue ganando tiempo.
Aun en el caso de que se
ordenase contratar dicha auditoría, 35 días no alcanzan para escoger
contratista, firmar papeles, publicarlos, etc.
Ahora bien, mientras tengamos
de registrador a Vega y de jefe de Informática de ese organismo a una ficha de
Indra y de Gregg, nadie puede confiar en la integridad del mecanismo, porque la
opinión considera que la Registraduría es la entidad más corrupta del país.
Como el registrador ha dado
por largos meses indicaciones de ser “funcional a Petro”, si queremos tener
elecciones libres y escrutinios confiables hay que suspenderlo, para disponer
de uno incorruptible, cuya primera tarea sería escudriñar los secretos que se
esconden en los algoritmos misteriosos del consorcio (¿o contubernio?)
encargado de la logística y el conteo de las elecciones.
No basta con las promesas que
hace el señor Vega de corregir errores. La única manera de salir de él es
mediante una decisión de la procuradora Cabello, porque ella “tiene las
competencias legales para suspenderlo por los errores garrafales que ha
cometido en la prestación del servicio”, como lo advierte la exfiscal Morales.
Si la procuradora sigue
dándole largas al asunto será tan culpable como Vega en lo que dice al entierro
de la democracia colombiana.
En medio de la baraúnda, en
algún momento el registrador, quizá para disimular “lo funcional a Petro”, dijo
que este había dado instrucciones erróneas para diligenciar los formularios
E-14, lo que habría conducido a graves irregularidades.
jueves, 7 de abril de 2022
Vigía: ¿Rusofobia o realidad?
Por John Marulanda*
En 1964 el Foro Mundial de la Juventud Obrera
soviética, se solidarizó con el campesinado de Marquetalia, apoyado por Jean
Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Jean Larteguy, corresponsal de guerra
francés, cuenta que para entonces llegaron instructores cubanos a entrenar
particularmente a aquellos que, como alias Tirofijo, incursionaban en el
bandolerismo.
Estábamos en plena guerra fría y la
embajada rusa en México, en cabeza de Nicolai Sergueievitch Leonov, servía
como articulador para el desarrollo del proyecto ideológico- logístico que
tenía a Colombia en la mira. Había que desestabilizar a este país suramericano
a como diera lugar. Se desencadenaron entonces, atentados terroristas en
Bogotá, Cali y otras ciudades.
Medio siglo después, la prensa nacional y extranjera, el
propio gobierno y la opinión pública, están advertidos de los intereses rusos
en Colombia, convertida en la “joya de la corona” de la región, básicamente por
tres motivos: uno, es un país que ha soportado más de 60 años de violencia;
dos, es el principal productor de cocaína en el mundo y tres, es un áulico de
US desde un lejano 48, cuando el batallón Colombia participó en la Guerra de
Corea.
En diciembre del 2020 la Cancillería solicitó al
embajador de Moscú en Colombia la salida de dos diplomáticos, Belousov, del
Servicio de Inteligencia Militar de Rusia (GRU) y Paristov, del Servicio de
Inteligencia Extranjera (SVR), por espionaje al servicio de intereses
venezolanos: ya desde 2013, se habían presentado las protestas pertinentes a
los sobrevuelos ilegales de aviones rusos de inteligencia en espacio aéreo
colombiano, procedentes del hermano país.
En enero de este año, la Subsecretaria de Estado para
Asuntos Políticos de EE.UU. Victoria Nuland, alertó sobre la presencia de rusos
en regiones fronterizas y dijo que el Kremlin tenía experiencia al
interferir en los comicios de US y Europa. La funcionaria aclaró que se
trabajaba en conjunto para impedir “que fuerzas externas malignas intervengan
en las elecciones”.
El pasado 25 de marzo en una audiencia ante el Comité de
Servicios Armados del Congreso de US, el general Glen Van Herck, comandante del
Comando Norte de EE. UU manifestó: “Me gustaría señalar que la mayor parte
de los miembros de GRU en el mundo está en México en este momento”. La General
Laura Richardson, comandante del Comando Sur, declaró en la misma audición:
“…lo que más me ha impresionado ha sido la medida en que China y Rusia
están ampliando agresivamente su influencia en nuestro
vecindario”. Aseguró que el gobierno de Maduro “participa activamente en
actividades de narcotráfico y alberga dentro de sus fronteras a grupos
terroristas regionales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”, aquel parido por Cuba y
estás diseñadas en la Rusia soviética.
Mientras el viceministro de exteriores Ryabkov, admitió
que Moscú no descartaba la posibilidad de establecer una infraestructura
militar en Venezuela como parte de una “asociación estratégica” (¿maletines
nucleares?), la Embajada de la Federación de Rusia en Colombia expresó que
“Rusia ni ha intentado, ni tiene intención de injerir en la vida interna” del
país.
Hace pocos días, el ruso Sergei Vagin, alias
‘Servac’, fue detenido por las autoridades locales por financiar las
Primeras Líneas y la violencia durante el Paro Nacional. Para la CIA
y la DEA, Vagin lavó activos y evadió las normas fiscales por más de 146
millones de dólares. Paralelamente, una ciudadana rusa fue detenida
y durante un allanamiento a su apartamento se encontraron manuales con
instrucciones de espionaje y reglamentos sobre sistemas para la protección de
la información. La mujer tendría contactos con la inteligencia rusa.
En el caso de la guerra Rusia-Ucrania, el comercio con estos países representa menos del 1,5 % de las
exportaciones e importaciones de las principales economías latinoamericanas. El
año anterior Rusia exportó 11.000 millones de dólares a la región, mientras que
esta le vendió 8.500 millones, según el Observatorio de Complejidad
Económica. Para la FAO, actualmente América Latina produce
alimentos suficientes para unos mil trescientos millones de seres humanos
y debe “asegurar y garantizar la seguridad alimentaria para la región y el
mundo” afirmó su director general en Quito recientemente.
A todo esto, las declaraciones del candidato Petro han
sido tímidas y conciliadoras mientras los pronunciamientos del actual
presidente han sido taxativos en su apoyo a los nacionalistas ucranianos.
¿Rusofobia estilo 48, paranoia preelectoral 22 o cruda
realidad de esta guerra híbrida en desarrollo?.
martes, 29 de marzo de 2022
En garras del registrador y Fecode
Por José Alvear Sanín*
El país ya conoce la magnitud del fraude que representan
los 489.000 votos que le aparecieron súbitamente a Petro.
Como el registrador, después de reversar su inicial aceptación
del reconteo exigido por las circunstancias, se empeña en no modificar los
inconsistentes y viciados resultados, de la poca confianza en los escrutinios
hemos pasado a la incredulidad total sobre su validez.
Restablecer la confianza en los resultados electorales ya
no será posible entonces, antes de la elección presidencial, si este registrador
permanece en el cargo y el escrutinio lo realizan Gregg (empresa estrechamente
vinculada con Santos) e Indra (controlada por el gobierno social-comunista
español), con la colaboración de varios subcontratistas igualmente confabulados.
Los ciudadanos amantes de la legalidad y del derecho no
entendemos la resignación del gobierno y de casi todos los movimientos
políticos frente a una organización electoral proclive al candidato
castro-chavista de las FARC, del ELN y del Foro de Sao Paulo.
Pues bien, la logística, el cómputo y el escrutinio de las
elecciones este año cuestan unos 1.3 billones de pesos mal contados. Las cifras
astronómicas que reciben los sospechosos contratistas, escogidos a dedo, en vez
de garantizar el escrutinio imparcial y confiable han conducido a lo contrario,
la pérdida absoluta de la credibilidad en el sistema electoral.
En el mundo actual ha aparecido un nuevo y colosal negocio:
el manejo y escrutinio electrónico de las elecciones, apresurado e
incontrovertible. Basta con algunos algoritmos para proclamar a los vencedores
pocas horas después del cierre de las urnas… ¡Y apelación a los infiernos!
Un verdadero Kartell (SmartMatic y Dominion principalmente,
con sus franquicias en muchos países, como Gregg e Indra en Colombia), está
privatizando la función electoral. Estos colosales negocios, corruptos y
aberrantes, seguirán extendiéndose por el mundo. En Colombia han avanzado
escandalosamente y ya no temen mostrarse a plena luz del día.
Pero si la Registraduría apesta, el tema de la selección de
jurados es también muy preocupante.
Todos sabemos de la orientación comunista y revolucionaria
de la tal Federación Colombiana de Educadores (Fecode) y de su compromiso
militante con la candidatura de Petro.
Antes de la elección de Congreso se conocieron
manifestaciones de ese sindicato en favor del Pacto Histórico, y de la “actitud
vigilante” que se encarecía a los miembros de ese “colectivo” en su actuación
como jurados de votación, pero no se publicaron —desde luego— las instrucciones
impartidas para la correspondiente actuación en la elaboración de las actas y
formularios de cada mesa.
Nada más sencillo que llenar las planillas con datos trucados,
que se remiten a la Registraduría para ser computados y escrutados con el
software de los contratistas.
Como de las filas de Fecode procede la inmensa mayoría de
los jurados de votación, todo se puede esperar. Hay multitud de planillas E-14
fraudulentas, que a pesar de ser objetadas siguen contabilizadas a favor del
Pacto Histórico.
Si a pesar de todo la democracia colombiana sobrevive con
la elección de un candidato respetable, lo primero que habrá que hacer será
proponer la reforma constitucional necesaria para depurar el organismo
electoral y desmantelar el monopolio electoral de Fecode. Los 300.000 y más
jurados de las mesas deben proceder de todos los sectores sociales del país.
Así como la patria es de todos, las elecciones también deben ser de todos.
La total autonomía funcional y presupuestal de la
Registraduría la ha convertido en un foco de corrupción inadmisible, y tal vez
en el único elector del país.
***
¿De dónde, si no de Fecode, salieron los 67.000
“voluntarios” que, coordinados por el señor Álvaro Echeverri Londoño, dizque
“salvaron” los 489.000 votos que aparecieron en tres días? Mientras tanto, los
demás movimientos carecen de estas bien entrenadas formaciones que prefiguran
los “colectivos bolivarianos”.
***
Dos perlas de Fecode:
¡Uribe, paraco, el pueblo está verraco!, cántico que
resuena en tantas aulas infantiles
¡Y la niña de doce años, en La Unión (Antioquia), hija de
una amiga, que le dice su mamá que vote por Petro, porque el profesor les enseñó
que ese es el candidato bueno!
viernes, 18 de marzo de 2022
Conciencia crítica
Ni más faltaba pretender emular con este
artículo, ni siquiera comentar, a Paulo Freire, quien nos enseñó a los
educadores sobre este asunto. Tampoco a Joao Baptista Libanio quien ofreciera cursos
y libros con unas buenas reflexiones al respecto. Recuerden, mis queridos
lectores, que estos escritos de los viernes que comparto con ustedes NO son
artículos académicos, sino de opinión y, por ende, no poseen rigor científico.
Son solo pensamientos en voz alta sobre el devenir actual que vivimos y para
ofrecer ideas sueltas que susciten, eso sí, reflexiones personales y diálogos,
más de fondo.
En estos días, por ejemplo, me ha estado dando
vueltas en la cabeza este asunto, porque en tiempo de elecciones se nos invita
a votar en conciencia, es decir, con responsable y personal conocimiento de lo
que uno hace. Y ciertamente yo no estaría tan seguro de que obramos así, sino
que nos dejamos llevar de nuestras posiciones subjetivas, apasionadas y
a-críticas, o sea, por la tradición familiar (aquí todos somos de tal o cual), o
por lo que digan las encuestas, por lo que comenta la mayoría (y hay que
subirse en el carro de la victoria), o por lo que dicen los periodistas en los
medios, por el referente moral que tengamos, por lo que la tendencia va
mostrando, por lo que el caudillo político del partido sale a defender… y eso
lo único que evidencia de nuestra parte es falta de madurez política, falta de
conciencia crítica.
Me enseñaron, y estoy felizmente convencido de
ello, que debemos ser auténticos, es decir, ser nosotros mismos, esto es,
pensar por nosotros mismos, hablar por nosotros mismos, actuar por nosotros
mismos y no porque otros, tan queridos y generosos, pretendan hacerlo por
nosotros. Claro que resultaría muy cómodo dejar que otros nos hagan ese favor,
pero me parece absurdo renunciar o endosar a otros algo tan genuinamente
característico del ser humano: su capacidad de pensar y de obrar por cuenta
propia.
En últimas, la conciencia crítica nos invita a
no tragar entero, a cuestionarnos inteligentemente con preguntas, a no dejarnos
llevar como borregos, a usar nuestro cerebro, a no dejarnos manipular.
Esta recta final hacia las elecciones
presidenciales en mayo, van a estar muy candentes, intensas, apasionadas. Ahí
es donde debemos tomar distancia, dudar, cuestionar, preguntar, analizar,
argumentar, debatir con razones y no únicamente con sentimientos. Si me
preocupa la proliferación de “fakes news”, de mentiras descaradas
disfrazadas de verdades, en verdad más me aterra la ingenuidad política, por no
decir atrevida ignorancia, de nuestras grandes mayorías. Esas que finalmente
deciden en las urnas no por razón y convicción personal sino llevadas de la
nariguera por oportunismos de coyuntura y conveniencia o compradas descaradamente
haciéndolas renunciar a su propia autonomía y libertad.
Hay que seguir educando para poseer una
conciencia crítica. No hay opción si queremos que las cosas cambien.
domingo, 13 de marzo de 2022
Una mano...
Por Antonio Montoya H.*
Lava la otra y las dos juntas lavan la cara, es una frase
que enmarca una realidad vigente para cualquier lugar del mundo: en donde se
encuentren más de dos personas, siempre existe la posibilidad de solucionar las
dificultades que se presentan de manera conjunta, porque es posible que solos
no lo logren y se tenga que desistir del esfuerzo, por ello el trabajo
conjunto, solidario, teniendo un mismo objetivo es el que genera frutos,
resultados.
Tenemos hoy alrededor nuestro, en el país y en el mundo,
serios y graves problemas de convivencia, en los que en vez de verse en el
horizonte soluciones, lo que se percibe es un crecimiento exponencial de los
problemas que tarde que temprano afectaran a todos los habitantes, la calidad
de vida, la tranquilidad ciudadana, la economía y posiblemente la seguridad
interna y la mundial. Son días difíciles que requieren mucho análisis,
ponderación y gran visión de futuro, pero sobre todo una convicción profunda de
estar trabajando en el beneficio colectivo, que conlleve bienestar.
Hablar de Putin, Maduro, Ortega, Petro y otros más, no
conduce a nada, son lideres negativos contrarios al logro de satisfacción de
las necesidades humanas, piensan y tienen como objetivo un apetito voraz
por el poder, y hacen lo que sea para
tenerlo y mantenerlo, desfalcando el erario público, matando, llevando a la
cárcel a los opositores, iniciando guerras sin sentido, inyectando odio de
clases, incitando a la violencia y diciendo mentiras por doquier, para
simplemente perpetuarse en el cargo.
Los que creemos en la democracia, en el respeto por la
vida, los que tenemos principios y valores, creemos que trabajando juntos y con
el ejemplo podemos lograr resultados de crecimiento. Debemos unirnos bajo un
solo ideal, el de la conservación de la sociedad, el de la unidad, el respeto y
la tolerancia.
Me he quedado con la lágrima en la mano, escuchando al
presidente de Ucrania, hablando del dolor, la muerte, de los ataques a civiles
y a la infraestructura de ese país, que ha sido sin piedad, convirtiéndose en
un verdadero genocidio. En minutos extermina a personas y familias enteras,
inermes, que sin entender que ocurría buscaban refugio y fracasaron en su intento
de huir de la invasión, solo encontraron la muerte. Mientras tanto el presidente
de Ucrania implora por la solidaridad de Occidente; eso no puede ser, tiene que
pararse esa guerra y juzgar a Putin por crímenes de lesa humanidad.
En Nicaragua pasa igual, muertos y detenidos que
participaron en manifestaciones contra el gobierno, candidatos en la cárcel,
robo en las elecciones, en fin, un panorama similar, pero a diferencia del
anterior es una guerra interna.
Venezuela, no para la persecución, el miedo, el hambre, el terror.
Todos huyen mientras un solo hombre con su familia y unos pocos aliados que
controlan el ejército mantienen ese sistema putrefacto. Allí sí se requiere una
actuación del mundo, pero no lo hacen por miedo a un conflicto generalizado.
Colombia, en el ojo del huracán, una sociedad y sistema de
gobierno en riesgo, sin un propósito común, alejado de las posiciones que
permitan acuerdos, con líderes que invitan a la convulsión social, alentada por
un hombre que no oye, ni ve, que solo piensa en su objetivo, que ha cometido
todo tipo de barbaridades y la juventud le copia, que está acompañado por
personas que emanan únicamente revanchismo y atacan el sistema y no obstante se
basan en la democracia para lograr el
poder y perpetuarse.
No soy nadie para convocar e invitar a los ciudadanos
colombianos, pero me siento en la obligación moral de hacerlo, a que desde esta
noche después de conocer los resultados electorales piensen seriamente en lo
que se viene a continuación, en las elecciones presidenciales. Los invito a que
por una vez y que sea el principio de un propósito común de unidad, de trabajo
solidario y diario, evitemos la intromisión en nuestro país de doctrinas ajenas
a la libertad, a la libre determinación de los ciudadanos, a pensar sin miedo,
a expresar nuestras ideas con respeto por las de los otros, a convivir en paz,
con un gobierno fuerte, proactivo y emprendedor, en el que las regiones tengan
más autonomía, que el empleo, las oportunidades y la creación de empresa sea
una alegría diaria. Ese es el país que invito a que promovamos, participemos de
él y disfrutemos en armonía la cotidianidad de la vida. Se puede lograr, no es
una utopía, si bajamos los ánimos lo lograremos. Les pido entonces reflexión.
miércoles, 9 de marzo de 2022
Un beso de Judas a plena luz del día
Por José Alvear Sanín*
La traición deja provecho transitorio al que la comete,
pero queda lastrado con una vergüenza que lo persigue ya para siempre. Si eso
les ocurre a los pequeños traidores, que sufren luego el desprecio en su
estrecho círculo laboral, comercial, lúdico o deportivo —como pasa con el
esquirol, el falso quebrado, el tahúr y el portero del autogol convenido, todos
despreciables—, ¿qué diremos entonces de los grandes traidores?
La historia está llena de ellos. Por hoy baste recordar a
Jacob, que privó de la primogenitura a su hermano, a cambio de un plato de
lentejas; a Bruto y Casio, que asesinaron a su jefe, amigo y protector. Y
saltándonos algunos siglos donde también abundaron, recordemos solamente a
Benedict Arnold, general americano que se pasó a los ingleses, para llegar
hasta Pétain, Laval y Quisling, quienes al servicio de los nazis gobernaron sus
países hasta alcanzar el despreciable apelativo de collaborateurs.
Tanto Shakespeare, deprecando a los asesinos de Julio César,
como Dante, han situado moralmente la traición donde corresponde. En el Inferno
comparten con Dite el más profundo y horrendo círculo Bruto, Casio, y el peor
de todos, Judas Iscariote.
Llegando a estas líneas, el menos malicioso de los lectores
se dará cuenta de que me acerco a César Gaviria. Es verdad que ese individuo no
es, hasta ahora, figura histórica destacable, pero si con su traición al país
llega Petro a la presidencia, el daño que le hará a Colombia será tan gigantesco
como aterrador.
El beso de Judas al Señor se dio en la oscuridad de la
noche, mientras el de Gaviria a Colombia tuvo lugar a plena luz del día, en un
lugar que antes no ofrecía lentejas en su menú y en presencia de fotógrafos y
reporteros.
Dejando de lado la grotesca hipótesis de una
Vicepresidencia para la hijita querida, dijeron ellos que el encuentro era
dizque para conversar sobre “coincidencias” entre ambos acerca de la urgencia
de un “capitalismo” de tipo social y de una reforma tributaria para mejorar la
suerte del pueblo…
Muchos, preocupados por una posible presidencia del
terrorista y hombre de las bolsas, temíamos las componendas de políticos
logreros con él, después de agosto, pero Gaviria ha convertido esa atroz
posibilidad en una realidad.
Desde luego, no es él solamente, porque los Galán, Luis
Pérez, Alejandro Gaviria, Roy Barreras, Benedetti, la Teodora, De la Calle,
Juan Manuel Santos, etc., están haciendo cola para “colaborar”; pero la
diferencia entre los de esa caterva y Gaviria Trujillo radica en la investidura
que este ostenta como director del Partido Liberal, una de las fuerzas que, a
partir del Programa Liberal de 1848, y del Conservador de 1849, a lo largo de
172 años, han construido la democracia colombiana y la grandeza de la patria.
Es posible que para muchos valga más un plato de lentejas
que esos nobles y elevados conceptos que no se traducen en pesos, ni en
proficuos contratos, ni en abultadas comisiones, ni en curules, ni en el goce
transitorio que produce la libido imperandi.
¡Cómo puede el partido de Mosquera, Benjamín Herrera,
Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Alberto y Carlos
Lleras, López Michelsen y Virgilio Barco, caer hasta el nivel intelectual del
estilista capilar!
¡Cómo es posible que el hombre ungido por el hijo en el
entierro de Luis Carlos Galán, asesinado por la mafia, se incline ahora ante el
poder político del narcotráfico y el Foro de Sao Paulo!
Para ser recordado, Eróstrato quemó el templo de Diana, y
César Gaviria entregó el país al castro-petrismo. ¡Pobres credenciales para la
Historia!
***
El gran reportaje con el doctor Remberto Burgos de la
Espriella, en La Barbería de William Calderón, nos presenta no solo al gran
médico, sino también al pensador, defensor de la vida y a uno de los hombres
que hacen falta en la primera línea de la política, ahora dominada por enanos
morales.
miércoles, 23 de febrero de 2022
¿Inocuos los debates en televisión?
Por José Alvear Sanín*
Las cosas han llegado tan lejos que se esperan milagros de
los debates de los candidatos en televisión. Vale entonces la pena contemplar
ese tipo de confrontaciones en la Colombia actual, para analizar hasta dónde
pueden influir en la próxima elección presidencial.
En 1956, Adlay Stevenson retó al incumbente, Dwight
Eisenhower, a un debate por televisión. El presidente rechazó el encuentro. El
primer debate en televisión se dio entonces en 1960 entre Richard Nixon y John
F. Kennedy y estuvo dividido en cuatro sesiones. Se dice que para los
televidentes el triunfador fue Nixon y para los radioescuchas el vencedor fue
Kennedy. Ese sí fue un verdadero debate, que permitió a los ciudadanos formarse
una idea más o menos realista sobre los pros y los contras de ambos.
Desde entonces, en multitud de países se organizan debates
entre los candidatos. Pero no es lo mismo cuando se enfrentan dos pesos
pesados, que cuando un candidato fuerte y experimentado se mide con media
docena de personajes más o menos conocidos.
Lo que se está viendo en Colombia es inocuo. En la pantalla
aparecen diez o doce aspirantes. Cada uno de ellos tiene que contestar
preguntas cuidadosamente formuladas para no irritar a nadie. Estas se despachan
en los dos o tres minutos que se les conceden cada vez. Así, en una hora, cada
participante habla, si mucho, dos o tres veces, unos seis o siete minutos en
total, y por eso los espectadores se quedan sin formarse una idea clara sobre
lo que piensan realmente estos señores sobre el país y su futuro.
En cada debate, el moderador se esmera en ser eso
precisamente, un conductor “moderado” y simpático con todos sus invitados…
Hasta el próximo 13 de marzo, los precandidatos seguirán
saliendo casi como en los realities, o en las eliminatorias del Concurso Nacional
de Belleza. Después de ese día quedarán Petro y los siete enanitos para
disputar la primera vuelta. En los dos meses siguientes habrá, desde luego,
“debates”, siempre en el terreno de los buenos modales, donde no habrá ni
tiempo ni deseo de deliberar sobre los verdaderos problemas nacionales.
En cambio, lo que el país requiere es confrontar a Petro y
desenmascararlo. Nadie en los medios, por desgracia, es capaz de acorralarlo,
de increparlo sobre su pasado terrorista, sus estrechos vínculos con Chávez y
Maduro, su espantosa Alcaldía, su benigno y fugaz “cáncer”, su prodigiosa
mendacidad, su impreparación, las bolsas de dinero, las mansiones en cabeza de
testaferros, su verdadero ideal económico de corte comunista, la
irresponsabilidad de sus propuestas, sus extraños viajes y sus entrevistas con
sospechosos operadores electorales, etcétera…
En realidad, Petro sería el candidato menos difícil de
vencer, si el país lo conociera, pero en vez de atacar a la víbora por la
cabeza, el establecimiento político-judicial-mediático lo viene pintando desde
hace varios años como un señor de centro-izquierda, un senador normal, común y
corriente, por el cual pueden votar sin temor, desde los curas y las ancianos,
hasta los hijos de papi del estrato 7.
Así como no se habla de los antecedentes ni de los
propósitos del candidato de las izquierdas, también en el actual momento
político hay otros temas tabúes, empezando por Venezuela. Es increíble que con
millones de venezolanos mendigando en nuestras calles, a Petro no se le
pregunte por los consejos que dio a sus íntimos amigos Chávez y Maduro para
destruir ese país, antes de que se le dé la oportunidad de destruir el nuestro.
En cambio, ahora se organiza una falsa discrepancia entre él y Maduro, para dar
la impresión de que ya no comulga con la revolución bolivariana de la que él
fue uno de los principales y bien remunerados actores.
Ese no es el único tabú. Hay preguntas que no se harán en
la carrera hacia la Presidencia, como:
¿Trajo la entrega a las FARC paz en Colombia? ¿Y cuál es la
situación actual de orden público?
¿Debe negociarse con el ELN la entrega de lo que queda de
la institucionalidad?
¿Conviene tener tres poderes públicos separados, o debe el
judicial seguir usurpando los demás?
¿Puede el país cambiar el petróleo por los estupefacientes?
¿Debemos acabar con la ganadería?
¿Conviene hacer una reforma agraria al estilo de las que
han dejado sin comida a varios países?
¿Conviene tener una policía inerme?
¿Será que la corrupción puede erradicarse eligiendo a los
más corruptos?
¿Los alcaldes mamertos deben seguir a cargo del orden
público?
¿Conviene ahogar la iniciativa privada con impuestos
confiscatorios?
¿Convendrá seguir aumentando sin límites el gasto público y
la burocracia?
Y estas no son todos los graves interrogantes que podrían
hacerse.
Mientras el país no encare adecuadamente sus grandes y
verdaderos problemas, nuestro futuro no podrá ser peor, porque vendrán a
“resolverlos” quienes mayor responsabilidad tienen en su creación: los
violentos, los fanáticos, los ignorantes, los corruptos, los narcos y los
políticos revolucionarios. Quienes no comprenden que la revolución siempre ha
sido el gobierno de los criminales, no entienden lo que se juega en Colombia en
medio de un electorado en buena parte desorientado, apático, y donde el
abstencionismo sigue superando el 50% del potencial electoral.
***
Comprendo a Herman Tersch: pietra… pétreo… petro…
lunes, 21 de febrero de 2022
Algo de pedagogía electoral sobre el Congreso
Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*
El 13 de marzo de este año tendremos en
Colombia las llamadas votaciones parlamentarias, en las que elegiremos el nuevo
Congreso y se realizarán las escogencias de algunos candidatos a la presidencia
mediante las consultas interpartidistas.
El Congreso constituye la rama legislativa del
poder público y está integrado por el Senado y la Cámara de Representantes. Las
otras dos ramas son la judicial y la ejecutiva, cada una con sus funciones
particulares.
Las principales funciones del congreso son:
hacer reformas a la constitución, elaborar las leyes, ejercer control político
sobre el ejecutivo, elegir ciertos funcionarios (magistrados de la Corte
Constitucional y de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la
Judicatura, procurador general de la nación, defensor del pueblo, contralor
general), juzgar excepcionalmente a los altos funcionarios del Estado, etc.
El 13 de marzo cada votante podrá recibir y
marcar varias tarjetas electorales o tarjetones, la del Senado, la de la Cámara
correspondiente y la de la respectiva consulta presidencial (si fuere a
hacerlo).
Para la inmensa mayoría de las curules o
puestos, el Senado se elige por circunscripción nacional y la Cámara por
circunscripciones territoriales. La circunscripción nacional es una sola, lo
que significa que cualquier colombiano, apto para votar, en cualquier lugar del
país o del exterior podrá hacerlo por cualquier lista o candidato al Senado.
Las circunscripciones territoriales son una por cada departamento, o sea, 32,
más otra por Bogotá. En estas circunscripciones territoriales el elector solo
podrá votar por listas o candidatos a la Cámara correspondientes a su
territorio, a su circunscripción.
En total el nuevo Congreso estará conformado
por 295 congresistas, que se elegirán de la siguiente manera:
108 senadores, distribuidos así:
- 100
elegidos por circunscripción nacional
- 2
por las comunidades indígenas
- 1
para el candidato que quede de segundo en la elección presidencial (opcional a
su escogencia)
- 5
para el Partido Comunes (Farc - Acuerdo de Paz)
187 representantes a la cámara, según el
siguiente detalle:
- 161
elegidos por circunscripciones territoriales (32 departamentos más la de
Bogotá)
- 2
por las comunidades afro
- 1
por las comunidades indígenas
- 1
por los colombianos en el exterior
- 1
para la fórmula vicepresidencial que quede de segunda en la elección
presidencial (opcional a su escogencia)
- 5
para el Partido Comunes (Farc – Acuerdo de Paz)
- 16
nuevas curules transitorias especiales de paz para las víctimas
La Registraduría informó que quedaron inscritos
2.835 candidatos para participar en las elecciones parlamentarias de este año
2022.
Para las elecciones del Congreso las
agrupaciones políticas (partidos, movimientos o grupos significativos de
ciudadanos) pudieron inscribir listas cerradas o abiertas. Las cerradas también
se denominan no preferentes y las abiertas son con voto preferente.
Las listas cerradas o no preferentes son
aquellas en las que el elector vota por la agrupación política en su conjunto,
sin poder seleccionar ninguno de los candidatos que integran la lista, y por
tanto no tiene influencia en el orden en que quedarán elegidos los integrantes
de esa lista; el orden es determinado por la agrupación política al momento de
configurar e inscribir la lista. En este caso el elector marcará solo el logo
de la agrupación política por la que vota.
Las listas abiertas o preferentes son las que
le dan la opción a los electores de escoger el candidato de su preferencia o
votar únicamente por el partido o movimiento político. En este evento el
elector marcará el logo de la agrupación política y/o el recuadro con el número
del candidato de su preferencia.
Para la circunscripción nacional del Senado se
inscribieron un total de 16 listas, de las cuales ocho son cerradas y ocho
abiertas. Para la Cámara se inscribieron 328 listas, más 203 para las nuevas 16
Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz.
El Movimiento de Salvación Nacional, que
recuperó su personería jurídica el 1 de diciembre de 2021, inscribió al Senado
una lista cerrada, de la cual hago parte, y a la Cámara inscribió 18 listas
cerradas y una abierta.
Concluidas las votaciones, empieza el
escrutinio o conteo de votos. Para que candidatos de una lista alcancen a ser
elegidos, deberán obtener como mínimo un número de votos equivalentes a lo que
se denomina el umbral.
De esa figura, del cociente electoral y de la
cifra repartidora, que son los métodos a través de los cuales se asignan las
curules, me ocuparé en una próxima columna.
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